{"id":6718,"date":"2022-08-16T14:23:41","date_gmt":"2022-08-16T13:23:41","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=6718"},"modified":"2024-09-30T14:37:35","modified_gmt":"2024-09-30T12:37:35","slug":"el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/","title":{"rendered":"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Escritor, poeta, cr\u00edtico de jazz y, durante un tiempo, redactor en jefe de la Nouvelle revue fran\u00e7aise (1987-1995), Jacques R\u00e9da ha hecho de sus paseos urbanos, suburbanos y rurales el motor de una importante obra, en verso y prosa, de la que Par\u00eds es indiscutiblemente el centro. En la entrevista que publicamos aqu\u00ed, realizada por fax en septiembre de 2000, preguntamos al autor por los motivos de su empresa psicogeogr\u00e1fica, que ha llevado a cabo a trav\u00e9s de una docena de libros. Se trata de Par\u00eds y sus suburbios, de los paisajes, de la descripci\u00f3n, de la literatura y de la m\u00fasica.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En uno de los muchos libros que ha escrito sobre sus paseos parisinos, se compara a s\u00ed mismo con \u00abuna antena errante que la ciudad lleva por todo el abanico de sus estados\u00bb. Me gustar\u00eda saber qu\u00e9 im\u00e1genes le vienen a la mente cuando trata de imaginar el Par\u00eds actual.&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>La imagen m\u00e1s inmediata (pero ciertamente no es personal para m\u00ed) es la de un coraz\u00f3n. No el coraz\u00f3n de los naipes ni de los \u00abgrafitis eleg\u00edacos\u00bb, sino un coraz\u00f3n casi fisiol\u00f3gico en forma de esponja, m\u00e1s bien, o de piedra p\u00f3mez, o un coraz\u00f3n como el que se come cuando es de ternera (o el coraz\u00f3n del trovador que sedujo a tu mujer). En resumen: el coraz\u00f3n de Francia en cualquier caso. \u00bfO tal vez un h\u00edgado? Pero eso es menos elocuente. Despu\u00e9s, no veo nada. O s\u00ed: una especie de charco. El enorme charco suburbano que se extiende m\u00e1s all\u00e1 del cada vez m\u00e1s te\u00f3rico cintur\u00f3n de los \u00abmariscales\u00bb. O una calle muy larga, sucia, negra y an\u00f3nima que me hab\u00eda descrito un amigo de Borgo\u00f1a que hab\u00eda hecho el servicio militar cerca de la capital (y que hasta entonces s\u00f3lo hab\u00eda conocido Le Creusot como zona urbanizada). Eso fue lo que le impresion\u00f3 cuando visit\u00f3 Par\u00eds. Y yo, impresionado por lo que le hab\u00eda impresionado a \u00e9l, no dej\u00e9 de ver esa imagen, que segu\u00eda ah\u00ed tras cada renovaci\u00f3n. Cuando era m\u00e1s joven, habr\u00eda dicho: la punta de la Torre Eiffel, que se pod\u00eda ver a unos treinta kil\u00f3metros en l\u00ednea recta desde mi jard\u00edn suburbano. Nos tomaba m\u00e1s tiempo llegar all\u00ed (incluso ahora, creo) que ir a Le Creusot en TGV. Pero el coraz\u00f3n es de hecho una alegor\u00eda, la torre, un s\u00edmbolo, y el charco carece de precisi\u00f3n. En realidad, no tengo ninguna representaci\u00f3n global \u00edntima de Par\u00eds, porque probablemente la he recorrido con demasiado detalle, tratando de identificar las im\u00e1genes de sus subconjuntos, como los distritos, los barrios, las calles, hasta el asco. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Comet\u00ed el error de intentar tratar las calles como personas, y eso es porque ya no hay una constante simplemente humana en los distritos.<\/p><cite>jacques r\u00e9da<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>No consigo \u00ababrazar\u00bb Par\u00eds. Les Ternes, s\u00ed; Belleville, s\u00ed; el distrito 10 o el 13; la calle des Montiboeufs. No puedes creer que sea m\u00e1s f\u00e1cil. Descubrir el car\u00e1cter de la calle des Montiboeufs o incluso de la calle Lafayette es una haza\u00f1a. Tal vez no tengan, o tal vez yo no sea lo suficientemente bueno. Comet\u00ed el error de intentar tratar las calles como personas, y eso es porque ya no hay una constante simplemente humana en los distritos. Un d\u00eda es todo \u00e1rabe, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, indio o africano, seis meses m\u00e1s tarde todo est\u00e1 demolido para alojar a ejecutivos internacionales en nuevos edificios caros e ins\u00edpidos, o a otra tribu en los mismos edificios nuevos, pero con menos grosor. El caminante se cansa, el escritor no puede construir nada serio. Me parece que tengo docenas de im\u00e1genes dispersas en media docena de libros, y es como las fotograf\u00edas: no vuelves a mirarlas, tomas otras que no volver\u00e1s a mirar. Y, sin embargo, de cada una (y de las menos significativas: un pedazo de pared, la puerta de un edificio, unos adoquines) surge el fantasma esquivo e indescriptible en cuya sustancia me agito. Con mucha frecuencia, voy a considerar su encarnaci\u00f3n casi completa desde lo alto de la calle des Envierges. No se mueve. Se aplana. Pretende ser, de forma m\u00e1s panor\u00e1mica, una de las fotos que podr\u00eda haber tomado yo. Reconozco todos los monumentos (no, hay dos o tres que me confunden), y s\u00f3lo tendr\u00eda que hacer un gesto para suprimirlos (la \u00d3pera de la Bastilla, el Beaubourg, la Torre de Montparnasse, la Biblioteca) o para desplazarlos: Notre Dame en el lugar de la D\u00e9fense, el Sagrado Coraz\u00f3n en el lugar del Pante\u00f3n, el Monte Val\u00e9rien en el lugar de la Butte-aux-Cailles, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me abstengo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se me olvid\u00f3 mencionar fue una imagen on\u00edrica, y un sue\u00f1o recurrente que va as\u00ed: estoy subiendo hacia Montmartre y, cuando me acerco a la cima, la bas\u00edlica se desvanece, veo abrirse ante m\u00ed una extensi\u00f3n infinita e infinitamente agradable de campo, infinita pero todav\u00eda dentro de Par\u00eds. No estoy seguro de lo que significa, pero me hace pensar en mi \u00abparisino natural\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Volvamos por un momento a la imagen del charco suburbano, que usted mismo dice que carece de precisi\u00f3n. Sin embargo, usted ha caminado por ese charco, al menos tanto como por el coraz\u00f3n de la ciudad. \u00bfSer\u00eda posible para usted, sin describir el mapa ni enumerar sus partes geogr\u00e1ficas, introducir una peque\u00f1a distinci\u00f3n en esta imagen global?: \u00bfno podemos distinguir algunos estados o familias, estratos o atm\u00f3sferas psicogeogr\u00e1ficas t\u00edpicas, a pesar de la especie de transformaci\u00f3n permanente de la que habla? \u00bfDe qu\u00e9 mundos est\u00e1 hecho ese mundo, tan dif\u00edcil de describir en su conjunto?