{"id":2839,"date":"2022-02-08T11:52:54","date_gmt":"2022-02-08T11:52:54","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=2839"},"modified":"2022-05-31T16:07:31","modified_gmt":"2022-05-31T15:07:31","slug":"el-creciente-fosil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/02\/08\/el-creciente-fosil\/","title":{"rendered":"El Creciente F\u00f3sil"},"content":{"rendered":"\n

Hace veinte a\u00f1os, el ganador del Premio Nobel de Qu\u00edmica Paul Crutzen propon\u00eda el t\u00e9rmino Antropoceno para describir la era actual. Desde finales del siglo XVIII, la acci\u00f3n humana sobre el medio ambiente se ha agravado tanto que, seg\u00fan sus propias palabras, \u00ab el clima de la Tierra podr\u00eda desviarse considerablemente de su r\u00e9gimen natural durante milenios \u00bb <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.\u00a0 Dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, el concepto se ha generalizado en los debates sobre el cambio clim\u00e1tico y la degradaci\u00f3n ambiental, y poco a poco comienza a formar parte del lenguaje com\u00fan.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Su gran ventaja es la de se\u00f1alar la responsabilidad del comportamiento humano en los fen\u00f3menos del cambio clim\u00e1tico. Sin embargo, carga tambi\u00e9n con el inconveniente de diluir el an\u00e1lisis y la reflexi\u00f3n con referencias abstractas. \u00bfQui\u00e9n es ese anthropos<\/em> que ha provocado el calentamiento global y cu\u00e1les son aquellos seres humanos que se ven m\u00e1s directamente afectados por \u00e9l? Crutzen no ofrece respuestas a estas preguntas. El Antropoceno tiene como asignaturas pendientes sociolog\u00eda y geograf\u00eda. Es apenas el comienzo de una historia. Sin embargo, si ignoramos sus causas y sus manifestaciones materiales entre determinados ecosistemas, territorios y comunidades humanas, si ignoramos las \u00ab reflexividades ambientales \u00bb <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> que suscita, nos privamos de la posibilidad de comprenderlo en profundidad y, por tanto, de reorientar las acciones humanas <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n

Establecer la fecha de nacimiento del Antropoceno no es lo m\u00e1s complicado. Crutzen elige 1784, a\u00f1o de la \u00ab invenci\u00f3n \u00bb de la m\u00e1quina de vapor por parte de James Watt, como fecha clave. En retrospectiva, la potencia de la m\u00e1quina de vapor, y el consumo del carb\u00f3n que la alimenta, parece haber permitido a los seres humanos romper la camisa de fuerza que los l\u00edmites naturales impon\u00edan a la producci\u00f3n, y salir de la econom\u00eda de subsistencia a la que estaban confinados desde el Neol\u00edtico temprano. <\/p>\n\n\n\n

Algunos, como el soci\u00f3logo estadounidense Jason Moore, creen que la l\u00f3gica de esta nueva era en la historia de nuestro planeta solo puede entenderse si nos remontamos a los \u00ab grandes descubrimientos \u00bb que inauguraron el imperialismo europeo, y a los or\u00edgenes cient\u00edficos e intelectuales del r\u00e9gimen capitalista a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Otros, como el historiador ambiental John McNeill, insisten en cambio en la \u00ab gran aceleraci\u00f3n \u00bb del consumo de energ\u00eda y de la producci\u00f3n de gases de efecto invernadero que tuvo lugar tras la Segunda Guerra Mundial <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n

