{"id":21425,"date":"2023-08-17T08:30:00","date_gmt":"2023-08-17T07:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=21425"},"modified":"2023-08-19T17:24:21","modified_gmt":"2023-08-19T16:24:21","slug":"los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/","title":{"rendered":"Los mamelucos de Austerlitz: una historia global del Gran Ej\u00e9rcito"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tras <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/07\/la-guerra-sin-fin-de-maquiavelo-una-conversacion-con-jean-louis-fournel-y-jean-claude-zancarini\/\">el pensamiento estrat\u00e9gico de Maquiavelo<\/a>, el an\u00e1lisis de <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/10\/de-marignano-a-pavia-luchar-durante-las-guerras-italianas-una-conversacion-con-didier-le-fur\/\">la ruptura polemol\u00f3gica de las Guerras de Italia<\/a>, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/13\/hacer-la-guerra-en-el-mundo-griego-antiguo-una-conversacion-con-francois-lefevre\/\">las pr\u00e1cticas b\u00e9licas en el mundo griego<\/a>, y <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/15\/la-era-estrategica-de-la-guerra-del-golfo\/\">la era estrat\u00e9gica de la Guerra del Golfo<\/a>, este nuevo episodio de nuestra serie de verano <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/estrategias\/\">\u00abEstrategias: de Cannas a Bajmut\u00bb<\/a> repasa una de las batallas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de la historia europea. Centr\u00e1ndose en el singular papel desempe\u00f1ado por los mamelucos y su funci\u00f3n dentro del sistema pol\u00edtico y militar de Napole\u00f3n, Alexander Mikaberidze ofrece un nuevo relato del 2 de diciembre de 1805.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/estrategias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Para consultar otros episodios de la serie, es por aqu\u00ed.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">A \u00faltima hora de la ma\u00f1ana de un fr\u00edo d\u00eda de diciembre, cuando desaparece la bruma que cubre la vasta llanura al este de la ciudad morava de Brunn, el sol brilla sobre las colinas cubiertas de nieve en las que pululan hombres y caballos. Es un momento de importancia hist\u00f3rica. En los \u00faltimos a\u00f1os, las naciones de Europa han contemplado con asombro y horror el fen\u00f3meno que representa la Francia revolucionaria. Todos sus esfuerzos para hacer frente a la amenaza hab\u00edan fracasado, con dos coaliciones antifrancesas ya derrotadas; Rusia y Austria se hab\u00edan retirado de la contienda en 1801, y los inflexibles brit\u00e1nicos se sintieron obligados a firmar la paz con Napole\u00f3n al a\u00f1o siguiente. Sin embargo, tras tres a\u00f1os de implacable expansi\u00f3n francesa, rusos, prusianos, austriacos y suecos se unieron a los brit\u00e1nicos en un nuevo intento de contener a Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra de la Tercera Coalici\u00f3n tuvo un comienzo desastroso para los Aliados. En octubre de 1805, Napole\u00f3n derrot\u00f3 y destruy\u00f3 al ej\u00e9rcito austriaco en Ulm y captur\u00f3 la capital austriaca un mes despu\u00e9s. A finales de noviembre, sin embargo, los Aliados se sent\u00edan un poco m\u00e1s confiados, ya que las noticias empezaban a pintar un cuadro positivo de una situaci\u00f3n estrat\u00e9gica que de repente parec\u00eda estar a su favor. A pesar de sus victorias iniciales, Napole\u00f3n no estaba en condiciones de llevar la guerra a una r\u00e1pida conclusi\u00f3n, ya que su ej\u00e9rcito se debilitaba gradualmente, disperso en vastas zonas y cansado por las arduas marchas desde la costa atl\u00e1ntica hasta el coraz\u00f3n de Moravia; el consumo estrat\u00e9gico y las batallas contra austriacos y rusos redujeron considerablemente sus efectivos, que ahora representaban s\u00f3lo un tercio de la fuerza inicial del ej\u00e9rcito. Las noticias procedentes de los otros frentes tambi\u00e9n eran desalentadoras. La flota franco-espa\u00f1ola hab\u00eda sufrido una desastrosa derrota en Trafalgar en octubre; una fuerza expedicionaria anglo-ruso-sueca se dirig\u00eda a Hannover y amenazaba con invadir los territorios controlados por Francia; una expedici\u00f3n conjunta anglo-rusa estaba