{"id":4769,"date":"2022-06-09T15:20:30","date_gmt":"2022-06-09T14:20:30","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=4769"},"modified":"2022-06-09T15:20:34","modified_gmt":"2022-06-09T14:20:34","slug":"quince-anos-despues-la-union-del-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/06\/09\/quince-anos-despues-la-union-del-futuro\/","title":{"rendered":"Quince a\u00f1os despu\u00e9s: la Uni\u00f3n del futuro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">El actual debate europeo apela a proyectos nuevos y ambiciosos, por ejemplo los que plantean Emmanuel Macron y Mario Draghi, pero tambi\u00e9n a la prudencia por parte de muchos gobiernos. La Uni\u00f3n Europea se enfrenta as\u00ed a un trilema. Las circunstancias sugieren que se est\u00e1 avanzando de forma decisiva en la integraci\u00f3n. Sin embargo, cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil lograr grandes avances con el consenso de todos los miembros. Al mismo tiempo, la unidad de los 27 es, incluso m\u00e1s que antes, un valioso activo que hay que proteger. Como siempre, la viabilidad de los proyectos, tanto lo que es necesario como lo que es factible, depender\u00e1 de c\u00f3mo se desarrollen los acontecimientos. As\u00ed que tenemos que partir de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En los quince a\u00f1os transcurridos desde la crisis financiera, la UE ha vivido uno de sus per\u00edodos m\u00e1s intensos de cambio. La d\u00e9cada anterior fue escenario de dos decisiones hist\u00f3ricas: la introducci\u00f3n del euro y el aumento de 15 a 28 Estados miembros. Tan importantes eran que se anunciaban desde hac\u00eda tiempo; eran la consumaci\u00f3n de proyectos y compromisos adquiridos anteriormente, tras la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y la disoluci\u00f3n de la URSS. Nada de lo que ha ocurrido m\u00e1s recientemente estaba previsto. Hemos tenido que reaccionar ante los acontecimientos y muchas veces lo hemos hecho en una situaci\u00f3n de vac\u00edo legal y con instituciones mal equipadas para afrontar crisis de esta magnitud. Decir que todo esto ocurri\u00f3 bajo el liderazgo de facto de Angela Merkel, la canciller del pa\u00eds m\u00e1s grande de la Uni\u00f3n, es s\u00f3lo una simplificaci\u00f3n parcial. El camino seguido refleja su estilo, pero refleja en t\u00e9rminos m\u00e1s generales la prudencia con la que Alemania act\u00faa s\u00f3lo despu\u00e9s de haber obtenido un alto grado de consenso primero interno y luego europeo. Es una forma de actuar que puede despertar exasperaci\u00f3n y sugerir una analog\u00eda con lo que Churchill dijo de Estados Unidos: \u00abhacen lo correcto s\u00f3lo despu\u00e9s de haber agotado todas las alternativas\u00bb. Por otra parte, el consenso (nacional y europeo) logrado de este modo result\u00f3 ser sostenible, a diferencia de la pol\u00edtica europea oscilante de otros grandes pa\u00edses como Francia e Italia. Alemania tambi\u00e9n ha introducido en el debate europeo un concepto de inviolabilidad de las normas que forma parte de su consenso interno y refleja el deseo de exorcizar un pasado dram\u00e1tico. La otra caracter\u00edstica del camino emprendido es que la Uni\u00f3n estuvo programada desde su creaci\u00f3n para hacer frente a las crisis cuando se producen, pero no para abordar los nodos sist\u00e9micos que le permitir\u00edan prever y prevenir futuras crisis.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La Uni\u00f3n estuvo programada desde su creaci\u00f3n para hacer frente a las crisis cuando se producen, pero no para abordar los nodos sist\u00e9micos que le permitir\u00edan prever y prevenir futuras crisis.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Los hechos a los que me refiero son bien conocidos. Hay dos narrativas en torno al Brexit. Seg\u00fan la primera, Europa est\u00e1 debilitada econ\u00f3mica, pol\u00edtica y militarmente. Adem\u00e1s, se ha roto el tab\u00fa de la perpetuidad. Seg\u00fan la segunda, el Brexit tiene efectos positivos porque uno de los pa\u00edses que m\u00e1s se hab\u00eda opuesto a una mayor integraci\u00f3n en el pasado ya no est\u00e1. Ambas interpretaciones son ciertas, pero tambi\u00e9n hay que ponerlas en perspectiva. La oposici\u00f3n brit\u00e1nica ha servido de coartada para la resistencia de otros, pero nunca ha impedido avances deseados por una mayor\u00eda de pa\u00edses: por ejemplo, Schengen y el euro. Adem\u00e1s, el Brexit ha reforzado la unidad de los 27 y ha aumentado el sentimiento de pertenencia tambi\u00e9n por parte de aquellos que tradicionalmente eran cercanos a la postura brit\u00e1nica. Por otra parte, la asertividad de estos pa\u00edses (por ejemplo, los escandinavos y los Pa\u00edses Bajos) se ha visto reforzada por la ausencia del m\u00e1s influyente defensor del liberalismo en econom\u00eda y del atlantismo en pol\u00edtica exterior, lo que les ha dado casi una \u00abnueva misi\u00f3n\u00bb dentro de la UE. De hecho, el Brexit impuls\u00f3 la tesis de una inevitable divisi\u00f3n pol\u00edtica, cultural e incluso de valores entre el continente europeo y un m\u00edtico \u00abmundo anglosaj\u00f3n\u00bb. Sin embargo, esta tesis no tiene ninguna base real y subestima tanto el car\u00e1cter \u00abeuropeo\u00bb de Gran Breta\u00f1a como la proximidad hist\u00f3rica, pol\u00edtica y cultural de una parte importante de Europa, especialmente en el norte, pero tambi\u00e9n en el este, con el mundo anglosaj\u00f3n. Dicho esto, el Brexit sigue estando en obra negra, mal negociado por el Gobierno brit\u00e1nico y a\u00fan no del todo digerido. Esto no quita que la UE y Gran Breta\u00f1a sigan necesit\u00e1ndose mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda serie de acontecimientos se refiere a la respuesta a las crisis econ\u00f3micas recurrentes: primero la crisis financiera, luego la crisis pand\u00e9mica y, por \u00faltimo, la inminente guerra en Ucrania. Es bien sabido que el camino ha sido accidentado. Comenz\u00f3 con la ilusi\u00f3n de que se pod\u00eda confiar plenamente en el car\u00e1cter sagrado y autom\u00e1tico de las normas, y continu\u00f3 con los graves errores de la \u00abmarcha de Deauville\u00bb entre Merkel y Sarkozy, la accidentada y a veces dram\u00e1tica respuesta a la crisis griega, el <em>Whatever it takes<\/em> de Mario Draghi, la creaci\u00f3n del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), la admisi\u00f3n por parte de la Comisi\u00f3n Juncker de que las normas deb\u00edan interpretarse y aplicarse con flexibilidad, la suspensi\u00f3n de las propias normas durante la pandemia, el tab\u00fa roto del endeudamiento conjunto con el plan de recuperaci\u00f3n Next Generation EU. Ninguna persona en su sano juicio podr\u00eda discutir que la respuesta de la Uni\u00f3n fue en todo momento oportuna y brillante. Sin embargo, la Uni\u00f3n Europea y el euro se han enfrentado quiz\u00e1 a la prueba m\u00e1s dif\u00edcil desde el inicio de la integraci\u00f3n europea. A ello se suma la decisi\u00f3n de hacer de la transici\u00f3n clim\u00e1tica el proyecto que definir\u00e1 la