{"id":26200,"date":"2023-11-12T06:35:00","date_gmt":"2023-11-12T05:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=26200"},"modified":"2023-11-13T11:07:07","modified_gmt":"2023-11-13T10:07:07","slug":"varios-mundos-en-un-solo-planeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/11\/12\/varios-mundos-en-un-solo-planeta\/","title":{"rendered":"Varios mundos en un solo planeta"},"content":{"rendered":"\n

Como acad\u00e9mico de las humanidades, tambi\u00e9n reconozco la importancia de dirigirme a ustedes desde un foro mundial como la UNESCO <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>, que se cre\u00f3 tras la Segunda Guerra Mundial a partir del reconocimiento -como a\u00fan proclama el sitio web de la organizaci\u00f3n- de que los acuerdos pol\u00edticos y econ\u00f3micos entre las naciones no bastaban para lograr una paz duradera entre los seres humanos. Era necesaria una labor cultural y educativa que reforzara \u00abla solidaridad intelectual y moral de la humanidad mediante el entendimiento mutuo y el di\u00e1logo entre culturas\u00bb. Mi intervenci\u00f3n trata de basarse en los logros de esta organizaci\u00f3n en el marco de su programa \u00abEl Hombre y la Biosfera\u00bb, que se puso en marcha hace unos 50 a\u00f1os, en 1971. Les ofrezco mis observaciones en el esp\u00edritu de la UNESCO que trata de buscar verdades objetivas para unir a la humanidad independientemente de sus diferencias religiosas y pol\u00edticas. En todos los momentos de crisis resuena la pregunta: \u00bfqu\u00e9 seguimos compartiendo en un mundo que a veces parece fragmentado?<\/p>\n\n\n\n

La iron\u00eda de la pregunta, por supuesto, reside en el hecho de que a menudo es por lo que ya comparten que los grupos humanos luchan entre s\u00ed: pasado com\u00fan, tierra, agua, territorios, animales, plantas, recursos, etc. Las dos guerras a cuya sombra nos encontramos nos recuerdan ese tipo de conflictos. En la charla de hoy quiero centrarme en algunas de las cosas que compartimos en este mundo intensamente globalizado, pero no como posesiones que podamos repartirnos. Me refiero a la atm\u00f3sfera, los oc\u00e9anos, el cielo, las estaciones, el sol y la luna, cosas que constituyen una especie de bien com\u00fan, pero que no pueden dividirse como dividimos la tierra, por ejemplo. Siguen siendo compartidos, simult\u00e1neamente, como asuntos de beneficio y preocupaci\u00f3n comunes. Tenemos que compartir el aire, por ejemplo, como condici\u00f3n fundamental de nuestra vida, pero es el mismo aire el que lleva la contaminaci\u00f3n de un pa\u00eds o regi\u00f3n a otro. Gran parte de Asia, por ejemplo, est\u00e1 cubierta por una nube marr\u00f3n, una neblina de part\u00edculas contaminantes que incluso India y Pakist\u00e1n, divididos en tantos asuntos, no pueden sino compartir. O pensemos en el ejemplo m\u00e1s reciente de los incendios en Canad\u00e1, que convirtieron el aire de la ciudad donde resido, Chicago, en el m\u00e1s contaminado del mundo el 27 de junio de 2023. <\/p>\n\n\n\n

A menudo es por lo que ya comparten que los grupos humanos luchan entre s\u00ed: pasado com\u00fan, tierra, agua, territorios, animales, plantas, recursos, etc.<\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

M\u00e1s recientemente, con el aumento de la consciencia sobre el cambio clim\u00e1tico antropog\u00e9nico, un objeto muy grande se ha convertido en un asunto de tanta preocupaci\u00f3n compartida: esta misma tierra, el planeta que compartimos tanto como el suelo sobre el que vivimos y la condici\u00f3n misma de nuestra existencia<\/a>. No me refiero a la Tierra como cuerpo planetario y astron\u00f3mico abstracto, sino a la Tierra como condici\u00f3n de nuestra vida y existencia, y no s\u00f3lo de la vida humana, sino como condici\u00f3n de posibilidad de todas las formas de vida que permanecen interconectadas. Aunque tal preocupaci\u00f3n puede haber sido compartida alguna vez por algunos cient\u00edficos especializados, ha adquirido proporciones m\u00e1s generales con la informaci\u00f3n sobre la degradaci\u00f3n medioambiental de todo el planeta -pl\u00e1sticos en los oc\u00e9anos, agujeros en la capa de ozono, exceso de gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera, calentamiento, acidificaci\u00f3n y cambio del nivel de los mares, deforestaci\u00f3n creciente, p\u00e9rdidas sorprendentes de biodiversidad, por no hablar del calentamiento global- entrando en nuestros ciclos diarios de noticias en los \u00faltimos 15 a\u00f1os aproximadamente. Cada vez somos m\u00e1s conscientes de que nuestras propias acciones amenazan los procesos geobiol\u00f3gicos que conectan y sustentan todas las formas de vida, incluida, por supuesto, la nuestra. <\/p>\n\n\n\n

