{"id":6451,"date":"2022-08-07T10:31:11","date_gmt":"2022-08-07T09:31:11","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=6451"},"modified":"2022-08-07T10:35:56","modified_gmt":"2022-08-07T09:35:56","slug":"architectura-est-scientia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/07\/architectura-est-scientia\/","title":{"rendered":"\u00abArchitectura est scientia\u2026\u00bb\u00a0"},"content":{"rendered":"\n
En este enlace<\/a> encontrar\u00e1 los dem\u00e1s episodios de esta serie de verano en colaboraci\u00f3n con la revista Le Visiteur<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Architectura est scientia…<\/em> As\u00ed es como la cultura renacentista lee y entiende la definici\u00f3n inaugural del De architectura<\/em> de Vitruvio, la que abre el Libro I del De architectura<\/em> <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. \u00abLa arquitectura es una ciencia\u00bb, y mejor a\u00fan \u00abuna ciencia compuesta de varios saberes y conocimientos diversos por cuyo juicio [se valida] todo lo que logran las dem\u00e1s artes\u00bb <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Sigue otra definici\u00f3n que completa la primera: \u00abLa arquitectura es el fruto de la pr\u00e1ctica (fabrica<\/em>) y de la teor\u00eda (ratiocinatio<\/em>). La pr\u00e1ctica es una meditaci\u00f3n incesante y ejercida sobre el uso, que crea con las manos, a partir de cualquier tipo de material, una obra basada en un proyecto de conformaci\u00f3n. La teor\u00eda, en cambio, se esfuerza por dar raz\u00f3n a los objetos hechos por la fineza de su inteligencia (sol-lertia<\/em>) y desarrollarlos mediante el c\u00e1lculo de la proporci\u00f3n (ratione proportionis<\/em>)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n\n\n La arquitectura es una ciencia por cinco razones que esas dos definiciones expresan claramente.<\/p>\n\n\n\n La arquitectura vitruviana es una una ciencia arquitect\u00f3nica, es decir, una ciencia que jerarquiza, ordena y articula los saberes de su enciclopedia para realizar una obra.<\/p>pierre caye<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n No se trata s\u00f3lo de ejecutar la obra propiamente de acuerdo con su proyecto, sino, mejor a\u00fan, de conseguir que el conjunto est\u00e9 iluminado por la inteligencia del proyecto.<\/p>pierre caye<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El siglo XX invertir\u00e1 esta primac\u00eda de la cultura en favor de un arte m\u00e1s libre y salvaje. Ese movimiento afect\u00f3 a casi todas las artes del siglo XX, pero apenas alter\u00f3 la arquitectura. Existe la arquitectura brutalista, pero que sea cruda no significa que est\u00e9 libre de proyecto, ni mucho menos de su ambici\u00f3n de ordenar intelectualmente la realidad. El regreso del enfoque enciclop\u00e9dico en la ense\u00f1anza de la arquitectura es una prueba de ello. Para el arquitecto humanista, el saber enciclop\u00e9dico era precisamente la raz\u00f3n y la herramienta con la que modificaba las formas vern\u00e1culas y tipomorfol\u00f3gicas: as\u00ed, la \u00f3ptica le permit\u00eda colocar y trazar mejor las ventanas para captar la luz, dibujar con mayor rigor ornamentos como las cari\u00e1tides o los capiteles corintios, por no hablar de las matem\u00e1ticas, gracias a las cuales el dibujo se acotaba minuciosamente y alcanzaba la precisi\u00f3n que, seg\u00fan Alberti, caracterizaba su perfecci\u00f3n. El saber enciclop\u00e9dico da cuenta, pues, de los elementos y las formas que produce la obra; es la base, como dice claramente la definici\u00f3n inaugural de la arquitectura en De architectura<\/em>, del \u00abjuicio por el que se valida todo lo que realizan las dem\u00e1s artes\u00bb, o m\u00e1s bien, el juicio por el que las formas arquitect\u00f3nicas alcanzan su necesidad, por no decir su universalidad. Pero en el an\u00e1lisis de las formas con miras a lograr su precisi\u00f3n y rigor, sigue siendo necesario, seg\u00fan la famosa expresi\u00f3n de Le Corbusier, hacer la esfera, reunir todas las operaciones de pensamiento que marcan el camino del proyecto, hecho de etapas y de progresi\u00f3n, en un todo simult\u00e1neo unificado y coherente. Es el momento de la s\u00edntesis, que una vez m\u00e1s es llevada a cabo por las matem\u00e1ticas en las proporciones, lo que Vitruvio llama la symmetria<\/em> <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Pero esta primera s\u00edntesis de car\u00e1cter num\u00e9rico no basta. Si lo dej\u00e1ramos as\u00ed, la arquitectura se limitar\u00eda a un conjunto de masas fr\u00edas y est\u00e1ticas. La genialidad de la arquitectura en la \u00e9poca humanista y cl\u00e1sica fue pasar de la proporci\u00f3n cuantitativa a la proporci\u00f3n cualitativa, de la relaci\u00f3n de masas a la relaci\u00f3n de l\u00edneas, que Alberti denomin\u00f3 concinnitas<\/em>, Barbaro o F\u00e9libien, siguiendo a Vitruvio, \u201ceuritmia\u201d, y Quatrem\u00e8re de Quincy, en una f\u00f3rmula m\u00e1s sencilla y esclarecedora, \u201carmon\u00eda lineal\u201d, que integra el ornamento y la decoraci\u00f3n, mediante una especie de matem\u00e1tica cualitativa, a la vez gr\u00e1cil, precisa y erudita, que s\u00f3lo el ingenium eruditum<\/em> del que habla Alberti puede alcanzar a la perfecci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n El saber enciclop\u00e9dico es la base del juicio por el que las formas arquitect\u00f3nicas alcanzan su universalidad.