{"id":21145,"date":"2023-08-11T15:34:00","date_gmt":"2023-08-11T14:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=21145"},"modified":"2023-08-11T17:22:09","modified_gmt":"2023-08-11T16:22:09","slug":"el-inmutable-desgarro-de-sicilia-una-conversacion-con-jean-paul-manganaro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/11\/el-inmutable-desgarro-de-sicilia-una-conversacion-con-jean-paul-manganaro\/","title":{"rendered":"\u00abEl inmutable desgarro de Sicilia\u00bb, una conversaci\u00f3n con Jean-Paul Manganaro"},"content":{"rendered":"\n
Tras la Acr\u00f3polis de Andrea Marcolongo<\/a>, Los \u00c1ngeles de Alain Mabanckou<\/a>, la Provenza de Carlo Rovelli<\/a>, Beirut de Joana Hadjithomas y Khalil Joreige y la Casa Malaparte de Pierre de Gasquet<\/a>, este nuevo episodio de nuestra serie de verano \u00abGran Tour\u00bb<\/a> nos lleva a la Sicilia de los escritores y los secretos de infancia.<\/em><\/p>\n\n\n\n Crec\u00ed dividido entre un padre siciliano y una madre de Burdeos <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. As\u00ed que mis lazos con Sicilia son muy especiales, y, a veces, dolorosos, en el sentido de que crec\u00ed all\u00ed en una situaci\u00f3n hist\u00f3rica y geogr\u00e1fica que no sent\u00eda del todo m\u00eda. Siempre estaba ese tira y afloja entre dos situaciones: la realidad de los pueblos sicilianos, por parte de mi padre, y el posible espejismo de Burdeos, ciudad por excelencia, por parte de mi madre. Esta dicotom\u00eda es, probablemente, la raz\u00f3n t\u00e1cita e insidiosa por la que me hice traductor, por as\u00ed decirlo, para no cesar nunca en este di\u00e1logo entre dos polos, paterno y materno, que, a menudo, parec\u00edan irreconciliables. A lo largo de mi infancia, volv\u00edamos a Francia en tren con regularidad: era un largo viaje de treinta y seis horas que nos llevaba por toda Italia hasta Ventimiglia y, luego, por gran parte de Francia, de Ventimiglia a Burdeos. Cuando el tren sal\u00eda de Siracusa, recuerdo que hab\u00eda un momento, entre esta ciudad y Augusta, en el que se ve\u00eda un entrante de mar de una belleza m\u00e1gica, incre\u00edble, casi un espejismo. M\u00e1s tarde, descubr\u00ed que ese paisaje, que, de ni\u00f1o, admiraba con tanta ternura y emoci\u00f3n, era el escenario de El profesor y la sirena<\/em>, de Tomasi di Lampedusa, una historia llena de fuego y agua. Y, m\u00e1s tarde, redescubr\u00ed la misma emoci\u00f3n que me hab\u00eda producido este paisaje al leer el texto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Cuando el tren sal\u00eda de Siracusa, recuerdo que hab\u00eda un momento, entre esta ciudad y Augusta, en el que se ve\u00eda un entrante de mar de una belleza m\u00e1gica, incre\u00edble, casi un espejismo.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n De hecho, de ni\u00f1o, no permanec\u00ed mucho tiempo en situaciones estables: a partir de los trece a\u00f1os, viaj\u00e9 para estudiar en entornos e instituciones m\u00e1s complejos que los que me ofrec\u00edan donde estaba. Tuve la suerte de crecer rodeado de situaciones hist\u00f3ricas y culturales muy singulares que me sorprendieron y fascinaron desde que las vi y viv\u00ed. Hablo de una ciudad extraordinaria como Noto, donde el barroco mejor consolidado de Sicilia te acompa\u00f1a de un extremo a otro de la ciudad revelando una organizaci\u00f3n urbana que no encuentras en otros ejemplos del barroco siciliano. Sin embargo, sobre todo, me acuerdo de Siracusa, con todo lo que queda de la Magna Grecia en esta ciudad de casi tres mil a\u00f1os de historia y monumentos que s\u00f3lo se pueden encontrar all\u00ed: el castillo de Euriale, la fortaleza construida por Dionisio el Viejo, con un min\u00fasculo museo que exhibe la armadura de un hoplita peque\u00f1o, a mi parecer, la catedral que fue reclamada por el arte rom\u00e1nico y, luego, barroco, pero que conserva casi entero el templo dedicado a Atenea, el teatro y algunas maravillas m\u00e1s. Adem\u00e1s, hab\u00eda una gran