{"id":40579,"date":"2024-07-27T09:31:12","date_gmt":"2024-07-27T07:31:12","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=40579"},"modified":"2024-07-27T09:31:13","modified_gmt":"2024-07-27T07:31:13","slug":"mi-paris-es-el-del-centro-una-conversacion-con-michelle-perrot","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/07\/27\/mi-paris-es-el-del-centro-una-conversacion-con-michelle-perrot\/","title":{"rendered":"\u00abMi Par\u00eds es el del centro\u00bb, una conversaci\u00f3n con Michelle Perrot"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Esta ma\u00f1ana regresa nuestra emblem\u00e1tica serie veraniega <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/arte\/gran-tour\/\">Gran Tour<\/a>. Tras el primer episodio con Michelle Perrot en Par\u00eds, nos llevar\u00e1 de Jerusal\u00e9n a Johannesburgo, pasando por varias ciudades, valles y pueblos de la Toscana, el paseo mar\u00edtimo de Or\u00e1n \u2014y muchos otros lugares\u2014. Para descubrir las temporadas anteriores, es <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/arte\/gran-tour\/\">aqu\u00ed<\/a> y <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/ofiertas-new-1\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">por aqu\u00ed para apoyarnos<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 antig\u00fcedad tienen sus lazos familiares con Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>Nac\u00ed en Par\u00eds, en el distrito 12, en 1928. Como mujer moderna, mi madre no quer\u00eda dar a luz en casa, sino en un lugar seguro, higi\u00e9nico, \u00edntimo y femenino. Eligi\u00f3 las Diaconisas de la rue du sergent Bauchat. Como muchos parisinos, mis padres eran parisinos recientes, y mi padre no naci\u00f3 en Par\u00eds, sino en Anjou. Mi abuelo materno, originario de Touraine, lleg\u00f3 a Par\u00eds a los 25 a\u00f1os y se instal\u00f3 all\u00ed, convirti\u00e9ndose en ingeniero de la ciudad de Par\u00eds, loco por la ciudad que le integr\u00f3 totalmente. Pas\u00f3 la mayor parte de su carrera en el ayuntamiento del distrito 13, donde se encargaba de las plantaciones. En particular, fue responsable del desarrollo del Poterne des Peupliers y de la pasarela de Rungis. Ecologista antes de tiempo, estaba muy preocupado por la importancia de los \u00e1rboles y la preservaci\u00f3n e introducci\u00f3n de la naturaleza en la capital. Viv\u00eda en lo alto de la Avenue des Gobelins, casi en la Place d&#8217;Italie, un barrio que frecuent\u00e9 mucho durante mi infancia, sobre todo los fines de semana, cuando sol\u00eda pasar tiempo en su casa. Barrio de emigrantes bastante pobre, casi en las afueras de la ciudad, este barrio fue importante para m\u00ed. Todos los a\u00f1os se celebraba all\u00ed una feria: se montaban plataformas en las que actuaban bailarines; una peque\u00f1a bailarina con tut\u00fa, experta en puntas, me hac\u00eda so\u00f1ar mucho. Una vecina de mi abuelo, la se\u00f1orita Misoul, de Auvernia, presum\u00eda de haber conocido a Lenin.<\/p>\n\n\n\n<p>Viudo a los cincuenta a\u00f1os, mi abuelo cri\u00f3 solo a sus tres hijos, con la ayuda de mi madre, la \u00fanica chica entre dos chicos, que a los diecis\u00e9is a\u00f1os se convirti\u00f3 en ama de casa y responsable de su hermano peque\u00f1o, un granuja que le daba muchos problemas. Republicano ac\u00e9rrimo y producto puro de la \u00abmeritocracia republicana\u00bb, mi abuelo apostaba por la educaci\u00f3n p\u00fablica y laica: sus hijos fueron al colegio Henri IV, mi madre al F\u00e9nelon, uno de los primeros liceos abiertos a las ni\u00f1as. Mi madre me dio muchos recuerdos de Par\u00eds en aquella \u00e9poca, de la vida cotidiana (c\u00f3mo ba\u00f1arse en un piso sin ba\u00f1o) y de acontecimientos como la gran inundaci\u00f3n de 1910: hab\u00eda que coger un barco para llegar al liceo. El d\u00eda del Armisticio, en noviembre de 1918, su trabajo consist\u00eda en adornar el balc\u00f3n de la Avenue des Gobelins con banderas tricolores a la se\u00f1al dada por mi abuelo, enfrente, desde el ayuntamiento. Mi padre no hab\u00eda nacido en Par\u00eds, sino en la regi\u00f3n de Saumur. Hab\u00eda luchado en la Gran Guerra y fue despu\u00e9s cuando se traslad\u00f3 a Par\u00eds. Este traslado a la capital fue para \u00e9l, creo, como