estrategia econ\u00f3mica de la Uni\u00f3n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer evento es la pandemia. Desde el principio, la Uni\u00f3n carec\u00eda de competencias y de un mandato claro en materia de salud. La respuesta de Europa fue al principio confusa y fragmentada, con manifestaciones de ego\u00edsmo nacional que hicieron temer lo peor. Luego, con una rapidez asombrosa, la situaci\u00f3n se recuper\u00f3 y se puso en marcha un programa conjunto de desarrollo y suministro de vacunas. Desde la distancia, la respuesta de Europa a la pandemia no fue peor y, en muchos aspectos, fue mejor que la de Estados Unidos y muchos pa\u00edses asi\u00e1ticos, incluida China. <\/p>\n\n\n\n<p>Luego, quiz\u00e1s la crisis m\u00e1s importante de todas, la agresi\u00f3n de Rusia contra Ucrania. Tambi\u00e9n en este caso es sorprendente la rapidez con la que se encontr\u00f3 la unidad europea y de la OTAN, tanto en la dureza de las sanciones como en el env\u00edo de armas cada vez m\u00e1s pesadas. <\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la crisis a la que se ha dado la respuesta m\u00e1s inadecuada: la de la presi\u00f3n migratoria sin precedentes de \u00c1frica y Medio Oriente. Para una organizaci\u00f3n que, seg\u00fan su creador, Jean Monnet, est\u00e1 destinada a \u00abavanzar en las crisis\u00bb, hemos tenido bastantes, por decir lo menos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Para una organizaci\u00f3n que, seg\u00fan su creador, Jean Monnet, est\u00e1 destinada a \u00abavanzar en las crisis\u00bb, hemos tenido bastantes, por decir lo menos.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n de la Uni\u00f3n no s\u00f3lo se ha visto impulsada por los acontecimientos descritos de forma tan sucinta, sino tambi\u00e9n por un contexto internacional profundamente modificado. La integraci\u00f3n europea es el producto m\u00e1s exitoso de la concepci\u00f3n de las relaciones internacionales desarrollada por Estados Unidos despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial: la de un mundo no dominado por las relaciones de poder, sino por un sistema de reglas aceptadas y compartidas. Un mundo \u00abkantiano\u00bb, o si prefieren, \u00abpostwestfaliano\u00bb. Esta visi\u00f3n del mundo coincid\u00eda con la visi\u00f3n que Europa ten\u00eda de s\u00ed misma: una \u00abpotencia blanda\u00bb, nacida del deseo de paz, que no necesitaba una gran fuerza militar y que pod\u00eda extender su influencia mediante el h\u00e1bil desarrollo de normas. Reglas que prevalecer\u00edan por su sabidur\u00eda y eficacia, pero tambi\u00e9n porque eran la puerta de entrada al mayor mercado del mundo. No importa que esta concepci\u00f3n haya sido ampliamente desmentida, ya que la defensa de Europa fue de hecho confiada a Estados Unidos. La Uni\u00f3n se ha convertido as\u00ed en la principal defensora de un multilateralismo que ella no invent\u00f3, pero que s\u00ed ha contribuido en gran medida a construir. El colapso del comunismo fue seguido por un breve per\u00edodo de indiscutible hegemon\u00eda estadounidense y luego occidental, y dio la ilusi\u00f3n de que ese orden se convertir\u00eda pronto en global. Sabemos que no fue as\u00ed. Algunos errores estrat\u00e9gicos cometidos por Estados Unidos en Medio Oriente, la amenaza del terrorismo isl\u00e1mico y, sobre todo, el ascenso de China han cambiado profundamente la situaci\u00f3n. Esta inestabilidad general les ha permitido a algunas potencias intermedias (Ir\u00e1n, Brasil, Turqu\u00eda y otras) intentar imponerse como actores aut\u00f3nomos. Esta evoluci\u00f3n tambi\u00e9n ha tenido importantes repercusiones econ\u00f3micas, lo que ha llevado a cuestionar los beneficios de la globalizaci\u00f3n, o al menos a mostrar sus l\u00edmites y su fragilidad. Hoy, los que quieren promover el multilateralismo est\u00e1n a la defensiva. Europa, criatura kantiana, se ha encontrado as\u00ed con un mundo cada vez m\u00e1s hobbesiano; un reto que, para la Uni\u00f3n, es, antes que pol\u00edtico, casi ontol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa se ve ahora obligada a sacar dos dif\u00edciles conclusiones de este contexto internacional. La primera es que la aparici\u00f3n de una potencia como China, poco respetuosa de las normas internacionales y defensora de un capitalismo ampliamente sometido a la pol\u00edtica, ya no permite separar las cuestiones econ\u00f3micas y comerciales de las geopol\u00edticas. Sobre todo porque incluso Estados Unidos no duda en utilizar su poder econ\u00f3mico con fines pol\u00edticos. La segunda es que Europa se ha quedado muy atr\u00e1s respecto a Estados Unidos y China en la revoluci\u00f3n digital.<\/p>\n\n\n\n<p>Este doble despertar ha introducido nuevos conceptos en la narrativa europea: el de la dimensi\u00f3n geopol\u00edtica de la acci\u00f3n de la Uni\u00f3n y el de la \u00abautonom\u00eda estrat\u00e9gica\u00bb. Este \u00faltimo, en particular, lanzado al debate por Emmanuel Macron, ha suscitado a la vez un gran inter\u00e9s y muchas interrogantes. Hablar de \u00abautonom\u00eda\u00bb europea o, como se ha hecho, de \u00absoberan\u00eda\u00bb, contiene una fuerte dosis de ambig\u00fcedad. La f\u00edsica cu\u00e1ntica moderna nos ense\u00f1a que el estado de una part\u00edcula no puede determinarse a priori, sino que depende de cu\u00e1ndo, c\u00f3mo y qui\u00e9n la observa. As\u00ed, el concepto de autonom\u00eda europea cambia seg\u00fan se mire desde dentro o desde fuera. En el primer caso, puede significar que los miembros de la Uni\u00f3n deben poder ejercer su soberan\u00eda conjuntamente. En el segundo caso, significa que debemos ser aut\u00f3nomos de algo distinto a nosotros mismos. Este segundo debate se centr\u00f3 inmediatamente en las consecuencias para las relaciones con Estados Unidos y la OTAN. Es uno de los temas m\u00e1s pol\u00e9micos del debate europeo y tiene el potencial de paralizar todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de lo anterior, ahora es interesante ver no tanto lo bueno y lo malo de lo que se ha hecho, sino c\u00f3mo ha cambiado el equilibrio de poder dentro de la Uni\u00f3n, su forma de operar, sus intereses estrat\u00e9gicos y su identidad. En particular, estos recientes y dram\u00e1ticos acontecimientos han permitido superar, o incluso refutar, una serie de an\u00e1lisis que se basaban tanto en consensos asumidos como en desacuerdos a veces dif\u00edciles de superar.