{"id":63092,"date":"2025-04-07T06:00:00","date_gmt":"2025-04-07T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=63092"},"modified":"2025-04-07T00:01:35","modified_gmt":"2025-04-06T22:01:35","slug":"el-poder-de-decir-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/07\/el-poder-de-decir-no\/","title":{"rendered":"El poder de decir No"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Vivimos una \u00e9poca crucial, atravesada por profundas fracturas que a\u00fan nos cuesta nombrar. El mundo se tambalea bajo el peso de sus propios excesos: sobreexplotaci\u00f3n de recursos, desregulaci\u00f3n clim\u00e1tica, inestabilidad geopol\u00edtica, fatiga democr\u00e1tica, p\u00e9rdida del sentido colectivo. A lo que nos enfrentamos no es una simple crisis, es una mutaci\u00f3n hist\u00f3rica, un cambio de \u00e9poca. Estamos atrapados en una aceleraci\u00f3n prodigiosa de la historia, como un tren descarrilado, lanzado a toda velocidad, del que los pasajeros ya no pueden bajar. 1979: la irrupci\u00f3n del islamismo radical en la escena mundial y las revoluciones conservadoras anglosajonas. 1989: la recomposici\u00f3n del poder con, por un lado, la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y, por otro, los acontecimientos de Tiananmen. La secuencia de 2001 con la guerra contra el terrorismo y la desmesura de las intervenciones occidentales. 2008: la sacudida del orden econ\u00f3mico y financiero de la posguerra, seguida de convulsiones cada vez m\u00e1s frecuentes: la crisis de la deuda soberana, los primaveras \u00e1rabes, la crisis migratoria, la guerra comercial, sin contar la multiplicaci\u00f3n de Estados en quiebra y la extensi\u00f3n de las crisis regionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este texto nace de una necesidad: la de comprender este vuelco, descifrar las fuerzas en juego, cuestionar las l\u00f3gicas que redise\u00f1an nuestro futuro sin siempre decir su nombre. Nace de una intuici\u00f3n: el trumpismo no es la enfermedad del mundo, es su s\u00edntoma. Y la excesiva atenci\u00f3n que reclama y recibe<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/02\/05\/trump-politica-de-la-destruccion-espectacular\/\"> nos aparta<\/a> de nuestros males esenciales. La idea de progreso se desmorona, las promesas de la modernidad se desvanecen y el orden internacional surgido de las revoluciones democr\u00e1ticas parece perder el rumbo. Frente a los v\u00e9rtigos de la historia, nos queda una herramienta fundamental: nuestro esp\u00edritu de resistencia y la fuerza de la negativa. Este poder inalterable de decir \u201cno\u201d, no por repliegue o nostalgia, sino para ser fieles a nosotros mismos y reabrir el campo de lo posible. Pero para ello, debemos dotarnos, met\u00f3dica y progresivamente, de los medios para decir no.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas partes resurgen formas imperiales \u2014pol\u00edticas, econ\u00f3micas, tecnol\u00f3gicas, culturales\u2014 en un mundo entregado a la competencia brutal de las potencias. Frente a esta recomposici\u00f3n global, debemos plantear una nueva ecuaci\u00f3n: ya no la del ilimitado prometeico, sino la de los l\u00edmites compartidos; ya no la de la dominaci\u00f3n, sino la de la convivencia. Este texto explora las l\u00f3gicas del agotamiento, las derivas autoritarias, las fracturas sociales, pero tambi\u00e9n las posibles v\u00edas de un resurgimiento europeo y republicano, en fidelidad al ideal de emancipaci\u00f3n, a la promesa democr\u00e1tica, a la dignidad humana, para recuperar el valor de inventar una Rep\u00fablica de los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la historia no est\u00e1 escrita de antemano. Tenemos el poder de decir no al agotamiento del planeta, al regreso de la l\u00f3gica imperial, a esta edad de hierro en la que la guerra vuelve a ser un m\u00e9todo habitual, al aumento del autoritarismo, a la resignaci\u00f3n democr\u00e1tica. No a la fragmentaci\u00f3n identitaria, al repliegue sobre uno mismo, a la p\u00e9rdida de sentido, a la desaparici\u00f3n de lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El trumpismo no es la enfermedad del mundo, es su s\u00edntoma.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El agotamiento del mundo prometeico<\/h2>\n\n\n\n<p>Prometeo est\u00e1 agotado. Esto es lo que debemos reconocer sin rodeos, con la seriedad que se impone. Nuestro mundo, ebrio de poder, se tambalea ahora al borde de sus propias limitaciones.<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/05\/23\/esta-cambiando-el-suelo-europeo-bajo-nuestros-pies\/\"> El suelo se nos escapa bajo los pies<\/a> y el horizonte se oscurece. Mi tesis es simple: las transformaciones pol\u00edticas actuales y futuras del mundo tienen su origen en un fen\u00f3meno \u00fanico, el agotamiento del modelo de desarrollo de la modernidad, basado en la explotaci\u00f3n intensiva de los recursos naturales, en la intensificaci\u00f3n continua del comercio mundial, en la expansi\u00f3n del \u00e1mbito comercial en nuestras vidas, en la centralidad del poder militar para garantizar el orden y en la ilusi\u00f3n de rivalizar con los dioses. Cinco agotamientos que son uno solo.<\/p>\n\n\n\n<p>El agotamiento de los recursos planetarios ya no es un espectro lejano, sino una realidad concreta, pesada, palpable. Ya no se trata de profec\u00edas alarmistas, sino de un presente que se tambalea, de un futuro que se retrae. A medida que sube el nivel del mar y se colapsan los ecosistemas, nuestro modelo de desarrollo se revela como lo que es: insostenible, insaciable, inadecuado.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno tras otro, estamos cruzando los umbrales del calentamiento, como si cruz\u00e1ramos l\u00edneas rojas en un conflicto que ya no podemos controlar. El de 1,5 grados cent\u00edgrados, presentado durante mucho tiempo como un l\u00edmite que no debe superarse, est\u00e1 a punto de serlo, arrastrado por un crecimiento cada vez m\u00e1s voraz, por un consumo mundial que se ha vuelto ciego a sus propios estragos. El presupuesto de carbono para mantenerlo se reduce a la mitad, menos de siete a\u00f1os de emisiones, y las promesas de los Estados ya se desvanecen en la sombra de las renuncias. Los Acuerdos de Par\u00eds no son m\u00e1s que juramentos olvidados o traicionados. Y ahora se acepta la idea de una superaci\u00f3n temporal, como si se pudiera jugar con la qu\u00edmica de la atm\u00f3sfera y la mec\u00e1nica de la vida tan f\u00e1cilmente como se hace malabarismo con cifras en un cuadro de expertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta superaci\u00f3n es una quimera. Se nos habla de compensaciones, de plantaci\u00f3n de \u00e1rboles, de tecnolog\u00edas de captura de carbono, mientras proliferan los fraudes, los dispositivos experimentales siguen siendo incipientes y los bosques se queman m\u00e1s r\u00e1pido de lo que se plantan. El climatoescepticismo ha dado paso al climato-desaliento, ese mal que se arrastra y socava la voluntad, mina los compromisos y desarma a los pueblos. Se cuela por todas partes, en los discursos, en las urnas, en los hogares. Se convierte en fatalismo, resignaci\u00f3n, cinismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos amenaza una renuncia mundial, un colapso de la diplomacia clim\u00e1tica, ese fr\u00e1gil edificio de promesas y responsabilidades compartidas. Mientras se suceden las conferencias, la alerta lanzada por Jacques Chirac resuena como un tr\u00e1gico eco: \u00ab<em>nuestra casa est\u00e1 ardiendo y miramos hacia otro<\/em> lado\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, este derrotismo es una fractura. Divide al Norte global y al Sur global, incapaces de ponerse de acuerdo sobre la justicia clim\u00e1tica, sobre un reparto equitativo de la carga. Y cuando la responsabilidad colectiva se convierte en una carga individual, prolifera el ego\u00edsmo. Cada uno acusa, celoso, se repliega. Ya no es una solidaridad de lo vivo, sino una competencia de supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que tocamos con nuestros dedos es la escasez del mundo, la estrechez de nuestro planeta. La competencia vuelve con fuerza, feroz, por los recursos minerales. Se est\u00e1 instalando una nueva geopol\u00edtica de las materias primas, brutal e inestable.<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/23\/extraccion-y-proteccionismo-industrializar-indonesia\/\"> El n\u00edquel de Indonesia<\/a>, el colt\u00e1n del Congo, el cobre de Chile: tantos nuevos El Dorados en torno a los cuales se agudiza el apetito y cristalizan las tensiones. La isla de Sulawesi, Kivu, las mesetas andinas se convierten en los nuevos cruces de caminos del mundo, ya no para el intercambio, sino para la conquista. Tres cuartas partes de la transformaci\u00f3n del litio se concentran en China. Y mientras tanto, seguimos persiguiendo los espejismos f\u00f3siles de la anterior revoluci\u00f3n industrial. El petr\u00f3leo y el gas natural, los viejos dioses del progreso, siguen reinando, empujando cada vez m\u00e1s lejos los l\u00edmites de lo extra\u00edble, incluso a costa de lo irreversible. La regi\u00f3n \u00e1rtica est\u00e1 desangrada, el Orinoco est\u00e1 fracturado, y todo esto precipita un \u00ab<em>pico petrolero<\/em>\u00bb que crea nuevos choques sin que el mundo haya logrado desintoxicarse.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Ante los v\u00e9rtigos de la historia, nos queda una palanca fundamental: nuestro esp\u00edritu de resistencia y la fuerza de la negativa. Este poder inalterable de decir \u201cno\u201d.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Los suelos se empobrecen, los fertilizantes qu\u00edmicos amenazan con agotarse, los campos se rebelan contra el productivismo. \u00bfC\u00f3mo alimentar a diez mil millones de seres humanos en un mundo que devora sus propias bases? El vientre de la Tierra no es un pozo sin fondo, y las reservas subterr\u00e1neas de f\u00f3sforo, indispensables para la agricultura, podr\u00edan agotarse en los pr\u00f3ximos 50 a 100 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el agotamiento no es solo el de los recursos naturales. Tambi\u00e9n es el de un modelo: el de la propia globalizaci\u00f3n, que ha contribuido a sacar a cientos de millones de personas de la pobreza extrema, especialmente en Asia. Al principio, se cre\u00eda en un equilibrio casi alqu\u00edmico: aqu\u00ed, precios bajos; all\u00ed, nuevos empleos. El Norte consum\u00eda, el Sur produc\u00eda, y todos parec\u00edan encontrar su cuenta. Pero este fr\u00e1gil pacto se rompi\u00f3. El Norte se descubri\u00f3 dependiente, desindustrializado, privado de su soberan\u00eda econ\u00f3mica, cuestionado en su consumo por la emergencia de nuevas clases medias globales; el Sur, aunque accedi\u00f3 a nuevos ingresos, vio a menudo confiscados los frutos de su crecimiento. Lo que promet\u00eda prosperidad compartida se ha convertido en una fractura planetaria. Los beneficios se han concentrado en manos de una \u00e9lite globalizada y metropolitana. Los m\u00e1rgenes se han convertido en privilegios, los beneficios en rentas. El resentimiento ha aumentado. En Occidente, el populismo se alimenta de la ira de aquellos que han visto c\u00f3mo se evaporaban su trabajo, su dignidad y su esperanza. En los pa\u00edses emergentes, las desigualdades se acent\u00faan, las ciudades tentaculares se extienden en un creciente frenes\u00ed. Este reflujo de la promesa globalista tambi\u00e9n se manifiesta en un giro tangible: el aumento del proteccionismo y la fragmentaci\u00f3n de las cadenas de intercambio. En los \u00faltimos a\u00f1os, las grandes potencias, bajo el impulso de Estados Unidos a partir de 2016, y en reacci\u00f3n, Europa y China, est\u00e1n levantando sus barreras arancelarias, invocando la soberan\u00eda econ\u00f3mica, la seguridad o la justicia comercial. El comercio mundial, que antes era un s\u00edmbolo de integraci\u00f3n, se convierte en un escenario de rivalidades: proliferan los impuestos punitivos sobre los veh\u00edculos el\u00e9ctricos, las restricciones sobre los semiconductores y las sanciones cruzadas. La globalizaci\u00f3n, que durante mucho tiempo se ha promovido como un horizonte inevitable, se fractura en bloques regionales, cadenas acortadas y flujos reconfigurados entre aliados circunstanciales. Es una nueva era del \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb, donde la cooperaci\u00f3n da paso a la sospecha.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/Nothung-Anselm-Kiefer-1973-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"1200\"\n        data-pswp-height=\"825\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/Nothung-Anselm-Kiefer-1973-1-330x227.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/Nothung-Anselm-Kiefer-1973-1-690x474.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/Nothung-Anselm-Kiefer-1973-1.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/Nothung-Anselm-Kiefer-1973-1-125x86.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Anselm Kiefer, \u00ab  Nothung  \u00bb, 1973. \u00a9 Anselm Kiefer<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Y en la cima, una minor\u00eda de actores econ\u00f3micos y pol\u00edticos concentra una parte cada vez mayor de la riqueza, moldea las reglas del comercio mundial y dicta los relatos. La brecha entre el 1 % y el resto de la humanidad se ampl\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s, de manera incontenible e insoportable. La globalizaci\u00f3n no es una conspiraci\u00f3n, es una mec\u00e1nica implacable. Se impone el mundo del s\u00e1lvese quien pueda, un mundo de suma cero, donde las ganancias de unos se convierten en p\u00e9rdidas de otros. Un mundo sin horizonte com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo, el agotamiento est\u00e1 en todas partes. Est\u00e1 en el aire que respiramos, en la tierra que pisamos, en las miradas que cruzamos. Es el de un Prometeo encadenado ya no por los dioses, sino por sus propias obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde principios de siglo, la potencia militar, esa fuerza que durante un tiempo se crey\u00f3 capaz de todo, tambi\u00e9n se ha topado con sus propios l\u00edmites. Vivimos la amarga paradoja de una \u00e9poca en la que la impotencia nace del propio exceso de poder. El colapso de la URSS hab\u00eda dejado a Estados Unidos como \u00fanico amo de un orden mundial en recomposici\u00f3n. La dominaci\u00f3n militar que ejerc\u00edan entonces, apoyada por sus aliados, no ten\u00eda equivalente en la historia conocida: dos tercios, a veces tres cuartos de las capacidades globales estaban concentradas en unas pocas manos. Y esta dominaci\u00f3n se justificaba con una promesa, la de un orden liberal pacificado, regulado por el derecho internacional y defendido por la fuerza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Al principio, se crey\u00f3 en un equilibrio casi alqu\u00edmico: aqu\u00ed, precios bajos; all\u00ed, nuevos empleos. El Norte consum\u00eda, el Sur produc\u00eda, y cada uno parec\u00eda encontrar su cuenta. Este fr\u00e1gil pacto se rompi\u00f3.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/15\/la-era-estrategica-de-la-guerra-del-golfo\/\">La Guerra del Golfo<\/a>, en 1991, se present\u00f3 como el ejemplo m\u00e1s claro de esta l\u00f3gica: una guerra justa, breve y leg\u00edtima. Pero si la intervenci\u00f3n militar logr\u00f3 sus objetivos inmediatos, a falta de una soluci\u00f3n pol\u00edtica, dej\u00f3 en su lugar un r\u00e9gimen debilitado y autoritario, alimentado por frustraciones y humillaciones que contribuir\u00edan, una d\u00e9cada m\u00e1s tarde, a nuevas inestabilidades regionales. Luego vinieron otras intervenciones, a menudo con un pretexto humanitario, siempre impulsadas por la certeza de que la fuerza pod\u00eda estabilizar, pacificar y reconciliar. Pero, en retrospectiva, \u00bfqu\u00e9 queda de esas ilusiones? Afganist\u00e1n, veinte a\u00f1os de esfuerzos, miles de muertos, para que los talibanes regresen bajo las c\u00e1maras de todo el mundo, un regreso que fue posible gracias al acuerdo firmado en Doha en 2020 entre Estados Unidos y los talibanes, negociado bajo la presidencia de Donald Trump, en una l\u00f3gica de retirada r\u00e1pida que present\u00f3 como el arte del <em>deal<\/em>, pero que sobre todo puso de manifiesto el fracaso de una estrategia sin visi\u00f3n pol\u00edtica a largo plazo. Irak, entregado a las milicias y facciones, se ha convertido en un foco de terrorismo que se pretend\u00eda erradicar. Libia, transformada en el teatro de sombras de un interminable conflicto civil. Y, por \u00faltimo, el Sahel, donde Francia se ve obligada no solo a marcharse, sino a constatar la p\u00e9rdida de su influencia, desde Libia hasta Senegal y desde Mali hasta Chad, ante la indiferencia mezclada con resentimiento de los pueblos a los que cre\u00eda venir a ayudar.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre la misma tentaci\u00f3n: la del atajo estrat\u00e9gico. Ya que tenemos la fuerza, pens\u00e1bamos, \u00bfpor qu\u00e9 molestarnos con la lentitud del di\u00e1logo, las incertidumbres de la diplomacia, los meandros del compromiso? Conozco estos argumentos: me los han opuesto sin descanso desde 2002, frente a la voluntad de Estados Unidos de ir a la guerra en Irak hasta las expediciones militares occidentales contra el terrorismo y por los derechos humanos, en el Sahel, bajo la \u00e9gida francesa, pasando por Libia en 2011. Pero esta fuerza, sin visi\u00f3n ni paciencia, se ha vuelto siempre contra sus portadores. Ha atrapado a las potencias en una espiral infernal. La l\u00f3gica de la escalada ha dado paso a la del repliegue, a menudo precipitado, siempre humillante. La historia se repite, y es el mismo dilema que en Vietnam o en Argelia en su d\u00eda: irse o atascarse. La imagen de la ca\u00f3tica toma de Kabul por parte de los talibanes en agosto de 2021 fue un eco chirriante de la ca\u00edda de Saig\u00f3n en abril de 1975.