{"id":27848,"date":"2023-12-27T13:30:00","date_gmt":"2023-12-27T12:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=27848"},"modified":"2023-12-31T18:21:20","modified_gmt":"2023-12-31T17:21:20","slug":"1934-punto-de-no-retorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/12\/27\/1934-punto-de-no-retorno\/","title":{"rendered":"1934, \u00bfpunto de no retorno?"},"content":{"rendered":"\n
\u00bfC\u00f3mo explicar un punto de inflexi\u00f3n? Para ver con claridad las macrocrisis, a veces necesitamos aumentar la escala de an\u00e1lisis, hasta el final del a\u00f1o. Para ayudarnos a pasar de 2023 a 2024, pedimos al historiador franc\u00e9s Pierre Grosser que encargue diez textos, uno por cada d\u00e9cada, para estudiar y contextualizar puntos de inflexi\u00f3n m\u00e1s amplios. Tras los dos primeros episodios sobre 1913-1914<\/a> y 1923-1924<\/a>, he aqu\u00ed el tercero sobre el punto de inflexi\u00f3n de 1934.<\/em><\/p>\n\n\n\n Descubre nuestras otras series de 2023 \u2013de Estrategias<\/a> a Oppenheimer<\/a> pasando por Kabul<\/a>\u2013 y aprovecha las fiestas para suscribirte o regalar el Grand Continent<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n La Historia es una ciencia humana cuya singularidad reside en describir las formas en que la humanidad se inscribe en el tiempo <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por su propia naturaleza, el tiempo es un continuo, por lo que cada periodo hist\u00f3rico es una construcci\u00f3n artificial definida arbitrariamente. Cada uno de esos periodos se sit\u00faa entre un \u00abantes\u00bb y un \u00abdespu\u00e9s\u00bb, porque son las caracter\u00edsticas o rasgos espec\u00edficos identificados por los historiadores en una determinada temporalidad \u2014generalmente entre dos acontecimientos significativos\u2014 los que dan coherencia y fuerza a la periodizaci\u00f3n elegida. En este marco, la cuesti\u00f3n de las cesuras y los basculamientos cronol\u00f3gicos se plantea con agudeza, ya que la definici\u00f3n de los or\u00edgenes de un fen\u00f3meno depende intr\u00ednsecamente de lo que le sucedi\u00f3 y, al mismo tiempo, enfrenta al investigador con el riesgo del escollo teleol\u00f3gico. Sin embargo, la misi\u00f3n primordial del historiador es hacer inteligible el pasado y darle sentido. No puede, por tanto, ignorar los giros ni las inflexiones que identifica, cuidando de integrar en su an\u00e1lisis las expectativas de los contempor\u00e1neos <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. As\u00ed pues, el a\u00f1o 1934 parece ser el momento en que el mundo comenz\u00f3 a deslizarse por la pendiente resbaladiza que conduce al retorno de un nuevo enfrentamiento generalizado.<\/p>\n\n\n\n El examen de las causas de la Segunda Guerra Mundial ha generado abundante bibliograf\u00eda. Se han examinado sucesivamente diversos elementos del contexto \u2014como el Tratado de Versalles, la crisis econ\u00f3mica mundial de 1929, la personalidad de Hitler, el peso de las ideolog\u00edas, las ambig\u00fcedades y debilidades de las potencias aliadas y el pacifismo <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>\u2014. Estas reflexiones sobre los fundamentos de la crisis tambi\u00e9n se han completado con una exploraci\u00f3n de los procesos que permiten pensar cronol\u00f3gicamente las etapas y afinar as\u00ed la explicaci\u00f3n de la desintegraci\u00f3n del sistema europeo e internacional creado tras la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n Tras la firma de los tratados de paz, las tensiones siguieron siendo elevadas <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. S\u00f3lo despu\u00e9s de los Acuerdos de Locarno, firmados en octubre de 1925, se produjo una relativa tregua. El pacto Briand-Kellogg de renuncia a la guerra como instrumento de pol\u00edtica nacional, firmado en Par\u00eds en agosto de 1928, marc\u00f3 el punto culminante de la distensi\u00f3n internacional. Sin embargo, pronto empezaron a aparecer nubarrones en el cielo a\u00fan relativamente sereno de la paz. Los a\u00f1os de 1932 a 1934 parecen haber sido el periodo durante el cual las discusiones entre las potencias, ya dif\u00edciles de por s\u00ed, se rompieron, y los desacuerdos y tensiones empezaron a enconarse nuevamente. A finales de los a\u00f1os setenta, el gran historiador de las relaciones internacionales, Jean-Baptiste Duroselle, identific\u00f3 1932 