{"id":5988,"date":"2022-07-22T07:03:00","date_gmt":"2022-07-22T06:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=5988"},"modified":"2022-07-22T01:14:37","modified_gmt":"2022-07-22T00:14:37","slug":"en-ecuador-constantemente-ocurren-cosas-sorprendentes-una-conversacion-con-philippe-descola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/22\/en-ecuador-constantemente-ocurren-cosas-sorprendentes-una-conversacion-con-philippe-descola\/","title":{"rendered":"\u00abEn Ecuador constantemente ocurren cosas sorprendentes\u00bb, una conversaci\u00f3n con Philippe Descola"},"content":{"rendered":"\n
Mi padre, Jean Descola, era un historiador de Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina. As\u00ed que Am\u00e9rica Latina me era familiar desde la infancia a trav\u00e9s de los libros. Hab\u00eda le\u00eddo los escritos de mi padre, as\u00ed como parte de la importante documentaci\u00f3n que hab\u00eda acumulado en casa. La historia y la geograf\u00eda de Am\u00e9rica Latina no me eran ajenas. Por eso, cuando m\u00e1s tarde tuve que buscar d\u00f3nde hacer trabajo de campo, me dirig\u00ed a Am\u00e9rica Latina, sobre todo porque hablaba espa\u00f1ol, que era un buen punto de partida. Sucedi\u00f3 que mi padre tambi\u00e9n era amigo de un diplom\u00e1tico ecuatoriano que amaba Francia, hab\u00eda estudiado all\u00ed y hab\u00eda conseguido que lo enviaran a Par\u00eds y quedarse all\u00ed. A menudo, cuando cenaba en casa, escuchaba las historias que contaba sobre su pa\u00eds. Ten\u00eda ecos de lo que era ese peque\u00f1o pa\u00eds andino, del que se sab\u00eda poco porque la prensa no hablaba nunca de \u00e9l, salvo para anunciar los golpes de Estado que se produc\u00edan regularmente en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n
Por lo tanto, ten\u00eda una idea bastante rom\u00e1ntica, que tambi\u00e9n estaba asociada a la lectura de Ecuador<\/em>, el diario de viaje que Henri Michaux hab\u00eda tra\u00eddo de su estancia en aquel pa\u00eds cuando era joven, con un paso por la Amazonia ecuatoriana y el R\u00edo Napo, luego el Amazonas, para llegar a la costa atl\u00e1ntica. Habla muy bien de Ecuador en este inmenso viaje. Tambi\u00e9n me hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n El hombre a caballo<\/em>, de Drieu La Rochelle, cuya trama se desarrolla en una Bolivia un tanto fantasmag\u00f3rica, que yo hab\u00eda convertido en prototipo de los pa\u00edses andinos. As\u00ed que ten\u00eda una especie de mitolog\u00eda flotante, hecha de trozos. <\/p>\n\n\n\n La decisi\u00f3n de ir a hacer trabajo de campo a Ecuador se tom\u00f3 en varias etapas. Realic\u00e9 mi primer trabajo de campo en el sur de M\u00e9xico, en Chiapas, en la regi\u00f3n de la Selva Lacandona, entre los tzeltales. Ese trabajo de campo, que s\u00f3lo dur\u00f3 unos meses, me deprimi\u00f3 un poco porque se trataba de gente que hab\u00eda emigrado de las tierras altas, empujada por los grandes terratenientes. El bosque que hab\u00edan colonizado era un entorno que conoc\u00edan poco y en el que no eran muy felices. Ese malestar general, ese empecinamiento por hacerse una nueva vida en un entorno muy diferente al que estaban acostumbrados, me result\u00f3 un poco desalentador. Sin embargo, fue all\u00ed donde descubr\u00ed con deleite la selva tropical y donde naci\u00f3 mi deseo de estudiar a los pueblos que s\u00ed eran felices en la selva, de ah\u00ed la elecci\u00f3n del Amazonas. <\/p>\n\n\n\n La historia y la geograf\u00eda de Am\u00e9rica Latina no me eran ajenas. Por eso, cuando m\u00e1s tarde tuve que buscar d\u00f3nde hacer trabajo de campo, me dirig\u00ed a Am\u00e9rica Latina.