{"id":6260,"date":"2022-07-29T06:21:00","date_gmt":"2022-07-29T05:21:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=6260"},"modified":"2022-07-29T10:10:25","modified_gmt":"2022-07-29T09:10:25","slug":"cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/","title":{"rendered":"Cuerpos mordaces y lenguajes reunidos. El espacio p\u00fablico en potencia"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/arte\/escalas-del-residir\/\">En este enlace<\/a>&nbsp;encontrar\u00e1 los dem\u00e1s episodios de esta serie de verano en colaboraci\u00f3n con la revista&nbsp;<a href=\"https:\/\/levisiteur.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Le Visiteur<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">\u00bfSabe c\u00f3mo perderse en Siena? No encontrar el camino de vuelta es una experiencia muy com\u00fan; s\u00f3lo hace falta un poco de ignorancia. Pero perderse en una ciudad como se pierde uno en un bosque, eso requiere educaci\u00f3n. En su <em>Infancia berlinesa<\/em>, Walter Benjamin hace esta distinci\u00f3n crucial, antes de a\u00f1adir: \u00abPar\u00eds me ense\u00f1\u00f3 el arte de perderse\u00bb. Para ello, es necesario desbaratar la se\u00f1al\u00e9tica que marca todo el suelo, de manera invasiva, bloquea el horizonte y raya el cielo en nuestras ciudades modernas. Es esa se\u00f1al\u00e9tica la que hoy pretende espaciarnos, distinguir los lugares p\u00fablicos y asignar los territorios de nuestros deseos. Creemos que nos muestra el camino, cuando en realidad es todo lo contrario: hace que desaprendamos a perdernos, nos sumerge en la <em>selva oscura<\/em> de Dante, un bosque que s\u00f3lo es oscuro por los escritos que lo ensombrecen. No es que falten caminos, sino que, al estar rodeado de todos los caminos posibles, el caminante, como no puede perderse, se pierde para siempre. Es entonces como el desgraciado que canta el coro de la <em>Ant\u00edgona<\/em> de S\u00f3focles: \u00abTeniendo todos los caminos, sin camino, camina hacia la nada\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-1-6260' title='Seg\u00fan Cl\u00e9ment Rosset, &lt;em&gt;Le R\u00e9el. Trait\u00e9 de l\u2019idiotie&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Minuit, 1977, p. 14.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta p\u00e9rdida de orientaci\u00f3n, que nos dirige y constri\u00f1e hacia los espacios obligatorios \u2014\u00bfy c\u00f3mo podr\u00eda ser el espacio p\u00fablico el lugar de una obligaci\u00f3n cualquiera, si no es dej\u00e1ndose deslizar por una pendiente sem\u00e1ntica de lo m\u00e1s peligrosa, ya que conduce del bien p\u00fablico al orden p\u00fablico?\u2014 puede despertar las ganas de otros lados. El sue\u00f1o de Roland Barthes es bien conocido: un viaje a Jap\u00f3n le sirvi\u00f3 para darse un ba\u00f1o rejuvenecedor en una lengua desconocida. Le cay\u00f3 como anillo al dedo, ya que el <em>fl\u00e2neur<\/em> perdido de Tokio, cansado del desorden sem\u00e1ntico en el que todo lo visible se vuelve legible, trabajaba en una \u00e9tica del signo vac\u00edo: a Barthes le llama la atenci\u00f3n lo que denomina \u00abla extraordinaria delicadeza del tratamiento del significante\u00bb, que no deja lugar al no-signo, pero admira a\u00fan m\u00e1s el hecho de que ese imperio de los signos no signifique nada en \u00faltima instancia, en el sentido de que es un mundo \u00abestrictamente sem\u00e1ntico y estrictamente ateo\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-2-6260' title='Roland Barthes, \u00abSur \u201cS\/Z\u201d et \u201cL\u2019Empire des signes\u201d, entretien, Les Lettres fran\u00e7aises, 21 mai 1970\u00bb, en &lt;em&gt;\u0152uvres compl\u00e8tes&lt;\/em&gt;, \u00c9ric Marty (ed.), vol. III, Livres, textes, entretiens, 1968-1971, Par\u00eds, Seuil, 2002, pp. 655-670, en particular p. 667.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. No se reconoce nada porque uno no se encuentra a s\u00ed mismo ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000032-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000032-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000032-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000032-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000032-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Mengzhi Zheng, <em>Aplatir le ciel<\/em> \u00a9 Bony\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Esta experiencia urbana, como ha demostrado Maurice Pinguet&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-3-6260' title='Maurice Pinguet, &lt;em&gt;Le Texte Japon&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Seuil, 2009.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>, reinventa el arte de perderse. No s\u00f3lo porque las calles de la ciudad no tienen nombre, sino porque el visitante occidental busca en vano, en la ciudad japonesa, ese centro lleno donde confluyen todos los valores de la civilizaci\u00f3n: la espiritualidad, el poder, la mercanc\u00eda, la palabra. A la vez \u00abprohibido e indiferente\u00bb, el centro est\u00e1 vac\u00edo. Sin embargo, es un lugar de autoridad, ya que est\u00e1 \u00abhabitado por un emperador que nunca se ve, es decir, literalmente, por qui\u00e9n sabe qui\u00e9n\u00bb. Por lo tanto, representa \u00abla idea evaporada, que permanece all\u00ed no para irradiar ning\u00fan poder, sino para dar a todo el movimiento urbano el apoyo de su vac\u00edo central, forzando la circulaci\u00f3n a una desviaci\u00f3n perpetua\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-4-6260' title='Roland Barthes, &lt;em&gt;L\u2019Empire des signes &lt;\/em&gt;[1970], en &lt;em&gt;\u0152uvres compl\u00e8tes&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;op. cit.&lt;\/em&gt;, vol. III, pp. 347-446, en particular p. 374'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>No encontrar el camino de vuelta es una experiencia muy com\u00fan; s\u00f3lo hace falta un poco de ignorancia. Pero perderse en una ciudad como se pierde uno en un bosque, eso requiere educaci\u00f3n. <\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfPero en Siena? Vuelvo a plantear la pregunta: \u00bfc\u00f3mo puede uno perderse en Siena cuando todo, en este sistema de pendientes y declives que conforman la ciudad, lleva al caminante, aunque se distraiga \u2014en realidad, sobre todo si se distrae\u2014 con una suave violencia, a <em>encontrarse<\/em> en el hueco de las colinas, en el cruce de las muescas que conforman la c\u00f3ncava concha de la Piazza del Campo? Basta con cerrar los ojos, dejar de pensar en ello, dejarse guiar por los pasos, y entonces, los complicados vericuetos de nuestros itinerarios m\u00e1s azarosos o err\u00e1ticos se detendr\u00e1n por completo, en el deslumbramiento redescubierto del horizonte sien\u00e9s. All\u00ed, las casas se extienden para proporcionar ese bello espaciado que nos recuerda que la arquitectura es el arte de mantener, en amistad, los espacios de la ciudad. Embri\u00e1guese como el c\u00f3nsul de <em>Bajo el volc\u00e1n<\/em>, la versi\u00f3n ebria de la <em>Comedia<\/em> de Dante, y ser\u00e1 lo mismo: su andar ser\u00e1 a la vez incierto y decidido, pues aqu\u00ed siempre fracasar\u00e1, como el agua que corre cuesta abajo y desemboca inevitablemente en su cuenca de recepci\u00f3n. Tanto si se trata de la c\u00e1vea de un teatro antiguo como de una concha con bordes finamente orlados, se pueden multiplicar las met\u00e1foras m\u00e1s o menos erotizadas, el hecho se mantiene: el lugar es una trampa. No se puede escapar: nadie ha conseguido desobedecer el orden urbano que nos indica que debemos encontrar nuestro camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Si uno es arquitecto, y tal vez incluso historiador de la arquitectura, sin duda ha aprendido a amar la tiran\u00eda de los puntos de fuga, la condensaci\u00f3n extrema de sentido que pliega todos los valores de la civilizaci\u00f3n urbana \u2014intercambio, equilibrio, transparencia, seguridad, armon\u00eda, intensidad\u2014 en un solo lugar. Incluso podr\u00edamos apostar que la reuni\u00f3n de todas esas virtudes est\u00e1 adornada con el hermoso nombre de espacio p\u00fablico. \u00bfC\u00f3mo contrariarla cuando lo que nos lleva a ella es el poder de la fuerza en el signo que llamamos, en arquitectura, belleza&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-5-6260' title='Seg\u00fan la definici\u00f3n de Louis Marin, &lt;em&gt;Politiques de la repr\u00e9sentation&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Kim\u00e9, 2005, retomada en Patrick Boucheron, \u00abL\u2019implicite du signe architectural : notes sur la rh\u00e9torique politique de l\u2019art de b\u00e2tir entre Moyen \u00c2ge et Renaissance \u00bb, &lt;em&gt;Perspective&lt;\/em&gt;, 2012-1, pp. 173-180.