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera cuesti\u00f3n se refiere a los valores fundacionales. La Uni\u00f3n Europea es una organizaci\u00f3n compuesta por pa\u00edses que, aunque tengan estructuras constitucionales diferentes, comparten valores democr\u00e1ticos, liberales y de Estado de derecho. Sin embargo, al no ser una uni\u00f3n pol\u00edtica de pleno derecho, no dispone de los instrumentos necesarios para imponer estos valores a sus miembros. Hasta hace poco, esto se consideraba impl\u00edcito, ya que el principio de la supremac\u00eda del derecho europeo sobre el derecho nacional se basaba en el supuesto de que el Tribunal de Justicia Europeo respetar\u00eda \u00abpor definici\u00f3n\u00bb en sus sentencias los derechos fundamentales subyacentes en las constituciones de los Estados miembros. La experiencia con los nuevos miembros del Este ha sacudido este equilibrio. Para algunos de ellos (Polonia y Hungr\u00eda, pero no s\u00f3lo), el camino hacia la plena democracia liberal ha resultado m\u00e1s accidentado de lo esperado. El resultado son graves anomal\u00edas en la observancia de los principios del Estado de derecho, que son mal recibidas por la opini\u00f3n p\u00fablica de otros pa\u00edses, que no entiende por qu\u00e9 se pueden sancionar incumplimientos mucho menos graves y no las verdaderas infracciones a la democracia. El problema es que los instrumentos de que dispone la Uni\u00f3n para combatir las desviaciones son muy d\u00e9biles, principalmente de car\u00e1cter financiero, y dif\u00edciles de utilizar cuando hay varios pa\u00edses que se \u00abdesv\u00edan\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La Uni\u00f3n Europea es una organizaci\u00f3n compuesta por pa\u00edses que, aunque tengan estructuras constitucionales diferentes, comparten valores democr\u00e1ticos, liberales y de Estado de derecho. Sin embargo, al no ser una uni\u00f3n pol\u00edtica de pleno derecho, no dispone de los instrumentos necesarios para imponer estos valores a sus miembros<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La segunda cuesti\u00f3n se refiere a la idea de una Uni\u00f3n irremediablemente dividida por un desacuerdo entre los liberales (u ordoliberales) por un lado y los keynesianos e intervencionistas por otro; o como tambi\u00e9n se ha dicho, entre las cigarras y las hormigas. Esta supuesta divisi\u00f3n ha adquirido el car\u00e1cter de una divisi\u00f3n Norte-Sur. Aparte del hecho de que hay diferencias colosales entre el \u00abliberalismo\u00bb y el ordoliberalismo que prevalece en Alemania y en gran parte de Europa, y de que los sacerdotes de Fr\u00e1ncfort dif\u00edcilmente se sienten c\u00f3modos en Chicago, la gesti\u00f3n real de la crisis ha desideologizado el debate. Ya nadie parece pensar que las normas no son, por definici\u00f3n, ni sagradas (como quisieran algunos) ni \u00abest\u00fapidas\u00bb (como las llam\u00f3 Romano Prodi, entonces presidente de la Comisi\u00f3n). Adem\u00e1s, la creaci\u00f3n de instrumentos de solidaridad como el Mecanismo de Salvaguardia Ambiental y la Uni\u00f3n Europea de nueva generaci\u00f3n, aunque no represente el \u00abmomento hamiltoniano\u00bb que reivindican algunos, es una innovaci\u00f3n cuya importancia nadie puede subestimar. Del mismo modo, hacer frente al retraso de la revoluci\u00f3n digital y al desaf\u00edo simult\u00e1neo de un mundo en el que las normas multilaterales son cada vez m\u00e1s cuestionadas requiere un papel mayor de la intervenci\u00f3n p\u00fablica del que se ha considerado deseable hasta hace poco. Se est\u00e1n revisando las actitudes frente a la globalizaci\u00f3n, sobre todo teniendo en cuenta la fragilidad de las cadenas de producci\u00f3n. En estas cuestiones, tradicionalmente muy disputadas, existe una considerable convergencia, incluso entre dos pa\u00edses tradicionalmente opuestos, como Francia y Alemania. Por otro lado, tambi\u00e9n existe una clara percepci\u00f3n de que, entre las grandes \u00e1reas econ\u00f3micas, la Uni\u00f3n es la m\u00e1s dependiente del comercio internacional y, por tanto, no puede aislarse del resto del mundo. A pesar de su tama\u00f1o y del atractivo de su mercado, no puede ni siquiera pretender que es capaz de regular libremente tecnolog\u00edas que no posee. Por lo tanto, nadie cree que esto pueda significar una vuelta a formas de pol\u00edtica industrial similares a las practicadas en Francia, Italia y otros pa\u00edses hasta los a\u00f1os 80.<\/p>\n\n\n\n<p>Las siguientes cuestiones se refieren a la superaci\u00f3n de la distinci\u00f3n entre las dimensiones econ\u00f3mica y estrat\u00e9gica de la integraci\u00f3n, de ah\u00ed el concepto de una Europa \u00abgeopol\u00edtica\u00bb o de autonom\u00eda estrat\u00e9gica. La pol\u00edtica exterior, la gran ausente del proyecto inicial de Jean Monnet, ha entrado de forma notable en el debate europeo. El caso m\u00e1s importante, el que m\u00e1s nos obliga a repensar, es la relaci\u00f3n con Rusia a la luz de la agresi\u00f3n a Ucrania. Tras el colapso de la URSS, en Occidente hab\u00eda prevalecido la esperanza de que tambi\u00e9n Rusia pudiera, si no llegar a ser plenamente democr\u00e1tica y occidental, al menos desarrollarse de forma compatible con un orden europeo estable y consensuado. Especialmente tras la llegada de Putin al poder, los signos de involuci\u00f3n, demasiado conocidos para enumerarlos todos, se han multiplicado. Sin embargo, muchos pa\u00edses europeos, sobre todo Alemania, Francia e Italia, decidieron que el di\u00e1logo con Mosc\u00fa segu\u00eda siendo una prioridad; de este modo, adoptaron la teor\u00eda alemana del <em>Wandel durch Handel<\/em>, el cambio a trav\u00e9s del comercio. En otras palabras, vincularnos con Rusia en el plano econ\u00f3mico habr\u00eda facilitado el cambio en la direcci\u00f3n deseada. El resultado fue una enorme dependencia de las importaciones de hidrocarburos de Rusia. En este sentido, una invasi\u00f3n de Ucrania se consideraba improbable, incluso imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta narrativa fue contrarrestada con otra, principalmente dirigida por los pa\u00edses b\u00e1lticos, Polonia y otros pa\u00edses del Este. Seg\u00fan este an\u00e1lisis, los \u00abaperturistas\u00bb, obnubilados con su propia luz, estaban muy equivocados. Por el contrario, la deriva que adopt\u00f3 Putin ten\u00eda ra\u00edces profundas. El objetivo era restablecer una identidad rusa libre de corrupciones occidentales y basada en un nacionalismo a la vez \u00e9tnico, territorial y religioso, que remitiera a las ra\u00edces autocr\u00e1ticas, ortodoxas e imperiales de la historia rusa. La hostilidad contra los valores occidentales, entendida como la principal amenaza para el retorno de Rusia a sus ra\u00edces, era por tanto irreductible. Desde este punto de vista, Rusia no s\u00f3lo era un socio dif\u00edcil, sino una verdadera amenaza. Restablecer el control sobre las antiguas rep\u00fablicas de Georgia, Moldavia y, sobre todo, Ucrania, no s\u00f3lo era un medio para restablecer una esfera imperial, sino tambi\u00e9n para defenderse de la contaminaci\u00f3n de cualquier desarrollo democr\u00e1tico y occidental procedente de esos pueblos. \u00c9se es el verdadero significado de la oposici\u00f3n obsesiva, casi paranoica, a la ampliaci\u00f3n de la OTAN.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Restablecer el control sobre las antiguas rep\u00fablicas de Georgia, Moldavia y, sobre todo, Ucrania, no s\u00f3lo era un medio para restablecer una esfera imperial, sino tambi\u00e9n para defenderse de la contaminaci\u00f3n de cualquier desarrollo democr\u00e1tico y occidental procedente de esos pueblos. \u00c9se es el verdadero significado de la oposici\u00f3n obsesiva, casi paranoica, a la ampliaci\u00f3n de la OTAN.