haciendo preparativos para invadir el sur de Italia; el principal ej\u00e9rcito austriaco al mando del archiduque Carlos se dirig\u00eda desde Italia a Austria, donde, con el apoyo de refuerzos rusos, esperaba enfrentarse a Napole\u00f3n en una batalla decisiva. Adem\u00e1s, el zar Alejandro consigui\u00f3 convencer a Prusia para que apoyara la coalici\u00f3n si Napole\u00f3n no aceptaba la mediaci\u00f3n prusiana, lo que parec\u00eda seguro dadas las importantes concesiones que los Aliados esperaban que hicieran los franceses. A finales de diciembre, los Aliados consiguieron reunir a decenas de miles de soldados prusianos para su causa y pudieron as\u00ed concentrar fuerzas muy superiores para atacar al debilitado Gran Ej\u00e9rcito. Los negros nubarrones que se vislumbraban en el horizonte preocupaban a Napole\u00f3n y a sus oficiales. En diez a\u00f1os de lucha, recordaba un general franc\u00e9s, \u00abmuchos oficiales que hab\u00edan arriesgado su vida en tantos campos de batalla en diez a\u00f1os de guerra hicieron testamento, algo que hasta entonces no se les hab\u00eda ocurrido hacer. Yo fui, como muchos otros, v\u00edctima de ese desasosiego, que s\u00f3lo all\u00ed experiment\u00e9, y me lo explico por la premonici\u00f3n de la muerte de tantos valientes, por la de la terrible herida que Austerlitz me ten\u00eda reservada\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-1-21425' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires du g\u00e9n\u00e9ral baron Thi\u00e9bault&lt;\/em&gt; (5 vols, Par\u00eds: Plon, 1893\u20131895), iii, 439.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido com\u00fan deber\u00eda haber animado a los miembros de la coalici\u00f3n a retrasar sus operaciones hasta que todas sus fuerzas hubieran entrado en acci\u00f3n. Pero el sentido com\u00fan no es tan com\u00fan, mientras el zar Alejandro y Francisco, el emperador de Austria, haciendo caso omiso de los acertados consejos de aplazar el ataque, se sent\u00edan seguros del \u00e9xito y aspiraban a los laureles de la victoria. Eso se debi\u00f3 en parte a la temeridad, inexperiencia y exceso de confianza de los l\u00edderes de la coalici\u00f3n, y en parte al deslumbrante talento de Napole\u00f3n. Con el peso de Europa a punto de caer sobre \u00e9l, el emperador franc\u00e9s calcul\u00f3 sus opciones, inspir\u00f3 una falsa confianza a los aliados mediante insinuaciones diplom\u00e1ticas y adelant\u00f3 ostentosamente los preparativos para una retirada. Mientras tanto, observaba atentamente los movimientos del enemigo y se preparaba para la batalla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Con el peso de Europa a punto de caer sobre \u00e9l, el emperador franc\u00e9s calcul\u00f3 sus opciones, inspir\u00f3 una falsa confianza a los aliados mediante insinuaciones diplom\u00e1ticas y adelant\u00f3 ostentosamente los preparativos para una retirada. Mientras tanto, observaba atentamente los movimientos del enemigo y se preparaba para la batalla.<\/p><cite>ALEXANDER MIKABERIDZE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>A finales de noviembre, los Aliados abandonaron sus campamentos base y marcharon hacia Brunn, donde pretend\u00edan romper el flanco derecho de Napole\u00f3n, cortar sus l\u00edneas de comunicaci\u00f3n y luego empujarlo hacia las monta\u00f1as de Bohemia, donde lo aniquilar\u00edan. Pero calcularon mal, porque mientras los Aliados vacilaban en Olmutz, Napole\u00f3n pas\u00f3 d\u00edas reconociendo la regi\u00f3n cercana a Brunn, centrando gradualmente su atenci\u00f3n en las alturas de Pratzen que dominaban la ciudad. Anticip\u00e1ndose a la ofensiva aliada, decidi\u00f3 permitir que los Aliados ocuparan esta posici\u00f3n para animarlos a atacar su ala derecha. Explic\u00f3 a sus generales: \u00abSi quisiera impedir el paso al enemigo, me colocar\u00eda aqu\u00ed, pero s\u00f3lo tendr\u00eda una batalla ordinaria. Si, por el contrario, fortalezco mi derecha, repleg\u00e1ndola hacia Brunn, y los rusos abandonan estas alturas, aunque sean 300 mil hombres, los tomamos con las manos en la masa y los dejamos sin recursos\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-2-21425' title='Relation Officielle de la Bataille d\u2019Austerlitz, 28 de marzo de 1806, en &lt;em&gt;Correspondance de Napoleon&lt;\/em&gt;, XII 233; Pierre Blanchard, &lt;em&gt;Histoire des batailles, si\u00e8ges et combats des Fran\u00e7ais, depuis 1792 jusqu\u2019en 1815&lt;\/em&gt; (Par\u00eds: Blanchard, 1818), 309.