{"id":28174,"date":"2023-12-29T23:38:00","date_gmt":"2023-12-29T22:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=28174"},"modified":"2024-06-04T12:08:09","modified_gmt":"2024-06-04T10:08:09","slug":"elecciones-europeas-la-emergencia-democratica-continental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/12\/29\/elecciones-europeas-la-emergencia-democratica-continental\/","title":{"rendered":"Elecciones europeas: la emergencia democr\u00e1tica continental"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>O Europa act\u00faa junta y se convierte en una uni\u00f3n m\u00e1s profunda, una uni\u00f3n capaz de dirigir la pol\u00edtica exterior y de defensa, as\u00ed como todas sus pol\u00edticas econ\u00f3micas, o me temo que la Uni\u00f3n Europea s\u00f3lo sobrevivir\u00e1 en forma de mercado \u00fanico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/19\/paralisis-salida-o-integracion-mario-draghi-y-la-europa-del-futuro\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Mario Draghi<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Los \u00faltimos cinco a\u00f1os han confirmado, si es que a\u00fan hac\u00eda falta una confirmaci\u00f3n, que la historia no llega a su fin. Nuestro \u00abgran continente\u00bb ha quedado atrapado en la vor\u00e1gine de una historia que se cre\u00eda acabada, pero que en cambio ha reanudado su influencia en las instituciones, la pol\u00edtica, la cultura, la vida social y la vida privada. La pandemia y las crisis internacionales han obligado a las instituciones europeas a tomar decisiones que van mucho m\u00e1s all\u00e1 del r\u00edgido marco de los Tratados, y mucho m\u00e1s deprisa de lo que la Uni\u00f3n estaba acostumbrada. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, una pregunta sigue sin respuesta: \u00bfes posible ir m\u00e1s lejos en el proceso de integraci\u00f3n, o basta ya con una Uni\u00f3n llamada a reaccionar ante las crisis, como una especie de Comit\u00e9 de Seguridad P\u00fablica? La respuesta no es clara. Una cosa es cierta: una Europa m\u00ednima no parece capaz de detener los vientos de nacionalismo y populismo que soplan en su contra. Hasta ahora, el proceso de integraci\u00f3n ha estado mediatizado por las posibilidades reales y concretas que presentaban las condiciones. A pesar de ello, el proceso de ampliaci\u00f3n a otros pa\u00edses est\u00e1 en marcha, prueba tangible de que el proyecto europeo sigue representando una perspectiva concreta de prosperidad y libertad para los pa\u00edses no europeos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el desaf\u00edo que plantean las autocracias a nuestras democracias es real y tangible, el espacio democr\u00e1tico europeo desempe\u00f1a un papel global sin precedentes. Las fuerzas pol\u00edticas europeas, empezando por las progresistas, deben desarrollar una nueva conciencia. Hacer este espacio m\u00e1s eficaz, sus instituciones m\u00e1s funcionales, sus procesos de toma de decisiones m\u00e1s claros e inmediatos, es ante todo la tarea de la izquierda. Porque s\u00f3lo mediante la participaci\u00f3n efectiva de los ciudadanos europeos podr\u00e1 el proceso de integraci\u00f3n recuperar el ritmo de la historia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una historia compleja<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La Uni\u00f3n Europea tal como la conocemos hoy es el resultado de d\u00e9cadas de ajustes institucionales y funcionales a unas condiciones nacionales e internacionales en constante cambio. <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/09\/30\/ampliacion-de-la-union-completar-europa-con-ucrania\/\">Los \u00faltimos 40 a\u00f1os, a caballo entre los siglos XX y XXI, han modificado radicalmente sus fronteras y su fuerza<\/a>. La ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, la reunificaci\u00f3n de Alemania, la ampliaci\u00f3n al