{"id":19968,"date":"2023-07-16T22:36:04","date_gmt":"2023-07-16T21:36:04","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=19968"},"modified":"2023-07-17T11:23:41","modified_gmt":"2023-07-17T10:23:41","slug":"hacia-la-construccion-de-estados-de-bienestar-social-en-las-americas-1996-2022-1-x","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/16\/hacia-la-construccion-de-estados-de-bienestar-social-en-las-americas-1996-2022-1-x\/","title":{"rendered":"Hacia la construcci\u00f3n de Estados de bienestar social en las Am\u00e9ricas"},"content":{"rendered":"\n

El \u00abparadigma perdido\u00bb<\/h2>\n\n\n\n

Reencontrarnos con el paradigma perdido avanzando por un nuevo camino despu\u00e9s del neoliberalismo<\/em>. Es el ambicioso proyecto en el que trabajamos inicialmente <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Propon\u00edamos \u201cla democratizaci\u00f3n de la econom\u00eda de mercado\u201d, ir m\u00e1s all\u00e1 de la simple \u201chumanizaci\u00f3n del neoliberalismo<\/em>\u201d, superar \u201cel r\u00edgido y tr\u00e1gico dualismo entre las vanguardia y retaguardias econ\u00f3micas\u201d poniendo por delante una \u201cestrategia nacional de desarrollo<\/em>\u201d. <\/p>\n\n\n\n

Como era de suponer, la misi\u00f3n est\u00e1 lejos de ser cumplida. No hay lugar a una evaluaci\u00f3n autocomplaciente. La consolidaci\u00f3n de la democracia en Am\u00e9rica del Sur luego del ciclo de las dictaduras militares, o de la alternancia pol\u00edtica en el caso de M\u00e9xico, no abrieron los nuevos horizontes radiantes que promet\u00edan. Lo intu\u00edamos desde el inicio. Los primeros s\u00edntomas de una suerte de \u201cfrustraci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d comenzaban a sentirse cuando iniciamos nuestro proyecto. Ingenuamente algunos supon\u00edan que, de manera casi autom\u00e1tica, incluso religiosa, la democracia y la alternancia conducir\u00edan al encuentro del \u201cparadigma perdido\u201d. Pasaban por alto que el sistema de desigualdades es refractario al cambio, que se obstina en mantenerse y que su capacidad de reproducci\u00f3n es pr\u00e1cticamente infinita. <\/p>\n\n\n\n

Con todo, el tiempo no ha transcurrido en vano. Podemos reivindicar que el avance pol\u00edtico intelectual ha sido significativo. En la actualidad es posible describir con bastante precisi\u00f3n las caracter\u00edsticas primordiales del \u201cparadigma perdido\u201d. Para ello las palabras claves son: democracia, inclusi\u00f3n, participaci\u00f3n, derechos humanos, paridad de g\u00e9neros y diversidad sexual (gracias, en buena medida, a la acci\u00f3n del movimiento feminista), derechos sociales, medio ambiente, independencia nacional. Hace veinte o treinta a\u00f1os, construir la lista de atributos no habr\u00eda sido tan simple. De alguna forma, seguramente modesta, nuestros trabajos aportaron a ese nuevo consenso todav\u00eda en desarrollo. No aramos en el agua, no nos propusimos tampoco tomar el cielo por asalto, pero hicimos un aporte y sabemos que hay por delante una tarea extraordinariamente ardua, por definici\u00f3n siempre inconclusa. <\/p>\n\n\n\n

Lo que muchos han denominado neoliberalismo ha perdido su condici\u00f3n de \u201cpensamiento \u00fanico\u201d. Sin duda, factores ex\u00f3genos como la crisis del covid y luego la irrupci\u00f3n de la guerra producida por la invasi\u00f3n rusa de Ucrania han generado un nuevo escenario internacional en el cual la opci\u00f3n neoliberal resulta crecientemente anacr\u00f3nica. El c\u00e1lculo econ\u00f3mico propio del neoliberalismo ha perdido pertinencia. La geopol\u00edtica ha adquirido una nueva actualidad. Nociones como autonom\u00eda sanitaria, soberan\u00eda alimentaria o energ\u00e9tica han vuelto a ser tema de debate. El neoliberalismo, ya mal herido por la crisis de los excesos de las finanzas que se desat\u00f3 en 2008, tiene hoy d\u00eda poco o nada que aportar. Pero, aunque en retirada, no est\u00e1 todav\u00eda plenamente derrotado. Con raz\u00f3n Keynes dec\u00eda que m\u00e1s dif\u00edcil que \u201chacer avanzar las ideas nuevas era deshacerse de las ideas viejas\u201d. En ese particular sentido podemos afirmar que hemos recorrido una parte de la traves\u00eda. El campo para empujar nuevas ideas est\u00e1 m\u00e1s abierto. Las viejas ideas han perdido atractivo y s\u00f3lo convocan a fan\u00e1ticos. El desaf\u00edo es pasar de las convicciones transformadoras a la definici\u00f3n y puesta en pr\u00e1ctica de pol\u00edticas que las traduzcan en realizaciones tangibles. <\/p>\n\n\n\n

Sin duda, factores ex\u00f3genos como la crisis del covid y luego la irrupci\u00f3n de la guerra producida por la invasi\u00f3n rusa de Ucrania han generado un nuevo escenario internacional en el cual la opci\u00f3n neoliberal resulta crecientemente anacr\u00f3nica.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Una precisi\u00f3n conceptual se impone. Neoliberalismo no es lo mismo que econom\u00eda de mercado; menos a\u00fan puede asimilarse a una pol\u00edtica econ\u00f3mica respetuosa de la rigurosidad fiscal y de los equilibrios macroecon\u00f3micos como a menudo un pensamiento vulgar lo sostiene. El neoliberalismo representa, por el contrario, una variante extrema de la econom\u00eda de mercado, que privilegia unilateralmente al factor capital como base del proceso productivo y somete el espacio de los bienes p\u00fablicos a la l\u00f3gica mercantil. El neoliberalismo borra la necesaria frontera entre econom\u00eda y sociedad de mercado y busca por esta v\u00eda diluir los v\u00ednculos sociales haciendo del individuo el protagonista principal y pr\u00e1cticamente \u00fanico del desarrollo. <\/p>\n\n\n\n

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Conscientes de los avatares experimentados por los procesos de cambio hemos insistido en la importancia decisiva de la construcci\u00f3n de amplias alianzas sociales y pol\u00edticas que les otorguen un sustento duradero. En su ausencia, los procesos de transformaci\u00f3n se desvanecen, se hacen inviables o derivan en formas autoritarias que pervierten la democracia, anulan las libertades y desconocen derechos elementales. Son varios los ejemplos al respecto. <\/p>\n\n\n\n

Desde los inicios, la experiencia de Chile estuvo muy presente en nuestras deliberaciones. Por un lado, asumimos que la dram\u00e1tica ca\u00edda del gobierno del presidente Allende constituy\u00f3 una muestra inequ\u00edvoca de la importancia de construir alianzas mayoritarias capaces de sustentar reformas estructurales profundas sin generar tensiones extremas que al desestabilizar el sistema pol\u00edtico y desfondar la macroeconom\u00eda terminan en tragedias. En sentido inverso, la experiencia posterior de transici\u00f3n a la democracia fundamentada en el reencuentro hist\u00f3rico de fuerzas de centro y de izquierda que se hab\u00edan confrontado duramente en el gobierno de la Unidad Popular, permiti\u00f3 que Chile viviera un largo per\u00edodo de estabilidad pol\u00edtica, crecimiento econ\u00f3mico, disminuci\u00f3n de la pobreza y la desigualdad, y reinserci\u00f3n internacional. Diversos indicadores muestran que, objetivamente, este es el per\u00edodo m\u00e1s fecundo en la historia de ese pa\u00eds como naci\u00f3n independiente. <\/p>\n\n\n\n

La necesidad de construir alianzas amplias, de superar la sucesi\u00f3n de gobiernos de minor\u00eda \u2014radicales en sus propuestas, pero ineficaces en sus acciones\u2014, perme\u00f3 el debate y la pr\u00e1ctica de las fuerzas progresistas en todo el continente. Nuestra insistencia en esa direcci\u00f3n tuvo eco en distintas latitudes. En M\u00e9xico alent\u00f3 la alternancia que rompi\u00f3 el monopolio hist\u00f3rico del poder por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), sin que se concretaran las amenazas y malos augurios sobre alg\u00fan tipo de ruptura institucional. La experiencia del Frente Amplio en Uruguay en el que confluyen diversas fuerzas pol\u00edticas y sociales se inscribe tambi\u00e9n en esta l\u00ednea de pensamiento. Aunque se trata de un pa\u00eds peque\u00f1o en territorio y poblaci\u00f3n, su ejemplo es especialmente relevante por los \u00e9xitos alcanzados en materia de estabilidad pol\u00edtica y cohesi\u00f3n social que lo ponen a la cabeza del ranking latinoamericano en profundidad democr\u00e1tica y calidad de vida. La propuesta de construir alianzas amplias tuvo tambi\u00e9n un eco importante en Argentina; sin embargo, al prescindir y por el contrario confrontarse con el peronismo, fuerza hist\u00f3rica de profunda raigambre en los sectores populares, los partidos que protagonizaron esta experiencia no consiguieron dotar a su gobierno del respaldo necesario, abriendo paso a una dram\u00e1tica crisis institucional. <\/p>\n\n\n\n

En el per\u00edodo reciente, valida la postura a favor de alianzas amplias la confluencia de fuerzas progresistas<\/a> que le permiti\u00f3 a Gabriel Boric alcanzar la victoria en la segunda vuelta de la elecci\u00f3n presidencial de 2021. Lo mismo puede afirmarse de la experiencia del Pacto Hist\u00f3rico en Colombia que hizo posible el triunfo por primera vez de una fuerza de izquierda encabezada por Gustavo Petro<\/a>. En el caso de Brasil es interesante constatar c\u00f3mo superando la pr\u00e1ctica tradicional ajena a los gobiernos de coalici\u00f3n, el presidente Lula consigui\u00f3 su reelecci\u00f3n a trav\u00e9s de una alianza del Partido de los Trabajadores (PT) con fuerzas de centro con las que en su momento protagoniz\u00f3 incluso agudas confrontaciones. <\/p>\n\n\n\n

