{"id":44038,"date":"2024-09-12T00:32:06","date_gmt":"2024-09-11T22:32:06","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=44038"},"modified":"2024-09-12T22:30:52","modified_gmt":"2024-09-12T20:30:52","slug":"de-mi-encuentro-con-pinochet-a-los-nuevos-profetas-del-caos-una-conversacion-con-bruno-patino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/09\/12\/de-mi-encuentro-con-pinochet-a-los-nuevos-profetas-del-caos-una-conversacion-con-bruno-patino\/","title":{"rendered":"De Pinochet a los nuevos profetas del caos, una conversaci\u00f3n con Bruno Patino"},"content":{"rendered":"\n
Escrib\u00ed este libro sobre un hecho que ocurri\u00f3 hace 30 a\u00f1os \u2014aunque hoy mucha gente haya olvidado a Pinochet\u2014 por la fascinaci\u00f3n que podemos tener por la fuerza bruta. Por el poder ejercido con brutalidad. Por mi edad y mis ra\u00edces, desde adolescente, Pinochet representaba para m\u00ed la encarnaci\u00f3n del mal absoluto en pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n
Cuando me destinaron a Chile, trat\u00e9 de comprender la historia nacional visitando los lugares que a\u00fan conservan las cicatrices de la represi\u00f3n, que se pueden ver en el libro. Visit\u00e9 todos esos lugares. Y, al mismo tiempo, quer\u00eda, tanto por mi trabajo como para satisfacer esta fascinaci\u00f3n particular, acercarme al dictador, verlo. Dio la casualidad de que, cada ma\u00f1ana, su caravana pasaba por delante de mi ventana, y yo la observaba cada ma\u00f1ana, como un ritual casi macabro. En cierto modo, este paso era un recordatorio diario de su presencia.<\/p>\n\n\n\n
As\u00ed que cada d\u00eda me dec\u00eda que a\u00fan ten\u00eda que acercarme a lo que para m\u00ed era el mal absoluto. No se trataba de complacerme, sino quiz\u00e1 de tranquilizarme. Quer\u00eda acercarme al mal absoluto para que nos di\u00e9ramos cuenta de lo ajenos que somos a \u00e9l, de lo diferente que es de nosotros mismos. Obviamente, es m\u00e1s complicado que eso, y eso es lo que quer\u00eda contar en este libro.<\/p>\n\n\n\n Quer\u00eda acercarme al mal absoluto para que nos di\u00e9ramos cuenta de lo ajenos que somos a \u00e9l, de lo diferente que es de nosotros mismos.<\/p>Bruno Patino<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Por supuesto, fue ante todo la imagen y la representaci\u00f3n del dictador lo que me interes\u00f3. De hecho, las fotos son el punto de partida. Empec\u00e9 con dos fotos, tres en realidad: por un lado, las dos fotos del Che, una tomada por Korda, que hoy adorna todas las camisetas; y la otra foto que obsesion\u00f3 a mi generaci\u00f3n, la del Che muerto en la escuela de Vallegrande, que se parece a las representaciones de Cristo en su mortaja. Luego est\u00e1 la famosa foto que adorna la portada del libro, la imagen de Pinochet tomada por Gerretsen en 1973, justo despu\u00e9s del golpe de Estado, con sus famosas gafas oscuras. A\u00f1os m\u00e1s tarde, vendr\u00edan las gafas oscuras de Jaruzelski… Seguir\u00edan otras figuras. Pero durante muchos a\u00f1os, la representaci\u00f3n del dictador fue Pinochet: un tipo con gafas oscuras, bigote y una sonrisa desagradable.<\/p>\n\n\n\n Somos seres de representaci\u00f3n y, por tanto, para nosotros, la encarnaci\u00f3n del mal absoluto en pol\u00edtica se basa en esa representaci\u00f3n. De ah\u00ed me viene el apodo de \u00abel diablo\u00bb. Es una representaci\u00f3n que ha adquirido un estatuto casi mitol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n Es una muy buena pregunta. El libro surgi\u00f3 de un art\u00edculo que escrib\u00ed para La Revue Tocqueville<\/em> titulado \u00abL’\u00e9mergence du caudillo num\u00e9rique\u00bb, basado en el libro de Sergei Guriev Spin Dictators<\/em>. B\u00e1sicamente, se trataba de decir que hoy ya no es la fuerza lo que cuenta, sino la influencia sobre las almas y los comportamientos. Es cierto que hay un lado obsoleto en el dictador de viejo cu\u00f1o que puede representar Pinochet: asume una representaci\u00f3n brutal, asume en exceso la representaci\u00f3n del s\u00e1trapa. Aunque este modelo pueda seguir existiendo en muchos lugares, puede parecer un poco anacr\u00f3nico comparado con la forma en que los aut\u00f3cratas actuales ejercen el poder: manipulando en lugar de coaccionando.