{"id":76404,"date":"2025-08-24T09:56:31","date_gmt":"2025-08-24T07:56:31","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=76404"},"modified":"2025-08-25T09:12:35","modified_gmt":"2025-08-25T07:12:35","slug":"vivir-en-ucrania-una-investigacion-en-el-frente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/08\/24\/vivir-en-ucrania-una-investigacion-en-el-frente\/","title":{"rendered":"Vivir en Ucrania: una investigaci\u00f3n en el frente"},"content":{"rendered":"\n
Para salir del espect\u00e1culo, hemos decidido proponerles una inmersi\u00f3n in\u00e9dita en la sociedad ucraniana.<\/em><\/p>\n\n\n\n A partir de hoy publicaremos una larga investigaci\u00f3n en cuatro partes firmada por Fabrice Deprez, que ha estado en el frente en Ucrania y regresa con un retrato de un pa\u00eds desgarrado \u2014que resiste\u2014.<\/em><\/p>\n\n\n\n Para recibir todos los episodios y apoyar este trabajo de campo, <\/em>puedes suscribirte al Grand Continent a partir de 8 euros al mes<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n Recorrer Ucrania en las \u00faltimas semanas es una experiencia desconcertante. En el resto de Europa, y quiz\u00e1 a\u00fan en algunos c\u00edrculos de poder de Washington, conocemos estos nombres de memoria: vivir en Kiev, conducir hasta Poltava y luego a Jarkov, cruzarse al bajar hacia Zaporizhia con veh\u00edculos blindados rodeados de jaulas antidrones o envueltos en redes de camuflaje que se agitan con el viento, hablar con los soldados, los estudiantes, los voluntarios… Es vivir la experiencia de un pa\u00eds en apnea prolongada.<\/p>\n\n\n\n Porque ya estamos en el cuarto verano de la guerra.<\/p>\n\n\n\n En la sociedad ucraniana, el agotamiento, el desapego y la resiliencia se enfrentan y se mezclan. Ucrania no solo est\u00e1 devastada por la guerra, sino que tambi\u00e9n se ve a menudo minada por la imposibilidad de pensar en el futuro.<\/p>\n\n\n\n Porque para ello habr\u00eda que poder detenerse.<\/p>\n\n\n\n Y la invasi\u00f3n rusa ha convertido a Ucrania en un pa\u00eds en constante movimiento.<\/p>\n\n\n\n Primero, en 2022, se produjo la huida de millones de ucranianos hacia Europa y m\u00e1s all\u00e1, y desde hace tres a\u00f1os, el exilio interno de m\u00e1s de tres millones de personas que han querido huir de la ocupaci\u00f3n rusa o de la destrucci\u00f3n apocal\u00edptica que acompa\u00f1a el avance del ej\u00e9rcito de Putin.<\/p>\n\n\n\n Desde entonces, el movimiento no se ha detenido.<\/p>\n\n\n\n En julio, una profesora de la capital toma una decisi\u00f3n. Como tantos otros, cambia sus planes en funci\u00f3n de la realidad militar y decide prolongar con su hijo su estancia veraniega en la dacha familiar de la regi\u00f3n de Kiev. La interrogo: su barrio de Sviatochine \u2014una mezcla ecl\u00e9ctica de viejos edificios residenciales sovi\u00e9ticos, universidades y zonas industriales al oeste de la capital\u2014 lleva varias semanas siendo bombardeado por drones y misiles rusos, por lo que es m\u00e1s prudente no volver todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n En las regiones m\u00e1s cercanas a la l\u00ednea del frente, muchos se han refugiado en grandes aglomeraciones, aunque siguen acudiendo regularmente a sus pueblos natales, demasiado cerca de los combates para vivir all\u00ed permanentemente, pero a\u00fan no lo suficientemente lejos como para abandonarlos por completo.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n se observan extra\u00f1os cortejos que se han convertido en algo habitual: un ballet de tanques, camiones, 4\u00d74 que remolcan otros 4\u00d74 con las puertas destrozadas por un dron, hombres armados; un soldado llegado del oeste de Ucrania a un pueblo del Donbas que se muestra sorprendido al o\u00edr a los lugare\u00f1os hablar ucraniano.