{"id":21475,"date":"2023-08-21T13:00:00","date_gmt":"2023-08-21T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=21475"},"modified":"2023-08-21T15:52:47","modified_gmt":"2023-08-21T14:52:47","slug":"paris-1870-la-batalla-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/21\/paris-1870-la-batalla-imposible\/","title":{"rendered":"Par\u00eds, 1870: la batalla imposible"},"content":{"rendered":"\n<p><em><i>Tras&nbsp;<\/i><a style=\"font-style: italic\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/07\/la-guerra-sin-fin-de-maquiavelo-una-conversacion-con-jean-louis-fournel-y-jean-claude-zancarini\/\">el pensamiento estrat\u00e9gico de Maquiavelo<\/a><i>, el an\u00e1lisis de&nbsp;<\/i><a style=\"font-style: italic\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/10\/de-marignano-a-pavia-luchar-durante-las-guerras-italianas-una-conversacion-con-didier-le-fur\/\">la ruptura polemol\u00f3gica de las Guerras de Italia<\/a><i>,&nbsp;<\/i><a style=\"font-style: italic\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/13\/hacer-la-guerra-en-el-mundo-griego-antiguo-una-conversacion-con-francois-lefevre\/\">las pr\u00e1cticas b\u00e9licas en el mundo griego<\/a><i>,&nbsp;<\/i><a style=\"font-style: italic\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/15\/la-era-estrategica-de-la-guerra-del-golfo\/\">la era estrat\u00e9gica de la Guerra del Golfo<\/a><i>&nbsp;y&nbsp;<\/i><a style=\"font-style: italic\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/\">los mamelucos de Austerlitz<\/a> y <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/19\/el-sitio-de-dunkerque-un-frente-olvidado-1944-1945\/\">el olvidado asedio de Dunkerque<\/a>, nuestra serie de verano&nbsp;<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/estrategias\/\">\u00abEstrategias: de Cannas a Bajmut\u00bb<\/a>&nbsp;nos traslada a una \u00e9poca en la que la capital francesa del siglo XIX era un objetivo militar. Inmersi\u00f3n en Par\u00eds durante el asedio de 1870.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/estrategias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Para consultar otros episodios de la serie, es por aqu\u00ed.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El 19 de septiembre de 1870, Par\u00eds es asediada por los ej\u00e9rcitos alemanes tras una serie de derrotas de las fuerzas del Segundo Imperio. Desde la batalla de Sed\u00e1n del 2 de septiembre, Napole\u00f3n III estaba cautivo y despojado de su trono; su ej\u00e9rcito, en parte, prisionero, en parte, retenido en la fortaleza de Metz: el territorio estaba abierto de par en par para los invasores. Tras un momento de vacilaci\u00f3n, el pu\u00f1ado de opositores republicanos que hab\u00eda tomado el poder en Par\u00eds decidi\u00f3 continuar la lucha y ostent\u00f3, con orgullo, el t\u00edtulo de \u00abgobierno de defensa nacional\u00bb. Durante un tiempo, se habl\u00f3 de evacuar la capital, pero la idea fue abandonada, el 7 de septiembre, en favor del env\u00edo de una simple delegaci\u00f3n a Tours. Par\u00eds deb\u00eda seguir siendo el coraz\u00f3n palpitante del poder. El objetivo era tranquilizar a una poblaci\u00f3n propensa a los estallidos revolucionarios, pero los nuevos gobernantes tambi\u00e9n estaban conscientes de que la Rep\u00fablica a\u00fan era poco popular en las provincias. Adem\u00e1s, la capital ya no era una ciudad, sino un campamento militar que albergaba a casi 500000 hombres, desigualmente entrenados y equipados, con distintos grados de lealtad al nuevo r\u00e9gimen. Los pol\u00edticos no pod\u00edan abandonar semejante polvor\u00edn. El resultado est\u00e1 claro: Par\u00eds es un objetivo militar.