<\/p>pierre caye<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Por lo tanto, la materia con la que trabaja el arquitecto no es la madera, la piedra, el concreto u, hoy en d\u00eda, el acero y el cristal, sino la obra, es decir, las t\u00e9cnicas y los procedimientos ya formalizados. Y es as\u00ed como la arquitectura es un saber arquitect\u00f3nico que superpone formas a formas, o bien es una morfog\u00e9nesis que pasa de una forma a otra cada vez m\u00e1s densa y elaborada, y no una simple t\u00e9cnica hilem\u00f3rfica que se conformar\u00eda con imponer una forma a priori a la materia concreta como un sello impreso en cera.<\/p>\n\n\n\n La matematizaci\u00f3n de la arquitectura se impone como instrumento para el an\u00e1lisis de la obra y la investigaci\u00f3n de sus operaciones, donde la concepci\u00f3n a\u00fan no acced\u00eda a la visibilidad.<\/p>pierre caye<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Es evidente, por tanto, que a partir de mediados del siglo XV, mediante el renacimiento de la arquitectura de estilo antiguo y, en particular, a trav\u00e9s del redescubrimiento del Vitruvio, se han desarrollado todos los elementos de la \u00abciencia moderna\u00bb, de la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica que, un siglo y medio m\u00e1s tarde, se suele atribuir a la pareja galileo-cartesiana. Pero parece que la modernidad intelectual que la arquitectura aporta al coraz\u00f3n de la producci\u00f3n, y que justifica plenamente la famosa oposici\u00f3n que Marx hace en El Capital<\/em> entre la abeja y el arquitecto, forma parte de otra modernidad que de la que provenimos nosotros. La ciencia y la t\u00e9cnica no est\u00e1n al servicio de la movilizaci\u00f3n del ser, ni del hombre como due\u00f1o y poseedor de la naturaleza, seg\u00fan la c\u00e9lebre f\u00f3rmula de Descartes, sino que, por el contrario, contribuyen al embellecimiento del mundo y a su dignificaci\u00f3n por el esp\u00edritu del hombre para lograr \u00abla tranquila posesi\u00f3n que [la arquitectura] nos asegura de los tesoros de la naturaleza\u00bb <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>: otra modernidad que podr\u00eda haber sido el destino de la nuestra.<\/p>\n\n\n\n La arquitectura es un arte de la diferencia. Como el derecho, que se basa en la diferencia entre la ley y el hecho, como la filosof\u00eda, que se basa en la diferencia entre la verdad y la opini\u00f3n, como la pol\u00edtica, que se basa en la diferencia entre la instituci\u00f3n y el caos, la arquitectura se basa en la diferencia entre la obra y el proyecto, la fabrica<\/em> y la ratiocinatio<\/em>. En su calidad de saber basado en la diferencia para crear diferencia, la arquitectura es un conocimiento soberano. Como scientia<\/em>, no es s\u00f3lo el conocimiento o la ciencia de la construcci\u00f3n, sino su cr\u00edtica<\/em>, la que arranca a la construcci\u00f3n de s\u00ed misma, de su pesadez y de su carga, para suspender el edificio entre la tierra y el cielo. En otras palabras, la arquitectura es el saber que hace que el dispositivo constructivo entre en diferencia consigo mismo para que, de ser una prisi\u00f3n, el edificio se convierta en cambio en un espacio de libertad y de protecci\u00f3n, un espacio de protecci\u00f3n por la propia libertad que proporciona en relaci\u00f3n con las condiciones de la vida social, econ\u00f3mica y productiva. As\u00ed es como la arquitectura es soberana, liberada de la necesidad econ\u00f3mica y social de la que procede. Pero la naturaleza de la diferencia arquitect\u00f3nica actual ha cambiado desde su origen antiguo, ya que el Renacimiento consolid\u00f3 sus bases doctrinales para construir la ciudad cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n En su calidad de saber basado en la diferencia para crear diferencia, la arquitectura es un conocimiento soberano. <\/p>pierre caye<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Utilizando las matem\u00e1ticas de las proporciones para dar ritmo a los espacios llenos y vac\u00edos, las leyes de la \u00f3ptica para guiar la luz hacia el edificio, la geograf\u00eda o la geolog\u00eda para controlar su disposici\u00f3n, e incluso la historia para explicar el programa ornamental necesario para su adecuaci\u00f3n, la arquitectura antigua y luego humanista introdujo las ciencias, su l\u00f3gica rigurosa y su enfoque universal de la realidad en el mundo consuetudinario, emp\u00edrico y vern\u00e1culo de la antigua obra artesanal. As\u00ed, la arquitectura vitruviana aplic\u00f3 las ciencias a la t\u00e9cnica mucho antes de que la mec\u00e1nica galileo-cartesiana concibiera sus propias m\u00e1quinas. Lo que distingue a la arquitectura cl\u00e1sica de la tradicional y artesanal es una diferencia epistemol\u00f3gica<\/em>, que Vitruvio establece claramente, como hemos visto, en los dos primeros cap\u00edtulos de su tratado.