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El papa tambi\u00e9n tiene funciones representativas.<\/p>\n\n\n\n
\nCelebra regularmente audiencias p\u00fablicas en la gran sala Pablo VI del Vaticano, en las que pronuncia frecuentes discursos y saluda a los asistentes. Tambi\u00e9n recibe en audiencias privadas en el Palacio Apost\u00f3lico a jefes de Estado o cualquier otra personalidad que sea admitida. Como jefe de Estado, recibe adem\u00e1s a los embajadores acreditados ante la Santa Sede. Los domingos, bendice a la multitud al t\u00e9rmino de la oraci\u00f3n del \u00c1ngelus, en la plaza de San Pedro. En Navidad y Pascua, esta bendici\u00f3n reviste una forma m\u00e1s solemne, denominada\u00a0Urbi et Orbi<\/em>, a la ciudad y al mundo, como para manifestar el v\u00ednculo intr\u00ednseco entre Roma y la universalidad de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/li>\n\n\n\nEn su d\u00eda a d\u00eda, el Papa tambi\u00e9n gobierna la Iglesia a trav\u00e9s de reuniones muy frecuentes con sus colaboradores m\u00e1s cercanos: en primer lugar, su \u00abprimer ministro\u00bb, el cardenal secretario de Estado de la Santa Sede, y los dem\u00e1s cardenales o obispos que dirigen los dicasterios (el equivalente a los ministerios) de su administraci\u00f3n, la Curia Romana. Debe firmar todos los actos importantes y todos los nombramientos de obispos. Preside los consistorios (reuniones de cardenales) y debe recibir peri\u00f3dicamente a todos los obispos que visitan Roma\u00a0ad limina<\/em>, durante las cuales se le informa de la situaci\u00f3n de la Iglesia.<\/li>\n\n\n\nLas comidas de los papas pueden ser un reflejo de su personalidad: Juan Pablo II manten\u00eda la mesa abierta a sus invitados y convert\u00eda sus comidas en momentos de trabajo; Benedicto XVI sol\u00eda comer solo, antes de ver a veces el telediario italiano; Francisco com\u00eda entre los dem\u00e1s comensales de la hospeder\u00eda Santa Marta, charlaba con los simples empleados del Vaticano y hac\u00eda cola con su bandeja de comida.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\nLa rutina de la Santa Sede tambi\u00e9n se ve interrumpida por los viajes apost\u00f3licos, frecuentes desde el pontificado de Pablo VI (1963-1978). El papa Francisco realiz\u00f3 47 viajes fuera de Italia, m\u00e1s que Benedicto XVI (25), pero sin igualar el r\u00e9cord de Juan Pablo II (104). Francisco dio prioridad a las \u00abperiferias\u00bb de la Iglesia, donde los cat\u00f3licos son pocos (Mongolia, Asia Central) o est\u00e1n sometidos a situaciones de gran angustia (Sud\u00e1n del Sur), frente a las antiguas y grandes naciones cat\u00f3licas.<\/p>\n\n\n