{"id":5548,"date":"2022-07-08T13:23:00","date_gmt":"2022-07-08T12:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=5548"},"modified":"2023-09-20T17:55:14","modified_gmt":"2023-09-20T16:55:14","slug":"el-estado-del-partido-en-polonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/07\/08\/el-estado-del-partido-en-polonia\/","title":{"rendered":"El Estado del Partido en Polonia"},"content":{"rendered":"\n
Desde su \u00e9xito electoral en 2015, reiterado en 2019, la coalici\u00f3n de derecha conservadora, liderada por el partido Ley y Justicia (Prawo i Sprawiedliwo\u015b\u0107<\/em> – PiS), ha construido un nuevo tipo de gobernanza de los asuntos p\u00fablicos en Polonia, marcado esencialmente por el progresivo desmantelamiento del Estado de derecho. Para entender esta evoluci\u00f3n, es necesario integrar los aspectos jur\u00eddicos en consideraciones m\u00e1s amplias, partiendo de la premisa de que el derecho debe verse como \u00abun proceso, una empresa, donde las normas s\u00f3lo tienen sentido en el contexto de las instituciones, los procedimientos, los valores y las formas de pensar\u00bb <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Veremos entonces que, lejos de ser simplemente un caso de incumplimiento de una u otra disposici\u00f3n constitucional de los Tratados de la Uni\u00f3n Europea, la crisis del Estado de derecho en Polonia es sintom\u00e1tica de un malestar m\u00e1s profundo. Cuando el Estado de derecho se rompe, se pone de manifiesto la fragilidad de las interacciones dentro de una comunidad. Los lazos y la confianza se desmoronan, y el conflicto pol\u00edtico cambia de forma y naturaleza.<\/p>\n\n\n\n La nueva forma de gobernar del PiS refleja una tendencia autocr\u00e1tica perceptible en otros pa\u00edses europeos, pues carga consigo la sombra de demonios nacionales. Pierre Buhler resumi\u00f3 los principales elementos en estas columnas <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Nos gustar\u00eda llamar la atenci\u00f3n sobre dos de sus caracter\u00edsticas esenciales. En primer lugar, el presidente del PiS, Jaros\u0142aw Kaczy\u0144ski, cuya palabra es decisiva para las direcciones pol\u00edticas m\u00e1s importantes del pa\u00eds, prefiere mantenerse al margen de cualquier cargo gubernamental. Solo durante un breve periodo (de octubre de 2020 a junio de 2022) ocup\u00f3 el cargo de viceprimer ministro encargado de la seguridad nacional y la defensa, no porque quisiera, sino para salvar una coalici\u00f3n de gobierno tambaleante.<\/p>\n\n\n\n Este hecho refuerza la imagen borrosa del poder en el Estado polaco, ya que la persona que dirige de facto<\/em> el pa\u00eds no asume la funci\u00f3n que prev\u00e9 la Constituci\u00f3n. Las decisiones m\u00e1s importantes se toman en la sede del partido (situada en la ya famosa calle Nowogrodzka), y el gobierno queda como una mera m\u00e1quina<\/em> administrativa y de propaganda. Al separar de esta manera el centro de decisi\u00f3n de la arquitectura institucional del Estado, se logr\u00f3 una caracter\u00edstica esencial compartida por todas las dictaduras, a saber, la falta de responsabilidad \u00abjefe\u00bb <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n La nueva forma de gobernar del PiS refleja una tendencia autocr\u00e1tica perceptible en otros pa\u00edses europeos, pues carga consigo la sombra de demonios nacionales.<\/p>JAN KRZYSZTOF KORDYS<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En segundo lugar, la primera ley aprobada por el nuevo Parlamento en 2015 apunta inmediatamente al Tribunal Constitucional, ampliando un problema de constitucionalidad en relaci\u00f3n con el nombramiento de varios jueces iniciado por la anterior mayor\u00eda pol\u00edtica <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Ese fue el comienzo de un proceso de reformas legislativas del poder judicial que es met\u00f3dico, aunque a veces parezca ca\u00f3tico. Hasta la fecha, se han aprobado m\u00e1s de 30 leyes que modifican el sistema judicial. Algunas de ellas han sido modificadas en varias ocasiones, a veces con un intervalo de pocas semanas. Entre l\u00edneas se lee que el objetivo