{"id":63585,"date":"2025-04-13T06:00:00","date_gmt":"2025-04-13T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=63585"},"modified":"2025-04-13T01:16:22","modified_gmt":"2025-04-12T23:16:22","slug":"todavia-es-posible-vivir-feliz-en-una-tierra-magnifica-una-conversacion-con-bernard-aspe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/13\/todavia-es-posible-vivir-feliz-en-una-tierra-magnifica-una-conversacion-con-bernard-aspe\/","title":{"rendered":"\u00abTodav\u00eda es posible vivir feliz en una tierra magn\u00edfica\u00bb, una conversaci\u00f3n con Bernard Aspe"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Sin duda, es parad\u00f3jico hablar de una obra en torno a Bernard Aspe, \u00e9l que insiste tanto en que una obra no se confunde con un acto. Sin embargo, el fil\u00f3sofo aparece hoy como una de las figuras m\u00e1s esenciales del pensamiento contempor\u00e1neo. Tras una tesis sobre el pensamiento de la individuaci\u00f3n en Gilbert Simondon, redactada bajo la direcci\u00f3n de <\/em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/02\/11\/lo-importante-es-el-esfuerzo-por-romper-el-orden-normal-del-tiempo-una-conversacion-en-dos-partes-con-jacques-ranciere\/\"><em>Jacques Ranci\u00e8re<\/em><\/a><em> (a quien dedic\u00f3 un hermoso estudio titulado <\/em>Partage de la Nuit<em>), varios libros importantes jalonaron su trayectoria, en particular <\/em>L&#8217;instant d&#8217;apr\u00e8s. Projectiles pour une politique \u00e0 l&#8217;\u00e9tat naissant<em>, <\/em>Les mots<em> <\/em>et les actes<em> y <\/em>Les fibres du temps<em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Su \u00faltimo libro, <\/em>La Division Politique<em>, en la frontera entre filosof\u00eda y pol\u00edtica, intenta repensar lo que puede significar la exigencia revolucionaria en un momento en el que parece triunfar el fascismo f\u00f3sil.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPuede primero volver sobre el t\u00edtulo del libro, tomado del seminario del mismo nombre que se celebra regularmente en La Parole Errante en Montreuil?\u00a0\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>El seminario comenz\u00f3 en 2016. En ese momento, nos pareci\u00f3 importante romper con lo que llamamos el episteme pluralista: la supuesta evidencia de que, habiendo sido deconstruidas las categor\u00edas centrales de la filosof\u00eda cl\u00e1sica (el todo, el uno), hab\u00eda que aceptar moverse en un espacio de pensamiento necesariamente plural, fragmentado, irreductiblemente diseminado. Tomamos nota de que la irreductibilidad de lo m\u00faltiple era, en cierto modo, un hecho, y que este hecho no pod\u00eda subsumirse en una de las antiguas categor\u00edas deconstruidas. Ahora bien, la pol\u00edtica no puede concebirse desde este \u00fanico punto de vista; para hacerla aparecer como tal, no hay que partir de la multiplicidad como tal, sino de lo que ya es una operaci\u00f3n sobre la multiplicidad, que podemos llamar divisi\u00f3n. \u00abLa\u00bb pol\u00edtica es lo que debe dividir la pol\u00edtica existente para aparecer ella misma. De modo que no se puede entender \u00abla\u00bb pol\u00edtica m\u00e1s que all\u00ed donde aparecen dos pol\u00edticas bien diferentes e irreconciliables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El objetivo de la publicaci\u00f3n es, entre otras cosas, como se dice en la introducci\u00f3n, \u00abproceder a una aclaraci\u00f3n del concepto de pol\u00edtica\u00bb, lo que implica \u00abproponer una elucidaci\u00f3n de la forma en que se entrelazan la filosof\u00eda y la pol\u00edtica\u00bb. \u00bfPodr\u00eda aclarar la relaci\u00f3n no entre filosof\u00eda y pol\u00edtica, sino entre filosof\u00eda y <em>pensamiento<\/em> pol\u00edtico? \u00bfY a qu\u00e9 g\u00e9nero pertenece este libro \u2014que nos parece m\u00e1s \u00abdirectamente\u00bb pol\u00edtico que una obra como <em>Les Fibres du temps<\/em>, por ejemplo\u2014?<\/h3>\n\n\n\n<p>En este punto, como en otros, s\u00f3lo estoy prolongando las aportaciones de Badiou y Ranci\u00e8re, que en los a\u00f1os noventa mostraron la inanidad de la \u00abfilosof\u00eda pol\u00edtica\u00bb. Esta disciplina no s\u00f3lo ten\u00eda el defecto de dar lugar a discusiones acad\u00e9micas bastante poco interesantes (sobre el buen gobierno, el concepto de justicia, etc.), sino que ten\u00eda el efecto m\u00e1s insidioso de hacer desaparecer la pol\u00edtica misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzar por la divisi\u00f3n es comenzar por el conflicto: la pol\u00edtica es, seg\u00fan Ranci\u00e8re, un conflicto de mundos \u2014por un lado, el mundo de la jerarqu\u00eda y los puestos asignados; por otro, el de la igualdad y la devoluci\u00f3n de toda posici\u00f3n de poder a su insuperable contingencia\u2014. La filosof\u00eda pol\u00edtica, al reflexionar sobre \u00ablo\u00bb pol\u00edtico, al preguntarse, por ejemplo, seg\u00fan qu\u00e9 principios concebir una verdadera justicia social, oculta la realidad de la situaci\u00f3n efectiva, que es una realidad conflictiva: est\u00e1 el mundo que se nos impone, y est\u00e1 el que nosotros (ese \u00abnosotros\u00bb cuyo contenido hay que determinar precisamente) queremos sustituir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hoy, la objetividad no promete nada m\u00e1s que la continuaci\u00f3n de lo que ya est\u00e1 ah\u00ed, hasta el desastre final.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero tiene raz\u00f3n al insistir en la pol\u00edtica como pensamiento espec\u00edfico, que como tal no se confunde con la filosof\u00eda. Intento decir que esta \u00faltima tiene una operatividad propia, por la cual el sujeto pensante (ya sea autor\/autora o lector\/lectora) se pone en pr\u00e1ctica y se transforma potencialmente por el pensamiento que despliega; pero esta transformaci\u00f3n del sujeto no se confunde en absoluto con una acci\u00f3n transformadora del mundo. El pensamiento pol\u00edtico s\u00f3lo tiene sentido como tal si est\u00e1 estructurado por la perspectiva de esta acci\u00f3n. Es una comprensi\u00f3n de lo existente como un lugar donde se puede insertar una intervenci\u00f3n, y donde los efectos de esta intervenci\u00f3n forman parte de lo que hay que pensar. La pol\u00edtica en s\u00ed misma es acci\u00f3n si con ello se entiende que hace indisociables el pensamiento y los actos que lo inscriben en la realidad del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este libro me parece ser un libro de filosof\u00eda en la medida en que espero que ponga en pr\u00e1ctica un trabajo especulativo, es decir, un trabajo en el que el sujeto del pensamiento no permanece ajeno al objeto que intenta captar. En este caso, intenta captar la subjetividad pol\u00edtica, pero s\u00f3lo desde el punto de vista de la exigencia que puede plantear en la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Lo que quiere decir que, por el contrario, no intenta definir qu\u00e9 tipo de actos o qu\u00e9 forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica puede plasmar efectivamente esta exigencia en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho esto, al distinguir entre filosof\u00eda y pensamiento pol\u00edtico, no se trata de trazar el equivalente a una frontera disciplinaria entre ambos: se pueden distinguir estos pensamientos seg\u00fan los modos operativos que los especifican (la captura especulativa por un lado, la l\u00f3gica de intervenci\u00f3n por el otro), pero no se puede determinar de antemano qu\u00e9 tipo de efecto tendr\u00e1 un pensamiento, cuando no es acad\u00e9mico, es decir, cuando no pertenece a lo que Lacan llamaba \u00abel discurso de la universidad\u00bb. Es posible que las afirmaciones especulativas puedan ser utilizadas en una situaci\u00f3n pol\u00edtica concreta y que tengan efectos reales en ella. No hay que limitar de antemano el alcance de las afirmaciones filos\u00f3ficas o pol\u00edticas, sino indicar lo que se puede esperar de ellas y dejarse sorprender a veces por lo que puedan aportar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPuede explicar la construcci\u00f3n de su libro, dividido en tres partes (\u00absubjetividad\u00bb, \u00abglobalidad\u00bb, \u00abunidad\u00bb)? \u00bfPor qu\u00e9 la subjetividad es lo primero para usted?