{"id":42824,"date":"2024-08-19T10:26:00","date_gmt":"2024-08-19T08:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=42824"},"modified":"2024-08-23T22:46:18","modified_gmt":"2024-08-23T20:46:18","slug":"medio-pan-y-un-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/08\/19\/medio-pan-y-un-libro\/","title":{"rendered":"Medio pan, y un libro"},"content":{"rendered":"\n

En este discurso pronunciado por Federico Garc\u00eda Lorca en la inauguraci\u00f3n de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros en la provincia de Granada, en septiembre de 1931, el poeta andaluz afirma la primac\u00eda de la cultura \u2014en sentido universalista\u2014 sobre los imperativos socioecon\u00f3micos, y la ardiente necesidad de su difusi\u00f3n a trav\u00e9s de la lectura, en todas partes y por todos. Un recordatorio de verdades elementales, una exhortaci\u00f3n a seguir leyendo, en un discurso ciertamente actual, pero rico en la afirmaci\u00f3n, unos a\u00f1os adelantada a su tiempo, de que asesinando a un hombre no se mata su esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n

Para acompa\u00f1ar este texto, adem\u00e1s de unos breves comentarios, nos hemos permitido unas cuantas sugerencias de lecturas complementarias, que van de lo erudito a lo mainstream, un eclecticismo que nos parece acorde con el esp\u00edritu de la alocuci\u00f3n lorquiana.<\/p>\n\n\n\n

Queridos paisanos y amigos:<\/p>\n\n\n\n

Antes que nada yo debo deciros que no hablo sino que leo. Y no hablo, porque lo mismo que le pasaba a Gald\u00f3s y en general, a todos los poetas y escritores nos pasa, estamos acostumbrados a decir las cosas pronto y de una manera exacta, y parece que la oratoria es un g\u00e9nero en el cual las ideas se diluyen tanto que s\u00f3lo queda una m\u00fasica agradable, pero lo dem\u00e1s se lo lleva el viento.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Siempre todas mis conferencias son le\u00eddas, lo cual indica mucho m\u00e1s trabajo que hablar, pero al fin y al cabo, la expresi\u00f3n es mucho m\u00e1s duradera porque queda escrita y mucho m\u00e1s firme puesto que puede servir de ense\u00f1anza a las gentes que no oyen o no est\u00e1n presentes aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n

Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920) fue un novelista realista en el coraz\u00f3n de la literatura espa\u00f1ola del siglo XIX y principios del XX con sus Episodios nacionales<\/em>. Comparado a veces con Dickens, es c\u00e9lebre sobre todo por su retrato aut\u00e9ntico de la Espa\u00f1a popular de su \u00e9poca y su fiel retranscripci\u00f3n de su forma de hablar.<\/p>\n\n\n\n

Tengo un deber de gratitud con este hermoso pueblo donde nac\u00ed y donde transcurri\u00f3 mi dichosa ni\u00f1ez por el inmerecido homenaje de que he sido objeto al dar mi nombre a la antigua calle de la iglesia. Todos pod\u00e9is creer que os lo agradezco de coraz\u00f3n, y que yo cuando en Madrid o en otro sitio me preguntan el lugar de mi nacimiento, en encuestas period\u00edsticas o en cualquier parte, yo digo que nac\u00ed en Fuente Vaqueros para que la gloria o la fama que haya de caer en m\u00ed caiga tambi\u00e9n sobre este simpatiqu\u00edsimo, sobre este modern\u00edsimo, sobre este jugoso y liberal pueblo de la Fuente. Y sabed todos que yo inmediatamente hago su elogio como poeta y como hijo de \u00e9l, porque en toda la vega de Granada, y no es pasi\u00f3n, no hay otro pueblo m\u00e1s hermoso, ni m\u00e1s rico, ni con m\u00e1s capacidad emotiva que este pueblecito. No quiero ofender a ninguno de los bellos pueblos de la vega de Granada, pero yo tengo ojos en la cara y la suficiente inteligencia para decir el elogio de mi pueblo natal.<\/p>\n\n\n\n

El cambio de nombre de una calle anteriormente asociada a un edificio religioso cat\u00f3lico formaba parte del anticlericalismo de la Segunda Rep\u00fablica Espa\u00f1ola y del gobierno de Manuel Aza\u00f1a, que permiti\u00f3 la quema de varios conventos en Sevilla en 1931. Aunque sensible a las ideas socialistas y asesinado por las milicias franquistas en 1936, Garc\u00eda Lorca no era una figura anticlerical. Rechazando toda etiqueta pol\u00edtica, poco antes de su muerte se declar\u00f3 \u00abcat\u00f3lico, anarquista, comunista, libertario, tradicionalista y mon\u00e1rquico\u00bb, es decir, menos incoherente o indiferente que sensible a todas las vertientes del ser espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n

Est\u00e1 edificado sobre el agua. Por todas partes cantan las acequias y crecen los altos chopos donde el viento hace sonar sus m\u00fasicas suaves en el verano. En su coraz\u00f3n tiene una fuente que mana sin cesar y por encima de sus tejados asoman las monta\u00f1as azules de la vega, pero lejanas, apartadas, como si no quisieran que sus rocas llegaran aqu\u00ed donde una tierra muelle y riqu\u00edsima hace florecer toda clase de frutos.<\/p>\n\n\n\n