<\/p>\n\n\n\n<p>El asedio ha ca\u00eddo en cierto olvido. El recuerdo traum\u00e1tico de la Comuna y la fuerza de su identidad act\u00faan como pantalla, pero, antes del asedio de los versalleses, en la primavera de 1871, Par\u00eds conoci\u00f3, efectivamente, un primer bloqueo que dur\u00f3 algo m\u00e1s de cuatro meses. Este primer asedio no se sald\u00f3 con un asalto mortal y su realidad militar no fue, por lo tanto, la de una guerra urbana, sino la del aislamiento, privaciones y una larga espera. Afect\u00f3 a una poblaci\u00f3n que desconoc\u00eda, en gran medida, las realidades de la guerra: \u00bfqui\u00e9n iba a pensar que la ciudad de Haussmann, capital de la burgues\u00eda triunfante en la segunda mitad del siglo XIX, experimentar\u00eda los horrores de la guerra a trav\u00e9s de la anacr\u00f3nica vida cotidiana de un asedio?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u00bfQui\u00e9n iba a pensar que la ciudad de Haussmann, capital de la burgues\u00eda triunfante en la segunda mitad del siglo XIX, experimentar\u00eda los horrores de la guerra a trav\u00e9s de la anacr\u00f3nica vida cotidiana de un asedio?<\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfUn asedio imposible?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el siglo inaugurado por las guerras napole\u00f3nicas, marcado por la primac\u00eda del movimiento y la batalla decisiva, el asedio ten\u00eda algo de arcaico, m\u00e1s a\u00fan para una capital cuya vocaci\u00f3n era ser un centro irradiador, abierto a todos los flujos, m\u00e1s que una fortaleza encerrada en una ganga de piedra. Luis XIV ya lo hab\u00eda dejado claro al hacer que demolieran las fortificaciones de Par\u00eds en 1670. Despu\u00e9s de todo, \u00bfno hab\u00eda fortificado Vauban las fronteras del reino? Para que su coraz\u00f3n se abriera y sus viejos muros se transformaran en paseos. No obstante, olvidamos que este mismo Vauban, desde 1689, expresaba dudas sobre su propio sistema en una memoria titulada <em>De l&#8217;importance dont Paris est \u00e0 la France<\/em>. Seg\u00fan \u00e9l, el uso cada vez m\u00e1s sistem\u00e1tico de bombardeos intensivos corr\u00eda el riesgo de dejar obsoleta su l\u00ednea de defensa, al someter a los habitantes de esos lugares a una gran presi\u00f3n y empujarlos a capitular demasiado deprisa. En otras palabras, los civiles y su capacidad de resistencia se encontraban, ahora, en el centro de la guerra de asedio: la banalizaci\u00f3n de los bombardeos es estrictamente sim\u00e9trica a su car\u00e1cter transgresor. A medida que la violencia contra los civiles se hac\u00eda cada vez m\u00e1s intolerable, a finales de los siglos XVII y XVIII, el uso del bombardeo se convirti\u00f3 en un medio formidable para ejercer presi\u00f3n. En 1747, tras el bombardeo de Berg-op-Zoom (Pa\u00edses Bajos), se consider\u00f3 que los franceses ten\u00edan un \u00abm\u00e9todo inhumano de hacer la guerra\u00bb. La imagen de la ciudad m\u00e1rtir, v\u00edctima de la conducta b\u00e1rbara de los invasores, estaba destinada a tener un brillante futuro, ya que Estrasburgo, en 1870, y Par\u00eds, en 1871, adquirieron atributos muy pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vauban consider\u00f3 que un bombardeo de Par\u00eds tendr\u00eda consecuencias considerables, por lo que recomend\u00f3 su redefensa. Su advertencia no fue escuchada durante m\u00e1s de un siglo. Las campa\u00f1as de la Revoluci\u00f3n y del Imperio actuaron como una especie de trampantojo, donde el mito de la batalla en campo abierto oscurec\u00eda la importancia de los asedios a plazas fuertes. Tras este periodo, las memorias de Vauban volvieron a publicarse en 1821 y 1841, se\u00f1al de un inter\u00e9s renovado. Durante la Restauraci\u00f3n y la Monarqu\u00eda de Julio, se produjeron importantes debates sobre la pertinencia de una capital fortificada. Algunos, como el general Haxo, eran partidarios de una muralla continua, mientras que otros favorec\u00edan los puntos avanzados y el refuerzo de la antigua muralla de los Fermiers G\u00e9n\u00e9raux, que, bajo el Antiguo R\u00e9gimen, era una barrera fiscal m\u00e1s que militar. Otros pensaban que era absurdo convertir Par\u00eds en un objetivo bajo la carpa de una