{"id":74915,"date":"2025-08-09T10:39:21","date_gmt":"2025-08-09T08:39:21","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=74915"},"modified":"2025-08-09T10:39:24","modified_gmt":"2025-08-09T08:39:24","slug":"el-eterno-enigma-de-albania-gran-tour-con-jean-christophe-rufin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/08\/09\/el-eterno-enigma-de-albania-gran-tour-con-jean-christophe-rufin\/","title":{"rendered":"\u00abEl eterno enigma de Albania\u00bb, Gran Tour con Jean-Christophe Rufin"},"content":{"rendered":"\n
Gran Tour<\/em><\/a>, nuestra hist\u00f3rica serie de verano, vuelve con una nueva temporada.<\/em><\/p>\n\n\n\n Como cada a\u00f1o, te invitamos a explorar la afinidad entre personalidades y espacios geogr\u00e1ficos en los que no nacieron o en los que no vivieron realmente, pero que sin embargo desempe\u00f1aron un papel crucial en su trayectoria intelectual o art\u00edstica.<\/em><\/p>\n\n\n\n Despu\u00e9s de\u00a0Nikos Aliagas<\/a>\u00a0sobre\u00a0Mesolongi,\u00a0Fran\u00e7oise Nyssen<\/a>\u00a0sobre Arles,\u00a0G\u00e9rard Araud<\/a>\u00a0sobre Hidra,\u00a0\u00c9douard Louis<\/a>\u00a0sobre Atenas,\u00a0Anne-Claire Coudray<\/a>\u00a0sobre R\u00edo,\u00a0Edoardo Nesi<\/a>\u00a0sobre Forte dei Marmi,\u00a0Helen Thompson<\/a>\u00a0sobre N\u00e1poles,\u00a0Pierre Assouline<\/a>\u00a0sobre C\u00f3rcega y Denis Crouzet y \u00c9lisabeth Crouzet-Pavan<\/a> sobre Venecia o Carla Sozzani<\/a> en Mil\u00e1n<\/em>, Edwy Plenel<\/a> en Martinica<\/em> o Mazarine Mitterrand Pingeot en La Charit\u00e9-sur-Loire<\/a> y Jean-Pierre Dupuy<\/a> en California o <\/em>H\u00e9l\u00e8ne Landemore<\/em><\/a> sobre Islandia, Jean-Christophe Rufin nos lleva a visitar el escenario de su \u00faltima novela: Albania.<\/em><\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n Para recibir todos los episodios,<\/em> suscr\u00edbete al Grand Continent<\/em><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Fue en 1997, en plena guerra civil, tras el colapso de las pir\u00e1mides de Ponzi. Fui all\u00ed solo por tres o cuatro d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n Albania era un pa\u00eds fascinante, pero que hab\u00eda estado aislado del mundo en un grado inimaginable durante la dictadura. En comparaci\u00f3n, Corea del Norte es Las Vegas. El r\u00e9gimen era extremadamente duro, cruelmente duro.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, Albania est\u00e1 en el coraz\u00f3n de los Balcanes, justo enfrente de Italia. No es un pa\u00eds aislado geogr\u00e1ficamente.<\/p>\n\n\n\n Cuando llegu\u00e9 a finales de los a\u00f1os noventa, las huellas de esa \u00e9poca a\u00fan eran muy visibles.<\/p>\n\n\n\n Pienso especialmente en esos peque\u00f1os b\u00fankeres con forma de seta, que hoy nos hacen sonre\u00edr. Incluso los han convertido en ceniceros, se ha convertido en una especie de broma nacional.<\/p>\n\n\n\n Pero en aquella \u00e9poca no ten\u00eda ninguna gracia.<\/p>\n\n\n\n Cada ciudadano deb\u00eda tener su propio b\u00fanker. Se viv\u00eda literalmente en estado de sitio, con la idea de que todo el mundo quer\u00eda invadir este pa\u00eds supuestamente maravilloso, mientras la poblaci\u00f3n se mor\u00eda de hambre.