Incluso hace un par de d\u00e9cadas, ustedes y yo, como la mayor\u00eda de los seres humanos, habr\u00edamos dado por sentado el sistema de soporte vital del planeta. \u00bfCu\u00e1ntos de nosotros nos habr\u00edamos parado a pensar en el origen del ox\u00edgeno de la atm\u00f3sfera? Sin embargo, sin ese ox\u00edgeno morir\u00edamos asfixiados. Dar\u00edamos por sentado que el ox\u00edgeno u otras caracter\u00edsticas del planeta que ayudan a mantener la vida forman parte de la manera en que el mundo nos ha sido dado. Y supondr\u00edamos que, hici\u00e9ramos lo que hici\u00e9ramos los humanos, esta Tierra que todo lo soporta y que se acopla, \u00abla madre de todas las madres\u00bb -como Tagore celebr\u00f3 una vez al planeta-, permanecer\u00eda inmutable con todo el afecto indulgente de una madre, permiti\u00e9ndonos seguir haciendo lo que los humanos hac\u00edan. Supon\u00edamos que el planeta era una entidad demasiado grande para ser cambiada por los humanos. Por eso la mayor\u00eda de nosotros nunca nos paramos a pensar de d\u00f3nde vienen las monta\u00f1as y los r\u00edos o el ox\u00edgeno del aire. Como observ\u00f3 una vez el fil\u00f3sofo Wittgenstein, nos preguntamos la edad de un edificio cuando lo vemos, \u00bfpor qu\u00e9 no hacemos lo mismo con una monta\u00f1a? La respuesta debe ser que, para nosotros, los humanos, las monta\u00f1as hasta ahora formaban parte de lo dado del mundo, el mundo tal y como lo encontramos, listo con \u00e1rboles y plantas, insectos y animales, agua y tierra, listo para servir a todas nuestras necesidades. El mundo parec\u00eda grande, muy grande comparado con los enclenques humanos. Nada hac\u00eda necesario replantearse esta relaci\u00f3n, hasta que las noticias sobre el cambio clim\u00e1tico antropog\u00e9nico o el calentamiento global irrumpieron en nuestra vida cotidiana y los cient\u00edficos empezaron a hablar de los humanos y sus civilizaciones de alta tecnolog\u00eda y consumo energ\u00e9tico como si constituyeran una especie de fuerza geol\u00f3gica o planetaria que cambiaba, a menudo en detrimento nuestro, la historia de la vida en este planeta.<\/p>\n\n\n\n