<\/p>Philippe descola<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En ese momento no conoc\u00eda Sudam\u00e9rica, pero quer\u00eda ir al Amazonas. Todav\u00eda ten\u00eda que elegir una poblaci\u00f3n. Fue a trav\u00e9s de mi colega y amiga Carmen Bernand, que acababa de regresar de un largo trabajo de campo con una poblaci\u00f3n andina en Ecuador, los ca\u00f1aris, que finalmente me dirig\u00ed a los j\u00edbaros. Los ca\u00f1aris viven en la Cordillera Oriental de Ecuador y, por tanto, son vecinos de los j\u00edbaros, que viven m\u00e1s abajo, en el Amazonas. Me dijo que era muy posible ir con los j\u00edbaros. As\u00ed que empec\u00e9 a leer, no tanto sobre Ecuador como sobre los j\u00edbaros en general, para saber qu\u00e9 tipo de etnograf\u00eda se pod\u00eda hacer all\u00ed. <\/p>\n\n\n\n Hice una primera visita con mi pareja Anne-Christine Taylor en 1974, durante el verano, para ver si era posible quedarse en la zona de los j\u00edbaros. La ciudad de Quito, donde aterrizamos, me sedujo de inmediato. Es una ciudad de monta\u00f1a con cielos extraordinariamente despejados a pesar de la contaminaci\u00f3n producida por los viejos autobuses de diesel. La luz era extraordinaria. Enseguida me sent\u00ed muy c\u00f3modo all\u00ed a pesar de la altitud (3000m). En su centro, es una ciudad colonial con grandes palacios, casas de terratenientes y extraordinarias iglesias barrocas. Esas grandes casas se hab\u00edan deteriorado porque los propietarios no las manten\u00edan. Se hab\u00eda convertido en una especie de barrio marginado en el centro de la ciudad, a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades latinoamericanas, donde los barrios pobres rodean las ciudades. Ah\u00ed, todos los migrantes del campo se hacinaban precariamente en las antiguas casas coloniales. A pesar de su decadente esplendor barroco, la ciudad estaba completamente indigenizada en su centro, a un paso del palacio presidencial y de la catedral. Hab\u00eda una alt\u00edsima densidad de poblaci\u00f3n ind\u00edgena, lo que supon\u00eda un llamativo contraste porque parec\u00eda que la ciudad estaba ocupada o reocupada por los ind\u00edgenas que hab\u00edan sido expulsados cuando se fund\u00f3. <\/p>\n\n\n\n Dej\u00e9 Quito despu\u00e9s de unos d\u00edas para ir al Amazonas y empezar a explorar la posibilidad de conocer a un grupo j\u00edbaro del que se ten\u00eda muy poca informaci\u00f3n, los achuar. Durante esa primera visita, no llegu\u00e9 hasta donde estaban los achuar, s\u00f3lo hasta donde estaban sus vecinos shuar que viven en el frente del asentamiento y hablan otro dialecto j\u00edbaro. \u00abJ\u00edbaro\u00bb es un t\u00e9rmino que ahora est\u00e1 desacreditado y los amerindios se niegan a que se utilice para referirse a ellos porque es un t\u00e9rmino que equivale en cierto modo a \u00abr\u00fastico\u00bb o \u201cpueblerino\u201d. En otros lugares de Am\u00e9rica Latina se utiliz\u00f3 en este sentido para referirse a las poblaciones rebeldes del imperio espa\u00f1ol y todav\u00eda se utiliza para referirse a los campesinos sin educaci\u00f3n. Pero en el momento de mi primera estancia, todav\u00eda se llamaban j\u00edbaros.<\/p>\n\n\n\n Ese primer viaje no dur\u00f3 mucho, s\u00f3lo dos meses. Pero me permiti\u00f3 empezar a apreciar el pa\u00eds y conocer a algunos de sus habitantes, especialmente a los compa\u00f1eros etn\u00f3logos locales. Volv\u00ed dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1976, de nuevo con mi pareja, pero esta vez en barco. Fue una experiencia maravillosa y bastante sobrecogedora cruzar el Atl\u00e1ntico a la lenta velocidad de un carguero mixto. Nuestro primer puerto de escala fue Cartagena, al igual que los barcos espa\u00f1oles tres siglos antes. Desembarcamos en Guayaquil, desde donde descubrimos la costa de Ecuador, que nunca hab\u00eda visto antes. <\/p>\n\n\n\n Ecuador, Per\u00fa y Colombia son pa\u00edses con una historia y una geograf\u00eda similares. Desde el punto de vista geogr\u00e1fico, hay tres zonas claramente diferenciadas: la costa, que, hasta la frontera con Per\u00fa en el sur, es una zona tropical bastante h\u00fameda dedicada a la econom\u00eda de plantaci\u00f3n, sobre todo de cacao y pl\u00e1tano, la zona