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>La subjetividad es primordial porque no se empieza por la objetividad. La ruptura con los antiguos esquemas pol\u00edticos se produjo precisamente en este punto: de la situaci\u00f3n objetiva y de su necesaria evoluci\u00f3n se supon\u00eda que se desprend\u00edan tanto la posici\u00f3n del sujeto como el alcance de su acci\u00f3n. Hoy, la objetividad no promete nada m\u00e1s que la continuaci\u00f3n de lo que ya est\u00e1 ah\u00ed, hasta el desastre final. No contiene en s\u00ed misma nada que pueda suponer una liberaci\u00f3n. En resumen, ya no existe la historia concebida como un desarrollo necesario orientado a la liberaci\u00f3n humana. Por eso, en ausencia de esta necesaria evoluci\u00f3n, el \u00fanico punto de partida es la subjetividad, que se define por marcar una brecha en el curso objetivo de las cosas. La subjetividad pol\u00edtica divide el mundo; y por eso, necesariamente se divide a s\u00ed misma, ya que tambi\u00e9n se ve obligada a participar en este curso de los acontecimientos, que sin embargo se niega a seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema central de la obra es mantener el lugar de la subjetividad como \u00fanico punto de partida de la pol\u00edtica, al tiempo que se vuelve a considerar la objetividad y lo que prescribe. Badiou hab\u00eda mostrado la necesidad de pensar un \u00absujeto sin objeto\u00bb, un sujeto pol\u00edtico que, como tal, no pod\u00eda apoyarse en el desarrollo objetivo de las cosas. Un sujeto que, por lo tanto, ya no deb\u00eda vivirse como la expresi\u00f3n de un proceso hist\u00f3rico, que a su vez hab\u00eda permitido garantizar la verdad de su acci\u00f3n. La relaci\u00f3n que debemos pensar ahora entre sujeto y objeto ya no es de expresi\u00f3n (del objeto por el sujeto), sino de inscripci\u00f3n (de los efectos de la existencia del sujeto en el objeto).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las razones de la pol\u00e9mica de Ranci\u00e8re y Badiou con el marxismo siguen siendo v\u00e1lidas: si tomamos como punto de partida los desarrollos objetivos, podemos llegar r\u00e1pidamente a decir que no es el momento adecuado, que \u00ablas condiciones a\u00fan no se han dado\u00bb, que \u00abla gente\u00bb a\u00fan no tiene un conocimiento infalible sobre estas condiciones, etc. Sin embargo, no podemos ignorar la forma en que el contexto global se impone cada vez con m\u00e1s fuerza como tal. Por \u00abcontexto global\u00bb debemos entender la inextricable conjunci\u00f3n de la evoluci\u00f3n capitalista, las rivalidades b\u00e9licas para hacerse con el control de esta evoluci\u00f3n y la devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica, es decir, lo que Jason Moore denomina la \u00abecolog\u00eda-mundo\u00bb. Cuando hablo del paso a una relaci\u00f3n de inscripci\u00f3n y no de expresi\u00f3n entre sujeto y objeto, esto es lo que tengo en mente: la inscripci\u00f3n de lo que Ranci\u00e8re llama las \u00abescenas\u00bb de la pol\u00edtica en un contexto, y del conjunto que constituyen o podr\u00edan constituir en un contexto global. Se trata, por tanto, de ser fiel a Ranci\u00e8re, Badiou y algunos otros que han sabido renovar de arriba abajo el enfoque de la pol\u00edtica; pero sobre este fondo, que no es el del marxismo, renovar tambi\u00e9n el enfoque de este contexto global llamado capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>He hablado de lo que el objeto, es decir, la situaci\u00f3n hist\u00f3rica objetiva, \u00abprescribe\u00bb: nada necesario, por tanto, nada que est\u00e9 contenido \u00aben sus flancos\u00bb y que pueda esperarse de su desarrollo. Habr\u00eda que concebir de forma un poco renovada un <em>telos<\/em> hist\u00f3rico \u2014ya no indiscernible de la necesidad, como quer\u00edan Hegel y Marx, sino en ruptura con ella\u2014. La verdad es que el mundo y sus habitantes pueden ser destruidos, pero a\u00fan pueden ser salvados. Y esto es lo que se oculta: no s\u00f3lo en el modelo reaccionario de negar la gravedad de la situaci\u00f3n ecol\u00f3gica global, sino tambi\u00e9n con la sensaci\u00f3n de que ser\u00eda demasiado tarde, de que ya no se podr\u00eda hacer nada. La comodidad de la desesperaci\u00f3n de izquierda por un lado, la negaci\u00f3n cada vez m\u00e1s delirante de la reacci\u00f3n por el otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Insisto en la idea de rescate, precisamente en lo que puede parecer rid\u00edculo precisamente porque recuerda a ese elemento de la cat\u00e1strofe que son las pel\u00edculas de Marvel: son los superh\u00e9roes o hero\u00ednas los que \u00absalvan el mundo\u00bb; en la realidad, esa nunca puede ser la cuesti\u00f3n. Sin embargo, si, precisamente, esa es la cuesti\u00f3n hoy, es lo que especifica el <em>telos<\/em> de nuestro momento hist\u00f3rico, un <em>telos<\/em> que no est\u00e1 sostenido por ning\u00fan Otro, ni siquiera laicizado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La verdad es que el mundo y sus habitantes pueden ser destruidos, pero a\u00fan pueden ser salvados.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Uno de los objetivos esenciales del libro es \u00abconstruir un entendimiento positivo de la unidad pol\u00edtica como respuesta adecuada al contexto global que se nos impone\u00bb, sin reformar una \u00abunidad mala\u00bb, ni dejar las m\u00faltiples escenas pol\u00edticas en su irreductible pluralidad, lo que llevar\u00eda a mantener la impotencia colectiva en la que nos encontramos. Para ello, usted propone lo que llama un <em>trazo de uno<\/em> (\u201c<em>trait d&#8217;un<\/em>\u201d), capaz de conectar los diversos espacios de subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica: \u00bfpuede volver sobre este concepto? \u00bfNo hay una aparente contradicci\u00f3n entre esta b\u00fasqueda de unidad y el propio objeto del seminario y de la obra, centrado en la divisi\u00f3n pol\u00edtica?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>Ese es el problema del tercer apartado, el que lleva por t\u00edtulo \u00abUnidad\u00bb. El concepto de trazo de uno se inspira en el \u00abtrazo unario\u00bb de Lacan, con el que este \u00faltimo trataba de abordar la delicada cuesti\u00f3n de la identificaci\u00f3n. Lo que retengo de Lacan es muy simple: por un lado, el trazo de uno es una marca puramente simb\u00f3lica carente de sentido, una simple forma de <em>contarse<\/em> a uno mismo como, por ejemplo, <em>un<\/em> franc\u00e9s, o <em>un<\/em> profesor, o <em>un<\/em> aficionado al f\u00fatbol, o <em>un<\/em> activista comunista, o de la causa negra, de la causa de las mujeres, etc. Pero, por otro lado, en la medida en que el proceso tiene que ver con la identificaci\u00f3n, esta tiene una vertiente imaginaria. Esta vertiente ha sido desvalorizada durante mucho tiempo, tanto en los estudios lacanianos como en los enfoques cr\u00edticos heredados, por ejemplo, de la problem\u00e1tica del \u00abespect\u00e1culo\u00bb. Lo imaginario es lo que evita lo real; lo imaginario es lo que alimenta la alienante ficci\u00f3n del \u00abyo\u00bb, etc. Pero precisamente, me parece que el pensamiento pol\u00edtico radical (con la excepci\u00f3n de las reflexiones sobre la \u00abutop\u00eda\u00bb, que sin duda hay que seguir reevaluando) ha tenido el error de participar a su manera en esta descalificaci\u00f3n. Por el contrario, los estudios lacanianos actuales parecen insistir en la importancia de tratar por igual las diferentes dimensiones de la subjetividad: real (R), simb\u00f3lica (S), imaginaria (I), y esto me parece una indicaci\u00f3n esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que respecta m\u00e1s