{"id":6030,"date":"2022-07-22T17:36:23","date_gmt":"2022-07-22T16:36:23","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=6030"},"modified":"2022-07-22T21:11:15","modified_gmt":"2022-07-22T20:11:15","slug":"el-secreto-de-las-habitaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/","title":{"rendered":"El secreto de las habitaciones"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/arte\/escalas-del-residir\/\">En este enlace<\/a> encontrar\u00e1 los dem\u00e1s episodios de esta serie de verano en colaboraci\u00f3n con la revista <a href=\"https:\/\/levisiteur.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Le Visiteur<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El deseo de secreto es, sin duda, universal. Al menos eso es lo que dicen algunos antrop\u00f3logos atentos a las constantes. En su famoso libro <em>Privacy<\/em>, Barrington Moore muestra la diversidad de formas de vida privada y sus modos de funcionamiento&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-1-6030' title='Barrington Moore,&amp;nbsp;&lt;em&gt;Privacy&lt;\/em&gt;, Princeton, Princeton University Press, 1984.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Pero ese \u00abgusto por lo secreto\u00bb no siempre adopta una forma espacial, como ocurre en la cultura occidental, al menos a partir de cierta \u00e9poca, la \u00abmodernidad\u00bb. La espacializaci\u00f3n del secreto es la base de la historia de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La definici\u00f3n del Littr\u00e9 (1863-1872) de \u201cvida privada\u201d es llamativa en este sentido: \u00abLa vida privada debe estar amurallada. No est\u00e1 permitido buscar y dar a conocer lo que ocurre en la casa de un particular\u201d. La vida privada es, por definici\u00f3n, secreta y cerrada, consustancial a la casa y a las paredes que la encierran. La expresi\u00f3n \u00abmuro de la vida privada\u201d, utilizada tanto por Royer-Collard como por Stendhal, data de la d\u00e9cada de 1820.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de esos muros, la casa burguesa elabora un h\u00e1bil sistema de comunicaciones reguladas, con umbrales, fronteras, que separan las habitaciones especializadas. En el hogar, el dormitorio es el lugar \u2014cada vez m\u00e1s apartado\u2014 de lo \u00edntimo, que debe distinguirse de lo privado, al igual que la familia se distingue del individuo y lo p\u00fablico de lo particular.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/3-jean-revillard-jungle-Azara-mars-2008-100-x-150-cm-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1721\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/3-jean-revillard-jungle-Azara-mars-2008-100-x-150-cm-scaled-1-330x222.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/3-jean-revillard-jungle-Azara-mars-2008-100-x-150-cm-scaled-1-690x464.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/3-jean-revillard-jungle-Azara-mars-2008-100-x-150-cm-scaled-1-1340x901.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/3-jean-revillard-jungle-Azara-mars-2008-100-x-150-cm-scaled-1-125x84.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Jean Revillard, \u00abJungles\u00bb, 2009 \u00a9 Galerie Jacques Cerami<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Por eso, tras participar en el proyecto de Philippe Ari\u00e8s y Georges Duby sobre la historia de la vida privada, quise profundizar en los misterios de las habitaciones&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-2-6030' title='Coordin\u00e9 el tomo IV (sigo XIX) de la &lt;em&gt;Histoire de la vie priv\u00e9e&lt;\/em&gt;, bajo la direcci\u00f3n de Philippe Ari\u00e8s y Georges Duby, Par\u00eds, Seuil, 1987; remito adem\u00e1s a &lt;em&gt;Histoire de chambres&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Seuil, 2009.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. De lo privado a lo \u00edntimo, segu\u00ed los caminos del secreto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En el hogar, el dormitorio es el lugar \u2014cada vez m\u00e1s apartado\u2014 de lo \u00edntimo, que debe distinguirse de lo privado, al igual que la familia se distingue del individuo y lo p\u00fablico de lo particular.