<\/p>\n\n\n\n Es una conversaci\u00f3n tranquila entre Pavlo y Natalia, dos cincuentones que no se conoc\u00edan antes de instalarse en su compartimento del \u00ab102-D\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Cada dos d\u00edas, este tren emprende un extraordinario viaje entre Kramatorsk, fortaleza del Donbas, cuya rendici\u00f3n por parte de las fuerzas ucranianas reclama hoy Vladimir Putin, y Jerson, ciudad m\u00e1rtir a orillas del Dni\u00e9per, vaciada de la inmensa mayor\u00eda de su poblaci\u00f3n por los bombardeos de artiller\u00eda y la caza constante de los drones rusos.<\/p>\n\n\n\n\n Pavlo es de Rivne, en el oeste del pa\u00eds; Natalia huy\u00f3 de Mariupol al comienzo de la invasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Antes de regresar a su puesto de desminador en la regi\u00f3n de Mykolaiv, uno de ellos se levanta con gru\u00f1idos de dolor: lleva tres a\u00f1os cargando con este pesado chaleco antibalas. La otra se va a reunir con su marido, militar, durante unos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n El vag\u00f3n del tren 102-D parece sacado de otra \u00e9poca: cortinas blanquecinas deshilachadas, luces anaranjadas y p\u00e1lidas, paneles de madera que a veces se desprenden. Su conversaci\u00f3n est\u00e1 marcada por una tranquila familiaridad, el lenguaje que se escucha entre dos ucranianos de la misma generaci\u00f3n sacudida por la guerra.<\/p>\n\n\n\n Si se mira con atenci\u00f3n, esta impresi\u00f3n de movimiento constante en la superficie esconde otra, invisible y marcada por la angustia de un conflicto que se prolonga: el vagar de la mente. En cuatro veranos, la guerra ha entrado en las vidas, en los recuerdos: haber visto a tantos amigos y familiares marcharse a otros lugares da que pensar. Se piensa, a veces vagamente, a veces de forma muy concreta, en hacer lo mismo, quiz\u00e1s, alg\u00fan d\u00eda, si las cosas empeoran, si los ataques se vuelven insoportables.<\/p>\n\n\n\n Tras el impacto y la ferviente resistencia de 2022, tras la resignaci\u00f3n decidida de 2023 \u2014y de parte de 2024\u2014, una larga angustia se ha apoderado de la sociedad ucraniana. Es la angustia de una situaci\u00f3n que parece no tener una salida clara, a veces ninguna salida.<\/p>\n\n\n\n En la radio p\u00fablica, donde un programa diario da la palabra a los soldados ucranianos, la c\u00e1lida voz del coronel Serhiy Duplyak se vuelve sombr\u00eda. Es una ma\u00f1ana de julio y subraya la importancia del compromiso: \u00abO defendemos nuestra tierra o seremos un pueblo sin tierra, sin patria. Podemos huir al extranjero. Pero \u00bfqui\u00e9n nos espera all\u00ed? Nuestras casas, nuestros bienes, no podemos llev\u00e1rnoslo todo. No todo el mundo se ir\u00e1. Y si una parte de la poblaci\u00f3n quiere huir al extranjero, vivir toda su vida como refugiada, sin patria, sin Estado, empezar su vida de cero…\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Mosc\u00fa exige la rendici\u00f3n incondicional de Ucrania.<\/p>\n\n\n\n Volodiir Zelenski reconoci\u00f3 hace tiempo que, en la situaci\u00f3n actual, el ej\u00e9rcito ucraniano no podr\u00eda recuperar los territorios ucranianos perdidos.<\/p>\n\n\n\n Si bien el ej\u00e9rcito ruso sigue sufriendo p\u00e9rdidas espantosas, tambi\u00e9n sigue avanzando incansablemente, desafiando desde hace dos a\u00f1os las esperanzas de un agotamiento y una estabilizaci\u00f3n del frente. En la retaguardia, los drones rusos atacan cada vez con m\u00e1s frecuencia y m\u00e1s violencia.