Supon\u00edamos que el planeta era una entidad demasiado grande para ser cambiada por los humanos. Por eso la mayor\u00eda de nosotros nunca nos paramos a pensar de d\u00f3nde vienen las monta\u00f1as y los r\u00edos o el ox\u00edgeno del aire. <\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Podr\u00eda decirse que hubo un tiempo en el que el planeta no era un tema de ansiedad o preocupaci\u00f3n compartida y en el que muchos grupos humanos de todo el mundo lo veneraban. Esa \u00e9poca era cuando los humanos eran menos numerosos, ten\u00edan menos posesiones, consum\u00edan menos y ten\u00edan una capacidad tecnol\u00f3gica menos desarrollada, que es como fueron en realidad durante la mayor parte de sus 300 mil a\u00f1os de historia. Pero todo eso ha cambiado muy deprisa en los \u00faltimos 70 a\u00f1os. Los climat\u00f3logos afirman que, con nuestro creciente n\u00famero, la carrera hacia la urbanizaci\u00f3n y la movilidad global, el aumento sin precedentes de la riqueza disponible (a pesar de las muchas desigualdades y de los m\u00e1s de 2 mil millones de personas sin acceso a agua potable), el aumento de la esperanza de vida, los cambios revolucionarios en las tecnolog\u00edas cient\u00edficas, militares y m\u00e9dicas, y la intensa globalizaci\u00f3n de los estilos de vida y los patrones de consumo, los humanos nos hemos convertido en una fuerza geol\u00f3gica que impacta negativamente -aunque de forma desigual- en todo el planeta: su superficie terrestre, sus mares, su atm\u00f3sfera y la vida en \u00e9l. Sin duda, gracias a algunos inventos hist\u00f3ricos como la m\u00e1quina de vapor, la electricidad, la agricultura moderna ayudada por fertilizantes y pesticidas artificiales, los antibi\u00f3ticos y otras formas de tratar las infecciones bacterianas y v\u00edricas, los seres humanos han vivido colectivamente tan bien en las \u00faltimas d\u00e9cadas como nunca antes. La esperanza media de vida en el mundo en 1950 era inferior a 50 a\u00f1os, hoy supera ampliamente los 70.  <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Balaji Srinivasan<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Como resultado de la extensi\u00f3n de la industrializaci\u00f3n, tal y como ha se\u00f1alado el historiador John McNeill, el siglo XX se convirti\u00f3 en \u00abuna \u00e9poca de cambios extraordinarios\u00bb en la historia de la humanidad. La poblaci\u00f3n humana aument\u00f3 de 1 500 a 6 mil millones [ahora se sit\u00faa en 8 mil millones, pero est\u00e1 a punto de aumentar a\u00fan m\u00e1s], la econom\u00eda mundial se multiplic\u00f3 por 15, el consumo de energ\u00eda se multiplic\u00f3 [por] … 13 o 14, el uso de agua dulce se multiplic\u00f3 por nueve y las zonas de regad\u00edo por cinco\u00bb.  El sentido de la iron\u00eda hist\u00f3rica de McNeill y su colega Peter Engelke es palpable, por ejemplo, cuando comentan: \u00ab… despu\u00e9s de 1945, la demograf\u00eda humana entr\u00f3 en el periodo m\u00e1s caracter\u00edstico de sus 200 mil a\u00f1os de historia. En el lapso de una vida humana, de 1945 a 2015, la poblaci\u00f3n mundial se triplic\u00f3, de 2 300 millones a 7 200 millones. Este extra\u00f1o interludio, con un crecimiento demogr\u00e1fico sostenido de m\u00e1s del 1% anual, es, por supuesto, lo que casi todo el mundo en la Tierra considera ahora normal. Es cualquier cosa menos normal\u00bb.  La tecnolog\u00eda y la disponibilidad de energ\u00eda barata y abundante han sido la clave de este \u00ab\u00e9xito\u00bb. Pero eso tambi\u00e9n ha significado que los seres humanos son ahora una \u00abfuerza planetaria\u00bb: \u00ablos niveles de di\u00f3xido de carbono est\u00e1n aumentando m\u00e1s r\u00e1pidamente que en cualquier otro momento conocido en la historia de la Tierra\u00bb; \u00ablos cambios en el ciclo del nitr\u00f3geno de la Tierra (a trav\u00e9s del proceso Haber-Bosch para la producci\u00f3n de fertilizantes artificiales que nos mantienen vivos) pueden ser los mayores en 2 mil millones de a\u00f1os\u00bb; y \u00abla escala de la transferencia transcontinental y transoce\u00e1nica de especies es un fen\u00f3meno sin comparaci\u00f3n en la historia de la Tierra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Los humanos nos hemos convertido en una fuerza geol\u00f3gica que impacta negativamente -aunque de forma desigual- en todo el planeta: su superficie terrestre, sus mares, su atm\u00f3sfera y la vida en \u00e9l. <\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Por todas partes o\u00edmos advertencias sobre la crisis del cambio clim\u00e1tico o calentamiento global. Quiz\u00e1 recuerden que el pasado mes de julio, cuando el sur de Europa y algunas otras partes del mundo sufr\u00edan olas de calor intensas e insoportables, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, habl\u00f3, no ya de \u00abcalentamiento global\u00bb, sino de \u00abebullici\u00f3n global\u00bb<\/a>. El mes m\u00e1s caluroso del mundo se registr\u00f3 el pasado julio. Hace s\u00f3lo unos d\u00edas, a finales de octubre, la BBC comentaba la velocidad a la que se estaba acelerando el cambio clim\u00e1tico inducido por el hombre. Una investigaci\u00f3n reciente publicada en Nature Climate Change<\/em> sugiere que, si los humanos quisieran evitar el escenario de que el aumento medio de la temperatura global supere 1.5C en comparaci\u00f3n con la media anterior a la industrializaci\u00f3n, las emisiones globales de di\u00f3xido de carbono tendr\u00edan que llegar a cero neto en 2034, y no en 2050 como se espera actualmente. El 2 de noviembre de 2023, The Guardian<\/em> inform\u00f3 de un estudio del famoso cient\u00edfico del clima James Hansen que apoyaba esta conclusi\u00f3n y predec\u00eda que en 2050 el mundo ser\u00e1, en promedio, 2C m\u00e1s caliente de lo que era en la \u00e9poca preindustrial. Si eso ocurre, se habr\u00e1 superado un Rubic\u00f3n fijado por el IPCC y las Naciones Unidas. The Guardian<\/em> cita al profesor Hansen para afirmar que \u00abestamos en la fase inicial de una emergencia clim\u00e1tica. Esta aceleraci\u00f3n [del calentamiento] es peligrosa en un sistema clim\u00e1tico que ya est\u00e1 muy fuera de equilibrio. Invertir la tendencia es esencial -debemos enfriar el planeta- para preservar las costas y salvar las ciudades costeras del mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Una inminente crisis existencial para la humanidad est\u00e1 convirtiendo el planeta en un asunto preocupante.<\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La cifra de 1.5C (acordada en Par\u00eds en 2015) se considera especialmente importante para los pa\u00edses en desarrollo y las peque\u00f1as naciones insulares, que temen que si se supera tal nivel de calentamiento los oc\u00e9anos se elevar\u00edan hasta tragarse sus hogares. Esto no s\u00f3lo refuerza el discurso sobre la justicia clim\u00e1tica<\/a> -el argumento de que el calentamiento global es consecuencia de un desarrollo capitalista desigual (e influido por el g\u00e9nero y la raza) que ahora niega a las naciones menos desarrolladas el \u00abespacio de carbono\u00bb que podr\u00edan necesitar para desarrollar sus econom\u00edas-, sino que tambi\u00e9n lleva a hablar de una \u00abemergencia clim\u00e1tica\u00bb.  Es posible que ya hayamos provocado el comienzo de una sexta gran extinci\u00f3n de la vida. Seguir actuando como si los humanos fu\u00e9ramos todav\u00eda una fuerza demasiado peque\u00f1a para afectar al planeta, dar por sentadas las monta\u00f1as y los r\u00edos, puede ser, en efecto, como cortar la rama de un \u00e1rbol en el que uno est\u00e1 sentado. Por el momento, el planeta se encuentra en una senda de calentamiento pr\u00e1cticamente irreversible. Esto afecta al propio sistema de soporte vital del planeta y pone en peligro a su vez nuestras propias vidas. Un planeta m\u00e1s caliente ser\u00e1 inh\u00f3spito y har\u00e1 inhabitables muchos lugares del mundo. Este mensaje se repite ahora muchas veces. Hace poco recib\u00ed el anuncio de una conferencia prevista para el a\u00f1o que viene en Alemania. As\u00ed describe la condici\u00f3n humana actual: \u00abLa forma r\u00e1pida e intensa en que la humanidad est\u00e1 cambiando los fundamentos mismos sobre los que descansan nuestra existencia y bienestar en este planeta est\u00e1 empezando a alcanzar una magnitud que …amenaza con poner en peligro el futuro de la humanidad en la Tierra\u00bb. Una inminente crisis existencial para la humanidad est\u00e1 convirtiendo el planeta en un asunto preocupante. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Balaji Srinivasan. \u00abLas monta\u00f1as del Himalaya est\u00e1n geopol\u00edticamente divididas. Pero tambi\u00e9n son un bien com\u00fan. \u00bfC\u00f3mo podemos aunar -primero con nuestros conceptos, luego con la acci\u00f3n- su geopol\u00edtica y su ecolog\u00eda, e incluso su geolog\u00eda?\u00bb Dipesh Chakrabarty<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Las guerras<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

A la luz del debate anterior, me parece que la lecci\u00f3n que es crucial extraer pero que parece muy dif\u00edcil de aprender en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos es la siguiente: los aspectos del mundo que damos por sentado que simplemente constituyen un fondo mudo para los asuntos humanos -los glaciares, las lluvias, las estaciones, el mar, las costas, las monta\u00f1as, los continentes- ya no pueden ser tratados as\u00ed, gracias al cambio clim\u00e1tico antropog\u00e9nico. Sin embargo, la suposici\u00f3n contraria parece reinar sobre nuestras acciones. Tanto si nos fijamos en la reciente pandemia como en las guerras, seguimos actuando bajo el supuesto de un mundo estable al que siempre podemos volver tras una racha de desastroso mal comportamiento por parte de los seres humanos. \u00bfQu\u00e9 mejores ejemplos puedo darles de esta iron\u00eda que las dos guerras contempor\u00e1neas bajo cuya dolorosa sombra nos encontramos? <\/p>\n\n\n\n