variedad de paisajes que Sicilia ofrec\u00eda para mis sentidos: los almendros en flor como la nieve en enero o los incre\u00edbles aromas de mayo en los caminos rurales en las noches de luna llena. Luego, estaban mi padre, que plantaba jazmines para hacer esencias, y los millones de flores que se abr\u00edan todas al mismo tiempo, a las 19 h 45, lo que provocaba un escalofr\u00edo en el aire, un crujido ac\u00fastico que a\u00fan recuerdo…<\/p>\n\n\n\n Adem\u00e1s, hab\u00eda una gran variedad de paisajes que Sicilia ofrec\u00eda para mis sentidos: los almendros en flor como la nieve en enero o los incre\u00edbles aromas de mayo en los caminos rurales en las noches de luna llena. <\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\n\n No recuerdo c\u00f3mo era; es muy vago; ya no est\u00e1. S\u00f3lo puedo contar lo que mi madre contaba al respecto: en los a\u00f1os cuarenta, los reba\u00f1os de cabras desfilaban por el Corso, iban de un campo a otro y dejaban su rastro. Recuerdo vagamente a una de mis t\u00edas, cuando me llevaba en bicicleta a buscar leche con los pastores. Es obvio que Sicilia era pobre, pero, en los a\u00f1os cuarenta, a\u00fan no se ve\u00edan las masas de inmigrantes que abandonaban sus hogares y sus tierras; eso ocurri\u00f3 en los cincuenta y a principios de los sesenta. Fueron a\u00f1os de gran pobreza, pero, tambi\u00e9n, de grandes cambios, con la introducci\u00f3n gradual del consumismo. Mi familia fue de las primeras del pueblo en tener televisor y refrigerador y recuerdo que, de ni\u00f1o, me mandaban a comprar bloques y trozos de hielo hasta 1953-54. No obstante, a\u00fan hab\u00eda toda una peque\u00f1a poblaci\u00f3n que depend\u00eda de una mentalidad y de un r\u00e9gimen casi feudales. Los pobres eran pobres de verdad, como los describi\u00f3 Giovanni Verga a finales del siglo pasado y, m\u00e1s tarde, el cine neorrealista: cuando Visconti dirigi\u00f3 La tierra tiembla,<\/em> en 1948, se inspir\u00f3 en la Malavoglia<\/em> de Verga. Lo que se ha llamado el \u00abmilagro italiano\u00bb alter\u00f3 la textura y el desarrollo de la \u00e9poca y todos los matices de estas transformaciones pueden encontrarse, sobre todo, en algunos de los libros de Leonardo Sciascia: pienso en Las parroquias de Regalpetra<\/em>, El d\u00eda de la lechuza<\/em> o El mar color vino<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Mi familia fue de las primeras del pueblo en tener televisor y refrigerador y recuerdo que, de ni\u00f1o, me mandaban a comprar bloques y trozos de hielo hasta 1953-54. <\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Es cierto que Sicilia se ha fotografiado mucho, igual que N\u00e1poles y Calabria, sobre todo, mostrando las l\u00e1grimas, el desamor, el luto y a la mafia (porque eran regiones donde la actividad de la mafia era muy fuerte y donde se ve\u00eda casi como folclore). Todo empez\u00f3 a finales de los cincuenta y a principios de los sesenta, aunque los reportajes de Enzo Sellerio se escribieron m\u00e1s tarde. Unos diez a\u00f1os antes, la fotograf\u00eda de protesta hab\u00eda empezado a aparecer y a agitarse tanto en peri\u00f3dicos como en exposiciones de fot\u00f3grafos, junto a fotograf\u00edas de viviendas, casas, gestos que narraban la pobreza. Acab\u00f3 produciendo muchos clich\u00e9s: el muerto o los muertos torpemente cubiertos con un sudario, unas pocas manchas de sangre, curiosos alrededor, por lo general, sin polic\u00edas. Por supuesto, hubo momentos clave que se hicieron muy famosos, sobre todo, en los c\u00edrculos pol\u00edticos sicilianos o en los de documentaci\u00f3n hist\u00f3rica, como el episodio de Portella della Ginestra<\/em> evocado en la pel\u00edcula de Francesco Rosi Il bandito Giuliano<\/em>. El clich\u00e9 de esta Sicilia sacudida por el dolor trascendi\u00f3 el espacio y el tiempo, la \u00e9poca, y se mostr\u00f3 una y otra vez. \u00c9sta fue una de las primeras reflexiones de Federico Fellini cuando, a principios de los a\u00f1os cincuenta, empez\u00f3 a pensar sobre los problemas y las posibilidades del cine en Italia.