{"id":24091,"date":"2023-10-05T05:00:00","date_gmt":"2023-10-05T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=24091"},"modified":"2023-10-06T14:33:44","modified_gmt":"2023-10-06T12:33:44","slug":"que-es-una-cumbre-3-344-reuniones-principescas-analizadas-una-conversacion-con-jean-marie-le-gall","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/05\/que-es-una-cumbre-3-344-reuniones-principescas-analizadas-una-conversacion-con-jean-marie-le-gall\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es una cumbre? 3.344 reuniones principescas analizadas, una conversaci\u00f3n con Jean-Marie Le Gall"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Uno no decide de repente ponerse a investigar m\u00e1s de tres mil reuniones a lo largo de tres siglos: \u00bfqu\u00e9 fue lo que impuls\u00f3 este esfuerzo y qu\u00e9 intenci\u00f3n historiogr\u00e1fica hab\u00eda detr\u00e1s?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La idea se me ocurri\u00f3 cuando reflexionaba sobre el primer encuentro entre Francisco I y Carlos V. Las circunstancias de entonces eran ins\u00f3litas: Francisco I, derrotado en Pav\u00eda, hab\u00eda pedido expresamente un encuentro entre soberanos y hab\u00eda sido conducido a Espa\u00f1a. Carlos V, por su parte, prefiri\u00f3 evitar el encuentro directo, y se decant\u00f3 por los intercambios diplom\u00e1ticos. No fue sino hasta la inminente muerte de Francisco I cuando Carlos V decidi\u00f3 reunirse con \u00e9l. La idea que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en aquel momento fue la divergencia de perspectivas: uno cre\u00eda firmemente en la reuni\u00f3n como soluci\u00f3n a la crisis, mientras que el otro se mostraba m\u00e1s reticente. Sin embargo, la posibilidad de que su prisionero muriera en sus tierras se convierte en un problema importante para Carlos V, sobre todo teniendo en cuenta su propia enfermedad anterior y su ausencia del campo de batalla a pesar de su t\u00edtulo de emperador.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos a\u00f1os antes, hab\u00eda trabajado sobre la visita de Carlos V a Saint-Denis. Esa visita me interesaba especialmente por mis investigaciones anteriores sobre el mito de Saint-Denis. Era la primera vez que un emperador visitaba Par\u00eds desde finales del siglo XIV. La literatura pol\u00edtica de la \u00e9poca tambi\u00e9n recuerda la visita, y la considera una escena de hospitalidad m\u00e1s que de desconfianza.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"iframe-container wp-block-image wp-block-image-medium  iframe-dw\">\n\t<div>\n\t\t<iframe class=\"absolute w-full h-full pin-t pin-l\" title=\"titolo\" aria-label=\"Interactive line chart\" src=\"\/\/datawrapper.dwcdn.net\/4N3vJ\/\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\t<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Esta dimensi\u00f3n de desconfianza entre los dos \u00abrivales\u00bb del siglo XVI fue absolutamente crucial. Durante el encuentro entre Francisco I y Carlos V en Aigues-Mortes, el rey de Francia abord\u00f3 la galera del emperador, y se declar\u00f3 una vez m\u00e1s prisionero. En respuesta, Carlos V decidi\u00f3 desembarcar. Ese movimiento indica cierta espontaneidad en los encuentros, de los que a menudo se piensa err\u00f3neamente que est\u00e1n totalmente coreografiados. La elecci\u00f3n de la zona costera de Aigues-Mortes, considerada como zona fronteriza, y la actitud espont\u00e1nea en el momento mismo del encuentro, despertaron mi inter\u00e9s por el tema.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Su investigaci\u00f3n ampl\u00eda, discute y en parte cuestiona el marco establecido por Lucien B\u00e9ly en <em>La Soci\u00e9t\u00e9 des princes<\/em>. \u00bfFue ese debate su punto de partida te\u00f3rico para examinar las cumbres en la era moderna?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Lucien B\u00e9ly ten\u00eda una perspectiva diferente sobre las cumbres estatales, y argumentaba que su apogeo se hab\u00eda alcanzado en el siglo XVI. La historiograf\u00eda sugiere que su declive se debi\u00f3 a una serie de factores, entre ellos el fin de la idea de la Cristiandad, el final de las Cruzadas y el paso a un gobierno sedentario; en resumen, su declive coincidi\u00f3 con la aparici\u00f3n del Estado moderno. El auge de la diplomacia y la creciente importancia de las cartas como medio de gobierno no hicieron sino acentuar ese papel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>M\u00e1s all\u00e1 de las im\u00e1genes, la pregunta sigue siendo: \u00bfpor qu\u00e9 los soberanos sienten la necesidad de reunirse en persona?<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Es cierto que entonces exist\u00eda un riesgo fundamental: el de <em>comparar<\/em> a dos soberanos, manifiesto en la yuxtaposici\u00f3n de pr\u00edncipes. Esto es lo que me llev\u00f3 a abrir el an\u00e1lisis con un estudio de los t\u00e9rminos utilizados en los documentos de la \u00e9poca. Por ejemplo, la similitud entre \u00abconferir\u00bb y \u00abcomparar\u00bb es particularmente evocadora. En el contexto contempor\u00e1neo, la comparaci\u00f3n de im\u00e1genes de dirigentes sigue siendo omnipresente: pensemos, en particular, en la yuxtaposici\u00f3n de Fran\u00e7ois Hollande y Barack Obama, a menudo escenificada en beneficio de este \u00faltimo. Pero m\u00e1s all\u00e1 de las im\u00e1genes, la pregunta sigue siendo: \u00bfpor qu\u00e9 los soberanos sienten la necesidad de reunirse en persona?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sin embargo, la primera constataci\u00f3n de su libro es que las reuniones son una constante de la era moderna: ha enumerado m\u00e1s de 3 440&#8230;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Optamos por un enfoque cuantitativo para comprender los encuentros. R\u00e1pidamente nos dimos cuenta de que los soberanos nunca hab\u00edan dejado de reunirse, a pesar de los avances en movilidad y medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pero otro punto importante, abordado en el t\u00edtulo, es la transici\u00f3n de una sociedad de pr\u00edncipes marcada por la desconfianza a otra sociedad basada en la confianza.