principal es lograr una sustituci\u00f3n generalizada del poder judicial. El resultado hasta la fecha: unos 1,800 jueces y asesores han sido nombrados de forma legalmente cuestionable, m\u00e1s de 70 presidentes de tribunales han sido destituidos de forma abrupta y varios jueces se enfrentan ahora a procedimientos disciplinarios e incluso penales por comentarios realizados en p\u00fablico, por el contenido de su decisi\u00f3n judicial o por haber planteado una cuesti\u00f3n (prejudicial) al Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n El rasgo com\u00fan de todas estas acciones es ampliar las posibilidades de que la mayor\u00eda gobernante interfiera pol\u00edticamente, de forma cada vez m\u00e1s sistem\u00e1tica, en la composici\u00f3n, las competencias, la gesti\u00f3n y el funcionamiento del poder judicial. Como resultado, el control de la legalidad de las acciones del ejecutivo y la administraci\u00f3n se ha vuelto incierto, mientras que el Tribunal Constitucional se ha convertido en una de las herramientas de gobierno en manos de la mayor\u00eda gobernante. As\u00ed lo demuestran las sentencias sobre el derecho al aborto o la (no) compatibilidad de la Constituci\u00f3n polaca con los Tratados de la Uni\u00f3n y la Convenci\u00f3n Europea de Derechos Humanos. Algunos consideran que la actual injerencia pol\u00edtica en los asuntos judiciales es mayor de lo que fue bajo el r\u00e9gimen comunista <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n\n\n Estas reformas est\u00e1n provocando repetidas crisis pol\u00edticas y constitucionales, as\u00ed como tensiones peri\u00f3dicas entre el gobierno polaco y la UE, que desde 2015 no deja de buscar herramientas pol\u00edticas y jur\u00eddicas para frenar lo que considera un ataque a uno de sus valores fundamentales. La independencia e imparcialidad de los m\u00e1s altos tribunales de Polonia se cuestionan directamente en las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esto lleva a algunos a expresar abiertamente la posibilidad (o el deseo) de la salida de Polonia de la Uni\u00f3n Europea (Polexit<\/em>) si fracasan las \u00faltimas t\u00e1cticas de presi\u00f3n, como el uso de sanciones presupuestarias y financieras, o la suspensi\u00f3n de ciertos derechos del pa\u00eds, como su derecho de voto en el Consejo de la Uni\u00f3n <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La guerra de la Federaci\u00f3n Rusa en Ucrania no ha mermado los \u00e1nimos del gobierno polaco para llevar a cabo cambios en la administraci\u00f3n de justicia <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>, a pesar de que es la UE a la que Varsovia ha acudido en busca de ayuda para hacer frente a la afluencia de refugiados ucranianos, que han sido acogidos principalmente por innumerables voluntarios.<\/p>\n\n\n\n Lo que no deja de inquietar es la brusquedad y la facilidad con la que se ha derribado el orden pol\u00edtico y jur\u00eddico, y ello con la indiferencia (o el apoyo) de una gran parte de la sociedad polaca. Lo que se desmoron\u00f3 r\u00e1pidamente ante nuestros ojos fue la relaci\u00f3n mostrada por los dirigentes y sus numerosos partidarios con el respeto de la ley (nacional e internacional) y el ejercicio democr\u00e1tico del poder. La convicci\u00f3n de que la transformaci\u00f3n pol\u00edtica y jur\u00eddica se hab\u00eda consolidado suficientemente bien desde la ca\u00edda del r\u00e9gimen comunista en 1989, y sobre todo desde la adhesi\u00f3n del pa\u00eds a la Uni\u00f3n Europea en 2004 y el inicio de un periodo de desarrollo econ\u00f3mico y progreso social sin precedentes, result\u00f3 ser ilusoria.