<\/p>\n\n\n\n El clich\u00e9 de esta Sicilia sacudida por el dolor trascendi\u00f3 el espacio y el tiempo, la \u00e9poca, y se mostr\u00f3 una y otra vez.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\n\n No se puede negar que existe una dimensi\u00f3n tr\u00e1gica y un cierto gusto por lo tr\u00e1gico en Sicilia, que es, sin duda, uno de los pocos lugares donde se celebra el D\u00eda de los Muertos. Tambi\u00e9n, est\u00e1 ligada con la fascinaci\u00f3n por la exuberancia del Barroco, profundamente arraigada en la mentalidad y la cultura sicilianas. En el conjunto de Italia, el esp\u00edritu siciliano es todo lo contrario de la espiritualidad y sensualidad del arte toscano. En su truculencia, en la plasmaci\u00f3n de su feroz feudalismo, la historia siciliana se asemeja, en \u00faltima instancia, a la de la Rusia zarista mucho m\u00e1s que a la de Italia.<\/p>\n\n\n\n En su truculencia, en la plasmaci\u00f3n de su feroz feudalismo, la historia siciliana se asemeja, en \u00faltima instancia, a la de la Rusia zarista mucho m\u00e1s que a la de Italia.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Fue, un poco, por casualidad, durante uno de esos largos viajes entre Sicilia y Burdeos que mencion\u00f3 antes. Tendr\u00eda yo catorce o quince a\u00f1os y el libro acababa de salir. Le\u00eda de pie en el pasillo del tren. Era demasiado joven y hab\u00eda muchas cosas que no entend\u00eda, pero recuerdo haber apreciado el trabajo del novelista y haberme impresionado por su particular fraseo de reflexiones muy largas, como suspiros profundos. Sin embargo, tuve que esperar a ser mayor para apreciar, realmente, el libro y comprender que, antes de ser una historia basada en algo com\u00fan a una sociedad o a un grupo social, es, ante todo, la historia de un hombre que toma plena conciencia de que envejece y de que va a morir. Esto no lo trastorna, pero s\u00ed le afecta durante el periodo relativamente largo que le queda de vida, como si tuviera que someterse a un an\u00e1lisis no de su conciencia personal, sino del sistema feudal que ha representado y del que est\u00e1 perdiendo todas las ventajas. Adem\u00e1s, Tomasi di Lampedusa no lo convierte en un verdadero siciliano al atribuirle una ascendencia fuertemente mezclada con la germ\u00e1nica. <\/p>\n\n\n\n En esto, consiste la mayor parte del tejido narrativo de El gatopardo<\/em><\/em>: la confrontaci\u00f3n definitiva del pr\u00edncipe con lo que ha constituido su vida. La toma de conciencia de que no es inmortal, sino de que se encuentra en una eternidad que s\u00f3lo le pertenece a \u00e9l. La prueba: habla con las estrellas, no habla con los humanos, juega con su sobrino Tancredi, con sus hijos, con su perro Bendic\u00f2, molesta a su mujer, puede perder los estribos, puede perder su calma ol\u00edmpica, pero permanece, fundamentalmente, distante. La constituci\u00f3n de un mundo subalterno pululante est\u00e1 muy marcada en la novela, pero el pr\u00edncipe s\u00f3lo tiene una relaci\u00f3n casi paternalista con toda la gente que lo rodea y s\u00f3lo habla con el organista don Ciccio Tumeo: parece distante del pueblo, sin duda, porque todav\u00eda no hay pueblo, pero tiene algunos afectos por el pueblo y por la gente que lo rodea y que se convertir\u00e1 en ese pueblo. Y este deseo de convertirse en pueblo se desarrolla al mismo tiempo que se da cuenta de que los poderes de su clase social est\u00e1n menguando. Por otra parte, est\u00e1 muy unido a las estrellas, a Venus, por ejemplo, a la que ama entra\u00f1ablemente; al final de cada cap\u00edtulo, est\u00e1 esta relaci\u00f3n con el cielo estrellado, con las estrellas a las que les conf\u00eda sus penas, sus secretos y su admiraci\u00f3n amorosa.<\/p>\n\n\n\n En El gatopardo<\/em> de Tomasi di Lampedusa, el pr\u00edncipe se da cuenta de que no es inmortal, sino que est\u00e1 en una eternidad que s\u00f3lo le pertenece a \u00e9l.