&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>El charco no es exactamente una imagen, es m\u00e1s bien una especie de concepto. Su soporte material, o mejor a\u00fan, gr\u00e1fico, podr\u00eda ser uno de esos mapas de carreteras de la regi\u00f3n de Par\u00eds en los que las zonas edificadas aparecen en rosa o amarillo, y el resto (cuando queda algo) en verde p\u00e1lido hasta que se desvanece. Ya a finales del siglo XIX, Verhaeren hab\u00eda hablado de las ciudades tentaculares. El pulpo suburbano no ha dejado de expandirse desde entonces. Pero es una impresi\u00f3n de conjunto y, por as\u00ed decirlo, de \u00abgabinete\u00bb. Pero ya que est\u00e1s <em>in situ<\/em>, todo cambia y se vuelve m\u00e1s emocionante. He recorrido mucho las ramificaciones de ese gigantesco coral de los suburbios, tratando de entender lo que tienen en com\u00fan y de captar el car\u00e1cter espec\u00edfico de cada una, que a menudo s\u00f3lo est\u00e1 en su nombre. A menos de que est\u00e9 acostumbrado desde hace tiempo, es dif\u00edcil, por ejemplo, saber si est\u00e1s conduciendo por Vanves, Montrouge o Malakoff. Cuando faltan ciertos puntos de referencia, como los accidentes del terreno, no tardas en perderte y sentir que el pulpo te ha engullido. Es el caso, por ejemplo, de Villemomble y Les Pavillons-sous-Bois. Pero \u00e9se es uno de los objetivos del ejercicio. A menudo, mi \u00abt\u00e9cnica\u00bb consiste en ir a cualquier puerta de Par\u00eds y subir al primer autob\u00fas que aparezca, sin preocuparme por la ruta ni por d\u00f3nde me dejar\u00e1. Uno descubre as\u00ed lo inesperado y, a veces, lo pintoresco, pero tambi\u00e9n ocurre que se queda varado en el coraz\u00f3n de esta indistinci\u00f3n que, de hecho, no tiene centro, y donde parece que se podr\u00eda seguir indefinidamente sin salir nunca. Para m\u00ed, se trata de una experiencia esencial, que culmina en el momento en que no s\u00f3lo te pierdes topogr\u00e1ficamente, sino que te pierdes de vista como persona y te conviertes en una especie de fragmento, todav\u00eda algo consciente de la extensi\u00f3n que est\u00e1s recorriendo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>A menudo, mi \u00abt\u00e9cnica\u00bb consiste en ir a cualquier puerta de Par\u00eds y subir al primer autob\u00fas que aparezca, sin preocuparme por la ruta ni por d\u00f3nde me dejar\u00e1. <\/p><cite>jacques r\u00e9da<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En este punto, ya no se puede hablar de \u00abcharco\u00bb ni de \u00abrepresentaci\u00f3n\u00bb de ning\u00fan tipo. Est\u00e1s \u00abdentro\u00bb, est\u00e1s en proceso de fundirte en ella, incluso est\u00e1s tocando una regi\u00f3n que ya no tiene nada que ver con los suburbios ni con nociones como \u00abla ciudad\u00bb, \u00abel urbanismo\u00bb, etc. Es casi metaf\u00edsico. Para seguir siendo concreto, a\u00f1adir\u00e9 en primer lugar que este estado se ve favorecido por el aspecto, en general totalmente deshabitado, de esos territorios durante las horas honestas del d\u00eda en que los recorro. Uno se pregunta d\u00f3nde ha ido la gente, o sus perros. El efecto se acent\u00faa hoy en d\u00eda por la desaparici\u00f3n de las actividades industriales masivas. En mis recuerdos de hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, veo los suburbios erizados de f\u00e1bricas (incluso el distrito 15 \u2014donde todav\u00eda hab\u00eda una granja\u2014 bull\u00eda de plantas de maquinaria, por no hablar de la enorme superficie que ocupaba Citro\u00ebn); y aunque no ignore las razones de esta metamorfosis (que ha convertido a la industrial Levallois en una inmensa necr\u00f3polis \u00abresidencial\u00bb), no me resulta natural ni conveniente interpretarla en t\u00e9rminos econ\u00f3micos o sociol\u00f3gicos o urban\u00edsticos. \u00bfQu\u00e9 he hecho? Quiz\u00e1s algo indeciso entre una vaga fenomenolog\u00eda de la ciudad y una t\u00edmida ontolog\u00eda de los lugares. No se le puede llamar \u00abdisciplina\u00bb. Eso no impide que, como todo el mundo, haya discernido lo que separa los suburbios \u00abbellos\u00bb (m\u00e1s o menos al oeste de la capital) de los \u00abobreros\u00bb (m\u00e1s o menos al este), ni que haya reconocido, en el norte y en el sur, modulaciones y estados mixtos, ni que haya apreciado contrastes y contradicciones por doquier. Pero ser\u00eda dif\u00edcil decir a qui\u00e9n y para qu\u00e9 sirve mi ejemplo. B\u00e1sicamente, si he trajinado tanto por la regi\u00f3n de Par\u00eds se debe a que, por todo tipo de razones debidas al azar, estaba al alcance de mi mano, de mis ojos, de mis ruedas o de mis suelas. En realidad, soy un gran ternero al que nada le gusta m\u00e1s que revolcarse en la hierba de los prados, en los helechos de los bosques, y mamar la leche de las nebulosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al \u00abcharco\u00bb, observo que est\u00e1 en constante expansi\u00f3n, y no s\u00f3lo en torno a la aglomeraci\u00f3n parisina. Cada pueblo quiere su propia vivienda de inter\u00e9s social y su propia zona suburbana. Los TGV me parecen una prefiguraci\u00f3n de los RER que recorrer\u00e1n los \u00abcharcos\u00bb de Par\u00eds, Lyon y Marsella una vez unidos. Al final, s\u00f3lo habr\u00e1 una gigantesca conurbaci\u00f3n europea, de la que se escapar\u00e1n algunas zonas monta\u00f1osas decididamente inedificables, as\u00ed como terrenos bald\u00edos concedidos a ecologistas y agricultores \u00aborg\u00e1nicos\u00bb. A menos que la curva demogr\u00e1fica se invierta, ya habremos construido en exceso. Puede ser que el extra\u00f1o silencio de los suburbios que he recorrido anuncie el silencio de ese futuro. Pero, \u00bfencontraremos alguna vez el silencio de las noches habitadas por