<\/p>\n\n\n\n All\u00ed vi cosas absurdas. Por ejemplo, un peque\u00f1o tramo de autopista que llevaba al aeropuerto, al final del cual hab\u00eda que detenerse y terminar a pie, en el barro. Al lado se ve\u00edan edificios sovi\u00e9ticos: por un lado, ventanas; por el otro, balcones sin ventanas. Era el reinado de la locura burocr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n Por supuesto, el culto a la personalidad era omnipresente. Visit\u00e9 la casa del dictador Enver Hoxha. Era sorprendente ver c\u00f3mo incluso las \u00e9lites, incluso los m\u00e1s altos cargos como \u00e9l y su s\u00e9quito, viv\u00edan en la pobreza. Su casa no ten\u00eda nada de castillo.<\/p>\n\n\n\n Todos viv\u00edan con la misma austeridad y muchos empezaban a exiliarse. Ese fue mi primer contacto con el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Albania era un pa\u00eds fascinante, pero que hab\u00eda estado aislado del mundo de una forma inimaginable durante la dictadura. En comparaci\u00f3n, Corea del Norte es Las Vegas.<\/p>Jean-Christophe Rufin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Primero fui a Albania en una misi\u00f3n exploratoria para una ONG. Luego, recuerdo haber estado en Mitrovica, en Kosovo, en pleno conflicto, pero mi estancia all\u00ed fue muy breve.<\/p>\n\n\n\n Era bastante sorprendente ver cu\u00e1ntos refugiados de Kosovo se encontraban ya en Albania. Para ONG como MSF, exist\u00edan kits est\u00e1ndar para los campos de refugiados: kits contra la malaria, contra la desnutrici\u00f3n, etc. Pero, en realidad, esos refugiados no necesitaban eso.<\/p>\n\n\n\n Sus necesidades eran m\u00e1s propias de la medicina de los pa\u00edses desarrollados: necesitaban antihipertensivos o tratamientos para continuar con sus prescripciones habituales, que, evidentemente, no ten\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n Y entre esos refugiados hab\u00eda m\u00e9dicos y enfermeros muy bien formados. Pero simplemente no ten\u00edan material.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que propuse otro enfoque, que es tambi\u00e9n una de las razones por las que no me qued\u00e9 mucho tiempo: en lugar de intervenir directamente, decidimos localizar a las personas competentes sobre el terreno y proporcionarles los medios necesarios.<\/p>\n\n\n\n Sab\u00eda que iba a escribir sobre los Balcanes.<\/p>Jean-Christophe Rufin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n He trabajado mucho sobre las guerras de los Balcanes: Bosnia, Kosovo, Croacia, etc. Varios de estos temas han dado lugar a libros. Uno de ellos se titula, efectivamente, Check-point<\/em>. Es un relato que se inscribe en lo que yo llamo \u00abla era del miedo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La novela narra la historia de dos camiones, con dos equipos de cooperantes, que entran en Bosnia durante la guerra. Una persona queda atrapada entre los dos grupos, y el libro plantea toda una serie de preguntas, en particular la de si, ante la guerra, una respuesta humanitaria neutral sigue teniendo sentido, o si, en alg\u00fan momento, es necesario comprometerse m\u00e1s directamente.<\/p>\n\n\n\n Llevaba tiempo con Check-point <\/em>en mente. Sab\u00eda que iba a escribir sobre los Balcanes.<\/p>\n\n\n\n Albania, en cambio, no la hab\u00eda explorado lo suficiente. Hab\u00eda conocido a algunos escritores, como Besnik Mustafaj, que luego se convirti\u00f3 en ministro de Asuntos Exteriores y embajador en Francia. Pero en aquel momento nada estaba claro.