Vertiges. Penser avec Borges<\/em>, usted escribe que la lectura del maestro argentino satisfac\u00eda en su juventud su doble sensibilidad, y tambi\u00e9n un desgarro: las ciencias, por un lado, y las letras, por otro. Cita en particular esta frase de algunos cr\u00edticos que podr\u00eda resumir esto: \u00abBorges es literatura para matem\u00e1ticos\u00bb. Pero usted la rechaza de inmediato. \u00bfPor qu\u00e9?<\/h3>\n\n\n\nEsa frase pretende ser maliciosa y yo la entiendo como que Borges es literatura \u00fanicamente<\/em> para matem\u00e1ticos, lo que significa que no es verdadera literatura.<\/p>\n\n\n\nApostar\u00eda sin dudarlo a que eso solo o sobre todo se dice en Francia, porque nuestro pa\u00eds es aquel en el que los intelectuales no solo tienen una formaci\u00f3n exclusivamente literaria, sino que adem\u00e1s est\u00e1 bien visto decir que \u00abno se te dan las matem\u00e1ticas\u00bb. En France Culture no se invitar\u00eda a alguien que no supiera si V\u00edctor Hugo vivi\u00f3 antes o despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa.<\/p>\n\n\n\n
Pero otro que se enorgulleciera de admitir que no tiene ni idea de c\u00f3mo es una espiral logar\u00edtmica provocar\u00eda risitas c\u00f3mplices. Reconozco aqu\u00ed la influencia de Heidegger y su distinci\u00f3n entre pensamiento calculador y pensamiento meditativo. Heidegger no entendi\u00f3 nada de matem\u00e1ticas. No entendi\u00f3 que no es el c\u00e1lculo lo que las define, sino el reconocimiento de las formas.<\/p>\n\n\n\n
Es la forma lo que fascina a Borges, pero \u00e9l sabe muy bien que \u00abla forma es el fondo que vuelve a la superficie\u00bb, como dec\u00eda V\u00edctor Hugo.<\/p>\n\n\n\n
Sin embargo, usted tambi\u00e9n hace an\u00e1lisis cient\u00edficos muy hermosos, por as\u00ed decirlo, matem\u00e1ticos de los textos de Borges (como en \u00abL\u2019approche d\u2019Almotasim\u00bb). \u00bfDeber\u00edamos decir m\u00e1s bien, dado lo genial que es, que \u00abBorges es literatura incluso <\/em>para matem\u00e1ticos\u00bb?<\/h3>\n\n\n\nDada mi respuesta a su pregunta anterior, dir\u00eda m\u00e1s bien que Borges es literatura en estado puro, y que los lectores con mente matem\u00e1tica, aunque no sean matem\u00e1ticos de profesi\u00f3n o por vocaci\u00f3n, tienen una ventaja para penetrar en ella.<\/p>\n\n\n\n
La literatura es muy importante para m\u00ed, pero considero que el arte supremo es la m\u00fasica. Sin duda porque la m\u00fasica no representa nada, es pura forma. A menudo se ha destacado la relaci\u00f3n entre la m\u00fasica y las matem\u00e1ticas. Hay una poes\u00eda inherente a las matem\u00e1ticas, un acceso a la trascendencia que aquellos que se consideran \u00abmalos en matem\u00e1ticas\u00bb se condenan a ignorar. Cioran dice que la mejor prueba de la existencia de Dios es la m\u00fasica de Bach.<\/p>\n\n\n\nEn el centro del cicl\u00f3n, reina la calma. Muchas utop\u00edas se sit\u00faan all\u00ed, fascinantes por inaccesibles.<\/p>Jean-Pierre Dupuy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nUsted explica que lo que le impact\u00f3 inicialmente de Borges fue un \u00abchoque est\u00e9tico\u00bb. \u00bfPodr\u00eda volver sobre esto?<\/h3>\n\n\n\n Mi editora, Christine Marcandier, tuvo la genial idea de dise\u00f1ar una banda para mi libro que representa… una espiral logar\u00edtmica.<\/p>\n\n\n\n