una venganza por sus cuatro a\u00f1os en las trincheras. All\u00ed conoci\u00f3 a mi madre, con la que form\u00f3 una pareja muy cari\u00f1osa. Se casaron en la iglesia de Saint M\u00e9dard y \u00e9sta es una de las pocas fotos que tengo de ellos. Asiduos al teatro, adoraban a Jouvet, a los Pito\u00ebff, a Jo Bouillon y a su orquesta. Gracias a ellos y a su insaciable sed de felicidad, conservo una imagen alegre y animada del Par\u00eds de aquellos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Aparte del barrio de los Gobelins, \u00bfcu\u00e1les fueron los lugares clave de su infancia en Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>El Par\u00eds de mi infancia era ante todo Clichy, donde se hab\u00edan instalado mis padres. Aunque entonces era muy peque\u00f1a, recuerdo nuestro piso, el jard\u00edn p\u00fablico que sol\u00eda visitar regularmente y un tercer lugar que me parec\u00eda m\u00e1s misterioso: la casa de la criada que emple\u00e1bamos, que viv\u00eda al lado. Mi madre no quer\u00eda que fuera all\u00ed, as\u00ed que cada visita que hac\u00eda era una peque\u00f1a transgresi\u00f3n. Dejamos Clichy en 1932 (yo ten\u00eda cuatro a\u00f1os) y nos trasladamos a la rue Greneta, en el distrito II. Era el Par\u00eds de Les Halles. Toda la zona estaba literalmente invadida por ellas. Mi padre pens\u00f3 durante un tiempo en ser agente en Les Halles, pero al final se instal\u00f3 como \u00abcomerciante de pieles\u00bb en el n\u00famero 163 de la rue Saint-Denis. En un callej\u00f3n sin salida, ten\u00eda un gran almac\u00e9n lleno de \u00abcostillas\u00bb de cuero, que seleccionaba en las curtidur\u00edas de provincia, en Autun en particular, de las que cortaba piezas para sus clientes zapateros. La tienda desprend\u00eda un olor caracter\u00edstico a cuero y pieles. Era un barrio muy obrero: trabajadores de Les Halles, peque\u00f1os artesanos, tenderos&#8230; y tambi\u00e9n mucha prostituci\u00f3n. No me di cuenta de que exist\u00eda la prostituci\u00f3n hasta mucho m\u00e1s tarde, cuando un d\u00eda, con unos diecis\u00e9is a\u00f1os, estaba esperando a mi madre en la puerta de la tienda de mi padre cuando se me acerc\u00f3 una mujer y me pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfEres nueva?\u00bb Yo hab\u00eda vivido en ese ambiente, hab\u00eda visto y sentido cosas, pero como no estaban calificadas ni condenadas, no me hab\u00eda dado cuenta. Este Par\u00eds, hoy completamente desaparecido, era muy popular y alegre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La Ocupaci\u00f3n se manifestaba en primer lugar en la omnipresencia f\u00edsica de los alemanes, los carteles en el metro&#8230; Pero tambi\u00e9n era, de forma m\u00e1s general, un cambio de ambiente.<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfFue a la escuela en ese barrio?<\/h3>\n\n\n\n<p>Mis padres quer\u00edan que fuera a la escuela p\u00fablica, pero mi abuela paterna, que pensaba que mis padres eran demasiado \u00edmpios para mi educaci\u00f3n religiosa, me sugiri\u00f3 que fuera a la Ordre de la Retraite d&#8217;Angers, que ten\u00eda una escuela privada en el n\u00famero 35 de la rue de Chabrol, no lejos de la Gare du Nord, al menos hasta mi primera comuni\u00f3n. Al final, hice todos mis estudios en el Cours Bossuet, con las monjas. Para ir de la rue Greneta a la rue de Chabrol, cruzaba el barrio todos los d\u00edas a pie, y fue paseando como llegu\u00e9 a conocerlo y amarlo \u00edntimamente. Con la criada que me recog\u00eda a la salida del colegio, pase\u00e1bamos por la calle Brady. A menudo nos deten\u00edamos en la esquina de la calle R\u00e9aumur con la calle Saint-Denis para escuchar al cantante callejero que, por unos c\u00e9ntimos, vend\u00eda las hojas de canciones muy sentimentales que el p\u00fablico cantaba. Los domingos, mi abuelo me llevaba a misa \u2014a la que mis padres no iban, y \u00e9l tampoco\u2014 en la iglesia de Saint-Nicolas-des-Champs o de Saint-Eustache. La contradicci\u00f3n se me hizo evidente muy pronto.