{"id":64075,"date":"2025-04-19T15:00:00","date_gmt":"2025-04-19T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=64075"},"modified":"2025-04-21T10:48:11","modified_gmt":"2025-04-21T08:48:11","slug":"la-literatura-con-frecuencia-es-ese-espacio-donde-resistimos-al-olvido-una-conversacion-con-juan-gabriel-vasquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/19\/la-literatura-con-frecuencia-es-ese-espacio-donde-resistimos-al-olvido-una-conversacion-con-juan-gabriel-vasquez\/","title":{"rendered":"\u00abLa literatura es con frecuencia ese espacio donde resistimos al olvido\u00bb, una conversaci\u00f3n con Juan Gabriel V\u00e1squez"},"content":{"rendered":"\n
Est\u00e1 muy bien que comiences as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n
La respuesta tiene que comenzar con la \u00faltima p\u00e1gina de mi novela anterior, Volver la vista atr\u00e1s<\/em>. En esa \u00faltima p\u00e1gina, no de la novela, sino de la nota de autor que hay al final, tratando de justificar lo que hab\u00eda hecho en el libro, evoqu\u00e9 un diccionario colombiano, el Diccionario de construcci\u00f3n y r\u00e9gimen de la lengua castellana<\/em> de Rufino Jos\u00e9 Cuervo \u2014que es uno de nuestros grandes orgullos en este pa\u00eds de gram\u00e1ticos y fil\u00f3logos que es Colombia\u2014. En ese diccionario, la entrada del verbo \u00abfingir\u00bb nos recuerda que etimol\u00f3gicamente viene del lat\u00edn fingere<\/em>, que significaba moldear, dar forma a algo, aplicado a la escultura y a la talla de madera.<\/p>\n\n\n\n Yo lo tra\u00eda a colaci\u00f3n en ese momento porque me parec\u00eda que eso hablaba muy bien de lo que yo hab\u00eda hecho. El acto de ficci\u00f3n, el acto de fingir hab\u00eda consistido para m\u00ed no en inventar de la nada, sino en darle forma a algo existente. <\/p>\n\n\n\n\n\n Volver la vista atr\u00e1s<\/em> es sobre la vida real de un director colombiano, Sergio Cabrera. Su vida y la de su familia hab\u00edan sido la monta\u00f1a de material \u2014y yo hab\u00eda esculpido una imagen\u2014. <\/p>\n\n\n\n En esta novela, Los nombres de Feliza<\/em>, quise seguir con esa teor\u00eda de la ficci\u00f3n: no como la invenci\u00f3n desde cero, sino como la escultura de una materia que ya existe. A partir de una materia que ya existe \u2014la vida de Feliza Bursztyn\u2014 sacar una figura. Eso era lo que me interesaba que la ficci\u00f3n fuera en este caso. Y el hecho de que la protagonista fuera una escultora se prest\u00f3 para insistir a\u00fan m\u00e1s en la met\u00e1fora.<\/p>\n\n\n\n El acto de ficci\u00f3n, el acto de fingir hab\u00eda consistido para m\u00ed no en inventar de la nada, sino en darle forma a algo existente. <\/p>JUAN GABRIEL V\u00c1SQUEZ<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La met\u00e1fora de esta novela era construir con las herramientas de la imaginaci\u00f3n literaria una figura a partir de los materiales conocidos, que fueron los de la vida de esta mujer. Esto viene unido tambi\u00e9n con una an\u00e9cdota que en principio es una frivolidad, pero que para un escritor realista como soy yo, tiene mucho que ver con un m\u00e9todo de trabajo: escrib\u00ed esta novela en el mismo barrio aqu\u00ed, en la rue de Chevreuse en Par\u00eds, donde Felisa no s\u00f3lo aprendi\u00f3 a esculpir, sino que donde muri\u00f3. Fue a tres calles de aqu\u00ed, en un restaurante que ya no existe. <\/p>\n\n\n\n El primer d\u00eda de escritura de esta novela, llegu\u00e9 yo a mi estudio, abr\u00ed la ventana y ve\u00eda desde all\u00ed la rue de la Grande Chaumi\u00e8re. Esa es la calle donde estudi\u00f3 Feliza. <\/p>\n\n\n\n Baj\u00e9, fui a la academia que queda all\u00ed y quise entrar para verla por dentro. No me permitieron