el croar de los sapos y tres o cuatro lamparitas en el sue\u00f1o de las colinas? Sin embargo, el ser humano parece tener una plasticidad indestructible; sin duda, encontrar\u00e1 su felicidad en otra parte. Recuerdo un reportaje sobre los j\u00f3venes de los llamados suburbios desfavorecidos que hab\u00edan sido llevados para entrar en \u00ablo verde\u00bb. Tendr\u00edas que haber visto la cara que pon\u00edan al ver el campo (no lo ve\u00edan), y al evocar con una nostalgia real y pesada el concreto y los c\u00e9spedes sembrados de latas de conservas de su peque\u00f1a patria. Yo mismo ser\u00eda tr\u00e1gicamente incapaz de vivir en el campo durante mucho tiempo. Hablar\u00eda de la calle Sorbier o de Bagnolet con voz entrecortada. El pasado es nuestra verdadera patria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Pero, \u00bfencontraremos alguna vez el silencio de las noches habitadas por el croar de los sapos y tres o cuatro lamparitas en el sue\u00f1o de las colinas?<\/p><cite>jacques r\u00e9da<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfY si nos hablara un poco precisamente de la calle Sorbier, o de la calle de la Bidassoa, de esas escaleras urbanas, de esas vistas de Par\u00eds, de esa extra\u00f1a plaza situada, si no me equivoco, por encima de la peque\u00f1a circunvalaci\u00f3n (literalmente suburbana)? Hab\u00eda evocado el sue\u00f1o parad\u00f3jico de una extensi\u00f3n infinita de campo que, sin embargo, est\u00e1 dentro de la ciudad. \u00bfEl lugar de ese sue\u00f1o (y sin duda tambi\u00e9n de sus fracasos o de sus desviaciones) no son precisamente los suburbios, en todas sus variantes, desde las peque\u00f1as ciudades englobadas en la ciudad hasta las regiones m\u00e1s alejadas donde las grandes infraestructuras, los grandes equipamientos, las urbanizaciones suburbanas, los grandes conjuntos o las \u00abnuevas ciudades\u00bb llegaron a aureolar pueblos, a rodear llanuras agr\u00edcolas, a codearse con los antiguos bosques reales o a encajar en los trazados de los grandes jardines cl\u00e1sicos? Uno tiene la sensaci\u00f3n de que siempre es esa superposici\u00f3n o ese equ\u00edvoco propiamente \u00absuburbano\u00bb lo que le atrae, incluso cuando pasea por el coraz\u00f3n mucho m\u00e1s densamente estratificado y escenogr\u00e1fico de la ciudad. Su afici\u00f3n por los jardines urbanos y las estaciones de tren, por todos esos lugares en los que uno est\u00e1 tanto aqu\u00ed como en otro lugar, parece bastante caracter\u00edstica en ese sentido. \u00bfNo estar\u00e1 usted tambi\u00e9n en busca de una imposible ciudad jard\u00edn, de la que la calle Sorbier o la calle de Bagnolet ser\u00edan fragmentos realizados?&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el quid de la cuesti\u00f3n sea nuestra capacidad para vivir en sociedad. Creo que mi sue\u00f1o es un sue\u00f1o de un para\u00edso terrenal. Ad\u00e1n estaba solo en el Ed\u00e9n. Luego (iba a decir: mucho despu\u00e9s, pero no s\u00e9), Dios le a\u00f1ade a Eva. \u00bfPor qu\u00e9 Eva y no otro Ad\u00e1n? No digo un semejante aburrido, sino un amigo con el que ir a pescar y jugar cartas. Uno no puede evitar pensar que Dios ya tiene una idea en mente; o, si Dios no tiene nada que ver, que Eva nace en el alma de Ad\u00e1n como un sue\u00f1o y un deseo irresistibles. Tanto que se convierte en carne y hueso. Dios trabaja. Despu\u00e9s del asunto del \u00c1rbol, la humanidad aparece con la familia, sus estructuras y sus dramas. Me parece que Ad\u00e1n debe haber estado mordi\u00e9ndose los dedos de nuevo. Atr\u00e1s quedaron los deliciosos paseos en solitario por la naturaleza virgen, con una tigresa y una cierva familiares pis\u00e1ndole los talones. Es posible que mi sue\u00f1o sea en parte un reflejo de mi relaci\u00f3n habitual y original con la realidad, pero lo que experimento es la maravilla de ver desaparecer la zona edificada en favor de un campo ed\u00e9nico. La impresi\u00f3n de que la ciudad, sin embargo, permanece m\u00e1s o menos en torno a ese infinito inconcebible, es probablemente la (mala) conciencia de lo poco que me importa mi ser social en este momento. Exactamente como en mis excursiones buc\u00f3licas: una verdadera embriaguez de espacios \u2014bosques, mesetas, colinas, praderas, animales\u2014 con la sobriedad vespertina que me obliga a llegar a un rinc\u00f3n suficientemente civilizado de la humanidad para descubrir una posada, una oficina de correos tal vez, una farmacia, una librer\u00eda y, por qu\u00e9 no, un centro comercial donde las princesas locales van y vienen del brazo y, a veces, cediendo a \u00abla crisis\u00bb. Tengo este lado \u00abp\u00e1nico\u00bb, incluso un poco fauno, descuidado por quienes s\u00f3lo ven mi lado citadino. Pero no soy un feliz habitante de la ciudad, sobre todo desde que tuve que renunciar, por diversas razones (en las que la SNCF desempe\u00f1a un papel que no le perdono), a un medio de transporte perfectamente adaptado a mi b\u00fasqueda de edenes provisionales. As\u00ed que es posible que los suburbios, con su mezcla, ofrezcan una especie de media, una concesi\u00f3n entre la aspiraci\u00f3n a la soledad ext\u00e1tica y la necesidad, o incluso el gusto (porque soy una persona un poco antisocial, pero bastante sociable) de lo que s\u00f3lo se puede encontrar a trav\u00e9s de la vida en sociedad. Lo que m\u00e1s me emociona de los suburbios son los huecos que te permiten creer por un momento que los macizos de \u00e1rboles de all\u00ed tambi\u00e9n ocultan el acceso al sue\u00f1o recurrente que he mencionado. Luego hay una cierta dulzura de la humanidad a la que soy muy sensible: personas que repintan el marco de una ventana al fondo de un patio, que riegan sus lechugas en un jard\u00edn, a veces en una obra de demolici\u00f3n cuyos trabajadores han explotado h\u00e1bil y clandestinamente el lote durante una temporada. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>As\u00ed que es posible que los suburbios, con su mezcla, ofrezcan una especie de media, una concesi\u00f3n entre la aspiraci\u00f3n a la soledad ext\u00e1tica y la necesidad, o incluso el gusto (porque soy una persona un poco antisocial, pero bastante sociable) de lo que s\u00f3lo se puede encontrar a trav\u00e9s de la vida en sociedad. <\/p><cite>jacques r\u00e9da<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Y estoy dotado de una forma de simpat\u00eda bastante especial, debida sin duda a una especie de incertidumbre sobre mi propia realidad, y que me lleva no tanto a imaginar existencias como a identificarme con ellas hasta cierto punto. He pasado mucho tiempo diciendo esto mejor y con m\u00e1s precisi\u00f3n en mis libros; siempre es un poco deprimente repetirse. Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta este espacio tan singular, que no es ni la ciudad, ni el campo, ni los suburbios, sino&#8230; la p\u00e1gina, y que es el verdadero sitio donde evoluciono en este veh\u00edculo de transporte p\u00fablico que es el lenguaje, molde\u00e1ndolo a mi gusto y desvi\u00e1ndolo hacia fines complejos y un tanto enigm\u00e1ticos. Hablemos del barrio tan atractivo que est\u00e1 situado entre el Boulevard de M\u00e9nilmontant y la calle des Pyr\u00e9n\u00e9es. He descrito varios aspectos del mismo en <em>La Libert\u00e9 des rues<\/em> y <em>Le Citadin<\/em>; aparecer\u00e1 en un texto de <em>Accidents<\/em> <em>de la circulation<\/em> que se publicar\u00e1 a principios del pr\u00f3ximo a\u00f1o. No estoy de ocioso. S\u00ed, la calle Sorbier y la calle de la Bidassoa, la calle Boyer y todas las transversales: calle des Pl\u00e2tri\u00e8res, calle Laurence-Savart, las escaleras de la calle d&#8217;Annam&#8230; Est\u00e1 lleno de \u00abagujeros\u00bb a los que me gusta ir y volver a ver, pero la magia pierde su poder con la costumbre, y tendr\u00eda que ir siempre a otro sitio, mientras que hay lugares rurales donde, como Ad\u00e1n antes del pecado, creo que podr\u00eda pasar la eternidad. La plaza de la calle Bidasoa es una de las m\u00e1s extra\u00f1as, tiene raz\u00f3n. Se menciona en <em>Les Ruines de Paris<\/em>, y a menudo vuelvo all\u00ed, especialmente cuando las grandes acacias, gleditschias y \u00e1rboles de laca est\u00e1n en hoja o en flor. Hay algo misterioso que s\u00f3lo puede encontrarse en las im\u00e1genes po\u00e9ticas, como el sal\u00f3n de Rimbaud en el fondo de un lago. El ferrocarril de circunvalaci\u00f3n pasa por debajo. A las seis de la tarde, la plaza se vac\u00eda. S\u00f3lo hay uno o dos ancianos melanc\u00f3licos, y a veces un grupito de negras que r\u00eden en un banco y charlan con una pizca de acento de Belleville. Pienso en lo que suscitar\u00e1n esos \u00e1rboles y ese silencio m\u00e1s tarde en su memoria. Lo recuerdo antes que ellas. S\u00e9 que a una de ellas la van a rega\u00f1ar porque se le olvid\u00f3 comprar el pan.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Hablando de recuerdos (y como \u00abescribidor\u00bb), \u00bfqu\u00e9 opina de la imagen del palimpsesto que se utiliza a menudo hoy en d\u00eda para evocar el espesor del propio territorio?&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Con la noci\u00f3n del \u00abpalimpsesto\u00bb, se me plantea el problema de la descripci\u00f3n. De hecho, de qu\u00e9 sirve describir si no se describe todo (al menos la totalidad de tal o cual lugar que hemos retenido), o si no se describe sobre la base de una teor\u00eda que aplica una especie de cuadr\u00edcula a lo que llamamos realidad, designando de antemano lo que debe describirse, e incluso c\u00f3mo. Y entonces describimos la teor\u00eda por encima de todo, pero eso no aparece necesariamente de forma inmediata. Tambi\u00e9n se puede imaginar que se est\u00e1 describiendo con total libertad, mientras que en realidad se est\u00e1 utilizando una teor\u00eda sin saberlo (o sin saberlo bien). O puede ser que la teor\u00eda sea la que nos conduzca insidiosamente. Hay h\u00e1biles denunciantes de esta ilusi\u00f3n de libertad descriptiva, pero ellos tambi\u00e9n utilizan a veces una teor\u00eda para denunciar. Teor\u00edas y tiempos, o teor\u00edas de los tiempos: ya no describimos hoy como lo hac\u00edamos en la \u00e9poca de Lamartine, de Boileau, del <em>Roman de la Rose<\/em>, etc. Pero, se preguntar\u00e1n, \u00bfpor qu\u00e9 describir? Me parece que seguimos describiendo, incluso desde un punto de vista literario bastante estricto. Los novelistas describen situaciones y personajes (o incluso picaportes, como se ha dicho del \u00ab<em>nouveau roman<\/em>\u00ab); los fil\u00f3sofos describen procesos de ideas; los poetas rom\u00e1nticos describen sus sentimientos; los surrealistas, los sue\u00f1os o los saltos del \u00abcontinuo\u00bb mental. A trav\u00e9s de la met\u00e1fora, la poes\u00eda (o lo que sea que est\u00e9 bajo su paraguas) consigue atajos o tabletas de descripci\u00f3n. Pero hay un demonio que empuja no tanto al secuestro como al envolvimiento m\u00e1s o menos paciente de una realidad en su sitio y en su duraci\u00f3n. Uno quisiera aprovechar el presente y prolongarlo. Pero el presente casi no tiene existencia. S\u00f3lo adquiere realmente consistencia cuando ya se enfri\u00f3, cuando ya pas\u00f3. Por ello, todas las descripciones \u00abdatan\u00bb de alguna manera lo que no significa que pierdan su encanto ni su inter\u00e9s: en cierto modo, forman parte del presente en el que se descubren y pueden ser a su vez objeto de una descripci\u00f3n), ya sea porque nada muy seguro las vincula a un modelo desaparecido, ya sea porque ese modelo ya se describi\u00f3 con medios que pronto caducar\u00e1n, incluidos ciertos medios del lenguaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Es importante conocer la historia de los lugares que uno describe, ya que s\u00f3lo han llegado a ser como son con el paso del tiempo, como resultado de todo tipo de intervenci\u00f3n humana. <\/p><cite>jacques r\u00e9da<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por tanto, cabe suponer que, cuanto m\u00e1s variada y profunda sea la descripci\u00f3n en sus planteamientos, m\u00e1s probabilidades tendr\u00e1 de ser precisa y duradera. Por ejemplo, es importante conocer la historia de los lugares que uno describe, ya que s\u00f3lo han llegado a ser como son con el paso del tiempo, como resultado de todo tipo de intervenci\u00f3n humana. Bajo los adoquines, rara vez se encuentra