andina y la zona amaz\u00f3nica. Estas tres regiones tienen personalidades diferentes. La costa era el mundo del negocio agroexportador, de las grandes plantaciones, con bosques impenetrables en el norte donde, en el siglo XVIII, los esclavos cimarrones hab\u00edan creado una Rep\u00fablica que hab\u00eda sido parcialmente reconocida por la Audiencia de Quito. Es una regi\u00f3n basada en el comercio y la exportaci\u00f3n, dominada durante mucho tiempo por una burgues\u00eda pol\u00edticamente liberal y mas\u00f3nica. La sierra, los Andes, est\u00e1 estructurada en dos cordilleras, una al este y otra al oeste, con un corredor de tierras altas f\u00e9rtiles en el medio que, obviamente, fueron inmediatamente apropiadas por los colonizadores. Cuando se recorre este corredor, en el que se encuentran las principales ciudades del pa\u00eds, incluida Quito, se puede ver claramente la estructura de opresi\u00f3n colonial, ya que la parte central es una llanura f\u00e9rtil e irrigada con campos, praderas y los restos de las grandes haciendas que los propietarios se heredaban entre s\u00ed, y tambi\u00e9n se heredaban a las poblaciones ind\u00edgenas adscritas a ellas en un sistema de cuasi esclavitud, el huasipungo<\/em>, que no se aboli\u00f3 sino hasta los a\u00f1os 60 del siglo XX. Los pueblos ind\u00edgenas se encuentran en las estribaciones o en los ca\u00f1ones de las cordilleras de ambos lados, en zonas con una erosi\u00f3n muy alta y una tierra de mala calidad. Y luego est\u00e1 el Amazonas, que en los a\u00f1os 70 era todav\u00eda un lugar bastante desconocido para los ecuatorianos. Un presidente ecuatoriano, Galo Plaza Lasso, dijo en los a\u00f1os 50 que la Amazon\u00eda \u00abera un mito\u00bb, es decir, un espacio casi imaginario y destinado a permanecer improductivo, a pesar de que poco antes se hab\u00eda producido un conflicto muy intenso con Per\u00fa por el control de parte de la Amazon\u00eda, en el que Ecuador hab\u00eda perdido gran parte de los territorios amaz\u00f3nicos sobre los que reclamaba soberan\u00eda. A pesar de la presencia de yacimientos petrol\u00edferos, segu\u00eda siendo un lugar poco conocido, los habitantes del altiplano nunca iban all\u00ed. Desde el punto de vista de los ecuatorianos, se trataba de una especie de tierra adentro llena de salvajes sedientos de sangre. <\/p>\n\n\n\n La costa era el mundo del negocio agroexportador, de las grandes plantaciones, con bosques impenetrables en el norte donde, en el siglo XVIII, los esclavos cimarrones hab\u00edan creado una Rep\u00fablica que hab\u00eda sido parcialmente reconocida por la Audiencia de Quito.<\/p>PHILIPPE DESCOLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Exactamente. As\u00ed que llegamos a Guayaquil. Fue un poco como en la pel\u00edcula La fiebre sube a El Pao<\/em>: nos encontramos en el muelle, solos con nuestro equipaje. La ventaja de viajar en un carguero es que se permiten 500 kilos de equipaje, as\u00ed que llev\u00e1bamos bastante equipo. El barco era muy c\u00f3modo. La traves\u00eda ten\u00eda un aspecto un tanto matricial. Y de repente, nos encontramos en un muelle con un calor infernal y gente inquietante rondando nuestras maletas. \u00c9se fue nuestro primer contacto con la costa. Luego la dejamos para ir a Quito y renovar nuestros v\u00ednculos con algunos colegas ecuatorianos. Despu\u00e9s, partimos hacia el Amazonas para intentar adentrarnos en el territorio achuar, lo que fue una empresa bastante complicada, ya que nadie ten\u00eda idea de d\u00f3nde viv\u00edan exactamente. Incluso en el frente de asentamiento, en la principal ciudad de Puyo, la mayor\u00eda de las personas a las que consultamos \u2014misioneros cat\u00f3licos y protestantes, militares\u2014 s\u00f3lo ten\u00edan una vaga idea de d\u00f3nde estaban los achuar. All\u00ed acabamos tomando una avioneta militar hasta una base donde encontramos amerindios quechuas. El norte de la Amazon\u00eda ecuatoriana est\u00e1 poblado por quechuahablantes porque es una zona de reducci\u00f3n: desde el siglo XVI, los misioneros hab\u00edan creado polos de reagrupaci\u00f3n para las poblaciones ind\u00edgenas expuestas a las incursiones esclavistas espa\u00f1olas. Por lo tanto, hab\u00edan reunido esos fragmentos de diferentes etnias y la lengua franca que utilizaron fue el quechua porque era la lengua de la evangelizaci\u00f3n en los Andes, por lo que todas esas poblaciones hablan quechua.