Estas discrepancias son m\u00e1s relativas que absolutas. En primer lugar, porque en la escala de tiempo geol\u00f3gico, unos pocos siglos tienen poca importancia: el periodo geol\u00f3gico anterior se extiende a lo largo de un periodo flexible, que abarca los \u00faltimos diez o doce milenios. En segundo lugar, y sobre todo, porque lo importante es definir la causalidad de la transici\u00f3n de una \u00e9poca a otra, es decir, la din\u00e1mica inherente a la entrada en el Antropoceno. Al hacer de la invenci\u00f3n de la m\u00e1quina de vapor el s\u00edmbolo de esta transici\u00f3n, Crutzen establece una analog\u00eda entre el Antropoceno y el periodo geol\u00f3gico anterior. En el Holoceno, la \u00ab revoluci\u00f3n agr\u00edcola \u00bb posibilitada por el clima templado dio lugar a la civilizaci\u00f3n neol\u00edtica; la entrada en el Antropoceno est\u00e1 provocada por la \u00ab revoluci\u00f3n industrial \u00bb y da lugar a nuestra civilizaci\u00f3n productivista y urbana <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Si seguimos la l\u00ednea de razonamiento de Crutzen, podemos rastrear los or\u00edgenes intelectuales del Antropoceno en la revoluci\u00f3n cient\u00edfica que tuvo lugar entre los siglos XV y XVII <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>, identificar sus primeras traducciones materiales en Europa a finales del siglo XVIII y rastrear su generalizaci\u00f3n a escala planetaria a partir de la segunda mitad del siglo XX <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Resulta necesario se\u00f1alar, y esto no es ni mucho menos un detalle, que en el primer caso un cambio de orden clim\u00e1tico es el que lleva a una profunda transformaci\u00f3n de los m\u00e9todos de producci\u00f3n y de las relaciones sociales, mientras que en el segundo caso la causalidad se invierte.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfQui\u00e9n es ese anthropos<\/em> que ha provocado el calentamiento global y cu\u00e1les son aquellos seres humanos que se ven m\u00e1s directamente afectados por \u00e9l? El Antropoceno tiene como asignaturas pendientes sociolog\u00eda y geograf\u00eda. Es apenas el comienzo de una historia.<\/p>paul magnette<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Esto nos lleva casi naturalmente al lugar de or\u00edgen del Antropoceno. Si esta nueva era nace de la extracci\u00f3n y el consumo masivo de carb\u00f3n, su cuna est\u00e1 sin duda en Gran Breta\u00f1a y el reto es estudiar \u00ab c\u00f3mo la estructura de la econom\u00eda f\u00f3sil se ha desarrollado desde su patria brit\u00e1nica hasta abarcar la mayor parte del mundo, al enraizarse en las m\u00e1s variadas formaciones sociales, en estrecha conexi\u00f3n con el proceso de acumulaci\u00f3n de capital y las relaciones que supone \u00bb <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Esta partida de nacimiento ya est\u00e1 bien establecida hoy en d\u00eda. Fue el paso al vapor en la industria algodonera de Lancashire, motivado por el deseo de concentrar la mano de obra para explotarla y controlarla mejor, lo que inaugur\u00f3 la intensificaci\u00f3n de la miner\u00eda de carb\u00f3n <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n

Situada en un contexto m\u00e1s amplio, esta transici\u00f3n energ\u00e9tica explica la singularidad europea. En comparaci\u00f3n con las regiones que hab\u00edan alcanzado un nivel equivalente de desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico en los albores del Antropoceno, la mayor prosperidad de Europa solo puede explicarse por la miner\u00eda de carb\u00f3n, por un lado, y por el imperialismo, por otro <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Sin la violencia de la conquista y la explotaci\u00f3n colonial, Europa no habr\u00eda podido obtener los recursos necesarios para mantenerse en pie en tiempos de auge demogr\u00e1fico: trigo, madera, algod\u00f3n, az\u00facar, t\u00e9, caf\u00e9 y chocolate producidos en Am\u00e9rica, a menudo con mano de obra esclavizada extra\u00edda del suelo africano. Sin el carb\u00f3n, los europeos no habr\u00edan podido romper la camisa de fuerza energ\u00e9tica que les condenaba, desde la extensi\u00f3n de la agricultura, a las hambrunas recurrentes y a las epidemias que a menudo las acompa\u00f1aban. Estos dos grandes factores hist\u00f3ricos, el imperialismo y la explotaci\u00f3n masiva de los combustibles f\u00f3siles, tienen su origen en el proyecto pol\u00edtico de la burgues\u00eda inglesa de mediados del siglo XIX <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, si se sigue la analog\u00eda de Crutzen, se podr\u00eda defender un enfoque espacial m\u00e1s amplio. Cuando los historiadores y antrop\u00f3logos de principios de siglo trataron de definir las ra\u00edces del Neol\u00edtico, se lanzaron a explorar los territorios de las civilizaciones mesopot\u00e1mica y egipcia. Fue all\u00ed, a las orillas de los r\u00edos Tigris, \u00c9ufrates y Nilo, donde descubrieron los primeros vestigios del cultivo de cereales, los restos de las primeras formas de escritura y contabilidad, as\u00ed como las primeras fundaciones de ciudades. Bas\u00e1ndose en este trabajo, el egipt\u00f3logo estadounidense James Henry Breasted propuso en 1914 delimitar la cuna de esta civilizaci\u00f3n, a la que le dio el nombre de \u00ab Creciente F\u00e9rtil \u00bb. Seg\u00fan sus propias palabras, fue en esta \u00ab franja cultivable del desierto \u00bb regada por el Nilo, el Jord\u00e1n, el Tigris y el \u00c9ufrates, donde se \u00ab invent\u00f3 \u00bb la agricultura <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El cultivo del trigo naci\u00f3 all\u00ed, antes de extenderse a la Europa mediterr\u00e1nea y luego al resto del mundo. <\/p>\n\n\n\n