inmediatamente la playa, sino (sobre todo en nuestros viejos continentes) otros adoquines que esconden un camino de guijarros que oculta otro de arcilla. Este es un primer aspecto del palimpsesto que usted menciona. Pero bajo el m\u00e1s antiguo de los caminos, sigue estando el resultado del trabajo an\u00f3nimo y cuantificable de mir\u00edadas de siglos de suelo. Lo que hace que las descripciones de Julien Gracq sean tan maravillosamente v\u00edvidas es la perfecta integraci\u00f3n po\u00e9tica de sus conocimientos como historiador, ge\u00f3grafo y ge\u00f3logo con los dibujos cuatridimensionales y a color de los paisajes que recorri\u00f3. No s\u00e9 si es eso lo que envidio, o el trazo r\u00e1pido y flexible de la pluma de Cingria describiendo los andares de un gato en un presente vibrante con el tel\u00f3n de fondo de la Asiria revivida. Nunca se es demasiado sabio, en una tarea en la que el arte consiste en hacer un uso juicioso e inesperado (porque la sorpresa es instructiva) de los propios conocimientos. En lo que a m\u00ed respecta, no corro el riesgo de ser asfixiado por el peso de mis conocimientos. No es que est\u00e9 completamente desprovisto de ellos, pero la mayor\u00eda de las veces es como si el espect\u00e1culo de las cosas los prohibiera. Lo que requiere mi atenci\u00f3n es, sin duda, el fen\u00f3meno de la aparici\u00f3n, ya sea una monta\u00f1a, un macizo de hierba, un campanario rom\u00e1nico, un rostro, un sonido, un olor, una choza suburbana o la desafortunada mole arquitect\u00f3nica de la D\u00e9fense (que volv\u00ed a ir a ver hoy, para mi personal y tard\u00eda inauguraci\u00f3n del tranv\u00eda de Val de Seine). Pero si mis conocimientos no me estorban (y de qu\u00e9 sirve traerlos si no aportan nada a los especialistas), me resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil contener al peque\u00f1o personaje que se remueve dentro de m\u00ed y que reacciona constantemente a las solicitudes anecd\u00f3ticas, se divierte, se enfada, ironiza o se emociona cuando har\u00eda falta toda la gravedad (pero tambi\u00e9n la inmovilidad, tal vez hasta la par\u00e1lisis) que exige ese fen\u00f3meno bastante asombroso, convincente e incomprensible de la aparici\u00f3n. Tambi\u00e9n dir\u00eda que hojear el palimpsesto, si queremos llegar hasta el final, podr\u00eda llevarnos mucho m\u00e1s lejos que los vestigios arqueol\u00f3gicos y que los abismos de la geolog\u00eda. Estar\u00edamos tocando la constituci\u00f3n misma de la materia, que es para nosotros el soporte inmediato y \u00abnatural\u00bb de toda \u00abrealidad\u00bb. Caemos entonces en una especie de metaf\u00edsica tan sutil, inquieta y compleja que \u2014si he entendido bien, porque soy lo contrario de un sabio en ese campo\u2014 s\u00f3lo la abstracci\u00f3n matem\u00e1tica nos permite vislumbrar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, pienso en ello cuando contemplo un muro, un r\u00edo, cualquier cosa. Pero ciertamente sigue siendo un pensamiento de \u00e9poca, y no sabemos cu\u00e1les ser\u00e1n las teor\u00edas cient\u00edficas sobre la naturaleza de las cosas dentro de cincuenta o mil a\u00f1os. A no ser que creamos que \u00abel mundo\u00bb ha elaborado o elegido nuestro cerebro para pensarse a s\u00ed mismo, es dif\u00edcil ver c\u00f3mo este trozo de mundo podr\u00eda tomar la distancia de objetividad que asociamos a cualquier m\u00e9todo s\u00f3lido de conocimiento. Hay en todo esto, incluso en la muerte (pues desaparecer, a medida que se acerca la fecha l\u00edmite, se convierte \u2014si no fuera por el sufrimiento y la degradaci\u00f3n que a menudo la preceden\u2014 en otro fen\u00f3meno del m\u00e1s extraordinario inter\u00e9s: dir\u00eda que lo que me llama la atenci\u00f3n, cada vez m\u00e1s, no es que desaparecer sea inevitable, sino que seamos capaces de hacerlo), una especie de humor fant\u00e1stico. Cuando ya dimos vuelta a la \u00faltima p\u00e1gina del palimpsesto, ni siquiera se puede argumentar que no haya nada: simplemente, no hay \u00faltima p\u00e1gina porque no hay fondo, no hay apariencias, sino diferentes niveles de aparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Hablaba hace un momento de la p\u00e1gina como un an\u00e1logo del territorio, y luego mencion\u00f3 a&nbsp; Cingria, Gracq, Verhaeren&#8230; \u00bfPodr\u00eda hablarnos un poco m\u00e1s de esos colegas con los que se encuentra en el territorio de la literatura? A algunos de ellos, a Cingria en particular, les ha dedicado textos o incluso libros, y tambi\u00e9n aparecen en sus paseos, a veces a la vuelta de una calle o de un reflejo, de forma m\u00e1s bien discreta, como si tuviera cuidado de no pisarse solo. (Escribe en alguna parte sobre tal o cual rinc\u00f3n de Par\u00eds \u00abpor donde la literatura ya pas\u00f3\u00bb, que \u00abdispensa de detenerse ah\u00ed\u00bb). \u00bfPodr\u00eda elaborar un peque\u00f1o mapa de esas afinidades electivas, incluso entre sus contempor\u00e1neos, si conoce alguno?<\/h3>\n\n\n\n<p>Soy f\u00e1cilmente influenciable, un defecto m\u00e1s o menos corregido por el efecto superficial y poco duradero de las influencias que se suceden, se persiguen o se suman para amalgamarse con algo que debe ser de mi entorno. No digiero todo lo que aportan y a menudo me he liberado conscientemente de su parte inasimilable practicando la imitaci\u00f3n. \u00c9ste es un rasgo que no s\u00f3lo se aplica al aspecto literario del personaje, pero ci\u00f1\u00e1monos a ese aspecto. Mis lecturas, mis afinidades, mis gustos y, en consecuencia, las influencias que he recibido son numerosas y muy ecl\u00e9cticas. Los que podr\u00edan considerarse (cautelosamente, en parte) como \u00abescritores de la ciudad\u00bb o, m\u00e1s concretamente, \u00abescritores de Par\u00eds\u00bb no han contado \u2014creo\u2014 m\u00e1s que los dem\u00e1s, m\u00e1s bien menos. Me considero f\u00e1cilmente un descendiente de Fargue, mientras que el primero de mis libros, que se sit\u00faa, con raz\u00f3n o sin ella, en su esfera de influencia (<em>Les Ruines de Paris<\/em>), lo escrib\u00ed entre 1974 y 1976, en una \u00e9poca en la que no hab\u00eda le\u00eddo <em>Le Pi\u00e9ton de Paris<\/em> y en la