{"id":25297,"date":"2023-10-25T11:22:57","date_gmt":"2023-10-25T09:22:57","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=25297"},"modified":"2023-10-25T11:23:00","modified_gmt":"2023-10-25T09:23:00","slug":"la-larga-crisis-de-1973","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/25\/la-larga-crisis-de-1973\/","title":{"rendered":"La larga crisis de 1973"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Acontecimientos arriba, estructuras abajo. \u00bfEs as\u00ed? \u00bfQu\u00e9 significa decir que ciertos cambios fundamentales se est\u00e1n produciendo en un nivel m\u00e1s profundo de causalidad hist\u00f3rica? \u00bfLas repentinas erupciones de violencia y guerra reflejan de alg\u00fan modo transiciones socioecon\u00f3micas a largo plazo? \u00bfSiguen causalidades distintas que a veces interact\u00faan, como ocurri\u00f3 en 1973-1974? \u00bfSon \u00absimplemente\u00bb contingentes? \u00bfO las estructuras nunca son m\u00e1s que acontecimientos vistos por el retrovisor? \u00bfSon una metaf\u00edsica para la historiograf\u00eda? Los comentaristas de la izquierda tienden a creer en este v\u00ednculo; los de la derecha lo ven como una forma de coartada. Desgraciadamente, dada la nueva ola de violencia en Medio Oriente, ha llegado el momento de reabrir esta eterna cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los violentos atentados de Ham\u00e1s de la semana pasada, casi concomitantes con el quincuag\u00e9simo aniversario de la Guerra de Yom Kipur de 1973, est\u00e1n incitando a historiadores y cient\u00edficos sociales a buscar v\u00ednculos entre acontecimientos aparentemente muy diferentes. No me aventurar\u00e9 a analizar la atroz violencia actual, pero buscar\u00e9 un v\u00ednculo entre la guerra de hace 50 a\u00f1os y el notable ascenso del neoliberalismo. La breve guerra de 1973 comenz\u00f3 con un sorpresivo ataque egipcio y sirio que amenaz\u00f3 a Israel con el desastre, pero pronto se convirti\u00f3 en una verdadera inversi\u00f3n de la situaci\u00f3n militar en ambos frentes. Temiendo, tal vez obsesivamente, una intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en favor de las fuerzas egipcias y sirias, el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger trat\u00f3 de imponer un alto al fuego y amenazar a Mosc\u00fa si trataba de afianzarse en Medio Oriente. En su opini\u00f3n, esto habr\u00eda contenido una amenaza regional que corr\u00eda el riesgo de alterar el gran equilibrio Este-Oeste a favor de Rusia. Tambi\u00e9n se enfrent\u00f3 al desaf\u00edo que supon\u00edan para Occidente los esfuerzos de la Francia posgaullista por conseguir autonom\u00eda estrat\u00e9gica, al tiempo que trataba de asegurar el liderazgo de Estados Unidos sobre los pa\u00edses consumidores de petr\u00f3leo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Existe un v\u00ednculo entre la Guerra de Yom Kipur y el notable ascenso del neoliberalismo.\u00a0<\/p><cite>CHARLES S. MAIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Kissinger y los pol\u00edticos estadounidenses en general estaban fascinados por la Guerra Fr\u00eda, lo que no era sorprendente dada la larga y dolorosa lucha en Vietnam que termin\u00f3 con la derrota estadounidense entre 1973 y 1975. El secretario de Estado estadounidense acept\u00f3, pero no alent\u00f3, el brutal golpe militar de Augusto Pinochet en Chile contra el gobierno marxista de Salvador Allende en 1973 y tem\u00eda un desenlace marxista de <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/08\/me-sedujo-la-extrema-apertura-de-la-cultura-portuguesa-una-conversacion-con-yves-leonard\/\">la Revoluci\u00f3n de los Claveles en Portugal en 1974<\/a>, que los propios portugueses consiguieron evitar. Pero los movimientos radicales y revolucionarios ten\u00edan un impulso m\u00e1s general que no pod\u00eda resumirse en la rivalidad de la Guerra Fr\u00eda: formaban parte de una lucha global por la distribuci\u00f3n de la riqueza y el poder, tanto dentro de los pa\u00edses como entre las antiguas potencias coloniales y los pa\u00edses que hab\u00edan sido sus colonias.