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\n\n La recepci\u00f3n de El gatopardo<\/em> tuvo un comienzo dif\u00edcil y complicado. Al principio, se le neg\u00f3 la publicaci\u00f3n \u2013un siciliano, Elio Vittorini, fue quien se neg\u00f3 a publicarlo con Einaudi\u2013 y el manuscrito acab\u00f3 llegando a Feltrinelli gracias a la intervenci\u00f3n de Giorgio Bassani, que ya hab\u00eda hecho publicar Doctor Zhivago<\/em>, de Boris Pasternak, en la misma editorial. El libro se public\u00f3 tras la muerte de Tomasi di Lampedusa. Al principio, se consider\u00f3 un libro extra\u00f1o, inclasificable pol\u00edtica e hist\u00f3ricamente y fue rechazado por toda la intelectualidad de izquierda. La supuesta extra\u00f1eza de El gatopardo<\/em> <\/em>se debe al hecho de que se le reprochaba no tratar del pueblo \u2013lo que dista mucho de ser cierto\u2013 y no estar escrito en un estilo realista, sino entregarse al nihilismo egotista de un pr\u00edncipe: basta con leer lo que Tomasi di Lampedusa escribi\u00f3 sobre D.H. Laurence para comprender las l\u00edneas pol\u00edticas y sociales de El gatopardo<\/em><\/em>. En una \u00e9poca en la que Georges Lucaks ocupaba todo el espacio en torno a la teor\u00eda de la novela, \u00e9ramos incapaces de captar la potencia de esta escritura. Gran admirador de Stendhal, Tomasi di Lampedusa bautiz\u00f3 al pr\u00edncipe con el nombre de Fabrizio y construy\u00f3 una estructura antiheroica para su \u00abh\u00e9roe\u00bb, rodeado de una serie de personajes menores que aspiraban a una forma de hero\u00edsmo. El resultado, si nos fijamos en la historia literaria italiana entre los siglos XIX y XX, es haber llenado un vac\u00edo porque, a ese periodo, le faltaba la gran novela hist\u00f3rico-rom\u00e1ntica que ni Alessandro Manzoni (Los novios<\/em>) ni Ippolito Nievo (Confesiones de un italiano<\/em>) lograron escribir. No s\u00e9 si el autor estaba consciente de esta cualidad intr\u00ednseca de su obra, pero creo que tiene un efecto subterr\u00e1neo en la conciencia \u00abhist\u00f3rica\u00bb de los lectores, que se enfrentan a una novela que no escatima en decir la verdad. \u00c9ste es el sentido de las conversaciones con el organista Tumeo o del largo di\u00e1logo con el escribano piamont\u00e9s Aimone Chevalley, que intenta convencer al pr\u00edncipe de que se comprometa como senador con los planes del nuevo Estado: Don Fabrizio se niega y sugiere el nombre de don Calogero Sedara para el cargo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La supuesta extra\u00f1eza de El gatopardo<\/em> <\/em>se debe al hecho de que se le reprochaba no tratar del pueblo \u2013lo que dista mucho de ser cierto\u2013 y no estar escrito en un estilo realista, sino entregarse al nihilismo egotista de un pr\u00edncipe.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Todo est\u00e1 bien construido y se parece m\u00e1s al arte de la novela stendhaliana que a la tradici\u00f3n verista que estableci\u00f3 la obra de Verga y que, m\u00e1s tarde, desembocar\u00eda en las representaciones del neorrealismo: ya mencion\u00e9 a Visconti, pero no podemos olvidar la fuerza de Roberto Rossellini y su Stromboli<\/em>. Tomasi di Lampedusa est\u00e1 muy lejos de esta b\u00fasqueda, aunque el cap\u00edtulo sobre la visita del padre Pirrone a su familia \u2013la quinta parte de la novela\u2013 est\u00e1 m\u00e1s cerca de un intento neorrealista que el resto de la obra; la misma situaci\u00f3n art\u00edstica se encuentra en la novela incompleta La joie et la loi<\/em> y hay que decir que el resultado es bastante decepcionante. La pureza de la evocaci\u00f3n hist\u00f3rica, muy fuerte en El gatopardo<\/em><\/em>, impide, de alg\u00fan modo, un acercamiento al presente inmediato y a las contingencias que afectan a los distintos personajes. Pienso, en particular, en Luigi Pirandello \u2013cuya estructura espiritual es siciliana\u2013 y, sobre todo, en sus Noticias para un a\u00f1o<\/em>, donde el sentimiento y los impulsos de sicilianidad son muy fuertes y se profundizan a lo largo de El gatopardo<\/em><\/em>. Algo as\u00ed de potente protagoniza las novelas de Leonardo Sciascia, pero, tambi\u00e9n, aqu\u00ed, ser\u00eda dif\u00edcil atribuir fuertes v\u00ednculos con la obra de Lampedusa; Sciascia es, sobre todo, un gran admirador de Pirandello y podemos ver, entre ambos, algunas complicidades involuntarias debidas, sin duda, a la pertenencia al territorio siciliano. Quiz\u00e1s, Vincenzo Consolo es, art\u00edsticamente, el m\u00e1s cercano a Lampedusa.