{"id":20749,"date":"2023-08-01T17:07:00","date_gmt":"2023-08-01T16:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=20749"},"modified":"2023-08-02T08:41:27","modified_gmt":"2023-08-02T07:41:27","slug":"una-naturaleza-extranamente-prometeica-oppenheimer-tras-hiroshima-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/08\/01\/una-naturaleza-extranamente-prometeica-oppenheimer-tras-hiroshima-1\/","title":{"rendered":"\u00abUna naturaleza extra\u00f1amente prometeica\u00bb, Oppenheimer tras Hiroshima"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"intro\">Lo que puede devastarlo todo tambi\u00e9n podr\u00eda resolverlo todo -si conseguimos cooperar, entre cient\u00edficos y entre naciones-. Este era, m\u00e1s o menos, el mensaje que el inventor de la bomba at\u00f3mica intentaba transmitir el 16 de noviembre de 1945 en Filadelfia, en la Universidad de Pensilvania, ante la Sociedad Filos\u00f3fica Americana. Y era, de forma imperfecta y embrionaria, un resumen de las cuestiones que le seguir\u00edan y atormentar\u00edan durante sus a\u00f1os <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/29\/oppenheimer-inedito-el-imposible-control-internacional-del-atomo-x\/\">al frente del Comit\u00e9 Asesor General de la Comisi\u00f3n de Energ\u00eda At\u00f3mica de los Estados Unidos<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Un t\u00e9rmino que Oppenheimer no utiliz\u00f3 -estamos en la prehistoria del pensamiento sobre las implicaciones del \u00e1tomo- recorre sin embargo su discurso: <em>dual<\/em>. La naturaleza necesariamente dual del poder del \u00e1tomo: por un lado, proporcionar energ\u00eda ilimitada canaliz\u00e1ndola a trav\u00e9s de reactores; por otro, arriesgarse a devastar el mundo. El tono serio pero dubitativo de esta conferencia, pocos meses despu\u00e9s de Hiroshima y Nagasaki, demuestra que el \u00abpadre de la bomba at\u00f3mica\u00bb era plenamente consciente de que su invento ya hab\u00eda cambiado la vida humana en la Tierra. Sin embargo, en este discurso, como en otros, adopta el enfoque de estrechar el foco y observar el problema a trav\u00e9s del prisma de las implicaciones de este cambio de paradigma para la forma en que se hacen la ciencia y los descubrimientos cient\u00edficos. En muchos sentidos, esta reflexi\u00f3n puede leerse como un intento de vincular los descubrimientos de Los \u00c1lamos -t\u00e9cnicos, se\u00f1ala Oppenheimer, no cient\u00edficos- a la historia de la ciencia en Occidente. As\u00ed se entiende la comparaci\u00f3n entre el conocimiento de la energ\u00eda at\u00f3mica y el conocimiento del sistema solar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Sin embargo, a lo largo de su charla a los miembros de la Sociedad Filos\u00f3fica Americana se percibe cierta ingenuidad sobre el poder del arma (\u00abcesar\u00e1n las guerras\u00bb), como si Oppenheimer quisiera convencerse de que su invento tiene algo de bueno. De este modo, el texto entrecruza, incluso entrelaza, lo que podr\u00eda calificarse displicentemente de reflexi\u00f3n epistemol\u00f3gica sobre la bomba con un llamamiento a la \u00abresponsabilidad colectiva\u00bb para poner fin a las guerras. Esta ambivalencia, esta incapacidad para tomar una decisi\u00f3n, es una constante en <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/oppenheimer-escritos-selectos\/\">los escritos sobre la bomba que estamos traduciendo y publicando en nuestra serie de verano<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Este archivo es especialmente notable por su fecha. Fue s\u00f3lo unos meses despu\u00e9s de Hiroshima y Nagasaki, y Oppenheimer estaba tratando de sacar algunas lecciones pol\u00e9micas iniciales. Los bombardeos de agosto hab\u00edan definido, en su opini\u00f3n, un \u00abmodelo para el uso\u00bb de las armas at\u00f3micas: \u00abun arma de agresi\u00f3n, sorpresa y terror\u00bb. Su inventor advierte que, seg\u00fan este modelo, si volvieran a utilizarse, ser\u00eda por millares o decenas de millares. De ah\u00ed la necesidad