La importancia del agua es un topos <\/em>sobre el Islam medieval y la civilizaci\u00f3n \u00e1rabe-andalus\u00ed en particular: v\u00e9ase Patrice Cressier, \u00abPrendre les eaux en Al-Andalus\u00bb, M\u00e9di\u00e9vales <\/em>43, 2002, pp. 41-54, y Pierre Guichard, \u00abL’eau dans le monde musulman m\u00e9di\u00e9val\u00bb, Travaux de la Maison de l’Orient<\/em> 3, 1982, pp. 117-124. Patrice Cressier tambi\u00e9n ha editado una obra colectiva sobre La Ma\u00eetrise de l’eau en Al-Andalus<\/em>, publicada por la Casa de Vel\u00e1zquez en 2006.<\/p>\n\n\n\n

El car\u00e1cter de sus habitantes es caracter\u00edstico entre los pueblos lim\u00edtrofes. Un muchacho de Fuente Vaqueros se reconoce entre mil. All\u00ed le ver\u00e9is garboso, con el sombrero echado hacia atr\u00e1s, dando manotazos y \u00e1gil en la conversaci\u00f3n y en la elegancia. Pero ser\u00e1 el primero, en un grupo de forasteros, en admitir una idea moderna o en secundar un movimiento noble.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Una muchacha de la Fuente la conocer\u00e9is entre mil por su sentido de la gracia, por su viveza, por su af\u00e1n de elegancia y superaci\u00f3n.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Y es que los habitantes de este pueblo tienen sentimientos art\u00edsticos nativos bien palpables en las personas que han nacido de \u00e9l. Sentimiento art\u00edstico y sentido de la alegr\u00eda que es tanto como decir sentido de la vida.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Muchas veces he observado, que al entrar en este pueblo hay como un clamor, un estremecimiento que mana de la parte m\u00e1s \u00edntima de \u00e9l. Un clamor, un ritmo, que es af\u00e1n social y comprensi\u00f3n humana. Yo he recorrido cientos y cientos de pueblecitos como \u00e9ste, y he podido estudiar en ellos una melancol\u00eda que nace no solamente de la pobreza, sino tambi\u00e9n de la desesperanza y de la incultura. Los pueblos que viven solamente apegados a la tierra tienen \u00fanicamente un sentimiento terrible de la muerte sin que haya nada que eleve hacia d\u00edas claros de risa y aut\u00e9ntica paz social.<\/p>\n\n\n\n

Es inevitable recordar al Maurice Barr\u00e8s de La Terre et les Morts<\/em>, una conferencia pronunciada en 1899 ante la Ligue de la patrie fran\u00e7aise y reeditada recientemente (2016) por \u00c9ditions de l’Herne. V\u00e9ase Maud Hilaire Schenker, \u00abLe nationalisme de Barr\u00e8s : moi, la terre et les morts\u00bb, Paroles gel\u00e9es<\/em> 23 (1), 2007. Hay que recordar que el imaginario nacional de Barr\u00e8s no se limita a Francia, y que escribi\u00f3 un Voyage en Espagne<\/em> eminentemente t\u00f3pico, que defini\u00f3 como \u00absangre, placer y muerte\u00bb. Cf. Bartolom\u00e9 Bennassar, Le Voyage en Espagne<\/em>, Par\u00eds, Robert Laffont, 1998.<\/p>\n\n\n\n

Fuente Vaqueros tiene ganado eso. Aqu\u00ed hay un anhelo de alegr\u00eda o sea de progreso o sea de vida. Y por lo tanto af\u00e1n art\u00edstico, amor a la belleza y a la cultura.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Yo he visto a muchos hombres de otros campos volver del trabajo a sus hogares, y llenos de cansancio, se han sentado quietos, como estatuas, a esperar otro d\u00eda y otro y otro, con el mismo ritmo, sin que por su alma cruce un anhelo de saber. Hombres esclavos de la muerte sin haber vislumbrado siquiera las luces y la hermosura a que llega el esp\u00edritu humano. Porque en el mundo no hay m\u00e1s que vida y muerte y existen millones de hombres que hablan, viven, miran, comen, pero est\u00e1n muertos. M\u00e1s muertos que las piedras y m\u00e1s muertos que los verdaderos muertos que duermen su sue\u00f1o bajo la tierra, porque tienen el alma muerta. Muerta como un molino que no muele, muerta porque no tiene amor, ni un germen de idea, ni una fe, ni un ansia de liberaci\u00f3n, imprescindible en todos los hombres para poderse llamar as\u00ed. Es \u00e9ste uno de los programas, queridos amigos m\u00edos, que m\u00e1s me preocupan en el presente momento.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier \u00edndole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que \u00e9l quiere no se encuentren all\u00ed. ‘Lo que le gustar\u00eda esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espect\u00e1culo sino a trav\u00e9s de una leve melancol\u00eda. \u00c9sta es la melancol\u00eda que yo siento, no por la gente de mi casa, que ser\u00eda peque\u00f1o y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Motivo central de la poes\u00eda lorquiana. Cf. Jocelyne Aub\u00e9-Bourligueux, Lorca ou la Sublime M\u00e9lancolie<\/em>, Par\u00eds, \u00c9ditions Aden, 2008.<\/p>\n\n\n\n

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aqu\u00ed honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.<\/a><\/p>\n\n\n\n

No s\u00f3lo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pedir\u00eda un pan, sino que pedir\u00eda medio pan y un libro. Y yo ataco desde aqu\u00ed violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones econ\u00f3micas sin nombrar jam\u00e1s las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien est\u00e1 que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del esp\u00edritu humano porque lo contrario es convertirlos en m\u00e1quinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organizaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n

