{"id":7383,"date":"2022-09-02T10:14:28","date_gmt":"2022-09-02T09:14:28","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=7383"},"modified":"2022-10-24T17:52:14","modified_gmt":"2022-10-24T16:52:14","slug":"generaciones-italianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/02\/generaciones-italianas\/","title":{"rendered":"Generaciones italianas"},"content":{"rendered":"\n
El tercer libro de Ginevra Lamberti est\u00e1 estrechamente relacionado con su primera novela, La questione pi\u00f9 che altro<\/em> (Nottetempo, 2015), en la que ya aparec\u00eda El Valle<\/em>: un lugar real del V\u00e9neto profundo que se ha transformado en un aut\u00e9ntico cronotopo, la materia de la mejor literatura. Como sugiere el t\u00edtulo -haci\u00e9ndose eco de un famoso verso dedicado a la colina de Spoon River por Edgar Lee Masters- se trata de un lugar que, al menos para los j\u00f3venes que tuvieron la desgracia de nacer all\u00ed en los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado, est\u00e1 relacionado de alg\u00fan modo con la muerte. O al menos esa es la impresi\u00f3n que tiene Costanza, la protagonista de la novela. <\/p>\n\n\n\n Habiendo crecido en un entorno rural regido por leyes eternas (\u00ablos viejos dicen que hay reglas y las reglas las dicta la tierra fuera de la casa, y as\u00ed mantenemos la casa y a nosotros mismos rectos\u00bb, p. 15), se siente alejada de sus viejos padres desde la infancia, quienes, por su parte, se encuentran perfectamente en el tiempo c\u00edclico de este entorno (el padre de Costanza \u00abnaci\u00f3 en 1905, pero podr\u00eda haber sido en 1805 o 1705\u00bb, p. 17). <\/p>\n\n\n\n La casa familiar amarilla, perdida en la provincia del noreste de Italia, es uno de los polos en torno a los cuales se desarrolla la historia. La segunda es Roma, que aparece a mitad de la novela y donde naci\u00f3 el otro protagonista, Claudio. En medio, hay una serie de etapas intermedias que Costanza debe atravesar mientras intenta alejarse lo m\u00e1s posible de El Valle. La serie de acontecimientos entrelazados que llevan a Costanza y Claudio a conocerse, enamorarse y dar a luz a Gaia -alter ego de la autora y depositaria de todos sus recuerdos- se traza a trav\u00e9s de una serie de fotogramas, no ordenados cronol\u00f3gicamente, a lo largo de un periodo de al menos setenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n Costanza observ\u00f3 a sus padres durante mucho tiempo, aprovechando su falta de atenci\u00f3n hacia ella. En ellos vio todo lo que no quer\u00eda para s\u00ed misma. Sabe que su padre nunca dej\u00f3 de amar a su primera esposa muerta; sabe que su madre odia enfrentarse a su dimensi\u00f3n f\u00edsica, mientras se da cuenta de que \u00abel cuerpo va casi siempre medio paso por delante de la conciencia\u00bb (p. 33). Augusta es impenetrable y distante, Tiziano est\u00e1 ausente de s\u00ed mismo; Costanza, por tanto, est\u00e1 siempre en fuga. No sabe montar en bicicleta, no sabe nadar, pero siempre se las arregla para encontrar la manera de alejarse de la casa amarilla, en compa\u00f1\u00eda de compa\u00f1eros de El Valle que comparten su sensaci\u00f3n de claustrofobia, su deseo de explorar lo que hay m\u00e1s all\u00e1, su sensaci\u00f3n de no poder comunicarse con la generaci\u00f3n anterior. <\/p>\n\n\n\n Lamberti consigue plasmar de forma extremadamente v\u00edvida y poderosa una \u00e9poca que no vivi\u00f3 (naci\u00f3 en 1985), as\u00ed como una profunda fractura generacional: esa profunda \u00abmutaci\u00f3n antropol\u00f3gica\u00bb -por utilizar la definici\u00f3n de Pier Paolo Pasolini- que cambi\u00f3 radicalmente la faz del pa\u00eds, encarnada por j\u00f3venes como Costanza que ya no se reconoc\u00edan en la tradici\u00f3n campesina que les hab\u00eda precedido. Viajando en autostop, \u00abcon la media sonrisa de quien quiere quemarlo todo\u00bb (p. 70), Costanza explora lo Lejano: no tarda en acabar en un concierto y dormir en una cama improvisada en alg\u00fan lugar de la costa adri\u00e1tica. La hero\u00edna, un personaje importante en la novela, hace su primera aparici\u00f3n en su vida en 1975, bajo la apariencia de amigos que \u00abhacen sus negocios con cordones de zapatos, cucharas y jeringas\u00bb; Costanza no percibe ninguna amenaza: \u00abnadie est\u00e1 muerto todav\u00eda, nadie est\u00e1 enterrado todav\u00eda\u00bb. A principios de los a\u00f1os setenta, la vida parece ser un continuo descenso, una carrera sin respiro hacia lo desconocido con Livia, su inseparable amiga.