como el comienzo de la \u00abdecadencia\u00bb <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, opini\u00f3n de la que ha hecho eco recientemente Paul Jankowski, que considera el invierno de 1932-1933 como el momento en que Europa emprendi\u00f3 el camino hacia una nueva confrontaci\u00f3n <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. No obstante, podemos cuestionar la inevitabilidad de ciertas din\u00e1micas identificadas muy al principio de la cronolog\u00eda. Como nada est\u00e1 escrito de antemano, sin duda es mejor tratar de determinar el posible punto de no retorno, que en este caso podr\u00eda situarse en 1934, a\u00f1o que da validez a los temores de los dirigentes pol\u00edticos contempor\u00e1neos, que han permanecido vagos hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n Los a\u00f1os de 1932 a 1934 parecen haber sido el periodo durante el cual las discusiones entre las potencias, ya dif\u00edciles de por s\u00ed, se rompieron.<\/p>MATTHIEU BOISDRON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Sea como fuere, pongamos el cursor donde lo pongamos, est\u00e1 claro que en este periodo de unos dos a\u00f1os aproximadamente \u2014del oto\u00f1o de 1932 al oto\u00f1o de 1934\u2014 confluyeron tres factores cuyos efectos convergieron: una sucesi\u00f3n de \u201ccortes\u201d a los tratados de paz, la exacerbaci\u00f3n del nacionalismo y los retrocesos democr\u00e1ticos bajo el peso de las dificultades econ\u00f3micas y sociales y, por \u00faltimo, los primeros fracasos graves de la seguridad colectiva bajo la \u00e9gida de la Sociedad de Naciones.<\/p>\n\n\n\n\n\n El periodo que nos ocupa se caracteriz\u00f3 \u2014sobre todo\u2014 por el cuestionamiento, en peque\u00f1os pasos sucesivos, de los principios establecidos en los tratados de paz. Y como primer punto de estos principios por las reparaciones financieras que Alemania tuvo que pagar a las potencias aliadas.<\/p>\n\n\n\n En virtud del art\u00edculo 231 del Tratado de Versalles, Alemania deb\u00eda aceptar su responsabilidad en el estallido de la guerra y, por tanto, indemnizar por los da\u00f1os causados durante el conflicto. A falta de un acuerdo general al respecto entre las potencias aliadas, el texto s\u00f3lo estipulaba que la suma deb\u00eda fijarse antes de mayo de 1921 y que, para esa fecha, Alemania deb\u00eda haber efectuado un pago anticipado de 20 mil millones de marcos-oro, parte del cual deb\u00eda abonarse en especie. En la conferencia de Spa (julio de 1920), que determin\u00f3 el reparto entre las potencias beneficiarias, Francia se llev\u00f3 la mejor parte y obtuvo el 52% del total, cantidad a\u00fan por determinar. En mayo de 1921, tras dif\u00edciles debates, se acord\u00f3 finalmente la suma de 132 mil millones de marcos-oro. Alemania, que tuvo que ceder a las presiones franco-brit\u00e1nicas, acept\u00f3 pagar 2 mil millones al a\u00f1o y ceder alrededor de una cuarta parte de sus exportaciones. Sin embargo, a finales de 1921, el gobierno alem\u00e1n pidi\u00f3 una moratoria alegando que no pod\u00eda pagar las indemnizaciones de guerra. El cambio de gobierno en Francia y luego en Alemania tens\u00f3 las relaciones<\/a>. El primer ministro Raymond Poincar\u00e9 pretend\u00eda obligar a Alemania a pagar, mientras que el canciller Wilhelm Cuno puso fin a la \u00abpol\u00edtica del arreglo\u00bb (Erf\u00fcllungspolitik<\/em>) iniciada por su predecesor. Como consecuencia, Poincar\u00e9 decidi\u00f3 intervenir militarmente y ocupar el Ruhr en enero de 1923 para arrebatar a Alemania una \u00abprenda productiva\u00bb. Al darse cuenta de que su pol\u00edtica hab\u00eda fracasado, Cuno dimiti\u00f3 en agosto de 1923, dando paso a Gustav Stresemann, que pidi\u00f3 inmediatamente la apertura de negociaciones <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En un contexto particularmente dif\u00edcil para Alemania, Poincar\u00e9 pens\u00f3 que podr\u00eda obtener condiciones favorables ganando tiempo.