{"id":53280,"date":"2025-01-15T22:17:08","date_gmt":"2025-01-15T21:17:08","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=53280"},"modified":"2025-01-15T22:17:51","modified_gmt":"2025-01-15T21:17:51","slug":"los-rusos-y-el-imperio-sociologia-del-consentimiento-ante-la-guerra-de-putin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/01\/15\/los-rusos-y-el-imperio-sociologia-del-consentimiento-ante-la-guerra-de-putin\/","title":{"rendered":"Los rusos y el Imperio: sociolog\u00eda del consentimiento ante la guerra de Putin"},"content":{"rendered":"\n
\u00bfC\u00f3mo viven y juzgan la guerra los rusos de a pie?<\/em> La imagen que Occidente tiene de ellos es la de una masa amorfa, ebria de la ret\u00f3rica militarista escupida por los heraldos del Kremlin en el escenario de Vladimir Soloviev y, sobre todo, nost\u00e1lgica del Imperio, ya sea zarista o sovi\u00e9tico.<\/em> Esta visi\u00f3n espont\u00e1nea no capta<\/em> en absoluto los contrastes de la vida pol\u00edtica y social de la Rusia contempor\u00e1nea<\/em><\/a>, como tampoco lo hace su espejo invertido, que fantasea con una mayor\u00eda silenciosa opuesta a Vladimir Putin y a su pol\u00edtica, aplastada por una represi\u00f3n desbordante y que s\u00f3lo espera la muerte del dictador para sublevarse y devolver al pa\u00eds a la senda de la democracia liberal.<\/em><\/p>\n\n\n\n Ninguna de estas realidades caricaturescas se desprende del trabajo de campo realizado por los equipos del Laboratorio de Sociolog\u00eda P\u00fablica, fundado en 2011 en el contexto de las movilizaciones que cuestionaron los resultados de las elecciones parlamentarias rusas.<\/em><\/p>\n\n\n\n En los \u00faltimos meses, tres de investigadoras del laboratorio han viajado a la regi\u00f3n de Sverdlovsk, la Rep\u00fablica de Buriatia y el territorio de Krasnodar para estudiar las percepciones de los rusos de a pie sobre la guerra en curso.<\/em> En lugar de utilizar encuestas para obtener respuestas a preguntas que la gente no se hac\u00eda, las investigadoras asistieron y participaron en conversaciones espont\u00e1neas entre los locales, tratando de interferir s\u00f3lo marginalmente.<\/em> El resultado fueron tres cuadernos etnogr\u00e1ficos de 250 p\u00e1ginas cada uno.<\/em> Las principales conclusiones de este estudio cualitativo sobre la vida cotidiana de la guerra en la Rusia contempor\u00e1nea fueron presentadas a la plataforma Reforum en<\/em> la entrevista que figura a continuaci\u00f3n<\/em><\/a> por el soci\u00f3logo Oleg Zhuravlev, miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (Cosmos) de la Scuola normale superiore de Pisa.<\/em><\/p>\n\n\n\n Me sorprendi\u00f3 especialmente hasta qu\u00e9 punto la poblaci\u00f3n rusa se replanteaba su relaci\u00f3n con su propio pa\u00eds. Por un lado, parece haber un reforzamiento de la identidad nacional: todo el mundo est\u00e1 dispuesto a declarar: \u00abSoy ruso\u00bb, \u00abSoy rusa\u00bb. Sin embargo, a pesar del auge de este \u00abnacionalismo ordinario\u00bb, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> la idea imperial no tiene ning\u00fan atractivo. El nacionalismo, tal y como lo entiende el Kremlin, es precisamente de naturaleza imperial: los rusos formar\u00edan una sola tierra y un solo pueblo con Ucrania, que no tendr\u00eda un verdadero Estado. El pueblo ruso, en cambio, dice: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 sirven esos nuevos territorios? \u00bfDe qu\u00e9 nos sirven las Rep\u00fablicas Populares de Donetsk o Lugansk? Habr\u00eda sido mejor que Putin se hubiera mantenido al margen de todo esto<\/a> y se concentrara en el desarrollo de la propia Rusia. \u00bfPor qu\u00e9 derrochamos cantidades absurdas de dinero en Mariupol en lugar de gastarlo en Rusia?\u00bb. Nuestras investigadoras observaron una oposici\u00f3n constante a los objetivos imperialistas del Kremlin y de Rusia, sabiendo que la Rusia que la gente ten\u00eda en mente en estas entrevistas era siempre la circunscrita por las fronteras de 1991, m\u00e1s o menos Crimea, seg\u00fan el caso. Las personas entrevistadas pod\u00edan repetir los esl\u00f3ganes de moda sobre \u00abnuestros territorios\u00bb, para de repente retractarse y preguntar: \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 necesitamos todo esto? Viv\u00edamos de manera normal en Rusia sin estos territorios\u00bb. En resumen, mientras que el lenguaje patri\u00f3tico est\u00e1 plenamente incorporado, el lenguaje imperial no lo est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n A pesar del auge del \u00abnacionalismo ordinario\u00bb, la idea imperial no tiene ning\u00fan atractivo. Si el lenguaje patri\u00f3tico est\u00e1 plenamente incorporado, el lenguaje imperial no lo est\u00e1.