<\/p>\n\n\n\n Alrededor de esa base militar, hab\u00eda un pueblo quechua al que la gente acud\u00eda regularmente para comerciar con los achuar. As\u00ed fue como llegamos con ellos tras dos d\u00edas de caminata por la selva. Vivimos con los achuar durante algo m\u00e1s de dos a\u00f1os, volviendo regularmente, cada tres o cuatro meses, a Quito para respirar un poco. Luego pasamos un a\u00f1o en Quito. As\u00ed aprend\u00ed a conocer la ciudad, los Andes y el pa\u00eds en general. Yo era profesor en la Universidad Cat\u00f3lica, que acababa de crear un departamento de antropolog\u00eda, mientras volv\u00eda regularmente a campo para realizar investigaciones adicionales. Fue all\u00ed donde empec\u00e9 a amar y conocer el pa\u00eds. <\/p>\n\n\n\n Los antrop\u00f3logos son muy endog\u00e1micos, as\u00ed que all\u00ed conoc\u00ed principalmente a antrop\u00f3logos. Eran personas completamente parad\u00f3jicas. En su mayor\u00eda, proced\u00edan de grandes familias andinas. Esas grandes familias se casaban entre s\u00ed y formaban una red de sociabilidad muy densa. Los antrop\u00f3logos hab\u00edan tenido originalmente una vocaci\u00f3n religiosa. Se hab\u00edan formado en el seminario para ser jesuitas. Entonces, un jesuita muy l\u00facido que hab\u00eda llegado a Francia para estudiar antropolog\u00eda les hab\u00eda dicho que fueran a viajar un poco por el mundo para ver si sus votos eran firmes. Todos esos hijos de la alta sociedad, que eran todos militantes de extrema izquierda, decidieron ir a hacer tesis de antropolog\u00eda por todo el mundo: a M\u00e9xico, a Estados Unidos, algunos a Europa, a Alemania… Volvieron y siguieron con la antropolog\u00eda, pero no con su vocaci\u00f3n religiosa. Era un peque\u00f1o mundo extremadamente c\u00e1lido, generoso y festivo. Cuando volv\u00ed a Francia, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el car\u00e1cter m\u00e1s mon\u00f3tono y apagado de la vida social en comparaci\u00f3n con lo que era en Am\u00e9rica Latina. <\/p>\n\n\n\n Cuando volv\u00ed a Francia, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el car\u00e1cter m\u00e1s mon\u00f3tono y apagado de la vida social en comparaci\u00f3n con lo que era en Am\u00e9rica Latina. <\/p>philippe descola<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Tambi\u00e9n hice amigos entre los misioneros salesianos. Los salesianos eran la orden cat\u00f3lica que, junto con los franciscanos y, m\u00e1s marginalmente, los dominicos, estaban activos en la regi\u00f3n de los shuar y los achuar. Eran todos italianos del norte, del V\u00e9neto o del Piamonte, gente muy fina que, de hecho, no intentaba realmente convertir a nadie, al menos los de esa generaci\u00f3n, ya que antes los salesianos fascistas hab\u00edan intentado transponer su modelo a la Amazon\u00eda. Los que estaban conmigo estaban m\u00e1s cerca de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y ten\u00edan una profunda admiraci\u00f3n por la cultura shuar y achuar. Hab\u00edan intentado adaptar el ritual e incluso la teolog\u00eda de forma totalmente heterodoxa a las creencias y la mitolog\u00eda locales. All\u00ed hab\u00eda personajes incre\u00edbles y excepcionales, como el recientemente fallecido padre Botasso. \u00c9sa era la gente con la que nos junt\u00e1bamos y nuestros amigos ecuatorianos nos consideraban un poco extra\u00f1os, ya que el Amazonas era considerado por ellos como un mundo aparte que no conoc\u00edan en