{"id":29459,"date":"2024-02-11T10:00:00","date_gmt":"2024-02-11T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=29459"},"modified":"2024-02-15T18:54:22","modified_gmt":"2024-02-15T17:54:22","slug":"lo-importante-es-el-esfuerzo-por-romper-el-orden-normal-del-tiempo-una-conversacion-en-dos-partes-con-jacques-ranciere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2024\/02\/11\/lo-importante-es-el-esfuerzo-por-romper-el-orden-normal-del-tiempo-una-conversacion-en-dos-partes-con-jacques-ranciere\/","title":{"rendered":"\u00abLo importante es el esfuerzo por romper el orden normal del tiempo\u00bb, una conversaci\u00f3n en dos partes con Jacques Ranci\u00e8re"},"content":{"rendered":"\n
Publicamos la segunda parte de una amplia entrevista (la primera parte puede leerse aqu\u00ed<\/a>) con uno de los principales fil\u00f3sofos franceses, Jacques Ranci\u00e8re. Este texto a profundidad, que probablemente explora por primera vez de manera tan exhaustiva su relaci\u00f3n con la historia, los archivos y la historiograf\u00eda, se debatir\u00e1 el martes 26 de marzo en la \u00c9cole normale sup\u00e9rieure<\/a> con Patrick Boucheron, Genevi\u00e8ve Fraisse, Michelle Perrot y Jacques Ranci\u00e8re, entre otros. Puedes inscribirte aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n He escrito sobre la voz de los obreros en los peri\u00f3dicos de 1848, incluidos los peri\u00f3dicos de junio de 1848, ya que los art\u00edculos de Gauny, que parecen algo intemporales, se publicaron de hecho en Le Tocsin des Travailleurs<\/em> en junio de 1848. Todav\u00eda podemos ver a Gauny unos d\u00edas antes de la insurrecci\u00f3n en una gran manifestaci\u00f3n y deteni\u00e9ndose a leer un poema delante de no recuerdo qu\u00e9 estatua. No mencion\u00e9 las barricadas de junio de 1848. \u00bfPor qu\u00e9? Por una raz\u00f3n muy sencilla: pas\u00e9 un a\u00f1o trabajando en los archivos de los acusados en junio de 1848. Encontr\u00e9 un mont\u00f3n de documentos sobre lo que la gente podr\u00eda haber estado haciendo antes<\/em>, pero no pude llegar a comprender las formas que tom\u00f3 la insurrecci\u00f3n. Los documentos que tenemos sobre la historia de los d\u00edas de junio de 1848, los materiales de archivo fiables, no dicen absolutamente nada sobre c\u00f3mo vivieron la violencia los trabajadores. Simplemente dicen que esas personas fueron detenidas, y luego tenemos todos esos documentos sobre ellas. Eso es todo. Me hubiera gustado poder hacer un libro sobre junio de 1848, pero me di cuenta, despu\u00e9s de un a\u00f1o de trabajo en el que ni siquiera hab\u00eda revisado mil de los 12 mil expedientes, de que no hab\u00eda manera de que pudiera elaborar una historia militar de junio de 1848. Las personas que cuentan la historia de aquellos d\u00edas se basan todas en las mismas historias, y al final todas repiten los mismos errores. Yo hablo de lo que el material me permite hablar.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que, evidentemente, la gente lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que no le interesaba la violencia, no es casualidad, \u00a1pero tampoco le interesaba la econom\u00eda! \u00a1Ok! Una vez m\u00e1s, me interesa lo que puedo hacer con los materiales que tengo. Dicho esto, esos materiales me permiten observar una cosa, a saber, la tensi\u00f3n entre lo que m\u00e1s tarde defin\u00ed como un conflicto de mundos y un conflicto de fuerzas. La oposici\u00f3n entre dos mundos que estaba en la mente de los trabajadores en junio del 48 no defin\u00eda ninguna forma de estrategia o t\u00e1ctica de guerra en los enfrentamientos. Hab\u00eda un hiato entre una visi\u00f3n clara del enemigo y la