{"id":5292,"date":"2022-06-29T18:45:00","date_gmt":"2022-06-29T17:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=5292"},"modified":"2022-09-17T16:39:39","modified_gmt":"2022-09-17T15:39:39","slug":"tecno-politica-de-las-redes-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/06\/29\/tecno-politica-de-las-redes-sociales\/","title":{"rendered":"Tecnopol\u00edtica de las redes sociales"},"content":{"rendered":"\n
En el \u00e1mbito de la tecno-pol\u00edtica, las redes sociales han dominado la actualidad internacional reciente. Los Facebook Files, la guerra de la informaci\u00f3n digital y la desinformaci\u00f3n, el anuncio de la adquisici\u00f3n de Twitter por parte de Elon Musk, la aprobaci\u00f3n en curso de la Ley de Servicios Digitales, etc. El ritmo fren\u00e9tico de los \u00faltimos acontecimientos ha tenido la nada despreciable ventaja de sacar las cuestiones de la gobernanza de las redes sociales del c\u00edrculo restringido de unos pocos expertos y periodistas iniciados y situarlas en el centro del debate p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n
Pero m\u00e1s all\u00e1 del simple comentario de esta o aquella noticia, la comprensi\u00f3n de la dimensi\u00f3n pol\u00edtica y geopol\u00edtica subyacente no debe detenerse en la dial\u00e9ctica binaria demasiado simplista de \u00aba favor o en contra de la libertad de expresi\u00f3n\u00bb que vemos con tanta frecuencia.<\/p>\n\n\n\n
La reflexi\u00f3n sobre la pol\u00edtica de las redes sociales se articula en tres niveles distintos pero interdependientes. En primer lugar, desde el punto de vista geopol\u00edtico, se han convertido r\u00e1pidamente en un campo de conflicto por derecho propio en la ciberguerra, especialmente en el aspecto informativo, y est\u00e1n participando en la actual balcanizaci\u00f3n del internet global en distintos bloques informativos, geoestrat\u00e9gicos e ideol\u00f3gicos. Frente a bloques coherentes en su doctrina tecnol\u00f3gica, el campo occidental debe determinar ahora el corpus ideol\u00f3gico que debe llevar la tecnolog\u00eda. Por el momento, las pol\u00edticas relacionadas con las nuevas tecnolog\u00edas, que son por naturaleza duales, siguen oscilando entre la realpolitik<\/em> c\u00ednica y la utop\u00eda fantasmal. En segundo lugar, en el plano pol\u00edtico, las redes sociales materializan una tensi\u00f3n existencial para las democracias occidentales en cuanto a su aceptaci\u00f3n del principio de \u00ablibertad de expresi\u00f3n\u00bb. La aclaraci\u00f3n es urgente, especialmente en Estados Unidos, que est\u00e1 en un momento crucial de su historia en el que se enfrentan dos visiones, una maximalista, liderada por Elon Musk, y otra reguladora, dirigida por Barack Obama. Como consecuencia de los dos primeros puntos, reunir las visiones estadounidense y europea y encontrar las modalidades para una cogobernanza transatl\u00e1ntica de las plataformas transfronterizas es una condici\u00f3n sine qua non<\/em> para la supervivencia del modelo democr\u00e1tico liberal occidental a ambos lados del Atl\u00e1ntico en un ciberespacio cada vez m\u00e1s fragmentado.<\/p>\n\n\n\n El reposicionamiento en curso est\u00e1 redefiniendo los atributos tradicionales del poder y la soberan\u00eda en torno a la cuesti\u00f3n tecnol\u00f3gica. Al ser la informaci\u00f3n la principal fuente de poder, tener el control de uno de sus principales veh\u00edculos, las redes sociales, es vital en las nuevas relaciones de poder e influencia. Desde este punto de vista, \u00bfqu\u00e9 papel puede desempe\u00f1ar Europa a corto y largo plazo para servir a su ambici\u00f3n de una Europa potencia<\/a>? En concreto, \u00bfc\u00f3mo puede transformarse este punto de inflexi\u00f3n hist\u00f3rico del papel pol\u00edtico y geopol\u00edtico de las redes sociales en una oportunidad para repensar su relaci\u00f3n con Estados Unidos y gobernar unas redes sociales que son transfronterizas por naturaleza y tienen un estatus h\u00edbrido de plataformas privadas y de espacios p\u00fablicos, y que ahora act\u00faan como campos de influencia militar?<\/p>\n\n\n\n El reposicionamiento en curso est\u00e1 redefiniendo los atributos tradicionales del poder y la soberan\u00eda en torno a la cuesti\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La propaganda, las guerras narrativas y las percepciones colectivas no son nuevas. De hecho, la opini\u00f3n p\u00fablica es un elemento central en la toma de decisiones de las pol\u00edticas p\u00fablicas y, por necesidad, su orientaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n son altamente pol\u00edticas e incluso, en algunos casos, militares. Sin embargo, la sobreabundancia de informaci\u00f3n a trav\u00e9s de las redes sociales hoy en d\u00eda est\u00e1 alterando los canales y las t\u00e9cnicas preexistentes de la guerra de la informaci\u00f3n. En el \u00e1mbito de la informaci\u00f3n, \u00abel cambio de escala es en realidad un cambio de naturaleza\u00bb, por citar las palabras de Jean-Yves Le Drian en 2018 <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En consecuencia, la informaci\u00f3n y su corolario, la desinformaci\u00f3n, representan una materia prima estrat\u00e9gica que participa activamente en la hibridaci\u00f3n de las modalidades de la guerra convencional (guerra h\u00edbrida) mediante la militarizaci\u00f3n del campo de la informaci\u00f3n en el ciberespacio.<\/p>\n\n\n\n En este contexto, la guerra de Ucrania y la batalla franco-rusa por la influencia en el Sahel ponen de manifiesto el creciente papel geopol\u00edtico de las redes sociales, principalmente Facebook, Twitter y Tiktok.<\/p>\n\n\n\n Esas redes se han convertido r\u00e1pidamente en uno de los principales escenarios de la guerra de la informaci\u00f3n y de las estrategias de ciberdesestabilizaci\u00f3n en pa\u00edses en conflicto abierto o latente. La infowar<\/em> florece en esos espacios p\u00fablicos digitales, impulsada por los mecanismos econ\u00f3micos de la viralidad y de los algoritmos de recomendaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Los primeros ejemplos de operaciones de ciberdesestabilizaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n a gran escala datan de 2016. Rusia, que ha industrializado sus m\u00e9todos de guerra de la informaci\u00f3n, ocupa un lugar destacado, aunque no es exclusivo de ella. Las operaciones m\u00e1s famosas se han atribuido a agencias rusas cercanas al Kremlin, como durante las elecciones presidenciales estadounidenses, los referendos del Brexit y las elecciones presidenciales francesas de 2017. Ante la creciente amenaza, Francia lanz\u00f3 en octubre de 2021 el servicio de vigilancia y protecci\u00f3n contra las interferencias digitales extranjeras (Viginum). A finales de abril de 2022, Estados Unidos sigui\u00f3 su ejemplo y anunci\u00f3 la creaci\u00f3n de un equipo dedicado a contrarrestar la desinformaci\u00f3n rusa, ubicado en el Departamento de Seguridad Nacional <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n En contextos de guerra (fr\u00eda, caliente, h\u00edbrida o cibern\u00e9tica), las redes sociales se convierten en zonas de conflicto y confrontaci\u00f3n en toda regla. La guerra de Ucrania es un punto de inflexi\u00f3n clave.