absoluto. Conoc\u00edan bien los Andes porque hab\u00edan mantenido all\u00ed propiedades familiares, hab\u00edan aprendido a hablar quechua con sus ni\u00f1eras nativas, pero no sab\u00edan nada del Amazonas. Estaban asombrados y fascinados por todo lo que pod\u00edan escuchar sobre \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n Empezamos a viajar por el pa\u00eds por placer muy pronto, sobre todo por las ciudades andinas, cada una con sus singularidades. En Am\u00e9rica Latina, a\u00fan hoy, se siguen formando Estados-naci\u00f3n y los ejes son las ciudades. Suelen ser fundaciones antiguas, a veces construidas sobre las ruinas de capitales provinciales que existieron bajo el Imperio Inca. Las iglesias, catedrales y edificios oficiales se construyen sobre antiguos lugares prehisp\u00e1nicos de culto, control y poder. A medida que los espa\u00f1oles se apropiaban de la tierra y pon\u00edan a trabajar a las poblaciones locales, se fue estableciendo a lo largo de los siglos un cierto tipo de relaci\u00f3n de sumisi\u00f3n y clientelismo entre los dominantes, que tienen casas en estas peque\u00f1as ciudades y grandes fincas en su interior, y los dominados, las poblaciones ind\u00edgenas que trabajan en las haciendas de los dominantes a cambio del uso de un pedazo de tierra.<\/p>\n\n\n\n Cada una de esas ciudades tiene su propia singularidad y personalidad. Una de las ciudades que m\u00e1s me impresion\u00f3 fue Cuenca, en el sur de Ecuador, una ciudad que se presentaba como la Atenas de Am\u00e9rica Latina. Estaba poblada en su mayor\u00eda por grandes familias terratenientes, muy orientadas hacia Europa y que se educaban en Europa; la influencia francesa en Cuenca era muy evidente. Mientras que durante mucho tiempo no hubo verdaderas carreteras para llegar a la ciudad desde la costa, los amerindios llevaban a hombros las l\u00e1mparas de bacar\u00e1 y el piano de cola por los caminos de la monta\u00f1a, lo que animaba esa especie de burbuja de civilizaci\u00f3n que se basaba en la explotaci\u00f3n despiadada de los nativos. Dicho esto, hab\u00eda un encanto innegable en esas ciudades. En Cuenca, por ejemplo, cuando se instal\u00f3 el alumbrado p\u00fablico de gas, la Sociedad de Poetas de Cuenca pidi\u00f3 que no se encendieran las luces tres d\u00edas a la semana para poder pasear con su Dulcinea por el r\u00edo y recitar poemas bajo la luna. Una cosa que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en ese pa\u00eds, que debe ser el caso de otros pa\u00edses latinoamericanos, es que cuando uno lee la prensa \u2014que en general es de muy baja calidad\u2014 tiene la sensaci\u00f3n de que en cada n\u00famero del peri\u00f3dico, en la secci\u00f3n de nota roja, hay dos o tres argumentos para novelas de realismo m\u00e1gico latinoamericano. Constantemente ocurren cosas sorprendentes, a veces tr\u00e1gicas. <\/p>\n\n\n\n Cuando se instal\u00f3 el alumbrado p\u00fablico de gas, la Sociedad de Poetas de Cuenca pidi\u00f3 que no se encendieran las luces tres d\u00edas a la semana para poder pasear con su Dulcinea por el r\u00edo y recitar poemas bajo la luna.<\/p>philippe descola<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Hay otra cosa que me gusta especialmente de Ecuador, que contrasta con Colombia, por ejemplo. Colombia y Ecuador estuvieron unidos durante un tiempo despu\u00e9s de la independencia en lo que se llam\u00f3 la Gran Colombia; los dos pa\u00edses formaban un solo Estado; su historia y su geograf\u00eda son bastante similares. Pero mientras que Colombia desarroll\u00f3 una cultura de violencia pol\u00edtica y de venganza tras la sucesi\u00f3n de guerras civiles de los dos \u00faltimos siglos, Ecuador desarroll\u00f3 una cultura de negociaci\u00f3n, de modo que ha habido muy poca violencia pol\u00edtica en ese pa\u00eds. Hubo un peque\u00f1o movimiento foquista urbano en la d\u00e9cada de 1980, pero nunca tuvo la magnitud de Sendero Luminoso en