{"id":2048,"date":"2021-08-30T16:02:35","date_gmt":"2021-08-30T15:02:35","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=2048"},"modified":"2022-05-31T16:00:54","modified_gmt":"2022-05-31T15:00:54","slug":"la-nueva-cara-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/08\/30\/la-nueva-cara-del-poder\/","title":{"rendered":"La nueva cara del poder"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">El poder es un movimiento perpetuo. Sus equilibrios cambian constantemente. Las reglas, las relaciones de poder, el sistema de control, el equilibrio de intereses, las mayor\u00edas y las minor\u00edas, la violencia y las limitaciones cambian. Todos los d\u00edas, o casi todos los d\u00edas. Sin embargo, hay fases de la historia en las que este movimiento, esta gran danza del poder, es especialmente acelerada y arremolinada. Los tiempos que corren son uno de esos momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia ha hecho que el poder sea m\u00e1s f\u00edsico. M\u00e1s cerca de los ciudadanos, m\u00e1s protector y, al mismo tiempo, m\u00e1s preocupante. El poder ha vuelto a delimitar un espacio f\u00edsico que parec\u00eda no tener fronteras inmediatas. Las casas se cerraron por decreto, con las personas encerradas dentro. Suspendidas las actividades econ\u00f3micas, se liber\u00f3 dinero p\u00fablico para frenar las p\u00e9rdidas. Y luego vinieron los dispositivos m\u00e9dicos obligatorios, el distanciamiento social, las cuarentenas, las reservas obligatorias, las vacunaciones masivas, los tampones. Los individuos se encontraron aislados de los dem\u00e1s seres humanos, pero expuestos como juncos al viento a la acci\u00f3n del poder administrativo. El ser humano, y no s\u00f3lo el Estado, se vio obligado a ser m\u00e1s disciplinado, m\u00e1s planificador, m\u00e1s burocr\u00e1tico. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pandemia ha hecho que el poder sea m\u00e1s f\u00edsico. M\u00e1s cerca de los ciudadanos, m\u00e1s protector y, al mismo tiempo, m\u00e1s preocupante. El poder ha vuelto a delimitar un espacio f\u00edsico que parec\u00eda no tener fronteras inmediatas.<\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Autocertificarse, dar fe, comunicar, certificar, codificar. La tecnolog\u00eda, que ya se inmiscu\u00eda en nuestra vida cotidiana, ha pasado a estar \u00edntimamente ligada a la administraci\u00f3n. El agarre de las pinzas tecno-administrativas se ha estrechado a la sombra de la m\u00e1scara paternalista del Estado. Seguimiento, reservas, aplicaciones, c\u00f3digos QR. El automatismo de la m\u00e1quina al servicio de la salud p\u00fablica y del nuevo orden p\u00fablico. Un dispositivo \u00fatil para erradicar la enfermedad y un mecanismo organizativo impersonal. Terminal sin rostro, puro esp\u00edritu de la funci\u00f3n. Una nueva ciencia del mantenimiento del orden, si se entiende en su antigua acepci\u00f3n alemana, como poder de gesti\u00f3n, regulador de los asuntos internos y de la econom\u00eda. Poder disciplinario y paternalista que limita el comportamiento de los individuos mediante \u00f3rdenes y decretos.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder, se ha dicho, se ha vuelto m\u00e1s f\u00edsico, pero tambi\u00e9n m\u00e1s intangible. El procedimiento ha superado a la pol\u00edtica, el algoritmo gu\u00eda la organizaci\u00f3n social, las pr\u00e1cticas y los decretos sustituyen al legislador. Los rostros que aparecen en la televisi\u00f3n son vac\u00edos e impotentes; hay mucho m\u00e1s poder en la estructura que en el liderazgo. Ha quedado claro cu\u00e1nto la comunicaci\u00f3n y el personalismo pol\u00edtico siguen siendo el humo flotante mientras sea la complejidad de las estructuras interrelacionadas el carb\u00f3n utilizado para asar la carne. Nuestra vida cotidiana en este prolongado estado de excepci\u00f3n depende mucho m\u00e1s del funcionario, ya sea m\u00e9dico, ingeniero o inform\u00e1tico, o del trabajador de los servicios sanitarios, que de los impotentes o tremendamente asustados pol\u00edticos. La extraordinaria revoluci\u00f3n digital de la informaci\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os hab\u00eda fomentado la ilusi\u00f3n, ya derrocada, de que la pol\u00edtica seguir\u00eda siendo capaz de tomar decisiones fundamentales sobre el destino humano y de dejar de lado, o al menos controlar, los gigantescos dispositivos que rigen nuestras vidas. Sistemas tecno-burocr\u00e1ticos capaces de condicionar hasta la m\u00e1s pol\u00edtica de las actividades humanas: la guerra. Una tendencia que qued\u00f3 clara recientemente con la \u00ab cuesti\u00f3n afgana \u00bb y con los errores informativos, organizativos y log\u00edsticos atribuibles al sistema estadounidense, m\u00e1s que a la propia pol\u00edtica, en la retirada. \u00bfEs posible retroceder sin ser traumatizados por una burocracia y un ej\u00e9rcito de tama\u00f1o imperial? Una cuesti\u00f3n central para el futuro de los Estados Unidos de Am\u00e9rica y del resto del mundo. Pero volvamos al grano.