espec\u00edficamente a la cuesti\u00f3n de la subjetividad pol\u00edtica, lo m\u00e1s urgente me parece salir de la alternativa infernal entre la deconstrucci\u00f3n radical de la identidad entendida como extrav\u00edo metaf\u00edsico occidental, y la reivindicaci\u00f3n de las identidades dominadas, que habr\u00eda que afirmar por s\u00ed mismas para hacer aparecer las m\u00faltiples formas de la dominaci\u00f3n. En el primer caso, se contin\u00faa con el gesto cl\u00e1sico de descalificar el contenido intr\u00ednsecamente imaginario de la identificaci\u00f3n, en el segundo se valora la identidad como horizonte insuperable de la subjetividad, y se conf\u00eda tanto m\u00e1s en lo imaginario cuanto que no se piensa como tal. Me parece que hay que asumir la positividad de una identificaci\u00f3n pol\u00edtica, ya que esta no se confunde con una identidad deducida de las formas de dominaci\u00f3n; es un elemento de la b\u00fasqueda de unidad de la que hablo. Y para ello, me parece tambi\u00e9n que hay que aceptar las aportaciones del psicoan\u00e1lisis lacaniano para comprender el lugar de la identificaci\u00f3n imaginaria, un lugar importante, pero limitado. Una subjetividad siempre se construye tambi\u00e9n por la forma en que se relaciona consigo misma y con lo que es capaz de identificar, y una identificaci\u00f3n nunca es personal sin ser tambi\u00e9n la identificaci\u00f3n de lo que existe en com\u00fan con al menos uno u otro. Pero tambi\u00e9n es lo que supone un armaz\u00f3n simb\u00f3lico suficientemente clarificado, as\u00ed como la capacidad de poner a prueba la realidad a trav\u00e9s de los actos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay contradicci\u00f3n entre el \u00e1ngulo que se adopta, es decir, el de la divisi\u00f3n, y la b\u00fasqueda de la unidad. Nos hab\u00edamos acostumbrado a situar al enemigo en el bando de la uniformidad, la reducci\u00f3n de las diferencias, etc. La soluci\u00f3n derivada de la ontolog\u00eda deleuziana era entonces producir la diferencia, generar lo m\u00faltiple y, por lo tanto, aquello susceptible de escapar a la unidad impuesta. Y esto tambi\u00e9n significaba: no apoyarse en la oposici\u00f3n, acusada de cubrir la positividad de la diferencia, y por lo tanto tampoco invocar la divisi\u00f3n, que parec\u00eda necesariamente acentuar esta cobertura. Esta soluci\u00f3n es la que ha establecido la evidencia del episteme pluralista del que se ha hablado anteriormente. Ahora bien, por las razones indicadas anteriormente, me parece necesario partir de la divisi\u00f3n, una vez dicho que esta no puede presuponer una unidad de la que ser\u00eda expresi\u00f3n; la unidad de la que se trata, si existe, s\u00f3lo puede ser el resultado del trabajo de la divisi\u00f3n pol\u00edtica. Es la unidad de un campo, una vez que este se identifica como separado de otro campo. Lo que no quiere decir, volver\u00e9 a ello, que no se pueda definir \u00aben negativo\u00bb: esa era la soluci\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico y no se trata de volver a ella. El t\u00e1ndem Badiou-Ranci\u00e8re conserv\u00f3 del nietzsche\u00edsmo de Deleuze la importancia de la dimensi\u00f3n afirmativa de la pol\u00edtica. Estos autores simplemente conciliaron esta dimensi\u00f3n con el contenido propiamente conflictivo de la pol\u00edtica, que la herencia de Deleuze, a pesar de la intenci\u00f3n de este \u00faltimo, hab\u00eda contribuido a eliminar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En el estado actual de las cosas, nuestro bando no puede sino ser aplastado si el conflicto pol\u00edtico toma una direcci\u00f3n esencialmente militar.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Este <em>trazo de uno<\/em> que usted propone es la negativa a la puesta en funcionamiento generalizada de seres de naturaleza para la valorizaci\u00f3n del capital. \u00bfPuede especificar por qu\u00e9 habla de una negativa <em>a<\/em> <em>ponerse a trabajar<\/em> en lugar de una negativa <em>al trabajo<\/em>? \u00bfY qu\u00e9 consecuencias tiene tal distinci\u00f3n para la acci\u00f3n pol\u00edtica? Por \u00faltimo, \u00bfpuede volver sobre la importancia que tiene para usted la obra del soci\u00f3logo e historiador Jason W. Moore, autor de <em>La ecolog\u00eda-mundo del capitalismo<\/em>?<\/h3>\n\n\n\n<p>El <em>trazo de uno<\/em> ser\u00eda, por tanto, una mera marca de pertenencia, la de una comunidad de rechazo, cuyos miembros se reconocer\u00edan por haberse puesto de acuerdo para designar el coraz\u00f3n del enemigo, y que ese coraz\u00f3n se ha convertido para ellos en un blanco directo. El t\u00e9rmino \u00abblanco\u00bb puede evocar una imagen guerrera, pero se trata de retomar en este punto la forma en que la clase obrera ha podido concebir el conflicto pol\u00edtico de manera diferente a la puramente guerrera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Atacar la obligaci\u00f3n de trabajar para el capital, la obligaci\u00f3n de trabajar como aquello sin lo cual el capitalismo no puede existir, es asumir el conflicto, pero un conflicto que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de la forma militar \u2014y nos conviene esta extensi\u00f3n porque, en el estado actual de las cosas, nuestro bando no puede sino ser aplastado si el conflicto pol\u00edtico toma una forma esencialmente militar\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que hablar de puesta a trabajar en la medida en que la mayor\u00eda de las actividades, que sin embargo funcionan bien como tales, no se reconocen como formas particulares de trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTrabajar\u00bb, en el mundo del capital, significa participar de una forma u otra en el buen funcionamiento de los circuitos de valorizaci\u00f3n. Esto no est\u00e1 reservado a los trabajadores reconocidos como tales, ni siquiera a los humanos. Jason Moore sintetiz\u00f3 varios enfoques que ya exist\u00edan y sac\u00f3 las consecuencias radicales de esta s\u00edntesis: la movilizaci\u00f3n de las actividades que deber\u00edan contarse como trabajo es mucho m\u00e1s amplia y profunda de lo que los pensadores marxistas suelen creer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Debe incluir tanto el trabajo de los esclavos en las colonias como el trabajo \u00abdom\u00e9stico\u00bb asignado a las mujeres. Tambi\u00e9n debe incluir el trabajo de los seres de la naturaleza: el de los animales encerrados en granjas de cr\u00eda en bater\u00eda, pero tambi\u00e9n el de los suelos, el oc\u00e9ano o la atm\u00f3sfera para absorber la contaminaci\u00f3n, etc. La lectura de Moore fue para m\u00ed una revelaci\u00f3n, en la medida en que lo que hasta entonces era una exigencia abstracta \u2014la s\u00edntesis entre los aportes del marxismo y los de la ecolog\u00eda\u2014 se hizo realidad de repente. La condici\u00f3n de esta s\u00edntesis era precisamente esta ampliaci\u00f3n del concepto de trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La movilizaci\u00f3n de las actividades que deber\u00edan contarse como trabajo es mucho m\u00e1s amplia y profunda de lo que creen generalmente los pensadores marxistas.