Menciono las guerras no s\u00f3lo por la iron\u00eda de que los humanos a menudo se pelean por lo que en realidad comparten, sino porque las guerras nos permiten ver una capacidad profunda y probablemente innata o evolucionada que tienen los humanos de aparcar, poner entre par\u00e9ntesis o suspender -por el momento- la cuesti\u00f3n de lo que pueden compartir con las personas con las que entran en guerra. Esta suposici\u00f3n tan arraigada fue probablemente cierta y justificada en el pasado, pero yo sostengo que ya no lo es. Los da\u00f1os que las guerras modernas causan a nuestro medio ambiente son cada vez menos irreversibles. Las guerras modernas son malas para el medio ambiente, sobre todo para el problema del calentamiento global, ya que se basan en una potencia de fuego masiva, como vemos todos los d\u00edas. La propia expresi\u00f3n \u00abpotencia de fuego\u00bb lo dice todo: est\u00e1 el disparo literal de misiles y balas de ca\u00f1\u00f3n, pero los incendios tambi\u00e9n forman parte de los estragos y la destrucci\u00f3n que causan las guerras. Pero no solemos pensar en lo que las guerras hacen a las formas de vida no humanas, por no hablar de los gases de efecto invernadero que pueden estar emitiendo a la atm\u00f3sfera. David Henig, acad\u00e9mico de la Universidad de Utrecht que trabaja sobre los residuos de la guerra moderna en Bosnia-Herzegovina y otros lugares, informa que \u00abla erosi\u00f3n del suelo junto con las inundaciones [provocadas por el clima] est\u00e1n desplazando cada vez m\u00e1s minas terrestres y creando nuevos espacios mort\u00edferos [de guerra] en los ‘tiempos de paz'\u00bb, acontecimientos que, dice, \u00abno comprendemos bien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Los humanos a menudo se pelean por lo que en realidad comparten.<\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

El hecho de poner entre par\u00e9ntesis la cuesti\u00f3n de lo que los enemigos ac\u00e9rrimos pueden compartir a largo plazo se ve posibilitado por un particular sentido de emergencia que moviliza a los grupos combatientes para la guerra. Un sentido de emergencia que se expresa a trav\u00e9s de varias oposiciones totalizadoras: nosotros contra ellos; nosotros no somos responsables, ellos s\u00ed; el bien contra el mal; lo justo contra lo injusto, todas ellas figuras familiares del Yo y el Otro. El correspondiente sentido de totalidad surge de una crisis que parece no s\u00f3lo existencial -se habla como si toda la existencia estuviera en juego- sino tambi\u00e9n moral. Tal totalizaci\u00f3n requiere inevitablemente la movilizaci\u00f3n del afecto. Por eso las corrientes de odio subyacentes -a menudo expl\u00edcitas- impulsan las guerras. El eje afectivo de esta sensaci\u00f3n de emergencia -la sensaci\u00f3n de que no sobrevivir\u00eda sin matar a mi enemigo- se constituye en torno a cuestiones de diferencia. Diferencia que es susceptible de moralizaci\u00f3n, algo en torno a lo cual se puede crear un l\u00edmite moral. Un discurso que pronto se convierte en el discurso del mal.<\/p>\n\n\n\n

No estoy minimizando la importancia de estas emociones en tiempos de guerra. La pregunta que planteo es: \u00bfqu\u00e9 suponen las guerras modernas sobre la naturaleza del mundo f\u00edsico que habitamos?, y \u00bfsiguen siendo v\u00e1lidas esas suposiciones? Se podr\u00eda recurrir al cl\u00e1sico ensayo del fil\u00f3sofo Immanuel Kant de 1795, Sobre la paz perpetua<\/em>, en el que desgranaba los supuestos de las guerras, que eran tambi\u00e9n los que sustentaban las treguas temporales de su \u00e9poca. Algunos de esos supuestos parecen seguir operando en las guerras actuales. Eran supuestos sobre la naturaleza del mundo, sobre lo que Kant llamaba \u00abNaturaleza\u00bb. Evidentemente, la \u00abNaturaleza\u00bb de Kant no es la misma categor\u00eda que nuestro \u00abmedio ambiente\u00bb o \u00absistema-tierra\u00bb, pero pertenece a la genealog\u00eda de esas ideas posteriores. Tanto la tregua como las guerras, demostr\u00f3 Kant, se basaban en el pensamiento impl\u00edcito o expl\u00edcito de que la \u00abNaturaleza\u00bb era constante e invariable en su relaci\u00f3n con los seres humanos, independientemente de lo que \u00e9stos hicieran. Las guerras, pensaba Kant (y no se le puede culpar, dada la historia belicista de los europeos de su propia \u00e9poca) \u00abestaban arraigadas en la naturaleza humana e incluso eran valoradas\u00bb. Lo que hizo posible la guerra y la tregua fue, argumentaba Kant, el hecho de que la Naturaleza, es decir, la naturaleza externa, distribuyera a los humanos por todo el mundo, y que se asegurara de que incluso en los terrenos m\u00e1s abruptos los humanos pudieran sobrevivir. La Naturaleza se encarg\u00f3 de que el mundo entero siguiera siendo, a pesar de las acciones humanas, habitable. Un planeta completamente habitable, insinuaba Kant, era por tanto uno de los supuestos de la guerra. <\/p>\n\n\n\n