determinaci\u00f3n de los medios de combate. Y a\u00fan m\u00e1s radicalmente, lo que me llamaba la atenci\u00f3n muy a menudo era que el sentimiento mismo de ser una fuerza, de ser la fuerza del futuro, de llevar en s\u00ed un mundo nuevo, provocaba una especie de desfase en relaci\u00f3n con las t\u00e9cnicas de la lucha. Podemos ver esto precisamente en las cr\u00edticas de Blanqui. En el prefacio que me pidieron que escribiera para La eternidad a trav\u00e9s de los astros<\/em>, no habl\u00e9 de t\u00e9cnicas de insurrecci\u00f3n porque el libro no las menciona. En cambio, s\u00ed coment\u00e9 en otro lugar la cr\u00edtica de Blanqui a junio de 1848, cuando dijo: \u00a1se encerraron en sus cuarteles en vez de pasar al ataque! Pero precisamente: lo que a Blanqui le cuesta entender es que las barricadas son ante todo una forma de afirmar que somos un pueblo unido; nos afirmamos como pueblo frente al pueblo oficial. Pero eso no define una estrategia de combate. Siempre ha habido una brecha entre los movimientos obreros y los movimientos propiamente insurreccionales. Las insurrecciones de Blanqui estaban dise\u00f1adas para tomar el poder por asalto, \u00a1pero fracas\u00f3 completamente! Lo interesante es partir del desfase entre el sentimiento de pertenencia a un mundo contra otro y la competencia en t\u00e9cnicas de combate. Lo volvimos a ver en 1917. M\u00e1s tarde, fantaseamos un poco con la feliz fusi\u00f3n de ambos: guerra de guerrillas, ej\u00e9rcitos partisanos que se desenvuelven como pez en el agua entre los campesinos, de acuerdo. Pero, fundamentalmente, lo que veo en la cr\u00edtica de Blanqui, y tambi\u00e9n en la pol\u00edtica de los blanquistas, es el desfase entre la gente que se considera practicante de la insurrecci\u00f3n y el nuevo mundo que se afirma como horizonte de la lucha.<\/p>\n\n\n\n En cuanto a mi supuesto quietismo, no es realmente mi problema. Cuando era militante, yo me ocupaba sobre todo de pegar carteles y de repartir folletos, \u00a1yo no era un actor en lo que entonces se llamaban acciones partidistas! Nunca pretend\u00ed ser m\u00e1s de lo que era. Y cuando se escribe, se escribe. \u00a1No se puede pretender que alguien que escribe en vez de escribir entre a trabajar a una comisar\u00eda!<\/p>\n\n\n\n Escrib\u00ed \u00abUtopistes, bourgeois, prol\u00e9taires\u00bb cuando el fourierismo estaba muy de moda, en los a\u00f1os setenta, cuando algunos ten\u00edan la idea de que el fourierismo aportaba las respuestas a las cuestiones que el marxismo hab\u00eda tergiversado o ignorado, la idea de que hab\u00eda habido un momento ut\u00f3pico en el pensamiento obrero que hab\u00eda sido reprimido por el marxismo. He tenido que admitir y decir que, en realidad, \u00a1no era eso! La aplicaci\u00f3n del pensamiento fourierista en los a\u00f1os 1840 estaba mucho m\u00e1s del lado de los fil\u00e1ntropos burgueses y de las nuevas t\u00e9cnicas disciplinarias que del \u00abnuevo mundo del amor\u00bb. Contrarrest\u00e9 el fourierismo con una respuesta obrera. Era una \u00e9poca en la que pensaba que era posible identificar un pensamiento obrero org\u00e1nico. Pero la cr\u00edtica \u00abobrerista\u00bb de Fourier en la que yo me basaba la hizo Noiret, que expresaba la visi\u00f3n republicana mucho m\u00e1s que una visi\u00f3n espec\u00edficamente obrera. L’Atelier<\/em> es, en efecto, un discurso obrero<\/em>; pero ese discurso obrero est\u00e1 construido por un ide\u00f3logo ajeno al mundo obrero. As\u00ed que tuve que cambiar constantemente las cosas y mostrar que las formas de expresi\u00f3n que definir\u00edan una subjetividad obrera eran al mismo tiempo formas de expresi\u00f3n mixtas, tomadas