{"id":20903,"date":"2023-08-05T07:31:00","date_gmt":"2023-08-05T06:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=20903"},"modified":"2023-08-07T16:13:55","modified_gmt":"2023-08-07T15:13:55","slug":"un-clerigo-del-siglo-xx-einstein-por-oppenheimer-x","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/05\/un-clerigo-del-siglo-xx-einstein-por-oppenheimer-x\/","title":{"rendered":"\u00abUn eclesiast\u00e9s del siglo XX\u00bb, Einstein por Oppenheimer"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"intro\">Algunas oraciones f\u00fanebres son m\u00e1s memorables que otras. La de Bossuet a Madame dio testimonio de la nada y de la grandeza del hombre; la de Oppenheimer a Einstein habla de la grandeza de la ciencia cuando encuentra a un int\u00e9rprete brillante y singular. Antes de ser publicado en el <em>New York Review of Books<\/em>, este texto fue pronunciado en la UNESCO en diciembre de 1965, diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Albert Einstein. Es un retrato sutil en el que la valoraci\u00f3n de la obra cient\u00edfica de Einstein se refleja en las cualidades que Oppenheimer quer\u00eda describir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Su relaci\u00f3n se manifest\u00f3, recientemente, en la pel\u00edcula de Christopher Nolan. En ella, Einstein aparece como interlocutor privilegiado de Oppenheimer durante el desarrollo de la bomba at\u00f3mica: Oppenheimer fue a verlo para presentarle algunos de sus c\u00e1lculos m\u00e1s inquietantes. Esto es pura licencia art\u00edstica, ya que Arthur Compton, de la Universidad de Chicago, fue a quien se le consult\u00f3. Seg\u00fan Christopher Nolan: \u00abLo sustitu\u00ed por Einstein. Es la personalidad que el p\u00fablico conoce\u00bb. Adem\u00e1s, la relaci\u00f3n entre los dos hombres, que conoc\u00edan muy bien el trabajo del otro, fue tormentosa durante mucho tiempo. Einstein libr\u00f3 una larga batalla contra la introducci\u00f3n, por la teor\u00eda cu\u00e1ntica, de la noci\u00f3n de azar fundamental en la representaci\u00f3n cient\u00edfica del mundo; objet\u00f3, en una cita que se hizo famosa, que \u00abDios no juega a los dados\u00bb. Ante los ojos de Oppenheimer, tambi\u00e9n, era un viejo maestro que libraba batallas de retaguardia: este elogio lleva la marca de sus conflictos, aunque su virulencia se haya suavizado con el paso del tiempo y con la complicidad tard\u00eda que se desarroll\u00f3 entre los dos hombres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Desde 1947, fueron colegas en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, donde Oppenheimer sustituy\u00f3 a Einstein como director. Este contexto fue en el que ambos se volvieron \u00edntimos, aunque algunos de sus desacuerdos no dejaron de ser agudos. Los elogios de Oppenheimer tambi\u00e9n reflejan otra diferencia fundamental: su relaci\u00f3n con el Estado y el gobierno. Mientras que Einstein albergaba una profunda desconfianza hacia todo aparato estatal, Oppenheimer fue, durante mucho tiempo, un cient\u00edfico que oper\u00f3 en el coraz\u00f3n de la administraci\u00f3n americana. Incluso despu\u00e9s de que se revocara su autorizaci\u00f3n de seguridad, en 1953, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/04\/la-doctrina-oppenheimer\/\">se neg\u00f3 a firmar ciertos manifiestos contra armas nucleares, incluido el manifiesto Russell-Einstein de 1955<\/a>. Asimismo, cuando lo invitaron, decidi\u00f3 no participar en la primera conferencia del movimiento Pugwash, en 1957. \u00bfSu referencia a las actividades tard\u00edas de