El mundo de las espirales es como la clasificaci\u00f3n china del mundo animal seg\u00fan Borges, que inspir\u00f3 a Foucault. Es imposible clasificarlas en categor\u00edas claras y distintas. La espiral de Arqu\u00edmedes es la m\u00e1s simple. Parte de su centro y se enrolla a su alrededor en volutas cada vez m\u00e1s amplias que la alejan para siempre. La espiral logar\u00edtmica es lo contrario. Se enrolla alrededor de un centro en volutas cada vez m\u00e1s cercanas a \u00e9l, pero sin llegar nunca a alcanzarlo. Es una figura al estilo de Derrida, que deconstruye el estructuralismo mostrando estructuras cuyo centro no forma parte de la estructura. Es la figura del v\u00e9rtigo. El centro ausente tiene un poder de atracci\u00f3n incomparable, bien teorizado por Sartre. Es dif\u00edcil resistirse a la tentaci\u00f3n de lanzarse al vac\u00edo. Este centro ausente es un leitmotiv permanente en la obra de Borges.<\/p>\n\n\n\n
Seamos m\u00e1s concretos. Seguro que ha visto fotos de ciclones, por ejemplo, el Katrina cubriendo Nueva Orleans. En el centro, llamado el ojo, y contrariamente al uso que cada vez m\u00e1s nos lleva a ver all\u00ed la violencia m\u00e1s desenfrenada, reina la calma m\u00e1s absoluta. Muchas utop\u00edas se sit\u00faan all\u00ed, fascinantes por inaccesibles.<\/p>\n\n\n\n
Hablaba de m\u00fasica. El primer acorde de la \u00f3pera de Wagner, Trist\u00e1n e Isolda<\/em>, una de las cumbres de la m\u00fasica occidental, nunca ha dejado de ser objeto de debate entre los music\u00f3logos. Sea cual sea la interpretaci\u00f3n que se le d\u00e9, es innegable que tiene un efecto enorme en el oyente, donde la belleza tr\u00e1gica de la melancol\u00eda se mezcla con la frustraci\u00f3n de la falta de resoluci\u00f3n. No habr\u00e1 resoluci\u00f3n, salvo al final, en el acorde de si, cuatro horas y media m\u00e1s tarde, cuando los dos amantes se reencuentran por fin en un amor que se confunde con la muerte. Esta es una de las razones por las que comenc\u00e9 este libro con una lectura de la pel\u00edcula m\u00e1s metaf\u00edsica de Alfred Hitchcock, V\u00e9rtigo<\/em>, indisociable de la partitura de Bernard Herrmann, inspirada en la \u00f3pera de Wagner.<\/p>\n\n\n\nBorges es Trist\u00e1n <\/em>en la literatura.<\/p>\n\n\n\nAlgunos hablan de \u00abborgiano\u00bb cuando \u00abencuentran un cierto estilo\u00bb, escribe usted. \u00bfC\u00f3mo definir\u00eda esta palabra?<\/h3>\n\n\n\n Muy a menudo, y no solo en los c\u00edrculos literarios, se hace referencia a Borges de pasada, como si fuera algo evidente y todo el mundo supiera de qu\u00e9 se trata.<\/p>\n\n\n\n
No hace falta decir m\u00e1s, como si el hombre y la obra fueran \u00abdatos\u00bb que se pueden definir con unas pocas palabras.<\/p>\n\n\n\n
Hoy, tras haber completado la investigaci\u00f3n que ha dado lugar a este libro, y ahora que la especificidad del caso Borges se me presenta en toda su complejidad, me resulta dif\u00edcil volver atr\u00e1s y hacer como si no existiera el enigma Borges, que precisamente no era evidente. Porque hay un enigma, que creo haber resuelto en parte.<\/p>\n\n\n\n
Borges lo ha acompa\u00f1ado a lo largo de su carrera, de su trabajo, y usted lo ha rele\u00eddo para escribir este libro. \u00bfDir\u00eda que sigue teniendo la misma relaci\u00f3n con su obra? \u00bfSigue existiendo ese \u00abchoque est\u00e9tico\u00bb, ha cambiado o ha surgido algo m\u00e1s?<\/h3>\n\n\n\n He procedido seg\u00fan el m\u00e9todo que en ingenier\u00eda se denomina \u00abingenier\u00eda inversa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
