{"id":29527,"date":"2024-02-13T16:38:43","date_gmt":"2024-02-13T15:38:43","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=29527"},"modified":"2024-02-13T16:38:46","modified_gmt":"2024-02-13T15:38:46","slug":"como-la-union-debe-afrontar-su-miedo-a-trump-por-una-nueva-estrategia-transatlantica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/02\/13\/como-la-union-debe-afrontar-su-miedo-a-trump-por-una-nueva-estrategia-transatlantica\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo la Uni\u00f3n debe afrontar su miedo a Trump: por una nueva estrategia transatl\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"\n

Hay un tema que ya lleva muchos meses en los titulares. Se est\u00e1 convirtiendo en una obsesi\u00f3n <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Se trata de las pr\u00f3ximas elecciones estadounidenses y la posibilidad de un segundo mandato de Donald Trump<\/a>. Quienes afirman que estas elecciones podr\u00edan ser las m\u00e1s importantes en un siglo, no s\u00f3lo para Estados Unidos sino tambi\u00e9n para el mundo, probablemente no est\u00e9n muy lejos de la verdad.<\/p>\n\n\n\n

La perspectiva de una victoria de Trump est\u00e1 claramente en el centro de la estrategia de Putin. La reciente declaraci\u00f3n del expresidente de que, si es reelegido, \u00abanimar\u00e1 a los enemigos de Europa a atacar a los aliados que no paguen lo suficiente [contra los objetivos de gasto de la OTAN]\u00bb parece darle la raz\u00f3n <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. No es sorprendente que si los europeos pudieran votar, mantendr\u00edan a Biden en la Casa Blanca por abrumadora mayor\u00eda. Por otro lado, no pueden evitar estar preocupados, dado que las encuestas relativamente tranquilizadoras de hace unos meses han sido eclipsadas ahora por pron\u00f3sticos que parecen dar a Trump una ligera ventaja<\/a>.<\/p>\n\n\n\n

Quienes afirman que las elecciones estadounidenses podr\u00edan ser las m\u00e1s importantes en un siglo, no s\u00f3lo para Estados Unidos sino para el mundo, probablemente no est\u00e9n lejos de la verdad.<\/p>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

A largo plazo, existe un riesgo significativo de que la obsesi\u00f3n nos lleve a abordar todas las cuestiones a las que nos enfrentamos con la suposici\u00f3n impl\u00edcita de que nos enfrentaremos a un segundo mandato de Trump. En cambio, debemos tener cuidado con la forma en que formulamos nuestra evaluaci\u00f3n, ya que algunos an\u00e1lisis del impacto potencial de las elecciones estadounidenses conllevan un riesgo involuntario de permitir que las emociones anulen el juicio racional. Un buen ejemplo es el reciente art\u00edculo, por lo dem\u00e1s bienintencionado e interesante, de Arancha Gonz\u00e1lez Laya y sus coautores en Foreign Affairs<\/em> <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Quienes parten del supuesto impl\u00edcito de que es probable que gane Trump est\u00e1n ciertamente motivados por el deseo de llamar la atenci\u00f3n sobre un peligro real, pero corren el riesgo de producir efectos no deseados.<\/p>\n\n\n\n

El planteamiento es arriesgado. En primer lugar, porque no es seguro que gane Trump; en segundo lugar, porque definir una estrategia sobre la base del peor escenario posible podr\u00eda significar perder la flexibilidad que necesitamos. En la ra\u00edz de esta actitud est\u00e1, para algunos europeos, la resignaci\u00f3n a un sentimiento m\u00e1s profundo, el de un abismo inextricable entre Europa y Estados Unidos. Para algunos, provoca el p\u00e1nico paralizante de un ni\u00f1o al que se deja solo en la oscuridad; para otros, el regocijo de una libertad reci\u00e9n encontrada tras d\u00e9cadas de esclavitud.<\/p>\n\n\n\n