&nbsp;<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La respuesta de los dem\u00e1s europeos ha sido comprender los temores hist\u00f3ricos de Polonia y otros, pero tambi\u00e9n tratarlos con una condescendencia extremista. Para disipar sus temores, se promovi\u00f3 la adhesi\u00f3n a la OTAN y a la Uni\u00f3n, pero continu\u00f3 la actitud de negaci\u00f3n de la amenaza. Incluso Angela Merkel, que ten\u00eda una visi\u00f3n muy l\u00facida de Putin, opt\u00f3 por no cambiar sustancialmente la pol\u00edtica alemana ni la europea. Ni siquiera la expansi\u00f3n de Rusia en Medio Oriente, el Mediterr\u00e1neo y \u00c1frica provoc\u00f3 un replanteamiento sustancial. Esta respuesta insuficiente, plasmada en la reacci\u00f3n poco realista y ambigua a la solicitud de ingreso a la OTAN de Ucrania y Georgia, ha consolidado la creencia de Putin en la decadencia y la divisi\u00f3n de Occidente. Por otro lado, le permiti\u00f3 ensalzar a\u00fan m\u00e1s los sentimientos nacionalistas de su pa\u00eds con la tesis del cerco debido a la ampliaci\u00f3n de la OTAN y la humillaci\u00f3n infligida a Rusia por los vencedores de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy tenemos que admitir que Polonia y sus amigos ten\u00edan raz\u00f3n y que la mayor\u00eda de los dem\u00e1s pa\u00edses estaban equivocados. El resultado es la guerra que estamos presenciando. \u00c9ste no es el lugar para analizar su desarrollo. Baste se\u00f1alar que la combinaci\u00f3n de las insuficiencias militares del ej\u00e9rcito ruso, las terribles atrocidades cometidas, la inesperada resistencia de los ucranianos y la tambi\u00e9n sorprendente respuesta unificada de Occidente y Europa hacen que las negociaciones de paz sean muy poco probables en un futuro pr\u00f3ximo. Lo que queda es la posibilidad de una tregua temporal y precaria, inevitablemente seguida de un largo periodo de tensi\u00f3n que en muchos aspectos recordar\u00e1 a la Guerra Fr\u00eda. La perspectiva de un nuevo sistema de seguridad europeo compartido est\u00e1 realmente condenada. Requerir\u00e1 un cambio en lo que se ha convertido en el equivalente ruso del <em>Sonderweg<\/em> alem\u00e1n, la b\u00fasqueda obsesiva de una identidad especial distinta y en oposici\u00f3n a Occidente. Sin embargo, sigue siendo necesario, como en la \u00e9poca de la Guerra Fr\u00eda, un sistema de reglas de juego compartidas para evitar que un conflicto latente se convierta en uno abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>De ello se derivan varias consecuencias. Putin fue detenido no s\u00f3lo por el hero\u00edsmo de los ucranianos y por sus propios errores, sino tambi\u00e9n por la unidad de Occidente. La relaci\u00f3n entre la OTAN y la autonom\u00eda europea se ha visto profundamente alterada. De hecho, se ha demostrado sin lugar a dudas que no existe una respuesta militar europea eficaz fuera de la OTAN ni en el presente ni en el futuro previsible. Una evoluci\u00f3n confirmada y reforzada por la hist\u00f3rica decisi\u00f3n de Finlandia y Suecia de unirse a la alianza. La f\u00e1bula de que Estados Unidos da la espalda a Europa y s\u00f3lo piensa en el Pac\u00edfico ha quedado rotundamente desmentida. Pero, por otro lado, tambi\u00e9n ha quedado claro que la unidad europea es esencial para reforzar la eficacia de la respuesta occidental. La continuidad del compromiso de Estados Unidos con Europa hoy tambi\u00e9n depende de un refuerzo concreto del compromiso europeo. Sin la Uni\u00f3n, no habr\u00eda sido posible imponer <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/03\/29\/hay-dos-factores-cruciales-que-pueden-influir-en-la-decision-de-putin-uno-es-el-embargo-europeo-de-petroleo-y-gas-el-otro-es-china-una-discusion-con-sergei-guriev\/\">sanciones de esta envergadura<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La f\u00e1bula de que Estados Unidos da la espalda a Europa y s\u00f3lo piensa en el Pac\u00edfico ha quedado rotundamente desmentida.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, si la unidad occidental es crucial, la cuesti\u00f3n es si el tiempo est\u00e1 de nuestro lado o del lado de Putin. A mediano plazo, sin duda est\u00e1 a nuestro favor. Despu\u00e9s de todo, las sanciones tienen un fuerte impacto en la econom\u00eda rusa y, por tanto, tambi\u00e9n en su capacidad militar. A corto plazo, la respuesta es menos segura, sobre todo porque las sanciones necesitan tiempo para funcionar y una derrota militar de Rusia sobre el terreno sigue siendo inconcebible. El consenso en torno a la estrategia adoptada por Occidente es fuerte por el momento, entre otras cosas porque, a falta de perspectivas serias de tregua, no tiene otra alternativa. Sin embargo, la situaci\u00f3n en algunos pa\u00edses importantes, como Italia y Francia, es fr\u00e1gil debido a la fuerte polarizaci\u00f3n pol\u00edtica interna. Incluso la posici\u00f3n alemana sigue teniendo elementos de incertidumbre. Asistimos, pues, a la paradoja de pa\u00edses que, aunque en el fondo est\u00e1n en la misma l\u00ednea, adoptan una ret\u00f3rica p\u00fablica a veces divergente o, al menos, ambigua. Este fen\u00f3meno es especialmente visible en Italia y Francia, pero tambi\u00e9n en Alemania. Adaptar el discurso a las condiciones pol\u00edticas locales forma parte del realismo pol\u00edtico. En este caso, sin embargo, la opini\u00f3n p\u00fablica puede ser llevada a dudar de la unidad de Occidente, o incluso a convencerse de que el obst\u00e1culo a la tregua est\u00e1 en casa y no en Mosc\u00fa. Una ruptura del consenso interno en algunas naciones europeas importantes tendr\u00eda efectos potencialmente devastadores no s\u00f3lo para la unidad europea, sino tambi\u00e9n para las perspectivas de seguridad y paz. Por lo tanto, la unidad de Occidente es ahora un bien supremo que hay que preservar, tanto para convencer a Putin de la inutilidad de sus amenazas como para consolidar el consenso de nuestras opiniones p\u00fablicas. Se trata de un esfuerzo que requiere la cooperaci\u00f3n de todos en t\u00e9rminos de lenguaje y comportamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal peligro para mantener la unidad de Occidente y de Europa, el factor que puede socavar el consenso interno m\u00e1s que otros, es econ\u00f3mico y social. Al mismo tiempo, el conflicto exige acelerar el abandono de la dependencia de los hidrocarburos rusos y la transici\u00f3n clim\u00e1tica, pero sin poner en peligro las fr\u00e1giles posibilidades de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica que se vislumbraban antes de la crisis. Se trata de un reto, agravado por las fuertes presiones inflacionistas, que requiere un compromiso nacional y colectivo excepcional por parte de los pa\u00edses europeos. La propia arquitectura de la gobernanza monetaria y econ\u00f3mica se ver\u00e1 afectada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El conflicto exige acelerar el abandono de la dependencia de los hidrocarburos rusos y la transici\u00f3n clim\u00e1tica, pero sin poner en peligro las fr\u00e1giles posibilidades de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica que se vislumbraban antes de la crisis. Se trata de un reto, agravado por las fuertes presiones inflacionistas, que requiere un compromiso nacional y colectivo excepcional por parte de los pa\u00edses europeos. La propia arquitectura de la gobernanza monetaria y econ\u00f3mica se ver\u00e1 afectada.