<\/p>\n\n\n\n El ambiente sigue siendo pesado, a veces surrealista, ya que no siempre impide la vida normal a la que se aferran millones de ucranianos.<\/p>\n\n\n\n Es este mundo en suspenso el que acogi\u00f3 a principios de agosto la tormenta desatada por Donald Trump.<\/p>\n\n\n\n El impacto de los sucesivos anuncios \u2014la visita de Steve Witkoff a Mosc\u00fa, la cumbre en Alaska, la apresurada reuni\u00f3n de Volodimir Zelenski y Donald Trump en Washington con los europeos…\u2014 a\u00fan no se siente profundamente. Los ucranianos no se dejan enga\u00f1ar por el espect\u00e1culo trumpista: esta secuencia les asusta sobre todo porque Vladimir Putin exige ahora que Ucrania renuncie a la parte de la regi\u00f3n de Donetsk que ya controla.<\/p>\n\n\n\n El destructivo momento diplom\u00e1tico de este verano tambi\u00e9n recuerda un dolor conocido: el de las esperanzas frustradas.<\/p>\n\n\n\n Porque Ucrania ya ha pasado por eso. La elecci\u00f3n y la llegada al poder de Donald Trump fueron para la poblaci\u00f3n una fuente de verdadera esperanza y, r\u00e1pidamente, de una decepci\u00f3n igualmente fuerte.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el presidente estadounidense nunca hab\u00eda ocultado su desprecio por el presidente ucraniano y su afinidad por su hom\u00f3logo ruso.<\/p>\n\n\n\n Nadie en Ucrania ignoraba ese desprecio ni esa afinidad, desde los simples ciudadanos hasta el propio presidente ucraniano.<\/p>\n\n\n\n La esperanza se basaba inicialmente en la percepci\u00f3n de una trayectoria insostenible, en la idea de que la administraci\u00f3n de Biden probablemente nunca volver\u00eda a reforzar su apoyo, incluso aunque la situaci\u00f3n siguiera empeorando lentamente.<\/p>\n\n\n\n\n\n Quiz\u00e1s las cosas iban a cambiar.<\/p>\n\n\n\n Para algunos ucranianos, era la esperanza de que Trump, desafiado abiertamente por Vladimir Putin, respondiera multiplicando por diez su apoyo financiero y militar a Ucrania. Para muchos otros, era la esperanza de un alto al fuego y de garant\u00edas de seguridad que finalmente habr\u00edan permitido volver a pensar en un futuro m\u00e1s all\u00e1 del presente inmediato. Una esperanza alimentada durante un tiempo por las primeras negociaciones reales desde el inicio de la invasi\u00f3n y la petici\u00f3n estadounidense de un alto al fuego, que se desvaneci\u00f3 cuando Vladimir Putin dej\u00f3 claro su desinter\u00e9s por cualquier alto al fuego que no fuera acompa\u00f1ado de la vasallizaci\u00f3n de Ucrania.<\/p>\n\n\n\n En un caf\u00e9 del centro de Poltava, el periodista Viktor Kachenko evoca el ambiente de entonces: \u00abA principios de a\u00f1o, hab\u00eda la sensaci\u00f3n, la esperanza de que en primavera se alcanzar\u00eda un dogovornitchok<\/em>, una especie de mini acuerdo; que al menos se congelar\u00edan los combates. Pero eso no ha sucedido y ahora se observa una nueva ca\u00edda de la moral, con la comprensi\u00f3n, una vez m\u00e1s, de que la guerra va a durar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n\n Este pesimismo generalizado no es solo una impresi\u00f3n superficial: se refleja muy claramente en los datos.<\/p>\n\n\n\n Una encuesta realizada en diciembre de 2024 y junio de 2025 por el prestigioso Instituto Internacional de Sociolog\u00eda de Kiev sobre el optimismo de los ucranianos es contundente: en seis meses, la proporci\u00f3n de ucranianos que consideran que \u00aben 10 a\u00f1os Ucrania ser\u00e1 un pa\u00eds destruido y azotado por una huida masiva de la poblaci\u00f3n\u00bb ha aumentado del 28 % al 47 %. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> La proporci\u00f3n de optimistas, por su parte, ha ca\u00eddo del 57 % al 43 %. El 69 % de los ucranianos considera ahora que Ucrania deber\u00eda negociar el fin de la guerra lo antes posible, seg\u00fan una encuesta de la agencia Gallup. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> La popularidad de Donald Trump entre los ucranianos ha pasado, entre noviembre de 2024 y abril de 2025, del 44,6 % al 7,4 %. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La relaci\u00f3n de los ucranianos con Donald Trump tiene algo de maldici\u00f3n. Las esperanzas de un cambio de rumbo del presidente estadounidense se han visto frustradas una y otra vez, pero nunca se han extinguido por completo. Porque siempre hay algo por lo que esperar. As\u00ed, las sanciones impuestas por Donald Trump contra la India reavivaron, por un tiempo, la perspectiva de un alineamiento del presidente estadounidense con Ucrania.<\/p>\n\n\n\n El impacto del encuentro entre Vladimir Putin y su hom\u00f3logo estadounidense en Alaska se vio reforzado por la exigencia rusa de retirada de las tropas ucranianas de las regiones de Donetsk y Lugansk. Porque si bien la sociedad ucraniana est\u00e1 agotada y ansiosa por una paz que sabe que ser\u00e1 sin\u00f3nimo de dolorosas concesiones, no est\u00e1 dispuesta a la rendici\u00f3n que exige el presidente ruso. Y teme que el presidente estadounidense no lo entienda.<\/p>\n\n\n\n A menudo, no se trata solo de patriotismo, ni de un rechazo nacido del miedo a que se mancillara el sacrificio de familiares o amigos ca\u00eddos en el frente.<\/p>\n\n\n\n Se trata tambi\u00e9n, y sobre todo, de la aguda conciencia de que un fin de los combates incierto y fr\u00e1gil, sin garant\u00edas de seguridad para Ucrania, no los sacar\u00eda de la apnea. Una tregua sin paz o sin la derrota de Rusia impedir\u00eda a los ucranianos volver a imaginar un futuro: porque, \u00bfc\u00f3mo se puede reconstruir un pa\u00eds cuando se vive con el temor constante de que la guerra vuelva a estallar?<\/p>\n\n\n\n En su p\u00e1gina de Facebook, el analista militar ucraniano Mykola Bielieskov ya ha encontrado una f\u00f3rmula para describir el mundo anterior a Anchorage: \u00ab Entonces nos parec\u00eda que Trump hab\u00eda dado un giro radical de 180 grados en cuanto a la forma de poner fin a la guerra. Recordaremos julio de 2025 como la \u00e9poca de la gran ilusi\u00f3n\u00bb. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n\n En un periodo de frenes\u00ed diplom\u00e1tico, el flujo de informaciones contradictorias siempre deja lugar a la esperanza.<\/p>\n\n\n\n En su p\u00e1gina de Telegram, un bloguero pol\u00edtico ha adquirido desde el inicio de la guerra la costumbre de realizar entre sus 40.000 lectores una encuesta mensual en la que siempre plantea la misma pregunta: \u00ab\u00bfCu\u00e1nto tiempo crees que durar\u00e1 la guerra?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Con la llegada de Trump al poder, la curva ascendente de la respuesta \u00abm\u00e1s de un a\u00f1o\u00bb comenz\u00f3 a mostrar un comportamiento irregular. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Nos dice: \u00abVemos c\u00f3mo cambia gradualmente el estado de \u00e1nimo de los lectores antes de la victoria de Trump en noviembre de 2024… Va y viene, dependiendo de qu\u00e9 ideas descabelladas tenga Trump en la cabeza en el momento de la encuesta\u00bb. \u00bb<\/p>\n\n\n\nEl espectro de un \u00abpueblo sin tierra\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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\r\n <\/picture>\r\n \n \u00abViv\u00edamos en la \u00e9poca de la gran ilusi\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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\r\n <\/picture>\r\n \n Ideas descabelladas de Trump y misiles sobre nuestras cabezas<\/h2>\n\n\n\n