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, al igual que el agotamiento de la fuerza, nos asedia el agotamiento de la l\u00f3gica mercantil. El mundo contempor\u00e1neo se ha convertido en cifras, procedimientos y equivalentes monetarios. Se ha vuelto abstracto. Convertido en conquistador, el capitalismo ha querido hacer de cada cosa, de cada gesto, un valor medible. No se ha conformado con alienar a los que producen: tambi\u00e9n ha despose\u00eddo a los que consumen. El hombre contempor\u00e1neo, lejos de ser liberado, se ha convertido en el producto de un mercado sin fin, donde sus deseos est\u00e1n formateados, sus necesidades inducidas, su singularidad diluida. Hoy en d\u00eda, este proceso est\u00e1 cerca de su culminaci\u00f3n. Ya no le quedan muchas conquistas nuevas posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo est\u00e1 en venta, todo est\u00e1 monetizado: el cuidado, el ocio, la relaci\u00f3n, incluso la intimidad. La pareja se convierte en un producto, la amistad en un servicio, la alegr\u00eda en una actuaci\u00f3n. La vida se convierte en una mercanc\u00eda, vaciada de su misterio, privada de su lentitud. El tejido simb\u00f3lico que un\u00eda a las generaciones, las comunidades y los lenguajes se desintegra. La existencia se aplana. Y en esta aplanaci\u00f3n se siente el eco prof\u00e9tico de Walter Benjamin: lo que perdemos no es solo contenido, sino presencia. El aura. Esa luz silenciosa que hace de cada vida una obra de arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso se duplica con otra alienaci\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s insidiosa: la de la burocratizaci\u00f3n. A medida que crece la complejidad del mundo, se multiplican las reglas, se superponen las normas, se acumulan los procedimientos. La burocracia es la forma social de la racionalidad, ya explicaba Max Weber. Ya no se trata solo del Estado o de las instituciones p\u00fablicas. Los bancos, las plataformas y las grandes empresas participan igualmente en este mecanismo. Los propios individuos tambi\u00e9n contribuyen: recordemos el delirio del formulario de autorizaci\u00f3n de salida durante la Covid, que convirti\u00f3 a cada franc\u00e9s en el bur\u00f3crata puntilloso de su propia vigilancia. Todo est\u00e1 codificado, estandarizado, regulado, hasta la asfixia. Lo cultural impl\u00edcito, lo social no dicho, esa sutil respiraci\u00f3n del v\u00ednculo humano, desaparece bajo el peso de lo normativo expl\u00edcito.<\/p>\n\n\n\n<p>Los individuos, en busca de protecci\u00f3n y equidad, acaban reclamando estas redes administrativas. Pero al obtenerlas, sacrifican algo m\u00e1s esencial: la libertad, la responsabilidad, la capacidad de dar sentido. La existencia se reduce a un ajuste constante, a una conformidad sin espesor. Y el hombre se encuentra frente a un mundo que ya no comprende, pero que lo mide sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, he aqu\u00ed el \u00faltimo avatar de este agotamiento, el imperio de los datos o la \u00ab<em>dataizaci\u00f3n<\/em>\u00bb del mundo. Esta palabra b\u00e1rbara esconde una realidad temible. Cre\u00edamos que la revoluci\u00f3n digital abrir\u00eda una nueva era de conocimiento, comunicaci\u00f3n y emancipaci\u00f3n. Pero a medida que nuestros gestos, palabras e incluso emociones se convierten en datos, y el coraz\u00f3n palpitante de los algoritmos nos transforma en productos de esta nueva econom\u00eda digital, hemos cambiado la libertad por la conveniencia. Nuestros relojes nos vigilan, la vigilancia tecnol\u00f3gica nos rodea, los algoritmos nos analizan. Las plataformas nos gobiernan y se instala un nuevo feudalismo. Cada necesidad satisfecha es una informaci\u00f3n extra\u00edda, cada deseo anticipado es una profec\u00eda autocumplida. Todos nuestros gestos se transforman en datos, incluso nuestros pensamientos se dejan adelantar. Todo se convierte en predicci\u00f3n, todo se convierte en producto. Ya no es solo el mundo el que se cifra, es nuestra humanidad la que se calcula. Y pronto, no solo se representar\u00e1n nuestras acciones, sino que se simular\u00e1n, reproducir\u00e1n y reducir\u00e1n nuestras vidas enteras, traduciendo incluso todo nuestro ser a una l\u00ednea de c\u00f3digo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo vivo, en su singularidad, fragilidad y tambi\u00e9n grandeza, corre el riesgo de disolverse lenta e insidiosamente, porque este mundo ya no nos ofrece mucho margen de maniobra. Nos enmarca, nos eval\u00faa, nos refleja. Pero ya no nos eleva.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que s\u00ed, Prometeo est\u00e1 agotado. Y con \u00e9l, toda nuestra civilizaci\u00f3n se pregunta: \u00bfhemos traicionado la promesa que nos hicimos de una mundo m\u00e1s libre, m\u00e1s justo, m\u00e1s habitable? Ya no basta con innovar, optimizar, regular. Hay que volver a encantar. Hay que recuperar, en el susurro de los d\u00edas y el silencio de los gestos, la parte humana que a\u00fan resiste.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Tanto como el agotamiento de la fuerza, es el agotamiento de la l\u00f3gica mercantil lo que nos asalta.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En el fondo, es el agotamiento de la modernidad misma al que debemos enfrentarnos. Ya no se trata solo del agotamiento de los recursos, los modelos o las instituciones, sino de una promesa de varios siglos de antig\u00fcedad: la de un mundo liberado por la raz\u00f3n, elevado por la ciencia y guiado por el progreso. Esta promesa se desmorona, se agrieta, se escabulle. El ideal prometeico, que llev\u00f3 a la humanidad a levantarse contra los determinismos, a desafiar a los dioses, a arrancarse de la naturaleza para dominarla mejor, solo sobrevive en unos pocos bastiones.<\/p>\n\n\n\n<p>La tecnolog\u00eda constituye hoy en d\u00eda el \u00fanico territorio donde el sue\u00f1o de lo ilimitado parece a\u00fan tolerado. Pero este sue\u00f1o, si se mira m\u00e1s de cerca, ya ha sido confiscado. La inteligencia artificial, lejos de constituir una liberaci\u00f3n, se encierra en la l\u00f3gica opaca de los monopolios. El conocimiento se ha convertido en patente, el progreso en innovaci\u00f3n privada,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/poderes-de-la-ia\/\"> el poder en un activo controlado por unos pocos gigantes<\/a>. Desde la supremac\u00eda de la IA hasta la conquista de la cu\u00e1ntica, lo que se perfila no es una emancipaci\u00f3n compartida, sino una rareza organizada, una ciencia compartimentada, reservada a aquellos que pueden comprarla. En cuanto al transhumanismo, la promesa de superar la condici\u00f3n humana, con sus perspectivas de humanidad aumentada o de vida indefinidamente prolongada,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/01\/24\/dominar-la-sociedad-con-ia-la-cara-oculta-del-proyecto-stargate-1\/\"> se anuncia como la inscripci\u00f3n de la desigualdad social en el coraz\u00f3n de la vida humana<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio, anta\u00f1o una vasta promesa de infinito, el \u00faltimo continente del imaginario colectivo, se convierte tambi\u00e9n en un campo de luchas, codicias y depredaciones. Ya no se trata de exploraci\u00f3n, sino de explotaci\u00f3n.<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/03\/20\/mercantilismo-y-capitalismo-de-la-finitud-los-origenes-del-imperio-trump\/\"> Al igual que las compa\u00f1\u00edas de las Indias<\/a>, son empresas fletadas, consorcios que mezclan ambici\u00f3n privada y soberan\u00eda delegada los que trazan el mapa del cielo. Hablamos de bases lunares, de constelaciones militarizadas, de perforaciones de asteroides. Apenas contaminamos la Tierra y ya pretendemos colonizar las estrellas, en una l\u00f3gica que se parece m\u00e1s a la expoliaci\u00f3n que a la trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto se entrelazan tres cuestiones: la ya banal del comercio, con sus autopistas orbitales y sus mercados del ma\u00f1ana; la m\u00e1s siniestra de la militarizaci\u00f3n, donde cada \u00f3rbita se convierte en un potencial campo de batalla; y, por \u00faltimo, la m\u00e1s antigua y m\u00edtica de la colonizaci\u00f3n, como si el hombre pudiera huir de la Tierra para renacer en otro lugar, libre de sus errores. Pero, \u00bfqu\u00e9 seremos, en otro lugar, si no cambiamos aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Queda la identidad. El \u00faltimo territorio de lo ilimitado, porque es el m\u00e1s interior. Donde, en el secreto de las conciencias, cada uno puede a\u00fan intentar reinventarse, convertirse en otro, convertirse en uno mismo. Ah\u00ed es donde deber\u00eda residir nuestra libertad m\u00e1s profunda. Y, sin embargo, incluso este \u00e1mbito est\u00e1 siendo asaltado, codificado, instrumentalizado. A la derecha, por una l\u00f3gica de arraigo r\u00edgido, fijista, a veces xen\u00f3foba, que reduce la identidad a la herencia, a la biolog\u00eda, a una pureza fantaseada. A la izquierda, por una l\u00f3gica de fragmentaci\u00f3n, donde cada diferencia codifica su herida, donde la reivindicaci\u00f3n se convierte en asignaci\u00f3n. En nombre de la emancipaci\u00f3n, cada uno est\u00e1 encerrado en su casilla. La b\u00fasqueda de uno mismo se ha convertido en una cartograf\u00eda esot\u00e9rica. Cada grupo traza sus fronteras, erige sus normas, construye sus pertenencias. Y as\u00ed, la identidad, lugar de surgimiento, de invenci\u00f3n, de di\u00e1logo, se convierte a su vez en territorio ocupado. Ya no nos descubrimos en ella, nos conformamos con ella. Ya no nos convertimos en ella, pertenecemos a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro se anuncia incierto, como suspendido. Habitada durante dos siglos por el retroceso de todas las fronteras demogr\u00e1ficas, de n\u00famero y de edad, la humanidad parece de repente dudar, bifurcarse, entrar en una \u00e9poca de turbulencias. Es la fractura demogr\u00e1fica mundial, una transici\u00f3n inacabada, la que redibuja en profundidad las relaciones de fuerza entre continentes, entre econom\u00edas, entre generaciones, entre relatos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Apenas contaminamos la Tierra y ya pretendemos colonizar las estrellas, en una l\u00f3gica que se parece m\u00e1s a la expoliaci\u00f3n que a la trascendencia.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El mundo sigue creciendo, pero de manera desigual. En el Norte, las sociedades envejecen, se atrofian, dudan de s\u00ed mismas. En Europa, Jap\u00f3n, Corea e incluso China, la fecundidad se derrumba, la poblaci\u00f3n activa disminuye y los sistemas sociales se tambalean. Por el contrario, en el Sur, especialmente en el \u00c1frica subsahariana, Medio Oriente y parte de Asia, los j\u00f3venes se impacientan, a menudo sin perspectivas. Dos mundos se miran, uno fascinado por su longevidad y el otro por su vitalidad, pero ninguno de los dos logra formular un proyecto com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta asimetr\u00eda demogr\u00e1fica no es una simple cuesti\u00f3n de cifras: es un levantamiento silencioso del mundo. Porque a medida que los j\u00f3venes del Sur buscan un lugar, una voz, un futuro, el Norte se repliega en sus miedos, sus fronteras, sus memorias. Los deseos de movilidad se encuentran con muros y rechazos. Y as\u00ed, el choque demogr\u00e1fico se transforma en un choque pol\u00edtico, alimentando el populismo, la crispaci\u00f3n identitaria, la fantas\u00eda de la sumersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfse puede construir un mundo viable enfrentando a las generaciones entre s\u00ed, poniendo a los continentes en competencia? Lo que revela esta fractura es la urgencia de una solidaridad a la escala adecuada, de un pacto intergeneracional e intercontinental.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la humanidad se encuentra ah\u00ed, entre el exceso y la carencia, entre las sociedades saciadas y las que a\u00fan est\u00e1n hambrientas de futuro. Y en esta tensi\u00f3n, no se trata de controlar la demograf\u00eda como se gestiona un stock, sino de habitarla pol\u00edticamente, de darle sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta suma de agotamientos del mundo es el primer t\u00e9rmino de la nueva ecuaci\u00f3n imperial. Al otro lado del signo \u00abigual\u00bb se encuentra el segundo t\u00e9rmino: la reorganizaci\u00f3n del mundo en torno a nuevos imperios, impulsados por el p\u00e1nico a la escasez. El \u00abneointelectualismo\u00bb se despliega en paralelo dentro de las sociedades, redistribuyendo el poder, y fuera de ellas, cambiando mediante la fuerza las relaciones entre las naciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los nuevos d\u00e9spotas en la era imperial<\/h2>\n\n\n\n<p>Hacia el interior, el neoimperialismo impone su modelo autoritario atacando la democracia liberal. Las respuestas ideol\u00f3gicas se despliegan como intentos de salvar, preservar o reconquistar una soberan\u00eda perdida. Pero entre ellas se imponen dos l\u00f3gicas, no como soluciones, sino como espirales. Espirales imperiales, alimentadas por la angustia del declive y la llamada de las fuerzas brutas.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es la negaci\u00f3n frontal, la negaci\u00f3n voluntaria de cualquier l\u00edmite. Es el ilimitismo asumido, encarnado por Donald Trump, figura de un absolutismo sin disfraz doctrinal, imperio de instintos y posturas, imperio de mando, en el sentido primario del<em> imperium<\/em>. La acci\u00f3n prima, el verbo se impone, el jefe domina. No gobierna, encarna. No organiza, impone. Tanto dentro como fuera, todo debe someterse al teatro del poder, a su visibilidad, a su demostraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su atracci\u00f3n por las figuras del hombre fuerte no es casual, sino el resultado de una profunda narrativa, arraigada en la mitolog\u00eda estadounidense. Convoca la imaginaci\u00f3n colectiva:<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/01\/cowboy-coding-el-plan-de-musk-para-hackear-estados-unidos\/\"> el vaquero solitario<\/a>, el g\u00e1ngster despiadado, el polic\u00eda sin escr\u00fapulos. Cada gesto, cada palabra, incluso cada silencio, es un fragmento de esta dramaturgia brutal. Y esto conmueve, habla. Porque detr\u00e1s del l\u00edder est\u00e1 el pueblo, no unido, sino confabulado, mimetizado, dispuesto a creer que la fuerza del l\u00edder es su propia venganza, su propia fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Este trumpismo es m\u00e1s que un hombre: es una estructura afectiva, una econom\u00eda moral basada en la dominaci\u00f3n. La naturaleza, la mujer, el extranjero, todo debe permanecer en su lugar. Las fronteras deben volver a ser claras y las jerarqu\u00edas naturales. La energ\u00eda f\u00f3sil se celebra como instrumento de conquista,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/04\/el-petroleo-origen-del-mal\/\"> el petr\u00f3leo perforado como t\u00f3tem de la virilidad econ\u00f3mica<\/a>. Y si el mundo se vuelve m\u00e1s inestable, entonces el imperio se vuelve m\u00f3vil, reactivo, adaptado. No sigue ning\u00fan proyecto, sino que se adapta a cada oportunidad. Avanza en la niebla, seguro de que su fuerza lo guiar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo, que mezcla extractivismo, capitalismo h\u00edbrido y neoimperialismo econ\u00f3mico, se basa en una relaci\u00f3n con el mundo puramente utilitaria: todo lo que es perif\u00e9rico debe reportar al centro. Las materias primas deben alimentar la prosperidad nacional. El comercio internacional debe servir para abolir, o al menos reducir, los impuestos internos. El d\u00f3lar debe ser un instrumento de captaci\u00f3n mundial, un privilegio sin contrapartida. El horizonte es una econom\u00eda mundial desviada en beneficio de un solo pueblo, un solo Estado, un solo hombre. Esta desviaci\u00f3n se materializa hoy en la reafirmada vuelta del proteccionismo<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/fr\/trump-et-la-guerre-commerciale-x\/\"> estadounidense, cuyos aranceles efectivos se elevar\u00e1n en abril de 2025 a niveles sin precedentes desde los aranceles Hawley-Smoot de los a\u00f1os treinta, que condujeron al colapso del comercio mundial<\/a>. Este nacionalismo econ\u00f3mico, presentado como una declaraci\u00f3n de independencia, oculta una l\u00f3gica de absorci\u00f3n: mantener la ventaja nacional desestabilizando la competencia mundial. El comercio ya no es un espacio de reglas compartidas, sino un campo de batalla que parece un comercio de guerra permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el fondo, la tecnolog\u00eda se convierte en el brazo armado de esta visi\u00f3n. No la innovaci\u00f3n como progreso compartido, sino el poder tecnol\u00f3gico como palanca de dominaci\u00f3n. La IA y la cu\u00e1ntica no se perciben como herramientas, sino como armas. Cada vez se consume m\u00e1s energ\u00eda para mantener el avance, incluso a costa de aumentar el costo ecol\u00f3gico. Cada vez se recopilan m\u00e1s datos, no para comprender, sino para vigilar. La tecnolog\u00eda se est\u00e1 convirtiendo en un imperio. Y los imperios de hoy en d\u00eda ya no se contentan con gobernar las tierras, sino que van a la conquista de las mentes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El modelo trumpista, que mezcla extractivismo, capitalismo h\u00edbrido y neoimperialismo econ\u00f3mico, se basa en una relaci\u00f3n con el mundo puramente utilitaria: todo lo que es perif\u00e9rico debe reportar al centro.