Consiste en partir del resultado obtenido \u2014en este caso, mis trabajos\u2014 y buscar c\u00f3mo se ha llegado a \u00e9l. He filtrado esta investigaci\u00f3n retrospectiva limit\u00e1ndome a los procesos de pensamiento que implicaban la influencia de Borges. A partir de ah\u00ed, pas\u00e9 a la obra y, m\u00e1s all\u00e1, al hombre.<\/p>\n\n\n\nMe resulta dif\u00edcil volver atr\u00e1s y hacer como si no existiera un enigma Borges que precisamente no era evidente.<\/p>Jean-Pierre Dupuy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nAl hacerlo, hice descubrimientos que me conmovieron, incluso sobre m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n
Empec\u00e9 a leer a Borges y a empaparme de sus obsesiones en la adolescencia. Era aficionado a las novelas polic\u00edacas y a los relatos de ciencia ficci\u00f3n, y me seduc\u00eda lo que estos g\u00e9neros se convert\u00edan bajo su pluma. En ellos encontraba una dimensi\u00f3n fant\u00e1stica que me fascinaba, nacida de la conjunci\u00f3n de la l\u00f3gica y lo extra\u00f1o. Los seres humanos parec\u00edan aparecer solo para ilustrar conceptos. Pero me llamaba la atenci\u00f3n que todo un conjunto de relatos escapaban a esta descripci\u00f3n. En ellos aparecen hombres y mujeres enfrentados a situaciones extremas en las que la violencia y, en menor medida, el sexo ocupan un lugar destacado. Tienen su propia extra\u00f1eza. Los h\u00e9roes se revelan traidores, los hombres de acci\u00f3n cobardes, los seres fascinantes enga\u00f1osos, los machos alfa v\u00edrgenes.<\/p>\n\n\n\n
No s\u00e9 c\u00f3mo me lleg\u00f3 la intuici\u00f3n de que estas dos categor\u00edas de cuentos eran complementarias, los primeros ilustrando las propiedades puramente formales de los segundos.<\/p>\n\n\n\n
Pero me faltaba una clave, la clave que develar\u00eda el enigma de Borges.<\/p>\n\n\n\n
En cierto modo, este libro es el trabajo de toda una vida.<\/p>\n\n\n\n
Pero solo hace cuatro o cinco a\u00f1os que decid\u00ed saldar la deuda que ten\u00eda con Borges, revelando, ante todo a m\u00ed mismo, todo lo que le deb\u00eda. Las investigaciones que realic\u00e9 me llevaron r\u00e1pidamente a descubrir un rasgo de la biograf\u00eda de Borges que desconoc\u00eda por completo, pero que result\u00f3 ser la clave que buscaba. Tiene que ver con la relaci\u00f3n que manten\u00eda con las mujeres.<\/p>\n\n\n\n
A Borges le gustaba la compa\u00f1\u00eda de las mujeres y las necesitaba enormemente, en primer lugar materialmente, dada su ceguera precoz, pero tambi\u00e9n, y sin duda sobre todo, afectivamente. Hasta la muerte de su madre, cuando \u00e9l ten\u00eda casi 76 a\u00f1os, vivi\u00f3 con ella. Se cas\u00f3 a los 67 a\u00f1os, pero su matrimonio no dur\u00f3 m\u00e1s de tres a\u00f1os. Todas sus aventuras femeninas corrieron la misma suerte. Se podr\u00eda incluso describir a Borges como un enamorado permanente, transido, que se encontraba en todo momento o bien presa de una pasi\u00f3n devoradora de la que depend\u00eda su vida, seg\u00fan cre\u00eda, o bien sumido en los tormentos de un fracaso lamentable. En el mejor de los casos, supo transformar el amor en amistad.<\/p>\n\n\n\nSiento una gran compasi\u00f3n por este hombre que supo sublimar su angustia y su verg\u00fcenza y transformarlas en una obra literaria mayor.