{"id":61456,"date":"2025-03-28T18:43:05","date_gmt":"2025-03-28T17:43:05","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=61456"},"modified":"2025-03-28T18:43:08","modified_gmt":"2025-03-28T17:43:08","slug":"las-derechas-y-trump-crisis-y-futuro-de-una-tradicion-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/03\/28\/las-derechas-y-trump-crisis-y-futuro-de-una-tradicion-politica\/","title":{"rendered":"Las derechas y Trump: crisis y futuro de una tradici\u00f3n pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n
Desde el libro de James Hunter sobre las \u00abguerras culturales\u00bb, sabemos que la cuesti\u00f3n de los valores ha estado en el centro de las movilizaciones pol\u00edticas en Estados Unidos. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Seg\u00fan la influyente tesis de este soci\u00f3logo estadounidense, los fundamentalistas protestantes y los cat\u00f3licos conservadores unieron sus fuerzas a partir de la d\u00e9cada de 1970 para desafiar la hegemon\u00eda progresista en la cultura estadounidense. Desde entonces, se han enfrentado dos bandos: por un lado, los \u00abortodoxos\u00bb, para quienes la verdad moral es est\u00e1tica, universal y confirmada por lo divino<\/a>; por otro, los \u00abprogresistas\u00bb, que consideran que la verdad moral es evolutiva y estrictamente contextual.<\/p>\n\n\n\n Es en la historia de esta guerra cultural donde debemos leer el \u00e9xito de la campa\u00f1a que llev\u00f3 a Donald Trump a la Casa Blanca. Entre 2016 y 2024, los ide\u00f3logos del movimiento MAGA<\/a> lograron tomar el control del Partido Republicano, expulsando a la derecha liberal. \u00bfEs el auge de los movimientos trumpistas y la cr\u00edtica del \u00abwokismo\u00bb que lo acompa\u00f1a una expresi\u00f3n de retorno a una tradici\u00f3n y a valores conservadores? \u00bfY habr\u00e1 que esperar un efecto domin\u00f3 en el espacio pol\u00edtico europeo<\/a>?<\/p>\n\n\n\n Hay tres corrientes en acci\u00f3n entre los que se alegran del triunfo de Donald Trump: una derecha cristiana, un populismo identitario y un aceleracionismo tecnol\u00f3gico libertario.<\/p>Olivier Roy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En Europa, la derecha ha tendido en las \u00faltimas d\u00e9cadas a inscribirse en la continuidad de referencias progresistas: ha ratificado en casi todas partes el derecho al aborto e incluso al matrimonio homosexual. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses y a nivel europeo, ha aceptado sobre todo participar en el cord\u00f3n sanitario que mantiene a la extrema derecha fuera del gobierno. <\/p>\n\n\n\n Pero hoy eso se ha acabado. Tanto en Europa como en Estados Unidos, asistimos al colapso de la derecha liberal \u2014el Partido Republicano de la familia Bush, los Tories brit\u00e1nicos, la democracia cristiana italiana, pasando por la corriente gaullista en Francia, cada vez m\u00e1s tentada por la extrema derecha\u2014 o a su alineaci\u00f3n con los movimientos nacional-populistas que defienden los valores conservadores y una identidad blanca y cristiana.<\/p>\n\n\n\n Los principales ide\u00f3logos del trumpismo, en este caso Steve Bannon y el vicepresidente J. D. Vance<\/a>, intentan movilizar a la derecha europea en torno a la cuesti\u00f3n de los valores tradicionales<\/a>, marcando una ruptura con los temas geoestrat\u00e9gicos como la defensa del mundo libre que permit\u00edan la construcci\u00f3n de una representaci\u00f3n atlantista com\u00fan. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La fascinaci\u00f3n por Trump es evidente en esta nueva derecha europea, aunque se basa en una paradoja bien subrayada por los resultados de la encuesta Eurobazuka<\/a>: \u00bfc\u00f3mo establecer una coalici\u00f3n internacional de valores si al mismo tiempo se hace una apolog\u00eda brutal del ego\u00edsmo nacional, llegando a abogar por la injerencia y la vasallizaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n Que el factor Trump sea una de las razones de la recomposici\u00f3n de las fronteras entre la derecha y la extrema derecha o que sea solo un s\u00edntoma, no importa. La cuesti\u00f3n aqu\u00ed es saber si detr\u00e1s de este auge del populismo hay una visi\u00f3n coherente de un sistema de valores en ruptura no solo con el progresismo, la defensa de los derechos humanos y lo que se denomina \u00abwoke\u00bb, sino tambi\u00e9n con la derecha liberal cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n\n\n Para entenderlo, podemos retomar la tipolog\u00eda de Ren\u00e9 R\u00e9mond <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u2014legitimistas, bonapartistas y orleanistas, es decir, para no ce\u00f1irnos solo a Francia: tradicionalistas, cesaristas y liberales\u2014 y constatar que a los dos primeros les va bien con un nuevo atuendo, pero que el tercero est\u00e1 en crisis.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Los \u00ablegitimistas\u00bb ya no son muy mon\u00e1rquicos, pero se aferran a un cristianismo conservador cuyas normas quieren imponer por ley m\u00e1s que por fe, ya que se enfrentan al declive de la pr\u00e1ctica religiosa, m\u00e1s lento pero igualmente real en Estados Unidos. La lucha contra el aborto, el feminismo y los derechos LGBT son el n\u00facleo de su lucha. Parad\u00f3jicamente, en Europa, la Francia laica comparte con Polonia la expresi\u00f3n de un cristianismo tradicionalista particularmente virulento: la organizaci\u00f3n Manif pour tous<\/em>, la oposici\u00f3n al aborto, a los derechos LGBT, la defensa de la misa en lat\u00edn y la vuelta a un viejo galicanismo que desconf\u00eda de un papa que no parece lo suficientemente europeo. <\/p>\n\n\n\n Que el catolicismo contrarrevolucionario est\u00e9 en Europa en el centro de esta nostalgia cristiana por los viejos tiempos es l\u00f3gico, porque el protestantismo o bien se ha secularizado, o bien, en su forma evang\u00e9lica, afecta mayoritariamente a los inmigrantes, poco preocupados por una identidad cristiana blanca.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, en Estados Unidos, tambi\u00e9n son intelectuales cat\u00f3licos \u2014en su mayor\u00eda conversos del protestantismo, como J. D. Vance<\/a>\u2014 los que lideran la cruzada intelectual contra el progresismo. En el plano electoral, sin embargo, son los evang\u00e9licos protestantes los que constituyen los grandes batallones del trumpismo. Esta incapacidad del evangelismo para producir una vanguardia intelectual es interesante y podr\u00eda explicarse en gran medida por cierto desprecio por la cultura en general y la alta cultura en particular. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por lo tanto, son los padres de la Iglesia, entre otros San Agust\u00edn<\/a> y San Benito<\/a>, a quienes se convoca para restablecer la ley natural y el anclaje de la sociedad en la trascendencia.<\/p>\n\n\n\n La segunda categor\u00eda de la derecha seg\u00fan R\u00e9mond es el bonapartismo, que se encuentra en el coraz\u00f3n de la movilizaci\u00f3n populista.<\/p>\n\n\n\n Se espera de un l\u00edder autoritario que limpie con vigor los establos de Aug\u00edas, aunque el liderazgo puede ser feminizado, en el contexto actual.