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfTiene recuerdos de la agitaci\u00f3n pol\u00edtica de los a\u00f1os 30 en Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>Mi primer recuerdo pol\u00edtico se remonta a febrero de 1934. Estaba en el piso de mi familia, en la rue Greneta, con Madame Braquemont, una se\u00f1ora que ven\u00eda a coser; mi madre lleg\u00f3, angustiada, diciendo que hab\u00eda estallado un mot\u00edn cerca de la C\u00e1mara de Diputados y que hab\u00eda muerto gente. Yo ten\u00eda seis a\u00f1os, pero recuerdo claramente la escena. Mi madre deb\u00eda de estar muy angustiada y esa angustia debi\u00f3 de impresionarme.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo recuerdos m\u00e1s precisos del Frente Popular. En 1936, hab\u00eda muchos peque\u00f1os talleres de costura en el barrio de Sentier, donde viv\u00edamos. Las costureras ocupaban sus talleres, pon\u00edan pancartas, cantaban y hac\u00edan manifestaciones. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os y no entend\u00eda por qu\u00e9 mis padres parec\u00edan preocupados. Me parec\u00eda muy divertido, el barrio estaba m\u00e1s animado que nunca. Mi padre vend\u00eda cuero a zapateros, muchos de los cuales eran refugiados espa\u00f1oles muy implicados en el movimiento. Uno de los clientes de mi padre, un tal se\u00f1or Arago, intent\u00f3 convertirle al marxismo prest\u00e1ndole peque\u00f1os panfletos. Mi padre me cont\u00f3 m\u00e1s tarde que la primera vez que oy\u00f3 hablar de la plusval\u00eda fue a este zapatero espa\u00f1ol. Las fronteras de clase no eran totalmente estancas. Mis padres, que pertenec\u00edan a la burgues\u00eda media, comerciaban con obreros. Sin embargo, estos intercambios se vieron completamente interrumpidos por la guerra, sobre todo porque ya no ten\u00edamos cuero que vender debido a la escasez. Necesit\u00e1bamos billetes. Mi padre ya no ten\u00eda nada que hacer y estaba deprimido.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cuando era adolescente, dej\u00f3 su querido barrio de Par\u00eds para vivir en la <em>banlieue<\/em>. \u00bfC\u00f3mo le afect\u00f3 este traslado y su relaci\u00f3n con Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>En 1939 dejamos Par\u00eds y nos trasladamos a los suburbios del norte, a Montmorency. Mi padre dec\u00eda que necesitaba aire fresco, que la vida parisina le resultaba sofocante. Pero mantuvo su tienda en el centro de Par\u00eds y yo segu\u00ed yendo al Cours Bossuet. As\u00ed que el v\u00ednculo con la capital no se rompi\u00f3, pero mi relaci\u00f3n con ella era en aquel momento pendular, salpicada de viajes de ida y vuelta en tren. En Montmorency, donde mis padres hab\u00edan alquilado una hermosa casa rodeada de un inmenso jard\u00edn, me sent\u00eda como una exiliada. Siempre ech\u00e9 de menos el centro de Par\u00eds, aunque sin duda est\u00e1bamos mucho mejor en nuestra casa de las afueras. Para ir a Par\u00eds, bajaba andando hasta la Gare d&#8217;Enghien, desde donde cog\u00eda el tren hasta la Gare du Nord, y desde all\u00ed ten\u00eda que caminar hasta el Cours Bossuet. A partir de entonces, ya no sent\u00ed la familiaridad con Par\u00eds que ten\u00eda de ni\u00f1a. Par\u00eds se hizo m\u00e1s lejano, a\u00f1orado y sent\u00eda nostalgia de mi barrio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los cambios de una ciudad, primero los sentimos sin verlos, los percibimos, sin analizarlos realmente.<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 recuerdos tiene de la ocupaci\u00f3n alemana de Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>En primer lugar, el \u00e9xodo. Huimos en familia en junio de 1940 y nos dirigimos en el Citro\u00ebn de mi padre hacia la frontera espa\u00f1ola. En septiembre volvimos a Montmorency, donde encontramos nuestra casa ocupada por los alemanes. As\u00ed que tuvimos que intentar recuperarla. Mi madre, temiendo los arrebatos de c\u00f3lera de mi padre, se encarg\u00f3 de acercarse a los ocupantes; yo la acompa\u00f1\u00e9. Recuerdo, como una quemadura, la mirada condescendiente y concupiscente que los alemanes dirigieron a esta hermosa joven. En aquel momento, ten\u00edan \u00f3rdenes de \u00abcorregir\u00bb la situaci\u00f3n, as\u00ed que pudimos regresar a nuestra casa. Pero los alemanes no eran menos omnipresentes. Los ve\u00edamos todas las noches, dando vueltas cantando en la avenida de Par\u00eds, frente a nuestra casa. Si ten\u00edas la mala suerte de dejar una luz encendida por la noche, ven\u00edan a