<\/p>\n\n\n\n\n\n Verga era los pescadores; Tomasi di Lampedusa era los cazadores, el agua y la tierra. El elemento terroso, incluso, dir\u00eda polvoriento, de Sicilia est\u00e1, obsesivamente, presente en El gatopardo<\/em><\/em>. Basta con releer la historia del polvoriento viaje en carruaje a Donnafugata en el segundo cap\u00edtulo para convencerse. En sus di\u00e1logos con don Ciccio Tumeo o Chevalley, el pr\u00edncipe evoca la Sicilia abrasadora, atormentada por un sol implacable que impide trabajar, que forj\u00f3 este temperamento y este car\u00e1cter que se deleita en la ataraxia y en el pesimismo, en este pueblo y en esta cultura que creen en la inmutabilidad de los destinos. Lampedusa lo capta cuando habla del abuelo m\u00edstico y del abuelo erot\u00f3mano, como si ambos estuvieran id\u00e9nticamente sometidos a las amenazas del calor de la isla, a un infierno, \u00a1con la \u00edntima convicci\u00f3n de que nada ha cambiado en los hechos ni en los acontecimientos inmutables desde la \u00e9poca en la que \u00abun r\u00fastico Plat\u00f3n\u00bb pis\u00f3 esta tierra! Tambi\u00e9n, puede llover mucho y tiene raz\u00f3n: en El gatopardo<\/em><\/em>, s\u00f3lo vemos agua en los pozos para ocultar los cad\u00e1veres o desde lo alto de las terrazas para que los ingleses que ocupan Palermo puedan vigilar los barcos enemigos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n El estatus del agua cambia por completo cuando el pr\u00edncipe muere frente al mar, en un hotel llamado \u00abTrinacria\u00bb, uno de los nombres de Sicilia, engullido por lo que se denomina el \u00abchoque\u00bb del agua. Esta escena recuerda la muerte del profesor que debe saltar al mar desde una barca para reunirse con la sirena. En ambos casos, se evoca el agua como el elemento que desencadena las cataratas y que engulle al pr\u00edncipe y al profesor. El pr\u00edncipe no se da el chapuz\u00f3n fatal, pero la imagen de un diluvio que lo engulle est\u00e1 en consonancia con el agua del delirio amoroso final y contrasta con el agua pl\u00e1cida, tranquila, casi lacustre, que constituye el escenario de la tensi\u00f3n er\u00f3tica y pasional entre el profesor y la diosa animal, que es la sirena.<\/p>\n\n\n\n Incluso hoy, desde un punto de vista hist\u00f3rico, la italianizaci\u00f3n de Sicilia es un acontecimiento demasiado reciente; \u00a1apenas tiene ciento sesenta y dos a\u00f1os! A diferencia de los garibaldinos, cuya victoria no benefici\u00f3 a nadie, los piamonteses no representaron la ola que arrasaba todo ante ellos, sino que decepcionaron profundamente a la burgues\u00eda local, tanto napolitana como palermitana, que quer\u00eda recuperar un poder pol\u00edtico m\u00e1s liberado e independiente. Conviene recordar que, antes de la llegada de Garibaldi, Sicilia hab\u00eda sido escenario de revueltas populares muy fuertes en 1848. La anexi\u00f3n del reino de las Dos Sicilias, primero, al reino de Cerde\u00f1a y, despu\u00e9s, al reino de Italia, acab\u00f3 por ser percibida y vivida como la en\u00e9sima invasi\u00f3n extranjera de los territorios sicilianos: ya llevaba como tres mil a\u00f1os y los m\u00e9todos utilizados eran los de verdaderas colonizaciones \u2013con la posible excepci\u00f3n de las dominaciones \u00e1rabe y normanda, que pudieron desarrollar situaciones hist\u00f3ricas m\u00e1s pr\u00f3ximas a las agrupaciones \u00e9tnicas y sociales.