Einstein, en este elogio, debe considerarse como una expresi\u00f3n de arrepentimiento? Aunque, finalmente, se uni\u00f3 a varios compa\u00f1eros de viaje de Einstein, en 1960, en la <em>World Academy of Art and Science<\/em>, Oppenheimer nunca renunci\u00f3 completamente a las armas at\u00f3micas. \u00c9sta es, quiz\u00e1s, la principal diferencia entre los dos hombres: por un lado, un cient\u00edfico que hab\u00eda migrado varias veces y que, hasta el final, siempre fue hostil hacia toda autoridad y hacia toda violencia, sobre todo, si emanaba del Estado; por otro, un investigador que hab\u00eda encontrado tal lugar dentro de la tecnocracia b\u00e9lica americana que nunca rompi\u00f3 con ella, incluso cuando Estados Unidos lo conden\u00f3 al ostracismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Oppenheimer insisti\u00f3 mucho en esta diferencia y lleg\u00f3 a escribir que la carta que Einstein le envi\u00f3 a Roosevelt, el 2 de agosto de 1939, preparada por el f\u00edsico h\u00fangaro Le\u00f3 Szil\u00e1rd y en la que le recomendaba a Roosevelt emprender investigaciones sobre los usos civiles y militares del uranio (se\u00f1alando que los alemanes ya hab\u00edan comenzado), no hab\u00eda influido, en absoluto, en el programa nuclear americano. Desde este punto de vista, este retrato, que destaca m\u00e1s diferencias que puntos de acuerdo, tambi\u00e9n es un autorretrato de Oppenheimer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Sin embargo, a pesar de estas profundas diferencias, este texto tambi\u00e9n lleva la huella de la pasi\u00f3n que ambos compart\u00edan por la f\u00edsica y la filosof\u00eda de la naturaleza. Cuando Oppenheimer pronunci\u00f3 estas palabras, a\u00fan no sab\u00eda que ten\u00eda c\u00e1ncer de garganta, que le costar\u00eda la vida menos de dos a\u00f1os despu\u00e9s, pero se sent\u00eda cada vez m\u00e1s d\u00e9bil, agotado por una fuerte tos. Ante la visi\u00f3n de que se le ven\u00edan encima los a\u00f1os, se sent\u00eda conmovido por la forma en la que Albert Einstein hab\u00eda vivido su vida como hombre y como cient\u00edfico. En varias ocasiones, subraya que, adem\u00e1s de ser cient\u00edficamente revolucionaria, la obra de Einstein ten\u00eda una cualidad est\u00e9tica \u2013una forma de belleza o elegancia\u2013 que le era propia: \u00abSus primeros manuscritos ten\u00edan una belleza paralizante\u00bb. Tal vez sea el mejor homenaje que el \u00abpadre de la bomba at\u00f3mica\u00bb podr\u00eda haber rendido al que describe como \u00abel mayor fil\u00f3sofo natural de nuestros tiempos\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque conoc\u00eda a Einstein desde hace dos o tres d\u00e9cadas, s\u00f3lo en la \u00faltima d\u00e9cada de su vida, fuimos colegas cercanos e, incluso, amigos. No obstante, pens\u00e9 que podr\u00eda ser \u00fatil porque estoy seguro de que no es demasiado pronto \u2013y, quiz\u00e1s, ya es demasiado tarde para nuestra generaci\u00f3n\u2013 para empezar a disipar la nube mitol\u00f3gica y revelar la formidable cima que esas nubes ocultan. Como siempre, el mito tiene su encanto, pero la verdad es mucho m\u00e1s hermosa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Einstein siempre ha dado muestras de una maravillosa pureza, a la vez, infantil y profundamente obstinada.