{"id":20176,"date":"2023-07-19T17:00:00","date_gmt":"2023-07-19T16:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=20176"},"modified":"2023-07-25T18:16:53","modified_gmt":"2023-07-25T17:16:53","slug":"el-consenso-de-moscu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/19\/el-consenso-de-moscu\/","title":{"rendered":"El consenso de Mosc\u00fa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"intro\">Este texto, publicado en el diario de asuntos econ\u00f3micos <em>Kommersant<\/em>, fue escrito por Ivan Timofeev, profesor asociado de teor\u00eda pol\u00edtica en MGIMO, centro de formaci\u00f3n y generaci\u00f3n de \u00e9lites, en particular pol\u00edticas, en la Rusia contempor\u00e1nea. El autor es m\u00e1s conocido como director general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales y director de Programas del Club de Debate Valdai.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Ese centro de investigaci\u00f3n es una de las oficinas de propaganda del r\u00e9gimen de Vladimir Putin. El presidente de la Federaci\u00f3n Rusa, quien impuls\u00f3 su creaci\u00f3n en 2004, pronuncia los discursos de clausura de cada uno de los congresos anuales. En 2014, Vja\u010deslav Volodin formul\u00f3 la siguiente frase, que se volvi\u00f3 famosa: \u00abMientras exista Putin, existir\u00e1 Rusia; cuando ya no exista Putin, ya no existir\u00e1 Rusia\u00bb. Fue tambi\u00e9n en esa ocasi\u00f3n cuando el presidente ruso expuso ante el p\u00fablico congregado en Sochi una serie de convicciones profundamente arraigadas, algunas de las cuales hacen eco de los an\u00e1lisis del siguiente art\u00edculo: la Guerra Fr\u00eda podr\u00eda haber terminado con un equilibrio de poder en un mundo multipolar si Estados Unidos no hubiera albergado sue\u00f1os de dominaci\u00f3n planetaria; Rusia es y pretende seguir siendo un Estado aut\u00f3nomo, libre para determinar su propio destino; los conflictos a varias escalas son la consecuencia esperada de tal configuraci\u00f3n, en particular en las fronteras inmediatas de grandes potencias como Rusia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Bajo el pretexto del objetivismo y la distancia anal\u00edtica, el siguiente texto recoge algunos de esos puntos de vista. Aqu\u00ed se hace hincapi\u00e9 en la noci\u00f3n de \u00ab<em>gosudarstvennost<\/em>\u00bb (de <em>gosudarstvo<\/em>, el Estado), un t\u00e9rmino con diversos usos y connotaciones (la obra <em>Gosudarstvennost&#8217; i anarkhija<\/em>, de Mija\u00edl Bakunin, se ha traducido como <em>Estatismo y anarqu\u00eda<\/em>), que aqu\u00ed se refiere a una especie de soberan\u00eda interna en la construcci\u00f3n de la \u00abforma\u00bb, del \u00absistema\u00bb o de las \u00abestructuras\u00bb estatales de un pa\u00eds. Al hacer hincapi\u00e9 en esta noci\u00f3n y contrarrestar las representaciones a menudo caricaturescas del \u00abr\u00e9gimen ruso\u00bb en Occidente, Ivan Timofeev subraya al mismo tiempo el margen de maniobra que deber\u00eda concederse a los gobernantes rusos para forjar una forma de Estado original, independiente de los modelos existentes y acorde con las necesidades de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb rusa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Tanto si miran al pasado como al presente, muchos de esos an\u00e1lisis pueden parecer cuestionables. Por ejemplo, la tesis de que, a diferencia de las guerras del siglo XX, los conflictos anteriores s\u00f3lo pretend\u00edan obtener concesiones del enemigo, y no transformar la naturaleza del r\u00e9gimen o la forma de Estado del pa\u00eds adversario: el ejemplo de las potencias unidas contra la Francia revolucionaria o el de cualquier conquista colonial servir\u00e1n para rebatir esta tesis. Por encima de todo, esta contribuci\u00f3n muestra el grado de