de hacer imposible la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Pero el discurso de Oppenheimer puede leerse tambi\u00e9n, y finalmente, como una respuesta -o la anticipaci\u00f3n de una cr\u00edtica- a quienes acusan a los cient\u00edficos que contribuyeron al Proyecto Manhattan de haber devaluado de alg\u00fan modo el progreso cient\u00edfico: \u00abNo creo que sea posible trascender la crisis actual en un mundo en el que el trabajo de la ciencia se utilice si se utiliza a sabiendas para fines que los hombres consideran perversos\u00bb. Sin negarse ni denigrarse a s\u00ed mismo, J. Robert Oppenheimer intenta aqu\u00ed vincular la invenci\u00f3n de la bomba a una mejor comprensi\u00f3n del mundo que abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Miembros de la Academia, miembros de la Sociedad Filos\u00f3fica:<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ustedes desean, por sus buenas razones, o\u00edr de m\u00ed hoy, lo que las circunstancias, quiz\u00e1s, me han capacitado para discutir con ustedes, sobre la base de la experiencia, es c\u00f3mo fabricar armas at\u00f3micas. Es cierto, como hemos dicho tan a menudo y tan seriamente: en los estudios cient\u00edficos que tuvimos que llevar a cabo en Los \u00c1lamos, en las artes pr\u00e1cticas all\u00ed desarrolladas, hubo pocos descubrimientos fundamentales. No hubo una gran nueva percepci\u00f3n de la naturaleza del mundo f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuvimos muchas sorpresas. Aprendimos muchas cosas sobre los n\u00facleos at\u00f3micos y muchas m\u00e1s sobre el comportamiento de la materia en condiciones extremas y desconocidas; no pocos de los trabajos fueron, por su calidad y su estilo, dignos de las mejores tradiciones de la ciencia f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00eda una historia aburrida. Se est\u00e1 recopilando en un gran manual de 15 vol\u00famenes. Creemos que gran parte de \u00e9ste ser\u00e1 de inter\u00e9s para los cient\u00edficos, aunque no sean, de profesi\u00f3n, fabricantes de bombas at\u00f3micas. Ser\u00e1 un placer hablarles un poco de ello. Ser\u00eda todo un gusto ayudarles a compartir nuestro orgullo por la idoneidad y la solidez de la ciencia f\u00edsica de nuestro patrimonio com\u00fan que se emple\u00f3 en esta arma, que demostr\u00f3 su eficacia el verano pasado en el desierto de Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Lo que se nos ha venido encima, la perspicacia, el conocimiento, el poder de la ciencia f\u00edsica, a cuyo cultivo, a cuyo aprendizaje y a cuya ense\u00f1anza estamos dedicados, se ha vuelto demasiado peligroso como para hablar de ello, incluso en estos salones.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Eso no ser\u00eda una historia aburrida, pero no es la que puedo contar hoy. Ser\u00eda demasiado peligroso contarla. Eso es lo que el presidente, en nombre del pueblo de Estados Unidos, nos ha dicho. Eso es lo que muchos de nosotros, si nos vi\u00e9ramos obligados a tomar la decisi\u00f3n, podr\u00edamos concluir.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se nos ha venido encima, la perspicacia, el conocimiento, el poder de la ciencia f\u00edsica, a cuyo cultivo, a cuyo aprendizaje y a cuya ense\u00f1anza estamos dedicados, se ha vuelto demasiado peligroso como para hablar de ello, incluso en estos salones. \u00c9sa es la cuesti\u00f3n a la que nos enfrentamos ahora, que va a la ra\u00edz de lo que es la ciencia, de su valor. Esa cuesti\u00f3n es a la que, tentativa y parcialmente y con un profundo sentido de su dificultad y de mi propia insuficiencia, debo tratar de referirme hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>No es una cuesti\u00f3n familiar para nosotros en estos \u00faltimos d\u00edas. No es una situaci\u00f3n familiar. Si parece guardar analog\u00eda con la que plantean otras armas, con la necesidad de cierto secretismo, digamos, en la discusi\u00f3n sobre obuses o torpedos, esa analog\u00eda nos enga\u00f1ar\u00e1. Hay algunos