reprenderte y a asegurarse de que no estabas haciendo una se\u00f1al. Lo que era cierto en Montmorency lo era a\u00fan m\u00e1s en Par\u00eds: la Ocupaci\u00f3n se manifestaba ante todo en la omnipresencia f\u00edsica de los alemanes, los carteles en el metro&#8230; Pero tambi\u00e9n era, de forma m\u00e1s general, un cambio de ambiente. El discurso de las monjas del Cours Bossuet hab\u00eda cambiado por completo. Vichy hab\u00eda concedido a estas \u00ab<em>s\u00e9cues<\/em>\u00bb, como se las llamaba, el derecho a volver a ponerse el h\u00e1bito religioso; al comienzo del curso de 1940, volvieron con sus cornetines y se convirtieron al Mar\u00e9chal, aunque atemperadas por una de ellas, que result\u00f3 ser miembro de la Resistencia; lo supimos m\u00e1s tarde. Empezaron a hablar de la culpa: si hab\u00edamos perdido la guerra era porque nuestros padres no hab\u00edan tenido suficientes hijos y nuestra generaci\u00f3n ten\u00eda que sacrificarse para compensarlo. Me hizo sentir tan culpable que no quer\u00eda comer m\u00e1s. Me sum\u00ed en la anorexia durante un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Liberaci\u00f3n rompi\u00f3 este nuevo orden.<\/h3>\n\n\n\n<p>No presenci\u00e9 la liberaci\u00f3n de la capital porque Montmorency fue liberada m\u00e1s tarde. Los alemanes libraron all\u00ed una batalla final que dur\u00f3 quince d\u00edas. Viv\u00edamos aislados de la capital, refugi\u00e1ndonos en el s\u00f3tano cuando los combates se acercaban a nuestra casa. Pod\u00edamos o\u00edr por la radio las campanadas que celebraban la liberaci\u00f3n de Par\u00eds mientras nosotros segu\u00edamos ocupados. Desde el mirador de Montmorency pudimos ver el bombardeo de las f\u00e1bricas de Saint-Denis: fue un incendio terrible y magn\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">S\u00f3lo despu\u00e9s de una temporada en provincias, usted se encuentra de nuevo en el Par\u00eds de los a\u00f1os cincuenta.<\/h3>\n\n\n\n<p>El propietario al que mis padres alquilaban la casa de Montmorency hab\u00eda decidido ponerla en venta, y como mis padres no ten\u00edan medios ni ganas de comprarla, regresaron a Par\u00eds en 1951, donde alquilaron el piso de la rue Madame, que compramos mucho m\u00e1s tarde, y donde sigo viviendo hoy. Ese mismo a\u00f1o, 1951, obtuve mi agr\u00e9gation y fui destinada a Caen. No fue hasta 1958 cuando me mud\u00e9 al piso de mis padres en la rue Madame con mi marido Jean-Claude Perrot. En aquella \u00e9poca ya hab\u00eda una terrible crisis de vivienda en Par\u00eds, as\u00ed que mis padres nos ofrecieron compartir este gran piso. Lo que iba a ser una soluci\u00f3n temporal se convirti\u00f3 en permanente cuando mi padre muri\u00f3 en 1961. As\u00ed que el distrito 6 fue mi segunda base parisina.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo era el distrito 6 de Par\u00eds en los a\u00f1os 50?<\/h3>\n\n\n\n<p>Era un mundo diferente. El edificio contiguo al que vivo segu\u00eda ocupado por una f\u00e1brica, la imprenta Lahure, que fue un importante centro de distribuci\u00f3n de escritos revolucionarios en 1848. As\u00ed que hab\u00eda muchos trabajadores en este barrio. En este mismo edificio donde vivo, recuerdo a una mujer antillana que viv\u00eda en el 5\u00ba piso y era cocinera en la imprenta. La imprenta tuvo que trasladarse fuera del distrito porque las m\u00e1quinas eran cada vez m\u00e1s eficientes&#8230; pero tambi\u00e9n ruidosas y molestas. As\u00ed que la imprenta se traslad\u00f3, se desmantel\u00f3 la f\u00e1brica, se destruyeron sus tuber\u00edas (es extra\u00f1o ver c\u00f3mo se derrumban desde dentro) y se construy\u00f3 un bloque de pisos. Adem\u00e1s de la presencia de obreros, otra caracter\u00edstica de la zona en los a\u00f1os 50, sobre todo en el lado de Saint-Sulpice, era la omnipresencia de beatas a las que se ve\u00eda ir a misa. Primero desaparecieron los obreros, luego las se\u00f1oritas de negro, y ahora son sobre todo j\u00f3venes ejecutivos adinerados.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfEra tambi\u00e9n un barrio de librer\u00edas?