Per\u00fa o de las FARC en Colombia. Ecuador tambi\u00e9n ha vivido varias dictaduras militares, pero ninguna tan sangrienta como las de Chile, Argentina o Brasil. La \u00faltima, cuando viv\u00edamos ah\u00ed, se llamaba localmente la \u00abdictablanda\u00bb en lugar de la \u00abdictadura\u00bb. Esta cultura de la negociaci\u00f3n, de los acuerdos, es algo que atraviesa tanto las relaciones interpersonales como la vida pol\u00edtica, lo que no impide las revueltas peri\u00f3dicas. Me parece que es el resultado de una herencia de la \u00e9poca colonial, en la que los terratenientes, los hacendados, no pod\u00edan controlar a las poblaciones ind\u00edgenas s\u00f3lo a base de coacci\u00f3n. Como resultado, se estableci\u00f3 una especie de cultura del compromiso. Esa b\u00fasqueda de la negociaci\u00f3n para evitar tensiones y enfrentamientos no se da en absoluto en los pa\u00edses vecinos. Este es un punto ciego en las ciencias sociales. \u00bfPor qu\u00e9 dos pa\u00edses como Colombia y Ecuador, que en muchos aspectos tienen trayectorias socio-hist\u00f3ricas muy similares, son tan diferentes entre s\u00ed en cuanto a las relaciones interpersonales? Es un tema al que todav\u00eda no se le presta suficiente atenci\u00f3n. Si tuviera media docena de vidas m\u00e1s, me gustar\u00eda hacer una especie de etnograf\u00eda del pa\u00eds, de todo Ecuador, para entender qu\u00e9 es lo que lo hace tan original. <\/p>\n\n\n\n Un cambio sorprendente se refiere al lugar que ocupan los amerindios. Fueron completamente borrados del espacio p\u00fablico en las ciudades andinas, donde se les ve\u00eda con sus diversos trajes aut\u00f3ctonos, dobl\u00e1ndose bajo el peso de enormes bultos. En Ecuador no existe el racismo som\u00e1tico. Pero segu\u00eda existiendo una especie de racismo cultural y desprecio por los amerindios. En otras palabras, un amerindio que se corta la trenza, se quita el poncho y se pone un traje, se convierte en un ciudadano com\u00fan, un mestizo est\u00e1ndar. Cuando llegu\u00e9, no era raro ver a un conductor de autob\u00fas decirle a un nativo americano que se levantara y cediera su asiento a una se\u00f1ora que acababa de subir, nunca a otros pasajeros. No hab\u00eda segregaci\u00f3n como en Estados Unidos, pero era evidente para todos que los nativos americanos eran ciudadanos de segunda clase. Hab\u00eda una denigraci\u00f3n cultural te\u00f1ida de exotismo. Esto ha cambiado tanto en el comportamiento cotidiano como en las instituciones. El quechua y el shuar, por ejemplo, no son lenguas oficiales, pero poco a poco se han convertido en lenguas de comunicaci\u00f3n aceptadas, y los carteles y documentos p\u00fablicos se escriben a veces en esas lenguas. Tambi\u00e9n se ha desarrollado la educaci\u00f3n biling\u00fce, y el derecho consuetudinario ind\u00edgena empieza a ser considerado en los tribunales.<\/p>\n\n\n\n Si tuviera media docena de vidas m\u00e1s, me gustar\u00eda hacer una especie de etnograf\u00eda del pa\u00eds, de todo Ecuador, para entender qu\u00e9 es lo que lo hace tan original. <\/p>philippe descola<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Me tradujeron al espa\u00f1ol muy pronto. As\u00ed que mi obra fue le\u00edda por los ind\u00edgenas, los shuar y los achuar, que ahora tienen acceso a la educaci\u00f3n secundaria y superior. Tambi\u00e9n lo leyeron los criollos, los dominantes que ahora se interesan por la dimensi\u00f3n ind\u00edgena de su pa\u00eds. Eso me dio la oportunidad de hablar con gente de la burgues\u00eda quite\u00f1a en conferencias. Tambi\u00e9n tuve la oportunidad de hablar con pol\u00edticos ecuatorianos que durante mucho tiempo trataron a los ind\u00edgenas con desprecio hasta que se acordaron de ellos cuando se levantaron a escala nacional. Ahora los toman mucho m\u00e1s en serio. <\/p>\n\n\n\n Usted habla de un fen\u00f3meno de arrastre, pero se trata m\u00e1s bien de un fen\u00f3meno c\u00edclico que est\u00e1 en