que, al saber de su existencia, me cuidaba de no abrirlo. Lo mismo ocurre con el muy buen <em>Paris<\/em> de Follain, al que me siento m\u00e1s cercano que al de Fargue. Para Baudelaire, obviamente, el caso es m\u00e1s complejo. Pero s\u00e9 que cuando escrib\u00ed los primeros textos de <em>Les Ruines de Paris<\/em> (proponi\u00e9ndome por primera vez, en este campo vecino del poema en prosa, un programa tem\u00e1tico de bastante largo aliento, aunque intermitente), el \u00fanico modelo ideal que ten\u00eda en mente era <em>Connaissance de l&#8217;Est<\/em> de Claudel, uno de los pocos libros que puedo decir que apenas ha abandonado mi cabecera desde hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Puede que me equivoque en los procesos y resultados de mi propia qu\u00edmica: <em>Les Ruines de Paris<\/em> no es a priori muy claudeliano. Pero esto hay que discutirlo en relaci\u00f3n con una parte bastante amplia del libro, la que se dirige a los paisajes rurales, generalmente vistos desde un tren. M\u00e1s tarde, gracias a los diferentes h\u00e1bitos de circulaci\u00f3n, creo que suprim\u00ed todo lo que pude mientras conduc\u00eda o me estacionaba en el mismo coraz\u00f3n del \u00abtema\u00bb. Me parece que intent\u00e9 modelar una especie de orograf\u00eda de mi prosa, no con fines imitativos, sino para tratar de expresar el movimiento interior que provoca aquel del territorio. Los relieves son emociones. En ese sentido, la orograf\u00eda urbana me parece una serie de accidentes tan \u00abnaturales\u00bb como los de las colinas, valles, monta\u00f1as y mesetas. Los \u00ableo\u00bb todos de la misma manera, en el texto todav\u00eda sin palabras que imprimen a trav\u00e9s de mis ojos. De ah\u00ed (justificado adem\u00e1s por la existencia de especialistas que llevan a cabo esta tarea a la perfecci\u00f3n) mi relativa pero definitiva (y seguramente lamentable) indiferencia hacia todo lo que no sea el contacto crudo y generador de emociones con los fen\u00f3menos. Tambi\u00e9n hay que entender que primero fui, y en gran medida he seguido siendo, lector y escritor de poes\u00eda, es decir, de poemas. Debo haber le\u00eddo, por ejemplo, <em>La Chartreuse de Parme<\/em>, <em>L&#8217;\u00c9ducation sentimentale<\/em> o <em>Guerra y Paz<\/em> tres veces. Y no ser\u00eda capaz de resumirle la historia (pero usted ya la conoce) ni de nombrar a los personajes principales. Pero puedo recordar cientos de versos de Virgilio, Ovidio, Marot, du Bellay, La Fontaine, Vigny, Baudelaire, Mallarm\u00e9, Val\u00e9ry, Toulet y muchos otros. Todav\u00eda recuerdo f\u00e1cilmente piezas de prosa cuya textura es bastante comparable, en su densidad, a la del verso \u00abcl\u00e1sico\u00bb. Es el caso de Claudel, que puedo releer una y otra vez sin cansarme, y de ciertos paisajes en los que se renueva constantemente el milagro del movimiento que los eleva y la poderosa presencia que los sostiene. Uno encuentra a veces algo id\u00e9ntico en Cingria, pero tambi\u00e9n hay en \u00e9l un genio que parece guiarlo por los caprichos necesarios para su libertad inventiva y c\u00f3mica del lenguaje, la inteligencia y la visi\u00f3n. Cingria parece haberse retratado a s\u00ed mismo en el pasaje final de <em>Le comte des formes<\/em>, que celebra las fuentes de Roma. Si digo que nadie ha escrito mejor que \u00e9l sobre las ciudades (pero tambi\u00e9n sobre las monta\u00f1as, los suburbios, los gatos, las serpientes, las locomotoras, el canto llano, las bicicletas, el tomismo, Trotsky, los museos provinciales, las viejas se\u00f1oras rusas, Rimbaud, la reina Berthe, el precio de las estampillas, la arquitectura, todo), es en especial porque, incluso m\u00e1s que admirarlo (tambi\u00e9n admiro a Tuc\u00eddides y a Faulkner, a Proust y a Ponge, a Beckett y a Ronsard, a Borges y a Racine, a Montaigne y a Dante, a Shakespeare y a Homero, etc.), leerlo es tan indispensable para m\u00ed como tener que alimentarme. Pero como soy un animal literario omn\u00edvoro, no puedo prescindir de algunos otros autores, la mayor\u00eda de los cuales son poetas que a veces conozco casi de memoria y que olvido para poder reaprenderlos, como Toulet. Ahora, entre Cingria y Toulet, Faulkner y La Fontaine, hay una especie de abismo, pero tambi\u00e9n lo hay entre el Causse M\u00e9jean o entre el boscaje y la Place des Vosges o el peque\u00f1o infierno suburbano de Galli\u00e9ni. Quiz\u00e1 me guste menos lo que se llama \u00abrealidad\u00bb o \u00abvida\u00bb que la literatura que aumenta mi sentido de la vida y de la realidad. Por \u00faltimo, me pide que mencione a algunos contempor\u00e1neos cercanos que ya formen parte de mi paisaje o de mi vasta aglomeraci\u00f3n de lecturas. Me temo que me olvidar\u00e9 de algunos. Dejando lamentablemente de lado a todos los que espero haber honrado en La Sauvette (casi todos ellos poetas), as\u00ed como a muchos de mis contempor\u00e1neos en una generaci\u00f3n que siempre est\u00e1 en la brecha, perm\u00edtame ce\u00f1irme a una y s\u00f3lo una recomendaci\u00f3n (porque Bergounioux, Mac\u00e9, Michon, ni hay que mencionarlos, supongo): la de leer la novela <em>La Vraie<\/em>, de Dominique Pagnier. Tambi\u00e9n quisiera compensar una desafortunada omisi\u00f3n, en lo que respecta a los \u00abescritores de Par\u00eds\u00bb que me encantan, nombrando a Henri Calet.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Es m\u00e1s que un aficionado, usted es un aut\u00e9ntico especialista en jazz. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene la m\u00fasica con la escritura y los paseos?&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo puedo repetirme una vez m\u00e1s, sobre un tema que me es familiar desde hace unos cincuenta y cinco a\u00f1os, y sobre el que empec\u00e9 a expresarme en 1963 con una periodicidad mensual&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-6718' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#easy-footnote-bottom-1-6718' title='En &lt;em&gt;Jazz Magazine&lt;\/em&gt;. V\u00e9ase tambi\u00e9n &lt;em&gt;L&amp;#8217;Improviste, une lecture du jazz&lt;\/em&gt;, Folio Essais, 1990.