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La segunda respuesta, por su parte, se inscribe en otra tradici\u00f3n. No niega los l\u00edmites, sino que los interioriza. Es la l\u00f3gica de la autosuficiencia, impulsada por Xi Jinping en la herencia del mao\u00edsmo. El imperio no se expande hacia el exterior, sino que se cierra. No busca la proyecci\u00f3n, sino la fortaleza. Construye una muralla industrial, tecnol\u00f3gica, moral: las Grandes Murallas de arena y fuego. All\u00ed, el poder no se proyecta, se arraiga. El Partido sostiene al Estado, el Estado sostiene a la sociedad, y la sociedad, pacientemente, construye su propia independencia. Esta estrategia se ha acentuado recientemente ante las restricciones occidentales. En respuesta a las sanciones estadounidenses y a las investigaciones europeas, Pek\u00edn refuerza su autonom\u00eda industrial, asegura sus suministros cr\u00edticos y reestructura sus mercados comerciales hacia Asia, \u00c1frica o Am\u00e9rica Latina. China reacciona no solo con medidas defensivas, sino tambi\u00e9n con contraataques dirigidos a productos emblem\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>La inversi\u00f3n p\u00fablica, masiva y met\u00f3dica, permite a China dar espectaculares saltos tecnol\u00f3gicos. Mientras Occidente se atasca en la complejidad, Pek\u00edn avanza.<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/01\/28\/el-caso-deepseek-y-el-futuro-de-la-ia-una-conversacion-con-gary-marcus\/\"> DeepSeek<\/a>, Xiaomi, Huawei,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/30\/byd-y-catl-dentro-de-las-cabezas-de-los-prometeos-chinos-de-la-electricidad\/\"> BYD:<\/a> todos ellos son s\u00edmbolos de una conquista tranquila, de un ascenso desde dentro. Y en esta estrategia, el tama\u00f1o del mercado interno se convierte en un arma. China no solo exporta productos, exporta normas, ritmos, est\u00e1ndares. Se convierte en un mundo en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-medium\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"1040\"\n        data-pswp-height=\"1536\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10-330x487.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10-690x1019.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10-990x1462.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1319px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10-690x1019.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1599px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10-990x1462.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 1600px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03403_10-125x185.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Anselm Kiefer, \u00ab  Parsifal I  \u00bb, 1973. \u00a9 Anselm Kiefer<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Pero esta l\u00f3gica tambi\u00e9n se basa en la desconfianza. En el interior, se traduce en vigilancia, control y homogeneidad social, que alcanzan su punto \u00e1lgido en Xinjiang y el T\u00edbet. En el exterior, se combina con una prudencia estrat\u00e9gica y una desconfianza constante. Aqu\u00ed, el Partido no pretende seducir, sino perdurar. Y en esta voluntad de durabilidad reside un imperialismo discreto, arraigado, casi geol\u00f3gico. Mientras que Estados Unidos opta por la proyecci\u00f3n de fuerza, China opta por el ejercicio del control. Mientras que Estados Unidos deja entrever la depredaci\u00f3n, China deja entrever una l\u00f3gica de racionamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera respuesta, por \u00faltimo, es la del imperio benigno del derecho y la pol\u00edtica. Es el modelo europeo que opone a la centralizaci\u00f3n del poder su voluntad de estar \u00abunidos en la diversidad\u00bb, que mitiga las tentaciones absolutistas mediante la l\u00f3gica del compromiso o del consenso. Estamos redescubriendo que Europa es un modelo actual y quiz\u00e1s el mejor contra-modelo al neoimperialismo que agita al mundo. Para una Europa que se ha construido sobre fantasmas, sue\u00f1os y pesadillas imperiales y que se ha querido postimperial y postnacional a la vez, ha llegado el momento de inventar los contornos de un \u00abpostimperio\u00bb. Y despu\u00e9s de todo, el Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, que no era ni romano, ni santo, ni muy germ\u00e1nico, ni realmente imperial, fue sin embargo el imperio m\u00e1s duradero del continente, con diferencia, durante un milenio. Un imperio electivo, un mosaico de entidades de diversos tama\u00f1os y casi soberanas, un vasto espacio de deliberaci\u00f3n, jurisprudencia, derecho y respeto de las libertades. \u00bfC\u00f3mo no ver una forma de filiaci\u00f3n con la Uni\u00f3n Europea de hoy y, en cualquier caso, una lecci\u00f3n para ella? \u00bfC\u00f3mo no ver en ello un llamado a resistir las tentaciones iliberales que querr\u00edan hacer de Europa, a su vez, un imperio entre otros?<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo permite compartir recursos, un multilateralismo basado no en la fuerza, sino en la cooperaci\u00f3n. Pero este camino es estrecho. Porque supone acuerdo, di\u00e1logo, consenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Basta con mirar el mapa, las ambiciones imperiales se extienden como una mancha de aceite. Veinticinco a\u00f1os de gobierno de Recep Tayyip Erdogan han llevado a Turqu\u00eda hacia un autoritarismo neo-otomano. La Rusia de Putin adopta aires nezaristas<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/03\/08\/la-guerra-santa-de-putin\/\"> de guardiana del conservadurismo cristiano<\/a>. La India de Narendra Modi lleva m\u00e1s de diez a\u00f1os reorganizando la pol\u00edtica india en beneficio de una visi\u00f3n etnorreligiosa que tiende a erigir a la minor\u00eda musulmana en enemiga interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque frente al imperio, toda democracia se vuelve vulnerable. Duda, se divide, vacila. Y as\u00ed es como, lentamente, se perfila una nueva gobernanza, ya no liberal, sino imperial. Dentro de los propios Estados, esta l\u00f3gica se impone: verticalidad del poder, culto a la eficacia, sumisi\u00f3n de la opini\u00f3n a los relatos del jefe. Entramos en la era de los nuevos d\u00e9spotas. No todos son violentos, ni siquiera todos son c\u00ednicos. Pero comparten la misma convicci\u00f3n: la libertad es un lujo que el mundo de hoy ya no puede permitirse.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La tecnolog\u00eda se est\u00e1 convirtiendo en un imperio. Y los imperios de hoy en d\u00eda ya no se conforman con gobernar las tierras, sino que van a la conquista de las mentes.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Y esa es la verdadera amenaza. No el fracaso de la democracia, sino su silencioso reemplazo por otra forma de organizaci\u00f3n, m\u00e1s directa, m\u00e1s brutal, m\u00e1s r\u00e1pida. Una forma que sacrifica el debate en favor de la decisi\u00f3n, la justicia en favor de la seguridad, el derecho en favor del orden, la raz\u00f3n en favor del Estado. Una forma imperial, nacida no de la fuerza de los imperios de ayer, sino del vac\u00edo dejado por las democracias agotadas de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios no nacen solo de la conquista exterior; primero prosperan a trav\u00e9s del control interno. Lo que vemos surgir hoy, ante nuestros ojos a menudo incr\u00e9dulos, es una distorsi\u00f3n lenta pero profunda de las estructuras mismas de la pol\u00edtica, una alteraci\u00f3n de sus fundamentos, de sus equilibrios, de sus promesas.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer deslizamiento es el de numerosos reg\u00edmenes hacia una forma de monarqu\u00eda m\u00e1s o menos electiva, alimentada por la fascinaci\u00f3n por el jefe. Este fen\u00f3meno no es nuevo. Parad\u00f3jicamente, est\u00e1 inscrito en el coraz\u00f3n mismo de la Rep\u00fablica estadounidense, desde George Washington, padre fundador de un poder que se ha ido rodeando progresivamente de sacralidad, hasta la presidencia imperial asumida por Franklin D. Roosevelt. Esta leg\u00edtima preocupaci\u00f3n por la autoridad puede derivar, como ocurre hoy en d\u00eda, en un culto a la personalidad, una expectativa mesi\u00e1nica hacia un hombre solo, capaz de resolverlo todo con su voluntad, que es la expresi\u00f3n de una desesperaci\u00f3n pol\u00edtica disfrazada de esperanza providencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa no se salva. Conoce sus propias figuras tutelares. Los pueblos, atrapados en el tumulto de las divisiones y las incertidumbres, se vuelven hacia hombres que prometen decidir, unificar, resolver. Esta es la gran tentaci\u00f3n de los tiempos dif\u00edciles. Incluso Francia, con su fondo bonapartista, sus fr\u00e1giles instituciones (14 constituciones desde 1789) y su centralismo patol\u00f3gico, no escapa a esta inclinaci\u00f3n. Cuando la desconfianza hacia los partidos, los sindicatos y los cuerpos intermedios supera el deseo de emancipaci\u00f3n, entonces la libertad se retira y el hombre fuerte avanza.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s profundamente a\u00fan, el poder en su esencia misma se reorganiza. Se concentra. Se privatiza. Esta es la segunda distorsi\u00f3n: la de la oligarqu\u00eda que se desliza hacia la plutocracia. En todo el mundo, los gobiernos est\u00e1n siendo gradualmente cercados por una nueva aristocracia del dinero. En Estados Unidos, la genealog\u00eda es clara: desde los adinerados Padres Fundadores hasta los \u00abbarones ladrones\u00bb del siglo XIX, los Rockefeller, los Carnegie, los Morgan, hasta los 13 multimillonarios de la administraci\u00f3n Trump. En el Capitolio, durante la segunda investidura de Donald Trump, se contaron 1,3 billones de d\u00f3lares en fortunas personales reunidas en la misma sala. El poder econ\u00f3mico se confunde con el poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Francia no se libra. La recomposici\u00f3n de las fortunas, la rigidez de los patrimonios y el aumento de las desigualdades alimentan un profundo resentimiento. En la cima, un peque\u00f1o n\u00famero de actores econ\u00f3micos tiene una considerable influencia en el apalancamiento medi\u00e1tico. Controla una parte muy significativa de la prensa diaria nacional \u2014casi el 90 % de las tiradas\u2014, as\u00ed como la mayor\u00eda de las audiencias televisivas y una gran parte del tr\u00e1fico en los sitios web de informaci\u00f3n. En los niveles intermedios, una burgues\u00eda patrimonial asegura sus logros, transmite sus bienes y activos al abrigo de los nichos fiscales y consolida sus posiciones. La meritocracia retrocede, el capitalismo y la sociedad de herederos progresan. La fortuna heredada representa hoy el 60 % del patrimonio de los hogares en Francia, casi el doble del 35 % registrado a principios de los a\u00f1os setenta. El esfuerzo, el trabajo y el compromiso ya no son suficientes. Y en el coraz\u00f3n de la sociedad, la clase media oscila entre la ira y el miedo, entre el rechazo y la resignaci\u00f3n. Es ella la que siente m\u00e1s cruelmente que el ascensor social est\u00e1 bloqueado, que la promesa republicana ya no funciona. Es ella la que ve venir el declive social y teme que sus hijos vivan peor que ella.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El poder en su esencia misma se reorganiza. Se concentra. Se privatiza.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La tercera distorsi\u00f3n, m\u00e1s sutil y perniciosa, es la de la propia democracia y el lugar que se le da al pueblo. Cuando se reduce al deseo de la mayor\u00eda, pierde su sustancia. Es este despotismo de la mayor\u00eda el que Tocqueville presinti\u00f3, el que nuestras sociedades democr\u00e1ticas experimentan hoy en d\u00eda. En Estados Unidos, el unanimismo social pesa como una orden moral: toda oposici\u00f3n se vuelve sospechosa, todo matiz traicionero. Este fue el sentido de la<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/02\/14\/cambio-de-regimen-el-discurso-completo-de-j-d-vance-en-munich\/\"> brutal, pero reveladora, declaraci\u00f3n del vicepresidente J. D. Vance en M\u00fanich<\/a>: lo que preocupa no es el enemigo exterior, sino la oposici\u00f3n interna a la omnipotencia popular.<\/p>\n\n\n\n<p>En Europa, este fen\u00f3meno recibe el impreciso nombre de populismo. Pero no se trata de una simple corriente de opini\u00f3n. Es una voluntad de depuraci\u00f3n institucional. Se trata de abolir todo lo que obstaculiza la voluntad inmediata del pueblo tal como se imagina o fantasea: los contrapoderes, los medios de comunicaci\u00f3n, la justicia nacional e internacional, las colectividades, Europa. Es la democracia vaciada de sus garant\u00edas, reducida a su forma bruta, instrumentalizada. Tanto en Israel como en Estados Unidos, el juez encarna al enemigo desde dentro, al que impide dar \u00f3rdenes en c\u00edrculo. Las acusaciones contra la \u00abdictadura de los jueces\u00bb en Francia van en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta evoluci\u00f3n no nace solo del malestar o de las manipulaciones. Tambi\u00e9n es producto de una sociedad fragmentada, desvinculada, atomizada. Las redes sociales, por supuesto, han amplificado las l\u00f3gicas de confirmaci\u00f3n, las burbujas de opini\u00f3n, la violencia de la expresi\u00f3n. Pero el mal es m\u00e1s profundo. Reside en la mutaci\u00f3n silenciosa de la relaci\u00f3n de los individuos con la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una individualizaci\u00f3n extrema. Las grandes narrativas colectivas se desvanecen. Los partidos, las iglesias y los sindicatos se desmoronan. El ciudadano se convierte en consumidor pol\u00edtico. Elige y cambia de canal. La democracia se convierte en un mercado de preferencias. Las aplicaciones de recomendaci\u00f3n de voto, aparentemente l\u00fadicas, son el s\u00edntoma de una l\u00f3gica perversa: ya no elegimos nuestro destino com\u00fan, sino que seleccionamos nuestro perfil pol\u00edtico como elegir\u00edamos una serie para ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es una forma de laxismo c\u00edvico. La negativa a cualquier restricci\u00f3n para uno mismo se duplica con un mayor deseo de restricci\u00f3n para los dem\u00e1s. La libertad, en este contexto, se convierte en capricho, y la responsabilidad se evapora.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, esta crisis es la de la eficacia democr\u00e1tica. Nuestras instituciones, sobrecargadas y fragmentadas, tienen dificultades para reformarse. Las promesas se repiten sin cumplirse. El lenguaje pol\u00edtico pierde su valor. La ley se convierte en un laberinto. La iniciativa ciudadana parece una fachada. El refer\u00e9ndum de iniciativa compartida resulta casi imposible de poner en marcha. Las convenciones ciudadanas no tienen futuro. De ah\u00ed este grito que se alza contra el sistema, esta negativa global, este \u00ab<em>d\u00e9gagisme<\/em>\u00bb que se ha convertido en el \u00fanico recurso de aquellos que ya no tienen nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Es esta mec\u00e1nica de agotamiento democr\u00e1tico la que explotan los imperios. Es esta fatiga de los pueblos la que los d\u00e9spotas modernos transforman en energ\u00eda. Porque un pueblo hastiado de libertad puede volverse disponible a la servidumbre. No es que la desee. Pero puede terminar acept\u00e1ndola, resign\u00e1ndose a ella, confundi\u00e9ndola con el orden. Y entonces cae el tel\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios, hoy como ayer, se construyen sobre una idea simple: rechazar los avances de la emancipaci\u00f3n. Rechazar los frutos de la era de las revoluciones. A medida que el mundo se agota, los sistemas imperiales se erigen de nuevo como fortalezas del pasado, reactivando los antiguos resortes del poder, las verticalidades olvidadas, las feroces exclusiones. No son innovadores: son reaccionarios. No miran al futuro con confianza, ven en \u00e9l una amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las ideolog\u00edas imperiales contempor\u00e1neas tienen en com\u00fan que pretenden romper las promesas de 1789. Quieren silenciar las voces de la autonom\u00eda, la libertad y la igualdad. Forman un coro disonante, pero convergente.<\/p>\n\n\n\n<p>El islamismo, en primer lugar, con su impulso de muerte, su odio a la vida y a la felicidad en la tierra, act\u00faa de dos maneras: por un lado, pretende que las democracias renuncien a sus principios encerr\u00e1ndolas en el miedo, el odio y la crispaci\u00f3n de seguridad. Por otro lado, busca imponer su propia ley, autoritaria y teocr\u00e1tica, para gobernar las sociedades de Medio Oriente, as\u00ed como las comunidades musulmanas en los pa\u00edses occidentales. Rechaza la secularizaci\u00f3n, rechaza el pluralismo, niega la autonom\u00eda de los individuos.<\/p>\n\n\n\n<p>El fascismo, por su parte, no ha desaparecido: muta, se recicla, se disfraza. Resurge por todas partes, camale\u00f3nico y con mil caras. Repite sin cesar la misma espiral: la de un \u00abnosotros\u00bb cerrado, agresivo, etnoidentitario. Y frente a este \u00abnosotros\u00bb supuestamente puro, se\u00f1ala enemigos, siempre los mismos: los inmigrantes, los extranjeros, las minor\u00edas. No busca instaurar el orden, sino imponer la dominaci\u00f3n. No construir la naci\u00f3n, sino levantar muros de exclusi\u00f3n. Es un fascismo nuevo, pero fiel a sus ra\u00edces: autoritario, carism\u00e1tico, belicoso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Ya no elegimos nuestro destino com\u00fan, seleccionamos nuestro perfil pol\u00edtico como elegir\u00edamos una serie para ver.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>A esto se suma el neoliberalismo endurecido en una m\u00e1quina de guerra social. Un orden econ\u00f3mico que, lejos de cumplir su promesa de prosperidad compartida, aumenta las diferencias, fractura las sociedades y atiza la ira. El Estado se convierte entonces en vigilante nocturno, partidista, al servicio de intereses consolidados. La redistribuci\u00f3n no se percibe como justicia, sino como una carga. Y en los m\u00e1rgenes, el crimen organizado ocupa los vac\u00edos dejados por la Rep\u00fablica, usurpando las funciones del Estado all\u00ed donde este se retira.