<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Genealog\u00eda de la habitaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La habitaci\u00f3n tiene una historia que puede leerse a trav\u00e9s de las palabras, las representaciones, las im\u00e1genes esbozadas por los pintores, los dibujos de los arquitectos y los usos descritos en la literatura personal y las novelas. A primera vista, la iconograf\u00eda es decepcionante, como si lo visual disipara el secreto, o al menos no pudiera alcanzarlo. Sin embargo, la transformaci\u00f3n del libro <em>Histoire de chambres<\/em> en un \u00ablibro de mesa\u00bb, que presupone una iconograf\u00eda razonada y la redacci\u00f3n de leyendas precisas, ofrece la oportunidad de experimentar algo completamente diferente. Cada ilustraci\u00f3n se refiere a una historia singular que hay que descifrar. Ya sea una miniatura del siglo XIII que muestra a un monje escribiendo en su celda, una fotograf\u00eda de Henri Roger de sus tres hijas yendo a la cama, o una fotograf\u00eda (de Jean Revillard) de una choza construida en la \u00abjungla\u00bb de Calais por migrantes que intentan cruzar a Inglaterra, estas im\u00e1genes remiten a algo m\u00e1s: a su autor y a su objeto. Tambi\u00e9n muestran c\u00f3mo la habitaci\u00f3n es un cristal de vidas, un recept\u00e1culo, un nudo de secretos. Un vac\u00edo, una escena, una caja cuya condici\u00f3n de contenedor es probablemente m\u00e1s importante que su forma.<\/p>\n\n\n\n<p>Esbocemos a grandes rasgos algunas de las etapas de la genealog\u00eda de la habitaci\u00f3n, o al menos de su genealog\u00eda secreta. La antigua Grecia habla de la <em>c\u00e1mara<\/em>: la habitaci\u00f3n donde los hombres duermen juntos, mientras que las mujeres est\u00e1n en el <em>gineceo<\/em>. La <em>c\u00e1mara<\/em> es, en definitiva, el equivalente a la rec\u00e1mara, la rec\u00e1mara de los camaradas, una palabra cuyo origen espacial a veces se olvida. Roma llamaba <em>cubiculum<\/em> al espacio, a menudo min\u00fasculo, donde los ciudadanos se retiraban en busca de descanso, ocio o amores clandestinos; la historiadora Florence Dupont lo considera una de las prefiguraciones de la habitaci\u00f3n privada&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-3-6030' title='Florence Dupont, \u00ab La chambre avant la chambre \u00bb, &lt;em&gt;R\u00eaves d\u2019alc\u00f4ves. La chambre au cours des si\u00e8cles&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, mus\u00e9e des Arts d\u00e9coratifs, 1995.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En la Edad Media, la habitaci\u00f3n sigui\u00f3 su camino en la celda del monje, un lugar para la oraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n para la lectura y la escritura. Una ilustraci\u00f3n de un manuscrito del siglo XIII muestra a un monje estudioso, probablemente un copista; sentado en la estrecha cama de su <em>cella<\/em>, envuelto en una manta, est\u00e1 rodeado de libros y tablillas de escritura y parece feliz. <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/02\/15\/europa-el-mito-como-metafora\/\">Alberto Manguel<\/a> considera que se trata de una de las primeras representaciones de la lectura&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-4-6030' title='Alberto Manguel, &lt;em&gt;Una historia de la lectura&lt;\/em&gt;, Madrid, Alianza, 1998.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Otra forma, esta vez conyugal: la habitaci\u00f3n se\u00f1orial del castillo feudal alberga una conyugalidad que la Iglesia ha sacralizado a trav\u00e9s del matrimonio, destinado a la reproducci\u00f3n regulada de los linajes. El se\u00f1or y su dama tienen derecho a su propia cama, mientras que las mujeres se hacinan en el \u00abcuarto de las damas\u00bb, un lugar m\u00edtico que Jeanne Bourin convirti\u00f3 en una novela de \u00e9xito&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-5-6030' title='Jeanne Bourin, &lt;em&gt;La Chambre des dames&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, La Table ronde, 1979.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>; all\u00ed est\u00e1n relativamente protegidas de los caballeros al acecho, que corren por todas partes. En el mundo rural, la cama cerrada ofrece en ciertas regiones (y no s\u00f3lo en Breta\u00f1a) un equivalente de la habitaci\u00f3n se\u00f1orial para la pareja de los amos, mientras que la servidumbre duerme en los graneros, los establos, bajo la escalera o en los pasillos. Estar casado significaba tener derecho a una cama para dos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En la Edad Media, la habitaci\u00f3n sigui\u00f3 su camino en la celda del monje, un lugar para la oraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n para la lectura y la escritura.<\/p><cite>michelle perrot<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>A partir de la \u00e9poca moderna, y m\u00e1s a\u00fan en la contempor\u00e1nea, se desarroll\u00f3 una verdadera arquitectura dom\u00e9stica en las laderas de la ciudad&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-6-6030' title='Anne Debarre y Monique Eleb, &lt;em&gt;Architectures de la vie priv\u00e9e. Maisons et mentalit\u00e9s, &lt;\/em&gt;xvii&lt;em&gt;&lt;sup&gt;e&lt;\/sup&gt;&amp;#8211;&lt;\/em&gt;xix&lt;em&gt;&lt;sup&gt;e &lt;\/sup&gt;si\u00e8cles&lt;\/em&gt;, Bruselas, 1989 ; &lt;em&gt;Invention de l\u2019habitation moderne&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, 1880-1914, Par\u00eds, Hazan, 1995.