<\/p>Jean-Pierre Dupuy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nUna de las obras maestras de la literatura francesa, Armance<\/em>, la primera y quiz\u00e1s la mejor novela de Stendhal, publicada sin nombre de autor en 1827, presenta a un joven brillante pero taciturno, reci\u00e9n salido de la Escuela Polit\u00e9cnica, Octave de Malivert. Est\u00e1 enamorado de una joven, Armance, con la que acabar\u00e1 cas\u00e1ndose antes de suicidarse una semana despu\u00e9s. Octave es un enigma, que \u00e9l mismo formula as\u00ed, dirigi\u00e9ndose a su prometida:<\/p>\n\n\n\n\u00ab\u00bfNecesito jurarte que te amo como a nadie en el mundo, como nunca he amado y como nunca amar\u00e9? Pero tengo un terrible secreto que nunca le he confiado a nadie, ese secreto te explicar\u00e1 mis fatales rarezas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
La palabra nunca aparece en la novela, pero los lectores no se equivocaron: Octave es impotente sexual. Tenemos todas las pistas necesarias, e incluso las pruebas, para afirmar que tal era el caso de Borges.<\/p>\n\n\n\n
Nunca hizo el amor con una mujer.<\/p>\n\n\n\n
El resultado fue un sufrimiento inaudito. Analizo parte de su obra como una llamada desesperada al lector: \u00abAhora lo sabes. \u00a1Pues despreciame!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
He dicho lo suficiente para poder responder por fin a su pregunta sobre el impacto est\u00e9tico que supuso para m\u00ed la lectura de Borges y lo que se convirti\u00f3. Sabiendo lo que s\u00e9, y viendo que nadie habla de ello, siento una gran compasi\u00f3n por este hombre que supo sublimar su angustia y su verg\u00fcenza y transformarlas en una obra literaria importante. Tambi\u00e9n siento ira hacia el editor de Borges en la colecci\u00f3n Pl\u00e9iade, Jean Pierre Bern\u00e8s, quien, por ignorancia, ingenuidad o falsa pudor, no dice ni una palabra sobre el \u00abhorrible secreto\u00bb de Borges.<\/p>\n\n\n\n
\u00bfC\u00f3mo explica este \u00e1ngulo muerto en el estudio cr\u00edtico de la obra de Borges?<\/h3>\n\n\n\n Sin duda, un vestigio de esa funesta teor\u00eda literaria que sostiene que la literatura solo debe referirse a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n
La biograf\u00eda de los autores no deber\u00eda intervenir en modo alguno en el an\u00e1lisis y la interpretaci\u00f3n de su obra. Cierto, pero \u00bfqu\u00e9 valor tiene esta prohibici\u00f3n si se puede demostrar que solo a la luz de la experiencia vivida por el autor el texto adquiere todo su sentido?<\/p>\n\n\n\n
Creo haberlo demostrado en el caso de Borges.<\/p>\n\n\n\n
Sin embargo, su enfoque puede parecer bastante sorprendente, ya que se tiende m\u00e1s a asociar a Borges con lo universal o lo abstracto, m\u00e1s que con las emociones amorosas. \u00bfC\u00f3mo consigue confirmar esta lectura?<\/h3>\n\n\n\n \u00a1Es el propio Borges quien nos incita a hacer esta lectura! Si no nos hemos dado cuenta antes, es por la insensibilidad de los cr\u00edticos y la falta de atenci\u00f3n de los lectores.<\/p>\n\n\n\n
En varios de sus cuentos, en los que la violencia y el sexo desempe\u00f1an un papel importante, el escritor Borges presenta dobles de s\u00ed mismo que mantienen relaciones sexuales, a menudo despu\u00e9s de haber realizado un acto de valent\u00eda, como si fuera necesario merecer con violencia el acceso al cuerpo de las mujeres. Uno de estos cuentos, sin duda uno de los m\u00e1s bellos de su autor, se titula El congreso<\/em>. Esta palabra designa el proyecto que un pu\u00f1ado de individuos han formado para construir: el \u00abCongreso del mundo\u00bb. Borges, el escritor, sabe perfectamente que esta palabra tambi\u00e9n designa el acto sexual. El diccionario franc\u00e9s Littr\u00e9 precisa: \u00abCongreso: prueba que ordenaba antiguamente la justicia para constatar, en presencia de cirujanos y matronas, la potencia o impotencia de los c\u00f3nyuges que alegaban la nulidad del matrimonio\u00bb. Este cuento es, por tanto, aquel en el que Borges es admitido con \u00e9xito en dicho congreso.<\/p>\n\n\n\nPodr\u00eda multiplicar los ejemplos como hago en el libro. Algunos protestar\u00e1n: \u00a1pero eso es literatura! Son ellos los ciegos, no el escritor argentino.<\/p>\n\n\n\n
