{"id":47972,"date":"2024-11-03T13:37:15","date_gmt":"2024-11-03T12:37:15","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=47972"},"modified":"2024-11-03T13:38:07","modified_gmt":"2024-11-03T12:38:07","slug":"trump-un-abecedario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/11\/03\/trump-un-abecedario\/","title":{"rendered":"Trump: un abecedario"},"content":{"rendered":"\n
\u00bfC\u00f3mo es posible que un hombre descrito por el exjefe del Estado Mayor estadounidense, el general Mark Milley, como \u00abel hombre m\u00e1s peligroso para su pa\u00eds, un fascista hasta la m\u00e9dula\u00bb, est\u00e9 de nuevo a las puertas del poder en la democracia m\u00e1s poderosa del mundo?<\/em> \u00bfPor qu\u00e9 Trump hace a diario declaraciones que habr\u00edan eliminado a cualquiera de sus predecesores en la carrera por la presidencia, sin que su electorado parezca verse afectado?<\/em> \u00bfPor qu\u00e9 esta inmunidad se extiende a sus casos judiciales, a sus condenas penales en particular, y al mot\u00edn faccioso del 6 de enero de 2021?<\/em> \u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1a en su discurso el resurgimiento de los viejos demonios de la pol\u00edtica estadounidense, y qu\u00e9 papel desempe\u00f1a la radical novedad de su discurso en la respuesta que recibe?<\/em> \u00bfC\u00f3mo un hombre ajeno al sistema pol\u00edtico convencional, y universalmente despreciado dentro de \u00e9l, consigui\u00f3 r\u00e1pidamente reinar sin oposici\u00f3n sobre una de las dos principales formaciones pol\u00edticas estadounidenses?<\/em><\/p>\n\n\n\n Siempre hay formas en las que Trump elude el an\u00e1lisis organizado, ya sea el estudio de la ciencia pol\u00edtica, los medios digitales de masas, las relaciones de poder econ\u00f3mico, los flujos migratorios en Estados Unidos, o el estudio de su psicolog\u00eda y su historia familiar.<\/em> Era tentador intentar arrojar nueva luz, a trav\u00e9s de un abecedario basado exclusivamente en fuentes p\u00fablicas, sobre un hombre que se esconde a plena vista.<\/em><\/p>\n\n\n\n Durante el fin de semana y la semana que viene, <\/em>la redacci\u00f3n est\u00e1 movilizada para seguir unas elecciones hist\u00f3ricas<\/em><\/a>.<\/em> Este trabajo tiene un costo.<\/em> Si te gusta nuestro contenido y puedes permit\u00edrtelo, <\/em>considera la posibilidad de suscribirte al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n A<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n En la CNN, el 29 de mayo de 2024, el actor de Hollywood Dennis Quaid explic\u00f3 por qu\u00e9 votar\u00eda por Trump: \u00abPeople might call him an ass hole\u2026 But he\u2019s my ass hole<\/em>\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Ah\u00ed radica el misterio. En el posesivo.<\/p>\n\n\n\n Desde la salida de George W. Bush en 2008, que los dej\u00f3 desamparados y en desacuerdo con sus fundamentos por la explosi\u00f3n del gasto p\u00fablico provocada por las guerras exteriores, los jerarcas republicanos buscan un lenguaje y relevos para comunicarse con esa base radical que los desconcierta. Algo inasible jug\u00f3, in crescendo, durante los a\u00f1os de Obama, de 2008 a 2016: una alquimia, mucho tiempo ignorada por el establishment<\/em> republicano, entre Donald Trump y esos peque\u00f1os blancos oprimidos que, como los republicanos conquistadores de la era de Reagan, no quieren que Estados Unidos abra nuevas v\u00edas de futuro, sino volver a ser como antes. Una vuelta a la edad de oro que los inmigrantes latinos les est\u00e1n robando, que China les est\u00e1 arrebatando con sus puestos de trabajo, que los musulmanes est\u00e1n amenazando, que los \u00abwoke\u00bb est\u00e1n pervirtiendo, que los ecologistas est\u00e1n frustrando, que el estatismo de los dem\u00f3cratas est\u00e1 asfixiando lentamente.<\/p>\n\n\n\n Durante la campa\u00f1a de las primarias republicanas previas a las elecciones presidenciales de 2016, Donald capt\u00f3 de repente ese resentimiento victimista con un magnetismo que hizo a\u00f1icos todos los indicadores de popularidad, audiencia y seguidores en las redes sociales. No es que la agenda de los extremistas se haya convertido realmente en la suya. La prohibici\u00f3n federal del aborto y el fanatismo identitario no son realmente su estilo. As\u00ed que, aunque su repentino ascenso est\u00e9 dando pesadillas al aparato del partido, no se est\u00e1 ganando el apoyo de las innumerables organizaciones activistas y grupos de presi\u00f3n que montan guardia a su derecha. Ted Cruz, senador por Texas, es su hombre, el candidato casi oficial de los evang\u00e9licos y del Tea Party.<\/p>\n\n\n\n Pero Donald, misteriosamente, apela mejor al subconsciente de ese movimiento: ni siquiera necesita hacer bases para atraer a la base. Envolviendo casi todos los temas en una narrativa victimista, convirtiendo la escena pol\u00edtica en un reality show televisivo en el que \u00e9l es el imprevisible maestro de ceremonias, atacando por debajo del cintur\u00f3n a los objetivos que elige y utilizando un lenguaje violento, xen\u00f3fobo y mis\u00f3gino, llamando la atenci\u00f3n a cualquiera en cualquier momento, despierta la desaprobaci\u00f3n o el escepticismo de los medios de comunicaci\u00f3n y las \u00e9lites pol\u00edticas. Y al hacerlo, se dirige a todos aquellos que albergan la idea de que esas \u00e9lites los han olvidado, o sacrificado. Al predicar su rechazo a Washington, esa \u00abci\u00e9naga\u00bb que hay que \u00abdrenar\u00bb, como no cesa de decir, Trump encuentra un eco visceral en ellos.<\/p>\n\n\n\n En el sentido de la f\u00edsica ondulatoria, es como si hubiera entrado en resonancia con la frecuencia natural de esa parte del electorado republicano que, bajo la bandera de un retorno a las ra\u00edces de la Constituci\u00f3n estadounidense y a las libertades individuales, expresa en realidad el deseo de los blancos desclasados de restaurar una edad de oro. En las Trump stores<\/em>, tiendas de artilugios y fetiches dedicadas exclusivamente a la gloria de Donald, se pueden comprar \u00abtarjetas de privilegio blanco\u00bb, cuyo modelo son las tarjetas de cr\u00e9dito. Su nombre habla por s\u00ed solo.<\/p>\n\n\n\n \u00ab<\/em>People might call him an ass hole\u2026 But he\u2019s my ass hole<\/em>\u00bb, proclama Dennis Quaid. En esta parad\u00f3jica adopci\u00f3n reside el misterio.<\/p>\n\n\n\n En esa necesidad instintiva y animal de vengarse del sentido com\u00fan, de desgarrar la mara\u00f1a de mandatos razonables en la que se han sentido atrapados durante tanto tiempo; de existir por fin a trav\u00e9s del miedo que inspirans a los santurrones y de dar el dedo de honor a la \u00e9lite invisible y fantaseada que coloniza las mentes. Volver a consumir sin trabas, emitir libremente todo el carbono que se desee con la radio a todo volumen en la carretera. Para armarse hasta los dientes sin motivo, y luego inventarse los motivos.<\/p>\n\n\n\n Para desahogar el descontento con millones de personas en una ferviente conflagraci\u00f3n. Para recargar las pilas en la horda alabando a un tipo que tiene en vilo a las \u00e9lites. La necesidad de meter a Dios en todas las salsas, de invocarlo en cada oportunidad, de rezar a voz en grito y de odiar descaradamente. Odiar a los negros, a los amarillos, a los jud\u00edos, a los transexuales, a los inmigrantes, a los \u00e1rabes, a los pa\u00edses extranjeros que se aprovechan de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Para formar juntos un hurac\u00e1n que retuerza el brazo de los poderes establecidos, decidiendo que lo falso se convierta en verdadero y que, a partir de ahora, as\u00ed es. Qu\u00e9 buen truco para jugarle a la democracia: desautorizarla en su propio nombre, gracias a la libertad que da a todos para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n En esta tensi\u00f3n, Donald les hace sentir que est\u00e1 con ellos.