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u2014hay que tener en cuenta que la intimidad y la urbanizaci\u00f3n iban de la mano\u2014, que descompuso las hileras de habitaciones en estancias especializadas y cerradas. Los planos, cada vez m\u00e1s refinados, las distinguen y las nombran: la habitaci\u00f3n de los padres, la de los hijos, la de la criada, la de los amigos o la de los sirvientes est\u00e1n dispuestas en las plantas, a lo largo de los pasillos, seg\u00fan sutiles distribuciones en las que se combinan varios principios: conyugalidad, sexualidad, individualidad. La pareja, el centro ordenador, dicta su ley. Su sexualidad debe ser protegida y discreta, velada a los ojos de todos. Aunque l\u00edcita y honesta, requiere \u00abuna habitaci\u00f3n cerrada a cualquier testigo\u00bb, seg\u00fan San Agust\u00edn, a quien el acto de la carne persigue como un pecado. Los ni\u00f1os no deben verlo y, sobre todo a partir del siglo XVII, los cl\u00e9rigos intentaban separar el dormitorio de los padres del de los hijos. A finales del siglo XIX, Freud consider\u00f3 que el abrazo conyugal captado a trav\u00e9s de la puerta entreabierta era la causa de un trauma fundamental, el origen de la represi\u00f3n. El cuarto conyugal es un tabern\u00e1culo que no puede ser violado.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/2-jean-revillard-50-x-70-cm-Jungles-des-Garennes-ancien-camp-de-Kurdes-octobre-2007-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1722\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/2-jean-revillard-50-x-70-cm-Jungles-des-Garennes-ancien-camp-de-Kurdes-octobre-2007-scaled-1-330x222.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/2-jean-revillard-50-x-70-cm-Jungles-des-Garennes-ancien-camp-de-Kurdes-octobre-2007-scaled-1-690x464.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/2-jean-revillard-50-x-70-cm-Jungles-des-Garennes-ancien-camp-de-Kurdes-octobre-2007-scaled-1-1340x901.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/2-jean-revillard-50-x-70-cm-Jungles-des-Garennes-ancien-camp-de-Kurdes-octobre-2007-scaled-1-125x84.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Jean Revillard, \u00abJungles\u00bb, 2009 \u00a9 Galerie Jacques Cerami<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Por otro lado, se hace valer el derecho del individuo al secreto, el deseo de estar solo, de dormir solo. Por razones de higiene, por repugnancia a los olores, a los ruidos \u2013los ronquidos\u2013, a los gestos, a la corporeidad de un intruso no deseado. Compartir el lecho con un antepasado, un hermano o una hermana, o a\u00fan m\u00e1s con parientes lejanos o compa\u00f1eros de trabajo indiferentes, es cada vez m\u00e1s insoportable para los trabajadores preocupados por la respetabilidad, para los j\u00f3venes que aman la libertad y para los ancianos que temen la promiscuidad del asilo o del hospital. Tener una cama individual, un espacio propio, una habitaci\u00f3n propia, refleja las nuevas aspiraciones del cuerpo y de la mente, que est\u00e1n dando forma a la \u00abcivilizaci\u00f3n de la moral\u00bb, como dec\u00eda Norbert Elias&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-7-6030' title='Norbert Elias&lt;em&gt;, La Civilisation des m\u0153urs&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Calmann-L\u00e9vy, 1973.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Cada persona traza l\u00edmites a su alrededor que no deben ser cruzados, construye un territorio, establece fronteras, exige reconocimiento y permiso. El dormitorio es la expresi\u00f3n espacial m\u00e1s fuerte de la preocupaci\u00f3n por el yo que constituye a la persona moderna. En cierto modo, es el \u00e1tomo de la democracia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un dispositivo espacial<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ya sea en serie (celdas alineadas a lo largo de la galer\u00eda de un claustro, el pasillo de una prisi\u00f3n o el corredor de un hotel) o articulada en los dispositivos de una casa o un departamento, la habitaci\u00f3n es un microespacio cuadrangular, un cubo, una caja cuya simplicidad contrasta con la complejidad de los acontecimientos que suceden en ella (la vida, la muerte, el amor) y que se viven diariamente dentro de ella. El aislamiento, el silencio, el disimulo, la exposici\u00f3n son cualidades esenciales de la habitaci\u00f3n, aunque no ocupe una superficie proporcional a su importancia, especialmente en las culturas que privilegian la representaci\u00f3n \u2014la <em>bella figura<\/em>\u2014 sobre la intimidad. Los dormitorios suelen ser m\u00e1s peque\u00f1os que la sala o el comedor; su modesto tama\u00f1o contrasta, sobre todo en Francia, con las salas de recepci\u00f3n. El \u00abmejor cuarto\u00bb, en el primer piso, suele destinarse a la pareja; los ni\u00f1os ocupan varias habitaciones m\u00e1s peque\u00f1as, antes de que el \u00abcuarto de los ni\u00f1os\u00bb se convierta en la habitaci\u00f3n principal. Los sirvientes viven en el \u00e1tico. Los abuelos, con poca movilidad, se refugian en la planta baja.