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin pretender resolver la cuesti\u00f3n metodol\u00f3gica que plantea la relaci\u00f3n entre acontecimientos y estructuras, podemos afirmar que los acontecimientos de los a\u00f1os setenta formaron parte de una profunda transformaci\u00f3n hist\u00f3rica global, al igual que las guerras mundiales y la crisis econ\u00f3mica mundial de los a\u00f1os treinta. Por supuesto, la historia es acumulativa: cada acontecimiento, ya sea la Revoluci\u00f3n Francesa, la Primera Guerra Mundial, la crisis de los a\u00f1os treinta o la toma del poder por los nazis, surge de condiciones anteriores. Sin embargo, algunos cambios parecen ser m\u00e1s decisivos que otros. Introducen nuevos actores, excluyen viejas opciones, parecen acelerar la historia. 1973 fue un momento as\u00ed o, m\u00e1s exactamente, los acontecimientos de finales de los sesenta a mediados de los setenta fueron un momento as\u00ed. Pusieron en tela de juicio las premisas neokeynesianas de la econom\u00eda pol\u00edtica dentro de los Estados-naci\u00f3n, y el orden geopol\u00edtico liderado por Estados Unidos y basado en el capitalismo apoyado por el Estado que se hab\u00eda desarrollado desde la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Algunos cambios parecen m\u00e1s ser decisivos que otros. Introducen nuevos actores, excluyen viejas opciones, parecen acelerar la historia.<\/p><cite>CHARLES S. MAIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Volvamos a los acontecimientos: las naciones \u00e1rabes impusieron un embargo petrolero justo cuando la situaci\u00f3n militar estaba dando un vuelco, luego, en enero de 1974, pusieron fin al embargo a cambio de que el precio del crudo se multiplicara casi por cuatro. En 1979, volvieron a triplicar el precio del crudo. Estas medidas marcaron el final del crecimiento econ\u00f3mico sin precedentes que Europa y Occidente hab\u00edan disfrutado desde finales de los a\u00f1os cuarenta. Impusieron tanto una subida inflacionista de los precios como un impuesto deflacionista sobre la actividad econ\u00f3mica interna. Los gobiernos occidentales y Jap\u00f3n se esforzaron por hacer frente a la inflaci\u00f3n provocada por la subida de precios y, para algunos, a la recesi\u00f3n causada por las contramedidas monetarias que siguieron. El embargo de petr\u00f3leo y la subida de precios supusieron la sentencia de muerte de los \u00abtreinta gloriosos\u00bb. Las tasas medias de crecimiento anual del PIB de las ocho principales econom\u00edas capitalistas -Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, la RFA, Suecia, Jap\u00f3n y Canad\u00e1- se redujeron aproximadamente a la mitad entre los a\u00f1os 1960 y 1974-1980, mientras que las tasas de inflaci\u00f3n se duplicaron o triplicaron a trompicones tras las dos subidas de los precios del petr\u00f3leo (OPEP I y OPEP II)&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-25297' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/25\/la-larga-crisis-de-1973\/#easy-footnote-bottom-1-25297' title='Estas cifras proceden de los datos recopilados en Leon Lindberg, Charles S. Maier (ed.), &lt;em&gt;The Politics of Inflation and Economic Stagnation&lt;\/em&gt;, Washington, Brookings Institutions, 1985, pp. 10-11. Para las decisiones de la OPEP, v\u00e9ase tambi\u00e9n Giuliano Garavani, &lt;em&gt;The Rise and Fall of OPEC in the Twentieth Century&lt;\/em&gt;, Oxford, Oxford University Press, 2019.