plaza fuerte, cuando estaba experimentando una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica sin precedentes. Adolphe Thiers, brevemente, jefe de gobierno, fue quien se encarg\u00f3 de llevar a buen puerto el proyecto. Convencido de que un gobierno obligado a abandonar Par\u00eds perder\u00eda toda fuerza moral, consider\u00f3 que dicha protecci\u00f3n era absolutamente necesaria. Aprovechando la crisis con Inglaterra en el Este, en el verano de 1840, lanz\u00f3 la obra incluso antes de someterla a la aprobaci\u00f3n de la C\u00e1mara. El debate no comenz\u00f3 hasta enero y encontr\u00f3 su m\u00e1s ferviente opositor en Lamartine, que tem\u00eda que un muro se dirigiera m\u00e1s hacia la ciudad y hacia la represi\u00f3n de los movimientos insurreccionales que hacia los posibles invasores. La C\u00e1mara aprob\u00f3, finalmente, el proyecto, que se complet\u00f3 en 1845: una muralla de 34 kil\u00f3metros de longitud (cuyo trazado nos resulta, hoy, muy familiar gracias al trazado de los bulevares y su doblamiento perif\u00e9rico), de 10 metros de altura, erizada de 95 bastiones y completada por una quincena de fuertes avanzados, como la fortaleza de Mont-Val\u00e9rien o los fuertes de Noisy, Romainville, Bic\u00eatre y Montrouge, destinados a proteger la ciudad del fuego de los ca\u00f1ones. Trazando un surco ancho y profundo a trav\u00e9s de sus suburbios, Par\u00eds se convirti\u00f3 en la \u00fanica capital europea completamente rodeada de murallas: para Thiers, la capital estaba \u00abliberada, para siempre, de todos los peligros de un asedio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En el siglo inaugurado por las guerras napole\u00f3nicas, marcado por la primac\u00eda del movimiento y la batalla decisiva, el asedio ten\u00eda algo de arcaico.<\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfEste peligro pod\u00eda parecer a\u00fan real en 1870? En un famoso <em>Appel aux Allemands,<\/em> emitido en septiembre, Victor Hugo exclam\u00f3: \u00abPar\u00eds no nos pertenece s\u00f3lo a nosotros. Par\u00eds le pertenece a todos tanto como nos pertenece a nosotros [&#8230;]. Par\u00eds es la ciudad de las ciudades. Par\u00eds es la ciudad de las personas. Estaba Atenas, Roma y, luego, est\u00e1 Par\u00eds [&#8230;]. El siglo XIX ver\u00eda este espantoso prodigio, una naci\u00f3n que hab\u00eda pasado de ser educada a salvaje, lo que aboli\u00f3 la ciudad de las naciones [&#8230;]; \u00a1le dar\u00edan al mundo este espect\u00e1culo; los alemanes volver\u00edan a ser v\u00e1ndalos y ustedes ser\u00edan la <em>barbarie<\/em> decapitando a la civilizaci\u00f3n!\u00bb. Sin embargo, el poeta no fue el \u00fanico que encontr\u00f3 el proceso muy anacr\u00f3nico: las fortificaciones, pronto, parecieron haber perdido su prop\u00f3sito original para los parisinos acostumbrados a la paz y a la ciudad burguesa nacida de las obras de Haussmann. El periodista Francisque Sarcey escribi\u00f3: \u00abNunca hab\u00edamos pensado en esta larga hilera de terraplenes, cubiertos de hierba fresca, m\u00e1s que como un lugar de paseo, destinado a alegrar la visita de la ciudad\u00bb. Dise\u00f1ado en una \u00e9poca en la que el alcance de los ca\u00f1ones no superaba los 3000 metros y en la que el ferrocarril estaba en pa\u00f1ales, \u00bfqu\u00e9 protecci\u00f3n pod\u00eda ofrecer, realmente, contra las m\u00e1quinas Krupp, enviadas en masa al frente y capaces de disparar sus proyectiles hasta 8 kil\u00f3metros? Eran los mismos ca\u00f1ones que los parisinos hab\u00edan podido ver tres a\u00f1os antes, en el apacible marco de la Exposici\u00f3n Universal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parisinos en guerra<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tan pronto como se produjeron las primeras derrotas, en agosto de 1870, se previ\u00f3 un asedio a gran escala. Se pusieron en marcha amplios preparativos: se remodelaron los bastiones; se tapiaron algunas puertas