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Cada persona traza l\u00edmites a su alrededor que no deben ser cruzados, construye un territorio, establece fronteras, exige reconocimiento y permiso. El dormitorio es la expresi\u00f3n espacial m\u00e1s fuerte de la preocupaci\u00f3n por el yo que constituye a la persona moderna. En cierto modo, es el \u00e1tomo de la democracia.<\/p><cite>michelle perrot<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Todos los elementos de esta caja cuentan y aseguran su cierre y secreto. Lo primero son las paredes, cuyo grosor amortigua los sonidos intempestivos del sue\u00f1o, la enfermedad o el amor. Una pared demasiado fina dejar\u00eda pasar los ruidos y traer\u00eda incomodidad, ira e incluso la curiosidad de los vecinos poco delicados. En <em>El diablo en el cuerpo<\/em>, de Raymond Radiguet, los caseros de Martha vigilan el intempestivo rechinar de la cama por la tarde, que delata el adulterio. En su indignaci\u00f3n patri\u00f3tica, \u00a1incluso invitan a sus amigos para sorprenderlos! George Sand mand\u00f3 acolchar la habitaci\u00f3n de Chopin en Nohant para que pudiera componer a su antojo. Proust forr\u00f3 de corcho su habitaci\u00f3n del bulevar Haussmann para poder escribir tranquilamente, en su cama, envuelto en la noche parisina. El ruido era el enemigo de <em>En busca del tiempo perdido<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El papel tapiz amortigua y decora las paredes. Su superposici\u00f3n revela los gustos de los sucesivos ocupantes; en Nohant, su estratigraf\u00eda ha sido incluso sondeada para captar las modas. Pero borran toda expresi\u00f3n personal, que se expresa mejor en los grafitis dibujados en las paredes desnudas de las c\u00e1rceles o celdas. Si las paredes pudieran hablar, escribi\u00f3 Virginia Woolf sobre los contempor\u00e1neos de Shakespeare, encerrados en sus casas, qu\u00e9 de historias contar\u00edan. Las paredes ahogan los gritos, los suspiros y los llantos. Protegen, pero tambi\u00e9n encierran, y su seguridad puede convertirse en encarcelamiento. La isla desierta puede convertirse en una prisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ventanas se abren a la libertad. Traen aire, luz, vista, vida. Los higienistas estaban obsesionados con la ventilaci\u00f3n y la orientaci\u00f3n. Los hoteles presum\u00edan de sus \u00abhabitaciones con vista\u00bb, que prolongaban el placer del turista. En sus viajes, a Stendhal le encantaba ver el paisaje y describi\u00f3 el espect\u00e1culo del puerto de Londres en su diario; los humos de los vapores suger\u00edan el poder del comercio brit\u00e1nico. A trav\u00e9s de la ventana, se puede disfrutar de un paisaje, de la pintoresca calle, apropiarse del mundo exterior y escapar del aislamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e9onie, la t\u00eda de Proust, enferma y recluida, se asomaba al barrio tras las cortinas levantadas e interrogaba a Fran\u00e7oise o a un visitante sobre los signos enigm\u00e1ticos que percib\u00eda: idas y venidas inusuales, conversaciones, atuendos extra\u00f1os. Para las mujeres, m\u00e1s a menudo asignadas al interior, la ventana constituye un balc\u00f3n sobre el teatro del mundo. \u201cLa mujer en su ventana\u00bb es un motivo recurrente en la pintura impresionista.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El ruido era el enemigo de <em>En busca del tiempo perdido<\/em>.&nbsp;<\/p><cite>michelle perrot<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La ventana permite ver sin ser visto. De ah\u00ed la funci\u00f3n esencial de las cortinas, que protegen del exceso de luz y de las miradas inquisidoras, y proporcionan la penumbra necesaria para el sue\u00f1o al tiempo que permiten que se filtre la necesaria y tranquilizadora luz del d\u00eda. Las cortinas son un elemento de confort, una marca de dignidad, de relativa abundancia, tanto como de pudor. Poner cortinas en las ventanas es el primer gesto de un ama de casa, incluso de una pobre. Con ello, define su espacio y protege la intimidad del hogar. \u00abEstamos en casa\u00bb, pueden decir.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/6-jean-revillard-Loon-Plage-avril-2008-50x-70-cm-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1722\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/6-jean-revillard-Loon-Plage-avril-2008-50x-70-cm-scaled-1-330x222.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/6-jean-revillard-Loon-Plage-avril-2008-50x-70-cm-scaled-1-690x464.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/6-jean-revillard-Loon-Plage-avril-2008-50x-70-cm-scaled-1-1340x901.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/6-jean-revillard-Loon-Plage-avril-2008-50x-70-cm-scaled-1-125x84.