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Hacia el final de su vida, cuando ya se hab\u00eda desesperado por las armas y las guerras, Einstein declar\u00f3 que, si hubiera podido volver a empezar, se habr\u00eda vuelto fontanero. Era una mezcla de seriedad y broma que nadie deber\u00eda intentar perturbar hoy en d\u00eda. Cr\u00e9anme: no ten\u00eda ni idea de lo que era un fontanero y, menos a\u00fan, en Estados Unidos, donde se dice, de broma, que el comportamiento t\u00edpico de este especialista es que nunca lleva sus herramientas al lugar del desastre. Einstein nunca dej\u00f3 de llevar sus herramientas al lugar de la crisis; era f\u00edsico y el mayor fil\u00f3sofo natural de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ya hemos o\u00eddo, lo que todos ustedes saben, lo que constituye la parte aut\u00e9ntica del mito fue su extraordinaria originalidad. El descubrimiento de los <em>quanta<\/em>, seguramente, habr\u00eda llegado de un modo u otro, pero \u00e9l fue quien los descubri\u00f3. La comprensi\u00f3n profunda de lo que significa que ninguna se\u00f1al puede viajar m\u00e1s r\u00e1pido que la luz, seguramente, habr\u00eda llegado \u2013las ecuaciones formales ya se conoc\u00edan\u2013, pero esta comprensi\u00f3n simple y brillante de la f\u00edsica podr\u00eda haber tardado mucho m\u00e1s en llegar \u2013y haber sido mucho m\u00e1s confusa\u2013 si \u00e9l no lo hubiera hecho por nosotros. En cuanto a la teor\u00eda general de la relatividad, que, a\u00fan hoy, no est\u00e1 bien demostrada experimentalmente, nadie m\u00e1s lo habr\u00eda hecho en mucho, mucho tiempo. De hecho, s\u00f3lo en la \u00faltima d\u00e9cada e, incluso, en los \u00faltimos a\u00f1os, hemos visto c\u00f3mo un f\u00edsico pedestre y trabajador o varios de ellos pod\u00edan llegar a esta teor\u00eda y comprender esta singular uni\u00f3n de geometr\u00eda y gravitaci\u00f3n; s\u00f3lo podemos hacerlo, hoy, porque algunas de las posibilidades abiertas <em>a priori<\/em> est\u00e1n limitadas por la confirmaci\u00f3n del descubrimiento de Einstein de que la luz es desviada por la gravitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Fue con la llegada de los nazis al poder que empez\u00f3 a comprender, melanc\u00f3licamente y sin aceptarlo nunca realmente, que, adem\u00e1s de comprender, el hombre tiene, a veces, el deber de actuar.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Einstein tiene otra faceta, adem\u00e1s de la originalidad. Le aport\u00f3, al trabajo de la originalidad, elementos profundamente arraigados en la tradici\u00f3n. S\u00f3lo de manera parcial, es posible descubrir c\u00f3mo lo hizo siguiendo sus lecturas, sus amistades y los escasos archivos a nuestra disposici\u00f3n, pero, entre estos elementos profundamente arraigados en la tradici\u00f3n \u2013no intentar\u00e9 enumerarlos todos porque no los conozco todos\u2013, al menos, tres fueron indispensables y nunca dejaron de acompa\u00f1arlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El primer elemento procede de un campo de la f\u00edsica tan bello como oscuro: la explicaci\u00f3n de las leyes de la termodin\u00e1mica en t\u00e9rminos de f\u00edsica estad\u00edstica. Einstein siempre la practic\u00f3. Bas\u00e1ndose en el descubrimiento de Planck de la ley de la radiaci\u00f3n del cuerpo negro, pudo concluir que la luz estaba compuesta no s\u00f3lo de ondas, sino, tambi\u00e9n, de part\u00edculas, cuya energ\u00eda es proporcional a su frecuencia y cuyo momento est\u00e1 determinado por su n\u00famero de ondas: las famosas relaciones que Broglie extender\u00eda de los electrones a toda la materia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tradici\u00f3n estad\u00edstica fue la que condujo a Einstein a las leyes que rigen la emisi\u00f3n y absorci\u00f3n de la luz por los sistemas at\u00f3micos. Esta tradici\u00f3n fue la que le permiti\u00f3 ver el v\u00ednculo entre las ondas de Broglie y la estad\u00edstica de los <em>quanta<\/em> de luz que propuso Bose. Esto es lo que le permiti\u00f3 no dejar de ser un activo descubridor y promotor de los nuevos fen\u00f3menos de la f\u00edsica cu\u00e1ntica hasta 1925.