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Incluso hoy, desde un punto de vista hist\u00f3rico, la italianizaci\u00f3n de Sicilia es un acontecimiento demasiado reciente; \u00a1apenas tiene ciento sesenta y dos a\u00f1os! <\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Consciente o inconscientemente, los italianos eran vistos como los \u00faltimos colonizadores de los que hab\u00eda que desconfiar y defenderse. La empresa de Garibaldi fue, ciertamente, fascinante y admirable en su elemento de acontecimiento: el pr\u00edncipe tuvo la sensibilidad y la intuici\u00f3n de adherirse, espiritualmente, a esta empresa de liberaci\u00f3n, contrariamente a los temores expresados por toda su clase social. No obstante, no aborda, realmente, el problema hist\u00f3rico del sistema feudal que le impide a la isla hacer sus revoluciones y la suya acaba por no ser m\u00e1s que una posici\u00f3n de artista: la narraci\u00f3n de El gatopardo<\/em> <\/em>tambi\u00e9n contiene y relata una viva nostalgia de un mundo que desaparece. Y esta \u00abdesaparici\u00f3n\u00bb es el alma apasionante de la novela.\u00a0<\/p>\n\n\n\n\n\n Tambi\u00e9n, es cierto que el siciliano tiene una propensi\u00f3n, una afici\u00f3n a la ataraxia: forma parte de su condici\u00f3n cultural presocr\u00e1tica. Cuando Gorgias de Leontinoi formul\u00f3 sus teor\u00edas sobre el ser y el no ser, ya se percib\u00eda la fuerza de este nihilismo en acci\u00f3n. As\u00ed que Sicilia ha tenido una relaci\u00f3n dif\u00edcil con Italia durante mucho tiempo. Es m\u00e1s, hace tiempo que la mafia ha logrado colonizar un buen n\u00famero de situaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas en Italia y corromper todas las instancias hist\u00f3ricas que ofrec\u00edan poca resistencia. El car\u00e1cter y la \u00abmentalidad\u00bb de don Calogero Sedara en El gatopardo<\/em> <\/em>es, sin duda, uno de los ejemplos m\u00e1s fundamentales de esta complicada duplicidad.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n, es cierto que el siciliano tiene una propensi\u00f3n, una afici\u00f3n a la ataraxia: forma parte de su condici\u00f3n cultural presocr\u00e1tica.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En las familias nobles, siempre hab\u00eda un sacerdote encargado de la educaci\u00f3n religiosa de los hijos y de otras funciones casi paternas. El padre Pirrone desempe\u00f1a este papel en El gatopardo<\/em><\/em>, aunque, a veces, acompa\u00f1e al pr\u00edncipe en sus escapadas. Una vez m\u00e1s, se trata de un aspecto muy particular de Sicilia y de los sicilianos: no se trata de \u00abreligi\u00f3n\u00bb en el sentido estricto de la palabra, sino de la expresi\u00f3n de una religiosidad pagana e id\u00f3latra alimentada por una multiplicidad de santos patronos de las ciudades, grandes y peque\u00f1as, y de una estatuaria eclesi\u00e1stica vasta, y, a veces, compleja, que ennoblece tanto los altares como la representaci\u00f3n y el arte religioso. Por la propia naturaleza de sus representaciones, puede decirse que los santos son infinitamente m\u00e1s importantes que Dios, que resulta ser una entidad abstracta que escapa a la captaci\u00f3n visual y mental de los sicilianos; como mucho, pueden concebir a Jes\u00fas, al que honran mucho en Pascua, tras la crucifixi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n, pero Dios es, realmente, una abstracci\u00f3n dif\u00edcil de conocer. Los santos son m\u00e1s humanos, m\u00e1s accesibles y hay muchas fiestas religiosas que a\u00fan son muy populares. Sciascia le dedic\u00f3 un fin\u00edsimo estudio a este tema, que dista mucho de ser \u00abmenor\u00bb en Sicilia. El gatopardo<\/em><\/em> no es una excepci\u00f3n a la regla y abre su relato con la funci\u00f3n del rosario, junto con la descripci\u00f3n de las divinidades ol\u00edmpicas en una secuencia muy humor\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n Sicilia es, fundamentalmente, plural, pero secreta. Es el recept\u00e1culo de tantas influencias: fenicia, griega, cartaginesa, romana, \u00e1rabe, normanda, francesa, espa\u00f1ola e italiana. Sobre todo, en Sicilia, hay