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Al estudiar la literatura pol\u00edtica de la \u00e9poca, not\u00e9 por primera vez cierta desconfianza en los encuentros. Era sorprendente. A menudo se desaconsejaban a causa de los malos recuerdos, como el drama de Montereau, donde el duque de Borgo\u00f1a hab\u00eda sido asesinado, o el de P\u00e9ronne, donde el rey de Francia fue hecho prisionero. Hoy en d\u00eda, tenemos una percepci\u00f3n idealizada de los encuentros. Un ensayista contempor\u00e1neo, Charles P\u00e9pin, public\u00f3 un libro ir\u00f3nico sobre el tema, en el que sugiere que los encuentros son siempre beneficiosos, en contraste con la percepci\u00f3n que se ten\u00eda en el siglo XVI de que pod\u00edan ser desafortunados. Sin embargo, hay pr\u00e1cticas que sugieren justo lo contrario. Por ejemplo, hasta el siglo XVII era posible sujetar f\u00edsicamente al anfitri\u00f3n durante los encuentros. Cuando el futuro Carlos I de Inglaterra viaj\u00f3 a Espa\u00f1a para casarse con una infanta, tuvo que negociar mucho debido a su fe protestante, mientras que el papa hab\u00eda prohibido los matrimonios con princesas cat\u00f3licas. En un momento dado, fue retenido contra su voluntad. Su viaje fue un fracaso. Pero a finales del siglo XVIII, un Jos\u00e9 II pod\u00eda viajar a Crimea sin problemas. Al final del periodo, la bibliograf\u00eda pol\u00edtica valid\u00f3 la idea de que ya no era posible aprovechar un encuentro para secuestrar, extorsionar o asesinar a otro soberano, mientras que en el siglo XVI, retener a un soberano contra su voluntad pod\u00eda dar lugar a intercambios territoriales o concesiones importantes. Algunas declaraciones preventivas o ex post facto se hac\u00edan para indicar que las concesiones pod\u00edan hacerse o se hab\u00edan hecho bajo coacci\u00f3n. Esto ya no se acepta en la \u00e9poca cl\u00e1sica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>B\u00e1sicamente, hubo un desarrollo concreto entre principios y finales de la Edad Moderna a este respecto: en el siglo XVIII, los pr\u00edncipes pod\u00edan viajar por Europa&#8230; y usted demuestra que no dudaban en hacerlo&#8230;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Se desarroll\u00f3 un cosmopolitismo principesco que garantizaba la impunidad de los soberanos. En el siglo XVI, la situaci\u00f3n era muy diferente: un pr\u00edncipe perd\u00eda su estatus una vez fuera de sus fronteras y era considerado un simple ciudadano en el extranjero. Ten\u00eda menos derechos que su embajador. Esto cambi\u00f3 durante la era moderna.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"iframe-container wp-block-image wp-block-image-medium  iframe-dw\">\n\t<div>\n\t\t<iframe class=\"absolute w-full h-full pin-t pin-l\" title=\"titolo\" aria-label=\"Interactive line chart\" src=\"\/\/datawrapper.dwcdn.net\/4ISfx\/\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\t<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>La transici\u00f3n de una sociedad de desconfianza a otra de confianza fue posible gracias a dos elementos: la hospitalidad y el ceremonial. La bibliograf\u00eda sobre la hospitalidad suele evocar la pobreza y los mendigos m\u00e1s que los palacios. Sin embargo, algunos palacios construyeron espacios espec\u00edficamente para acoger a visitantes distinguidos. Se desarroll\u00f3 un sistema de hospitalidad que ofrec\u00eda alojamiento, comida, seguridad y entretenimiento. La naturaleza de las diversiones evolucion\u00f3 con el tiempo. La otra garant\u00eda fue el establecimiento de un sistema ceremonial que reg\u00eda la precedencia en las reuniones. La cortes\u00eda, combinada con el ceremonial, se convirti\u00f3 en una especie de seguridad al evitar los conflictos formales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La transici\u00f3n de una sociedad de desconfianza a otra de confianza fue posible gracias a dos elementos: la hospitalidad y el ceremonial. <\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Usted cita un pasaje de Vattel&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-24091' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/05\/que-es-una-cumbre-3-344-reuniones-principescas-analizadas-una-conversacion-con-jean-marie-le-gall\/#easy-footnote-bottom-1-24091' title='\u00abEuropa constituye un sistema pol\u00edtico en el que todo est\u00e1 ligado por las relaciones [\u2026] Ya no es como antes, un amasijo confuso de piezas aisladas en el que cada una se interesaba poco por la suerte de las dem\u00e1s [\u2026] La atenci\u00f3n continua de los soberanos a todo lo que sucede [&amp;#8230;], las negociaciones perpetuas hacen de la Europa moderna una especie de Rep\u00fablica cuyos miembros, independientes pero ligados por un inter\u00e9s com\u00fan, se unen para mantener el orden y la libertad. Esto es lo que dio origen a la famosa idea del equilibrio pol\u00edtico\u00bb, en Emer de Vattel, &lt;em&gt;Le Droit des gens. Livres 3 et 4,&lt;\/em&gt; Rennes, Liberlog, 2019, p. 35.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> que muestra b\u00e1sicamente que estamos creando un sistema pol\u00edtico de interdependencia principesca: habla incluso de una rep\u00fablica principesca europea. \u00bfPor qu\u00e9 era esencial la confianza, que se encuentra en el centro de su trabajo, algo sorprendente, dado que la era moderna es tambi\u00e9n la era de la raz\u00f3n de Estado?