<\/a> Mientras que las estrategias de influencia rusas segu\u00edan siendo relativamente cl\u00e1sicas, pero perfectamente preparadas, coordinadas e industrializadas, basadas en campa\u00f1as masivas de desinformaci\u00f3n potenciadas por modalidades de viralidad no aut\u00e9nticas <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>, el gobierno ucraniano opt\u00f3 por poner en escena una forma de \u00abmarketing de guerra\u00bb sin precedentes. Esta comunicaci\u00f3n p\u00fablica fue ampliamente retransmitida por la profusi\u00f3n de v\u00eddeos publicados que dan testimonio de los da\u00f1os materiales y psicol\u00f3gicos de la guerra, subidos por influencers que antes hablaban de belleza o deporte, y que ahora se han convertido en soldados de la influencia, es decir, en \u00abinfluencers de la guerra\u00bb, como Marta Vasyuta o Valeria Shashenok, portavoces de la causa ucraniana en todo el mundo. La participaci\u00f3n en este esfuerzo b\u00e9lico se coordin\u00f3 desde el principio a trav\u00e9s de los canales oficiales de Telegram, tanto en contenido como en formato. La viralidad hizo el resto. TikTok desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en esta influencia. En pocas semanas, la plataforma china se convirti\u00f3 en uno de los principales canales de informaci\u00f3n para los m\u00e1s j\u00f3venes. Hasta el punto de que la Casa Blanca tuvo que convocar a los influencers estadounidenses para informarlos y que transmitieran los mensajes \u00abcorrectos\u00bb. Este ej\u00e9rcito c\u00edvico de la influencia b\u00e9lica a trav\u00e9s de las redes sociales desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en la adhesi\u00f3n inmediata de la opini\u00f3n p\u00fablica occidental a la causa ucraniana.<\/a><\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n es interesante observar que, desde el comienzo de la guerra en Ucrania, los dirigentes de Facebook y Twitter fueron interpelados directamente en Twitter por Mikhailo Fedorov, viceprimer ministro y ministro de Transformaci\u00f3n Digital de Ucrania, y luego por el gobierno ruso sobre su pol\u00edtica de moderaci\u00f3n, lo que los sit\u00faa en pie de igualdad, considerados desde el principio como interlocutores tan leg\u00edtimos como los Estados. De hecho, este enfoque ya estaba latente. El concepto de \u00abTechplomacy\u00bb <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>, lanzado en 2017 por Dinamarca, ya exist\u00eda, pero hab\u00eda permanecido relativamente inoperante hasta entonces. Este enfoque, que acaba con los rangos protocolarios e hibrida el per\u00edmetro de la diplomacia p\u00fablica tradicional, acaba de ser adoptado por la propia UE. El 28 de abril de 2022, supimos que Bruselas estaba preparando la apertura de una embajada con sede en San Francisco dedicada a las relaciones bilaterales con las BigTech <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Hasta ahora, el concepto no se hab\u00eda probado, pero se vuelve particularmente interesante desde el punto de vista de la teor\u00eda pol\u00edtica si consideramos las redes sociales dominantes como entidades geopol\u00edticas y oficinas ideol\u00f3gicas por derecho propio, a veces con su propia agenda pol\u00edtica. En el caso de Meta, por ejemplo, los Facebook Files destacaron una pol\u00edtica de moderaci\u00f3n arbitraria. En 2020, el gobierno vietnamita supuestamente pidi\u00f3 a Facebook que aplicara una ley represiva sobre la libertad de expresi\u00f3n que castigara las posturas cr\u00edticas con el gobierno de turno. Se dice que Mark Zuckerberg ha arbitrado personalmente a favor de la petici\u00f3n del gobierno. M\u00e1s recientemente, fue el gobierno ucraniano el que pidi\u00f3 directamente a Zuckerberg que censurara activamente ciertas cuentas rusas. Tambi\u00e9n en ese caso, Meta obedeci\u00f3. Otro ejemplo emblem\u00e1tico: en pleno conflicto ruso-ucraniano, Facebook decidi\u00f3, a sabiendas, aplicar una moderaci\u00f3n muy ligera a las publicaciones ucranianas que incitaban al asesinato de soldados rusos <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>, y luego decidi\u00f3 unilateralmente, a finales de abril de 2022, restringir el papel de su Consejo de Supervisi\u00f3n, un \u00f3rgano que la empresa cre\u00f3 para ayudarle a gestionar su pol\u00edtica de moderaci\u00f3n en los casos considerados complicados. Meta rechaz\u00f3 una solicitud del Consejo de una opini\u00f3n consultiva sobre las acciones de moderaci\u00f3n relacionadas con la invasi\u00f3n de Ucrania debido a \u00ablas preocupaciones constantes en materia de seguridad\u00bb <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n La infowar<\/em> florece en esos espacios p\u00fablicos digitales, impulsada por los mecanismos econ\u00f3micos de la viralidad y de los algoritmos de recomendaci\u00f3n.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Ante estas nuevas formas de poder no estatal y en un af\u00e1n por mantener el control, la Comisi\u00f3n Europea, en su \u00faltima versi\u00f3n de la Ley de Servicios Digitales, a\u00f1adi\u00f3 un art\u00edculo de \u00faltima hora que prev\u00e9 el establecimiento de mecanismos de respuesta de emergencia para las plataformas sociales en caso de crisis, conocido como \u00abMecanismo de Respuesta a la Crisis\u00bb: las plataformas estar\u00e1n obligadas a aplicar las instrucciones de la Comisi\u00f3n en casos de extrema urgencia en los que la seguridad de los pa\u00edses miembros pueda verse amenazada. Estos mecanismos se activar\u00e1n por decisi\u00f3n de la Comisi\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n Pero la militarizaci\u00f3n de las redes sociales y la guerra de la informaci\u00f3n no se detienen en la capa superior del ciberespacio, es decir, en las interfaces directamente visibles para los usuarios. El bloqueo de las redes occidentales y el control total o parcial de las infraestructuras f\u00edsicas de conectividad por parte de ciertos Estados tecno-autoritarios est\u00e1n conduciendo a una fractura gradual, pero segura, del internet global en varios bloques informativos distintos y perfectamente impermeables, lo que conduce a una balcanizaci\u00f3n del ciberespacio.<\/p>\n\n\n\n A nivel de la capa inferior de las redes sociales, la guerra de Ucrania ha acelerado esta balcanizaci\u00f3n, tanto pol\u00edtica como t\u00e9cnica, del internet global, que se denomina com\u00fanmente \u00absplinternet\u00bb. Si del lado ofensivo el objetivo ruso es desestabilizar a la opini\u00f3n p\u00fablica occidental, sobre todo mediante la desinformaci\u00f3n en las redes sociales, su lado defensivo no utiliza los mismos medios. Para controlar su esfera informativa interna, Mosc\u00fa ha podido contar tanto con su arsenal legal \u2014incluida la ley del 4 de marzo de 2022 contra las \u00abfake news\u00bb que \u00abproh\u00edbe la difusi\u00f3n de informaci\u00f3n falsa sobre las fuerzas armadas rusas\u00bb y la llamada \u00aboperaci\u00f3n militar especial en Ucrania\u00bb\u2014 como con sus servicios digitales soberanos agrupados bajo el nombre de \u00abRunet\u00bb (redes sociales y motores de b\u00fasqueda rusos como Vkontakte o Yandex, que son propiedad directa o indirecta de personas cercanas al Kremlin). Finalmente, y a pesar de las dificultades t\u00e9cnicas, Mosc\u00fa pretende aislar progresivamente las capas inferiores de su espacio