Tambi\u00e9n est\u00e1 la poes\u00eda, que Borges utiliza para decirnos, aunque con palabras veladas, el mal que lo corroe. As\u00ed ocurre con este poema extra\u00f1amente titulado \u00abH. O.\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
Borges tiene 73 a\u00f1os e imagina c\u00f3mo habr\u00eda sido su vida si una compa\u00f1era lo hubiera esperado, al caer la noche, en la paz de un hogar. Concluye:<\/p>\n\n\n\n
Esas cosas no son. Otra es mi suerte:<\/p>\n\n\n\n
Las vagas horas, la memoria impura,<\/p>\n\n\n\n
el abuso de la literatura<\/p>\n\n\n\n
y en el conf\u00edn la no gustada muerte.<\/p>\n\n\n\n
S\u00f3lo esa piedra quiero. S\u00f3lo pido<\/p>\n\n\n\n
las dos abstractas fechas y el olvido.<\/p>\n\n\n\n
El Octavo de Stendhal se suicid\u00f3. Borges muri\u00f3 en Ginebra el 14 de junio de 1986. Cuando estoy en esa ciudad, a veces me inclino ante su tumba, en el cementerio de Plainpalais.<\/p>\n\n\n\n
\u00bfPor qu\u00e9 cree que Borges, teniendo en cuenta ese juego permanente en sus textos de \u00abla representaci\u00f3n que coincide con lo representado\u00bb (p. 56), no busc\u00f3 poner m\u00e1s en escena la presencia \u2014y menos la desaparici\u00f3n, como en \u00abEl Aleph\u00bb, o la separaci\u00f3n, en \u00abEl congreso\u00bb\u2014 del ser amado? Se podr\u00eda pensar que la din\u00e1mica de la performatividad omnipresente en su obra podr\u00eda haber motivado tal elecci\u00f3n…<\/h3>\n\n\n\n Podr\u00eda a\u00f1adir la Madeleine de V\u00e9rtigo<\/em>, que no ha desaparecido ni se ha separado, sino que, colmo de la ausencia, no ha sido m\u00e1s que una ficci\u00f3n, una ficci\u00f3n dentro de la ficci\u00f3n que es V\u00e9rtigo<\/em>. Es cierto que no es Borges, pero mi lectura s\u00ed lo es.<\/p>\n\n\n\nSu pregunta nos lleva de vuelta a la espiral logar\u00edtmica con la que comenzamos.<\/p>\n\n\n\n
Solo tiene sentido en relaci\u00f3n con un punto, su centro, que le queda exterior. Este centro est\u00e1 presente por su ausencia. Isolda no puede convertirse en Madame Tristan, como se\u00f1ala Denis de Rougemont. En \u00abEl Aleph\u00bb, que usted cita, el narrador Borges se felicita de que Beatriz, la mujer amada, haya muerto: \u00abalguna vez, lo s\u00e9, mi vana devoci\u00f3n la hab\u00eda exasperado; muerta yo pod\u00eda consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero tambi\u00e9n sin humillaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\nLas totalidades de Borges son se\u00f1uelos, concebidos para ahogar la entidad que se quiere ocultar, o bien a la que se quiere alcanzar sin que se sepa.<\/p>Jean-Pierre Dupuy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\u00bfPodr\u00eda volver sobre esta magn\u00edfica frase que Borges aplica a s\u00ed mismo siguiendo el m\u00e9todo de Plotino: \u00abBorges es todos los hombres, y cada hombre es todos los hombres y Borges\u00bb?<\/h3>\n\n\n\n \u00bfPor qu\u00e9 nos hace sonre\u00edr el nombre de ese hotel que exist\u00eda en Par\u00eds, cerca de la Bolsa, \u00abH\u00f4tel de l’Univers et du Portugal\u00bb?<\/p>\n\n\n\n