<\/h3>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n de confianza ha evolucionado desde la Edad Media. Ya no se trata de saber si se puede confiar en alguien, sino de confiar en \u00e9l. Por eso la hospitalidad desempe\u00f1a un papel tan importante: uno se pone bajo la protecci\u00f3n de la otra persona. Antes se intercambiaban rehenes y pasaportes. El pr\u00edncipe iba bien escoltado. Y evitaban aventurarse en el territorio del otro. En resumen, se encontraban sin darse realmente la bienvenida. La hospitalidad es la expresi\u00f3n p\u00fablica de la confianza en los dem\u00e1s, la aceptaci\u00f3n de la vulnerabilidad. Los t\u00e9rminos \u00abhospitalidad\u00bb y \u00abhostilidad\u00bb tienen un origen sem\u00e1ntico com\u00fan: el encuentro es un arma de doble filo. Uno neutraliza al otro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"iframe-container wp-block-image wp-block-image-medium  iframe-dw\">\n\t<div>\n\t\t<iframe class=\"absolute w-full h-full pin-t pin-l\" title=\"titolo\" aria-label=\"Interactive line chart\" src=\"\/\/datawrapper.dwcdn.net\/72v1Z\/\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\t<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>El ceremonial, por su parte, ofrece ciertas garant\u00edas, en particular un trato acorde con el rango del invitado, lo que evita las humillaciones habituales en el siglo XVI. Aunque tranquilizador, el ceremonial tambi\u00e9n puede percibirse como violento. Aunque a menudo se hable de la instauraci\u00f3n de un orden westfaliano basado en la igualdad, en la sociedad de los pr\u00edncipes persist\u00eda una jerarqu\u00eda; incluso podr\u00edamos decir que prevalec\u00eda. Esa jerarqu\u00eda se basaba no s\u00f3lo en el poder militar o econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n en distinciones de rango: un emperador estaba por encima de un rey, que a su vez estaba por encima de un elector, un gran duque y, por \u00faltimo, un duque. Tambi\u00e9n hay variaciones seg\u00fan la nacionalidad, por ejemplo, entre un duque italiano y un pr\u00edncipe alem\u00e1n. La corte receptora tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel en la jerarqu\u00eda: en la Corte de Versalles, los pr\u00edncipes alemanes, aunque de la misma dignidad que algunos pr\u00edncipes del norte de Italia, eran tratados peor que estos \u00faltimos. Los pr\u00edncipes italianos eran considerados m\u00e1s independientes de la tutela imperial.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se las arreglaron los pr\u00edncipes?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Se desarrollaron t\u00e9cnicas. Para sortear esos matices del protocolo, la cortes\u00eda se convirti\u00f3 en algo esencial: un pr\u00edncipe extranjero pod\u00eda optar por visitar de inc\u00f3gnito, lo que permit\u00eda un encuentro sin las restricciones formales del protocolo. Aunque su identidad est\u00e9 claramente identificada para que pueda ser tratado seg\u00fan su rango, el acercamiento de inc\u00f3gnito le permite reunirse con otros pr\u00edncipes sin verse envuelto en las jerarqu\u00edas curiales. As\u00ed se evita confrontar al visitante con las pretensiones de los cortesanos, por ejemplo, los pr\u00edncipes de la sangre en Francia o los Grandes en Espa\u00f1a que pretenden ser iguales o incluso superiores a un duque de Parma o a un duque de Mantua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El inc\u00f3gnito permit\u00eda relajar las rigideces del ceremonial. Sin embargo, esa opci\u00f3n est\u00e1 reservada al invitado. Para el anfitri\u00f3n, la soluci\u00f3n reside en la cortes\u00eda y la educaci\u00f3n. Aunque est\u00e9 en su casa y tenga una posici\u00f3n preeminente con respecto a su visitante, el anfitri\u00f3n puede optar por ceder el lugar de honor a su invitado. En definitiva, se trata de no reivindicar todos los derechos como poder invitante. De este modo, el ceremonial, el inc\u00f3gnito y la cortes\u00eda contribuyeron a establecer la confianza entre los pr\u00edncipes, una <em>cosmopolitesse<\/em>, es decir, cosmopolitismo m\u00e1s cortes\u00eda, que se impuso en el siglo XVIII.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El ceremonial, el inc\u00f3gnito y la cortes\u00eda contribuyeron a establecer la confianza entre los pr\u00edncipes, una <em>cosmopolitesse<\/em>, es decir, cosmopolitismo m\u00e1s cortes\u00eda, que se impuso en el siglo XVIII.<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Algo especialmente interesante para los historiadores sobre las reuniones principescas es que dieron lugar a numerosas fuentes, cr\u00f3nicas y escritos. Tambi\u00e9n fueron ampliamente representadas. \u00bfCu\u00e1l es la constante de esas pinturas y cu\u00e1l es su funci\u00f3n? \u00bfSon estas representaciones tan codificadas los ancestros de las \u00abfotos de familia\u00bb que tanto gustan a los gobernantes actuales?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, la \u00abfoto de familia\u00bb demuestra que los dirigentes siguen reuni\u00e9ndose e intercambiando ideas, incluso a falta de acuerdos concretos. Es una forma de evitar las crisis. En aquella \u00e9poca, las representaciones ten\u00edan a menudo otros objetivos.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-medium\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"988\"\n        data-pswp-height=\"763\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4-330x255.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4-690x533.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1319px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4-690x533.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1599px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 1600px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/farnese4-125x97.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Taddeo Zuccari, Frescos de la Villa Farnesio en Caprarola (Sala del Consejo), 1562-63.