<\/p>\n\n\n\n My<\/em> ass hole…<\/p>\n\n\n Bajo la direcci\u00f3n de Giuliano da Empoli.<\/p>\n Con contribuciones de Josep Borrell, Lea Ypi, Niall Ferguson, Timothy Garton Ash, Anu Bradford, Jean-Yves Dormagen, Aude Darnal, Branko Milanovi\u0107, Julia Cag\u00e9, Vladislav Surkov o Isabella Weber.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t Retrato de un mundo roto<\/em>, el nuevo volumen en papel del Grand Continent publicado por Arpa. Est\u00e1 disponible para su compra<\/a> e incluido en nuestra oferta de lanzamiento<\/a>.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t <\/p>\n\n\n\n B<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Estamos a mediados de los a\u00f1os setenta. Al mismo tiempo que Donald se lanza a la conquista de Manhattan, otro joven y ambicioso promotor inmobiliario se embarca en Italia en un gigantesco proyecto que \u00e9l tambi\u00e9n colma de superlativos. Su objetivo no es otro, declara con aire de diligencia y a\u00fan modestia, que contribuir a resolver la crisis de la vivienda en una de las capitales econ\u00f3micas de Europa: Mil\u00e1n. El proyecto tiene nombre: Milano II, Milano Due<\/em>.<\/p>\n\n\n\n El mismo gusto por los grandes anuncios, la misma falta de escr\u00fapulos, la misma convicci\u00f3n de que pol\u00edtica y entretenimiento son una misma cosa.<\/p>\n\n\n\n \u00bfDonald antes que Donald?<\/p>\n\n\n\n S\u00ed, pero mucho m\u00e1s h\u00e1bil… El joven Silvio Berlusconi dio los primeros pasos hacia una transformaci\u00f3n que Donald tardar\u00eda treinta a\u00f1os en lograr, sin conseguirlo del todo. Porque en 1976, una decisi\u00f3n del Tribunal Constitucional italiano puso fin al monopolio de la televisi\u00f3n p\u00fablica. Y Berlusconi tuvo un golpe de genio: los habitantes de su radiante ciudad de las afueras de Mil\u00e1n iban a tener una televisi\u00f3n. Su<\/em> televisi\u00f3n. Atr\u00e1s quedar\u00e1n los viejos programas de la RAI, con sus programas de alfabetizaci\u00f3n, sus seriales inspirados en los cl\u00e1sicos de la literatura, esa ambici\u00f3n educativa que, seg\u00fan quienes la sirven, es el honor del servicio p\u00fablico, pero que, seg\u00fan Silvio y quienes pronto tendr\u00e1n voz en sus ondas, zumba en una rutina pomposa, compasiva y anticuada.<\/p>\n\n\n\n Su televisi\u00f3n no seguir\u00e1 siendo local por mucho tiempo. \u00bfS\u00f3lo podemos hacer televisi\u00f3n regional privada? No importa: Silvio encontr\u00f3 la f\u00f3rmula m\u00e1gica, prefabricando programas ya repletos de publicidad, meti\u00e9ndolos en cajas, en casetes que ser\u00edan enviados por la noche a los cuatro puntos cardinales del pa\u00eds en camionetas, y emiti\u00e9ndolos luego simult\u00e1neamente. Esta simultaneidad dar\u00e1 lugar, de facto<\/em>, a la televisi\u00f3n nacional. Desde el punto de vista del espectador, este mosaico improvisado ofrecer\u00e1 las mismas im\u00e1genes al mismo tiempo, hablar\u00e1 con una sola voz, se convertir\u00e1 en una sola pantalla, una sola antena. Y har\u00e1 tres, tantas como la RAI.<\/p>\n\n\n\n Orquest\u00f3 la revuelta contra el aburrimiento, poni\u00e9ndola en boca de gente corriente elegida para parecerse a la gente corriente, que entraba en antena para decir que la RAI les aburr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Partiendo de la nada, su programa de televisi\u00f3n reuni\u00f3 los primeros ingredientes de un coctel m\u00e1gico: entrar en la trivial vida cotidiana de la gente y mostrarla de cerca, sin verg\u00fcenza, sin iron\u00eda, sin pudor, sin tab\u00faes; cultivar un buen humor dominante en un ambiente de fiesta permanente, bajo una lluvia de lentejuelas; abrir las compuertas de los chistes pesados y los gui\u00f1os traviesos, invitando a los c\u00f3micos que los responsables de la RAI consideran vulgares e indeseables; inundar los estudios de pin-ups con poca ropa, cada vez con menos ropa…<\/p>\n\n\n\n Y sonriendo, siempre sonriendo.<\/p>\n\n\n\n La crisis inmobiliaria, la lucha contra la inflaci\u00f3n, la mejora de la vida cotidiana: Berlusconi mezcla preocupaciones serias en el coctel. No hay duda sobre el ingrediente principal: la RAI tiene cuotas de publicidad, selecciona los anuncios, desconf\u00eda de ellos… Silvio invierte esta l\u00f3gica puritana: \u00abLa televisi\u00f3n es todo lo qu est\u00e1 alrededor de la publicidad\u00bb, declara. El \u00abtiempo de cerebro disponible\u00bb, la expresi\u00f3n que escandalizar\u00eda a Francia veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde en boca de un tipo gris\u00e1ceo de Bouygues, Silvio hace tiempo que la puso en pr\u00e1ctica: su televisi\u00f3n organiza \u201cla colonizaci\u00f3n de los cerebros\u201d, refunfu\u00f1a Corriere della Sera<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Berlusconi cre\u00f3 su propia agencia de publicidad, Publitalia 80′. La publicidad era barata, pero el modelo de negocio cambi\u00f3: a Berlusconi le interesaba el consiguiente aumento de las ventas. Invent\u00f3 los \u00edndices de audiencia, pagando a su propia gente para medir las cifras de audiencia. Ide\u00f3 la \u00abcontraprogramaci\u00f3n\u00bb, y no s\u00f3lo la alternativa: los Pitufos a la hora de comer; los ni\u00f1os callados, los padres descansando, la familia feliz. Algunos lo llaman el Americano. Quiere reclutar a la popular\u00edsima cantante Iva Zanicchi, que al principio desconf\u00eda. La invita, toca para ella y le canta Trenet y Piaf: impresionada y divertida, acepta y se convierte en un pilar de su televisora. Pura alegr\u00eda. La sonrisa. Inagotable.<\/p>\n\n\n\n 1984. Silvio tiene sus tres canales de TV: Italia 1, Rete 4, Canale 5. El fiscal de Roma recurre a un art\u00edculo del C\u00f3digo Postal para obligarlo a cerrar sus canales, porque considera que de hecho han pasado a ser nacionales. Una amenaza existencial. Moviliz\u00f3 al pueblo. Su pueblo. Ni\u00f1os, familias, gente sencilla que se sent\u00eda agraviada: la \u00abrevuelta de los pitufos\u00bb. Craxi, presidente del Consejo desde 1983, con quien Silvio pasaba a menudo sus vacaciones en Hammamet, interrumpi\u00f3 una visita oficial a Londres para ir a firmar el decreto que suspend\u00eda la suspensi\u00f3n. Silvio est\u00e1 salvado. Ya nada lo detendr\u00e1.<\/p>\n\n\n\n Donald, por su parte, que ha aplicado a la pol\u00edtica todas las recetas del mundo de los negocios y del espect\u00e1culo, no invent\u00f3 nada ni ha logrado gran cosa: lo que podemos reconstruir y comprender de sus sucesivos proyectos, a trav\u00e9s de la opacidad de su \u00abimperio\u00bb, demuestra que el dinero, las redes y los m\u00e9todos de su padre \u2014conocimientos inmobiliarios, gesti\u00f3n inflexible de los costos, subvenciones y acuerdos fiscales\u2014 permitieron el \u00e9xito de sus primeros proyectos inmobiliarios y dieron origen al mito del empresario de \u00e9xito. 160 millones de d\u00f3lares en exenciones fiscales a lo largo de 40 a\u00f1os para la reforma y explotaci\u00f3n del hotel Commodore de Manhattan, que se convirti\u00f3 en el Grand Hyatt, rehabilitado a finales de los setenta y reabierto en 1980. 70 millones de d\u00f3lares, arrancados en los tribunales al Ayuntamiento de Nueva York, para la Trump Tower, terminada en 1983.<\/p>\n\n\n\n Un mito al que el padre se empe\u00f1\u00f3 en encumbrar a su segundo hijo tras sacrificar al mayor. Un padre que hizo fortuna pero que, a pesar de horas de lecciones de comunicaci\u00f3n y oratoria, nunca pudo salir del cascar\u00f3n al que lo confinaban sus trajes ajustados, su sonrisa falsa, la torpeza de sus palabras, lo gris de sus apariciones siguiendo la estela de los pol\u00edticos de Brooklyn y Queens a los que deb\u00eda su fortuna.