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Supuso que, al girar su flanco, los Aliados mover\u00edan la mayor\u00eda de sus fuerzas hacia el sur y debilitar\u00edan su centro y flanco derecho para reforzar su empuje principal. Para alentar eso, Napole\u00f3n mantuvo su flanco derecho aparentemente d\u00e9bil, confiando en que el III Cuerpo de Davout, el \u00abMariscal de Hierro\u00bb, debilitado y cansado tras una larga marcha desde Viena, a\u00fan cumplir\u00eda su misi\u00f3n. Las principales fuerzas francesas en el centro estar\u00edan ocultas en la niebla de la primera hora de la ma\u00f1ana, que era de esperar en esa \u00e9poca del a\u00f1o, donde estar\u00edan listas para romper el debilitado centro aliado con un asalto decisivo a las alturas de Pratzen.<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 de diciembre de 1805, de pie en la colina de Santon, cerca de Brunn, Napole\u00f3n vio c\u00f3mo se desarrollaba una batalla mortal en el paisaje nevado de Moravia: el destello de las armas, el azul, blanco y verde de los combatientes, el humo blanco de los ca\u00f1ones extendi\u00e9ndose por el cielo azul o permaneciendo como vapor bajo los \u00e1rboles, las crepitantes llamas surgiendo de los pueblos en llamas. A primera hora de la ma\u00f1ana hab\u00eda estallado una encarnizada batalla en el extremo derecho de la posici\u00f3n francesa atacada por la columna austro-rusa. El mariscal de hierro y sus hombres resistieron durante las primeras horas del d\u00eda, ganando un tiempo precioso para el resto del ej\u00e9rcito. A las ocho de la ma\u00f1ana, el ca\u00f1oneo se intensific\u00f3 y la niebla se disip\u00f3, dejando entrever que el ala izquierda austro-rusa part\u00eda de las alturas de Pratzen e iniciaba su movimiento decisivo para doblar el flanco derecho del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, tal y como Napole\u00f3n hab\u00eda planeado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>A las ocho de la ma\u00f1ana, el ca\u00f1oneo se intensific\u00f3 y la niebla se disip\u00f3, dejando entrever que el ala izquierda austro-rusa part\u00eda de las alturas de Pratzen e iniciaba su movimiento decisivo para doblar el flanco derecho del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, tal y como Napole\u00f3n hab\u00eda planeado.<\/p><cite>ALEXANDER MIKABERIDZE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Fue un error fatal, porque al abandonar la clave de su posici\u00f3n, los Aliados expusieron su centro a un contraataque devastador de los veteranos franceses. En el momento cr\u00edtico, hacia las 9 de la ma\u00f1ana, cuando la espesa niebla se disipaba y el sol de Austerlitz brillaba sobre el campo de batalla, Napole\u00f3n orden\u00f3 un contraataque con las dos divisiones del mariscal Soult, tratando de dividir en dos al ej\u00e9rcito aliado. La divisi\u00f3n m\u00e1s a la izquierda, al mando del general Dominique Vandamme, arroll\u00f3 a la columna austro-rusa contraria y se hizo r\u00e1pidamente con el control de su posici\u00f3n; la otra divisi\u00f3n, al mando del general Louis-Vincent-Joseph St Hilaire, tuvo que soportar un violento tiroteo de dos horas que puso en acci\u00f3n a cada uno de sus batallones. El emperador envi\u00f3 refuerzos para apoyar a los hombres de Soult, pero los Aliados enviaron fuerzas adicionales, incluida la Guardia Imperial Rusa, para llenar el hueco en el centro de las l\u00edneas y hacer retroceder al cuerpo franc\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de las 11 de la ma\u00f1ana, cuando Vandamme redistribuy\u00f3 su divisi\u00f3n en respuesta a una orden de Napole\u00f3n, escuadrones de caballer\u00eda de la Guardia Imperial Rusa atacaron a los franceses con una eficacia devastadora. Los regimientos franceses de la 4\u00aa L\u00ednea y la 24\u00aa Ligera hicieron todo lo posible para hacer frente a la masa de caballer\u00eda rusa que se abalanzaba, pero dos batallones de la 4\u00aa L\u00ednea fueron arrollados; un abanderado de la 4\u00aa L\u00ednea