La b\u00fasqueda de la inclusi\u00f3n social y la democratizaci\u00f3n del mercado a trav\u00e9s de caminos alternativos al neoliberalismo fue el leitmotiv de los gobiernos progresistas que se sucedieron, especialmente en Am\u00e9rica del Sur, a partir de finales del siglo pasado.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La b\u00fasqueda de la inclusi\u00f3n social y la democratizaci\u00f3n del mercado a trav\u00e9s de caminos alternativos al neoliberalismo fue el leitmotiv de los gobiernos progresistas que se sucedieron, especialmente en Am\u00e9rica del Sur, a partir de finales del siglo pasado. En su momento, la llamada \u201cmarea rosa\u201c<\/a> se extendi\u00f3 por casi la totalidad del subcontinente sudamericano: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Venezuela buscaron cada uno a su manera el paradigma perdido. Pa\u00edses como Honduras en Am\u00e9rica Central compart\u00edan de alguna forma el mismo impulso. A la hora del balance de este proceso, hay activos importantes a rescatar: dinamismo econ\u00f3mico sustentado principalmente por el auge de los precios de las materias primas, ampliaci\u00f3n de los espacios de participaci\u00f3n popular, disminuci\u00f3n de la pobreza, control de la inflaci\u00f3n, incluso en algunos casos desendeudamiento externo. De igual modo, se produjeron grandes avances en materia de igualdad de g\u00e9nero, expresados en aumento de la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres, la aprobaci\u00f3n de leyes de aborto y de una legislaci\u00f3n de protecci\u00f3n de las mujeres en contra de la violencia. En m\u00e1s de un sentido, fue una d\u00e9cada dorada. Esos gobiernos tuvieron el gran m\u00e9rito de ampliar el espacio de lo posible. Se demostr\u00f3 que se pod\u00eda avanzar en inclusi\u00f3n social sin por eso sacrificar el crecimiento. La distribuci\u00f3n de beneficios a los m\u00e1s vulnerables fue efectivamente posible gracias a los altos precios de los commodities exportados. En buena hora, esos recursos canalizados mediante programas paralelos de aseguramiento social, sobre todo de salud y pensiones, tuvieron ese destino y no fueron a parar a los mismos de siempre. Las acusaciones de \u201cpopulismo\u201d para desacreditar las pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n e inclusi\u00f3n social practicadas por esos gobiernos deben tomarse con cuidado. En los hechos hicieron posible un mejor destino a millones de latinoamericanos que salieron de la pobreza, accedieron a cuidados de salud hasta ese entonces desconocidos, pudieron enviar a sus hijos a las universidades o incluso viajar en avi\u00f3n, lujo hasta ese momento solo permitido a los sectores m\u00e1s acomodados que todav\u00eda resienten la p\u00e9rdida de ese privilegio. <\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Pero como reza el proverbio \u201cno todo lo que brilla es oro\u201d. Un examen ecu\u00e1nime no puede ignorar el lado obscuro que en grados diversos muestra el balance de esos gobiernos. Sus pasivos son tambi\u00e9n pesados: la construcci\u00f3n de Estados de bienestar continu\u00f3 trunca; persisti\u00f3 la segmentaci\u00f3n entre formales e informales; no se introdujeron reformas institucionales destinadas a crear fuerzas pol\u00edticas consistentes y superar la dependencia de l\u00edderes que terminan siendo pr\u00e1cticamente insustituibles; se reprodujo la especializaci\u00f3n primario-exportadora profundizando incluso la dependencia de un n\u00famero muy reducido de recursos naturales; hubo avances en la concertaci\u00f3n pol\u00edtica pero se retrocedi\u00f3 incluso en materia de integraci\u00f3n comercial y productiva a nivel de la regi\u00f3n. Y un punto especialmente negro: la condescendencia frente a la corrupci\u00f3n, naturalizada en los gobiernos conservadores, imperdonable para las fuerzas que abogan por el cambio. <\/p>\n\n\n\n

La tercera temporada <\/strong><\/h2>\n\n\n\n

En este cuadro muy sucintamente descrito nos propusimos abrir una tercera temporada tras el objetivo de avanzar hacia la \u201cconstrucci\u00f3n de Estados de bienestar en las Am\u00e9ricas\u201d. Meta sin dudas ambiciosa pero no descabellada. Los avances de las \u00faltimas d\u00e9cadas la hacen dif\u00edcil pero no imposible. La decadencia del neoliberalismo entreabri\u00f3 la puerta para avanzar hacia nuevos destinos. <\/p>\n\n\n\n

Los Estados de bienestar constituyen el producto m\u00e1s refinado de las luchas sociales contempor\u00e1neas. Su origen est\u00e1 en la vieja Europa y su gran impulsor fueron las fuerzas de inspiraci\u00f3n socialdem\u00f3crata secundadas por el socialcristianismo. En el caso de Am\u00e9rica Latina, es m\u00e9rito del peronismo haber introducido con fuerza la necesidad de avanzar en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Durante d\u00e9cadas, la socialdemocracia fue considerada por las fuerzas de izquierda latinoamericanas como una entelequia destinada a adormecer las luchas populares para favorecer la mantenci\u00f3n del capitalismo. Hubo que pasar por debates que parec\u00edan interminables y besar el polvo de sonadas derrotas para dejar de lado el romanticismo de las revoluciones y asumir sin complejos la causa de las reformas. En este cuadro, resulta veros\u00edmil plantearse la posibilidad de construir Estados de bienestar siempre en consonancia con nuestras posibilidades materiales de desarrollo. Lo que antes aparec\u00eda como una desviaci\u00f3n promovida por fuerzas que renegaban del cambio se fue transformando progresivamente en un destino deseable, en un objetivo mayor, incluso radical. <\/p>\n\n\n\n

Despu\u00e9s de muchas idas y venidas, avances y retrocesos, revoluciones traicionadas, promesas incumplidas y reformas cosm\u00e9ticas, la construcci\u00f3n de Estados de bienestar apareci\u00f3 como la \u00fanica respuesta maciza y plausible. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Despu\u00e9s de muchas idas y venidas, avances y retrocesos, revoluciones traicionadas, promesas incumplidas y reformas cosm\u00e9ticas, la construcci\u00f3n de Estados de bienestar apareci\u00f3 como la \u00fanica respuesta maciza y plausible. En primer lugar, respuesta a los anhelos de las mayor\u00edas que hab\u00edan avanzado a mejores destinos, pero segu\u00edan todav\u00eda bajo la amenaza de la vulnerabilidad y el retorno a la pobreza. Respuesta tambi\u00e9n a clases medias que, satisfechas sus necesidades m\u00e1s elementales, aspiraban a acceder a bienes p\u00fablicos de mayor calidad en cuanto a salud, vivienda, educaci\u00f3n o transporte, a un bien p\u00fablico que por muchos a\u00f1os se dio por sentado, a saber, la seguridad y bregaban tambi\u00e9n por cuestiones de trato y reformas pol\u00edticas. Pero los Estados de bienestar no son s\u00f3lo una respuesta a las necesidades de los pobres del campo y la ciudad o de las nuevas capas medias. Interesan tambi\u00e9n al mundo empresarial que demanda estabilidad y certezas para planificar sus inversiones y sacar adelante sus negocios. Para ello deben asumir, lo que no siempre le resulta f\u00e1cil, que esa estabilidad tiene un precio: un aumento de los impuestos para ampliar prestaciones y garantizar nuevos derechos sociales. Estallidos sociales de gran magnitud como los registrados en Argentina a inicios de los 2000, en Brasil la d\u00e9cada pasada y m\u00e1s recientemente en Ecuador, Colombia o Chile muestran los costos sustancialmente mayores del conservadurismo y la imprevisi\u00f3n. Aunque no sea por altruismo sino m\u00e1s bien por inter\u00e9s, parte al menos de las \u00e9lites latinoamericanas se ha ido abriendo a la necesidad de ampliar los sistemas de protecci\u00f3n social. En este sentido, constatamos como un signo positivo de los nuevos tiempos el surgimiento de sectores empresariales con mayor apertura hacia las cuestiones sociales. <\/p>\n\n\n\n

Esta nueva temporada de nuestro programa introdujo desde la partida una extensi\u00f3n del campo del debate mediante la incorporaci\u00f3n de Estados Unidos, extendiendo as\u00ed la reflexi\u00f3n al conjunto de Las Am\u00e9ricas. A pesar de las enormes diferencias que separan a Estados Unidos de la regi\u00f3n, un factor en com\u00fan se fue perfilando: intentar recomponer la fractura social que aqu\u00ed y all\u00e1 hab\u00edan profundizado el neoliberalismo y el capitalismo desregulado. La elecci\u00f3n presidencial y el posible triunfo de los Dem\u00f3cratas permit\u00edan pasar de la discusi\u00f3n acad\u00e9mica a la arena de la pol\u00edtica y las realidades pr\u00e1cticas. Era sin duda una feliz coincidencia que Las Am\u00e9ricas tuvieran como com\u00fan derrotero avanzar por los senderos abiertos d\u00e9cadas anteriores por la socialdemocracia europea. <\/p>\n\n\n\n

El camino ha sido sin embargo pedregoso. Primero una pandemia que parec\u00eda no tener fin y enseguida la guerra desatada por Rusia en contra de Ucrania han introducido cambios profundos que han obligado a alterar prioridades y a improvisar estrategias para combatir emergencias totalmente imprevistas. Es un hecho que la actual administraci\u00f3n norteamericana ha tenido grandes dificultades para sacar adelante un programa social ambicioso. Han habido algunos avances como los asociados al \u201cInflation Reduction Act\u201d pero son sin dudas insuficientes. Las razones son m\u00faltiples y desbordan los marcos de este texto. Consignemos en todo caso, que subsiste para esa Gran Naci\u00f3n, como gustan definirla los norteamericanos, el desaf\u00edo de la inclusi\u00f3n y la cohesi\u00f3n social. Un \u201csegundo New Deal\u201d contin\u00faa all\u00ed como una asignatura pendiente. <\/p>\n\n\n\n

Primero una pandemia que parec\u00eda no tener fin y enseguida la guerra desatada por Rusia en contra de Ucrania han introducido cambios profundos que han obligado a alterar prioridades y a improvisar estrategias para combatir emergencias totalmente imprevistas.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Un shock sist\u00e9mico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Am\u00e9rica Latina se encontraba mal parada al momento de la crisis. La mayor\u00eda de las econom\u00edas hab\u00edan perdido dinamismo exhibiendo tasas de crecimiento menos que mediocres, baja productividad e inversi\u00f3n, alta informalidad y desocupaci\u00f3n \u2014y para qu\u00e9 seguir. Lacras hist\u00f3ricas como la pobreza y la indigencia volv\u00edan por las suyas. Instituciones fundamentales como los congresos nacionales o los partidos pol\u00edticos eran vistas con creciente desconfianza, cuando no con desprecio, por parte de una ciudadan\u00eda que daba muestras de frustraci\u00f3n frente a las expectativas generadas por el retorno a la democracia y las distintas formas de alternancia: a la mexicana desde la \u201cRep\u00fablica prianista\u201d, a la sudamericana con los llamados \u201cgobiernos progresistas\u201d. <\/p>\n\n\n\n

Por su parte, los gobiernos neoconservadores que llegaron posteriormente al poder, prometiendo un nuevo ciclo de prosperidad y estabilidad pol\u00edtica, a poco andar daban muestras de fatiga e impotencia. Uno a uno fueron cayendo. En ese cuadro, interviene lo que el PNUD denomina un \u201cshock sist\u00e9mico\u201d, producido por el efecto sorpresivo y combinado de una pandemia que persiste en mantenerse y una guerra que por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial tiene alcances mundiales. <\/p>\n\n\n\n