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, aunque la representaci\u00f3n del mal absoluto en pol\u00edtica pueda haber cambiado debido a los m\u00e9todos utilizados \u2014m\u00e9todos de influencia, etc.\u2014, el hecho es que nuestra fascinaci\u00f3n no ha cambiado. Puede que incluso haya aumentado. En consecuencia, las representaciones han cambiado totalmente en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n Las representaciones de la brutalidad en la pol\u00edtica nos atraen ahora m\u00e1s como partners-in-crime<\/em> que mediante el uso de la coerci\u00f3n vertical. Soy muy consciente de que esta representaci\u00f3n est\u00e1 hoy algo obsoleta, aunque sigue existiendo. Como digo en un momento del libro, un mat\u00f3n sigue siendo un mat\u00f3n, y el misterio del poder absoluto permanece, aunque hoy no se represente de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n Las representaciones de la brutalidad en la pol\u00edtica nos atraen ahora m\u00e1s como partners-in-crime<\/em> que mediante el uso de la coerci\u00f3n vertical.<\/p>Bruno Patino<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Por supuesto. Me habr\u00eda tranquilizado mucho ver una clara diferencia con nosotros en ese momento. Hubiera preferido que la tierra se abriera, que un rayo cruzara el cielo, que el cielo se oscureciera y que de repente no pudiera respirar, como en presencia del Emperador en La guerra de las galaxias<\/em>. En lugar de eso, me encontr\u00e9 cara a cara con un hombrecillo de metro sesenta y ocho, voz delgada y bigote blanco.<\/p>\n\n\n\n Es esa discrepancia lo que lo hace todo tan interesante. Todos mis amigos chilenos, despu\u00e9s del encuentro, me preguntaron c\u00f3mo era, si me hab\u00eda asustado. Pero como digo en el libro, tuve miedo de no tener miedo. Eso es lo que intento contar. Tengo la intuici\u00f3n de que estaba en los inicios de lo que nos est\u00e1 ocurriendo hoy; cuando seguimos, retuiteamos o nos burlamos de aquellos \u2014o con aquellos\u2014 que ahora ejercen el poder de una manera brutal.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, no son ajenos a nuestra naturaleza humana. En segundo lugar, no carecen de la capacidad de conmovernos emocionalmente. El jovenc\u00edsimo hombre que yo era entonces estaba convencido de que, aunque iba a estar aterrorizado, al mismo tiempo iba a ser un extra\u00f1o para el objeto de ese terror. Despu\u00e9s de un tiempo, empiezas a re\u00edrte con el dictador, cosa que es mucho m\u00e1s grave.<\/p>\n\n\n\n Yo dir\u00eda que ambas cosas. Desde un punto de vista emocional, te sientes vagamente decepcionado. Desde un punto de vista intelectual, cuando racionalizas el encuentro, es una lecci\u00f3n mucho mayor sobre la verdadera naturaleza, incluido el poder absoluto que puede esconderse detr\u00e1s de cualquier persona. Aunque, en este caso, no fuera cualquiera.<\/p>\n\n\n\n Tuve miedo de no tener miedo.<\/p>Bruno Patino<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En muchos sentidos, Pinochet es un ser humano mediocre. Sin embargo, lo mueve una fuerza que no es mediocre, ya sea la astucia, el cinismo absoluto, o la ambici\u00f3n mezclada con astucia. No es particularmente inteligente, ni muy carism\u00e1tico, pero la forma en que la marioneta se convirti\u00f3 en titiritero utilizando la fuerza y la brutalidad absoluta es notable. La violencia era la naturaleza misma de su proyecto pol\u00edtico<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Hasta 1973, fue efectivamente una especie de adepto que decidi\u00f3 participar en el golpe en el \u00faltimo momento. Pero entonces, la forma en que consigui\u00f3 obligar a los dem\u00e1s militares golpistas a obedecerlo demuestra que ese ser humano perfectamente corriente y mediocre hab\u00eda sido, sin embargo, determinado por una fuerza o algo bastante ins\u00f3lito. Es mediocre, pero no se le puede reducir a la mediocridad. Creo que muchos de los que lo redujeron a su mediocridad se arrepintieron amargamente.