Sobre esos fundamentos se desarrollaron la escritura y los instrumentos de medida, y de la conjunci\u00f3n de estos descubrimientos surgieron la civilizaci\u00f3n urbana y los primeros estados <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Si la revoluci\u00f3n industrial es al Antropoceno lo que la revoluci\u00f3n agr\u00edcola es al Holoceno, como se\u00f1ala Crutzen, el carb\u00f3n es a nuestra \u00e9poca lo que el trigo fue a la civilizaci\u00f3n neol\u00edtica: un hecho social total <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Podemos entonces intentar delimitar la cuna geogr\u00e1fica del Antropoceno y definir un \u00ab Creciente F\u00f3sil \u00bb en el que el norte de Inglaterra constituye un foco esencial, sin limitarse a \u00e9l. La veta de carb\u00f3n inglesa se extiende hacia el este, hasta Silesia, pasando por Picard\u00eda y Nord-Pas-de-Calais, Valonia y el Ruhr, e incluso hacia el oeste, cruzando el Atl\u00e1ntico, hasta los Apalaches. Fue all\u00ed donde se explot\u00f3 el carb\u00f3n en proporciones cada vez mayores desde finales del siglo XVIII, y donde surgi\u00f3 la m\u00e1quina de vapor de Watt. Fue all\u00ed donde un hecho geol\u00f3gico particular, la presencia de una gran cantidad de energ\u00eda f\u00f3sil explotable <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>, dio lugar a un modo de producci\u00f3n, el famoso modelo extractivista-productivista, y a una civilizaci\u00f3n que, como la surgida del Neol\u00edtico, termin\u00f3 por extenderse a los cuatro rincones del planeta.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Podemos entonces intentar delimitar la cuna geogr\u00e1fica del Antropoceno y definir un \u00ab Creciente F\u00f3sil \u00bb en el que el norte de Inglaterra constituye un foco esencial, sin limitarse a \u00e9l. La veta de carb\u00f3n inglesa se extiende hacia el este, hasta Silesia, pasando por Picard\u00eda y Nord-Pas-de-Calais, Valonia y el Ruhr, e incluso hacia el oeste, cruzando el Atl\u00e1ntico, hasta los Apalaches. <\/p>paul magnette<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
\u00a9 Images \/ Rex Features<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

El objetivo de ampliar el enfoque espacial para abarcar un \u00ab Creciente F\u00f3sil \u00bb m\u00e1s vasto que el foco brit\u00e1nico es se\u00f1alar la forma en que el carb\u00f3n ha engendrado una civilizaci\u00f3n que traspasa las fronteras pol\u00edticas y administrativas. Lo que sorprende al visitante que recorre las regiones que componen el Creciente F\u00f3sil, desde las Tierras Medias hasta el Ruhr, es su extra\u00f1a similitud. Las pel\u00edculas de Ken Loach podr\u00edan rodarse en Charleroi, y las de los hermanos Dardenne no desentonar\u00edan en Newcastle. Con sus acciones, el hombre ha transformado tan profundamente el espacio, y se ha transformado tan profundamente a s\u00ed mismo, que ha borrado incluso la memoria de la naturaleza y las relaciones sociales anteriores. <\/p>\n\n\n\n

