{"id":71950,"date":"2025-07-02T14:17:17","date_gmt":"2025-07-02T12:17:17","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=71950"},"modified":"2025-07-02T18:14:49","modified_gmt":"2025-07-02T16:14:49","slug":"como-gravar-a-los-ultra-ricos-enmarcar-el-debate-sobre-el-impuesto-minimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/07\/02\/como-gravar-a-los-ultra-ricos-enmarcar-el-debate-sobre-el-impuesto-minimo\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo gravar a los ultra ricos? Enmarcar el debate sobre el impuesto m\u00ednimo"},"content":{"rendered":"\n

La Asamblea Nacional vot\u00f3 en febrero la creaci\u00f3n de un impuesto m\u00ednimo que grava a los contribuyentes con un patrimonio superior a 100 millones de euros con un impuesto m\u00ednimo equivalente al 2% de su fortuna <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Bloqueado por el momento por el Senado, este texto deber\u00eda volver muy pronto al debate parlamentario <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En efecto, ahora est\u00e1 claro que la fiscalidad de los ultra ricos tiene un papel que desempe\u00f1ar en la resoluci\u00f3n de la ecuaci\u00f3n presupuestaria de Francia, por el simple hecho de las masas en juego: la riqueza de las 500 mayores fortunas registradas por la revista Challenges se aproxima hoy al equivalente del 40% del PIB <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>, frente al 6% en 1996, primer a\u00f1o de la clasificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

A medida que el debate se intensifica, los detractores del impuesto m\u00ednimo se movilizan \u2014y esto va a continuar\u2014.<\/p>\n\n\n\n

La primera salva fue disparada en la red social X (antes Twitter) por los economistas Sylvain Catherine, Fran\u00e7ois Geerolf y Antoine L\u00e9vy, que pretenden cuestionar la afirmaci\u00f3n de que los mil millonarios pagan muchos menos impuestos que la media de los franceses <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n

Sus argumentos son infundados.<\/p>\n\n\n\n

52% frente a 26%: cifras indiscutibles<\/h2>\n\n\n\n

Recordemos los hechos. Los franceses pagan de media el 52% de sus ingresos en impuestos y cotizaciones sociales, incluidos todos los grav\u00e1menes. No hay ning\u00fan misterio: se trata del importe total de los impuestos y cotizaciones obligatorias recaudados por los poderes p\u00fablicos <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, en relaci\u00f3n con la renta nacional neta de Francia, es decir, el conjunto de los ingresos percibidos por los franceses, independientemente de su naturaleza: salarios, intereses, ingresos procedentes de la propiedad de empresas, etc. Estas dos cifras, publicadas por todos los organismos estad\u00edsticos internacionales (OCDE, Eurostat, etc.), son indiscutibles. <\/p>\n\n\n\n

Por cada euro que ganan los mil millonarios, aproximadamente 26 c\u00e9ntimos se destinan a gastos comunes, frente a los 52 c\u00e9ntimos por cada euro que gana un franc\u00e9s medio.<\/p>Gabriel Zucman<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Este nivel de imposici\u00f3n relativamente elevado se corresponde con nuestras opciones sociales en materia de educaci\u00f3n, sanidad, pensiones y solidaridad nacional. Son opciones de las que debemos alegrarnos, ya que todo parece indicar que han desempe\u00f1ado un papel decisivo en el considerable crecimiento de la productividad durante el \u00faltimo siglo, el advenimiento de una sociedad m\u00e1s igualitaria y el progreso de la democracia.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, para los mil millonarios, la tasa de impuestos obligatorios se reduce a alrededor del 26%, todo incluido. Cualquiera puede volver a comprobarlo consultando el estudio del Instituto de Pol\u00edticas P\u00fablicas sobre este tema <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>, realizado en colaboraci\u00f3n con la administraci\u00f3n fiscal, cuya objetividad y rigor son reconocidos.<\/p>\n\n\n\n