digital controlando todas las infraestructuras de red en una visi\u00f3n autoritaria de su soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, y ello con fines perfectamente asumidos de seguridad nacional y \u00abseguridad de la informaci\u00f3n\u00bb <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n La fractura del ciberespacio, ya sea en su denominada capa superior cognitiva (todos los contenidos que circulan por las redes sociales) o en su capa inferior (las infraestructuras f\u00edsicas de la red) sigue, en una simetr\u00eda casi perfecta, la reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica del mundo f\u00edsico, dando lugar a un internet global reestructurado entre cuatro polos: Estados Unidos, Rusia, China (de paso, con un refuerzo del eje Mosc\u00fa-Pek\u00edn) \u2014cada uno de los cuales tiene una autonom\u00eda digital estrat\u00e9gica\u2014, y el resto del mundo, incluida Europa, que se encuentra en situaci\u00f3n de dependencia. Esta recomposici\u00f3n redefine el equilibrio de poder y los atributos del poder tecnol\u00f3gico a principios del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n Para las democracias occidentales, el reposicionamiento geopol\u00edtico por las distintas capas del ciberespacio plantea una cuesti\u00f3n principalmente ideol\u00f3gica. Ante el auge del autoritarismo digital, con el pretexto de diversas estrategias de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, Estados Unidos anunci\u00f3 el 28 de abril de 2022 el lanzamiento de una iniciativa para defender un \u00abinternet libre, democr\u00e1tico y abierto\u00bb <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En resumen, volvemos al principio. M\u00e1s all\u00e1 del efecto del anuncio y sea cual sea la autenticidad de la intenci\u00f3n, es innegable que el campo occidental debe ahora fijar su doctrina en t\u00e9rminos de valores, de modelo pol\u00edtico y, en consecuencia, de gobernanza tecnol\u00f3gica. El tema no es nuevo, pero se est\u00e1 volviendo urgente. Frente a ciertos Estados que son perfectamente coherentes en su aprehensi\u00f3n de internet en general y de las redes sociales en particular como herramientas pol\u00edticas de censura, coerci\u00f3n y ciberdesestabilizaci\u00f3n, \u00bfcu\u00e1l es nuestra identidad, cu\u00e1l es nuestra respuesta, cu\u00e1l es nuestro contramodelo?<\/p>\n\n\n\n El 28 de abril de 2022, supimos que Bruselas estaba preparando la apertura de una embajada con sede en San Francisco dedicada a las relaciones bilaterales con las BigTech.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En este caso, la batalla ideol\u00f3gica que se libra en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico nos obliga a aclarar r\u00e1pidamente nuestra visi\u00f3n de la democracia en el siglo XXI. Sobre todo porque los posibles abusos de las tecnolog\u00edas, que son por naturaleza duales, nunca est\u00e1n lejos: tecnovigilancia masiva, explotaci\u00f3n comercial o pol\u00edtica de datos personales sensibles como las opiniones pol\u00edticas, la religi\u00f3n o la orientaci\u00f3n sexual, microfocalizaci\u00f3n pol\u00edtica, fichaje y vigilancia masiva, etc. El bloque occidental debe apresurarse a avanzar. En primer lugar, porque la visi\u00f3n tecno-autoritaria de pa\u00edses como Ir\u00e1n, China y Rusia es mucho menos proclive a la dilaci\u00f3n. En segundo lugar, porque pronto surgir\u00e1n nuevos espacios h\u00edbridos de influencia y manipulaci\u00f3n, que combinan la neurociencia y la inteligencia artificial, como el metaverso. Esos nuevos lugares presagian el advenimiento de la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de guerras h\u00edbridas, guerras cognitivas que enfrentar\u00e1n conocimientos e ideolog\u00edas y que ser\u00e1n probablemente mucho m\u00e1s agudas que la que se desarrolla actualmente en las redes sociales, que no son m\u00e1s que los primeros signos de dichas guerras.<\/p>\n\n\n\n\n\n Para comprender los fundamentos ideol\u00f3gicos del enfoque tecnol\u00f3gico que prevalece en Occidente, debemos remontarnos a los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 2000. Fue entonces cuando comenz\u00f3 la privatizaci\u00f3n de la web con la aparici\u00f3n de las famosas GAFAM (Google, Amazon, Facebook, ahora Meta, Apple, Microsoft). Estas empresas han ido captando y encerrando nuestros usos cotidianos (fuentes de datos) en torno a diversos modelos de negocio, invariablemente orientados a un gigantismo oligop\u00f3lico. Estos modernos \u00abrecintos digitales\u00bb <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> basados en el libre uso y la econom\u00eda de la atenci\u00f3n han impedido la utop\u00eda inicial del internet del conocimiento sin l\u00edmites espaciales ni temporales, inclusivo, de libre acceso y gratuito para todos. Del ciberespacio so\u00f1ado, basado en estructuras democr\u00e1ticas y horizontales, pas\u00f3 r\u00e1pidamente a ser vertical, jer\u00e1rquico, editorializado y rentable. En cierto modo, expresar ideas tambi\u00e9n es negocio. En resumen, el espacio p\u00fablico al estilo de Habermas ha sido violentamente perturbado y la democracia, el \u00faltimo da\u00f1o colateral, se ha transformado en un gigantesco mercado de ideas <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>, para usar el an\u00e1lisis de Alain Supiot. Un mercado desregulado que extrae su valor econ\u00f3mico de los principios de la econom\u00eda de la atenci\u00f3n. Si tomamos la doctrina liberal y si, s\u00f3lo si, partimos del postulado de que la democracia es un mercado que debe regirse por las leyes de la competencia libre y no distorsionada, entonces las redes sociales se han vuelto perfectamente antidemocr\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n El anuncio de la adquisici\u00f3n de Twitter por parte de Elon Musk el 25 de abril de 2022 es uno de los puntos \u00e1lgidos. La emoci\u00f3n medi\u00e1tica que acogi\u00f3 el anuncio fue grande, una preocupaci\u00f3n que se redujo r\u00e1pidamente a un debate encerrado en una binariedad sumaria: \u00aba favor o en contra de la libertad de expresi\u00f3n\u00bb. A trav\u00e9s de sus provocaciones y declaraciones que se\u00f1alan incansablemente los fallos del sistema y de las instituciones actuales, el caso de Musk no tard\u00f3 en trascender al propio Musk. Al final, compre o no la red social, la cuesti\u00f3n planteada es ante todo pol\u00edtica, ya que el caso es mucho m\u00e1s complejo de lo que parece, sintom\u00e1tico del malestar democr\u00e1tico actual. Elon Musk est\u00e1 se\u00f1alando deliberadamente los fallos del sistema estadounidense, jugando con ellos, burl\u00e1ndose abiertamente de la SEC (la agencia federal estadounidense que regula y controla los mercados financieros), y utilizando tuits oscuros para iniciar una guerra econ\u00f3mica abierta con el regulador y la direcci\u00f3n de Twitter que podr\u00eda desestabilizar el mercado tecnol\u00f3gico mundial durante mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n En el plano estrictamente ideol\u00f3gico, en paralelo a la guerra econ\u00f3mica que se libra a trav\u00e9s de los tuits, la visi\u00f3n de Elon Musk es especialmente preocupante para el campo progresista estadounidense y los europeos. Por otro lado, la operaci\u00f3n es muy