Este, el proceso de globalizaci\u00f3n, la interdependencia econ\u00f3mica y la extensi\u00f3n de las cadenas de valor, la consolidaci\u00f3n de nuevas potencias mundiales antes marginales en la escena internacional y los cambios demogr\u00e1ficos asociados han obligado a los dirigentes europeos a revisar continuamente el proceso de integraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Maastricht (1992), Niza (2001), Atenas (2003), Lisboa (2007) han sincronizado el tiempo de las opciones europeas con el tiempo de la historia en una fruct\u00edfera simetr\u00eda entre las aspiraciones pol\u00edticas y la necesidad del momento. No se puede negar que ha habido errores, limitaciones y empujones imprudentes, como en el caso de la Convenci\u00f3n, el proceso de constitucionalizaci\u00f3n abandonado tras los referendos de los Pa\u00edses Bajos y Francia en 2005. Dicho esto, al menos hasta Lisboa, el continente supo interpretar y aportar cierta coherencia a las necesidades y oportunidades que se presentaban: las aspiraciones de libertad y democracia de los grandes pa\u00edses obligados a soportar el yugo sovi\u00e9tico; las funciones institucionales adecuadas, en las condiciones dadas, para la ampliaci\u00f3n; la integraci\u00f3n econ\u00f3mica sostenida a trav\u00e9s de la pol\u00edtica monetaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La izquierda europea ha desempe\u00f1ado un papel protagonista en estos cambios, prestando un apoyo decisivo a s\u00f3lidos proyectos de reforma. Lo que ha sido definido con una excesiva dosis de aproximaci\u00f3n y homologaci\u00f3n por el t\u00e9rmino \u00abTercera V\u00eda\u00bb, en los a\u00f1os noventa y particularmente en Estados Unidos y el Reino Unido, supo imprimir la necesaria superaci\u00f3n de las fronteras pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas determinadas en los Estados-naci\u00f3n y supo interpretar, represent\u00e1ndolo, el crecimiento de una clase media cosmopolita, protagonista de las grandes transformaciones tecnol\u00f3gicas que se estaban produciendo en la \u00e9poca. En la Europa continental, ese proceso encontr\u00f3 algunas reticencias, en parte debido a ciertas especificidades nacionales de los pa\u00edses menos expuestos a los cambios econ\u00f3micos y financieros internacionales radicales, mientras que sus partidos de izquierda proced\u00edan de tradiciones diferentes, m\u00e1s impermeables al discurso de la Tercera V\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hasta el Tratado de Lisboa, el continente supo interpretar y aportar cierta coherencia a las necesidades y oportunidades que se presentaban.<\/p><cite>GIUSEPPINA PICIERNO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El tiempo nos permitir\u00e1 hacer un balance m\u00e1s preciso -aunque nunca definitivo- de este momento pol\u00edtico. Ha corrido mucha agua bajo el puente, y no creo que nadie crea razonablemente que puede aferrarse a ese ideal. No es una cuesti\u00f3n de sensibilidad pol\u00edtica y cultural, sino, m\u00e1s trivialmente, de que esas herramientas ya no sirven para afrontar los retos del mundo contempor\u00e1neo. No obstante, creo que podemos aprender una lecci\u00f3n de la Tercera V\u00eda. Si, por un lado, ha contribuido a la liberaci\u00f3n de energ\u00edas, conocimientos y libertades desconocidos en la historia de la humanidad, por otro, esas mismas energ\u00edas, ya no contenidas por los cercos de las pol\u00edticas nacionales de protecci\u00f3n y control, se han desarrollado en contra del crecimiento equilibrado que se hab\u00eda imaginado, contribuyendo al aumento de las desigualdades y a la marginaci\u00f3n de sectores enteros de la sociedad. Y cuando el crecimiento no es equilibrado, los primeros en pagar las consecuencias son los de \u00aben medio\u00bb, la misma clase media que se supon\u00eda iba a crecer y prosperar. Esto provoca inquietud e insatisfacci\u00f3n en este segmento de la sociedad en el que, por su car\u00e1cter plural y m\u00f3vil, se suelen llevar a cabo grandes procesos de reforma en el sentido democr\u00e1tico, institucional y econ\u00f3mico. Por supuesto, no se trata s\u00f3lo de la reducci\u00f3n de los ingresos, sino tambi\u00e9n de la progresiva erosi\u00f3n de funciones y estatus.