Como es bien sabido, Am\u00e9rica Latina es de lejos la regi\u00f3n con el mayor n\u00famero de fallecidos, respecto a su poblaci\u00f3n. Con s\u00f3lo 8.6% de la poblaci\u00f3n mundial se contabilizan del orden del 30% del total de muertos. No por casualidad son latinoamericanos seis de los siete pa\u00edses de renta media con mayor mortalidad en el mundo. A su vez, somos la regi\u00f3n que experiment\u00f3 en 2020 la recesi\u00f3n m\u00e1s severa, doblemente m\u00e1s pronunciada que el promedio mundial, empujando a la pobreza a cerca de 50 millones m\u00e1s de latinoamericanos. La pandemia tensiona gravemente los sistemas de salud a menudo sobrepasados, perturba los sistemas de educaci\u00f3n, genera una enorme destrucci\u00f3n de capital humano, provoca alteraciones graves en los mercados laborales, deteriora la posici\u00f3n fiscal y acrecienta la desconfianza de la ciudadan\u00eda en los gobiernos y las instituciones.<\/p>\n\n\n\n

Como es bien sabido, Am\u00e9rica Latina es de lejos la regi\u00f3n con el mayor n\u00famero de fallecidos, respecto a su poblaci\u00f3n. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En medio todav\u00eda de la crisis sanitaria se desata la invasi\u00f3n rusa de Ucrania que hace estragos disparando los precios de los alimentos y los combustibles, generando una penuria desconocida de productos como el trigo y de diversos tipos de fertilizantes. Agr\u00e9guense a lo anterior las amenazas clim\u00e1ticas como sequ\u00edas e inundaciones y los riesgos de desaparici\u00f3n que enfrentan los pa\u00edses-islas debido al alza en el nivel del mar. En s\u00edntesis: un verdadero shock sist\u00e9mico que agrava las insuficiencias estructurales de la regi\u00f3n cuya permanencia en el tiempo es por ahora imposible de determinar. <\/p>\n\n\n\n

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Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Por un enfoque global <\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Las crisis presentan oportunidades. No por repetida esta afirmaci\u00f3n deja de ser cierta. El tema es c\u00f3mo dejar atr\u00e1s la arraigada tradici\u00f3n latinoamericana de desperdiciar una tras otra las oportunidades que se presentan. Esta vez, los costos de fallar son especialmente altos. Las amenazas son demasiado graves y las consecuencias ponen en cuesti\u00f3n la gobernabilidad democr\u00e1tica. La recurrencia de estallidos sociales en pa\u00edses como Argentina a principios de los 2000, luego en Brasil y m\u00e1s recientemente en Ecuador, Colombia y Chile, este \u00faltimo considerado como el experimento neoliberal m\u00e1s exitoso, han sorprendido por su radicalidad. En este cuadro, la amenaza de los populismos autoritarios est\u00e1 m\u00e1s que presente. Al mismo tiempo, el temor de las \u00e9lites ante los estallidos sociales, habidos y por haber, puede convertirse en un acicate para convencerlas de aceptar cambios de pol\u00edticas p\u00fablicas orientados a la construcci\u00f3n de Estados de bienestar de calidad mundial. <\/p>\n\n\n\n

Nuestras reflexiones han asumido que para enfrentar este estado de cosas no basta con medidas aisladas, que se requiere un enfoque global para superar este shock y sentar las bases de una recuperaci\u00f3n sostenida. Una dimensi\u00f3n central de este nuevo enfoque es el tr\u00e1nsito desde la focalizaci\u00f3n neoliberal hacia un sistema de protecci\u00f3n universal. Una premisa cl\u00e1sica \u2014el papel insustituible del Estado\u2014 vuelve a estar en el centro de las preocupaciones.<\/p>\n\n\n\n

Una ense\u00f1anza mayor de esta crisis es la gran revalorizaci\u00f3n de lo p\u00fablico y del Estado como actor central en el campo de la salud, la educaci\u00f3n, la vivienda, la protecci\u00f3n laboral, el cuidado de ni\u00f1os, ni\u00f1as, adolescentes y adultos mayores. Se han creado as\u00ed las condiciones intelectuales y tambi\u00e9n pol\u00edticas para superar la noci\u00f3n neoliberal de un Estado puramente gestor de oportunidades para pasar a la idea de un Estado garantizador de derechos. Esta propuesta puede parecer radical, casi revolucionaria para algunos en el contexto latinoamericano. Se olvida, sin embargo, que hist\u00f3ricamente el Estado de bienestar social es una creaci\u00f3n de fuerzas conservadoras a la cabeza de las cuales figur\u00f3 Otto von Bismark, canciller alem\u00e1n, que durante la d\u00e9cada de los ochenta del siglo XIX puso por primera vez en pr\u00e1ctica un sistema de seguro social para proteger la salud de los trabajadores, ocuparse de los enfermos y pagar pensiones. <\/p>\n\n\n\n

Se han creado las condiciones intelectuales y tambi\u00e9n pol\u00edticas para superar la noci\u00f3n neoliberal de un Estado puramente gestor de oportunidades para pasar a la idea de un Estado garantizador de derechos en Am\u00e9rica Latina. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Los Estados de bienestar son una realidad ampliamente extendida en buena parte de Europa y encuentran su expresi\u00f3n m\u00e1s acabada en los pa\u00edses n\u00f3rdicos. Podr\u00e1n cambiar los partidos y coaliciones pol\u00edticas en el poder pero la protecci\u00f3n social no sufre alteraciones mayores porque forma parte del consenso nacional. Am\u00e9rica Latina est\u00e1 muy lejos de eso. De manera general, cuando existen, los sistemas de protecci\u00f3n social son incompletos y precarios, lo que les impide ser parte del consenso nacional indiscutido como el que existe en torno al National Health Service (NHS) en Inglaterra, la S\u00e9curit\u00e9 Sociale en Francia, o la Agencia Nacional de Seguridad (F\u00f6rs\u00e4kringskassan) en Suecia. S\u00f3lo grupos minoritarios de trabajadores pertenecientes a grandes empresas p\u00fablicas y a veces tambi\u00e9n privadas pueden disfrutar de condiciones semejantes a sus equivalentes europeos. Uruguay es el \u00fanico pa\u00eds que destaca por la extensi\u00f3n y profundidad de sus conquistas sociales. Pero, convengamos: es m\u00e1s bien la excepci\u00f3n sudamericana que confirma la regla. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses, especialmente en los de Am\u00e9rica Central (salvo Costa Rica), predomina la desprotecci\u00f3n social estrechamente asociada a una informalidad que supera a menudo la mitad de la poblaci\u00f3n activa. Justamente por esta raz\u00f3n, se han desarrollado sistemas privados que atienden en condiciones aceptables la demanda de los sectores m\u00e1s acomodados mientras que los m\u00e1s ricos han optado derechamente por las mejores cl\u00ednicas de los pa\u00edses desarrollados. Otro tanto ocurre con los sistemas de pensiones. Los sectores m\u00e1s acomodados aseguran su vejez mediante sistemas privados de seguro y los muy ricos no tienen necesidad siquiera de plantearse el problema. Todo esto explica la falta de inter\u00e9s de las \u00e9lites latinoamericanas en materia de protecci\u00f3n social universal. <\/p>\n\n\n\n

La construcci\u00f3n de sistemas eficaces de protecci\u00f3n social es una tarea compleja que requiere de una definici\u00f3n rigurosa de cuatro aspectos fundamentales: i) los componentes en torno a los cuales se construir\u00e1; ii) la extensi\u00f3n de su cobertura; iii) la secuencia del proceso, y iv) las estrategias que es preciso poner en pr\u00e1ctica. <\/p>\n\n\n\n

Hacia una protecci\u00f3n social universal <\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Nuestros debates se han organizado en torno a una idea central bien sintetizada en el \u00faltimo Informe Regional de Desarrollo Humano del PNUD: \u201cLa necesidad de generar una nueva arquitectura de protecci\u00f3n social basada en el principio de universalidad con respecto a la poblaci\u00f3n relevante que incluya, a lo menos: la atenci\u00f3n de salud, las pensiones de retiro, las protecciones contra los riesgos de invalidez, muerte y p\u00e9rdida de empleo\u201d. <\/p>\n\n\n\n

Un sistema de protecci\u00f3n social as\u00ed concebido representa una contribuci\u00f3n fundamental para reducir la desigualdad de ingreso y la pobreza, al mismo tiempo que crea condiciones m\u00e1s favorables para un crecimiento socialmente incluyente. En contraposici\u00f3n a algunas teor\u00edas neoliberales, sostenemos que sociedades con altos niveles de cohesi\u00f3n social constituyen entornos mucho m\u00e1s favorables para un crecimiento sostenido. <\/p>\n\n\n\n

La protecci\u00f3n social es parte fundamental de la pol\u00edtica social pero no la agota. Esta \u00faltima es m\u00e1s amplia e incluye las pol\u00edticas para ampliar el capital humano de las familias en dimensiones como la educaci\u00f3n y el desarrollo infantil temprano, as\u00ed como las pol\u00edticas para ampliar el acceso a satisfactores claves como el acceso a la vivienda o al agua potable. Es la diferencia entre lo que se han denominado las pol\u00edticas redistributivas y las pol\u00edticas predistributivas y que debe ser tomada en cuenta por cualquier pol\u00edtica social. <\/p>\n\n\n\n

Es por dem\u00e1s evidente que la pol\u00edtica social interact\u00faa con otras pol\u00edticas p\u00fablicas como la seguridad ciudadana, la pol\u00edtica antimonopolios, la pol\u00edtica fiscal y la impartici\u00f3n de justicia. El conjunto resultante de \u00e9ste complejo entramado es lo que se suele llamar el \u201ccontrato social\u201d. La seguridad es hoy en Am\u00e9rica Latina un bien p\u00fablico predistributivo especialmente anhelado por la sociedad en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, incluso en aquellos que tradicionalmente gozaban de bajos niveles de delincuencia. Dif\u00edcilmente se podr\u00e1 construir un Estado de bienestar sin garantizar niveles m\u00ednimos de seguridad para la ciudadan\u00eda, sobre todo recordando que la violencia y la inseguridad afectan principalmente a los sectores de menores recursos. <\/p>\n\n\n\n

Un nuevo sistema de protecci\u00f3n social debe cumplir simult\u00e1neamente con cuatro condiciones: eficacia, equidad, sustentabilidad fiscal y favorecer el crecimiento. La ausencia de cualquiera de ellas pone en cuesti\u00f3n la viabilidad del sistema. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Un nuevo sistema de protecci\u00f3n social debe cumplir simult\u00e1neamente con cuatro condiciones: eficacia, equidad, sustentabilidad fiscal y favorecer el crecimiento. La ausencia de cualquiera de ellas pone en cuesti\u00f3n la viabilidad del sistema. <\/p>\n\n\n\n