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Otra consecuencia del conflicto es haber planteado en nuevos t\u00e9rminos el problema del esfuerzo espec\u00edficamente europeo para la defensa com\u00fan. En este caso, el principal actor del cambio es Alemania, que ha anunciado un <em>Zeitenwende<\/em>, un giro decisivo en su actitud hacia el gasto militar. Este giro, aunque acompa\u00f1ado de dudas y ambig\u00fcedades propias del funcionamiento del sistema pol\u00edtico alem\u00e1n, permite por primera vez dar un sentido concreto y urgente a la perspectiva de una defensa europea. Esta perspectiva es tanto m\u00e1s concreta cuanto que el giro alem\u00e1n busca expl\u00edcitamente conciliar los compromisos europeos y atl\u00e1nticos. Tambi\u00e9n en este caso, la tecnolog\u00eda ha cambiado los t\u00e9rminos de la cuesti\u00f3n. Para los europeos, no se trata tanto \u2014o s\u00f3lo\u2014 de construir juntos unos cuantos aviones o submarinos, sino de prepararse para conflictos h\u00edbridos que desmienten el viejo dicho de Cicer\u00f3n: <em>inter pacem et bellum nihil medium<\/em>, no hay nada entre la paz y la guerra. Por lo tanto, los conflictos pueden representar un continuo entre la desinformaci\u00f3n, las provocaciones de todo tipo, las sanciones econ\u00f3micas, la pirater\u00eda inform\u00e1tica, el uso militar de las tecnolog\u00edas espaciales y la inteligencia artificial, hasta el uso de las tecnolog\u00edas militares cl\u00e1sicas y las armas nucleares. Una perspectiva que tambi\u00e9n cambia profundamente el concepto de disuasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha escrito mucho sobre el hecho de que la OTAN ha reunido importantes aliados fuera de sus fronteras (Jap\u00f3n, Australia y otros), pero que <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/05\/26\/nuevas-alianzas-para-salir-del-interregno\/\">muchos pa\u00edses emergentes han declarado su neutralidad<\/a>. En realidad, se trata de un fen\u00f3meno natural y comprensible. Incluso durante la Guerra Fr\u00eda, una gran parte de la humanidad era neutral. Ser neutral en este caso no significa ponerse del lado de Rusia, y mucho menos de China; se trata simplemente de \u00abuna guerra que no es suya\u00bb. Adem\u00e1s, las motivaciones de esta postura son muy diferentes, por ejemplo entre los asi\u00e1ticos, los africanos o los latinoamericanos. Esto no quita que se trate de motivaciones que debemos tener en cuenta; por ejemplo, hacer todo lo posible para solucionar la escasez de alimentos que el conflicto ucraniano amenaza con provocar en algunas zonas de \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Ser neutral en este caso no significa ponerse del lado de Rusia, y mucho menos de China; se trata simplemente de \u00abuna guerra que no es suya\u00bb.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Son especialmente importantes las motivaciones de los pa\u00edses asi\u00e1ticos, como la India, que naturalmente est\u00e1n m\u00e1s determinadas por el papel de China que por el propio conflicto. Para muchos pa\u00edses de la regi\u00f3n y para Estados Unidos, el conflicto de Ucrania es tambi\u00e9n una met\u00e1fora del problema de Taiw\u00e1n. La alianza entre Rusia y China no fue provocada por nosotros. Es el producto de la convergencia natural entre dos grandes pa\u00edses cuya pol\u00edtica est\u00e1 alimentada por un fuerte nacionalismo, un rechazo a los valores occidentales y un deseo de derrocar el orden y las reglas que Occidente ha establecido en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Por tanto, la convergencia se basa en razones objetivas. La \u00abcuesti\u00f3n china\u00bb representa el fracaso de la otra gran ilusi\u00f3n de un mundo que, a trav\u00e9s del comercio libre y abierto, se unir\u00eda f\u00e1cilmente en torno al multilateralismo y los valores occidentales. Sin embargo, los intereses de dos actores como Rusia y China, que por lo dem\u00e1s tienen una relaci\u00f3n muy desequilibrada entre s\u00ed, s\u00f3lo coinciden parcialmente. Parece que el apoyo chino a la agresi\u00f3n rusa ha sido poco m\u00e1s que verbal hasta ahora, y algunos esperan que China tenga un papel activo en la b\u00fasqueda de una tregua. La realidad es que para muchos actores asi\u00e1ticos y para los estadounidenses, la confrontaci\u00f3n con China sigue siendo el reto que caracterizar\u00e1 el curso del siglo m\u00e1s que cualquier otro. En lo que respecta a Europa, una consecuencia importante es que ya no podemos considerar los escenarios europeo y asi\u00e1tico como completamente separados. Tampoco podemos seguir viendo la \u00abcuesti\u00f3n china\u00bb desde una perspectiva puramente econ\u00f3mica y comercial. Todo eso se suma a la lista de negativas europeas que hay que superar; esto es especialmente cierto para Alemania, pero no solamente. Igual de irreal ser\u00eda la tentaci\u00f3n de erigirse como mediador entre China y Estados Unidos. Sin embargo, aplicar una pol\u00edtica unificada frente a China es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil que frente a Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra consecuencia del conflicto en Ucrania es la afluencia de varios millones de refugiados, principalmente mujeres y ni\u00f1os, a Europa. Las cifras no tienen precedentes, ni tampoco la respuesta abierta y acogedora de muchos miembros de la Uni\u00f3n. Queda por ver si esta gran efusi\u00f3n de solidaridad, que contrasta con la insistencia de mantener las puertas cerradas hacia la inmigraci\u00f3n procedente de \u00c1frica y Medio Oriente, facilitar\u00e1 un mayor consenso europeo en materia de pol\u00edtica migratoria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Aplicar una pol\u00edtica unificada frente a China es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil que frente a Rusia.