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La integraci\u00f3n europea ha pagado el precio y, con ella, la izquierda. No es casualidad que, despu\u00e9s de Lisboa, en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, los mayores reveses los hayan sufrido tanto la primera como la segunda. La crisis de la deuda soberana, la rigidez de las pol\u00edticas presupuestarias, la insuficiencia de instrumentos para hacer frente a crisis imprevistas, la competencia comercial y productiva mundial en su apogeo, la excesiva volatilidad de la econom\u00eda financiera en detrimento de la industrial, y el desgaste de las rentas del trabajo y de las profesiones liberales desencadenaron una tormenta perfecta de la que se benefici\u00f3 la ret\u00f3rica soberanista y nacionalista. La crisis griega y el Brexit fueron explosiones provocadas por un detonador colocado r\u00edo arriba. Pero ser\u00eda un error ver sus or\u00edgenes \u00fanicamente en la esfera social. Los factores son m\u00faltiples y complejos, y reducirlos \u00fanicamente a las desigualdades de renta y de recursos ser\u00eda parcial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las dimensiones de la soberan\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando pensamos en Europa, probablemente lo primero que nos viene a la mente es el euro, las monedas que llevamos en el bolsillo de Le Havre a Sevilla, y de Hamburgo a Caserta. <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/19\/paralisis-salida-o-integracion-mario-draghi-y-la-europa-del-futuro\/\">No era en absoluto una conclusi\u00f3n previsible<\/a>. Tanto en las dif\u00edciles fases que precedieron como en las que siguieron, el clima que rode\u00f3 a la moneda \u00fanica y su adopci\u00f3n fue a menudo incandescente.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas fuerzas pol\u00edticas populistas han hecho del euro un chivo expiatorio, la \u00fanica causa de la p\u00e9rdida de poder adquisitivo de los sectores m\u00e1s pobres de la sociedad. Pero eso no es todo. Muchos comentaristas y acad\u00e9micos de Europa y Estados Unidos han expresado sus dudas sobre la viabilidad y eficacia de una pol\u00edtica monetaria com\u00fan para pa\u00edses con caracter\u00edsticas de desarrollo tan desiguales. Suprimir la \u00abv\u00e1lvula de seguridad\u00bb de la devaluaci\u00f3n monetaria a los pa\u00edses europeos en dificultades no estaba exento de riesgos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Cuando pensamos en Europa, probablemente lo primero que nos viene a la mente es el euro, las monedas que llevamos en el bolsillo de Le Havre a Sevilla, y de Hamburgo a Caserta.<\/p><cite>GIUSEPPINA PICIERNO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En su momento, algunas cr\u00edticas parec\u00edan fundadas. En los 20 a\u00f1os transcurridos desde la entrada en vigor del acuerdo, estas preocupaciones han resultado en gran medida infundadas. Las econom\u00edas nacionales se han adaptado, aunque parcialmente, a dejar de depender de esa \u00abv\u00e1lvula de seguridad\u00bb, y a apoyarse en la capacidad industrial, el ritmo de desarrollo tecnol\u00f3gico y de investigaci\u00f3n productiva, y la calidad del trabajo y de la formaci\u00f3n, m\u00e1s que en la devaluaci\u00f3n de la moneda nacional, herramienta t\u00edpica de las econom\u00edas m\u00e1s atrasadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus intenciones, el proceso de la moneda \u00fanica por etapas forzadas habr\u00eda actuado como desencadenante