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>? \u00bfC\u00f3mo frustrarla cuando asistimos, impotentes y admirados, a la recapitulaci\u00f3n de todas las \u00abenunciaciones pedestres\u00bb de las que hablaba Michel de Certeau en una sola frase urbana en la que el susurro de las conversaciones en la ciudad da paso a la monodia del discurso de la ciudad sobre la ciudad&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-6-6260' title='Jean-Christophe Bailly, &lt;em&gt;La Phrase urbaine&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Seuil, 2013.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>? \u00bfC\u00f3mo? Tal vez escuchando lo que la lengua traiciona en la expresi\u00f3n \u00abhacer espacio\u00bb, que aqu\u00ed significa tanto hacer un espacio como hacerle espacio a algo, un espacio vac\u00edo o un espacio limpio; m\u00e1s precisamente a\u00fan, hacer espacio en el sentido de dar lugar, es decir, en \u00faltima instancia, hablar en nombre de aquellos a los que uno representa: yo estoy aqu\u00ed y ellos no.<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio p\u00fablico es, pues, en definitiva, cosa de cuerpos que hablan, y por eso cualquier an\u00e1lisis arquitect\u00f3nico a la manera de Arist\u00f3teles (un lugar es donde dos cuerpos no pueden estar juntos) debe completarse, siempre en t\u00e9rminos aristot\u00e9licos, con una reflexi\u00f3n sobre el lenguaje que instituye al animal pol\u00edtico que es el hombre en sociedad. Para perderse en Siena, habr\u00eda que adoptar el punto de vista de las bestias, \u00e9sas que siempre aparecen de forma repentina e improvisada para resquebrajar los bloques de prosa de Federigo Tozzi con sus agudos puntos de vista sobre el bien de las cosas. \u00abMi alma creci\u00f3 a la sombra silenciosa de Siena, apartada, sin amistades, enga\u00f1ada cada vez que pidi\u00f3 ser conocida\u00bb, escribe el narrador de ese suntuoso libro, \u00aby a lo largo de sus calles empinadas, sus edificios me parec\u00edan desprendimientos que me asustaban\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-7-6260' title='Federigo Tozzi, &lt;em&gt;Les B\u00eates &lt;\/em&gt;[1917], Philippe Di Meo (trad.), Par\u00eds, Jos\u00e9 Corti, 2012, pp. 15, 61.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Es desde esa inquietud que quisiera partir aqu\u00ed para despejar la plaza c\u00edvica de ese efecto de evidencia que llamaremos lugar com\u00fan, buscando circunscribir ese vac\u00edo central del que hablaba Roland Barthes, esa \u00abidea evaporada\u00bb que hace imposible el consentimiento un\u00e1nime.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Vuelvo a plantear la pregunta: \u00bfc\u00f3mo puede uno perderse en Siena cuando todo, en este sistema de pendientes y declives que conforman la ciudad, lleva al caminante, aunque se distraiga \u2014en realidad, sobre todo si se distrae\u2014 con una suave violencia, a <em>encontrarse<\/em> en el hueco de las colinas, en el cruce de las muescas que conforman la c\u00f3ncava concha de la Piazza del Campo?<\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Y en primer lugar, cuando un arquitecto, un historiador, un jurista y un fil\u00f3sofo hablan sobre el espacio p\u00fablico, \u00bfest\u00e1n diciendo lo mismo? Por supuesto que no, y la belleza del lugar probablemente no calmar\u00e1 su disputa. Al evocar la serena seguridad de las plazas c\u00edvicas de las comunas italianas, intentaban en primer lugar perturbar lo evidente: la historia urbana niega a los espacios p\u00fablicos cualquier cualidad arquitect\u00f3nica que no sea la de acoger y ordenar cuerpos mordaces y lenguajes reunidos. Por ello, en las siguientes p\u00e1ginas apenas nos detendremos a describir el poder de asombro de esos arreglos arquitect\u00f3nicos y preferiremos medir la intensidad con la que se aprovecha su poder hist\u00f3rico. Porque el recurso al pasado sirve, una vez m\u00e1s, para arrojar destellos de inteligibilidad sobre un presente incierto. \u00bfQu\u00e9 hace que sea incierto? Algunas confusiones que intentaremos disipar, como por ejemplo, el hecho de que los lugares p\u00fablicos no garantizan el despliegue de un espacio p\u00fablico m\u00e1s de lo que lo prometen. Esta historia no s\u00f3lo est\u00e1 hecha de formas sino de luchas, no s\u00f3lo de reuniones sino de dispersi\u00f3n, pues el momento eminentemente pol\u00edtico es siempre aquel en el que nos separamos, nos \u201cdesreunimos\u201d. Por lo tanto, no nos afligiremos demasiado por no compartir las mismas palabras para expresar el lugar com\u00fan, porque \u00e9sta es la hip\u00f3tesis que pretendemos poner a prueba aqu\u00ed: es en su espaciamiento donde se sit\u00faa el poder propiamente hist\u00f3rico del espacio p\u00fablico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000020-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000020-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000020-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000020-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000020-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Mengzhi Zheng, <em>Aplatir le ciel<\/em> \u00a9 Bony\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Desmontaje del espacio p\u00fablico&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es, pues, mi propuesta: partir de la plaza c\u00edvica italiana, en la que parecen superponerse idealmente todas las cualidades arquitect\u00f3nicas, pol\u00edticas, jur\u00eddicas y filos\u00f3ficas del espacio p\u00fablico, e intentar desmontarlas, \u201cdesreunirlas\u201d, y profanar, en el lugar mismo de su apoteosis, esa falsa evidencia visual que enga\u00f1a a la mirada, pero tambi\u00e9n, como acabamos de sugerir, como trampa. Es hacernos violencia, tanto amamos esta plaza c\u00edvica italiana, tanto nos han educado, y durante tanto tiempo, para amarla, es decir, para someternos a esa honorable forma de dominaci\u00f3n que llamamos admiraci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n deber\u00edamos ser capaces de hacer una genealog\u00eda, aunque s\u00f3lo sea para recuperar el arte de perderse. Empecemos, pues, por una pregunta muy sencilla, que Richard Goldthwaite planteaba al principio de un libro magistral en el que examinaba la producci\u00f3n y el consumo de obras de arte en la Italia del Renacimiento: \u00bfpor qu\u00e9 Italia produjo tanto arte en el Renacimiento&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-8-6260' title='Richard Goldthwaite, &lt;em&gt;Wealth and the Demand for Art in Italy, 1300-1600&lt;\/em&gt;, Baltimore-Londres, Johns Hopkins University Press, 1993, p. 1.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>? Lo que, traducido al orden de nuestras preocupaciones actuales, dar\u00eda esto: \u00bfpor qu\u00e9 en Italia se construyeron tantas plazas, tan bellas y convincentes que todav\u00eda parecen ajustarse a nuestra idea de lo que debe ser un espacio p\u00fablico?<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/07\/26\/para-mi-italia-es-ante-todo-una-relacion-politica-con-el-mundo-conversacion-con-patrick-boucheron\/\">Por qu\u00e9 Italia, en efecto.<\/a> La respuesta s\u00f3lo puede ser hist\u00f3rica y pol\u00edtica. Fue en el centro y el norte de Italia donde la experiencia comunal alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo grado de intensidad social, desde el siglo XII. Por experiencia comunal entendemos la producci\u00f3n social de un modelo in\u00e9dito de gubernamentalidad que acompa\u00f1a a la emancipaci\u00f3n urbana, y que se basa esencialmente en la elecci\u00f3n de magistrados, en la deliberaci\u00f3n de los ciudadanos, en la colegialidad de las decisiones y en el control de las \u00e9lites, todo lo cual puede ser visto como una conspiraci\u00f3n, es decir, una comunidad pol\u00edtica soldada por un juramento hecho en com\u00fan&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-9-6260' title='Claude Lefort, \u00abL\u2019Europe : civilisation urbaine\u00bb, &lt;em&gt;Esprit&lt;\/em&gt;, no. 303, 2004, pp. 225-243.