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Jean Revillard, \u00abJungles\u00bb, 2009 \u00a9 Galerie Jacques Cerami<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Vista desde el exterior, la ventana despierta la curiosidad por sus sombras y luces. \u201dLa ventana iluminada\u00bb no es s\u00f3lo un tema de la poes\u00eda baudeleriana. Dice algo del interior. Revela al amante preocupado una presencia inoportuna o deseada. Swann sospecha la infidelidad de Odette por las siluetas que percibe en el brillo intermitente de una l\u00e1mpara. Por otra parte, el narrador de <em>El diablo en el cuerpo<\/em>, que viene a buscar a Martha al departamento en el que vive en la primera planta de una casa alquilada, est\u00e1 intrigado por los extra\u00f1os reflejos: \u00abYa estaba oscuro. S\u00f3lo una ventana, en ausencia de una presencia humana, revelaba la del fuego. Al ver esa ventana iluminada por llamas irregulares, como olas, pens\u00e9 que era el comienzo de un incendio\u201d. El fuego que hace arder su coraz\u00f3n y sus sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ventana es una frontera, traicionera si te revela, c\u00f3mplice si te oculta. Es una apertura, una brecha, un punto de penetraci\u00f3n para las miradas y los cuerpos. Julien Sorel conquista a Mathilde de la Mole trepando por su ventana con una escalera de jardinero. Persianas, visillos, postigos, celos\u00edas protegen de las incursiones no deseadas. Su presencia\/ausencia en las fachadas de las casas tiene un significado cultural en t\u00e9rminos de privacidad y luminosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la entrada normal es la puerta, un pasaje importante, incluso sagrado, que diferencia lo cerrado de lo abierto, separa lo p\u00fablico de lo privado y protege el hogar. Las normas legales y civiles proh\u00edben el acceso a la casa. Al tratarse de una intrusi\u00f3n, el robo con allanamiento de morada se castiga mucho m\u00e1s severamente que el asalto callejero. Incluso bajo el Terror, las redadas estaban prohibidas por la noche. En las casas burguesas, un vest\u00edbulo forma una esclusa donde se clasifica a los parientes y los extra\u00f1os. Las guerras trastocan los c\u00f3digos, abren puertas a empujones, violan lugares y cuerpos. La penetraci\u00f3n del enemigo en la intimidad del hogar es la peor amenaza para las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta del dormitorio es a\u00fan m\u00e1s cerrada, pues es el umbral de una intimidad que, en principio, depende del ocupante. Depende del ocupante invitar, dejar entrar, o no, a tal o cual persona, y aqu\u00ed entra en juego la diferencia sexual. Un hombre se siente ofendido por una puerta cerrada que significa un rechazo; al final intenta abrirla a la fuerza. El joven ardiente de Fragonard tira tras de s\u00ed de la cerradura de la puerta de una joven a la que abraza y pretende seducir sin medir si ella consiente. Cerrar la puerta es ya poseer un cuerpo. En la primavera de 1968, los estudiantes de Nanterre exigieron el derecho a entrar a las habitaciones de las chicas por la noche. Como objeto de seducci\u00f3n, las mujeres se defienden. Para ellas, el derecho a cerrar su puerta es un reconocimiento de su libertad, un paso esencial hacia la autonom\u00eda. La puerta tambi\u00e9n puede ser un arresto domiciliario; de ah\u00ed la ambig\u00fcedad de la habitaci\u00f3n de la chica, s\u00edmbolo tanto de una virginidad obligada como expresi\u00f3n de un espacio para ella misma. \u00abNo molestar\u00bb dicen los letreros de los cuartos de hotel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Cerrar la puerta, estar solo, guardarse de la presencia y la mirada de los dem\u00e1s, liberarse de las garras de los otros: es un poder para el que la llave es el instrumento y el talism\u00e1n. Llave de la habitaci\u00f3n, llave del cuerpo.<\/p><cite>michelle perrot<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Cerrar la puerta, estar solo, guardarse de la presencia y la mirada de los dem\u00e1s, liberarse de las garras de los otros: es un poder para el que la llave es el instrumento y el talism\u00e1n. En el hotel, hay que entregar la llave en el mostrador, lo que establece una forma de control, de la que se desprende el alquiler de una habitaci\u00f3n para uno mismo, la ambici\u00f3n de los migrantes, estudiantes y trabajadores. Para un trabajador reci\u00e9n llegado, tener su llave significa salir de la pensi\u00f3n, abierta a todos los vientos, y acceder a la habitaci\u00f3n de la ciudad con la que sue\u00f1a, amueblarla e instalarse. Como inquilino habitual, tiene derechos que el propietario no puede, en principio, violar. La entrega de llaves, su posesi\u00f3n, su uso es una garant\u00eda de disfrute, al menos temporal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dar su llave a alguien