\u00a0<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Esto tambi\u00e9n permiti\u00f3 releer los an\u00e1lisis \u00abpostoperaistas\u00bb, en la estela de Negri, que ya hab\u00edan se\u00f1alado la necesidad de superar la teor\u00eda marxiana del valor y el trabajo. La extensi\u00f3n del concepto de \u00abtrabajo\u00bb (que inclu\u00eda, para Negri y sus allegados, la actividad del solicitante de empleo as\u00ed como la del consumidor) segu\u00eda limitada a los humanos. La s\u00edntesis de la que acabo de hablar no estaba, por tanto, terminada. Pero ya se encontraba este elemento esencial: los seres movilizados para la valorizaci\u00f3n del capital no tienen, en su mayor\u00eda, que constituirse en \u00abfuerza de trabajo\u00bb. Sabemos que Marx vio en este concepto su principal descubrimiento, precisamente lo que la econom\u00eda cl\u00e1sica hab\u00eda ocultado. Pero tambi\u00e9n es este concepto el que ha permitido ocultar el problema de fondo: el capital s\u00f3lo funciona si hace trabajar mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que reconoce como trabajo. Ah\u00ed est\u00e1 la clave de su dominaci\u00f3n y, potencialmente, tambi\u00e9n la de su derrocamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esto \u00faltimo ya no puede concebirse como una negativa a trabajar, es porque esta consigna ten\u00eda un sentido claro cuando la acci\u00f3n pol\u00edtica se centraba en el trabajo en la f\u00e1brica. Hoy ya no es as\u00ed, y eso es parte de la dificultad: si entonces \u2014en los a\u00f1os 1960-1970\u2014 se trataba de hacer huelga o sabotear las m\u00e1quinas, \u00bfcu\u00e1l puede ser hoy el equivalente de estos gestos, en situaciones en las que el trabajo no se reconoce como tal?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la acci\u00f3n pol\u00edtica, la primera consecuencia es que ya no se trata de dirigirse principalmente a las personas que luchan en lo que se reconoce como espacios de trabajo, ya sean los oficios de la salud, la ense\u00f1anza o la industria. Sin embargo, estas luchas no se ven relegadas a un segundo plano: s\u00f3lo deben considerarse (en sus expresiones m\u00e1s consecuentes) como casos particulares de rechazo a trabajar para el capital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La parte de trabajo explotado es un caso particular de trabajo gratuito sin el cual no pueden funcionar los circuitos de valorizaci\u00f3n del capital. No ocupa un lugar destacado, ni tampoco un lugar subordinado.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra consecuencia es que a\u00fan no existe una forma definida de acci\u00f3n pol\u00edtica que inscriba esta negativa a la puesta al trabajo generalizada en lo existente. Mi libro, en cualquier caso, no pretende responder a esta pregunta. Pero se puede contar entre las ejemplificaciones de tal acci\u00f3n la existencia de una ZAD&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-63585' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/13\/todavia-es-posible-vivir-feliz-en-una-tierra-magnifica-una-conversacion-con-bernard-aspe\/#easy-footnote-bottom-1-63585' title=''><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>Abreviado de <em>zone \u00e0 d\u00e9fendre<\/em> en sus siglas en franc\u00e9s, traducido como \u201czona que defender\u201d], as\u00ed como las huelgas en los lugares de trabajo o las formas de huelga feminista. Esto indica, al menos, que estas diferentes formas de lucha pol\u00edtica deber\u00edan pensarse juntas, pensarse como esencialmente relacionadas y capaces de definir un objetivo com\u00fan. La identificaci\u00f3n de tal objetivo no podr\u00eda sino darles m\u00e1s fuerza a cada una.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El capital s\u00f3lo funciona si hace trabajar mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que reconoce como trabajo. Ah\u00ed est\u00e1 la clave de su dominaci\u00f3n y, potencialmente, tambi\u00e9n la de su derrocamiento.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Su obra sin duda ser\u00e1 cuestionada en este \u00faltimo punto, porque, aunque no se trata de hacer de la clase obrera el sujeto de la historia, la cuesti\u00f3n del trabajo sigue siendo evidentemente central \u2014\u00bfdeber\u00edamos hablar de \u00abcentralidad\u00bb? \u2014 en su opini\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo \u00abjustifica\u00bb el mantenimiento de la cuesti\u00f3n del trabajo en primer plano?<\/h3>\n\n\n\n<p>Como hemos visto, el concepto de \u00abtrabajo\u00bb se toma aqu\u00ed en un sentido muy amplio. L\u00f3gicamente, deber\u00eda esperar m\u00e1s bien cr\u00edticas que se\u00f1alen el riesgo de una diluci\u00f3n del concepto, lo que tal vez imposibilite el intento de determinar a partir de \u00e9l una toma de posici\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta cr\u00edtica en s\u00ed misma supone que el libro se lea y que no se limite a la presencia del significante \u00abtrabajo\u00bb. Sin embargo, incluso en los c\u00edrculos radicales, se piensa m\u00e1s bien por significantes y por reflejos vinculados a estos significantes: es el sesgo por el cual estos c\u00edrculos son homog\u00e9neos con el trumpismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen: no existe una centralidad objetiva del trabajo, existe una centralidad pol\u00edtica potencial de la <em>negativa<\/em> al hecho de <em>ponerse<\/em> a trabajar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, la cuesti\u00f3n del trabajo no debe su importancia al hecho de ser el elemento central de la \u00abinfraestructura\u00bb econ\u00f3mica, sino al hecho de que sigue siendo el foco potencial de un horizonte revolucionario. Por lo tanto, en contra de los marxistas, hay que pensar en una ampliaci\u00f3n de lo que debe concebirse como trabajo; y en contra de los cr\u00edticos del marxismo, hay que restaurar la idea de un objetivo pol\u00edtico com\u00fan que pasa por la identificaci\u00f3n de las m\u00faltiples formas de poner a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La cuesti\u00f3n del trabajo no debe su importancia al hecho de ser el elemento central de la \u00abinfraestructura\u00bb econ\u00f3mica, sino al hecho de que sigue siendo el foco potencial de un horizonte revolucionario.\u00a0<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por otra parte, si no me equivoco, esta condici\u00f3n com\u00fan de los seres de naturaleza \u2014el hecho de ser puestos a trabajar para servir a la valorizaci\u00f3n del capital\u2014 es el enemigo quien la impone y quien, por lo tanto, de alguna manera, es primero.\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Este pasaje me hizo pensar en una respuesta dada por Jacques Ranci\u00e8re en una entrevista con la revista <em>Le Sabot<\/em> en la que usted particip\u00f3: \u00ab\u00bfSe puede pensar la l\u00ednea divisoria pol\u00edtica a partir de la designaci\u00f3n del enemigo? Hay dos posibilidades: o se parte de una potencia contra la que se lucha, o se lucha en nombre de una potencia com\u00fan, de una capacidad com\u00fan. Si la pol\u00edtica consiste en golpear al enemigo, se trata de una concepci\u00f3n militarista del enemigo. Hacer algo contra \u00e9l no es un comunismo positivo\u00bb. Y m\u00e1s adelante: \u00abLa ruptura simb\u00f3lica debe hacerse en nombre de la igualdad, y no en nombre del ataque a la econom\u00eda. Es decir, debe llevarse a cabo en nombre de una afirmaci\u00f3n (la igualdad) y no en nombre del enemigo\u00bb.\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Me parece que esta cuesti\u00f3n del enemigo es el punto en el que m\u00e1s se aleja de Ranci\u00e8re, de quien, por otra parte, est\u00e1 muy cerca. \u00bfPodr\u00eda precisar sus divergencias sobre esta cuesti\u00f3n?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>El principal inter\u00e9s de la perspectiva marxista, como acabamos de ver, era precisamente haber encontrado un enfoque pol\u00edtico que permitiera asumir un conflicto radical sin darle necesariamente o principalmente la forma de un conflicto militar, por un lado. Por otro lado, esta toma permit\u00eda una afirmaci\u00f3n, pero es precisamente esta afirmaci\u00f3n la que est\u00e1 obsoleta por m\u00faltiples razones: la de la identidad del trabajador, incluso si se a\u00f1ade la trabajadora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>figura<\/em> pol\u00edtica del trabajador \u2014esa identificaci\u00f3n imaginaria lograda, se podr\u00eda decir, al menos durante un cierto per\u00edodo\u2014 no ha sobrevivido a la deconstrucci\u00f3n de la historia, precisamente porque esta no es, por s\u00ed misma, el despliegue de una necesidad que s\u00f3lo esperar\u00eda al Sujeto capaz de cumplirla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la extensi\u00f3n del concepto de \u00abtrabajo\u00bb tiene como consecuencia no dejar la posibilidad de una cristalizaci\u00f3n imaginaria en torno a la identidad del trabajador. El conjunto de los seres puestos a trabajar no se reduce al conjunto de los trabajadores y trabajadoras. La identificaci\u00f3n pol\u00edtica de la que hablaba antes, si debe asumirse como tal, ya no pasa necesariamente por la asunci\u00f3n de una figura, que ser\u00eda su cristalizaci\u00f3n imaginaria. Quiz\u00e1s haya que pensar en una identificaci\u00f3n sin figura cristalizadora.