Para explicar la g\u00e9nesis de la ciudad donde vivo, Charleroi, suelo presentar dos mapas. El primero es el elaborado por Ferraris hacia 1775: muestra una peque\u00f1a aldea sobre el r\u00edo, con algunos cientos de hogares, a unas diez leguas de distancia de otras aldeas y pueblos id\u00e9nticos. La naturaleza primaria ha desaparecido casi por completo, en beneficio de los campos y pastos ganados durante siglos a los bosques ancestrales. Sin embargo, las formas del terreno no cambian, los r\u00edos siguen su curso natural y las aldeas y carreteras construidas por el hombre, imitando los meandros del paisaje, solo ocupan una peque\u00f1a parte del espacio. El segundo mapa se elabor\u00f3 135 a\u00f1os despu\u00e9s, con motivo de la Exposici\u00f3n Universal de 1911. Entre tanto, Charleroi se ha convertido en una de las ciudades m\u00e1s ricas y tecnol\u00f3gicamente avanzadas del mundo, uno de los centros del Antropoceno. En este segundo mapa, el r\u00edo, en el pasado sinuoso, se encauza en una l\u00ednea recta, las peque\u00f1as ciudades se ahogan en una serie de conurbaciones an\u00e1rquicas, el territorio est\u00e1 salpicado de l\u00edneas de ferrocarril, canales, carreteras, puentes y l\u00edneas el\u00e9ctricas. Decenas de s\u00edmbolos negros muestran pozos de carb\u00f3n, f\u00e1bricas de metal y de vidrio. <\/p>\n\n\n\n

El Antropoceno ha hecho irreconocible el entorno natural, ha desterrado a decenas de miles de personas de sus campos y las ha hacinado en corons<\/em> construidos alrededor de los pozos mineros y las f\u00e1bricas. Y cuando los campos circundantes ya no eran suficientes para abastecer de recursos humanos a la industria, se importaron trabajadores del norte y del sur del Mediterr\u00e1neo, dejando una huella duradera en la din\u00e1mica demogr\u00e1fica y la diversidad antropol\u00f3gica de la regi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

El carb\u00f3n tambi\u00e9n ha marcado la vida social y democr\u00e1tica. La alta concentraci\u00f3n de minas y f\u00e1bricas de hierro en el Creciente F\u00f3sil otorg\u00f3 a ciertas categor\u00edas de la clase obrera un papel estrat\u00e9gico central. Los mineros, los sider\u00fargicos, los ferroviarios, los estibadores y los marineros viv\u00edan y trabajaban en zonas densamente pobladas en las que el contacto directo les permit\u00eda tomar conciencia del car\u00e1cter com\u00fan de su destino y organizar sus luchas. As\u00ed conquistaron, en beneficio de toda la clase obrera, los derechos sindicales y pol\u00edticos que constituyen el fundamento de nuestras democracias, y sentaron las bases de una cultura c\u00edvica comunitaria <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Desde las Tierras Medias hasta Silesia, el Creciente F\u00f3sil se caracteriza por los desarrollos industriales, los cambios medioambientales, las formaciones urbanas, las din\u00e1micas migratorias y demogr\u00e1ficas, as\u00ed como por las movilizaciones sociales y pol\u00edticas que est\u00e1n estrechamente entrelazadas y profundamente marcadas por la presencia del carb\u00f3n. Forma una biorregi\u00f3n que es a la vez singular y universal: singular en su g\u00e9nesis y en el contraste que forma con los territorios que la bordean; universal en cuanto que prefigura un modelo extractivista y productivista que acab\u00f3 imponi\u00e9ndose, en el momento de la \u00ab gran aceleraci\u00f3n \u00bb, en la mayor parte del mundo. <\/p>\n\n\n\n

Esta observaci\u00f3n permite establecer responsabilidades. El Antropoceno naci\u00f3 en alg\u00fan lugar, y es ese lugar, Europa Occidental, al que luego se unieron Estados Unidos y China, el principal responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero y de las perturbaciones resultantes. El desarrollo de las regiones del mundo que a\u00fan hoy est\u00e1n condenadas a la subsistencia solo es posible si las altas esferas del Antropoceno, a las cuales han estado sometidas desde hace tiempo, restringen su consumo de combustibles f\u00f3siles y ponen fin a la destrucci\u00f3n de los sumideros de carbono y de biodiversidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

