{"id":19395,"date":"2023-07-03T09:13:00","date_gmt":"2023-07-03T08:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=19395"},"modified":"2023-07-03T21:03:02","modified_gmt":"2023-07-03T20:03:02","slug":"la-crisis-contra-al-movimiento-comprender-los-disturbios-en-francia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/03\/la-crisis-contra-al-movimiento-comprender-los-disturbios-en-francia\/","title":{"rendered":"La crisis contra al movimiento: comprender los disturbios en Francia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">El asesinato de un joven de 17 a\u00f1os a manos de un polic\u00eda el 27 de junio de 2023 desencaden\u00f3 una ola de disturbios urbanos: se incendiaron coches, autobuses y edificios, se saquearon tiendas, se atacaron o saquearon ayuntamientos, bibliotecas, escuelas y comisar\u00edas, y en algunos casos se pusieron vidas en peligro, como cuando un coche se fue a estrellar contra la casa del alcalde de Hay-Les-Roses la noche del 1 al 2 de julio. En caliente, el jefe de Estado, Emmanuel Macron, declar\u00f3 que el asesinato era \u00abinexplicable\u00bb e \u00abinexcusable\u00bb, lo que suscit\u00f3 numerosos comentarios: por el contrario, es posible, y deseable, que el crimen sea \u00abexplicado\u00bb, y al declararlo \u00abinexcusable\u00bb, el presidente de la Rep\u00fablica se aventuraba en un terreno judicial que no es el del titular del poder ejecutivo. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde las primeras noches de disturbios, al d\u00eda siguiente del asesinato, el sentido de los mismos -injusticia, racismo, discriminaci\u00f3n- pareci\u00f3 desvanecerse en favor de comportamientos puramente delictivos o criminales, como el saqueo de comercios, que nada ten\u00edan que ver con el sentimiento inicial. Los disturbios se analizaron desde todos los \u00e1ngulos. Algunos tacharon a los manifestantes de b\u00e1rbaros o salvajes; hace casi un cuarto de siglo, Jean-Pierre Chev\u00e8nement, entonces ministro del Interior, ya hab\u00eda hablado de \u00absalvajes\u00bb al referirse a delincuentes juveniles reincidentes. Otros han lamentado el car\u00e1cter exclusivamente represivo de la acci\u00f3n gubernamental, y se han cristalizado dos posturas sobre el tema de la polic\u00eda. La primera distingu\u00eda entre los polic\u00edas y la polic\u00eda, y entre la delincuencia y el mantenimiento del orden en general; la segunda, por el contrario, generalizaba, ya fuera para defender a la polic\u00eda en su conjunto o para criticarla globalmente, en el tono preferido por el partido France Insoumise de que \u00abla polic\u00eda mata\u00bb. Y si esta vez las autoridades buscaron una explicaci\u00f3n, fue insistiendo en la irresponsabilidad de los padres que dejan salir solos de noche a sus hijos tan j\u00f3venes, o culpando a los videojuegos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo es una torpe respuesta a la actualidad, a los sucesos inmediatos y a las emociones que despiertan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSomos incapaces de tomar altura o distancia? \u00bfNos hemos quedado tan hu\u00e9rfanos de los grandes sistemas que nos permit\u00edan pensar el presente y proyectarnos hacia el futuro, privados de los puntos de referencia que nos proporcionaron el estructuralismo, en toda su diversidad conceptual, o el marxismo y sus variantes? El coro de lamentaciones tan caracter\u00edstico de los debates contempor\u00e1neos cuando se trata de nuestra vida pol\u00edtica y social -la desaparici\u00f3n de la derecha y la izquierda cl\u00e1sicas, por ejemplo-, \u00bftiene que incluir nuestras dificultades para comprender la sociedad en la que vivimos? \u00bfEstamos condenados a soportar la actualidad y la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica de los que est\u00e1n en el poder y de los que est\u00e1n en la oposici\u00f3n, y por tanto a pasar de un acontecimiento a otro, sin transici\u00f3n y sin una visi\u00f3n de conjunto: un d\u00eda, a partir de nuestra reflexi\u00f3n, los Chalecos Amarillos, otro d\u00eda los antivacunas y los antipase, otro el #metoo, o #BLM (Black lives Matter), pero tambi\u00e9n la lucha intersindical contra las pensiones, los m\u00faltiples compromisos ecologistas, sobre el clima, el agua, los transportes, y finalmente los disturbios desencadenados por la muerte de un joven de 17 a\u00f1os asesinado por un polic\u00eda?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u00bfNos hemos quedado tan hu\u00e9rfanos de los grandes sistemas que nos permit\u00edan pensar el presente y proyectarnos hacia el futuro?