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>El fin de la cooperaci\u00f3n entre productores de petr\u00f3leo socav\u00f3 las antiguas relaciones clientelistas que hab\u00edan existido entre los reg\u00edmenes de Medio Oriente y Occidente, en particular minando una monarqu\u00eda iran\u00ed considerada demasiado complaciente con Occidente y dando lugar a una revoluci\u00f3n teocr\u00e1tica basada en rigurosos principios isl\u00e1micos. Tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a la aparici\u00f3n de una amplia reacci\u00f3n contra el desarrollo predominante, aunque incoherente, de lo que puede denominarse el Estado keynesiano del bienestar: una econom\u00eda pol\u00edtica basada en la gesti\u00f3n de las finanzas p\u00fablicas y de los bancos centrales que persegu\u00eda un alto nivel de empleo, o incluso el pleno empleo, el crecimiento econ\u00f3mico y, en diversos grados, programas sociales y redistribuci\u00f3n de la renta. Esta combinaci\u00f3n de pol\u00edticas se denomina programa socialdem\u00f3crata, aunque las etiquetas nacionales y el grado de intervenci\u00f3n p\u00fablica var\u00eden. Este programa prevaleci\u00f3 en gran medida en Europa occidental y septentrional, Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos desde finales de los a\u00f1os cincuenta hasta finales de los sesenta. Incluso la Rep\u00fablica Federal de Alemania, tan influenciada por los economistas ordoliberales y al\u00e9rgica a cualquier forma de financiaci\u00f3n deficitaria, apost\u00f3 por un presupuesto deficitario cuando la recesi\u00f3n amenaz\u00f3 en 1966.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Acuerdo de Bretton Woods de 1944, que otorg\u00f3 al d\u00f3lar estadounidense el estatus de moneda de reserva internacional, pretend\u00eda evitar que se repitieran las crisis de liquidez de principios de los a\u00f1os treinta. Pero a finales de los sesenta, por el contrario, estaban contribuyendo a transmitir las presiones inflacionistas de Estados Unidos al exterior, ya que la administraci\u00f3n de Johnson se negaba a subir los impuestos para financiar el creciente esfuerzo b\u00e9lico en Vietnam. Los alemanes se vieron obligados a subir la paridad del marco alem\u00e1n en 1969 y 1970 y, en agosto de 1971, Estados Unidos anunci\u00f3 que dejar\u00eda de cumplir las obligaciones de canje de d\u00f3lares por oro que hab\u00eda aceptado en Bretton Woods. Pero el d\u00f3lar sigui\u00f3 siendo la moneda de reserva mundial de facto y a principios de 1973 se fijaron nuevas paridades de cambio. Sin embargo, la subida de los precios de la OPEP un a\u00f1o m\u00e1s tarde aument\u00f3 la presi\u00f3n inflacionista y, a mediados de la d\u00e9cada, se permiti\u00f3 en gran medida la flotaci\u00f3n de las monedas. A diferencia de los a\u00f1os sesenta, cuando peque\u00f1os aumentos de la inflaci\u00f3n parec\u00edan reducir los niveles de desempleo -una relaci\u00f3n conocida como curva de Phillips- la nueva inflaci\u00f3n ya no parec\u00eda estimular los niveles de empleo. Nos instalamos en un patr\u00f3n de \u00abestanflaci\u00f3n\u00bb. Una segunda ronda de subidas de precios de la OPEP a finales de 1978 trajo una nueva oleada de inflaci\u00f3n, y lo que podr\u00eda llamarse un keynesianismo desmoralizado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces cuando lleg\u00f3 el momento de la gran penitencia. A finales de la d\u00e9cada de 1970, la mayor\u00eda de las coaliciones de partidos, basadas en los partidos de centro-izquierda y socialdem\u00f3cratas, hab\u00edan perdido el poder. El gobierno laborista de Callaghan perder\u00eda ante Margaret Thatcher; Jimmy Carter ser\u00eda derrotado por Ronald Reagan, que hizo una dram\u00e1tica pregunta en televisi\u00f3n en el debate televisado de la campa\u00f1a electoral: \u00ab\u00bfEst\u00e1 usted mejor que hace cuatro a\u00f1os?