<\/h3>\n\n\n\n<p>Jean-Claude era un bibli\u00f3filo bien informado que se hab\u00eda hecho con una biblioteca de obras del siglo XVIII, sobre todo de econom\u00eda pol\u00edtica. Nos hab\u00edamos relacionado con algunos libreros de viejo, especialmente activos en el distrito 6, aunque casi todos han desaparecido. Nos reun\u00edamos con Lucien Scheller, en la rue de Tournon, con Jean Viardot, en la rue de l&#8217;\u00c9chaud\u00e9, con Magis y Bernstein, en la rue Gu\u00e9n\u00e9gaud&#8230; Eran gente estupenda, muy culta, en su mayor\u00eda de izquierdas. Magis padre, que empez\u00f3 como librero en los muelles, hab\u00eda introducido libros de econom\u00eda pol\u00edtica; hab\u00eda llamado a su hijo Jean-Jacques. Bernstein se hab\u00eda escondido en una buhardilla parisina durante toda la guerra, fabricando papeles falsos. Lucien Scheller estaba en el coraz\u00f3n de un c\u00edrculo intelectual y literario, y si entrabas en su librer\u00eda, te encontrabas con \u00c9luard o Aragon. No eran s\u00f3lo tiendas, eran lugares de discusi\u00f3n e intercambio. Y para las novedades, por supuesto, estaban la librer\u00eda Maspero y la librer\u00eda Puf, en la plaza de la Sorbona.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Si perdimos la guerra, fue porque nuestros padres no tuvieron suficientes hijos y nuestra generaci\u00f3n tuvo que hacer sacrificios para redimirse.<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">As\u00ed que usted vivi\u00f3 el final del Par\u00eds obrero al que dedic\u00f3 su trabajo de historiadora.<\/h3>\n\n\n\n<p>Par\u00eds fue, en efecto, sobre todo en el siglo XIX, una ciudad obrera y m\u00e1s a\u00fan una ciudad de revoluciones, una ciudad pol\u00edtica. Era la capital de un movimiento obrero que a\u00fan no se centraba en las f\u00e1bricas, sino m\u00e1s bien en los talleres y los oficios, en peque\u00f1as estructuras pobladas por trabajadores altamente cualificados y alfabetizados, los mismos que tan bien estudiaron Jeanne Gaillard, Louis Chevalier, Jacques Rougerie y, sobre todo, Jacques Ranci\u00e8re en <em>La nuit des prol\u00e9taires<\/em>. Era un Par\u00eds obrero que le\u00eda, escrib\u00eda y pensaba mucho. Era un Par\u00eds que todav\u00eda conozco, donde la clase obrera no hab\u00eda sido relegada a los suburbios como ocurrir\u00eda m\u00e1s tarde. Quedaban rastros de ello, como se puede ver a\u00fan hoy, por ejemplo, en la Biblioth\u00e8que des amis de l&#8217;instruction, en la rue de Turenne, fundada a finales del Segundo Imperio por obreros que quer\u00edan poner en com\u00fan sus recursos para comprar libros. En torno a Jean Maitron, fundador del <em>Dictionnaire biographique du mouvement ouvrier fran\u00e7ais<\/em> (Diccionario biogr\u00e1fico del movimiento obrero franc\u00e9s), se pod\u00eda encontrar a Monatte o Chambelland, l\u00edderes del movimiento sindical de acci\u00f3n directa de principios del siglo XX. Pero las huellas menguaron. El pasado se convirti\u00f3 en historia, una historia que Ernest Labrousse propon\u00eda a sus alumnos que escribieran: \u00abLa clase obrera tiene derecho a su propia historia\u00bb, dec\u00eda.&nbsp; Pero, \u00bfqu\u00e9 significa este paso a la historia, sino una desaparici\u00f3n de la realidad del mundo? Los cambios de una ciudad, primero los sentimos sin verlos, los percibimos, sin analizarlos realmente. En el Par\u00eds de hoy quedan pocas huellas materiales de los trabajadores de anta\u00f1o. Los lugares, las herramientas, los gestos y las canciones de anta\u00f1o han desaparecido en gran medida y se han convertido en objetos de museo, m\u00e1s tard\u00edamente que otros porque son menos valorados. Durante mucho tiempo, la vivienda se conserv\u00f3 mejor, pero tambi\u00e9n ha quedado sumergida por las normas de higiene, la necesidad de confort y el consumo urbano cada vez m\u00e1s codicioso.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Su traslado al distrito 6 llega en un momento en el que usted se implica en la vida militante parisina.