es una se\u00f1al de confianza, de amistad, incluso de amor. El narrador de <em>El diablo en el cuerpo<\/em> recuerda: \u00abDesde el principio de nuestro amor, Martha me hab\u00eda dado una llave de su departamento, para que no tuviera que esperar en el jard\u00edn si, por casualidad, ella estaba en la ciudad. Pod\u00eda usar la llave de forma menos inocente\u201d. En efecto, decidi\u00f3 ir a ver a Martha esa noche para lo que ser\u00eda su primera noche de amor. \u00abTemblaba; no encontraba el ojo de la cerradura. Finalmente gir\u00e9 la llave lentamente, para no despertar a nadie [&#8230;]. Me dirig\u00ed a tientas hacia el dormitorio\u201d. Se desliza en la cama. \u201cComo la espera ante la puerta, la espera ante el amor no pod\u00eda ser muy larga\u201d. Llave de la habitaci\u00f3n, llave del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/5-jungles-Azara-fevrier-2008-jean-revillard-50-x-70-cm-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1722\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/5-jungles-Azara-fevrier-2008-jean-revillard-50-x-70-cm-scaled-1-330x222.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/5-jungles-Azara-fevrier-2008-jean-revillard-50-x-70-cm-scaled-1-690x464.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/5-jungles-Azara-fevrier-2008-jean-revillard-50-x-70-cm-scaled-1-1340x901.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/5-jungles-Azara-fevrier-2008-jean-revillard-50-x-70-cm-scaled-1-125x84.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Jean Revillard, \u00abJungles\u00bb, 2009 \u00a9 Galerie Jacques Cerami<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>En el dormitorio, los muebles conforman el paisaje de la intimidad, que algunos aprecian vac\u00edo, otros, abarrotado, incluso desordenado. \u00abNo entiendo por qu\u00e9, cuando se vive realmente entre cuatro paredes, no se siente la necesidad de llenarlas, aunque sea con troncos y cestos [&#8230;]. El vac\u00edo y la inmovilidad me asustan\u00bb, escribi\u00f3 George Sand. M\u00e1s all\u00e1 de las necesidades, los muebles hablan de la herencia y los gustos. El armario, donde se guardan los blancos, conserva algo de p\u00fablico, patrimonial y dom\u00e9stico; el ama de casa est\u00e1 orgullosa de sus montones de s\u00e1banas y de los manteles de su ajuar; los exhibe. La c\u00f3moda, m\u00e1s peque\u00f1a y personal, tiene dos o tres cajones en los que se puede guardar la ropa personal, los objetos propios, e incluso el diario, porque algunos lo cierran con llave. Los carpinteros y ebanistas han multiplicado este exitoso mueble.<\/p>\n\n\n\n<p>La cama condensa los secretos del dormitorio y del cuerpo, que se leen en los pliegues de las s\u00e1banas indiscretas. Una cama sin hacer \u2014la del cuadro hom\u00f3nimo de Delacroix, por ejemplo\u2014 es inquietante por lo que sugiere. Las mujeres que se respetan a s\u00ed mismas deben hacer su propia cama sin permitir que los sirvientes, ni siquiera las \u00abcamareras\u00bb, entren en su noche. Las buenas amas de casa, por decencia, se encargan de tenderla por la ma\u00f1ana. Todo el mundo tiene su lado nocturno. Junto a la cama, la \u00abmesa de noche\u00bb sostiene la l\u00e1mpara para las lecturas de la noche y contiene la bacinica donde se excretan los secretos del cuerpo y la mente. La fot\u00f3grafa Sophie Calle fue contratada durante ocho d\u00edas como camarera en un hotel para observar los h\u00e1bitos de los sucesivos ocupantes. La habitaci\u00f3n, y especialmente la cama, son palimpsestos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La habitaci\u00f3n, y especialmente la cama, son palimpsestos. Cada habitaci\u00f3n es, m\u00e1s o menos, un cuarto de maravillas, un c\u00famulo de huellas de las que s\u00f3lo el ocupante tiene la llave. Su intimidad permite un cierto desorden.<\/p><cite>michelle perrot<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En la habitaci\u00f3n, se colocan los objetos m\u00e1s personales, los que no se ponen en la sala para no estar expuestos a la mirada de los dem\u00e1s. Recuerdos de viajes, im\u00e1genes seleccionadas, conchas de las playas de verano, fotograf\u00edas familiares transforman la chimenea en un altar. Cada habitaci\u00f3n es, m\u00e1s o menos, un cuarto de maravillas, un c\u00famulo de huellas de las que s\u00f3lo el ocupante tiene la llave. Su intimidad permite un cierto desorden. Flora Trist\u00e1n se asombraba de la despreocupaci\u00f3n de las habitaciones de las se\u00f1oras inglesas, en contraste con la disciplina de sus hom\u00f3logas francesas, todav\u00eda dedicadas, hacia 1840, a las obligaciones de la recepci\u00f3n. La pr\u00e1ctica del sal\u00f3n, a la manera de la marquesa de Rambouillet, continu\u00f3 durante mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las diagonales del secreto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el