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada, se imponen dos precisiones: la primera se refiere a la especificidad italiana en el proceso que, en mayor o menor medida, anima a toda la Europa urbana. Se trata de una acentuaci\u00f3n m\u00e1s que de una excepci\u00f3n, por lo que merece ser comparada con otras formas acentuadas del mismo fen\u00f3meno, como en las ciudades de Flandes. La segunda se refiere a la eficacia urbana de la formulaci\u00f3n anterior: una experiencia que puede verse como una conjura de voluntades reunidas. Porque el espacio p\u00fablico del que tenemos que hablar es mucho m\u00e1s que el escenario de lo pol\u00edtico que, para ser eficaz, tiene que repetirse sin cesar; es, de hecho, su principal protagonista. En otras palabras, en este teatro del poder, las ciudades, en sus formas materiales, desempe\u00f1a el papel principal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u00bfPor qu\u00e9 en Italia se construyeron tantas plazas, tan bellas y convincentes que todav\u00eda parecen ajustarse a nuestra idea de lo que debe ser un espacio p\u00fablico?<\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por tanto, es necesario volver a partir de la morfog\u00e9nesis de los espacios construidos. En la Italia comunal, el dise\u00f1o de la ciudad fue la continuaci\u00f3n de la guerra feudal por otros medios, y mucho m\u00e1s que la propagaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos polarizados por las iglesias y luego por los palacios c\u00edvicos y sus instalaciones monumentales; fue la disposici\u00f3n de las dependencias y de las clientelas seg\u00fan las ra\u00edces de linaje de las grandes familias lo que constituy\u00f3 el principal modelo de ordenamiento de las territorialidades urbanas. Todo el esfuerzo de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica de una ciudad como Venecia, a partir del siglo XIII, fue para mostrarse conformada por el poder p\u00fablico, cuando en realidad todo era obra de la iniciativa privada y de las estrategias territoriales de los establecimientos religiosos. Lo cierto es que las pol\u00edticas urban\u00edsticas aplicadas por las comunas, sobre todo en su fase \u00abpopular\u00bb \u2014es decir, a partir del momento en que la ampliaci\u00f3n de la base social de los <em>regimi di popolo<\/em> propici\u00f3 su realizaci\u00f3n institucional\u2014 acompa\u00f1aron las lentas y pacientes conquistas del espacio p\u00fablico, que vinieron a matizar y luego a contrarrestar las solidaridades vecinales dominadas por lo que se ha llamado, sobre todo en el caso de G\u00e9nova, \u00aburbanismo de lo privado\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-10-6260' title='\u00c9lisabeth Crouzet-Pavan, \u00ab La ville et ses villes possibles : sur les exp\u00e9riences sociales et symboliques du fait urbain (Italie du centre et du Nord, fin du Moyen \u00c2ge) \u00bb, en Jean-Claude Maire Vigueur (dir.), &lt;em&gt;D\u2019une ville \u00e0 l\u2019autre : structures mat\u00e9rielles et organisation de l\u2019espace dans les villes europ\u00e9ennes (xiiie-xvie si\u00e8cles)&lt;\/em&gt;, Roma, \u00c9cole fran\u00e7aise de Rome, 1989, pp. 643-680.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La historiograf\u00eda ha celebrado durante mucho tiempo el desarrollo de una ciudad unificada por sus murallas, imantada por sus plazas c\u00edvicas, aireada por un sistema de calles descongestionado, demostrando as\u00ed la nueva capacidad de las \u00e9lites dirigentes para concebir una planificaci\u00f3n global del espacio urbano. Hoy sabemos que esta imposici\u00f3n de la idea del bien com\u00fan implic\u00f3 tambi\u00e9n iniciativas de car\u00e1cter m\u00e1s modesto, trabajando en particular sobre los espacios de sociabilidad activa, como el pozo. Cuando es capturado por la curia, la gente debe llenar sus jarras en el coraz\u00f3n del complejo de edificios familiares: es entonces la propia forma urbana la que constri\u00f1e los desplazamientos cotidianos hacia un lugar eminentemente privado, fuera del alcance de la vigilancia municipal. Por eso, la fuente p\u00fablica es probablemente la afirmaci\u00f3n arquitect\u00f3nica m\u00e1s clara de la ideolog\u00eda del bien com\u00fan, y por eso suele ser objeto de considerables inversiones, tanto financieras como art\u00edsticas y tecnol\u00f3gicas (pensemos, por ejemplo, en la Fontana maggiore de Perugia, que requiere un sistema de tuber\u00edas subterr\u00e1neas que extraen el agua a m\u00e1s de tres kil\u00f3metros del centro de la ciudad).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9se es el esfuerzo, a la vez urban\u00edstico, normativo y social, de la autoridad comunal: se trata, en primer lugar, de delimitar los espacios p\u00fablicos, no asign\u00e1ndoles propiedades arquitect\u00f3nicas precisas, sino normalizando las pr\u00e1cticas sociales que acogen y suscitan. Un espacio p\u00fablico no es tanto un lugar como un uso social de ese lugar; ciertas normas de comportamiento (definidas por estatutos comunales que distinguen, por ejemplo, entre el tr\u00e1fico legal y el ilegal, donde se acepta a los cambistas pero se excluye el comercio de alimentos, etc.) lo definen con m\u00e1s seguridad que sus dimensiones o sus disposiciones urban\u00edsticas&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-11-6260' title='\u00c9lisabeth Crouzet-Pavan, \u00ab \u201cPour le bien commun\u201d&amp;#8230; \u00c0 propos des politiques urbaines dans l\u2019Italie communale \u00bb, en \u00c9lisabeth Crouzet-Pa-van (dir.), &lt;em&gt;Pouvoir et \u00e9dilit\u00e9. Les grands chantiers dans l\u2019Italie communale et seigneuriale&lt;\/em&gt;, Roma, \u00c9cole fran\u00e7aise de Rome, 2003, pp. 11-40.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En todas partes se afirman las disposiciones legales destinadas a enderezar las calles, <em>recta l\u00ednea<\/em> o <em>ad cordam<\/em>. Aunque las primeras listas de <em>magistri edificiorum<\/em> en Roma datan de 1227 y en Palermo los \u00abmaestros de las inmundicias\u00bb tambi\u00e9n intentaron delimitar, acotar y contener todas las proyecciones del espacio privado sobre la v\u00eda p\u00fablica, el documento m\u00e1s caracter\u00edstico de esta ambici\u00f3n es el <em>Liber terminorum<\/em> de Bolonia, redactado en 1294. Es el resultado de una encuesta realizada por los ocho <em>domini<\/em>, asistidos por cuatro notarios y un agrimensor, para verificar la ubicaci\u00f3n de los 460 mojones de m\u00e1rmol plantados por la comuna cuarenta a\u00f1os antes, e instalar otros nuevos para delimitar el espacio p\u00fablico contra las invasiones&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-12-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-12-6260' title='Jacques Heers, &lt;em&gt;Espaces publics, espaces priv\u00e9s dans la ville. Le &lt;\/em&gt;Liber terminorum &lt;em&gt;de Bologne (1294)&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, CNRS, 1984.