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el bonapartismo no es en s\u00ed mismo portador de un sistema de valores, sino del respeto a la autoridad. De hecho, esta dimensi\u00f3n contribuye al injerto \u00abtecno-cesarista\u00bb impulsado por Silicon Valley<\/a> y su b\u00fasqueda de un autoritarismo eficaz que resuelva los defectos de la democracia mediante el establecimiento de una \u00abmonarqu\u00eda geek<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La gran ruptura a la derecha es la profunda crisis del liberalismo pol\u00edtico: el orleanismo seg\u00fan R\u00e9mond. <\/p>\n\n\n\n Esta corriente fue un marcador dominante de los partidos de centro-derecha que, desde Norteam\u00e9rica hasta Europa, han gestionado, en alternancia con la socialdemocracia, nuestras sociedades desde el final de la Segunda Guerra Mundial, abogando por la democracia y el Estado de derecho, defendiendo la econom\u00eda de mercado, en una l\u00ednea anticomunista y antifascista, atlantista y proeuropea. <\/p>\n\n\n\n Al igual que la socialdemocracia, el liberalismo orleanista compart\u00eda con la democracia cristiana \u2014que tambi\u00e9n se reivindicaba del liberalismo pol\u00edtico, pero defend\u00eda su propio sistema de valores\u2014 un humanismo arraigado en la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n y un sentido de la \u00e9tica. <\/p>\n\n\n\n El liberalismo pol\u00edtico estall\u00f3 en un conflicto fundamental: ya no puede concebir el v\u00ednculo social m\u00e1s que en la abstracci\u00f3n del Estado de derecho. En el plano econ\u00f3mico, a partir de la d\u00e9cada de 1980 adopt\u00f3 un neoliberalismo que socav\u00f3 los cimientos del Estado y destruy\u00f3 el v\u00ednculo social. Si Margaret Thatcher y Ronald Reagan pretend\u00edan defender los valores tradicionales, en realidad se hicieron cargo de la desregulaci\u00f3n que comenz\u00f3 a destruir el tejido social. Thatcher declar\u00f3 adem\u00e1s: \u00abthere is no such thing as society<\/em>\u00bb, una profec\u00eda autocumplida. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>\u00a0<\/p>\n\n\n\n El liberalismo pol\u00edtico ha estallado en un conflicto fundamental: ya no puede concebir el v\u00ednculo social m\u00e1s que en la abstracci\u00f3n del Estado de derecho.<\/p>Olivier Roy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En Europa, la derecha liberal se ha \u00abberlusconizado\u00bb con las mismas consecuencias, pero sin siquiera, esta vez, el homenaje del vicio a la virtud: el derecho al disfrute se ha convertido en un privilegio de los nuevos l\u00edderes, que, de Berlusconi a Trump, lejos de escandalizar a sus votantes, les permiten compartir los reflejos de sus travesuras.<\/p>\n\n\n\n El neoliberalismo ha sido, por tanto, muy \u00abmoderno\u00bb, ha producido, como se\u00f1ala Marcel Gauchet, un individualismo exacerbado, obsesionado con la realizaci\u00f3n personal y poco preocupado por hacer sociedad. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> El wokismo, por otra parte, que defiende un individualismo contractual, es sobrino del liberalismo pol\u00edtico. El mundo de los negocios neoliberales, desde Walt Disney hasta Benetton, se adapt\u00f3 perfectamente al wokismo hasta el brutal cambio de rumbo de 2024 a favor de Trump.<\/p>\n\n\n\n En respuesta a lo que percibe como una deriva \u00abderechohumanista\u00bb del individualismo moderno, el pensamiento liberal vuelve a sus or\u00edgenes: Pierre Manent, antiguo asistente de Raymond Aron, lamenta el abandono de la teor\u00eda del derecho natural, que anclaba al individuo tanto en la trascendencia como en la naturaleza. