{"id":77336,"date":"2025-09-03T10:06:36","date_gmt":"2025-09-03T08:06:36","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=77336"},"modified":"2025-09-03T10:06:39","modified_gmt":"2025-09-03T08:06:39","slug":"tiene-futuro-la-izquierda-estadounidense-una-conversacion-con-cole-stangler","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/09\/03\/tiene-futuro-la-izquierda-estadounidense-una-conversacion-con-cole-stangler\/","title":{"rendered":"\u00bfTiene futuro la izquierda estadounidense? Una conversaci\u00f3n con Cole Stangler"},"content":{"rendered":"\n
En el fondo, los partidos y los pol\u00edticos de derecha y extrema derecha en Europa se inspiran mucho en esta lucha contra el \u00abwokismo\u00bb que se ha iniciado en Estados Unidos. Quiz\u00e1s ese sea el punto m\u00e1s importante. Esa forma de utilizar la palabra \u00abwoke\u00bb como un comod\u00edn para oponerse a toda una serie de propuestas y pol\u00edticas progresistas.<\/p>\n\n\n\n
Esta nueva obsesi\u00f3n por la palabra \u00abwokismo\u00bb es, para m\u00ed, la fase m\u00e1s visible.<\/p>\n\n\n\n
Tambi\u00e9n se observa un \u00e9nfasis cada vez m\u00e1s frecuente en los sucesos por parte de las formaciones de derecha. La cuesti\u00f3n de la inseguridad se utiliza as\u00ed regularmente para justificar toda una serie de propuestas pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n
Al mismo tiempo, y esto es algo que he observado al investigar para un art\u00edculo sobre la imagen de Trump en la extrema derecha francesa, aunque los soberanistas reconocen que el \u00ablenguaje\u00bb de Trump y esta \u00abliberaci\u00f3n\u00bb del discurso pueden gustar a algunos votantes de derecha y de extrema derecha, algunos excesos no son nada del agrado de los votantes franceses.<\/p>\n\n\n\n
No obstante, muchas personalidades pol\u00edticas francesas de extrema derecha admiran la negativa de Trump a hacer concesiones y a asumir su l\u00ednea pol\u00edtica sin disculparse. Se trata de una \u00abcualidad\u00bb que, incluso m\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica, es admirada por la derecha y, sobre todo, por la extrema derecha francesa: la idea de que se pueden ganar las elecciones movilizando a los votantes, aunque ello suponga alienar a los medios de comunicaci\u00f3n y a las \u00e9lites culturales del pa\u00eds. M\u00e1s all\u00e1 del fondo ideol\u00f3gico del programa de Trump, esto es lo que fascina, gusta e interesa a las personalidades pol\u00edticas de derecha en Francia.<\/p>\n\n\n\n
Uno de los principales puntos en com\u00fan entre Francia y Estados Unidos en este aspecto \u2014y que explica por qu\u00e9 suelo decir que Francia es el pa\u00eds europeo que m\u00e1s se parece a Estados Unidos\u2014 es el modelo republicano heredado de la Ilustraci\u00f3n<\/a>, pero tambi\u00e9n el hecho de que ambos son pa\u00edses de inmigraci\u00f3n y diversidad, lo que no es el caso de muchos otros pa\u00edses de Europa.<\/p>\n\n\n\n En el plano pol\u00edtico, Francia tambi\u00e9n se distingue por su sistema semipresidencialista: para ganar, hay que obtener el 50 % de los votos m\u00e1s uno. Quien lo consigue accede a poderes considerables. Esto es lo que Trump ilustra para la derecha y la extrema derecha francesas: no se trata de convencer a todo el mundo, sino de movilizar a su base y atraer a una parte de los abstencionistas o de los votantes poco politizados. Esta estrategia puede ser suficiente para tomar el poder y transformar un pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Los dirigentes de RN siguen atentamente las encuestas. Saben que una gran mayor\u00eda de los franceses no aprueba a Donald Trump.