de un amplio y generalizado reparto de las pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales y de la democracia. En una maniobra que algunos han calificado de f\u00e1ustica, los dirigentes europeos se convencieron de que \u00abacu\u00f1ar moneda\u00bb era una condici\u00f3n esencial para definir un nuevo per\u00edmetro de soberan\u00eda europea, limitando de hecho la de los Estados nacionales. Ten\u00edan raz\u00f3n s\u00f3lo a medias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, hoy ser\u00eda imposible hablar de tensiones y avances en el proceso de integraci\u00f3n sin la solidez de este pasaje. E incluso hoy, despu\u00e9s de a\u00f1os de contaminar el debate p\u00fablico, nadie se refiere a la salida del euro. Sencillamente porque ning\u00fan ciudadano europeo cree que sea razonable prescindir de \u00e9l. Incluso si los instrumentos de que dispone el BCE siguen siendo insuficientes en comparaci\u00f3n con los que se atribuyen a instituciones similares como la Reserva Federal, con el tiempo y en condiciones excepcionales, tras la crisis griega, ha demostrado no obstante ser adecuado, incluso en las crisis de deuda p\u00fablica nacional. Pero el verdadero problema est\u00e1 en otra parte, y es mucho m\u00e1s amplio y profundo: la parcialidad e insuficiencia absoluta de la pol\u00edtica monetaria por s\u00ed sola. El conjunto de dimensiones del poder en el que se desarrolla una nueva soberan\u00eda m\u00e1s lograda es naturalmente m\u00e1s amplio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Aunque el desaf\u00edo que plantean las autocracias a nuestras democracias es real y tangible, el espacio democr\u00e1tico europeo desempe\u00f1a un papel global sin precedentes.<\/p><cite>GIUSEPPINA PICIERNO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>No utilizo la palabra soberan\u00eda por casualidad. Es un t\u00e9rmino que se ha visto saturado por los malentendidos generados por una lectura exclusivamente nacionalista. Si queremos hacer un balance serio del futuro de Europa, no debemos dejarnos intimidar por esta palabra. La dimensi\u00f3n pol\u00edtica, la dimensi\u00f3n social y la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica son las dimensiones que, juntas, han fecundado el mejor periodo de reg\u00edmenes democr\u00e1ticos europeos desde la Segunda Guerra Mundial. Han marcado la edad de oro de los Estados-naci\u00f3n europeos, caracterizada por un crecimiento equilibrado y por los avances democr\u00e1ticos y sociales m\u00e1s significativos de la historia de la humanidad. Los Estados-naci\u00f3n resolvieron la relaci\u00f3n entre soberan\u00eda popular y Estado garantizando que la expresi\u00f3n de la soberan\u00eda popular quedara absorbida dentro de los l\u00edmites y las formas que proporcionaba la organizaci\u00f3n del Estado. Su eficacia, sin embargo, ha cambiado profundamente; un mundo cada vez m\u00e1s interconectado socava cada vez m\u00e1s estos equilibrios, dentro de unas fronteras nacionales sometidas a tensiones globales que socavan sus propios fundamentos. Por eso Europa es necesaria, no para arrebatar soberan\u00eda al pueblo, sino para adaptarla al curso de la historia. Cuando hablamos de la inadecuaci\u00f3n de Europa en los escenarios internacionales, en los conflictos, en las crisis econ\u00f3micas y sociales, no hablamos de una organizaci\u00f3n internacional neutral, sino de una realidad democr\u00e1tica que debe expresar plenamente su poder, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Debe ser capaz de expresar su soberan\u00eda a trav\u00e9s de la voluntad de los pueblos, unos apoyando a los otros.