<\/p>\n\n\n\n Debray dice que el Che no era un hombre de palabras sino un hombre de im\u00e1genes. Pocas personas recuerdan lo que el Che escribi\u00f3, todo lo que queda es una imagen. Evidentemente, esto es bastante parad\u00f3jico, como si la revoluci\u00f3n hubiera necesitado im\u00e1genes sagradas para seguir animando a los vivos. Del mismo modo, creo que Pinochet manej\u00f3 su imagen para ayudar a establecer el poder que representaba.<\/p>\n\n\n\n Pinochet es mediocre, pero no se le puede reducir a su mediocridad. Creo que muchos de los que lo redujeron a su mediocridad se arrepintieron amargamente.<\/p>Bruno Patino<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La mejor prueba es que cuando intent\u00f3 cambiar su imagen en 1988 con su plebiscito para convertirse en el padre de la naci\u00f3n, no funcion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n Por un lado, tenemos una imagen que santifica al revolucionario que fue cualquier cosa menos un santo; por otro, una imagen que demoniza a un hombre viejo, ciertamente, pero a un individuo que fue un dictador brutal. En una palabra, una persona relativamente normal puede ser la fuente de un estallido de violencia absoluta, sin ser mala en s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n Conozco muy bien esas conversaciones. Me gustar\u00eda decir que R\u00e9gis Debray exagera hoy cuando dice que fue una entrevista horrible porque dio lecciones de marxismo a Allende. Cuando se lee la entrevista, es mucho menos caricaturesca de lo que dice y mucho menos condenable de lo que piensa.<\/p>\n\n\n\n Pero para responder a su pregunta, s\u00ed y no. Cuando Debray conoci\u00f3 a Allende, Debray ya era alguien: escribi\u00f3 R\u00e9volution dans la R\u00e9volution<\/em> y fue quiz\u00e1s uno de los primeros te\u00f3ricos, iba a decir, del marxismo-foquismo.<\/p>\n\n\n\n En aquella \u00e9poca, por lo que a m\u00ed respecta, no era nada y no pretend\u00eda ser nada. No pretend\u00eda ser interlocutor de Pinochet, aunque llegara a serlo y, por mi profesi\u00f3n, debiera serlo. Voy a ver a la Bestia. Pero resulta que, para mi gran sorpresa, va a hablar, incluso a hacer confesiones que nadie esperaba. Tambi\u00e9n hay que se\u00f1alar que Pinochet era cualquier cosa menos un intelectual, mientras que Allende, a pesar de todo, s\u00ed lo era.<\/a> Fue el periodista Pierre Kalfon, corresponsal de Le Monde<\/em> en 1973, quien, cuando Fidel y Mitterrand llegaron a Santiago casi al mismo tiempo, titul\u00f3 para Le Monde<\/em> \u00abMitterrand: el Allende franc\u00e9s\u00bb. En efecto, hay muchas similitudes entre Salvador Allende y Fran\u00e7ois Mitterrand.<\/p>\n\n\n\n Pinochet no evoca otra cosa que el modelo puro del caudillo convertido en dictador sanguinario. Intelectualmente, no es muy interesante. Lo interesante es tirar del hilo para encontrar las lecciones que indirectamente sigui\u00f3 de la escuela de guerra de Panam\u00e1, que dieron sus frutos. Entonces descubres su corpus ideol\u00f3gico sobre la seguridad nacional, la doctrina de seguridad nacional de la \u00e9poca. Tambi\u00e9n quer\u00eda ser polem\u00f3logo: he le\u00eddo uno o dos de sus escritos polemol\u00f3gicos y es un aburrimiento brutal. No soy polem\u00f3logo, pero se nota su relativa mediocridad.<\/p>\n\n\n\n En cuanto a la doctrina de seguridad nacional, fue mucho m\u00e1s desarrollada por otros dentro del ej\u00e9rcito. Y como no estaba cerca de la oligarqu\u00eda econ\u00f3mica, en realidad es un hombre astuto. En ciencia pol\u00edtica, a los que ganan en el \u00faltimo momento se les conoce como swing men<\/em>, y eso es lo que \u00e9l era.