Sobre la tradici\u00f3n de lucha social y anarquismo agrario espec\u00edfica de Andaluc\u00eda a finales del siglo XIX y principios del XX, v\u00e9ase Eric Hobsbawm, Primitive Rebels<\/em> (1959) y, por ejemplo, John Corbin, \u00abEl anarquismo andaluz: perspectiva desde la antropolog\u00eda social\u00bb, Revista de antropolog\u00eda social<\/em> 2, 1993, pp. 73-104. Las utop\u00edas y distop\u00edas de la Europa de entreguerras se hicieron eco en Andaluc\u00eda de un viejo h\u00e1bito de revuelta campesina sobre un fondo de latifundio heredado, se dice, de la \u00e9poca romana.<\/p>\n\n\n\n

Desde principios de este siglo, se ha vuelto a poner de moda la idea de necesidades y demandas culturales m\u00e1s que socioecon\u00f3micas. Para un diagn\u00f3stico relativamente temprano, v\u00e9ase Alain Touraine, Un Nouveau Paradigme<\/em>, Par\u00eds, Fayard, 2005.<\/p>\n\n\n\n

Yo tengo mucha m\u00e1s l\u00e1stima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre f\u00e1cilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agon\u00eda porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n esos libros?<\/p>\n\n\n\n

A principios del siglo XX, s\u00f3lo 6 millones de los 14 millones de habitantes de Espa\u00f1a sab\u00edan leer y escribir. V\u00e9ase Jean-Fran\u00e7ois Botrel, Libros y lectores en la Espa\u00f1a del siglo XX<\/em>, Rennes, JFB, 2008.<\/p>\n\n\n\n

\u00a1Libros! \u00a1Libros! Hace aqu\u00ed una palabra m\u00e1gica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que deb\u00edan los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fi\u00f3dor Dostoyevski, padre de la revoluci\u00f3n rusa mucho m\u00e1s que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, y ped\u00eda socorro en carta a su lejana familia, s\u00f3lo dec\u00eda: ‘\u00a1Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Ten\u00eda fr\u00edo y no ped\u00eda fuego, ten\u00eda terrible sed y no ped\u00eda agua: ped\u00eda libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n. Porque la agon\u00eda f\u00edsica, biol\u00f3gica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o fr\u00edo, dura poco, muy poco, pero la agon\u00eda del alma insatisfecha dura toda la vida.<\/p>\n\n\n\n

La obra de Dostoievski fue recibida en Espa\u00f1a por autores miembros de la \u00abgeneraci\u00f3n de 1898\u00bb, como Miguel de Unamuno y P\u00edo Baroja, que fueron importantes fuentes de influencia para Garc\u00eda Lorca. Cf. Jordi Morillas Esteban, \u00abF. M. Dostoievski en Espa\u00f1a\u00bb, Mundo eslavo<\/em> 10, 2011, p. 119-143.<\/p>\n\n\n\n

Ya ha dicho el gran Men\u00e9ndez Pidal, uno de los sabios m\u00e1s verdaderos de Europa, que el lema de la Rep\u00fablica debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque s\u00f3lo a trav\u00e9s de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.<\/p>\n\n\n\n

Aqu\u00ed encontramos la ant\u00edfona de la generaci\u00f3n de 1898 -P\u00edo Baroja, Unamuno, Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n, Rub\u00e9n Dar\u00edo, etc.-. Marcados por la cat\u00e1strofe de 1898 (la Guerra de Cuba y la p\u00e9rdida de los \u00faltimos jirones del imperio colonial espa\u00f1ol en Am\u00e9rica, el Pac\u00edfico y Asia), estos autores abanderaron una \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb nacional basada en la cultura tanto o m\u00e1s que en el progreso material; vascos, andaluces y gallegos, hicieron de Castilla su fuente de juventud, pero una Castilla explorada y visitada, patrimonializada, redescubierta desde fuera.<\/p>\n\n\n\n

Y no olvid\u00e9is que lo primero de todo es la luz. Que es la luz obrando sobre unos cuantos individuos lo que hace los pueblos, y que los pueblos vivan y se engrandezcan a cambio de las ideas que nacen en unas cuantas cabezas privilegiadas, llenas de un amor superior hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n

Como afirma Edgar Morin al comienzo de su Voie : pour l’avenir de l’Humanit\u00e9<\/em> (Par\u00eds, Fayard, 2011), citando a la antrop\u00f3loga Margaret Mead, \u00abno dudemos nunca de que un peque\u00f1o grupo de individuos conscientes y comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, as\u00ed es como ha ocurrido siempre\u00bb. Vanguardias, o el elogio de la fragilidad\u2026<\/p>\n\n\n\n

Por eso \u00a1no sab\u00e9is qu\u00e9 alegr\u00eda tan grande me produce el poder inaugurar la biblioteca p\u00fablica de Fuente Vaqueros! Una biblioteca que es una reuni\u00f3n de libros agrupados y seleccionados, que es una voz contra la ignorancia; una luz perenne contra la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n