muri\u00f3 y el \u00c1guila fue llevada en triunfo por un soldado ruso. Seg\u00fan un testigo presencial, los supervivientes huyeron tan r\u00e1pidamente que \u00abcasi pasaron por encima de nosotros y de Napole\u00f3n; nuestros esfuerzos por detenerlo fueron in\u00fatiles; los desafortunados hombres estaban angustiados, no escuchaban nada; s\u00f3lo respond\u00edan a nuestros reproches por abandonar el campo de batalla y a su emperador con el grito de \u00a1Viva el Emperador! que gritaban mec\u00e1nicamente mientras hu\u00edan a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pido\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-3-21425' title='Philippe-Paul comte de S\u00e9gur, &lt;em&gt;Histoire et m\u00e9moires&lt;\/em&gt; (Par\u00eds : F. Didot, 1873), III, 469.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Al ver que sus hombres se retiraban ante la caballer\u00eda enemiga, Napole\u00f3n se volvi\u00f3 hacia el mariscal Jean Baptiste Bessi\u00e8res y, con un gesto hacia esa zona crucial del campo de batalla, le orden\u00f3 que volviera a poner las cosas en orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Bessi\u00e8res orden\u00f3 primero a Fran\u00e7ois Louis de Morland, coronel de los cazadores a caballo de la Guadria Imperial, c\u00e9lebre por sus bigotes y por ser uno de los mejores jinetes del ej\u00e9rcito, que condujera a dos de sus escuadrones al rescate del 4\u00ba regimiento de l\u00ednea, muy maltratado por la caballer\u00eda y la infanter\u00eda rusas. Los cazadores vestidos de verde flanquearon a la infanter\u00eda francesa en apuros y se lanzaron como una ola contra la formidable guardia de infanter\u00eda rusa, erizada de bayonetas y fusiles. Sin embargo, tras un furioso cuerpo a cuerpo, fueron rechazados. Estaba claro que se necesitaba un cuerpo mayor para restablecer la situaci\u00f3n y contener el avance de la guardia rusa. Bessi\u00e8res recurri\u00f3 entonces al general Michel Ordener, conocido como \u00abgrandes botas\u00bb, coronel de los granaderos a caballo cuyos grandes penachos rojos ondeaban furiosamente mientras cargaban en aquella fr\u00eda ma\u00f1ana de diciembre. Pero la Guardia Imperial rusa devolvi\u00f3 el fuego y Napole\u00f3n, que ya hab\u00eda visto suficientes matanzas, pidi\u00f3 a uno de sus principales ayudantes, el general Rapp, que tomara dos nuevos escuadrones de cazadores y uno de mamelucos para apoyar el ataque.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Cheval_mamelouk-scaled.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1781\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Cheval_mamelouk-330x230.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Cheval_mamelouk-690x480.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Cheval_mamelouk-1340x932.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Cheval_mamelouk-125x87.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \"><em>Caballo mameluco<\/em>, \u00f3leo sobre lienzo de Carle Vernet (1758-1836).<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>En una colina nevada al suroeste de la aldea de Blasowitz, los mamelucos -vestidos con pantalones sueltos de estilo oriental, chalecos bordados en rojo, amarillo y verde y turbantes blancos- constitu\u00edan un espect\u00e1culo impresionante, y su sola presencia en Austerlitz subrayaba la r\u00e1pida internacionalizaci\u00f3n de las guerras desatadas por la Revoluci\u00f3n Francesa. Los mamelucos (la palabra significa \u00abpose\u00eddo\u00bb en \u00e1rabe) representaban una casta guerrera que hab\u00eda gobernado, o m\u00e1s bien mal gobernado, Egipto desde mediados del siglo XIII. Hab\u00edan conservado su poder incluso despu\u00e9s de la conquista otomana de Egipto en el siglo XVI y hab\u00edan alcanzado cierto grado de autonom\u00eda en el siglo XVIII, antes de que la invasi\u00f3n francesa quebrara su poder en 1798. Esa \u00e9lite guerrera ten\u00eda una forma particular de reponer sus filas: aunque tambi\u00e9n hab\u00eda muchos sudaneses, griegos, \u00e1rabes y rusos entre los mamelucos, tambi\u00e9n compraban j\u00f3venes nacidos de padres no musulmanes en regiones tan lejanas como Georgia, Circasia y Armenia. Una vez convertidos al islam, se les educaba y adiestraba en las artes de