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos imperios imponen lo que podr\u00edamos llamar \u00abpol\u00edticas de la vida\u00bb, que en realidad son la muerte de la pol\u00edtica. La experiencia del COVID demostr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto el poder puede redistribuirse en la esfera \u00edntima: proteger a los ciudadanos contra s\u00ed mismos, gestionar los cuerpos, controlar la movilidad, suspender las libertades en nombre del bien com\u00fan. Y si esta l\u00f3gica puede ser necesaria en determinadas circunstancias, se vuelve perversa cuando se instala en el tiempo. Cuando la seguridad prevalece sobre la libertad, la vida misma se administra, regula y vigila, y el espacio para el debate, la protesta y la desobediencia se reduce. Pero lo que estos imperios reclaman sobre todo es una nueva legitimidad, otra narrativa. No se conforman con ser potencias: se erigen en civilizaciones. Es el regreso de los Estados-civilizaci\u00f3n. Ya no quieren ser simples actores en el concierto de las naciones, sino la forma perfecta de un pueblo, una historia, una esencia. Desdibujan deliberadamente las fronteras entre lo pol\u00edtico y lo sagrado, entre el poder y la identidad, entre la administraci\u00f3n de las cosas y la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados-civilizaciones se arraigan en relatos antiguos, memorias heridas, nostalgias imperiales. Pretenden encarnar el destino de una cultura, de un pueblo elegido por la Historia. Este deslizamiento arroja luz sobre varias tendencias contempor\u00e1neas: el creciente papel del evangelismo ultraconservador en la vida pol\u00edtica estadounidense, incluso cuando el pa\u00eds se descristianiza r\u00e1pidamente. El fervor de un pueblo en busca de puntos de referencia es aprovechado por actores pol\u00edticos que hacen del credo no una b\u00fasqueda espiritual, sino una palanca de control y poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Este deslizamiento tambi\u00e9n explica la crisis de la secularizaci\u00f3n y del laicismo, que han tomado en Europa, a lo largo de las historias nacionales, m\u00faltiples caras, donde los principios de separaci\u00f3n son cuestionados tanto por aquellos que quieren reimponer la religi\u00f3n en la esfera p\u00fablica como por aquellos que temen la coexistencia de las diferencias culturales. Tambi\u00e9n permite comprender el callej\u00f3n sin salida del islam pol\u00edtico, incapaz de encontrar una forma estable de representaci\u00f3n, dividido entre panarabismo, panislamismo y nacionalismos rivales, y reacio a la secularizaci\u00f3n. Y, por \u00faltimo, arroja luz sobre el retorno ideol\u00f3gico del comunismo chino,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/fr\/themes\/doctrines-de-xi\/\"> bajo la bandera de una doctrina restaurada, el \u00abPensamiento Xi Jinping\u00bb, que mezcla marxismo, tradici\u00f3n confuciana y ambiciones imperiales<\/a>. No es simplemente una pol\u00edtica; es una ontolog\u00eda del poder. Un relato de grandeza, permanencia y unidad milenaria. Lo que se est\u00e1 atacando son los propios fundamentos de la era de las revoluciones. La idea de que los pueblos pueden autogobernarse. Que el Estado est\u00e1 al servicio de los ciudadanos. Que los derechos preceden al poder. Lo que se tambalea no son solo las instituciones, sino una filosof\u00eda del mundo, nacida con la Revoluci\u00f3n Francesa y prolongada por los grandes cambios del siglo XX<sup>.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Se crey\u00f3, demasiado pronto, que la ola revolucionaria hab\u00eda terminado en 1989, con la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. Se pens\u00f3 que la democracia liberal era el punto final de la historia, el t\u00e9rmino natural de toda evoluci\u00f3n. Quer\u00edamos creer que el enfrentamiento entre Revoluci\u00f3n y Contrarrevoluci\u00f3n era cosa del pasado. Pero la lucha contin\u00faa. Hoy en d\u00eda est\u00e1 experimentando una nueva ola, m\u00e1s confusa, m\u00e1s brutal, m\u00e1s global. Despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa y su lucha contra el absolutismo mon\u00e1rquico, despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial y el colapso de los imperios autoritarios, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo, despu\u00e9s de la Guerra Fr\u00eda y el rechazo del estalinismo, ha llegado la hora de un nuevo combate contra la hipercracia, esta forma l\u00edquida y tentacular del poder globalizado, medi\u00e1tico, algor\u00edtmico y desresponsabilizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una lucha sin trincheras, sin fronteras claras, sin manifiestos llamativos. Pero es una lucha decisiva. Porque lo que est\u00e1 en juego no es solo el r\u00e9gimen de las libertades, sino la posibilidad misma de la pol\u00edtica. La posibilidad de debatir, de decidir juntos, de elegir una orientaci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo agotado, agitado, tentado por el repliegue y la simplificaci\u00f3n, debemos reafirmar los principios fr\u00e1giles, pero esenciales, del legado revolucionario. No por nostalgia, sino por necesidad. No para restaurar una edad de oro perdida, sino para recuperar la fuerza de un ideal compartido. El ideal de un mundo en el que el hombre, liberado de las dominaciones, recupere el poder de decir \u00abnosotros\u00bb, \u00abel poder de decir nosotros, el pueblo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Ha llegado la hora de un nuevo combate contra la hipercracia, esta forma l\u00edquida y tentacular del poder globalizado, medi\u00e1tico, algor\u00edtmico y desresponsabilizado.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La nueva era de hierro<\/h2>\n\n\n\n<p>Este es el esbozo del imperialismo tal y como se arraiga en el interior. Pero, al mismo tiempo, tambi\u00e9n se despliega en el exterior. El mundo ya no se estructura seg\u00fan el orden westfaliano de los Estados-naci\u00f3n. Ya no se basa en el fr\u00e1gil equilibrio de soberan\u00edas iguales. Se organiza, de nuevo, seg\u00fan l\u00f3gicas imperiales. Se trata de un cambio hist\u00f3rico importante, que debemos nombrar con lucidez: hemos entrado en una nueva edad de hierro y no en una edad de oro. Un mundo de potencias continentales, de civilizaciones en pie de guerra, de imperios rivales, enzarzados en una lucha por el acceso a unos recursos que ahora son escasos, que esperan protegerse a s\u00ed mismos de la escasez imponiendo su hegemon\u00eda mediante una estrategia de dominaci\u00f3n preventiva y supremac\u00eda tecnol\u00f3gica. Y en este mundo, el Estado-naci\u00f3n, fruto de la era de las revoluciones, parece cada d\u00eda m\u00e1s vulnerable.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados en quiebra proliferan, dando paso a guerras civiles y al gran tr\u00e1fico transnacional desde el Sahel hasta Medio Oriente. En otros lugares acechan nuevos fracasos, desde la costa pac\u00edfica de Am\u00e9rica Latina hasta el arco caribe\u00f1o. Es la se\u00f1al del fracaso de la implantaci\u00f3n del modelo de Estado-naci\u00f3n tras la descolonizaci\u00f3n, y tambi\u00e9n de la negativa de las grandes potencias a dejar que se establezcan soberan\u00edas fuertes.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, Estados Unidos ha iniciado un giro imperial. No a la manera de las antiguas potencias coloniales, sino seg\u00fan una l\u00f3gica de redes, infraestructuras y control perif\u00e9rico: el d\u00f3lar, el derecho extraterritorial y las sanciones, las plataformas tecnol\u00f3gicas, los flujos de datos. Es una mutaci\u00f3n larga y estructural, no un capricho. Desde el giro asi\u00e1tico iniciado por Barack Obama, Europa ya no est\u00e1 en el centro de la estrategia estadounidense. Las guerras perdidas \u2014Irak, Afganist\u00e1n\u2014 han revelado los l\u00edmites de la proyecci\u00f3n global. El trumpismo, al ahondar la brecha entre la ideolog\u00eda aislacionista y la afirmaci\u00f3n brutal de la potencia, ha fracturado la alianza occidental, pero tambi\u00e9n ha abierto una serie de posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque todo es posible: una Santa Alianza parad\u00f3jica entre Rusia y Estados Unidos contra Europa, so\u00f1ada por algunos doctrinarios ultraconservadores. Un acuerdo de Yalta con China, en torno a un reparto de zonas de influencia, improbable pero temido. El propio colapso del aparato imperial estadounidense, que se ha vuelto demasiado pesado, demasiado r\u00edgido, irreformable, a la manera de una Perestroika invertida. O incluso una forma de aislamiento geoestrat\u00e9gico, que da paso a una multipolaridad brutal, en la que las grandes \u00e1reas de influencia se redistribuyen sin orden ni pacto.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-medium\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"1536\"\n        data-pswp-height=\"1077\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1-330x231.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1-690x484.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1-990x694.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1319px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1-690x484.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1599px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1-990x694.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 1600px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03405_10-1-125x88.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Anselm Kiefer, \u00ab  Parsifal III  \u00bb, 1973. \u00a9 Anselm Kiefer<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>En este gran juego, China avanza con la met\u00f3dica lentitud de las antiguas potencias. El Imperio del Medio renueva su propia mitolog\u00eda. Su transformaci\u00f3n econ\u00f3mica lo empuja en esta direcci\u00f3n: el aumento de los costos de producci\u00f3n exige una integraci\u00f3n regional m\u00e1s estrecha, y sus nuevas ambiciones industriales, especialmente en tecnolog\u00edas verdes, requieren una seguridad ofensiva de los recursos. El n\u00edquel, el cobre y las rutas mar\u00edtimas se convierten en piezas de un tablero de ajedrez imperial. La Iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda es su manifestaci\u00f3n m\u00e1s visible: corredores de producci\u00f3n, puertos, infraestructuras, endeudamiento estrat\u00e9gico. Cualquier cosa antes que el aislamiento. Cualquier cosa antes que la asfixia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hemos entrado en una nueva era de hierro, no en una edad de oro.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero la l\u00f3gica no es solo econ\u00f3mica. Tambi\u00e9n es social y pol\u00edtica. El Partido Comunista Chino, que en el pasado se apoyaba en el campesinado y el proletariado fabril, ahora se dirige a los beneficiarios del crecimiento: las clases medias de las grandes ciudades, la burgues\u00eda manufacturera y tecnol\u00f3gica. Para mantener a este conjunto heterog\u00e9neo, se necesitan nuevos relatos: un nacionalismo de banderas, la b\u00fasqueda de reconocimiento mundial, la reinvenci\u00f3n de un orgullo imperial. El ej\u00e9rcito sigue. La marina se equipa. El espacio, el ciberespacio y la inteligencia artificial se convierten en los nuevos escenarios de poder. Pero la estrategia sigue siendo paciente: ganar tiempo. Dejar que Estados Unidos se a\u00edsle. Dejar que Taiw\u00e1n dude. Dejar que la hegemon\u00eda se imponga por s\u00ed sola, por efecto de la evidencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Rusia, por su parte, no vuelve al imperio. Nunca lo ha abandonado. Se ha construido como un estado imperial, sobre la diversidad forzada de los pueblos y un autoritarismo centralizador. No concibe su futuro como una ruptura con su pasado, sino como la continuidad de una civilizaci\u00f3n. Vacila entre un tropismo occidental y una identidad eurasi\u00e1tica, entre Pedro el Grande e Iv\u00e1n el Terrible, entre San Petersburgo y Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta Rusia postsovi\u00e9tica, reconstruida en torno a la idea de un destino geopol\u00edtico singular, se siente hoy reafirmada. No aislada, sino legitimada. La reconquista de su zona de influencia, el cuestionamiento de las fronteras heredadas de 1991, la presencia en las crisis de Medio Oriente, el fortalecimiento de los v\u00ednculos con \u00c1frica o Asia: todo ello obedece a una l\u00f3gica de cerco flexible, de expansi\u00f3n perif\u00e9rica. La guerra de Ucrania no solo ha conmocionado a Europa: ha confirmado al resto del mundo que las normas internacionales ya no son universales. Y que la fuerza vuelve a ser una lengua audible.<\/p>\n\n\n\n<p>India se afirma, fuerte por su demograf\u00eda, su crecimiento y su arraigo cultural milenario. Pero vacila entre la apertura estrat\u00e9gica y el nacionalismo hind\u00fa. Quiere ser un imperio sin renegar de la democracia, un eje entre Occidente y Asia, sin saber a\u00fan qu\u00e9 camino privilegiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es la nueva Edad de Hierro, una mec\u00e1nica de dislocaci\u00f3n del mundo posterior a 1945 que avanza inexorablemente por s\u00ed sola. Ya no es un orden mundial, sino una serie de des\u00f3rdenes imperiales. L\u00f3gicas conquistadoras reactivadas, soberan\u00edas cuestionadas, pueblos utilizados como palancas. No es el regreso de la historia, es su embalamiento. Y en esta confusi\u00f3n, el ideal de un mundo organizado en torno a Estados libres, iguales y cooperantes se aleja, como una isla brumosa en la lejan\u00eda que a\u00fan se divisa, pero a la que ya no se puede llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios reavivan hoy su rivalidad global, ya no solo en el terreno militar, sino en todos los campos del poder. La guerra ya no es una excepci\u00f3n: se est\u00e1 convirtiendo en un estado latente, el tel\u00f3n de fondo, el lienzo sobre el que se dibuja la competencia planetaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Los flujos se convierten en fronteras. Las rutas mar\u00edtimas, anta\u00f1o arterias del comercio, son ahora l\u00edneas de frente. Cada estrecho militarizado, cada corredor protegido, cada puerto vigilado, redibuja una nueva geograf\u00eda del poder. El mapa del mundo ya no es el de las naciones, sino el de los accesos, los cuellos de botella, los puntos de inflexi\u00f3n. Y en todas partes la log\u00edstica habla el lenguaje de las armas. La guerra del ma\u00f1ana comienza en los puertos del Golfo, en las v\u00edas de la Ruta de la Seda, en las bater\u00edas el\u00e9ctricas o en las redes de fibra \u00f3ptica submarinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios se rearman. Los presupuestos militares aumentan. El espacio a\u00e9reo, mar\u00edtimo y exoatmosf\u00e9rico se convierte en escenario de maniobras. Reinvierten en la capacidad de producci\u00f3n industrial de guerra, modernizan sus arsenales nucleares, desarrollan drones, ciberarmas y inteligencia artificial militar.<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/05\/25\/fracturas-de-la-guerra-extendida-de-ucrania-al-metaverso\/\"> El campo de batalla se ha ampliado<\/a>: ya no tiene l\u00edmites espaciales ni umbrales temporales. Ya no es la guerra como ruptura, sino la guerra como continuo. Una guerra en red, fluida, permanente. Una guerra no declarada, pero omnipresente.<\/p>\n\n\n\n<p>La mec\u00e1nica b\u00e9lica tambi\u00e9n alimenta una espiral de proliferaci\u00f3n nuclear. Muchos estrategas del mundo solo han aprendido una lecci\u00f3n del ataque de Rusia a Ucrania: si Kiev no hubiera cedido su arsenal nuclear en 1994 a cambio de la garant\u00eda de sus fronteras por parte de Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, no habr\u00eda sido invadida. Los mismos, u otros, observan con la err\u00e1tica diplomacia de Donald Trump que la palabra de Estados Unidos ya no es tan vinculante como antes. Los aliados pueden verse tentados a asegurar su propia disuasi\u00f3n. Estas m\u00faltiples tentaciones son lo que se conoce como proliferaci\u00f3n horizontal, pero hay que a\u00f1adirle la presi\u00f3n hacia la proliferaci\u00f3n vertical, la expansi\u00f3n, la modernizaci\u00f3n y la diversificaci\u00f3n de los arsenales nucleares de las potencias dotadas, lo que aumenta de manera desproporcionada los riesgos de uso real de estas armas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto surge un concepto tan central como peligroso: la guerra h\u00edbrida. Un t\u00e9rmino aparentemente t\u00e9cnico, pero portador de una revoluci\u00f3n estrat\u00e9gica. Desdibuja las fronteras entre guerra y paz, entre civil y militar, entre interior y exterior. Disuelve las distinciones fundacionales del derecho internacional y la democracia. En \u00faltima instancia, es la guerra tal y como la conciben los imperios: perpetua, asim\u00e9trica, opaca. Un instrumento de mantenimiento del orden mediante el miedo en el interior, un instrumento de expansi\u00f3n en los intersticios inciertos del mundo. Debemos aprender a resistirnos a \u00e9l, sin adoptar su l\u00f3gica, a riesgo de quedar sumergidos en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El mapa del mundo ya no es el de las naciones, sino el de los accesos, los cuellos de botella, los puntos de inflexi\u00f3n. Y en todas partes la log\u00edstica habla el lenguaje de las armas.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>A diferencia de la Guerra Fr\u00eda, que se basaba en una bipolaridad expl\u00edcita y una forma de estabilidad estrat\u00e9gica, la guerra h\u00edbrida funciona mediante umbrales progresivos de irreversibilidad. Se compone de ciberataques, campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n, sabotajes econ\u00f3micos, m\u00e1ximas presiones diplom\u00e1ticas y violencia asim\u00e9trica. Es difusa. Es sist\u00e9mica. Es inasible.