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, la r\u00e1pida recuperaci\u00f3n de Alemania supuso la sentencia de muerte para los planes de Francia. Al mismo tiempo, el franco estaba en apuros: atacado, su valor no hab\u00eda dejado de bajar desde el oto\u00f1o de 1922. En octubre de 1923, Poincar\u00e9 acept\u00f3 la propuesta estadounidense de crear una comisi\u00f3n de expertos para reexaminar la cuesti\u00f3n de las reparaciones, pero se vio obligado a hacer concesiones tras solicitar el apoyo de un banco estadounidense en marzo de 1924 para apuntalar el franco. El Plan Dawes, firmado en julio de 1924, propon\u00eda un acuerdo provisional de cinco a\u00f1os acompa\u00f1ado de un pr\u00e9stamo internacional para sostener la econom\u00eda alemana. Los reembolsos anuales, el primero de los cuales se fij\u00f3 en mil millones de marcos-oro, deb\u00edan aumentar gradualmente hasta alcanzar los 2 500 millones de marcos-oro en 1928. A cambio, el Ruhr fue evacuado progresivamente a partir del verano de 1925. Aunque la estrategia francesa fracas\u00f3, la resoluci\u00f3n de la crisis franco-alemana inaugur\u00f3 una era de distensi\u00f3n. En septiembre de 1926, Alemania se convirti\u00f3 en miembro de la Sociedad de Naciones, el mismo d\u00eda en que entraron en vigor los Acuerdos de Locarno, que deb\u00edan garantizar la seguridad colectiva europea tras el fracaso del Protocolo de Ginebra negociado en 1924. Pero la relajaci\u00f3n de las tensiones ocultaba una inversi\u00f3n del equilibrio de poder en Europa. El Plan Dawes autoriz\u00f3 la entrada masiva de capital estadounidense en Europa a trav\u00e9s de pr\u00e9stamos e inversiones. El \u00abtri\u00e1ngulo financiero de la paz\u00bb permit\u00eda a Alemania pagar las reparaciones a los Aliados, que a su vez pod\u00edan pagar sus deudas a Estados Unidos. En ese sistema, Alemania era la principal beneficiaria porque recib\u00eda mucho m\u00e1s capital (sobre todo en forma de inversiones) del que pagaba en concepto de reparaciones. Para Francia, de 1924 a 1929, el saldo entre las reparaciones alemanas y las deudas entre aliados era positivo, pero apenas equilibrado si se a\u00f1ad\u00eda la deuda comercial de guerra.<\/p>\n\n\n\n A mediados de la d\u00e9cada de 1920, la relajaci\u00f3n de las tensiones ocult\u00f3 una inversi\u00f3n del equilibrio de poder en Europa.<\/p>MATTHIEU BOISDRON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Bajo esas condiciones, la continua reevaluaci\u00f3n de las reparaciones abri\u00f3 la puerta a una revisi\u00f3n m\u00e1s completa de algunas de las condiciones para la paz. La expiraci\u00f3n del plan Dawes dio paso al Plan Young. El saldo de la deuda alemana \u2014teniendo en cuenta los pagos ya efectuados\u2014 se fij\u00f3 en 109 600 millones de marcos-oro. Los pagos se escalonaron hasta 1988. Pero s\u00f3lo quedan por pagar incondicionalmente 22 600 millones. El pago de los 87 mil millones restantes est\u00e1 supeditado a que Estados Unidos mantenga su exigencia de deudas con sus aliados. Se reconoci\u00f3 impl\u00edcitamente un v\u00ednculo formal entre las deudas de los aliados y las reparaciones de guerra, exigencia reiterada por Francia, pero Estados Unidos se neg\u00f3 a aceptar la suspensi\u00f3n del pago de la deuda en caso de impago alem\u00e1n. En agosto de 1929 se adopt\u00f3 el Plan Young en la Conferencia de La Haya, durante la cual las potencias aliadas se comprometieron a evacuar Renania antes de finales de junio de 1930, es decir, cinco a\u00f1os antes del plazo fijado en el Tratado de Versalles. Sin embargo, la crisis econ\u00f3mica que asol\u00f3 al mundo a principios de los a\u00f1os treinta derrumb\u00f3 inmediatamente este sistema. Ante el repentino vuelco de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, Alemania, incapaz de hacer frente a sus deudas, solicit\u00f3 una moratoria. Aceptada por las grandes potencias europeas, la cuesti\u00f3n de la suspensi\u00f3n de pagos alemana deb\u00eda estudiarse en la Conferencia de Lausana (junio-julio de 1932). Dado que Londres y Roma hab\u00edan aceptado el principio de la supresi\u00f3n de las reparaciones, Par\u00eds pidi\u00f3 a Berl\u00edn que efectuara un \u00faltimo pago estimado de 3 mil millones de marcos-oro (y a Estados Unidos que renunciara al mismo tiempo a sus deudas de guerra) <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. De los 132 mil millones de marcos-oro exigidos a Berl\u00edn, se calcula que s\u00f3lo se pagaron 23 mil millones (9 500 millones de ellos a Francia) <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En consecuencia, la C\u00e1mara de Diputados francesa puso fin al reembolso de las deudas de guerra en diciembre de 1932. El impago de las deudas entre aliados, pero sobre todo de las reparaciones, que fue la causa de ello, min\u00f3 innegablemente la ya debilitada solidez del Tratado de Versalles, cuyas disposiciones se vieron as\u00ed incapaces de resistir la cambiante situaci\u00f3n internacional. Liberada de la carga de esta pesada deuda, Alemania pudo iniciar el rearme en condiciones m\u00e1s f\u00e1ciles a partir de 1934.