la equitaci\u00f3n y la guerra, antes de permitirles formar parte de la clase dirigente que gozaba de privilegios pol\u00edticos, militares y econ\u00f3micos en Egipto. El islam prohib\u00eda la esclavitud de los musulmanes y fomentaba la manumisi\u00f3n de los esclavos que se hab\u00edan vuelto musulmanes, lo que significaba que los hijos de los mamelucos no pod\u00edan seguir a sus padres en el poder y se convert\u00edan en ciudadanos ordinarios: sus filas, por tanto, se repon\u00edan continuamente con la importaci\u00f3n de nuevos esclavos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Ya en 1802, durante el gran desfile y revista en la inmensa plaza del Carrusel, los mamelucos hab\u00edan suscitado el entusiasmo de la muchedumbre parisina, cautivada \u00abpor la novedad del espect\u00e1culo que ofrec\u00edan su traje y su singular indumentaria\u00bb.<\/p><cite>ALEXANDER MIKABERIDZE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Napole\u00f3n, aficionado a la historia, conoc\u00eda bien a los mamelucos, a los que denunciaba como \u00abun pu\u00f1ado de esclavos comprados en Georgia y el C\u00e1ucaso\u00bb que llevaban mucho tiempo tiranizando al pueblo egipcio&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-4-21425' title='\u00abProclamation du 2 juillet 1798\u00bb,&lt;em&gt;Correspondance de Napol\u00e9on&lt;\/em&gt;, IV, pp. 269-270.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Pero tambi\u00e9n apreciaba su destreza a caballo y su ardor marcial. Tras la conquista inicial de Egipto en el verano de 1798, el ej\u00e9rcito franc\u00e9s empez\u00f3 a reclutar auxiliares nativos y, en dos a\u00f1os, contaba con varias compa\u00f1\u00edas de caballer\u00eda nativa: los mamelucos, los jen\u00edzaros sirios, la legi\u00f3n griega y la legi\u00f3n copta. En 1801, cuando el ej\u00e9rcito franc\u00e9s evacu\u00f3 Egipto, los auxiliares locales prefirieron exiliarse en Francia antes que sufrir las consecuencias de su colaboraci\u00f3n. A su llegada a Francia, los exiliados egipcios se instalaron en Marsella y un peque\u00f1o n\u00famero de ellos -alrededor de 150 hombres- fueron enrolados en el escuadr\u00f3n mameluco del primer c\u00f3nsul, que se hab\u00eda organizado en 1801-1802. La unidad fue r\u00e1pidamente elevada al rango de guardia consular y luego, despu\u00e9s de 1804, al de la famosa guardia imperial&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-5-21425' title='Jean Savant, &lt;em&gt;Les Mamelouks de Napol\u00e9on&lt;\/em&gt; (Par\u00eds: Calmann-Levy, 1949); Raoul y Jean Brunon, &lt;em&gt;Les Mamelouks d&amp;#8217;Egypte &lt;\/em&gt;(Marsella: Collection Raoul et Jean Brunon, 1963); y Jean-Joel Br\u00e9geon, \u00abLe Crepuscule des Mamelouks\u00bb, &lt;em&gt;en L&amp;#8217;Egypte fran\u00e7aise au jour le jour 1798-1801 &lt;\/em&gt;(Par\u00eds, 1991), pp. 342-369; Beatrice Kasbarian-Bricout, &lt;em&gt;L\u2019Odyssee Mamelouke \u00e0 l&amp;#8217;ombre des arm\u00e9es napol\u00e9oniennes &lt;\/em&gt;(Par\u00eds, 1988); Gabriel Guemard, &lt;em&gt;Aventuriers mameluks&lt;\/em&gt; d&amp;#8217;Egypte (Toulouse, 1928).'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil adivinar por qu\u00e9 Napole\u00f3n decidi\u00f3 traer a los mamelucos a Francia e incorporarlos a las unidades militares de \u00e9lite francesas. Representaban el ejemplo m\u00e1s visible y llamativo de la gloria imperial de Francia, y eran trofeos de conquista para exhibir en desfiles y otras festividades militares: ya en 1802, durante el gran desfile y revista en la inmensa plaza del Carrusel, los mamelucos hab\u00edan despertado el entusiasmo de la muchedumbre parisina, cautivada \u00abpor la novedad del espect\u00e1culo que ofrec\u00edan sus trajes y su singular indumentaria\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-6-21425' title='&lt;em&gt;Journal des D\u00e9bats&lt;\/em&gt;, 26 Messidor an X (14 de julio de 1802), citado e&lt;em&gt;n&lt;\/em&gt; Alphonse Aulard, &lt;em&gt;Paris sous le Consulat&lt;\/em&gt;, (Par\u00eds: L. Cerf: Noblet: Quantin, 1903-1909) III, p. 154.