{"id":41984,"date":"2024-08-12T20:31:07","date_gmt":"2024-08-12T18:31:07","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=41984"},"modified":"2024-08-12T20:31:09","modified_gmt":"2024-08-12T18:31:09","slug":"florencia-antes-de-instagram-gran-tour-con-vanni-santoni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/08\/12\/florencia-antes-de-instagram-gran-tour-con-vanni-santoni\/","title":{"rendered":"Florencia antes de Instagram, Gran Tour con Vanni Santoni"},"content":{"rendered":"\n
Nos encontramos con Vanni Santoni, el prol\u00edfico escritor trotamundos, a la vuelta de una presentaci\u00f3n en Udine.<\/em> Est\u00e1 de gira por su \u00faltimo libro, <\/em>Dilaga ovunque, publicado por Laterza y finalista del premio Campiello 2024.<\/em> Nos encontramos en un ruidoso bar de Via Gioberti, en Florencia, cerca de la plaza Beccaria.<\/em><\/p>\n\n\n\n Y menos mal: es de Florencia de lo que vamos a hablar.<\/em><\/p>\n\n\n\n Este peque\u00f1o local no es el Pante\u00f3n personal de Santoni \u2014un escritor al que le gusta trabajar en caf\u00e9s nocturnos y bibliotecas universitarias\u2014, pero nos sirve de soluci\u00f3n alternativa para evitar el sofocante calor de la ciudad.<\/em><\/p>\n\n\n\n Para ser exactos, viv\u00ed en Florencia de los cero a los tres a\u00f1os, en Via Masaccio, una calle donde vivi\u00f3 un tiempo Cristina Campo. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Me gusta pensar que tal vez, de ni\u00f1o, cuando mi madre me llevaba en el cochecito a la plaza Savonarola, recib\u00ed la caricia p\u00f3stuma de Cristina Campo, que es igual de cristiana, pero sin duda preferible a la del papa. Mis padres se trasladaron entonces a Valdarno, donde ya ten\u00edan ra\u00edces: Valdarno por parte de mi padre, Valdambra por parte de mi madre, la regi\u00f3n entre Valdarno y Siena. De hecho, creo que crecer en Montevarchi, una peque\u00f1a ciudad de 25 mil habitantes que ya era importante industrialmente a principios del siglo XX y luego decay\u00f3 irremediablemente, te da una perspectiva diferente de Florencia. Una perspectiva que intent\u00e9 plasmar en el libro que escrib\u00ed sobre la ciudad, Se fossi fuoco arderei Firenze<\/em>. En general, los florentinos nacidos y criados en Florencia \u2014especialmente en el casco hist\u00f3rico\u2014 viven en un extra\u00f1o s\u00edndrome alucinatorio que les hace creer que Florencia sigue siendo el centro del mundo. Para el florentino de hoy \u2014a un nivel m\u00e1s o menos inconsciente\u2014 Florencia sigue siendo lo que era en el siglo XV.<\/p>\n\n\n\n La Toscana es una especie de fractal del esp\u00edritu parroquial.<\/p>Vanni Santoni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Esta creencia no es del todo infundada, ya que la gloria de Florencia es, de hecho, antigua y perdurable. Lo sabemos, por ejemplo, porque las investigaciones han demostrado que las veinte familias m\u00e1s ricas de la Florencia actual son las mismas que hace 600 a\u00f1os. As\u00ed que no es del todo err\u00f3neo afirmar que Florencia ha permanecido inalterada; s\u00f3lo es una pena que el resto del mundo haya cambiado. Porque el mundo no es exactamente el mismo que hace 600 a\u00f1os. Hay que se\u00f1alar, sin embargo, que el s\u00edndrome en cuesti\u00f3n afecta a todos los habitantes de ciudades que, en alg\u00fan momento de su historia, han sido el centro del mundo: los parisinos est\u00e1n convencidos de que, a\u00fan hoy, Par\u00eds es el centro del mundo, no s\u00f3lo de Francia… Los neoyorquinos est\u00e1n convencidos de que Nueva York es el centro del mundo, y ya tienen algunas razones m\u00e1s para creerlo. Pero cuando el eje del mundo cambie de direcci\u00f3n, el neoyorquino de hoy ser\u00e1 el florentino de ayer…<\/p>\n\n\n\n Crecer en lo que se conoce como el contado<\/em>, el campo, permite una observaci\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica, desapegada