<\/p>\n\n\n\n A estas cuestiones financieras se sumaron dificultades m\u00e1s espec\u00edficamente pol\u00edticas. En el verano de 1932, adem\u00e1s del abandono de las reparaciones, Alemania exigi\u00f3 el reconocimiento de la igualdad de derechos en materia de armamento (Gleichberechtigung<\/em>), por considerar que el desarme que se le hab\u00eda impuesto en Versalles deb\u00eda ser el primer paso hacia el desarme general y que, en ausencia de \u00e9ste, ten\u00eda derecho a sentirse liberada de sus obligaciones. Sus propuestas de un acuerdo directo con Francia sobre la cuesti\u00f3n de las reparaciones y el desarme fueron rechazadas por Par\u00eds, por lo que Berl\u00edn se retir\u00f3 de la conferencia de desarme que se hab\u00eda inaugurado en Ginebra en febrero de 1932 hasta que se atendiera su demanda. En diciembre, las potencias conceden a Berl\u00edn el desarme a cambio de un compromiso no vinculante de establecer un sistema que garantice la seguridad de todos los pa\u00edses europeos.<\/p>\n\n\n\n\n\n Pero fue sin duda el plan de revisi\u00f3n de los tratados de paz, conocido como \u201cPacto de las Cuatro Potencias\u201d, negociado a iniciativa de Italia con Francia, el Reino Unido y Alemania, el que tuvo mayor repercusi\u00f3n en el clima general de seguridad en el continente. En su discurso en Tur\u00edn en octubre de 1932, Mussolini abri\u00f3 la puerta a un acuerdo directo entre las cuatro potencias europeas para establecer una pol\u00edtica com\u00fan en el continente y en materia colonial, incluida la posibilidad de revisar las fronteras resultantes de los tratados de paz, sobre todo en Europa central y oriental. El objetivo del Duce, al reconstituir una forma de acuerdo europeo, era restablecer la influencia de Italia en el coraz\u00f3n de la Europa danubiana apoy\u00e1ndose en particular en los pa\u00edses revisionistas \u2014Austria, Hungr\u00eda y Bulgaria\u2014 y, al mismo tiempo, alejar de la zona la influencia alemana y, de paso, la francesa. Aunque el Pacto de las Cuatro Potencias, firmado en julio de 1933, fue finalmente desmantelado por Francia bajo la presi\u00f3n de sus aliados cercanos Polonia, Rumania, Checoslovaquia y Yugoslavia \u2014estos tres \u00faltimos pa\u00edses formaban la Peque\u00f1a Entente <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>\u2014, su negociaci\u00f3n dej\u00f3 profundas huellas y tuvo un efecto duradero en la confianza, aunque nunca lleg\u00f3 a entrar en vigor porque no fue ratificado por todos los firmantes <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Para Francia, de 1924 a 1929, el saldo entre las reparaciones alemanas y las deudas entre aliados fue positivo, pero apenas equilibrado si a\u00f1adimos la deuda comercial de guerra.<\/p>MATTHIEU BOISDRON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En resumen, las concesiones hechas por las \u00abprincipales potencias aliadas y asociadas\u00bb, seg\u00fan la terminolog\u00eda del Tratado de Versalles, fueron vistas por las potencias llamadas \u00abrevisionistas\u00bb como condiciones previas m\u00e1s que como aperturas o muestras de buena voluntad. No obstaculizaron en absoluto el crecimiento de las fuerzas nacionalistas y, al contrario, tendieron a validar su narrativa, ya que el endurecimiento del equilibrio de poder parec\u00eda capaz de producir resultados en su beneficio.<\/p>\n\n\n\n [Leer m\u00e1s: los dem\u00e1s episodios de nuestra serie sobre el siglo XX en diez finales de a\u00f1o<\/a>]<\/em><\/p>\n\n\n\n Estas evoluciones se producen bajo un contexto m\u00e1s general de retrocesos de las democracias y auge de los reg\u00edmenes autoritarios, muchos de ellos inspirados en la modernidad del fascismo<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Aunque los reg\u00edmenes autoritarios empezaron a surgir en Europa a principios de la d\u00e9cada de 1920, el ritmo del cambio se aceler\u00f3 bruscamente a partir de principios de la d\u00e9cada de 1930<\/a>. Hungr\u00eda, tras la experiencia del r\u00e9gimen comunista de la Rep\u00fablica de los Consejos, vio c\u00f3mo se restablec\u00eda, en el verano de 1919, una