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Fue una deslumbrante demostraci\u00f3n del sue\u00f1o oriental. En muchos sentidos, la presencia de los mamelucos defini\u00f3 a Francia como entidad imperial incluso antes de la proclamaci\u00f3n del imperio. Aquella fr\u00eda ma\u00f1ana de diciembre de 1805, esos extranjeros tambi\u00e9n demostraron ser los guerreros m\u00e1s celosos de la causa imperial, dispuestos a enfrentarse a la Guardia Imperial rusa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignorando las descargas concentradas de ametralladoras rusas, los mamelucos partieron al galope y llegaron justo a tiempo para evitar el desastre, pues la caballer\u00eda rusa ya hab\u00eda flanqueado a la infanter\u00eda francesa y se afanaba en reducir a los fugitivos. Aunque la mayor\u00eda de los mamelucos apenas supiera franc\u00e9s y entendiera instintivamente lo que quer\u00eda decir, Rapp les grit\u00f3: \u00ab\u00a1Adelante, muchachos! Ya ven, tropas, nuestros hermanos, nuestros amigos est\u00e1n siendo pisoteados, vengu\u00e9moslos, venguemos nuestras banderas\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-7-21425' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires du g\u00e9n\u00e9ral Rapp,&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;aide-de-camp de Napol\u00e9on&lt;\/em&gt;, escrito por \u00e9l mismo y publicado por su familia (Par\u00eds, 1823), pp. 60-61.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>El enfrentamiento entre dos cuerpos de caballer\u00eda de \u00e9lite fue particularmente violento. R\u00e1pidamente, los combates se convirtieron en innumerables batallas cuerpo a cuerpo repartidas por la llanura, el valle poco profundo al sur de la aldea de Blasowitz. \u00abFue una aut\u00e9ntica carnicer\u00eda\u00bb, recuerda Rapp. Los jinetes estaban tan mezclados que la infanter\u00eda de ambos bandos no pod\u00eda arriesgarse a disparar por miedo a matar a sus propios hombres. Jean-Roch Coignet, de la Guardia Imperial, describi\u00f3 m\u00e1s tarde el poder devastador de los mamelucos: \u00abLos mamelucos eran unos jinetes maravillosos; hac\u00edan lo que quer\u00edan con sus caballos. Con sus sables curvos, pod\u00edan arrancar una cabeza de un solo golpe, y con sus afilados estribos pod\u00edan cortar la espalda de un soldado\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-8-21425' title='Jean-Roch Coignet, &lt;em&gt;Les cahiers du capitaine Coignet &lt;\/em&gt;(1799-1815), ed. Lor\u00e9dan Larchey (Par\u00eds, 1883), p. 473.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En el furioso cuerpo a cuerpo, los mamelucos, apoyados por los granaderos a caballo de la Guardia Imperial, se enfrentaron a los escuadrones de caballer\u00eda de la Guardia Rusa y abatieron a gran parte de la infanter\u00eda rusa. Animado por el \u00e9xito de su carga, Rapp hizo avanzar a sus hombres con la esperanza de capturar los ca\u00f1ones rusos cercanos. Pronto se dio cuenta de que su \u00edmpetu lo hab\u00eda llevado demasiado lejos, por delante de sus hombres. Esa decisi\u00f3n estuvo a punto de costarle la vida, ya que de repente se encontr\u00f3 en medio del contraataque de la caballer\u00eda rusa. Ya herido y sangrando, Rapp se dispon\u00eda a vender cara su vida, cuando fue salvado por un mameluco, Jean Chahin, de 29 a\u00f1os, cuya historia ilustra la de tantos otros mamelucos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Los jinetes estaban tan mezclados que la infanter\u00eda de ambos bandos no pod\u00eda arriesgarse a disparar por miedo a matar a sus propios hombres.&nbsp;<\/p><cite>ALEXANDER MIKABERIDZE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Nacido en una familia cristiana de Tiflis (Tibilisi, Georgia), hab\u00eda sido secuestrado de ni\u00f1o y vendido como esclavo antes de viajar a Egipto, donde entr\u00f3 en la casa de uno de los beys mamelucos. La invasi\u00f3n francesa de Egipto marc\u00f3 otro punto de inflexi\u00f3n en su vida. Tanto si desert\u00f3 como si fue capturado en combate, Chahin decidi\u00f3 ponerse del lado de los franceses, gan\u00e1ndose r\u00e1pidamente una reputaci\u00f3n de valent\u00eda temeraria y osad\u00eda. Durante la batalla de Heli\u00f3polis entre el Ej\u00e9rcito de Oriente franc\u00e9s y el ej\u00e9rcito otomano apoyado por los brit\u00e1nicos, Chahin luch\u00f3 tan ferozmente que fue herido 23 veces (!) y dado por muerto en el campo de batalla; sobrevivi\u00f3 s\u00f3lo gracias a