accidentes en esta situaci\u00f3n, algunas cosas que, a la gran luz de la historia, pueden parecer contingentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las armas at\u00f3micas se basan en elementos que se encuentran en la frontera misma de la f\u00edsica. Su desarrollo est\u00e1, inextricablemente, ligado con el crecimiento de la f\u00edsica, como con toda probabilidad con el de las ciencias biol\u00f3gicas y muchas artes pr\u00e1cticas. En realidad, las armas at\u00f3micas fueron fabricadas por cient\u00edficos; incluso, algunos de ustedes podr\u00edan pensar que las crearon cient\u00edficos normalmente dedicados a la exploraci\u00f3n de cosas, m\u00e1s bien, rec\u00f3nditas.<\/p>\n\n\n\n<p>La rapidez de la evoluci\u00f3n y la participaci\u00f3n activa y esencial de los hombres de ciencia en la misma han contribuido, sin duda, en gran medida, a nuestra toma de conciencia de la crisis a la que nos enfrentamos e, incluso, a nuestro sentido de la responsabilidad en su resoluci\u00f3n. No obstante, \u00e9stas son cosas contingentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que no es contingente es que hemos creado una cosa, un arma terrible, que ha alterado abrupta y profundamente la naturaleza del mundo. Hemos creado algo que, seg\u00fan todos los criterios del mundo en el que crecimos, es maligno. Con ello, con nuestra participaci\u00f3n en hacer posible la fabricaci\u00f3n de estas cosas, hemos planteado de nuevo la cuesti\u00f3n de si la ciencia es buena para el hombre, de si es bueno aprender sobre el mundo, tratar de comprenderlo, tratar de controlarlo, ayudar a dotar al mundo de los hombres de una mayor comprensi\u00f3n, de un mayor poder.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hemos creado una cosa, un arma terrible, que ha alterado abrupta y profundamente la naturaleza del mundo. <\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Puesto que somos cient\u00edficos, debemos decir un \u00abs\u00ed\u00bb inalterable a estas preguntas. Es nuestra fe y nuestro compromiso, pocas veces explicitado y, a\u00fan menos, cuestionado, que el conocimiento es un bien en s\u00ed mismo; el conocimiento y el poder que debe venir con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez, podemos pensar en los primeros tiempos de la ciencia f\u00edsica en la cultura occidental, cuando se sent\u00eda como una profunda amenaza para todo el mundo cristiano. Se recordar\u00e1n los tiempos m\u00e1s recientes del siglo pasado, en los que algunos ve\u00edan tal amenaza en la nueva comprensi\u00f3n de las relaciones entre el hombre y el resto del mundo viviente. Incluso, se puede recordar la preocupaci\u00f3n entre los eruditos, por algunos de los desarrollos fundamentales de la f\u00edsica, por la teor\u00eda de la relatividad y, a\u00fan m\u00e1s, por las ideas de complementariedad y sus implicaciones de largo alcance en las relaciones del sentido com\u00fan y del descubrimiento cient\u00edfico; su recordatorio forzado, familiar para la cultura hind\u00fa, pero bastante extra\u00f1o para la de Europa, de las insuficiencias latentes de las concepciones humanas sobre el mundo real que deben describir.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Si encuentra nuestro trabajo \u00fatil y quiere que el GC siga siendo una publicaci\u00f3n abierta, puede suscribirse&nbsp;<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/ofiertas-new\/\">aqu\u00ed.