y desencantada de lo que es Florencia. Sobre todo porque Valdarno est\u00e1 situado entre Florencia, Siena y Arezzo, aunque sus habitantes tienden a mirar hacia Florencia por la conexi\u00f3n ferroviaria. Pero el hecho de estar entre tres centros toscanos diferentes tambi\u00e9n nos da una mayor oportunidad de leer la Toscana sin caer en el parroquialismo. Porque la Toscana es una especie de fractal del esp\u00edritu parroquial: Florencia odia a Pisa o Siena, y Pisa odia a Livorno, etc. Pero si vas al Valdarno, est\u00e1 la rivalidad entre Montevarchi y San Giovanni. Si vas a Montevarchi, est\u00e1 la rivalidad entre la Ginestra y el Pestello. Y si vas a Pestello, existe la rivalidad entre el Pestello alto<\/em> y el Pestello basso<\/em>. Por lo tanto, podemos suponer que tambi\u00e9n existe rivalidad entre las distintas calles del Pestello basso<\/em>. Ahora que lo pienso, siempre he mirado con recelo a los de Via Scrivia…<\/p>\n\n\n\n Partamos de una premisa. Ambos somos grandes admiradores de Giovanni Papini. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> En varias ocasiones, cuando hemos hablado del estado de esta ciudad, hemos mencionado un famoso texto de Papini que parece escrito ayer: describe una ciudad que vive desde fuera y que lucha por volver a ser la cuna del genio. Est\u00e1 claro que algunas de nuestras impresiones sobre la ciudad son ciertas desde su decadencia tras el Renacimiento. Por eso siempre intento ser prudente al hablar de \u00abdeterioro\u00bb. En mis libros tambi\u00e9n me ocupo de subculturas y contraculturas, algunas de ellas muy diferentes entre s\u00ed: raves en Muro di casse<\/em>, juegos de rol en La stanza profonda <\/em>o grafitis en Dilaga ovunque<\/em>. Pero en cualquier subcultura, sea o no contracultural o pol\u00edtica, encontrar\u00e1s gente que te diga que \u00abya no es lo que era\u00bb. Son nost\u00e1lgicos de una \u00e9poca dorada que por lo general nunca han vivido.<\/p>\n\n\n\n Esta tendencia est\u00e1 especialmente presente en la vida florentina: se echan de menos los d\u00edas en que Batistuta jugaba en la Fiorentina, se a\u00f1ora la Florencia de los a\u00f1os ochenta, la capital del rock. Pero los que viv\u00edan en la capital del rock echaban de menos una Florencia indeterminada de los a\u00f1os setenta, una Florencia psicod\u00e9lica en la que, seg\u00fan dicen, en Space Electronic sonaba la m\u00fasica de Vanilla Fudge mientras se presenciaban happenings<\/em> visionarios inimaginables… Poco a poco, volvemos siempre al mismo modo, al cortesano renacentista que, no lo dudemos, probablemente dec\u00eda que todo era mejor en la Edad Media.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que tenemos que tener cuidado de no caer en esa trampa, porque detr\u00e1s de ese s\u00edndrome de \u00abya no es lo que era\u00bb a veces se esconden personas nost\u00e1lgicas de sus veinte a\u00f1os, y por lo tanto una incapacidad para ver el contexto de una manera que no est\u00e9 condicionada por sus propios filtros personales. A pesar de las limitaciones de tiempo que me impone la escritura, yo mismo siempre he seguido frecuentando la escena rave<\/em>, y no me dio la impresi\u00f3n de que el teknival<\/em> de 2021 fuera mucho peor que el de 2007 o 1998. Por supuesto, si voy cuando tenga 45 a\u00f1os, mi actitud hacia un rave <\/em>ser\u00e1 diferente de la que podr\u00eda haber tenido cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n Est\u00e1 claro que la experiencia de estudiar en Florencia est\u00e1 indisolublemente ligada a estar rodeado de las piedras de Florencia.<\/p>Vanni Santoni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Dicho esto, admit\u00e1moslo: en los \u00faltimos tiempos, en algunos aspectos, Florencia s\u00ed ha cambiado.