la entrada porque s\u00f3lo los estudiantes pod\u00edan entrar. Entonces, me hice estudiante, tom\u00e9 unos cursos de escultura all\u00e1 durante tres meses para poder ver el lugar por dentro, que est\u00e1 intacto, para sentir de primera mano, literalmente, c\u00f3mo es el aprendizaje de un oficio como este, c\u00f3mo lo habr\u00eda podido hacer Feliza. <\/p>\n\n\n\n Esa especie de m\u00e9todo Stanislavski de escritura tambi\u00e9n se uni\u00f3 con la idea de que escribir ficci\u00f3n es en parte hacer un modelaje, moldear, dar forma escult\u00f3rica a una materia que ya existe.<\/p>\n\n\n\n El origen de la novela, como viste, es muy remoto. Yo le\u00ed en el a\u00f1o 1996 el art\u00edculo de Garc\u00eda M\u00e1rquez que habla de la muerte de Feliza que fue de cierto modo el punto de partida de mi inter\u00e9s en esa historia. <\/p>\n\n\n\n Desde luego, no me he pasado estos veintiocho a\u00f1os escribiendo la novela. M\u00e1s bien lo que ha pasado ha sido una cierta convivencia con el fantasma de Feliza. Mientras tanto, otras cosas me suced\u00edan, me llegaban por azares ciertos encuentros, ciertas informaciones sobre Feliza que me permit\u00edan ir d\u00e1ndole forma a su imagen. Aunque me gustar\u00eda creerlo, no ten\u00eda claro que escribir\u00eda un libro sobre ella.<\/p>\n\n\n\n En el 96, yo no sab\u00eda c\u00f3mo escribir las novelas que ten\u00eda en mente. No sab\u00eda ni siquiera qu\u00e9 novelas ten\u00eda yo dentro, pero a medida que iba aprendiendo a escribir novelas y escribiendo las anteriores, el personaje de Feliza iba tomando m\u00e1s protagonismo \u2014cada vez m\u00e1s\u2014. <\/p>\n\n\n\n Hasta el a\u00f1o 2013, cuando escrib\u00ed una novela que se llama Las reputaciones<\/em>, en la cual el protagonista es un caricaturista pol\u00edtico y, de repente, me descubr\u00ed escribiendo una escena en la que el caricaturista ten\u00eda que hacer una caricatura que lo mete en problemas. Esa caricatura era sobre Feliza Bursztyn. Entonces hubo un salto cualitativo del personaje, all\u00ed pas\u00f3 de ser un fantasma que ronda a ser una figura importante en mi imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Ten\u00eda que construir con las herramientas de la imaginaci\u00f3n literaria una figura a partir de los materiales conocidos, que fueron los de la vida de esta mujer.<\/p>JUAN GABRIEL V\u00c1SQUEZ<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n No me puse a escribir la novela inmediatamente porque ten\u00eda una especie de conciencia de que necesitaba hacer otros libros antes. La forma de las ruinas<\/em> y Volver la vista atr\u00e1s<\/em> implicaron una especie de aprendizaje de c\u00f3mo utilizar la ficci\u00f3n para hablar de personajes reales. <\/p>\n\n\n\n En La forma de las ruinas<\/em> cont\u00e9 la historia de un abogado que investig\u00f3 el crimen de Rafael Uribe Uribe, un pol\u00edtico colombiano, en el a\u00f1o 1914. Y Volver la vista atr\u00e1s<\/em> est\u00e1 dedicada a la exploraci\u00f3n mediante la ficci\u00f3n de una persona real \u2014Sergio Cabrera y su familia\u2014. <\/p>\n\n\n\n Yo necesitaba escribir esos dos libros para llegar a este cuyo objetivo era una persona real. Pero quer\u00eda tercamente que fuera una ficci\u00f3n para contar algo que no se puede contar desde la biograf\u00eda, desde la historia o desde el periodismo. Y eso significaba meterse en la conciencia de Feliza, ver el mundo y sentir el mundo desde all\u00ed, utilizar con Feliza las mismas herramientas que Virginia Woolf hubiera utilizado con la se\u00f1ora Dalloway.