Sin duda porque Portugal es una parte tan min\u00fascula del universo que su menci\u00f3n es completamente superflua. Al igual que nos hace sonre\u00edr la historia del guardi\u00e1n del museo de historia natural que fija la edad del imponente tiranosaurio que preside la sala en sesenta millones y seis a\u00f1os porque le dijeron que el animal ten\u00eda sesenta millones de a\u00f1os cuando \u00e9l entr\u00f3 en servicio hace seis a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n
Pero aqu\u00ed, el extra es Borges, y Borges no se ve a s\u00ed mismo como un hombre.<\/p>\n\n\n\n
Oculta esta verg\u00fcenza fundi\u00e9ndose con la totalidad de los hombres. Es todos los hombres, del mismo modo que cada hombre es todos los hombres, lo que no le distingue en nada. Su destino es, en definitiva, com\u00fan a todos los hombres: \u00abLo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres\u00bb, escribe en uno de sus cuentos m\u00e1s bellos (\u00abLa forma de la espada\u00bb). De ah\u00ed esta compleja formulaci\u00f3n en forma de ouroboros.<\/p>\n\n\n\n
El final del cap\u00edtulo sobre V\u00e9rtigo<\/em> concluye as\u00ed: \u00abPor eso la verdadera forma de V\u00e9rtigo<\/em> no es el c\u00edrculo, sino el c\u00edrculo que quiere cerrarse sobre s\u00ed mismo pero no lo consigue: es la espiral descendente, la ca\u00edda vertiginosa al abismo\u00bb. Se podr\u00eda decir exactamente lo contrario de \u00abLa Biblioteca de Babel\u00bb, algo as\u00ed como: \u00abLa Biblioteca de Babel es un c\u00edrculo que quiere cerrarse sobre s\u00ed mismo y lo consigue: es la espiral ascendente, el ascenso o la elevaci\u00f3n vertiginosa hacia los cielos\u00bb (pensando especialmente en la dimensi\u00f3n ilimitada de la biblioteca y en esa \u00abelegante esperanza\u00bb de la \u00faltima frase del cuento)?<\/h3>\n\n\n\nSu interpretaci\u00f3n es leg\u00edtima, pero no es la m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n
Varios cuentos de Borges presentan totalidades: la totalidad de los puntos del universo (\u00abEl Aleph\u00bb); la totalidad de los libros (\u00abLa biblioteca de Babel\u00bb); la totalidad de los acontecimientos mutuamente excluyentes (\u00abLa loter\u00eda en Babilonia\u00bb); la totalidad de los caminos posibles (\u00abEl jard\u00edn de los senderos que se bifurcan\u00bb).<\/p>\n\n\n\n
Mi interpretaci\u00f3n es que estas totalidades son se\u00f1uelos, concebidos para ocultar la entidad que se quiere esconder, o bien que se quiere alcanzar sin que se sepa. Herodes sabe que ha nacido un ni\u00f1o que, alg\u00fan d\u00eda, ocupar\u00e1 su lugar, pero no sabe cu\u00e1l: por eso los mata a todos. Todos los puntos est\u00e1n en el Aleph, pero el \u00fanico que importa es el que demuestra la impotencia de Borges. Hay pocas posibilidades de encontrarlo. Sin duda, un libro explica el sentido de La biblioteca, ya que todos est\u00e1n presentes. Sin duda, un hombre lo ha le\u00eddo o lo leer\u00e1. Pero ni el libro ni el hombre son ni ser\u00e1n conocidos, al igual que la proposici\u00f3n de G\u00f6del en un sistema de axiomas coherente, una proposici\u00f3n que es a la vez verdadera e indemostrable. La ausencia de un punto fijo identificable es lo que provoca el v\u00e9rtigo: \u00abEl silencio eterno de estos espacios infinitos me asusta\u00bb (Pascal).<\/p>\n\n\n\nEl concepto que hay que construir es el de la necesidad retrospectiva. Este concepto es el n\u00facleo del relato de Borges.<\/p>Jean-Pierre Dupuy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\u00bfPor qu\u00e9 \u00abel futuro es inevitable, pero puede no suceder\u00bb?