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia nos ha recordado que ser gobernados es tambi\u00e9n, y sobre todo, estar encerrados, vigilados, controlados, certificados, distanciados, aislados. La demanda de seguridad ha ajustado los \u00faltimos tornillos del Leviat\u00e1n. Ha barrido todas las membranas, como la familia, la escuela, el trabajo, las asociaciones, las iglesias, que separaban al ser humano del gobierno. La administraci\u00f3n de las cosas se ha superpuesto a la administraci\u00f3n de las personas. Nunca en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha estado tan cerca del Estado en guerra, de un nivel tan penetrante de intervencionismo del poder p\u00fablico en la vida privada. El poder duro, que interviene, regula, dispone, autoriza, encierra y a\u00edsla. Pero tambi\u00e9n un poder que confunde y esconde. Cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil responder a la pregunta \u00ab \u00bfqui\u00e9n nos gobierna? \u00bb. Cualquiera intuye que la pol\u00edtica es s\u00f3lo una pieza, y ni siquiera la m\u00e1s evidente, de un sistema de poder en movimiento. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pandemia nos ha recordado que ser gobernados es tambi\u00e9n, y sobre todo, estar encerrados, vigilados, controlados, certificados, distanciados, aislados. La demanda de seguridad ha ajustado los \u00faltimos tornillos del Leviat\u00e1n.<\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde los territorios hasta m\u00e1s all\u00e1 del Estado, pasando por m\u00faltiples burocracias, comit\u00e9s t\u00e9cnicos y cient\u00edficos, grupos de trabajo, agencias, institutos y otros muchos organismos administrativos. La pol\u00edtica termina reducida a una mera actividad de regulaci\u00f3n del riesgo, o que m\u00e1s bien anda a tientas buscando un inalcanzable riesgo cero. En esa carrera desenfrenada, empuja las estructuras hacia la m\u00e1xima planificaci\u00f3n. Pretende anular el error, minimizar los da\u00f1os, controlar lo incontrolable, obtener de la ciencia respuestas que a menudo la propia ciencia no puede proporcionar. Pero la cobertura siempre es acotada: si intentamos reducir los da\u00f1os sanitarios, nos exponemos a los econ\u00f3micos y viceversa; si contenemos el riesgo de una pandemia, nos exponemos al riesgo social; si adoptamos una pol\u00edtica cient\u00edfica, nos encontramos desprovistos de los t\u00e9cnicos, mientras que que si nos guiamos por el puro instinto pol\u00edtico, somos como navegantes aficionados expuestos a la tormenta. En cada escenario, se debilita a\u00fan m\u00e1s una legitimidad pol\u00edtica ya precaria dentro del r\u00e9gimen que a\u00fan llamamos democracia. La gente le encomienda sus plegarias al t\u00e9cnico, a la ciencia, al administrador, a los militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo poder endurecido, del que la clase pol\u00edtica s\u00f3lo pudo echar mano de forma indecisa para hacer frente a la emergencia, ha hecho a\u00f1icos las ilusiones de un hipot\u00e9tico retorno de la pol\u00edtica. La idea de que el debate p\u00fablico y la representaci\u00f3n puedan volver a las primeras planas es una idea rom\u00e1ntica. Demasiado rom\u00e1ntica. De la misma forma que parece excesivamente apocal\u00edptica la idea de una guerra civil, real o imaginaria, que pueda revolucionar las instituciones. Los reg\u00edmenes pol\u00edticos del futuro pr\u00f3ximo se fundamentar\u00e1n cada vez m\u00e1s en la administraci\u00f3n, en el aparato cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico, en la imbricaci\u00f3n del capitalismo p\u00fablico y privado, en los centros de producci\u00f3n de competencias, y cada vez menos en la representaci\u00f3n pol\u00edtica tal como se ha concebido y