<\/p>\n\n\n\n A partir del final de Volver la vista atr\u00e1s<\/em> ya tuve la conciencia de que este ser\u00eda mi siguiente proyecto y trat\u00e9 de hacer todo lo posible para escribirlo en Par\u00eds \u2014y finalmente lo consegu\u00ed por azares y por fortunas\u2014. <\/p>\n\n\n\n S\u00ed, definitivamente. Habl\u00e9 con muchos escultores y artistas pl\u00e1sticos. Descubr\u00ed que ese conocimiento de sus oficios iba a quedar como una especie de sustrato. Lo que me interesaba era usarlo de punto de partida para hacer lo que hace la ficci\u00f3n: no ver al otro desde fuera, sino ver el mundo desde esa conciencia \u2014desde esa conciencia que estamos tratando de contar\u2014. <\/p>\n\n\n\n Para m\u00ed, a partir de cierto momento, quer\u00eda hacer algo en esta novela que no hab\u00eda hecho en Volver la vista atr\u00e1s<\/em>: poner en escena el acto de imaginar al personaje. Eso se convirti\u00f3 en una especie de peque\u00f1a obsesi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n Por eso la novela comienza con una especie de cr\u00f3nica personal en la que el narrador soy yo, y coinciden los datos biogr\u00e1ficos con mi estad\u00eda en Par\u00eds. Pero a partir de cierto momento, la voz de la novela salta a la conciencia de Feliza Bursztyn y empieza a contar el mundo desde all\u00ed \u2014igual que ocurre con su marido, Pablo Leyva\u2014. <\/p>\n\n\n\n Era una invitaci\u00f3n al lector a imaginar al otro dentro de ese acto de imaginaci\u00f3n que quiere voluntariamente invadir la conciencia ajena para ver el mundo desde all\u00ed. Eso es uno de los privilegios enormes de la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Quer\u00eda hacer algo en esta novela que no hab\u00eda hecho nunca: poner en escena el acto de imaginar al personaje. Eso se convirti\u00f3 en una especie de peque\u00f1a obsesi\u00f3n. <\/p>JUAN GABRIEL V\u00c1SQUEZ<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Definitivamente. Toda mi obra est\u00e1 metida en esa tensi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n Mi primera novela, que se llama Los informantes<\/em>, naci\u00f3 de una conversaci\u00f3n que tuve con una mujer alemana jud\u00eda que lleg\u00f3 a Colombia en 1938 y que conoc\u00ed en una reuni\u00f3n casual.<\/p>\n\n\n\n Me cont\u00f3 unas an\u00e9cdotas de su vida y vi all\u00ed una novela. Entonces luego la entrevist\u00e9 con l\u00e1piz y papel durante tres d\u00edas. Esa fue la primera novela. <\/p>\n\n\n\n A partir de all\u00ed todas, en cierto sentido, han girado alrededor de ese momento en que cometo la impertinencia de preguntarle a alguien por su vida y de pedirle que recuerde con frecuencia, que recuerde lo m\u00e1s doloroso \u2014para luego manipular esos recuerdos por medio de la ficci\u00f3n\u2014.<\/p>\n\n\n\n Pero en el caso de este libro y del anterior, son libros montados enteramente alrededor de un testimonio; el de Sergio Cabrera en Volver la vista atr\u00e1s<\/em> y el de Pablo Leyva en esta. Y los trato de manera distinta, juegan un rol distinto los libros. Pero en su origen los dos libros fueron ese acto de intromisi\u00f3n, esa solicitud a alguien en cuyo pasado hay un momento duro y dif\u00edcil. Eso que tal vez se ha pasado la vida queriendo olvidar, le pido que lo recuerde para m\u00ed y, adem\u00e1s, para que yo le d\u00e9 la forma m\u00e1s definitiva que hay \u2014un libro\u2014.<\/p>\n\n\n\n En esa tensi\u00f3n se juega efectivamente todo. No s\u00f3lo se juega el libro en s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n el papel de la literatura. La literatura como espacio de memoria que resiste al olvido programado de los narradores del poder, del Estado, del gobierno, de las religiones que quieren que recordemos algunas cosas en detrimento de otras. <\/p>\n\n\n\n La literatura con frecuencia es ese espacio donde resistimos a ese olvido, donde nos negamos a olvidar. Eso es en el plano pol\u00edtico. <\/p>\n\n\n\n Todas mis novelas han girado alrededor de ese momento en que cometo la impertinencia de preguntarle a alguien por su vida y de pedirle que recuerde con frecuencia, que recuerde lo m\u00e1s doloroso \u2014para luego manipular esos recuerdos por medio de la ficci\u00f3n\u2014.