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n \u00bfC\u00f3mo volver a dar fundamento al valor, que no puede reducirse a una transacci\u00f3n entre ciudadanos? La pol\u00edtica no deber\u00eda conocer la neutralidad axiol\u00f3gica: debe trabajar por el bien com\u00fan. Se plantea entonces la cuesti\u00f3n de la naturaleza de la comunidad pol\u00edtica, de su relaci\u00f3n con la ley como condici\u00f3n de su libertad y, por tanto, de su cultura e identidad. La autocr\u00edtica del liberalismo se une aqu\u00ed al legitimismo y al rechazo populista de una inmigraci\u00f3n portadora de otra cultura, que no respeta la identidad de la naci\u00f3n. El liberalismo se percibe a s\u00ed mismo como una cultura particular y no como una expresi\u00f3n del universalismo. Los herederos de Raymond Aron se convierten en soberanistas; ya no creen en la asimilaci\u00f3n, es decir, en la universalidad de su propia cultura. Lo que se consideraba valores universales \u2014los derechos humanos, la evangelizaci\u00f3n\u2014 se transforma en marcadores identitarios de una cultura propiamente europea, incluso nacional, asediada y amenazada.<\/p>\n\n\n\n Los disidentes del liberalismo ahora reinterpretan el Estado con una visi\u00f3n m\u00e1s cercana a Schmitt que a Locke, porque supone la existencia de un enemigo: la inmigraci\u00f3n (y para Europa, el islam) y los valores del 68 (ahora etiquetados como wokismo) ser\u00edan las dos causas principales de la crisis del v\u00ednculo social. El islam y el wokismo son los dos enemigos que se declaran aliados bajo el t\u00e9rmino islamoizquierdismo. Para combatirlos no se necesita un Estado \u00e1rbitro, sino un Estado soberano, un Estado fuerte. Se unen a un populismo que no quiere menos Estado, sino un Estado que sea su Estado y que los proteja. Quieren reconquistar el Estado, y ese es el sentido de la ocupaci\u00f3n del Congreso en Washington el 6 de enero de 2021. El orleanismo est\u00e1 muerto. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Una vez constatada la muerte del liberalismo pol\u00edtico, se observa que el espacio filos\u00f3fico que ocupaba est\u00e1 siendo ocupado hoy por una nueva corriente: los libertarios.<\/p>\n\n\n\n Comparten el individualismo voluntarista, pero rechazan el contrato social, es decir, la delegaci\u00f3n al Estado de un estatus de \u00e1rbitro. Si creen en el contrato, es en el de la transacci\u00f3n comercial. El Estado no puede ser m\u00e1s que un obst\u00e1culo. No lo aceptamos: lo destruimos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La avalancha de \u00f3rdenes ejecutivas firmadas por Trump inmediatamente despu\u00e9s de asumir el cargo<\/a> revela una visi\u00f3n schmittiana, en la que el narcisismo del soberano tomar\u00eda el lugar del Estado soberano. Hasta ahora, el movimiento se hab\u00eda mantenido al margen de la vida pol\u00edtica, con su eterno candidato a las elecciones estadounidenses, Ron Paul. Pero ahora se ha convertido en la ideolog\u00eda de la tecnolog\u00eda y, en la persona de Elon Musk, interviene directamente en la vida pol\u00edtica estadounidense. Con Trump, los libertarios est\u00e1n, sin duda, por primera vez plenamente asociados al poder.<\/p>\n\n\n\n\n\n Por lo tanto, hoy estamos presenciando una nueva configuraci\u00f3n de la derecha, ahora dominada por los populistas, aunque todav\u00eda hay tres corrientes en acci\u00f3n entre los que se regocijan por la victoria de Donald Trump: una derecha cristiana, un populismo identitario y un aceleracionismo tecnol\u00f3gico libertario. Celebran juntos la elecci\u00f3n de Trump y trabajan para exportar el modelo a Europa. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, a pesar de las evidentes coincidencias \u2014un odio com\u00fan hacia la democracia liberal y el Estado de derecho, as\u00ed como un discurso antiinmigraci\u00f3n, antitributario, antiwoke, antirregulaci\u00f3n y climato-esc\u00e9ptico\u2014, representan tres sistemas de valores fundamentalmente opuestos.