A finales del siglo XIX, Grecia era una especie de suburbio de Europa, una regi\u00f3n pobre del Imperio Otomano. Nadie ten\u00eda la idea de proteger o defender Grecia.<\/p>andrea marcolongo<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\u00bfCu\u00e1l fue el origen de la arrogancia de Lord Elgin y de su pasi\u00f3n desmedida por los frisos<\/strong> del Parten\u00f3n, que al principio desconoc\u00eda y que hizo retirar sin siquiera verlos?<\/strong><\/h3>\n\n\n\nAtenas era entonces una ciudad peque\u00f1a, sucia e inculta, donde se dice que s\u00f3lo quedaba un anciano que supiera hablar griego antiguo. Lord Elgin, como muchos arist\u00f3cratas europeos de finales del siglo XVIII, no sab\u00eda casi nada de Grecia. S\u00f3lo ve\u00eda en ella una oportunidad de satisfacer sus ambiciones, un medio de promocionarse a los ojos de la Corona brit\u00e1nica. <\/p>\n\n\n\n
El \u00abrobo\u00bb era a t\u00edtulo privado. Elgin, embajador de Inglaterra en Constantinopla, us\u00f3 su poder para obtener un firman<\/em>, un documento oficial del sult\u00e1n que lo autorizaba a retirar los frisos del Parten\u00f3n y llev\u00e1rselos a Inglaterra. M\u00e1s tarde, el secuestro individual y privado se convirti\u00f3 en el problema geopol\u00edtico que es hoy. Esta es otra cara de esa historia tan novelesca. Todo lo que hizo Lord Elgin fue a t\u00edtulo privado, protegido por la autoridad de su t\u00edtulo de embajador. Si finalmente vendi\u00f3 los m\u00e1rmoles -muy por debajo de su valor- al Museo Brit\u00e1nico, fue en un intento de saldar las colosales deudas que le hab\u00eda costado la aventura. Pero el Museo Brit\u00e1nico comprendi\u00f3 enseguida la importancia de la adquisici\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\nEn el siglo XIX, Elgin se llev\u00f3 m\u00e1rmoles que pertenec\u00edan a una ciudad del Imperio Otomano; hoy, el Estado griego pide que se devuelvan al Reino Unido. Todos los protagonistas de la historia han cambiado.<\/p>\n\n\n\n
Adentrarme en esta historia me ha hecho reflexionar profundamente sobre nuestra relaci\u00f3n con el patrimonio hist\u00f3rico, el significado de los museos, el propio concepto de museo y su dimensi\u00f3n universal. Cuando empec\u00e9 a escribir el libro, no se hab\u00eda hecho ninguna restituci\u00f3n. Entretanto, el Vaticano, Italia y, m\u00e1s recientemente, Austria han devuelto a Grecia los m\u00e1rmoles del Parten\u00f3n que pose\u00edan. <\/p>\n\n\n\nAdentrarme en esta historia me ha hecho reflexionar profundamente sobre nuestra relaci\u00f3n con el patrimonio hist\u00f3rico, el significado de los museos, el propio concepto de museo y su dimensi\u00f3n universal. <\/p>andrea marcolongo<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n\u00bfExisten similitudes entre el caso griego y el de las obras de arte africanas, el 90% de las cuales se encuentran ahora en museos occidentales? <\/strong><\/h3>\n\n\n\nHace 200 a\u00f1os, Grecia era el \u00c1frica de Europa. Las cr\u00edticas y excusas que durante d\u00e9cadas se lanzaron a Grecia para no devolver los frisos del Parten\u00f3n –no podr\u00edan conservarlos, sus museos no son lo suficientemente grandes, modernos o seguros, etc<\/em>.