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero este conflicto h\u00edbrido ya se est\u00e1 convirtiendo en mundial. Lo que estamos viendo emerger es el primer conflicto h\u00edbrido global de la historia: un conflicto multifac\u00e9tico, extendido a escala planetaria, que moviliza todos los resortes del poder: militar, econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico, cultural y cognitivo. Un conflicto en el que las propias sociedades se han convertido en los principales objetivos y, a veces, en los principales vectores. Y ma\u00f1ana, si se superan los umbrales, si las ambiciones chocan sin marco, sin di\u00e1logo, sin disuasi\u00f3n cre\u00edble, esta guerra global podr\u00eda convertirse en total, aunque de un tipo nuevo. No una Tercera Guerra Mundial en el sentido cl\u00e1sico, sino una guerra total de un tipo in\u00e9dito: desterritorializada, multidimensional, sin declaraci\u00f3n de guerra ni paz posible. Taiw\u00e1n es el punto de fijaci\u00f3n de las aspiraciones nacionales chinas y de los intentos estadounidenses de contenci\u00f3n. Cada gesto malinterpretado puede conducir a lo irreparable. De ah\u00ed la necesidad de poner en marcha s\u00f3lidos mecanismos de resoluci\u00f3n de conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, en esta l\u00f3gica imperial, la propia paz puede convertirse en una palanca de poder, un c\u00e1lculo estrat\u00e9gico en la guerra global. As\u00ed, frente a la espiral de crisis, tanto en Ucrania como en Medio Oriente, Donald Trump se presenta como promotor de la paz, pero una paz circunstancial, concebida como un acto de comunicaci\u00f3n, preocupada por los beneficios inmediatos, diplom\u00e1ticos o econ\u00f3micos, sin verdadera preocupaci\u00f3n por el futuro ni por los pueblos afectados. Cada vez se repite el mismo patr\u00f3n: un presidente estadounidense que se pone del lado del m\u00e1s fuerte, Vladimir Putin en Ucrania, Benjamin Netanyahu en Gaza. En ambos casos, los pueblos quedan relegados a variables secundarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo que est\u00e1 en juego hoy en d\u00eda va m\u00e1s all\u00e1 de Ucrania. Lo que se est\u00e1 preparando va m\u00e1s all\u00e1 de Gaza. Estamos entrando en un mundo en el que la guerra ya no es un accidente, sino una herramienta habitual, una forma banalizada de ejercer la fuerza. Un mundo de rivalidades desatadas, de potencias rearmadas, de equilibrios dislocados. Esta nueva era de hierro no es una amenaza lejana: ya est\u00e1 aqu\u00ed. Y est\u00e1 intentando arrastrar a Europa a su engranaje, como una presa ofrecida a ambiciones cruzadas. La trampa se cierra. No dice su nombre. Se presenta como un llamado a la firmeza, a la solidaridad, a la honra. Pero oculta una l\u00f3gica temible, la de la instrumentalizaci\u00f3n. Porque lo que algunos desean en Washington y en Mosc\u00fa es hacer de Europa el pelda\u00f1o de su estrategia, la variable de ajuste de sus ambiciones imperiales. Una Europa expuesta, dividida, puesta ante hechos consumados.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esto, Europa debe mantenerse firme. Francia debe mantenerse firme. Y esto comienza por reconocer que el apoyo a Ucrania es vital, porque es nuestra propia seguridad la que est\u00e1 en juego, como se jug\u00f3 en Espa\u00f1a en 1936 el destino europeo. Debemos seguir apoyando a Ucrania, defendiendo su soberan\u00eda frente a la agresi\u00f3n rusa. Tambi\u00e9n debemos reafirmar nuestro compromiso de participar en cualquier esfuerzo por consolidar un alto al fuego y, posteriormente, una paz duradera con garant\u00edas de seguridad, en un marco multilateral y en estrecha coordinaci\u00f3n con nuestros socios europeos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante las crisis, tres principios deben guiar la acci\u00f3n europea. En primer lugar, el principio de unidad. No sirve de nada que cada uno corra por su cuenta en el vest\u00edbulo de la potencia estadounidense. Se necesita una voz europea: clara, coherente y colectiva. Una Europa que no busque la aprobaci\u00f3n del m\u00e1s fuerte, sino el acuerdo voluntario de las naciones. En segundo lugar, el principio de seguridad. La disuasi\u00f3n no se improvisa, se construye a largo plazo, mediante la legitimidad del derecho y la solidez de las alianzas. No puede haber seguridad sin una visi\u00f3n de conjunto, sin una estrategia compartida. Por \u00faltimo, el principio de independencia. La historia nos ha ense\u00f1ado los peligros de los automatismos y de los arrebatos: el engranaje de las alianzas en 1914, los cambios de rumbo de 1940, la humillaci\u00f3n de Suez, el estancamiento de las guerras coloniales. Nuestra fuerza reside en la fidelidad a nuestra tradici\u00f3n diplom\u00e1tica. La del compromiso, del equilibrio buscado, de la paz construida. Francia y Europa deben ser los arquitectos pol\u00edticos, junto con los ucranianos, de una paz basada en el derecho, la soberan\u00eda de las naciones y la seguridad colectiva. Frente a las compulsivas iniciativas de la Administraci\u00f3n Trump, que cede a las exigencias rusas, nos corresponde recordar al presidente estadounidense que asumir\u00e1 toda la responsabilidad del acuerdo que concluya. Frente al cinismo de los imperios, no hay mayor fuerza que la de los principios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Lo que estamos viendo surgir es la primera guerra h\u00edbrida global de la historia: un conflicto multifac\u00e9tico, extendido a escala planetaria, que moviliza todas las palancas del poder: militares, econ\u00f3micas, tecnol\u00f3gicas, culturales y cognitivas.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Y esto tambi\u00e9n es v\u00e1lido para Medio Oriente. En Gaza, Europa no puede seguir siendo un mudo espectador de un conflicto que aplasta a la poblaci\u00f3n civil y destruye toda perspectiva de paz. Una vez m\u00e1s, los pueblos son tratados como variables secundarias y la voz europea sigue siendo demasiado poco audible, por falta de unidad, visi\u00f3n y voluntad pol\u00edtica. Sin embargo, los pa\u00edses de la regi\u00f3n se est\u00e1n movilizando. El Plan adoptado en El Cairo constituye hoy una alternativa cre\u00edble tanto al estancamiento en la violencia como a la legalizaci\u00f3n del hecho consumado que promueve<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/02\/07\/gaza-inc-la-influencia-oculta-detras-del-plan-de-trump\/\"> el Plan Trump, una \u00ab<em>Riviera en Gaza<\/em>\u00bb que no tiene m\u00e1s precedentes que los tratados de las reservas indias celebrados por Estados Unidos en el pasado<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que estos espacios \u2014Ucrania, Gaza\u2014 se hayan convertido en fundamentales en la nueva gram\u00e1tica del poder. Los imperios invierten prioritariamente en las zonas intersticiales, esos m\u00e1rgenes que se cre\u00edan perif\u00e9ricos, pero que se convierten en cruces estrat\u00e9gicos. Es ah\u00ed donde pueden medirse con menos obst\u00e1culos y riesgos; es ah\u00ed donde pueden debilitar juntos a los Estados-naci\u00f3n que obstaculizan su visi\u00f3n del mundo dividido en zonas de influencia. En este sentido, el plan de Trump sobre el \u00abreparto\u00bb de los recursos minerales ucranianos va m\u00e1s all\u00e1 de la simple codicia, tambi\u00e9n pretende socavar la soberan\u00eda ucraniana en un momento de m\u00e1xima vulnerabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa del Este, por su parte, parece haber sido alcanzada por una maldici\u00f3n hist\u00f3rica. Vuelve a ser lo que fue tantas veces, un espacio de fricciones, enfrentamientos y escaramuzas. La invasi\u00f3n de Ucrania por parte de Rusia en 2022 ha creado un hecho consumado, independientemente de las justificaciones presentadas por Mosc\u00fa. El cuestionamiento de la intangibilidad de las fronteras, la violaci\u00f3n del Memorando de Budapest de 1994, que garantizaba la integridad territorial de Ucrania, hacen temer que se repitan en otros lugares. Ya sea por presi\u00f3n, astucia o fuerza. Primero en otras exrep\u00fablicas sovi\u00e9ticas, luego en vecinos m\u00e1s cercanos, como Polonia. En los pa\u00edses b\u00e1lticos, donde las minor\u00edas rusoparlantes siguen siendo significativas, el riesgo es a\u00fan mayor, ya que estos Estados han pertenecido tanto a la URSS como a la Uni\u00f3n Europea. Constituyen la prueba definitiva de la determinaci\u00f3n europea, la verdadera inc\u00f3gnita de la ecuaci\u00f3n de Putin. Europa no tiene otra opci\u00f3n que comprometerse de manera firme y duradera en los dos frentes vitales para ella: la defensa del derecho internacional, por un lado, y la garant\u00eda de su seguridad en su frontera oriental, por el otro. Esto implica evitar que Ucrania se convierta en un Estado fallido, un agujero negro de seguridad. Hay que construir un camino de adhesi\u00f3n gradual, pragm\u00e1tico y realista. Tambi\u00e9n hay que rechazar cualquier validaci\u00f3n jur\u00eddica de las transferencias territoriales impuestas que no sean libremente consentidas por Ucrania.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Medio Oriente sigue siendo un foco incandescente de tensiones imperiales: fragmentado, fracturado, sobrearmado, atravesado por conflictos identitarios, religiosos y energ\u00e9ticos. La regi\u00f3n ya no es solo un escenario de enfrentamientos entre grandes potencias: se ha convertido en el crisol donde se entrelazan todas las l\u00f3gicas imperiales. Externas con Estados Unidos, Rusia, China; internas con Ir\u00e1n, Israel, Turqu\u00eda, Arabia Saudita. Pero en este cruce de caminos del mundo, nadie puede imponer su hegemon\u00eda de forma duradera. De ah\u00ed una sucesi\u00f3n de juegos de equilibrio y de oscilaci\u00f3n, perpetuos e inestables.<\/p>\n\n\n\n<p>La tragedia del 7 de octubre de 2023 abri\u00f3 una nueva era para todos los pueblos de la regi\u00f3n, al tiempo que record\u00f3 al mundo que las heridas del pasado no se han cerrado. Ante ataques terroristas de una magnitud sin precedentes, Israel, enfrentado a una amenaza existencial en su territorio, respondi\u00f3 con una l\u00f3gica de guerra total, llevada a cabo en siete frentes acompa\u00f1ada de una intensificaci\u00f3n interna, de la puesta a raya de la justicia y los medios de comunicaci\u00f3n. El riesgo es doble: ver c\u00f3mo la democracia israel\u00ed se desploma hacia un modelo separatista, anexionista y militarista; pero tambi\u00e9n dejar en la historia colectiva las duraderas secuelas de los bombardeos masivos sobre Gaza y el asedio impuesto a toda una poblaci\u00f3n en violaci\u00f3n del derecho internacional humanitario. Mientras no haya justicia para todos los pueblos de la regi\u00f3n, incluidos los palestinos, pero tambi\u00e9n los libaneses y los sirios, no habr\u00e1 paz duradera ni verdadera orden en Medio Oriente. Esto es lo que hace que los triunfos t\u00e1cticos del ej\u00e9rcito israel\u00ed sean tan tr\u00e1gicos como pol\u00edticamente fr\u00e1giles. Aunque Ir\u00e1n parece hoy debilitado, aunque sus aliados \u2014Hamas, los hut\u00edes y Hezbol\u00e1\u2014 sufren grandes p\u00e9rdidas, la tentaci\u00f3n de un cambio de r\u00e9gimen en Teher\u00e1n reaviva otro espectro, el de una mayor desestabilizaci\u00f3n regional. Y con \u00e9l, el de una dominaci\u00f3n estadounidense sin competencia en la regi\u00f3n, ya sea directa o por medio de terceros. Se trata de un inquietante retorno de la \u00abcuesti\u00f3n de Oriente\u00bb, con sus bien conocidos efectos perversos: inestabilidad duradera, aumento de los extremos, posible cambio de bando de los aliados circunstanciales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>No se perfila ning\u00fan imperio africano. Pero los apetitos se agudizan, la competencia se intensifica, las rutas estrat\u00e9gicas se densifican, desde el Sahel hasta los Grandes Lagos.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Latinoam\u00e9rica, que antes se consideraba el patio trasero de Estados Unidos, vuelve a ser un espacio de inter\u00e9s estrat\u00e9gico mundial. China y Rusia est\u00e1n avanzando met\u00f3dicamente en la regi\u00f3n. Los abundantes recursos (cobre, litio, gas, tierras agr\u00edcolas) agudizan las rivalidades y avivan las codicias. Los reg\u00edmenes se tambalean, las alianzas se renegocian.<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/03\/06\/lula-ramaphosa-sanchez-unir-nuestras-fuerzas-para-superar-los-desafios-globales\/\"> El Brasil de Lula intenta construir una tercera v\u00eda<\/a> basada en el equilibrio y la autonom\u00eda estrat\u00e9gica, que Europa tiene inter\u00e9s en apoyar y acompa\u00f1ar. El tratado Uni\u00f3n-Mercosur no puede abordarse desde un \u00fanico punto de vista comercial. Tiene una importante dimensi\u00f3n geopol\u00edtica. Pero nos corresponde a nosotros defender a capa y espada los intereses europeos en esta asociaci\u00f3n, asumiendo nuestra responsabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El sudeste asi\u00e1tico encarna la zona central del siglo XXI. Es el coraz\u00f3n palpitante de la globalizaci\u00f3n y el principal escenario del enfrentamiento sino-estadounidense. Es all\u00ed donde se jugar\u00e1 el equilibrio del Pac\u00edfico, en el estrecho de Malaca, en los arrecifes del mar de China Meridional, en los grandes acuerdos comerciales, en los pactos de seguridad. Los Estados deber\u00e1n velar celosamente por su independencia y su estabilidad interna, al tiempo que arbitran. Pero tambi\u00e9n deber\u00e1n evitar que este juego de equilibrio degenere en inestabilidad cr\u00f3nica o los convierta en escenarios de una guerra civil de terceros. En este contexto, India puede desempe\u00f1ar un papel estabilizador para evitar que el enfrentamiento entre China y Estados Unidos se degenere. Pero esto exige una vigilancia permanente, debido en particular a la proliferaci\u00f3n de alianzas militares \u2014desde el pacto anglo-estadounidense del Aukus hasta la reuni\u00f3n del Quad\u2014 que, por su entrelazamiento, pueden conducir a la deflagraci\u00f3n, como sucedi\u00f3 en su d\u00eda con las alianzas de 1914.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, \u00c1frica sigue siendo codiciada, fragmentada y atravesada por m\u00faltiples apetitos. Los intentos de hegemon\u00eda se suceden y fracasan. No se perfila ning\u00fan imperio africano. Pero los apetitos se agudizan, la competencia se intensifica, las rutas estrat\u00e9gicas se densifican, desde el Sahel hasta los Grandes Lagos. La carrera imperial se desarrolla en un contexto de inestabilidad cr\u00f3nica y tragedias humanas. Europa tiene el inter\u00e9s, pero tambi\u00e9n la responsabilidad moral y pol\u00edtica, de impedir una nueva y funesta \u00abdivisi\u00f3n de \u00c1frica\u00bb. Hoy en d\u00eda, solo la batalla colectiva por el crecimiento y el desarrollo puede evitar la cat\u00e1strofe anunciada para un continente cuyo peso demogr\u00e1fico mundial no dejar\u00e1 de aumentar hasta finales de siglo, hasta alcanzar los 2.500 millones de personas, y cuyo retraso econ\u00f3mico no deja de aumentar. En 1990, el 14 % de los pobres del mundo viv\u00edan en \u00c1frica. En 2030, ser\u00e1n el 80 %. La brutalidad de los recortes del presupuesto de USAID por parte de Estados Unidos debe ser la ocasi\u00f3n para reunir a los donantes mundiales en torno a una nueva estrategia colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de estas batallas geogr\u00e1ficas, se est\u00e1 preparando otra guerra: la batalla por el orden. El orden internacional, tal como se concibi\u00f3 en 1945, se basa en una noble ficci\u00f3n: la del derecho a la paz, la soberan\u00eda a trav\u00e9s de la igualdad y la seguridad colectiva a trav\u00e9s de la alianza. Sin embargo, este orden est\u00e1 hoy minado desde dentro. Los imperios ya no lo quieren. Algunos, como Rusia, quieren destruirlo. Otros, como China, quieren remodelarlo en su beneficio. La ONU est\u00e1 marginada, el multilateralismo est\u00e1 siendo anulado, el derecho internacional se invoca con geometr\u00eda variable. Lo que se vislumbra es un retorno asumido a las esferas de influencia, a las zonas de exclusi\u00f3n, a las relaciones de fuerza brutas. El orden de 1945 no se derrumba bajo los golpes de la guerra. Se desvanece por indiferencia estrat\u00e9gica, por la lenta corrosi\u00f3n de los principios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta confrontaci\u00f3n entre imperios no tiene como horizonte el equilibrio, sino la hegemon\u00eda. Se desarrolla en espiral: una rivalidad que no se autorregula, sino que se intensifica a medida que se prolonga. La ambici\u00f3n ya no es la coexistencia, sino la dominaci\u00f3n exclusiva. Lo que algunos ya se atreven a llamar un \u00abimperio mundial\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios dibujan, en su continua confrontaci\u00f3n, un mundo de incertidumbres estrat\u00e9gicas, de recomposiciones brutales, de relaciones de fuerza desvinculadas de toda moral exterior, y un ansia de control que moviliza los miedos internos. Esta es la nueva ecuaci\u00f3n imperial.<\/p>\n\n\n\n<p>Si queremos modificar sus t\u00e9rminos, debemos oponernos a ella con dos fuerzas de equilibrio fundamentales: Europa, como potencia reguladora, y la Rep\u00fablica, como principio de soberan\u00eda, es decir, de dominio l\u00facido de su propio destino.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El orden de 1945 no se derrumba bajo los golpes de la guerra. Se desvanece por indiferencia estrat\u00e9gica, por la lenta corrosi\u00f3n de los principios.