dormitorio se cruzan muchas diagonales del secreto: el secreto del individuo, de la pareja, del sexo, del sue\u00f1o y de la enfermedad, de la muerte, el secreto del alma y del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el individuo, es ante todo un espacio de retraimiento de la multitud, del mundo, del trabajo e incluso de la familia, entornos que le preocupan y lo asedian. Por fin puede relajarse, soltar la m\u00e1scara, desmaquillarse, desvestirse, despojarse de la ropa que cubre las apariencias, arrojarla a las cuatro esquinas de la habitaci\u00f3n si es necesario; dejarse llevar. La desnudez, \u00a1qu\u00e9 liberaci\u00f3n! Pero qu\u00e9 sufrimiento tambi\u00e9n, cuando uno se descubre cansado, derrotado, desplomado, envejecido, enfrentado a la edad que se inventa en p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunos, es el momento de leer y escribir. Lectura por correspondencia, libros favoritos y libros elegidos para la noche, m\u00e1s entretenidos, m\u00e1s libres. Escribir el diario de viaje en la habitaci\u00f3n del hotel, o el diario personal en la habitaci\u00f3n ordinaria, la que se cierra con llave para evitar cualquier indiscreci\u00f3n. Durante mucho tiempo, el escritor sin despacho escrib\u00eda en su habitaci\u00f3n, o incluso en su cama, como Proust, Walter Benjamin o Colette. Mauriac, Perec, Kafka, Pamuk, entre otros, han cantado a la habitaci\u00f3n de su deseo y su libertad. Sus textos conforman una antolog\u00eda nocturna y cameral del secreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para otros, es un momento de meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n. La soledad favorece el encuentro con Dios. La tradici\u00f3n mon\u00e1stica se vio reforzada en el siglo XVII por la b\u00fasqueda de la interioridad, de la que la habitaci\u00f3n es a la vez el medio y el s\u00edmbolo. \u00abToda la desgracia de los hombres proviene de una sola cosa, que es no saber permanecer en reposo en una habitaci\u00f3n\u00bb, escribi\u00f3 Pascal, el pensador jansenista de la habitaci\u00f3n, para \u00e9l, sin\u00f3nimo del recogimiento necesario para la quietud, si no es que para la felicidad&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-8-6030' title='Jean-Louis Chr\u00e9tien, &lt;em&gt;L\u2019Espace int\u00e9rieur&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, 2014. Ver la primera parte, \u00ab La chambre du c\u0153ur \u00bb.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En el dormitorio se cruzan muchas diagonales del secreto: el secreto del individuo, de la pareja, del sexo, del sue\u00f1o y de la enfermedad, de la muerte, el secreto del alma y del cuerpo.<\/p><cite>michelle perrot<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pronto llegar\u00e1 la hora del sue\u00f1o, c\u00f3modo, tranquilo o, por el contrario, tard\u00edo, inquieto, vigilado por el insomnio que nos mantiene despiertos y preocupados por no dormir, o que nos despierta en un momento angustioso, el ecuador de la noche en el que siempre hemos arruinado nuestra vida. El sue\u00f1o es una aventura en la que el dormitorio es el escenario nocturno, a veces fantasmag\u00f3rico, poblado de ruidos sordos y rumores amenazantes. El sue\u00f1o lo habita. Una vez visitado por el esp\u00edritu \u2014Dios, el diablo, la inspiraci\u00f3n\u2014 se ha convertido en el lugar donde emergen recuerdos enterrados, im\u00e1genes barrocas o absurdas donde la psicolog\u00eda, el psicoan\u00e1lisis especialmente, descifra los misterios del inconsciente. El dormitorio es la llave de los sue\u00f1os, el revelador del yo m\u00e1s profundo (muchos psiquiatras recomiendan a sus pacientes que escriban sus sue\u00f1os).<\/p>\n\n\n\n<p>El dormitorio es el lugar del amor, de sus placeres y de sus dramas, y es sin duda el m\u00e1s pesado de sus secretos, pues el silencio envuelve la sexualidad en la cultura cristiana, acechada por el miedo al pecado de la carne. <\/p>\n\n\n\n<p><em>[El mundo est\u00e1 cambiando. Desde el inicio de la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, con nuestros mapas, an\u00e1lisis y perspectivas hemos ayudado a casi 3 millones de personas a entender las transformaciones geopol\u00edticas de esta secuencia. Si encuentra \u00fatil nuestro trabajo y cree que merece apoyo, puede&nbsp;<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/registrar\/\">suscribirse aqu\u00ed<\/a>].