\u00bfQu\u00e9 suponen las guerras modernas sobre la naturaleza del mundo f\u00edsico que habitamos?, y \u00bfsiguen siendo v\u00e1lidas esas suposiciones?<\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Dediquemos un momento a leer lo que escribi\u00f3 Kant. \u00abLa disposici\u00f3n provisional de la naturaleza, consiste en lo siguiente: 1. Ella se ha ocupado de que los hombres puedan vivir en todas las regiones del mundo. 2. Por medio de la guerra,<\/em> los ha llevado a todas partes, incluso a las regiones m\u00e1s inh\u00f3spitas para poblarlas. 3. Tambi\u00e9n mediante la guerra los ha obligado a establecer relaciones m\u00e1s o menos legales\u00bb. Pero incluso en las regiones inh\u00f3spitas, la naturaleza se hab\u00eda asegurado de que los humanos no se quedaran sin cobijo, ropa y comida. \u00abEs verdaderamente maravilloso\u00bb, escribi\u00f3 Kant, \u00abque el musgo crezca incluso en los fr\u00edos p\u00e1ramos junto al oc\u00e9ano \u00c1rtico y que los renos puedan desenterrarlo de debajo de la nieve para convertirse en alimento o transporte de los ostiacos o samoyedos, o que los desiertos de sal est\u00e9n habitados por el camello, que parece haber sido creado para viajar sobre ellos y que los desiertos no queden sin uso\u00bb. M\u00e1s adelante, escribe: \u00abPero el prop\u00f3sito es a\u00fan m\u00e1s evidente cuando uno se da cuenta de que en las costas del Oc\u00e9ano \u00c1rtico no s\u00f3lo existen animales de pelaje, sino tambi\u00e9n focas, morsas y ballenas, cuya carne proporciona alimento y cuya grasa proporciona calor a los habitantes. Sin embargo, lo que m\u00e1s nos maravilla es el cuidado de la naturaleza por traer (no sabemos muy bien de qu\u00e9 manera) madera a la deriva a estas regiones yermas, pues sin tal material los nativos no podr\u00edan tener ni canoas ni lanzas ni chozas para habitar. En esas regiones est\u00e1n lo suficientemente ocupados con su guerra contra los animales como para vivir en paz entre ellos. Pero probablemente no fue otra cosa que la guerra lo que los llev\u00f3 all\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Aunque la narrativa exacta de Kant sobre la guerra y la paz no se ha mantenido, y su distinci\u00f3n entre los aspectos animales y morales de lo humano no resiste un examen cr\u00edtico, la idea de que una naturaleza estable, m\u00e1s poderosa que la humana y aproximadamente invariable con respecto a los humanos permanece en el trasfondo de la acci\u00f3n humana, proporcionando un escenario en el que los humanos act\u00faan, todav\u00eda parece ser un supuesto activo de las guerras. La idea de que siempre podemos recuperar nuestros \u00abmundos\u00bb a partir de la destrucci\u00f3n y el da\u00f1o que causamos a la tierra tal y como nos ha sido dada.  <\/p>\n\n\n\n

El segundo de los supuestos de Kant, como hemos visto, era que, independientemente de las acciones humanas, el planeta siempre seguir\u00eda siendo habitable para ellos. <\/p>\n\n\n\n

Conscientemente o no, las guerras de hoy s\u00f3lo pueden acelerar ese proceso.<\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Los hechos cient\u00edficos y las narrativas del cambio clim\u00e1tico antropog\u00e9nico han puesto en entredicho ambos supuestos. Como ahora sabemos por la pandemia, no volvemos al mismo mundo que antes de ella; en todo caso, la deforestaci\u00f3n y otros problemas medioambientales nos han llevado a un mundo diferente, un mundo atrapado, como dicen los especialistas en enfermedades infecciosas, en una era de pandemias. Del mismo modo, si el planeta se encuentra en una trayectoria de calentamiento actualmente irreversible, nosotros s\u00f3lo contribuimos a ese proceso a trav\u00e9s de las emisiones de gases de efecto invernadero que conllevan las guerras. El calentamiento, como ya mencion\u00e9, est\u00e1 haciendo que el planeta se vuelva inh\u00f3spito y que algunos lugares se vuelvan absolutamente inhabitables con el tiempo. Esto ya est\u00e1 contribuyendo a aumentar las crisis alimentarias, las migraciones y los conflictos. Conscientemente o no, las guerras de hoy s\u00f3lo pueden acelerar ese proceso.<\/p>\n\n\n\n

Kant ten\u00eda un tercer supuesto cuasi religioso: aunque la naturaleza ten\u00eda sus propios fines, su prop\u00f3sito era servir a los humanos. No es necesario profundizar en este supuesto, ya que se ha vuelto completamente insostenible. Los climat\u00f3logos han demostrado que no somos la raz\u00f3n por la que el aire tiene ox\u00edgeno o por la que los r\u00edos fluyen. Somos simplemente los beneficiarios de esos procesos biogeol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n

Mundos divididos en un planeta compartido<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

La lentitud de la respuesta humana a la crisis clim\u00e1tica<\/a> contrasta con la rapidez con la que las sociedades se movilizan para hacer la guerra. No tengo ni espacio ni tiempo para discutir las razones, pero est\u00e1 claro que, por mucho que los cient\u00edficos o el secretario general de la ONU alcen la voz sobre una \u00abemergencia clim\u00e1tica\u00bb o una \u00abebullici\u00f3n global\u00bb<\/a>, para la mayor\u00eda de nuestros dirigentes el cambio clim\u00e1tico planetario parece ser un problema muy distinto de las guerras. No es un problema que galvanice el afecto y la acci\u00f3n humana del mismo modo que lo hace una guerra o nuestras divisiones. A pesar de la unicidad que los cient\u00edficos atribuyen al sistema terrestre, los seres humanos experimentan el cambio clim\u00e1tico como algo epis\u00f3dico, no<\/em> como muchas batallas individuales en una narraci\u00f3n totalizadora de una guerra, sino como muchos episodios relacionados pero localizados, que llevan a distintos grupos humanos de un \u00abfen\u00f3meno meteorol\u00f3gico extremo\u00bb a otro. Los episodios individuales de una guerra se funden en una narraci\u00f3n totalizadora. Algo parecido les ocurre a los cient\u00edficos del clima cuando unen los puntos de sus gr\u00e1ficos y ven los distintos fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos extremos del mundo no como casos separados y aislados de calentamiento, sino como pertenecientes a la narrativa m\u00e1s amplia y \u00fanica del calentamiento que est\u00e1 sufriendo el planeta en su conjunto, y que la expresan. Pero el planeta \u00abentero\u00bb, una abstracci\u00f3n cient\u00edfica, existe como lugar pol\u00edtico para la humanidad. Es cierto que el planeta ha surgido como un asunto de preocupaci\u00f3n compartida, pero no existe una humanidad planetaria que responda a \u00e9l como Uno. Y puede que no la haya.<\/p>\n\n\n\n