<\/p>\n\n\n\n No se sab\u00eda en absoluto qu\u00e9 direcci\u00f3n iba a tomar el pa\u00eds. Cuando se vive un acontecimiento hist\u00f3rico, no se conoce el final de la pel\u00edcula, y ah\u00ed radica toda la diferencia con los historiadores. Ellos saben c\u00f3mo terminaron las cosas. Nosotros, cuando estamos en el centro de los acontecimientos, estamos sumergidos en lo que yo llamo una niebla hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n Es algo que me fascina…<\/p>\n\n\n\n Porque es en esa niebla donde se toman las decisiones reales. Act\u00faas sin saber ad\u00f3nde te llevar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n En aquel momento, era muy dif\u00edcil imaginar en qu\u00e9 se convertir\u00eda Albania.<\/p>\n\n\n\n Croacia, por ejemplo, era diferente. Se ve\u00eda claramente que iba a salir adelante. De hecho, en cierto sentido, es la gran ganadora de las guerras en la antigua Yugoslavia.<\/p>\n\n\n\n Recuerdo un \u00faltimo vuelo que tom\u00e9 desde Split, en plena guerra: por un lado, se marchaban los cascos azules; por el otro, ya empezaban a llegar los primeros turistas. Se ve\u00eda a obreros colocando baldosas de m\u00e1rmol en el suelo del aeropuerto para preparar la reconversi\u00f3n tur\u00edstica. Se notaba que el pa\u00eds estaba renacido.<\/p>\n\n\n\n En Albania era todo lo contrario. Nada permit\u00eda adivinar en qu\u00e9 se convertir\u00eda el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n En aquella \u00e9poca era muy dif\u00edcil imaginar en qu\u00e9 se convertir\u00eda Albania.<\/p>Jean-Christophe Rufin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Cuando volv\u00ed recientemente, reconoc\u00ed algunos lugares.<\/p>\n\n\n\n Por ejemplo, la pir\u00e1mide de Tirana, ese monumento a la gloria de Hoxha, sigue ah\u00ed. As\u00ed que algo se mantiene.<\/p>\n\n\n\n Pero en mi recuerdo, todo era m\u00e1s siniestro, m\u00e1s devastado. Hoy en d\u00eda, el centro de la ciudad es agradable. Hay edificios muy bonitos y se nota un verdadero esfuerzo por ofrecer una arquitectura original.<\/p>\n\n\n\n\n Sobre la elecci\u00f3n de los lugares, dir\u00eda que hay una relaci\u00f3n, aunque la palabra sea un poco fuerte, con lo que podr\u00edamos llamar la carrera del personaje. No es una carrera en sentido estricto, sino m\u00e1s bien un recorrido, una trayectoria que debe mantener una cierta coherencia. No una coherencia burocr\u00e1tica o lineal \u2014no se trata de progresi\u00f3n o m\u00e9rito\u2014, sino m\u00e1s bien una l\u00f3gica relacionada con los riesgos a los que se puede enfrentar.<\/p>\n\n\n\n La elecci\u00f3n de M\u00e9xico, y de Acapulco en particular, se inscribe en esta l\u00f3gica. En ese momento, le ped\u00ed consejo a mi amigo Pierre Lema\u00eetre, a quien considero una referencia en materia de novela negra. Me dijo: \u00abTienes que poner a tu personaje en peligro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que me pregunt\u00e9 d\u00f3nde pod\u00eda ponerlo en peligro y M\u00e9xico me pareci\u00f3 una buena opci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Despu\u00e9s quise lo contrario: darle al personaje un momento de descanso. Situarlo en un lugar donde no estuviera directamente amenazado, salvo, por supuesto, si \u00e9l mismo provocaba el peligro.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n quer\u00eda que ese lugar funcionara como una especie de recompensa. Un lugar que lo acercara a su ecosistema, es decir, a Europa Central. Y ah\u00ed surgi\u00f3 la idea de Albania.<\/p>\n\n\n\n Pierre Lema\u00eetre me dijo: \u00abTienes que poner en peligro a tu personaje\u00bb.