M\u00e1s all\u00e1 de los lugares comunes, el mundo hisp\u00e1nico de los siglos XIX y XX es rico en autores que trataron de hacer de la educaci\u00f3n y la lectura el fundamento de una cultura c\u00edvica compartida. Pensamos en particular en la inagotable obra del argentino Domingo Faustino Sarmiento, entre las d\u00e9cadas de 1840 y 1880. La obra de Garc\u00eda Lorca tiene una laguna: retoma ideas con un buen siglo de antig\u00fcedad, el canto del cisne de una utop\u00eda c\u00edvico-literaria ya moribunda, pero en una Espa\u00f1a todav\u00eda en proceso de alfabetizaci\u00f3n unos veinte a\u00f1os antes de que el norte de Europa entrara en el proceso de masificaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior. Esto puede verse como uno de los varios signos del \u00abretraso\u00bb de Espa\u00f1a, o como el efecto de su posici\u00f3n semiperif\u00e9rica en un sistema-mundo que, sin embargo, es bastante decisivo. V\u00e9ase Jordi Nadal y Carles Sudri\u00e1, \u00abLa controverse sur le retard \u00e9conomique de l’Espagne\u00bb, Revue d’histoire moderne et contemporaine<\/em>, vol.41 (2), 1994, pp. 329-352, e Immanuel Wallerstein, The Modern World System III<\/em>, San Diego, Academic Press, 1989.<\/p>\n\n\n\n

Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces, un pueblo est\u00e1 dormido como el agua de un estanque en d\u00eda sin viento. Ni el m\u00e1s leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los p\u00e1jaros est\u00e1n inm\u00f3viles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Ver\u00e9is una explosi\u00f3n de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, de ondas redondas que se dilatan atropell\u00e1ndose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Ver\u00e9is un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los p\u00e1jaros que dorm\u00edan en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un d\u00eda sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y ense\u00f1arle nuevos horizontes de superaci\u00f3n y concordia.<\/a><\/p>\n\n\n\n

\u00a1Y cu\u00e1nto esfuerzo ha costado al hombre producir un libro! \u00a1Y qu\u00e9 influencia tan grande ejercen, han ejercido y ejercer\u00e1n en el mundo! Ya lo dijo el sagac\u00edsimo Voltaire: Todo el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: la Biblia, el Cor\u00e1n, las obras de Confucio y de Zoroastro. Y el alma y el cuerpo, la salud, la libertad y la hacienda se supeditan y dependen de aquellas grandes obras. Y yo a\u00f1ado: todo viene de los libros. La Revoluci\u00f3n Francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau, y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro; de El capital<\/em>, de Carlos Marx.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Pero antes de que el hombre pudiese construir libros para difundirlos, \u00a1qu\u00e9 drama tan largo y qu\u00e9 lucha ha tenido que sostener! Los primeros hombres hicieron libros de piedra, es decir escribieron los signos de sus religiones sobre las monta\u00f1as. No teniendo otro modo, grabaron en las rocas sus anhelos con esta ansia de inmortalidad, de sobrevivir, que es lo que diferencia al humano de la bestia. Luego emplearon los metales. Aar\u00f3n, sacerdote milenario de los hebreos, hermano de Mois\u00e9s, llevaba una tabla de oro sobre el pecho con inscripciones, y las obras del poeta griego primitivo Hes\u00edodo, que vio a las nueve musas bailar sobre las cumbres del monte Helic\u00f3n, se escribieron sobre l\u00e1minas de plomo. M\u00e1s tarde los caldeos y los asirios ya escribieron sus c\u00f3dices y los hechos de su historia sobre ladrillos, pasando sobre \u00e9stos un punz\u00f3n antes de que se secasen. Y tuvieron grandes bibliotecas de tablas de arcilla, porque ya eran pueblos adelantados, estupendos astr\u00f3nomos, los primeros que hicieron altas torres y se dedicaron al estudio de la b\u00f3veda celeste.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Los egipcios, adem\u00e1s de escribir en las puertas de sus prodigiosos templos, escribieron sobre unas largas tiras vegetales llamadas papiros, que enrollaban. Aqu\u00ed empieza el libro propiamente dicho. Como el Egipto prohibiera la exportaci\u00f3n de esta materia vegetal, y deseando las gentes de la ciudad de P\u00e9rgamo tener libros y una biblioteca, se les ocurri\u00f3 utilizar las pieles secas de los animales para escribir sobre ellas, y entonces nace el pergamino, que en poco tiempo venci\u00f3 al papiro y se utiliza ya como \u00fanica materia para hacer libros, hasta que se descubre el papel.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Mientras cuento esto de manera tan breve, no olvidar que entre hecho y hecho hay muchos siglos; pero el hombre sigue luchando con las u\u00f1as, con los ojos, con la sangre, por eternizar, por difundir, por fijar el pensamiento y la belleza.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Cuando a Egipto se le ocurre no vender papiros porque los necesitan o porque no quieren, \u00bfqui\u00e9n pasa en P\u00e9rgamo noches y a\u00f1os enteros de luchas hasta que se le ocurre escribir en piel seca de animal?, \u00bfqu\u00e9 hombre o qu\u00e9 hombres son estos que en medio del dolor buscan una materia donde grabar los pensamientos de los grandes sabios y poetas? No es un hombre ni son cien hombres. Es la humanidad entera la que les empujaba misteriosamente por detr\u00e1s.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Entonces, una vez ya con pergamino, se hace la gran biblioteca de P\u00e9rgamo, verdadero foco de luz en la cultura cl\u00e1sica. Y se escriben los grandes c\u00f3dices. Diodoro de Sicilia dice que los libros sagrados de los persas ocupaban en pergaminos nada menos que mil doscientas pieles de buey.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Toda Roma escrib\u00eda en pergaminos. Todas las obras de los grandes poetas latinos, modelos eternos de profundidad, perfecci\u00f3n y hermosura, est\u00e1n escritas sobre pergamino. Sobre pergaminos brot\u00f3 el arrebatado lirismo de Virgilio y sobre la misma piel amarillenta brillan las luces densas de la espl\u00e9ndida palabra del espa\u00f1ol S\u00e9neca.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Pero llegamos al papel. Desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad el papel se conoc\u00eda en China. Se fabricaba con arroz. La difusi\u00f3n del papel marca un paso gigantesco en la historia del mundo. Se puede fijar el d\u00eda exacto en que el papel chino penetr\u00f3 en Occidente para bien de la civilizaci\u00f3n. El d\u00eda glorioso que lleg\u00f3 fue el 7 de julio del a\u00f1o 751 de la era cristiana.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Los historiadores \u00e1rabes y los chinos est\u00e1n conformes en esto. Ocurri\u00f3 que los \u00e1rabes, luchando con los chinos en Corea lograron traspasar la frontera del Celeste Imperio y consiguieron hacerles muchos prisioneros. Algunos prisioneros de estos ten\u00edan por oficio hacer papel y ense\u00f1aron su secreto a los \u00e1rabes. Estos prisioneros fueron llevados a Samarkanda donde ejercieron su oficio bajo el reinado del sult\u00e1n Harun al-Rachid, el prodigioso personaje que puebla los cuentos de Las mil y una noches<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