\u00bb. Los socialistas suecos abandonan el gobierno por primera vez desde 1932. Los socialistas griegos (Pasok) y el nuevo Partido Socialista franc\u00e9s de Fran\u00e7ois Mitterrand se opusieron a la ola en 1981, pero estas victorias representaron una reacci\u00f3n frente al dominio duradero de los reg\u00edmenes m\u00e1s conservadores; y Mitterrand dio un giro de 180 grados y opt\u00f3 por el \u00abrigor\u00bb econ\u00f3mico en 1983. Tras alcanzar su punto \u00e1lgido, la ola izquierdista volver\u00eda a disminuir y se fragmentar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Fue entonces cuando lleg\u00f3 el momento de la gran penitencia.\u00a0<\/p><cite>CHARLES S. MAIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os setenta estuvieron marcados por el repudio de la anterior oleada de \u00abapertura\u00bb, es decir, los esfuerzos de los a\u00f1os sesenta por transformar el mundo pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente, ya fuera a trav\u00e9s de la Iglesia cat\u00f3lica del papa Juan XXIII, las luchas raciales americanas, la \u00abapertura a la izquierda\u00bb italiana o los movimientos radicales de Am\u00e9rica Latina y \u00c1frica, y por supuesto la lucha de Vietnam del Norte contra Estados Unidos. Las manifestaciones estudiantiles de 1968 en todo el mundo; las reivindicaciones obreras de ajustes salariales y sus huelgas masivas; el oto\u00f1o caliente en Italia, seguido de oleadas de atentados terroristas en Alemania e Italia: las manifestaciones que sacudieron a tantos pa\u00edses a finales de los a\u00f1os sesenta no fueron muy distintas de las revoluciones de 1848. Era la primavera del pueblo y de los estudiantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una nueva generaci\u00f3n de estudiantes que hab\u00eda participado en la expansi\u00f3n de la ense\u00f1anza superior en los a\u00f1os cincuenta y sesenta se hab\u00eda unido con entusiasmo a los movimientos campesinos radicales que ve\u00edan transformar el mundo capitalista, ya fuera en Cuba, o m\u00e1s tarde en Chile, Angola, Vietnam y pronto, esperaban, en Berkeley y Berl\u00edn. En 1974, el bloque de naciones no alineadas en el seno de las Naciones Unidas reclam\u00f3 el establecimiento de un nuevo orden econ\u00f3mico internacional que redistribuyera la riqueza de los pa\u00edses industrializados a las econom\u00edas menos desarrolladas. En cuanto a los campus, a finales de los sesenta y principios de los setenta muchos de mis alumnos, entusiasmados por las perspectivas de cambio radical incluso despu\u00e9s de que sus propios movimientos se hubieran extinguido, quer\u00edan estudiar a los anarcosindicalistas de la Guerra Civil espa\u00f1ola. A mediados de los setenta, su fervor hab\u00eda deca\u00eddo; ya no eleg\u00edan escribir disertaciones sobre <em>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/em> de George Orwell, sino sobre el gobierno laborista brit\u00e1nico de 1945.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El final de los a\u00f1os sesenta fue la primavera del pueblo y de los estudiantes.\u00a0<\/p><cite>CHARLES S. MAIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Tanto ret\u00f3rica como pol\u00edticamente, el neoliberalismo iba a ganar. La nueva sabidur\u00eda imperante celebraba la racionalidad del mercado como el camino hacia el progreso econ\u00f3mico. Los economistas de la elecci\u00f3n p\u00fablica demostraron que las burocracias gubernamentales siempre buscaban ampliar su influencia y que no hab\u00eda forma de imponer el principio de eficiencia. Los legisladores siempre aumentar\u00edan el gasto p\u00fablico, ya que los beneficios parec\u00edan evidentes y la financiaci\u00f3n del d\u00e9ficit permit\u00eda ocultar los costos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuerzas de la estabilidad hab\u00edan recuperado el poder. Los consejos dados a los pa\u00edses en desarrollo se conocieron como el Consenso de Washington: inclu\u00edan la apertura a la inversi\u00f3n extranjera y la desnacionalizaci\u00f3n