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000013-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000013-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000013-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000013-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000013-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Mengzhi Zheng, <em>Aplatir le ciel<\/em> \u00a9 Bony\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Tanto desde el punto de vista urban\u00edstico como normativo, la comuna se comprometi\u00f3 a allanar el espacio urbano y, sobre todo, a librarlo de esos enclaves se\u00f1oriales que el jurista Bartole de Sassoferrato describi\u00f3 a mediados del siglo XIV en su <em>Tractatus de regimine civitatis<\/em> (\u00abTratado sobre el modo de gobernar las ciudades\u00bb) como las manifestaciones m\u00e1s repugnantes de la tiran\u00eda. En adelante, se impuso una delimitaci\u00f3n m\u00e1s clara, en la que el corte n\u00edtido de la fachada triunf\u00f3 sobre cortes m\u00e1s discontinuos, como las de los p\u00f3rticos y las logias en el siglo XV, que eran lugares intermedios entre el espacio dom\u00e9stico de la casa y el espacio p\u00fablico de la calle, lugares de una interfaz social que la nueva tendencia a la separaci\u00f3n de espacios hac\u00eda indeseable. Tanto es as\u00ed que podr\u00eda decirse que la arquitectura humanista del \u00faltimo tercio del Quattrocento estetiz\u00f3 la segregaci\u00f3n urbana&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-13-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-13-6260' title='Esta hip\u00f3tesis se desarrolla en Patrick Boucheron, &lt;em&gt;De l\u2019\u00e9loquence architecturale. Milan, Mantoue, Urbino (1450-1520)&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, \u00c9ditions B2, 2014.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La arquitectura humanista del \u00faltimo tercio del Quattrocento estetiz\u00f3 la segregaci\u00f3n urbana<\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Estetizaci\u00f3n probablemente no sea la palabra adecuada para designar el discurso de s\u00e9quito de los poderes que se inscribe en el terreno como narrativa de los espacios. Ser\u00eda mejor decir embellecimiento de la segregaci\u00f3n urbana, recordando la lecci\u00f3n de Alberti: todo embellecimiento es una defensa, ya que el poder de construir es ante todo un deseo de estar al abrigo de la mirada de los envidiosos. Escribe en su <em>De re aedificatoria<\/em>: \u00abPero la belleza obtendr\u00e1, incluso de los enemigos ac\u00e9rrimos, que moderen su ira y consientan en dejarla inviolada\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-14-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-14-6260' title='Leon Battista Alberti, &lt;em&gt;L\u2019Art d\u2019\u00e9difier&lt;\/em&gt;, traducido, presentado y anotado por Pierre Caye y Fran\u00e7oise Choay, Par\u00eds, Seuil, 2004, p. 278 (libro VI, cap. ii, 447).'><sup>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En otras palabras, es propiamente desarmante. Es suponer la universalidad y la invariabilidad de una disposici\u00f3n antropol\u00f3gica para captarla: \u00abuno puede preguntarse por qu\u00e9 la naturaleza nos hace sentir inmediatamente a todos, ignorantes o sabios, lo que es correcto o incorrecto en la concepci\u00f3n de las cosas y en su ejecuci\u00f3n, especialmente en aquellos asuntos en los que el sentido de la vista supera en agudeza a todos los dem\u00e1s\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-15-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-15-6260' title='&lt;em&gt;Ibid&lt;\/em&gt;., p. 97 (libro II, cap. i, 95).'><sup>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Esta idea albertiana es extra\u00f1a, porque todo en la historia la desmiente \u2014sobre todo cuando se recuerda que Leon Battista Alberti se dirig\u00eda en primer lugar a esos potenciales mecenas que eran los grandes comerciantes y los altos dignatarios de las \u00f3rdenes religiosas, pero sobre todo a los pr\u00edncipes a los que promet\u00eda as\u00ed la obediencia de los s\u00fabditos intimidados por la armon\u00eda arquitect\u00f3nica. Es una idea extra\u00f1a, pero poderosa, ya que da cuenta de la eficacia propiamente pol\u00edtica que los pr\u00edncipes esperaban, no s\u00f3lo de la construcci\u00f3n de edificios, sino tambi\u00e9n del embellecimiento de las ciudades, en una sociedad pol\u00edtica que sin duda ya no cre\u00eda en la eficacia pol\u00edtica del juramento hecho en com\u00fan&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-16-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-16-6260' title='Agradezco a Pierre Caye por haberme sugerido esta idea.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda por ver por qu\u00e9 esta extra\u00f1a y poderosa idea nos atrae tanto. La respuesta es f\u00e1cil: nos gusta porque nos reconforta y nos justifica. Desde el punto de vista de la creaci\u00f3n arquitect\u00f3nica, el <em>De re aedificatoria<\/em> es, en efecto, un \u00abtexto instaurador\u00bb, como escribi\u00f3 Fran\u00e7oise Choay, pero lo que instaura no es tanto el valor est\u00e9tico de la arquitectura como el estatuto social del arquitecto: lo que est\u00e1 en juego es su relaci\u00f3n con el poder, con el p\u00fablico, con el dinero y, sobre todo, con la idea que tiene de s\u00ed mismo, a trav\u00e9s de la cuesti\u00f3n, que me parece crucial, de la autorialidad de la obra arquitect\u00f3nica. Alberti no escribi\u00f3 tanto un arte de la construcci\u00f3n como un tratado pol\u00edtico sobre el acto de edificar: <em>aedificatorius<\/em> puede ser glosado a la manera bourdieusiana como \u00ablo que significa construir\u00bb. El tratado asigna al arquitecto el papel de traductor que debe \u00abacompa\u00f1ar constantemente la historia y explicitar, a trav\u00e9s de su funci\u00f3n mediadora, la expresi\u00f3n del poder\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-17-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-17-6260' title='Franco y Stefano Borsi, &lt;em&gt;Alberti. Une biographie intellectuelle&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Hazan, 2006, p. 73.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por eso establece la pr\u00e1ctica arquitect\u00f3nica como un arte de persuasi\u00f3n, una de las ramas de la ret\u00f3rica. De ah\u00ed la dimensi\u00f3n esencialmente enunciativa de la <em>trattatistica<\/em> renacentista, que sigue a los \u00abescritos argumentativos\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-18-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-18-6260' title='Fran\u00e7oise Choay, &lt;em&gt;La R\u00e8gle et le mod\u00e8le. Sur la th\u00e9orie de l\u2019architecture et de l\u2019urbanisme&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Seuil, 1980, p. 38.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> de los tratados urbanos. Pero si podemos seguir al autor de <em>La regla y el modelo<\/em> en este punto, debemos tener cuidado de no creer que el espacio p\u00fablico de las ciudades europeas se construy\u00f3 antes de ser pensado, y se pens\u00f3 cuando ya no se pod\u00eda construir. Desde el siglo XIII hasta el XV, se despleg\u00f3 por primera vez como espacio calificado, y lo que lo califica son menos las propiedades arquitect\u00f3nicas que las formas de decirlo. Ahora bien, un espacio calificado est\u00e1 siempre en condiciones de ser descalificado, y es a esta reversibilidad de la experiencia hist\u00f3rica a la que debemos dirigir ahora nuestra atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una experiencia pol\u00edtica reversible&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que el tiempo ha reunido, le corresponde a la historia desunirlo, si es que la historia es ese ejercicio de pensamiento cr\u00edtico que consiste en perturbar la evidencia del mundo tal como es, mostrando que en cada momento, el mundo \u2014y si digo el mundo a los arquitectos, bien pueden o\u00edr: la ciudad, en tanto que es lo m\u00e1s grande que los hombres pueden construir en este mundo&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-19-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-19-6260' title='V\u00e9ase Emanuele Coccia, &lt;em&gt;Le Bien dans les choses&lt;\/em&gt;, traduit de l\u2019italien par Martin Rueff, Par\u00eds, Payot et Rivages, 2013.