parte ligado a la dependencia de Ecuador de las reformas neoliberales impuestas por los organismos internacionales de financiamiento. El FMI o el Banco Mundial env\u00edan regularmente a j\u00f3venes de Washington que dicen estar dispuestos a hacer pr\u00e9stamos a Ecuador, pero con condiciones. Efectivamente, Ecuador es un pa\u00eds de \u00abauges\u00bb, lleva desde el siglo XIX con sucesivas olas de auge: cacao, pl\u00e1tano, marfil vegetal (la tagua, semillas de palma que se utilizaban para hacer botones de camisa), aceite, camarones, rosas… Es una econom\u00eda fr\u00e1gil, como la mayor\u00eda de las econom\u00edas basadas en los auges, y en la que hay muy poca redistribuci\u00f3n. En buena l\u00f3gica neoliberal, los pr\u00e9stamos se dan con la condici\u00f3n de detener las subvenciones estatales a los productos de primera necesidad, en particular el precio del combustible. El fen\u00f3meno se repite con desesperante regularidad desde hace d\u00e9cadas. Y cada vez que un gobierno, de izquierda o de derecha, obedece los mandatos del FMI y elimina los subsidios a los carburantes y los precios suben, se producen protestas, incluso revueltas, ya que esto eleva el precio de los bienes de subsistencia transportados.<\/p>\n\n\n\n En los \u00faltimos quince a\u00f1os, estos movimientos de protesta han pasado a ser obra de los pueblos ind\u00edgenas organizados como tales, lo cual es muy original porque, durante mucho tiempo, las manifestaciones sol\u00edan estar dirigidas por partidos de izquierda o sindicatos. Ahora es la CONAIE (Confederaci\u00f3n de Nacionalidades Ind\u00edgenas del Ecuador), que agrupa a todos los pueblos del pa\u00eds que se autodefinen como ind\u00edgenas \u2014lo que, por ejemplo, incluye tambi\u00e9n a las poblaciones de antiguos negros cimarrones que viven en la sierra norte y la costa\u2014 la que est\u00e1 detr\u00e1s de estos levantamientos. El indigenismo se ha convertido en un valor y una fuerza de uni\u00f3n pol\u00edtica, hasta el punto de que las poblaciones mestizas explotadas, sobre todo en las plantaciones de la costa, pueden definirse muy bien como \u00abind\u00edgenas\u00bb. Adem\u00e1s, se ha construido una solidaridad entre las poblaciones amerindias de los Andes y del Amazonas que es bastante original. El actual levantamiento forma parte de esta cadena regular de levantamientos. El anterior levantamiento, en 2019, fue bastante violento, por primera vez. Como ya he dicho, se trata de un pa\u00eds donde el nivel de violencia es bajo en comparaci\u00f3n con sus pa\u00edses vecinos, por lo que es raro que haya heridos o muertos. Pero ese fue el caso de este levantamiento. Tambi\u00e9n es el caso del actual, pero en menor medida. Por lo tanto, son los l\u00edderes ind\u00edgenas de la CONAIE los que est\u00e1n ahora en condiciones de negociar con los gobiernos que se eliminen esas medidas impopulares. <\/p>\n\n\n\n El indigenismo se ha convertido en un valor y una fuerza de uni\u00f3n pol\u00edtica, hasta el punto de que las poblaciones mestizas explotadas, sobre todo en las plantaciones de la costa, pueden definirse muy bien como \u00abind\u00edgenas\u00bb.<\/p>philippe descola<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Estas luchas sociales han servido de crisol para los l\u00edderes ind\u00edgenas que luego participan en la vida pol\u00edtica nacional. Esto es diferente de la situaci\u00f3n que viv\u00ed durante mis primeras visitas a Ecuador: ahora hay alcaldes y diputados de ciudades importantes que son ind\u00edgenas. Esto ha cambiado mucho la mirada condescendiente con la que se ve\u00eda a estas poblaciones. Por ejemplo, el levantamiento de 2019 fue liderado por un achuar que conoc\u00ed de ni\u00f1o, Jaime Vargas, quien, tras varias semanas de violencia, negoci\u00f3 con el entonces presidente de la Rep\u00fablica, Len\u00edn Moreno, para frenar el aumento de precios. As\u00ed, aunque sean demogr\u00e1ficamente minoritarios, los