{"id":22981,"date":"2023-09-18T13:20:00","date_gmt":"2023-09-18T12:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=22981"},"modified":"2023-09-18T16:22:32","modified_gmt":"2023-09-18T15:22:32","slug":"desjuvenecimiento-italia-frente-al-problema-estructural-de-su-demografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/09\/18\/desjuvenecimiento-italia-frente-al-problema-estructural-de-su-demografia\/","title":{"rendered":"Desjuvenecimiento: Italia frente al problema estructural de su demograf\u00eda"},"content":{"rendered":"\n
La demograf\u00eda es una de las grandes fuerzas de cambio de nuestro tiempo. En el pasado, durante mucho tiempo se subestim\u00f3 su papel aduciendo que la poblaci\u00f3n tend\u00eda a crecer muy lentamente y a mantener una estructura estable. La transici\u00f3n demogr\u00e1fica, es decir, el gran proceso de cambio que ha reducido progresivamente los elevados riesgos de mortalidad del pasado y ha hecho completamente normal que las personas atraviesen todas las etapas de la vida hasta la vejez, ha puesto fin a esta situaci\u00f3n. La esperanza media de vida, que en el mundo preindustrial apenas superaba los 35 a\u00f1os, incluso en los contextos m\u00e1s favorables, ha aumentado progresivamente. A mediados del siglo pasado, superaba los 50 a\u00f1os a escala mundial, para quedarse en 73 a\u00f1os en la actualidad \u2013pero supera los 80 a\u00f1os en los pa\u00edses m\u00e1s ricos\u2013.<\/p>\n\n\n\n
En 1962, la tasa de crecimiento demogr\u00e1fico alcanz\u00f3 un m\u00e1ximo de m\u00e1s del 2% anual. A continuaci\u00f3n entr\u00f3 en una larga fase de declive, que corresponde a la entrada en una fase de menor crecimiento demogr\u00e1fico a escala mundial.<\/p>\n\n\n\n
Mientras que el descenso de la mortalidad es el motor del crecimiento demogr\u00e1fico, el descenso de la natalidad es el freno. En 1950, la media mundial de hijos por mujer era de 5. Hoy es menos de la mitad, y en la segunda mitad de este siglo deber\u00eda descender a 2, umbral de reemplazo de las generaciones. Ya hoy, la mayor\u00eda de los pa\u00edses est\u00e1n por debajo de este nivel y han perdido por tanto su capacidad end\u00f3gena de crecimiento.<\/p>\n\n\n\n
Los pa\u00edses que impulsan el crecimiento demogr\u00e1fico mundial forman parte de un grupo cada vez m\u00e1s reducido, concentrado en ciertas regiones de Asia y \u00c1frica. El \u00c1frica subsahariana, en particular, cuenta actualmente con algo m\u00e1s de 1.100 millones de habitantes, una cifra similar a la de Europa y Norteam\u00e9rica. Sin embargo, mientras que la primera casi duplicar\u00e1 su poblaci\u00f3n de aqu\u00ed a 2050, la segunda ya ha dejado de crecer.<\/p>\n\n\n\n Los pa\u00edses que impulsan el crecimiento demogr\u00e1fico mundial forman parte de un grupo cada vez m\u00e1s reducido, concentrado en ciertas regiones de Asia y \u00c1frica.<\/p>ALESSANDRO ROSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El aumento residual de la poblaci\u00f3n en la segunda mitad de este siglo depender\u00e1 sobre todo de la din\u00e1mica del continente africano. En cualquier caso, las Naciones Unidas estiman que dos tercios del aumento de la poblaci\u00f3n son inerciales, lo que significa que se alcanzar\u00eda incluso si se aumentara inmediatamente a 2,1 el n\u00famero medio de hijos por mujer en el planeta. Esto se debe a que la pir\u00e1mide de edades sigue desequilibrada a favor de las generaciones en edad f\u00e9rtil. Sin embargo, se trata de una ventana temporal, ya que la transici\u00f3n demogr\u00e1fica \u2013un proceso que tiene lugar en distintos momentos y con distinta intensidad en diferentes partes del mundo\u2013 culmina en una pir\u00e1mide de edades cuya base se reduce (menos j\u00f3venes) y cuya c\u00faspide se ensancha hacia arriba (personas mayores).<\/p>\n\n\n\n Mientras disminuye el n\u00famero de pa\u00edses con alta fecundidad y elevada presi\u00f3n demogr\u00e1fica, aumenta constantemente el de aquellos cuya fecundidad ha ca\u00eddo por debajo del umbral de reemplazo generacional. Cada vez es m\u00e1s evidente que los pa\u00edses en fase avanzada de transici\u00f3n demogr\u00e1fica, en lugar de estabilizarse en torno a una tasa de fecundidad de 2,1 hijos por mujer, tienden a situarse sistem\u00e1ticamente por debajo de este nivel.<\/p>\n\n\n\n Estos datos subrayan el hecho de que la humanidad est\u00e1 entrando en una fase cr\u00edtica en cuanto a los mecanismos de renovaci\u00f3n de las generaciones. Por primera vez en su larga historia, la capacidad de darse continuidad en el tiempo est\u00e1 siendo cuestionada no tanto por factores ex\u00f3genos (condicionantes externos que pesan sobre la supervivencia de sus miembros o sobre la posibilidad de sindicarse) como por factores end\u00f3genos ligados a las elecciones de los individuos y a las condiciones que encuentran en la sociedad en la que viven.