<\/h3>\n\n\n\n<p>Jean-Claude y yo \u00edbamos a todos los actos. En 1958 acababa de dar a luz a mi hija, as\u00ed que no pude participar en las manifestaciones contra la V Rep\u00fablica. Pero particip\u00e9 en todas las manifestaciones contra la guerra de Argelia. Y luego, por supuesto, mayo de 1968. Par\u00eds estaba en plena efervescencia. Yo era entonces ayudante de Ernest Labrousse en la Sorbona. La Sorbona estaba ocupada por estudiantes que yo conoc\u00eda muy bien y a los que apoyaba. Alain Krivine, por ejemplo, era uno de los alumnos de Labrousse y yo supervisaba su m\u00e1ster. Hubo innumerables debates sobre innumerables temas. Y manifestaciones que cruzaban a diario el bulevar Saint-Michel. Tengo recuerdos felices de 1968, como de 1936, pero con la sensaci\u00f3n de una ruptura muy fuerte en el seno de la universidad. Por un lado, los ayudantes y profesores, entre los que me encontraba, y por otro, los profesores m\u00e1s mayores y reservados. Los profesores nos ped\u00edan sobre todo que tuvi\u00e9ramos cuidado con los libros, que los ocupantes respetaban. La Sorbona era tambi\u00e9n un teatro, un escenario, donde cada uno representaba su papel.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Par\u00eds era, sobre todo en el siglo XIX, una ciudad obrera y a\u00fan m\u00e1s una ciudad de revoluciones, una ciudad pol\u00edtica.\u00a0<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Usted ha vivido tanto en la orilla derecha como en la izquierda del Sena. \u00bfTiene sentido para usted esta distinci\u00f3n? \u00bfO, como historiadora social, le interesa m\u00e1s el contraste entre el Par\u00eds burgu\u00e9s del Oeste y el Par\u00eds obrero del Este?<\/h3>\n\n\n\n<p>Mi respuesta, como normanda, es que mi Par\u00eds es el del centro. No voy mucho al oeste burgu\u00e9s de Par\u00eds y no lo aprecio mucho, aunque redescubra sus encantos a trav\u00e9s de las obras de Proust y Aragon. Amo el Par\u00eds literario tanto como su espacio f\u00edsico. Pero tampoco paso mucho tiempo en el Este. De la rue Greneta a la rue Madame, de R\u00e9publique a Denfert y la Place d&#8217;Italie, siempre he permanecido apegada al eje central de Par\u00eds, que atraviesa y une las dos orillas. Mis nietos viven en la orilla derecha, en los distritos 2\u00ba y 10\u00ba. La creaci\u00f3n de este eje refleja sin duda cambios demogr\u00e1ficos y econ\u00f3micos m\u00e1s profundos. La \u00abgentrificaci\u00f3n\u00bb de Par\u00eds es sobre todo la de las clases medias, vinculadas al sector terciario y a las profesiones fluctuantes y florecientes de los sectores audiovisual, de la comunicaci\u00f3n, de la inform\u00e1tica y de las redes sociales. Una poblaci\u00f3n necesariamente culta, decididamente urbana, enamorada del campo pero sobre todo de sus \u00absegundas residencias\u00bb. Una burgues\u00eda intelectual, consciente de sus privilegios, deseosa de \u00abpagarlos\u00bb votando m\u00e1s bien a la izquierda, asumiendo as\u00ed, al menos simb\u00f3licamente, el papel tradicional del Par\u00eds de la protesta. El resultado de las \u00faltimas elecciones legislativas (julio de 2024) es significativo en este sentido y requiere un an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Como feminista, \u00bfc\u00f3mo ve el lugar de las mujeres en la historia y la geograf\u00eda de Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay que distinguir entre im\u00e1genes y realidades. Las im\u00e1genes femeninas inundan la ciudad, encarnan virtudes, lugares, r\u00edos, artes, figuras mitol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas o pol\u00edticas. Las mujeres entran en Par\u00eds por la imagen (estatuas) y la seducci\u00f3n (moda, prostituci\u00f3n), es decir, por su condici\u00f3n de objeto. Del mismo modo que las mujeres, que no votan, representan a Marianne, la Rep\u00fablica (v\u00e9ase la obra de Maurice Agulhon). Las mujeres, musas y madonas, excluidas del poder y de la creaci\u00f3n, acompa\u00f1an y coronan a los actores masculinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00eds es una ciudad masculina por excelencia. Porque es una ciudad de poder pol\u00edtico, pero tambi\u00e9n de creaci\u00f3n intelectual y cient\u00edfica, campos todos ellos considerados durante mucho tiempo prerrogativa de la masculinidad. Ciertamente ha habido Marie Curie, pero sigue siendo excepcional, o al menos excepcionalmente visible, dado hasta qu\u00e9 punto las mujeres creadoras est\u00e1n olvidadas, borradas tanto del espacio como de la historia. Podr\u00edamos contar y cartografiar los lugares del poder, el El\u00edseo, las asambleas, las academias, los institutos, etc., todos masculinos. Los lugares del recuerdo: el Pante\u00f3n, dedicado a los \u00abGrandes Hombres\u00bb, los nombres de las calles, de los que s\u00f3lo un 10% son femeninos, etc. Una situaci\u00f3n que hoy est\u00e1 cambiando, pero que sigue reflejando la larga historia de desigualdad de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En el Par\u00eds de hoy quedan pocas huellas materiales de los trabajadores de anta\u00f1o.