prudencia y circunspecci\u00f3n que deben mostrar los principales analistas de Rusia en su valoraci\u00f3n de los acontecimientos actuales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">El autor evita las burlas, exhortaciones y amenazas que suele proferir la prosa de Vladimir Putin, manteniendo as\u00ed su texto formalmente anal\u00edtico y distante; por otro, en un art\u00edculo publicado el 30 de junio de 2023, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/06\/24\/el-motin-de-prigozhin-1\/\">se abstiene de toda referencia a la marcha de Evgenij Prigo\u017ein sobre Mosc\u00fa<\/a> y a sus efectos sobre el poder del presidente ruso. Por un lado, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/05\/08\/9-de-mayo-la-guerra-infinita-de-putin\/\">el autor habla efectivamente de la guerra en Ucrania, pero evita utilizar la palabra \u00abguerra\u00bb<\/a>; por otro, rebate la idea de que la cuesti\u00f3n principal en este conflicto sea la preservaci\u00f3n de la soberan\u00eda rusa, o la prevalencia del nacionalismo extremo en la Ucrania de preguerra, a pesar de que esos sean los principales argumentos que Vladimir Putin utiliza una y otra vez para justificar su \u00abintervenci\u00f3n militar especial\u00bb. A lo largo del art\u00edculo, las cr\u00edticas del autor son encubiertas y discretas; sus puntos de vista se enmascaran tras una serie de discursos divulgados, sin tener en cuenta la preocupaci\u00f3n tan real que puede sentirse bajo sus palabras. \u00abMant\u00e9nganse a la izquierda, mant\u00e9nganse a la derecha\u00bb: los expertos rusos caminan sobre brasas ardientes, quiz\u00e1 en detrimento de cualquier perspectiva verdaderamente ambiciosa sobre el posible futuro de Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez est\u00e1 m\u00e1s extendida en Rusia la opini\u00f3n de que <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/02\/03\/viktor-orban-contra-el-occidente\/\">el objetivo de Estados Unidos y del \u00abOccidente colectivo\u00bb que lidera<\/a> es nada menos que la resoluci\u00f3n definitiva de la \u00abcuesti\u00f3n rusa\u00bb. Para lograrlo, este objetivo requerir\u00eda no s\u00f3lo una derrota de Rusia y una nivelaci\u00f3n de su potencial militar, sino tambi\u00e9n una revisi\u00f3n de su estructura estatal y una remodelaci\u00f3n de su identidad, incluso la liquidaci\u00f3n de Rusia como Estado unificado. Durante mucho tiempo, ese punto de vista estuvo confinado a los m\u00e1rgenes del pensamiento de pol\u00edtica exterior, pero el \u00faltimo a\u00f1o y medio ha transformado profundamente la situaci\u00f3n. Esa visi\u00f3n de los objetivos de Occidente es ahora dominante, est\u00e1 bien definida y pensada racionalmente. La propia Rusia est\u00e1 llevando a cabo una pol\u00edtica activa destinada a contrarrestar al Estado ucraniano, cuya existencia en su forma y fronteras anteriores es percibida por Mosc\u00fa como un importante desaf\u00edo para la seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia hist\u00f3rica del siglo pasado demuestra que infligir una derrota total al adversario antes de emprender la revisi\u00f3n de su estructura estatal es la norma, no la excepci\u00f3n, en la pr\u00e1ctica de las relaciones internacionales. Se trata de una diferencia fundamental con respecto a los conflictos de los siglos XVIII y XIX, en los que la derrota del adversario se consideraba un medio de obtener concesiones de \u00e9ste, pero no de reconstruir los cimientos de su Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de los siglos XX y XXI dista mucho de ser lineal, pero destacan ciertas regularidades. La derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial condujo a una importante redefinici\u00f3n de su condici\u00f3n de Estado, que gener\u00f3 esencialmente una serie de contradicciones internas, al tiempo que completaba el aplastamiento militar de Berl\u00edn. La derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial tuvo consecuencias a\u00fan m\u00e1s trascendentales. El pa\u00eds se encontr\u00f3 dividido, privado de su autonom\u00eda en pol\u00edtica exterior y reconstruido casi por completo. Otros casos de rendici\u00f3n militar y posterior ocupaci\u00f3n tambi\u00e9n provocaron una remodelaci\u00f3n de grandes potencias, empezando por Jap\u00f3n e Italia. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como pa\u00eds vencedor, particip\u00f3 en la resoluci\u00f3n de la \u00abcuesti\u00f3n alemana\u00bb. Tambi\u00e9n particip\u00f3 en la creaci\u00f3n de reg\u00edmenes socialistas en los territorios liberados de la ocupaci\u00f3n nazi. La Guerra Fr\u00eda que sigui\u00f3 inmediatamente hizo m\u00e1s dif\u00edcil ese tipo de divisi\u00f3n: cada nuevo intento se topaba con la resistencia del adversario. A veces, el enfrentamiento termin\u00f3 en empate, como en Corea; otras veces fue la URSS la que tuvo la sart\u00e9n por el mango, por ejemplo, cuando infligi\u00f3 una dolorosa derrota a Estados Unidos en Vietnam; otras veces, por el contrario, Estados Unidos tuvo m\u00e1s \u00e9xito, sobre todo en su apoyo a las fuerzas antisovi\u00e9ticas en Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El colapso de la URSS dej\u00f3 el campo libre a Washington, independientemente de la ret\u00f3rica de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y luego de Rusia, de que la Guerra Fr\u00eda hab\u00eda terminado con la victoria de ambos bandos. La realidad fue bien distinta. Los antiguos pa\u00edses socialistas se integraron r\u00e1pidamente en las estructuras euroatl\u00e1nticas, con el apoyo activo de las \u00e9lites locales y de gran parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. La propia Rusia proclam\u00f3 su intenci\u00f3n de reincorporarse al \u00abmundo civilizado\u00bb. Estados Unidos y Occidente en su conjunto recibieron carta blanca para reconstruir ese gigantesco espacio, creyendo, no sin justificaci\u00f3n, que era la consecuencia natural de su victoria incruenta sobre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin ning\u00fan contrapeso, Estados Unidos se embarc\u00f3 en una serie de intervenciones militares, que tambi\u00e9n acabaron en la reestructuraci\u00f3n total de los Estados objetivo. Yugoslavia se derrumb\u00f3; Irak fue ocupado, su l\u00edder condenado y su sistema pol\u00edtico puesto patas arriba. Esta historia no ha estado exenta de fallos. En Afganist\u00e1n, una victoria r\u00e1pida desemboc\u00f3 en una guerra de guerrillas y en la retirada de las tropas. En Ir\u00e1n, la intervenci\u00f3n militar prevista nunca lleg\u00f3 a producirse. Corea del Norte se convirti\u00f3 en una potencia nuclear, lo que redujo dr\u00e1sticamente la probabilidad de una intervenci\u00f3n exterior. Todas las intervenciones exitosas de Estados Unidos suscitaron un fuerte descontento por parte de Mosc\u00fa, sin que ello se tradujera en acciones concretas. La estrecha cooperaci\u00f3n humanitaria con Occidente, las masivas inversiones occidentales en Rusia y el inter\u00e9s de la sociedad rusa aumentaron o, al menos, apenas se condenaron en Rusia hasta finales de la d\u00e9cada de 2010.