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Si encuentra nuestro trabajo \u00fatil y quiere que el GC siga siendo una publicaci\u00f3n abierta, puede suscribirse&nbsp;<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/ofiertas-new\/\">aqu\u00ed.<\/a>]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su segundo apego, igual de profundo, a la tradici\u00f3n \u2013y creo que sabemos de d\u00f3nde procede\u2013 fue su amor total por la idea de campo: la posibilidad de seguir fen\u00f3menos f\u00edsicos con detalles sumamente precisos e infinitamente subdivisibles en el espacio y el tiempo. As\u00ed, vivi\u00f3 su primer gran drama cuando intent\u00f3 ver c\u00f3mo las ecuaciones de Maxwell pod\u00edan ser ciertas. \u00c9stas fueron las primeras ecuaciones de campo de la f\u00edsica; no han dejado de ser verdaderas hoy en d\u00eda, con s\u00f3lo algunas modificaciones menores y bien controladas. Esta tradici\u00f3n le hizo darse cuenta de que ten\u00eda que haber una teor\u00eda de campo de la gravitaci\u00f3n, mucho antes de que las claves de esa teor\u00eda estuvieran en sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera tradici\u00f3n tiene menos que ver con la f\u00edsica que con la filosof\u00eda. Es una variante del principio de raz\u00f3n suficiente. Einstein fue quien se pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00edamos decir, qu\u00e9 pod\u00edamos medir, qu\u00e9 elementos de la f\u00edsica eran convencionales. Insisti\u00f3 en que estos elementos convencionales no pod\u00edan desempe\u00f1ar ning\u00fan papel en los descubrimientos f\u00edsicos reales. Esta idea tambi\u00e9n ten\u00eda sus ra\u00edces: en primer lugar, en el ingenio matem\u00e1tico de Riemann, que vio lo irrazonablemente limitada que hab\u00eda sido la geometr\u00eda de los griegos. Sobre todo, se inscrib\u00eda en la larga tradici\u00f3n de la filosof\u00eda europea, que comenz\u00f3 con Descartes y que continu\u00f3 con los empiristas brit\u00e1nicos, antes de ser enunciada por Charles Pierce, aunque no tuvo ninguna influencia en Europa: hab\u00eda que preguntarse qu\u00e9 se pod\u00eda hacer con ella y qu\u00e9 significaba. \u00bfEra, simplemente, algo que pod\u00eda ayudarnos a calcular? O, por el contrario, \u00bfpodr\u00edamos estudiarla, realmente, en la naturaleza utilizando medios f\u00edsicos? El hecho es que las leyes de la naturaleza no s\u00f3lo describen los resultados de las observaciones, sino que, tambi\u00e9n, delimitan el campo de aplicaci\u00f3n de tales observaciones. As\u00ed es como Einstein entendi\u00f3 el car\u00e1cter limitador de la velocidad de la luz; tambi\u00e9n, es el car\u00e1cter de la resoluci\u00f3n en la teor\u00eda cu\u00e1ntica, donde se reconoci\u00f3 que el <em>quantum<\/em> de acci\u00f3n, la constante de Planck, limitaba la finura de la transacci\u00f3n entre el sistema estudiado y la m\u00e1quina utilizada para estudiarlo, lo que limitaba dicha finura en una forma de atomicidad muy diferente y mucho m\u00e1s radical que cualquiera de las que hab\u00edan imaginado los griegos o de las que eran familiares en la teor\u00eda at\u00f3mica de la qu\u00edmica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Por supuesto, tuvo un n\u00famero incre\u00edble de disc\u00edpulos, entendidos como personas que, leyendo su obra u oy\u00e9ndolo ense\u00f1ar, aprendieron de \u00e9l y tuvieron una nueva visi\u00f3n de la f\u00edsica, de su filosof\u00eda, es decir, de la naturaleza del mundo en el que vivimos.