<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Amores \u00abileg\u00edtimos\u00bb de los amantes en busca de habitaciones discretas y fugaces, en hoteles \u00abde paso\u00bb de los que apenas guardar\u00e1n el recuerdo, y cuyo acceso es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil para las parejas del mismo sexo. El amor leg\u00edtimo de la habitaci\u00f3n conyugal, la m\u00e1s cerrada, la m\u00e1s secreta, un tabern\u00e1culo que no puede ser violado, ni siquiera entreabrir. Del sexo, conoce los deberes, pero tambi\u00e9n los placeres, buscados por los compa\u00f1eros y rehabilitados, incluso recomendados, en la \u00e9poca contempor\u00e1nea, por los m\u00e9dicos que ven en \u00e9l la \u00abarmon\u00eda\u00bb favorable a la procreaci\u00f3n sana&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-9-6030' title='Alain Corbin,&amp;nbsp;&lt;em&gt;L\u2019Harmonie des plaisirs. Les mani\u00e8res de jouir du si\u00e8cle des Lumi\u00e8res \u00e0 l\u2019av\u00e8nement de la sexologie&lt;\/em&gt;, Paris, Perrin, 2008.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Pero tambi\u00e9n conoce el sufrimiento de los sexos desparejados, atormentados por la impotencia o la frigidez, la verg\u00fcenza de la esterilidad, el temor al embarazo no deseado, la huida del deseo fatigado por la usura del tiempo. Esto lleva al odio, a la violencia e incluso al crimen. La mayor\u00eda de los delitos dom\u00e9sticos se cometen en un dormitorio donde la polic\u00eda busca pistas.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/4-jean-revillard-Loon-plage-fevrier-2008-50-x-70-cm-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1722\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/4-jean-revillard-Loon-plage-fevrier-2008-50-x-70-cm-scaled-1-330x222.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/4-jean-revillard-Loon-plage-fevrier-2008-50-x-70-cm-scaled-1-690x464.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/4-jean-revillard-Loon-plage-fevrier-2008-50-x-70-cm-scaled-1-1340x901.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/07\/4-jean-revillard-Loon-plage-fevrier-2008-50-x-70-cm-scaled-1-125x84.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Jean Revillard, \u00abJungles\u00bb, 2009 \u00a9 Galerie Jacques Cerami<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La memoria de las habitaciones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Fugitivo, constantemente \u00abdeshabitado\u00bb, trasladado, abandonado, el dormitorio es raramente un lugar de memoria. Sus ocupantes lo abandonan, llev\u00e1ndose su ligero equipaje, incluida la madera de la cama, antes considerada un objeto personal. Por razones de higiene, o incluso de superstici\u00f3n, los colchones se cambiaban y quemaban despu\u00e9s de la muerte. Se vac\u00eda la habitaci\u00f3n de los padres&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-10-6030' title='Lydia Flem,&amp;nbsp;&lt;em&gt;Comment j\u2019ai vid\u00e9 la maison de mes parents&lt;\/em&gt;, Paris, Seuil, 2004.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>, de ah\u00ed la falta de reliquias camerales. De Luis XIV no se conserva casi nada, salvo las representaciones ceremoniales convencionales, pero ning\u00fan mueble. Reconstruidas en torno a una mesa o una cama, m\u00e1s o menos aut\u00e9nticas, las habitaciones de los escritores, a menudo artificiales, nos tocan poco. Es dif\u00edcil imaginar a Sand \u00abescarbando\u00bb en el \u00abarmario\u00bb de su habitaci\u00f3n azul en Nohant, o a Proust \u00abgarabateando\u00bb sus \u00ab<em>paperolles<\/em>\u00bb en el decorado del museo que le prestan en Carnavalet&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-6030' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/el-secreto-de-las-habitaciones\/#easy-footnote-bottom-11-6030' title='Peor a\u00fan en el Castillo de Breteuil, donde se coloc\u00f3 un mu\u00f1eco de cera en la cama que ocupaba en la habitaci\u00f3n que frecuentaba.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por otra parte, la memoria de las habitaciones est\u00e1 inscrita en la de sus habitantes, enterrados con sus secretos. Recuerdan sus noches de insomnio, sus desvelos, sus lecturas, sus escritos o sus amores, las penas que han vivido, las l\u00e1grimas que han derramado, los rencores que han masticado, las resoluciones que han tomado. Perec recordaba casi todas las habitaciones en las que hab\u00eda dormido, y emprendi\u00f3 un inventario imaginario. \u00abEl espacio resucitado de la habitaci\u00f3n es suficiente para revivir, para traer de vuelta, para revivir los recuerdos m\u00e1s fugaces, los m\u00e1s triviales y los m\u00e1s esenciales\u201d. Pero no se trata tanto de describir las cosas como de recordar los sentimientos que se tuvieron ah\u00ed. \u00abEl recuerdo de una determinada imagen no es m\u00e1s que la nostalgia de un determinado momento\u00bb, sosten\u00eda Proust. La habitaci\u00f3n es una condensaci\u00f3n de los secretos de la vida, de los secretos que hacen la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Expresi\u00f3n espacial m\u00e1s fuerte de esa preocupaci\u00f3n por el yo que constituye la persona moderna, la habitaci\u00f3n -la m\u00e1s peque\u00f1a escala del habitar- es quiz\u00e1s el \u00e1tomo de la democracia. 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