La lentitud de la respuesta humana a la crisis clim\u00e1tica contrasta con la rapidez con la que las sociedades se movilizan para hacer la guerra. <\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Asumiendo, entonces, que las guerras no dejar\u00e1n de producirse incluso cuando se basen en presunciones sobre el planeta que ya no se sostienen en la era del azar clim\u00e1tico antropog\u00e9nico, y asumiendo adem\u00e1s que las guerras modernas no pueden ser buenas por definici\u00f3n para un planeta cada vez m\u00e1s caliente e inh\u00f3spito, \u00bfc\u00f3mo unimos nuestra preocupaci\u00f3n compartida por el planeta para hacer frente a las guerras, un caso extremo de divisi\u00f3n humana? Para concluir esta conferencia, propongo esbozar una posible pol\u00edtica del compartir que, en el futuro, pueda incluso formar parte de los conflictos humanos. Utilizar\u00e9 el ejemplo de los glaciares del Himalaya, que desempe\u00f1an un papel a la vez planetario y local. Recurro al Himalaya s\u00f3lo porque conozco relativamente mejor su historia, ya que nac\u00ed y pas\u00e9 los primeros 27 a\u00f1os de mi vida en el subcontinente indio. Pero mi prop\u00f3sito no es culpar a ning\u00fan grupo humano. En teor\u00eda, podr\u00eda, como he dicho, haber trabajado con otro ejemplo, los bosques del Amazonas, digamos, que se considera patrimonio de la humanidad. La selva se extiende por Brasil y otros siete pa\u00edses. Es a la vez un bien com\u00fan y un trozo de la \u00abpropiedad\u00bb de diferentes naciones. El Himalaya plantea una cuesti\u00f3n similar. Las monta\u00f1as est\u00e1n divididas geopol\u00edticamente, pero tambi\u00e9n constituyen un bien com\u00fan. \u00bfC\u00f3mo unimos -primero en nuestros conceptos y luego en la acci\u00f3n- su geopol\u00edtica y su ecolog\u00eda o incluso su geolog\u00eda? Aqu\u00ed s\u00f3lo doy un primer paso para esbozar conceptualmente el problema.<\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Balaji Srinivasan<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Cuando yo ten\u00eda unos 12 a\u00f1os, India y China libraron una guerra en el Himalaya, una guerra cuyas consecuencias tuvieron una profunda influencia formativa en mi generaci\u00f3n. Por aquel entonces, aunque la geopol\u00edtica de la guerra despertaba un \u00e1vido inter\u00e9s en todos los hogares -los ni\u00f1os nos aferr\u00e1bamos \u00e1vidamente a cada palabra de an\u00e1lisis que pronunciaban nuestros mayores-, no se hablaba, como podr\u00eda haber previsto Wittgenstein, de lo joven o viejo que era el Himalaya. Nuestro sagrado sentido de la geograf\u00eda nacional se basaba en la presencia del Himalaya al norte y del oc\u00e9ano \u00cdndico al sur, una presencia que, a todos los efectos humanos, parec\u00eda eterna. Hoy, gracias a la construcci\u00f3n de presas e infraestructuras, al crecimiento demogr\u00e1fico y urbano, a la deforestaci\u00f3n, tanto civil como militar, emprendida por India, China y, en menor medida, por Pakist\u00e1n, el Himalaya se erige como una de las cordilleras m\u00e1s afectadas por la actividad humana en el mundo. <\/p>\n\n\n\n

Las monta\u00f1as del Himalaya est\u00e1n divididas geopol\u00edticamente, pero tambi\u00e9n constituyen un bien com\u00fan. \u00bfC\u00f3mo unimos -primero en nuestros conceptos y luego en la acci\u00f3n- su geopol\u00edtica y su ecolog\u00eda o incluso su geolog\u00eda?<\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Se trata de un lugar donde la geopol\u00edtica y la ecolog\u00eda ya no pueden separarse. Este ha sido el tema de muchos estudios. El acad\u00e9mico australiano Alexander E. Davis ha publicado recientemente un libro sobre el tema. Me limitar\u00e9 a basarme en algunas de sus observaciones para terminar con algunas propuestas propias. Una de las primeras cosas que Davis menciona es la edad de la cadena monta\u00f1osa. El Himalaya, nos recuerda, es \u00abgeol\u00f3gica y geopol\u00edticamente activo\u00bb. Ser geol\u00f3gicamente activo tiene algo que ver con su edad. En par\u00e1metros de monta\u00f1as, los Himalayas son j\u00f3venes. \u00bfPor qu\u00e9 iba un polit\u00f3logo a mencionar este hecho geol\u00f3gico? \u00bfPor qu\u00e9, contrariamente a la pregunta de Wittgenstein, incluso los cient\u00edficos sociales deber\u00edan interesarse por la edad del Himalaya? Porque resulta que el desarrollo de las infraestructuras, las ciudades, una preparaci\u00f3n para la guerra cada vez mayor indicada por las instalaciones militares, no puede sino afectar a la ecolog\u00eda de las monta\u00f1as. La voladura de las monta\u00f1as puede provocar corrimientos de tierra en caso de lluvias extremas o de chaparr\u00f3n.  Esto ha ocurrido varias veces en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. Adem\u00e1s, por sus glaciares y su biodiversidad, el Himalaya desempe\u00f1a un papel crucial en el mantenimiento del clima mundial. Cambiamos el papel planetario del Himalaya a medida que las naciones se preparan para disuadirse mutuamente sobre estas monta\u00f1as. Citando de nuevo a Davis:<\/p>\n\n\n\n