<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Un ejemplo concreto: el fresco del palacio de Caprarola que representa al papa, al emperador y al rey de Francia en Niza. En realidad, esa escena nunca existi\u00f3. Aunque la reuni\u00f3n de Niza tuvo lugar, s\u00f3lo estuvo jalonada de encuentros \u00abbilaterales\u00bb entre los soberanos. Los tres personajes nunca estuvieron f\u00edsicamente uno al lado del otro. La funci\u00f3n de la imagen aqu\u00ed es sobre todo mostrar que el papa es el padre com\u00fan de los pr\u00edncipes cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se realizaron varios cuadros para mostrar esta forma de reconocimiento de la condici\u00f3n del papa como padre com\u00fan de los pr\u00edncipes cristianos, garante de la paz. El objetivo de esas representaciones era dar reconocimiento a la persona representada. En ese contexto, Paulo III es visto no s\u00f3lo como el padre com\u00fan de los pr\u00edncipes cristianos, sino tambi\u00e9n como el fundador de la dinast\u00eda Farnesio. Fue \u00e9l quien estableci\u00f3 una dinast\u00eda que llegar\u00eda a gobernar Parma e incluso el trono espa\u00f1ol. Tambi\u00e9n pienso en una representaci\u00f3n en la que el joven Felipe infante de Espa\u00f1a hace su entrada en Mantua: los duques de Mantua solicitaron una ilustraci\u00f3n de ese acontecimiento, ya que hab\u00edan obtenido el ascenso de marquesado a ducado durante la visita de Carlos V en 1530. La imagen sirve a uno de los protagonistas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Algunos encuentros ilustrados buscan expl\u00edcitamente mostrar la humillaci\u00f3n.<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por el contrario, algunos encuentros ilustrados buscan expl\u00edcitamente mostrar la humillaci\u00f3n. Por ejemplo, es representativa la escena de la humillaci\u00f3n del dux de G\u00e9nova en Versalles. En principio, el dux de G\u00e9nova, al igual que el de Venecia, nunca deb\u00eda abandonar la Rep\u00fablica. Recib\u00edan a los pr\u00edncipes pero no iban a su encuentro. Sin embargo, Luis XIV, descontento porque G\u00e9nova hab\u00eda prestado sus galeras a Espa\u00f1a, convoc\u00f3 al dux para una escena de humillaci\u00f3n; escena que fue ampliamente representada y cubierta por los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/Louis14-Versailles1685.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2000\"\n        data-pswp-height=\"1103\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/Louis14-Versailles1685-330x182.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/Louis14-Versailles1685-690x381.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/Louis14-Versailles1685-1340x739.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/10\/Louis14-Versailles1685-125x69.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Claude Guy Hall\u00e9, R\u00e9paration faite \u00e0 Louis XIV par le doge de G\u00eanes Francesco Maria Lercari Imperiale, 15 de mayo de 1685, castillo de Versalles.<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>En esas representaciones, no se trata tanto de mostrar a la familia de los pr\u00edncipes como de destacar el inter\u00e9s subyacente del encuentro para uno de los actores, a menudo el patrocinador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sus reflexiones sobre la representaci\u00f3n de los encuentros se inscriben en un an\u00e1lisis de la funci\u00f3n de los encuentros como proceso de reconocimiento. \u00bfPone el reconocimiento al mismo nivel que la confianza?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima parte del libro planteo una pregunta. El cosmopolitismo de la sociedad de los pr\u00edncipes se basaba en la <em>cosmopolitesse<\/em>, en cuyo centro se encuentran la hospitalidad y el ceremonial. Pero, \u00bfse traduce esto en una gobernanza europea de los encuentros? \u00bfUna cosmopol\u00edtica? Si los pr\u00edncipes se re\u00fanen cada vez con m\u00e1s facilidad, la guerra est\u00e1 cada vez m\u00e1s en el centro de sus discusiones, no s\u00f3lo para evitarla, sino para librarla. Es m\u00e1s, algunas reuniones no tratan de la guerra ni de la paz. \u00bfQu\u00e9 buscan estos principitos alemanes en la Corte de Versalles? \u00bfPor qu\u00e9 visitan al papa? \u00bfCu\u00e1l es el objetivo de esas reuniones?<\/p>\n\n\n\n<p>Para encontrar una respuesta a esas preguntas, introduzco un an\u00e1lisis antropol\u00f3gico basado en el concepto de reconocimiento, inspirado en la obra de Axel Honneth. En el origen de muchos encuentros hay una necesidad com\u00fan de reconocimiento: los pr\u00edncipes visitan las cortes donde se reconoce su estatus, pero tambi\u00e9n buscan obtener favores de los que poder presumir m\u00e1s tarde. No era una sociedad igualitaria: todos aspiraban a ascender en la jerarqu\u00eda. El reconocimiento, las representaciones pict\u00f3ricas y la correspondencia diplom\u00e1tica serv\u00edan para dejar constancia de todas esas marcas de reconocimiento para que pudieran ser valoradas en otras cortes. B\u00e1sicamente, las reuniones tambi\u00e9n formaban parte de una especie de <em>estrategia de carrera<\/em> dentro de la sociedad de pr\u00edncipes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Este es una buena transici\u00f3n para otro punto importante -y bastante sorprendente- de su investigaci\u00f3n: contrariamente a lo que podr\u00edamos haber pensado, usted demuestra que los tratados de 1648 no cambiaron mucho la frecuencia de las reuniones y las estrategias puestas en marcha por los pr\u00edncipes. En la paz de Westfalia, al parecer, el reconocimiento desempe\u00f1\u00f3 un papel a\u00fan m\u00e1s pol\u00edtico que antes.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Aunque los pr\u00edncipes confiaban a los embajadores los conflictos de precedencia y los detalles del ceremonial cuando viajaban de inc\u00f3gnito, segu\u00edan muy atentos al estatus que se les conced\u00eda, aspirando a una familiaridad entre ellos para crear una sociedad de pr\u00edncipes menos formal. Pero la jerarqu\u00eda no desapareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>No era una sociedad igualitaria: todos aspiraban a ascender en la jerarqu\u00eda.