- son exactamente las mismas que se lanzan ahora a \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\nEs un tema fascinante y, al mismo tiempo, infinitamente delicado. Los dos escollos son la hiperemotividad y el nacionalismo brutal. Evidentemente, no todas las obras extranjeras de los museos son fruto de un robo. Ser\u00eda absurdo asignar a cada obra la \u00abnacionalidad\u00bb del pa\u00eds que corresponde al lugar<\/em> donde fue creada. Pero al igual que Europa invent\u00f3 la idea misma del museo universal, creo que a Europa le corresponde inventar la pr\u00f3xima etapa de la historia del museo. Por supuesto, debemos asociar a la reflexi\u00f3n a los pa\u00edses que solicitan restituciones, pero no podemos pedirles que realicen en nuestro lugar<\/em> la cr\u00edtica interna de nuestra concepci\u00f3n del museo. <\/p>\n\n\n\nAl igual que Europa invent\u00f3 la idea misma del museo universal, creo que a Europa le corresponde inventar la pr\u00f3xima etapa de la historia del museo.<\/p>ANDREA MARCOLONGO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nEl informe Savoy-Sarr me parece un buen comienzo. Sus conclusiones no se limitan a observaciones log\u00edsticas sobre la restituci\u00f3n. Tambi\u00e9n piden que se inventen nuevas formas de hacer circular el patrimonio art\u00edstico. Hoy en d\u00eda, nuestros museos est\u00e1n tan abarrotados que se han convertido en atracciones tur\u00edsticas que casi no tienen nada que ver con el arte. La gente recorre miles de kil\u00f3metros para ver obras de arte. \u00bfPor qu\u00e9 no imaginar lo contrario y pensar en museos itinerantes, donde las obras de arte que constituyen un verdadero patrimonio universal salgan al encuentro del p\u00fablico de todo el planeta?<\/p>\n\n\n\n
En 1812, Lord Byron revolucion\u00f3 la mirada de las \u00e9lites europeas sobre Grecia: la publicaci\u00f3n y la amplia difusi\u00f3n de Childe Harold<\/em> produjeron realmente un milagro geopol\u00edtico. Existe un c\u00edrculo virtuoso entre los mundos intelectual, p\u00fablico y pol\u00edtico. Tal circularidad ser\u00eda obviamente deseable hoy en d\u00eda. No pretendo que haya un Lord Byron en cada pa\u00eds. Pero s\u00ed creo que los intelectuales deben tratar esas cuestiones con sinceridad y desempe\u00f1ar su papel en el debate, entablando un di\u00e1logo con el mundo de la toma de decisiones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n\u00bfPor qu\u00e9 no imaginar lo contrario y pensar en museos itinerantes, donde las obras de arte que constituyen un verdadero patrimonio universal salgan al encuentro del p\u00fablico de todo el planeta?<\/p>andrea marcolongo<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nUsted escribe en la p. 185: \u00abLas ra\u00edces culturales de las que decimos ser fruto, al igual que el retorcido mundo que habitamos, no son nuestras, pero necesitamos desesperadamente creer que lo son\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiere decir con eso?<\/strong><\/h3>\n\n\n\nNos gusta situar el origen de nuestra \u00abidentidad\u00bb en Grecia. Pero, \u00bfde qu\u00e9 Grecia estamos hablando? \u00bfLa Grecia del siglo V a. C., la de Pericles o la de Arist\u00f3teles 100 a\u00f1os despu\u00e9s? \u00bfEl Peloponeso, Atenas, Esparta? A la luz de estas distinciones, creo que se trata de una Grecia imaginaria que nos legaron los latinos. Es una Grecia que seguimos inventando. Pero tenemos que situar la idea de las ra\u00edces en alg\u00fan lugar. Unas ra\u00edces muy tangibles, aunque imaginarias: podemos proyectarlas en textos, m\u00e1rmoles y paisajes mediterr\u00e1neos. <\/p>\n\n\n\n