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La <em>figura<\/em> pol\u00edtica del trabajador \u2014esa identificaci\u00f3n imaginaria lograda, se podr\u00eda decir, al menos durante un cierto per\u00edodo\u2014 no ha sobrevivido a la deconstrucci\u00f3n de la historia.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la importancia pol\u00edtica de la cuesti\u00f3n del trabajo podr\u00eda permitirnos recuperar otro aspecto de las revoluciones del siglo XX, evidente en las problem\u00e1ticas de los revolucionarios sovi\u00e9ticos, constructivistas en particular: no se puede cambiar radicalmente la vida (que es precisamente el objetivo de la revoluci\u00f3n) sin cambiar radicalmente la propia existencia del trabajo, sus formas y sus objetivos. Que este problema haya desaparecido, como problema com\u00fan, que haya sido eliminado junto con la figura obsoleta del trabajador, es quiz\u00e1s un grave error pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes hablaba de la necesidad de mantener a raya la postura cr\u00edtica y de partir de una afirmaci\u00f3n, como han dicho tanto Ranci\u00e8re como Badiou: la pol\u00edtica debe ser afirmativa, de lo contrario no es m\u00e1s que la otra cara de lo que denuncia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, esta afirmaci\u00f3n no puede ser la del trabajador que, como tal, tiene la capacidad de dar forma al mundo, sobre todo porque el elogio del trabajo ha dado lugar a una carrera por el desarrollo, en los pa\u00edses comunistas, para vencer al capitalismo en su propio terreno, que es el del desastre. Si se trata de atacar el trabajo, es porque se trata de atacar el desarrollo como tal, y desde este punto de vista, hay una continuidad con el rechazo del trabajo de los a\u00f1os 60.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero entonces, \u00bfqu\u00e9 se puede afirmar? \u00bfY c\u00f3mo podr\u00eda esta afirmaci\u00f3n ser irreductible a la identificaci\u00f3n del enemigo, c\u00f3mo no ser\u00eda la pura reversi\u00f3n de esta identificaci\u00f3n?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista, podemos a\u00f1adir algo a lo que nos han legado Ranci\u00e8re y Badiou, que han insistido sobre todo en la afirmaci\u00f3n de la igualdad. Por ejemplo, se dir\u00e1 que nuestro bando se reconoce f\u00e1cilmente por el hecho de que aplica una pol\u00edtica que es a la vez igualitaria, anormativa y m\u00e1s que humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abIgualitaria\u00bb significa que cada uno cuenta tanto como cualquier otro, y que hay que considerar una insustituibilidad esencial de los seres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAnormal\u00bb indica que toda norma de comportamiento es perfectamente arbitraria y que no hay ninguna raz\u00f3n <em>a priori <\/em>para impedir la exploraci\u00f3n de formas de vida extra\u00f1as o desconocidas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abM\u00e1s que humana\u00bb se refiere al hecho de que ya no podemos concebir la comunidad humana como algo cerrado en s\u00ed mismo, y que s\u00f3lo es tal si se sabe estrictamente inseparable de los dem\u00e1s seres vivos y de sus entornos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Nuestro bando se identifica f\u00e1cilmente por el hecho de que aplica una pol\u00edtica que es a la vez igualitaria, anormativa y m\u00e1s que humana.\u00a0<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Todos estos elementos de afirmaci\u00f3n est\u00e1n presentes en los lugares donde se experimenta lo que, por lo tanto, puede identificarse como nuestra pol\u00edtica. S\u00f3lo a\u00f1ado dos cosas: por un lado, la unidad potencial, en cuanto al punto de ataque pol\u00edtico \u2014la puesta al trabajo para el capital\u2014 de lo que componen. Por otro lado, la idea de que la amplificaci\u00f3n de estas experiencias pol\u00edticas pasa por una reanudaci\u00f3n de la utop\u00eda constructivista \u2014si pensamos en el constructivismo de Rodchenko y Stepanova\u2014 que quer\u00eda cambiar la vida cambiando las formas mismas del trabajo, la redefinici\u00f3n radical del trabajo como v\u00eda para cambiar la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si esta cuesti\u00f3n queda fuera de campo, la transformaci\u00f3n radical de la vida es simplemente imposible.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A menudo en sus libros, y de nuevo en esta, se encuentran regularmente ataques dirigidos al constructivismo especulativo de Latour y Stengers. Hay elementos de cr\u00edtica m\u00e1s elaborados en otros lugares (v\u00e9ase, en particular, <em>L&#8217;Instant d&#8217;apr\u00e8s<\/em>, p\u00e1ginas 128-134), pero \u00bfpodr\u00eda, a pesar de todo, volver sobre la naturaleza exacta de su desacuerdo con Latour\/Stengers?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>Esta vez es una perspectiva completamente diferente a la de los constructivistas sovi\u00e9ticos. Una perspectiva antiut\u00f3pica, se podr\u00eda decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo un gran respeto por los primeros trabajos de Latour, cuando hac\u00eda la \u00abantropolog\u00eda de las ciencias\u00bb (digamos hasta <em>L&#8217;Espoir de Pandore<\/em>). Y un respeto a\u00fan mayor por lo que aport\u00f3 Isabelle Stengers, en particular con sus <em>Cosmopolitiques<\/em>. Por mi parte, ve\u00eda su enfoque como una extensi\u00f3n de las indicaciones de Foucault que cuestionaban la hegemon\u00eda del discurso cient\u00edfico como discurso de la verdad; me refiero en particular a la apertura del curso \u00ab<em>Il faut d\u00e9fendre la soci\u00e9t\u00e9<\/em>\u00bb, pero tambi\u00e9n al pasaje de <em>Du gouvernement des vivants<\/em> sobre los reg\u00edmenes de verdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los constructivistas especulativos dicen que no puede haber jerarqu\u00eda entre las formas heterog\u00e9neas e irreductibles de experimentar el mundo \u2014o una parte del mundo\u2014 de modo que debemos concebir una igualdad estricta para \u00abtodo lo que se puede decir: hay experiencia\u00bb (para retomar una f\u00f3rmula que le gusta a Stengers).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que vale como v\u00eda de impugnaci\u00f3n de la hegemon\u00eda cient\u00edfica no vale necesariamente de manera general. Retomo lo que dijo L\u00e9na Balaud al respecto: la perspectiva constructivista est\u00e1 ajustada en lo que respecta a la relaci\u00f3n entre las ciencias y otras formas de experiencia del mundo; pero sus defensores cometen el error de querer trasladar su an\u00e1lisis a todas las cuestiones que puedan surgir \u2014tanto las metaf\u00edsicas como las pol\u00edticas\u2014, cuando deber\u00edan limitar esta soluci\u00f3n especulativa, circunscribirla en cierto modo a la impugnaci\u00f3n de la hegemon\u00eda del discurso cient\u00edfico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los defensores de la perspectiva constructivista cometen el error de querer trasladar su an\u00e1lisis a todas las cuestiones que puedan surgir.