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Despertar a Europa<\/h2>\n\n\n\n<p>Ha llegado la hora de Europa. Europa es el ant\u00eddoto que nos permite tener esperanza en un mundo razonablemente seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, ante todo, la mejor garant\u00eda de seguridad para nosotros, los europeos. El desaf\u00edo es urgente. La invasi\u00f3n de Ucrania en 2022 fue una brusca toma de conciencia de nuestras dependencias energ\u00e9ticas y nuestras deficiencias militares. Dos a\u00f1os de guerra en Ucrania han destruido m\u00e1s de diez veces la cantidad de tanques del inventario franc\u00e9s. Para aquellos que se hab\u00edan quedado dormidos, Donald Trump ha dado un brusco toque de atenci\u00f3n a principios de a\u00f1o con su cambio de rumbo sobre Ucrania. Estamos solos, y aislados no tenemos mucho peso. La defensa europea ya no es una opci\u00f3n. Europa, que fue, en palabras del general De Gaulle, el \u00abpalanca de Arqu\u00edmedes\u00bb de las naciones de Europa, debe convertirse en el \u00abescudo de Arqu\u00edmedes\u00bb que permita a cada pa\u00eds beneficiarse de la efectiva protecci\u00f3n de los dem\u00e1s. No habr\u00e1 un ej\u00e9rcito europeo ma\u00f1ana, pero puede haber un ej\u00e9rcito com\u00fan de europeos, que mutualice las compras, los entrenamientos, la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica y la log\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a las operaciones, somos conscientes de que los europeos miembros de la OTAN no podr\u00edan asumir juntos una misi\u00f3n ambiciosa sin el apoyo estadounidense. Esto significa que hay que trabajar por una OTAN con dos niveles de interoperabilidad, uno b\u00e1sico entre todos los europeos de la alianza y otro entre el pilar europeo y Estados Unidos, de manera subsidiaria. Ser\u00e1 necesaria una \u00abvanguardia\u00bb europea, que asocie en primer lugar a los cinco ej\u00e9rcitos principales de la Uni\u00f3n, Francia, Alemania, Italia, Espa\u00f1a y Polonia, es decir, a ellos cinco, dos tercios de los gastos de los europeos continentales de la OTAN, as\u00ed como a los socios regionales, Reino Unido, Turqu\u00eda y Noruega. Esta base voluntaria tendr\u00eda vocaci\u00f3n de formalizarse en un Tratado de defensa colectiva abierto progresivamente a otros participantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En materia de equipamiento, nuestra dependencia tambi\u00e9n se manifiesta de forma evidente, sabiendo que dos tercios de los pedidos militares de los pa\u00edses europeos en los \u00faltimos cinco a\u00f1os han sido de material estadounidense, y hasta el 90 % en algunos pa\u00edses. Adem\u00e1s, el uso de tecnolog\u00eda estadounidense no es neutral. Estados Unidos podr\u00eda impedir por control remoto el despegue de los F35 estadounidenses. Sin embargo, m\u00e1s de la mitad de las fuerzas a\u00e9reas europeas est\u00e1n formadas por F16 y F35, de ah\u00ed la paradoja danesa de que sus aviones podr\u00edan quedarse en tierra en caso de invasi\u00f3n de Groenlandia. En muchos sectores industriales, no somos capaces de producir las cantidades necesarias. Para asumir la independencia colectiva de la defensa europea y ponernos a la altura de los imperios, tendremos que aceptar un verdadero reparto de la carga, asumiendo un cierto grado de planificaci\u00f3n de las instalaciones industriales de defensa en Europa, una capacidad de financiaci\u00f3n com\u00fan y sostenible mediante un pr\u00e9stamo europeo, as\u00ed como una mutualizaci\u00f3n de las compras para mejorar la calidad, los precios y las cantidades disponibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, persiste un punto ciego en<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/fr\/2025\/03\/20\/les-europeens-face-a-la-guerre-et-trump-10-points-sur-un-sondage-exclusif\/\"> el entusiasmo general por el rearme<\/a>: rearme, s\u00ed, pero \u00bfpara qu\u00e9 misiones? Los diferentes Estados tienen visiones y necesidades muy diferentes que habr\u00e1 que armonizar. Una dimensi\u00f3n de defensa territorial convencional es indispensable para tranquilizar a los pa\u00edses del Este en primera l\u00ednea frente a posibles amenazas rusas en un horizonte de 3 a 10 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 necesaria una dimensi\u00f3n de proyecci\u00f3n de fuerza, en el esp\u00edritu de lo que el ej\u00e9rcito franc\u00e9s o brit\u00e1nico est\u00e1 entrenado para hacer, para mantener una credibilidad global, especialmente en el Indo-Pac\u00edfico. Esto aboga por una mayor integraci\u00f3n de nuestra fuerza aeronaval con los brit\u00e1nicos o por mayores inversiones en la Marina, con el reto de construir un segundo portaaviones y ampliar la flota de submarinos nucleares de ataque.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mayor disuasi\u00f3n implica una ampliaci\u00f3n del arsenal nuclear y tal vez una diversificaci\u00f3n de los tipos de armamento, en respuesta a las crecientes capacidades de los rivales. En un momento en el que existen dudas sobre el paraguas nuclear de Estados Unidos, Francia ha hecho bien en abrir el debate sobre la posibilidad de sustituir la garant\u00eda estadounidense por la ampliaci\u00f3n de las garant\u00edas francesas. Pero esto impone decisiones dif\u00edciles y urgentes, y requiere negociaciones claras, tanto sobre las doctrinas de empleo como sobre los vol\u00famenes de equipos a comprometer, sin cuestionar el principio de soberan\u00eda francesa sobre la decisi\u00f3n final.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>M\u00e1s de la mitad de las fuerzas a\u00e9reas europeas est\u00e1n formadas por F16 y F35, de ah\u00ed la paradoja danesa de que sus aviones podr\u00edan quedarse en tierra en caso de invasi\u00f3n de Groenlandia.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay que a\u00f1adir una dimensi\u00f3n esencial de defensa civil, inspirada en el modelo sueco de \u00abdefensa total\u00bb o en el sistema suizo. Esto implica reforzar las reservas de defensa no solo en t\u00e9rminos de movilizaci\u00f3n estrat\u00e9gica en caso de crisis, sino tambi\u00e9n integrando competencias profesionales especializadas, en particular en ciberseguridad. Existe una necesidad espec\u00edfica de m\u00e1s ingenieros y, en general, de un esfuerzo educativo considerablemente mayor, ya que constituye nuestra mejor arma frente al oscurantismo y el declive en esta competencia por el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Europa est\u00e1 llamada a convertirse en una potencia de equilibrio en el mundo, capaz de ofrecer un modelo alternativo al imperialismo agresivo, defendiendo con firmeza el derecho internacional y las instituciones multilaterales.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-medium\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"1062\"\n        data-pswp-height=\"1536\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1-330x477.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1-690x998.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1-990x1432.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1319px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1-690x998.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1599px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1-990x1432.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 1600px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/T03404_10-1-125x181.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Anselm Kiefer, \u00ab  Parsifal II  \u00bb, 1973. \u00a9 Anselm Kiefer<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>La diplomacia clim\u00e1tica es una cuesti\u00f3n de identidad y estructuraci\u00f3n. A trav\u00e9s de ella, mediante el establecimiento de asociaciones s\u00f3lidas y la creaci\u00f3n de puentes concretos entre el Norte y el Sur Global, en nombre de la eficacia y la justicia clim\u00e1ticas, podremos revitalizar la arquitectura de las Naciones Unidas, que hoy se encuentra seriamente cuestionada. El pr\u00f3ximo mes de noviembre,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/fr\/evenements\/comment-resister-a-lempire-des-puissances-fossiles-1\/\"> la COP30 en Bel\u00e9m, Brasil, ser\u00e1 una prueba importante<\/a>. Marcar\u00e1 un impulso de la diplomacia clim\u00e1tica o su colapso definitivo. Depende de nosotros federar por adelantado el mayor n\u00famero posible de pa\u00edses voluntarios y mantener la esperanza de una acci\u00f3n colectiva a la altura de los desaf\u00edos planetarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro continente, sin ingenuidad, pero sin renegar, debe seguir siendo percibido como una potencia benevolente y postimperial, capaz de existir no por la fuerza sino por el ejemplo, no por la imposici\u00f3n sino por la propuesta. Debe seguir defendiendo, con claridad y constancia, la posibilidad de un orden jur\u00eddico internacional. Si una verdadera orden mundial parece fuera de nuestro alcance, entonces al menos asegur\u00e9monos de mantener en nuestro continente una arquitectura coherente, protectora y democr\u00e1tica. Una orden internacional, no total sino inclusiva, capaz de acoger a quienes lo deseen, con o sin Estados Unidos, si ese es el precio de la continuidad, en el marco renovado de las grandes instituciones multilaterales: el FMI, el Banco Mundial, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas. Pero este renacimiento continental solo tiene sentido si se inscribe en un multilateralismo repensado, l\u00facido y rearmado, que adopte como doctrina un internacionalismo realista que contrarreste eficazmente la \u00abrealpolitik\u00bb desprovista de escr\u00fapulos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ONU no puede esperar a ver si sucumbe a la enfermedad, como sucedi\u00f3 en su d\u00eda con la Sociedad de Naciones, vaciada de su sustancia antes de ser abandonada. Debe tomar la iniciativa y emprender sin demora un proceso de reforma, en particular sobre la restricci\u00f3n, que se est\u00e1 estudiando, del derecho de veto. Tambi\u00e9n debe esforzarse por mejorar la transparencia de los debates en el Consejo de Seguridad, difundi\u00e9ndolos mundial y sistem\u00e1ticamente. Otra tarea indispensable es la incorporaci\u00f3n de miembros semipermanentes para reflejar mejor el equilibrio de las potencias del siglo XXI y garantizar una mejor representatividad de la India, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina, sin necesidad de celebrar un nuevo tratado, perspectiva que hoy en d\u00eda es ut\u00f3pica. Y si, en un escenario ayer imposible, hoy solo improbable, Estados Unidos rechazara a las Naciones Unidas, entonces ser\u00eda Ginebra la que llevar\u00eda el esp\u00edritu de paz y propuestas para el mundo, a fin de ofrecer un nuevo hogar a la conciencia universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la proliferaci\u00f3n, la Agencia Internacional de la Energ\u00eda At\u00f3mica debe volver a ser la punta de lanza de una pol\u00edtica de no proliferaci\u00f3n multilateral y cre\u00edble. Pero sin duda habr\u00e1 que crear otras agencias para supervisar nuevas proliferaciones, en el \u00e1mbito de los sistemas de armamento letal automatizado, es decir, el rostro militar de la IA. Ser\u00e1 indispensable un tratado equivalente al Tratado sobre la no proliferaci\u00f3n de las armas nucleares de 1968. Del mismo modo, un nuevo tratado del espacio debe recordar y hacer aplicables los principios de no militarizaci\u00f3n y no apropiaci\u00f3n del espacio exoatmosf\u00e9rico.<\/p>\n\n\n\n<p>La reforma de la ONU debe ir acompa\u00f1ada de una revisi\u00f3n de las instituciones de Bretton Woods y de la OMC, los tres pilares del orden econ\u00f3mico, financiero y comercial mundial. Para recuperar su credibilidad, el FMI deber\u00e1 reequilibrarse mediante una redistribuci\u00f3n de las cuotas en beneficio de China, la India y \u00c1frica, con el fin de lograr una geopol\u00edtica del desarrollo m\u00e1s justa. Su mandato deber\u00eda ampliarse a la estabilidad y la seguridad del comercio financiero mundial, para ofrecer una alternativa cre\u00edble y justa a la hegemon\u00eda del d\u00f3lar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el Banco Mundial podr\u00eda convertirse en el lugar de una verdadera cooperaci\u00f3n entre los bancos de desarrollo, chino, africano y europeo, para construir proyectos comunes, sostenibles y compartidos. Su mandato podr\u00eda ampliarse a la supervisi\u00f3n del comercio mundial de materias primas estrat\u00e9gicas, para garantizar una mayor transparencia, seguridad y equidad, especialmente en el caso del cobre y el n\u00edquel.<\/p>\n\n\n\n<p>Este mundo no hay que inventarlo de la nada. Est\u00e1 ah\u00ed, en barbecho. Espera que nos atrevamos a pensar, decidir y construir. No so\u00f1ando con la unidad donde reina la diversidad, sino asumiendo la complejidad, tejiendo compromisos, aceptando las imperfecciones. Esta es la ambici\u00f3n de la pol\u00edtica en el siglo XXI: no dominar, sino conectar. No encarnar la fuerza, sino hacer realidad la promesa. Esta lucha tambi\u00e9n se libra en el terreno del comercio. Ante el <em>dumping <\/em>tecnol\u00f3gico, la competencia subvencionada y la extraterritorialidad de las sanciones, la Uni\u00f3n Europea ha tenido que reaccionar: ha impuesto derechos compensatorios a los veh\u00edculos el\u00e9ctricos chinos, est\u00e1 aplicando un mecanismo de ajuste de carbono en las fronteras y aboga por una econom\u00eda m\u00e1s resistente. Se trata de la b\u00fasqueda de una autonom\u00eda estrat\u00e9gica abierta, entre la cooperaci\u00f3n regulada y la protecci\u00f3n selectiva. Pero esta l\u00ednea divisoria es estrecha: no ceder al antiliberalismo, pero sin caer en la ingenuidad comercial. El libre comercio sin reglas es un espejismo; el cierre brutal, una trampa. Entre ambos extremos, hay un camino de resistencia: el del comercio justo, el respeto mutuo, un multilateralismo renovado.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Europa debe ofrecer una alternativa de equilibrio, la prueba para los grandes conjuntos pol\u00edticos de que existe otro camino que no sea el del hierro y la sangre para mantener la unidad, la prosperidad y la seguridad. Esto no se har\u00e1 ni con miedo ni con odio, sino con una fidelidad activa a lo que hemos sido, esta idea europea de libertad reflexiva, progreso compartido y dignidad universal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Esta es la ambici\u00f3n de lo pol\u00edtico en el siglo XXI: no dominar, sino conectar. No encarnar la fuerza, sino hacer realidad la promesa.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero esto no se puede hacer solo. Ni a escala de un individuo, ni a escala de un solo pa\u00eds, por muy rico que sea en ambici\u00f3n y memoria. Esto supone pensar a escala continental. Asumir la vocaci\u00f3n internacional y abierta de este campo del justo equilibrio. Solo puede tener \u00e9xito tejiendo v\u00ednculos en un mundo fracturado, donde las tristes pasiones amenazan con cubrirlo todo. Solo puede esperar resistir apoy\u00e1ndose, en todas partes, en las brasas a\u00fan vivas de la democracia: en la esperanza popular en la India, en el deseo de libertad en China, en el ansia de desarrollo en \u00c1frica, en el miedo persistente al fascismo olig\u00e1rquico que acecha en Estados Unidos. En todas partes existen fuerzas, a menudo sofocadas, a menudo invisibles, pero muy reales. Es a ellas a las que hay que tender la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Un salto confederal asumido debe renovar la libre asociaci\u00f3n de los Estados, asumiendo plenamente un principio de subsidiariedad fuerte: hacer que las instituciones de la Uni\u00f3n hagan todo lo que los Estados por separado no son capaces de lograr, pero nada de lo que estos pueden hacer solos. Este es el principio fundador de la libertad europea, la que defendieron los cantones suizos contra otras potencias en el pasado, la que las ciudades italianas opusieron a los emperadores. Este salto puede articularse en torno a cuatro aspectos esenciales.<\/p>\n\n\n\n<p>Primer aspecto: un instrumento de direcci\u00f3n para una ampliaci\u00f3n controlada, acompa\u00f1ada y desvinculada de la extensi\u00f3n autom\u00e1tica de la OTAN. Hay que darse tiempo para una convergencia econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social a largo plazo, crear etapas progresivas y dispositivos de ayuda diversificados. Hay que evitar precipitaciones y bloqueos, y en particular renunciar a la regla de la unanimidad para la apertura de los diferentes expedientes de adhesi\u00f3n, que prolonga los melodramas hasta el infinito. Una reforma de este tipo no requerir\u00eda una revisi\u00f3n de los tratados.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo aspecto: una consolidaci\u00f3n social. Europa no es solo un mercado, m\u00e1s o menos abierto o protegido. Es una comunidad de vida que permite un nivel de protecci\u00f3n de los derechos individuales, medioambientales y sociales de sus cientos de millones de habitantes sin parang\u00f3n en el mundo, a la vez que es un territorio de competitividad, innovaci\u00f3n y excelencia tecnol\u00f3gica. Es mediante la mejora continua de este nivel de protecci\u00f3n y de solidaridad entre los territorios como podremos hacer que el modelo se extienda a escala mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercer aspecto: la competitividad econ\u00f3mica y el crecimiento. Debemos acelerar la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y coordinar la financiaci\u00f3n y las regulaciones nacionales, al tiempo que desarrollamos instrumentos de financiaci\u00f3n potentes en favor de la innovaci\u00f3n disruptiva en la l\u00ednea de los experimentos llevados a cabo por la Iniciativa Conjunta para una DARPA Europea (JEDI). Impulsar un mayor crecimiento europeo tambi\u00e9n pasa hoy por dar un salto hacia una Uni\u00f3n de Mercados de Capitales que movilice eficazmente el ahorro de los europeos al servicio de su propia econom\u00eda. A falta de rendimientos suficientes, cada a\u00f1o se env\u00edan 500.000 millones de euros a Estados Unidos. Por \u00faltimo, esto implica flexibilizar las normas de competencia para favorecer el surgimiento de gigantes europeos en los sectores industriales clave para nuestra independencia econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarto aspecto: la consolidaci\u00f3n pol\u00edtica de la democracia. La adhesi\u00f3n a la democracia es una condici\u00f3n para entrar en la Uni\u00f3n, pero en un momento en el que algunos pa\u00edses podr\u00edan verse tentados a cruzar la l\u00ednea roja, conviene reflexionar sobre el refuerzo de las libertades individuales. El<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/fr\/2019\/11\/13\/le-territoire-de-la-cour-de-justice\/\"> Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea<\/a> podr\u00eda evolucionar hacia una funci\u00f3n de garante en \u00faltima instancia, una especie de tribunal supremo europeo restringido al que un ciudadano podr\u00eda recurrir, en caso de litigio con su propio Estado, por una violaci\u00f3n de los compromisos asumidos en el marco de los tratados europeos. El Estado de derecho debe seguir siendo la br\u00fajula com\u00fan. No como una condici\u00f3n tecnocr\u00e1tica, sino como una exigencia democr\u00e1tica. Porque sin justicia independiente, sin prensa libre, sin respeto a las minor\u00edas, Europa no ser\u00eda m\u00e1s que un nombre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En todas partes existen fuerzas, a menudo sofocadas, a menudo invisibles, pero muy reales. A ellas hay que tender la mano.