bien recibida por la Alt-Right estadounidense, un plebiscito expresado alto y claro por los editorialistas de Fox News. Como se\u00f1ala el historiador y periodista Corentin Sellin, el momento del anuncio no es insignificante: forma parte de una apretada agenda pol\u00edtica estadounidense que escenifica un antagonismo ideol\u00f3gico entre unos republicanos cada vez m\u00e1s radicalizados que se inclinan a la derecha de su derecha y unos dem\u00f3cratas desconcertados y con dificultades para construir un verdadero proyecto de sociedad colectiva <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El anuncio de la compra de una red social tan influyente en el \u00e1mbito medi\u00e1tico-pol\u00edtico llega cuando se acercan las elecciones parciales de noviembre de 2022, que preparan las presidenciales de 2024 y un probable regreso de Donald Trump. El impacto pol\u00edtico de la adquisici\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s delicado porque, a trav\u00e9s de la visi\u00f3n minimalista de Elon Musk de la moderaci\u00f3n de contenidos en nombre de la \u00ablibertad de expresi\u00f3n\u00bb consagrada en la Primera Enmienda de la Constituci\u00f3n estadounidense, Twitter corre el riesgo de participar en una polarizaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s aguda de la arena pol\u00edtica estadounidense.<\/p>\n\n\n\n Podr\u00edamos contrastar estas preocupaciones con los cambios en el modelo de negocio anunciados por Musk. La implantaci\u00f3n de un posible sistema basado en la suscripci\u00f3n instalar\u00eda un \u00abmuro de pago\u00bb, unas barreras de entrada que te\u00f3ricamente eliminar\u00edan a gran parte de los productores de contenidos no aut\u00e9nticos que pululan por las redes de bajo costo (trolls, bots, etc.), fuente de desinformaci\u00f3n y embrutecimiento del debate p\u00fablico. Esto resolver\u00eda \u00abnaturalmente\u00bb todo o parte del espinoso tema de la moderaci\u00f3n. La evoluci\u00f3n propuesta del modelo econ\u00f3mico es interesante de analizar porque plantea la ecuaci\u00f3n pol\u00edtica que encarna Musk: c\u00f3mo conciliar un umbral m\u00ednimo de moderaci\u00f3n con la m\u00e1xima calidad de los contenidos. Tomando la met\u00e1fora de la mu\u00f1eca rusa, la visi\u00f3n pol\u00edtica define el modelo econ\u00f3mico que, a su vez, delimita el modelo tecnol\u00f3gico. A partir de ah\u00ed, puede ocurrir lo peor y lo mejor. La variable de ajuste es, por tanto, la visi\u00f3n del mundo predominante, encapsulada en los c\u00f3digos.<\/p>\n\n\n\n Tomando la met\u00e1fora de la mu\u00f1eca rusa, la visi\u00f3n pol\u00edtica define el modelo econ\u00f3mico que, a su vez, delimita el modelo tecnol\u00f3gico. A partir de ah\u00ed, puede ocurrir lo peor y lo mejor. La variable de ajuste es, por tanto, la visi\u00f3n del mundo predominante, encapsulada en los c\u00f3digos.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El segundo elemento notable de an\u00e1lisis del esc\u00e1ndalo muskiano puede leerse bajo el prisma de la din\u00e1mica de la concentraci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n, una amenaza creciente para su independencia. Ya sea digital o convencional, esta cuesti\u00f3n hace eco de viejos pero eternos debates que, en Francia por ejemplo, se remontan a finales del siglo XIX, cuando se aprob\u00f3 la ley de 1881 <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La adquisici\u00f3n de medios de comunicaci\u00f3n, ya sean sociales o convencionales, es decir, la adquisici\u00f3n de influencia, puede entonces ser f\u00e1cilmente instrumentalizada por sus propietarios para influir en el debate p\u00fablico, para orientarlo, para servir a determinados intereses privados, industriales o pol\u00edticos. Adquirir medios de comunicaci\u00f3n que a menudo no son rentables pero s\u00ed pol\u00edticamente influyentes es un signo distintivo de poder. De forma sim\u00e9trica al movimiento observado en el mundo f\u00edsico y a las preocupaciones suscitadas por el pluralismo de la prensa \u2014hasta el punto de ser objeto de una comisi\u00f3n de investigaci\u00f3n senatorial en Francia\u2014, <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> las redes sociales est\u00e1n igual de concentradas: Elon Musk \u2014si triunfa la compra de Twitter\u2014 y Mark Zuckerberg acaparar\u00edan la mayor parte del mercado, es decir, de la informaci\u00f3n que circula hoy en las sociedades occidentales. Tan es as\u00ed que las federaciones de periodistas est\u00e1n abiertamente preocupadas por ello <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, y de forma m\u00e1s prosaica, el riesgo de una pol\u00edtica de moderaci\u00f3n arbitraria est\u00e1 ligado a un \u00faltimo elemento: Musk es tambi\u00e9n el propietario de Tesla, cuyo segundo mayor mercado es China. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda entonces conciliar su visi\u00f3n maximalista de la libertad de expresi\u00f3n con sus intereses industriales y econ\u00f3micos, especialmente en China, donde la relaci\u00f3n con la libertad de expresi\u00f3n, por un lado, y con la desinformaci\u00f3n, por otro, es problem\u00e1tica? Esta informaci\u00f3n, destacada en un art\u00edculo del New York Times<\/em> <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>, subraya toda la ambivalencia del tema. \u00bfSe convierte entonces la rentabilidad econ\u00f3mica en el horizonte inalcanzable de la democracia?<\/p>\n\n\n\n [El mundo est\u00e1 cambiando. Desde el inicio de la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, con nuestros mapas, an\u00e1lisis y perspectivas hemos ayudado a casi 2 millones de personas a entender las transformaciones geopol\u00edticas de esta secuencia. Si encuentra \u00fatil nuestro trabajo y cree que merece apoyo, puede suscribirse aqu\u00ed<\/a>.]<\/em><\/p>\n\n\n\n Sobre esta base, la hip\u00f3tesis de los descarr\u00edos en Estados Unidos tiene fundamento: el dominio de un solo hombre sobre una plataforma pol\u00edtica que participa activamente en el debate p\u00fablico en un contexto electoral complicado no es ciertamente insignificante, pero tampoco es en absoluto reducible al caso de Musk. En Estados Unidos, este riesgo de arbitrariedad se ve reforzado por la famosa secci\u00f3n 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, que considera a las plataformas como meros anfitriones de contenidos, no como editores, lo que las exime de cualquier responsabilidad. Algunos l\u00edderes pol\u00edticos del bando dem\u00f3crata piden regularmente su reforma y una mayor transparencia algor\u00edtmica. El propio Barack Obama habl\u00f3 de la urgente necesidad de revisar el texto durante un discurso pronunciado en Stanford en abril de 2022 <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En una democracia, esta cuesti\u00f3n se vuelve central porque las redes sociales son, de hecho, medios de comunicaci\u00f3n sociales que seleccionan, filtran, editan y, por lo tanto, orientan la informaci\u00f3n seg\u00fan prismas y sesgos normalmente preidentificados y asumidos. En el caso de los medios de comunicaci\u00f3n serios, eso en principio no es un problema. Por un lado, los periodistas tienen una \u00e9tica y una deontolog\u00eda de su trabajo, por otro lado, se conoce su l\u00ednea editorial y \u00e9sta participa en el pacto de confianza con los lectores. Por otro lado, en el caso de las redes sociales, en lugar del comit\u00e9 editorial, es la multitud la que produce el contenido que se transmite. Adem\u00e1s, los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales son legalmente responsables en caso de culpa o negligencia. Las redes sociales, sin embargo, est\u00e1n exentas de esto gracias al famoso S230.