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Era esencial que los autores cuestionaran esta hegemon\u00eda, pero no se deb\u00eda pedir m\u00e1s al m\u00e9todo que utilizaron para hacerlo. En otras palabras, el esquema constructivista se ajusta como esquema especulativo en lo que respecta a la jerarqu\u00eda <em>a priori<\/em> \u2014en este caso: la ausencia de una jerarqu\u00eda fundada\u2014 entre las formas de la experiencia. Resulta enga\u00f1oso, por ejemplo, cuando pretende proporcionar el criterio sobre cuya base construir el concepto de \u00abpol\u00edtica\u00bb: esta exige, de hecho, tomar partido por una u otra de las formas irreductibles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, Isabelle Stengers es plenamente consciente de ello, pero me parece que le resulta dif\u00edcil ajustar plenamente su m\u00e9todo a esta exigencia. Esa es la paradoja del constructivismo: plantear una alternativa clara entre los partidarios de la alternativa, del \u00abo bien&#8230; o bien&#8230;\u00bb, en definitiva, de la divisi\u00f3n, y los dem\u00e1s \u2014los partidarios del \u00aby&#8230; y&#8230;\u00bb\u2014 y elegir el segundo camino, eludiendo el \u00abo bien&#8230; o bien&#8230;\u00bb contenido en su propia acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No nos sorprender\u00e1n demasiado, por tanto, los callejones sin salida a los que conduce.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El constructivismo especulativo quiso demostrar que la cuesti\u00f3n no es la del buen enfoque de la realidad, sino la de la realidad que s\u00f3lo se da como tal a trav\u00e9s de enfoques irreductibles y espec\u00edficos, ligados a situaciones particulares, y a problem\u00e1ticas igualmente particulares que permiten hacerlas aparecer. Pero al rechazar el m\u00e9todo de la divisi\u00f3n, finalmente tendr\u00e1 esta poco envidiable posteridad: un conjunto de peque\u00f1os nichos acad\u00e9micos, ocupados con toda buena conciencia por personas que no dejan de darnos lecciones sobre el car\u00e1cter siempre local de los problemas, y cuyos trabajos son, en \u00faltima instancia, bastante indistinguibles de los de sus adversarios positivistas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Parece esc\u00e9ptico, por no decir m\u00e1s, sobre algunos renovadores del leninismo \u2014imaginamos que piensa en autores como Andreas Malm o Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon\u2014. \u00bfNo tienen, como m\u00ednimo, el m\u00e9rito de plantear algunas cuestiones urgentes, como la de la organizaci\u00f3n revolucionaria o incluso la de la toma del poder?<\/h3>\n\n\n\n<p>Las pol\u00e9micas llevadas a cabo por estos autores no son las correctas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Atacan precisamente el legado de Latour-Stengers en uno de los puntos que, por el contrario, debe seguirse, y que Moore, por su parte, ha optado por prolongar: el de la \u00abagentividad\u00bb de los seres no humanos. La rehabilitaci\u00f3n de la excepci\u00f3n humana frente a la agentividad de los seres de la naturaleza supone la del cientificismo, ya est\u00e9 inspirado en la psicolog\u00eda cognitiva o en la sociolog\u00eda cr\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que esto supone un retroceso. Pero tambi\u00e9n se observa desde un punto de vista m\u00e1s directamente pol\u00edtico, como usted menciona: seg\u00fan ellos, el revolucionario serio conduce necesariamente a la toma del poder. Esto no tiene en cuenta los inventos pol\u00edticos que han existido desde la d\u00e9cada de 1970, por ejemplo, a ra\u00edz de la autonom\u00eda obrera italiana. Estos inventos no renunciaban a la idea de una transformaci\u00f3n radical y global: s\u00f3lo cuestionaban la evidencia del camino que se supon\u00eda que conducir\u00eda a ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los \u00abrenovadores del leninismo\u00bb siguen explic\u00e1ndonos que hay que empezar por ocupar el lugar del poder, entendido como poder del Estado, para modificar la sociedad de arriba abajo. Sin embargo, la historia de las revoluciones pasadas, especialmente la sovi\u00e9tica y la china, parece haber demostrado que la toma del poder del Estado, lejos de garantizar una transformaci\u00f3n realista de la sociedad, ha sido parte de lo que la ha impedido. Hab\u00eda que sacar las conclusiones que se impon\u00edan, y en particular buscar otras v\u00edas para concebir la aplicaci\u00f3n efectiva de una transformaci\u00f3n radical, pero esta es, por supuesto, una preocupaci\u00f3n que ya se pod\u00eda leer en la reedici\u00f3n de 1872 del <em>Manifiesto<\/em>, donde Marx y Engels admit\u00edan el \u00abenvejecimiento\u00bb de su programa inicial bas\u00e1ndose en la experiencia de la Comuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Los neoleninistas simplemente descartan este an\u00e1lisis hist\u00f3rico y pol\u00edtico. Ellos, que dicen guiarse por la fr\u00eda raz\u00f3n, nunca dan argumentos convincentes para legitimar el descarte de lo que ha ocupado a tantos esp\u00edritus sinceros y bien informados durante medio siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto, por otro lado, que si realmente queremos responder a estos autores hasta el final, tendremos que resolver la cuesti\u00f3n de la autoridad, que se ha vuelto tan confusa por el autoritarismo de los antiautoritarios&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La historia de las revoluciones pasadas, en particular la sovi\u00e9tica y la china, parece haber demostrado que la toma del poder estatal, lejos de garantizar una transformaci\u00f3n realista de la sociedad, ha sido parte de lo que la ha impedido.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En una entrevista reciente para <em>Lundi Matin<\/em>, habla de los \u00abmilitantes de la econom\u00eda y sus aliados fascistas\u00bb. Sin embargo, la cuesti\u00f3n del fascismo no aparece realmente en su \u00faltimo libro, ni mucho menos en los anteriores; m\u00e1s bien habla en general de los activistas econ\u00f3micos o de la clase capitalista. \u00bfSignifica eso que para usted se trata de un mismo enemigo?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>Por supuesto que se trata del mismo enemigo. La pareja Trump-Musk tiene el m\u00e9rito de aclarar las cosas para aquellos que no quer\u00edan verlo. Pero como fascistas, son s\u00f3lo la punta m\u00e1s avanzada y poderosa de los activistas de la econom\u00eda que claramente han optado por prescindir del lujo de la democracia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no es nada nuevo: la historia del advenimiento del fascismo y el nazismo no puede entenderse sin las decisiones expl\u00edcitas tomadas por los empresarios italianos y alemanes, por ejemplo. Si aceptamos englobar bajo el t\u00e9rmino \u00abfascismo\u00bb todas las posturas de la ultraderecha, pasadas y contempor\u00e1neas, lo que lo caracteriza no es en absoluto un contenido propio \u2014se puede decir que, en lo que respecta a la realidad, sus partidarios siempre se han basado fundamentalmente en lo que promov\u00edan los militantes de la econom\u00eda\u2014, sino m\u00e1s bien una forma particular de movilizar la dimensi\u00f3n de la fantas\u00eda. Los efectos de esta movilizaci\u00f3n a veces han podido entrar en conflicto con elementos necesarios para el desarrollo capitalista, pero esto nunca ha afectado al continuo que existe entre las posiciones de los activistas econ\u00f3micos m\u00e1s liberales y las de los activistas de la ultraderecha m\u00e1s reaccionaria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pareja Trump-Musk tiene el m\u00e9rito de aclarar las cosas para aquellos que no quer\u00edan verlo.