<\/p>Jean-Christophe Rufin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Como suele ocurrir, todo surgi\u00f3 de unos encuentros.<\/p>\n\n\n\n Fr\u00e9d\u00e9ric Mitterrand, a quien apreciaba mucho, ten\u00eda un amigo que llevaba m\u00e1s de 35 a\u00f1os viviendo all\u00ed, un comerciante que se hab\u00eda convertido en una especie de figura local, y que inspir\u00f3 el personaje de Ga\u00ebtan en el libro.<\/p>\n\n\n\n Un d\u00eda, este hombre se puso en contacto conmigo para aconsejarme que fuera a Albania.<\/p>\n\n\n\n Por supuesto.<\/p>\n\n\n\n Cada vez m\u00e1s gente me sugiere lugares para mis libros. He publicado seis, as\u00ed que a veces me dicen: \u00abSer\u00eda genial que situaras a tu personaje aqu\u00ed o all\u00e1\u00bb.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que el a\u00f1o pasado fui a Albania. Pas\u00e9 all\u00ed varias semanas y volv\u00ed en enero. \u00a1Y hace muy poco volv\u00ed con mi esposa para casarnos!<\/p>\n\n\n\n Es cierto que me burlo un poco de esta tendencia a exagerar los progresos del pa\u00eds. Por supuesto, hay que reconocer lo que se ha logrado, no se puede ignorar todo. Albania ha evolucionado, eso es evidente.<\/p>\n\n\n\n Pero, al mismo tiempo, sigue habiendo mucha incertidumbre, amenazas, la otra cara de la moneda, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n\n\n\n La relaci\u00f3n con la di\u00e1spora albanesa es uno de los aspectos m\u00e1s ambivalentes. Es enorme en comparaci\u00f3n con el tama\u00f1o del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Por un lado, es un factor de desarrollo: las remesas, la circulaci\u00f3n de ideas, una cierta apertura. Pero, por otro lado, tambi\u00e9n hay una realidad m\u00e1s sombr\u00eda: en t\u00e9rminos de imagen, la di\u00e1spora se asocia a veces con historias relacionadas con la mafia y el crimen organizado. Y hay que ser sinceros: algunos ciudadanos albaneses est\u00e1n realmente implicados en redes criminales.<\/p>\n\n\n\n Algunos diplom\u00e1ticos \u2014no todos, por supuesto, pero es un fen\u00f3meno bastante extendido\u2014 adoptan una forma de adhesi\u00f3n exagerada al pa\u00eds. Es un poco como en la pel\u00edcula L’Enqu\u00eate corse<\/em>, en la que los parisinos instalados en C\u00f3rcega, para evitar tensiones con los lugare\u00f1os, empiezan a escuchar polifon\u00eda corsa a todo volumen para demostrar que son de all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n Es una especie de s\u00edndrome de Estocolmo diplom\u00e1tico: al querer gustar a toda costa, se acaba exagerando el entusiasmo, a veces en detrimento de la lucidez.<\/p>\n\n\n\n A menudo son este tipo de personajes, como Grobert, los m\u00e1s interesantes. Es cierto que es un poco trash<\/em>, pero no es en absoluto tonto. Al contrario, creo que ha percibido cosas que otros no han visto. Quiz\u00e1s haya dado con un secreto fundamental del pa\u00eds: esa relaci\u00f3n tan particular con el tiempo.<\/p>\n\n\n\n En Albania nunca te encuentras realmente frente a alguien que est\u00e9 totalmente en sinton\u00eda con nuestra temporalidad. Tambi\u00e9n lleva dentro la memoria de todo lo que ha pasado, y esa memoria no est\u00e1 enterrada. Est\u00e1 ah\u00ed, disponible, susceptible de resurgir en cualquier momento.<\/p>\n\n\n\n Eso da una impresi\u00f3n de enigma permanente.<\/p>\n\n\n\n El enigma permanente de Albania, que solo puede resolverse haciendo referencia a algo del pasado.