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Estos temas tienen en com\u00fan la caracter\u00edstica de replantear problemas que ya exist\u00edan y de enfatizar la necesidad de una estrecha relaci\u00f3n con Estados Unidos, tanto estrat\u00e9gica como econ\u00f3mica. Entre las dos orillas del Atl\u00e1ntico existen inevitables diferencias de percepci\u00f3n y de intereses contingentes, pero \u00e9stas se manifiestan dentro de una sustancial convergencia estrat\u00e9gica de valores e intereses. Las condiciones actuales de la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica son las mejores desde hace mucho tiempo. El esfuerzo de di\u00e1logo de la administraci\u00f3n de Biden es innegable. La pol\u00edtica francesa, quiz\u00e1 el socio europeo m\u00e1s dif\u00edcil en este sentido, tambi\u00e9n ha evolucionado considerablemente. Es interesante examinar la evoluci\u00f3n de la ret\u00f3rica de Macron, que ha pasado de se\u00f1alar la \u00abmuerte cerebral\u00bb de la OTAN a gestionar la crisis ucraniana en coordinaci\u00f3n con los aliados. Sin embargo, en Europa sigue existiendo una fuerte desconfianza en la fiabilidad de Estados Unidos, alimentada por la experiencia traum\u00e1tica de la presidencia de Trump, pero tambi\u00e9n por incertidumbres o errores en la pol\u00edtica estadounidense que se remontan a mucho antes de Trump. El temor a un segundo Trump es agitado a veces por los enemigos europeos de la unidad occidental como una profec\u00eda de la que se espera, en \u00faltima instancia, un cumplimiento liberador. En espejo, existe una desconfianza generalizada entre los estadounidenses sobre la fiabilidad de los aliados europeos. Se trata, pues, de convencer a los estadounidenses de que sin la contribuci\u00f3n europea no podr\u00e1n hacer frente al turbulento mundo que se avecina. Para los europeos, en cambio, se trata de entender que la autonom\u00eda no significa desprendimiento, sino la emancipaci\u00f3n de un compa\u00f1ero que se ha convertido en adulto. Desde el punto de vista econ\u00f3mico, ambos socios deben darse cuenta de que, aunque la tendencia a la globalizaci\u00f3n siga siendo fuerte, es inevitable cierto grado de desconexi\u00f3n tecnol\u00f3gica con China y ya se est\u00e1 produciendo. Ni Estados Unidos ni Europa ni nuestros aliados en Asia est\u00e1n en condiciones de lograr por s\u00ed solos la regulaci\u00f3n que necesita internet o la reorganizaci\u00f3n de las cadenas de producci\u00f3n y suministro de ciertos componentes cr\u00edticos. La verdadera convergencia estrat\u00e9gica no ser\u00e1 f\u00e1cil ni autom\u00e1tica. Conseguirla y mantenerla requerir\u00e1 un esfuerzo constante de di\u00e1logo y voluntad pol\u00edtica. Tambi\u00e9n requerir\u00e1 el desarrollo de instrumentos de coordinaci\u00f3n permanentes que se est\u00e1n creando, como el Consejo de Comercio y Tecnolog\u00eda, pero que por el momento s\u00f3lo existen parcialmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de los retos mencionados plantear\u00eda por s\u00ed mismo grandes problemas para un sistema fr\u00e1gil e imperfecto como el de la Uni\u00f3n. En conjunto, pueden parecer insuperables. Sin embargo, est\u00e1n bastante interconectados: atacar uno de ellos ayudar\u00e1 a atacar los dem\u00e1s. Si la evoluci\u00f3n de los acontecimientos ha cambiado profundamente los t\u00e9rminos de muchos problemas y ha permitido convergencias que antes se consideraban imposibles, ahora hay que ver hasta qu\u00e9 punto la UE est\u00e1 preparada para responder concretamente a todos esos retos. La primera respuesta espont\u00e1nea es negativa. La estructura institucional sigue siendo barroca y mal comprendida por el p\u00fablico, y muchas de las decisiones importantes requieren el consentimiento un\u00e1nime de los Estados miembros. En estas condiciones, suele ser muy dif\u00edcil alcanzar un consenso entre los 27.<\/p>\n\n\n\n<p>Una dificultad que suele subestimarse es la falta de un verdadero debate pol\u00edtico europeo. Nunca antes hab\u00eda sido tan necesario no s\u00f3lo que las autoridades explicaran la verdad a los ciudadanos sin complacencia, sino tambi\u00e9n que lo hicieran de forma coherente con sus socios europeos. La reci\u00e9n concluida \u00abConvenci\u00f3n\u00bb, que organiz\u00f3 el debate entre unos cientos de ciudadanos europeos, es un intento generoso y \u00fatil, pero tambi\u00e9n muestra los l\u00edmites del ejercicio. Se ha dicho que Estados Unidos no empez\u00f3 a existir como entidad pol\u00edtica hasta las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX, cuando la tecnolog\u00eda permiti\u00f3 imprimir peri\u00f3dicos de gran tiraje. Hoy en d\u00eda, la tecnolog\u00eda apenas es un problema. El principal obst\u00e1culo para el debate transnacional es la barrera ling\u00fc\u00edstica que refuerza el car\u00e1cter nacional de la pol\u00edtica. El debate transnacional que existe se limita por definici\u00f3n a una \u00e9lite. Por ejemplo, ser\u00e1 necesario explicar de forma coherente a la opini\u00f3n p\u00fablica las razones y los l\u00edmites de nuestra pol\u00edtica contra la agresi\u00f3n rusa, pero tambi\u00e9n que acelerar la desvinculaci\u00f3n de la dependencia de los hidrocarburos rusos requiere compensaciones dif\u00edciles de lograr con la estrategia de la transici\u00f3n clim\u00e1tica. Esto es tanto m\u00e1s importante cuanto que la guerra actual tambi\u00e9n se libra en parte en el terreno de la informaci\u00f3n y la desinformaci\u00f3n. La forma en que se desarrolla la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica en Europa es tambi\u00e9n muy diferente. En algunos pa\u00edses, especialmente en el sur y en aquellos en los que la pol\u00edtica est\u00e1 m\u00e1s polarizada, las cuestiones tienden a debatirse en t\u00e9rminos de alternativas radicales, de cambios de paradigma. En otros, sobre todo en el norte, las opciones se discuten en t\u00e9rminos de cambios graduales. Hemos visto una campa\u00f1a electoral francesa que se opon\u00eda a las opciones sociales radicales, precedida por una campa\u00f1a electoral alemana en la que Scholz, el candidato de la oposici\u00f3n, se present\u00f3 como una continuaci\u00f3n de Angela Merkel, con la que gobern\u00f3 hasta las elecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello conduce a la reapertura de un debate sobre las instituciones europeas que se hab\u00eda adormecido tras el fracaso de los referendos franc\u00e9s y holand\u00e9s sobre el proyecto de \u00abconstituci\u00f3n\u00bb. Los temas a debatir son muchos, pero el m\u00e1s importante es, sin duda, la necesidad de unanimidad que sigue existiendo en cuestiones importantes como la pol\u00edtica exterior, la defensa y los impuestos. Importantes l\u00edderes como Macron y Draghi <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/02\/21\/para-una-agencia-europea-de-la-deuda\/\">han pedido oficialmente que se abandone<\/a>. La mayor dificultad en Europa sigue siendo la de conseguir una mayor\u00eda, pero es innegable que el veto puede paralizar o, al menos, retrasar decisiones importantes. Basta pensar en los problemas que plantea ahora Hungr\u00eda. En una organizaci\u00f3n como la Uni\u00f3n, que re\u00fane a Estados soberanos, siempre prevalecer\u00e1 el reflejo de buscar el consenso, pero la posibilidad concreta de votar cambia por completo la estrategia de negociaci\u00f3n de todos los actores, ya que los empuja a anticipar la b\u00fasqueda de acuerdos que les permitan formar parte de una posible mayor\u00eda. Por lo tanto, esta reforma ser\u00eda muy deseable y es bueno que se haya iniciado el debate. Sin embargo, hay que ser conscientes de que las perspectivas de progreso a corto plazo son modestas. No s\u00f3lo se trata de una cuesti\u00f3n intr\u00ednsecamente controvertida, sino que sigue existiendo una reticencia generalizada a embarcarse en un nuevo ejercicio de reforma de los tratados. No