Un avance mayor en la direcci\u00f3n de la universalidad pasa por la autonomizaci\u00f3n de la protecci\u00f3n social respecto del empleo. Constituy\u00f3 en su \u00e9poca un enorme progreso la propuesta de Bismark de asegurar cobertura social a los trabajadores formales. En m\u00faltiples pa\u00edses de la regi\u00f3n estos ni siquiera constituyen la mayor\u00eda; en muchos el empleo informal es mayoritario. Coexisten en ellos realidades muy diversas, aunque de manera general nos encontramos con una minor\u00eda de trabajadores cubiertos por el r\u00e9gimen bismarckiano y una mayor\u00eda que est\u00e1 fuera y que no est\u00e1 cubierta por la seguridad social contributiva. La universalidad que postulamos consiste en asegurar un piso m\u00ednimo de protecci\u00f3n social independientemente de la inserci\u00f3n en el mercado de trabajo.<\/p>\n\n\n\n

En el caso de Am\u00e9rica Latina no hay que confundir informalidad con ilegalidad ni tampoco informalidad con pobreza. Se puede ser informal sin transgredir las reglas que obligan a cotizar en la seguridad social como ocurre, por ejemplo, en M\u00e9xico, Honduras o en Rep\u00fablica Dominicana, pero no as\u00ed en Argentina. Por otra parte, las fronteras entre la formalidad y la informalidad son porosas. A lo largo de su vida activa un trabajador(a) latinoamericano(a) puede alternar per\u00edodos de trabajo formal e informal. Puede adem\u00e1s ser pobre teniendo un trabajo formal y no pobre desde la informalidad. O dicho m\u00e1s directamente: hay quienes ganan m\u00e1s siendo informales y no tienen por tanto un incentivo para encontrar una ocupaci\u00f3n formal. Asimismo, al igual que en el mundo desarrollado, la mayor parte de los ricos son empresarios, pero con una gran diferencia, en su gran mayor\u00eda los empresarios latinoamericanos no son ricos. <\/p>\n\n\n\n

Un argumento decisivo en favor de la universalidad resulta de la constataci\u00f3n emp\u00edricamente verificable que formalidad e informalidad son caracter\u00edsticas transitorias y que alrededor de la mitad de los trabajadores latinoamericanos son informales. Una debilidad mayor de los precarios sistemas de protecci\u00f3n social latinoamericanos resulta del hecho que una misma persona con el mismo nivel de educaci\u00f3n, las mismas competencias laborales y la misma disposici\u00f3n al trabajo es objeto de una protecci\u00f3n social asim\u00e9trica. En algunos casos las personas acceden a las protecciones bismarckianas como servicios de salud, guarder\u00eda infantil, salario m\u00ednimo y protecci\u00f3n contra el despido pero en otras quedan literalmente a la intemperie. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

La divisi\u00f3n entre formalidad e informalidad en materia de protecci\u00f3n social es especialmente cruel en el caso de las mujeres. Una mujer que se embaraza estando adscrita al sistema formal podr\u00e1 dar a luz con cuidados razonables y recibir un subsidio de maternidad. Por el contrario, una mujer en la informalidad no tiene la garant\u00eda de un parto en condiciones dignas y no acceder\u00e1 a ning\u00fan tipo de subsidio de maternidad.<\/p>\n\n\n\n

De la misma manera la alternancia entre per\u00edodos de formalidad e informalidad hace estragos en materia de pensiones. Si siguiendo lo que podr\u00eda ser una especie de regla general, un trabajador pasa la mitad de su vida laboral en una ocupaci\u00f3n formal y la otra en la informalidad, es evidente que no alcanzar\u00e1 a financiar una pensi\u00f3n decente. Los tr\u00e1nsitos entre formalidad e informalidad hacen tremendamente inequitativos los sistemas de pensi\u00f3n y tambi\u00e9n los sistemas de salud puesto que, en muchos pa\u00edses, el acceso a este \u00faltimo est\u00e1 asociado al otorgamiento de una pensi\u00f3n. Hay aqu\u00ed un c\u00edrculo vicioso que representa una de las caras m\u00e1s feas de la pobreza y la desigualdad latinoamericana: la proliferaci\u00f3n de viejos(as) pobres. Para asegurar pensiones dignas es indispensable que la gente cotice entre el 80 o el 90% del tiempo que trabaja, esto es m\u00e1s del doble del 40% que en promedio se registra en la actualidad. <\/p>\n\n\n\n

Mientras eso no ocurra, el aseguramiento de un piso b\u00e1sico de protecci\u00f3n social universal representa un avance trascendental en un continente donde las coberturas son err\u00e1ticas y en donde a diferencia de lo que ocurre en los pa\u00edses desarrollados los sistemas de protecci\u00f3n social no operan como instrumentos redistributivos. <\/p>\n\n\n\n

Urge introducir cambios mayores en nuestros sistemas de seguridad social de acuerdo a un principio b\u00e1sico: toda la poblaci\u00f3n expuesta a un mismo riesgo debe estar cubierta por el mismo programa. Esta es la base de la cohesi\u00f3n social. Como se afirm\u00f3 con fuerza en nuestra discusi\u00f3n : \u201cEl trato parejo a las personas durante toda su vida es el principio central de la universalidad, es un principio de inclusi\u00f3n, es un principio de ciudadan\u00eda\u201d. <\/p>\n\n\n\n

Urge introducir cambios mayores en nuestros sistemas de seguridad social de acuerdo a un principio b\u00e1sico: toda la poblaci\u00f3n expuesta a un mismo riesgo debe estar cubierta por el mismo programa.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En este sentido es clave una pensi\u00f3n ciudadana universal, que se entregue independientemente de las trayectorias laborales que en el caso de Am\u00e9rica Latina se alejan mucho del arquetipo cl\u00e1sico de la persona que ingresa al mercado laboral a los 20 a\u00f1os y se jubila a los 65 con gran continuidad y por tanto sin lagunas previsionales. La realidad de la regi\u00f3n se caracteriza por el contrario por las intermitencias, las discontinuidades y la existencia de millones de mujeres que trabajan como amas de casa sin contraparte monetaria ni cobertura social.<\/p>\n\n\n\n

Otro riesgo que debe ser enfrentado es el de invalidez o muerte. S\u00f3lo la pertenencia a los sistemas formales garantiza en la actualidad este beneficio. Proponemos la universalizaci\u00f3n de la pensi\u00f3n de invalidez y sobrevivencia independientemente de que la persona trabaje en una empresa, por cuenta propia, en empresa familiar o cumpla en el hogar con labores dom\u00e9sticas. Estas pensiones no tienen por qu\u00e9 ser redistributivas, pueden ser proporcionales a los ingresos de las personas que los tienen pero cumplen con el prop\u00f3sito de entregar protecci\u00f3n respecto a los riesgos de invalidez o muerte prematura. <\/p>\n\n\n\n

Tema especialmente cr\u00edtico es el relativo a las pensiones de retiro. Hay por cierto una discusi\u00f3n importante entre quienes defienden los sistemas de reparto y los que abogan por sistemas de contribuci\u00f3n definida. Se trata sin embargo de una discusi\u00f3n de segundo orden porque en realidad, ni el uno ni el otro consigue entregar pensiones dignas para la mayor\u00eda de sus adherentes. Una propuesta que conviene explorar es la de integrar la pensi\u00f3n ciudadana con la pensi\u00f3n de retiro. Es una reforma viable que se estima mejorar\u00eda sustancialmente las tasas de reemplazo de la mayor parte de las pensiones. <\/p>\n\n\n\n

Adicionalmente es fundamental crear seguros de desempleo all\u00ed donde no existen, o fortalecerlos en aquellos pa\u00edses que han avanzado en esa direcci\u00f3n. El gran problema de la regi\u00f3n es que m\u00e1s del 90% de las empresas tienen cinco o menos trabajadores y su existencia es precaria, lo que hace inoperante el concepto cl\u00e1sico de seguro de desempleo. <\/p>\n\n\n\n

Por otra parte es preciso avanzar en la puesta en pr\u00e1ctica de un servicio de cuidados infantiles, dispositivo fundamental para aumentar la tasa de participaci\u00f3n laboral que en la regi\u00f3n no supera una media del 60% en contra del 80% o m\u00e1s que predomina en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la OCDE. En una medida importante, esos pa\u00edses son m\u00e1s ricos porque trabajan m\u00e1s y la diferencia estriba principalmente en una tasa de participaci\u00f3n laboral de las mujeres sustancialmente m\u00e1s baja en Am\u00e9rica Latina, a pesar de que estas tienen un promedio de escolaridad mayor que el de los hombres. Es justamente la precariedad o la ausencia de servicios de apoyo a los cuidados infantiles la que, am\u00e9n de factores de \u00edndole cultural propios de la tradici\u00f3n patriarcal, explica esta situaci\u00f3n. La universalidad debiera ser la norma en la implementaci\u00f3n de un programa de guarder\u00edas infantiles que acoja a menores entre por lo menos seis meses y cuatro a\u00f1os. Un esfuerzo significativo en este plano facilita enormemente la participaci\u00f3n laboral femenina con otro efecto igualmente muy significativo: favorecer el desarrollo infantil temprano que, como es sabido, es decisivo en el desarrollo posterior de las personas. El programa de servicios debe asegurar un piso b\u00e1sico de calidad, evitando una tendencia muy recurrente a una fuerte segmentaci\u00f3n seg\u00fan los distintos estratos de la poblaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

La protecci\u00f3n social que proponemos debe entenderse como un derecho social asociado a la ciudadan\u00eda y en ning\u00fan caso como una d\u00e1diva, un acto caritativo o el resultado de una pr\u00e1ctica clientelar. Son derechos sociales universales cuya materializaci\u00f3n depender\u00e1 naturalmente del grado de desarrollo del pa\u00eds y de sus disponibilidades presupuestarias. Contra una tradici\u00f3n latinoamericana rica en ret\u00f3rica pero pobre en resultados, el ejercicio pr\u00e1ctico de estos derechos debe estar sujeto a una evaluaci\u00f3n peri\u00f3dica de sus niveles de cumplimiento y de las posibilidades materiales para ampliar las coberturas legalmente exigibles. Un buen ejemplo de implementaci\u00f3n de un programa de este tipo es el llamado AUGE, creado en el cuadro de la reforma de la salud impulsada bajo la administraci\u00f3n del presidente Lagos en Chile, que combin\u00f3 el Acceso Universal con las Garant\u00edas Expl\u00edcitas. Comenzando con una cincuentena de patolog\u00edas con garant\u00edas expl\u00edcitas en materia de calidad de la prestaci\u00f3n, oportunidad y la garant\u00eda de no transformaci\u00f3n en un evento catastr\u00f3fico por sus altos costos, en la actualidad estas alcanzan a cerca de un centenar. <\/p>\n\n\n\n