<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Tomemos, por ejemplo, la visita del zar Pedro el Grande a la corte vienesa en 1698. El emperador del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico se disfraz\u00f3 de posadero, mientras que el zar eligi\u00f3 el disfraz de viajero o campesino. Bajo la apariencia de inc\u00f3gnito y de la festividad, se reunieron en circunstancias divertidas. Al mismo tiempo, sin embargo, la embajada rusa a\u00fan no hab\u00eda obtenido una cita oficial con el emperador. Esta situaci\u00f3n ilustra la disociaci\u00f3n entre el juego diplom\u00e1tico oficial y el interreconocimiento. Tambi\u00e9n era una oportunidad para juzgar, medir y, a veces, discutir sobre pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese reconocimiento se esperaba de los pr\u00edncipes establecidos, y con mayor raz\u00f3n de los que hab\u00edan sufrido reveses de fortuna, exiliados e incluso impostores. El punto culminante para un pr\u00edncipe impostor es encontrarse con un pr\u00edncipe real, ya que esto equivale a un reconocimiento. Tambi\u00e9n hay oportunidades de encontrarse en las bodas. Se cre\u00eda que en el Antiguo R\u00e9gimen los matrimonios se celebraban mediante representaci\u00f3n, sin encuentros, pero a menudo un hermano acompa\u00f1a a su hermana, y se crean v\u00ednculos. De hecho, observamos un aumento de las reuniones familiares.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XVI, la sociedad de pr\u00edncipes se consideraba una sociedad fraternal de pr\u00edncipes que no eran necesariamente hermanos de sangre. Cuando lo eran, no siempre se llevaban bien, como demuestra la relaci\u00f3n entre Carlos V y su hermano Fernando. Los motivos de las reuniones eran principalmente pol\u00edticos. Pero en el siglo XVIII, parece que se reun\u00edan por el placer de la compa\u00f1\u00eda familiar, a veces acompa\u00f1ados de amigos \u00edntimos. Esta cercan\u00eda familiar permit\u00eda tambi\u00e9n resolver cuestiones de sucesi\u00f3n. Sin estos encuentros fraternales, la familia de Hanover probablemente no habr\u00eda tenido el destino que tuvo, reinando sobre un territorio que se convirti\u00f3 en electorado, luego en reino en el siglo XIX, y accediendo al trono de Inglaterra en el XVIII.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>En el libro, usted presenta unos mapas impresionantes de los lugares donde se celebraron las reuniones, basados en su encuesta cuantitativa. \u00bfQu\u00e9 nos dice esto? \u00bfQu\u00e9 es lo que, m\u00e1s all\u00e1 de las circunstancias, por supuesto, hace que un lugar sea propicio para los encuentros?&nbsp;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Si observamos la evoluci\u00f3n de la geograf\u00eda de los encuentros, vemos una creciente concentraci\u00f3n en determinados lugares tras un periodo de gran dispersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta dispersi\u00f3n fue el resultado de la itinerancia de los gobiernos, las guerras y la desconfianza inherente a las reuniones. No olvidemos que, en aquella \u00e9poca, el t\u00e9rmino \u00abencuentro\u00bb ten\u00eda una connotaci\u00f3n militar, a menudo asociada a una emboscada o a una sorpresa. Los r\u00edos y las fronteras eran lugares muy frecuentados para verse sin recibir. Con el tiempo, sin embargo, esos encuentros se concentraron en los lugares donde viv\u00edan los principales soberanos, como las capitales o las ciudades residenciales como Versalles.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"iframe-container wp-block-image wp-block-image-medium  iframe-dw\">\n\t<div>\n\t\t<iframe class=\"absolute w-full h-full pin-t pin-l\" title=\"titolo\" aria-label=\"Interactive line chart\" src=\"\/\/datawrapper.dwcdn.net\/zq75b\/\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\t<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es importante recordar que los lugares de poder en Europa no coinciden necesariamente con los lugares de encuentro. Por ejemplo, hubo muy pocas entrevistas en Londres o Madrid, lo que demuestra una disociaci\u00f3n entre los lugares emblem\u00e1ticos del poder soberano y los lugares reales de reuni\u00f3n. Sin embargo, la centralidad de Roma es evidente a lo largo de todo el periodo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"iframe-container wp-block-image wp-block-image-medium  iframe-dw\">\n\t<div>\n\t\t<iframe class=\"absolute w-full h-full pin-t pin-l\" title=\"titolo\" aria-label=\"Interactive line chart\" src=\"\/\/datawrapper.dwcdn.net\/7AckG\/\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\t<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Los lugares tambi\u00e9n pod\u00edan servir de plataformas para una intensa comunicaci\u00f3n pol\u00edtica entre los pr\u00edncipes. Ello se deb\u00eda, en parte, a la fragmentaci\u00f3n territorial de la pen\u00ednsula it\u00e1lica y de Alemania, constituidas por numerosos principados. Para salir de su principado, un pr\u00edncipe deb\u00eda atravesar el territorio vecino, lo que hac\u00eda inevitables los encuentros. La estructura geopol\u00edtica y jer\u00e1rquica desempe\u00f1a, pues, un papel en esas interacciones. Aunque los pr\u00edncipes asist\u00edan cada vez menos a las dietas imperiales, y prefer\u00edan enviar a sus representantes, segu\u00edan reuni\u00e9ndose, y esas conversaciones demostraban su intensa comunicaci\u00f3n pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad de los pr\u00edncipes se formaba as\u00ed, a trav\u00e9s de las reuniones, junto a la sociedad diplom\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los lugares de poder en Europa no coinciden necesariamente con los lugares de encuentro.<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo explicar la persistencia de tal disociaci\u00f3n?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La tendencia de los jefes de Estado a reunirse demuestra su deseo de mantener cierto grado de control directo, frente a la dependencia total de los diplom\u00e1ticos profesionales. La modernidad se asocia a menudo con un distanciamiento, una disociaci\u00f3n de funciones, una profesionalizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de las relaciones, pero figuras como Trump en nuestra \u00e9poca han mostrado una voluntad de alejarse de esa pr\u00e1ctica diplom\u00e1tica de la negociaci\u00f3n para reubicarla a la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son los lugares principescos de esta red aut\u00f3noma de reuniones?