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Enderezar la Rep\u00fablica<\/h2>\n\n\n\n<p>He intentado demostrarlo: el Estado-naci\u00f3n democr\u00e1tico y liberal se enfrenta a un desaf\u00edo existencial, a una confrontaci\u00f3n entre el abandono y la fidelidad a sus principios. La historia no ha terminado, nos interpela. No exige nostalgia ni huida hacia adelante, sino un sobresalto l\u00facido y valiente. Dos bandos se enfrentan ahora para dise\u00f1ar el futuro de nuestras democracias.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer bando, el de la contrarrevoluci\u00f3n, quiere abolir el legado de la Ilustraci\u00f3n, restaurar el orden mediante el miedo e imponer la sumisi\u00f3n, exaltando el mito de una pureza original. Es un bando reaccionario,<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/03\/28\/las-derechas-y-trump-crisis-y-futuro-de-una-tradicion-politica\/\"> aunque heterog\u00e9neo, que mezcla el ultraconservadurismo religioso, el populismo identitario y el tecnoliberalismo<\/a>. Rechaza la libertad en nombre de una identidad fija y rechaza la diversidad en favor de una verdad \u00fanica. Es peligroso porque es obstinado. Apela a los instintos, halaga los enfados, promete un orden basado en la dominaci\u00f3n. Y es internacional: el islamismo, el neozarismo ruso y el neoconservadurismo estadounidense desconf\u00edan de la libertad moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo bando, el de los hijos de la Revoluci\u00f3n, est\u00e1 hoy dividido. Por un lado, est\u00e1n los que quieren prolongar el impulso revolucionario, y por otro, los que quieren consolidar los logros y preservar as\u00ed el centro de las derivas autoritarias. El reto es doble: mantener la unidad entre estas dos corrientes, \u00fanica oportunidad de triunfar en democracias donde avanza el antiliberalismo; y hacer surgir una lectura moderada, capaz de ejercer el poder sin traicionar sus principios. No hay que equivocarse de adversario ni de objetivo. No es momento de repetir los dramas de la historia, ni de hacer borr\u00f3n y cuenta nueva creyendo que basta con se\u00f1alar a los culpables para aliviar las heridas.<\/p>\n\n\n\n<p>El bando del progreso busca una nueva sabidur\u00eda. No quiere una revoluci\u00f3n total ni una vuelta al antiguo orden. Aspira a una modernidad consciente de sus l\u00edmites, atenta al agotamiento de los recursos, a la vulnerabilidad de las sociedades, a la fragilidad de los individuos. Quiere construir un humanismo ecol\u00f3gico, una econom\u00eda de los comunes, para hacer nacer una rep\u00fablica de los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no se trata de conquistar el mundo o de acelerar sin fin, sino de aprender a habitarlo. Ya no se trata de extender la soberan\u00eda, sino de arraigarla en lo real. Porque lo que debemos preservar hoy no son solo las instituciones, sino las formas de convivir. Este campo, el nuestro, a\u00fan no ha encontrado sus palabras, ni sus voces, ni su forma pol\u00edtica. Pero ha empezado a buscar.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a los imperios sin fronteras, debemos refundar una Rep\u00fablica de las Luces. Una Rep\u00fablica que asuma los l\u00edmites del poder humano, que sepa decir no a la explotaci\u00f3n sin fin, a la mercantilizaci\u00f3n de lo \u00edntimo, a una tecnocracia desvinculada de toda \u00e9tica. Pero tambi\u00e9n una Rep\u00fablica capaz de decir s\u00ed a la transmisi\u00f3n, a la diversidad, a una cierta lentitud del mundo y a su belleza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La historia no ha terminado, nos pone en alerta. No reclama nostalgia ni huida hacia adelante, sino un sobresalto l\u00facido y valiente.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Ante las desviaciones de la invocaci\u00f3n del pueblo y el aumento de las reivindicaciones identitarias, hay que rearmar la democracia. No por la fuerza, sino por la confianza recuperada. Hay que devolverle sentido al sufragio, coherencia al debate, claridad a la acci\u00f3n p\u00fablica. Hay que rehabilitar los cuerpos intermedios, valorar las pertenencias elegidas, reforzar las solidaridades concretas. Reconciliar a la naci\u00f3n consigo misma, sin ceder a la exclusi\u00f3n ni al resentimiento. La verdad a veces es dif\u00edcil de escuchar, pero es necesaria: el Estado-naci\u00f3n democr\u00e1tico y liberal no sucumbe solo a los ataques externos. Se ha debilitado desde dentro. Detr\u00e1s de las apariencias de la democracia de masas, la voluntad pol\u00edtica ha derivado hacia una l\u00f3gica de oferta, comunicaci\u00f3n y gesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia liberal baj\u00f3 la guardia creyendo que triunfaba. El consumismo democr\u00e1tico aliment\u00f3 la ilusi\u00f3n: el ciudadano convertido en cliente crey\u00f3 elegir donde solo seleccionaba. El mediatismo ha confiado la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n a esferas que ya no responden a los ciudadanos, sino a la l\u00f3gica mercantil. El elitismo tecnocr\u00e1tico ha minado la soberan\u00eda popular, reducida a una formalidad electoral entre dos decisiones ya tomadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado-naci\u00f3n quer\u00eda ser moderno; se ha vuelto gerencial. Ha cambiado la autoridad por la eficiencia, el sentido por la gesti\u00f3n, el servicio p\u00fablico por una l\u00f3gica de optimizaci\u00f3n. En Francia, el macronismo encarna esta metamorfosis. Pero esta tendencia es europea. Detr\u00e1s del discurso del equilibrio, el \u00abal mismo tiempo\u00bb ha ocultado a menudo la falta de rumbo. Detr\u00e1s de un discurso presidencial omnipresente, se ha impuesto un poder personal, charlat\u00e1n, ambiguo, demasiado centrado en s\u00ed mismo para ser democr\u00e1tico, demasiado inasible para ser republicano. La verticalidad del poder ha traicionado la promesa horizontal del candidato.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el colapso de los grandes sistemas bipolares de los Treinta Gloriosos, la recomposici\u00f3n del panorama pol\u00edtico ha producido un poder sin ra\u00edces, sin contrapoderes s\u00f3lidos, donde la acci\u00f3n se reduce a un ejercicio de supervivencia y comunicaci\u00f3n. El \u00faltimo s\u00edntoma hasta la fecha es que el SPD, el partido m\u00e1s antiguo de Europa continental, solo consigui\u00f3 el 16 % de los votos en las elecciones alemanas de 2025. En Gran Breta\u00f1a, en 2024, los tories, un partido a\u00fan m\u00e1s antiguo, cayeron a 121 esca\u00f1os, su resultado m\u00e1s bajo de la historia. El poder se ha alejado de las clases populares, se ha confundido con los intereses de las clases medias-altas y ha alimentado un profundo resentimiento social, encarnado en Francia por los chalecos amarillos, la ira de la juventud y las revueltas de los suburbios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo m\u00e1s grave est\u00e1 en otra parte, en la transformaci\u00f3n de la idea de naci\u00f3n. Ya no es la idea republicana, inclusiva, basada en la voluntad com\u00fan, la que estructura el debate p\u00fablico. Es una idea empobrecida, cerrada en s\u00ed misma, la que nos amenaza: el identitarismo. Bajo el pretexto de la Rep\u00fablica, resucita los viejos reflejos de la Contrarrevoluci\u00f3n: clasificar, excluir, designar un enemigo interno. La tentaci\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed: perseguir al extranjero en el ciudadano, hacer del derecho del suelo una amenaza, de la doble nacionalidad una traici\u00f3n. Ya no construye la Naci\u00f3n en torno a principios, sino en torno a fantas\u00edas \u00e9tnicas. Esto no es nuevo. Francia ya ha vivido momentos de inflexi\u00f3n: el caso Dreyfus en 1894, Vichy en 1940, la OAS en 1962. Siempre la misma tentaci\u00f3n: hacer retroceder a la Rep\u00fablica en nombre de un pueblo mitificado y homog\u00e9neo. Siempre las mismas figuras, las mismas invectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, en Francia, como en la mayor\u00eda de las democracias europeas, tres grandes temores estructuran el debate p\u00fablico: el miedo al terrorismo, el miedo al islam y el miedo a la inmigraci\u00f3n. En este entorno saturado de sucesos sensacionalistas que se erigen en s\u00edmbolos, en reveladores de la civilizaci\u00f3n, los hechos en s\u00ed importan menos que su instrumentalizaci\u00f3n. Ya no se busca comprender, se busca se\u00f1alar. A cada crisis, un chivo expiatorio. A cada drama, un paso m\u00e1s hacia lo irreversible. Resultado: la extrema derecha penetra en los centros de poder, en los Pa\u00edses Bajos, en Italia, o se acerca peligrosamente a ellos con la AfD en Alemania, con el FP\u00d6 en Austria. \u00bfQu\u00e9 valor tiene la indignaci\u00f3n individual frente a esta marea creciente? En este contexto prospera la mentira del Estado que, en lugar de reconocer sus fragilidades, las enmascara con discursos de seguridad y posturas encantadoras. Se convierte en un Estado maltratador, que gobierna a trav\u00e9s del miedo y el desgaste c\u00edvico.<\/p>\n\n\n\n<p>Rejuvenecer la Rep\u00fablica, en el caso de Francia, no consiste en repintar la fachada. Se trata de devolver a la democracia la capacidad de actuar para retomar un doble imperativo: el orden y la justicia. Estos dos pilares son inseparables. El orden sin justicia conduce a la tiran\u00eda. La justicia sin orden conduce a la anarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El Estado-naci\u00f3n pretend\u00eda ser moderno; se ha convertido en gerencial.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El orden no es autoritarismo. Es el respeto a las normas, la eficacia de las instituciones, la legitimidad recuperada de la acci\u00f3n p\u00fablica. Un Estado que cumple sus compromisos protege sin brutalizar, conoce su territorio y sus habitantes, incluidos los que se encuentran en situaci\u00f3n irregular, porque no se gobierna en la ignorancia. El orden es una cadena penal coherente, una justicia respetada, una polic\u00eda y una magistratura que cooperan en lugar de acusarse demasiado a menudo. La justicia comienza por el reconocimiento del m\u00e9rito, el esfuerzo y la realidad social de cada uno. Supone una fiscalidad justa y legible, lo que implica una reforma en profundidad y no solo ajustes t\u00e9cnicos. Tambi\u00e9n supone un Estado social moderno que acompa\u00f1e sin uniformizar hacia el empleo, la formaci\u00f3n y la dignidad. La Rep\u00fablica no debe ser un distribuidor ciego, sino una promesa pol\u00edtica encarnada, adaptada a cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, hay que volver a lo fundamental, la tarea de los elegidos es clara, gobernar y reformar. Gobernar significa comprender el aparato estatal, respetar a sus agentes, sus ritmos y valorar las competencias que conlleva. Significa devolver a los concursos su papel central, rehabilitar las vocaciones republicanas. Significa garantizar a todos el acceso efectivo a la ley y a la informaci\u00f3n. En la era de los datos, gobernar significa saber lo que se mide y lo que se decide ignorar. Gobernar tambi\u00e9n significa tratar la cuesti\u00f3n de la inmigraci\u00f3n en profundidad, sin sombras, construir un marco europeo cre\u00edble, la \u00fanica escala v\u00e1lida hoy en d\u00eda. Relanzar pol\u00edticas de integraci\u00f3n ambiciosas y, a trav\u00e9s de la diplomacia, negociar con los pa\u00edses de origen condiciones claras para el retorno de las personas afectadas por la obligaci\u00f3n de abandonar el territorio franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Reformar no es imponer. No es romper. Es reunir, dialogar, establecer marcos, fijar objetivos, dar sentido. Hay que salir de la caricatura neoliberal de la reforma, sin\u00f3nimo de desmantelamiento. Hay que dejar de hablar de legislaci\u00f3n y de acumular normas. Hay que recuperar el tiempo de la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica. En Francia, la reforma de las pensiones fracas\u00f3 pol\u00edticamente porque se impuso en contra de los sindicatos, en contra del mundo laboral, en contra del pueblo. Ha cristalizado la divisi\u00f3n entre quienes deciden y quienes sufren las consecuencias de las decisiones. No se podr\u00e1 construir nada duradero sobre esta fractura si no se da un paso al costado para reanudar, dando las garant\u00edas necesarias, un di\u00e1logo de buena fe basado en la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia me ha ense\u00f1ado que el valor en la democracia no consiste en imponer su opini\u00f3n frente a la de todos los dem\u00e1s, sino en reconocer cuando uno se ha equivocado y corregir. No es con<em> <\/em>arrogancia, sino con humildad como se rejuvenece la Rep\u00fablica. No es cambiando el vocabulario, sino restableciendo su funci\u00f3n primordial: transformar la realidad mediante el di\u00e1logo, las normas libremente aceptadas y el compromiso com\u00fan. Rejuvenecer la Rep\u00fablica es devolver a la democracia la fuerza de su promesa.<\/p>\n\n\n\n<p>El reto es articular las tres soberan\u00edas heredadas de la era de las revoluciones que, juntas, fundamentan la libertad pol\u00edtica de los pueblos europeos: la soberan\u00eda nacional, la soberan\u00eda popular y la soberan\u00eda individual. Es este tr\u00edpode el que debemos restaurar.<\/p>\n\n\n\n<p>La soberan\u00eda nacional se expresa en primer lugar a trav\u00e9s de la palabra de nuestros pa\u00edses en el mundo, porque es su identidad, su singularidad y su mensaje. Francia ha perdido en gran medida esta voz en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. Sus dirigentes hablan de manera tan confusa, ef\u00edmera, contradictoria, a veces incluso perezosa, que ya no traspasan el muro del sonido. Muy pocos nos escuchan todav\u00eda recitar, entre nosotros, nuestras amarguras y nuestras antiguas grandezas, cansados de vernos desplegar una diplomacia de costumbre, puntuada de vez en cuando por golpes de barbilla. \u00bfCu\u00e1les son los compromisos claros y seguidos? \u00bfEn el Sahel? \u00bfEn Medio Oriente ? \u00bfEn Ucrania? Solo la diplomacia clim\u00e1tica, desde los Acuerdos de Par\u00eds, ha sabido mantener una l\u00ednea constante y emprendedora.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En Francia, la reforma de las pensiones ha fracasado pol\u00edticamente porque se ha impuesto en contra de los sindicatos, en contra del mundo laboral, en contra del pueblo.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Francia solo recuperar\u00e1 su lugar cuando asuma su vocaci\u00f3n: ser una potencia de equilibrio e iniciativa en todos los foros multilaterales, as\u00ed como en todas las zonas de crisis del mundo, en torno a tres principios. En primer lugar, una diplomacia colectiva. Francia debe recuperar puntos de apoyo s\u00f3lidos para reconstruir mayor\u00edas duraderas. En segundo lugar, una diplomacia de iniciativa. No se trata de retirarnos para concentrar nuestras fuerzas, sino, por el contrario, de presentar en todas partes nuestras propuestas basadas en los principios de la solidaridad de los pueblos, la soberan\u00eda de los Estados-naci\u00f3n y la responsabilidad mundial. Una idea rechazada hoy puede convertirse en un triunfo ma\u00f1ana. En tercer lugar, una diplomacia pac\u00edfica. La guerra debe ser un \u00faltimo recurso y no una herramienta de influencia. No se puede ser un creador de paz cre\u00edble cuando se quiere recurrir a ella constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>La soberan\u00eda nacional, como expresi\u00f3n de nuestra libertad en el mundo, tambi\u00e9n pasa por una pol\u00edtica cultural ambiciosa, generosa y popular. Una pol\u00edtica que escape tanto al elitismo estrecho como al consumo masivo de las industrias culturales, que en el futuro estar\u00e1n cada vez m\u00e1s automatizadas. Francia es tambi\u00e9n eso: el factor humano.