<\/p>\n\n\n\n En retrospectiva, por dos cosas. En primer lugar, por un comentario que hizo un soldado aquel d\u00eda al verme: le enviamos un beb\u00e9 al dictador. Ten\u00eda 25 a\u00f1os, y parec\u00eda m\u00e1s joven de lo que era. As\u00ed que creo que se sorprendi\u00f3 y, en cierto modo, levant\u00f3 la guardia. No se enfrentaba a M\u00f3nica Gonz\u00e1lez ni a Alan Riding, que entonces trabajaba para el New York Times<\/em>, o m\u00e1s tarde a John Lee Anderson, que hizo la \u00faltima entrevista a Pinochet.<\/p>\n\n\n\n Yo hice la pen\u00faltima entrevista; Lee Anderson hizo la \u00faltima en 1998 en Londres. Se enfrenta a un chico con un mal traje de lana, con su dict\u00e1fono, que lo mira. A cambio, Pinochet le pone la mano en el hombro y se lo masajea.<\/p>\n\n\n\n Por otra parte, la alegr\u00eda de la prensa escrita jug\u00f3 a mi favor: al principio, pens\u00e9 que s\u00f3lo dispondr\u00eda de quince minutos, as\u00ed que quise hacer todas mis preguntas enseguida. En cambio, me aconsejaron que adoptara otra estrategia: jugar como en un casino. Era 1992, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda ca\u00eddo en 1991, el Muro hab\u00eda ca\u00eddo en 1989, Pinochet siempre hab\u00eda hablado de comunismo y, como dec\u00eda ser geopol\u00edtico y polem\u00f3logo, empec\u00e9 pregunt\u00e1ndole por la nueva situaci\u00f3n geopol\u00edtica. Por supuesto, a nadie le interes\u00f3, ni a los lectores ni a m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n Pero Pinochet contest\u00f3 durante casi diez minutos y cuando lleg\u00f3 el ayuda de campo para decirle que ten\u00eda que terminar, lo despidi\u00f3, indic\u00e1ndole que iba a durar m\u00e1s, mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n Son las 17:30, la entrevista empez\u00f3 con retraso.<\/em> Llaman a la puerta del despacho.<\/em> Le indican discretamente que es la hora.<\/em> Con un gesto de la mano, Bruno Patino responde: \u00abNo, no, cambiemos la cita\u00bb.<\/em> La puerta se cierra y se hace el silencio.<\/em><\/p>\n\n\n\n\u00bfSer\u00eda justo decir que, m\u00e1s que el personaje en s\u00ed, fue su imagen, su representaci\u00f3n, lo que primero le interes\u00f3?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEsta historia forma parte de una \u00e9poca de representaci\u00f3n diferente de la que conocemos ahora?<\/h3>\n\n\n\n
En el libro, vemos un cambio casi inmediato en la representaci\u00f3n cuando por fin se encuentra con el dictador. Nos cuenta que hab\u00eda una brecha entre la imagen que ten\u00eda de \u00e9l \u2014y que sin duda ten\u00edan muchos chilenos\u2014 y la realidad. Usted describe as\u00ed esta discrepancia: \u00abEl mundo no se hab\u00eda abierto con la aparici\u00f3n del general: era su banalidad la que causaba terror\u00bb.<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfDir\u00eda que al principio hay una cierta decepci\u00f3n al descubrir esa \u00abbanalidad\u00bb o, por el contrario, es precisamente en ese momento cuando se vuelve interesante?<\/h3>\n\n\n\n
B\u00e1sicamente, demuestra que no s\u00f3lo se trata de un ser humano, sino tambi\u00e9n de un hombre con una carrera militar bastante mediocre.<\/h3>\n\n\n\n
En este juego de espejos falsos entre la imagen del Che y la de Pinochet que usted menciona, hay una especie de quiasmo que se crea entre la santificaci\u00f3n que no necesariamente pretend\u00eda el Che y la imagen del hombre fuerte que Pinochet proyectaba a prop\u00f3sito. En ambos casos, \u00bfno simplifican estas representaciones una realidad m\u00e1s compleja?<\/h3>\n\n\n\n
Ha mencionado a Debray: leyendo su libro, es casi imposible no pensar en sus conversaciones con Allende. \u00bfTen\u00eda en mente este paralelismo cuando escrib\u00eda?<\/h3>\n\n\n\n
La entrevista con Pinochet deb\u00eda durar quince minutos, pero al final dura mucho m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo se explica esto?<\/h3>\n\n\n\n