<\/a>]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Uno puede pensar en estas cosas, en especial, en los grandes conflictos del Renacimiento, porque reflejan la verdad de que la ciencia es una parte del mundo de los hombres, de que, a menudo, antes, se inyectaba, en ese mundo, elementos de inestabilidad y cambio, de que, si hay peligro en la situaci\u00f3n actual \u2013como creo que lo hay\u2013, podemos voltear al pasado en busca de la seguridad de que nuestra fe en el valor del conocimiento podr\u00eda prevalecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Una bomba at\u00f3mica no es una nueva concepci\u00f3n, no es un nuevo descubrimiento de la realidad. Es una cosa muy ordinaria en algunos aspectos, que compacta con gran parte de la ciencia que conforma nuestros laboratorios y nuestra industria. Sin embargo, cambiar\u00e1 la vida de los hombres, as\u00ed como, a lo largo de los siglos, la ha cambiado el conocimiento del sistema solar porque, en un mundo de armas at\u00f3micas, las guerras cesar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso no es poca cosa. No es peque\u00f1a en s\u00ed misma, como el mundo sabe hoy, quiz\u00e1s, con m\u00e1s amargura que nunca, pero, quiz\u00e1s, al final, sea a\u00fan mayor por las alteraciones, las radicales, aunque lentas, alteraciones en las relaciones entre hombres y entre naciones y culturas que implica.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo puede ayudarnos, creo, reconocer que estas cuestiones son, m\u00e1s bien, cuestiones cruciales. No podemos servirnos a nosotros mismos ni a la causa de la libertad y del crecimiento de la ciencia ni a nuestros semejantes si subestimamos las dificultades o si, por cobard\u00eda, oscurecemos el car\u00e1cter radical del conflicto y sus aspectos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante nuestra vida, quiz\u00e1s las armas at\u00f3micas puedan ser un gran o un peque\u00f1o problema. No pueden ser m\u00e1s que una gran esperanza. A veces, cuando los hombres hablan de la gran esperanza y de la gran promesa del campo de la energ\u00eda at\u00f3mica, no hablan de paz, sino de poder at\u00f3mico y de radiaciones nucleares.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, son entusiasmos adecuados, entusiasmos que todos debemos compartir. La viabilidad t\u00e9cnica de obtener cantidades pr\u00e1cticamente ilimitadas de energ\u00eda a partir de reactores nucleares controlados parece muy segura, casi segura. Y la creaci\u00f3n de centrales que demuestren las ventajas y limitaciones de dicha energ\u00eda no parece, desde el punto de vista del esfuerzo t\u00e9cnico, tan lejana.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que voltear a ver la historia para saber que, con el tiempo, estas posibilidades ser\u00e1n valiosas; con el tiempo, desempe\u00f1ar\u00e1n un papel importante, aunque no se comprenda del todo en nuestra industria ni en nuestra econom\u00eda en este momento. Ya escucharon hablar, esta ma\u00f1ana, de algunos de los problemas biol\u00f3gicos y m\u00e9dicos y de los usos de la radiaci\u00f3n de tales reactores. Incluso los f\u00edsicos pueden pensar en algunas cosas instructivas que hacer con los gramos de neutrones que estos reactores ponen a su disposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todos nosotros, que hemos visto algo del crecimiento de la ciencia, sabemos muy bien que lo que podemos discernir de las posibilidades en estos campos es una parte muy peque\u00f1a de lo que aparecer\u00e1 cuando nos adentremos en ellos realmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, me parecer\u00eda un tanto err\u00f3neo dejar que nuestra confianza \u2013y, atenci\u00f3n, nuestra confianza totalmente justificada\u2013 en el futuro de aplicaciones pac\u00edficas de la f\u00edsica nuclear nos distrajera por completo de la inmediatez y del peligro de las armas at\u00f3micas. No ser\u00eda honesto hacerlo porque ni siquiera una mejor comprensi\u00f3n del mundo f\u00edsico, ni siquiera los avances m\u00e1s bienvenidos de la terapia deber\u00edan hacernos felices de ver c\u00f3mo estas armas se convierten en la devastaci\u00f3n de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera ser\u00e1 muy pr\u00e1ctico hacerlo. T\u00e9cnicamente, el funcionamiento de los reactores y la fabricaci\u00f3n de armas est\u00e1n estrechamente relacionados. Dondequiera que haya reactores en funcionamiento, existe una fuente potencial, aunque no necesariamente conveniente, de materiales para armas. Dondequiera que se fabriquen materiales para armas, pueden utilizarse para reactores que pueden ser muy adecuados para la investigaci\u00f3n para el desarrollo de energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>T\u00e9cnicamente, el funcionamiento de los reactores y la fabricaci\u00f3n de armas est\u00e1n estrechamente relacionados. Dondequiera que haya reactores en funcionamiento, existe una fuente potencial, aunque no necesariamente conveniente, de materiales para armas.