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la sostenida y creciente reticencia de las autoridades rusas hacia la pol\u00edtica occidental no ha dejado de provocar reacciones, que pueden dividirse en dos tipos. En primer lugar, los pa\u00edses occidentales se han esforzado cada vez m\u00e1s por entablar un di\u00e1logo con la sociedad civil rusa prescindiendo de las autoridades del pa\u00eds, seg\u00fan un paradigma de sociedad civil \u00abbuena\u00bb frente a gobierno \u00abmalo\u00bb. La noci\u00f3n de \u00abr\u00e9gimen ruso\u00bb que surgi\u00f3 entonces suscit\u00f3 una creciente y comprensible aversi\u00f3n por parte de Mosc\u00fa e implicaba -de hecho, se\u00f1alaba claramente- que Occidente enfrentaba de alg\u00fan modo a la sociedad civil con el gobierno y se negaba a verlos como parte de la misma comunidad pol\u00edtica. Cuanto m\u00e1s deliberada y ostensiblemente mostraban los Estados occidentales ese punto de vista, m\u00e1s resistencia encontraban por parte de Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Occidente, adem\u00e1s, explicaba esa tendencia por las deficiencias de la democracia en Rusia, lo que no hac\u00eda sino aumentar la irritaci\u00f3n de las autoridades rusas, que evidentemente no ten\u00edan ninguna intenci\u00f3n de depender de juicios extranjeros a la hora de construir su Estado, tanto m\u00e1s cuanto que esos juicios proced\u00edan no s\u00f3lo de las democracias avanzadas, sino tambi\u00e9n de los pa\u00edses de Europa del Este y de los pa\u00edses b\u00e1lticos, con su rastro de resentimiento y sus complejos hist\u00f3ricos. La experiencia de las \u00abrevoluciones de colores\u00bb en el espacio postsovi\u00e9tico no hizo sino acrecentar los temores de Mosc\u00fa. En Georgia, Kirguist\u00e1n y Ucrania, las protestas p\u00fablicas se beneficiaron plenamente del apoyo moral, pol\u00edtico e incluso material de los pa\u00edses occidentales, la mayor\u00eda de las veces unido a una operaci\u00f3n de demonizaci\u00f3n de las autoridades en el poder. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Si encuentra nuestro trabajo \u00fatil y quiere que el GC siga siendo una publicaci\u00f3n abierta, puede suscribirse&nbsp;<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/ofiertas-new\/\">aqu\u00ed.<\/a>]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mosc\u00fa ten\u00eda raz\u00f3n al percibir estos cambios revolucionarios de poder como un desaf\u00edo para s\u00ed mismo, aunque se llevaran a cabo en nombre de la democratizaci\u00f3n y el desarrollo. Surgi\u00f3 un claro consenso entre la \u00e9lite rusa de que el Estado s\u00f3lo pod\u00eda y deb\u00eda construirse a trav\u00e9s de sus propios esfuerzos, y que la interferencia de fuerzas extranjeras en cualquiera de sus formas era inaceptable. Ese consenso empez\u00f3 a tomar forma a mediados de los a\u00f1os noventa, antes de convertirse en una l\u00ednea pol\u00edtica clara hacia el final del primer mandato presidencial de Vladimir Putin.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda tendencia que ha ejercido una gran influencia en la opini\u00f3n p\u00fablica rusa est\u00e1 relacionada con las pol\u00edticas de Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea en el espacio postsovi\u00e9tico. Rusia acept\u00f3 a rega\u00f1adientes la integraci\u00f3n de los pa\u00edses de Europa Central y Oriental en las estructuras occidentales, sin duda creyendo que se trataba de un regalo envenenado para ellos. Contrariamente a un estereotipo muy extendido en Occidente, que atribuye f\u00e1cilmente a Mosc\u00fa el sue\u00f1o de restaurar la URSS, los verdaderos objetivos de Rusia estaban muy alejados de cualquier ambici\u00f3n imperial. El pa\u00eds no ten\u00eda ning\u00fan deseo de asumir otra enorme carga imperial para engordar a las \u00e9lites locales y comprar la lealtad de la poblaci\u00f3n. Estaba perfectamente satisfecho con la neutralidad de las antiguas rep\u00fablicas sovi\u00e9ticas e incluso con la cooperaci\u00f3n con Estados Unidos que se estaba dando en el espacio postsovi\u00e9tico, siempre que esas interacciones siguieran siendo equitativas. A principios de la d\u00e9cada de 2000, Mosc\u00fa no se opuso a la presencia militar de Estados Unidos en Asia Central; posteriormente, contribuy\u00f3 durante mucho tiempo al abastecimiento de las fuerzas occidentales