<\/p>\n\n\n\n Existe un s\u00edndrome de Estocolmo diplom\u00e1tico: al querer gustar a toda costa, se acaba exagerando el entusiasmo, a veces en detrimento de la lucidez.<\/p>Jean-Christophe Rufin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Y este pasado es doble: se trata tanto del pasado personal del personaje como del de un canon, un legado cultural, tradiciones m\u00e1s amplias.<\/p>\n\n\n\n Han sido tan despreciados, marginados, aplastados, que hoy en d\u00eda mantienen una relaci\u00f3n muy modesta con el resto del mundo. Es muy llamativo.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, al mismo tiempo, tienen una aguda conciencia de su historia, una historia poderosa y arraigada que les confiere una forma de universalidad que tal vez no tienen en el presente.<\/p>\n\n\n\n Albania no es un pa\u00eds que tenga mucho peso en la escena internacional; no hay en \u00e9l ninguna forma de imperialismo. Pero este pa\u00eds contiene en s\u00ed mismo una referencia hist\u00f3rica de una profundidad y una amplitud notables.<\/p>\n\n\n\n Los albaneses son bastante sorprendentes. A menudo, el primer contacto es un poco duro, incluso hostil. Pero poco a poco se descubre una gran amabilidad.<\/p>\n\n\n\n Es un contraste bastante fuerte, casi lo contrario de Acapulco, donde la gente puede parecer muy simp\u00e1tica, pero te puede disparar en cualquier momento…<\/p>\n\n\n\n En Albania hay una especie de seriedad. Est\u00e1 relacionada con la profunda tragedia hist\u00f3rica de los albaneses. No hay que olvidar que han vivido cincuenta a\u00f1os de un comunismo extremadamente duro. Ese r\u00e9gimen impuso una especie de fachada: no se pod\u00eda re\u00edr, hab\u00eda que mostrarse obediente, serio, sumiso.<\/p>\n\n\n\n La relaci\u00f3n que los albaneses mantienen con su di\u00e1spora es fascinante. Casi todas las familias tienen alg\u00fan familiar en el extranjero.<\/p>\n\n\n\n Se ve en las calles en verano: se multiplican las matr\u00edculas extranjeras, la gente regresa. Son personas que conocen muy bien otras culturas, hablan varios idiomas, viven en otros lugares gran parte del a\u00f1o. Pero en cuanto regresan, se reintegran inmediatamente en su barrio, su pueblo, su ciudad. Hacen convivir ambos mundos de forma natural.<\/p>\n\n\n\n Luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n del territorio. Tirana es una ciudad que se est\u00e1 desarrollando r\u00e1pidamente. Pero tiene un lado un poco artificial. Otras ciudades del pa\u00eds tienen un peso hist\u00f3rico mucho mayor.<\/p>\n\n\n\n En Albania hay una especie de gravedad.<\/p>Jean-Christophe Rufin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Al norte est\u00e1 Shkod\u00ebr, cerca de la frontera con Montenegro. Al oeste, Durr\u00ebs, una ciudad portuaria con una fuerte influencia italiana<\/a>, que fue un centro neur\u00e1lgico durante el fascismo. Y en el sur, ciudades como Gjirokast\u00ebr son extremadamente animadas.<\/p>\n\n\n\n En realidad, a pesar del peque\u00f1o tama\u00f1o del pa\u00eds, Tirana no absorbe toda la energ\u00eda humana o simb\u00f3lica. No se puede decir que sea una capital abrumadora. En el fondo, es una ciudad m\u00e1s, aunque hoy en d\u00eda concentra cierto entusiasmo, sobre todo por su arquitectura ecl\u00e9ctica, con edificios fascistas, estalinistas, modernistas…<\/p>\n\n\n\n Albania sigue siendo, por tanto, un pa\u00eds relativamente descentralizado, a pesar de su peque\u00f1a superficie.<\/p>\n\n\n\n\nSu primer viaje a Albania se remonta a principios de los a\u00f1os noventa, justo despu\u00e9s de la ca\u00edda del comunismo. \u00bfPodr\u00eda contarnos c\u00f3mo fue su primer encuentro con el pa\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfCu\u00e1les, por ejemplo?<\/h3>\n\n\n\n