<\/p>Cole Stangler<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En Estados Unidos se habla de la big tent coalition<\/em>: una gran coalici\u00f3n que supera las divisiones ideol\u00f3gicas estrictas. Trump ha reunido as\u00ed a un electorado muy diverso, desde las clases populares afectadas por la desindustrializaci\u00f3n hasta los votantes de la derecha tradicional. Es un modelo que fascina a la derecha francesa y europea, aunque siguen existiendo divergencias: Trump es m\u00e1s liberal, mientras que Rassemblement National, en particular, se presenta como m\u00e1s estatista. Pero la idea de una coalici\u00f3n interclasista de derecha sigue siendo fundamental: muchos la observan de cerca en Europa.<\/p>\n\n\n\n Hay varias razones.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, los dirigentes de RN siguen atentamente las encuestas. Saben que una gran mayor\u00eda de los franceses no aprueba a Donald Trump<\/a> y que, incluso entre sus propios votantes, la opini\u00f3n est\u00e1 dividida. Una peque\u00f1a mayor\u00eda de los que votaron por RN en las \u00faltimas elecciones legislativas desaprueba sus acciones. Mostrarse demasiado claramente a su lado supondr\u00eda, por tanto, un riesgo pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n En segundo lugar, algunas de las pol\u00edticas de Trump no gustan necesariamente a su base. La guerra comercial tendr\u00e1 un impacto negativo en la econom\u00eda francesa. Su ofensiva contra el Estado federal estadounidense, con recortes masivos en la funci\u00f3n p\u00fablica, no se ajusta necesariamente a las expectativas de las clases populares, que constituyen una parte importante del electorado de RN.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n est\u00e1 la lecci\u00f3n aprendida de la experiencia de Putin. En su momento, RN intent\u00f3 mostrar seriedad al aparecer junto al presidente ruso<\/a>. Pero tras la invasi\u00f3n de Ucrania, se vieron asociados a una pol\u00edtica rechazada por la mayor\u00eda de los franceses, que apoyan al pueblo ucraniano. Esta imagen sigue persigui\u00e9ndolos y no quieren repetir el mismo error con Trump.<\/p>\n\n\n\n Dicho esto, existen muchas convergencias ideol\u00f3gicas entre el RN y el Partido Republicano de Trump. Simplemente, por razones estrat\u00e9gicas y de credibilidad pol\u00edtica, el RN prefiere no mostrar p\u00fablicamente esta proximidad.<\/p>\n\n\n\n\n\n El Partido Republicano se ha convertido efectivamente en un partido nacionalista, pero yo prefiero utilizar el t\u00e9rmino partido populista de extrema derecha.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n hay que destacar que la coalici\u00f3n trumpista presenta intereses divergentes: se pueden distinguir tres grandes familias pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, los evang\u00e9licos, tambi\u00e9n conocidos como los nacionalistas cristianos<\/a>. Consideran que la naci\u00f3n estadounidense tiene una relaci\u00f3n especial con Dios, que Estados Unidos tiene una misi\u00f3n divina y que la pol\u00edtica debe guiarse por esta convicci\u00f3n. Aunque no todos se reivindican abiertamente de esta corriente, su influencia es real. Algunos, como Marjorie Taylor Greene, asumen expl\u00edcitamente esta etiqueta.<\/p>\n\n\n\n Esta visi\u00f3n tiene consecuencias concretas: moldea la pol\u00edtica exterior, en particular la relaci\u00f3n con Israel, pero tambi\u00e9n las batallas culturales en Estados Unidos sobre el aborto, los derechos de las personas trans o la voluntad de censurar ciertas ense\u00f1anzas. El peso de este movimiento nacionalista cristiano es hoy en d\u00eda fundamental en el Partido Republicano.