<\/h3>\n\n\n\n El cuento m\u00e1s dif\u00edcil y sofisticado que Borges haya escrito jam\u00e1s se titula \u00abEl jard\u00edn de los senderos que se bifurcan\u00bb. Es el que me llev\u00f3 a mis investigaciones m\u00e1s abstractas, las que se refieren a la metaf\u00edsica de la temporalidad. La trama de este relato de espionaje no interesa visiblemente a Borges. Se trata de una obra que es a la vez un laberinto y un libro, y que resulta ser el tiempo. Nunca hablar del tiempo en t\u00e9rminos de espacio, prescribe Borges citando a Bergson. La met\u00e1fora del jard\u00edn parece violar de entrada esta sabia m\u00e1xima. Pero los senderos de este jard\u00edn no se bifurcan realmente, digamos entre la derecha y la izquierda, sino que se superponen, la derecha y la izquierda \u00abal mismo tiempo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
Es esta concepci\u00f3n del futuro, bajo el nombre de tiempo del proyecto, la que me ha permitido construir lo que he llamado catastrofismo ilustrado. La frase que usted cita y que figura en un ensayo de Borges parece una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos. Mi trabajo ha consistido en transformar esta contradicci\u00f3n en paradoja. Part\u00ed de la concepci\u00f3n del futuro que tienen muchos pueblos rurales del mundo. Se produce una cat\u00e1strofe personal, la p\u00e9rdida de un hijo, por ejemplo. El fatalismo inherente a estos pueblos lleva a decir: estaba escrito, desde siempre. Pero eso no implica que, antes del acontecimiento fatal, la cosa se considerara inevitable. Las dos posibilidades \u2014que el acontecimiento se produzca, por un lado, y que no se produzca, por otro\u2014 eran ciertas al mismo tiempo. Es la ocurrencia del acontecimiento lo que hace que se convierta<\/em> en cierto que era inevitable desde siempre.<\/p>\n\n\n\nEl concepto que hay que construir es el de la necesidad retrospectiva. Este concepto es el n\u00facleo del relato de Borges.<\/p>\n\n\n\n
En el libro, usted relata las numerosas preguntas que Borges plantea en sus textos y que lo han apasionado desde el principio (p. 9). \u00bfHa encontrado desde entonces respuestas a algunas de ellas, como por ejemplo: \u00ab\u00bfPuede la ficci\u00f3n moldear la realidad?\u00bb o \u00ab\u00bfEl azar crea necesariamente caos o puede tener un poder organizador?\u00bb.<\/h3>\n\n\n\n Todos los trabajos concluidos \u2014aunque ciertamente no definitivos\u2014 que presento en este libro son el resultado, gracias a mi m\u00e9todo de \u00abingenier\u00eda inversa\u00bb, de la influencia que Borges ha ejercido sobre m\u00ed, aunque sea de forma inconsciente.<\/p>\n\n\n\n
Por lo tanto, todos han encontrado una respuesta.<\/p>\n\n\n\n
Hay preguntas tan diversas como el carnaval brasile\u00f1o y las crisis financieras, la cat\u00e1strofe de Chernobil, las elecciones presidenciales estadounidenses, las armas y la guerra nucleares, la muerte, la violencia y lo sagrado, el antisemitismo cristiano, la nueva novela y la naturaleza de la literatura y, sobre todo, omnipresente, lancinante, el gran misterio del tiempo, al que solo se puede acercarse mediante un enfoque en el que abundan las paradojas.<\/p>\n\n\n\n