Pero \u00bfa d\u00f3nde nos lleva esto? Sabemos hasta qu\u00e9 punto las nociones de ra\u00edces<\/em> e identidad<\/em> pueden utilizarse con fines nefastos. Creo que debemos asumir estos conceptos sabiendo matizarlos y despojarlos de sus aspectos negativos. No podemos vivir como rizomas, flotando sin ra\u00edces. Por utilizar una met\u00e1fora, me sorprende o\u00edr hablar tanto de las llamadas ra\u00edces<\/em> -griegas, romanas, judeocristianas, etc.-, que sin duda existen en cierta medida y figuran en el \u00e1rbol<\/em> que constituye nuestra sociedad; pero o\u00edmos mucho menos hablar de los frutos<\/em>, que son lo que realmente cuenta, lo que est\u00e1 sucediendo en el presente. Nuestras ra\u00edces no determinan lo que elegimos hacer hoy, son simplemente un hecho hist\u00f3rico. <\/p>\n\n\n\nNuestras ra\u00edces no determinan lo que elegimos hacer hoy, son simplemente un hecho hist\u00f3rico. <\/p>andrea marcolongo<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nEntonces, \u00bfdebemos aceptar los t\u00e9rminos de la acusaci\u00f3n de <\/strong>apropiaci\u00f3n cultural<\/em><\/strong>, que convierte en una farsa abordar un tema que pertenece a un \u00e1mbito cultural en el que no nacimos?<\/strong><\/h3>\n\n\n\nYo creo que no. La palabra ra\u00edces<\/em> va de la mano de posturas muy conservadoras: de ah\u00ed venimos, no debemos cambiar nada, y lo que se desv\u00eda de donde venimos no tiene derecho a acceder al \u00e1rbol. Y de hecho, esa postura es en \u00faltima instancia la misma que la de la apropiaci\u00f3n cultural, aunque desde un \u00e1ngulo pol\u00edtico aparentemente opuesto, que convierte en una impostura, o incluso en un delito, apoderarse de cualquier forma creativa o l\u00fadica de una cultura a la que uno no \u00abpertenece\u00bb. En ese caso, sin la \u00abapropiaci\u00f3n cultural\u00bb, la idea misma de Grecia habr\u00eda desaparecido hace 2 mil a\u00f1os. Cuando estaba escribiendo este libro, experiment\u00e9 a menudo el \u00abs\u00edndrome del impostor\u00bb, y hablo de \u00e9l en varias ocasiones. Creo que tenemos que vivir con esta precauci\u00f3n, pero saber superarla.<\/p>\n\n\n\n\u00bfCu\u00e1l es el mayor sacrilegio, el robo o la amnesia?<\/strong><\/h3>\n\n\n\nLa amnesia, la amnesia colectiva, sin duda. En nuestra relaci\u00f3n con Grecia siempre ha habido un elemento de robo y un elemento de amnesia. Pero en cierto modo es incluso menos grave cuando el robo se apodera de todo, porque es un signo de curiosidad, inter\u00e9s, fascinaci\u00f3n, actividad imaginaria, que cuando se permite que la idea misma se hunda en un olvido silencioso.<\/p>\n\n\n\n
Podr\u00eda pasarme toda la vida haciendo campa\u00f1a por la devoluci\u00f3n de los m\u00e1rmoles del Parten\u00f3n. Pero si nos centramos en las piedras, en las bellas piedras -las m\u00e1s bellas del mundo, quiz\u00e1-, podemos perder de vista la defensa de la cultura humanista, que est\u00e1 desapareciendo exactamente del mismo modo que los frisos abandonaron Atenas hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os: con indiferencia general. Para m\u00ed, el Parten\u00f3n es un s\u00edmbolo de la cultura que estamos dejando desaparecer pasivamente, quiz\u00e1 pensando a veces que estamos viendo a la luna salirse de su \u00f3rbita.