<\/p>\n\n\n\n En segundo lugar, est\u00e1n los oligarcas libertarios<\/a>, a menudo procedentes de Silicon Valley, pero no solo. Apoyan posiciones republicanas m\u00e1s tradicionales: reducir el papel del Estado, conseguir recortes fiscales, defender el libre mercado. Su influencia es fuerte en el entorno de Trump, especialmente entre los grandes donantes y algunos empresarios del sector tecnol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, la tercera familia es la de los soberanistas, encarnados por figuras como J.D. Vance<\/a>. Cuestionan la l\u00ednea econ\u00f3mica cl\u00e1sica del Partido Republicano, abogan por un Estado m\u00e1s intervencionista, quieren instaurar o reforzar los aranceles, proteger la industria nacional y fomentar la reindustrializaci\u00f3n de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Estas tres familias comparten una base com\u00fan: una forma de nacionalismo que se expresa de manera diferente seg\u00fan los casos. Tambi\u00e9n existen fuertes tensiones entre ellas. Lo hemos visto en la cuesti\u00f3n de los aranceles: los soberanistas, como J. D. Vance o Peter Navarro, est\u00e1n a favor, mientras que otros, como Elon Musk y los partidarios libertarios cercanos a Silicon Valley, se oponen. Tambi\u00e9n hay debates sobre la inmigraci\u00f3n: algunos quieren reducirla pr\u00e1cticamente a cero, mientras que otros consideran que sigue siendo necesaria en determinados sectores de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, se puede hablar efectivamente de una coalici\u00f3n republicana dominada por un nacionalismo compartido, pero esta sigue siendo fr\u00e1gil, atravesada por conflictos internos que la hacen inestable.<\/p>\n\n\n\n Es una buena pregunta. Hoy en d\u00eda, el Partido Republicano no dice abiertamente que quiera dar marcha atr\u00e1s en el matrimonio homosexual. Ni siquiera los pol\u00edticos lo afirman. Para mi \u00faltimo libro, <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> habl\u00e9 con un representante muy conservador de Virginia Occidental, e incluso \u00e9l reconoc\u00eda que esa batalla estaba perdida.<\/p>\n\n\n\n Dada la configuraci\u00f3n actual de la Corte Suprema, no se puede descartar una decisi\u00f3n que revoque la sentencia Obergefell<\/em> y devuelva a los estados la posibilidad de legislar por s\u00ed mismos sobre el matrimonio homosexual.<\/p>\n\n\n\n Al mismo tiempo, hay que destacar que la mayor\u00eda de los estadounidenses apoya hoy en d\u00eda el matrimonio homosexual. Al igual que en Francia y, en general, en Europa, la opini\u00f3n p\u00fablica ha evolucionado enormemente sobre esta cuesti\u00f3n. Por lo tanto, un cambio de rumbo de este tipo ser\u00eda muy impopular, un poco como lo fue la anulaci\u00f3n del derecho constitucional al aborto<\/a>. Pero lo que ha demostrado la derecha religiosa y conservadora es que una minor\u00eda muy organizada y estructurada puede imponer su voluntad incluso cuando sus ideas son minoritarias. Esto es precisamente lo que preocupa a quienes se definen como dem\u00f3cratas en el sentido cl\u00e1sico.<\/p>\n\n\n\n Porque m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n del matrimonio o del aborto, lo que plantea un problema hoy en d\u00eda es la deriva autoritaria<\/a>. Recientemente hemos sido testigos de demostraciones de fuerza sin precedentes: el env\u00edo de tropas federales a Los \u00c1ngeles, la ocupaci\u00f3n militar de Washington y un presidente que multiplica los decretos dirigidos directamente contra los pilares de la sociedad civil y la democracia estadounidense. Los medios de comunicaci\u00f3n, las universidades, los bufetes de abogados e incluso algunas comunidades se han convertido en blanco de ataques.<\/p>\n\n\n\n Si nos aferramos a una concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la democracia, sin duda es este cambio el que m\u00e1s deber\u00eda preocuparnos.