<\/p>\n\n\n\n Algunos de los estallidos de protesta contra las acciones del PiS en Polonia, como el que se produjo contra la reforma del Tribunal Supremo en el verano de 2018 o en oposici\u00f3n a las nuevas restricciones al aborto en 2016 (Huelga de Mujeres – Strajk Kobiet<\/em>), han de gran magnitud. Pero no se han traducido en una p\u00e9rdida significativa de popularidad para el PiS, como muestran sistem\u00e1ticamente los sondeos de opini\u00f3n, ya que el partido sigue liderando con cerca del 30% de las intenciones de voto <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La oposici\u00f3n pol\u00edtica, que sigue fragmentada a pesar de los repetidos intentos de representar un frente unido, no ha aprovechado estas manifestaciones. Tambi\u00e9n se encuentra en una posici\u00f3n problem\u00e1tica, ya que si quiere representar una forma de \u00abprotesta total\u00bb ante el PiS <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>, no puede oponerse a los programas de prestaciones sociales ni apoyar abiertamente los intentos de la UE de sancionar a Polonia.<\/p>\n\n\n\n Lo que caracteriza los cambios desde 2015 es el continuo trabajo est\u00e9tico sobre la noci\u00f3n de soberan\u00eda y sus implicaciones institucionales. Esta obra inscribe el poder en la verticalidad<\/em>: el polaco (\u00abverdadero<\/em>\u00ab) \u2014un hombre cat\u00f3lico y heterosexual\u2014 \u00abdeja de estar de rodillas<\/em>\u00ab <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> y por fin se pone de pie con orgullo, en una revancha con los adversarios de ayer (el nazismo y el comunismo) y con lo que el nuevo poder ve como sus encarnaciones contempor\u00e1neas (una Europa alemana y el nuevo \u00abfascismo de izquierda<\/em>\u00ab) <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En cuanto al funcionamiento del Estado, esto se traduce en la creaci\u00f3n de una vasta red de personas vinculadas a PiS que se encuentran dispersas en todos los organismos p\u00fablicos: desde establecimientos culturales, como museos y teatros, hasta instituciones cuya raz\u00f3n de ser es representar una forma de contrapoder (el Banco Nacional, la Oficina Central Anticorrupci\u00f3n, el Tribunal de Cuentas) o incluso fundaciones y empresas p\u00fablicas. Esta red se basa en v\u00ednculos informales, personales o de parentesco, que permiten imponer las decisiones desde arriba, superando los l\u00edmites habituales de un Estado de derecho. Podemos ver un patr\u00f3n de pensamiento heredado de la \u00e9poca comunista, donde el Estado (e idealmente la sociedad en su conjunto) est\u00e1 vinculado al partido.<\/p>\n\n\n\n La red del PiS se basa en v\u00ednculos informales, personales o de parentesco, que permiten imponer las decisiones desde arriba, superando los l\u00edmites habituales de un Estado de derecho. Podemos ver un patr\u00f3n de pensamiento heredado de la \u00e9poca comunista, donde el Estado (e idealmente la sociedad en su conjunto) est\u00e1 vinculado al partido.<\/p>JAN KRZYSZTOF KORDYS<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Esta visi\u00f3n del ejercicio del poder se deriva de la extrema desconfianza que los actores del PiS muestran hacia elementos<\/em> ajenos a su red, como los opositores pol\u00edticos, los jueces, los funcionarios profesionales, el mundo acad\u00e9mico, los medios de comunicaci\u00f3n independientes, las ONG y las instituciones internacionales. Esta desconfianza parece estar arraigada en la creencia de que la esfera pol\u00edtica (y, m\u00e1s ampliamente, la vida) est\u00e1 dominada por intereses especiales. El peligro que suponen estos intereses no s\u00f3lo se debe a su naturaleza (pol\u00edtica, personal, ideol\u00f3gica, financiera, de privilegios), sino sobre todo a su propensi\u00f3n a permanecer velados, ocultos tras m\u00e1scaras. Dado que esas m\u00e1scaras no pueden verse, la sospecha<\/em> de su existencia s\u00f3lo puede ser omnipresente.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed, tras su m\u00e1scara de desinter\u00e9s, un rival pol\u00edtico ser\u00eda en realidad un traidor (una de las figuras de este \u00abagente\u00bb, que forma el \u00abfrente interno\u00bb, en t\u00e9rminos de Kaczy\u0144ski) <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>, mientras que el juez ser\u00eda propenso a la \u00aboikofobia<\/em>\u00bb (una combinaci\u00f3n de los t\u00e9rminos griegos oikos<\/em>, hogar, familia; y fobia, miedo) <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En ambos casos, son figuras del enemigo oculto, que encarnan vectores de apolog\u00eda de sistemas de valores ajenos. El efecto de esa convicci\u00f3n es que todas las interacciones