ind\u00edgenas han adquirido un importante peso pol\u00edtico por su capacidad de movilizaci\u00f3n. Es un poco parad\u00f3jico porque, cuando llegu\u00e9, mis amigos ecuatorianos, los antrop\u00f3logos de extrema izquierda que mencion\u00e9 antes, eran muy marxistas-leninistas y ve\u00edan a los amerindios andinos como destinados a convertirse en trabajadores y en la vanguardia de un proletariado revolucionario. El hecho de que fueran amerindios, que hablaran sus lenguas y tuvieran formas de organizaci\u00f3n y cultos aut\u00f3ctonos, no era en absoluto significativo para ellos. Pero ahora la burgues\u00eda intelectual se ha dado cuenta de que hay un gran potencial pol\u00edtico en la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. Esto tambi\u00e9n es un gran cambio. <\/p>\n\n\n\n Uno de los lugares m\u00e1s queridos para m\u00ed es el lago de San Pablo, en la sierra norte, cerca de Otavalo, donde a veces \u00edbamos cuando volv\u00edamos del trabajo de campo. All\u00ed hab\u00eda una antigua hacienda que alquilaba habitaciones a la gente de paso. Es un lugar precioso, el clima es el de una eterna primavera, los caminos est\u00e1n bordeados de hortensias. Pero quiz\u00e1s el encanto que encontr\u00e9 en ese lugar vino del contraste con el Amazonas y de la nostalgia que sent\u00ed por un paisaje europeo de media monta\u00f1a, del tipo que se encuentra en las orillas de los lagos suizos, tan diferente del bosque tupido y sin horizontes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Fue en el Amazonas donde Philippe Descola descubri\u00f3 su \u00abdeseo de estudiar a los pueblos que s\u00ed eran felices en la selva\u00bb. Para abrir nuestra serie de verano, interrogamos al antrop\u00f3logo sobre la poderosa relaci\u00f3n que mantiene con Ecuador, un pa\u00eds fuertemente original cuya etnograf\u00eda total llevar\u00eda \u00abmedia docena de vidas\u00bb. Nos lleva en un viaje, en barco o a bordo de un avi\u00f3n militar, que dura desde 1974 hasta la actualidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":5989,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[256],"tags":[],"staff":[93],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[172],"class_list":["post-5988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gran-tour","staff-florian-louis","geo-americas"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"\n\u00bfAs\u00ed que fue bastante natural que decidiera m\u00e1s tarde ir a hacer su trabajo de campo a Ecuador?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfC\u00f3mo fue su llegada a Ecuador?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEst\u00e1 plenamente consciente de la diversidad del pa\u00eds?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Y es precisamente esta parte poco conocida y despreciada la que usted decide explorar.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfCu\u00e1les fueron los encuentros m\u00e1s importantes que tuvo en Ecuador? <\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Adem\u00e1s de Quito y la Amazon\u00eda, \u00bfqu\u00e9 otras regiones de Ecuador visit\u00f3 entonces?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Llevas m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os visitando Ecuador. \u00bfC\u00f3mo ha visto evolucionar el pa\u00eds?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfC\u00f3mo ha sido recibido su trabajo en Ecuador? <\/strong><\/h3>\n\n\n\n
En efecto, mientras hablamos, el pa\u00eds est\u00e1 atravesando un movimiento social de gran envergadura<\/a> que forma parte de las tensiones que se producen desde hace varios a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 opina de esta crisis social progresiva en Ecuador? <\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Para terminar, \u00bfle gustar\u00eda mencionar alg\u00fan lugar de Ecuador que le resulte especialmente querido?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n