<\/p>\n\n\n\n No se puede descartar una decisi\u00f3n que revocara la sentencia Obergefell<\/em> y devolviera a los estados la posibilidad de legislar por s\u00ed mismos sobre el matrimonio homosexual.<\/p>Cole Stangler<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El Partido Republicano de Donald Trump se inscribe en una larga historia reaccionaria de la derecha estadounidense. Se puede remontar incluso a la Guerra Civil, ya que muchas de las guerras culturales actuales \u2014incluidas las que afectan a los museos\u2014 est\u00e1n relacionadas con figuras sure\u00f1as: generales confederados, esclavistas, considerados traidores a la naci\u00f3n, pero que durante mucho tiempo han sido venerados en algunos estados.<\/p>\n\n\n\n Tras la derrota de 1865, parte de las \u00e9lites sure\u00f1as nunca aceptaron la abolici\u00f3n de la esclavitud ni la Reconstrucci\u00f3n federal, periodo durante el cual Washington intent\u00f3 cumplir sus promesas de igualdad para los antiguos esclavos. Esta resistencia aliment\u00f3 una corriente pol\u00edtica duradera, opuesta a los avances en materia de derechos civiles.<\/p>\n\n\n\n En el siglo XX, varias figuras pol\u00edticas se inscribieron en esta tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n George Wallace, gobernador segregacionista de Alabama y candidato a la presidencia en 1968, es un ejemplo destacado. Criticaba la guerra de Vietnam al tiempo que defend\u00eda la segregaci\u00f3n y acusaba a las \u00e9lites liberales de tener demasiada influencia. Toda su campa\u00f1a se bas\u00f3 en se\u00f1ales enviadas a los votantes racistas del sur. De hecho, Wallace obtuvo uno de los mejores resultados para un candidato independiente en unas elecciones presidenciales estadounidenses, lo que demuestra el eco de su discurso.<\/p>\n\n\n\n Este fen\u00f3meno no era marginal: incluso figuras republicanas consolidadas, como Ronald Reagan en la d\u00e9cada de 1980, practicaban lo que en Estados Unidos se conoce como dog whistle politics<\/em>, mensajes codificados que el electorado general pod\u00eda ignorar, pero que algunos entend\u00edan perfectamente como gui\u00f1os a posiciones racistas o reaccionarias.<\/p>\n\n\n\n En la d\u00e9cada de 1990, Pat Buchanan sigui\u00f3 esta l\u00ednea. En la convenci\u00f3n republicana de 1992, habl\u00f3 de una \u00abguerra por el alma de Estados Unidos\u00bb, retomando todo un imaginario de revancha cultural y pol\u00edtica heredado del Sur.<\/p>\n\n\n\n Lo que ha cambiado con Trump es que estas corrientes, durante mucho tiempo minoritarias, han acabado tomando el control del Partido Republicano. Lo que antes eran se\u00f1ales impl\u00edcitas o candidaturas marginales, ahora se encuentra en el centro mismo del poder.<\/p>\n\n\n\n En el caso de Trump, el estilo funciona como una herramienta estrat\u00e9gica.<\/p>Cole Stangler<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Tampoco debemos olvidar a George W. Bush, cuya imagen ha sido ampliamente reelaborada, en particular porque se opone a los excesos de Donald Trump, pero de quien no se pueden borrar ciertos episodios. Las elecciones de 2000, por ejemplo, en las que sus partidarios intentaron impedir el recuento de votos en Florida… Tambi\u00e9n fue bajo Bush cuando los evang\u00e9licos ganaron a\u00fan m\u00e1s poder dentro del Partido Republicano al obtener victorias pol\u00edticas decisivas.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, cabe mencionar el Tea Party, en la d\u00e9cada de 2010, que abri\u00f3 el camino a una radicalizaci\u00f3n del Partido Republicano. En resumen, hay toda una serie de precursores. Trump no surge de la nada: se inscribe en una continuidad.<\/p>\n\n\n\n El estilo siempre ha sido fundamental para Donald Trump.