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Me parece casi inevitable que, en un mundo comprometido con el armamento at\u00f3mico, la sombra del miedo, del secretismo, de la coacci\u00f3n y de la culpa planee sobre gran parte de la f\u00edsica nuclear, sobre gran parte de la ciencia. Los cient\u00edficos de este pa\u00eds se han apresurado a identificarlo e intentar escapar de \u00e9l. No creo que este intento pueda tener mucho \u00e9xito en un mundo de armamento at\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otra serie de argumentos cuya intenci\u00f3n es minimizar el impacto de las armas at\u00f3micas y, por lo tanto, retrasar o evitar la inevitabilidad, al final, de los cambios radicales en el mundo que su advenimiento parecer\u00eda exigir. Hay gente que dice que no son armas tan malas.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la prueba de Nuevo M\u00e9xico, a veces, tambi\u00e9n lo dec\u00edamos cuando anot\u00e1bamos kil\u00f3metros cuadrados y tonelajes equivalentes y cuando ve\u00edamos las im\u00e1genes de una Europa arrasada. Despu\u00e9s de la prueba, ya no lo decimos. Algunos de ustedes habr\u00e1n visto fotograf\u00edas de la huelga de Nagasaki, habr\u00e1n visto las grandes vigas de acero de las f\u00e1bricas retorcidas y destrozadas. Algunos se habr\u00e1n dado cuenta de que esas f\u00e1bricas destrozadas estaban separadas por muchos kil\u00f3metros. Algunos de ustedes habr\u00e1n visto fotograf\u00edas de las personas que fueron quemadas o les habr\u00e1n echado un vistazo a los desechos de Hiroshima.<\/p>\n\n\n\n<p>La bomba de Nagasaki habr\u00eda arrasado diez millas cuadradas o un poco m\u00e1s, si hubiera habido diez millas cuadradas que arrasar. Como se sabe que el proyecto cost\u00f3 dos mil millones de d\u00f3lares y que s\u00f3lo lanzamos dos bombas, es f\u00e1cil pensar que deben ser muy caras, pero, para cualquier empresa seria de armamento at\u00f3mico y sin ning\u00fan elemento de novedad t\u00e9cnica de ning\u00fan tipo, limit\u00e1ndose a hacer cosas que ya se han hecho, esa estimaci\u00f3n del costo ser\u00eda elevada a algo as\u00ed como un factor de mil.<\/p>\n\n\n\n<p>El armamento at\u00f3mico, incluso con lo que sabemos hoy, puede ser barato. Incluso si usamos lo que sabemos hacer hoy, sin ninguna de las cosas nuevas, el armamento at\u00f3mico no romper\u00e1 la espalda de ning\u00fan pueblo que quiera armamento at\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>La pauta del uso de armas at\u00f3micas se estableci\u00f3 en Hiroshima. Son armas de agresi\u00f3n, de sorpresa y de terror. Si alguna vez se vuelven a utilizar, puede que sea por miles o, quiz\u00e1s, por decenas de miles. Su m\u00e9todo de lanzamiento puede ser diferente y reflejar nuevas posibilidades de interceptaci\u00f3n y nuevos esfuerzos para burlarlas. Y la estrategia de su uso puede ser diferente de la que se utiliz\u00f3 contra un enemigo esencialmente derrotado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pauta del uso de armas at\u00f3micas se estableci\u00f3 en Hiroshima. Son armas de agresi\u00f3n, de sorpresa y de terror. Si alguna vez se vuelven a utilizar, puede que sea por miles o, quiz\u00e1s, por decenas de miles.