El autor se refiere aqu\u00ed a la batalla de Talas, en el actual Kirguist\u00e1n. No est\u00e1 claro qu\u00e9 tiene que ver esto con Corea, pero lo cierto es que la idea de que los conquistadores \u00e1rabes conocieron el papel gracias a sus prisioneros chinos viene de lejos. As\u00ed pues, se cree que nuestro Occidente literario y papelero se origin\u00f3 en el enfrentamiento entre el califato abas\u00ed y la China de los Tang. Ha habido or\u00edgenes peores.<\/p>\n\n\n\n

El papel se hizo con algod\u00f3n, pero como all\u00ed escaseaba este producto, se les ocurri\u00f3 a los \u00e1rabes hacerlo de trapos viejos y as\u00ed cooperaron a la aparici\u00f3n del papel actual. Pero los libros ten\u00edan que ser manuscritos. Los escrib\u00edan los amanuenses, hombres pacient\u00edsimos que copiaban p\u00e1gina a p\u00e1gina con gran primor y estilo, pero eran muy pocas las personas que los pod\u00edan poseer.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Y as\u00ed, como las colecciones de rollos de papiros o de pergaminos pertenecieron a los templos o a las colecciones reales, los manuscritos en papel ya tuvieron m\u00e1s difusi\u00f3n, aunque naturalmente entre las altas clases privilegiadas. De este modo se hacen multitud de libros, sin que se abandone, naturalmente, el pergamino, pues sobre esta clase de materia se pintan por artistas maravillosas miniaturas de vivos colores de tal belleza e intensidad, que muchos de estos libros los conservan las actuales grandes bibliotecas, como verdaderas joyas, m\u00e1s valiosas que el oro y las piedras preciosas mejor talladas. Yo he tenido con verdadera emoci\u00f3n varios de estos libros en mis manos. Algunos c\u00f3dices \u00e1rabes de la biblioteca de El Escorial y la magn\u00edfica Historia natural<\/em>, de Alberto Magno, c\u00f3dice del siglo XIII existente en la Universidad de Granada, con el cual me he pasado horas enteras, sin poder apartar mis ojos de aquellas pinturas de animales, ejecutadas con pinceles m\u00e1s finos que el aire, donde los colores azules y rosas y verdes y amarillos se combinan sobre fondos hechos con panes de oro.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Pero el hombre ped\u00eda m\u00e1s. La humanidad empujaba misteriosamente a unos cuantos hombres para que abrieran con sus hachas de luz el bosque tupid\u00edsimo de la ignorancia. Los libros, que ten\u00edan que ser para todos, eran por las circunstancias objetos de lujo, y sin embargo son objetos de primera necesidad. Por las monta\u00f1as y por los valles, en las ciudades y a las orillas de los r\u00edos, mor\u00edan millones de hombres sin saber qu\u00e9 era una letra. La gran cultura de la Antig\u00fcedad estaba olvidada y las supersticiones m\u00e1s terribles nublaban las conciencias populares.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Se dice que el dolor de saber abre las puertas m\u00e1s dif\u00edciles, y es verdad. Este ansia confusa de los hombres movi\u00f3 a dos o tres a hacer sus estudios, sus ensayos, y as\u00ed apareci\u00f3 en el siglo XV, en Maguncia de Alemania, la primera imprenta del mundo. Varios hombres se disputan la invenci\u00f3n, pero fue Gutenberg el que la llev\u00f3 a cabo. Se le ocurri\u00f3 fundir en plomo las letras y estamparlas, pudiendo as\u00ed reproducir infinitos ejemplares de un libro. \u00a1Qu\u00e9 cosa m\u00e1s sencilla! \u00a1Qu\u00e9 cosa m\u00e1s dif\u00edcil! Han pasado siglos y siglos, y sin embargo no ha surgido esta idea en la mente del hombre. Todas las claves de los secretos est\u00e1n en nuestras manos, nos rodean constantemente pero sin embargo, \u00a1qu\u00e9 enorme dificultad para abrir las puertecitas donde viven ocultos!<\/a><\/p>\n\n\n\n