He dedicado varias d\u00e9cadas de mi vida al azar creativo e incluso he creado en la \u00c9cole Polytechnique, mi alma m\u00e1ter, un centro de investigaci\u00f3n filos\u00f3fica en torno a este tema. En el fondo, est\u00e1 el reto de pensar un orden sin dise\u00f1ador, ya sea Dios o el hombre. Hablamos entonces de sistemas de autoorganizaci\u00f3n, de complejidad y de autotranscendencia. Las ciencias cognitivas no est\u00e1n lejos, ni la cuesti\u00f3n pol\u00edtica de la autonom\u00eda. En cuanto a la relaci\u00f3n entre la ficci\u00f3n y la realidad, creo que lo mejor que he hecho es trabajar… sobre Borges.<\/p>\n\n\n\nBorges era un ser que sufr\u00eda por su incompletitud, una infamia seg\u00fan \u00e9l, y nos suplicaba a nosotros, sus lectores, que al menos lo comprendi\u00e9ramos.<\/p>Jean-Pierre Dupuy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\u00bfEn qu\u00e9 influy\u00f3 Borges en la cr\u00edtica literaria francesa de los a\u00f1os sesenta y setenta, en particular con esa famosa y brillante frase que se encuentra en la \u00abNota preliminar\u00bb de Sartor Resartus<\/em> de Carlyle, que usted traduce as\u00ed: \u00abLa literatura es un juego con convenciones t\u00e1citas. Violarlas total o parcialmente es uno de los muchos placeres (una de las muchas obligaciones) del juego, cuyos l\u00edmites son desconocidos\u00bb.<\/h3>\n\n\n\nEn aquella \u00e9poca, el nombre de Borges estaba en boca de todos los intelectuales franceses que se consideraban vanguardistas.<\/p>\n\n\n\n
Libros como Le r\u00e9cit sp\u00e9culaire : essai sur la mise en abyme<\/em>, de Lucien D\u00e4llenbach (1977), Pour une th\u00e9orie du nouveau roman<\/em>, de Jean Ricardou (1971) y ya Le Degr\u00e9 z\u00e9ro de l’\u00e9criture<\/em>, de Roland Barthes (1953), pretend\u00edan ser variaciones sobre las intuiciones de Borges. Se repet\u00edan frases como \u00abToda la literatura puede decir: \u00abLarvatus prodeo\u00bb, avanzo se\u00f1alando mi m\u00e1scara con el dedo\u00bb (Barthes) o \u00abEl signo de los grandes relatos es que la ficci\u00f3n que proponen no es otra cosa que la dramatizaci\u00f3n de su propio funcionamiento\u00bb (Ricardou), relacion\u00e1ndolas con Borges.<\/p>\n\n\n\nEn mi libro, me divierto aplicando este tipo de lectura \u00abneoborgiana\u00bb a la obra maestra del gran novelista brit\u00e1nico Ian McEwan, Atonement<\/em> (Expiaci\u00f3n<\/em>). \u00abFunciona\u00bb, pero no estoy seguro de que estos juegos ling\u00fc\u00edsticos hagan justicia a la profundidad de esta novela, al v\u00e9rtigo que se apodera del lector, no tanto por su forma como por el peso de la humanidad que conlleva.<\/p>\n\n\n\nLo que he intentado hacer en mi libro es mostrar que Borges era un ser que sufr\u00eda por su incompletitud, una infamia, seg\u00fan \u00e9l, y que nos suplicaba a nosotros, sus lectores, que al menos lo comprendi\u00e9ramos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
\u00abHay un enigma de Borges que creo haber resuelto en parte\u00bb.<\/p>\n
La energ\u00eda nuclear, el fin de los tiempos, la violencia y lo sagrado: casi todas las \u00abobsesiones\u00bb intelectuales de Jean-Pierre Dupuy le deben mucho a Borges.<\/p>\n
El fil\u00f3sofo de las cat\u00e1strofes firma un vertiginoso ensayo que revela una clave in\u00e9dita para comprender la obra del maestro argentino.<\/p>\n
Nos reunimos con \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":68635,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1059],"tags":[],"staff":[4],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-68732","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","staff-florent-zemmouche","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"\n
El secreto de Jorge Luis Borges, una conversaci\u00f3n con Jean-Pierre Dupuy - El Grand Continent<\/title>\n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n