<\/p>\n\n\n\n\n\n Pero a nadie se le escapa que, con el desarrollo de la civilizaci\u00f3n industrial, la obra y su sistema constructivo han asimilado a su vez los saberes racionales de la arquitectura humanista para reforzar su dominio sobre el acto de construir hasta el punto de que la industria de la construcci\u00f3n parece poder prescindir hoy de los arquitectos: los ingenieros son los nuevos amos de la obra, lo que borra la frontera entre el artesano y el arquitecto; las matem\u00e1ticas se utilizan menos para dar ritmo al espacio que para calcular la resistencia de los materiales; las ciencias se desplazan del proyecto a la obra, para absorber mejor la arquitectura en el sistema productivo y reducir as\u00ed la diferencia, no obstante constitutiva, entre la obra y el proyecto. La arquitectura vitruviana <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> es, en \u00faltima instancia, v\u00edctima de su l\u00f3gica incremental: a medida que multiplica sus operaciones, la obra las capta, las acumula, las conserva y las asimila, hasta que acaba formando un dispositivo constructivo verdaderamente aut\u00f3nomo capaz de sustituir a la arquitectura. Esto es lo que Rem Koolhaas llama Bigness<\/em>. Cuanto m\u00e1s grande es la obra, m\u00e1s inerte y resistente se vuelve a la fuerza cr\u00edtica de la arquitectura. Esta situaci\u00f3n tiene una doble consecuencia desde el siglo XIX: el agotamiento de su fuerza cr\u00edtica condena a la arquitectura a un formalismo acad\u00e9mico, como lo atestigua la Escuela de las Bellas Artes, mientras que la obra, por su parte, llega hasta el final de su autonom\u00eda y consigue hacer surgir formas a partir del propio material que constituye su reserva, lo que se refleja bien en el racionalismo constructivo teorizado por Viollet-le-Duc.<\/p>\n\n\n\n La arquitectura vitruviana es, en \u00faltima instancia, v\u00edctima de su l\u00f3gica incremental: a medida que multiplica sus operaciones, la obra las capta, las acumula, las conserva y las asimila, hasta que acaba formando un dispositivo constructivo verdaderamente aut\u00f3nomo capaz de sustituir a la arquitectura. <\/p>pierre caye<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En el siglo XX, la arquitectura, con un nuevo impulso de la mejor parte del Movimiento Moderno, consigui\u00f3 de nuevo desplazar el dispositivo constructivo, mucho m\u00e1s poderoso y hegem\u00f3nico que antes, y romper con \u00e9l por una diferencia ya no epistemol\u00f3gica sino trascendental, es decir, por su capacidad de transformar las condiciones mismas del sistema productivo, de dilatar el espacio y con ello arrancar el tiempo de su dilatio<\/em>, de su fuga indefinida, de su vano fluir, en definitiva, de preservar el espacio-tiempo de su movilizaci\u00f3n por las tecnolog\u00edas. La diferencia y su poder de desgarro son aqu\u00ed menos del orden del suplemento intelectual y t\u00e9cnico como en la diferencia epistemol\u00f3gica de la arquitectura vitruviana, que del repliegue y la sustracci\u00f3n que, partiendo de la experiencia sensible, nos lleva a la est\u00e9tica trascendental del espacio y del tiempo, es decir, a las condiciones de nuestra sensibilidad y de nuestra orientaci\u00f3n en el mundo. El singular modelo productivo de la arquitectura \u2014un modelo cr\u00edtico que opera por repliegue y sustracci\u00f3n en lugar de por adici\u00f3n, irrupci\u00f3n y disrupci\u00f3n\u2014 expresa las condiciones no productivas de la reproducci\u00f3n de las fuerzas humanas sin las cuales cualquier sistema productivo est\u00e1 condenado a la entrop\u00eda. La arquitectura es, por este mismo hecho, un arco, una envoltura protectora. La arquitectura es, por tanto, una t\u00e9cnica trascendental que pretende transformar no el material sino las condiciones espacio-temporales en las que se nos presenta. De este modo, establece la diferencia en las condiciones m\u00e1s fundamentales de la vida moderna. Y as\u00ed es como lo que antes era ciencia se ha convertido plenamente en un arte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" La arquitectura vitruviana es una ciencia arquitect\u00f3nica. Una ciencia que jerarquiza, ordena y articula el conocimiento. Es un conocimiento global que dibuja una concepci\u00f3n de la realidad al servicio de la solidez, la utilidad y el embellecimiento del mundo. 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