<\/p>\n\n\n\n Lo m\u00e1s dif\u00edcil es encontrar las causas precisas, o al menos los nexos causales, de los cambios. Porque muchas veces se trata de procesos hist\u00f3ricos muy dispersos y bastante aleatorios: un d\u00eda te levantas, sales de casa y, en lugar de un quiosco, hay una bisteccheria<\/em>. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Algo ha ocurrido, sin duda, pero no hay un protocolo secreto para sustituir todos los quioscos por bisteccherie<\/em>. Todo forma parte de un cambio sist\u00e9mico mucho mayor. Si quisi\u00e9ramos identificar un acontecimiento desencadenante, o al menos paradigm\u00e1tico, podr\u00eda ser este error hist\u00f3rico, que creo que fue enorme: el deseo de trasladar algunas de las facultades universitarias florentinas m\u00e1s importantes al barrio perif\u00e9rico de Novoli.<\/p>\n\n\n\n Yo estudi\u00e9 Ciencias Pol\u00edticas, as\u00ed que hice todos mis estudios en Via Laura, en el centro hist\u00f3rico. Luego termin\u00e9 mi tesis en el campus de Novoli; iba all\u00ed lo menos posible, pero a veces estaba en Via delle Pandette. Ciertamente, se podr\u00eda argumentar que las ciencias sociales florentinas merec\u00edan un espacio dedicado, m\u00e1s pr\u00e1ctico, y por tanto en las afueras. Pero mientras la universidad florentina se trasladaba a Novoli, las universidades estadounidenses, que nunca han dejado de invertir en la ciudad, compraban o alquilaban edificios hist\u00f3ricos en el centro.<\/p>\n\n\n\n Es obvio: la experiencia estudiantil en Florencia est\u00e1 inextricablemente ligada a estar en medio de los adoquines de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n La l\u00f3gica del campus universitario extraurbano procede de un planteamiento estadounidense que tiene sus propias razones sociol\u00f3gicas y urban\u00edsticas. Las ciudades estadounidenses se construyen de forma diferente a las europeas, y el campus naci\u00f3 de procesos hist\u00f3ricos muy espec\u00edficos y muy distintos a los nuestros. Nuestras universidades, que figuran entre las m\u00e1s antiguas del mundo, formaban parte obviamente del tejido hist\u00f3rico de la ciudad: trasladarlas a las afueras fue un grave error. Pero ese no es el \u00fanico problema, porque si lo fuera, s\u00f3lo perjudicar\u00eda a los estudiantes y profesores. No, el problema se refiere tambi\u00e9n al valor de la ciudad: si una ciudad mantiene sus universidades en su centro hist\u00f3rico, emite un cierto tipo de imagen que obviamente no expresa si s\u00f3lo se presenta con bisteccherie<\/em> o schiacciaterie.<\/em> <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Hoy en d\u00eda, todo el mundo se queja del turismo excesivo, pero es obvio que la presencia de estudiantes, facultades y, por tanto, servicios para estudiantes \u2014librer\u00edas, caf\u00e9s, bares, viviendas de alquiler para estudiantes, quiz\u00e1 en edificios antiguos\u2014 \u00abproteg\u00eda\u00bb el centro hist\u00f3rico garantizando al menos un cierto grado de realidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Desde un punto de vista econ\u00f3mico c\u00ednico, su traslado ha tenido un evidente efecto en cadena: por un lado, el centro ha quedado reservado a las carteras de los turistas y, por otro, ha subido el valor de los departamentos en Novoli, Isolotto y otros suburbios. No soy tan ingenuo como para no ver que hay razones para el beneficio a corto plazo, pero creo que tambi\u00e9n conducen a un empobrecimiento cultural a largo plazo. Para m\u00ed, ah\u00ed radica el problema.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, todo el mundo se queja del turismo excesivo, pero es obvio que la presencia de estudiantes \u00abproteg\u00eda\u00bb el centro hist\u00f3rico garantizando al menos un cierto grado de realidad<\/em>.