experimentado en las \u00faltimas d\u00e9cadas. En ese sentido, la pandemia no ha hecho m\u00e1s que acelerar y hacer evidente una tendencia a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, en lo concreto del poder cotidiano, reg\u00edmenes en el apogeo de su autosatisfacci\u00f3n liberal y democr\u00e1tica han llevado a cabo la mayor operaci\u00f3n de disciplina demogr\u00e1fica desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En nombre de la urgencia se activaron las impresoras de los bancos centrales, se liberaron los presupuestos de la disciplina econ\u00f3mica, se puso en marcha el complejo cient\u00edfico-industrial, se paralizaron las actividades econ\u00f3micas, se aspiraron informaciones personales, se recortaron las libertades y se subvirti\u00f3 el modo de vida en com\u00fan. Ciertamente por necesidad, para contener el contagio, pero tambi\u00e9n por la enorme dificultad que enfrentan ahora las grandes comunidades para gobernarse. Una sofisticaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de una inflaci\u00f3n burocr\u00e1tica y normativa cada vez m\u00e1s disfuncional, que exige soluciones cada vez m\u00e1s radicales para hacer frente a los imprevistos, y deposita en la comunidad gran parte de la responsabilidad del liderazgo pol\u00edtico-administrativo. El individuo occidental pensaba que viv\u00eda en sistemas l\u00edquidos y flexibles, pero con el cisne negro de la pandemia se dio cuenta de que viv\u00eda en reg\u00edmenes s\u00f3lidos, muy r\u00edgidos y, por tanto, tan fr\u00e1giles como el cristal. El precio a pagar para dar una respuesta a la emergencia sigue siendo la inevitable coacci\u00f3n del Estado sobre el individuo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El individuo occidental pensaba que viv\u00eda en sistemas l\u00edquidos y flexibles, pero con el cisne negro de la pandemia se dio cuenta de que viv\u00eda en reg\u00edmenes s\u00f3lidos, muy r\u00edgidos.<\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite del poder en caso de emergencia? \u00bfY cu\u00e1nto tiempo puede justificarse el estado de emergencia antes de que se transforme en algo m\u00e1s preocupante? Esta parece ser la cuesti\u00f3n fundamental a la hora de analizar la nueva cara del poder. Hasta hace dos a\u00f1os, la gente cre\u00eda con raz\u00f3n que viv\u00eda en sociedades libres. La amenaza de la pandemia oblig\u00f3 a aceptar restricciones temporales a la libertad de circular, producir y consumir. Frente a la enfermedad y la muerte estaban la culpa, el control mutuo, la responsabilidad, aunque la organizaci\u00f3n de la atenci\u00f3n sanitaria y de la esfera p\u00fablica dejara mucho que desear, no por causa de gran parte de los ciudadanos. Asustada por el regreso de los contagios, gran parte de la poblaci\u00f3n ha diligentemente hecho la fila para vacunarse y ha mantenido distancias y precauciones. El miedo a las franjas minoritarias de indisciplinados ha hecho que se aceptara el pasaporte digital, el certificado, el control ejercido por las entidades p\u00fablicas y privadas. Los derechos y libertades constitucionales han sido recortados o, para ser menos dram\u00e1ticos, fuertemente reequilibrados. El Estado, especialmente en Europa, ha ejercido un poder constituyente de facto. M\u00e1s adelante veremos lo precaria y temporal que es esa situaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>La legitimidad de todo esto se ha fundamentado en nombre de un estado de excepci\u00f3n moment\u00e1neo. Moment\u00e1neo. \u00bfPero hasta cu\u00e1ndo? \u00bfHasta qu\u00e9 punto? No hay ser humano acostumbrado al uso de la duda y la raz\u00f3n que no est\u00e9 atormentado por esta pregunta en estos d\u00edas: \u00bfvolver\u00e1 todo a la \u00ab normalidad \u00bb de antes? Pero es casi imposible volver atr\u00e1s ahora que la \u00ab normalidad \u00bb ha sido superada por los hechos. Se ha hablado mucho de las transformaciones a largo plazo de la econom\u00eda tras la pandemia. Se ha pensado mucho menos en las posibles transformaciones de la pol\u00edtica. Casi que parece que la actual clase dirigente occidental ha optado por ignorar, quiz\u00e1 para exorcizar el posible caos o la deriva desp\u00f3tica, las consecuencias pol\u00edticas que puede producir la nueva cara del poder. A menudo se habla de un renacimiento pospand\u00e9mico en referencia a la prosperidad econ\u00f3mica y social de