El programa \u201cBolsa familia\u201d aplicado en Brasil es otro buen ejemplo de pol\u00edtica p\u00fablica progresista. Lo mismo puede decirse de la Asignaci\u00f3n Universal por hijo introducida en la Argentina y el Sistema Nacional de Cuidados con que cuenta en la actualidad Uruguay. Bolsa Familia consisti\u00f3 en una renta de 40 a 80 d\u00f3lares por mes y beneficia a cerca de 50 millones de personas. Una caracter\u00edstica novedosa del programa fue la introducci\u00f3n de contrapartidas para la obtenci\u00f3n del beneficio por parte de las mujeres y solo por ellas. Estas van desde la vacunaci\u00f3n obligatoria para los menores, la asistencia a la escuela, al control de salud para mujeres en cinta. Su aporte a la lucha contra el hambre y el analfabetismo es innegable y ha permitido avanzar en materia de empoderamiento y dignificaci\u00f3n de las mujeres del mundo popular. El desmonte de la base de datos de los beneficiarios de este programa social por parte del gobierno de Bolsonaro, as\u00ed como el fin de buena parte de las contrapartidas exigidas anteriormente, ponen de relieve la necesidad de establecer normas claras para preservar su transparencia y evitar su manipulaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

Surgi\u00f3 tambi\u00e9n en nuestros debates la propuesta de un ingreso b\u00e1sico universal permanente, muy presente en la discusi\u00f3n europea. Constatamos, sin embargo, que siendo un tema relevante hacia futuro, no existen en la actualidad las condiciones b\u00e1sicas, financieras, culturales, e institucionales, para avanzar en esa direcci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de programas transitorios puestos en pr\u00e1cticas en algunos pa\u00edses durante los momentos m\u00e1s \u00e1lgidos de la pandemia. Por lo pronto, una cuesti\u00f3n que deber\u00eda ser objeto de una primera definici\u00f3n es la relativa a su car\u00e1cter complementario o sustitutivo de la protecci\u00f3n social vigente. Consignemos en todo caso que rechazamos la idea consistente en decir: \u201cAqu\u00ed hay un ingreso universal para todos, consigue tu seguro m\u00e9dico, paga tu sistema de pensi\u00f3n de retiro, tu guarder\u00eda, tu seguro de desempleo\u201d. En sentido inverso, hacemos nuestra la preocupaci\u00f3n por establecer pisos m\u00ednimos de protecci\u00f3n que garanticen derechos b\u00e1sicos sin por ello desincentivar la opci\u00f3n por el trabajo. La sinton\u00eda fina es en este plano fundamental para evitar la desnaturalizaci\u00f3n por abuso de la protecci\u00f3n social. <\/p>\n\n\n\n

La garant\u00eda de un salario m\u00ednimo es tambi\u00e9n parte de un sistema amplio de protecci\u00f3n social. En Am\u00e9rica Latina las experiencias var\u00edan mucho de un pa\u00eds a otro. De manera general la fijaci\u00f3n de un salario m\u00ednimo legal act\u00faa como piso y facilita las negociaciones sindicales. Existe sin embargo evidencia en cuanto a que puede tener efectos secundarios negativos al promover el aumento de la informalidad. Regulaciones adecuadas consiguen moderar ese efecto negativo. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Una innovaci\u00f3n importante en nuestras discusiones fue la propuesta de agregar un pilar adicional, el de los cuidados, a la estructura cl\u00e1sica de los Estados de bienestar, organizada en torno a la seguridad social, la educaci\u00f3n y los sistemas de salud. El sistema de cuidados no se refiere s\u00f3lo a los ni\u00f1os sino a las necesidades que se presentan a lo largo de toda la vida producto de las enfermedades y de la vejez. Es sin duda un trabajo fundamental realizado esencialmente por mujeres, no remunerado y socialmente poco reconocido. En la medida en que son las mujeres de los estratos m\u00e1s bajos las que deben dedicar una mayor de su tiempo a los diferentes tipos de cuidados, se genera un c\u00edrculo vicioso entre pobreza, precariedad y desigualdad. <\/p>\n\n\n\n

Datos recientes producidos por la Cepal muestran que el trabajo no remunerado asociado a los diferentes tipos de cuidados puede oscilar seg\u00fan los pa\u00edses entre 16 y 25% del PIB, aportando las mujeres del orden del 75%. Los cuidados debieran ser objeto de pol\u00edticas de formalizaci\u00f3n progresiva, permitiendo as\u00ed una remuneraci\u00f3n acorde con la importancia del servicio prestado. Hay que velar para que la eventualidad de la remuneraci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico termine la condena a perpetuidad de las mujeres a la condici\u00f3n de ama de casa, incorporando la noci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico como uno que puede ser hecho por cualquiera. <\/p>\n\n\n\n

La tem\u00e1tica de los cuidados tiene un desarrollo todav\u00eda muy incipiente pero puede avanzar r\u00e1pido dependiendo de la fuerza con la que la levanten los movimientos feministas. Una condici\u00f3n b\u00e1sica para empujar este proceso pasa, por \u201crefinar las cuantificaciones relativas a la econom\u00eda del cuidado porque lo que no se mide no existe\u201d.<\/p>\n\n\n\n

El dise\u00f1o de sistemas de protecci\u00f3n social debe contemplar nuevas realidades para las cuales hay todav\u00eda pocas respuestas. Es el caso por ejemplo de los trabajadores de plataformas que desarrollan sus actividades en condiciones de gran precariedad, sin contratos de trabajo que regulen cuestiones tan b\u00e1sicas como las jornadas laborales, pero que ideol\u00f3gicamente se presentan como una forma de trabajo liberado, \u201csin patr\u00f3n\u201d. De manera m\u00e1s general, las transformaciones tecnol\u00f3gicas en curso, especialmente las relativas a digitalizaci\u00f3n, robotizaci\u00f3n e inteligencia artificial, abren enormes interrogantes acerca del futuro del trabajo. As\u00ed por ejemplo, se hace cada vez m\u00e1s difusa la frontera entre trabajo asalariado y trabajo no asalariado al paso que pierden relevancia los contratos de trabajo y las jornadas laborales con horarios r\u00edgidos y preestablecidos. <\/p>\n\n\n\n

Otra preocupaci\u00f3n mayor esbozada en nuestras discusiones es la relativa a la justicia clim\u00e1tica que debe imperar en las pol\u00edticas que con urgencia demanda el calentamiento global. Am\u00e9rica Latina es una regi\u00f3n que no obstante tener responsabilidades muy menores en su generaci\u00f3n sufre de manera muy directa sus efectos a trav\u00e9s de combinaciones recurrentes de inundaciones y sequ\u00edas. El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Informaci\u00f3n, la Participaci\u00f3n P\u00fablica y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, conocido como el Acuerdo de Escaz\u00fa impulsado por la Cepal, es un primer paso que debiera ser seguido de iniciativas regionales que hagan un aporte efectivo a la contenci\u00f3n del calentamiento global. La gesti\u00f3n racional del ecosistema amaz\u00f3nico aparece aqu\u00ed como una cuesti\u00f3n de especial relevancia. <\/p>\n\n\n\n

Aunque nuestras discusiones se han concentrado en los pilares b\u00e1sicos de la protecci\u00f3n social no se nos escapa la importancia capital de reformas mayores a los sistemas educacionales, en su gran mayor\u00eda de baja calidad e inadecuados para enfrentar las necesidades que plantea la aceleraci\u00f3n del cambio tecnol\u00f3gico. A estas alturas es una evidencia incontrovertible que una educaci\u00f3n de calidad para todos es la principal palanca para construir sociedades m\u00e1s igualitarias.<\/p>\n\n\n\n

De la misma manera hay que asumir que el derecho a la seguridad personal debe ser parte de un enfoque global. La inseguridad tiene un costo individual y un costo social muy elevado. En el caso de Am\u00e9rica Latina, la p\u00e9rdida de vidas por la epidemia de homicidios tiene un alto costo productivo y una afectaci\u00f3n a las econom\u00edas familiares y a vastos sectores laborales. La violencia que conlleva el desplazamiento forzado interno, el abandono del campo, la migraci\u00f3n a las ciudades, la marginalidad en las ciudades, y la inseguridad como un problema que afecta desproporcionadamente a las mujeres y a las diversidades, es un flagelo que afecta de manera muchas veces dram\u00e1tica a nuestras sociedades. <\/p>\n\n\n\n

En fin, hay otros \u00e1mbitos que requieren tambi\u00e9n de una adecuaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas. En nuestras discusiones se han destacado la protecci\u00f3n social de emigrantes y el enfrentamiento a los graves desastres naturales provocados especialmente por el cambio clim\u00e1tico. <\/p>\n\n\n\n

Es por dem\u00e1s evidente que la pol\u00edtica social interact\u00faa con otras pol\u00edticas p\u00fablicas como la seguridad ciudadana, la pol\u00edtica antimonopolios, la pol\u00edtica fiscal y la impartici\u00f3n de justicia. El conjunto resultante de \u00e9ste complejo entramado es lo que se suele llamar el \u201ccontrato social\u201d. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En lo relativo a la puesta en pr\u00e1ctica de nuevos sistemas de protecci\u00f3n social conviene reiterar que hemos sido siempre cr\u00edticos de la idea tan en boga hasta hace algunos a\u00f1os de apostar masivamente por la \u201csoluci\u00f3n privada de los problemas p\u00fablicos\u201d. Defendemos en consecuencia el papel insustituible del Estado como promotor y garante del cabal cumplimento de los derechos sociales. Entendemos sin embargo que lo p\u00fablico no se agota en lo estatal y que en materia de protecci\u00f3n social resulta especialmente necesario complementar la acci\u00f3n del Estado con el aporte creativo de un sin n\u00famero de estructuras de proximidad surgidas desde la sociedad civil o de las propias empresas. <\/p>\n\n\n\n

Finalmente, como no todo se puede hacer al mismo tiempo, es fundamental establecer una secuencia l\u00f3gica en la construcci\u00f3n de Estados de bienestar tomando naturalmente en consideraci\u00f3n las particularidades nacionales. Hay buenas razones para asignar la prioridad al sistema de aseguramiento de la salud. Vienen en seguida en el orden de las prioridades los servicios de cuidado infantil por los enormes beneficios que son susceptibles de generar en cuanto a participaci\u00f3n laboral de las mujeres y desarrollo cognitivo de los menores. <\/p>\n\n\n\n

Opciones de financiamiento <\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Hay que decirlo fuerte y claro. Es una ilusi\u00f3n pensar en construir Estados de bienestar s\u00f3lidos con cargas tributarias por debajo de los 30 puntos del PIB. Esta es una convicci\u00f3n que nos acompa\u00f1a desde los inicios de nuestras reflexiones en la segunda mitad de los noventa del siglo pasado. Salvo algunas excepciones asociadas al federalismo, la media regional est\u00e1 muy por debajo de esos niveles. Las estructuras tributarias presentan fuertes inequidades horizontales y verticales y generan recaudaciones muy por debajo de las necesarias para atender las demandas sociales. El promedio de la regi\u00f3n es de 23% del PIB contra el 34% de la OCDE. Hay por delante un largo camino por recorrer en materia de reformas tributarias y pactos fiscales. <\/p>\n\n\n\n