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>No obstante, es un arma para agresores y los elementos de sorpresa y de terror son tan intr\u00ednsecos a ella como lo son los n\u00facleos fisionables. Uno de nuestros colegas, un hombre profundamente comprometido con el bienestar y el crecimiento de la ciencia, me aconsej\u00f3, no hace mucho, que no le diera demasiada importancia, en palabras p\u00fablicas, a los terrores de las armas at\u00f3micas tal como son y tal como pueden ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe, tan bien como cualquiera de nosotros, lo terribles que pueden llegar a ser. Podr\u00eda, dijo, causar una reacci\u00f3n hostil hacia la ciencia. Podr\u00eda alejar a la gente de la ciencia. No es un hombre tan viejo y creo que poco le importar\u00e1 a \u00e9l, o a cualquiera de nosotros, lo que se diga ahora sobre las armas at\u00f3micas si antes de morir vivimos para ver una guerra en la que se utilicen.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que no contribuir\u00e1 a evitar una guerra semejante el que tratemos de restregar las aristas de este nuevo terror que hemos contribuido a traer al mundo. Creo que nos corresponde a nosotros, entre todos los hombres, a nosotros, como cient\u00edficos, porque es nuestra tradici\u00f3n reconocer y aceptar lo extra\u00f1o y lo nuevo. Creo que nos corresponde a nosotros aceptar como un hecho este nuevo terror y aceptar, con \u00e9l, la necesidad de esas transformaciones en el mundo, que har\u00e1n posible integrar estos desarrollos en la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Nos corresponde a nosotros aceptar como un hecho este nuevo terror y aceptar, con \u00e9l, la necesidad de esas transformaciones en el mundo, que har\u00e1n posible integrar estos desarrollos en la vida humana.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Creo que no podemos, a largo plazo, proteger la ciencia contra esta amenaza para sus esp\u00edritus ni contra este reproche a su cuesti\u00f3n, a menos que reconozcamos la amenaza y el reproche y que ayudemos a nuestros semejantes de todas las formas adecuadas para eliminar su causa; su causa es la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Si vuelvo a hablar con tanta insistencia sobre la magnitud del peligro no s\u00f3lo para la ciencia, sino para nuestra civilizaci\u00f3n, es porque veo, en ello, nuestra \u00fanica gran esperanza como un argumento m\u00e1s contra la guerra, como argumentos que siempre han existido, que han crecido gradualmente con la tecnolog\u00eda moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Como un asunto m\u00e1s que requiere consideraci\u00f3n internacional, como todos los dem\u00e1s asuntos que as\u00ed lo requieren, no es \u00fanico. Sin embargo, como vasta amenaza para todos los pueblos de la tierra, \u00e9sa es la novedad; el terror, su naturaleza extra\u00f1amente prometeica, se ha convertido, a los ojos de muchos de nosotros, en una oportunidad \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha resultado muy dif\u00edcil realizar esos cambios en las relaciones entre naciones y pueblos; esos cambios concurrentes y mutuamente dependientes en la ley, en el esp\u00edritu, en las costumbres y en la concepci\u00f3n; todos son esenciales. Ninguno de ellos es absolutamente anterior a los otros que deber\u00edan ponerle fin a la guerra. No s\u00f3lo ha sido dif\u00edcil, sino que ha resultado imposible. Ser\u00e1 dif\u00edcil en los pr\u00f3ximos d\u00edas, dif\u00edcil y plagado de desalientos y frustraciones, y ser\u00e1 muy lento, pero no ser\u00e1 imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se reconoce, como creo que debe reconocerse, que \u00e9ste es, para nosotros, en nuestro tiempo, el problema fundamental de la sociedad humana, no ser\u00e1 imposible. Se trata de compromisos de gran envergadura y no quiero minimizar su profundidad, pues implican mantener, por encima de todo lo dem\u00e1s, todo aquello por lo que vivir\u00edamos y por lo que morir\u00edamos. Nuestro v\u00ednculo com\u00fan con todos los pueblos del mundo, nuestra responsabilidad com\u00fan por un mundo sin guerras, nuestra confianza com\u00fan en que, en un mundo as\u00ed unido, las cosas que apreciamos, el aprendizaje, la libertad y la humanidad, no se perder\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras pueden parecer visionarias, pero no lo son. Evitar la guerra at\u00f3mica es algo muy pragm\u00e1tico. Es pr\u00e1ctico reconocer la fraternidad de los pueblos del mundo. Es algo pr\u00e1ctico reconocer como responsabilidad com\u00fan, totalmente incapaz de soluci\u00f3n unilateral, el peligro com\u00fan que las armas at\u00f3micas constituyen para el mundo. Es reconocer que, s\u00f3lo mediante la comunidad de responsabilidad, hay esperanza de hacerle frente a ese peligro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Evitar la guerra at\u00f3mica es algo muy pragm\u00e1tico.