<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La historia de la vida cotidiana est\u00e1 llena de sorpresas, como ha demostrado el trabajo de Arlette Farge sobre el siglo XVIII. Mil incidentes, registrados por la polic\u00eda, revelan \u2014en el conflicto, la seducci\u00f3n, el amor, el abandono\u2014 un encuentro, o incluso un entrelazamiento de los sexos que frustra el orden que nos hubiera gustado imponer. Esto fue especialmente cierto en el siglo XIX, cuando, principalmente por razones morales, Inglaterra y Francia intentaron separar los sexos y organizar la coeducaci\u00f3n. Los pubs y las tabernas en Inglaterra y los caf\u00e9s en Francia, todos ellos lugares sociales populares, estaban reservados a los hombres. Una mujer sola era indeseable y sospechosa de caballerosidad. Dedicadas a la esfera privada del hogar, a las mujeres les resultaba dif\u00edcil entrar en el \u00e1mbito p\u00fablico y, por consiguiente, moverse por la ciudad, sobre todo de noche. Por supuesto, para ellas era normal, incluso imprescindible, hacer la compra y lavar la ropa; apreciaban estos lugares para reunirse y hablar con otras mujeres; en el lavadero, contaban sus secretos y buscaban una direcci\u00f3n para deshacerse de la fruta prohibida. Lugares autorizados: la iglesia, el sal\u00f3n de t\u00e9, la pasteler\u00eda, los grandes almacenes o \u00able bonheur des dames\u00bb descrito por Zola. Hay un g\u00e9nero de la ciudad y un g\u00e9nero dentro de la ciudad. Par\u00eds est\u00e1 atravesada por la relaci\u00f3n entre los sexos, a menudo unidos por grandes acontecimientos pol\u00edticos o sociales.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 autor cree que encarna mejor Par\u00eds?<\/h3>\n\n\n\n<p>Par\u00eds es un h\u00e9roe y escenario de novelas. Eug\u00e8ne Sue cuenta los <em>Misterios de Par\u00eds<\/em>, Zola describe el esplendor de la \u00abSemana Blanca\u00bb, el drama de <em>L&#8217;Assommoir<\/em>, las desventuras de Gervaise frente al alcoholismo y la traici\u00f3n de los hombres. Pero el m\u00e1s grande novelista de Par\u00eds es Victor Hugo. <em>Notre-Dame de Par\u00eds<\/em> y <em>Los miserables<\/em> son monumentos a Par\u00eds. Hugo amaba Par\u00eds y lo hizo suyo. Su funeral, en 1885, dio lugar a una concentraci\u00f3n popular de dimensiones incre\u00edbles. Hubertine Auclert, a la cabeza de su grupo sufragista \u00abLe suffrage des femmes\u00bb, particip\u00f3 en la procesi\u00f3n. Los manifestantes salieron del Arco del Triunfo a las nueve de la ma\u00f1ana y no llegaron al P\u00e8re Lachaise hasta las seis de la tarde, tal era la densidad de la multitud. Nunca hemos visto otro funeral igual en las calles de la capital, que est\u00e1 familiarizada con este tipo de ceremonias.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cuando compara el Par\u00eds de su infancia con el de hoy, \u00bfqu\u00e9 cambios le llaman m\u00e1s la atenci\u00f3n?<\/h3>\n\n\n\n<p>Lo que ha cambiado mucho es el color de Par\u00eds. El Par\u00eds de mi infancia era negro. Un negro al que est\u00e1bamos acostumbrados, tanto que cuando empezaron a limpiar Par\u00eds, casi me entristec\u00ed. Hay que reconocer que ahora Par\u00eds es objetivamente m\u00e1s bonito. Pero yo he perdido el m\u00edo, otro Par\u00eds, m\u00e1s oscuro, con calles m\u00e1s estrechas, donde los anuncios rojos chillones le daban un brillo que la electricidad blanca ha borrado. Otro universo sensorial donde el higienismo ha disipado los olores. El otro gran cambio es social. Par\u00eds se ha aburguesado, y los distritos 2 y 6 son buenos ejemplos: estos barrios que yo conoc\u00eda como obreros ya no lo son. La subida de los precios de los inmuebles es una prueba de esta tendencia, la explica y la significa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPodr\u00eda hablarnos de alg\u00fan lugar de Par\u00eds que le resulte especialmente entra\u00f1able?