Es una ilusi\u00f3n pensar en construir Estados de bienestar s\u00f3lidos con cargas tributarias por debajo de los 30 puntos del PIB.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Las reformas fiscales no pueden pensarse de manera aut\u00f3noma. Son por el contrario un instrumento que debe estar al servicio del adecuado financiamiento de la protecci\u00f3n social. Las resistencias que generan las reformas tributarias se basan, no sin raz\u00f3n, en el despilfarro de recursos p\u00fablicos en que a menudo incurren programas de alto costo y baja rentabilidad social. La garant\u00eda de un uso transparente y equitativo concentrado en las necesidades de los grupos m\u00e1s carenciados es crucial para generar el respaldo social y pol\u00edtico que necesitan las reformas tributarias para salir adelante. El respaldo y la legitimidad de las reformas tributarias depende crucialmente de su articulaci\u00f3n con una oferta a la sociedad de un sistema de protecci\u00f3n social universal como parte de un nuevo contrato social y de un Estado profundamente renovado que garantice su cumplimiento. El principio de etiquetaci\u00f3n, a pesar de sus contradicciones e inconvenientes, debe ser contemplado como un instrumento para reducir la desconfianza de amplios sectores de la poblaci\u00f3n ante cualquier aumento de impuestos.<\/p>\n\n\n\n

Los estudios disponibles muestran que hay en todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n un espacio importante para aumentar los impuestos sobre la renta personal, los dividendos de las acciones que cotizan en bolsa, los recursos naturales, el patrimonio de los s\u00faper ricos y en algunos casos, como M\u00e9xico, sobre el consumo. Hay tambi\u00e9n margen, aunque menor por razones esencialmente pol\u00edticas, para aumentar los impuestos verdes. <\/p>\n\n\n\n

La redistribuci\u00f3n debe operar desde los m\u00e1s ricos a los m\u00e1s pobres y no necesariamente desde el capital al trabajo. En Am\u00e9rica Latina, donde priman las microempresas, la mayor\u00eda de los \u201cempresarios\u201d no son ricos, pudiendo incluso ser parte de las capas medias vulnerables. <\/p>\n\n\n\n

Los expertos que intervinieron en nuestros debates invitaron a reflexionar sobre el tema tributario desde un \u00e1ngulo novedoso, afirmando que \u201cuna agenda tributaria progresiva debe ser global\u201d. Las razones para ello son m\u00faltiples: tienen ese car\u00e1cter la evasi\u00f3n, la elusi\u00f3n, el desv\u00edo de beneficios, las maniobras de las empresas transnacionales para esconder o maquillar sus ganancias utilizando para ello su implantaci\u00f3n en diversas jurisdicciones que son a menudo para\u00edsos fiscales. <\/p>\n\n\n\n

Una conclusi\u00f3n fundamental de este enfoque apunta a la inconveniencia de la carrera a la baja de los impuestos entre los pa\u00edses puesto que la competencia fiscal no genera necesariamente un aumento de la inversi\u00f3n. Las decisiones de inversi\u00f3n responden a un conjunto mucho m\u00e1s amplio de factores como las estimaciones de demanda, la calidad institucional, la disponibilidad de infraestructura o capital humano y la propia geograf\u00eda. Convendr\u00eda en consecuencia promover la adopci\u00f3n entre los pa\u00edses de acuerdos de armonizaci\u00f3n tributaria que pudieran si no evitar al menos moderar una competencia fiscal que termina siendo lesiva para todos. El acuerdo internacional impulsado por la OCDE sobre un impuesto m\u00ednimo a las empresas en todos los pa\u00edses constituye un paso adelante en este sentido.<\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Asimismo, se mostr\u00f3 que la tasa media efectiva del impuesto a la renta del decil m\u00e1s rico es en Am\u00e9rica Latina insignificante en comparaci\u00f3n con lo que ocurre en los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea. Mientras que en esta \u00faltima la tasa media efectiva (no la legislada) alcanza al 20%, en Am\u00e9rica Latina no supera el 5%. Se explica as\u00ed el car\u00e1cter marginal en la regi\u00f3n de las variaciones del coeficiente de Gini despu\u00e9s de impuestos, que alcanza s\u00f3lo 2 puntos en contra de 10 en la Uni\u00f3n Europea. Dicho de otra forma: la estructura tributaria prevaleciente en Latinoam\u00e9rica es tan inequitativa que pr\u00e1cticamente no genera ning\u00fan tipo de correcci\u00f3n redistributiva. <\/p>\n\n\n\n

Convendr\u00eda en consecuencia promover la adopci\u00f3n entre los pa\u00edses de acuerdos de armonizaci\u00f3n tributaria que pudieran si no evitar al menos moderar una competencia fiscal que termina siendo lesiva para todos.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Un dato especialmente significativo es el relativo al incumplimiento tributario que alcanz\u00f3 en 2018 (\u00faltimo dato disponible) a los 325000 millones de d\u00f3lares, esto es un 6.3% del PIB de la regi\u00f3n. De ese total, se estima que 194000 millones corresponden al impuesto sobre la renta y 131000 millones a evasi\u00f3n del impuesto al valor agregado. Aqu\u00ed radican las mayores posibilidades para aumentar la recaudaci\u00f3n en plazos m\u00e1s cortos. En segundo lugar, est\u00e1 el llamado gasto tributario constituido por la proliferaci\u00f3n de exenciones que se han venido acumulando a lo largo de los a\u00f1os y que representan 3.7% del PIB. Parte importante de esas exenciones han perdido justificaci\u00f3n, si es que alguna vez la tuvieron. Su eliminaci\u00f3n es siempre compleja porque detr\u00e1s de ellas hay grupos de inter\u00e9s con gran capacidad de presi\u00f3n para mantenerlas. Sin embargo, lograr la supresi\u00f3n de algunas de ellas, aunque no se traduzcan en un aumento considerable de los ingresos del Estado, puede significar un potente argumento pol\u00edtico y simb\u00f3lico en favor de la igualdad. Sucede lo mismo con impuestos de gran impacto simb\u00f3lico aunque no necesariamente de recaudaci\u00f3n como el gravamen a las herencias. Encierran un mensaje de solidaridad y de justicia m\u00e1s all\u00e1 de su efecto directo sobre los ingresos del erario. <\/p>\n\n\n\n

En lo inmediato es posible pensar en contribuciones de tipo \u201csolidario\u201d por per\u00edodos transitorios que graven por ejemplo las sobreganancias que han obtenido no pocas empresas producto de las restricciones impuestas por la autoridad durante la pandemia. Es el caso de empresas energ\u00e9ticas, farmac\u00e9uticas, de entretenimiento, de computaci\u00f3n y artefactos electr\u00f3nicos. En este orden de ideas, conviene seguir de cerca la suerte que tendr\u00e1 la propuesta reciente de la presidenta de la Comisi\u00f3n Europea en orden a gravar las sobreganancias de las empresas del sector energ\u00eda (petr\u00f3leo y gas) derivadas de la guerra entre Rusia y Ucrania. Se estima que por este concepto se podr\u00edan recaudar del orden de los 140000 millones de euros. <\/p>\n\n\n\n

Finalmente, con la misma fuerza que afirmamos la necesidad de reformas fiscales profundas, reiteramos nuestro convencimiento de que, sin crecimiento econ\u00f3mico sostenido, no hay ninguna posibilidad de respuesta eficaz a los dramas sociales de nuestros pa\u00edses. Sabemos por la dura experiencia que el crecimiento por s\u00ed mismo no basta, pero que en su ausencia las brechas sociales se hacen m\u00e1s amplias e insoportables. <\/p>\n\n\n\n

Condiciones necesarias <\/strong><\/h2>\n\n\n\n

La construcci\u00f3n de Estados de bienestar requiere de un conjunto muy exigente de condiciones. Las presupuestarias asociadas a reformas de la fiscalidad son sin dudas esenciales. Pero su concreci\u00f3n depende tambi\u00e9n de las pol\u00edticas que se desplieguen en tres \u00e1mbitos: el sistema pol\u00edtico, el modelo de desarrollo y el escenario internacional. <\/p>\n\n\n\n

Condiciones pol\u00edticas dom\u00e9sticas: una gobernabilidad transformadora <\/h3>\n\n\n\n

El punto de partida es definitivamente problem\u00e1tico. Existe una brecha enorme entre la magnitud de los desaf\u00edos dom\u00e9sticos e internacionales y la precariedad de los sistemas pol\u00edticos latinoamericanos. Su incapacidad para resolver las demandas sociales y generar un conjunto m\u00ednimo de certezas ha abierto espacio a una nueva amenaza: los populismos de corte autoritario que utilizan la democracia para desnaturalizarla desde adentro, sometiendo a la justicia, militarizando la pol\u00edtica, coartando la libertad de expresi\u00f3n. Se trata, para llamarlo de alguna manera, de un \u201ciliberalismo a la latinoamericana\u201d muy distinto de los cl\u00e1sicos golpes militares que de modo recurrente nos han asolado a lo largo de nuestra historia. La democracia latinoamericana est\u00e1 en deuda con las sociedades que la construyeron, sobre todo en materia de \u201centregables\u201d de corto plazo, que con o sin raz\u00f3n, dentro o fuera de un malentendido, la gente espera de la democracia. <\/p>\n\n\n\n

Existe una brecha enorme entre la magnitud de los desaf\u00edos dom\u00e9sticos e internacionales y la precariedad de los sistemas pol\u00edticos latinoamericanos.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Para fortalecer las democracias es preciso, como lo ha reiterado el PNUD, recomponer la arena en donde se puedan debatir y generar acuerdos \u00fatiles en relaci\u00f3n con las principales pol\u00edticas p\u00fablicas. Es fundamental en estos debates tener presente a lo menos tres falacias que provocan graves distorsiones. En efecto, no hay que confundir informaci\u00f3n con conocimiento, popularidad con legitimidad, ni tampoco asignarle a una determinada identidad digital una representaci\u00f3n pol\u00edtica leg\u00edtima. <\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, la experiencia europea en la construcci\u00f3n de Estados de bienestar es una referencia importante pero no constituye una receta que se pueda aplicar mec\u00e1nicamente. El Estado de bienestar cl\u00e1sico fue el resultado de la acci\u00f3n de sujetos pol\u00edticos como las clases obreras y los grandes sindicatos que no tienen ni por lejos la misma presencia en las sociedades latinoamericanas. En consecuencia, en la regi\u00f3n es preciso pensar el Estado de bienestar de manera diversa con connotaciones, estructuras y metodolog\u00edas espec\u00edficas. En este plano, una cuesti\u00f3n central es la identificaci\u00f3n de los nuevos actores sociales y pol\u00edticos capaces de asumir la tarea de construirlo de acuerdo a las condiciones objetivas presentes en las diversas realidades nacionales. <\/p>\n\n\n\n