y se blindaron otras, al mismo tiempo que se cerraban los canales y los puntos de acceso al r\u00edo. Familias y amigos acuden en masa a las fortificaciones para observar las obras de defensa y la instalaci\u00f3n de ca\u00f1ones y puentes levadizos. El Bois de Boulogne y el Bois de Vincennes fueron parcialmente arrasados y las casas de los suburbios cercanos terminaron destruidas: desde los bastiones, los parisinos ve\u00edan c\u00f3mo sus paisajes familiares eran sustituidos por tierras de nadie. Tambi\u00e9n, se construyeron obras avanzadas en Montretout, Gennevilliers y Ch\u00e2tillon, para hacer retroceder la l\u00ednea del frente e impedir que los sitiadores se aprovecharan de la topograf\u00eda, pero estas obras se descuidaron, lo que fue muy perjudicial para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El Bois de Boulogne y el Bois de Vincennes fueron parcialmente arrasados y las casas de los suburbios cercanos terminaron destruidas: desde los bastiones, los parisinos ve\u00edan c\u00f3mo sus paisajes familiares eran sustituidos por tierras de nadie. <\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Trochu, gobernador militar de Par\u00eds, se dedic\u00f3 a reconstituir las fuerzas armadas: laboriosamente, con retazos, logr\u00f3 concentrar, en Par\u00eds, a casi 500000 hombres. En primer lugar, estaban los restos del ej\u00e9rcito de l\u00ednea, de 50 a 80000 soldados, seguros y adiestrados, a los que se a\u00f1adieron numerosos cuerpos sublevados espont\u00e1neamente. Luego, estaba la guardia m\u00f3vil, 115000 \u00ab<em>moblots<\/em>\u00bb de los departamentos o de Par\u00eds. Era el resultado de un intento incompleto de reformar el servicio militar tres a\u00f1os antes y era muy desigual en cuanto a formaci\u00f3n, disciplina y equipamiento. Por \u00faltimo, estaba la Guardia Nacional sedentaria, reclutada por distrito y que, para la izquierda, encarnaba el ideal de la naci\u00f3n en armas. Muy polarizada pol\u00edticamente, eligiendo a sus propios oficiales y oscilando entre la pusilanimidad y el compromiso escandaloso, esta \u00abmultitud en armas\u00bb contaba con 350000 hombres. Para una gran parte de la poblaci\u00f3n parisina, la paga de 1.5 francos diarios era el \u00fanico recurso financiero disponible durante el asedio. Por lo tanto, casi todos los parisinos estaban alistados en el ej\u00e9rcito, por no hablar de las mujeres que trabajaban como chicas de cantina o que confeccionaban uniformes y que eran, en gran medida, invisibles en las fuentes. El 13 de septiembre, se organiz\u00f3 una gran revista en los bulevares para tranquilizar a la poblaci\u00f3n. Las cifras impresionaron a todos los testigos, algunos de los cuales se mostraron entusiastas: \u00abtrescientas mil bayonetas temblando; trescientos mil corazones decididos\u00bb. Como escribi\u00f3 St\u00e9phane Rials: \u00ab\u00bf\u00c9sta es la guerra para la que nos estamos preparando? \u00bfO estamos ensayando una gran obra de teatro de disfraces con un mont\u00f3n de extras?\u00bb. Trochu sab\u00eda que alinear fuerzas no hac\u00eda a un ej\u00e9rcito. De hecho, parece que nunca crey\u00f3 realmente en la victoria, con la idea de que, sobre todo, una fuerte resistencia pod\u00eda ser una \u00fatil palanca diplom\u00e1tica. Este ej\u00e9rcito de Par\u00eds formaba un conjunto, m\u00e1s bien, carnavalesco, una tropa tan abigarrada y adocenada como que la emergencia hab\u00eda dejado poco tiempo para la fabricaci\u00f3n de uniformes: exist\u00eda una gran variedad de cortes y colores entre los batallones, mientras que algunos llevaban el viejo <em>shako<\/em> de la guardia imperial y otros el kepi. S\u00f3lo quedaban 200000 fusiles <em>chassepot<\/em>, que hab\u00edan sido el orgullo del ej\u00e9rcito franc\u00e9s; el resto eran los llamados fusiles <em>snuffbox<\/em>, que eran el reciclaje de antiguas armas de avancarga.