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Es fascinante constatar, por ejemplo, que en el siglo XVI, Ferrara acogi\u00f3 m\u00e1s reuniones que Mosc\u00fa o Londres. E incluso los pr\u00edncipes protestantes siguen acudiendo all\u00ed, para disgusto de sus s\u00fabditos, que temen una posible conversi\u00f3n. En Versalles, los soberanos acud\u00edan principalmente para ser reconocidos por el rey de Francia, mientras que en Viena, muchas reuniones estaban vinculadas a discusiones militares debido a la posici\u00f3n de Austria en la frontera con el Imperio Otomano. En Berl\u00edn, contrariamente a la creencia popular de que Prusia era cong\u00e9nitamente militarista, se celebraban sobre todo reuniones familiares. Por \u00faltimo, en el siglo XVIII, lugares como los balnearios de aguas termales se convirtieron en importantes centros de encuentro e intercambio en Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Europa se constituy\u00f3 hace 60 a\u00f1os, reinvirti\u00f3 sobre todo en lugares que no eran necesariamente capitales hist\u00f3ricas tradicionales. Sin embargo, para acoger a pr\u00edncipes, una ciudad debe disponer de los medios log\u00edsticos necesarios para alojar a una corte real. Cuando un pr\u00edncipe no viaja de inc\u00f3gnito, le acompa\u00f1a un gran s\u00e9quito, lo que representa un costo importante en t\u00e9rminos de alojamiento y suministros de alimentos y forraje.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el rey de Francia visit\u00f3 Marsella en 1533 para entrevistarse con el papa, varios burgueses de la ciudad tuvieron que renunciar a sus casas para alojar a la corte real y a los cortesanos, ya que el pont\u00edfice iba acompa\u00f1ado de varios pr\u00edncipes italianos. Cabr\u00eda pensar que residencias reales como Versalles o la Venaria Reale de Tur\u00edn ser\u00edan los lugares preferidos por los viajeros ilustres. Sin embargo, a menudo los pr\u00edncipes prefer\u00edan alojarse en capitales donde, parad\u00f3jicamente, las posadas pod\u00edan resultar m\u00e1s c\u00f3modas que los palacios de Estado. Y donde pod\u00edan disfrutar de las vistas y los sonidos de la sociedad urbana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los viajes y las reuniones de inc\u00f3gnito -es decir, las reuniones que no se anunciaban p\u00fablicamente- eran fen\u00f3menos cada vez m\u00e1s frecuentes a medida que avanzaba el periodo. \u00bfC\u00f3mo se explica eso?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo, los pr\u00edncipes viajaban con el objetivo de obtener el reconocimiento de sus pares. Sin embargo, en el siglo XVIII, tal vez como consecuencia de la aparici\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, empezaron a viajar para ser reconocidos por el p\u00fablico y no s\u00f3lo por sus pares. Viajar de inc\u00f3gnito les permit\u00eda acceder a lugares normalmente inaccesibles para la realeza, como los salones, donde reina la due\u00f1a de la casa, o los teatros, donde el p\u00fablico era el rey. Y sin embargo, aunque estuvieran de inc\u00f3gnito, su presencia era a menudo conocida por el p\u00fablico, generando una forma de celebridad. La \u00f3pera, por ejemplo, puede estar llena porque todo el mundo sabe que asiste un pr\u00edncipe. El viaje de inc\u00f3gnito de un pr\u00edncipe suele aparecer en la prensa, lo que subraya la notoriedad de las figuras reales, incluso cuando intentan viajar discretamente. El deseo de ser populares demuestra que los pr\u00edncipes buscaban conectar con el p\u00fablico, no como figuras institucionales, sino m\u00e1s bien sobre la base de sus cualidades y m\u00e9ritos personales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Si, durante mucho tiempo, los pr\u00edncipes viajaban con el objetivo de obtener el reconocimiento de sus pares, en el siglo XVIII, empezaron a viajar para ser reconocidos por el p\u00fablico.<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La popularidad se convirti\u00f3 en uno de los fundamentos de su legitimidad. No deben ser respetados por el mero hecho de ser reyes: su condici\u00f3n de reyes es tanto m\u00e1s leg\u00edtima si poseen las cualidades necesarias. No estoy seguro de que hoy en d\u00eda, cuando los jefes de Estado realizan determinados viajes, no exista un deseo de demostrar su propio carisma, independientemente de sus funciones. El viaje de Kennedy a Francia, por ejemplo, bien podr\u00eda interpretarse como un intento de afirmar y restaurar su imagen y la de su pa\u00eds en un contexto de antiamericanismo en Europa. M\u00e1s recientemente, la visita de Carlos III y de la reina Camilla persigue tambi\u00e9n el objetivo de popularidad ante la opini\u00f3n p\u00fablica, por ejemplo sobre el tema de la ecolog\u00eda, tanto m\u00e1s cuando, el mismo d\u00eda, su primer ministro anuncia un aplazamiento del esfuerzo brit\u00e1nico en la transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Creo que la voluntad de ganarse a la opini\u00f3n p\u00fablica se remonta al siglo XVIII, porque la diplomacia y los asuntos internacionales no son s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de relaciones entre Estados, tambi\u00e9n dependen de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son las ventajas de las reuniones de inc\u00f3gnito?