En todos los casos, el s\u00edndrome es pernicioso porque pierde de vista lo que hace de Occidente una comunidad de valores, cultura e intereses, justo en el momento en que quienes desaf\u00edan a Occidente \u2013no por lo que hacen, sino por lo que son\u2013 est\u00e1n abri\u00e9ndose paso en el mundo. Por otra parte, existe el riesgo de no ver con claridad lo que realmente ha cambiado en las relaciones transatl\u00e1nticas desde el final de la Guerra Fr\u00eda. Est\u00e1 claro que, est\u00e9 quien est\u00e9 en la Casa Blanca, las relaciones transatl\u00e1nticas son hoy muy diferentes de las que vivimos durante la Guerra Fr\u00eda con personajes como Eisenhower y Kennedy, o tras la ca\u00edda del comunismo con George H. W. Bush y Clinton.<\/p>\n\n\n\n

La distancia entre Biden y Trump es ciertamente enorme, pero ambos representan a unos Estados Unidos cambiados en un mundo muy diferente.<\/p>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

De hecho, este deseo comenz\u00f3 a manifestarse con George W. Bush y luego con Obama. La distancia entre Biden y Trump es ciertamente enorme, pero ambos representan unos Estados Unidos cambiados en un mundo muy diferente. Por muy apasionadamente unidos que nos sintamos a nuestros amigos estadounidenses, poco podemos hacer para cambiar el resultado, que probablemente depender\u00e1 de peque\u00f1as mayor\u00edas en un pu\u00f1ado de Estados<\/a>, lo que har\u00e1 que el resultado sea a\u00fan m\u00e1s impredecible. A medida que se desarrolla la campa\u00f1a, har\u00edamos bien en mantener la calma y centrarnos en dos cuestiones: qu\u00e9 nos espera si gana Biden o Trump, y qu\u00e9 debemos hacer mientras tanto.<\/p>\n\n\n\n

La respuesta a la primera pregunta es relativamente f\u00e1cil: m\u00e1s o menos lo mismo. Si analizamos nuestra relaci\u00f3n con la administraci\u00f3n Biden, ser\u00eda un error olvidar que hemos hecho una serie de reclamaciones justificadas, sobre todo \u2013pero no s\u00f3lo\u2013 en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica industrial<\/a> y comercial. Unos Estados Unidos divididos y fracturados est\u00e1n aqu\u00ed para quedarse, sea cual sea el resultado de las elecciones. Lo mismo ocurre con un cierto proteccionismo, as\u00ed como con el estado de \u00e1nimo general, bastante desfavorable al compromiso internacional. El resultado de las elecciones al Congreso tambi\u00e9n ser\u00e1 decisivo.<\/p>\n\n\n\n

Cualesquiera que sean las dificultades, sin duda podemos contar con que Biden apreciar\u00e1 la importancia de las alianzas y, en particular, la importancia de la OTAN. Tambi\u00e9n compartimos una amplia convergencia en nuestros objetivos estrat\u00e9gicos mutuos, as\u00ed como un compromiso con los valores de la democracia liberal. A pesar de toda la ret\u00f3rica sobre \u00abuna pol\u00edtica exterior para la clase media\u00bb, que podr\u00eda haber sugerido una actitud introspectiva, y tras la fallida retirada de Afganist\u00e1n, Estados Unidos est\u00e1 desempe\u00f1ando ahora un papel protagonista en la respuesta a la invasi\u00f3n rusa de Ucrania y a la nueva crisis en Oriente Pr\u00f3ximo. Si bien esto no puede borrar las diferencias espec\u00edficas de intereses que existen en una serie de \u00e1reas, s\u00ed proporciona un terreno y una oportunidad para el di\u00e1logo y \u2013cuando sea posible\u2013 el acuerdo, como ya ocurre hoy. Al mismo tiempo, no podemos pasar por alto el hecho de que el renovado compromiso de la administraci\u00f3n Biden con la seguridad europea est\u00e1 condicionado a una mayor disposici\u00f3n de los europeos a compartir responsabilidades.<\/p>\n\n\n\n