<\/p>\n\n\n\n Ese padre estaba deslumbrado por la audacia carn\u00edvora de su v\u00e1stago, ese gigante rubio ventajista, fanfarr\u00f3n, buf\u00f3n, que descubri\u00f3 su gusto por las c\u00e1maras. Su primera aparici\u00f3n televisiva, en la que el periodista presenta un t\u00eate-\u00e0-t\u00eate con los s\u00faper-ricos, capta esa curiosa mezcla de arrogancia e inseguridad. La arrogancia creci\u00f3 r\u00e1pidamente a principios de los a\u00f1os ochenta, pero tambi\u00e9n creci\u00f3 la inseguridad psicol\u00f3gica que nunca lo abandonar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n La diferencia entre esos dos monstruos sagrados del terreno de juego medi\u00e1tico es que Berlusconi, si s\u00f3lo cre\u00eda en la apariencia y el comercio, siempre crey\u00f3 que para vender, hab\u00eda que tener algo que vender: sus proyectos inmobiliarios, luego sus proyectos audiovisuales, luego sus proyectos pol\u00edticos, estaban destinados a satisfacer las necesidades reales de la poblaci\u00f3n, tal como \u00e9l las percib\u00eda. Trump, en cambio, s\u00f3lo vend\u00eda la marca que tanto le hab\u00eda costado construir durante toda su vida: Trump.<\/p>\n\n\n\n Mucho antes de la era de los tuits y las redes, Silvio Berlusconi invent\u00f3 muchas cosas: la primac\u00eda de la imagen, la diluci\u00f3n de la pol\u00edtica en el espect\u00e1culo, la convivencia c\u00f3mplice con la \u00abgente real\u00bb, el arte del rebote judicial, la porosidad casi perfecta de los negocios y la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n Donald le debe algo.<\/p>\n\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n C<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Inclinado sobre el hombro del senador McCarthy, un joven y ambicioso abogado le susurra argumentos para desenmascarar las afinidades comunistas de aquellos a los que interroga. Es su padre Joseph, su alma maldita. A la edad de 23 a\u00f1os, Roy Cohn, un brillante estudiante de Derecho convertido en joven ayudante del fiscal, envi\u00f3 a los Rosenberg a la muerte acusados de espiar para la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Juzgados en 1951, fueron ejecutados dos a\u00f1os despu\u00e9s. Su carrera despeg\u00f3. McCarthy \u2014a quien la detenci\u00f3n de los Rosenberg le permiti\u00f3 \u00abrecuperarse\u00bb en un momento en que el comit\u00e9 de mayor\u00eda dem\u00f3crata presidido por el senador Tydings en el Senado desautoriz\u00f3 sus campa\u00f1as iniciales de acoso\u2014 no pod\u00eda prescindir de Cohn. Edgar Hoover, el fundador y todopoderoso jefe del FBI, partidario prudente y cauto rival de McCarthy en la cruzada anticomunista, tambi\u00e9n observaba con inter\u00e9s al joven Cohn.<\/p>\n\n\n\n Homosexual de cl\u00f3set como el propio Hoover, Cohn no s\u00f3lo cazaba comunistas. En los primeros d\u00edas de la Guerra Fr\u00eda, tambi\u00e9n dirigi\u00f3 la caza de homosexuales en la alta administraci\u00f3n, una campa\u00f1a conocida como el Lavender Scare<\/em>: una versi\u00f3n pastel, una sombra siniestra del Red Scare<\/em>, una purga poco conocida cuyas v\u00edctimas eran funcionarios p\u00fablicos despedidos por la \u00fanica raz\u00f3n de que su presunta homosexualidad revelaba defectos de personalidad incompatibles con la seguridad del Estado, o los expon\u00eda al chantaje de los \u00abenemigos de Am\u00e9rica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n McCarthy muri\u00f3 alcoh\u00f3lico, repudiado por Eisenhower y el Senado, en 1957. Cohn escap\u00f3 por poco al naufragio y sigui\u00f3 siendo una figura influyente en Nueva York y Washington, convirti\u00e9ndose en el temido abogado de los mafiosos Carmine Galante y Tony Salerno, de Rupert Murdoch y del arzobispo de Nueva York, y luego de Nancy Reagan y otros personajes que combinaban fanatismo con un lado m\u00e1s o menos sulfuroso. Se rumora que en su despacho se celebran reuniones de jefes mafiosos a puerta cerrada, y que los sobornos del sector inmobiliario y de la construcci\u00f3n fluyen libremente.<\/p>\n\n\n\n Cohn fue tambi\u00e9n una figura de los clubes y la vida nocturna, donde en 1973 un tipo alto y rubio, un playboy arrogante pero ligero, le pidi\u00f3 consejo porque el Departamento de Justicia hab\u00eda abierto una investigaci\u00f3n sobre la discriminaci\u00f3n de afroamericanos en el parque de viviendas que gestionaba con su padre. \u00abTell them to go to hell<\/em>\u00bb, responde el hombre que se convertir\u00e1 en su gur\u00fa. A continuaci\u00f3n, le sugiri\u00f3 una t\u00e1ctica ultraofensiva que, poco despu\u00e9s, le permitir\u00eda poner fin al procedimiento mediante un acuerdo.<\/p>\n\n\n\n Este intercambio dio lugar a doce a\u00f1os de estrecha colaboraci\u00f3n, durante los cuales Cohn, que muri\u00f3 de sida en 1986, se convirti\u00f3 en el Pigmali\u00f3n de Donald, su consejero m\u00e1s cercano, su introductor en un mundo de vericuetos en el que Trump no hab\u00eda sido, hasta entonces, m\u00e1s que el vistoso heredero de un imperio inmobiliario que, desde Queens y Brooklyn, donde su padre hab\u00eda construido programas para la clase media, escalaba ahora Manhattan para levantar torres gigantescas.<\/p>\n\n\n\n Es tambi\u00e9n su arma definitiva, su perro de ataque, al que presenta como tal. \u00ab\u00bfConoce a Roy Cohn? – pregunta a veces, bajando la voz, cuando una discusi\u00f3n se acalora. Todo el mundo lo conoce, de hecho, y cuanto m\u00e1s se le conoce, m\u00e1s aterrador resulta su nombre. -Bueno, es mi abogado… Nadie quiere tener nada que ver con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Una foto de prensa los muestra juntos en esa \u00e9poca: es asombrosa. Trump est\u00e1 agitado, \u00abtan elocuente como un buey y tan guapo como un carnicero\u00bb, como escribi\u00f3 Victor Hugo de Ledru-Rollin. A su lado, un poco en segundo plano, Cohn, g\u00e9lido, medita sobre su protegido con la mirada torva de un reptil acu\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n En la l\u00edvida transparencia de los ojos de Roy Cohn, esos ojos hastiados con sus destellos inquietantes, los del matrimonio de los negocios y la cloaca pol\u00edtica, vemos la iniciaci\u00f3n del joven Donald a sus verdaderos poderes. Aqu\u00ed se forja casi todo: su manera de utilizar la ley para conseguir sus fines atacando a cualquiera que se interponga en sus planes, su instinto para las luchas de poder y los trucos sucios, su aprendizaje gradual de lo que hay detr\u00e1s de las cartas… Todo ello toma forma en una relaci\u00f3n de \u00f3smosis con un Pigmali\u00f3n venenoso que fue el inquisidor en la sombra del macartismo, un intrigante peligroso y temido, un homosexual que cazaba homosexuales, un abogado de matones, maleantes e intolerantes.<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n D<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n En sus \u00abMemorias de un alem\u00e1n\u00bb, manuscrito hallado tras su muerte, el futuro historiador S\u00e9bastien Haffner, joven magistrado en el Berl\u00edn de los a\u00f1os treinta, describe su angustia durante el ascenso del nazismo como un asunto \u00edntimo y personal. M\u00e1s all\u00e1 de su radical y ponderada oposici\u00f3n a la ideolog\u00eda nacionalsocialista, una antipat\u00eda obsesiva e incoercible invadi\u00f3 sus d\u00edas, exili\u00e1ndolo al coraz\u00f3n mismo de su ciudad natal, esa capital gradualmente cubierta de esv\u00e1sticas, que se hab\u00eda vuelto irrespirable.<\/p>\n\n\n\n Los nazis le succionaban el aire.