<\/p>\n\n\n\n A ra\u00edz de esta constataci\u00f3n, el an\u00e1lisis realizado por RSF con motivo de su \u00faltima clasificaci\u00f3n mundial de la libertad de prensa <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> es edificante: asistimos a un sistema democr\u00e1tico que est\u00e1 en las \u00faltimas y que, para mantenerse, no deja de montar un espect\u00e1culo. El infoentretenimiento de bajo costo de ciertos medios que se han convertido en medios de opini\u00f3n, siguiendo el modelo de Fox News, est\u00e1 contribuyendo a la nivelaci\u00f3n de la informaci\u00f3n donde todo acaba siendo igual, donde la abundancia de informaci\u00f3n ya no puede convertirse en conocimiento sino en un simple consumo compulsivo dentro de un continuo informativo pr\u00e1cticamente sin fisuras entre los medios de opini\u00f3n y las redes sociales. Este \u00abcaos informativo\u00bb \u2014que, adem\u00e1s, est\u00e1 organizado, estructurado y dirigido por las fuerzas presentes\u2014 est\u00e1 industrializando un caos civilizatorio que puede llegar a descontrolarse. En este contexto, el statu quo de la S230 parece irresponsable.<\/p>\n\n\n\n Por otra parte, la \u00fanica cuesti\u00f3n de moderaci\u00f3n en la que nos encerramos parece demasiado restrictiva y s\u00f3lo aborda el tema por su aprobaci\u00f3n, a menudo cuando ya es demasiado tarde. En cambio, \u00bfc\u00f3mo podemos redefinir el ejercicio de la democracia integrando las herramientas digitales para que se pongan al servicio de nuestra capacidad de autodeterminaci\u00f3n y libre albedr\u00edo individual y colectivo? La cuesti\u00f3n, tanto filos\u00f3fica como t\u00e9cnica, no es f\u00e1cil de resolver porque implica replantear todo el modelo econ\u00f3mico y de gobernanza actual. Esta cuesti\u00f3n es tanto m\u00e1s cr\u00edtica cuanto que, contrariamente a lo que se transmite con demasiada frecuencia en el debate p\u00fablico a ambos lados del Atl\u00e1ntico, no se trata tanto de una crisis de la verdad \u2014el famoso concepto de \u00abpol\u00edtica de la posverdad\u00bb <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> popularizado por la editora de The Guardian<\/em>, Katharine Viner, en 2016\u2014 como de una crisis ideol\u00f3gica que actualmente hace estragos en las democracias occidentales. A partir de ah\u00ed, el problema de fondo que plantea Musk no es tanto el de redefinir por en\u00e9sima vez el principio de \u00ablibertad de expresi\u00f3n\u00bb, que sin embargo ha demostrado su resistencia a lo largo de los a\u00f1os, sino el de sanear el sistema pol\u00edtico que lo engloba, ya que las redes sociales no son en realidad m\u00e1s que la \u00faltima emanaci\u00f3n de lo que puede llamarse una democracia del espect\u00e1culo. Esto contribuye a crear un peligroso nihilismo que da lugar a extremismos y conspiraciones de todo tipo, explotando los m\u00e1s peligrosos defectos psicopol\u00edticos individuales y colectivos, un caldo de cultivo invisible para las injerencias hostiles y las campa\u00f1as de ciberdesestabilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Como resultado, el sistema pol\u00edtico estadounidense se encuentra en un momento crucial de su historia y ahora se enfrentan dos visiones: la visi\u00f3n libertaria defendida por Elon Musk frente a la visi\u00f3n dem\u00f3crata de estilo europeo de mayor responsabilidad de las plataformas y pol\u00edticas de moderaci\u00f3n reguladas, promovida por Barack Obama. Estas dos visiones opuestas reflejan la polarizaci\u00f3n general que vive Estados Unidos desde que Trump asumi\u00f3 la presidencia en 2016. En un contexto pol\u00edtico fr\u00e1gil y con creciente riesgo de implosi\u00f3n, una pol\u00edtica de m\u00ednima contenci\u00f3n podr\u00eda contribuir a sumir las instituciones estadounidenses en un nuevo caos, similar a la invasi\u00f3n del Capitolio en enero de 2021. En esta fase, la disyuntiva que se plantea podr\u00eda resumirse as\u00ed: \u00bfel balance costo-beneficio de una moderaci\u00f3n m\u00e1s o menos amplia debe preservar el sistema en vigor o contribuir a su implosi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n Los arbitrajes pol\u00edticos que se har\u00e1n en Estados Unidos para deshacer estos enredos tecno-pol\u00edticos ser\u00e1n estructurantes para el futuro de la democracia estadounidense y, de rebote, para Europa, por una sencilla raz\u00f3n: una desestabilizaci\u00f3n interna de las instituciones estadounidenses, en la que inevitablemente intervendr\u00e1n las redes sociales, tendr\u00eda un impacto directo en los (des)equilibrios internacionales y regionales. Es desde este punto de vista que Europa debe permanecer vigilante.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Los arbitrajes pol\u00edticos que se har\u00e1n en Estados Unidos para deshacer estos enredos tecno-pol\u00edticos ser\u00e1n estructurantes para el futuro de la democracia estadounidense y, de rebote, para Europa, por una sencilla raz\u00f3n: una desestabilizaci\u00f3n interna de las instituciones estadounidenses, en la que inevitablemente intervendr\u00e1n las redes sociales, tendr\u00eda un impacto directo en los (des)equilibrios internacionales y regionales. Es desde este punto de vista que Europa debe permanecer vigilante.<\/p>\n\n\n\n Esta preocupaci\u00f3n, real pero ligada a la situaci\u00f3n estadounidense, debe sin embargo ponderarse a la hora de medir las consecuencias en el entorno europeo. En efecto, es necesario disociar los contextos estadounidense y europeo, que son radicalmente diferentes desde el punto de vista de la aceptaci\u00f3n de la libertad de expresi\u00f3n, sus contornos y las leyes que la rigen.<\/p>\n\n\n\n En este sentido, el mayor avance de la Ley de Servicios Digitales radica en su filosof\u00eda general, es decir, en el hecho de que permite territorializar las plataformas estadounidenses imponi\u00e9ndoles normas y procedimientos que remiten a la normativa europea y, en \u00faltima instancia, a las jurisdicciones nacionales de cada pa\u00eds de la UE. Por ejemplo, en Francia, los contenidos ilegales est\u00e1n claramente definidos por la ley de 1881 y el c\u00f3digo penal, completados por un conjunto de textos y disposiciones previstos por la ley contra la manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n de 2018 o la ley que refuerza el respeto de los principios de la Rep\u00fablica de 2021. M\u00e1s concretamente, y m\u00e1s all\u00e1 de su filosof\u00eda general, la Ley de Servicios Digitales obliga a los \u00abgatekeepers\u00bb a crear equipos y soluciones de moderaci\u00f3n con puntos de contacto nacionales, adem\u00e1s de nuevas restricciones: la prohibici\u00f3n de la publicidad dirigida a menores, la prohibici\u00f3n de explotar datos sensibles como la orientaci\u00f3n pol\u00edtica o sexual con fines de microfocalizaci\u00f3n, la obligaci\u00f3n de informar y proporcionar informaci\u00f3n peri\u00f3dica sobre los medios de moderaci\u00f3n aplicados (rendici\u00f3n de cuentas), el acceso a los datos por parte de los investigadores, la obligaci\u00f3n de ser transparentes sobre la arquitectura de los algoritmos de recomendaci\u00f3n y una mayor participaci\u00f3n de terceros de confianza para denunciar contenidos problem\u00e1ticos. En caso de incumplimiento de estas normas, se aplicar\u00e1n sanciones: desde multas (6% del volumen de negocios) hasta la prohibici\u00f3n total en caso de infracciones graves.