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os de su vida, la tradici\u00f3n le fall\u00f3 de alguna manera. Fueron los a\u00f1os que pas\u00f3 en Princeton. Y, aunque es motivo de tristeza, este fracaso no debe eclipsarse. Ten\u00eda derecho a ello. Pas\u00f3 esos a\u00f1os intentando demostrar que la teor\u00eda cu\u00e1ntica era inconsistente. Nadie podr\u00eda haber sido m\u00e1s ingenioso a la hora de encontrar ejemplos inesperados y creativos, pero result\u00f3 que esas inconsistencias no exist\u00edan y que su resoluci\u00f3n pod\u00eda encontrarse, a menudo, en trabajos anteriores. Cuando eso no funcion\u00f3, tras repetidos esfuerzos, Einstein, simplemente, dijo que no le gustaba la teor\u00eda. No le gustaban sus elementos de indeterminaci\u00f3n. No le gustaba el abandono de la continuidad ni de la causalidad. Eran cosas con las que hab\u00eda crecido y que hab\u00eda conservado y desarrollado enormemente; verlas desaparecer le resultaba extremadamente dif\u00edcil, a pesar de que era su trabajo el que hab\u00eda armado a su asesino. Luch\u00f3 noble y furiosamente con Bohr y luch\u00f3 contra la teor\u00eda que hab\u00eda creado, pero que odiaba. No era la primera vez que esto ocurr\u00eda en la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, estaba trabajando en un programa muy ambicioso para combinar la comprensi\u00f3n de la electricidad y la gravitaci\u00f3n con el objetivo de explicar lo que \u00e9l ve\u00eda como la apariencia \u2013o ilusi\u00f3n\u2013 de la naturaleza discreta de las part\u00edculas en la naturaleza. Creo que, en aquella \u00e9poca y hasta ahora, est\u00e1 claro que los elementos en los que se basaba esta teor\u00eda eran demasiado escasos y dejaban fuera demasiadas cosas que los f\u00edsicos conoc\u00edan, pero que a\u00fan eran desconocidas en la \u00e9poca de los estudios de Einstein. Parec\u00eda, pues, un planteamiento irremediablemente limitado, hist\u00f3ricamente condicionado por el accidente. Aunque Einstein hab\u00eda despertado el afecto o, mejor dicho, el amor de todo el mundo por su determinaci\u00f3n para llevar a cabo su programa, hab\u00eda perdido la mayor parte de sus v\u00ednculos con el mundo de la f\u00edsica porque se hab\u00eda saltado ciertos descubrimientos que se hab\u00edan hecho demasiado tarde para que \u00e9l pudiera conocerlos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Einstein era uno de los hombres m\u00e1s simp\u00e1ticos. Me dio la impresi\u00f3n de que, tambi\u00e9n, se sent\u00eda profundamente solo. Muchos hombres muy grandes son solitarios. Sin embargo, me dio la impresi\u00f3n de que, aunque era un amigo profundo y leal, los afectos humanos m\u00e1s fuertes ocupaban un lugar superficial o poco central en su vida, considerada en su conjunto. Por supuesto, tuvo un n\u00famero incre\u00edble de disc\u00edpulos, entendidos como personas que, leyendo su obra u oy\u00e9ndolo ense\u00f1ar, aprendieron de \u00e9l y tuvieron una nueva visi\u00f3n de la f\u00edsica, de su filosof\u00eda, es decir, de la naturaleza del mundo en el que vivimos. No obstante, \u00e9l no ten\u00eda, en jerga t\u00e9cnica, una escuela. No ten\u00eda muchos estudiantes que fueran sus aprendices o disc\u00edpulos. Ten\u00eda algo de trabajador solitario, en