En las materias de la naturaleza se encuentran, sin duda, los lenitivos de muchas enfermedades incurables, \u00bfpero qu\u00e9 combinaci\u00f3n es la precisa, la justa, para que el milagro se opere? Pocas veces en la historia del mundo hay un hecho m\u00e1s importante que \u00e9ste de la invenci\u00f3n de la imprenta. De mucho m\u00e1s alcance que los otros dos grandes hechos de su \u00e9poca: la invenci\u00f3n de la p\u00f3lvora y el descubrimiento de Am\u00e9rica. Porque si la p\u00f3lvora acaba con el feudalismo y da motivo a los grandes ej\u00e9rcitos y a la formaci\u00f3n de fuertes nacionalidades antes fraccionadas por la nobleza, y el nacimiento de Am\u00e9rica da lugar a un desplazamiento de la historia a una nueva vida y termina con un milenario secreto geogr\u00e1fico, la imprenta va a causar una revoluci\u00f3n en las almas, tan grande que las sociedades han de temblar hasta sus cimientos. Y sin embargo \u00a1con qu\u00e9 silencio y qu\u00e9 t\u00edmidamente nace! Mientras la p\u00f3lvora hac\u00eda estallar sus rosas de fuego por los campos, y el Atl\u00e1ntico se llenaba de barcos que con las velas henchidas por el viento iban y ven\u00edan cargados de oro y materiales preciosos, calladamente en la ciudad de Amberes, Crist\u00f3bal Plantino establece la imprenta y la librer\u00eda m\u00e1s importante del mundo, y \u00a1por fin!, hace los primeros libros baratos.<\/p>\n\n\n\n

Nuestra \u00e9poca concede m\u00e1s importancia al nacimiento de Am\u00e9rica y, sobre todo, al cierre del Mundo que aceler\u00f3, fundamento de nuestra globalizaci\u00f3n (cf. Serge Gruzinski, Les Quatre Parties du monde<\/em>, Par\u00eds, La Martini\u00e8re, 2004). Y sin embargo\u2026 las investigaciones actuales de Serge Gruzinski se centran en el modo en que el uso de la palabra escrita y de las narraciones cronol\u00f3gicas, por parte de frailes franciscanos m\u00e1s relativistas de lo que era habitual en su \u00e9poca, contribuy\u00f3 a un \u00abrobo de la historia amerindia\u00bb: cf. Jack Goody, The Theft of History<\/em>, Cambridge, 2006.<\/p>\n\n\n\n

Entonces los libros antiguos, de los que quedaban uno o dos o tres ejemplares de cada uno, se agolpan en las puertas de las imprentas y en las puertas de las casas de los sabios pidiendo a gritos ser editados, ser traducidos, ser expandidos por toda la superficie de la tierra. \u00c9ste es el gran momento del mundo. Es el Renacimiento. Es el alba gloriosa de las culturas modernas con las cuales vivimos.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Muchos siglos antes de esto que cuento, despu\u00e9s de la ca\u00edda del imperio romano, de las invasiones b\u00e1rbaras y el triunfo del cristianismo, tuvo el libro su momento m\u00e1s terrible de peligro. Fueron arrasadas las bibliotecas y esparcidos los libros. Toda la ciencia filos\u00f3fica y la poes\u00eda de los antiguos estuvieron a punto de desaparecer. Los poemas hom\u00e9ricos, las obras de Plat\u00f3n, todo el pensamiento griego, luz de Europa, la poes\u00eda latina, el Derecho de Roma, todo, absolutamente todo. Gracias a los cuidados de los monjes no se rompi\u00f3 el hilo. Los monasterios antiguos salvaron a la humanidad. Toda la cultura y el saber se refugi\u00f3 en los claustros donde unos hombres sabios y sencillos, sin ning\u00fan fanatismo ni intransigencia (la intransigencia es mucho m\u00e1s moderna), custodiaron y estudiaron las grandes obras imprescindibles para el hombre. Y no solamente hac\u00edan esto, sino que estudiaron los idiomas antiguos para entenderlos y as\u00ed se da el caso de que un fil\u00f3sofo pagano como Arist\u00f3teles influya decisivamente en la filosof\u00eda cat\u00f3lica. Durante toda la Edad Media los benedictinos del monte Athos recogen y guardan infinidad de libros y a ellos les debemos conocer casi las m\u00e1s hermosas obras de la humanidad antigua.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Pero empez\u00f3 a soplar el aire puro del Renacimiento italiano y las bibliotecas se levantan por todas partes. Se desentierran las estatuas de los antiguos dioses, se apuntalan los bell\u00edsimos templos de m\u00e1rmol, se abren academias como la que Cosme de M\u00e9dicis fund\u00f3 en Florencia para estudiar las obras del fil\u00f3sofo Plat\u00f3n, y en fin el gran papa Nicol\u00e1s v enviaba comisionistas a todas las partes del mundo para que adquirieran libros y pagaba espl\u00e9ndidamente a sus traductores.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Pero con ser esto magn\u00edfico, el paso grande lo daba el editor Crist\u00f3bal Plantino en Amberes. Era de aquella casita con su patinillo cubierto de hiedras y sus ventanas de cristales emplomados, de donde sal\u00eda la luz para todos con el libro barato y donde se urd\u00eda una gran ofensiva contra la ignorancia que hay que continuar con verdadero calor, porque todav\u00eda la ignorancia es terrible y ya sabemos que donde hay ignorancia es muy f\u00e1cil confundir el mal con el bien y la verdad con la mentira.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Naturalmente, los poderosos que ten\u00edan manuscritos y libros en pergamino, se sonrieron del libro impreso en papel como cosa deleznable y de mal gusto que estaba al alcance de todos. Sus libros estaban ricamente pintados con adornos de oro y los otros eran simples papeles con letras. Pero a mediados del siglo XV y gracias a los magn\u00edficos pintores flamencos, hermanos Van Eyck, que fueron tambi\u00e9n los primeros que pintaron con \u00f3leo, aparece el grabado y los libros se llenaron de reproducciones que ayudaban de modo notable al lector. En el siglo XVI, el genio de Alberto Durero lo perfeccion\u00f3 y ya los libros pudieron reproducir cuadros, paisajes, figuras, sigui\u00e9ndose perfeccionando durante todo el XVII para llegar en el siglo XVIII a la maravilla de las ilustraciones y la cumbre de la belleza del libro hecho con papel.<\/a><\/p>\n\n\n\n