la oportuna intervenci\u00f3n y cuidados de Dominique Larrey, el futuro cirujano en jefe de la Guardia Imperial y posteriormente del Gran Ej\u00e9rcito. A pesar de sus discapacidades f\u00edsicas, Chahin permaneci\u00f3 en el ej\u00e9rcito franc\u00e9s y lo sigui\u00f3 hasta Francia, donde esperaba labrarse un futuro mejor. S\u00f3lo cabe preguntarse c\u00f3mo debi\u00f3 de sentirse cuando, en junio de 1804, fue uno de los primeros condecorados con la Legi\u00f3n de Honor, comprometi\u00e9ndose a consagrarse \u00abal servicio del Imperio y a la preservaci\u00f3n de su integridad\u00bb, a defender \u00ablas leyes de la Rep\u00fablica\u00bb y a \u00abhacer cuanto est\u00e9 en [su] mano para mantener la Libertad y la Igualdad\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-9-21425' title='Texto \u00edntegro del juramento de Chahin: \u00abJuro, por mi honor, consagrarme al servicio del imperio, a la conservaci\u00f3n de su territorio en su integridad; a la defensa del emperador, de las leyes de la rep\u00fablica y de los bienes que han consagrado; a combatir, por todos los medios que la justicia, la raz\u00f3n y las leyes autoricen, toda empresa tendente [\u00a1sic! que tienda a] restablecer el r\u00e9gimen feudal, a reproducir los t\u00edtulos y cualidades que fueron su atributo; finalmente, contribuir con todo mi poder al mantenimiento de la Libertad y la Igualdad\u00bb. Expediente de Chahin en los Archivos Nacionales: LH\/467\/102.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Chahin carg\u00f3 contra la campi\u00f1a de Moravia. Al darse cuenta de que el general Rapp estaba en peligro inminente, se lanz\u00f3 al ataque y, haciendo ruido de sables a diestra y siniestra, se abri\u00f3 paso entre el enemigo para atrapar al general y ponerlo a salvo. Herido tres veces, Chahin volvi\u00f3 a la acci\u00f3n con tal violencia y determinaci\u00f3n que consigui\u00f3 capturar un ca\u00f1\u00f3n ruso&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-10-21425' title='Sobre la vida y la carrera de Jean Chahin, Alexander Mikaberidze, \u10d0\u10db\u10d1\u10d0\u10d5\u10d8 \u10d4\u10e0\u10d7\u10d8 \u10db\u10d0\u10db\u10da\u10e3\u10e5\u10d8\u10e1\u10d0: \u10df\u10d0\u10dc \u10e8\u10d0\u10f0\u10d8\u10dc\u10d8\u10e1 \u10ea\u10ee\u10dd\u10d5\u10e0\u10d4\u10d1\u10d0 \u10d3\u10d0 \u10db\u10dd\u10e6\u10d5\u10d0\u10ec\u10d4\u10dd\u10d1\u10d0 [&lt;em&gt;La historia de un mameluco: vida y carrera militar de Jean Chahin&lt;\/em&gt;] en \u10e1\u10d0\u10d8\u10e1\u10e2\u10dd\u10e0\u10d8\u10dd \u10d9\u10e0\u10d4\u10d1\u10e3\u10da\u10d8 3\/2013: 89-103 (en georgiano).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>No lejos de Chahin estaban sus otros hermanos mamelucos. Los armenios Azaria el Grande y Daniel Mirza fueron recompensados por su valent\u00eda en esa batalla y condecorados con la Legi\u00f3n de Honor. Los \u00e1rabes Ahmed Quisse, originario de El Cairo, y Mustapha Bagdoune, nacido en Bagdad, fueron igualmente heroicos: el primero, herido cinco veces, se neg\u00f3 a abandonar el campo de batalla y sigui\u00f3 luchando, mientras que el segundo captur\u00f3 una bandera rusa que entreg\u00f3 a Napole\u00f3n, prometiendo adem\u00e1s traer de vuelta la cabeza del gran duque Constantino, uno de los comandantes rusos, provocaci\u00f3n que le vali\u00f3 ser tratado severamente como \u00abvil salvaje\u00bb por Napole\u00f3n&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-11-21425' title='Jean-Baptiste-Antoine-Marcelin de Marbot, &lt;em&gt;M\u00e9moires du g\u00e9n\u00e9ral Baron de Marbot&lt;\/em&gt; (Par\u00eds: Plon, 1891), I, p. 262.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Daoud Habaibi, de una peque\u00f1a ciudad del sur de Siria, hab\u00eda luchado junto a Chahin para salvar a Rapp y fue gravemente herido en la ingle por una bayoneta; su valent\u00eda fue recompensada con la Legi\u00f3n de Honor. No lejos de \u00e9l se encontraban otro \u00e1rabe sirio, Elias Massaad, apodado \u00absable temible\u00bb por su valent\u00eda, y S\u00e9raphine, originaria de Acre, que hab\u00eda perdido sus galones de cabo por una falta cometida en junio antes de recuperarlos por su valor en Austerlitz. Junto a ellos estaban Ali, de 27 a\u00f1os, y Riscalla, de 20, ambos nacidos en la regi\u00f3n sudanesa de Darfur y vendidos como esclavos en Egipto, donde se unieron a la causa francesa, que los llev\u00f3 al coraz\u00f3n del Imperio austriaco; Soliman Moscouw\/Mouskoi, probablemente un ucraniano de Crimea, hab\u00eda seguido un camino similar, al igual que los griegos Angely Anastaci, Jouanny Anastaci, Grec Kralii y Nicole Athanase Magnati.