<\/h3>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda mencionar varios que forman un paisaje sensible y memorable para m\u00ed. En primer lugar, la Gare du Nord, tan visitada, con su monumental escalinata interior, su gent\u00edo colorido y bullicioso, sus parejas de enamorados en busca de rincones protectores, la entrada en otro universo, en un d\u00eda en ciernes, el comienzo de una aventura que nunca termina. La Gare du Nord marc\u00f3 el ritmo de mi vida de 1940 a 1945. Por desgracia, ya no la reconozco; me pierdo en ella: las grandes l\u00edneas han desviado los destinos suburbanos. Ir a Enghien-les-Bains me parece insignificante, incluso rid\u00edculo. \u00bfDe qu\u00e9 ba\u00f1os estamos hablando? En la ciudad, las estaciones de tren parecen casi incongruentes. Y, sin embargo, es inestimable mantenerlas en el centro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hay un g\u00e9nero de la ciudad y un g\u00e9nero dentro de la ciudad. La relaci\u00f3n entre los sexos atraviesa Par\u00eds.\u00a0<\/p><cite>MICHELLE PERROT<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La Fontaine Saint-Michel, lugar de la primera cita de los amantes, me conmueve profundamente; no puedo pasar por delante de ella sin estremecerme. Notre-Dame est\u00e1 cerca; Saint-Julien le Pauvre, po\u00e9tico y ex\u00f3tico, me espera, y las librer\u00edas de segunda mano, tan frecuentadas en busca del libro perfecto. No es tanto la belleza monumental lo que me retiene como los recuerdos de los encuentros, no tanto lo est\u00e9tico como lo existencial, lo azaroso. Me gusta la familiaridad de los lugares que visito, la forma en que se utilizan, la manera en que se usan todos los d\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ir a la Biblioth\u00e8que nationale, la antigua de la rue de Richelieu, fue uno de los placeres de mi vida de estudiante e investigadora. Encontrar los libros que hab\u00edas reservado, recibir los nuevos vol\u00famenes que ped\u00edas y que los bedeles te tra\u00edan tan r\u00e1pidamente, leer bajo las l\u00e1mparas verdes de la Salle Labrouste, encontrarte con amigos y colegas en los bistr\u00f3s locales (entonces hab\u00eda m\u00e1s caf\u00e9s que ahora), charlar sin parar, tener toda la vida por delante. En resumen, la felicidad. La biblioteca Mitterrand, pr\u00e1ctica, funcional e imponente, no tiene para m\u00ed el mismo encanto, y no tiene nada que ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, los Jardines de Luxemburgo, testigos de mi vida y de los m\u00edos, merecer\u00edan algo m\u00e1s que unas l\u00edneas. De este vecino eminente y po\u00e9tico, nunca me he cansado, y lo dejar\u00e9 con pesar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLos cambios de una ciudad, primero los sentimos sin verlos, los percibimos, sin analizarlos realmente.\u00bb<\/p>\n<p>Una vida en la ciudad \u2014de la Ocupaci\u00f3n a los Juegos Ol\u00edmpicos\u2014. \u00bfC\u00f3mo \u00edbamos a reanudar este a\u00f1o la temporada de nuestra serie de verano Gran Tour en otro lugar que no fuera Par\u00eds?<\/p>\n<p>Para este primer episodio, hemos pedido a la historiadora Michelle Perrot que retroceda en el tiempo.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":40491,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[256],"tags":[],"staff":[93],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-40579","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gran-tour","staff-florian-louis","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00abMi Par\u00eds es el del centro\u00bb, una conversaci\u00f3n con Michelle Perrot - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/07\/27\/mi-paris-es-el-del-centro-una-conversacion-con-michelle-perrot\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00abMi Par\u00eds es el del centro\u00bb, una conversaci\u00f3n con Michelle Perrot - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abLos cambios de una ciudad, primero los sentimos sin verlos, los percibimos, sin analizarlos realmente.\u00bb  Una vida en la ciudad \u2014de la Ocupaci\u00f3n a los Juegos Ol\u00edmpicos\u2014. \u00bfC\u00f3mo \u00edbamos a reanudar este a\u00f1o la temporada de nuestra serie de verano Gran Tour en otro lugar que no fuera Par\u00eds?  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