es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de mala voluntad. Algunos de los temas que deber\u00edan votarse est\u00e1n \u00edntimamente ligados a la soberan\u00eda de nuestros pa\u00edses. Aunque no sean \u00f3ptimos y a veces sean complicados de aplicar, los medios para eludir los vetos existen y conocemos varios ejemplos. Algunos son muy importantes, como Schengen y el euro. Es una pr\u00e1ctica que se ha definido de diferentes maneras, siendo las m\u00e1s comunes la geometr\u00eda variable y la diferenciaci\u00f3n. Al menos hasta que la Uni\u00f3n haya alcanzado una forma estable de uni\u00f3n pol\u00edtica consumada, \u00e9sta seguir\u00e1 siendo una de las principales formas de avanzar en la integraci\u00f3n: la acci\u00f3n de las vanguardias liderando el camino dispuestas luego a acoger a los rezagados. Sin embargo, la experiencia del Brexit deber\u00eda habernos ense\u00f1ado que la pr\u00e1ctica de la geometr\u00eda variable es, por definici\u00f3n, precaria, dif\u00edcil de gestionar y no puede durar eternamente. Tarde o temprano, no se podr\u00e1 evitar la elecci\u00f3n entre la recomposici\u00f3n y la ruptura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En una organizaci\u00f3n como la Uni\u00f3n, que re\u00fane a Estados soberanos, siempre prevalecer\u00e1 el reflejo de buscar el consenso, pero la posibilidad concreta de votar cambia por completo la estrategia de negociaci\u00f3n de todos los actores, ya que los empuja a anticipar la b\u00fasqueda de acuerdos que les permitan formar parte de una posible mayor\u00eda.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Las cosas se complican cuando se quiere trasladar este enfoque de lo pragm\u00e1tico a lo estructural. Se trata de la llamada teor\u00eda de los \u00abc\u00edrculos conc\u00e9ntricos\u00bb, seg\u00fan la cual los Estados miembros de la UE se agrupar\u00edan en c\u00edrculos caracterizados, de afuera hacia adentro, por grados m\u00e1s altos de integraci\u00f3n, cada uno con su propia estructura institucional abierta pero distinta. Lo mencionamos aqu\u00ed porque algunos quisieron ver rastros de ello en el discurso de Macron en Estrasburgo. Es una idea intelectualmente atractiva, pero que conlleva muchos peligros que podr\u00edan provocar graves fracturas. En primer lugar, la idea de los c\u00edrculos conc\u00e9ntricos no corresponde con la realidad de las cosas. Si tomamos los m\u00e1s importantes \u2014Schengen, el euro, la cooperaci\u00f3n reforzada en materia de defensa\u2014, definir un n\u00facleo sobre la base de uno de ellos ser\u00eda imposible porque, si los c\u00edrculos son lo que son, se entrecruzan m\u00e1s de lo que se superponen. Adem\u00e1s, la gesti\u00f3n del mercado \u00fanico, que por definici\u00f3n debe abarcar todo el c\u00edrculo exterior de los 27, no es una zona de libre comercio que funciona de forma aislada, sino un conjunto integrado que debe ser gobernado pol\u00edtica, jur\u00eddica y financieramente. Su gesti\u00f3n no puede separarse f\u00e1cilmente, por ejemplo, de la del euro o de la decisi\u00f3n de aplicar sanciones econ\u00f3micas a pa\u00edses hostiles. Para que la Uni\u00f3n no se fracture irremediablemente, la diferenciaci\u00f3n debe ser gestionada por una estructura institucional unitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay razones m\u00e1s profundas para ser prudentes. La Uni\u00f3n necesita un motor. Durante mucho tiempo se pens\u00f3 que ser\u00eda la pareja franco-alemana. Sigue siendo esencial, pero ahora est\u00e1 lejos de ser suficiente. Todo el sistema se ha vuelto mucho m\u00e1s complejo pol\u00edticamente y ser\u00eda peligroso subestimar las fuerzas centr\u00edfugas. Todos sabemos que durante la crisis del euro hubo mucha tensi\u00f3n entre norte y sur. Tambi\u00e9n sabemos que mucha gente al norte de los Alpes ha cre\u00eddo durante mucho tiempo que un euro liberado del peso de los ciclos del sur ser\u00eda m\u00e1s estable y seguro. El punto de inflexi\u00f3n lleg\u00f3 cuando, ante un verdadero dilema, decidieron resistir la tentaci\u00f3n de excluir a Grecia del euro. Hoy en d\u00eda, uno de los pocos puntos de consenso en cuanto a la gobernanza de la econom\u00eda es que las soluciones y los compromisos deben tener en cuenta los intereses y las necesidades no s\u00f3lo de todos los miembros del euro, sino tambi\u00e9n de los que a\u00fan no lo son. A nadie se le escapa la importancia pol\u00edtica de la reciente presentaci\u00f3n de un documento hispano-holand\u00e9s. No ser\u00e1 f\u00e1cil, pero los acontecimientos sugieren que una nueva iniciativa para financiar conjuntamente la respuesta a los nuevos retos, como la transici\u00f3n energ\u00e9tica y el esfuerzo renovado por reforzar la defensa europea, podr\u00eda madurar en poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Mucha gente al norte de los Alpes ha cre\u00eddo durante mucho tiempo que un euro liberado del peso de los ciclos del sur ser\u00eda m\u00e1s estable y seguro. El punto de inflexi\u00f3n lleg\u00f3 cuando, ante un verdadero dilema, decidieron resistir la tentaci\u00f3n de excluir a Grecia del euro.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n Este\/Oeste es m\u00e1s complicada. En aquel momento, todo el mundo ve\u00eda la ampliaci\u00f3n hacia el Este como el complemento natural del fin de la Guerra Fr\u00eda y la reunificaci\u00f3n en nombre de la democracia de dos partes de Europa separadas artificialmente. Si bien la operaci\u00f3n puede considerarse un \u00e9xito desde el punto de vista econ\u00f3mico, desde el punto de vista pol\u00edtico ha sido un camino mucho m\u00e1s accidentado. La forma tradicional y un tanto burocr\u00e1tica en que se ha enfocado el proceso de ampliaci\u00f3n ha subestimado las dificultades pol\u00edticas de la integraci\u00f3n para pueblos cuya tradici\u00f3n democr\u00e1tica es m\u00e1s fr\u00e1gil y reciente que la de la parte occidental del continente. Pueblos, adem\u00e1s, para los que el nacionalismo no se percib\u00eda tanto como un mal que hab\u00eda que superar, sino a veces como un valor que hab\u00eda que preservar porque era el s\u00edmbolo de una libertad recuperada. Hab\u00edamos olvidado que este arco de pueblos que se extiende desde el B\u00e1ltico hasta el Adri\u00e1tico fue la cuna de dos guerras mundiales y el escenario de algunos de los horrores m\u00e1s atroces de nuestra historia. Una historia marcada por los constantes conflictos entre los mundos germ\u00e1nico, otomano y ruso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando descubrimos que la integraci\u00f3n era mucho m\u00e1s complicada de lo que esper\u00e1bamos, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/01\/17\/democracia-demografia-y-la-division-este-oeste-en-europa\/\">escuchamos las explicaciones de algunos intelectuales como Ivan Krastev<\/a>, que intentaron instruirnos sobre la complejidad y las contradicciones de los acontecimientos de esos pueblos y los peligros que supon\u00edan tambi\u00e9n para nosotros, los occidentales, pero con condescendencia y un poco de fastidio. Al fin y al cabo, nos