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Este ej\u00e9rcito de Par\u00eds formaba un conjunto, m\u00e1s bien, carnavalesco, una tropa tan abigarrada y adocenada como que la emergencia hab\u00eda dejado poco tiempo para la fabricaci\u00f3n de uniformes.<\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Sylvain Venayre hablaba, recientemente, de las \u00ablejanas guerras de paz\u00bb en la Europa del siglo XIX, atrapada entre las guerras napole\u00f3nicas y la Primera Guerra Mundial. Incluso el servicio militar, por el n\u00famero de exenciones y reemplazos que permit\u00eda, distaba mucho de ser una realidad com\u00fan entre todos los ciudadanos. Los habitantes de la capital no siempre estaban bien informados sobre cuestiones militares. Por ejemplo, L\u00e9on Lesc\u0153ur, funcionario del Departamento de Educaci\u00f3n, se asombraba al ver las municiones utilizadas por la artiller\u00eda moderna: \u00abDe trescientas a cuatrocientas piezas de artiller\u00eda y enormes balas de ca\u00f1\u00f3n, que no son como las que sol\u00edamos ver en los arsenales, redondas y apiladas. Son montones de hierro fundido con agujeros en la parte puntiaguda y, m\u00e1s o menos, de la forma y tama\u00f1o de una botella\u00bb. Para estas parisinas y parisinos, el sonido del ca\u00f1\u00f3n era, a menudo, la primera experiencia de la guerra. En este frente un tanto dom\u00e9stico, el conflicto era, en \u00faltima instancia, asunto de todos y los civiles se implicaban f\u00e1cilmente en los asuntos marciales. Por ejemplo, Ferdinand Fouqu\u00e9, vulcan\u00f3logo, era miembro de un \u00abComit\u00e9 Cient\u00edfico de Defensa\u00bb organizado en el distrito 14, que examinaba las propuestas de nuevas armas y las transmit\u00eda a las instancias superiores. El conflicto trajo consigo un sinf\u00edn de entusiastas e inventores exc\u00e9ntricos, que aparec\u00edan tanto en la prensa como en la correspondencia. Eug\u00e8ne Disderi, conocido, en esa \u00e9poca, por ser el primero en patentar la fotograf\u00eda postal y, durante el asedio, inventor de un chaleco antibalas que apenas resultaba eficaz, ha ca\u00eddo un poco en el olvido&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Los quince d\u00edas transcurridos entre la derrota de Sed\u00e1n y la llegada de los alemanes fueron un tiempo de vacilaci\u00f3n para muchos parisinos: \u00bfdeb\u00edan irse o quedarse? Hicieron sus c\u00e1lculos y enviaban a sus mujeres e hijos a provincias cuando pod\u00edan. Otros los siguieron y fueron apodados \u00abinconformistas\u00bb: su comportamiento era objeto de escrutinio en esta \u00e9poca de guerra, en la que la gente estaba a la caza de quienes pudieran estar ocultos y se apresuraban a sopesar el compromiso de su vecino. Alrededor de 100000 personas abandonaron la capital y se expulsaba a todo aquel que no tuviera medios de subsistencia, as\u00ed como a cualquier persona procedente de una naci\u00f3n enemiga. En Par\u00eds, viv\u00edan 70000 badenes, b\u00e1varos y renanos, a menudo, obreros, empleados dom\u00e9sticos y barrenderos. Al mismo tiempo, m\u00e1s de 200000 habitantes de los suburbios se refugiaron all\u00ed en una ca\u00f3tica persecuci\u00f3n. Al final, 2200000 personas se encontraron atrapadas en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Para estas parisinas y parisinos, el sonido del ca\u00f1\u00f3n era, a menudo, la primera experiencia de la guerra.<\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En el otro lado, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n establece su bloqueo: 122000 soldados de infanter\u00eda; 24000 de caballer\u00eda; varios centenares de ca\u00f1ones que se extienden a lo largo de una l\u00ednea de 80 km alrededor de Par\u00eds. A partir del 19 de septiembre, la inversi\u00f3n fue completa y el aislamiento se consum\u00f3. El \u00faltimo cable telegr\u00e1fico fue cortado el 27 de septiembre. La defensa fue lenta, ya que Trochu pec\u00f3 de prudente, lo que se le reprochar\u00eda durante mucho tiempo. Los primeros