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>[<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/politica\/ampliacion\/\">Leer m\u00e1s: pensar la Europa que se ampl\u00eda con nosotros<\/a>]<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Reformas y aliento vital \u00a0<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La soberan\u00eda nacional, como ya se ha mencionado, encontr\u00f3 su legitimidad en la soberan\u00eda popular. \u00c9sta se expres\u00f3 a trav\u00e9s de las formas y l\u00edmites establecidos en los pactos constitucionales, la mayor\u00eda de los cuales se redactaron en la segunda mitad del siglo XX. El sufragio universal, los derechos pol\u00edticos y sociales y las libertades individuales son todos ellos valores universales a los que se dio forma concreta y significado dentro de las identidades nacionales. El demos nacional fue una s\u00edntesis de estos elementos, consolidados por los grandes partidos populares y las organizaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es esencial aclarar un punto que a menudo se malinterpreta: el d\u00e9ficit democr\u00e1tico que padecemos, incluso si excluimos las exageraciones de un debate p\u00fablico a menudo irreal, no tiene su origen en el marco europeo. La crisis de los Estados-naci\u00f3n, y por tanto de la democracia tal y como la conocemos, es un fen\u00f3meno universal, que afecta a todas las democracias, incluidas las extraeuropeas. Vayamos m\u00e1s lejos: el Estado-naci\u00f3n est\u00e1 en crisis incluso all\u00ed donde los m\u00e9todos de control son claramente antidemocr\u00e1ticos: en este sentido, ser\u00eda enga\u00f1oso confundir la gesti\u00f3n autoritaria de ciertos reg\u00edmenes con la fuerza ejercida anta\u00f1o por los Estados-naci\u00f3n. Pero ese es otro tema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el fondo de la cuesti\u00f3n est\u00e1 el papel de Europa, que no debe considerarse \u00fanicamente como una potencia que sustituye a Estados que se han vuelto demasiado d\u00e9biles. M\u00e1s bien, la Uni\u00f3n representa el mayor experimento democr\u00e1tico, capaz de resolver los problemas que plantea nuestro mundo globalizado contempor\u00e1neo. Este segundo aspecto, estrechamente ligado al primero, parece hoy desgraciadamente descuidado. En una visi\u00f3n utilitarista, que por razones obvias ha prevalecido durante la crisis pand\u00e9mica, Europa puede aportar soluciones parciales a las numerosas cuestiones de desarrollo y desigualdad, pero no lograr\u00e1 asentar su dimensi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie ha imaginado nunca a Europa a escala de un superestado y superando por decreto a los Estados nacionales. Del mismo modo, es dif\u00edcil imaginar una supersoberan\u00eda: la cantidad y la calidad se condicionan mutuamente, y los cambios cuantitativos, aunque sean puramente cuantitativos, conducen a cambios cualitativos. Pero la insuficiencia de los Estados-naci\u00f3n no puede resolverse en una dimensi\u00f3n postdemocr\u00e1tica. Y si en el pasado pod\u00edamos considerar que bastaban expedientes graduales de ingenier\u00eda institucional, ahora este proceso necesita un momento de reformas globales, a la vez inteligentes y decisivas. Estas reformas deber\u00e1n dotar a la Uni\u00f3n de instrumentos adecuados que refuercen la legitimidad democr\u00e1tica y popular de su utilizaci\u00f3n. No hay dimensi\u00f3n econ\u00f3mica sin pol\u00edtica fiscal, por ejemplo. Sin ella no es imaginable ninguna forma de redistribuci\u00f3n, ninguna ayuda a las empresas, ninguna prestaci\u00f3n de servicios b\u00e1sicos, empezando por la sanidad y la educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La diversidad de los 27 reg\u00edmenes fiscales de la UE crea desequilibrios perjudiciales en un contexto de competencia mundial. La ausencia de una pol\u00edtica fiscal armonizada debilita tambi\u00e9n la pol\u00edtica de cohesi\u00f3n. Aunque un sistema fiscal \u00fanico para toda Europa parece inviable a corto plazo, son concebibles y compatibles formas graduales de armonizaci\u00f3n, especialmente basadas en la