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span><\/span>\u2014 puede llegar a ser diferente de lo que es. Este apilamiento de significados entre las virtudes arquitect\u00f3nicas, pol\u00edticas, filos\u00f3ficas y jur\u00eddicas del espacio p\u00fablico es un momento de una historia que celebramos en su apogeo albertiano, pero que puede deshacerse, y que, en el siglo XV, ya se ha deshecho muchas veces. Y esta derrota del espacio p\u00fablico, cuando se produce, es ante todo un acontecimiento del lenguaje. Hoy podemos entenderlo f\u00e1cilmente: es el empobrecimiento del lenguaje pol\u00edtico (es decir, m\u00e1s precisamente, del uso pol\u00edtico del lenguaje) lo que produce la degradaci\u00f3n de la cosa p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Un espacio calificado est\u00e1 siempre en condiciones de ser descalificado, y es a esta reversibilidad de la experiencia hist\u00f3rica a la que debemos dirigir ahora nuestra atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Para convencernos, tomemos el ejemplo de Florencia a principios del siglo XIV. El 8 de noviembre de 1301, los g\u00fcelfos negros de Corso Donati y Carlos de Anjou tomaron el poder en Florencia. El acontecimiento fue considerable: provoc\u00f3 el exilio de Dante. Al describir la victoria de sus adversarios y la ruina de sus ideales, el cronista Dino Compagni describe en primer lugar la alteraci\u00f3n del discurso pol\u00edtico, la <em>malizia<\/em> que puede corromper la elocuencia y el intercambio discursivo, y socavar as\u00ed todo el edificio pol\u00edtico que descansa en la adecuaci\u00f3n entre \u00abhablar bien\u00bb y \u00abvivir bien juntos\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-20-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-20-6260' title='Paolo Cammarosano, \u00abL\u2019\u00e9loquence la\u00efque dans l\u2019Italie communale (fin du xiie-xive si\u00e8cle)\u00bb, &lt;em&gt;Biblioth\u00e8que de l\u2019\u00c9cole des chartes&lt;\/em&gt;, no. 158, 2000, pp. 431-442.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>. \u00abSe cometieron muchos pecados viles: sobre muchachas v\u00edrgenes, o menores expoliados y hombres indefensos que fueron despojados de sus bienes, y luego expulsados de su ciudad. E hicieron muchas leyes, todas las que quisieron y como quisieron [&#8230;]. Muchos tesoros fueron escondidos en lugares secretos. Muchas lenguas se invirtieron en pocos d\u00edas: muchos insultos fueron lanzados contra los antiguos priores, con gran maldad, por aquellas mismas personas que poco antes los hab\u00edan alabado. Muchos de ellos los vituperaban s\u00f3lo para complacer a sus adversarios. Y recibieron muchas ofensas. Pero los que hablaban mal de esos hombres ment\u00edan, pues todos ellos s\u00f3lo ten\u00edan en su coraz\u00f3n el bien com\u00fan y el honor de la rep\u00fablica\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-21-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-21-6260' title='Dino Compagni, &lt;em&gt;Chronique des \u00e9v\u00e9nements survenant \u00e0 son \u00e9poque&lt;\/em&gt;, Patrick Mulla (trad. y ed.), Grenoble, Ellug, 2002, pp. 146-147.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed estamos en el punto de articulaci\u00f3n de la cadena l\u00f3gica que vincula las pol\u00edticas judicial, fiscal y edictal en un mismo ideal de transparencia. <\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000021-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1709\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000021-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000021-scaled-1-690x461.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000021-scaled-1-1340x895.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000021-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Mengzhi Zheng, <em>Aplatir le ciel<\/em> \u00a9 Bony\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Pues fue la pol\u00edtica del pueblo la que defendi\u00f3 las pr\u00e1cticas sistem\u00e1ticas de esclarecimiento del espacio p\u00fablico: a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n judicial, a trav\u00e9s de la inquisici\u00f3n fiscal, a trav\u00e9s del esclarecimiento edictal, en los tres casos, se trata de hacer visible lo que los poderosos quieren ocultar. Dino Compagni menciona los \u00ablugares secretos\u00bb de la ciudad, y sabemos que los estatutos urbanos, en nombre del bien com\u00fan, rastrearon poco a poco todos los recovecos de la ciudad, los pasajes y los callejones sin salida, los p\u00f3rticos y los patios, para rechazar el claroscuro de una articulaci\u00f3n discontinua entre el espacio p\u00fablico y el privado, e imponer, por el contrario, un corte m\u00e1s claro, a trav\u00e9s de un doble movimiento de desvelamiento de lo que estaba medio oculto, y de oscurecimiento de lo que estaba medio abierto. Porque en la Edad Media, lo privado es lo que se dice o se hace lejos de los dem\u00e1s, es el retraimiento m\u00e1s que el secreto, una forma de apartarse de los lugares donde se est\u00e1 expuesto a los ojos y a los o\u00eddos&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-22-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-22-6260' title='Sobre este tema, me permito remitir a Patrick Boucheron, \u00ab Politisation et d\u00e9politisation d\u2019un lieu commun. Remarques sur la notion de \u201cbien commun\u201d dans les villes d\u2019Italie centro-septen-trionale entre commune et seigneurie \u00bb, en \u00c9lodie Lecuppre-Desjardin (dir.), &lt;em&gt;\u201cDe Bono Communi\u201d. Discours et pratique du Bien commun dans les villes d\u2019Europe occidentale (xiiie-xvie s.)\/The Discourse and Practice of the Common Good in the European City (13th 16th c.)&lt;\/em&gt;, Turnhout, Brepols, 2010, pp. 237-251.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span><\/span>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio p\u00fablico es, pues, en \u00faltima instancia, un lenguaje compartido, y la regulaci\u00f3n armoniosa y pac\u00edfica de sus usos. La ciudad bien regulada es tambi\u00e9n una ciudad en la que la palabra circula libremente, y el bien com\u00fan es el espacio para esta libre circulaci\u00f3n. Si se obstaculiza, entonces uno \u00ablanza insultos\u00bb, uno \u00abvitupera\u00bb a sus amigos para complacer a sus adversarios, uno convierte la ciudad en un oscuro laberinto de intercambios no regulados. \u00bfQu\u00e9 ocurre entonces con el espacio p\u00fablico? En contra de lo que podr\u00eda pensarse \u2014y sobre todo si se lee a Leon Battista Alberti\u2014, se degrada a la vez que se embellece. Es en el momento en que m\u00e1s se parece a un lugar p\u00fablico, magnificado en su entorno urbano, cuando menos funciona como espacio p\u00fablico. Al igual que el foro romano bajo el Imperio, el espacio se despolitiza al llenarse de monumentos: \u00abel espacio de deliberaci\u00f3n, ce\u00f1ido con los monumentos necesarios para su funcionamiento, ya no es m\u00e1s que un escaparate destinado a realzar la persona del pr\u00edncipe\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-23-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-23-6260' title='Yvon Th\u00e9bert, \u00ab \u00c0 propos du \u201ctriomphe du christianisme\u201d \u00bb, &lt;em&gt;Dialogues d\u2019histoire ancienne&lt;\/em&gt;, no. 14, 1988, pp. 277-345, 314.&amp;nbsp;'><sup>23<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Lo mismo podr\u00eda decirse de la Piazza della Signoria de Florencia en la \u00e9poca del gobierno de los M\u00e9dicis, donde se reun\u00eda una multitud de estatuas al mismo tiempo que se secaban las pr\u00e1cticas deliberativas de las grandes asambleas colectivas que constitu\u00edan la matriz de los reg\u00edmenes comunales.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, fueron las pr\u00e1cticas deliberativas de las asambleas urbanas (en particular la asamblea c\u00edvica llamada <em>arengo<\/em> en el centro de Italia y <em>parlamentum<\/em>, <em>concio<\/em>, <em>comune colloquio<\/em> en el norte de Italia) las que precipitaron la creaci\u00f3n de un lugar propio, la plaza c\u00edvica, concebida como lugar de discurso pol\u00edtico, lugar de intercambio y de confrontaci\u00f3n que acoge y favorece el despliegue de un espacio p\u00fablico que luego puede diseminarse en la ciudad&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-24-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-24-6260' title='Para todo lo que sigue, ver Jean-Pierre Delumeau, \u00ab De l\u2019assembl\u00e9e pr\u00e9- communale au temps des conseils. En Italie centrale\u00bb, &lt;em&gt;Le genre humain&lt;\/em&gt;, nos. 40-41, 2003, Marcel Detienne (dir.), &lt;em&gt;Qui veut prendre la parole?&lt;\/em&gt;, pp. 213-228.