dijimos que esas personas simplemente ten\u00edan que adaptarse. Nos comportamos como aquellos piamonteses y lombardos de Italia que, despu\u00e9s de 1860, creyeron que la gesta de Garibaldi s\u00f3lo significaba una naci\u00f3n m\u00e1s grande, no una naci\u00f3n profundamente diferente. La agresi\u00f3n rusa contra Ucrania es una se\u00f1al de alarma. Ya no es posible concebir una pol\u00edtica hacia Rusia, actualmente nuestra principal prueba de pol\u00edtica exterior, sin tener plenamente en cuenta lo que piensan los pa\u00edses b\u00e1lticos, Polonia, otros pa\u00edses del Este e incluso los escandinavos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Despu\u00e9s de la ampliaci\u00f3n, nos comportamos como aquellos piamonteses y lombardos de Italia que, despu\u00e9s de 1860, creyeron que la gesta de Garibaldi s\u00f3lo significaba una naci\u00f3n m\u00e1s grande, no una naci\u00f3n profundamente diferente. La agresi\u00f3n rusa contra Ucrania es una se\u00f1al de alarma. <\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Una dificultad similar surge al tratar la larga lista de pa\u00edses de los Balcanes Occidentales, a los que ahora se han a\u00f1adido Ucrania, Moldavia y Georgia como candidatos a la adhesi\u00f3n. No cabe duda de que hay que tener muy en cuenta las lecciones de los errores cometidos en la \u00faltima ampliaci\u00f3n. Los plazos objetivos exigidos por la complejidad de los problemas concretos chocan con unas expectativas emocionales cada vez mayores, que corren el riesgo de producir c\u00edrculos viciosos que imposibilitan la soluci\u00f3n de los problemas m\u00e1s importantes, los problemas pol\u00edticos. Hace unos a\u00f1os, por iniciativa de Francia, se decidi\u00f3 adoptar un m\u00e9todo diferente, m\u00e1s flexible y progresivo, que pusiera en primer plano la gesti\u00f3n pol\u00edtica de la adhesi\u00f3n y permitiera formas graduales de ingreso a la Uni\u00f3n seg\u00fan el grado de madurez pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Un proceso estimulante y reversible. \u00c9se era sin duda el camino correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>En su discurso en Estrasburgo, Macron propuso dar a este proceso una forma institucional creando una \u00abcomunidad pol\u00edtica\u00bb, una especie de c\u00edrculo exterior de la Uni\u00f3n. El valor simb\u00f3lico de esta propuesta, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/05\/09\/la-europa-de-las-siete-uniones\/\">que en Italia tambi\u00e9n formula Enrico Letta<\/a>, es innegable. Pero antes de emprender ese camino, conviene preguntarse cu\u00e1les son las verdaderas ventajas de superponer una estructura institucional com\u00fan a un proceso pol\u00edtico necesariamente diferenciado. En la pr\u00e1ctica, corre el riesgo de ser la t\u00edpica \u00abmala buena idea\u00bb y de tener m\u00e1s desventajas que ventajas. Una instituci\u00f3n requiere un largo debate sobre sus estructuras y corre el riesgo de convertirse r\u00e1pidamente en una m\u00e1quina pesada y burocr\u00e1tica. La experiencia de la \u00abUni\u00f3n Mediterr\u00e1nea\u00bb deber\u00eda habernos ense\u00f1ado algo. Los riesgos pol\u00edticos son m\u00e1s graves. Los pa\u00edses candidatos se encuentran casi todos en situaciones muy diferentes, con aspiraciones y problemas muy distintos. Una instituci\u00f3n com\u00fan lleva impl\u00edcita la exigencia de gestionarlas de forma unificada y coordinada. Dos ejemplos bastan para ilustrar los peligros. \u00bfQu\u00e9 hacer con Turqu\u00eda, un pa\u00eds muy importante pero que sabemos que es muy dif\u00edcil para Europa? Su candidatura es quiz\u00e1s la m\u00e1s antigua, pero todo el mundo, desde Ankara hasta Estocolmo, sabe que ahora no tiene ninguna posibilidad de hacerse realidad. \u00bfC\u00f3mo es posible poner a Ucrania y a Serbia, hist\u00f3ricamente aliada y todav\u00eda muy cercana a Rusia, en la misma instituci\u00f3n, que por definici\u00f3n est\u00e1 destinada a ser \u00abpol\u00edtica\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos dicho que la pareja franco-alemana sigue siendo esencial para que Europa avance. Tras un largo periodo de un proceso dirigido por la prudencia alemana, un poco de decisi\u00f3n francesa no viene mal. Sin embargo, el liderazgo requiere no s\u00f3lo plantear objetivos, sino tambi\u00e9n y sobre todo obtener el consenso necesario para alcanzarlos. Hay que reconocer que la dificultad de conciliar el valor supremo de la unidad de los 27 con la posibilidad de permitir el avance de algunas vanguardias es mayor que antes. La crisis del euro nos ha hecho redescubrir la necesidad de dar espacio a otros grandes pa\u00edses como Italia y Espa\u00f1a; pero ni siquiera esto es suficiente. Como hemos dicho, la crisis ucraniana hace imposible una pol\u00edtica exterior en la que Polonia y los Estados b\u00e1lticos no desempe\u00f1en un papel central. Esta nueva centralidad de Polonia, que objetivamente no es f\u00e1cil de gestionar, tiene la ventaja de introducir una cu\u00f1a importante entre Polonia y Hungr\u00eda, los dos principales problemas para la cuesti\u00f3n del Estado de derecho.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Tras un largo periodo de un proceso dirigido por la prudencia alemana, un poco de decisi\u00f3n francesa no viene mal. Sin embargo, el liderazgo requiere no s\u00f3lo plantear objetivos, sino tambi\u00e9n y sobre todo obtener el consenso necesario para alcanzarlos.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya no es posible pensar s\u00f3lo en t\u00e9rminos de \u00abgrandes pa\u00edses\u00bb. Agrupaciones como el llamado grupo \u00abfrugal\u00bb, desde los Pa\u00edses Bajos hasta los escandinavos, pasando por Austria, no son s\u00f3lo, como algunos piensan con fastidio y desprecio, una consecuencia del rigorismo alem\u00e1n, sino la manifestaci\u00f3n de una voluntad de existir. En cambio, frente a esta complejidad, se leen en los medios de comunicaci\u00f3n an\u00e1lisis sumamente arrogantes que, refiri\u00e9ndose a Alemania, Francia, Italia y Espa\u00f1a, hablan de \u00abla Europa que cuenta\u00bb. La prudencia alemana de la era de Angela Merkel fue a veces excesiva, pero tambi\u00e9n se inspir\u00f3 en la conciencia impuesta por la historia y la geograf\u00eda de la necesidad de tener en cuenta todas las variables del juego europeo. Ser\u00eda bueno que algo de este sentido de la complejidad cruzara el Rin y los Alpes y llegara tambi\u00e9n a Par\u00eds y Roma. En Europa, el liderazgo es como un quitanieves. En caso de fuertes nevadas, si el quitanieves no est\u00e1 o si avanza muy lentamente, la nieve se acumula y la carretera queda bloqueada. Sin embargo, si la velocidad a la que se mueve es mayor que la potencia con la que puede despejar el terreno, \u00e9l mismo quedar\u00e1 atrapado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La paradoja es conocida y comprobada: mientras parece incapaz de provocar un cambio estructural, la Uni\u00f3n reacciona mejor y m\u00e1s r\u00e1pido ante las crisis. 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