en Afganist\u00e1n. Sin embargo, nunca pudo darse por satisfecha con una situaci\u00f3n en la que todos los proyectos occidentales se llevaran a cabo sin ninguna participaci\u00f3n rusa. En el contexto de la asertiva pol\u00edtica diplom\u00e1tica de Vladimir Putin, encaminada a restablecer relaciones constructivas con Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea en todos los \u00e1mbitos, a\u00fan exist\u00eda la esperanza de que el espacio postsovi\u00e9tico siguiera siendo un \u00e1rea neutral de cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cada vez estaba m\u00e1s claro que la inclusi\u00f3n de Rusia disminuir\u00eda. Las \u00abrevoluciones de colores\u00bb antes mencionadas fueron una nueva llamada de atenci\u00f3n. Las crecientes preocupaciones de las autoridades rusas fueron discutidas, pero cort\u00e9smente desestimadas por sus socios occidentales. Al parecer, Occidente no vio el beneficio de tener en cuenta los intereses de Rusia. De hecho, tras un colapso econ\u00f3mico total, una fuga masiva de cerebros, una serie de conflictos internos, el desencadenamiento de la delincuencia y la corrupci\u00f3n, la fuga de capitales al extranjero, la culminaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n del pa\u00eds, ya iniciada bajo Leonid Bre\u017enev, en un mero proveedor de materias primas, el descenso de la natalidad y la explosi\u00f3n del alcoholismo y de la mortalidad, era dif\u00edcil ver a Rusia como un competidor serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta el papel que han tenido los intereses locales de las \u00e9lites de varios pa\u00edses postsovi\u00e9ticos, que acumularon cierto capital pol\u00edtico vendiendo a Occidente la idea de la \u00abamenaza rusa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un grave error de juicio subestimar la determinaci\u00f3n de los dirigentes rusos de restaurar las estructuras estatales y evitar un juego de suma cero en el espacio postsovi\u00e9tico. Con cada nueva crisis, Occidente ha seguido negando el car\u00e1cter realista de los peores escenarios posibles, aquellos en los que Rusia reafirmar\u00eda sus intereses por la fuerza, mediante un contraataque destinado a remodelar los Estados postsovi\u00e9ticos. La primera crisis grave fue la guerra de cinco d\u00edas con Georgia, durante la cual Rusia no s\u00f3lo reaccion\u00f3 con dureza a un ataque contra su contingente de mantenimiento de la paz, sino que tambi\u00e9n reconoci\u00f3 la independencia de Abjasia y Osetia del Sur. Occidente tuvo entonces la clarividencia de reconocer las carencias del l\u00edder georgiano y evitar una crisis con Rusia, pero el precio fue el establecimiento de un precedente: el de una revisi\u00f3n de facto de las fronteras postsovi\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/11\/putin-la-guerra\/\">Mosc\u00fa respondi\u00f3 inmediatamente a la nueva revoluci\u00f3n ucraniana de 2013-2014 con la \u00abPrimavera de Crimea\u00bb, a la que sigui\u00f3 el apoyo a la resistencia en el Donbas<\/a>. Los acuerdos de Minsk dejaban entrever una salida relativamente suave de la crisis, pero la l\u00ednea dura y decidida de Rusia ya hab\u00eda alarmado a Occidente. El camino elegido fue el de la contenci\u00f3n y la resistencia a Mosc\u00fa. Las relaciones entre Occidente y Rusia en el espacio postsovi\u00e9tico, y especialmente en Ucrania, dieron un giro hacia la abierta rivalidad, y los acuerdos de Minsk fueron abiertamente denunciados por algunos l\u00edderes occidentales como una maniobra que allanaba el camino para una nueva confrontaci\u00f3n. Por \u00faltimo, el apoyo de Rusia al gobierno sirio demostr\u00f3 la intenci\u00f3n de Mosc\u00fa de interponerse en el camino de la \u00abingenier\u00eda social\u00bb occidental, incluso m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del