<\/p>\n\n\n\n Aunque las versiones europea y estadounidense del coctel trumpista<\/a> pueden mezclar estos tres ingredientes en diferentes proporciones, las tensiones son las mismas y estallar\u00e1n tarde o temprano. Si bien es f\u00e1cil unirlos en la oposici\u00f3n, es m\u00e1s dif\u00edcil mantenerlos juntos cuando se est\u00e1 en el poder y se decide llevar al extremo las propias ideas: en ese momento hay que elegir.<\/p>\n\n\n\n La derecha cristiana es reaccionaria en el sentido estricto, como hemos visto: quiere volver a la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n y defiende una antropolog\u00eda bien definida que deber\u00eda ser la base de la sociedad: la familia tradicional, el rechazo del feminismo y la homosexualidad. La libertad no existe fuera del reconocimiento de la Verdad. Hay que volver a la \u00abley natural\u00bb, teorizada por Tom\u00e1s de Aquino. Este es el discurso de Vance y Bannon.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, esta derecha intransigente ya no cuenta con un credo evanescente: no es especialmente proselitista, ya que identifica la identidad cristiana con el dominio de la civilizaci\u00f3n occidental, o incluso de la raza blanca. Por lo tanto, apuesta sobre todo por la ley para imponer sus normas, incluso si eso implica imitar una especie de wokismo de derecha<\/a>. <\/p>\n\n\n\n La defensa de la masculinidad no es el regreso de la familia tradicional, ya que se dirige a individuos, no a parejas. Es una ideolog\u00eda de solteros, cuya versi\u00f3n m\u00e1s radical es la de los incels <\/em>y que se adapta perfectamente a la poligamia de Elon Musk.<\/p>Olivier Roy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Su lucha principal es la prohibici\u00f3n del aborto y, de manera secundaria, la defensa de la misa en lat\u00edn. Aboga por una legislaci\u00f3n punitiva y rechaza la caridad defendida por el papa<\/a>. Est\u00e1 en el coraz\u00f3n del Partido Republicano estadounidense junto con los evang\u00e9licos protestantes, pero est\u00e1 liderada por intelectuales cat\u00f3licos, a menudo procedentes del protestantismo, como el vicepresidente de Estados Unidos<\/a>. <\/p>\n\n\n\n Esta derecha es m\u00e1s marginal en Europa, donde experimenta decepciones electorales debido a su dificultad para transformarse en un proyecto mayoritario. En todas partes, en Estados Unidos y en Europa, incluida Polonia, se enfrenta al continuo declive de la pr\u00e1ctica religiosa. A pesar del activismo de Vincent Bollor\u00e9 y del \u00e9xito de p\u00fablico del Puy du Fou, la recristianizaci\u00f3n no funciona, salvo en lo prohibido. Entonces intenta aliarse con el populismo identitario (Zemmour en Francia), pero se topa con la cuesti\u00f3n de los valores y la pr\u00e1ctica: la mayor\u00eda de los l\u00edderes populistas no llevan en absoluto una vida cristiana, ni siquiera en apariencia.<\/p>\n\n\n\n El populismo identitario, que tiene el viento a favor, es en realidad m\u00e1s nost\u00e1lgico que reaccionario. Defiende un modo de vida, el de los \u00abTreinta Gloriosos\u00bb en Francia, el de los a\u00f1os cincuenta en Estados Unidos y, parad\u00f3jicamente, el de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana. <\/p>\n\n\n\n Este populismo, dominante en Europa, ha integrado en gran medida los valores libertarios de los a\u00f1os sesenta, si no en la declaraci\u00f3n de sus programas, al menos en la vida personal de sus votantes y dirigentes. Con Marine Le Pen, Geert Wilders, Nigel Farage y Alice Weidel, convierten ciertos valores liberales supuestamente universales \u2014como el feminismo\u2014 en marcadores de identidad occidental, opuestos a los valores medievales atribuidos a los musulmanes. Si no cuestionan el derecho al aborto ni al matrimonio homosexual, es