\u00a0<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En cuanto a nuestra actualidad, podemos decir que el fascismo procede a una saturaci\u00f3n del espacio ps\u00edquico y pol\u00edtico por la fantas\u00eda. De ello da testimonio el lugar que ocupa el migrante, o el que ocupa la persona <em>queer<\/em>, en el imaginario popular reaccionario. Contra los peligros que estas figuras se supone que encarnan, se trata de generalizar la l\u00f3gica del <em>katechon<\/em>: no se puede proponer nada claro como perspectiva liberadora, pero s\u00ed se trata de evitar la cat\u00e1strofe. No la cat\u00e1strofe real, por supuesto, sino la cat\u00e1strofe imaginada, aquella que puede combatirse con los medios del fascismo, ya que este aparece as\u00ed como el camino m\u00e1s seguro para no cuestionar el desarrollo capitalista como tal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n de este camino tiene una implicaci\u00f3n decisiva: para asegurar la continuidad de la dominaci\u00f3n de la clase capitalista, ahora hay que prescindir de lo que hab\u00eda sido una herramienta esencial de esta dominaci\u00f3n: el gobierno por la verdad. Seg\u00fan Foucault, el liberalismo se defin\u00eda por el paso de las formas arbitrarias de poder soberano a formas de poder m\u00e1s sutiles, que \u00e9l denominaba \u00abreguladoras\u00bb, y que pasaban, en particular, por otorgar un lugar central a la verdad \u2014es en este contexto que puede entenderse la hegemon\u00eda cient\u00edfica sobre el decir-verdad\u2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, los defensores del cientificismo est\u00e1n tan desconcertados como sus adversarios \u2014aquellos que, con raz\u00f3n, cuestionaron esta hegemon\u00eda\u2014 ante la aparente despreocupaci\u00f3n con la que las figuras emblem\u00e1ticas del fascismo contempor\u00e1neo tratan la verdad. Pero hay que ver que esto no constituye una ruptura pol\u00edtica que identifique al campo de los fascistas a distancia del campo de los militantes de la econom\u00eda. M\u00e1s bien hay que decir que estos \u00faltimos, en su conjunto, han elegido claramente la opci\u00f3n fascista, que implica prescindir de la centralidad de decir la verdad, y prescindir tambi\u00e9n, al hacerlo, de la hip\u00f3tesis democr\u00e1tica, que se ha vuelto demasiado costosa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Para asegurar la continuidad de la dominaci\u00f3n de la clase capitalista, ahora hay que prescindir de lo que hab\u00eda sido una herramienta esencial de esta dominaci\u00f3n: el gobierno por la verdad.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Un \u00faltimo punto: a pesar de la muy real amenaza que representa esta fascistizaci\u00f3n galopante, me parece esencial no ceder al chantaje de la izquierda que nos exhorta a defender la democracia \u00aba toda costa\u00bb. Lo que en este caso significa: defender esta democracia liberal que no s\u00f3lo ha demostrado su impotencia para impedir el ascenso del fascismo, sino que ha contribuido a \u00e9l a su manera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos aqu\u00ed ante una alternativa clara: o bien apoyar la democracia que tarde o temprano conducir\u00e1 al fascismo, sin cuestionar el caldo de cultivo en el que prospera; o bien elaborar un nuevo modelo revolucionario, lo menos \u00ableninista\u00bb posible, pero firmemente alejado de la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En un momento dado, y <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/08\/un-aventurero-revolucionario-en-el-interregno-mario-tronti-1931-2023\/\">apoy\u00e1ndose en Mario Tronti<\/a>, escribe que \u00abla pol\u00edtica est\u00e1 sin duda m\u00e1s cerca de la profec\u00eda que del enfoque del conocimiento objetivo\u00bb. En su opini\u00f3n, \u00bfdebe esta dimensi\u00f3n prof\u00e9tica adoptar una forma propiamente program\u00e1tica, por ejemplo, proponiendo posibles figuras del comunismo, como intenta Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon en un libro de 2021, o como hab\u00eda intentado Castoriadis en <em>Le contenu du socialisme<\/em>? Y si no, \u00bfqu\u00e9 significa entonces \u00abanticipar el futuro\u00bb, como usted escribe?<\/h3>\n\n\n\n<p>No dir\u00eda que hay que proscribir necesariamente la dimensi\u00f3n del programa, pero hay que saber, por otro lado, que esto es, en el mejor de los casos, s\u00f3lo un elemento secundario, lejos de responder por s\u00ed s\u00f3lo a la pregunta de qu\u00e9 puede significar abrir un futuro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fondo del problema es saber qu\u00e9 entendemos por \u00abser\u00bb: este es el punto en el que podemos estar de acuerdo con Heidegger. M\u00e1s a\u00fan, podemos estar de acuerdo con \u00e9l en que precisamente no se responde a esta pregunta elaborando \u00abuna\u00bb ontolog\u00eda. Esta respuesta, que parece evidente y que en los \u00faltimos decenios ha vuelto a parecer en algunos c\u00edrculos el gesto filos\u00f3fico por excelencia, es en s\u00ed misma una forma de fallar en la pregunta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n del ser es la cuesti\u00f3n de lo que el pensamiento de lo que es a\u00f1ade a lo que es \u2014y la de la modalidad de esta adici\u00f3n\u2014. Esta no debe ser pensada como la proyecci\u00f3n de un posible que habr\u00eda que realizar. La cuesti\u00f3n es la de la verdad efectiva de lo que es, ya que esta no puede confundirse con el descubrimiento de lo que ya est\u00e1 dado. El ser no est\u00e1 prescrito por lo dado del ser. Dicho de otro modo: lo que ocurre no es el desarrollo de lo que hay.<\/p>\n\n\n\n<p>El ser, en este sentido, no puede entenderse, por supuesto, como lo que se opone al devenir. El pensamiento pol\u00edtico es, por tanto, una modalidad del pensamiento del ser, aunque no tome al \u00abser\u00bb como motivo expl\u00edcito. Si hablamos de esas experiencias pol\u00edticas que nos importan, igualitarias, anormativas y m\u00e1s que humanas, son algo, pero lo que son es estrictamente inseparable del potencial de transformaci\u00f3n que encierra su amplificaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pol\u00edtica no es la proyecci\u00f3n de un mundo posible y lejano, se encuentra en el umbral del futuro, en el punto de inminencia de su llegada.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Anticipar el futuro es considerar que esta amplificaci\u00f3n es la verdad pol\u00edtica que hay que afirmar. Como demostr\u00f3 Foucault, existe un conflicto de verdades, y no una alternativa entre ciencia e ideolog\u00eda, y en el fondo es un conflicto de este tipo el que constituye el n\u00facleo de la pol\u00edtica. La pol\u00edtica no es la proyecci\u00f3n de un mundo posible y lejano, sino que se encuentra en el umbral del futuro, en el punto de inminencia de su llegada.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En un texto de 2010, \u00abMultitudes, insurrection et n\u00e9cessit\u00e9 subjective. La figure du prol\u00e9tariat\u00bb, vuelve sobre lo que podemos llamar la paradoja de los oasis (v\u00e9anse las hermosas p\u00e1ginas al principio y al final de <em>L\u2019Instant d\u2019apr\u00e8s<\/em>). En esta intervenci\u00f3n, usted dec\u00eda que no cre\u00eda que se pudiera responder a la insuficiencia de los oasis pol\u00edticos rehabilitando el concepto de deber.\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sin embargo, en otra parte (<em>Les mots et les actes<\/em>, p\u00e1ginas 237-238), usted describe lo que llama \u00abla paradoja de la vida comunista\u00bb, es decir, el hecho de que \u00abtodas las fuentes de la vida (amor, amistad, creaci\u00f3n), en lugar de ser vividas como lo que hay que preservar a toda costa para encontrar en ellas caminos de realizaci\u00f3n o refugio, son, por el contrario, lo que hay que exponer, poner en riesgo en la construcci\u00f3n de una pol\u00edtica a partir de la cual s\u00f3lo esas fuentes vitales podr\u00e1n sernos devueltas. Por supuesto, nada nos garantiza que puedan ser devueltas como tales. Por el contrario, todo apunta a que podr\u00edan ser sacrificados innecesariamente. \u2018In\u00fatilmente\u2019, porque somos incapaces de se\u00f1alar un punto desde el que se pueda legitimar tal sacrificio\u00bb.\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda justificar tal sacrificio, si no es algo as\u00ed como un deber? \u00bfY qu\u00e9 opina del argumento catastrofista seg\u00fan el cual la profundizaci\u00f3n del desastre podr\u00eda conducir, por la fuerza, a tal elecci\u00f3n?