<\/p>\n\n\n\n Percibida, a menudo err\u00f3neamente, como meramente defensiva y habladora, la norma europea puede resultar ser un modelo, pero s\u00f3lo si es capaz de demostrar la viabilidad de la aplicaci\u00f3n de sus propios textos. Llega en un momento en el que se acumulan las revelaciones y los esc\u00e1ndalos relacionados con los fallos de moderaci\u00f3n de las redes sociales. El caso m\u00e1s emblem\u00e1tico fue ampliamente documentado por la denunciante Frances Haugen en la \u00e9poca de los Facebook Files a finales de 2021 <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Esta regulaci\u00f3n se inscribe, pues, en una l\u00f3gica mucho m\u00e1s ofensiva de lo que parece a primera vista, participando en la definici\u00f3n de una forma innovadora de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, ya que no es del todo industrial: una soberan\u00eda normativa defensiva en cierto modo. Sobre esta base, a fuerza de estar atrasada en tecnolog\u00eda y contra todo pron\u00f3stico, \u00bfes Europa finalmente m\u00e1s avanzada que su aliado estadounidense?<\/p>\n\n\n\n\n\n Hasta ahora, Europa y Estados Unidos no cooperaban mucho: Estados Unidos desarrollaba la base tecnol\u00f3gica y la UE aplicaba su norma interna. Pero los riesgos de desestabilizaci\u00f3n ligados a la guerra de la informaci\u00f3n y la necesidad de aclarar la ideolog\u00eda de los bloques tecnol\u00f3gicos aceleran la agenda pol\u00edtica euroestadounidense. A pesar de las diferencias de enfoque sobre lo que debe o no debe ser la libertad de expresi\u00f3n, sin duda ha llegado el momento de iniciar una conversaci\u00f3n seria sobre c\u00f3mo aplicar una gobernanza transatl\u00e1ntica de las BigTech estadounidenses <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Atrapada por sus dependencias tecnol\u00f3gicas en una red global que implosiona, Europa se encuentra ahora en una encrucijada y ha llegado el momento de elegir: \u00bfdebemos optar por una soberan\u00eda tecnol\u00f3gica total que roce la soberan\u00eda ut\u00f3pica, o por una soberan\u00eda abierta basada en la gobernanza transfronteriza de los gigantes tecnol\u00f3gicos? <\/p>\n\n\n\n La soberan\u00eda tecnol\u00f3gica no puede ser un fin en s\u00ed misma, es un medio de independencia o de poder. La b\u00fasqueda de la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica a toda costa no es suficiente en s\u00ed misma, y el \u00fanico criterio de la nacionalidad no puede ser satisfactorio. Por lo tanto, la articulaci\u00f3n entre el modelo pol\u00edtico y la estrategia industrial tecnol\u00f3gica es un requisito previo necesario.<\/p>\n\n\n\n Los ejemplos de la soberan\u00eda digital rusa o china demuestran ampliamente que estas estrategias pueden ponerse al servicio de proyectos pol\u00edticos contrarios a nuestra forma de entender la libertad de expresi\u00f3n y el ejercicio de la democracia. En el caso de Rusia, durante la guerra de Ucrania, se instrumentaliz\u00f3 la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica para someter a toda una naci\u00f3n a una prohibici\u00f3n cognitiva e informativa. Los atributos tecnol\u00f3gicos de la Europa potencia deben articularse con los objetivos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos a los que debe servir una estrategia tecnol\u00f3gica soberana, los per\u00edmetros cr\u00edticos en los que puede ejercerse razonablemente y sus alianzas, sin caer en un tecno-proteccionismo demag\u00f3gico y ansioso. Si la construcci\u00f3n de la autonom\u00eda estrat\u00e9gica es indispensable, no puede ni debe hacerse a toda costa.<\/p>\n\n\n\n Seamos claros, el diagn\u00f3stico de la dependencia tecnol\u00f3gica de Europa con respecto a los actores estadounidenses, la no lealtad y el unilateralismo del aliado estadounidense, especialmente a trav\u00e9s de la extraterritorialidad de su derecho, son ampliamente aceptados. Sin embargo, las respuestas a este estado de cosas son diferentes. En resumen, hay dos corrientes de pensamiento opuestas: el soberanismo tecnol\u00f3gico en econom\u00edas que se cierran progresivamente sobre s\u00ed mismas, o una soberan\u00eda gradual y diferenciada en una econom\u00eda global que se regionaliza en torno a convergencias econ\u00f3micas, pol\u00edticas y geoestrat\u00e9gicas.<\/p>\n\n\n\n La primera escuela propone un razonamiento r\u00e1pido y a menudo miope, es decir, sin una visi\u00f3n global del sistema. Conlleva dos paradojas esenciales. La primera es de car\u00e1cter t\u00e9cnico. Querer tomar el control total o completo del ciberespacio significa aislarse de la red global. Esto equivale a construir un intranet gigantesco como m\u00e1ximo, sin eliminar toda dependencia t\u00e9cnica, de software o de uso hacia el extranjero. La segunda paradoja es de car\u00e1cter m\u00e1s pol\u00edtico: \u00bfpor qu\u00e9 querr\u00edamos adoptar las mismas estrategias de repliegue y control de pa\u00edses cuyo modelo es constantemente denostado (China, Rusia)? \u00bfY por qu\u00e9 no redefinir nuestra visi\u00f3n pol\u00edtica de un internet com\u00fan y abierto? Este segundo enfoque es ciertamente m\u00e1s dif\u00edcil y menos demag\u00f3gico, pero a la larga es sin duda m\u00e1s sano.<\/p>\n\n\n\n Es cierto que Europa se encuentra actualmente en una situaci\u00f3n especialmente t\u00f3xica de codependencia con Estados Unidos. La idea de la codependencia pol\u00edtica y tecnol\u00f3gica <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> es captada por Mark Leonard en un art\u00edculo titulado \u00abLa era de la paz\u00bb<\/a> <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En \u00e9l, describe las patolog\u00edas casi psiqui\u00e1tricas de las que son v\u00edctimas los Estados, que explican en parte el delet\u00e9reo estado actual de las relaciones internacionales. Aplicada a la cuesti\u00f3n de la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, esta idea parece especialmente pertinente. A modo de ejemplo, una parte de la poblaci\u00f3n francesa parece estar desarrollando una postura american\u00f3foba que podr\u00eda explicarse por la conciencia del declive tecnol\u00f3gico nacional. Estados Unidos, cuyo liderazgo mundial est\u00e1 en entredicho, necesita a Europa no como un aliado pleno, sino como una zona de apoyo e influencia. La situaci\u00f3n dominante-dominado crea una codependencia t\u00f3xica para ambas entidades.<\/p>\n\n\n\n En lugar de militar por un repliegue sobre s\u00ed misma, que en cualquier caso no dispone de los medios para su ambici\u00f3n, podr\u00edamos intentar transformar esta codependencia, con su gran potencial de conflicto, en v\u00ednculos de interdependencia que doten a Europa de los medios de su poder, es decir, de la capacidad de mantener un equilibrio de poder en una situaci\u00f3n de conflicto grave.