porque para ellos la referencia cristiana es solo una met\u00e1fora para defender un Occidente \u00abblanco\u00bb y oponerse al \u00abgran reemplazo\u00bb. Entre ellos tambi\u00e9n hay neopaganos anticristianos y supremacistas blancos, que recurren m\u00e1s f\u00e1cilmente a la violencia. <\/p>\n\n\n\n La referencia cristiana, puramente ret\u00f3rica entre los populistas identitarios, deja de lado a los cat\u00f3licos tradicionales, como ilustra la marginaci\u00f3n de Marion Mar\u00e9chal por su t\u00eda Marine Le Pen. La libertad consiste en llevar una vida tranquila sin que te molesten las regulaciones, los impuestos ni la presencia de inmigrantes. <\/p>\n\n\n\n Solo quieren seguir disfrutando como antes. Son los usufructuarios de un mundo en decadencia: despu\u00e9s de ellos vendr\u00e1 el diluvio, o m\u00e1s bien las rupturas geopol\u00edticas y el calentamiento global.<\/p>\n\n\n\n La gran recentralizaci\u00f3n<\/a> entre las derivas del centro y el avance de la extrema derecha se produce as\u00ed: las sociedades europeas, que se supone que se est\u00e1n derechizando, parecen en realidad cada vez m\u00e1s liberales en materia de costumbres, mientras votan cada vez m\u00e1s a la derecha en materia de identidad.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, el tercer ladr\u00f3n es ahora la tecnolog\u00eda libertaria: unos pocos hombres, como Elon Musk, que tienen un poder extraordinario. Evidentemente, no son populistas, sino elitistas, por lo que, en el l\u00edmite, son partidarios de una forma de cesarismo o tecno-cesarismo<\/a>, seg\u00fan la expresi\u00f3n consagrada por la revista. <\/p>\n\n\n\n Tienen una misi\u00f3n: organizar el separatismo de una \u00e9lite blanca y genial, encerrada en sus \u00abgated communities<\/em>\u00bb y otras \u00abzonas francas\u00bb, producidas por el \u00abcapitalismo de fragmentaci\u00f3n\u00bb tan bien descrito por Quinn Slobodian, <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> a la espera de ir a Marte<\/a>.<\/p>\n\n\n\n No les importa la gente, que solo sirve para pedalear y repartir pizzas o para consumir sus servicios digitales. No necesitan a los pobres. Superricos, no creen en los t\u00edtulos, sino en la transmisi\u00f3n gen\u00e9tica de la genialidad. Por lo tanto, no hay redenci\u00f3n para la gente com\u00fan. Ciertamente hay algunos cristianos fundamentalistas entre ellos, pero su horizonte no es un retorno a la antropolog\u00eda del Concilio de Trento o al derecho natural de Tom\u00e1s de Aquino: es el espacio del transhumanismo lo que los anima. <\/p>\n\n\n\n El cielo con el que sue\u00f1an no es el del Padre Nuestro, sino el de la cohete que despega. Demiurgos o Prometeo, solo sienten desprecio por la criatura y, por tanto, por el Creador. Su visi\u00f3n del mundo es diametralmente opuesta a la del cristianismo, en todas sus formas.<\/p>\n\n\n\n A diferencia del capitalismo neoliberal, que jugaba con el mito de la realizaci\u00f3n personal al alcance de todos \u2014y que, por lo tanto, era perfectamente compatible con el movimiento woke\u2014, los tecnolibertarios asumen que hay condenados de la tierra y que hay que abandonarlos a su suerte. <\/p>\n\n\n\n No les importa el Estado: no buscan limitarlo, sino privatizarlo y, por tanto, destruirlo. Convertir el Pent\u00e1gono en una milicia privada: su sue\u00f1o deber\u00eda ser la pesadilla de todos los soberanistas. Preparar un futuro posthumano<\/a>: su objetivo deber\u00eda ser anatema para los cristianos.<\/p>\n\n\n\n Los tecnolibertarios asumen que hay condenados de la tierra y que hay que abandonarlos a su suerte.