El desarrollo de las regiones del mundo que a\u00fan hoy est\u00e1n condenadas a la subsistencia solo es posible si las altas esferas del Antropoceno, a las cuales han estado sometidas desde hace tiempo, restringen su consumo de combustibles f\u00f3siles y ponen fin a la destrucci\u00f3n de los sumideros de carbono y de biodiversidad.\u00a0<\/p>paul magnette<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La delimitaci\u00f3n del Creciente F\u00f3sil nos invita tambi\u00e9n a pensar en la salida de esta primera edad del Antropoceno. Cuando las minas cerraron una tras otra, desde las Tierras Medias hasta el Ruhr, dejaron tras de s\u00ed plazas desoladas y hombres desocupados. La agon\u00eda fue r\u00e1pida en la escala de tiempo geol\u00f3gico, pero inquietante en la escala de tiempo humano. Con la generaci\u00f3n de nuevas luchas sociales, la salida de esta primera energ\u00eda f\u00f3sil, m\u00e1s bien forzada que fruto de una elecci\u00f3n, dio tambi\u00e9n lugar a una forma \u00fanica de cooperaci\u00f3n transnacional, de la que surgi\u00f3 la Uni\u00f3n Europea, hija de la Comunidad Europea del Carb\u00f3n y del Acero. <\/p>\n\n\n\n

La salida de esta primera era del Antropoceno prefigura las tensiones que inevitablemente acompa\u00f1ar\u00e1n a la necesaria salida de los combustibles f\u00f3siles y del modelo industrial y urbano que se deriva de ella. Las ciudades del Creciente F\u00e9rtil han conocido una ca\u00edda de su poblaci\u00f3n y una disminuci\u00f3n de sus territorios. Dos generaciones despu\u00e9s del cierre de los \u00faltimos pozos mineros, la econom\u00eda, la tasa de empleo y el nivel medio de educaci\u00f3n de estas regiones siguen estando muy por debajo de la media nacional <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span>. De los inicios del Antropoceno quedan territorios desatendidos en los que la naturaleza reclama sus derechos, una poblaci\u00f3n diversa y m\u00f3vil, una cultura c\u00edvica en la que persisten los rasgos comunitarios y una determinada forma de habitar el espacio que refleja la geolog\u00eda. <\/p>\n\n\n\n

Para que se convierta en un concepto eficaz que gu\u00ede el an\u00e1lisis y la acci\u00f3n colectiva, el Antropoceno debe trazar sus or\u00edgenes. No por chovinismo ni para inventar tradiciones, sino para identificar la l\u00f3gica que ha hecho de estas biorregiones lo que son, y para extraer lecciones \u00fatiles para nuestro tiempo. \u00bfQu\u00e9 ocurre con las personas y los territorios que habitan al cesar la miner\u00eda de carb\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo reclama la naturaleza sus derechos? \u00bfC\u00f3mo reaccionan las sociedades? \u00bfSe diluyen los lazos c\u00edvicos y se recomponen las solidaridades? \u00bfPodemos restaurar las ciudades que se han vuelto inadecuadas para su entorno y su poblaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 hacer con todas esas infraestructuras industriales que hoy son irrelevantes? \u00bfC\u00f3mo reparar la naturaleza da\u00f1ada y prevenir los efectos del cambio clim\u00e1tico? En resumen, \u00bfhay futuro cuando la org\u00eda del Antropoceno termine? Una vez respondidas estas preguntas, los territorios del Creciente F\u00f3sil podr\u00e1n dar sentido a su dolorosa transici\u00f3n y ofrecer a los que a\u00fan viven de la explotaci\u00f3n masiva de los combustibles f\u00f3siles una imagen de su futuro.<\/p>\n\n\n\n

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Una pieza de doctrina de Paul Magnette.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":2844,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[98],"tags":[],"geo":[198],"class_list":["post-2839","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-energia-y-medio-ambiente","staff-paul-magnette","geo-mundo"],"acf":[],"yoast_head":"\nEl Creciente F\u00f3sil - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/02\/08\/el-creciente-fosil\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Creciente F\u00f3sil - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Los or\u00edgenes del Antropoceno. 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