la posguerra. Sin embargo, en ese entonces, tras a\u00f1os de muerte y devastaci\u00f3n aun peores, se derrocaron reg\u00edmenes pol\u00edticos enteros y acuerdos sociales establecidos. La reconstrucci\u00f3n comenz\u00f3 tomando lo bueno de lo que hab\u00eda antes de la guerra y desechando todo lo dem\u00e1s, refundando la sociedad y redactando nuevas constituciones. Pero para entonces la destrucci\u00f3n hab\u00eda sido tal como para justificar empezar casi desde cero. El escenario pospand\u00e9mico, excluyendo el cambio de paradigma econ\u00f3mico, parece mucho menos innovador. No se vislumbran en el horizonte nuevos contratos, ni nuevos pactos sociales, ni constituci\u00f3n europea.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano social, no tiene sentido darle muchas vueltas: los que ten\u00edan un curr\u00edculum, ingresos y una posici\u00f3n de prestigio antes de la pandemia saldr\u00e1n a\u00fan m\u00e1s fortalecidos de este periodo excepcional. La impresi\u00f3n es que la brecha creciente entre grupos sociales ha sido reforzada en lugar de haber sido reducida por la pandemia y las soluciones pol\u00edticas que ha conllevado. Las subvenciones no alcanzar\u00e1n para que nuestras sociedades sean m\u00e1s justas o menos problem\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el Estado es el \u00ab m\u00e1s fr\u00edo de todos los monstruos fr\u00edos \u00bb, el aparato t\u00e9cnico y productivo, el \u00ab capitalismo inmaterial \u00bb de nuestro tiempo, es a\u00fan m\u00e1s t\u00e1citamente fr\u00edo. Una totalidad en la que las habilidades individuales est\u00e1n dispuestas y ordenadas de tal manera que incluso la especializaci\u00f3n del conocimiento no salva al individuo, sino que lo conduce y lo encierra en esa unidad. El trabajo inteligente, acelerado por la expansi\u00f3n viral, responde a la l\u00f3gica de la funcionalidad m\u00e1s r\u00edgida: la distancia f\u00edsica exalta la objetividad del aparato, que no necesita ning\u00fan lugar, ya que es capaz de llegar a cualquier parte o, mejor, de superponer lo real y lo virtual. Mientras el Estado pand\u00e9mico traza fronteras f\u00edsicas m\u00e1s estrechas, el aparato tecno-productivo aprovecha la emergencia para abolir la dimensi\u00f3n material del espacio. Uno muestra y delimita, el otro desaparece y penetra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Mientras el Estado pand\u00e9mico traza fronteras f\u00edsicas m\u00e1s estrechas, el aparato tecno-productivo aprovecha la emergencia para abolir la dimensi\u00f3n material del espacio. Uno muestra y delimita, el otro desaparece y penetra.<\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Casi dos a\u00f1os de pandemia han revelado paradojas que no se cre\u00edan posibles. Tanto si el origen del virus fuese una casualidad como si se tratara de un Chern\u00f3bil biol\u00f3gico, resulta sorprendente que el pa\u00eds m\u00e1s indirectamente responsable de la pandemia haya salido reforzado en t\u00e9rminos de imagen, liderazgo y econom\u00eda. Lo cierto es que China utiliz\u00f3 la pandemia para reestructurar su econom\u00eda e intentar desplegar su pol\u00edtica de poder. La \u00ab paradoja china \u00bb emerge con mayor claridad. Es verdad, como lo se\u00f1al\u00f3 Henry Kissinger en 2019, que estamos en el inicio de una nueva Guerra Fr\u00eda, pero los reg\u00edmenes pol\u00edticos occidentales parecen acercarse a los de Pek\u00edn en t\u00e9rminos pol\u00edticos y econ\u00f3micos. Dos modelos contrastados acaban asemej\u00e1ndose. Los estadounidenses han estado obsesionados durante mucho tiempo con el s\u00edndrome osm\u00f3tico de que una guerra, real o fr\u00eda, con otras potencias convertir\u00eda a Estados Unidos en un r\u00e9gimen similar al derrotado.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Guerra Fr\u00eda, un tema recurrente en los an\u00e1lisis de progresistas y conservadores por igual era que estaba madurando una especie de convergencia que hac\u00eda que Estados Unidos, al menos en algunos aspectos, se pareciera a su antagonista sovi\u00e9tico. George Orwell predijo que todas las superpotencias nucleares se convertir\u00edan en estados totalitarios, en el mismo art\u00edculo en el que acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u00ab Guerra Fr\u00eda \u00bb. Ese riesgo se volvi\u00f3 a denunciar posteriormente en la famosa novela <em>1984<\/em>.