<\/p>\n\n\n\n Como habitante de un viejo pa\u00eds europeo en el que nac\u00ed, como ciudadano de una democracia que duda de s\u00ed misma pero que a\u00fan resiste el flujo y reflujo del Estado de derecho en todo el mundo, tengo una compleja dependencia de Estados Unidos de Am\u00e9rica. Trump me est\u00e1 chupando el aire, me bloquea el horizonte. Creo que estoy un poco obsesionado con \u00e9l. As\u00ed que quiero entenderlo. Pero todo va tan r\u00e1pido que todo el mundo se deja llevar, se resigna, se persuade de que Donald debe tener un plan, de que volver a la presidencia lo ablandar\u00eda un poco.<\/p>\n\n\n\n Todos los diques han reventado. Cada d\u00eda surge en la escena p\u00fablica un hecho o un comentario que habr\u00eda descalificado a un candidato a la presidencia de Estados Unidos incluso hace veinte a\u00f1os. Donald lo dice: los dem\u00f3cratas han legalizado el infanticidio en algunos estados. Donald dice que los inmigrantes est\u00e1n \u00abenvenenando la sangre estadounidense\u00bb, una versi\u00f3n apenas velada del Mein Kampf<\/em>. En un autob\u00fas, grabado sin su conocimiento antes de un mitin electoral, Donald hizo comentarios obscenos y degradantes sobre las mujeres, a las que sabe \u00abagarrar por el co\u00f1o\u00bb cuando se abalanzan sobre \u00e9l, cosa que, por supuesto, hacen todas porque es una estrella… El asunto sali\u00f3 a la luz unas semanas antes de las elecciones de 2016: muchos jerarcas republicanos, horrorizados, se plantearon entonces sustituirlo por Mike Pence, el candidato a la vicepresidencia de su \u00abticket\u00bb. El propio Pence, confinado a rezar en casa con su mujer seg\u00fan algunos testigos, se convenci\u00f3 a s\u00ed mismo de que ten\u00eda que seguir adelante. Donald tiene una aventura con una actriz porno, le paga por su silencio con dinero recaudado entre los donantes de su campa\u00f1a, es condenado por ello… \u00bfQu\u00e9 importa?<\/p>\n\n\n\n En un pa\u00eds donde una sola infidelidad conyugal ha destrozado carreras pol\u00edticas y casi ha llevado al impeachment<\/em> de un presidente en ejercicio, las ligas de la virtud apoyan ahora a Donald, los cristianos evang\u00e9licos se alinean, con algunas excepciones, bajo su bandera, los supremacistas blancos se r\u00eden por lo bajo en espera de la Gran Noche, y los principales donantes republicanos cumplen con su deber y miran hacia otro lado… Y su c\u00edrculo \u00edntimo se opone a que ignoremos sus payasadas, a que nos riamos con \u00e9l de sus \u00abbromas de vestidor\u00bb, a que sigamos adelante… Y a que nos tomemos las cosas con calma, tan perseguido est\u00e1: por el establishment <\/em>santurr\u00f3n, por una prensa y unos \u00abmedios de comunicaci\u00f3n dominantes\u00bb obviamente hostiles, por un poder judicial que obviamente obedece \u00f3rdenes, por estrellas de Hollywood que obviamente son in\u00fatiles y est\u00e1n vendidas al \u00absistema\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Obviamente…<\/p>\n\n\n\n Ajeno a lo que los ingleses llaman \u201cdecencia com\u00fan\u201d, solitario en plena luz, Donald practica una transgresi\u00f3n que recicla los patrones m\u00e1s rancios de la violencia social estadounidense e inventa un nuevo lenguaje.<\/p>\n\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n E<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Porque todo ha sucedido muy r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n Contemos con los dedos: Donald es a la vez a) el hombre que est\u00e1 sumiendo la pol\u00edtica estadounidense en un caos sin precedentes, reavivando su violencia arcaica y amplificando sus nuevos demonios; b) la culminaci\u00f3n de la \u00abcarnicer\u00eda americana\u00bb que ha visto c\u00f3mo una base radical canibalizaba el aparato del partido republicano durante los \u00faltimos quince a\u00f1os, aterrorizando a los l\u00edderes locales y federales, algunos de los cuales han sido eliminados, mientras que muchos otros se han unido a la causa con at\u00f3nita resignaci\u00f3n; c) el papa de la posverdad, es decir, de la mentira autocomplaciente, potenciada por los algoritmos de las redes sociales; d) el avatar estadounidense de la regresi\u00f3n democr\u00e1tica que recorre el mundo, de Modi a Erdogan y de Orban a Putin; e) el ambiguo pero obstinado promotor de un odio supremacista que ha atravesado \u00ablargos ciclos\u00bb en la historia de Estados Unidos, sin desvanecerse nunca; f) el palad\u00edn del fanatismo identitario que afecta hoy a las principales religiones del mundo, palad\u00edn parad\u00f3jico, puesto que es la persona viva menos religiosa; g) el portavoz de esos machistas hartos que se levantan en mangas de camisa contra el culto penitencial de los fan\u00e1ticos \u00abwokistas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La lista la podr\u00eda completar cualquiera…<\/p>\n\n\n\n Es mucho. Es mucho porque a nuestro cerebro le cuesta ver tantos frentes juntos.<\/p>\n\n\n\n Cuando se acelera, en ciertos momentos de la historia, el mal elude el pensamiento. Nos toma a todos por sorpresa. Nos resignamos. Levantamos los brazos y los ojos al cielo, y seguimos adelante. Nuestro avestruz interior entierra la cabeza en la arena. El empresariado se consuela dici\u00e9ndose que, despu\u00e9s de todo, bajar\u00e1 los impuestos. La ciencia pol\u00edtica lo persigue sin resolver el enigma. Porque ah\u00ed est\u00e1 el hombre que quiz\u00e1 nadie haya desentra\u00f1ado mejor que Mary, su sobrina, en su honesto y doloroso libro Too much, never enough<\/em>. Subtitulado: C\u00f3mo mi familia cre\u00f3 al hombre m\u00e1s peligroso del mundo. Un ego\u00edsmo can\u00edbal, una falta total de empat\u00eda, una vulgaridad visceral, expresada hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle. Mary recuerda los detalles viscosos de los regalos de Navidad, casi siempre reciclados, que le daban Ivana y Donald, mientras ellos se revolcaban en dinero, mientras Fred Jr., su hermano mayor y padre de Mary, tiene al diablo por la cola y se hunde en la depresi\u00f3n. Todo es una farsa, pacotilla, palabras vac\u00edas, deserciones \u00edntimas, traiciones encadenadas, una inseguridad superada por la constante proclamaci\u00f3n del triunfo.<\/p>\n\n\n\n De lo falso.<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n F<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n En cuanto vi las primeras im\u00e1genes de Fred Trump, el padre de Donald, me sent\u00ed inc\u00f3modo.<\/p>\n\n\n\n Una especie de marioneta inquietante y r\u00edgida, una mirada extra\u00f1amente fija, cruel, desconfiada, un traje de contable de tres piezas de los a\u00f1os cincuenta, inmutable, un tinte de pelo y luego, m\u00e1s tarde, una peluca, tambi\u00e9n imposible. Una falsa sonrisa de vendedor dispuesto a todo en la cara de un cocodrilo flaco. Incre\u00edblemente duro.<\/p>\n\n\n\n Entonces le\u00ed lo que pod\u00eda leer, y los contornos de la repulsi\u00f3n se hicieron m\u00e1s claros.<\/p>\n\n\n\n En su libro, Mary Trump, psic\u00f3loga de formaci\u00f3n, da su visi\u00f3n de Fred, su abuelo, comparando la crueldad de su hijo Donald y la suya propia. \u00abUno de los raros placeres de mi abuelo, aparte de ganar dinero, era humillar a los dem\u00e1s\u00bb, escribe. La irresistible atracci\u00f3n de Donald por humillar a los dem\u00e1s, que ha adquirido el aspecto de una man\u00eda en el sentido cl\u00ednico del t\u00e9rmino, le parece heredada de la mezquindad del viejo Fred, que sacrific\u00f3 a sus dem\u00e1s hijos en aras del \u00e9xito del segundo, esa bestia rubia y alta que deb\u00eda de parecerse mucho a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n En la exacerbada hibris de Donald, podemos ver la sombra del padre, deseoso de encontrar, en el \u00e9xito p\u00fablico de su hijo predilecto, el reconocimiento que le falt\u00f3. Aunque sea ama\u00f1ando el juego para presentar a ese hijo como el heredero de sus propios m\u00e9ritos como empresario, a los que a\u00f1ade un carisma y una audacia sin precedentes.