enfrentamientos no lograron desbaratar la inversi\u00f3n prusiana debido a la falta de convicci\u00f3n y a la derrota de tropas mal entrenadas. En particular, las alturas de Ch\u00e2tillon se dejaron en manos del enemigo, que pudo instalar, tranquilamente, sus bater\u00edas ah\u00ed. En los meses siguientes, s\u00f3lo se produjeron algunas t\u00edmidas incursiones, que Trochu denomin\u00f3, modestamente, \u00abreconocimiento ofensivo\u00bb: el 30 de septiembre, en Chevilly, el 13 de octubre, en Bagneux y Clamart, el 21 de octubre, en Malmaison, y el 28 de octubre, en Le Bourget. El gobernador militar de Par\u00eds se neg\u00f3 a lanzar un ataque general. As\u00ed lo reconoci\u00f3 tras el asedio: estaba preparando y esperando el asalto alem\u00e1n, que nunca lleg\u00f3. Los alemanes no tardaron en darse cuenta de que no ten\u00eda sentido arriesgarse a un ataque a gran escala contra una plaza tan fuerte, s\u00f3lo para enfrentarse a las dificultades de la guerra urbana. Como predijo Victor Hugo: \u00abTomar\u00e1n la fortaleza; encontrar\u00e1n las murallas y tomar\u00e1n las murallas; encontrar\u00e1n la barricada y tomar\u00e1n la barricada; quiz\u00e1s, entonces, \u00bfqui\u00e9n sabe lo que podr\u00eda aconsejar el patriotismo angustiado? Encontrar\u00e1n la alcantarilla minada volando calles enteras\u00bb. Los alemanes se contentaron con consolidar gradualmente su bloqueo, lo que reforz\u00f3 sus tropas a medida que disminu\u00edan los combates en el resto del pa\u00eds. As\u00ed, tras el 31 de octubre y la rendici\u00f3n de Metz, las fuerzas sitiadoras se reforzaron con 200000 hombres. S\u00f3lo les quedaba tomar la ciudad por hambre y desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica gran ofensiva tuvo lugar entre noviembre y diciembre: 60000 hombres se dirigieron al Este para intentar el tan esperado avance y, quiz\u00e1s, unir fuerzas con los ej\u00e9rcitos levantados en las provincias. No obstante, las dificultades de comunicaci\u00f3n impidieron la coordinaci\u00f3n con ellos, mientras que el fr\u00edo intenso y la presi\u00f3n enemiga dificultaban mucho mantener las posiciones obtenidas en la Marne, en Champigny y Villiers. El 3 de diciembre, se volvi\u00f3 a cruzar el r\u00edo en direcci\u00f3n contraria. Todas las salidas parec\u00edan, ahora, en vano, mientras que los fracasos en el resto del pa\u00eds enterraban, tambi\u00e9n, toda esperanza en este frente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los alemanes se contentaron con consolidar gradualmente su bloqueo, lo que reforz\u00f3 sus tropas a medida que disminu\u00edan los combates en el resto del pa\u00eds. <\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hacia la Comuna: el asedio, una etapa social por observar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la capital resisti\u00f3 casi dos meses m\u00e1s, en condiciones que empeoraban claramente. En primer lugar, el aislamiento pesaba sobre la moral de los habitantes, desconectados del mundo. Como escribi\u00f3 el m\u00e9dico Victor Desplats, a mediados de diciembre, en una de sus cartas sin respuesta: \u00abEsta constante privaci\u00f3n de informaci\u00f3n es una verdadera tortura [&#8230;] tan importante como el hecho de que est\u00e1bamos m\u00e1s acostumbrados a comunicarnos tan f\u00e1cil y libremente. Hace unos meses, estuvieras donde estuvieras, en unos minutos, si necesitaba saber de ti, pod\u00eda satisfacerme por una m\u00f3dica suma\u00bb. No obstante, los famosos globos y palomas mensajeras se utilizaron para transportar cientos de miles de cartas y despachos a trav\u00e9s de las l\u00edneas prusianas. El hambre tambi\u00e9n iba en aumento. Los preparativos para el asedio hab\u00edan dado lugar a un gran suministro de provisiones r\u00edo arriba: 447000 quintales de harina, 100000 quintales de trigo y, lo que era m\u00e1s espectacular, 24000 bueyes, 150000 ovejas y 6000 cerdos, que, ahora, poblaban el Bois de Boulogne y los Jardines de Luxemburgo. No obstante, las reservas de alimentos no eran inagotables. A partir de octubre, se grava el precio del pan y de la carne y se racionan las carnicer\u00edas. El pan, que ya no era m\u00e1s que un agregado de harina negra y salvado, no se raciona hasta el final, el 19 de enero de 1871. Las certezas liberales del gobierno, su temor a asustar a las clases propietarias y los efectos, a veces, nocivos de la requisa limitaron, en gran medida, la intervenci\u00f3n del Estado en el comercio de alimentos.