directamente de otros lugares o vinculadas al impredecible viaje de la carta errante. Se formaron discursos de resistencia, subversi\u00f3n y emancipaci\u00f3n, pero no s\u00f3lo estaban en desacuerdo con el llamado pensamiento burgu\u00e9s; tambi\u00e9n estaban en desacuerdo con el pensamiento identitario que se supon\u00eda que era el pensamiento de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n En aquella \u00e9poca, hab\u00eda algo m\u00e1s que era importante para m\u00ed, y era toda la cuesti\u00f3n de la literatura obrera, de la poes\u00eda obrera, que la burgues\u00eda y los escritores establecidos no consideraban suficientemente obrera, aut\u00e9nticamente obrera, como resum\u00eda el famoso mandato de Victor Hugo al poeta obrero Constant Hilbey: <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00ab\u00a1Sigue siendo lo que eres, poeta y obrero! Por el contrario, cada vez me parec\u00eda m\u00e1s evidente que la propia insistencia en la identidad obrera y la idea de una expresi\u00f3n adecuada de esa identidad eran una forma de arresto domiciliario.<\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n del ocio<\/em> no es la misma que la cuesti\u00f3n del tiempo libre<\/em>. Arist\u00f3teles estableci\u00f3 una distinci\u00f3n entre el ocio como forma de disponer del tiempo y la pausa, como interrupci\u00f3n de la actividad. El primero caracteriza a los hombres libres, es decir, a los que disponen de tiempo de ocio, mientras que el segundo concierne a los hombres \u00abmec\u00e1nicos\u00bb cuyo tiempo se divide entre el trabajo y el descanso. En resumen, el ocio<\/em> no es una divisi\u00f3n m\u00e9trica de un tiempo homog\u00e9neo, sino una manera de estar en el tiempo, opuesta a otra. Est\u00e1 claro que la emancipaci\u00f3n, concebida como autoemancipaci\u00f3n, concierne a la conquista del ocio como tal: la capacidad para el trabajador de darse el tiempo que no tiene, de instalar ese tiempo libre ya sea en el del trabajo (como lo formula Gauny en \u00abLe Travail \u00e0 la t\u00e2che\u00bb), ya sea en el del descanso (las horas robadas al sue\u00f1o para actividades de ocio como la lectura o la escritura). La batalla por \u00abel tiempo libre\u00bb, es decir, por la reducci\u00f3n del tiempo de trabajo, presupone esa conquista primaria del ocio, que no consiste en aumentar o reducir el tiempo medido, sino en negar la divisi\u00f3n entre dos formas de estar en el tiempo y de utilizar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n Cada vez me parec\u00eda m\u00e1s evidente que la propia insistencia en la identidad obrera y la idea de una expresi\u00f3n adecuada de esa identidad eran una forma de arresto domiciliario.<\/p>Jacques Ranci\u00e8re<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Evidentemente, el tema que me ocupaba era la conquista del ocio as\u00ed definida. Por eso defin\u00ed el tipo de sujeto obrero implicado en esa conquista de un modo que difiere de las im\u00e1genes de la fiesta popular tan socorridas entonces. \u00c9stas implicaban una imagen del sujeto pueblo que se ajustaba al reparto tradicional: alternancia entre el trabajo duro y los arrebatos colectivos de alegr\u00eda. Era el mismo reparto en el que se basaban los consejos dados a los poetas obreros por los poetas consagrados: escribir canciones para puntuar el trabajo en el taller o para acompa\u00f1ar las fiestas populares. Insist\u00ed en la negativa de los poetas obreros a participar en tal reparto, en su deseo de escribir poes\u00eda de poetas y no de obreros. Tambi\u00e9n se\u00f1al\u00e9 que la prensa obrera de la \u00e9poca ten\u00eda poco gusto por las formas de entretenimiento popular promovidas