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span><\/span>, en la medida en que el sistema comunal se caracteriza ante todo por su pluralidad institucional y su policentrismo urbano. La acentuaci\u00f3n de la solemnidad de los lugares es tambi\u00e9n una forma de despolitizar esos lugares p\u00fablicos, y de bloquear el despliegue de un espacio p\u00fablico. Es el caso de las ciudades italianas de tradici\u00f3n comunal, pero que pasaron a estar bajo el control de un poder se\u00f1orial o principesco en el siglo XIV. Tal es el caso del Broletto (es decir, la plaza c\u00edvica) de Mil\u00e1n, cuyo marco monumental est\u00e1 fijado desde 1228. Los se\u00f1ores de Mil\u00e1n tambi\u00e9n ocupan este espacio, pero de forma ficticia, magnific\u00e1ndolo con su presencia monumental: un espacio de deliberaci\u00f3n pol\u00edtica se convierte en el lugar de la celebraci\u00f3n din\u00e1stica mediante una suave estrategia de inversi\u00f3n de los signos&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-25-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-25-6260' title='&amp;nbsp;An\u00e1lisis desarrollado en Patrick Boucheron, \u00ab Hof, Stadt und \u00f6ffentlicher Raum. Krieg der Zeichen und Streit um die Orte im Mailand des 15. Jahrhunderts \u00bb, en Werner Paravicini y J\u00f6rg Wettlaufer (dir.), &lt;em&gt;Der Hof und die Stadt. Konfrontation, Koexistenz und Integration im Verh\u00e4ltnis von Hof und Stadt in Sp\u00e4tmittelalter und Fr\u00fcher Neuzeit, &lt;\/em&gt;Ostfildern, Thorbecke, 2006, p. 229-248.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Thierry Paquot ha escrito sobre el espacio p\u00fablico que es \u00abun singular cuyo plural \u2014espacios p\u00fablicos\u2014 no le corresponde\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-26-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-26-6260' title='Thierry Paquot, &lt;em&gt;L\u2019Espace public&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2009, p. 3.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Pues en la medida en que designa fundamentalmente, quiero decir en una perspectiva habermasiana, el uso p\u00fablico de la raz\u00f3n \u2014es decir, la capacidad de una sociedad moderna de exponer, m\u00e1s all\u00e1 de una l\u00f3gica de despliegue de la representaci\u00f3n, las condiciones de posibilidad de lo que los juristas llaman hoy desacuerdos razonables\u2014 s\u00f3lo afectan accidentalmente a una dimensi\u00f3n espacial. De hecho, se puede argumentar que la traducci\u00f3n de <em>\u00d6ffentlichkeit<\/em> al franc\u00e9s como <em>espace publique, <\/em>\u00abespacio p\u00fablico\u00bb, en lugar de <em>sph\u00e8re publique<\/em>, \u00abesfera p\u00fablica\u00bb, es un accidente de la lengua, o al menos el s\u00edntoma de un hecho de la lengua, ya que el franc\u00e9s siempre tiende a espacializar las nociones abstractas. Por eso es necesario distinguir entre el espacio p\u00fablico y los lugares p\u00fablicos, porque el espacio p\u00fablico puede desarrollarse en los lugares p\u00fablicos, pero no necesita de ellos para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Es en el momento en que m\u00e1s se parece a un lugar p\u00fablico, magnificado en su entorno urbano, cuando menos funciona como espacio p\u00fablico. Al igual que el foro romano bajo el Imperio, el espacio se despolitiza al llenarse de monumentos.<\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Decir que el espacio p\u00fablico es una potencialidad del devenir hist\u00f3rico es, por tanto, describir, como intento hacer aqu\u00ed, un espacio p\u00fablico en potencia. Eminentemente provisional, nunca ganado de antemano, siempre a reconquistar, pues lo que se despliega como una esfera desvinculada del Estado donde se experimenta el uso p\u00fablico de la raz\u00f3n puede tambi\u00e9n replegarse en la gloria ilusoria de la aclamaci\u00f3n del poder. En este sentido, hemos tratado de identificar espacios p\u00fablicos ocasionales, es decir, ocasiones de despliegue del espacio p\u00fablico, que pueden ser, como hemos dicho, promesas incumplidas, futuros inacabados, y que en este sentido se acercan a lo que Oskar Negt ha llamado espacio p\u00fablico de oposici\u00f3n&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-27-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-27-6260' title='Oskar Negt, &lt;em&gt;L\u2019Espace public oppositionnel &lt;\/em&gt;[2001], Alexander Neumann (tras.), Par\u00eds, Payot, 2007.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span><\/span>. A la luz de esto se ha propuesto releer a J\u00fcrgen Habermas desde el punto de vista de lo que puede inducirlo al error&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-28-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-28-6260' title='Patrick Boucheron y Nicolas Offenstadt (dir.), &lt;em&gt;L\u2019Espace public au Moyen \u00c2ge. D\u00e9bats autour de J\u00fcrgen Habermas&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, PUF, 2011.&amp;nbsp;'><sup>28<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Cuando el fil\u00f3sofo decidi\u00f3, a finales de los a\u00f1os cincuenta, interesarse por el surgimiento del espacio p\u00fablico, lo hizo desde una perspectiva geneal\u00f3gica, que se hace expl\u00edcita en el subt\u00edtulo de su libro de 1962: <em>El espacio p\u00fablico. Arqueolog\u00eda de la publicidad como dimensi\u00f3n constitutiva de la sociedad burguesa<\/em>. Pero estaba observando las premisas de la degradaci\u00f3n del espacio p\u00fablico en espacio publicitario, as\u00ed que lo que le interesaba era la reversibilidad y la fragilidad del fen\u00f3meno. Quer\u00eda entender c\u00f3mo hab\u00eda aparecido el espacio p\u00fablico, porque tem\u00eda que desapareciera. Por lo tanto, lo que dec\u00eda sobre la Edad Media era m\u00e1s interesante, como si lo ley\u00e9ramos como un futuro que no hab\u00eda sucedido y no como un ant\u00f3nimo de la modernidad. Habermas siempre pens\u00f3 el mundo desde lo m\u00e1s dif\u00edcil de pensar para \u00e9l: ser escuchado, ser comprendido. As\u00ed es como puede servir de gu\u00eda en la historia de la potenciaci\u00f3n del pasado a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n inquieta de los espacios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000044-1-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000044-1-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000044-1-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000044-1-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000044-1-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Mengzhi Zheng, <em>Aplatir le ciel<\/em> \u00a9 Bony\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los espaciamientos p\u00fablicos o el pasado en potencia&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfHemos perdido de vista el arte de perdernos? Quiz\u00e1s no: retomemos el hilo de nuestras andanzas. En su novela <em>Austerlitz<\/em>, W. G. Sebald cuenta la historia de una b\u00fasqueda fracasada, o m\u00e1s exactamente de una investigaci\u00f3n frustrada: su narrador mira hacia su propio pasado, que le lleva a un circuito monumental donde, en cierto modo, cada edificio le miente. El pasado ha sido depositado all\u00ed, pero lo que parece ser una herencia es en realidad un obst\u00e1culo para el conocimiento del pasado en cada momento. Sebald no deja de tropezar con los anti-\u00ablugares de la memoria\u00bb, ya que en el curso de sus desenga\u00f1os descubre que quienes hicieron la historia \u2014y no s\u00f3lo, en este caso, los nazis\u2014 estaban tan dispuestos a ocultar las huellas de sus acciones como a celebrarlas. \u00bfC\u00f3mo puede un lector consecuente de Sebald seguir creyendo que se lee una ciudad italiana como un libro abierto? Que para conocer la consistencia pol\u00edtica de la vida de relaciones que all\u00ed se desarrollaba hace siete u ocho siglos, bastar\u00eda con ir con la nariz al viento, para \u00abjuzgar a esa sociedad por su apariencia\u00bb, como escribi\u00f3 Paul Veyne, y declarar enseguida: ese palacio me parece intimidante, esa plaza c\u00edvica parece acogedora, como si el lenguaje arquitect\u00f3nico se imprimiera en el suelo sin amagos, sin remordimientos, sin deslices, como si el poder dijera lo que tiene que decir sin traicionarse ni equivocarse nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho es que las ciudades son dep\u00f3sitos de lo que Hayden White llama acertadamente, siguiendo al fil\u00f3sofo Michael Oakeshott, <em>practical past<\/em>, el pasado utilizable. Se refiere a \u00abtodos aquellos aspectos del \u2018pasado\u2019 que llevamos dentro y utilizamos en la vida cotidiana cuando necesitamos ideas, modelos, f\u00f3rmulas y estrategias para resolver problemas pr\u00e1cticos que encontramos en lo que concebimos como nuestra \u2018situaci\u00f3n\u2019 actual\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-29-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-29-6260' title='Hayden White, \u00abLe pass\u00e9 utilisable\u00bb [2014], Philippe Carrard (trad. y ed.), en Hayden White, &lt;em&gt;L\u2019Histoire s\u2019\u00e9crit&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, \u00c9ditions de la Sorbonne, 2017, pp. 217-239, en particular p. 223.