El siglo XVIII llega a la maravilla en hacer libros bellos. Las obras se editan llenas de grabados y aguafuertes, y con un cuidado y un amor tan grandes por el libro que todav\u00eda los hombres del siglo XX, a pesar de los adelantos enormes, no hemos podido superar.<\/a><\/p>\n\n\n\n

El libro deja de ser un objeto de cultura de unos pocos para convertirse en un tremendo factor social. Los efectos no se dejan sentir. A pesar de persecuciones y de servir muchas veces de pasto a las llamas, surge la Revoluci\u00f3n Francesa, primera obra social de los libros.<\/p>\n\n\n\n

Porque contra el libro no valen persecuciones. Ni los ej\u00e9rcitos, ni el oro, ni las llamas pueden contra ellos; porque pod\u00e9is hacer desaparecer una obra, pero no pod\u00e9is cortar las cabezas que han aprendido de ella porque son miles, y si son pocas ignor\u00e1is d\u00f3nde est\u00e1n.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Los libros han sido perseguidos por toda clase de Estados y por toda clase de religiones, pero esto no significa nada en comparaci\u00f3n con lo que han sido amados. Porque si un pr\u00edncipe oriental fan\u00e1tico quema la biblioteca de Alejandr\u00eda, en cambio Alejandro de Macedonia manda construir una caja riqu\u00edsima de esmaltes y pedrer\u00edas para conservar La Il\u00edada, de Homero; y los \u00e1rabes cordobeses fabrican la maravilla del Mirahb de su mezquita para guardar en \u00e9l un Cor\u00e1n que hab\u00eda pertenecido al califa Omar. Y pese a quien pese, las bibliotecas inundan el mundo y las vemos hasta en las calles y al aire libre de los jardines de las ciudades.<\/p>\n\n\n\n

Garc\u00eda Lorca, el andaluz, anuncia el gran debate hist\u00f3rico y cultural que desgarrar\u00e1 a la Espa\u00f1a del siglo XX. Un debate entre historiadores: para Claudio S\u00e1nchez Albornoz, Espa\u00f1a surgi\u00f3 de la Reconquista, una sociedad militar fronteriza resultado de un avance fulgurante por las mesetas de Castilla que anunciaba la verdadera Conquista, la de las Am\u00e9ricas; para Am\u00e9rico Castro, Espa\u00f1a estaba en el Sur, una mezcla, andalusa e hija de las Tres Religiones, que beb\u00eda mucho de las fuentes jud\u00edas y musulmanas. Una mezcla que inclu\u00eda Toledo, escuela de traductores y fragua de un acero sin igual. Un hilo afilado y un puente entre culturas. No olvidemos Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n

Cada d\u00eda que pasa las m\u00faltiples casas editoriales se esfuerzan en bajar los precios, y hoy ya est\u00e1 el libro al alcance de todos en ese gran libro diario que es la prensa, en ese libro abierto de dos o tres hojas que llega oloroso a inquietud y a tinta mojada, en ese o\u00eddo que oye los hechos de todas las naciones con imparcialidad absoluta; en los miles de peri\u00f3dicos, verdaderos latidos del coraz\u00f3n un\u00e1nime del mundo.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Por primera vez en su corta historia tiene este pueblo un principio de biblioteca. Lo importante es poner la primera piedra, porque yo y todos ayudaremos para que se levante el edificio. Es un hecho importante que me llena de regocijo y me honra que sea mi voz la que se levante aqu\u00ed en el momento de su inauguraci\u00f3n, porque mi familia ha cooperado extraordinariamente a la cultura vuestra. Mi madre, como todos sab\u00e9is, ha ense\u00f1ado a mucha gente de este pueblo, porque vino aqu\u00ed para ense\u00f1ar, y yo recuerdo de ni\u00f1o haberla o\u00eddo leer en alta voz para ser escuchada por muchos. Mis abuelos sirvieron a este pueblo con verdadero esp\u00edritu y hasta muchas de las m\u00fasicas y canciones que hab\u00e9is cantado han sido compuestas por alg\u00fan viejo poeta de mi familia. Por eso yo me siento lleno de satisfacci\u00f3n en este instante y me dirijo a los que tienen fortuna pidi\u00e9ndoles que ayuden en esta obra, que den dinero para comprar libros como es su obligaci\u00f3n, como es su deber.\u00a0Y a los que no tienen medios, que acudan a leer, que acudan a cultivar sus inteligencias como \u00fanico medio de su liberaci\u00f3n econ\u00f3mica y social. Es preciso que la biblioteca se est\u00e9 nutriendo de libros nuevos y lectores nuevos y que los maestros se esmeren en no ense\u00f1ar a leer a los ni\u00f1os mec\u00e1nicamente, como hacen tantos por desgracia todav\u00eda, sino que les inculquen el sentido de la lectura, es decir, lo que vale un punto y una coma en el desarrollo y forma de una idea escrita.<\/p>\n\n\n\n