<\/p>Vanni Santoni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Cuando llegu\u00e9 en 2002-2003 para hacer de Florencia mi residencia permanente, encontr\u00e9 una ciudad extremadamente viva en t\u00e9rminos culturales. Se hab\u00eda producido un peque\u00f1o \u2014pero muy importante\u2014 cambio generacional dentro del movimiento activista social y pol\u00edtico. La nueva generaci\u00f3n se estaba alejando de los viejos espacios y las viejas formas de pensar, centr\u00e1ndose m\u00e1s en dimensiones puramente culturales. Un espacio como Elettro+ <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> era un centro neur\u00e1lgico, un verdadero acelerador cultural, a diferencia de las \u00abaceleradoras\u00bb o \u00abincubadoras\u00bb de start-ups que nos intentan vender hoy en d\u00eda. En Florencia encontr\u00e9 espacios interesantes. Encontr\u00e9 revistas, empec\u00e9 a escribir, ayud\u00e9 a organizar eventos underground<\/em> de m\u00fasica electr\u00f3nica, y hab\u00eda tanto entusiasmo que, en un momento dado, con unos amigos, incluso creamos una agencia de publicidad social. Mientras tanto, yo trabajaba por mi cuenta en el mundo de la educaci\u00f3n, ten\u00eda una empresa propia. Florencia fue muy receptiva a toda esta actividad.<\/p>\n\n\n\n La vitalidad cultural de Florencia en 2002-2003 fue enteramente, o casi enteramente, el resultado de la autogesti\u00f3n o la iniciativa personal. Nunca fue el resultado de una voluntad administrativa. Todo lo contrario. Cuando, en el espacio de pocos a\u00f1os, empez\u00f3 a arraigarse lo que se dio en llamar la \u00abnueva escena literaria florentina\u00bb, de la que surgieron tantos autores, revistas, festivales e iniciativas que se convirtieron en iconos en los a\u00f1os siguientes, no dejaba de sorprenderme la extraordinaria sordera de la ciudad. Estaba naciendo algo que claramente ten\u00eda valor \u2014un valor que se reconoc\u00eda en toda Italia y del que toda Italia hablaba\u2014, pero la ciudad actuaba como si no hubiera pasado nada. No creo que lo despreciara deliberadamente: simplemente lo pas\u00f3 por alto y nunca lleg\u00f3 a captar esa efervescencia cultural espont\u00e1nea, considerada casi con recelo, bien porque estaba vinculada a toda la cultura de la autogesti\u00f3n y, por tanto, al mundo de la autonom\u00eda y la izquierda extraparlamentaria<\/em>, por utilizar el lenguaje de los a\u00f1os setenta, bien porque surg\u00eda de iniciativas privadas que no estaban vinculadas a sistemas espec\u00edficos y, por tanto, identificables.<\/p>\n\n\n\n Esta edad de oro de la escena literaria florentina floreci\u00f3 durante unos diez a\u00f1os. Produjo muchas cosas buenas antes de que quienes formaban parte de ella encontraran un editor en Roma o Mil\u00e1n \u2014cuando no se marcharon al extranjero para proseguir sus actividades individualmente o con otros grupos que conocieron en otros lugares\u2014, lo que tambi\u00e9n est\u00e1 muy bien. Pero algo se perdi\u00f3, algo importante.<\/p>\n\n\n\n La vitalidad cultural de Florencia en 2002-2003 fue enteramente, o casi enteramente, el resultado de la autogesti\u00f3n o la iniciativa personal.<\/p>Vanni Santoni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Aquellos que fueron m\u00e1s fuertes o tuvieron m\u00e1s suerte \u2014o ambas cosas\u2014 encontraron su propio camino. Esto nos ha ocurrido a muchos de nosotros. Pero si una escena se arraiga de verdad, si se forma un ecosistema que no s\u00f3lo funciona sino que dialoga con estructuras m\u00e1s \u00aboficiales\u00bb, entonces incluso los que no consiguen establecerse al principio podr\u00e1n echar ra\u00edces y crear algo que valga la pena m\u00e1s adelante, a su debido tiempo. Una escena literaria establecida crea continuidad. Quiz\u00e1 no todos consigan publicar en una gran editorial, pero un reci\u00e9n llegado dar\u00e1 origen a una revista; otro, a una editorial independiente, y as\u00ed sucesivamente. Ah\u00ed es donde suelen producirse los relevos generacionales. En Florencia, esto es lo que en parte nos hemos perdido.