producci\u00f3n y el trabajo. Es dif\u00edcil, si no imposible, imaginar una Europa social sin una pol\u00edtica fiscal com\u00fan. Del mismo modo, es dif\u00edcil imaginar la Uni\u00f3n sin una pol\u00edtica exterior y de defensa com\u00fan s\u00f3lida, que incluya potencialmente la creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito com\u00fan. Se trata de una necesidad conocida y evidente. Pero se ha hecho a\u00fan m\u00e1s urgente tras la agresi\u00f3n de Rusia contra Ucrania y el ataque terrorista contra Israel del 7 de octubre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Mediterr\u00e1neo y nuestras fronteras orientales no son s\u00f3lo cuestiones regionales, sino encrucijadas cruciales para la din\u00e1mica del mundo globalizado de hoy. Estas regiones est\u00e1n en el centro de fen\u00f3menos migratorios que no son simples cuestiones de pol\u00edtica interior o de seguridad, sino que tienen un car\u00e1cter fundamentalmente diplom\u00e1tico. Tambi\u00e9n son escenario de conflictos que amenazan el multilateralismo, la autonom\u00eda, la integridad territorial y la libertad de las naciones. Tambi\u00e9n se enfrentan a problemas medioambientales y alimentarios especialmente graves.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto de reformas urgentes, es evidente la necesidad de restablecer las jerarqu\u00edas en el seno de las distintas instituciones de la Uni\u00f3n, confiando a la instituci\u00f3n parlamentaria, \u00fanica expresi\u00f3n democr\u00e1tica directa, el papel que corresponde a toda asamblea: la iniciativa legislativa. Del mismo modo, debe revisarse radicalmente el principio de unanimidad, que permite a un solo jefe de Estado o de gobierno, representante de uno de los 27 Estados miembros, tener una influencia igual a la de los 26 restantes. Se trata de un enorme desequilibrio democr\u00e1tico, que es tambi\u00e9n un freno evidente a la capacidad de decisi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El Mediterr\u00e1neo y nuestras fronteras orientales no son s\u00f3lo cuestiones regionales, sino encrucijadas cruciales para la din\u00e1mica del mundo globalizado de hoy.<\/p><cite>GIUSEPPINA PICIERNO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Las reformas m\u00ednimas necesarias se conocen desde hace mucho tiempo. No son oscuramente t\u00e9cnicas ni innecesariamente complejas, y han sido objeto de debate p\u00fablico europeo durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os. A este respecto, un consejo viene del pasado, de la generaci\u00f3n que inici\u00f3 el proceso de integraci\u00f3n europea tras la Segunda Guerra Mundial. En 1951, Alcide De Gasperi dijo a la Asamblea del Consejo de Europa: \u00abLa construcci\u00f3n de herramientas y recursos t\u00e9cnicos y de soluciones administrativas es sin duda necesaria, y debemos estar agradecidos con quienes han asumido la tarea. Estas construcciones forman el armaz\u00f3n: representan lo que el esqueleto para el cuerpo humano. Pero, \u00bfno existe el peligro de que se desintegren si no se les da hoy un aliento vital?\u201d \u00bfC\u00f3mo debemos interpretar hoy esta referencia al \u00abaliento vital\u00bb?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El fracaso de los referendos celebrados en Francia y los Pa\u00edses Bajos en 2005 sobre el Tratado Constitucional Europeo, la crisis griega, el auge de los partidos nacionalistas y populistas y el Brexit nos han convencido de que la integraci\u00f3n europea debe protegerse de la expresi\u00f3n de la voluntad popular. El temor a exponer el proceso a las constantes fluctuaciones de la opini\u00f3n no era injustificado: hay que admitir que Europa no tiene a\u00fan la solidez necesaria para recurrir constantemente a la expresi\u00f3n electoral o referendaria sobre el destino de su integraci\u00f3n y sus instituciones. Pero hemos llegado a un punto en el que