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En lugar de militar por un repliegue sobre s\u00ed misma, que en cualquier caso no dispone de los medios para su ambici\u00f3n, podr\u00edamos intentar transformar esta codependencia, con su gran potencial de conflicto, en v\u00ednculos de interdependencia que doten a Europa de los medios de su poder, es decir, de la capacidad de mantener un equilibrio de poder en una situaci\u00f3n de conflicto grave.<\/p>\n\n\n\n Desde el punto de vista europeo, una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica<\/a> permitir\u00eda prever una arquitectura para la gobernanza de la tecnolog\u00eda en general, y de las redes sociales en particular, que ser\u00eda directamente beneficiosa para Europa. Las interdependencias y alianzas que quedan por construir ayudar\u00edan entonces a identificar las oportunidades que ofrece la regionalizaci\u00f3n de una econom\u00eda global en proceso de desglobalizaci\u00f3n <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Podr\u00edamos entonces inventar en Occidente las modalidades de una forma de \u00absoberan\u00eda solidaria\u00bb como la teorizada por la jurista Mireille Delmas-Marty <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Esta definici\u00f3n abierta y pac\u00edfica de la soberan\u00eda podr\u00eda musicalizarse en el marco de una cogobernanza transatl\u00e1ntica que nos llevar\u00eda a repensar la gobernanza de la red, pero tambi\u00e9n la de las BigTechs que pululan por ella, en torno a las instituciones interestatales existentes (OTAN, Consejo de Comercio y Tecnolog\u00eda, etc.) o a las que se creen, que establecer\u00edan las normas, las funciones y responsabilidades, y los mecanismos de rendici\u00f3n de cuentas de los gigantes digitales. De hecho, en muchos aspectos el problema va m\u00e1s all\u00e1 de la mera cuesti\u00f3n de la moderaci\u00f3n y las obligaciones legales asociadas a ella. Hay que reflexionar m\u00e1s ampliamente sobre el modelo tecno-econ\u00f3mico de las redes sociales, que se han convertido en h\u00edbridos por naturaleza, a la vez espacios p\u00fablicos, campos militares y esferas de influencia medi\u00e1tica y pol\u00edtica, todo ello regido por las leyes del mercado.<\/p>\n\n\n\n Esta revisi\u00f3n doctrinal debe, por tanto, ser capaz de entrelazar los principales \u00e1ngulos del tr\u00edptico que rige invariablemente las metaplataformas digitales: modelo econ\u00f3mico – modelo tecnol\u00f3gico – modelo pol\u00edtico. Esto constituir\u00eda entonces el inicio de la concreci\u00f3n del \u00abconstitucionalismo digital\u00bb <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span>, un campo de investigaci\u00f3n muy joven que investiga y formaliza todas las iniciativas encaminadas a articular un conjunto de derechos pol\u00edticos, normas de gobernanza en materia de pol\u00edtica digital (\u00abTech Policy\u00bb), en particular en el \u00e1mbito de la regulaci\u00f3n de las BigTech, y m\u00e1s generalmente las condiciones para el ejercicio de la democracia digital en torno a un contrato social renovado que tenga en cuenta todas las externalidades pol\u00edticas, tanto positivas como negativas, de las nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n Una primera escala de acci\u00f3n se referir\u00eda a las modalidades de gobernanza transfronteriza de estos nuevos espacios de disposiciones sociales y pol\u00edticas. El aspecto normativo de esta gobernanza es parte importante de la estructura general. La Ley de Servicios Digitales podr\u00eda ser el texto fundacional o, al menos, una primera base de debate. Pero la cuesti\u00f3n de la aplicaci\u00f3n operativa del texto es fundamental. Si Europa no demuestra r\u00e1pidamente su capacidad para aplicar su texto de forma concreta y r\u00e1pida con resultados tangibles, si la Ley de Servicios Digitales acaba tomando el camino laborioso y muy burocr\u00e1tico del Reglamento General de Protecci\u00f3n de Datos, el liderazgo normativo a la europea habr\u00e1 terminado. Hay que encontrar r\u00e1pidamente los medios para industrializar los procesos y las herramientas de control de las plataformas, evitando al mismo tiempo dos grandes escollos: por un lado, la despersonalizaci\u00f3n y la automatizaci\u00f3n excesiva de la justicia y de los reguladores, y por otro, el riesgo real de una moderaci\u00f3n automatizada abusiva, que se llevar\u00eda a cabo sobre la base del principio de precauci\u00f3n y por miedo al castigo, lo que equivaldr\u00eda entonces a una censura por defecto. Esto presupone una aplicaci\u00f3n operativa met\u00f3dicamente anticipada, unos recursos financieros y humanos que deben asignarse a los reguladores nacionales y supranacionales en proporci\u00f3n a la ambici\u00f3n pol\u00edtica que se pretende, unos contrapoderes institucionales y civiles fuertes para no caer en la trampa f\u00e1cil del solucionismo tecnol\u00f3gico y jur\u00eddico que, en el mejor de los casos, es ineficaz y, en el peor, abusivo.<\/p>\n\n\n\n La creciente conflictividad del mundo y la interdependencia de nuestras econom\u00edas exigen una comunidad de destino articulada en torno a intereses geoestrat\u00e9gicos compartidos en el lado occidental.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Adem\u00e1s, para no encerrar a nuestras instituciones y al debate p\u00fablico en estas formas combinadas de solucionismo, debemos ponernos r\u00e1pidamente de acuerdo en un punto central: la moderaci\u00f3n, ya sea en sentido ascendente (normas y procedimientos) o descendente (algoritmos de moderaci\u00f3n eficaces, procesos de denuncia fluidos, etc.) es ciertamente importante en el proceso de saneamiento de las redes sociales, pero no puede ser el alfa y el omega. En este momento, a\u00fan no sabemos c\u00f3mo industrializar la automatizaci\u00f3n de la moderaci\u00f3n sin errores, contextualiz\u00e1ndola en toda la cadena de valor de la informaci\u00f3n (plataformas, polic\u00eda, justicia, regulador). A menudo habr\u00e1 fallos (como el v\u00eddeo de la masacre de B\u00fafalo que, a pesar de su r\u00e1pida eliminaci\u00f3n, se hizo viral de forma in\u00e9dita), contenidos no moderados o que no pueden serlo desde el punto de vista de la ley (en particular, los \u00abcontenidos grises\u00bb, que son la base de las estrategias de desinformaci\u00f3n e injerencia extranjera). De hecho, las pol\u00edticas de moderaci\u00f3n deben integrarse en un conjunto m\u00e1s amplio de medidas de pol\u00edtica p\u00fablica, orientadas ante todo a la resiliencia colectiva. Porque el reto pol\u00edtico no es caer en una forma de higienismo puro y perfecto del pensamiento, lo cual es imposible, sino ser capaz de dar a cada ciudadano los medios, en t\u00e9rminos de educaci\u00f3n, comprensi\u00f3n de los temas, capacidad de discernimiento y juicio, para navegar por estas aguas informativas turbulentas sin perderse.