<\/p>\n\n\n\n Hoy, la edad de oro de la nueva escena florentina a la que me refiero es un hecho historiado: corresponde a un periodo que va de 2004-2005 a 2014-2015.<\/p>\n\n\n\n Si lo pensamos un poco m\u00e1s, lo que ha faltado para consolidar la escena literaria florentina es tambi\u00e9n la ausencia de un editor de referencia en la ciudad. Est\u00e1 Giunti, por supuesto, y desde que Giunti compr\u00f3 Bompiani, obviamente se ha convertido en un editor l\u00edder. Pero el grupo nunca ha tenido una vocaci\u00f3n espec\u00edficamente florentina, quiz\u00e1 por el deseo de reivindicar un perfil nacional (este tipo de temor a parecer provinciano ser\u00eda bastante t\u00edpico de la Florencia contempor\u00e1nea). En cualquier caso, Giunti nunca se interes\u00f3 demasiado por lo que ocurr\u00eda en el underground<\/em> literario de la ciudad. Cuando una editorial es tan grande, probablemente puede prescindir de ello… pero si se mira bien, Einaudi, la potencia de la edici\u00f3n turinesa, tiene algunos autores turineses m\u00e1s que la media. Mondadori y Feltrinelli tienen algo m\u00e1s de autores milaneses que la media. Y Laterza tiene ligeramente m\u00e1s autores romanos. Creo que habr\u00eda sido interesante ver qu\u00e9 habr\u00eda pasado si, en su momento, Giunti se hubiera interesado m\u00e1s por los autores de la escena florentina. No digo que hubieran tenido mucho \u00e9xito, pero quiz\u00e1 la escena se hubiera arraigado m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n Quiz\u00e1 lo cierto es que no exist\u00eda el Minimum Fax <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> florentino. Las cosas habr\u00edan sido diferentes si hubiera existido una estructura de tama\u00f1o intermedio \u2014no tan peque\u00f1a como algunas editoriales peque\u00f1as o muy peque\u00f1as, pero tampoco tan grande como Giunti-Bompiani\u2014 como Minimum Fax en su \u00e9poca dorada. Entre, digamos, 2003 y 2013, Minimum Fax no s\u00f3lo revel\u00f3 muchas voces que luego se hicieron imprescindibles, sino que tambi\u00e9n actu\u00f3 como un verdadero acelerador de la escena literaria y cultural romana, produciendo personas que pasaron a desempe\u00f1ar papeles importantes, que formaron a otras, que en definitiva actuaron como correa de transmisi\u00f3n entre el underground<\/em> y el mainstream<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Volviendo a lo que dec\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 del mundo editorial, el hecho de que las universidades se hayan trasladado a las afueras ha perjudicado la posibilidad misma de que se formara este caldo de cultivo: cuando llegu\u00e9 en 2003, me encontr\u00e9 con la revista Mostro<\/em>, que organizaba encuentros en el circolino<\/em> de Borgo San Jacopo. Otras reuniones se celebraban en el concurrido bar de Lettere. Estaba el Bandone en via Maragliano, el Collettivo Politico en via Laura, los anarquistas en vicolo del Panico… En resumen, cuando llegabas a Florencia, si te interesaba la cultura, o incluso si simplemente quer\u00edas hacer algo, <\/em>pero a tu manera, encontrabas posibilidades inmediatas y situadas. Hoy, estas orillas est\u00e1n inevitablemente dispersas, aunque algunas islas culturales resisten, como la Polveriera, en via Santa Reparata.<\/p>\n\n\n\n A las 2, pero tambi\u00e9n a las 3 en el Caf\u00e9 Notte… e incluso a las 4:30 cuando estaba Danilo, el antiguo due\u00f1o. El problema es que ahora esos locales cierran antes. Tambi\u00e9n es una consecuencia del turismo: los antiguos locales, donde los ancianos jugaban a las cartas y beb\u00edan schnaps hasta que sal\u00eda el sol, ya no existen. Prefieren capitalizar la noche del turista: su aperitivo<\/em>, su cena… y luego cerrar.