<\/p>Oleg Zhuravlev<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Tambi\u00e9n me llam\u00f3 la atenci\u00f3n ver hasta qu\u00e9 punto la guerra queda relegada a los m\u00e1rgenes del campo de atenci\u00f3n, justo en el momento en que experimenta un proceso de normalizaci\u00f3n: se desvanece en un segundo plano al tiempo que se convierte en una parte esencial de la existencia.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, es esencial se\u00f1alar que los rusos, e incluso aquellos que se consideraban partidarios de la guerra, se mostraron cr\u00edticos con la guerra en todas sus dimensiones.<\/p>\n\n\n\n En dos a\u00f1os y medio de guerra, la poblaci\u00f3n ha adquirido un cierto conocimiento personal sobre la guerra, que se puede contrastar o confrontar con lo que muestra la televisi\u00f3n. Todo el mundo tiene un conocido \u2014o un conocido de un conocido\u2014 que fue al frente y volvi\u00f3. En las ciudades peque\u00f1as, hay innumerables esquelas mortuorias en las paredes. Este conocimiento personal sirve de base para la cr\u00edtica. Por s\u00ed solo no basta para convertir a la gente en activistas contra la guerra, pero las perspectivas cr\u00edticas se acumulan y podr\u00edan ser importantes en el futuro.<\/p>\n\n\n\n Justo en el momento en que lal guerra experimenta un proceso de normalizaci\u00f3n, se desvanece en un segundo plano al tiempo que se convierte en una parte esencial de la existencia.<\/p>Oleg Zhuravlev<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La sociedad en su conjunto est\u00e1 comenzando una nueva existencia colectiva, y es crucial intentar comprender sus distintas dimensiones.<\/p>\n\n\n\n La sociolog\u00eda debe responder a los cambios de la sociedad, como lo hizo a finales del siglo XIX y principios del XX. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Asistimos a transformaciones fundamentales, ante todo en la naturaleza misma del sistema pol\u00edtico. Ha pasado de ser tecnocr\u00e1tico a ser contrarrevolucionario<\/a>. Ya no se trata de simples \u00abladrones y maleantes\u00bb, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> sino de un grupo muy unido e ideol\u00f3gicamente armado. Sabemos que en el pasado ha habido reg\u00edmenes tecnocr\u00e1ticos que, en respuesta a una amenaza real o imaginaria, han tendido a volverse r\u00edgidos, poniendo as\u00ed en marcha un giro contrarrevolucionario. En la Rusia actual, estamos asistiendo a un cambio de la pol\u00edtica neoliberal al keynesianismo de guerra<\/a>; pero el r\u00e9gimen tal y como exist\u00eda antes, digamos hace quince a\u00f1os, no habr\u00eda sido capaz de dar ese giro. Por lo tanto, debemos estudiar Rusia, especialmente en momentos como \u00e9ste, pero desde una perspectiva comparativa y no como un fen\u00f3meno independiente.<\/p>\n\n\n\n\n En Rusia, la sociedad y el Estado viven en dos universos separados. Al iniciar la guerra, Putin no se puso a la cabeza de la sociedad, no redujo la brecha entre la sociedad y el Estado, sino que cambi\u00f3 los par\u00e1metros b\u00e1sicos del estado de paz y del estado de guerra. En estas nuevas condiciones, la sociedad empez\u00f3 a sentir de otra manera su relaci\u00f3n con el sistema pol\u00edtico. Vladimir Putin es visto ahora como el \u00fanico actor capaz de poner fin a la guerra. \u00c9l mismo ha creado una situaci\u00f3n cr\u00edtica, por razones oscuras. Y, sin embargo, a los ojos de la poblaci\u00f3n, en este mismo momento est\u00e1 intentando resolverla.<\/p>\n\n\n\n La guerra ha creado una nueva realidad en el frente y en la retaguardia. La vida ha cambiado para la gente, y est\u00e1n atravesando estos cambios juntos, colectivamente. Todav\u00eda no podemos hablar de \u00absolidaridad\u00bb, pero digamos que hay una existencia compartida en el coraz\u00f3n de la misma prueba, con el tel\u00f3n de fondo de un deseo com\u00fan: que esta desgracia llegue a su fin. En resumen: \u00abSomos diferentes, no nos conocemos, pero sufrimos los mismos males: las esquelas mortuorias, la inflaci\u00f3n, la inestabilidad y la angustia permanentes, la intensificaci\u00f3n de la propaganda en las escuelas a las que asisten nuestros hijos\u00bb. A falta de un marco ideol\u00f3gico claro, lo colectivo trasciende la ideolog\u00eda y une a las personas, al tiempo que, por desgracia, las separa de los muertos.