por los historiadores de las mentalidades y exaltadas en los a\u00f1os postizquierdistas. <\/p>\n\n\n\n En otras palabras, s\u00f3lo me ocup\u00e9 del tiempo libre<\/em> de forma indirecta, utilizando material proporcionado por quienes quer\u00edan civilizarlo o reprimirlo, y como reacci\u00f3n a ciertas teor\u00edas sobre el poder o el pueblo. El \u00abteatro popular\u00bb del que he hablado no es el que expresa la cultura popular, sino el de la gente que quiere educar al pueblo. Y el art\u00edculo sobre la \u00abimposibilidad de los placeres\u00bb persigue dos objetivos al mismo tiempo: por un lado, opone la idea de una cultura popular aut\u00f3noma a los intercambios que suceden en la frontera que supuestamente los separa. Por otro lado, frente al tema entonces de moda de la disciplinarizaci\u00f3n y la moralizaci\u00f3n de los cuerpos obreros por parte del poder, muestra el ensayo y error de un aparato represivo que no sabe muy bien qu\u00e9 debe reprimir y menos a\u00fan qu\u00e9 tipo de moral debe producir.<\/p>\n\n\n Las claves de un mundo roto.<\/p>\n Desde el centro del globo hasta sus fronteras m\u00e1s lejanas, la guerra est\u00e1 aqu\u00ed. La invasi\u00f3n de Ucrania por la Rusia de Putin nos ha golpeado duramente, pero no basta con comprender este enfrentamiento crucial.<\/p>\n Nuestra \u00e9poca est\u00e1 atravesada por un fen\u00f3meno oculto y estructurante que proponemos denominar: guerra ampliada.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\tAlgunos lectores le reprochan a veces una forma de \u00abquietismo\u00bb o, en todo caso, que no tenga suficientemente en cuenta la relaci\u00f3n de fuerzas. A menudo ha dicho que su insistencia en la dimensi\u00f3n \u00abrazonadora\u00bb y \u00abparlanchina\u00bb de los textos obreros de 1830-1848 chocaba con la imagen de revuelta popular \u00absalvaje\u00bb t\u00edpica de 1968. En La Parole ouvri\u00e8re<\/em>, usted trata la cuesti\u00f3n de la violencia revolucionaria en 1848, y escribe: \u00abEs a trav\u00e9s de esa reivindicaci\u00f3n igualitaria como la palabra vuelve a comunicarse con la violencia. En las barricadas de junio, los obreros doctrinarios de la Comisi\u00f3n de Luxemburgo se encontraron con los excavadores y alba\u00f1iles de Creuse. El deseo de ser reconocido se comunica con el rechazo a ser despreciado. La voluntad de convencerse de los propios derechos llev\u00f3 a la resoluci\u00f3n de defenderlos con las armas<\/em>\u00ab.<\/strong> <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> En resumen, los obreros \u00abrazonadores\u00bb que se expresaban en ciertos peri\u00f3dicos y folletos eran los mismos que tomaron las armas en junio. Posteriormente, me parece que ha eliminado la cuesti\u00f3n de la fuerza o la violencia.<\/strong> <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Del mismo modo, usted se interesa por la figura de Blanqui,<\/strong> <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> pero lo que retiene de \u00e9l no es precisamente su pensamiento sobre la toma de las armas. \u00bfC\u00f3mo ve este extracto? \u00bfY c\u00f3mo ve la relaci\u00f3n entre el derecho y la fuerza? \u00bfQu\u00e9 nos queda por hacer cuando no hemos conseguido que se reconozca nuestra voz?<\/strong> <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfNo hay una evoluci\u00f3n suya en la forma de ver el pensamiento obrero del siglo XIX, por ejemplo, en \u00abUtopistes, bourgeois, prolet\u00e9taires\u00bb (1975), usted mantiene la idea de una \u00abutop\u00eda obrera org\u00e1nica\u00bb (aut\u00f3noma, podr\u00edamos decir),<\/strong> <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> mientras que m\u00e1s adelante hace mucho m\u00e1s hincapi\u00e9 en las trayectorias de desidentificaci\u00f3n, de desarraigo de una identidad obrera determinada? \u00bfPuede explicar qu\u00e9 le molesta del \u00e9nfasis en una voz obrera aut\u00f3noma<\/em>?