<\/p>\n\n\n\n Siempre he tenido vocaci\u00f3n nocturna, o al menos postmeridiana. Por la tarde, voy a la biblioteca. Soy de los que van regularmente a uno de los \u00faltimos lugares de encuentro abiertos de la ciudad, aunque ya no est\u00e9 tan abierto como antes \u2014con la excusa del Covid, se han instalado p\u00f3rticos que se supon\u00eda que hab\u00eda que quitar pero que, por supuesto, siguen ah\u00ed\u2014, la biblioteca literaria Brunelleschi, donde sigo yendo a escribir por las tardes. Me encanta el estilo sesentero y setentero de esas salas antiguas y un poco descoloridas. Voy a las salas germ\u00e1nicas y eslavas, que me gustan mucho. La biblioteca delle Oblate, <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> en cambio, aunque es una buena biblioteca y adem\u00e1s c\u00e9ntrica, es demasiado lisa, demasiado brillante. Tampoco hay mucho espacio.<\/p>\n\n\n\n Por las noches, los escritores necesitan encontrar un lugar para beber que no sea demasiado caro y que permanezca abierto hasta tarde.<\/p>Vanni Santoni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Muy a menudo, las nuevas bibliotecas no se dise\u00f1an como antes, con la idea de hacer caber el mayor n\u00famero posible de asientos y mesas en las salas de lectura. Se privilegian las soluciones arquitect\u00f3nicas para que la biblioteca sea lo m\u00e1s bella posible, pero no necesariamente lo m\u00e1s utilizable.<\/em> En la Oblate, por ejemplo, a veces no hay espacio para nada. Cuando sales de casa con la mente ya puesta en un libro para escribir, no tienes que preocuparte por cosas as\u00ed. Tienes que encontrar un lugar para escribir. Inmediatamente. Por eso voy a Brunelleschi.<\/p>\n\n\n\n Por la noche, en cambio, los escritores necesitan encontrar un lugar para beber que no sea demasiado caro y que permanezca abierto hasta tarde. Desde hace a\u00f1os, mis lugares favoritos son Caff\u00e9 Notte y La Cit\u00e9, ambos en la orilla sur del Arno. Caff\u00e9 Notte est\u00e1 en pleno Oltrarno y tradicionalmente lo frecuentaba una clientela popular y artesanal de Florencia; La Cit\u00e9 naci\u00f3 de la ola de ese periodo de activismo cultural al que me incorpor\u00e9 en 2002-2003. Gente de los experimentos Bandone y Elettro+, as\u00ed como de otros sitios de autogesti\u00f3n y ocupaciones de Florencia, ganaron una licitaci\u00f3n, se reunieron y abrieron La Cit\u00e9, un caf\u00e9-linrer\u00eda. Se podr\u00eda decir que Caff\u00e9 Notte procede del underground<\/em> florentino de los a\u00f1os ochenta y La Cit\u00e9 del underground<\/em> florentino de los noventa.<\/p>\n\n\n\n Yo, Gregorio Magini y el difunto Sergio Nelli frecuent\u00e1bamos siempre esos lugares, que se han convertido en peque\u00f1os aceleradores culturales. En La Cit\u00e9, empezamos a organizar presentaciones porque all\u00ed hab\u00eda una librer\u00eda. En el Caf\u00e9 Notte empezamos a hacer lecturas. Hoy ya no hay presentaciones en La Cit\u00e9 ni lecturas en el Caf\u00e9 Notte, aunque, afortunadamente, siguen existiendo y siguen siendo lugares de encuentro de la Florencia literaria underground<\/em>, pero con mucha menos intensidad que antes. M\u00e1s recientemente, un lugar que me gustaba mucho era Pi\u00f9 liberi pi\u00f9 libri, en Via San Gallo, que ahora ha cambiado de direcci\u00f3n. Con su jard\u00edn, a pesar del calor, era bastante agradable para escribir a \u00faltima hora de la tarde… \u00bfQu\u00e9 queda para beber y escribir por la noche? El Torrino di Santa Rosa, o el Circolo La Rondinella. Espero que dure.<\/p>\n\n\n\nUsted es originario de Montevarchi, en el Valdarno. \u00bfC\u00f3mo acab\u00f3 en Florencia?<\/h3>\n\n\n\n
En los \u00faltimos a\u00f1os, usted ha adoptado varias posturas p\u00fablicas sobre Florencia. \u00bfSe ha deteriorado la ciudad desde que empez\u00f3 a visitarla?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfPor qu\u00e9?<\/h3>\n\n\n\n
Nos hemos encontrado varias veces a las dos de la madrugada en bares donde se hab\u00eda detenido a escribir. \u00bfPodemos decir que Vanni Santoni es un escritor nocturno?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfY para comer?<\/h3>\n\n\n\n