&nbsp; Pero una preocupaci\u00f3n similar hab\u00eda inspirado tambi\u00e9n a un presidente pragm\u00e1tico como Dwight Eisenhower, que advirti\u00f3 a sus conciudadanos al final de su presidencia del peligro del poder del \u00ab complejo militar-industrial \u00bb. Por otra parte, en <em>The New Industrial State <\/em>(1967), John Kenneth Galbraith sosten\u00eda que la planificaci\u00f3n sustituir\u00eda inexorablemente al mercado libre en el mundo occidental, como lo hab\u00eda hecho en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, debido a las exigencias de la \u00ab producci\u00f3n moderna a gran escala \u00bb. No hace falta decir que los temores y sugerencias de la clase intelectual estadounidense resultaron ser muy err\u00f3neos o que s\u00f3lo se realizaron parcialmente. Estados Unidos no se ha convertido en un pa\u00eds colectivista o pol\u00edticamente antiliberal. Las diferencias entre los sistemas econ\u00f3micos estadounidense y sovi\u00e9tico no han hecho m\u00e1s que acentuarse con el tiempo, no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de organizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de rendimiento. Tampoco se materializ\u00f3 la pesadilla de Orwell: Estados Unidos y sus aliados no degeneraron en Ocean\u00eda, un estado totalitario indistinto de Eurasia y Asia.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed y todo, la gesti\u00f3n de la crisis pand\u00e9mica por parte de los dirigentes estadounidenses no ha logrado trazar una clara l\u00ednea de demarcaci\u00f3n pol\u00edtica con China, con quien las fricciones geopol\u00edticas han ido increment\u00e1ndose durante la \u00faltima d\u00e9cada. Principios como el libre mercado, la libertad de expresi\u00f3n, el imperio de la ley y la separaci\u00f3n de poderes no se han reafirmado para reforzar la distancia entre el sistema estadounidense y el de la Rep\u00fablica Popular China, que se basa en el poder irrestricto e indiscutible del partido comunista sobre todos los aspectos de la vida individual. Por el contrario, en el plano econ\u00f3mico, Estados Unidos ha seguido el camino del autoritarismo de Xi, basado en el impulso del consumo interno y el aumento del est\u00edmulo fiscal (1 bill\u00f3n de d\u00f3lares). El gobierno de Biden lanz\u00f3 primero el <em>American Rescue Plan<\/em> (1,9 billones de d\u00f3lares), luego el <em>American Jobs Plan<\/em> para impulsar las infraestructuras (2,2 billones de d\u00f3lares) y finalmente el <em>American Families Plan<\/em> (1,8 billones de d\u00f3lares). El coste total de estos planes es de algo menos de 6 billones de d\u00f3lares, lo que equivale a m\u00e1s de una cuarta parte del PIB de Estados Unidos (aunque el gasto en los planes <em>Jobs<\/em> y <em>Families<\/em> se reparte en varios a\u00f1os). Planificar, planificar, planificar como a mediados de los sesenta, lo que condujo a la desastrosa crisis de la d\u00e9cada siguiente de estancamiento e inflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La gesti\u00f3n de la crisis pand\u00e9mica por parte de los dirigentes estadounidenses no ha logrado trazar una clara l\u00ednea de demarcaci\u00f3n pol\u00edtica con China, con quien las fricciones geopol\u00edticas han ido increment\u00e1ndose durante la \u00faltima d\u00e9cada. <\/p><cite>Lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero los republicanos est\u00e1n bien situados para atacar la elecci\u00f3n de estas alternativas de pol\u00edtica econ\u00f3mica, al haber legitimado imprudentemente tanto la renta b\u00e1sica universal como la teor\u00eda monetaria moderna con las medidas de emergencia aprobadas el a\u00f1o pasado. Por \u00faltimo, existen sin duda argumentos razonables para los certificados digitales de vacunaci\u00f3n (green pass) adoptados por muchos pa\u00edses occidentales, as\u00ed como hay precedentes hist\u00f3ricos de documentos similares. Sin embargo, existe un claro riesgo de que esos certificados se conviertan en una especie de documento de identidad digital, un sistema que China comenz\u00f3 a utilizar en 2018 y que ha reforzado a\u00fan m\u00e1s el control del partido sobre la vida de los ciudadanos y restringido el resto de las libertades de las personas \u00ab no conformes \u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello para decir que tanto las soluciones sanitarias (confinamiento, distanciamiento social, registros de