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>Recuerdo el exitoso libro de Milan Kundera en los a\u00f1os 80, <em>La insoportable levedad del ser<\/em>. Seg\u00fan la perspectiva que se defiende en \u00e9l, si el ser es insoportablemente ligero, es precisamente porque no es capaz de prescribir un deber. Y si no puede prescribir un deber, es porque el ser no es m\u00e1s que la historia de lo que es, y esa historia nunca se repite, ni a nivel individual ni a nivel colectivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No puede haber lecciones de historia porque lo que pas\u00f3 ya no volver\u00e1 a pasar, porque la historia no se repetir\u00e1, y si no se repite, los acontecimientos nunca podr\u00e1n compararse, las elecciones que definen una vida nunca podr\u00e1n confrontarse entre s\u00ed \u2014permanecer\u00e1n irreductiblemente encerradas en la particularidad de un momento que nunca existi\u00f3 antes y nunca volver\u00e1 a existir\u2014. El ser es, por tanto, ligero porque su historia no puede prescribir nada, pero esta ligereza es abrumadora, precisamente porque no tiene consecuencias y, por lo tanto, est\u00e1 expuesta a un vac\u00edo de sentido que nunca podr\u00e1 superar.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed una lecci\u00f3n de moral marcada por su \u00e9poca: los a\u00f1os 80. Una lecci\u00f3n nihilista, sin duda, pero un nihilismo diferente al que prevalece hoy: nuestro nihilismo es precisamente el de una historia que, aunque \u00fanica, ya se conoce, ya se ha jugado. Pero era tan err\u00f3neo responder a Kundera con el intento de extraer \u00ableyes\u00bb de la historia, como responder al nihilismo actual invocando las soluciones t\u00e9cnicas que podr\u00edan plantearse. En ambos casos, el discurso de la ciencia hace desaparecer aquello de lo que acabamos de hablar, ese plus de ser que nos permite mantenernos en el umbral del tiempo que viene, que no es el resultado de lo que le precedi\u00f3, siempre que haya sujetos que se opongan a este resultado que parece ineludible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tener en cuenta, entonces, que si se puede hablar de deber hoy, es en un sentido muy diferente al que se invocaba cuando se hablaba de un deber hist\u00f3rico. Si hoy existe un deber, debe entenderse como aquello que interrumpe la supuesta concatenaci\u00f3n necesaria de los hechos hist\u00f3ricos; esto es lo que intentaba indicar anteriormente al invocar la disyunci\u00f3n del <em>telos<\/em> y la necesidad. No existe un deber hist\u00f3rico, pero podemos pensar en un deber pol\u00edtico prescrito por la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, no como el fruto necesario de esta, sino como la apertura que a\u00fan puede ser accionada en contra de lo que, por lo tanto, ser\u00eda refutado como necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al argumento catastrofista, puede escucharse con la condici\u00f3n de que se le d\u00e9 la vuelta, es decir, si se admite que no es la cat\u00e1strofe en s\u00ed misma la que prescribe un deber, sino el verdadero conocimiento de que a\u00fan es posible evitarla. Es sobre todo este conocimiento, y no el de la cat\u00e1strofe en s\u00ed misma, el que se niega activamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Nuestro nihilismo es el de una historia que, aunque \u00fanica, ya se conoce, ya se ha vivido.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ante la cat\u00e1strofe en curso, \u00bfc\u00f3mo \u00abcombatir la desesperaci\u00f3n\u00bb (recupero los t\u00e9rminos de Andreas Malm en la \u00faltima parte de \u00abC\u00f3mo sabotear una tuber\u00eda\u00bb)? Usted es un gran lector de Kierkegaard: \u00bfc\u00f3mo interviene la cuesti\u00f3n de la desesperaci\u00f3n en su pensamiento y en nuestro presente? \u00bfLa desesperaci\u00f3n, que en su sentido ordinario, afecta quiz\u00e1s en primer lugar a los activistas ecologistas radicales? \u00bfHay que asumir, o incluso abrazar, de alguna manera una cierta desesperaci\u00f3n, o aprender a domesticarla como sea para actuar?<\/h3>\n\n\n\n<p>Entre las formas de desesperaci\u00f3n que evoca Kierkegaard, podemos destacar dos de las m\u00e1s importantes: la desesperaci\u00f3n ante la falta de posibilidad y la desesperaci\u00f3n ante la falta de necesidad. Dos formas que parecen contradictorias y que, sin embargo, se experimentan hoy de manera perfectamente simult\u00e1nea: ya no hay suficientes posibilidades, lo esencial parece estar ya decidido; pero tampoco hay necesidad, en el sentido de que todo (los v\u00ednculos, las convicciones, los proyectos) parece afectado por una contingencia esencial. Luchar contra estas formas de desesperaci\u00f3n es, de hecho, recuperar una relaci\u00f3n con el <em>telos<\/em> hist\u00f3rico, renovando su significado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha elogiado la desesperaci\u00f3n como algo que nos obliga a enfrentarnos a la \u00e1rida realidad, sin contarnos historias. Pero el verdadero problema es empezar por no negar este hecho: todav\u00eda es posible vivir feliz en una tierra magn\u00edfica. La desesperaci\u00f3n es una soluci\u00f3n f\u00e1cil para la mente, una forma de contarnos una historia: no tenemos nada que perder, as\u00ed que podemos actuar, acentuando la paradoja que contiene ese \u00abas\u00ed que\u00bb. En realidad, tenemos mucho que perder, por ejemplo, todas esas especies desconocidas que desaparecer\u00e1n sin siquiera haber sido encontradas, y que como tales pueden simbolizar el desperdicio que cada d\u00eda eligen deliberadamente quienes gobiernan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El verdadero problema es empezar por no negar este hecho: todav\u00eda es posible vivir feliz en una tierra magn\u00edfica.<\/p><cite>Bernard Aspe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En un momento dado, menciona la preparaci\u00f3n de un libro colectivo, escrito con Patrizia Atzei y Benjamin Gizard, tambi\u00e9n del seminario \u00abLa divisi\u00f3n pol\u00edtica\u00bb. \u00bfPuede hablarnos un poco de \u00e9l? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 su relaci\u00f3n con este libro?<\/h3>\n\n\n\n<p>Al principio iba a haber un solo libro, fruto del seminario, pero por diversas razones se dividi\u00f3 en dos: una parte, la que se publica aqu\u00ed, corresponde a la articulaci\u00f3n conceptual entre filosof\u00eda y pol\u00edtica. El apartado redactado de forma colectiva, con Benjamin y Patrizia, desarrollar\u00e1 m\u00e1s por s\u00ed mismo la propuesta pol\u00edtica, que aqu\u00ed s\u00f3lo interviene a modo de ejemplo. Digo bien propuesta pol\u00edtica, y no \u2014al menos todav\u00eda\u2014 propuesta militante, en la medida en que esta obra futura tampoco responder\u00e1 directamente a la cuesti\u00f3n de la forma de organizaci\u00f3n que puede corresponder a la exigencia formulada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por el momento, se trata de insistir en la identificaci\u00f3n de lo que puede ser la perspectiva pol\u00edtica m\u00e1s com\u00fan. En otras palabras, se trata ante todo de decir lo que es hoy la perspectiva comunista, despojada de toda nostalgia por lo que se experiment\u00f3 en su nombre en el siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por \u00faltimo, \u00bfqu\u00e9 responde a aquellos que piensan que es rid\u00edculo seguir haciendo filosof\u00eda en un mundo que arde?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p>Que hasta ahora se les ha escuchado demasiado y que tienen su parte de responsabilidad en la situaci\u00f3n realmente desastrosa en la que nos encontramos, de la que el poujadismo \u2014o digamos la misolog\u00eda\u2014 es un resorte esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto no es ciertamente un sujeto, como hubiera querido Hegel, pero sin conceptos no hay sujetos. Y sin sujetos no hay pol\u00edtica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa verdad es que el mundo y sus habitantes pueden ser destruidos, pero a\u00fan pueden ser salvados. 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