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Con el paso de los a\u00f1os, los mamelucos originales -cuyas historias individuales est\u00e1n llenas de hero\u00edsmo, sacrificio, decepci\u00f3n y lucha por ser aceptados en su patria de adopci\u00f3n- se transformaron en una categor\u00eda imaginaria.&nbsp;<\/p><cite>ALEXANDER MIKABERIDZE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Procedentes de diferentes regiones y etnias, los mamelucos, unidos por su esp\u00edritu marcial, su lealtad a la unidad y su sentido compartido del compromiso con su nueva patria, lucharon con gran valor y contribuyeron al triunfo franc\u00e9s. Rapp, con su sable roto y cubierto de sangre, no pod\u00eda ocultar su emoci\u00f3n: \u00abPor fin, la intrepidez de nuestras tropas triunf\u00f3 sobre todos los obst\u00e1culos; los rusos huyeron y fueron derrotados. Alejandro y el emperador de Austria fueron testigos de la derrota; situados en una elevaci\u00f3n a poca distancia del campo de batalla, vieron c\u00f3mo la guardia que iba a determinar la victoria era despedazada por un pu\u00f1ado de valientes\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-12-21425' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/17\/los-mamelucos-de-austerlitz-una-historia-global-del-gran-ejercito\/#easy-footnote-bottom-12-21425' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires du g\u00e9n\u00e9ral Rapp\u2026 op. cit.&lt;\/em&gt; p. 61.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Rapp se apresur\u00f3 a informar de lo sucedido a Napole\u00f3n, que hab\u00eda sido testigo de la ventaja obtenida por una fuerza tan peque\u00f1a frente a las tropas de \u00e9lite enemigas. Tal haza\u00f1a de armas le llev\u00f3 a encargar un cuadro a Fran\u00e7ois G\u00e9rard, uno de los m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la \u00e9poca napole\u00f3nica. En \u00e9l aparecen el general Rapp y numerosos mamelucos. Una vez terminado el cuadro, Napole\u00f3n recomend\u00f3 a muchas personas que fueran a verlo: \u00abVayan y vean c\u00f3mo quedamos. Es perfecto\u00bb. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El triunfo de Austerlitz (y el monumental cuadro de G\u00e9rard) convirti\u00f3 a los mamelucos en un elemento decisivo del boato napole\u00f3nico, cuya funci\u00f3n simb\u00f3lica eclips\u00f3 su eficacia militar. Su presencia en el ej\u00e9rcito franc\u00e9s -y en la sociedad- refleja un complejo fen\u00f3meno de percepci\u00f3n social de los mamelucos como trofeos de conquista de moda, s\u00edmbolos del orientalismo rom\u00e1ntico y obras maestras que ilustran la extensi\u00f3n del imperio napole\u00f3nico. De hecho, encarnaron la transformaci\u00f3n de la fallida campa\u00f1a egipcia de Napole\u00f3n en una gloriosa victoria, que a su vez fue una palanca esencial en la maquinaria propagand\u00edstica imperial. Con el paso de los a\u00f1os, los mamelucos originales -cuyas historias individuales est\u00e1n llenas de hero\u00edsmo, sacrificio, decepci\u00f3n y lucha por ser aceptados en su patria de adopci\u00f3n- se transformaron en una categor\u00eda imaginaria, vestigio de una instituci\u00f3n arcaica que se caracterizaba exteriormente por su apariencia oriental, pero que en realidad serv\u00eda de modelo para las relaciones de poder dentro del imperio y los impulsos modernizadores del imperialismo napole\u00f3nico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estrategias | Episodio 5<\/p>\n<p>Olvida a Fabrizio en Waterloo. Descubre a Jean Chahin en Austerlitz. A trav\u00e9s de la historia de este mameluco, y de otros de sus hermanos de armas, Alexander Mikaberidze describe la construcci\u00f3n del Gran Ej\u00e9rcito como objeto imperial, a la vez s\u00edmbolo de las ambiciones territoriales de Napole\u00f3n I y lugar de encuentro de tradiciones militares extremadamente diversas. 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