de los monopolios mineros y las empresas estatales. La organizaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Trilateral en 1973, que deb\u00eda hablar en nombre de las instituciones capitalistas de Norteam\u00e9rica, Europa y Jap\u00f3n, marc\u00f3 un nuevo esfuerzo centrista por recuperar el control de las agendas pol\u00edticas tras las revueltas estudiantiles de 1968-1969 y el espect\u00e1culo de las nuevas corrientes de izquierda, ya fuera el primer D\u00eda de la Tierra en 1970, la explosi\u00f3n del activismo feminista o una protocoalici\u00f3n arco\u00edris aparentemente capaz de hacerse con el control de la convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata estadounidense que eligi\u00f3 a George McGovern como candidato para las elecciones presidenciales de 1972. En Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, el r\u00e9gimen marxista de Salvador Allende fue derrocado por una junta de derecha dirigida por Augusto Pinochet, con la aprobaci\u00f3n t\u00e1cita de la administraci\u00f3n estadounidense. Sigui\u00f3 una severa y violenta represi\u00f3n en Chile, Argentina y Brasil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El neoliberalismo no fue s\u00f3lo una reacci\u00f3n del mercado a los reg\u00edmenes socialdem\u00f3cratas; fue un proceso pol\u00edtico activo, a veces impuesto con violencia en los pa\u00edses del Tercer Mundo donde los militares estaban en el poder, o promulgado por partidos occidentales con una agenda ideol\u00f3gica bien definida. Sin embargo, de forma igualmente significativa, los partidos de la izquierda socialdem\u00f3crata han transformado sus propios programas. Los soci\u00f3logos han cambiado su diagn\u00f3stico de las necesidades sociales. Eminentes pensadores han hablado de una sociedad postindustrial compuesta por nuevas clases sociales. Tony Giddens, te\u00f3rico del Nuevo Laborismo de Tony Blair, preve\u00eda \u00abun nuevo pacto entre ricos y pobres\u00bb basado en cambios en el estilo de vida y \u00abuna noci\u00f3n ampliada del bienestar, alejando el concepto de asistencia econ\u00f3mica a los pobres y acerc\u00e1ndolo a la promoci\u00f3n del yo autot\u00e9lico\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-25297' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/25\/la-larga-crisis-de-1973\/#easy-footnote-bottom-2-25297' title='Anthony Giddens, &lt;em&gt;Beyond Left and Right: The Future of Radical Politics&lt;\/em&gt;, Cambridge, Polity Press,1994, pp. 193-194.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. No estaba claro si eran los pobres los que deb\u00edan ser menos pobres o los privilegiados los que deb\u00edan ser menos privilegiados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El neoliberalismo fue un proceso pol\u00edtico activo, a veces impuesto con violencia en los pa\u00edses del Tercer Mundo donde los militares estaban en el poder, o promulgado por partidos occidentales con una agenda ideol\u00f3gica bien definida.<\/p><cite>CHARLES S. MAIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El descalabro de la izquierda europea, ya sea en t\u00e9rminos de programa o de resultados electorales, se ha atribuido en ocasiones al notable colapso no violento del comunismo en Rusia y Europa del Este a finales de la d\u00e9cada de 1980. El comunismo de estilo sovi\u00e9tico parec\u00eda estar en fase terminal tras la intervenci\u00f3n de Mosc\u00fa en Checoslovaquia en 1968 y la amenaza de represi\u00f3n en Polonia en 1981. Hac\u00eda tiempo que los j\u00f3venes izquierdistas hab\u00edan trasladado sus esperanzas y su admiraci\u00f3n a China y\/o a los movimientos revolucionarios campesinos, incluido el Frente de Liberaci\u00f3n Nacional de Vietnam. Tiene m\u00e1s sentido ver el fracaso de los experimentos de Gorbachov como parte de la decadencia m\u00e1s amplia del reformismo socialdem\u00f3crata