<\/p>\n\n\n\n B\u00e1sicamente, encontrar el nivel adecuado de gobernanza para las redes sociales significa, en primer lugar, abordar uno de los aspectos normativos m\u00e1s delicados de este tema: su forma jur\u00eddica y, por tanto, su modelo econ\u00f3mico. La hibridaci\u00f3n de empresas privadas que act\u00faan como espacios p\u00fablicos virtuales y entidades geopol\u00edticas de pleno derecho, que a menudo cotizan en bolsa y que s\u00f3lo rinden cuentas al mercado y a sus accionistas en funci\u00f3n de simples criterios de rentabilidad econ\u00f3mica, plantea un problema pol\u00edtico fundamental. Porque, \u00bfde qu\u00e9 sirve reclamar esfuerzos en materia de moderaci\u00f3n, por un lado, si por otro lado esas mismas plataformas a las que la ley apunta financian directa o indirectamente sitios de desinformaci\u00f3n y otros productores de informaci\u00f3n falsa? El modelo econ\u00f3mico de las redes sociales (gratuidad, viralidad, carrera por los clics) es un punto de bloqueo fundamental aqu\u00ed. Un art\u00edculo de la MIT Technology Review<\/em> destacaba recientemente esta contradicci\u00f3n fundamental que est\u00e1 en el centro del problema <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La investigaci\u00f3n revela que, a ra\u00edz del mal uso de ciertas herramientas en sus plataformas, Meta y Google han pagado millones de d\u00f3lares en publicidad a ciertas granjas de clickbait, alimentando as\u00ed el deterioro de los ecosistemas informativos. La reforma del estatuto jur\u00eddico de las BigTech es prioritaria y debe debatirse para revisar su gobernanza interna, los mecanismos de toma de decisiones, la transparencia t\u00e9cnica y organizativa, etc. Podr\u00edamos, por ejemplo, crear un modelo jur\u00eddico mixto p\u00fablico-privado para este fin.<\/p>\n\n\n\n Cualquiera que sea el per\u00edmetro final, a largo plazo la perspectiva de una cogobernanza transatl\u00e1ntica sugiere dos posibilidades, ninguna de las cuales es neutra: la primera opci\u00f3n consistir\u00eda en una estandarizaci\u00f3n del derecho y de las normas que tender\u00eda a una filosof\u00eda del derecho a la americana. Esta opci\u00f3n debe evitarse a toda costa para los europeos y, afortunadamente, no parece ser el camino que estamos tomando. Una segunda posibilidad ser\u00eda una combinaci\u00f3n de las dos visiones del derecho, estadounidense y europeo, en un justo medio que se encontrar\u00eda gradualmente. Desde este punto de vista, la labor reguladora y normativa emprendida por la Comisi\u00f3n Europea desde 2019 y el inter\u00e9s que ha suscitado entre los investigadores y algunos responsables pol\u00edticos estadounidenses es una v\u00eda a explorar.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, y de forma m\u00e1s general, la territorializaci\u00f3n de las meta-redes sociales, que la Ley de Servicios Digitales ha empezado a esbozar, es una se\u00f1al interesante en cuanto al resurgimiento de los Estados que meten en cintura a sus brazos armados tecnol\u00f3gicos. La ambivalencia de las relaciones Estados-BigTech y las nuevas claves de la distribuci\u00f3n del poder parecen reclasificarse poco a poco, en beneficio del poder p\u00fablico, en torno a un modelo que es, en definitiva, cl\u00e1sico y que se aleja de las utop\u00edas de la web descentralizada, al tiempo que intenta evitar lo peor de su privatizaci\u00f3n depredadora poniendo orden en lo que Shoshana Zuboff describe como \u00abcapitalismo de la vigilancia\u00bb <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n En resumen, la creciente conflictividad del mundo y la interdependencia de nuestras econom\u00edas exigen una comunidad de destino articulada en torno a intereses geoestrat\u00e9gicos compartidos en el lado occidental.<\/p>\n\n\n\n En cualquier caso, estamos en un punto de inflexi\u00f3n. Estamos asistiendo a la s\u00fabita aparici\u00f3n de un nuevo orden cuatripolar, cuyos vaivenes est\u00e1n dictados por tres polos tecnol\u00f3gicos e informativos impermeables (Estados Unidos, China y Rusia) con agendas y visiones del mundo radicalmente opuestas. En esta reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica, la militarizaci\u00f3n de las redes sociales es un elemento importante de la morfolog\u00eda h\u00edbrida de los futuros conflictos y arquitecturas de poder.<\/p>\n\n\n\n Queda por ver c\u00f3mo se posicionar\u00e1n los pa\u00edses occidentales, principalmente Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea. En otras palabras, \u00bfqu\u00e9 vamos a decidir sobre la forma que adoptar\u00e1 esta militarizaci\u00f3n, su marco de alianzas, normas y acciones? Esto requiere una seria reflexi\u00f3n sobre las nuevas claves del reparto de poder entre los Estados soberanos y las BigTech, que controlan gran parte de la esfera informativa, desde la red hasta los contenidos. La cogobernanza transatl\u00e1ntica es una v\u00eda que hay que estudiar seriamente para organizar los mecanismos de gobernanza, normas y control.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, el retorno de los Estados fuertes hace necesaria una estrategia de la Europa potencia, pero \u00e9sta s\u00f3lo ser\u00e1 posible mediante una estrategia de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica abierta que le d\u00e9 la capacidad de mantener un equilibrio de poder en el tiempo tanto con sus enemigos como con sus aliados. De lo contrario, quedar\u00edamos relegados a la condici\u00f3n de objeto para Estados imperiales mucho m\u00e1s poderosos. Entonces s\u00f3lo tendr\u00edamos la opci\u00f3n de nuestras alianzas. Ante esta reconfiguraci\u00f3n geoestrat\u00e9gica en curso y el debilitamiento interno sin precedentes de Estados Unidos, se abre una ventana de oportunidad que le puede permitir a Europa proyectarse en este nuevo juego de poder. A condici\u00f3n de que la cuesti\u00f3n tecnol\u00f3gica est\u00e9 fundamentalmente politizada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Con los metaversos, pronto surgir\u00e1n nuevos espacios h\u00edbridos de influencia y manipulaci\u00f3n, que combinar\u00e1n la neurociencia y la inteligencia artificial. En este contexto, la balcanizaci\u00f3n del internet global a trav\u00e9s de las redes augura nuevos riesgos y peligros. Bas\u00e1ndose en casos concretos, este estudio revela las formas de la guerra que se avecina.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":5302,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"templates\/post-studies.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[123],"tags":[],"staff":[242],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[198],"class_list":["post-5292","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-digital","staff-asma-mhalla","geo-mundo"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"\nGuerra informativa y militarizaci\u00f3n de las redes sociales: la balcanizaci\u00f3n de los bloques informativos en el centro de la actual reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Democracias occidentales en crisis: la hip\u00f3tesis de la compra de Twitter por parte de Elon Musk, s\u00edntoma de un punto de inflexi\u00f3n en el enfoque estadounidense de la libertad de expresi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n
Europa, pionera en materia de normas, en camino de recuperar su liderazgo pol\u00edtico siempre que sepa aplicar sus textos<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, pero \u00bfpara qu\u00e9 proyecto pol\u00edtico?<\/h2>\n\n\n\n
\u00bfUna gobernanza transatl\u00e1ntica de las redes sociales que se\u00f1ale el resurgimiento de los Estados?<\/h2>\n\n\n\n
Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n