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El pasado utilizable se opone al pasado hist\u00f3rico, en la medida en que el pasado hist\u00f3rico es una \u00abversi\u00f3n corregida y organizada\u00bb del pasado, certificada como aut\u00e9ntica, es decir, adecuada a lo que ha sucedido, pero que es, en definitiva, una ficci\u00f3n te\u00f3rica, pues no existe, o ya no existe, hasta que no se haya restituido. Habitar la ciudad es invertir el espacio de copresencia de los pasados utilizables, que son otros tantos potenciadores de la experiencia hist\u00f3rica. As\u00ed es como se puede considerar el pasado de las comunas italianas: como un conjunto de problemas que hay que repensar y no como modelos que hay que imitar. Buscar ah\u00ed el espacio p\u00fablico en potencia es comprender que no siempre se expresa con mayor eficacia all\u00ed donde se expresa con m\u00e1s fuerza. En definitiva, es tomar partido por una arquitectura que dibuja el vac\u00edo en la ciudad mucho m\u00e1s de lo que le impone objetos elocuentes, es elegir un arte del espaciamiento que tiene que ver con la cortes\u00eda de los griegos de la que habla Gilles Deleuze, \u00abun arte de establecer distancias justas entre los hombres, no jer\u00e1rquicas, sino geom\u00e9tricas\u00bb que consiste en \u00abno estar ni demasiado cerca ni demasiado lejos, para evitar dar o recibir golpes\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-30-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-30-6260' title='Gilles Deleuze, &lt;em&gt;P\u00e9ricl\u00e8s et Verdi. La philosophie de Fran\u00e7ois Ch\u00e2telet, &lt;\/em&gt;Par\u00eds, Minuit, 1988, p. 14.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span><\/span>. \u00bfEs esto lo que Beno\u00eet Goetz llama dislocaci\u00f3n? En este caso, hay que entender que el espacio p\u00fablico es el que da cabida a la libertad de las mujeres y los hombres, es decir, el que les da cabida y lugar, en la medida en que dicho lugar nunca ser\u00e1 asignado de antemano y de una vez por todas. El espacio de la plaza, en el que uno se expone a la visibilidad, a la mezcla, a un mestizaje que no es enfrentamiento, es lo que \u00abproh\u00edbe permanecer en su sitio y apegarse a <em>un<\/em> lugar, a <em>su<\/em> lugar, determinado desde toda la eternidad por una narrativa que descuida el espacio. Dar un lugar al espacio es anular en un solo lugar el poder de los relatos de identificaci\u00f3n\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-31-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-31-6260' title='Beno\u00eet Goetz, &lt;em&gt;La Dislocation. Architecture et philosophie&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, \u00c9ditions de la Passion, 2001, reed., Lagrasse, Verdier, 2018, p. 233.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Y seamos claros: el espaciamiento no es en absoluto una renuncia pol\u00edtica a la reuni\u00f3n. Sin duda, es necesario recordarlo hoy, en la efervescencia actual de una acci\u00f3n pol\u00edtica que entiende la instituci\u00f3n de lo com\u00fan, o el acto de hacer com\u00fan, como un medio \u2014a trav\u00e9s de cuerpos amasados y lenguajes desatados\u2014 de consentir ser atado: \u00abla especificidad de la <em>situaci\u00f3n<\/em> a la que se enfrenta una comuna es que, al entregarse por completo a ella, uno siempre encuentra m\u00e1s de lo que lleva o busca all\u00ed: encuentra con sorpresa su propia fuerza, una resistencia e inventiva que no sab\u00eda que ten\u00eda, y la felicidad que hay en habitar estrat\u00e9gica y diariamente una situaci\u00f3n de excepci\u00f3n\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-32-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-32-6260' title='Comit\u00e9 invisible, &lt;em&gt;\u00c0 nos amis&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, La Fabrique, 2014, p. 221.5'><sup>32<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Seamos claros: el espaciamiento no es en absoluto una renuncia pol\u00edtica a la reuni\u00f3n.<\/p><cite>patrick boucheron<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos encontrar muchas situaciones hist\u00f3ricas para apoyar la filosof\u00eda pol\u00edtica de la reuni\u00f3n cuya performatividad nos recuerda acertadamente Judith Butler: ocupar el espacio p\u00fablico es m\u00e1s que tomar posici\u00f3n o presionar, es instituir lo pol\u00edtico exponiendo la propia vulnerabilidad&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-33-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-33-6260' title='Judith Butler, &lt;em&gt;Rassemblement. Pluralit\u00e9, performativit\u00e9 et politique &lt;\/em&gt;[2015], Christophe Jaquet (trad.), Par\u00eds, Fayard, 2016.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Hay muchos ejemplos en la historia de las conmociones urbanas medievales \u2014y aqu\u00ed podr\u00edamos tomar casos flamencos que lo mostrar\u00edan de forma elocuente\u2014 que describen la eficacia directa de la ocupaci\u00f3n corporal del espacio p\u00fablico. Pero tambi\u00e9n debemos recordar que el momento m\u00e1s pol\u00edtico de cualquier reuni\u00f3n es siempre el de la dispersi\u00f3n. Maurice Blanchot lo escribi\u00f3 con palabras inolvidables que debemos recordar aqu\u00ed: \u00abNo hay que durar, no hay que participar en ninguna duraci\u00f3n. Esto se escuch\u00f3 en ese d\u00eda excepcional: nadie tuvo que dar la orden de dispersarse. Nos separamos por la misma necesidad que hab\u00eda reunido a lo incontable. Nos separamos al instante, sin restos, sin las secuelas nost\u00e1lgicas que alteran la verdadera manifestaci\u00f3n al pretender perseverar en grupos de combate. El pueblo no es as\u00ed. Est\u00e1 ah\u00ed, ya no est\u00e1; ignora las estructuras que podr\u00edan estabilizarlo\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-34-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-34-6260' title='Maurice Blanchot, &lt;em&gt;La Communaut\u00e9 inavouable&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, 1983, p. 56.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Al repetir estas palabras, pronunciadas varias veces en Lagrasse, c\u00f3mo no pensar en mi amigo Mathieu Riboulet, de quien tom\u00e9 prestadas las palabras proyectadas al principio de este texto, \u00abcuerpos mordaces y lenguajes reunidos\u00bb. Estaban en un texto que escribimos juntos, <em>Prendre dates<\/em>, pero estas palabras son suyas. Invirtiendo una f\u00f3rmula de Sophie Wahnich sobre la historicidad de un <em>nosotros<\/em> revolucionario (\u00abnosotros que hemos tenido el coraje de la insurrecci\u00f3n para que ya no sea necesaria\u00bb) que evocaba la capacidad \u00abde decir no y de dejarlo claro simplemente a trav\u00e9s del poder del lenguaje mordaz y de los cuerpos reunidos\u00bb, le da la vuelta y lo espacia, es decir, lo poetiza, y al poetizarlo, lo politiza a\u00fan m\u00e1s. Escuche: \u00abEl cuerpo que hemos formado desde 1789 no es un mito, no es s\u00f3lo un mito, dentro de cinco d\u00edas, el 11 de enero, lo volveremos a vivir a los ojos del mundo, que no tendr\u00e1 suficientes alfabetos para describirlo, y su reflejo en lenguas extranjeras nos dejar\u00e1 pensativos, tranquilos quiz\u00e1, temporalmente, pero pensativos: no hay cuerpos mordaces, ni lenguajes reunidos que no se pulvericen, que no se desensamblen. Porque poco a poco hemos abandonado la gran plaza abierta donde nuestros cuerpos se re\u00fanen para tomar la palabra\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-35-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-35-6260' title='Patrick Boucheron y Mathieu Riboulet, &lt;em&gt;Prendre dates. Paris, 6 janvier-14 janvier 2015&lt;\/em&gt;, Lagrasse, Verdier, 2016, pp. 15-16.