Cualesquiera que sean las dificultades, sin duda podemos contar con que Biden apreciar\u00e1 la importancia de las alianzas y, en particular, la importancia de la OTAN.<\/p>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La perspectiva de una victoria de Trump abre un escenario mucho m\u00e1s complicado. El primer mandato de Trump se caracteriz\u00f3 por una distancia considerable entre la ret\u00f3rica y la realidad. Las relaciones transatl\u00e1nticas se vieron ciertamente da\u00f1adas, pero en la pr\u00e1ctica el da\u00f1o fue mucho menor de lo esperado. Esta vez, ser\u00eda insensato esperar que se repitiera ese escenario. Lo que caracteriz\u00f3 el primer mandato de Trump fue que se encontr\u00f3 rodeado de gente decidida a frenar sus planes m\u00e1s descabellados. Hoy, todo hace pensar que no s\u00f3lo est\u00e1 tomando medidas para que esa situaci\u00f3n no se repita, sino que su campa\u00f1a se basa en un plan bastante detallado<\/a> elaborado por varios grupos de reflexi\u00f3n. As\u00ed que podemos esperar un segundo mandato muy diferente.<\/p>\n\n\n\n

Como en el caso de una victoria de Biden, mucho depender\u00e1 de la composici\u00f3n del Congreso. Podemos suponer que, si gana Trump, el Partido Dem\u00f3crata estar\u00e1 sometido a una ilusi\u00f3n de catarsis y se ver\u00e1 tentado a desviarse hacia la izquierda o a desgarrarse por la pol\u00edtica identitaria, lo que fomentar\u00e1 las divisiones internas. Por otra parte, la coalici\u00f3n republicana que parece haber sobrevivido a la conmoci\u00f3n del 6 de enero de 2021 y que apoya la nueva apuesta de Trump por el poder, haga lo que haga o diga lo que diga, se basa en una combinaci\u00f3n inc\u00f3moda, incluso perversa, de elementos aparentemente incompatibles: el populismo definido por la defensa del \u00abtrabajador de a pie\u00bb frente a diversas formas de amenazas extranjeras e internas, los valores conservadores tradicionales como el individualismo, el rechazo del \u00abwokismo\u00bb, los recortes fiscales y la desregulaci\u00f3n agresiva.<\/p>\n\n\n\n

Como muchos programas electorales, puede mantenerse en un discurso de campa\u00f1a y no debe subestimarse su capacidad para ganar unas elecciones. Ser\u00e1 mucho m\u00e1s dif\u00edcil que funcione en la pr\u00e1ctica. Este fue el caso hasta cierto punto en el primer mandato de Trump, ya que los elementos populistas se hab\u00edan eliminado en gran medida. Pero en un segundo mandato, complaciendo sus instintos populistas, Trump podr\u00eda abogar por medidas proteccionistas mucho m\u00e1s duras, desencadenando represalias de los socios comerciales de Estados Unidos. Con Europa, probablemente mostrar\u00eda su desprecio por la Uni\u00f3n en su conjunto y aplicar\u00eda su proteccionismo de forma selectiva para dificultar una respuesta colectiva. Por otra parte, Europa no tendr\u00eda m\u00e1s remedio que jugar un juego puramente bilateral con China. Como resultado, toda la econom\u00eda transatl\u00e1ntica se resentir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

El primer mandato de Trump demuestra que la principal caracter\u00edstica de su pol\u00edtica exterior es que es err\u00e1tica e impredecible. Un segundo mandato ser\u00eda muy parecido, y supondr\u00eda en s\u00ed mismo un serio desaf\u00edo para los aliados de Estados Unidos. Desde una perspectiva europea, adem\u00e1s del proteccionismo, Ucrania e incluso la OTAN son una gran preocupaci\u00f3n. Debilitar el apoyo a Ucrania<\/a>, o incluso buscar un acuerdo unilateral con Putin, es una posibilidad muy real. Al fin y al cabo, ya estamos viendo indicios de ello a medida que se desarrolla la campa\u00f1a electoral. Tambi\u00e9n existe el temor de que esto pueda resultar contraproducente. La suposici\u00f3n de que el hecho de que se le ofrezca alg\u00fan tipo de victoria en Europa distraer\u00eda a Putin de su \u00abamistad ilimitada\u00bb con China<\/a> es poco realista. En contra de lo esperado, tambi\u00e9n envalentonar\u00eda a China y tendr\u00eda un impacto desastroso en los pa\u00edses del Indo-Pac\u00edfico, incluidos los aliados de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