se caracterizan por la sospecha y la desconfianza generalizadas (no es posible la cooperaci\u00f3n ni la amistad). La persona que adopta una apariencia desinteresada lo har\u00eda s\u00f3lo por vanidad, en respuesta al deseo de ser percibido como desinteresado, o para ocultar mejor sus verdaderas motivaciones <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Esa actitud de desconfianza no hace m\u00e1s que reforzar un \u00abeuroescepticismo<\/em>\u00ab, para el que la profundizaci\u00f3n de la integraci\u00f3n europea equivale a \u00abuna p\u00e9rdida de soberan\u00eda, una liquidaci\u00f3n de la democracia y una amenaza para la libertad\u00bb, como afirm\u00f3 Kaczy\u0144ski junto al primer ministro h\u00fangaro Viktor Orb\u00e1n y a Marine Le Pen <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Cuando el presidente polaco Andrzej Duda se refiere a la UE como una \u00abcomunidad imaginaria\u00bb \u2014probablemente sin darse cuenta de que est\u00e1 utilizando un famoso concepto de Benedict Anderson relativo a la artificialidad de los nacionalismos <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>\u2014 resume la esencia del pensamiento de esos movimientos, para los que la UE s\u00f3lo puede ser un agregado de comunidades soberanas (en el sentido de fuentes \u00fanicas de poder pol\u00edtico y creaci\u00f3n de derecho), cada una de las cuales busca para s\u00ed misma, en un juego de suma cero, la m\u00e1xima acumulaci\u00f3n de beneficios. Por muy ingenua y simplista que sea esta construcci\u00f3n intelectual <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>, no deja de ser un verdadero desaf\u00edo.<\/p>\n\n\n\n\n\n Lo que empez\u00f3 a materializarse con el fracaso del proyecto de tratado que establece una Constituci\u00f3n para Europa (2005) es el hecho de que cualquier intento de crear una aut\u00e9ntica comunidad pol\u00edtica a partir de los Estados-naci\u00f3n choca inevitablemente con su edificio dogm\u00e1tico, creador de diferencias e identidades nacionales distintas. A menudo, los Estados no pueden o no quieren deconstruir ese edificio para adaptarlo a la construcci\u00f3n de Europa y a la nueva narrativa de la identidad pol\u00edtica que \u00e9sta conlleva. El miedo a abrir la caja de Pandora domina. En el caso de Polonia, este edificio mantiene los conceptos de soberan\u00eda (unitaria), Estado (fuerte), naci\u00f3n (\u00e9tnicamente homog\u00e9nea) y patriotismo (patriarcal) en un estado de sobre\u00e9nfasis<\/em>, y les atribuye una dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica y una actitud victimista, en parte extra\u00edda del catolicismo <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Este sobre\u00e9nfasis<\/em> puede verse tanto en los discursos de Kaczy\u0144ski, como en los planes de estudio de historia polaca, que siempre se han centrado, en mayor o menor medida, en el martirologio y el hero\u00edsmo polacos <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Desde el siglo XIX, el tema de la independencia y la identidad nacional ha estado en el centro de la vida intelectual del pa\u00eds, principalmente debido a la fragilidad de los procesos de formaci\u00f3n del Estado y de democratizaci\u00f3n, interrumpidos continuamente desde finales del siglo XVIII, sobre todo por el intervencionismo militar y pol\u00edtico de los tres imperios circundantes <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por ello, todav\u00eda hoy se reprime cualquier idea de transferencia o reparto de la soberan\u00eda. Los principios del Estado de derecho, que compet\u00edan y eran sofocados por la ret\u00f3rica y los ideales patri\u00f3ticos\/nacionalistas, no pudieron surgir y arraigarse como lo hicieron en Occidente.