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000031-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000031-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000031-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000031-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/SIPA_01081742_000031-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Mengzhi Zheng, <em>Aplatir le ciel<\/em> \u00a9 Bony\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>\u00bfDeserci\u00f3n o dispersi\u00f3n? Al tratar de desmontar la noci\u00f3n de espacio p\u00fablico, \u00bfme he perdido en el arte de perderse? No lo creo: no hemos terminado con esa \u00abgran plaza abierta\u00bb con la que he tenido otros encuentros, me refiero a la Place de la R\u00e9publique. \u00bfQu\u00e9 nos queda una vez que renunciamos a la monumentalidad? Yo dir\u00eda que lo que queda, de la manera m\u00e1s banal, es un lugar com\u00fan. As\u00ed, al convertir la noci\u00f3n de espacio p\u00fablico en lugar com\u00fan, no la menospreciamos ni intelectual ni pol\u00edticamente. Por el contrario, se trata de volver a la definici\u00f3n ret\u00f3rica de Arist\u00f3teles, que opon\u00eda los \u00ablugares espec\u00edficos\u00bb del discurso especializado de las ciencias a los \u00ablugares comunes\u00bb que constituyen los argumentos accesibles a todos en un discurso general, y volvemos a encontrar, en definitiva, las categor\u00edas aristot\u00e9licas glosadas por Roland Barthes&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-36-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-36-6260' title='Ver el comentario de Roland Barthes, \u00ab L\u2019ancienne rh\u00e9torique. Aide-m\u00e9moire \u00bb, &lt;em&gt;Communications&lt;\/em&gt;, no. 16, 1970, en &lt;em&gt;\u0152uvres compl\u00e8tes&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;op. cit&lt;\/em&gt;., vol. III, pp. 527-600, sobre todo p. 580.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Un lugar com\u00fan pone en com\u00fan a quienes se encuentran en \u00e9l, y en consecuencia despierta menos la adhesi\u00f3n que el reconocimiento, o el sentimiento inmediato de identificaci\u00f3n. Por ello, el lugar com\u00fan, para preservar la fluidez e inestabilidad de su significado, incluye necesariamente lo impl\u00edcito. Incluso podemos ir m\u00e1s all\u00e1 y decir, con Jocelyne Dakhlia, que la banalidad del topos configura una comunidad cultural: todos los que aceptan la noci\u00f3n de espacio p\u00fablico como banal tienen algo esencial en com\u00fan&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-37-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-37-6260' title='Jocelyne Dakhlia, \u00abLa question des lieux communs. Des mod\u00e8les de souverainet\u00e9 dans l\u2019islam m\u00e9diterran\u00e9en \u00bb, en Bernard Lepetit (dir.), &lt;em&gt;Les Formes de l\u2019exp\u00e9rience. Une autre histoire sociale&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Albin Michel, 1995, pp. 39-61.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Sin embargo, ese impl\u00edcito siempre se presta a un juego de politizaci\u00f3n y despolitizaci\u00f3n que transforma la capacidad de identificaci\u00f3n \u2014de puesta en com\u00fan\u2014 de los actores que lo reciben como banal, obvio e indiscutible. En un libro recientemente publicado, Claudia Moatti propone una historia discontinua y heterog\u00e9nea de la cosa p\u00fablica bajo el signo de lo que ella propone llamar alteronom\u00eda, es decir, la aptitud social \u00abpara la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica, para la alteridad as\u00ed como para la alteraci\u00f3n, para los clivajes en las concepciones y las pr\u00e1cticas\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-38-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-38-6260' title='Claudia Moatti, &lt;em&gt;\u00ab Res publica \u00bb. Histoire romaine de la chose publique&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Fayard, 2018, p. 17.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Que todo el mundo hable la misma lengua en un mismo momento no significa que todo el mundo est\u00e9 de acuerdo con las palabras o las invierta de la misma manera. Reconocer la alteronom\u00eda en la capacidad de formar sociedad significa captar lo que Nicole Loraux llam\u00f3, para la ciudad griega, \u00abel v\u00ednculo de divisi\u00f3n\u00bb (<em>stasis<\/em>), es decir, las m\u00e1s variadas formas de disensi\u00f3n c\u00edvica. En \u00faltima instancia, es la <em>discordia<\/em> la que hace la vida c\u00edvica. Es imposible describir la complejidad de las mutaciones, rupturas y resurgimientos de esta historia fragmentaria y discontinua. Baste decir que no se refiere ni a un origen ni a una esencia, ni siquiera a un modelo a imitar. Lo que queda al final es \u00abuna referencia movilizadora, que ciertamente no permite definir la naturaleza de la <em>res publica<\/em>, pero que dice algo \u00fanico: que la \u2018cosa p\u00fablica\u2019 es incierta e imprecisa, fluctuante y abierta, <em>en la medida en que<\/em> es responsabilidad de los ciudadanos, efecto mismo de su relaci\u00f3n conflictiva, de su disenso original y superable, \u00fanica condici\u00f3n de la pol\u00edtica como mundo com\u00fan\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-39-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-39-6260' title='&lt;em&gt;Ibid&lt;\/em&gt;., p. 412.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este car\u00e1cter escurridizo de la <em>res<\/em> hace que sea lo que Claude L\u00e9vi-Strauss llam\u00f3 un \u00absignificante flotante\u00bb. Se aplica \u00aba un n\u00famero infinito de referentes materiales o inmateriales, que pueden ser \u2018algo\u2019 o no\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-40-6260' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/29\/cuerpos-mordaces-y-lenguajes-reunidos-el-espacio-publico-en-potencia\/#easy-footnote-bottom-40-6260' title='&lt;em&gt;Ibid&lt;\/em&gt;., p. 29.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por lo tanto, la <em>res<\/em> ni siquiera es necesariamente una cosa. Es el vac\u00edo de la cosa que en griego se llama <em>kenos<\/em>, y la naturaleza ken\u00f3tica de la <em>res publica<\/em> significa que es susceptible de expandirse o encogerse dependiendo de la situaci\u00f3n, al igual que el espacio p\u00fablico puede despolitizarse y repolitizarse, expandirse y encogerse. Por lo tanto, \u00abesta indistinci\u00f3n originaria, esta acepci\u00f3n no sustancial de las cosas, revela una ontolog\u00eda de la acci\u00f3n: s\u00f3lo el acto humano permite esclarecer el mundo y, sobre todo, llenarlo; el mundo s\u00f3lo existe en la medida en que es objeto del inter\u00e9s de los ciudadanos o de sus conflictos\u00bb. Por supuesto, la <em>res publica<\/em> romana no permanece en un estado de inestabilidad ken\u00f3tica que la vuelve abierta y disponible a la acci\u00f3n humana, a la experiencia de una vida pol\u00edtica en el sentido pleno de la palabra, que, tal como la entendemos, no es s\u00f3lo la participaci\u00f3n en el juego de las instituciones, ya que a partir del siglo II, la cosa p\u00fablica entra en el mundo del discurso jur\u00eddico, hist\u00f3rico y pol\u00edtico, lo que reduce su parte de indeterminaci\u00f3n. Claudia Moatti escribe, pues, para separar la <em>res publica<\/em> de la genealog\u00eda del republicanismo, pero tambi\u00e9n para rematerializarla. Y deber\u00edamos hacer lo mismo con el espacio p\u00fablico: al mantenerlo en potencia, lo volvemos habitable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEs posible perderse en el trazado pol\u00edtico de una ciudad? 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