\u00abEl Himalaya, sin embargo, es literalmente Asia en ascenso. Se eleva cada a\u00f1o unos diez cent\u00edmetros, a medida que la placa continental india choca contra la placa euroasi\u00e1tica, como lo ha hecho durante los \u00faltimos 50 millones de a\u00f1os. Esto hace a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil medir la altura de las monta\u00f1as que se utilizan como importantes fronteras pol\u00edticas. De los diez cent\u00edmetros, pierde cinco por la erosi\u00f3n, al chocar las rocas unas contra otras. Es geol\u00f3gica y geopol\u00edticamente activo<\/em>\u00ab. <\/p>\n\n\n\n

Davis se\u00f1ala adem\u00e1s que \u00ab… unos 240 millones de personas [con diversas culturas y lenguas] viven en la regi\u00f3n\u00bb. Pero esas personas \u00abson desplazadas por los crecientes proyectos de infraestructuras, carreteras, ferrocarril y aeropuertos, muchos de los cuales se construyen con fines militares\u00bb. Una de las principales preocupaciones es la construcci\u00f3n de presas y el desplazamiento de comunidades que ello conlleva en ocasiones. Davis escribe: \u00abUna vez que la erosi\u00f3n del conocimiento ind\u00edgena en torno a la regi\u00f3n se a\u00f1ade a esta mezcla de cambio clim\u00e1tico global y conflicto entre Estados, el estado constante de \u2018conflictos congelados\u2019 es m\u00e1s que suficiente para facilitar un final catastr\u00f3fico, sin necesidad de que las tensiones fronterizas desemboquen realmente en una guerra abierta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

El Himalaya desempe\u00f1a un papel crucial en el mantenimiento del clima mundial. Cambiamos el papel planetario del Himalaya a medida que las naciones se preparan para disuadirse mutuamente sobre estas monta\u00f1as. <\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Y lo que es m\u00e1s importante, las monta\u00f1as se sit\u00faan \u00aben la intersecci\u00f3n de tres puntos clave de biodiversidad\u00bb y tambi\u00e9n \u00abconstituyen las cabeceras\u00bb de muchos de los grandes r\u00edos de Asia que, en conjunto, abastecen a varias naciones entre Pakist\u00e1n y Vietnam. Esos r\u00edos son el Ganges, el Indo, el Brahmaputra, el Irrawady, el Salween, el Mekong, el Yangts\u00e9 y el Amarillo, por no hablar de algunos r\u00edos menores que tambi\u00e9n proceden del Himalaya. Dan sustento a cerca del 47% de la poblaci\u00f3n mundial. Muchos de ellos son r\u00edos alimentados por glaciares. El Himalaya, se\u00f1ala otro grupo de investigadores, representa \u00abtanto la conexi\u00f3n como la colisi\u00f3n de dos procesos emblem\u00e1ticos para principios del siglo XXI. El primero es el aumento del inter\u00e9s por el desarrollo hidroel\u00e9ctrico. Aunque las cifras difieren, en el Himalaya est\u00e1n previstas cerca de 200 nuevas presas para la generaci\u00f3n… de electricidad\u2026 El segundo es el reconocimiento y el debate sobre el cambio clim\u00e1tico. Aunque los datos son limitados y controvertidos, existe un importante consenso cient\u00edfico en que el Himalaya es especialmente vulnerable a los efectos del cambio clim\u00e1tico global\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

He aqu\u00ed, pues, un caso de intensa fragmentaci\u00f3n geopol\u00edtica en torno a algo que India, China, Pakist\u00e1n y muchas otras naciones comparten por igual como su bien ecol\u00f3gico com\u00fan. Pero los r\u00edos y glaciares que sirven a ocho o nueve pa\u00edses son tratados como propiedades nacionales por naciones que ven pasar sus disputadas y militarizadas fronteras a trav\u00e9s de las monta\u00f1as. Aunque existen algunos tratados bilaterales sobre el agua entre naciones concretas, no hay ning\u00fan tratado multilateral que rija la salud de los glaciares que son cr\u00edticos tanto para el clima mundial como para el suministro de agua a todos los pa\u00edses a los que sirven. Ser\u00eda ingenuo imaginar que los conflictos de los Estados-naci\u00f3n que marcan las monta\u00f1as desaparecer\u00e1n pronto. Pero el retroceso de los glaciares y el consiguiente impacto en la salud de los r\u00edos son motivos de verdadera preocupaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Balaji Srinivasan<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