<\/strong> <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> Me parece que el adjetivo \u00abaut\u00f3nomo\u00bb tiene dos significados para usted; a veces se valora como algo que se opone al Estado o a la l\u00f3gica electoral, y a veces parece como si desconfiara de esa insistencia en el car\u00e1cter \u00abaut\u00f3nomo\u00bb del discurso de la clase obrera, que tambi\u00e9n puede ser una forma de referirse a este discurso como una \u00abcultura\u00bb homog\u00e9nea, y por lo tanto, en \u00faltima instancia, en su opini\u00f3n, de mantenerla en su lugar.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Para Gauny, la realidad fundamental del trabajo proletario es el tiempo robado.<\/strong> <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ya ha explicado en otro lugar que para Gauny la emancipaci\u00f3n consiste en tomar el tiempo que no tiene, es decir, dedicar parte de su tiempo de sue\u00f1o, normalmente dedicado a la reproducci\u00f3n de su fuerza de trabajo, a su emancipaci\u00f3n intelectual.<\/strong> <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esto nos remite a lo que Robert Castel ha descrito como una de las reivindicaciones m\u00e1s apasionadas de los trabajadores, a saber, la reducci\u00f3n de la jornada laboral y la demanda de tiempo libre. Usted aborda esa historia del ocio en dos art\u00edculos de Sc\u00e8nes du Peuple<\/em> (\u00abLa barri\u00e8re des plaisirs\u00bb y \u00abLe th\u00e9\u00e2tre du peuple\u00bb). Esta cuesti\u00f3n del ocio me parece importante por varias razones. En primer lugar, la emancipaci\u00f3n, tal como aparece en algunos de los textos que ha desenterrado (el de Gauny en particular) y tal como usted la analiza, corresponde a una \u00abredistribuci\u00f3n de la antigua divisi\u00f3n entre hombres de ocio y hombres de trabajo\u00bb.<\/strong> <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> En segundo lugar, me parece que la cuesti\u00f3n del ocio, las fiestas, etc., desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en la reactivaci\u00f3n, a mediados de los a\u00f1os setenta, de la imagen de un pueblo \u00abruidoso y colorido, [\u2026] muy conforme a su esencia, bien arraigado a su espacio y a su tiempo\u201d,<\/strong> <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> tal reactivaci\u00f3n aliment\u00f3 un entusiasmo renovado por la cultura popular, la artesan\u00eda y las fiestas populares (expresado en algunos \u00e9xitos editoriales especialmente significativos \u2014Le Cheval d’orgueil<\/em>, Montaillou<\/em>\u2014, as\u00ed como en la moda \u00abretro\u00bb del cine de la \u00e9poca), sobre la cual usted adopt\u00f3 una opini\u00f3n muy dura en su momento.<\/strong> <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por \u00faltimo, sus art\u00edculos sobre la historia del ocio son tambi\u00e9n uno de los mejores lugares para su cr\u00edtica de cierta interpretaci\u00f3n del pensamiento de Foucault (la tesis de una omnipotente disciplinarizaci\u00f3n-moralizaci\u00f3n de la organizaci\u00f3n del ocio de los trabajadores).<\/strong> <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>A la luz de su trabajo sobre la historia del movimiento obrero, \u00bfc\u00f3mo ve el v\u00ednculo entre el tiempo liberado y la emancipaci\u00f3n? \u00bfPuede hablarnos de las cuestiones hist\u00f3ricas y pol\u00edticas que plantea su trabajo sobre la historia del ocio?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n