<\/p>\n\n\n\n Son figuras del enemigo oculto, que encarnan vectores de apolog\u00eda de sistemas de valores ajenos. El efecto de esa convicci\u00f3n es que todas las interacciones se caracterizan por la sospecha y la desconfianza generalizadas<\/p>JAN KRZYSZTOF KORDYS<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para entender tal evoluci\u00f3n, es necesario examinar la sem\u00e1ntica de las categor\u00edas fundamentales del discurso del PiS, las que se encuentran en el propio nombre del partido: derecho (prawo<\/em>), justicia (sprawiedliwo\u015b\u0107<\/em>) y su relaci\u00f3n con la verdad (prawda<\/em>). La palabra rusa pravda<\/em> se traduce m\u00e1s a menudo como \u201cverdad\u201d, \u201ctruth\u201d, \u201cWahrheit\u201d. Sin embargo, en las lenguas eslavas no s\u00f3lo significa verdad, sino tambi\u00e9n justicia y legitimidad. El aspecto pragm\u00e1tico es importante (la verdad en acci\u00f3n<\/em>, la verdad manifestada<\/em>, la justicia impartida<\/em>), lo que hace de este t\u00e9rmino un imperativo \u00e9tico, que entra en la esfera del deber moral, del deber ser. <\/p>\n\n\n\n La evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica de la pravda<\/em> en los pa\u00edses eslavos no estuvo influida sistem\u00e1ticamente por el derecho romano, de ah\u00ed la falta de codificaci\u00f3n de sus diferentes significados en una red conceptual que separa los \u00e1mbitos religioso, moral y jur\u00eddico. El t\u00e9rmino sigue utiliz\u00e1ndose en contextos relativos a juramentos, reglamentos, leyes, contratos o sentencias. Pero no s\u00f3lo eso. Los movimientos revolucionarios del siglo XIX, el absolutismo zarista y los reg\u00edmenes de terror condujeron a una desconfianza mucho m\u00e1s radical hacia la administraci\u00f3n p\u00fablica y el orden jur\u00eddico que en Occidente, lo que a\u00f1adi\u00f3 el significado de pravda<\/em> de \u00abla palabra que imparte justicia (…), como tribunal en ausencia de ley, como legislador de una justicia alternativa\u00bb al significado instituido por el Estado <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Parece que estas dimensiones sem\u00e1nticas ocultas siguen existiendo en potencia hoy en d\u00eda y se reflejan en parte en el discurso ideol\u00f3gico moderno. Esta actualizaci\u00f3n de la identificaci\u00f3n arcaica verdad=derecho=justicia podr\u00eda explicar la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica en la ideolog\u00eda del PiS: s\u00f3lo el PiS y su l\u00edder pueden salvar a Polonia. Tambi\u00e9n explica por qu\u00e9 Kaczy\u0144ski puede afirmar que su \u00abformaci\u00f3n pol\u00edtica (…) quiere defender la democracia en Polonia, el Estado de derecho en el verdadero sentido de la palabra, los derechos civiles\u00bb <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span>. No miente, pero utiliza esos conceptos en una configuraci\u00f3n tal que adquieren un significado cercano a lo que un Estado autoritario como China entiende por el desarrollo de \u00abun Estado de derecho socialista con caracter\u00edsticas chinas\u00bb. Tales pa\u00edses quieren ser gobernados por<\/em> la ley, cuya legitimidad no se basa en un texto (una constituci\u00f3n, unos tratados), sino en un registro performativo de enunciaci\u00f3n (el de una narraci\u00f3n hist\u00f3rica, el de un partido), que es el \u00fanico que determina el marco de lo justo y lo verdadero. El ordenamiento jur\u00eddico es entonces s\u00f3lo un instrumento que asegura la verticalidad del poder y el juez s\u00f3lo puede aplicar la ley con \u00abuna mentalidad servil hacia el Estado y la naci\u00f3n\u00bb <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span>, en palabras de uno de los ilustres autores de las \u00faltimas reformas en Polonia y ahora juez del Tribunal Constitucional.<\/p>\n\n\n\n Podemos concluir que, aunque la cultura jur\u00eddica polaca haya conseguido, al menos en parte, adoptar los principios del Estado de derecho en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, como demuestran las acciones y las palabras de muchos jueces, magistrados y abogados que han estado desafiando, a riesgo de sus carreras, las reformas emprendidas desde 2015, estos principios parecen, sin embargo, haber corrido un destino similar al de los derechos humanos en la Polonia del siglo XVIII <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Como resumi\u00f3 el historiador polaco Jerzy Jedlicki, \u00ablas ideas universales y progresistas, incluido el concepto de los derechos humanos naturales, no surgieron en Polonia desde las profundidades de la sociedad, sino que aparecieron en el traje de la corte aristocr\u00e1tica y fueron adoptadas inmediatamente como un producto sof\u00edstico extranjero\u00bb <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span>.