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Es importante debatir y comprender la econom\u00eda de las reuniones de inc\u00f3gnito. Es una econom\u00eda de medios que forma parte de una estrategia de ahorro y limitaci\u00f3n de los gastos suntuarios, pero tambi\u00e9n es pol\u00edtica porque nos acerca al pueblo. Los reyes bajaban de sus tronos para que el p\u00fablico pudiera volver a colocarlos inmediatamente, reconociendo su val\u00eda tras verlos de cerca. El inc\u00f3gnito evitaba las grandes fiestas y las entradas triunfales en las ciudades, pero la poblaci\u00f3n segu\u00eda intrigada y curiosa. El viaje del papa P\u00edo VI a Viena en 1782 para entrevistarse con Jos\u00e9 II es un ejemplo relevante. A pesar de sus grandes diferencias pol\u00edticas, el papa decidi\u00f3 ir a Viena, mientras que los pont\u00edfices no sal\u00edan de sus estados desde mediados del siglo XVI. Su presencia cre\u00f3 un fen\u00f3meno de popularidad. Jos\u00e9 II se sinti\u00f3 avergonzado por el afecto p\u00fablico hacia el papa, ya que lo percib\u00eda como un desaf\u00edo a su pol\u00edtica religiosa. La presencia del papa parec\u00eda jugar con la opini\u00f3n p\u00fablica en su contra.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tambi\u00e9n se\u00f1ala que las reuniones ef\u00edmeras, \u00abde paso\u00bb, son sorprendentemente frecuentes. Contribuyeron a la sociabilidad que forjar\u00eda una rep\u00fablica principesca europea. \u00bfC\u00f3mo sirvieron esos encuentros de hito en el proceso?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>A partir del siglo XVII, muchos pr\u00edncipes europeos emprendieron el \u00abGrand Tour\u00bb, un viaje educativo. Aunque algunas cortes, como las de Francia y Espa\u00f1a, no adoptaron esa pr\u00e1ctica, otras la consideraron esencial. Como en el <em>Tel\u00e9maco<\/em> de F\u00e9nelon, el viaje se ve\u00eda como una oportunidad para leer el gran libro del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Viajar era una forma de adquirir conocimientos y aprender, pero tambi\u00e9n de hacer nuevas amistades al ofrecer la oportunidad de conocer a diversas personalidades, como pr\u00edncipes, escritores, cient\u00edficos y artistas de renombre. Estas experiencias hicieron que muchos soberanos se aficionaran a viajar. La mayor\u00eda de los soberanos acced\u00edan al trono despu\u00e9s de los 30 a\u00f1os, lo que les daba mucho tiempo para viajar. Incluso despu\u00e9s de alcanzar las m\u00e1s altas dignidades, algunos continuaron viajando fuera de sus dominios, por el placer de visitar y, cada vez m\u00e1s, reunirse con sus familias. A diferencia del siglo XVI, cuando los encuentros se organizaban a menudo con fines militares o diplom\u00e1ticos, a finales del periodo asistimos a reuniones improvisadas, formales o informales, incluso de inc\u00f3gnito.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos encuentros contribuyeron a la creaci\u00f3n de una sociedad de soberanos en la que las interacciones se dejaban m\u00e1s al azar. Esa familiaridad les serv\u00eda para reforzar su confianza en s\u00ed mismos. Por ejemplo, cuando Augusto \u00abel Fuerte\u00bb, elector de Sajonia, visit\u00f3 Versalles, pidi\u00f3 un lienzo que plasmara la entrevista, ya que ese joven elector pod\u00eda presumir de haber observado desde muy joven un modelo de gran rey. Tales encuentros tambi\u00e9n pod\u00edan abrir la posibilidad de alianzas matrimoniales. Adem\u00e1s de las negociaciones diplom\u00e1ticas, en estas ocasiones se forjaban afinidades personales. Esta sociabilidad tuvo un impacto significativo en el funcionamiento de Europa, dada la influencia y el poder de estos soberanos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El inc\u00f3gnito nunca es real y la identidad de los participantes est\u00e1 clara.<\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfExisten ejemplos de encuentros \u00abpasajeros\u00bb que hayan trascendido la mera sociabilidad para tener un impacto pol\u00edtico?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En 1690, el elector de Baviera conoci\u00f3 al duque de Saboya en Venecia y le convenci\u00f3 para que se uniera a la coalici\u00f3n antifrancesa. Un encuentro fortuito pod\u00eda resultar decisivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>En el imaginario diplom\u00e1tico y jur\u00eddico, el \u00abmito westfaliano\u00bb sigue muy vivo. Tanto que a veces olvidamos que los encuentros <em>entre soberanos<\/em> tuvieron lugar en una Europa del Antiguo R\u00e9gimen extremadamente estratificada y perpetuamente conflictiva. Despu\u00e9s de 1648, \u00bfobserv\u00f3 alguna tensi\u00f3n entre la sociedad de los pr\u00edncipes y la de los diplom\u00e1ticos?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El orden igualitario westfaliano en la sociedad de los pr\u00edncipes se manifestaba en las reuniones de inc\u00f3gnito, en las que dejaban los asuntos de precedencia a sus embajadores. Sin embargo, el inc\u00f3gnito nunca es real y la identidad de los participantes est\u00e1 clara.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no es tan ostentoso como una ceremonia oficial, los pr\u00edncipes se cuidan de no ofender ni humillar a sus invitados. Madame Campan menciona que Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta, cuando recib\u00edan a pr\u00edncipes extranjeros, se sent\u00edan m\u00e1s constre\u00f1idos y menos a gusto que con sus cortesanos, a pesar de la condici\u00f3n de inc\u00f3gnito de los pr\u00edncipes. Luis XIII dec\u00eda que siempre fue consciente de las jerarqu\u00edas. Hoy en d\u00eda, el protocolo se basa en la antig\u00fcedad en el cargo: por eso la reina de Inglaterra precede a todos los dem\u00e1s, mientras que el presidente de Estados Unidos puede ir detr\u00e1s del pr\u00edncipe de M\u00f3naco. Sin embargo, ese protocolo puede moderarse por la forma en que se aplica. Por ejemplo, un presidente puede ocupar el cuarto lugar en una ceremonia en Notre Dame, pero recibir una visita de Estado que no se conceder\u00eda a los dem\u00e1s. Incluso hoy en d\u00eda, la bienvenida que se concede a los dem\u00e1s sigue siendo una consideraci\u00f3n altamente pol\u00edtica, que no se basa ni en el simple protocolo ni en el capricho soberano, sino en una mezcla de normas protocolarias, precedentes y circunstancias. Lo interesante de la persistencia del \u00abmito westfaliano\u00bb es que estamos recreando la idea de un orden igualitario, aunque sepamos que existen potencias mayores y menores.