La construcci\u00f3n de Estados de bienestar social requiere de una gobernabilidad transformadora que establezca metas realistas y verificables, permita poner en pr\u00e1ctica estrategias consistentes y garantice los recursos presupuestarios indispensables. Es nuestra convicci\u00f3n m\u00e1s profunda que para ello se requiere de sistemas pol\u00edticos que aseguren estabilidad, con mayor\u00edas consistentes y alternancias no traum\u00e1ticas. El desarrollo econ\u00f3mico y el progreso social son tareas de mediano y largo plazo que demandan esfuerzos persistentes tras objetivos nacionales que trascienden los gobiernos de turno. Un contrato social inclusivo, asentado en un sistema de reglas constitucionales ampliamente respaldadas y por tanto obedecidas es la base sobre la cual debieran constituirse sistemas pol\u00edticos funcionales a la consecuci\u00f3n de los objetivos del desarrollo. <\/p>\n\n\n\n

Las evoluciones pol\u00edticas de los \u00faltimos a\u00f1os han permitido la llegada de gobiernos que declaran expl\u00edcitamente su disposici\u00f3n a avanzar en la generaci\u00f3n de mayores niveles de protecci\u00f3n social. Su \u00e9xito depender\u00e1 de manera muy directa de su capacidad para introducir reformas pol\u00edticas que fortalezcan la gobernabilidad y reformas institucionales que permitan la modernizaci\u00f3n de los aparatos estatales. En el primer caso figuran reformas que, como lo hemos sostenido desde los inicios de nuestros trabajos, permitan superar los reg\u00edmenes h\u00edperpresidenciales que terminan alentando el caudillismo, faciliten la constituci\u00f3n de partidos fuertes y coaliciones amplias. La vieja discusi\u00f3n sobre si la coincidencia de reg\u00edmenes presidencialistas y congresos electos por representaci\u00f3n proporcional conduce a la par\u00e1lisis o la inestabilidad sigue vigente. <\/p>\n\n\n\n

Por su parte, la agenda en materia de modernizaci\u00f3n del Estado es extraordinariamente amplia e incluye de manera prioritaria mecanismos que promuevan: la transparencia, la probidad, una mayor eficiencia en la provisi\u00f3n de servicios p\u00fablicos, la rendici\u00f3n de cuentas y la descentralizaci\u00f3n \u2014la regionalizaci\u00f3n en el caso de muchos Estados de fuerte tradici\u00f3n centralista\u2014. Tambi\u00e9n es necesario reconocer el profundo malestar que existe en las sociedades latinoamericanas en contra de las elites pol\u00edticas y econ\u00f3micas, y que afecta la relaci\u00f3n entre los ciudadanos y el Estado. Para asegurar una mayor conexi\u00f3n entre los ciudadanos y los servicios p\u00fablicos; es necesario poner fin a la cultura del abuso y del privilegio e incorporar nuevos mecanismos de participaci\u00f3n social. <\/p>\n\n\n\n

A final de cuentas, como ense\u00f1a la historia, las nuevas instituciones son la cristalizaci\u00f3n de compromisos institucionales que a su vez resultan de la profundidad y direcci\u00f3n que alcancen las luchas sociales. Los Estados de bienestar m\u00e1s desarrollados son efectivamente el producto de la acci\u00f3n de sujetos sociales que forjaron los pactos de corte socialdem\u00f3cratas que los hicieron posibles. El desaf\u00edo consiste en avanzar hacia sistemas universales y no simplemente corporativos. Destacan en este plano los movimientos de mujeres que con sus luchas no s\u00f3lo dan cuenta de reivindicaciones que les son propias sino que favorecen al conjunto de la sociedad con avances tan trascendentes como la igualdad de g\u00e9nero o el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos. <\/p>\n\n\n\n

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Especial preocupaci\u00f3n requiere la indispensable reorganizaci\u00f3n de partidos pol\u00edticos fuertes. Es cierto, los partidos son instituciones fundamentales para asegurar el funcionamiento de la democracia representativa. No existen sustitutos. Ocurre sin embargo que los partidos pol\u00edticos en su actual configuraci\u00f3n experimentan dificultades crecientes para ejercer su papel de representaci\u00f3n y la mayor\u00eda de ellos ha ca\u00eddo en el descr\u00e9dito. En muchos casos han monopolizado la representaci\u00f3n electoral, en detrimento de causas o sujetos sociales centrados en un solo tema, regionales, de g\u00e9nero o generacionales. La diversificaci\u00f3n de los centros de inter\u00e9s de la ciudadan\u00eda, la fragmentaci\u00f3n de la estructura de clases, el auge de las redes sociales hace cada vez m\u00e1s dif\u00edcil el ejercicio de una representaci\u00f3n homog\u00e9nea y un\u00edvoca. Para preservar la democracia representativa, es necesario combatir las fake news y el discurso de odio en las plataformas digitales, y pensar de nuevos mecanismos de regulaci\u00f3n de las campa\u00f1as electorales en la era digital. <\/p>\n\n\n\n

Una acci\u00f3n pol\u00edtica capaz de recuperar el prestigio perdido es asimismo condici\u00f3n indispensable para enfrentar con \u00e9xito problemas tan acuciantes como la relaci\u00f3n con poderes f\u00e1cticos cada vez m\u00e1s influyentes como los medios de comunicaci\u00f3n social y los sectores empresariales. <\/p>\n\n\n\n

Pero m\u00e1s all\u00e1 de la imperiosa necesidad de contar con instituciones y partidos fuertes y conducentes a coaliciones amplias, persiste el reto de la construcci\u00f3n de dichas coaliciones o alianzas. Las mayor\u00edas electorales o incluso legislativas no bastan, ni siquiera en democracias maduras, mucho menos en las democracias imperfectas de Am\u00e9rica Latina. La fuerza de los poderes f\u00e1cticos en estos pa\u00edses \u2014las fuerzas armadas, las iglesias, los medios, el empresariado, el factor externo, entre otros\u2014 obliga a buscar c\u00f3mo impulsarlos v\u00eda el convencimiento a apoyar reformas sociales trascendentes, es decir, a avanzar en la construcci\u00f3n de un Estado de bienestar. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Convencimiento significa persistencia y negociaci\u00f3n. Para ello debe existir voluntad y convicci\u00f3n aut\u00e9ntica de parte de las fuerzas del cambio pero tambi\u00e9n flexibilidad y prudencia, sin las cuales no ser\u00e1 posible dialogar y sobre todo persuadir a las \u00e9lites. Y en muchos casos, ni as\u00ed. En general, los poderes f\u00e1cticos no har\u00e1n concesiones en esta materia si no reciben contraprestaciones satisfactorias, a menos que otros factores los lleven a aceptar reformas que no corresponden a sus intereses de corto plazo. En ausencia de un equivalente de la revoluci\u00f3n rusa y del miedo al comunismo que invadi\u00f3 a Europa entre 1917 y el fin de la Guerra Fr\u00eda, o de una revoluci\u00f3n cubana que durante algunos a\u00f1os condujo a las \u00e9lites latinoamericanas a aceptar ciertas reformas, s\u00f3lo los estallidos sociales surten el tipo de efecto que permiti\u00f3 la construcci\u00f3n de los Estados de bienestar en Europa. Son sintom\u00e1ticos los casos de las revueltas sociales en Chile y Colombia, que fueron seguidas por la elecci\u00f3n de mandatarios de izquierda, y por una cierta receptividad de parte de los poderes f\u00e1cticos para cambios de fondo en las pol\u00edticas p\u00fablicas. <\/p>\n\n\n\n

La sostenibilidad de los Estados de bienestar depende de manera decisiva de la calidad de las estructuras productivas.<\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Hacia un nuevo modelo de desarrollo <\/strong><\/h3>\n\n\n\n

La sostenibilidad de los Estados de bienestar depende de manera decisiva de la calidad de las estructuras productivas. Pa\u00edses monoexportadores de materias primas con ofertas excedentarias en los mercados internacionales dif\u00edcilmente podr\u00e1n sostener avances de importancia en materia de protecci\u00f3n social. Sus finanzas estar\u00e1n siempre sometidas a los vaivenes de la coyuntura. Una protecci\u00f3n social de car\u00e1cter universal que cubra adecuadamente los principales riesgos que se presentan a lo largo de la vida supone la existencia de una estructura productiva diversificada y competitiva capaz de financiarla de manera durable.<\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, el cambio clim\u00e1tico y la digitalizaci\u00f3n representan nuevas coordenadas en torno a las cuales deben organizarse las nuevas estrategias de desarrollo. Las exportaciones tradicionales de recursos naturales deben diversificarse avanzando en la agregaci\u00f3n de valor y la incorporaci\u00f3n de trabajo m\u00e1s calificado. Urge poner en pr\u00e1ctica nuevos motores de crecimiento. Am\u00e9rica Latina tiene ventajas comparativas en materia de energ\u00edas f\u00f3siles y renovables, es excedentaria en la producci\u00f3n de alimentos, tiene grandes reservas de agua dulce, dispone de las principales reservas de cobre y de litio, ingredientes fundamentales de un cambio de enorme trascendencia: el advenimiento de la electromovilidad. Puede en consecuencia avanzar desde la actual especializaci\u00f3n primario exportadora que caracteriza a la mayor\u00eda de los pa\u00edses con la excepci\u00f3n de M\u00e9xico a formas productivas m\u00e1s sofisticadas que agreguen m\u00e1s valor e incorporen trabajo m\u00e1s calificado. <\/p>\n\n\n\n

En la reuni\u00f3n de octubre de 2022 la transformaci\u00f3n productiva ocup\u00f3 un lugar central en los debates. Se llen\u00f3 as\u00ed un vac\u00edo que se hab\u00eda venido arrastrando de reuniones anteriores. En esta ocasi\u00f3n se ilustr\u00f3 de manera especialmente impactante la irrelevancia de Am\u00e9rica Lat\u00edna en cuanto a desarrollo productivo mediante la construcci\u00f3n de un mapa del mundo de acuerdo al valor de la capitalizaci\u00f3n de las empresas de la econom\u00eda digital. Con Amazon, Apple, Metaplaforms, Netflix y otras, Estados Unidos domina ampliamente la escena. China busca competir con Alibaba, JD.com, Tencent, Meituan pero, si bien sobrepasa a Europa, est\u00e1 todav\u00eda lejos del tama\u00f1o que alcanza Estados Unidos. En esta representaci\u00f3n Am\u00e9rica Lat\u00edna aparece muy disminuida en comparaci\u00f3n con su magnitud geogr\u00e1fica, a pesar del \u00e9xito que han tenido algunas empresas digitales como XP, Dlocal, Stonesco o Mercado Libre. <\/p>\n\n\n\n