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, para la mayor\u00eda de los hombres y mujeres, tener hijos es una elecci\u00f3n deliberada y consciente, que no puede darse por sentada y que debe encontrar las condiciones adecuadas para realizarse plenamente. Por lo tanto, m\u00e1s que en el pasado, es necesario fomentarla y apoyarla mediante el reconocimiento expl\u00edcito de su valor en la comunidad de referencia, as\u00ed como mediante condiciones objetivas que permitan una integraci\u00f3n positiva con las distintas dimensiones de la realizaci\u00f3n personal y profesional.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, para la mayor\u00eda de los hombres y mujeres, tener hijos es una elecci\u00f3n deliberada y consciente, que no puede darse por sentada y que necesita encontrar las condiciones adecuadas para realizarse plenamente.<\/p>ALESSANDRO ROSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En la complejidad de las sociedades modernas avanzadas, la elecci\u00f3n de tener un hijo se ha convertido en el indicador m\u00e1s sensible de la combinaci\u00f3n de las circunstancias presentes y las expectativas de futuro. Cuando estos dos elementos son positivos, la elecci\u00f3n (que hoy ya no se da por supuesta) de a\u00f1adir una nueva vida a la propia tiene m\u00e1s probabilidades de encontrar un ecosistema propicio para su realizaci\u00f3n. En cambio, cuando existe una gran incertidumbre sobre el futuro, unida a las dificultades objetivas del presente y a la ausencia de pol\u00edticas p\u00fablicas, dicha elecci\u00f3n, aunque deseada, queda en suspenso; mientras tanto, el tiempo pasa y se convierte impl\u00edcitamente en una renuncia.<\/p>\n\n\n\n Contrariamente a lo que sugiere el t\u00e9rmino \u00abtransici\u00f3n\u00bb, el gran cambio en curso no es un simple desplazamiento de las coordenadas del sistema demogr\u00e1fico de un antiguo equilibrio a uno nuevo. Implica una evoluci\u00f3n continua de las relaciones entre generaciones y dentro de las etapas de la vida: la longevidad es cada vez m\u00e1s larga y la fecundidad desciende en todas partes por debajo del umbral m\u00ednimo de reemplazo entre generaciones.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, en el contexto de este cambio fundamental, existe una gran diversidad de experiencias entre los pa\u00edses que se encuentran en una fase avanzada de este proceso. All\u00ed donde, gracias a pol\u00edticas acertadas y continuadas, la tasa de fecundidad se sit\u00faa en torno a 2 o justo por debajo, la poblaci\u00f3n tiende a mantener cierta estabilidad en su tama\u00f1o y estructura interna (como en Estados Unidos, Francia y los pa\u00edses escandinavos).<\/p>\n\n\n\n Cuando, por el contrario, se sit\u00faa permanentemente por debajo de 2, la poblaci\u00f3n tiende a reducirse cada vez m\u00e1s, alimentando desequilibrios internos cada vez m\u00e1s pronunciados (como en el caso de Italia, as\u00ed como de otros pa\u00edses del sur de Europa y de Extremo Oriente, en particular Jap\u00f3n y Corea del Sur).<\/p>\n\n\n\n El caso de China es interesante. Tras imponer una dr\u00e1stica reducci\u00f3n de la fecundidad con la pol\u00edtica del hijo \u00fanico adoptada a finales de los a\u00f1os 1970, ahora se encuentra con el problema contrario<\/a>. En otras palabras, la demograf\u00eda se est\u00e1 convirtiendo en un freno para el desarrollo econ\u00f3mico y en un factor de debilitamiento del sistema social (debido al envejecimiento de la poblaci\u00f3n y a la disminuci\u00f3n de la mano de obra potencial). Pek\u00edn se ha dado cuenta de que levantar la prohibici\u00f3n de tener hijos no basta para aumentar la natalidad. Las preferencias y expectativas de la gente han cambiado, y las condiciones en las que se toman las decisiones reproductivas tambi\u00e9n son diferentes en el siglo XXI que en el pasado. Invertir la tendencia negativa de la natalidad exige pol\u00edticas que respondan positivamente a los deseos y necesidades de la gente. Un pa\u00eds como China, que ejerce un riguroso control demogr\u00e1fico, puede planificar el crecimiento de la producci\u00f3n de todos los bienes excepto los nacimientos.<\/p>\n\n\n\n En resumen, el gobierno de Pek\u00edn se enfrenta a las mismas dificultades que los pa\u00edses democr\u00e1ticos, que hace tiempo descubrieron que en las econom\u00edas desarrolladas, si se quiere que descienda la natalidad, no es necesario aplicar medidas disuasorias, sino simplemente no aplicar pol\u00edticas eficaces de apoyo a la libre elecci\u00f3n de tener un hijo. Por consiguiente, si China no hace nada, la tasa de fecundidad seguir\u00e1 siendo muy baja o continuar\u00e1 bajando.