El primer mandato de Trump demuestra que la principal caracter\u00edstica de su pol\u00edtica exterior es que es err\u00e1tica e impredecible.<\/p>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En Oriente Medio, la pol\u00edtica del primer mandato de Trump de apoyar a la extrema derecha israel\u00ed en su entierro de la cuesti\u00f3n palestina mediante los Acuerdos de Abraham ha quedado obsoleta tras la masacre de Ham\u00e1s del 7 de octubre. Los republicanos podr\u00edan tener la tentaci\u00f3n de conciliar sus diferentes posturas volviendo a la postura aislacionista de la primera mitad del siglo XX, pero pronto se ver\u00edan obligados a reconocer que, desde entonces, el mundo y Estados Unidos han cambiado hasta hacerse irreconocibles. Estados Unidos est\u00e1 ahora demasiado interconectado con el mundo y, al mismo tiempo, no es lo bastante poderoso como para disfrutar del privilegio del aislacionismo. Enumerar todas estas contradicciones no es motivo para ser complacientes, porque los populistas pueden hacer mucho da\u00f1o incluso antes de que se demuestre que est\u00e1n equivocados y que sus pol\u00edticas son insostenibles.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Sombras de Donald Trump en un mitin en Cedar Rapids, Iowa, en octubre de 2023. \u00a9 AP Foto\/Charlie Neibergall<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Podemos concluir de esto que el dilema al que se enfrenta Estados Unidos no es entre aislacionismo e internacionalismo, sino entre la ilusi\u00f3n de que puede ejercer su influencia internacional unilateralmente y la aceptaci\u00f3n de que tambi\u00e9n necesita aliados. Las amenazas de Trump a los aliados, proferidas en un mitin el 10 de febrero, deben verse desde esta perspectiva. Una frase pronunciada durante una campa\u00f1a electoral ante un p\u00fablico agradecido es ante todo un ejercicio de ret\u00f3rica. Por ejemplo, Trump nunca especific\u00f3 lo que quer\u00eda decir con la afirmaci\u00f3n: \u00ablos aliados no pagan lo suficiente por la protecci\u00f3n de Estados Unidos\u00bb. \u00bfDebemos pagar directamente a Estados Unidos, entre otras cosas, comprando m\u00e1s armas, o debemos abandonar la idea de dedicar casi el 2% del PIB al gasto en defensa? En este \u00faltimo caso, podemos suponer que Trump mantendr\u00e1 la garant\u00eda de protecci\u00f3n a Polonia, los pa\u00edses b\u00e1lticos, Grecia, Reino Unido e incluso Francia, que cumplen con este compromiso, pero se la negar\u00eda a Alemania, Espa\u00f1a e Italia, que no lo hacen.<\/p>\n\n\n\n

Est\u00e1 claro que todo esto no tiene sentido, pero lleva a conclusiones m\u00e1s preocupantes. En una alianza de valores, es la conciencia del inter\u00e9s colectivo lo que justifica la solidaridad y lo que constituye la base sobre la que hay que discutir despu\u00e9s el reparto de papeles y las cargas respectivas que se derivan. Al negar el car\u00e1cter autom\u00e1tico y previsible de la protecci\u00f3n estadounidense y considerar la relaci\u00f3n con los aliados como puramente transaccional, Trump est\u00e1 socavando el fundamento mismo de la alianza, porque anula el elemento que la ha hecho disuasoria hasta ahora: la certeza de la cohesi\u00f3n colectiva. Es probable que ni \u00e9l mismo sea consciente de las consecuencias. Por ejemplo, los gobiernos aliados podr\u00edan cuestionar a su vez la pertinencia y la contribuci\u00f3n real a la seguridad nacional de las bases estadounidenses situadas en su territorio.<\/p>\n\n\n\n