\u00bfC\u00f3mo conjugar entonces nuestras preocupaciones compartidas sobre el estado del planeta -la emergencia clim\u00e1tica- y los intereses geopol\u00edticos que pueden dividirnos? Partiendo de la base de que la guerra moderna es perjudicial para el medio ambiente y de que cuanto mayor es la potencia de fuego de un ej\u00e9rcito, mayores son quiz\u00e1 su impacto y su responsabilidad, he aqu\u00ed algunas reflexiones sobre posibles acciones. Pero se trata de reflexiones sobre principios. Las expongo espec\u00edficamente en relaci\u00f3n con el Himalaya, pero los principios en cuesti\u00f3n pueden aplicarse en otros lugares.  <\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, creo que deber\u00eda existir una autoridad regional multilateral en la que participasen todas las naciones a las que dan servicio los r\u00edos y glaciares del Himalaya. Tal organismo regional y multilateral podr\u00eda encargarse de garantizar que los glaciares y los r\u00edos permanezcan lo m\u00e1s protegidos posible, incluso en medio de los conflictos geopol\u00edticos y las iniciativas de desarrollo que afectan al Himalaya. El punto m\u00e1s cr\u00edtico es, por supuesto, que esto no puede suceder sin que los Estados-naci\u00f3n cedan -o compartan- parte de su autoridad y soberan\u00eda a dicho organismo multilateral y regional. Como demostraron la pol\u00edtica y la experiencia de la pandemia, cuanto m\u00e1s nos movemos y enredamos a escala mundial, m\u00e1s cuestiones de gobernanza global -al menos en algunas cuestiones medioambientales cr\u00edticas- pasan a primer plano. No niego ni la realidad ni la necesidad de los Estados-naci\u00f3n, pero sus limitaciones en determinados \u00e1mbitos son cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de pasar por alto en un mundo globalmente conectado. Si el cambio clim\u00e1tico acaba convirtiendo a millones de seres humanos en refugiados dentro y fuera de sus pa\u00edses, todos tendremos que aprender a compartir los bienes comunes con personas de otras religiones, lenguas, culturas, h\u00e1bitos alimentarios, etc. <\/p>\n\n\n\n

Si el cambio clim\u00e1tico acaba convirtiendo a millones de seres humanos en refugiados dentro y fuera de sus pa\u00edses, todos tendremos que aprender a compartir los bienes comunes con personas de otras religiones, lenguas, culturas, h\u00e1bitos alimentarios, etc. <\/p>DIPESH CHAKRABARTY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Simult\u00e1neamente, quiero sugerir que el trabajo puede avanzar por otra v\u00eda. De la misma manera que ahora tenemos leyes de guerra que obligan a las partes beligerantes a proteger a los civiles inocentes y especialmente a los ni\u00f1os de ser da\u00f1os colaterales de una guerra, podr\u00edamos imaginar un requisito similar que hiciera de la protecci\u00f3n de las ecolog\u00edas planetarias y locales una parte de las leyes de guerra. Las guerras modernas y el cambio clim\u00e1tico tienen una relaci\u00f3n bidireccional: las guerras contribuyen al calentamiento global, y el calentamiento, a su vez, extiende y redistribuye los impactos negativos de las guerras. Nuestro conocimiento compartido de la geobiolog\u00eda del Himalaya, por volver al ejemplo que nos ocupa, quiz\u00e1 deber\u00eda informar las estrategias geopol\u00edticas de los Estados-naci\u00f3n. Alexander Davis, el especialista en relaciones internacionales que he citado antes, es elocuente al respecto: \u00abEste periodo de tiempo [el Antropoceno] est\u00e1 marcado por la subida de los mares, el deshielo de los casquetes polares, extinciones masivas y una p\u00e9rdida masiva de biodiversidad a escala mundial. Si el comportamiento humano est\u00e1 configurando geol\u00f3gicamente el planeta, deber\u00eda deducirse que el planeta es un elemento constitutivo clave de nuestra pol\u00edtica. … las tensiones geopol\u00edticas en el Himalaya no pueden pensarse al margen de su contexto ecol\u00f3gico\u00bb.  <\/p>\n\n\n\n

Por supuesto, esto no se conseguir\u00e1 en un d\u00eda. Pero, como ya dije, hacer guerras que s\u00f3lo agravan el calentamiento en curso del planeta y sus problemas ecol\u00f3gicos es como cortar la rama de un \u00e1rbol en la que uno est\u00e1 sentado. Las guerras modernas, por inevitables que sean, contribuyen a la destrucci\u00f3n del sistema de soporte vital del planeta, principalmente por su inmenso poder de destrucci\u00f3n de vidas humanas y no humanas, paisajes y propiedades. Puede que la fragmentaci\u00f3n sea algo de lo que los humanos no puedan escapar por completo, ya que est\u00e1 profundamente ligada a nuestro muy desarrollado sentido de la equidad y la justicia (aunque seamos muy malos a la hora de cumplirlas), pero la crisis medioambiental planetaria nos exige que intentemos evitar m\u00e1s da\u00f1os ecol\u00f3gicos a este hermoso planeta que no s\u00f3lo compartimos con humanos y no humanos, sino que tambi\u00e9n es la condici\u00f3n de nuestra existencia. No podemos seguir dando por sentado -como parecen seguir haciendo las naciones combatientes- que si ponemos el mundo entre par\u00e9ntesis mientras nos dedicamos a luchar contra nuestros enemigos \u00abmortales\u00bb, lo recuperaremos plenamente una vez se reanude la paz. Lamentablemente, en nuestros tiempos, al final de cada guerra s\u00f3lo recuperamos un planeta que es mucho m\u00e1s pobre, ecol\u00f3gicamente hablando, por la violenta capacidad humana de destrucci\u00f3n que desata la guerra. El inter\u00e9s de Kant por comprender las condiciones necesarias para la paz perpetua sigue siendo oportuno y pertinente. Puede que sus respuestas no nos satisfagan hoy, pero su pregunta -y la b\u00fasqueda- permanecen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

En una tierra en ebullici\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo evitar que nos enfrentemos por lo que compartimos?
\nEl Grand Continent y la UNESCO se asocian para invitar al historiador Dipesh Chakrabarty a pronunciar la lecci\u00f3n inaugural de la Conferencia General de la Organizaci\u00f3n. Publicamos su texto in\u00e9dito, en colaboraci\u00f3n con El Correo de la UNESCO.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":26189,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[98],"tags":[],"geo":[198],"class_list":["post-26200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-energia-y-medio-ambiente","staff-dipesh-chakrabarty","geo-mundo"],"acf":[],"yoast_head":"\nVarios mundos en un solo planeta - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/11\/12\/varios-mundos-en-un-solo-planeta\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Varios mundos en un solo planeta - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En una tierra en ebullici\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo evitar que nos enfrentemos por lo que compartimos? 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