marcado contraste con los equipos que vemos hoy en d\u00eda y con la forma altamente cooperativa en la que se han desarrollado otros sectores de la ciencia. M\u00e1s tarde, recurri\u00f3 a la ayuda de personas que trabajaban con \u00e9l. Generalmente, se les llamaba asistentes y ten\u00edan una vida maravillosa. El mero hecho de estar con \u00e9l era maravilloso. Su secretaria ten\u00eda una vida maravillosa. Su sentido de grandeza no lo abandonaba ni un minuto ni su sentido del humor tampoco. Los asistentes hac\u00edan algo que \u00e9l extra\u00f1aba en su juventud. Sus primeros manuscritos ten\u00edan una belleza paralizante, pero conten\u00edan muchas erratas. M\u00e1s tarde, ya no dejaba ninguna. Tuve la impresi\u00f3n de que, junto a sus desgracias, su celebridad le proporcionaba ciertos placeres: no s\u00f3lo el placer humano de conocer gente, sino, tambi\u00e9n, el placer extremo de la m\u00fasica que tocaba con Elisabeth de B\u00e9lgica o con Adolf Busch, aunque no fuera muy buen violinista. Le encantaba el mar; le encantaba navegar y siempre estaba feliz de subirse a un barco. Recuerdo que di un paseo con \u00e9l cuando cumpli\u00f3 setenta y un a\u00f1os. Me dijo esto: \u00abSabes, cuando un hombre tiene la oportunidad de hacer algo sensato, la vida se vuelve un poco extra\u00f1a\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Sus primeros manuscritos ten\u00edan una belleza paralizante.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Con raz\u00f3n, Einstein tambi\u00e9n era conocido por su buena voluntad y humanidad. De hecho, si tuviera que elegir una sola palabra para describir su actitud ante los problemas humanos, elegir\u00eda la palabra en s\u00e1nscrito <em>Ahimsa<\/em>, que significa sin violencia y benevolencia. Desconfiaba profundamente del poder; no conversaba con facilidad ni naturalidad con estadistas ni con hombres de poder, como lo hac\u00edan Rutherford y Bohr, quiz\u00e1s, los dos f\u00edsicos de este siglo que fueron sus mayores rivales. En 1915, mientras trabajaba en la teor\u00eda general de la relatividad, Europa se desgarraba y perd\u00eda la mitad de su pasado. Siempre fue pacifista. Hasta la llegada de los nazis al poder, no tuvo dudas al respecto, como demuestra su famosa y profunda correspondencia con Freud. Entonces, empez\u00f3 a comprender, melanc\u00f3licamente y sin aceptarlo nunca realmente, que, adem\u00e1s de comprender, el hombre tiene, a veces, el deber de actuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de lo que escucharon, no necesito repetirles lo brillante que era su inteligencia. No era, en absoluto, sofista ni un <em>socialit\u00e9<\/em>. Creo que, en Inglaterra, habr\u00edan dicho que no ten\u00eda mucho \u00ab<em>background<\/em>\u00ab; en Estados Unidos, que le faltaba \u00ab<em>education<\/em>\u00ab. Tal vez eso arroje algo de luz sobre la forma en la que se utilizan estas palabras. Creo que esta sencillez, este rigor y esta ausencia de \u00ab<em>langue de bois<\/em>\u00bb tuvieron mucho que ver con la preservaci\u00f3n, a lo largo de toda su vida, de un cierto monismo filos\u00f3fico puro, un poco a la manera de Spinoza, que, por supuesto, es dif\u00edcil de preservar si se ha sido \u00abeducado\u00bb o si se tiene una \u00ab<em>background<\/em>\u00ab. Siempre ha dado muestras de una maravillosa pureza, a la vez, infantil y profundamente obstinada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>De hecho, si tuviera que elegir una sola palabra para describir su actitud ante los problemas humanos, elegir\u00eda la palabra en s\u00e1nscrito <em>Ahimsa<\/em>, que significa sin violencia y benevolencia.