un desgarro fundamental, hist\u00f3rica e, incluso, prehist\u00f3rica, bien expresada en la obra Vicer\u00e8<\/em>, de Federico de Roberto. Los pueblos que originalmente habitaban la isla eran, b\u00e1sicamente, dos: los sicanes en, la parte de Palermo, y los s\u00edculos, en la parte de Catania y Siracusa. Nunca hubo acuerdo entre ellos, s\u00f3lo luchas por la posesi\u00f3n. Siguiendo los pasos de los fenicios, los s\u00edculos acabaron por ser aliados de Cartago y de los s\u00edculos de Roma. Esta dualidad, en otras formas, sigue existiendo hoy en d\u00eda: la parte palermitana de la isla, de ascendencia siciliana, invent\u00f3 y aliment\u00f3 la mafia, mientras que la otra parte era, hasta hace unos treinta a\u00f1os, mucho m\u00e1s sabia y tranquila. Los poetas de la parte siciliana no son como los de la parte siciliana. Te\u00f3crito era siciliano; Lampedusa, de la parte siciliana, era palermitano, pero era pr\u00edncipe, as\u00ed que estaba por encima de eso. Evoc\u00f3 usted Donnafugata y Palermo: creo que son los extremos de un mismo universo, pero algo acaba por unirlos secretamente y las personas del pr\u00edncipe y del autor son las que consiguen unir estas formas dispares. Palermo es el exceso de la ciudad que aspira a ser \u00abmundana\u00bb, una especie de forma de realidad; Donnafugata es la b\u00fasqueda de una tranquilidad que, poco a poco, se hace imposible o dif\u00edcil, como de ensue\u00f1o: s\u00f3lo las estrellas inmutables pueden hacer posible la contemplaci\u00f3n. En medio de estas dos tensiones, equilibrado, est\u00e1 el pr\u00edncipe.<\/p>\n\n\n\n Sicilia es, fundamentalmente, plural, pero secreta.<\/p>JEAN-PAUL MANGANARO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Soy felliniano, no viscontiano, pero hay que decir que esta pel\u00edcula contribuy\u00f3 mucho a la fama de la novela. Sin embargo, me parece que no cuenta la misma historia que el libro. La historia escrita por Lampedusa es la de este sesent\u00f3n particular que toma conciencia de su mortalidad y que reflexiona, durante toda la novela, sobre su condici\u00f3n humana. Esta reflexi\u00f3n lo lleva a analizar acontecimientos personales junto con los de su clase social y los de los individuos que lo han acompa\u00f1ado a lo largo de su vida: hay algo de gesto democr\u00e1tico por parte de un pr\u00edncipe de finales del siglo XIX. No s\u00f3lo pensaba en su propio fin, sino, tambi\u00e9n, en el fin del mundo en el que hab\u00eda vivido, en el fin de una \u00e9poca. En la pel\u00edcula, el centro de atenci\u00f3n cambia por completo: ya no es el pr\u00edncipe, sino la joven pareja lo que es importante y lo que se hace valer. La grandeza y la perfecci\u00f3n de Burt Lancaster salvan el d\u00eda y la pel\u00edcula no pertenece al pr\u00edncipe, sino a esta pareja que est\u00e1 en proceso de establecerse como ya burgueses y a quienes s\u00f3lo les importan la fama y la riqueza.<\/p>\n\n\n\n\n\n Hay que leer Las parroquias de Regalpetra<\/em>, de Leonardo Sciascia: es una minuciosa descripci\u00f3n del tejido social y de las ambig\u00fcedades de la Sicilia de finales de los a\u00f1os cuarenta. Tambi\u00e9n, hay que leer El d\u00eda de la lechuza<\/em>, en la que inventa una nueva tensi\u00f3n de la novela polic\u00edaca cuyo modelo ser\u00eda Dostoievski y, en general, todas sus novelas. Y las magn\u00edficas Noticias para un a\u00f1o<\/em> de Pirandello, que transmiten la pluralidad de motivos que componen el alma profunda de Sicilia, su voluptuosidad, su magia y su crueldad, muy diferentes de sus obras teatrales. Y, por supuesto, leer a Verga con la Malavoglia<\/em> y el Mastro don Gesualdo<\/em>. Y, por \u00faltimo, hay que dejarse llevar por el fuerte impulso po\u00e9tico de Vincenzo Consolo en algunas de sus obras: La sonrisa del marinero desconocido<\/em>, Las piedras de Pantalica<\/em> y, sobre todo, Lunaria<\/em> y Retablo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n No es un lugar, sino un estilo, una modalidad: el Barroco. Varios