\u00a0<\/p>Olivier Roy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En este peque\u00f1o juego, los primeros perdedores ya son los fundamentalistas cristianos. Creen que han ganado en el punto central: la prohibici\u00f3n del aborto. Pero no han entendido que no se trata en absoluto de una vuelta a la familia cristiana, sino de una norma para la norma. Porque el gran discurso con el que se legitima el desenfrenado elitismo de la tecnolog\u00eda es el de la masculinidad sin l\u00edmites. Es casi c\u00f3mico ver a Zuckerberg, el jefe de Meta, descubrir en oto\u00f1o de 2024 que es un macho castrado y que tiene los pectorales ca\u00eddos. Por lo tanto, conviene poner a la mujer en su lugar: la aplicaci\u00f3n de la prohibici\u00f3n del aborto es inquisitorial y no va acompa\u00f1ada, como querr\u00eda la tradici\u00f3n cristiana, de una pol\u00edtica de caridad hacia los m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n\n\n\n Se est\u00e1 poniendo en marcha el movimiento contrario. La prohibici\u00f3n del aborto no es una defensa de la familia: es una prohibici\u00f3n que solo funciona como tal y deja intacta la libertad sexual de los dominantes. La prueba: apenas los cristianos tradicionalistas celebraron lo que cre\u00edan que era una victoria, Trump anuncia una sorprendente nueva subvenci\u00f3n para la fecundaci\u00f3n in vitro. <\/p>\n\n\n\n Inmediatamente, los obispos cat\u00f3licos estadounidenses se indignaron: habr\u00eda una contradicci\u00f3n. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero no lo entendieron: la aceleraci\u00f3n no es cristiana, es transhumanista, como otros son transg\u00e9nero. Si quieren tener hijos, no es por respeto a la vida, es para perpetuarse. La defensa de la masculinidad no es el regreso de la familia tradicional, porque se dirige a individuos, no a parejas. Es una ideolog\u00eda de solteros, cuya versi\u00f3n m\u00e1s radical es la de los incels <\/em>y que se adapta perfectamente a la poligamia de Elon Musk.<\/p>\n\n\n\n\n\n Por lo tanto, nos enfrentamos a tres \u00abantropolog\u00edas\u00bb y tres sistemas de valores opuestos. <\/p>\n\n\n\n Estos tres grupos no se refieren a una visi\u00f3n com\u00fan de lo que ser\u00eda la cultura occidental, aunque todos experimentan una forma de desculturaci\u00f3n. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Sin embargo, estos tres grupos tienen dos puntos en com\u00fan: el resentimiento, es decir, el odio, y el amor a la norma.<\/p>\n\n\n\n Los cristianos fundamentalistas creen en la ley, m\u00e1s que en el amor, como condici\u00f3n misma de la libertad; se quejan de las molestias administrativas solo en la medida en que les impiden aplicar sus propias normas, como por ejemplo exigir a sus empleados que se adhieran a los valores cristianos. Cuando hablan de libertad, no dicen \u00abfreedom<\/em>\u00bb, sino \u00abliberty<\/em>\u00bb, es decir, no la tan odiada libertad individual, sino la autonom\u00eda de la Iglesia \u2014libertas ecclesiae<\/em> en la terminolog\u00eda can\u00f3nica\u2014; es caracter\u00edstico que la orden ejecutiva de Trump que amnist\u00eda a los activistas cristianos hable m\u00e1s bien de \u00abreligious liberty<\/em>\u00bb que de \u201creligious freedom<\/em>\u201d. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> Todo el esfuerzo de los fundamentalistas cristianos es actuar por ley, de ah\u00ed la centralidad del control del Tribunal Supremo en su estrategia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n Los populistas y libertarios parecen mucho m\u00e1s contrarios a cualquier extensi\u00f3n del imperio de las normas que atribuyen al \u00abwokismo\u00bb y a la ecolog\u00eda. Pero ocurre lo contrario: simplemente quieren invertir la l\u00f3gica normativa en su sentido. La llegada de Trump al poder ha provocado un aumento de la