monarqu\u00eda de fachada en la que el poder ejecutivo se concentraba en manos de un regente, el almirante Mikl\u00f3s Horthy, nombrado para el cargo en marzo de 1920. En octubre de 1922, Benito Mussolini fue nombrado presidente del Consejo y en pocos meses instaur\u00f3 una dictadura fascista en Italia. En mayo de 1926, el mariscal polaco J\u00f3zef Pi\u0142sudski foment\u00f3 un golpe de Estado e instaur\u00f3 en Varsovia un r\u00e9gimen personal con tintes autoritarios. Ese mismo mes, Portugal se convirti\u00f3 en una dictadura militar, antes de que Ant\u00f3nio de Oliveira Salazar fundara el r\u00e9gimen conservador y corporativista del Estado Novo en marzo de 1933. En diciembre de 1926, la joven Rep\u00fablica Lituana cay\u00f3 en manos del exjefe de Estado y figura nacionalista Antanas Smetona, que estableci\u00f3 un r\u00e9gimen personal. En septiembre de 1928, Ahmet Zogu, jefe de gobierno y presidente de la rep\u00fablica albanesa desde enero de 1925, derroc\u00f3 el r\u00e9gimen y se proclam\u00f3 rey con el nombre de Zog I. En enero de 1929, el soberano del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, Alejandro I, instaur\u00f3 una dictadura y rebautiz\u00f3 el pa\u00eds con el nombre de Yugoslavia. En marzo de 1933, Engelbert Dollfuss en Austria y Adolf Hitler en Alemania tomaron el poder. Le siguieron Estonia con Konstantin P\u00e4ts en enero de 1934, Letonia con K\u0101rlis Ulmanis en mayo de 1934, Bulgaria con Boris III en enero de 1935, Grecia con Io\u00e1nnis Metax\u00e1s en agosto de 1936, Ruman\u00eda con Carol II en febrero de 1938 y, por \u00faltimo, Espa\u00f1a, de la que se hizo cargo Francisco Franco en abril de 1939. En este movimiento \u2014tanto si la instauraci\u00f3n de esas dictaduras ven\u00eda de abajo como si se impusieron desde arriba- observamos que el a\u00f1o 1933-1934 constituye una especie de punto medio.<\/p>\n\n\n\n Los cimientos de todas las democracias parlamentarias, incluidas las m\u00e1s antiguas y s\u00f3lidas, se tambalearon. Francia se vio particularmente afectada. El sangriento mot\u00edn del 6 de febrero de 1934, aunque no fue \u2014como los comunistas y socialistas trataron inmediatamente de presentarlo\u2014 un intento de golpe de Estado fascista, revel\u00f3, por su violencia y la magnitud de sus consecuencias pol\u00edticas, el agotamiento de las instituciones democr\u00e1ticas de la Tercera Rep\u00fablica <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La polarizaci\u00f3n de la sociedad francesa reflejada en dicho acontecimiento se vio acompa\u00f1ada de un marcado aumento del nivel de violencia pol\u00edtica. La incapacidad del Estado para prevenir los efectos de la violencia contribuy\u00f3 al debilitamiento internacional del pa\u00eds, especialmente cuando la violencia se dirig\u00eda contra el Estado y sus representantes. El asesinato del presidente de la Rep\u00fablica, Paul Doumer, el 6 de mayo de 1932 por un inmigrante nacionalista ruso o, lo que fue a\u00fan m\u00e1s grave, el asesinato en Marsella, el 9 de octubre de 1934, del ministro de Asuntos Exteriores, Louis Barthou, y del rey de Yugoslavia, Alejandro I, por un nacionalista b\u00falgaro miembro de la Organizaci\u00f3n Revolucionaria Interna de Macedonia, durante una visita oficial de este \u00faltimo, causaron un da\u00f1o duradero a la imagen de Francia entre sus aliados cercanos <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Es inevitable pensar que la opini\u00f3n p\u00fablica, y por ende los dirigentes pol\u00edticos, estaban hundidos en el desconsuelo. Como explica el historiador Maurice Va\u00efsse, el pacifismo incondicional fue durante mucho tiempo minoritario en Francia en el periodo de entreguerras, debido a lo temeroso que estaba el pa\u00eds ante la posible venganza de Alemania. Se situaba principalmente a la izquierda del espectro pol\u00edtico, aunque con matices considerables. No fue hasta 1934, como consecuencia del deterioro de la situaci\u00f3n internacional, cuando \u00abel pacifismo se hizo profundo y generalizado\u00bb, comenz\u00f3 a trascender la divisi\u00f3n derecha\/izquierda y acab\u00f3 por \u00abparalizar la pol\u00edtica exterior francesa\u00bb <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Aunque los reg\u00edmenes autoritarios empezaron a surgir en Europa a principios de la d\u00e9cada de 1920, el ritmo del cambio se aceler\u00f3 bruscamente a partir de principios de la d\u00e9cada de 1930.