El reinado de la locura burocr\u00e1tica bajo la autoridad de un solo hombre…<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEn qu\u00e9 contexto se encontraba usted all\u00ed?<\/h3>\n\n\n\n
Estas regiones ocupar\u00e1n luego un lugar importante en su obra, pienso en particular en Check-point<\/em>.<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfSab\u00eda o intu\u00eda desde el principio, cuando estaba all\u00ed, que iba a escribir sobre esos pa\u00edses?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfPor qu\u00e9?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEl destino de otros pa\u00edses estaba m\u00e1s claro?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfQu\u00e9 ha cambiado en Albania?<\/h3>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Su serie de novelas sobre Aurel el C\u00f3nsul nos ha llevado a muchos pa\u00edses, el \u00faltimo fue M\u00e9xico, a Acapulco; ahora Albania con El revenant d’Albanie<\/em> (Calmann-L\u00e9vy). \u00bfPor qu\u00e9 ha elegido este pa\u00eds para una nueva entrega de este diplom\u00e1tico at\u00edpico, Aurel Timescu, nombrado c\u00f3nsul en Tirana, donde deber\u00e1 resolver el enigma de un misterioso asesinato?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfY por qu\u00e9 Albania despu\u00e9s?<\/h3>\n\n\n\n
Imagino que debe ser habitual que le sugieran destinos para sus personajes.<\/h3>\n\n\n\n
Sin caer en los extremos de los diplom\u00e1ticos destinados en Tirana, de los que se burla amablemente en el libro, \u00bftambi\u00e9n ha visto usted esta evoluci\u00f3n del pa\u00eds, de este lugar tan triste \u2014peor que Ruman\u00eda, nos dice Aurel pensando en su infancia\u2014, que hoy es un destino tur\u00edstico?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfQu\u00e9 elementos ilustran esta ambivalencia?<\/h3>\n\n\n\n
Hay un personaje bastante central en la novela, el sorprendente agregado policial de la embajada, de aspecto dudoso: camisa demasiado corta, pantalones cortos y chanclas. Pero este Grobert tiene momentos de lucidez, como en la p\u00e1gina 57: \u00abAqu\u00ed la historia est\u00e1 viva\u00bb.. \u00bfSe podr\u00eda decir que Albania es una especie de pa\u00eds palimpsesto en el que cada alban\u00e9s es una sin\u00e9cdoque de la historia del pa\u00eds, como escribe en el libro?<\/h3>\n\n\n\n
Alma, que es albanesa, dice en un momento dado: \u00abComo muchos albaneses, no soy nada. O lo soy todo\u00bb (p. 191). Hay una especie de tensi\u00f3n entre una l\u00f3gica vertical con la temporalidad y una l\u00f3gica horizontal con los dem\u00e1s, en cierto modo.<\/h3>\n\n\n\n
En el libro, el narrador evoca en varias ocasiones los rasgos faciales de los personajes albaneses, que pueden tener una expresi\u00f3n que cambia muy r\u00e1pidamente, pasando de un extremo a otro, de un aspecto muy duro a uno m\u00e1s afable, y viceversa.<\/h3>\n\n\n\n
En la continuidad de estas capas, \u00bfdir\u00eda que Albania es un pa\u00eds de contrastes: entre Tirana y las monta\u00f1as, entre la modernidad y la tradici\u00f3n?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfCu\u00e1les?<\/h3>\n\n\n\n
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