&nbsp; Como consecuencia, los precios se dispararon: huevos, tocino, mantequilla, leche y verduras quedaron fuera del alcance de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, cuya subsistencia se reduc\u00eda, a menudo, a la paga de la Guardia Nacional. Sustitutos como la grasa animal o la carne de caballo se convirtieron en la norma. Tambi\u00e9n, se ha escrito mucho sobre las travesuras culinarias de los asediados: perros, gatos, ratas e, incluso, animales ex\u00f3ticos. Aunque estos animales fueron, sin duda, consumidos durante el asedio, son, ante todo, un espejo deformante sostenido por una narrativa burguesa y convencional, una historia \u00abanecd\u00f3tica\u00bb del asedio, de la que el diario de <em>Goncourt<\/em>, por ejemplo, fue uno de los relevos. Es cierto que estos manjares, sobre todo, los m\u00e1s ins\u00f3litos, eran inasequibles para la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, que ten\u00eda que conformarse con lo que pod\u00eda conseguir y con las cartillas de racionamiento. Estas \u00faltimas eran el resultado de los esfuerzos realizados, principalmente, por los ayuntamientos de los distritos. Fruto de un proceso de descentralizaci\u00f3n ya desarrollado por Haussmann, fueron los principales actores sociales durante el asedio organizando la Guardia Nacional y su material, requisando viviendas vac\u00edas para los refugiados o distribuyendo alimentos en carnicer\u00edas o comedores municipales financiados por suscripci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ayuntamientos de los distritos desempe\u00f1aron un papel fundamental a la hora de limitar el impacto social del bloqueo. Al final del asedio, casi 500000 parisinos, es decir, \u00bc de los sitiados, ped\u00edan ayuda. Muchos de ellos eran mujeres, que no hab\u00edan podido encontrar refugio fuera de la capital antes del asedio. Asistentes en primera fila para la cuesti\u00f3n del abastecimiento de alimentos, hay que imaginar las largas horas que pasaban esperando a la puerta de las carnicer\u00edas, en el fr\u00edo y la oscuridad, o cuidando a los ni\u00f1os enfermos, gravemente afectados por la escasez de leche y las dolencias estacionales agravadas por la situaci\u00f3n (tifus, viruela, infecciones pulmonares). La mortalidad infantil era elevada. El 13 de enero de 1871, murieron Nicolas, de 2 meses y medio, Marguerite, de 3 a\u00f1os, Pierrette, de 11 meses, Louis, de 1 a\u00f1o, Paul, de 11 meses, Henri, Baptiste y Jean. Durante todo el asedio, Par\u00eds registr\u00f3 el triple de muertes que el a\u00f1o anterior, con un pico de casi 4500 muertos en la semana del 16 al 22 de enero de 1871. Sin embargo, esta dimensi\u00f3n social del acontecimiento sigue escap\u00e1ndosenos, en gran medida, debido a la monopolizaci\u00f3n de la palabra escrita por parte de los hombres de la peque\u00f1a y alta burgues\u00eda, cuyos prejuicios son numerosos e innegables (miedo a los disturbios; juicio sobre el comportamiento diet\u00e9tico; desprecio de la asistencia; silencio). Para hacer una historia de las clases populares, todav\u00eda tenemos que recurrir a relatos que, muchas veces, se escribieron <em>a posteriori<\/em>, sobre todo, en el marco de una mirada retrospectiva sobre la Comuna, como los <em>Souvenirs d&#8217;une morte vivante<\/em> de Victorine Brocher, publicados en 1909.