<\/p>\n\n\n\n Donald, explica Fred, re\u00fane todas las cualidades. A principios de los a\u00f1os ochenta, declar\u00f3: \u00abDejo las riendas libres a Donald. Tiene una visi\u00f3n tremenda y todo lo que toca se convierte en oro. Donald es la persona m\u00e1s inteligente que conozco\u00bb. A principios de los ochenta, el viejo tibur\u00f3n del aburrido pero jugoso negocio inmobiliario de Brooklyn y Queens pretend\u00eda pasar a un segundo plano ante los primeros \u00e9xitos fulgurantes de su hijo, al que financiaba sin decirlo y que segu\u00eda inspir\u00e1ndolo, pero que se extend\u00eda all\u00ed donde brillaba la luz, al otro lado del East River, en Manhattan, donde el viejo Fred no se atrev\u00eda a aventurarse, cautelosamente atrincherado en la cesta de cangrejos donde sus m\u00e9todos hab\u00edan demostrado su eficacia.<\/p>\n\n\n\n Seg\u00fan Mary Trump, hay una forma de sadismo en ese proyecto paterno. Con respecto a sus otros hijos, arrojados a la sombra, e incluso al oprobio en el caso del mayor, Fred Junior, que muri\u00f3 alcoh\u00f3lico y desesperado a los cuarenta y dos a\u00f1os tras una breve carrera como piloto de avi\u00f3n, profesi\u00f3n que su padre despreciaba, compar\u00e1ndolo con un taxista en el aire. Con respecto al propio Donald, que fascina a su viejo padre por el apetito con que abraza la ambici\u00f3n, pero que debe responder cada vez con m\u00e1s \u00e9xito a ese fr\u00edo e inflexible mandato: triunfar y brillar.<\/p>\n\n\n\n La figura inquietante, repetida hasta el infinito, del escenario a puerta cerrada en el que el viejo Fred elige o aleja a sus propios hijos en nombre de un espantoso culto al \u00e9xito, \u00bfc\u00f3mo no verla resurgir en el programa de televisi\u00f3n que, a partir de 2004, convirti\u00f3 a Donald en una estrella, The Apprentice<\/em>?<\/p>\n\n\n\n Un juego inquietante en el que los d\u00e9biles son eliminados, los derrotados deben ser ignorados, los indecisos despreciados, los desafortunados abandonados, arrojados a la oscuridad exterior. Y Donald era, en su familia, el \u00fanico verdadero superviviente, porque era el elegido. Y, sin embargo, nunca sali\u00f3 indemne: su vertiginosa megaloman\u00eda y su insaciable narcisismo se combinan con una personalidad vers\u00e1til y confusa y una crueldad inmadura e imprevisible. Su ansiedad, como la de Fred, se resuelve humillando a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n G<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Otro asesinato en masa, en alg\u00fan lugar de Estados Unidos. De las hileras de peque\u00f1as casas por las que circulan lentamente camionetas, de esos suburbios an\u00f3nimos, vac\u00edos de ideas y acontecimientos, surge un asesino.<\/p>\n\n\n\n Emerge de la sopa de hipernormalidad y anomia silenciosa que hierve a fuego lento en los dormitorios de adolescentes retrasados donde los j\u00f3venes viven enjaulados, d\u00eda y noche, en internet. En los pliegues donde maceran sus obsesiones, toma forma una violencia que estalla un d\u00eda en una masacre sangrienta, en la transparencia de una tarde cualquiera.<\/p>\n\n\n\n El v\u00e9rtigo de un loco al que nada le sucede hasta que act\u00faa, y al que esa nada ha vuelto loco.<\/p>\n\n\n\n Donald se sube a la muralla del lobby de las armas, pero no se excede. No hace falta. La Asociaci\u00f3n Nacional del Rifle vela por el derecho de todos a armarse hasta los dientes; los republicanos, al un\u00edsono, la apoyan, y el Tribunal Supremo llega a limitar, en nombre de la Segunda Enmienda, el derecho de los estados federales a regular la venta y porte de armas. En 2022, en su sentencia NRA vs. Bruen, declar\u00f3 inconstitucional una antigua ley del estado de Nueva York que, desde 1911, regulaba el porte de armas en lugares p\u00fablicos, sin prohibirlo.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que Donald no ha inventado nada en ese terreno. Pero lo que s\u00ed ha hecho aflorar, lo que ha agitado, lo que ha sembrado al estilo fascista, en el sentido original de la palabra, reuniendo en racimos un\u00e1nimes segundas intenciones dispersas, es la rabia a fuego lento de los paranoicos de la supervivencia, los grupos supremacistas armados y las redes conspirativas, atrincherados mental y a veces f\u00edsicamente en espera del ba\u00f1o de sangre en el que se saldar\u00e1n hasta el v\u00e9rtigo las absurdas cuentas que mantienen. Hasta el Armaged\u00f3n, esa batalla al final de los tiempos que est\u00e1n esperando. Y algunos de ellos a\u00f1aden que \u00abya llegar\u00e1 el momento\u00bb, en 2024, si Trump no es reelegido, porque \u00ables robar\u00e1n el pa\u00eds\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Donald no deja de saludarlos. No los saca de su marginalidad: se une a ellos all\u00ed, gui\u00f1\u00e1ndoles el ojo sin cesar, s\u00f3lo para ser cubierto por una nube de ambig\u00fcedad.<\/p>\n\n\n\n Un d\u00eda, el 13 de julio de 2024, de la nada, un joven de 20 a\u00f1os intenta asesinarlo y falla por un pelo, literalmente: la bala le corta la oreja. Y desde los servicios secretos hasta los medios de comunicaci\u00f3n, un mundo convulso rastrea el \u00abperfil\u00bb del joven asesino abatido por las fuerzas del orden, pregunt\u00e1ndose por sus motivos. Nada. Durante horas y d\u00edas, escarban, se interrogan, se documentan: de esa nada no surge m\u00e1s que la nada misma.<\/p>\n\n\n\n No hay nada que decir sobre ese ni\u00f1o perdido y est\u00fapido. Excepto una cosa: la casa de su padre es una especie de armer\u00eda. All\u00ed se guardan m\u00e1s de veinte armas de fuego de todos los calibres, incluidas armas de guerra. Aquel d\u00eda, faltaba una en el perchero familiar…<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n H<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n En 1989, tras la ca\u00edda del Tel\u00f3n de Acero, un profesor de ciencias pol\u00edticas desconocido para el gran p\u00fablico, Francis Fukuyama, escribi\u00f3 un art\u00edculo, El fin de la Historia<\/em>, que tuvo un \u00e9xito instant\u00e1neo. En 1992, escribi\u00f3 un ensayo mundialmente conocido sobre el tema.<\/p>\n\n\n\n Su idea principal se resum\u00eda as\u00ed: el liberalismo pol\u00edtico y econ\u00f3mico, servido por las instituciones internacionales de posguerra y los principios jur\u00eddicos que las sustentan, ha ganado definitivamente la partida a las dictaduras en general, y al comunismo en particular. La tragedia de la historia ha terminado: comienza una era muy sombr\u00eda de tibieza perpetua, atemperada por el bienestar y firmemente basada en el Estado de derecho.<\/p>\n\n\n\n En ese futuro, regulado, protegido, arbitrado, pacificado por las instituciones liberales y purgado de ideolog\u00edas violentas, estaremos ciertamente aburridos, pero con comodidad, y como la gente feliz no tiene historia, los posmodernos tampoco la tendremos… Iremos a la deriva en un espacio-tiempo confortable y ligeramente nebuloso, para flotar eternamente entre algodones desinfectados.<\/p>\n\n\n\n Lo interesante, m\u00e1s que el fracaso absoluto de tal predicci\u00f3n, es la enormidad del \u00e9xito que la acogi\u00f3 inmediatamente.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s que una aut\u00e9ntica teor\u00eda, el fin de la historia fue una especie de s\u00edntesis intuitiva del tiempo: cristaliz\u00f3 en un conjunto de im\u00e1genes y f\u00f3rmulas la confianza que las \u00e9lites mundiales depositaron en la idea de que su modelo de sociedad no s\u00f3lo era el mejor, sino el \u00fanico posible.