<\/p><cite>J. ROBERT OPPENHEIMER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda ser eminentemente pr\u00e1ctico intentar desarrollar esos acuerdos y ese esp\u00edritu de confianza entre los pueblos, necesarios para el control de las armas at\u00f3micas. Podr\u00eda ser pr\u00e1ctico considerar esto como una planta piloto para todos esos otros acuerdos internacionales necesarios, sin los cuales no habr\u00e1 paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"comment\">En estos p\u00e1rrafos, como antes, parece que Oppenheimer intenta esbozar un v\u00ednculo entre la conveniencia y la utilidad de buscar una soluci\u00f3n com\u00fan. Por eso traducimos \u00ab<em>practical<\/em>\u00bb por \u00abpragm\u00e1tico\u00bb, que debe entenderse aqu\u00ed en el sentido com\u00fan y no como una referencia al pragmatismo filos\u00f3fico del Club Metaf\u00edsico de Boston.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es un campo nuevo, menos encadenado que la mayor\u00eda con intereses creados o con la vasta inercia de siglos de soberan\u00eda puramente nacional. Se trata de un nuevo campo que surge de una ciencia inspirada por los m\u00e1s altos ideales de fraternidad internacional. Parecer\u00eda un tanto visionario y m\u00e1s que un poco peligroso esperar que los trabajos sobre la energ\u00eda at\u00f3mica y las armas at\u00f3micas siguieran adelante, como lo han hecho tantas cosas en el pasado, como la construcci\u00f3n de acorazados bajo una autoridad pura y estrechamente nacional, sin la confianza b\u00e1sica entre los pueblos ni la cooperaci\u00f3n o la abrogaci\u00f3n de que, de alguna manera, estos arsenales at\u00f3micos separados y desconfiados contribuir\u00edan a la paz del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Si encuentra nuestro trabajo \u00fatil y quiere que el GC siga siendo una publicaci\u00f3n abierta, puede suscribirse&nbsp;<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/ofiertas-new\/\">aqu\u00ed.<\/a>]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me parecer\u00eda visionario en extremo, y nada pr\u00e1ctico, esperar que los m\u00e9todos que, tan tristemente, han fracasado para evitar la guerra en el pasado tengan \u00e9xito frente a este peligro mucho m\u00e1s grave. En mi opini\u00f3n, ser\u00eda muy peligroso considerar, en estos tiempos de crisis, que una soluci\u00f3n radical es menos pr\u00e1ctica que una convencional. Tambi\u00e9n, ser\u00eda muy peligroso y conducir\u00eda, con toda seguridad, a tr\u00e1gicos desalientos esperar que una soluci\u00f3n radical pueda evolucionar r\u00e1pidamente o que su evoluci\u00f3n est\u00e9 exenta de los m\u00e1s graves conflictos e incertidumbres.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros pasos en la puesta en pr\u00e1ctica de la internacionalizaci\u00f3n de la responsabilidad para evitar los peligros de una guerra at\u00f3mica ser\u00e1n, inevitablemente, muy modestos. No me corresponde a m\u00ed, que no tengo experiencia ni conocimientos, hablar de cu\u00e1les podr\u00edan ser esos pasos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"comment\">Sin embargo, esto es exactamente lo que Oppenheimer se propuso hacer a partir del a\u00f1o siguiente en el seno del Comit\u00e9 de Energ\u00eda At\u00f3mica de los Estados Unidos y p\u00fablicamente, como en el art\u00edculo de 1948 en <em>Foreign Affairs<\/em> que abre esta serie de archivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay dos cosas que quiz\u00e1s debamos tener en cuenta y que nos gustar\u00eda decir