de los a\u00f1os setenta y ochenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para los intelectuales y los pol\u00edticos, los mercados, y no el Estado, eran el mecanismo de coordinaci\u00f3n de la sociedad. No es sorprendente que se debilitaran los programas p\u00fablicos dise\u00f1ados para suavizar los resultados del mercado. Aunque las nuevas pol\u00edticas han contribuido a sacar a las sociedades campesinas de la pobreza -especialmente las reformas de mercado chinas introducidas por Deng Xiaoping despu\u00e9s de 1978- y a reducir los niveles de desigualdad entre pa\u00edses, la desigualdad de ingresos dentro de las sociedades ha aumentado. No podemos atribuir este resultado \u00fanicamente a un cambio ideol\u00f3gico. Los \u00faltimos 50 a\u00f1os han sido testigo de una enorme ola de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, comparable a la revoluci\u00f3n industrial basada en el carb\u00f3n y el acero. Algunos avances, como el transporte a\u00e9reo masivo y la contenedorizaci\u00f3n, se basaron en innovaciones en el transporte de personas y mercanc\u00edas. Pero la tecnolog\u00eda digital ha revolucionado la transmisi\u00f3n y profundizaci\u00f3n de ideas a trav\u00e9s de las fronteras. Adem\u00e1s, la nueva econom\u00eda global duplic\u00f3 la cuota de las empresas financieras en la producci\u00f3n nacional estadounidense entre 1945 y 2006: los bancos y las empresas de inversi\u00f3n compran y venden expectativas sobre el futuro. La frontera entre la econom\u00eda productiva y la econom\u00eda de papel se ha vuelto m\u00e1s fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los a\u00f1os setenta estuvieron marcados por el repudio de la anterior oleada de \u00abapertura\u00bb, es decir, los esfuerzos de los a\u00f1os sesenta por transformar el mundo pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente.<\/p><cite>CHARLES S. MAIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La nueva econom\u00eda pol\u00edtica se vio socavada por la gran crisis de 2009-2011. Como muchos grandes movimientos hist\u00f3ricos, el neoliberalismo provoc\u00f3 una reacci\u00f3n pol\u00edtica, pero ya no un movimiento conservador tradicional, sino un populismo plebiscitario liderado por alg\u00fan que otro aspirante a hombre fuerte. Como ha explicado <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/26\/postliberalismo-el-mundo-de-viktor-orban\/\">Viktor Orb\u00e1n, el primer ministro h\u00fangaro que populariz\u00f3 el t\u00e9rmino democracia antiliberal<\/a>, la crisis de 2009-2010 fue para su generaci\u00f3n el equivalente a la de 1914, un siglo antes: la competencia econ\u00f3mica hab\u00eda pasado a un segundo plano. Ahora se trataba de crear una comunidad y un Estado competitivos: \u00abun Estado antiliberal, un Estado no liberal\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado populista antiliberal es una de las alternativas al resentimiento de un pueblo que ha salido perdiendo y no se siente respetado. El fanatismo asesino del terrorismo es otra. Cada una de ellas se desarrolla en contextos locales. Una lecci\u00f3n, sin embargo, es clara: estos descontentos, racionales en algunos casos o distorsionados e irreconciliables en otros, no pueden superarse s\u00f3lo con mecanismos de mercado. Las instituciones pol\u00edticas y los Estados s\u00f3lidos son esenciales. La democracia liberal debe ir m\u00e1s all\u00e1 de la fatal doctrina seg\u00fan la cual los resultados del mercado garantizar\u00edan la solidaridad social.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La crisis del petr\u00f3leo lo cambi\u00f3 todo. Este momento decisivo dio lugar a una profunda agitaci\u00f3n en el discurso y la acci\u00f3n pol\u00edtica que, de Norte a Sur, afect\u00f3 a todos los pa\u00edses del mundo. Charles S. 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