<\/em> Y que en un mundo econ\u00f3micamente abierto, regido por el imperio de la ley y suavizado por las transferencias sociales, las dictaduras de todo tipo estaban destinadas a desaparecer, bien disolvi\u00e9ndose en el flujo de intercambios de ideas, servicios y bienes, bien asfixi\u00e1ndose en una autarqu\u00eda arcaica.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, aqu\u00ed estamos, 35 a\u00f1os despu\u00e9s, sumidos en un mundo donde la democracia retrocede por doquier, donde elecciones manipuladas por los ases de los algoritmos de las redes sociales, corrompidas e inflamadas por el fanatismo religioso basado en la identidad han llevado al poder, en Brasil, India y Turqu\u00eda, a \u00abhombres fuertes\u00bb que cultivan el odio sin renegar de la econom\u00eda de mercado. Donde Rusia, que durante un tiempo estuvo en el camino de la libertad tras la ca\u00edda del Tel\u00f3n de Acero, en un movimiento que parec\u00eda ilustrar perfectamente el pensamiento de Fukuyama, se empantan\u00f3 en el caos, antes de ser tomada por un aparato mafioso que, con su pensamiento chovinista, paranoico y belicista, pudo hacerse con el control del pa\u00eds, el imperialismo ruso, la nostalgia estalinista y la fibra m\u00e1s nacionalista del clero ortodoxo \u2014en otras palabras, todos los viejos demonios que Fukuyama releg\u00f3 al mont\u00f3n de chatarra\u2014 asesina a los que se interponen en su camino y roba a todos los dem\u00e1s. Donde la dictadura comunista china se fortalece, alimentada por el ultracapitalismo. Un mundo rearmado hasta los dientes, donde la libertad pol\u00edtica retrocede cada d\u00eda… Donde la tragedia que Fukuyama vio dar paso al drama burgu\u00e9s, o incluso al vodevil global, resurge por doquier.<\/p>\n\n\n\n Es en ese mundo donde aparece Donald, como \u00faltimo desaf\u00edo al pron\u00f3stico de Fukuyama. Ya no son las dictaduras envejecidas que cre\u00edamos condenadas las que est\u00e1n mutando, resistiendo y reinvent\u00e1ndose a s\u00ed mismas; es la propia democracia capitalista, en su hipercentro en Estados Unidos, la que est\u00e1 segregando sus monstruos, a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n de herramientas digitales que se supon\u00eda que serv\u00edan a la libertad de expresi\u00f3n y opini\u00f3n, y el virulento resurgimiento de los viejos g\u00e9rmenes que alberga: racismo y supremacismo asesinos, aislacionismo desafiante basado en la idea de que Estados Unidos est\u00e1 siendo explotado por otros, combinado con un c\u00ednico rechazo del derecho internacional, que no puede obligar al m\u00e1s fuerte; \u00abextractivismo\u00bb, definido por la idea de que el mundo pertenece a quienes se apoderan de los recursos por la fuerza, sin tener en cuenta las consecuencias colectivas de su agotamiento, y los explotan sometiendo a su voluntad a las clases dominadas…<\/p>\n\n\n\n Con \u00e9l, la democracia estadounidense, por la combinaci\u00f3n explosiva de viejos y nuevos demonios, parece a punto de implosionar, y el ancla del mundo libre a punto de ceder, amenazando con ser barrida a su vez en este invierno democr\u00e1tico que ve retroceder la libertad por todas partes. Es una pesadilla que est\u00e1 a punto de hacerse realidad en directo el 6 de enero de 2021, en todas las pantallas del mundo, cuando hordas de personas azuzadas por las redes conspirativas (ver Q<\/strong>Anon, m\u00e1s adelante) se arrojan al Capitolio para poner en peligro el resultado de unas elecciones cuyo principio ya no aceptan si el resultado no les es favorable. El 30 de octubre de 2024, cinco d\u00edas antes de las elecciones, un periodista de la CNN que hab\u00eda pasado 24 horas en los \u00abmedios MAGA\u00bb sacaba una conclusi\u00f3n inequ\u00edvoca: esta mir\u00edada de editorialistas machacaba, al un\u00edsono, que Trump ya hab\u00eda ganado. Si pierde, ser\u00e1 un fraude, fruto de una conspiraci\u00f3n. Pero ‘nosotros’ no dejaremos que eso ocurra…<\/p>\n\n\n\n \u00bfEs \u00e9ste realmente el final de la historia?<\/p>\n\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n I<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Mug shot: <\/em>la foto de ficha policial. 24 de agosto de 2023. Detenido brevemente por la polic\u00eda en el condado de Fulton, Georgia, donde hab\u00eda sido acusado, Donald fue fotografiado como cualquier otro delincuente. Aument\u00f3 su furia amenazadora (v\u00e9ase m\u00e1s abajo: S<\/strong>torm)<\/em> de una forma tan obvia que uno casi se pregunta si no hay en ello alg\u00fan tipo de burla.<\/p>\n\n\n\n Cualquier pol\u00edtico perseguido y fotografiado de ese modo en una comisar\u00eda o en la c\u00e1rcel como un vulgar mat\u00f3n marcar\u00eda su distancia con el contexto, tratar\u00eda de proyectar sobre la foto una combinaci\u00f3n de neutralidad bonachona y altivez resignada, atrincherado en la postura de un tipo que espera a que el malentendido se disipe.<\/p>\n\n\n\n Donald hace todo lo contrario.<\/p>\n\n\n\n \u00bfUn bandido? Claro que s\u00ed. Exagero el papel de bandido, de villano, de jefe al que no se le falta el respeto impunemente, amenazo a mis adversarios y env\u00edo un mensaje a mis seguidores: mi c\u00f3lera hace eco de la suya, y apunta a nuestros adversarios.<\/p>\n\n\n\n Una amenaza para unos, un gui\u00f1o c\u00f3mplice para otros: la ficha policial sirve para ambas cosas. A las 21:38 horas del mismo d\u00eda, public\u00f3 la foto en Twitter con este pie de foto: \u00abMUG SHOT – AUGUST 24, 2023, ELECTION INTERFERENCE, NEVER SURRENDER!<\/em>\u00bb No est\u00e1 mal…<\/p>\n\n\n\n \u00abThey tortured me at the Fulton County jail, and TOOK my mugshot<\/em>\u00bb, escribi\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s en una carta a sus donantes, hecha p\u00fablica el 27 de junio de 2024, y repetida una y otra vez por los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n En v\u00edsperas del primer debate electoral de 2024, contra Joe Biden, declar\u00f3: \u00abDesde que esto ocurri\u00f3, mi apoyo en la comunidad negra y en la comunidad hispana se dispar\u00f3. Ha sido asombroso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n \u00a1QED! Para contentar a esta gente, a los negros, a los hispanos, no hay nada como una foto hecha en la c\u00e1rcel, porque la delincuencia es su mundo y la c\u00e1rcel es un poco su hogar… Algunos lo han pensado aparte<\/em>. Donald lo escupe tranquilamente. Como cuando habla de \u00abblack jobs\u00bb para referirse a los trabajos ingratos y poco calificados a los que, en su mente, est\u00e1n destinados los afroamericanos.<\/p>\n\n\n\n Por eso est\u00e1 convencido de que los negros y los hispanos acudir\u00e1n a \u00e9l, mediante una discreta hipnosis, porque les env\u00eda la imagen fugaz de un expresidiario, y de que esa imagen pertenece necesariamente a su mundo. Revelando, de paso, que la base de su pr\u00e1ctica pol\u00edtica no es la convicci\u00f3n ni la argumentaci\u00f3n, sino la identificaci\u00f3n victimista con todos, que espera extender a los p\u00fablicos m\u00e1s remotos.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que la ficha policial ya no es un estigma: es un estandarte.