<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Algunas categor\u00edas, presentadas aqu\u00ed de forma m\u00e1s s\u00f3lida que desarrollada, y una reflexi\u00f3n hist\u00f3rica sobre el medio siglo que acaba de terminar podr\u00edan ayudarnos a ver las cosas un poco m\u00e1s claras y a reducir nuestro nivel de perplejidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Estudio de las crisis<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Resulta tentador considerar que los acontecimientos y problemas contempor\u00e1neos no son m\u00e1s que crisis y, por tanto, gesti\u00f3n de crisis. Algunos se interesan particularmente por un momento cr\u00edtico o incluso convulso, o por una dimensi\u00f3n espec\u00edfica: la crisis es entonces econ\u00f3mica, financiera, social, pol\u00edtica, democr\u00e1tica, intelectual o territorial. Otros se centran en el car\u00e1cter total de la crisis, que entonces se considera general, tanto si se considera en el contexto del Estado-naci\u00f3n \u00fanicamente, como en un contexto mundial. Y si se tiene en cuenta en mayor o menor medida su profundidad hist\u00f3rica, entonces la crisis tiene un principio, un momento fundacional: la crisis del petr\u00f3leo de 1973, por ejemplo, o la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn en 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos los casos, hablar de crisis es prever un sistema o subsistema desajustado o que ya no funciona, analizar los comportamientos que aceleran o agravan la crisis, o intentar devolver el sistema o subsistema a su estado anterior, por muy m\u00edticas que sean las representaciones que se hacen de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hablar de crisis es prever un sistema o subsistema desajustado o que ya no funciona, analizar los comportamientos que aceleran o agravan la crisis.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed, s\u00f3lo para Francia, y para el periodo reciente, ha sido posible en varias ocasiones hablar de crisis. \u00bfNo afect\u00f3 esta crisis a sectores enteros de la poblaci\u00f3n cuando se movilizaron los Chalecos Amarillos, reaccionando a la desertificaci\u00f3n del pa\u00eds, a la desestructuraci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, y por tanto a la crisis del modelo republicano de servicio p\u00fablico, o al encarecimiento de los productos petrol\u00edferos cuando la movilidad en coche es vital para ellos? En un plano m\u00e1s amplio, \u00bfno se negaban los Chalecos Amarillos a quedarse atr\u00e1s por la crisis econ\u00f3mica del pa\u00eds, o a soportar el peso de un cambio hacia una sociedad m\u00e1s ecologista? Del mismo modo, \u00bfpor qu\u00e9 no ver la lucha intersindical contra la reforma de las pensiones como una reacci\u00f3n a una crisis pol\u00edtica y democr\u00e1tica: un sistema pol\u00edtico inoperante, con una Asamblea Nacional que se hunde en la impotencia, el bloqueo de los debates por parte de la oposici\u00f3n de France Insoumise, el uso de procedimientos brutales por parte de las autoridades, recurriendo al famoso art\u00edculo 49, apartado 3, de la Constituci\u00f3n, todo ello testimonio de la crisis de la democracia? \u00bfPor qu\u00e9, se ha dicho, no reducir los disturbios urbanos de 2023 a una crisis del orden, de la autoridad o de la familia? \u00bfY c\u00f3mo evitar hablar de la crisis de los suburbios, evidente desde finales de los a\u00f1os setenta?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este tipo de perspectiva, la acci\u00f3n colectiva es reactiva, ya sean los Chalecos Amarillos manifest\u00e1ndose en el coraz\u00f3n de las grandes ciudades u ocupando rotondas, los trabajadores manifest\u00e1ndose para rechazar la jubilaci\u00f3n a los 64 a\u00f1os o los j\u00f3venes de junio de 2023: los actores responden a un cambio en el sistema, o en un subsistema. Y cuanto menos espacio deja ese cambio para el debate, la negociaci\u00f3n y el conflicto institucionalizado, m\u00e1s se impone la crisis, incluso entre los actores, bajo diversas formas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000004-scaled.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000004-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000004-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000004-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000004-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">La madre de Nahel, de 17 a\u00f1os, a la izquierda en un cami\u00f3n, hace un gesto durante una marcha en memoria de su hijo, el jueves 29 de junio de 2023 en Nanterre, cerca de Par\u00eds. \u00a9 AP Foto\/Michel Euler.