<\/p>\n\n\n\n Para entenderlo, podemos volver al famoso esquema de Bourdieu sobre el espacio social, que muestra c\u00f3mo los gustos var\u00edan seg\u00fan las categor\u00edas socioprofesionales.<\/p>\n\n\n\n Los gustos de Trump, a menudo considerados \u00abvulgares\u00bb por los titulados universitarios y las \u00e9lites culturales, en realidad gustan a ciertas clases populares y a los nuevos ricos con poco capital cultural.<\/p>\n\n\n\n\n\n En la pr\u00e1ctica, esto afecta tanto a una parte de las clases populares sin capital cultural como a ciertos burgueses estadounidenses, poco sensibles a la est\u00e9tica acad\u00e9mica o elitista. Lo que puede parecer vulgar para algunos medios de comunicaci\u00f3n mainstream<\/em> o para los graduados de las grandes universidades encuentra en realidad un p\u00fablico cautivo y fiel<\/a> dentro de la coalici\u00f3n trumpista.<\/p>\n\n\n\n Pero el estilo no es solo una cuesti\u00f3n personal. La derecha estadounidense \u2014y Trump en particular\u2014 ha comprendido que es necesario adaptar la est\u00e9tica y la puesta en escena para captar la atenci\u00f3n. Un ejemplo claro es Fox News. Para comprender su \u00e9xito, no basta con fijarse en la ideolog\u00eda: hay que ver c\u00f3mo todo est\u00e1 pensado para seducir al p\u00fablico objetivo. Las presentadoras visten de una determinada manera, se utiliza m\u00fasica country<\/em><\/a> durante las pausas publicitarias y se habla de hechos diversos que captan la atenci\u00f3n, en un estilo cercano al de la prensa sensacionalista, perfeccionado por Rupert Murdoch. Esta mezcla de forma y contenido crea un universo coherente que atrae y fideliza a los espectadores<\/a>.<\/p>\n\n\n\n En el caso de Trump, el estilo funciona como una herramienta estrat\u00e9gica. No se trata solo de est\u00e9tica o gusto personal: es un vector de cohesi\u00f3n para su coalici\u00f3n, que llega a diferentes capas sociales, y un poderoso medio de comunicaci\u00f3n, al igual que sus ideas o sus pol\u00edticas. Incluso quienes critican el estilo pueden reconocer que su eficacia es real y que est\u00e1 cuidadosamente orquestada para llegar a p\u00fablicos espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n Evidentemente, Zohran Mamdani, el joven dem\u00f3crata que gan\u00f3 las primarias en Nueva York, la ciudad m\u00e1s grande de Estados Unidos, y que podr\u00eda convertirse en alcalde. Mamdani, de 33 a\u00f1os, es socialista y musulm\u00e1n. Aporta un soplo de aire verdaderamente nuevo.<\/p>\n\n\n\n En cuanto a sus ideas, defiende posiciones muy progresistas: una mejor regulaci\u00f3n de la vivienda, transporte p\u00fablico gratuito, refuerzo de los servicios municipales, aumento de los impuestos a los ricos… Pero lo que tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n es su capacidad para comunicarse de manera eficaz. Sabe c\u00f3mo hablar a los votantes, algo de lo que los dem\u00f3cratas han carecido bajo la presidencia de Biden.<\/p>\n\n\n\n Lamentablemente, algunos dem\u00f3cratas no han aceptado completamente su victoria en las primarias, por considerarlo demasiado radical. Hakeem Jeffries, l\u00edder del Partido Dem\u00f3crata en la C\u00e1mara de Diputados y neoyorquino, se niega, por ejemplo, a apoyarlo plenamente. Pero otros, como Barack Obama y su entorno, se han puesto en contacto con Mamdani, lo que demuestra que ven en \u00e9l una posible renovaci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata.<\/p>\n\n\n\n Para m\u00ed, la respuesta a su pregunta es muy clara: el futuro de la izquierda estadounidense es Mamdani.<\/p>\n\n\n\n Esa es la gran pregunta y, por ahora, nadie tiene realmente la respuesta.<\/p>\n\n\n\n Mencionar\u00e9 dos campa\u00f1as interesantes que se est\u00e1n llevando a cabo.