<\/p>\n\n\n\n De hecho, en las Trump stores<\/em> la ficha policial se reproduce en tazas. \u00a1Qu\u00e9 idea m\u00e1s divertida! Con el t\u00edtulo: \u00abNever surrender<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Parece que los fans las est\u00e1n comprando hasta que se agotan. Como las nuevas gorras en las que se lee ya no MAGA, \u00abMake America great again\u00bb, sino, desde que un jurado de Nueva York lo declar\u00f3 culpable por unanimidad de comprar el silencio de una actriz porno con sus fondos de campa\u00f1a, lo que lo convierte en \u00abun delincuente convicto\u00bb, este eslogan:<\/p>\n\n\n\n \u00abI\u2019m voting for the convicted felon<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n J<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Ninguna de las paradojas de Trump es m\u00e1s intrigante que su resistencia a desautorizar a los jefes militares y a sus advertencias al pueblo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n Porque si la mayor\u00eda de su electorado detesta la pol\u00edtica y a los pol\u00edticos, si ha sido capaz de transformar desde fuera, y luego desde dentro, un partido cuyos dogmas y principios ha despreciado o transgredido, no cabe duda de que sus votantes, ardientes y declarados patriotas, veneran al ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n Y, sin embargo, nadie ha sido m\u00e1s tajante al condenar sus acciones como presidente que los l\u00edderes militares de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n En 2020, durante la presidencia de Trump, el general McMaster, exasesor de Seguridad Nacional de Trump, public\u00f3 sus memorias de sus a\u00f1os en la Casa Blanca, tituladas At War With Ourselves<\/em>. En ellas, se\u00f1ala que el ego y el narcisismo de Trump lo llevaron a \u00ababandonar su juramento de apoyar y defender la Constituci\u00f3n, que era su m\u00e1xima obligaci\u00f3n\u00bb. Ese mismo a\u00f1o, el almirante McRaven, que dirigi\u00f3 la operaci\u00f3n para eliminar a Bin Laden en 2011, escribi\u00f3 en un art\u00edculo de opini\u00f3n en el Washington Post<\/em>: \u00abcuando el ego presidencial y la preocupaci\u00f3n por uno mismo son m\u00e1s importantes que la seguridad nacional, entonces nada puede detener el triunfo del mal\u00bb. Ese mismo a\u00f1o, el almirante Mike Mullen, exjefe del Estado Mayor Conjunto, escribi\u00f3 en The Atlantic<\/em> su \u00abasco\u00bb por la violencia con la que se trataron las manifestaciones pac\u00edficas organizadas ante la Casa Blanca tras la muerte en mayo de 2020 del afroamericano George Floyd, abatido por la polic\u00eda durante un control de identidad. El general Stanley McChrystol, excomandante en jefe de las Fuerzas Especiales, calific\u00f3 a Trump de \u00abinmoral\u00bb y \u00abdeshonesto\u00bb, y declar\u00f3 en el verano de 2024 que votar\u00eda por Kamala Harris. Citado por Bob Woodward en su libro War<\/em>, publicado en Estados Unidos en octubre de 2024, otro antiguo jefe de Estado Mayor del Ej\u00e9rcito, el general Mark Milley, dijo que Trump era \u00abel hombre vivo m\u00e1s peligroso para su pa\u00eds. Un fascista hasta la m\u00e9dula\u00bb. El mismo Woodward dijo el 17 de octubre de 2024 que el general Jim Mattis, exsecretario de Defensa de Trump, le hab\u00eda escrito para decirle que estaba de acuerdo con los comentarios de Milley y que no hab\u00eda que subestimar el peligro de Trump.<\/p>\n\n\n\n Mattis es un caso interesante. Profundamente respetado en los c\u00edrculos militares y pol\u00edticos, una aut\u00e9ntica leyenda del Cuerpo de Marines, hab\u00eda aceptado servir a Trump como secretario de Defensa, y luego dimiti\u00f3 espectacularmente del Pent\u00e1gono en diciembre de 2018, tras enviar su \u00faltimo mensaje de Navidad a las Fuerzas Armadas, en el que les ordenaba \u00abmantener el rumbo hasta que el pa\u00eds recupere el entendimiento y el respeto mutuo\u00bb, y mostraba en su carta de renuncia sus profundas discrepancias con el presidente. Tras la muerte de George Floyd en mayo de 2020, declar\u00f3: \u00abTrump es, en toda mi vida, el primer presidente que no intenta unir al pueblo estadounidense, y ni siquiera pretende intentarlo. En lugar de eso, intenta dividirnos\u00bb. Tras los disturbios del 6 de enero de 2021, denunci\u00f3 a Donald Trump como alguien que \u00abdestruye la confianza en nuestras elecciones y envenena el respeto que los ciudadanos se tienen unos a otros\u00bb. El 23 de octubre de 2024, el general de la Infanter\u00eda de Marina John Kelly, antiguo jefe de gabinete de Trump en la Casa Blanca (el jefe de gabinete es una especie de secretario general, mientras que los jefes de Estado Mayor Conjunto son los principales asesores militares del presidente), citando sus frecuentes apolog\u00edas de Hitler, advert\u00eda en el New York Time<\/em>s contra su posible regreso, utilizando las mismas palabras que Milley: \u00abCiertamente entra dentro de la definici\u00f3n general de fascista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El centro de investigaci\u00f3n New America, que ha recopilado las declaraciones p\u00fablicas de altos mandos militares estadounidenses, contabiliz\u00f3 255 declaraciones negativas sobre Trump, es decir, el 83% del total. El 17% inclu\u00eda a figuras como el general Kellogg, exasesor de seguridad nacional de Mike Pence, y Michael Flynn, que, junto con McMaster, fue uno de los dos asesores de seguridad nacional de Trump: desde entonces se ha convertido en una figura destacada de las redes conspirativas, y su ret\u00f3rica fascista abarca todos los temas de la Alt-Right.<\/p>\n\n\n\n Nunca antes en la historia de Estados Unidos hab\u00eda ocurrido algo as\u00ed. Nunca tales condenas hab\u00edan sido pronunciadas por las mismas personas que, en la c\u00faspide del aparato militar, hab\u00edan servido a un presidente. Y nada atestigua mejor el v\u00e9rtigo que se ha apoderado de la pol\u00edtica estadounidense que la indiferencia con la que una peque\u00f1a mitad del electorado, inflamada por un patriotismo de venganza y resentimiento, acoge las advertencias de estos hombres que, en el ocaso de una vida dedicada a su pa\u00eds, dicen alto y claro que ven alzarse con Trump un peligro de naturaleza in\u00e9dita.<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n K<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Donald Trump no es un fan\u00e1tico. La forma en que se ha forjado su alianza objetiva con grupos racistas es sutil.<\/p>\n\n\n\n Es cierto que hay indicios en su historia familiar que sugieren que no era ajeno a estas ideolog\u00edas. En la d\u00e9cada de 1920, el Ku Klux Klan alcanz\u00f3 su segundo apogeo, despu\u00e9s del que sigui\u00f3 a la Guerra Civil estadounidense. Se extendi\u00f3 a los estados del norte, era m\u00e1s institucional que en el sur, y era menos exclusivamente antinegro pero m\u00e1s abiertamente hostil a los inmigrantes, en particular a los jud\u00edos. En 1927, en el Memorial Day, Fred Trump fue detenido en una manifestaci\u00f3n del Ku Klux Klan en Queens durante unos enfrentamientos con la polic\u00eda. Nada m\u00e1s se sabe del episodio, que arroja una fugaz luz sobre el fondo del pozo donde se pierden los inicios de la saga familiar.<\/p>\n\n\n\n Y fue al esgrimir en Twitter el estribillo racista de un presunto nacimiento desconocido contra el primer presidente negro de Estados Unidos, incluso despu\u00e9s de que la publicaci\u00f3n de su certificado de nacimiento completo pusiera fin al debate, cuando Donald empez\u00f3 a dejar su impronta en el debate pol\u00edtico (v\u00e9ase m\u00e1s abajo, O<\/strong>bama).