<\/p>JUAN GABRIEL V\u00c1SQUEZ<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Es lo mismo. La literatura es un espacio donde rendimos homenaje a un pasado, o donde le damos carta de naturaleza a un pasado que sin el libro desaparecer\u00eda \u2014se perder\u00eda en el flujo de la experiencia humana\u2014.<\/p>\n\n\n\n La historia de Feliza se perder\u00eda si no estuviera en un libro. Esa voluntad de usar la literatura como lugar de memoria, de memorias personales, pero tambi\u00e9n de memoria pol\u00edtica, para m\u00ed siempre ha estado all\u00ed, desde el primer libro. Las novelas que m\u00e1s admiro, muchas de las novelas que m\u00e1s admiro cumplen ese mismo papel tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n Pues eso est\u00e1 muy bien, me encanta esa idea. Entronca con esa relaci\u00f3n que yo quiero establecer con el pasado en los libros.<\/p>\n\n\n\n Yourcenar usa la misma palabra. Ella dice que con Memorias de Adriano<\/em> trat\u00f3 de hacer desde dentro lo que los arque\u00f3logos hacen desde fuera con el per\u00edodo en que vivi\u00f3 el emperador Adriano. Es exactamente lo que acabas de decir.<\/p>\n\n\n\n Es una arqueolog\u00eda de las emociones. Yo siempre he cre\u00eddo en el novelista como un historiador de las emociones.<\/p>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nEn la novela se siente una suerte de \u00edmpetu en la escritura como de liberaci\u00f3n de algo que estaba all\u00ed y ten\u00edas que contar. Escribes al final \u00abVeintiocho a\u00f1os pasaron entre el origen remoto de esta novela \u2014el primero peque\u00f1o latido, como dir\u00eda Nabokov\u2014 y su punto final\u00bb. Y mencionas \u00abcoincidencias imprevisibles\u00bb en el proceso de escritura. \u00bfTen\u00edas previsto en alg\u00fan momento culminar hacia este libro con esa idea de la escultura y esa visi\u00f3n de la ficci\u00f3n que mencionas? <\/h3>\n\n\n\n
\u00bfPor qu\u00e9 no escribiste la novela en ese momento? <\/h3>\n\n\n\n
Se trataba adem\u00e1s de hacer una escultura particular: el narrador dice en un momento que quer\u00eda efectivamente \u00abcontar el mundo desde sus ojos\u00bb. El escritor tiene esa ventaja de poder no s\u00f3lo construir la escultura, sino tambi\u00e9n ver desde su perspectiva. \u00bfQuer\u00edas con el libro explorar tambi\u00e9n esa relaci\u00f3n entre la escritura y la escultura? <\/h3>\n\n\n\n
Hablas de invadir la conciencia y la vida de los personajes. Cuando est\u00e1 interrogando a Pablo Leyva sobre su pasado, el narrador dice \u00abDeber\u00eda ser sagrado el derecho al olvido\u00bb. Y al mismo tiempo est\u00e1 luchando contra el olvido navegando en la memoria del esposo de Feliza. \u00bfDir\u00edas que en esta tensi\u00f3n se inscribe la literatura, el trabajo del escritor: que la gente pueda olvidar lo que quiera pero que la novela intervenga para salvar lo que la gente quiere precisamente olvidar? <\/h3>\n\n\n\n
\u00bfY en el plano personal? <\/h3>\n\n\n\n
Es una suerte de arqueolog\u00eda de los recuerdos. <\/h3>\n\n\n\n
Hablando de Yourcenar, te has referido hace un momento a las novelas que admiras. En el libro el narrador dice que ten\u00eda en su maleta libros de Faulkner, Vargas Llosa y Borges \u2014tambi\u00e9n textos de Garc\u00eda M\u00e1rquez que ocupa un papel importante en la novela\u2014. \u00bfCu\u00e1l dir\u00edas que es el m\u00e1s importante en tu trabajo? <\/h3>\n\n\n\n