<\/p>\n\n\n\n Acabamos resign\u00e1ndonos a la guerra, mientras buscamos alguna forma de racionalidad en ella, sin alegr\u00eda ni orgullo, sino m\u00e1s bien un sentimiento de desgracia compartida que nos exige trabajar sobre nosotros mismos.<\/p>Oleg Zhuravlev<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Nadie se extas\u00eda con la guerra. Nadie entiende por qu\u00e9 el gobierno la ha emprendido, con qu\u00e9 fin, por qu\u00e9 razones, ni siquiera lo que podr\u00eda significar una victoria rusa. As\u00ed que acabamos resign\u00e1ndonos a la guerra, mientras buscamos alguna forma de racionalidad en ella, sin alegr\u00eda ni orgullo, sino m\u00e1s bien un sentimiento de desgracia compartida que nos exige trabajar sobre nosotros mismos. A\u00fan no sabemos ad\u00f3nde nos llevar\u00e1 todo esto.<\/p>\n\n\n\n Hay muchas razones para el descontento: muchos aspectos de la pol\u00edtica interior est\u00e1n siendo criticados, y esta cr\u00edtica, a su vez, est\u00e1 uniendo a la gente. Incluso estamos asistiendo al surgimiento de aspiraciones a la democracia multipartidista, no por adhesi\u00f3n a tal o cual programa, sino porque, seg\u00fan se cree, cuantos m\u00e1s partidos haya, mayor ser\u00e1 la posibilidad de que los problemas de las bases sean escuchados en las esferas de poder. Ni siquiera los partidarios expl\u00edcitos de Putin y\/o de su pol\u00edtica militarista (por ejemplo, los voluntarios pro-guerra) muestran deseo de cambio. Todo el mundo quiere el cambio, aunque tambi\u00e9n inspire miedo a algunos, que no est\u00e1n listos, aqu\u00ed y ahora, a luchar por estas transformaciones. La cuesti\u00f3n es saber a qu\u00e9 tipo de cambio apuntan estas aspiraciones.<\/p>\n\n\n\n\n\n Por \u00faltimo, es igualmente importante averiguar a qui\u00e9n benefician y a qui\u00e9n perjudican estas nuevas realidades, en qu\u00e9 se diferencian estas categor\u00edas y qu\u00e9 probabilidades hay de que surjan tensiones entre ellas. Hasta ahora, hemos asistido a una polarizaci\u00f3n de opiniones sobre la \u00aboperaci\u00f3n militar especial\u00bb, pero sin ning\u00fan antagonismo sociopol\u00edtico, seg\u00fan la l\u00f3gica: \u00abSi alguien est\u00e1 a favor y otro en contra, no es motivo para matarse\u00bb. Mientras dure la guerra, la gente pide paz y estabilidad, pero en cuanto acabe el conflicto surgir\u00e1 la pregunta: \u00bfqu\u00e9 tipo de estabilidad? Incluso aquellos que actualmente se benefician de este nuevo estado de cosas tendr\u00e1n preguntas. \u00bfSer\u00e1 capaz el Estado de hacer frente a las delicadas cuestiones de los inv\u00e1lidos de guerra, las indemnizaciones a las familias y todas las dem\u00e1s formas de ayuda? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfser\u00e1 capaz de reintegrar y rehabilitar a los soldados y veteranos de la \u00aboperaci\u00f3n especial\u00bb en la vida civil? Todo ello influir\u00e1 en las futuras relaciones entre la sociedad y el Estado. La naturaleza de esta relaci\u00f3n sigue siendo una inc\u00f3gnita.<\/p>\n\n\n\n Ha habido una polarizaci\u00f3n de opiniones sobre la \u00aboperaci\u00f3n militar especial\u00bb, pero no antagonismo sociopol\u00edtico.<\/p>Oleg Zhuravlev<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n No tenemos nada en contra de los sondeos de opini\u00f3n y comparamos regularmente nuestros datos con los de Khroniki. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero el objetivo de los sondeos de opini\u00f3n es medir la opini\u00f3n, y es muy posible que la gente no se haya formado una opini\u00f3n, en particular sobre la cuesti\u00f3n de la guerra.<\/p>\n\n\n\n\u00bfLe sorprendieron los resultados del estudio?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfCu\u00e1l es la tarea a la que se enfrenta hoy la sociolog\u00eda rusa?<\/h3>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Podemos ver claramente los cambios que se est\u00e1n produciendo a nivel del r\u00e9gimen, pero, \u00bfqu\u00e9 ocurre a nivel de la poblaci\u00f3n y de su relaci\u00f3n con el poder?<\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfEn qu\u00e9 se diferencia su m\u00e9todo de trabajo, por ejemplo, de los utilizados por el Centro Levada o Khroniki<\/a>, o de los m\u00e9todos tradicionales de sondeo de opini\u00f3n?<\/h3>\n\n\n\n