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda de nuestras soberan\u00edas esenciales, la soberan\u00eda popular, supone una democracia real, en la que los ciudadanos no se vean reducidos a un papel secundario, sino que recuperan los medios para actuar. Esto requiere instituciones comprensibles, procedimientos de deliberaci\u00f3n y participaci\u00f3n modernizados, una descentralizaci\u00f3n viva que devuelva la carne a la ciudadan\u00eda de proximidad, a escala de municipios, departamentos y regiones. Esto tambi\u00e9n implica volver a centrar la cuesti\u00f3n de la representaci\u00f3n: devolverle su lugar al Parlamento, revitalizar los partidos pol\u00edticos, rearmar los sindicatos, recrear lugares de compromiso colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La soberan\u00eda popular no puede conformarse con una votaci\u00f3n cada cinco a\u00f1os. Exige contrapoderes efectivos, informaci\u00f3n pluralista, derechos garantizados y un espacio p\u00fablico protegido. Se basa en una visi\u00f3n del ciudadano no como un consumidor de opini\u00f3n, sino como un sujeto de derechos y deberes. No puede desarrollarse en una democracia reducida a opciones de cat\u00e1logo. Necesita una Rep\u00fablica de ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la tercera soberan\u00eda, la soberan\u00eda individual, es la base moral de todo el edificio. No se confunde con el individualismo. Es el derecho de cada uno a ser reconocido en su dignidad, a disponer de s\u00ed mismo y a participar en la vida com\u00fan. Supone libertades efectivas de expresi\u00f3n, conciencia y asociaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n la posibilidad de una vida digna a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, la salud, el empleo y la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta soberan\u00eda hoy en d\u00eda no puede concebirse sin una exigencia ecol\u00f3gica democr\u00e1tica. Solo preservaremos nuestra libertad si respetamos las condiciones naturales de esta libertad. El agotamiento de la vida, el cambio clim\u00e1tico y el colapso del equilibrio planetario amenazan directamente la autonom\u00eda humana. Esta libertad individual es fr\u00e1gil, pero tambi\u00e9n la m\u00e1s fundamental. Da sentido a las otras dos. Sin ella, la soberan\u00eda nacional se convierte en dominaci\u00f3n; sin ella, la soberan\u00eda popular puede convertirse en tiran\u00eda. Es la garant\u00eda \u00faltima, el coraz\u00f3n moral del pacto democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La soberan\u00eda de la persona se basa en la autonom\u00eda de la Ilustraci\u00f3n: la del individuo capaz de razonar, juzgar y discernir. Se desarrolla en una cultura humanista que no sacraliza al individuo-rey, sino que sit\u00faa la dignidad humana en la cima del edificio republicano. Una dignidad que no es ni dada ni abstracta, sino conquistada y garantizada por las instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, esta soberan\u00eda debe renovarse. En la era de la inteligencia artificial, el <em>big data<\/em> y las plataformas globales, es necesario inventar una nueva generaci\u00f3n de derechos: los derechos cognitivos. Son derechos que ya no protegen solo nuestros cuerpos o nuestros bienes, sino nuestro esp\u00edritu, nuestra capacidad de juicio, nuestro libre albedr\u00edo. Esto comienza con la cuesti\u00f3n de los datos personales. Ya no se trata simplemente de garantizar su confidencialidad. Hay que redefinir su estatus: \u00bfson bienes privados? \u00bfBienes comunes? \u00bfExtensiones de la persona humana? Su captura, circulaci\u00f3n y reventa ya no pueden realizarse de forma opaca y asim\u00e9trica. Se hace indispensable una contractualizaci\u00f3n expl\u00edcita, universal y claramente oponible de su uso. Europa debe sentar las bases de una nueva soberan\u00eda digital, reconociendo a todos los ciudadanos el derecho a no ser asignados a una burbuja algor\u00edtmica, pero tambi\u00e9n un verdadero derecho al olvido para que la huella digital nunca se convierta en una identidad digital. Esto tambi\u00e9n implica repensar la propiedad intelectual en esta nueva era. No para frenar la innovaci\u00f3n, sino para garantizar su distribuci\u00f3n equitativa. Hay que trazar una frontera clara entre la invenci\u00f3n, que merece protecci\u00f3n, y la apropiaci\u00f3n indebida del conocimiento o de las creaciones colectivas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Solo preservaremos nuestra libertad si respetamos las condiciones naturales de esta libertad. El agotamiento de la vida, el cambio clim\u00e1tico y el colapso del equilibrio planetario amenazan directamente la autonom\u00eda humana.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de estos aspectos t\u00e9cnicos, se trata de reformular el lugar del derecho en nuestras sociedades. No como un instrumento de control o estigmatizaci\u00f3n, sino como garante de la responsabilidad compartida. Ser sujeto de derecho es ser responsable de sus actos, pero tambi\u00e9n tener derecho a pedir cuentas al Estado, a las empresas, a los algoritmos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, debemos defender la racionalidad misma. En la era de las \u00ab<em>verdades alternativas<\/em>\u00bb, de la manipulaci\u00f3n masiva y de la saturaci\u00f3n informativa, la libertad de pensamiento est\u00e1 amenazada no por la censura directa, sino por la interferencia permanente. Hay que devolver a la educaci\u00f3n su misi\u00f3n principal: no dictar lo que hay que pensar, sino aprender a pensar por uno mismo. La escuela debe volver a ser la instituci\u00f3n central de la soberan\u00eda individual.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad de expresi\u00f3n no puede ser absoluta si destruye las condiciones de la convivencia. Debe protegerse, pero enmarcarse en el respeto a la verdad, a la dignidad humana y la cohesi\u00f3n social. No es un contrasentido, sino una exigencia republicana. Es decir, esta libertad debe detenerse en las redes sociales donde comienza la voluntad deliberada de desinformar y envenenar nuestra democracia. No puede servir de pantalla para destruir el debate democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La dignidad de la persona tambi\u00e9n es material. Supone que cada uno tenga acceso a un m\u00ednimo vital: una vivienda digna, un empleo estable, una salud protegida. La libertad real solo puede existir si se garantizan las necesidades fundamentales. De lo contrario, sigue siendo una f\u00f3rmula vac\u00eda. Esta dignidad tambi\u00e9n se basa en el reconocimiento del m\u00e9rito, el esfuerzo y el compromiso personal. No para establecer una jerarqu\u00eda entre los seres, sino para ofrecer un lugar a cada uno. No una sociedad de excelencia en la que se desprecia a los perdedores, sino una sociedad justa en la que nadie es in\u00fatil. La Rep\u00fablica no es uniformidad. Es una promesa de que todos puedan mantenerse en pie, sin renegar de lo que son.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso debemos articular estas tres soberan\u00edas en un proyecto coherente. Una naci\u00f3n soberana en un Europa cosoberana, al servicio de un pueblo libre y de individuos protegidos. Una Rep\u00fablica que reconoce sus deudas, cumple sus promesas y prepara el futuro con lucidez.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha llegado el momento de un nuevo acto republicano que no sea simplemente defensivo, sino refundador. Un acto que responda a la crisis de la modernidad con una fidelidad activa a su ideal: emancipar a la humanidad, asumiendo sus l\u00edmites. Si nada est\u00e1 perdido, nada ser\u00e1 regalado. Esta lucha no es la de un bando pol\u00edtico, es la de una civilizaci\u00f3n. Es hora de llevarlo a cabo. Las tres soberan\u00edas no son bloques inm\u00f3viles, sino din\u00e1micas vivas. Se equilibran, se corrigen y se contienen mutuamente. La soberan\u00eda nacional sin soberan\u00eda popular se convierte en imperial. La soberan\u00eda popular sin la del ser humano se desliza hacia el autoritarismo. Y la soberan\u00eda de la persona, sin apoyo colectivo, se vuelve impotente.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo entregado a la hipercracia, a los imperios, a la confusi\u00f3n, el deber de la Rep\u00fablica es restaurar este equilibrio, mantenerse firme en sus principios, refundar su acci\u00f3n. Y seguir creyendo que la libertad no es un lujo, sino una necesidad vital. Que la justicia no es una debilidad, sino una fuerza. Y que el orden republicano no es una nostalgia, sino un futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>No estamos viviendo un simple periodo de turbulencias. Estamos atravesando un cambio de era. El mundo tal y como lo conoc\u00edamos se desmorona ante nuestros ojos. El planeta se agota, las sociedades se crispan, las democracias dudan de s\u00ed mismas. Un modelo de civilizaci\u00f3n basado en lo ilimitado, en la conquista de la naturaleza, en el crecimiento perpetuo y en una confianza ciega en la tecnolog\u00eda, se encuentra en un callej\u00f3n sin salida. Las se\u00f1ales est\u00e1n ah\u00ed, masivas, indiscutibles: desregulaci\u00f3n clim\u00e1tica, colapso de la vida, regreso de los conflictos armados, aumento de los reg\u00edmenes autoritarios, fatiga democr\u00e1tica, sentimiento difuso de despojo, impotencia, soledad. Frente a esto, el silencio ser\u00eda complicidad. La espera ser\u00eda deserci\u00f3n. Necesitamos encontrar un rumbo y retomar la iniciativa. Pero ya no se trata de prolongar las trayectorias antiguas, de remendar las promesas rotas. Se trata de inventar algo diferente. Un nuevo equilibrio. Una nueva fuerza. Una renovada fidelidad a lo que hemos sido y un valor tranquilo para lo que debemos llegar a ser. No se trata de un programa de reformas t\u00e9cnicas. Es una refundaci\u00f3n pol\u00edtica y moral. No mediante la ruptura brusca, sino mediante el enraizamiento, mediante la elevaci\u00f3n de la ambici\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo comienza con un reconocimiento: el de nuestros l\u00edmites. Porque, como he querido mostrar, la escasez planetaria es la fuente subterr\u00e1nea de todos los actuales desvar\u00edos pol\u00edticos. Su consideraci\u00f3n solidaria, racional y colectiva debe convertirse en la base del renacimiento democr\u00e1tico. La exigencia ecol\u00f3gica ya no puede ser una pol\u00edtica sectorial entre otras, sino una base de principios sobre la que reconstruir de forma m\u00e1s s\u00f3lida y sostenible. Debemos salir de la ilusi\u00f3n de un mundo sin l\u00edmites, de una humanidad todopoderosa. Debemos inscribir en nuestro derecho, en nuestra pol\u00edtica, en nuestra econom\u00eda, el principio de finitud. Esto requiere una revisi\u00f3n de nuestra relaci\u00f3n con la Tierra. No es un stock, es una condici\u00f3n de nuestra libertad. Debemos hacer de la neutralidad de carbono en 2050 un objetivo constitucional, vinculante y oponible. Debemos reconocer legalmente los ecosistemas y proteger el ciclo del agua, los suelos f\u00e9rtiles y los bosques primarios. Debemos poner fin a la explotaci\u00f3n indiscriminada de los recursos y retomar el control de los sectores estrat\u00e9gicos: energ\u00eda, agua, tecnolog\u00eda digital, transporte y alimentaci\u00f3n. Se trata de garantizar a las autoridades p\u00fablicas los instrumentos para la transici\u00f3n. No se trata de prohibir, sino de planificar. Por ejemplo, debemos aumentar los espacios protegidos que permitan el renacimiento de la biodiversidad y superar el compromiso diplom\u00e1tico del 17 % de las tierras protegiendo el equivalente al 25 % del territorio. Hay que relocalizar lo que es vital. Hay que desinvertir en lo que es t\u00f3xico. Hay que simplificar. La pol\u00edtica debe volver a ser una fuerza orientadora. Y en un mundo fragmentado e inestable, el papel de Francia y Europa es ser una fuerza de propuestas, como arquitectos de los bienes comunes mundiales, portadores de una diplomacia clim\u00e1tica activa, capaces de ofrecer alternativas a la brutalidad imperial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Todo comienza con un reconocimiento: el de nuestros l\u00edmites. Porque la escasez planetaria es la fuente subterr\u00e1nea de todos los actuales desvar\u00edos pol\u00edticos.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Todo esto conduce a una toma de conciencia: podemos decir \u201cno\u201d. Porque esta transici\u00f3n no ser\u00e1 suficiente si la democracia contin\u00faa erosion\u00e1ndose en la charlataner\u00eda o en la gesti\u00f3n sin visi\u00f3n. Es necesario restablecer la soberan\u00eda popular en su plenitud. Dar m\u00e1s peso a la palabra ciudadana, m\u00e1s tiempo a la deliberaci\u00f3n y m\u00e1s claridad a la decisi\u00f3n. El Parlamento no puede seguir siendo una c\u00e1mara de registro. Debe volver a ser el coraz\u00f3n palpitante del debate p\u00fablico democr\u00e1tico. El gobierno no puede seguir gobernando solo, mediante \u00f3rdenes o decretos. Debe aceptar la prueba del di\u00e1logo y someterse a la exigencia de coherencia. Los ciudadanos deben poder intervenir: mediante refer\u00e9ndum, convenio o iniciativa directa. Las colectividades territoriales deben ser liberadas de su tutela impl\u00edcita, dotadas de medios, autonom\u00eda y capacidad de innovaci\u00f3n pol\u00edtica. En cada barrio, en cada pueblo, hay que hacer renacer el sentimiento de una ciudadan\u00eda concreta, visible y activa. Y hay que proteger a los contrapoderes: los medios de comunicaci\u00f3n, la justicia, los sindicatos, las asociaciones. No son obst\u00e1culos, sino guardianes. Sin ellos, la democracia se convierte en una fachada. Con ellos, respira.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la soberan\u00eda no se detiene en el \u00e1mbito colectivo. Tambi\u00e9n debe pensarse a escala humana. \u00bfDe qu\u00e9 sirve la libertad si no se vive? \u00bfDe qu\u00e9 sirve la emancipaci\u00f3n si sigue siendo inaccesible? En el mundo que viene, habr\u00e1 que garantizar a cada uno los medios para vivir dignamente, pensar libremente y elegir su camino sin estar sujeto a su condici\u00f3n. Esto supone una fiscalidad justa, que corrija, redistribuya y valore el esfuerzo, con un acceso real a los derechos fundamentales: salud, vivienda, empleo, movilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, en toda Europa, la falta de nuevas viviendas frena el desarrollo de la juventud, agrava la precariedad y pesa sobre los recursos de los hogares. Debe darse prioridad a la construcci\u00f3n de nuevas viviendas, tanto para disponer de viviendas adicionales como para sustituir las viviendas con deficiencias t\u00e9rmicas que aumentan nuestra huella de carbono. En Francia, esto implica un plan quinquenal que programe y acompa\u00f1e la construcci\u00f3n efectiva de 500.000 viviendas al a\u00f1o. Y en un mundo gobernado por datos, algoritmos y la inteligencia artificial, habr\u00e1 que afirmar nuevos derechos: la transparencia de los sistemas, el control de los datos personales y el derecho a la explicaci\u00f3n. La soberan\u00eda digital debe prolongar la soberan\u00eda humana. Lo que debemos defender no es una tecnolog\u00eda, sino una conciencia ilustrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, nada de esto se mantendr\u00e1 si no sabemos reparar nuestro v\u00ednculo colectivo. La Rep\u00fablica no se sostiene solo por la ley. Se sostiene por una cierta idea de nosotros, por un tejido com\u00fan que ni la t\u00e9cnica ni la econom\u00eda son suficientes para tejer. Necesitamos recuperar una unidad que no sea uniformidad, un com\u00fan que respete las diferencias sin disolverlas. El laicismo debe defenderse, no como un arma, sino como una promesa republicana. Protege todas las conciencias, garantiza la neutralidad del Estado y hace posible la coexistencia en el respeto. No hay futuro republicano sin una pluralidad asumida. Esto supone reinvertir en los lugares de intercambio y de compartir: las bibliotecas, los centros sociales, las casas de cultura, los espacios de expresi\u00f3n. Tambi\u00e9n supone reconstruir un pacto intergeneracional: que los j\u00f3venes tengan su lugar, que los mayores sean considerados y escuchados. Que cada uno pueda proyectarse en la sociedad y reconocerse en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la naci\u00f3n no es un reflejo. Es un proyecto. No nace de la exclusi\u00f3n, sino del compromiso com\u00fan. No se proclama, se construye cada d\u00eda. Y Francia, si quiere ser fiel a s\u00ed misma, debe volver a ser capaz de hablar alto y claro, en casa y en el mundo. Ya no puede contentarse con ser una potencia que gestiona. Debe volver a ser una potencia que eleva, protege y une.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La naci\u00f3n no es un reflejo. Es un proyecto. Ser\u00e1 el de la Rep\u00fablica de los vivos. Una Rep\u00fablica de l\u00edmites, de justicia, de dignidad.<\/p><cite>Dominique de Villepin<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo que proponemos aqu\u00ed no es un ideal inalcanzable. Es un horizonte de responsabilidad. Es un llamado a reencontrarnos con lo que tenemos de m\u00e1s valioso: nuestra capacidad de decir \u00abnosotros\u00bb, de decidir juntos, de hacer un trabajo com\u00fan. El siglo XXI no ser\u00e1 el de los imperios, si quiere seguir siendo humano. Ser\u00e1 el de la Rep\u00fablica de los vivos. Una Rep\u00fablica de l\u00edmites, de justicia, de dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo agitado, atravesado por miedos y fracturas, por renuncias y a veces incluso por renegaciones, no bastar\u00e1 con decir no. Tambi\u00e9n hay que tener el valor de decir s\u00ed a lo que nos une y nos eleva. S\u00ed a una Rep\u00fablica restaurada, donde se recupere la libertad, se garantice la igualdad y se experimente la fraternidad. S\u00ed, a una democracia rejuvenecida, donde el pueblo recupera su lugar como soberano y no como siervo. S\u00ed, a una Europa finalmente poderosa, que asegura la paz en el continente y contribuye al equilibrio del mundo. S\u00ed, a un mundo m\u00e1s respirable, m\u00e1s humano, m\u00e1s justo, donde retrocede la barbarie y avanza la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Franceses, europeos, juntos llevamos la memoria de las rupturas, de los imperios, de las dominaciones, de las barbaries inauditas del siglo XX. Pero de estas ruinas naci\u00f3 una idea de derecho, de paz, de cooperaci\u00f3n. Un deseo de construir un espacio com\u00fan donde la fuerza no imponga la ley, donde la arbitrariedad no imponga la justicia. Nos corresponde hacer que este legado siga vivo hoy en d\u00eda, impulsado por las exigencias de las generaciones futuras y el ejemplo de las que nos precedieron. Este legado no nos encierra. Nos confiere una responsabilidad especial, la de mantener sin temblar el fr\u00e1gil hilo de una humanidad viva, de una conciencia universal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente a la nueva ecuaci\u00f3n imperial, en Francia, en Europa y en el mundo tenemos la opci\u00f3n de escribir otra historia. <\/p>\n<p>Una pieza de doctrina de Dominique de Villepin.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":62873,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1047],"tags":[],"staff":[1060],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-63092","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-europa-frente-a-trump-que-hay-que-hacer","staff-dominique-de-villepin","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El poder de decir No - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/07\/el-poder-de-decir-no\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El poder de decir No - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Frente a la nueva ecuaci\u00f3n imperial, en Francia, en Europa y en el mundo tenemos la opci\u00f3n de escribir otra historia.   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