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Asistentes en primera fila para la cuesti\u00f3n del abastecimiento de alimentos, hay que imaginar las largas horas que pasaban esperando a la puerta de las carnicer\u00edas, en el fr\u00edo y la oscuridad, o cuidando a los ni\u00f1os enfermos, gravemente afectados por la escasez de leche y las dolencias estacionales agravadas por la situaci\u00f3n.<\/p><cite>THIBAULT MONTBAZET<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que esta dimensi\u00f3n social fue, a veces, asumida por el discurso pol\u00edtico, en un contexto de creciente competencia entre poderes superpuestos. El fin del Imperio hab\u00eda abierto posibilidades y permiti\u00f3 el regreso de los exiliados y la liberaci\u00f3n de los revolucionarios. El gobierno republicano del 4 de septiembre fue, en conjunto, moderado, aunque figuras como Gambetta y Rochefort tiraron de \u00e9l hacia la izquierda. Como hemos visto, los alcaldes de distrito son otro poder que se debe tener en cuenta, reforzado por las elecciones de noviembre de 1870: en algunos distritos, van m\u00e1s lejos que el gobierno en medidas tanto sociales como pol\u00edticas (laicizaci\u00f3n de las escuelas, creaci\u00f3n de cooperativas, etc\u00e9tera). Por \u00faltimo, los comit\u00e9s de vigilancia formados en cada distrito por blanquistas y miembros de la Internacional (Varlin, Longuet, Flourens, entre otros) mantuvieron un clima de insurrecci\u00f3n durante todo el asedio. Ya el 15 de septiembre, un \u00abcartel rojo\u00bb coreaba su programa, que combinaba la reforma pol\u00edtica y social con un patriotismo a ultranza que hac\u00eda referencia expl\u00edcita a 1792: expropiaci\u00f3n de mercanc\u00edas, distribuci\u00f3n de armas, sublevaci\u00f3n masiva y, por supuesto, formaci\u00f3n de una Comuna. Durante un tiempo, se contentaron con cooperar con las autoridades existentes, a veces, fusion\u00e1ndose con los ayuntamientos de algunos de los distritos m\u00e1s izquierdistas, pero su agitaci\u00f3n se hizo m\u00e1s fuerte con el paso de los meses. Aunque sus primeras tentativas no obtuvieron mucho apoyo, la jornada revolucionaria del 31 de octubre, en la que entraron por la fuerza al H\u00f4tel-de-Ville, estuvo a punto de derrocar al gobierno. En enero, un segundo \u00abcartel rojo\u00bb llama a la \u00abrequisa general\u00bb y al \u00abataque masivo\u00bb, en un momento en el que Par\u00eds est\u00e1 al l\u00edmite de sus fuerzas: sometida a un bombardeo sistem\u00e1tico de su orilla izquierda y desabastecida, la presi\u00f3n revolucionaria se acent\u00faa. Trochu concedi\u00f3 una \u00faltima salida, el d\u00eda 19, para satisfacer ambas demandas y mantener ocupados a los cada vez m\u00e1s inquietos <em>Gardes nationaux<\/em>. Fue un terrible fiasco y los franceses perdieron 4000 hombres en un solo d\u00eda. Una \u00faltima manifestaci\u00f3n, el 22 de enero, estuvo marcada, por primera vez, por una fuerte represi\u00f3n: ambos bandos se endurecieron. Poco a poco, se prepara el escenario para el drama de la Comuna.<\/p>\n\n\n\n<p>La capitulaci\u00f3n era ya inevitable: tras las conversaciones entre Jules Favre y Bismarck en Versalles, el 28 de enero, entr\u00f3 en vigor un armisticio de 21 d\u00edas. Durante este periodo, el gobierno deb\u00eda organizar elecciones generales para legitimar un r\u00e9gimen con el que se firmar\u00eda la paz. Los fuertes avanzados fueron ocupados como garant\u00eda y Par\u00eds pudo, por fin, ser abastecida. El 4 de febrero, entran, a la capital, los primeros trenes de alimentos. Un calvario de 133 d\u00edas llega a su fin y, mientras la guerra franco-prusiana avanza hacia su resoluci\u00f3n, Par\u00eds se encamina hacia <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/03\/19\/la-comuna-de-paris-1871-acontecimiento-local-acontecimiento-global\/\">un segundo asedio y una guerra civil<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estrategias | Episodio 7<\/p>\n<p>Par\u00eds, 19 de septiembre de 1870. 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