vacunaci\u00f3n) como las econ\u00f3micas, basadas en el nuevo impulso del intervencionismo estatal, han acercado a Occidente al Oriente y al modelo de Pek\u00edn en particular. Sin embargo, si para la naturaleza gen\u00e9tica, autoritaria y monop\u00f3lica del r\u00e9gimen chino tal evoluci\u00f3n puede leerse como expresi\u00f3n de la voluntad de poder y como ejercicio de la pol\u00edtica por medios t\u00e9cnicos, por el contrario, para las democracias pluralistas, esa din\u00e1mica corre el riesgo de secar a\u00fan m\u00e1s \u00ab lo pol\u00edtico \u00bb en beneficio de una imparable racionalidad tecnocr\u00e1tica capaz de florecer sobre la anomia de los individuos, anomia colmada precisamente por el aislamiento producido por la pandemia. Emmanuel Mounier advirti\u00f3 en <em>\u00bfQu\u00e9 es el personalismo? <\/em>(1948) que \u00ab la organizaci\u00f3n es un progreso hacia el orden, pero por debajo del punto en que el hombre se reduce a una funci\u00f3n \u00bb. M\u00e1s all\u00e1 de ese punto, es la alienaci\u00f3n del ser humano y la inanici\u00f3n de la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta proliferaci\u00f3n de paradojas, una que llama la atenci\u00f3n m\u00e1s que las otras es la homogeneidad de las soluciones adoptadas a nivel mundial en la era pand\u00e9mica, independientemente de las constituciones pol\u00edticas y las tradiciones culturales nacionales o regionales. La globalizaci\u00f3n no se encuentra en absoluto en retroceso; los \u00faltimos a\u00f1os nos han enga\u00f1ado. Los paradigmas t\u00e9cnicos y pol\u00edticos son cada vez m\u00e1s similares y se extienden espacialmente. Esto se aplica a la salud, la econom\u00eda, la tecnolog\u00eda y la relaci\u00f3n entre el Estado y el ciudadano. Aunque los m\u00e1s avispados pod\u00edan ver las premisas de las opciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas de los \u00faltimos a\u00f1os, nadie habr\u00eda apostado por una convergencia mundial tan r\u00e1pida y decisiva en torno a nuevos paradigmas sin la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La globalizaci\u00f3n no se encuentra en absoluto en retroceso; los \u00faltimos a\u00f1os nos han enga\u00f1ado. Los paradigmas t\u00e9cnicos y pol\u00edticos son cada vez m\u00e1s similares y se extienden espacialmente. <\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La diferencia en la coloraci\u00f3n de la misma soluci\u00f3n entre Occidente y Oriente radica en el verde, las pol\u00edticas <em>green<\/em>, propuesta de la clase pol\u00edtica occidental para gestionar otro estado de emergencia que llegar\u00e1 despu\u00e9s, o que parece m\u00e1s bien ir de la mano, del de la pandemia. Una opci\u00f3n que quiz\u00e1 puede ofrecer un horizonte escatol\u00f3gico, el deseo de una tierra m\u00e1s habitable, sana y sostenible, ya sea con matices de derecha o de izquierda, menos \u00ab presentista \u00bb que el simple intervencionismo econ\u00f3mico, y que quiz\u00e1 garantiza a la clase pol\u00edtica el pretexto de un estado de excepci\u00f3n permanente, funcional a la infusi\u00f3n top-down, con una especie de \u00ab modernizaci\u00f3n desde arriba \u00bb, de las reformas y el mantenimiento del dominio de las palancas de control. Sin embargo, la operaci\u00f3n no parece estar exenta de riesgos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero es que la aspiraci\u00f3n ecologista es, por naturaleza, global y, como es sabido, s\u00f3lo una parte del mundo, Occidente, est\u00e1 dispuesta a plegarse a una diversificaci\u00f3n del consumo y a avanzar hacia las nuevas tecnolog\u00edas verdes. El riesgo es que algunos pa\u00edses sigan un camino que se vea frustrado por la falta de compromiso de otros para afrontar el cambio global. El segundo riesgo es el de una deriva tecnocr\u00e1tica, con la combinaci\u00f3n letal de la construcci\u00f3n de un complejo tecnol\u00f3gico-industrial-ambiental y de pol\u00edticas restrictivas y costosas para la parte m\u00e1s perif\u00e9rica y socioecon\u00f3micamente vulnerable de la poblaci\u00f3n. En ese caso, lo que se teme es, por un lado, contar con medidas que beneficien ampliamente a los grandes actores del capitalismo p\u00fablico y privado y, por otro, imponer una vulgata pedantemente pedag\u00f3gica y medidas reguladoras paternalistas a una poblaci\u00f3n mayoritariamente inerte e insensible. Esto probablemente socavar\u00eda la