presi\u00f3n normativa. Para poner fin a una normatividad ecol\u00f3gica, como la prohibici\u00f3n de los popotes de pl\u00e1stico, Trump no responde con la libertad de elecci\u00f3n, sino con la prohibici\u00f3n de los popotes de cart\u00f3n. Al quejarse de la censura woke, la nueva derecha ejerce una nueva censura a\u00fan m\u00e1s sistem\u00e1tica sobre los libros y la ense\u00f1anza: en lugar de censurar a un autor, se censura a toda una categor\u00eda conceptual: el g\u00e9nero y la raza. L\u00f3gicamente, este reflejo se encuentra en la derecha de Francia a menor escala: el rechazo a la censura woke se expresa mediante peticiones de prohibici\u00f3n, exclusi\u00f3n y retirada de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Para poner fin a una normativa ecol\u00f3gica, como la prohibici\u00f3n de los popotes de pl\u00e1stico, Trump no responde con la libertad de elecci\u00f3n, sino con la\u00a0 prohibici\u00f3n de los popotes de cart\u00f3n.<\/p>Olivier Roy<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La paradoja de los libertarios es que est\u00e1n en contra de las normas, pero se unen a un imperio donde las normas se aplican a los dem\u00e1s. Las normas sirven entonces para permitir que la nueva \u00e9lite se libere de las normas. Son la condici\u00f3n para ejercer el poder absoluto. El hombre del resentimiento puede finalmente hacer realidad su sue\u00f1o nietzscheano: acabar con la culpa.<\/p>\n\n\n\n Por eso hay que seguir de cerca este debate sobre los valores. <\/p>\n\n\n\n Los resultados de las elecciones tanto en Europa como en Estados Unidos muestran desde hace tiempo que se vota m\u00e1s por las ideas que por los intereses: \u00bfc\u00f3mo explicar de otro modo que los blancos pobres y las minor\u00edas hayan votado a Trump? <\/p>\n\n\n\n Pero esta guerra de valores en el coraz\u00f3n mismo del electorado populista es muy cambiante. Porque cuando los valores se traducen en normas mezquinas que afectan a todos los \u00e1mbitos de la sociedad y la vida privada, sin aliviar la \u00abinseguridad cultural\u00bb ni aportar prosperidad, tal vez la libertad vuelva a ser deseable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Legitimistas, bonapartistas, orleanistas o, para no ce\u00f1irnos s\u00f3lo a Francia: tradicionalistas, cesaristas y liberales \u2014seg\u00fan Olivier Roy, entre santo Tom\u00e1s y Silicon Valley, el trumpismo est\u00e1 cristalizando un nuevo canon\u2014.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":61378,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"geo":[177],"class_list":["post-61456","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-olivier-roy","geo-europa"],"acf":[],"yoast_head":"\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Las derechas en Francia y los valores del trumpismo<\/h2>\n\n\n\n
\u00abPor la ley m\u00e1s que por la fe\u00bb: la paradoja legalista del legitimismo <\/h3>\n\n\n\n
El bonapartismo tecnol\u00f3gico o el autoritarismo sin valores<\/h3>\n\n\n\n
La muerte del orleanismo o el callej\u00f3n sin salida neoliberal<\/h3>\n\n\n\n
El reci\u00e9n llegado: las corrientes libertarias<\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n El nuevo choque de derecha<\/h2>\n\n\n\n
La derecha cristiana y reaccionaria: \u00bfuna vocaci\u00f3n minoritaria?<\/h3>\n\n\n\n
La vocaci\u00f3n mayoritaria: los identitarios del fin de la historia<\/h3>\n\n\n\n
La aceleraci\u00f3n digital: organizar la separaci\u00f3n democr\u00e1tica<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfQui\u00e9n pierde en el juego?<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Antropolog\u00edas del Imperio de las Normas<\/h2>\n\n\n\n
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