<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Puede adoptar la forma de abatimiento, desmoralizaci\u00f3n o disminuci\u00f3n de la interacci\u00f3n social, como en el famoso estudio sobre los desempleados de Marienthal (<em>Les ch\u00f4meurs de Marienthal,<\/em> 1982, \u00c9ditions de Minuit), que hicieron Marie Jahoda, Paul Lazarsfeld y Hans Zeisel a principios de los a\u00f1os treinta en esa peque\u00f1a ciudad austriaca donde estaba cerrando una f\u00e1brica textil. Tambi\u00e9n puede ser ira, rabia y diversas formas de violencia, ya sea insurreccional o alborotadora, posiblemente oscilante entre la pol\u00edtica y la delincuencia, testimonio de una p\u00e9rdida de sentido m\u00e1s o menos pronunciada. Los disturbios urbanos de junio-julio de 2023 se inscriben en parte en este marco. En una crisis, la gente no construye cosas, reacciona.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todo es crisis, ni todo se puede reducir a una crisis en los comportamientos colectivos que aqu\u00ed nos ocupan, y que no entran exclusivamente en el \u00e1mbito de un estudio de la crisis, incluso cuando \u00e9ste est\u00e1 abierto a tener en cuenta los antagonismos, como en el propuesto por Edgar Morin&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-19395' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/03\/la-crisis-contra-al-movimiento-comprender-los-disturbios-en-francia\/#easy-footnote-bottom-1-19395' title='En &lt;em&gt;Communications&lt;\/em&gt;, n\u00b0 25, \u00abLa notion de crise\u00bb, 1976, pp.\u00a0149-163, y despu\u00e9s en &lt;em&gt;Communications, &lt;\/em&gt;n\u00b091, 2012\/2&lt;sub&gt;, &lt;\/sub&gt;pp. 135-152.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.\u00a0Por ello, no est\u00e1 de m\u00e1s introducir una perspectiva totalmente distinta a la de la crisis: la que aporta el concepto de movimiento social.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Pero no todo es crisis, ni todo se puede reducir a una crisis en los comportamientos colectivos que aqu\u00ed nos ocupan.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La sociolog\u00eda de los movimientos sociales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La sociolog\u00eda de los movimientos sociales nunca pasa por alto las dimensiones \u00abde crisis\u00bb de los actores y comportamientos que estudia. Pero se acerca a ellos buscando algo muy diferente: no reacciones a una crisis, sino sentido, significados, una subjetividad comprometida en la producci\u00f3n del cambio social, un objetivo, el esfuerzo por dominar o controlar la historicidad de una sociedad. No el efecto de la crisis sobre el actor, sino su participaci\u00f3n en un conflicto en el que se enfrenta a un adversario, no a un sistema. En \u00faltima instancia, la sociolog\u00eda de la crisis halaga el pensamiento reaccionario o conservador, mientras que la sociolog\u00eda de los movimientos sociales est\u00e1 en consonancia con las orientaciones de izquierda. No es por casualidad que, en mayo del 68, el pensamiento que estaba detr\u00e1s del movimiento era claramente de izquierda, con gente como Alain Touraine, Edgar Morin, Cornelius Castoriadis y Claude Lefort, mientras que el pensamiento que s\u00f3lo lo ve\u00eda como algo que conduc\u00eda a la crisis era claramente de derecha, con Raymond Aron, Raymond Boudon y Michel Crozier, por ejemplo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Interesarse por lo que, en una lucha concreta, podr\u00eda apuntar a la idea de movimiento social, m\u00e1s que a la de crisis, es buscar pruebas de la existencia de una relaci\u00f3n conflictiva con otros actores, examinar la relaci\u00f3n que se juega entre dominados y dominadores, dirigidos y dirigentes, para entender una cuesti\u00f3n que es reconocida como tal por todas las partes implicadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000006-scaled.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000006-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000006-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000006-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000006-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Coches arden tras una marcha por Nahel, el jueves 29 de junio de 2023 en Nanterre, cerca de Par\u00eds. \u00a9 AP Foto\/Michel Euler<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Existen diferentes conceptos de movimiento social y, por tanto, diferentes escuelas de pensamiento, siendo las m\u00e1s conocidas, por un lado, la que a veces se denomina escuela de la \u00abmovilizaci\u00f3n de recursos\u00bb, cuya figura m\u00e1s destacada es el historiador y soci\u00f3logo Charles Tilly, y, por otro, la escuela de la acci\u00f3n de Alain Touraine. En el primer caso, un \u00abmovimiento social\u00bb es una forma de conducta en la que un actor intenta penetrar en un sistema pol\u00edtico, mantenerse en \u00e9l, aumentar su influencia y no ser expulsado. En este caso, el actor calcula y desarrolla estrategias, y su pensamiento es instrumental. En el segundo caso, el \u00abmovimiento social\u00bb pretende controlar la historicidad y, por tanto, las principales orientaciones culturales y econ\u00f3micas de la sociedad, y est\u00e1 en conflicto con un adversario que ejerce ese mismo control.