Y \u00a1libros!, \u00a1libros! Es preciso que a la bibliotequita de la Fuente comiencen a llegar libros. Yo he escrito a la editorial de la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde yo he estudiado tantos a\u00f1os, y a la Editorial Ulises, para ver si consigo que manden aqu\u00ed sus colecciones completas, y desde luego, yo mandar\u00e9 los libros que he escrito y los de mis amigos.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Libros de todas las tendencias y de todas las ideas. Lo mismo las obras divinas, iluminadas, de los m\u00edsticos y los santos, que las obras encendidas de los revolucionarios y hombres de acci\u00f3n. Que se enfrenten el C\u00e1ntico espiritual<\/em> de San Juan de la Cruz, obra cumbre de la poes\u00eda espa\u00f1ola, con las obras de Tolst\u00f3i; que se miren frente a frente La ciudad de Dios<\/em> de San Agust\u00edn con Zaratustra<\/em> de Nietzsche o El capital<\/em> de Marx. Porque queridos amigos, todas estas obras est\u00e1n conformes en un punto de amor a la humanidad y elevaci\u00f3n del esp\u00edritu, y al final, todas se confunden y abrazan en un ideal supremo.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Y \u00a1lectores!, \u00a1muchos lectores! Yo s\u00e9 que todos no tienen igual inteligencia, como no tienen la misma cara; que hay inteligencias magn\u00edficas y que hay inteligencias pobr\u00edsimas, como hay caras feas y caras bellas, pero cada uno sacar\u00e1 del libro lo que pueda, que siempre le ser\u00e1 provechoso, y para algunos ser\u00e1 absolutamente salvador. Esta biblioteca tiene que cumplir un fin social, porque si se cuida y se alienta el n\u00famero de lectores, y poco a poco se va enriqueciendo con obras, dentro de unos a\u00f1os ya se notar\u00e1 en el pueblo, y esto no lo dud\u00e9is, un mayor nivel de cultura. Y si esta generaci\u00f3n que hoy me oye no aprovecha por falta de preparaci\u00f3n todo lo que puedan dar los libros, ya lo aprovechar\u00e1n vuestros hijos.\u00a0Porque es necesario que sep\u00e1is todos que los hombres no trabajamos para nosotros sino para los que vienen detr\u00e1s, y que \u00e9ste es el sentido moral de todas las revoluciones, y en \u00faltimo caso, el verdadero sentido de la vida.<\/p>\n\n\n\n

Los padres luchan por sus hijos y por sus nietos, y ego\u00edsmo quiere decir esterilidad. Y ahora que la humanidad tiende a que desaparezcan las clases sociales, tal como estaban instituidas, precisa un esp\u00edritu de sacrificio y abnegaci\u00f3n en todos los sectores, para intensificar la cultura, \u00fanica salvaci\u00f3n de los pueblos.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Estoy seguro que Fuente Vaqueros, que siempre ha sido un pueblo de imaginaci\u00f3n viva y de alma clara y risue\u00f1a como el agua que fluye de su fuente, sacar\u00e1 mucho jugo de esta biblioteca y servir\u00e1 para llevar a la conciencia de todos nuevos anhelos y alegr\u00edas por saber. Os he explicado a grandes trazos el trabajo que ha costado al hombre llegar a hacer libros para ponerlos en todas las manos. Que esta modesta y peque\u00f1a lecci\u00f3n sirva para que los am\u00e9is y los busqu\u00e9is como amigos. Porque los hombres se mueren y ellos quedan m\u00e1s vivos cada d\u00eda, porque los \u00e1rboles se marchitan y ellos est\u00e1n eternamente verdes y porque en todo momento y en toda hora se abren para responder a una pregunta o prodigar un consuelo.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Y sabed, desde luego, que los avances sociales y las revoluciones se hacen con libros y que los hombres que las dirigen mueren muchas veces como el gran Lenin de tanto estudiar, de tanto querer abarcar con su inteligencia. Que no valen armas ni sangre si las ideas no est\u00e1n bien orientadas y bien digeridas en las cabezas. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no s\u00f3lo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensi\u00f3n mutua y de la vida.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Y gracias a todos. Gracias al pueblo, gracias en particular a la agrupaci\u00f3n socialista que siempre ha tenido conmigo las mayores deferencias, y gracias a vuestro alcalde, don Rafael S\u00e1nchez Rold\u00e1n, hombre benem\u00e9rito, verdadero y leal hijo del trabajo, que ha adquirido por su propio esfuerzo ilustraci\u00f3n y conciencia de su \u00e9poca, y merced al cual es hoy un hecho esta biblioteca p\u00fablica.<\/a><\/p>\n\n\n\n

Y un saludo a todos. A los vivos y a los muertos, ya que vivos y muertos componen un pa\u00eds. A los vivos para desearles felicidad y a los muertos para recordarlos cari\u00f1osamente porque representan la tradici\u00f3n del pueblo y porque gracias a ellos estamos todos aqu\u00ed. Que esta biblioteca sirva de paz, inquietud espiritual y alegr\u00eda en este precioso pueblo donde tengo la honra de haber nacido, y no olvid\u00e9is este precioso refr\u00e1n que escribi\u00f3 un cr\u00edtico franc\u00e9s del siglo XIX: \u00abDime qu\u00e9 lees y te dir\u00e9 quien eres\u00bb.<\/a><\/p>\n\n\n\n

He dicho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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