legitimidad pol\u00edtica del nuevo ecologismo y correr\u00eda el riesgo de no aplicar ninguna acci\u00f3n concreta para redistribuir la renta, las cargas fiscales y las oportunidades de empleo, o para abrir nuevos espacios de mercado para las peque\u00f1as empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>La reconstrucci\u00f3n de un nuevo orden pol\u00edtico seg\u00fan diferentes coordenadas podr\u00eda no ser tan simple y sencilla despu\u00e9s de todo. El escritor Michel Houellebecq quiz\u00e1 intuy\u00f3 el peligro mejor que ning\u00fan otro intelectual, al se\u00f1alar que \u00ab no nos despertaremos, tras el distanciamiento, en un mundo nuevo; ser\u00e1 el mismo, pero un poco peor \u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La reconstrucci\u00f3n de un nuevo orden pol\u00edtico seg\u00fan diferentes coordenadas podr\u00eda no ser tan simple y sencilla despu\u00e9s de todo.<\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Efectivamente es bien sabido que el poder en perpetuo y arremolinado movimiento puede destruir un determinado orden o reforzarlo. Por el momento, el mundo post-Covid entra en esta \u00faltima categor\u00eda. Sin embargo, al igual que los l\u00edmites de la emergencia no son claros, s\u00f3lo se pueden formular m\u00faltiples escenarios para la pol\u00edtica pospand\u00e9mica. Tres parecen los m\u00e1s probables.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero es el fortalecimiento de la clase pol\u00edtica y burocr\u00e1tica actualmente al gobierno, con un poder m\u00e1s vertical, dirigista e intervencionista. De ser la consolidaci\u00f3n fr\u00e1gil e ilusoria, se abrir\u00e1n otros escenarios, pero si, por el contrario, resulta m\u00e1s fuerte de lo esperado, no se puede descartar la hip\u00f3tesis de un despotismo tecnocr\u00e1tico. Esto no significa necesariamente dictaduras y totalitarismos como los del siglo XX, sino un vaciado progresivo de las instituciones representativas en favor de las burocr\u00e1ticas, judiciales, econ\u00f3micas y tecnocr\u00e1ticas. El resultado ser\u00e1 entonces una menor movilidad social, unos c\u00edrculos de \u00e9lite m\u00e1s cerrados, un mandarinato impol\u00edtico que gestiona el poder a nivel nacional y supranacional, y la impotencia de las nuevas fuerzas pol\u00edticas para desviarse de los paradigmas elegidos en estas altas esferas ejecutivas. En este escenario, los reg\u00edmenes pol\u00edticos occidentales se acercar\u00edan a los asi\u00e1ticos. Sin embargo, el peligro de nuestro tiempo \u2013denunciado por un l\u00facido y clarividente Emmanuel Mounier en 1948 \u2013 \u00ab no lo busquemos s\u00f3lo en los fascismos difuntos. Los tecn\u00f3cratas de todos los partidos nos preparan un fascismo enfriado, [&#8230;] una barbarie limpia y ordenada, una locura l\u00facida e impalpable, hacia la que ser\u00eda mejor mirar ahora que conformarse con condenas baratas sobre un cad\u00e1ver \u00bb. El mayor peligro es entonces el de los reg\u00edmenes occidentales transformados en un mandarinato burocr\u00e1tico y centralista, en el que el esp\u00edritu de iniciativa individual y colectiva, la sociedad civil, el bien com\u00fan y las libertades positivas son mortificados y sacrificados en el altar del nuevo dirigismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo es, por el contrario, un inesperado retorno del populismo (tambi\u00e9n se le podr\u00eda denominar \u00ab extremismo \u00bb), con matices de derecha o izquierda seg\u00fan el caso nacional. El establishment pol\u00edtico, burocr\u00e1tico y cient\u00edfico est\u00e1 debilitado por la pandemia y deslegitimado ante una gran parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. Hoy en d\u00eda, este escenario podr\u00eda ocultarse tras la careta del poder pand\u00e9mico. Las coaliciones amplias, el endurecimiento del poder p\u00fablico y la mayor vigilancia del orden p\u00fablico impiden el crecimiento de la ira pol\u00edtica y social. A una reabsorci\u00f3n moment\u00e1nea del populismo le sigue una explosi\u00f3n que, en pocos a\u00f1os, podr\u00eda arrastrar a los reg\u00edmenes pol\u00edticos occidentales a la crisis. En este caso, el orden reforzado por la pandemia se ver\u00eda seriamente cuestionado, pero no est\u00e1 claro hasta qu\u00e9 punto. Esto podr\u00eda allanar el camino hacia una guerra civil metaf\u00f3rica, un conflicto de todos contra todos. O simplemente los populistas pospand\u00e9micos al poder podr\u00edan aprovechar y apropiarse de los nuevos controles y el estado de excepci\u00f3n desplegados por la actual \u00e9lite pol\u00edtica durante la pandemia, aprovechando la brecha abierta por quienes han gobernado en los \u00faltimos a\u00f1os. Hasta la fecha, s\u00f3lo hay especulaciones sobre el resurgimiento de la fiebre populista. Sin embargo, sabemos que podr\u00eda suceder y que no ser\u00eda prudente desechar este escenario, por muy improbable que hoy parezca.