<\/p>MATTHIEU BOISDRON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Aunque menos sacudido que su aliado franc\u00e9s, el Reino Unido tampoco fue inmune a este fen\u00f3meno. Aunque la profunda crisis econ\u00f3mica y social no afect\u00f3 realmente la estabilidad pol\u00edtica del pa\u00eds, que mantuvo una s\u00f3lida mayor\u00eda conservadora durante toda la d\u00e9cada, Londres, incluso antes que Par\u00eds, se embarc\u00f3 \u2014en parte por anticomunismo\u2014 en una pol\u00edtica de apaciguamiento y conciliaci\u00f3n hacia Alemania. Preocupado por evitar la hegemon\u00eda francesa en el continente europeo, el gobierno brit\u00e1nico se mostr\u00f3 inicialmente sensible a los argumentos alemanes y apoy\u00f3 la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica de Alemania en los a\u00f1os veinte. M\u00e1s tarde, en el contexto de las negociaciones de desarme que se iniciaron en Ginebra en la segunda mitad de la d\u00e9cada, Alemania encontr\u00f3 en el Reino Unido un aliado comprensivo. Mientras Francia, aislada en el concierto de las grandes potencias sobre esta cuesti\u00f3n, buscaba garant\u00edas de seguridad, Londres cuestionaba p\u00fablicamente la orientaci\u00f3n de su pol\u00edtica exterior. Desaprobaba el acercamiento a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica iniciado en 1932 y, en 1934, el proyecto de \u00abPacto Oriental\u00bb que el ministro de Asuntos Exteriores franc\u00e9s, Louis Barthou <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>, intentaba establecer contra Alemania. Londres, sobre todo, al concluir unilateralmente, en junio de 1935, un acuerdo naval bilateral que autorizaba a Berl\u00edn a disponer de una flota de guerra equivalente al 35% del tonelaje de la Royal Navy, torpede\u00f3 inmediatamente el \u00abfrente de Stresa\u00bb que se hab\u00eda construido laboriosamente apenas dos meses antes, en abril, con Francia e Italia para obstaculizar a Alemania, que acababa de reintroducir el servicio militar obligatorio y no ocultaba ya sus intenciones sobre Austria. Hubo que esperar hasta marzo de 1939 para que la secesi\u00f3n eslovaca de Checoslovaquia, inmediatamente seguida de la anexi\u00f3n de Bohemia-Moravia por Berl\u00edn, constituyera una violaci\u00f3n del Acuerdo de M\u00fanich, firmado s\u00f3lo seis meses y medio antes por iniciativa del primer ministro brit\u00e1nico Neville Chamberlain.<\/p>\n\n\n\n La par\u00e1lisis, pero tambi\u00e9n la complicidad de las democracias en los sucesivos desaf\u00edos al sistema internacional instaurados en los a\u00f1os posteriores a la Primera Guerra Mundial, acompa\u00f1aron as\u00ed, e incluso prepararon, el fracaso de la seguridad colectiva.<\/p>\n\n\n\n\n\n Mientras que en la d\u00e9cada de 1920 la Sociedad de Naciones cumpli\u00f3 su papel y logr\u00f3 evitar que estallaran conflictos potencialmente destructivos \u2014en los Balcanes en particular\u2014, la tendencia se invirti\u00f3 a partir de principios de la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n\n\n\n La primera fase del conflicto sino-japon\u00e9s, que estall\u00f3 en septiembre de 1931 con la agresi\u00f3n japonesa contra China y termin\u00f3 con la retirada de Jap\u00f3n de la organizaci\u00f3n internacional en la primavera de 1933, fue el primer aviso serio. En 1932, el estallido de una corta guerra de nueve meses entre Colombia y Per\u00fa, seguida de un conflicto mucho m\u00e1s largo de casi tres a\u00f1os entre Bolivia y Paraguay (la guerra del Chaco), acentu\u00f3 la impresi\u00f3n de impotencia de la instituci\u00f3n. Sin embargo, en un mundo todav\u00eda muy polarizado por Europa, los enfrentamientos perif\u00e9ricos no suscitaron una preocupaci\u00f3n inmediata. No obstante, anunciaron nuevas dificultades, que cristalizaron a finales de 1933 y principios de 1934.