como cient\u00edficos. Uno: no s\u00f3lo pol\u00edticamente, sino, tambi\u00e9n, t\u00e9cnicamente, este campo de la energ\u00eda at\u00f3mica es muy nuevo y cambia muy r\u00e1pidamente. Ser\u00eda bueno subrayar el car\u00e1cter provisional y tentativo de cualquier acuerdo que pudiera parecer apropiado en un futuro pr\u00f3ximo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos: en el fomento y cultivo del intercambio entre naciones, ver\u00edamos no s\u00f3lo una oportunidad para fortalecer la fraternidad entre cient\u00edficos de diferentes tierras, sino una valiosa ayuda para establecer la confianza entre naciones en cuanto a sus intereses y actividades en la ciencia, en general, y en los campos relacionados con la energ\u00eda at\u00f3mica, en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo es, en absoluto, como especie; es, m\u00e1s bien, una forma concreta y constructiva, aunque limitada, de esas relaciones de cooperaci\u00f3n entre naciones que deben ser el modelo del futuro. Perm\u00edtanme repetir que estas observaciones no pretenden, en modo alguno, definir ni agotar ni limitar el contenido de los acuerdos internacionales que puedan ser posibles o apropiados. Se ofrecen como sugerencias que se le ocurren, naturalmente, a un cient\u00edfico que quisiera ser \u00fatil. No obstante, dejan intactos los problemas b\u00e1sicos del arte de gobernar, de los que depende todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 habido poco, en estas palabras, que pueda haber sido nuevo para alguien. Desde hace meses, existe, entre los cient\u00edficos y entre muchos otros, una preocupaci\u00f3n, a menudo, muy confusa, tanto por la cr\u00edtica situaci\u00f3n en la que se encuentra la f\u00edsica nuclear como por los peligros m\u00e1s generales de la guerra at\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que estas reacciones entre los cient\u00edficos, que los han hecho reunirse, hablar, testificar, escribir y discutir sin remisi\u00f3n y que son generales casi hasta el punto de la universalidad, reflejan una conciencia de crisis sin parang\u00f3n. Es una crisis porque no s\u00f3lo est\u00e1n en peligro las preferencias y los gustos de los cient\u00edficos, sino la sustancia de su fe; el reconocimiento general del valor, del valor incondicional del conocimiento, del poder y del progreso cient\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera que sea la motivaci\u00f3n individual y la creencia del cient\u00edfico, sin ese reconocimiento, por parte de sus semejantes, del valor de su trabajo, a largo plazo, la ciencia perecer\u00e1. No creo que sea posible superar la crisis actual en un mundo en el que se utilizan los trabajos de la ciencia, que se usan, a sabiendas, para fines que los hombres consideran perversos.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo as\u00ed, de poco servir\u00e1 intentar proteger al cient\u00edfico de las restricciones, de los controles, de un secreto impuesto que, con raz\u00f3n, encuentra incompatible con todo lo que ha aprendido a creer y a apreciar. Por lo tanto, me parece necesario explorar un poco el impacto de la llegada de las armas at\u00f3micas sobre nuestros semejantes y las v\u00edas que podr\u00edan estar abiertas para evitar el desastre al que invitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que s\u00f3lo hay un camino y que, en \u00e9l, reside la esperanza de todo nuestro futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/guerra\/oppenheimer-escritos-selectos\/\" \/>Oppenheimer: escritos selectos<\/a>  | Episodio 3<\/p>\n<p>Noviembre de 1945. Hac\u00eda s\u00f3lo unos meses que Little Boy y Fat Man han tocado el suelo japon\u00e9s -cambiando la faz del mundo-. En la Universidad de Pennsylvania, ante una audiencia de cient\u00edficos y acad\u00e9micos, Oppenheimer trata de poner en palabras lo que estaba empezando a suceder, esbozando una epistemolog\u00eda, una estrategia y una pol\u00edtica para el poder at\u00f3mico. 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