En concreto, esto significa que por cada euro que ganan los mil millonarios, independientemente de c\u00f3mo se obtenga, aproximadamente 26 c\u00e9ntimos se destinan a gastos comunes, frente a los 52 c\u00e9ntimos por cada euro que gana un franc\u00e9s medio.<\/p>\n\n\n\n

52% frente a 26%: la realidad no podr\u00eda ser m\u00e1s sencilla ni m\u00e1s clara. \u00bfC\u00f3mo se puede negar? Para ello habr\u00eda que cuestionar el porcentaje del 52%, refutar el del 26% o afirmar que ambos porcentajes no son comparables entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n

Ser\u00eda in\u00fatil, ya que ambas cifras son exactas \u2014m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes de error inherentes a cualquier estad\u00edstica econ\u00f3mica, que en este caso son reducidos\u2014 y comparables. <\/p>\n\n\n\n

Comprender la tasa impositiva media<\/h2>\n\n\n\n

Comencemos por los argumentos esgrimidos para cuestionar la tasa media del 52%.<\/p>\n\n\n\n

Son de tres tipos y consisten en ignorar determinados grav\u00e1menes, restar del impuesto pagado el gasto p\u00fablico recaudado o cuestionar el c\u00e1lculo de la renta utilizada en el denominador de este tipo. Estos argumentos merecen ser escuchados, para que todos puedan comprender su debilidad.<\/p>\n\n\n\n

Por qu\u00e9 no tiene mucho sentido excluir determinados grav\u00e1menes<\/h3>\n\n\n\n

Como era de esperar, se puede reducir el tipo medio del 52% excluyendo determinados grav\u00e1menes del \u00e1mbito de los grav\u00e1menes obligatorios. Si se excluyen, por ejemplo, las cotizaciones a la seguridad social, el tipo impositivo del franc\u00e9s medio se reduce a alrededor del 41%. Si adem\u00e1s se olvida el IVA, este \u00faltimo cae al 32%. Recortando lo suficiente, se puede llegar a bajar del 26%.<\/p>\n\n\n\n

Pero estas sustracciones no tienen justificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

De hecho, no hay ninguna raz\u00f3n v\u00e1lida para excluir un impuesto u otro, ni siquiera las cotizaciones a la jubilaci\u00f3n. Todos los organismos estad\u00edsticos del mundo las incluyen y los economistas conservadores, evidentemente, siempre lo hacen cuando se trata de denunciar la carga fiscal en Francia. Es cierto que las cotizaciones a la jubilaci\u00f3n est\u00e1n asociadas a transferencias, pero esto es as\u00ed en todos los impuestos y cotizaciones: afortunadamente, el poder p\u00fablico no quema el dinero que recauda, sino que lo gasta en pensiones, servicios sanitarios y educativos, etc.<\/p>\n\n\n\n

Hay diferencias de grado \u2014algunos impuestos, como las cotizaciones a la jubilaci\u00f3n, est\u00e1n m\u00e1s directamente asociados a transferencias individuales que otros\u2014, pero no de naturaleza. Todos estos impuestos gravan a los hogares, lo aprueben o no, y la relaci\u00f3n entre impuestos y transferencias nunca es perfecta, ni siquiera en el caso de las pensiones, ni mucho menos.<\/p>\n\n\n\n

El enfoque seguido por los investigadores que se interesan por la distribuci\u00f3n de los impuestos \u2014desde los trabajos pioneros de Gerhard Colm y Helen Tarasov en Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1940 <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>\u2014 consiste, por tanto, en incluir todos los impuestos, ya que es el enfoque que minimiza la arbitrariedad estad\u00edstica. Y eso es precisamente lo que hace el INSEE en sus propias Cuentas Nacionales distribuidas, que muestran que todas las categor\u00edas sociales \u2014excepto los ultra ricos, que no est\u00e1n cubiertos por las estad\u00edsticas p\u00fablicas\u2014 pagan entre el 40% y el 55% de sus ingresos en impuestos y cotizaciones.<\/p>\n\n\n\n

\n\t
\n\t\t