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Incluso, en cierto sentido, ahora soy m\u00e1s viejo que el jazz que descubr\u00ed en la segunda fase de la vida adulta del mismo, y eso no me alegra. Su trayectoria es tan completa como la de la poes\u00eda cortesana o la de la tragedia de Racine. El hecho es que todav\u00eda se puede leer con placer a Racine o a Bertrand de Born, o incluso escribir un sirvent\u00e9s o alejandrinos de rima plana sobre el tema de Berenice. Es lo que hacen los m\u00fasicos de jazz de hoy, que s\u00f3lo pueden seguir los pasos de Johnny Dodds o Coleman Hawkins, Lester Young o Charlie Parker, John Coltrane o Eric Dolphy, Albert Ayler, etc., seg\u00fan sus gustos y su temperamento. Es decir, en el seno tranquilizador de tal o cual momento predilecto de la historia del jazz, que, como proceso hist\u00f3rico ya concluido, s\u00f3lo admite reiteraciones a veces sorprendentes o admirables, pero no un paso m\u00e1s all\u00e1. Este paso deja inevitablemente al jazz para entrar en un dominio muy vasto que, por inter\u00e9s o conveniencia, seguimos llamando \u00abjazz\u00bb, pero que se inscribe en \u00abnuevas m\u00fasicas\u00bb o \u00abm\u00fasicas improvisadas\u00bb que utilizan rasgos del jazz y no menos gustosamente los de tales folclores o tradiciones m\u00e1s o menos ex\u00f3ticas. Quiz\u00e1s \u00e9se sea el confuso comienzo de algo que a\u00fan no tiene nombre. Esto no significa que el jazz est\u00e9 \u00abmuerto\u00bb ni que haya ca\u00eddo en desuso, pues el movimiento que llev\u00f3 su trayectoria sobrevive a la interrupci\u00f3n natural de su curso. Es la palabra \u00abswing\u00bb la que designa el car\u00e1cter esencial del movimiento. Podr\u00eda decirse que incluso una interpretaci\u00f3n de jazz completamente fallida alcanza, no obstante, un nivel de swing igual a 0.1, mientras que una interpretaci\u00f3n que carece de las condiciones mel\u00f3dicas, arm\u00f3nicas y, sobre todo, r\u00edtmicas, sin las cuales no puede haber swing, no tiene raz\u00f3n de ser para llamarse jazz. Y eso es, por supuesto, s\u00f3lo de importancia relativa. No me gusta ese jazz&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-6718' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#easy-footnote-bottom-2-6718' title='Una majestad espec\u00edfica (y, por mi parte, una vieja humildad plebeya) no me permite concebir que yo podr\u00eda comentar, entre otros, a Bach.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Pero s\u00f3lo el jazz puede darme lo que precisamente lo constituye, es decir, el swing, como metamorfosis en danza del movimiento del caminar (lo que se llama aproximadamente \u00abrock\u00bb es, con todos sus derivados, s\u00f3lo un avatar \u2014accesorio, un poco teratol\u00f3gico y sin destino\u2014 del jazz).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Pero s\u00f3lo el jazz puede darme lo que precisamente lo constituye, es decir, el swing, como metamorfosis en danza del movimiento del caminar.<\/p><cite>jacques r\u00e9da<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las grandes obras del jazz se basan en un tempo que puede oscilar entre el de un paso muy vivo y el de un paseo (el parang\u00f3n absoluto en este sentido me parece el \u201cBody and Soul\u201d de Coleman Hawkins). \u00bfBailo cuando camino? \u00bfMi pie de apoyo acent\u00faa especialmente el ritmo d\u00e9bil, como si intentara columpiarse? Tal vez a veces&#8230; Pero estoy llegando a la relaci\u00f3n fundamental entre el blues, una estructura a la vez cerrada y abierta (en la vuelta de su propio c\u00edrculo), y el swing que, sin embargo, ha entregado, o que se ha liberado de \u00e9l para avanzar en una l\u00ednea aparente e infinitamente recta, pero que, como toda l\u00ednea recta, ha seguido una curva parab\u00f3lica (hist\u00f3rica, est\u00e9tica, t\u00e9cnica) hasta resolverse por completo. Entonces, al final, la enga\u00f1osa infinidad horizontal adquiri\u00f3 una dimensi\u00f3n vertical y suprahist\u00f3rica en la que revolotean y brillan todos los momentos que los prepararon, acompa\u00f1aron o hicieron posibles, junto a tantas obras maestras homologadas. Por eso el limitado universo del jazz sigue siendo para m\u00ed algo inagotable, aunque s\u00f3lo sea la repetici\u00f3n siempre cambiante de uno de esos momentos (y, por ejemplo, un solo de Benny Carter que, por mil\u00e9sima vez sin duda, he vuelto a escuchar tres o cuatro veces seguidas esta ma\u00f1ana). Pero lo que es realmente inagotable es ese rebote a\u00e9reo del paso que, sin embargo, abraza el suelo, incluso cuando parece liberarse de \u00e9l con la zancada de Lester Young. El jazz es, pues, para m\u00ed, una lecci\u00f3n permanente de filosof\u00eda y de po\u00e9tica. No digo que un modelo para mis propias obras nimias. A menudo me han preguntado si realizo \u00abimprovisaciones de escritura\u00bb (como si la improvisaci\u00f3n fuera algo radicalmente opuesto a la composici\u00f3n), \u00a1o si intento \u00abswinguear\u201d mientras escribo! Creo que mi filiaci\u00f3n r\u00edtmica me vincula m\u00e1s directamente con Racine que con Duke Ellington, entendi\u00e9ndose que los poetas en lengua inglesa menos propensos a haberse inspirado en el jazz (Wordsworth, por ejemplo) son m\u00e1s propensos a \u00abswinguear\u00bb para nuestros o\u00eddos que nuestros poetas modernos m\u00e1s sincopados. Es cierto que he sugerido que puede detectarse un sigiloso giro del verso cl\u00e1sico en la h\u00e1bil o milagrosa posici\u00f3n de las e mudas. Pero se trata de conexiones superficiales o anecd\u00f3ticas. Hay ciertos barrios de Par\u00eds en los que, cuando paseo, los conjuntos de chimeneas parecen elevarse uno tras otro al sol con la deslumbrante precisi\u00f3n de las \u00absecciones\u00bb de Jimmie Lunceford&#8230; Casi siempre, mientras camino, silbo o canto. No necesariamente el blues o el Rockin&#8217; in rhythm. Tengo un repertorio bastante amplio y curioso. As\u00ed que me pregunto qui\u00e9n, hoy en d\u00eda, aparte de m\u00ed, en estas calles, todav\u00eda recuerda <em>L\u2019office des<\/em> <em>complies<\/em> o <em>La Protestation des chasseurs \u00e0 pied<\/em> en su totalidad&#8230; Tambi\u00e9n tengo debilidad por este blues ellingtoniano en el que un transe\u00fante, que enumera sus modestos encuentros de forma un poco melanc\u00f3lica, concluye cada estrofa con \u201cI guess I&#8217;m just a lucky so-and-so\u201d. Es una forma de optimismo frente a nuestra desaparici\u00f3n entre los incansables tent\u00e1culos de la ciudad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jacques R\u00e9da, el gran poeta de Par\u00eds, acaba de morir.