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, en Nebraska. En las \u00faltimas elecciones de 2024, Dan Osborn, un antiguo sindicalista independiente, estuvo a punto de ganar las elecciones al Senado en este estado muy republicano. Defend\u00eda posiciones progresistas con una campa\u00f1a muy populista de izquierda, criticando a las \u00e9lites de Washington y a los ultra ricos. Volver\u00e1 a intentarlo en 2026, lo que habr\u00e1 que seguir de cerca. <\/p>\n\n\n\nLo hemos visto en los \u00faltimos meses con varias elecciones en Europa: el movimiento MAGA, los antiguos colaboradores de Trump e incluso algunas figuras del Partido Republicano han<\/strong> establecido estrechos v\u00ednculos<\/strong><\/a> con partidos de extrema derecha europeos, ya sea en el Reino Unido con Nigel Farage, en Hungr\u00eda con Viktor Orb\u00e1n, en Ruman\u00eda o en Alemania con la AfD. En cambio, en Francia, Rassemblement National parece mantenerse al margen, o al menos no mostrar tales v\u00ednculos. \u00bfC\u00f3mo explica que RN sea uno de los pocos grandes partidos de extrema derecha europeos que no mantiene una relaci\u00f3n visible con la extrema derecha estadounidense?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La quinta conferencia NatCon se inaugura hoy en Washington. Su fundador, Yoram Hazony, afirma haber contribuido a transformar el Partido Republicano en una formaci\u00f3n nacionalista duradera. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00bfComparte usted esta opini\u00f3n?<\/h3>\n\n\n\n
Durante la NatCon, se dedicar\u00e1 un panel completo al proyecto de revocar <\/strong>Obergefell<\/em><\/strong>, la sentencia del Tribunal Supremo de 2015 que reconoci\u00f3 el matrimonio homosexual como un derecho constitucional. Incluso dentro del Partido Republicano, este tema hab\u00eda quedado relegado durante mucho tiempo a un segundo plano, por detr\u00e1s de otras prioridades como el aborto, la educaci\u00f3n o la lucha contra el \u00abwokismo\u00bb. \u00bfPodr\u00eda el cuestionamiento de la protecci\u00f3n del matrimonio homosexual convertirse en uno de los pr\u00f3ximos campos de batalla de esta guerra cultural? En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, \u00bfqu\u00e9 otras prioridades potenciales ve usted surgir?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Entre los numerosos \u00e1mbitos a los que Trump ha atacado, se encuentran las artes y, m\u00e1s recientemente, los museos<\/a>. Hace unos d\u00edas, la Casa Blanca public\u00f3 una lista de obras conservadas en el Smithsonian consideradas \u00abdemasiado woke\u00bb. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esto recuerda a la guerra librada contra los medios de comunicaci\u00f3n, pero que ahora se extiende a la cultura en sentido amplio y a las universidades. \u00bfDe d\u00f3nde viene este movimiento, reivindicado por algunos republicanos como una \u00abreconquista<\/em>\u00bb cultural? <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/h3>\n\n\n\n
Un aspecto bastante nuevo del trumpismo parece ser la importancia que se concede a cierta est\u00e9tica, al dise\u00f1o y a la arquitectura: la Casa Blanca, Washington,<\/strong> hasta el desfile militar del 14 de junio<\/strong><\/a> muestran un estilo muy codificado. \u00bfC\u00f3mo interpreta esta atenci\u00f3n a la identidad visual?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfCree que hay alguna figura que hoy en d\u00eda pueda encarnar una especie de renovaci\u00f3n dentro del Partido Dem\u00f3crata?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfCree que un \u00abmanual de estrategias de Mamdani\u00bb, que ha funcionado en Nueva York, tambi\u00e9n podr\u00eda aplicarse a las zonas rurales o a los estados republicanos?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n