<\/p>\n\n\n\n Pek\u00edn se ha dado cuenta de que levantar la prohibici\u00f3n de tener hijos no basta para provocar un aumento de los nacimientos.<\/p>ALESSANDRO ROSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En Europa, Italia ya lleva tiempo en esta situaci\u00f3n, siendo uno de los Estados en los que la tasa de fecundidad es inferior a 1,5 y el primero en ver c\u00f3mo los menores de 15 a\u00f1os eran superados por los mayores de 65 (actualmente, este \u00faltimo grupo tambi\u00e9n ha superado a los menores de 25).<\/p>\n\n\n\n Italia comparte con otras econom\u00edas desarrolladas el reto de garantizar una buena calidad de vida a las personas que, gracias a la longevidad, llegan a la vejez (con pensiones adecuadas y servicios de atenci\u00f3n y asistencia). Este reto puede superarse positivamente si la poblaci\u00f3n en edad de trabajar sigue siendo robusta, porque de este componente depende la capacidad de un pa\u00eds para generar riqueza, es decir, para alimentar el proceso de desarrollo econ\u00f3mico y hacer sostenible el sistema social (mediante la financiaci\u00f3n y el funcionamiento del sistema de protecci\u00f3n social). Aqu\u00ed es donde Italia es m\u00e1s vulnerable. Esto coloca a las nuevas generaciones italianas en una situaci\u00f3n de desventaja competitiva con respecto a sus hom\u00f3logas de los pa\u00edses con los que se comparan, debido a los mayores desequilibrios a los que tienen que hacer frente (en la relaci\u00f3n entre las viejas y las nuevas generaciones, as\u00ed como en la relaci\u00f3n entre la deuda p\u00fablica y el PIB).<\/p>\n\n\n\n\n\n Durante gran parte de la historia de la humanidad, la sociedad y la econom\u00eda han funcionado con una gran base de j\u00f3venes y un n\u00famero relativamente peque\u00f1o de personas mayores. Sin embargo, el reto de garantizar el desarrollo y la prosperidad en un mundo en el que los j\u00f3venes se est\u00e1n convirtiendo en un recurso escaso \u2013fen\u00f3meno que denomino \u00abdesjuvenecimiento\u00bb, degiovanimento<\/em> en italiano\u2013 frente a un componente de edad avanzada cada vez mayor \u2013\u00bbenvejecimiento\u00bb\u2013 es completamente nuevo. Hay que subrayar que la causa de la deformaci\u00f3n de la estructura por edades no es el envejecimiento en sentido estricto, es decir, la longevidad, sino la persistencia de una baja natalidad que produce el proceso de desjuvenecimiento, es decir, la reducci\u00f3n continua del tama\u00f1o de las nuevas generaciones. Como resultado de este proceso, Italia, por ejemplo, est\u00e1 experimentando un colapso sin precedentes y mayor en el n\u00famero de adultos j\u00f3venes que otras econom\u00edas desarrolladas. La combinaci\u00f3n de baja fecundidad y disminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en la edad en que se forman las familias corre el riesgo de provocar una especie de reacci\u00f3n en cadena de generaciones: menos padres y, por tanto, progresivamente, a\u00fan menos hijos y futuros padres \u2013es lo que llamamos \u00abtrampa demogr\u00e1fica\u00bb\u2013.<\/p>\n\n\n\n La combinaci\u00f3n de baja fecundidad y disminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en la edad en que se forman las familias corre el riesgo de provocar una especie de reacci\u00f3n en cadena de generaciones: menos padres y, por tanto, progresivamente, a\u00fan menos hijos y futuros padres \u2013es lo que llamamos \u00abtrampa demogr\u00e1fica\u00bb\u2013.<\/p>ALESSANDRO ROSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La din\u00e1mica hist\u00f3rica de la natalidad ya ha producido un resultado irreversible: la poblaci\u00f3n italiana ha agotado su capacidad end\u00f3gena de crecimiento y se encamina hacia un declive constante. El balance entre nacimientos y defunciones se hizo negativo hacia finales del siglo pasado, luego se compens\u00f3 con la inmigraci\u00f3n, pero desde 2014 ni siquiera la contribuci\u00f3n del componente extranjero ha podido contrarrestar el declive demogr\u00e1fico: desde este a\u00f1o hasta 2023, la p\u00e9rdida de poblaci\u00f3n italiana ha sido de alrededor de un mill\u00f3n y medio de habitantes.<\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n para Italia ahora es si resignarse o no a que la tendencia negativa de la natalidad sea tan irreversible. Para evitar la \u00abtrampa demogr\u00e1fica\u00bb que conduce a una configuraci\u00f3n estructural cada vez m\u00e1s inestable, no basta con aumentar la fecundidad: el n\u00famero medio de hijos por mujer debe alcanzar niveles que compensen la reducci\u00f3n del n\u00famero de madres potenciales.<\/p>\n\n\n\n
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