\u00a0<\/p>\n\n\n\nPara m\u00ed, el Parten\u00f3n es un s\u00edmbolo de la cultura que estamos dejando desaparecer pasivamente, quiz\u00e1 pensando a veces que estamos viendo a la luna salirse de su \u00f3rbita. <\/p>andrea marcolongo<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nSu visi\u00f3n de Grecia parece haber evolucionado de un enfoque escol\u00e1stico y acad\u00e9mico a un conocimiento m\u00e1s \u00edntimo de la Grecia contempor\u00e1nea. \u00bfQu\u00e9 ve de diferente? <\/strong><\/h3>\n\n\n\nEn efecto, nuestra relaci\u00f3n con Grecia es cautiva del pasado. Si busca autores griegos en una librer\u00eda, siempre encontrar\u00e1 m\u00e1s autores que murieron hace m\u00e1s de 2 mil a\u00f1os que autores vivos. La propia Grecia est\u00e1 atrapada en este imaginario tur\u00edstico, del que sufre. Hablar de la edad de oro de la Grecia cl\u00e1sica y del eclipse de la \u00e9poca otomana crea una especie de esquizofrenia hist\u00f3rica. Sin embargo, los griegos que dicen esto hoy no tienen nada que ver con los griegos de la Liga de Delos. Es tan absurdo esencializar esa filiaci\u00f3n como hablar, en Francia, de \u00abnuestros ancestros los galos\u00bb. De eso se trata tambi\u00e9n, de aceptar la parte imaginaria de esta herencia, y de saber que la fecundidad imaginaria tiene sentido si nos libera, no si nos aprisiona. <\/p>\n\n\n\n
Es importante saber mirar a Grecia de otra manera: no s\u00f3lo desde la perspectiva de Roma, sino tambi\u00e9n desde la de Turqu\u00eda y los Balcanes. Grecia es tambi\u00e9n un pa\u00eds de Asia Menor. Los escritos de Orhan Pamuk son quiz\u00e1 los que mejor lo han captado. Su \u00faltimo libro traducido al espa\u00f1ol, Las noches de la peste<\/em> (Literatura Random House, 2022), describe una isla imaginaria en la que la poblaci\u00f3n es mitad griega y mitad turca, quiz\u00e1 una versi\u00f3n ficticia de Esmirna. La m\u00e1s bella revisi\u00f3n de un mito griego que he le\u00eddo es la de Pamuk, que ha sabido mezclar el mito de Medea con un mito otomano. Tambi\u00e9n podemos y debemos intentar leer y mirar a Grecia desde una perspectiva turca, para que nuestra visi\u00f3n sea m\u00e1s matizada y compleja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En este segundo episodio de verano de nuestra serie \u00abGran Tour\u00bb, Andrea Marcolongo comparte con nosotros una experiencia \u00fanica en el Museo de la Acr\u00f3polis de Atenas. Ante los frisos del Parten\u00f3n, se pregunta: nos gusta situar el origen de nuestra \u00abidentidad\u00bb en Grecia. Pero, \u00bfde qu\u00e9 Grecia hablamos? Una vigilia nocturna frente a los mitos griegos…<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":21054,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"templates\/post-reviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":11,"footnotes":""},"categories":[256],"tags":[],"staff":[225],"editorial_format":[1476],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-21082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gran-tour","staff-mathieu-roger-lacan","editorial_format-resenas","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false,"_thumbnail_id":21054,"excerpt":"En este segundo episodio de verano de nuestra serie \"Gran Tour\", Andrea Marcolongo comparte con nosotros una experiencia \u00fanica en el Museo de la Acr\u00f3polis de Atenas. Ante los frisos del Parten\u00f3n, se pregunta: nos gusta situar el origen de nuestra \"identidad\" en Grecia. Pero, \u00bfde qu\u00e9 Grecia hablamos? Una vigilia nocturna frente a los mitos griegos...","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\n
"Mi noche en el museo de la Acr\u00f3polis", una conversaci\u00f3n con Andrea Marcolongo - El Grand Continent<\/title>\n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n