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer escenario es aquel en el que la pol\u00edtica consigue tirar del freno de emergencia. La clase dirigente se da cuenta de lo delicado y fr\u00e1gil que es el sistema de libertades y de lo potencialmente peligrosos que son el estado de excepci\u00f3n permanente y la trampa del \u00ab desplazamiento monocr\u00e1tico \u00bb, con reg\u00edmenes en su mayor\u00eda en manos de mandarines p\u00fablicos y privados. Se reconoce que hay que contener la polarizaci\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n social para evitar el despotismo o el caos, y por ello se acepta la convivencia con m\u00faltiples minor\u00edas sin demonizarlas ni discriminarlas. La pol\u00edtica decide trazar l\u00edmites menos estrictos que los de hoy para la legitimaci\u00f3n del adversario y consigue mantener formas de reconocimiento mutuo, incluso en la oposici\u00f3n facciosa. Esto significa abandonar el nacionalismo reaccionario de la derecha, pero tambi\u00e9n los excesos del progresismo cientificista y pedag\u00f3gico de la izquierda. Significa aceptar que ya no podemos considerar la felicidad como la consecuencia infalible de la ciencia porque hay otras fuerzas que act\u00faan bajo el barniz del orden civilizado, inexplorado y salvaje. Por eso hay que huir del puerto tranquilizador del racionalismo, redescubrir al hombre en todas sus dimensiones y recomponerlo en toda su amplitud. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El mayor peligro es entonces el de los reg\u00edmenes occidentales transformados en un mandarinato burocr\u00e1tico y centralista, en el que el esp\u00edritu de iniciativa individual y colectiva, la sociedad civil, el bien com\u00fan y las libertades positivas son mortificados y sacrificados en el altar del nuevo dirigismo.<\/p><cite>lorenzo castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, se debe evitar la <em>reductio ad nationem<\/em>, que es imposible y destructiva en un sistema pol\u00edtico desbordante, interdependiente, en red y con m\u00faltiples niveles. El poder est\u00e1, por tanto, destinado a crear nuevas ficciones legitimadoras, ideas o incluso ideolog\u00edas en torno a las cuales redise\u00f1ar la escena pol\u00edtica y formalizar e implicar nuevos momentos constitutivos y nuevas realidades, vinculadas al cambiante escenario internacional. Nuestro precario estado de excepci\u00f3n seguir\u00eda siendo ligero, sin evoluciones desp\u00f3ticas ni rupturas constitucionales. La sociedad avanzar\u00eda hacia un <em>New Deal<\/em> econ\u00f3mico y pol\u00edtico, no exento de problemas y con consecuencias indelebles para las instituciones, en lugar de hacia un pesado r\u00e9gimen tecnocr\u00e1tico. El poder evitar\u00eda la despersonalizaci\u00f3n total hacia la que parece encaminarse. Las administraciones nacionales y supranacionales se ver\u00edan obligadas a ser m\u00e1s abiertas y responsables ante los ciudadanos. Hoy disponemos de tecnolog\u00edas y t\u00e9cnicas de gesti\u00f3n de datos que permiten dominar situaciones extremadamente complejas y, sobre todo, acercar a los ciudadanos a la administraci\u00f3n y viceversa. Esto no s\u00f3lo seguir\u00e1 funcionando para las empresas y las relaciones sociales, sino que tambi\u00e9n ser\u00e1 decisivo para llevar las medidas administrativas \u00ab a domicilio \u00bb, fomentando la participaci\u00f3n activa de los ciudadanos. Las formas pol\u00edticas seguir\u00e1n siendo diferentes a las del pasado, pero las democracias liberales conservar\u00e1n su sustancia pol\u00edtica, jur\u00eddica e institucional. La Uni\u00f3n Europea puede volver a la esperanza de un espejismo constitucional que la consolide y reorganice.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia ha cambiado la naturaleza del poder para siempre. 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