<\/p>\n\n\n\n Ideol\u00f3gicamente agn\u00f3stico pero fundamentalmente racista, como demuestra, entre otras muchas, la an\u00e9cdota de los \u00abblack jobs\u00bb, Donald fue forjando una s\u00f3lida alianza con la llamada nebulosa Alt-Right, donde se cruzan redes conspirativas, racistas e incluso neonazis. Los movimientos de extrema derecha creen que tienen mucho que ganar con Trump: peones que empujar, puntos que anotarse, un clima que crear, jueces que nombrar, un equilibrio de poder que invertir en lo que parece una venganza contra el movimiento fundamental que, desde la sentencia Brown vs. Board of Education of Topeka, dictada por el Tribunal Supremo el 17 de mayo de 1954 y que pon\u00eda fin a la segregaci\u00f3n escolar, hab\u00eda transformado poco a poco el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Trump, por su parte, sabe que tiene a su disposici\u00f3n una especie de ej\u00e9rcito de reserva difuso, del que puede renegar a voluntad cuando sus excesos bullen, o alentar solapadamente cuando nadie lo observa. Cuando David Duke, antiguo \u00abGran Mago\u00bb del Ku Klux Klan, declar\u00f3 que el movimiento que respaldaba a Trump era \u00abuna insurrecci\u00f3n que est\u00e1 despertando a millones de estadounidenses\u00bb, Trump rechaz\u00f3 de dientes para afuera el apoyo… que \u00e9l sabe que es un hecho. Cuando se le pregunta qu\u00e9 siente con respecto a la violencia cometida por los grupos paramilitares hacia el final de su mandato, les da un mensaje apenas cr\u00edptico en su respuesta, dici\u00e9ndoles que \u00abest\u00e9n preparados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La recomposici\u00f3n de la derecha radical en Estados Unidos, que ha visto converger a los grupos m\u00e1s extremistas con movimientos inicialmente alejados, como los evang\u00e9licos y los \u201clibertarios\u201d, se est\u00e1 produciendo enteramente a su alrededor, en la divina sorpresa de las elecciones de 2016: una pugna por las posiciones, un gran bazar donde se mezclan el cinismo \u2014el empuje colectivo beneficia a todos\u2014 y la ambig\u00fcedad.<\/p>\n\n\n\n Aunque discrepen en muchas cosas, los componentes del archipi\u00e9lago trumpista est\u00e1n unidos en la idea de una reconquista de la identidad del pa\u00eds por una mayor\u00eda blanca, indisociablemente cristiana y nacional, despojada de su cultura y de sus bienes. Y en la conciencia de formar, sobre esta base, una fuerza compuesta pero extremadamente poderosa. Como se\u00f1al\u00f3 en febrero de 2017 el Southern Poverty Law Center, <\/em>un observatorio independiente de los movimientos de odio en Estados Unidos, \u00abla derecha radical encontr\u00f3 una nueva energ\u00eda en la candidatura de Donald Trump\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Matt Heimbach, una figura ascendente del supremacismo violento con supuestas simpat\u00edas neonazis, nacido en 1991, que proclama p\u00fablicamente que \u00abTu enemigo es el jud\u00edo internacional\u00bb y describe a la \u00abjuder\u00eda internacional\u00bb como \u00abverdaderamente sat\u00e1nica\u00bb, dice as\u00ed a CBSN: \u00abTenemos energ\u00eda porque la elecci\u00f3n de Donald Trump ha demostrado que la mayor\u00eda de la Am\u00e9rica blanca \u2014especialmente la Am\u00e9rica blanca trabajadora\u2014 cree en la soberan\u00eda.\u00bb<\/p>\n\n\n\n En esta estela, las im\u00e1genes se multiplican en la red.<\/p>\n\n\n\n Por ejemplo, la de aquella noche de verano de 2016 en Georgia, en la que el Ku Klux Klan quem\u00f3 no solo una gran cruz, sino dos: la segunda era una esv\u00e1stica, que se tatuaron en torsos y brazos algunos de los manifestantes fotografiados en los disturbios en los que, como en Charlotteseville, los saludos nazis se mezclaron con banderas confederadas.<\/p>\n\n\n\n O esa otra de un panfleto del Ku Klux Klan que muestra, de izquierda a derecha, a un jud\u00edo con la nariz curva y protuberante, caricaturizado como en los peores tiempos del nazismo, a un negro desgre\u00f1ado y a un hispano con sombrero. La leyenda dice: \u00abQueremos sus trabajos. Queremos sus casas…\u00bb. Colado en algunos buzones de Long Island en el verano de 2016, se parece a otros distribuidos en otros lugares. M\u00e1s all\u00e1 de algunas raras y circunstanciales refutaciones de los extremos, \u00bfc\u00f3mo no ver en \u00e9l el eco exacto del discurso victimista que Trump asesta a su p\u00fablico? Las mismas palabras, las mismas figuras obsesivas del despojo, la misma vindicta, la misma estigmatizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n \u00bfEs Donald, como dicen los altos mandos del ej\u00e9rcito estadounidense (ver, J<\/strong>efes de Estado Mayor Conjunto, m\u00e1s arriba), un fascista? En todo caso, es un ser vers\u00e1til y pl\u00e1stico, transaccional y tramposo a la vez, cuyo lenguaje y psicolog\u00eda han encontrado en las fuerzas del resentimiento una acogida a la vez c\u00ednica y visceral, y que ha utilizado este extra\u00f1o un\u00edsono para alimentar su b\u00fasqueda narcisista.<\/p>\n\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n L<\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n <\/p>\n\n\n\n Donald Trump lleg\u00f3 por fin a la pol\u00edtica en serio tuiteando (v\u00e9ase m\u00e1s abajo: X<\/strong>). Mucho antes de su primer mensaje en Twitter, el 4 de mayo de 2009, ya hab\u00eda sentido la tentaci\u00f3n de dar el paso. Sin el menor plan, pero como una especie de efecto natural de su voracidad medi\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n Al principio, se trataba de peque\u00f1as acrobacias, por el puro placer de brillar y humillar a sus adversarios. As\u00ed, a mediados de los ochenta, cuando la pista de patinaje de Central Park llevaba a\u00f1os inutilizada y la ciudad de Nueva York era incapaz de verter una losa de concreto para ponerla de nuevo en servicio, Donald escribi\u00f3 p\u00fablicamente al alcalde Ed Koch, su enemigo \u00edntimo, para ridiculizarlo y decirle que en cuatro meses \u00e9l \u00abhar\u00eda el trabajo\u00bb. Koch cedi\u00f3. En menos tiempo a\u00fan del anunciado, Trump mand\u00f3 reconstruir la pista de hielo a una empresa constructora que conoc\u00eda bien. Para colmo, convenci\u00f3 a la empresa de que hiciera el trabajo gratis colg\u00e1ndole un enorme truco publicitario, humillando al alcalde y presumiendo por televisi\u00f3n en la inauguraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Escaramuzas. Infantilismos…<\/p>\n\n\n\n Pero su hambre de fama es tal que los periodistas le preguntan de vez en cuando si no le gustar\u00eda ser presidente alg\u00fan d\u00eda. Siembra peque\u00f1as piedras de expectativa. A Oprah Winfrey, la reina del talk show, en 1988: \u00abMe gustar\u00eda que nuestros aliados pagaran lo que les corresponde\u00bb. A Playboy<\/em> en 1990: \u00abThe working guy would vote for me. <\/em>He likes me<\/em>\u00bb. A la CPAC (Conferencia de Acci\u00f3n Pol\u00edtica Conservadora) en 2011: \u00abS\u00e9 c\u00f3mo ganar y eso es lo que este pa\u00eds necesita ahora: ganar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Confusamente, las cosas van tomando forma. En 2000, influido sobre todo por la elecci\u00f3n en 1998 del luchador Jesse Ventura como gobernador de Minnesota bajo la etiqueta del \u00abPartido Reformista\u00bb, Donald se plantea presentarse a la presidencia de Estados Unidos en nombre de ese tercer partido. Se siente impaciente e intimidado por los juegos maquinales de los grandes partidos, y esta postura independiente le viene tan bien a su individualismo narcisista inflado de helio como a su pereza. Pero no funciona en absoluto. Pat Buchanan, un vejete nixoniano, que formaba parte de la aventura, gan\u00f3 la nominaci\u00f3n. Y Donald lo dej\u00f3 salirse con la suya … 0.4%.<\/p>\n\n\n\n Bien hecho.<\/p>\n\n\n\n Del fiasco de ese esbozo de conquista, se convenci\u00f3 enseguida de que, si quer\u00eda tomar el poder, hab\u00eda que pasar por uno de los dos grandes partidos.<\/p>\n\n\n\nAss hole<\/h2>\n\n\n\n
\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/a> \n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t<\/div>\n<\/section>\n\n\n\nBerlusconi<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Cohn<\/h2>\n\n\n\n
Donald y yo<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Exceso de velocidad<\/h2>\n\n\n\n
Fred<\/h2>\n\n\n\n
Guns<\/h2>\n\n\n\n
Historia (fin)<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Identidad judicial<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Jefes de Estado Mayor Conjunto<\/h2>\n\n\n\n
Ku Klux Klan<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Limelight<\/h2>\n\n\n\n