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pero, \u00bfha podido extender su investigaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la era moderna, a la \u00e9poca de los imperios? \u00bfInici\u00f3 el Congreso de Viena una nueva era en la que, por as\u00ed decirlo, disminuir\u00eda la sin\u00e9cdoque entre la sociedad de los pr\u00edncipes y la sociedad de los diplom\u00e1ticos?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Muchos pr\u00edncipes, reyes y el zar estuvieron presentes en Viena. Para organizar las precedencias, utilizaron el orden alfab\u00e9tico, que favorec\u00eda a Austria. Sin embargo, aunque Viena hab\u00eda establecido el ceremonial diplom\u00e1tico, nunca se defini\u00f3 el ceremonial de los jefes de Estado. Se aclar\u00f3 el estatuto de los embajadores y la jerarqu\u00eda diplom\u00e1tica, pero no el de los jefes de Estado entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, el elemento de continuidad reside en que el ceremonial ha seguido bas\u00e1ndose en precedentes, aunque no se trata de un c\u00f3digo r\u00edgido. Aunque el papa elabor\u00f3 en 1506 una lista de los soberanos presentes en Roma, las cortes de Europa nunca codificaron un sistema semejante. As\u00ed pues, el ceremonial viene determinado por la costumbre y los precedentes, pero el soberano anfitri\u00f3n no est\u00e1 constre\u00f1ido por ellos: puede optar en cualquier momento por favorecer a un pr\u00edncipe, evitando al mismo tiempo ofender a los que no est\u00e1n presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero reto de las reuniones era ganarse la estima y el reconocimiento de los invitados, sin perjudicar a los que no estaban, pero pod\u00edan acudir. Este planteamiento no cambi\u00f3 en el siglo XIX. Segu\u00eda estando influido por los precedentes, pero tambi\u00e9n atemperado por las circunstancias pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El verdadero reto de las reuniones era ganarse la estima y el reconocimiento de los invitados, sin perjudicar a los que no estaban, pero pod\u00edan acudir. <\/p><cite>JEAN-MARIE LE GALL<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>A este respecto, los maestros de ceremonias, que empezaron a surgir en las cortes en el siglo XVI, desempe\u00f1an un papel crucial.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>S\u00ed, proporcionan ejemplos de precedentes para orientar las decisiones, al tiempo que intentan no ofender a los visitantes y guiarlos. Evitamos pedir papeles, registrar equipajes o someter a ilustres visitantes a derechos de aduana. Creo que este enfoque sigue prevaleciendo hoy en d\u00eda. Los jefes de Estado tienen un cierto estatus y ciertos privilegios. No est\u00e1n sujetos a las mismas restricciones que los ciudadanos de a pie cuando se trata de viajar, ni siquiera en viajes privados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Al final de esta investigaci\u00f3n surge un contraste interesante: a pesar de la existencia de una sociedad cosmopolita de pr\u00edncipes, no se perfila una gobernanza europea, contrariamente a la idea recibida que transmite el imaginario westfaliano. Era incluso una \u00e9poca de nacionalismo creciente&#8230;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>S\u00ed, y yo a\u00f1adir\u00eda que eso podr\u00eda explicar por qu\u00e9 algunos soberanos optaron por viajar de inc\u00f3gnito. Jos\u00e9 II quer\u00eda sin duda atraer a la opini\u00f3n p\u00fablica viajando de inc\u00f3gnito. Pero es un arma de doble filo. No olvidemos que, si su hermana Mar\u00eda Antonieta fue apodada \u00abla Austriaca\u00bb, fue probablemente porque Francia no hab\u00eda visto tantos miembros de la familia Habsburgo entre sus muros desde 1540. Recibi\u00f3 a muchos miembros de su familia, lo que pudo reforzar esa \u00abnacionalizaci\u00f3n\u00bb peyorativa de sus or\u00edgenes en un momento en que las visitas de los miembros de su familia ten\u00edan por objeto construir una Europa pac\u00edfica de los Habsburgo. Los or\u00edgenes de los pr\u00edncipes y princesas nunca est\u00e1n lejos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Carlos V a Kim Jong-un, pasando por Luis XIV: \u00bfpor qu\u00e9 necesitan verse los gobernantes?<\/p>\n<p>En el periodo comprendido entre 1494 y 1788, Jean-Marie Le Gall ha registrado m\u00e1s de 3.340 reuniones alto nivel. En un libro coescrito con Claude Michaud, realiza un vasto estudio cuantitativo y cualitativo sobre la estructuraci\u00f3n de una rep\u00fablica principesca europea. Luchando contra las sacudidas jur\u00eddico-diplom\u00e1ticas de un orden plano entre soberanos derivado del mito westfaliano, nos invita a adentrarnos en una realidad compleja a trav\u00e9s del prisma de la confianza.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":23972,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"templates\/post-reviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[159],"tags":[],"staff":[122],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-24091","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros","staff-matheo-malik","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00bfQu\u00e9 es una cumbre? 3.344 reuniones principescas analizadas, una conversaci\u00f3n con Jean-Marie Le Gall - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/10\/05\/que-es-una-cumbre-3-344-reuniones-principescas-analizadas-una-conversacion-con-jean-marie-le-gall\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00bfQu\u00e9 es una cumbre? 3.344 reuniones principescas analizadas, una conversaci\u00f3n con Jean-Marie Le Gall - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"De Carlos V a Kim Jong-un, pasando por Luis XIV: \u00bfpor qu\u00e9 necesitan verse los gobernantes?  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