<\/p>\n\n\n\n La conferencia de desarme, inaugurada en Ginebra en febrero de 1932, se estanc\u00f3 r\u00e1pidamente. Paralizada durante largas sesiones por los desacuerdos, las discusiones se hicieron imposibles una vez que Hitler se convirti\u00f3 en jefe del gobierno alem\u00e1n en enero de 1933. En octubre, Berl\u00edn se retir\u00f3 de la Conferencia de Desarme y de la propia Sociedad de Naciones. En abril de 1934, Francia anunci\u00f3 que se negaba a discutir esas cuestiones bilateralmente con Alemania \u2014que se estaba rearmando en secreto\u2014 y que en adelante garantizar\u00eda su seguridad por sus propios medios. Sin embargo, los intentos de resistencia tuvieron poco efecto. El Pacto Oriental de Louis Barthou choc\u00f3 tanto con la falta de apoyo brit\u00e1nico como con las divisiones que empezaban a surgir entre los aliados orientales de Francia. En primer lugar, en enero de 1934, Polonia firm\u00f3 un pacto de no agresi\u00f3n con Alemania, resquebrajando el sistema de alianzas inversas establecido laboriosamente por Francia en la segunda mitad de 1920 <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Los nazis mostraron entonces su determinaci\u00f3n asesinando en julio de 1934 al canciller austriaco Dollfuss, que, aunque era un l\u00edder autoritario, tambi\u00e9n se opon\u00eda ferozmente a cualquier perspectiva de un Anschlu\u00df<\/em> con Alemania. La muerte del rey de Yugoslavia en octubre de 1934 permiti\u00f3 finalmente que Milan Stojadinovi\u0107 se convirtiera en jefe de gobierno en junio de 1935, lo que invirti\u00f3 gradualmente las alianzas de su pa\u00eds y forj\u00f3 lazos m\u00e1s estrechos con Alemania, cosa que debilit\u00f3 permanentemente la fuerza de la Peque\u00f1a Entente.<\/p>\n\n\n\n En cuanto a las dos grandes potencias que segu\u00edan al margen del sistema internacional \u2014Estados Unidos y la URSS\u2014, su cambio de posici\u00f3n acentu\u00f3 esa tendencia da\u00f1ina. Aunque nunca se hab\u00eda adherido oficialmente a la Sociedad de Naciones, Estados Unidos, que segu\u00eda siendo aislacionista, hab\u00eda desempe\u00f1ado sin embargo un papel discreto, pero a veces decisivo <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En 1934, la Comisi\u00f3n Nye inici\u00f3 audiencias en el Senado estadounidense sobre las razones de la participaci\u00f3n de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, en un pa\u00eds centrado en su recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. El no intervencionismo se afirm\u00f3 a\u00fan m\u00e1s: se aprobaron tres leyes de neutralidad en 1935, 1936 y 1937 <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Respecto a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que al firmar un tratado en Rapallo en abril de 1922 con la Alemania de Weimar, hab\u00eda encontrado un medio para romper su aislamiento, empez\u00f3, entre 1925 y 1932, una normalizaci\u00f3n de sus relaciones con la mayor\u00eda de sus vecinos (Finlandia, los pa\u00edses b\u00e1lticos, Polonia y Turqu\u00eda), as\u00ed como con Francia; y a participar en el juego de la seguridad colectiva trabajando, por ejemplo, en la redacci\u00f3n de una convenci\u00f3n que definiera la agresi\u00f3n, adoptada en julio de 1933 <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Tras la llegada de Hitler al poder, las relaciones germano-sovi\u00e9ticas \u2014que ya hab\u00edan empezado a deteriorarse bajo la Rep\u00fablica de Weimar\u2014 empeoraron. A partir de 1934, Stalin llev\u00f3 a cabo una reevaluaci\u00f3n estrat\u00e9gica que llev\u00f3 a la URSS a poner fin a la estrategia de \u00abclase contra clase\u00bb adoptada en 1928 y a declararse partidaria de apoyar la formaci\u00f3n de \u00abfrentes populares\u00bb con otras fuerzas de izquierda no comunistas. A pesar de la firma de un pacto franco-sovi\u00e9tico en mayo de 1935, la pol\u00edtica de apertura no tuvo el \u00e9xito esperado. Las potencias que se beneficiaron de los tratados de paz \u2014el Reino Unido en particular\u2014 siguieron desconfiando y, por anticomunismo, se mostraron hostiles en general a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Mosc\u00fa se sinti\u00f3 r\u00e1pidamente decepcionado por la pol\u00edtica de apaciguamiento hacia Alemania y de ah\u00ed las consecuencias posteriores que se obtuvieron en agosto de 1939, cuando se firm\u00f3 el pacto germano-sovi\u00e9tico <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n En 1934, el no intervencionismo se afirm\u00f3 a\u00fan m\u00e1s en Estados Unidos.<\/p>MATTHIEU BOISDRON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La reanudaci\u00f3n de los debates entre Estados fuera del marco de la Sociedad de Naciones contribuy\u00f3 a marginar a la organizaci\u00f3n internacional, que se esforzaba, cada vez con menos \u00e9xito, por encontrar soluciones e imponer el arbitraje. Ante el deterioro de la situaci\u00f3n internacional, se impuso la defensa de los intereses individuales de los Estados, y cada uno de ellos trat\u00f3 de beneficiarse, incluso en detrimento de los dem\u00e1s \u2014aunque fueran sus propios aliados\u2014 y por encima de una situaci\u00f3n de seguridad que entonces se ve\u00eda a\u00fan m\u00e1s amenazada.