espacio postsovi\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se esperaba una nueva crisis, muchos, incluidos los rusos, pensaban que era improbable una operaci\u00f3n militar a gran escala contra Ucrania. De hecho, Rusia estaba profundamente arraigada en la econom\u00eda mundial centrada en Occidente y su dependencia comercial de la Uni\u00f3n Europea segu\u00eda siendo acusada. Rusia no rechazaba a Occidente en t\u00e9rminos de valores, aunque ciertos fen\u00f3menos y movimientos sociales fueran criticados y contrarrestados apelando a los valores tradicionales. Para Mosc\u00fa, la cuesti\u00f3n clave segu\u00eda siendo la seguridad de sus fronteras occidentales. Evidentemente, las autoridades rusas asumieron que una militarizaci\u00f3n gradual de Ucrania y del flanco oriental de la OTAN era inevitable y desembocar\u00eda en una crisis militar en un momento inoportuno para Rusia. El neonazismo en Ucrania no era un fen\u00f3meno de masas; no gozaba de un apoyo generalizado entre la poblaci\u00f3n, pero la tolerancia de las autoridades de Kiev hacia los movimientos radicales estaba muy mal vista en Rusia. La decisi\u00f3n de emprender una operaci\u00f3n militar preventiva fue el punto de ruptura, que elev\u00f3 radicalmente las apuestas en la rivalidad con Occidente. El conflicto militar subsiguiente deshizo en gran medida el legado del periodo postsovi\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n que queda por resolver es c\u00f3mo acabar\u00e1 la crisis actual. Actualmente no hay perspectivas de una resoluci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto entre Rusia y Ucrania. La viabilidad de cualquier acuerdo de paz, aunque se alcance, parece muy incierta. Occidente teme una brutal escalada militar y una guerra con Rusia, que podr\u00eda desembocar r\u00e1pidamente en ataques nucleares. Al mismo tiempo, no puede descartarse una creciente implicaci\u00f3n de la OTAN en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>En los medios de comunicaci\u00f3n occidentales y entre los analistas se debate mucho sobre la perspectiva de disturbios internos en Rusia, pero esto a\u00fan no se refleja en las posiciones oficiales. Pero puede que s\u00f3lo sea cuesti\u00f3n de tiempo que las opiniones de los expertos y las declaraciones populistas de ciertas figuras pol\u00edticas se traduzcan en posiciones oficiales. El malestar interno en el seno de una gran potencia nuclear plantea graves riesgos. En Occidente, sin embargo, se consideran una amenaza menor que la perspectiva de una confrontaci\u00f3n militar directa, e incluso se cree que una explosi\u00f3n interna podr\u00eda dejar a Rusia fuera de combate durante mucho tiempo y permitirle revisar su sistema pol\u00edtico. Si los acontecimientos se desarrollaran de este modo, la preservaci\u00f3n de su estructura estatal y de su soberan\u00eda volver\u00eda a convertirse para Rusia en la principal cuesti\u00f3n del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la estructura estatal de Ucrania tambi\u00e9n est\u00e1 en juego, y es muy probable que salga de la crisis actual con un potencial mermado, unas fronteras reducidas y una dependencia total de las potencias extranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos se encuentra sin duda en una posici\u00f3n m\u00e1s ventajosa: ha podido disciplinar a sus aliados y no corre riesgos de Estado. Aun as\u00ed, se encuentra en una rivalidad con China que lo coloca en una situaci\u00f3n de doble contenci\u00f3n. Por tanto, una victoria rusa y el fortalecimiento de sus relaciones con China representar\u00edan un problema estrat\u00e9gico considerable para Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo explica un partidario de Putin el estancamiento de Rusia? 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