En una alianza de valores, es la conciencia del inter\u00e9s colectivo lo que justifica la solidaridad y lo que constituye la base sobre la que debe debatirse a continuaci\u00f3n el reparto de papeles y las cargas respectivas resultantes.<\/p>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Por tanto, ser\u00e1 muy dif\u00edcil cumplir la amenaza de retirada, pero el da\u00f1o inmediato no s\u00f3lo para la seguridad de Europa sino tambi\u00e9n para la credibilidad de Estados Unidos en Europa y en el resto del mundo ser\u00eda enorme. No obstante, al se\u00f1alar con el dedo la falta de compromiso de los europeos con el esfuerzo de defensa colectiva, Trump est\u00e1 planteando una cuesti\u00f3n que es popular entre el p\u00fablico estadounidense, sea cual sea su afiliaci\u00f3n pol\u00edtica. Esto tambi\u00e9n representa otro peligro. Concretamente, la naturaleza confusa y contradictoria de la amenaza de retirada tendr\u00eda seguramente el efecto perverso de crear divisiones inmediatas entre los europeos, al fomentar la carrera por buscar una relaci\u00f3n privilegiada con el \u00abarchiprotector\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Esta es una de las principales diferencias entre Trump y Biden. Pero esta diferencia no es f\u00e1cil de definir. Cuando una relaci\u00f3n es tan estructuralmente asim\u00e9trica como la que existe entre Estados Unidos y sus aliados desde el final de la Segunda Guerra Mundial, gestionarla nunca es sencillo. Todos sabemos que la trayectoria com\u00fan, incluso durante la Guerra Fr\u00eda y m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s de su final, nunca ha sido id\u00edlica. Las declaraciones de principios no bastan para que funcione, sino que hay que ocuparse de ellas a diario. Aunque la actitud de Trump pueda sugerir una hostilidad deliberada, incluso con Biden ha habido episodios que han demostrado que la relaci\u00f3n es disfuncional. Por ejemplo, la forma en que se llev\u00f3 a cabo la retirada de Afganist\u00e1n y el flagrante desprecio por los intereses de los aliados con que el Congreso aprob\u00f3 la Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n<\/a> (IRA).<\/p>\n\n\n\n

La otra cuesti\u00f3n muy controvertida es la democracia. Una de las razones por las que los aut\u00f3cratas de todo el mundo apuestan por un segundo mandato de Trump es que confirmar\u00eda su creencia de que la democracia liberal occidental se encuentra en un declive moral, pol\u00edtico y econ\u00f3mico terminal. De hecho, esta teor\u00eda de la decadencia de Occidente esgrimida por los nuevos aut\u00f3cratas es en gran medida de origen occidental y bastante antigua \u2013recuerda sobre todo a los a\u00f1os 30\u2013. Por su parte, muchos progresistas estadounidenses expresan su temor de que una victoria de Trump ponga en peligro los fundamentos mismos de la democracia estadounidense.<\/p>\n\n\n\n

Al se\u00f1alar con el dedo la falta de compromiso de Europa con el esfuerzo de defensa colectiva, Trump est\u00e1 planteando una cuesti\u00f3n que es popular entre el p\u00fablico estadounidense, independientemente de su afiliaci\u00f3n pol\u00edtica.\u00a0<\/p>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La ret\u00f3rica de Trump est\u00e1 llena de odio y venganza. En la actualidad, ambos lados del Atl\u00e1ntico se ven afectados por diversas formas de populismo que se alimentan de los temores a la globalizaci\u00f3n, el cambio tecnol\u00f3gico, el cambio clim\u00e1tico y la inmigraci\u00f3n, que se est\u00e1 convirtiendo en una caracter\u00edstica omnipresente del debate pol\u00edtico. El error ser\u00eda generalizar. Aunque todas las formas de populismo tienden a oponerse a los valores de la democracia liberal \u2013un poco como las familias infelices de Tolst\u00f3i\u2013, todas lo hacen de maneras diferentes y a menudo entran en conflicto entre s\u00ed. El populismo genera conflictos entre naciones. Aunque no deben ignorarse los problemas que plantea el crecimiento del populismo de derechas, un error que debe evitarse es interpretar como una \u00abcrisis de la democracia\u00bb la evidente dificultad que est\u00e1 teniendo la propuesta pol\u00edtica de los partidos progresistas en todo Occidente para adaptarse a los cambios que se est\u00e1n produciendo en la sociedad. M\u00e1s que discutir sobre la resistencia de la democracia en Estados Unidos o en Europa \u2013aunque no comparto el pesimismo de muchos\u2013 cabr\u00eda preguntarse, en cambio, qu\u00e9 impacto tendr\u00eda el \u00e9xito del populismo extremo en Estados Unidos sobre la cohesi\u00f3n pol\u00edtica europea y las relaciones transatl\u00e1nticas. La predicci\u00f3n m\u00e1s segura es que fomentar\u00eda el antiamericanismo en Europa al tiempo que contribuir\u00eda a exacerbar las divisiones pol\u00edticas en el continente.<\/p>\n\n\n\n

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