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de sus paseos urbanos, suburbanos y rurales, Jacques R\u00e9da pinta un retrato de los lugares que conoce como si fueran personajes. El jazz, la danza y el ritmo nunca est\u00e1n lejos de su ensue\u00f1o errante&#8230; como una forma de sobrevivir o aceptar \u00abnuestra desaparici\u00f3n entre los incansables tent\u00e1culos de la ciudad\u00bb.<\/p>\n<p>Una entrevista brillante, para releer hoy.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":6719,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[249],"tags":[],"staff":[270],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-6718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-escalas-del-residir","staff-sebastien-marot","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024) - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024) - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Jacques R\u00e9da, el gran poeta de Par\u00eds, acaba de morir.  A trav\u00e9s de sus paseos urbanos, suburbanos y rurales, Jacques R\u00e9da pinta un retrato de los lugares que conoce como si fueran personajes. El jazz, la danza y el ritmo nunca est\u00e1n lejos de su ensue\u00f1o errante... como una forma de sobrevivir o aceptar &quot;nuestra desaparici\u00f3n entre los incansables tent\u00e1culos de la ciudad&quot;.  Una entrevista brillante, para releer hoy.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-08-16T13:23:41+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2024-09-30T12:37:35+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/gc-elescribidor-1-scaled.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2560\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1437\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"florent\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/gc-elescribidor-1-scaled.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"florent\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"29 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/\",\"name\":\"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024) - El Grand Continent\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/reda_\u00a9gilles_luneau.jpg\",\"datePublished\":\"2022-08-16T13:23:41+00:00\",\"dateModified\":\"2024-09-30T12:37:35+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/reda_\u00a9gilles_luneau.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/reda_\u00a9gilles_luneau.jpg\",\"width\":1000,\"height\":1340},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\",\"name\":\"El Grand Continent\",\"description\":\"La escala pertinente\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c\",\"name\":\"florent\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"florent\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024) - El Grand Continent","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024) - El Grand Continent","og_description":"Jacques R\u00e9da, el gran poeta de Par\u00eds, acaba de morir.  A trav\u00e9s de sus paseos urbanos, suburbanos y rurales, Jacques R\u00e9da pinta un retrato de los lugares que conoce como si fueran personajes. El jazz, la danza y el ritmo nunca est\u00e1n lejos de su ensue\u00f1o errante... como una forma de sobrevivir o aceptar \"nuestra desaparici\u00f3n entre los incansables tent\u00e1culos de la ciudad\".  Una entrevista brillante, para releer hoy.","og_url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/","og_site_name":"El Grand Continent","article_published_time":"2022-08-16T13:23:41+00:00","article_modified_time":"2024-09-30T12:37:35+00:00","og_image":[{"width":2560,"height":1437,"url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/gc-elescribidor-1-scaled.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"florent","twitter_card":"summary_large_image","twitter_image":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/gc-elescribidor-1-scaled.jpg","twitter_misc":{"Escrito por":"florent","Tiempo de lectura":"29 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/","name":"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024) - El Grand Continent","isPartOf":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/reda_\u00a9gilles_luneau.jpg","datePublished":"2022-08-16T13:23:41+00:00","dateModified":"2024-09-30T12:37:35+00:00","author":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#primaryimage","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/reda_\u00a9gilles_luneau.jpg","contentUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/08\/reda_\u00a9gilles_luneau.jpg","width":1000,"height":1340},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/16\/el-envolvimiento-y-la-aparicion-una-conversacion-con-jacques-reda\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El poeta de Par\u00eds: Jacques R\u00e9da (1929-2024)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/","name":"El Grand Continent","description":"La escala pertinente","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c","name":"florent","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g","caption":"florent"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1366"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6718\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6718"},{"taxonomy":"staff","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/staff?post=6718"},{"taxonomy":"editorial_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editorial_format?post=6718"},{"taxonomy":"serie","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/serie?post=6718"},{"taxonomy":"audience","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/audience?post=6718"},{"taxonomy":"geo","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/geo?post=6718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}