<\/p>\n\n\n\n\n\n El a\u00f1o 1934 fue testigo de una disminuci\u00f3n en el campo de las posibilidades y de un cierre de las opciones posibles para los dirigentes de las grandes potencias firmantes de los tratados de paz. Europa se vio envuelta en una din\u00e1mica que se hizo m\u00e1s abiertamente conflictiva como consecuencia del endurecimiento de las posiciones de las potencias llamadas \u00abrevisionistas\u00bb, encabezadas por Berl\u00edn. Alemania estaba ahora dirigida por un movimiento pol\u00edtico que no era s\u00f3lo una forma exacerbada del revanchismo alem\u00e1n, sino tambi\u00e9n un deseo de cambiar radical y definitivamente el orden pol\u00edtico y social del mundo, cuya verdadera naturaleza a\u00fan escapa a muchos observadores y dirigentes de la \u00e9poca. La duplicidad y la ocultaci\u00f3n de objetivos se convirtieron en una estrategia diplom\u00e1tica para desmarcarse del frente de potencias opuestas a la revisi\u00f3n de los tratados de paz. El apaciguamiento de Polonia por parte de Alemania para romper su aislamiento tras su salida de la Sociedad de Naciones, y el cambio de actitud hacia la URSS \u2014que tranquiliz\u00f3 a Londres\u2014 fueron los principales ejemplos.<\/p>\n\n\n\n Aunque el equilibrio de poder militar segu\u00eda favoreciendo en gran medida a las potencias aliadas, esta opci\u00f3n ya no estaba sobre la mesa, como lo hab\u00eda estado a principios de los a\u00f1os veinte. En 1934 tambi\u00e9n se acentuaron las diferencias entre las principales democracias occidentales y sus aliados. Cada vez estaban m\u00e1s en desacuerdo sobre la naturaleza de la respuesta que hab\u00eda que dar a los desaf\u00edos del sistema internacional. A este respecto, la primera ruptura grave \u2014que qued\u00f3 sin respuesta y que signific\u00f3 la consecuencia del rompimiento de ese v\u00ednculo\u2014 fue la remilitarizaci\u00f3n de Renania en marzo de 1936. Por otra parte, las potencias aliadas eran prisioneras del ordenamiento jur\u00eddico de un sistema internacional \u2014el de la Sociedad de Naciones\u2014 que ellas hab\u00edan hecho nacer y del que, por esa raz\u00f3n, no pod\u00edan liberarse, a diferencia de las potencias revisionistas que pretend\u00edan primero debilitarlo y luego desmantelarlo, y cuya labor de socavarlo se ve\u00eda facilitada por el hecho de que no ten\u00edan que cumplir ning\u00fan deber de solidaridad hacia terceros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n Aunque la toma de conciencia de los actores contempor\u00e1neos lleg\u00f3 obviamente m\u00e1s tarde, 1934 puede considerarse un a\u00f1o \u201cdecisivo\u201d y de \u201cruptura\u201d en el sentido de que el cambio en el equilibrio de poder que se produjo revel\u00f3 una poderosa din\u00e1mica que impuls\u00f3 profundos cambios en el sistema internacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" \u00bfCu\u00e1ndo se hizo inevitable el acontecimiento? En el caso de la Segunda Guerra Mundial, esta pregunta adquiere una resonancia singular. En este estudio en profundidad, Matthieu Boisdron analiza el a\u00f1o 1934, que vio el colapso del fr\u00e1gil orden establecido en los a\u00f1os veinte bajo el efecto combinado del ascenso de reg\u00edmenes autoritarios, nuevos conflictos y la incapacidad de las organizaciones internacionales… \u00bfEstamos hablando de 1934?<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":27866,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-studies.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[712],"tags":[],"geo":[198],"class_list":["post-27848","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-el-siglo-xx-en-diez-fines-de-ano","staff-matthieu-boisdron","geo-mundo"],"acf":[],"yoast_head":"\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Los tratados de paz: \u00bfdocumentos sin valor?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La exacerbaci\u00f3n del nacionalismo y los retrocesos democr\u00e1ticos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Los graves fallos de la seguridad colectiva<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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