[25]<\/sup><\/p>\n\n\n\n El Estado de derecho tom\u00f3 la forma de un producto<\/em> de este tipo y no se arraig\u00f3 en la sociedad polaca, ya que se vio frenado por un edificio dogm\u00e1tico, que sigue dominado por la fascinaci\u00f3n selectiva por el pasado y la nostalgia de una grandeza m\u00edtica, en la que la experiencia hist\u00f3rica, especialmente la de la lucha, se sit\u00faa como \u00fanica fuente para el conjunto de valores e ideales que sustentan la cohesi\u00f3n de la naci\u00f3n. Las acciones del PiS desde 2015 no han hecho m\u00e1s que sacar a la luz una relaci\u00f3n del pa\u00eds con su \u00abarchivo de traumas colectivos\u00bb <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span>, cuyo objetivo esencial es evitar cualquier vejaci\u00f3n, ya que \u00e9sta revelar\u00eda la fragilidad de un montaje identitario construido sobre la desintegraci\u00f3n social y \u00e9tnica emprendida en el siglo XX y la desaparici\u00f3n casi total de las minor\u00edas, incluida sobre todo la de los jud\u00edos (que representaban un tercio de la poblaci\u00f3n urbana antes de la Segunda Guerra Mundial) <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n\n\n El deseo del gobierno actual de mantener este montaje a toda costa, con la complicidad t\u00e1cita de la oposici\u00f3n, se ve mejor en el intento (parcialmente exitoso) en 2018 de criminalizar las afirmaciones de que Polonia y sus ciudadanos fueron de alguna manera c\u00f3mplices de los cr\u00edmenes nazis <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span> y en la adopci\u00f3n en 2020 de una ley que limita las reclamaciones de restituci\u00f3n de propiedades jud\u00edas <\/span>29<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Lo que est\u00e1 en juego es la negativa a aceptar los resultados de los recientes trabajos de la \u00abnueva escuela hist\u00f3rica\u00bb en Polonia, que demuestran, con el apoyo de innumerables y a menudo espeluznantes documentos y testimonios <\/span>30<\/sup><\/a><\/span><\/span>, que la figura del polaco no es s\u00f3lo la de un testigo, sino tambi\u00e9n la de un actor de una m\u00e1quina de exterminio organizada por el r\u00e9gimen nazi <\/span>31<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Existe un v\u00ednculo \u00edntimo entre la escritura de la historia y la administraci\u00f3n de justicia. Ambas se mueven por una preocupaci\u00f3n por la verdad cuando se basan en un conjunto de pruebas y testimonios para establecer los hechos, y cuando someten el veredicto al escrutinio p\u00fablico<\/p>JAN KRZYSZTOF KORDYS<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Podemos ver en el ejemplo de estas dos leyes una operaci\u00f3n de memoria que pretende, por decreto, prohibir el recuerdo de las desgracias pasadas, es decir, no juzgar los delitos cometidos en la comunidad. Los ciudadanos de Atenas se refer\u00edan a esta operaci\u00f3n como me mnesikake\u00een<\/em> <\/span>32<\/sup><\/a><\/span><\/span>. A diferencia de los actos de los \u00abJustos entre las naciones\u00bb, que hoy son elevados por las autoridades polacas al rango de virtudes intemporales de toda una naci\u00f3n, se niegan las denuncias, expolios de bienes y asesinatos cometidos por los polacos contra los jud\u00edos, lo que es \u00abuna forma de proclamar\u00bb que, para los peores actos, \u00abexiste una prescripci\u00f3n (…) con el fin de restablecer una continuidad que no interrumpi\u00f3 nada, como si nada hubiera ocurrido\u00bb <\/span>Un desmantelamiento a veces ca\u00f3tico, pero met\u00f3dico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Mantenerse firme ante la adversidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
El euroescepticismo como defensor del dogma nacional<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Justicia de Estado sin verdad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Un montaje identitario insostenible<\/strong><\/h2>\n\n\n\n