debemos liberarnos de estos temores y resolver el dilema utilizando las herramientas de la pol\u00edtica, la democracia y el consenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, como he dicho antes, un componente esencial del <em>demos<\/em> nacional es la identidad y las distintas dimensiones de la soberan\u00eda, no podemos imaginar hoy una democracia sin <em>demos<\/em>, que se ocupar\u00eda \u00fanicamente del segundo factor, el <em>kratos<\/em>. Estoy convencida de la existencia del <em>demos<\/em> europeo, basado en la ciudadan\u00eda y en sus derechos y valores universales. La sostenibilidad medioambiental y social de la producci\u00f3n y el consumo, los derechos y libertades civiles, la lucha contra la desigualdad de g\u00e9nero, la libertad de circulaci\u00f3n, informaci\u00f3n y educaci\u00f3n, los principios de subsidiariedad y solidaridad, la apertura a la aceptaci\u00f3n y la integraci\u00f3n, y la promoci\u00f3n y protecci\u00f3n de los derechos humanos son ya la esencia de la ciudadan\u00eda. Eso es el <em>demos<\/em>. Todo esto s\u00f3lo es aparentemente contradictorio con las identidades nacionales y los principios de soberan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la generaci\u00f3n del primer europe\u00edsmo se ha extinguido y la siguiente est\u00e1 en declive, la siguiente es la generaci\u00f3n del nuevo europe\u00edsmo, para la que el marco de expresi\u00f3n de las actividades humanas y de la formaci\u00f3n cultural es ya europeo y global. Ninguna generaci\u00f3n habla con una sola voz. Pero en un momento de profunda inquietud e incertidumbre, es indiscutible que la generaci\u00f3n actual abraza la idea de ciudadan\u00eda europea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El futuro de los progresistas y dem\u00f3cratas europeos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Si los t\u00e9rminos y los \u00e1mbitos de la democracia y la soberan\u00eda est\u00e1n cambiando, la pol\u00edtica debe cambiar con ellos, interpretando y acompa\u00f1ando esta nueva era. Debe anticiparse a ella, dadas las condiciones actuales. El desfase en la evoluci\u00f3n del papel y de las funciones de las instituciones y de los actores pol\u00edticos europeos forma parte del d\u00e9ficit democr\u00e1tico. El debilitamiento progresivo del papel de los partidos y de las organizaciones sociales representativas se debe tambi\u00e9n -aunque no sea la \u00fanica raz\u00f3n- a su falta de adaptaci\u00f3n al nuevo espacio abierto por la integraci\u00f3n europea y a los embriones de nueva soberan\u00eda que expresa Europa. L\u00f3gicamente, si aumenta el n\u00famero de ciudadanos afectados por las decisiones de una instituci\u00f3n, debe aumentar tambi\u00e9n la representaci\u00f3n de intereses, lo que exige un cambio en la calidad de esa representaci\u00f3n. Hasta ahora, esto s\u00f3lo ha ocurrido de forma muy limitada, recordando ciertas din\u00e1micas jacobinas de c\u00edrculos restringidos m\u00e1s que de movimientos e iniciativas populares. \u00c9stas deben diversificarse: la antigua formaci\u00f3n de las \u00e9lites dirigentes, que fomenta la uniformidad y el conformismo, resulta ahora inadecuada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los factores de pluralismo en Europa se han reforzado a todos los niveles, ya sean sociales, econ\u00f3micos, culturales, nacionales, ideol\u00f3gicos o religiosos. La sociedad abierta es un gran logro, y representarla en sus aspiraciones generales implica necesariamente apertura. Los partidos transnacionales deben ser abiertos y plurales, no s\u00f3lo en sus caracter\u00edsticas organizativas, sino tambi\u00e9n en sus orientaciones pol\u00edticas y valores. Esto se aplica a todas las corrientes pol\u00edticas europeas, y m\u00e1s a\u00fan a la izquierda. Debe ser transnacional, o se contentar\u00e1 con revivir su glorioso pasado socialdem\u00f3crata. Es necesario redescubrir la raz\u00f3n de ser social de la izquierda en Europa, del otro, pero no cumplir\u00e1 plenamente su funci\u00f3n y seguir\u00e1 siendo impotente si no transforma su relaci\u00f3n con el federalismo y la participaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed recuperar\u00e1 su funci\u00f3n popular y social.