lugares de Palermo est\u00e1n impregnados de eso y el suntuoso esplendor de la catedral normanda de Monreale, aunque no es, precisamente, barroco, forma parte de \u00e9l. Donde mejor se capta es Noto, donde su unidad roza la perfecci\u00f3n de detalle y de conjunto. Por \u00faltimo, me gusta mucho la catedral de Siracusa, con su fachada barroca insertada o inscrita, literalmente, en un antiguo templo d\u00f3rico. Es un bello y conmovedor resumen de la historia siciliana. En la escandalosa majestuosidad de un sol feroz y devorador, esta iglesia ofrece una paz hecha de sombras y frescura que se convierte en una tranquilidad inmediatamente feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" En este nuevo episodio de nuestra serie \u00abGran Tour\u00bb, el traductor franc\u00e9s Jean-Paul Manganaro rememora su infancia entre Sicilia y Francia. Con recuerdos de almendros en flor y veladas bajo la luna llena, el escritor comparte con nosotros la historia de sus andanzas por los caminos de Siracusa, entre la Sicilia de Sciascia y la del Gatopardo<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":21127,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[256],"tags":[],"geo":[173],"class_list":["post-21145","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gran-tour","staff-florian-louis","geo-mediterraneo"],"acf":[],"yoast_head":"\nNaci\u00f3 en Francia, en Burdeos, pero vivi\u00f3 su infancia, principalmente, en Sicilia. \u00bfC\u00f3mo se unieron estas dos facetas de su trayectoria personal?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfC\u00f3mo era la Sicilia de posguerra en la que creci\u00f3?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfAs\u00ed que la Sicilia de su infancia era la isla pobre y populosa que Enzo Sellerio plasm\u00f3 en sus fotograf\u00edas unos a\u00f1os m\u00e1s tarde?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfEs infundada esta imagen tr\u00e1gica de Sicilia?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfRecuerda las circunstancias en las que ley\u00f3, por primera vez, El gatopardo<\/em><\/em>?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfC\u00f3mo se compara El gatopardo<\/em> <\/em>con los otros grandes cl\u00e1sicos de la literatura siciliana de Verga o, m\u00e1s cerca, de Sciascia?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Anteriormente, habl\u00f3 de la dimensi\u00f3n mar\u00edtima que impregna casi todo en El profesor y la sirena<\/em>. En cambio, en El gatopardo<\/em><\/em>, Lampedusa es una Sicilia mucho m\u00e1s terrenal. El mar est\u00e1 lejos y parece reducido a un polo amenazador por el que llegan los garibaldinos y el cambio.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
El pr\u00edncipe de Salina presenta Sicilia como una tierra inm\u00f3vil e inmutable, sobre la que la historia se desliza sin apenas cambiar en nada. La llegada de los piamonteses se presenta como una espuma superficial y pasajera y no como una ola capaz de arrasar todo a su paso. \u00bfAlguna vez se italianiz\u00f3, realmente, Sicilia?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfLa religi\u00f3n ofrece un buen ejemplo de esta inmutabilidad siciliana?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Por muy inmutable que sea, Sicilia no es \u00fanica ni homog\u00e9nea, como demuestran los dos polos de Palermo y Donnafugata en El gatopardo<\/em><\/em>.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Hoy en d\u00eda, el libro de Lampedusa est\u00e1, indisolublemente, unido, en nuestro imaginario, a la adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de Luchino Visconti.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n \u00bfQu\u00e9 otros libros, adem\u00e1s de El gatopardo<\/em><\/em>, recomendar\u00eda leer para conocer Sicilia?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Por \u00faltimo, \u00bfpodr\u00eda hablarnos de alg\u00fan lugar de Sicilia que le resulte particularmente especial?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n