Comparativamente con Estados Unidos, China o la Europa avanzada, en Am\u00e9rica Lat\u00edna los recursos naturales ocupan un lugar muy relevante muy por sobre las industrias basadas en ciencia y proveedores especializados. Los problemas del patr\u00f3n de especializaci\u00f3n se reproducen en el comercio de servicios. En efecto, la parte de los servicios modernos (19%) es sustancialmente inferior a la que registran China (41.9%) o Estados Unidos (41.0%). Una estimaci\u00f3n de las elasticidades ingresos de la demanda de exportaciones para el per\u00edodo comprendido entre 1960 y 2019 confirma los problemas de la especializaci\u00f3n internacional de la regi\u00f3n. En efecto, los sectores en los cuales se concentra su oferta exportadora tienen elasticidades sustancialmente menores que los correspondientes a los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados como es el caso de las manufacturas o las maquinarias y equipos de transporte. En otras palabras, las exportaciones de Am\u00e9rica Lat\u00edna se concentran en los sectores de menor dinamismo de la demanda mundial. <\/p>\n\n\n\n

Se configura de este modo para la regi\u00f3n un diagn\u00f3stico lapidario en materia de estructura productiva. En lo fundamental la t\u00f3nica es la escasa eficiencia, sea que \u00e9sta se considere desde la perspectiva schumpeteriana, medida por la capacidad de impulsar la innovaci\u00f3n dado el peso de los sectores de mayor intensidad tecnol\u00f3gica en las exportaciones, o desde la perspectiva keynesiana, en virtud del mayor peso de los sectores con m\u00e1s alta intensidad\/ingreso de la demanda mundial. <\/p>\n\n\n\n

Del diagn\u00f3stico anterior surge una conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica fundamental: el crecimiento no resulta de milagros sino principalmente de pol\u00edticas industriales y tecnol\u00f3gicas que aplicadas de manera persistente en el tiempo generen incentivos en favor de los sectores m\u00e1s din\u00e1micos. <\/p>\n\n\n\n

La noci\u00f3n misma de pol\u00edtica industrial hab\u00eda sido eliminada del arsenal de pol\u00edticas p\u00fablicas por el Consenso de Washington. Durante varias d\u00e9cadas, se aliment\u00f3 la idea que las pol\u00edticas p\u00fablicas deb\u00edan en el mejor de los casos concentrarse en intervenciones de car\u00e1cter horizontal estimulando la capacitaci\u00f3n laboral o el desarrollo cient\u00edfico tecnol\u00f3gico con prohibici\u00f3n absoluta de realizar opciones sectoriales. \u201cElegir ganadores\u201d o \u201crespaldar campeones nacionales\u201c fueron totalmente marginadas del arsenal de herramientas posibles de ser utilizadas.<\/p>\n\n\n\n

El clima intelectual hoy prevaleciente ha cambiado. Las pol\u00edticas industriales han adquirido una nueva actualidad producto de un cambio trascendental que ha tenido lugar durante los \u00faltimos a\u00f1os. De hecho, la pandemia y la invasi\u00f3n rusa de Ucrania aceleraron una tendencia que se ven\u00eda manifestando con anterioridad: la fragmentaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial producto del predominio de la raz\u00f3n geopol\u00edtica por sobre la racionalidad puramente econ\u00f3mica. En este cuadro cobran significaci\u00f3n nociones que se cre\u00edan definitivamente obsoletas como autonom\u00eda energ\u00e9tica, soberan\u00eda alimentaria o independencia energ\u00e9tica. <\/p>\n\n\n\n

Las nuevas pol\u00edticas industriales no autorizan a los Estados a intervenir de forma arbitraria en favor de tal o cual sector. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Las nuevas pol\u00edticas industriales no autorizan a los Estados a intervenir de forma arbitraria en favor de tal o cual sector. Por el contrario, su espacio est\u00e1 enmarcado en cuatro coordenadas fundamentales: la sostenibilidad ambiental, la digitalizaci\u00f3n, el acortamiento de las cadenas de valor y la b\u00fasqueda de mayores grados de autonom\u00eda. <\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Diego Rivera, El hombre controlador del universo<\/em> \u00a9 2023 Banco de M\u00e9xico Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, M\u00e9xico, D.F. \/ Adagp, Par\u00eds<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Opciones sectoriales contradictorias con esas coordenadas dif\u00edcilmente podr\u00e1n desarrollarse exitosamente. Se requiere adem\u00e1s un entorno macroecon\u00f3mico que favorezca una tasa de inversi\u00f3n alta y permanente y eviten la generaci\u00f3n de niveles de endeudamiento externo que terminan estrangulando el crecimiento. <\/p>\n\n\n\n

Concertaci\u00f3n regional y nuevo escenario internacional <\/h3>\n\n\n\n

Es un hecho que, en tiempos cortos, producto de la pandemia y luego de la guerra de Rusia contra Ucrania, se ha producido un cambio mayor en el escenario internacional. La globalizaci\u00f3n tal como la conocimos durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas est\u00e1 hoy d\u00eda en cuesti\u00f3n. El espacio mundial se ha fragmentado producto de las guerras comerciales, la revalorizaci\u00f3n de las autonom\u00edas, la disputa por la hegemon\u00eda entre China y Estados Unidos y el estallido de guerras de mayor magnitud como la que se desat\u00f3 luego de la invasi\u00f3n a Ucrania por parte de Rusia.<\/p>\n\n\n\n

En ese nuevo escenario internacional la geopol\u00edtica tiende a primar por sobre la raz\u00f3n puramente econ\u00f3mica. Asimismo, en este nuevo cuadro adquieren importancia creciente los bloques regionales como espacios privilegiados para la materializaci\u00f3n del nearshoring o friendshoring, esto es, el acortamiento de las cadenas de valor y la mayor seguridad en los aprovisionamientos en virtud de las cercan\u00edas pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. <\/p>\n\n\n\n

En este nuevo escenario, la vieja aspiraci\u00f3n de la integraci\u00f3n regional adquiere una renovada importancia. Sin embargo, estas nuevas tendencias encuentran a la regi\u00f3n en una situaci\u00f3n de enorme fragmentaci\u00f3n que han impedido tener planteamientos comunes y una voz \u00fanica a trav\u00e9s de la cual expresar las necesidades y reivindicaciones de nuestros pa\u00edses. <\/p>\n\n\n\n

Afortunadamente, un nuevo cuadro comienza a emerger. Por primera vez en la historia coexistir\u00e1n simult\u00e1neamente en todos los pa\u00edses de mayor tama\u00f1o de la regi\u00f3n gobiernos que asumen la necesidad de reimpulsar los procesos de integraci\u00f3n regional. Es una oportunidad que no puede ser desaprovechada. La revalorizaci\u00f3n de la integraci\u00f3n es un proceso que s\u00f3lo podr\u00e1 materializarse en el mediano y largo plazo y que requiere para ello dar pasos peque\u00f1os pero seguros en el corto plazo. El enfoque de la integraci\u00f3n debe asumir que \u00e9sta s\u00f3lo podr\u00e1 avanzar mediante un dise\u00f1o de geometr\u00eda variable y a velocidades diferenciadas, y tomando en cuenta las diferencias geogr\u00e1ficas y econ\u00f3micas (M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica y el Caribe, por un lado, Am\u00e9rica del Sur, por el otro). <\/p>\n\n\n\n

Para poder pesar en los debates globales Am\u00e9rica Latina debe ser capaz de converger en una posici\u00f3n com\u00fan en materia de pol\u00edtica internacional. <\/p>Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En un escenario internacional condicionado por la disputa entre China y Estados Unidos por la hegemon\u00eda global resulta ineludible definir un modo de relacionamiento que privilegie el inter\u00e9s nacional o regional. En este sentido sometimos a discusi\u00f3n la propuesta de un No Alineamiento Activo<\/a> como la doctrina en torno a la cual nuestros pa\u00edses podr\u00edan converger en materia de pol\u00edtica internacional.<\/p>\n\n\n\n

La propuesta parte de una constataci\u00f3n fundamental. El alineamiento hist\u00f3rico de la regi\u00f3n sobre Estados Unidos muestra un balance ampliamente negativo: intervenciones, apoyo a golpes de Estado, presiones indebidas son parte de esa historia. En los hechos, ning\u00fan pa\u00eds logr\u00f3 acceder a la condici\u00f3n de pa\u00eds desarrollado. En particular, se ha creado en Am\u00e9rica del Sur una nueva realidad: por una parte, sigue siendo parte de la zona de influencia pol\u00edtica, cultural y militar de Estados Unidos, pero, por otra parte, tiene a China como el principal mercado para sus exportaciones, con una presencia creciente como inversor y referente tecnol\u00f3gico de primera importancia. <\/p>\n\n\n\n

Para poder pesar en los debates globales Am\u00e9rica Latina debe ser capaz de converger en una posici\u00f3n com\u00fan en materia de pol\u00edtica internacional. La \u00fanica posibilidad pasa por el reconocimiento simple y pragm\u00e1tico de esta nueva realidad, de una hegemon\u00eda fragmentada en la que cada potencia asume liderazgos en espacios parciales. La consecuencia pol\u00edtica que de all\u00ed se desprende es que no est\u00e1 en el inter\u00e9s de ning\u00fan pa\u00eds alinearse con los intereses de una de las potencias en disputa. Se trata m\u00e1s bien de de alinearnos sobre nuestros propios intereses que no siempre coincidir\u00e1n con los inter\u00e9s de una u otra. El No Alineamiento Activo busca ser una gu\u00eda para la acci\u00f3n que no implica ni neutralidad ni tampoco equidistancia. Busca por el contrario mejorar la capacidad negociadora de la regi\u00f3n en vistas a conseguir formas de inserci\u00f3n activas y no subordinadas a la econom\u00eda mundial. <\/p>\n\n\n\n

Los retos de bienestar en las Am\u00e9ricas son enormes. Las decepciones a lo largo de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os lo han sido tambi\u00e9n. La ausencia de grandes \u00e9xitos, sin embargo, no debe ser motivo de desaliento o de pasividad, sino al contrario. Debe motivarnos para seguir buscando, discutiendo, imaginando, construyendo. Eso tratamos de hacer en Alternativa Latinoamericana. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Las consecuencias de la pandemia y la guerra en Ucrania han acentuado las fracturas en Am\u00e9rica Latina. Pero, \u00bfc\u00f3mo la regi\u00f3n puede aprovechar esta secuencia para crear un nuevo modelo superando el anacr\u00f3nico neoliberalismo? <\/p>\n

Mientras este lunes empieza la cumbre UE-CELAC, Jorge G. Casta\u00f1eda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami proponen los pasos a seguir para por fin construir Estados de bienestar social en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":20053,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-angles.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"geo":[172],"class_list":["post-19968","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-carlos-ominami","staff-gaspard-estrada","staff-jorge-g-castaneda","geo-americas"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"\nHacia la construcci\u00f3n de Estados de bienestar social en las Am\u00e9ricas - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/16\/hacia-la-construccion-de-estados-de-bienestar-social-en-las-americas-1996-2022-1-x\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hacia la construcci\u00f3n de Estados de bienestar social en las Am\u00e9ricas - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las consecuencias de la pandemia y la guerra en Ucrania han acentuado las fracturas en Am\u00e9rica Latina. 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