<\/p>\n\n\n\n En esta original historia familiar, la amistad femenina juega un papel central, como queda claro en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico que abre el libro: del mismo tronco salen personajes que no est\u00e1n emparentados gen\u00e9ticamente, pero cuya relaci\u00f3n resulta mucho m\u00e1s natural y fuerte que entre los que comparten un v\u00ednculo de sangre. Para los personajes de Tutti dormono nella valle<\/em>, son sin duda los v\u00ednculos electivos los que priman: si nos fijamos bien, argumenta Gaia, \u00abdeber\u00edamos prohibir legalmente los lazos de sangre\u00bb. En la formaci\u00f3n de Costanza, los intercambios con los amigos son centrales, y la desilusi\u00f3n m\u00e1s aguda no proviene de sus padres o de sus amores improbables, sino de la sospecha de que un proyecto de vida compartido puede deshacerse porque la vida empuja a los amigos en diferentes direcciones. <\/p>\n\n\n\n Las relaciones con el sexo opuesto, en cambio, revelan los desequilibrios a\u00fan no estabilizados por una generaci\u00f3n nacida en un mundo anterior a las leyes sobre el divorcio, sobre la igualdad entre los c\u00f3nyuges, sobre el aborto: cuando hablan de los hombres que aman, Livia y Costanza piensan a menudo que ellos parecen m\u00e1s completos, que parecen tenerlo \u00abtodo\u00bb. A pesar de las limitaciones impuestas por el g\u00e9nero y la clase -o quiz\u00e1s en virtud de estas limitaciones- Costanza crece y gana fuerza, avanza \u00abpor acumulaci\u00f3n de destrucci\u00f3n, pero avanza de todos modos\u00bb (p. 99) y pasa de una aventura a otra, de Mil\u00e1n a Alemania. Un perro llamado Libertad es la huella de sus andanzas en los a\u00f1os 70: a principios de la d\u00e9cada siguiente, esta palabra suena ir\u00f3nica, cuando todo empezar\u00e1 a mostrar su reverso. <\/p>\n\n\n\n En la segunda mitad del libro aparece por primera vez la otra rama del \u00e1rbol de Gaia: es 1981 y sabemos por Claudio que se aburre con facilidad, que parece haber desaparecido de la vida de Costanza desde hace tiempo y que est\u00e1 en plena crisis de abstinencia. Nacido en un rione<\/em> popular en las cercan\u00edas del Coliseo, Claudio es hijo de una joven que enviud\u00f3 pronto, y se le ha ocultado la muerte de su padre durante mucho tiempo, creciendo a la sombra de su gran anhelo. Desde la infancia fue adorable y alborotador, rechazando cualquier forma de disciplina. Su adolescencia transcurri\u00f3 como una aventura continua, un torrente de experiencias vividas a la altura de la ligereza. Entonces algo cambia, y la ligereza adquiere un tono m\u00e1s serio: Claudio duplica su afici\u00f3n por la droga con el gusto por el dinero, lo que le llevar\u00e1 a tramas que le superar\u00e1n con creces. <\/p>\n\n\n\n Para Costanza, Claudio ser\u00e1 tanto un gran amor como el detonante de la desintegraci\u00f3n definitiva de cualquier posibilidad de realizaci\u00f3n personal: Costanza \u00absab\u00eda hacer muchas cosas, pero no era especialista en nada. Su especialidad era contener a Claudio\u00bb (p. 167). La vida de la joven pareja fue un torbellino de situaciones extremas, compartidas por una parte de la poblaci\u00f3n italiana en los a\u00f1os de la expansi\u00f3n de la hero\u00edna: entradas y salidas de rehabilitaci\u00f3n, problemas con la ley, desintoxicaci\u00f3n y reca\u00eddas. <\/p>\n\n\n\n