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La vieja formaci\u00f3n de las \u00e9lites dirigentes, que fomenta la uniformidad y el conformismo, resulta ahora inadecuada.<\/p><cite>GIUSEPPINA PICIERNO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Representar las aspiraciones del <em>demos<\/em> europeo; defender y fortalecer a la clase media en la transici\u00f3n ecol\u00f3gica y digital; reducir la marginaci\u00f3n que inevitablemente producen los grandes avances tecnol\u00f3gicos; promover el conocimiento, la formaci\u00f3n y el empleo cualificado para contrarrestar la tentaci\u00f3n de retroceder; apoyar los valores de libertad y justicia en los que se basa la raz\u00f3n de ser de Europa en el mundo: \u00e9stas son las piezas del rompecabezas que la izquierda est\u00e1 llamada a ensamblar para afirmar la posibilidad de que la ciudadan\u00eda europea integre las identidades nacionales y la necesidad de soberan\u00eda, no absorbi\u00e9ndolas, sino armoniz\u00e1ndolas. Si el <em>demos<\/em> de la ciudadan\u00eda europea no emerge como soluci\u00f3n a la crisis democr\u00e1tica de las d\u00e9cadas de hierro y fuego que hemos vivido, ni la izquierda ni Europa tendr\u00e1n futuro, ya que Europa quedar\u00eda reducida a un contrato entre naciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, necesitamos redescubrir el sentimiento de que nuestros destinos est\u00e1n entrelazados, no por fatalidad o mera necesidad, sino por ambici\u00f3n compartida y elecci\u00f3n generacional. M\u00e1s que un proceso, se trata de una visi\u00f3n con objetivos claros y un horizonte definido. Este ser\u00e1 el terreno de las pr\u00f3ximas elecciones europeas. Para la derecha de las naciones y el nacionalismo, esto est\u00e1 claro. Si el debate p\u00fablico se repliega a los asuntos nacionales, los resultados electorales ser\u00e1n variables, pa\u00eds por pa\u00eds, pero no decisivos. Si la izquierda consigue mantener y aglutinar el consenso y la vitalidad en torno a esta visi\u00f3n, uniendo a los partidos pol\u00edticos de tradici\u00f3n socialista y socialdem\u00f3crata, pero ampliando las alianzas a todos aquellos que creen que esta visi\u00f3n es el fundamento de una nueva pol\u00edtica, desempe\u00f1ar\u00e1 su papel para toda Europa, a favor de una democracia m\u00e1s s\u00f3lida, de una soberan\u00eda m\u00e1s eficaz, para reducir las desigualdades. Para lograrlo, hay que renovar los partidos, sus estructuras y sus iniciativas, restablecer la confianza en ellos, en la participaci\u00f3n pol\u00edtica y en el futuro. Esta es la condici\u00f3n de una pol\u00edtica que sepa mirar m\u00e1s all\u00e1 del tiempo de la generaci\u00f3n que la promueve, asumiendo el tiempo de la responsabilidad frente a la generaci\u00f3n siguiente, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/27\/plan-de-recuperacion-10-puntos-sobre-los-progresos-de-nextgenerationeu\/\">la misma a la que se dirige el plan NextGenerationEU<\/a>. Y si esto significa renunciar a parte de su propia identidad nacional y de su historia, no ser\u00e1 para la supervivencia de un viejo partido, sino para el nacimiento de un partido nuevo, m\u00e1s grande, federal y contempor\u00e1neo. Esta es la savia de la que hablaba Alcide de Gasperi. Nunca los tiempos han exigido tanto valor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las democracias del continente est\u00e1n en crisis. No son las \u00fanicas, pero es en Europa donde todo puede dar un vuelco. 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