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Con frecuencia, se le culpa, alaba o atribuye a Einstein la autor\u00eda de estas terribles bombas. En mi opini\u00f3n, esto no es cierto. La teor\u00eda especial de la relatividad podr\u00eda no haber sido tan bella sin Einstein, pero se habr\u00eda convertido en una herramienta para los f\u00edsicos; en 1932, las pruebas experimentales de la interconvertibilidad de la materia y de la energ\u00eda que \u00e9l hab\u00eda predicho eran abrumadoras. La viabilidad de explotar masivamente estos datos s\u00f3lo se hizo evidente siete a\u00f1os m\u00e1s tarde, casi por accidente. Esto no es lo que Einstein buscaba realmente. Su papel era provocar una revoluci\u00f3n intelectual y descubrir, m\u00e1s que ning\u00fan otro cient\u00edfico de nuestro tiempo, lo profundos que eran los errores cometidos por los hombres que lo precedieron. Le escribi\u00f3 una carta a Roosevelt sobre la energ\u00eda at\u00f3mica. Creo que era una expresi\u00f3n de su tormento ante la maldad de los nazis, pero, tambi\u00e9n, de su deseo de no perjudicar a nadie en modo alguno. Debo subrayar, sin embargo, que esta carta tuvo muy poco efecto: Einstein no era, en realidad, responsable de nada de lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s. Creo que \u00e9l mismo lo comprendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pronunciaba en\u00e9rgicamente contra la violencia y la crueldad dondequiera que la viera y, despu\u00e9s de la guerra, habl\u00f3, con profunda emoci\u00f3n y, creo, con gran fuerza, sobre la violencia absoluta de estas armas at\u00f3micas. Dijo, sin rodeos y con gran sencillez, lo siguiente: \u00abA partir de ahora, debemos crear un gobierno mundial\u00bb. Fue muy directo, fue muy brusco, fue, sin duda, \u00abinculto\u00bb y carente de \u00ab<em>background<\/em>\u00ab, pero todos debemos, en cierta medida, reconocer que ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Creo que, en Inglaterra, habr\u00edan dicho que no ten\u00eda mucho \u00ab<em>background<\/em>\u00ab; en Estados Unidos, que le faltaba \u00ab<em>education<\/em>\u00ab.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin poder ni calculaciones ni el humor profundamente pol\u00edtico que caracterizaba a Gandhi, conmovi\u00f3, no obstante, al mundo pol\u00edtico. En el \u00faltimo acto de su vida, se uni\u00f3 a Lord Russell para defender la idea de que los hombres de ciencia deb\u00edan unirse para entenderse y evitar el desastre que preve\u00eda en la carrera de armamentos. El movimiento Pugwash, que, hoy, lleva un nombre m\u00e1s largo, es el resultado directo de este llamado. S\u00e9 que desempe\u00f1\u00f3 un papel esencial en el Tratado de Mosc\u00fa, en el Tratado de Prohibici\u00f3n Limitada de Ensayos Nucleares, que es una declaraci\u00f3n provisional, pero, en mi opini\u00f3n, muy valiosa, de que la raz\u00f3n a\u00fan pod\u00eda prevalecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lo vi en sus \u00faltimos a\u00f1os, Einstein era un eclesiast\u00e9s del siglo XX que dec\u00eda lo siguiente con implacable e indomable alegr\u00eda: \u00abVanidad de vanidades; todo es vanidad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/oppenheimer-escritos-selectos\/\" \/>Oppenheimer: escritos selectos<\/a>  | Episodio 7<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Albert Einstein, Oppenheimer le rinde homenaje en un elogio f\u00fanebre de gran finura. 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