<\/p>\n\n\n\n<p>En una movilizaci\u00f3n pueden mezclarse todo tipo de significados, y su mezcla puede resultar inestable. La acci\u00f3n concreta puede incluir dimensiones que se refieren a distintos niveles de proyecto: una cosa es, por ejemplo, pretender dirigir la sociedad y otra muy distinta exigir aumentos salariales o la aprobaci\u00f3n de una ley. Sobre todo, los aspectos de una crisis no s\u00f3lo pueden estar presentes, sino que pueden resultar decisivos, mucho m\u00e1s poderosos que los de un \u00abmovimiento social\u00bb. Podemos razonablemente hacer una proposici\u00f3n elemental: cuanto m\u00e1s d\u00e9bil es un movimiento social, porque est\u00e1 naciendo, o, por el contrario, porque ha entrado en una fase de declive hist\u00f3rico, m\u00e1s amplio es el espacio para la crisis, y en particular para la violencia. M\u00e1s adelante aplicaremos esta idea a los disturbios de 2023.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Cuanto m\u00e1s d\u00e9bil es un movimiento social, porque est\u00e1 naciendo, o, por el contrario, porque ha entrado en una fase de declive hist\u00f3rico, m\u00e1s amplio es el espacio para la crisis, y en particular para la violencia.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Movimientos y antimovimientos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Una movilizaci\u00f3n concreta no s\u00f3lo puede combinar significados que atestig\u00fcen la existencia de varios niveles de proyecto, y otros que remitan a la idea de gesti\u00f3n de crisis, sino tambi\u00e9n contener en su seno o dar lugar a elementos que la inviertan, convirti\u00e9ndola en lo m\u00e1s opuesto a un movimiento. Cuando los terroristas de extrema izquierda hablan en nombre del movimiento obrero cuando los obreros no se reconocen en absoluto en su violencia ni en su ideolog\u00eda, est\u00e1n invirtiendo las categor\u00edas que nos permiten hablar de un movimiento, raz\u00f3n por la cual en el pasado acu\u00f1\u00e9 el concepto de inversi\u00f3n&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-19395' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/07\/03\/la-crisis-contra-al-movimiento-comprender-los-disturbios-en-francia\/#easy-footnote-bottom-2-19395' title='En &lt;em&gt;Soci\u00e9t\u00e9s et terrorisme, &lt;\/em&gt;Paris, Fayard, 1988.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Cuando las v\u00edctimas del racismo profesan un antirracismo que de hecho las inscribe en una guerra de razas, negros contra blancos por ejemplo, entonces tenemos que hablar de un antimovimiento, es decir, de una inversi\u00f3n completa de las categor\u00edas en las que se basa el movimiento antirracista. Del mismo modo, cuando el repliegue religioso musulm\u00e1n adopta la forma de terrorismo islamista, hay que hablar de inversi\u00f3n y de antimovimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, la distinci\u00f3n nunca es tan clara como en las propuestas puramente te\u00f3ricas o anal\u00edticas. Pero para orientarse en las grandes cuestiones que plantean las revueltas urbanas, es \u00fatil disponer de conceptos como movimiento y antimovimiento, adem\u00e1s del concepto de crisis.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los observadores a veces les desconcierta la idea de que los disturbios no tengan sentido cuando los manifestantes atacan tambi\u00e9n instalaciones p\u00fablicas de sus barrios y autobuses que prestan servicio a sus hogares: no tiene ning\u00fan sentido si se trata de pura rabia destructiva, de violencia por violencia que se ha convertido en un fin en s\u00ed misma. Pero s\u00ed tiene sentido si percibimos en los manifestantes la expresi\u00f3n de una inmensa decepci\u00f3n con la Rep\u00fablica, que les prometi\u00f3 \u00abLibertad, Igualdad, Fraternidad\u00bb y que no les ha cumplido sus promesas. En cambio, cuando dan paso al pillaje, a la violencia contra las personas y al uso de armas de fuego, y el objetivo ya no es atacar a adversarios sino a enemigos, se pierde todo el sentido: la acci\u00f3n es entonces antimovimiento. Y cuando se trata de dilucidar la diferencia entre el sinsentido y la p\u00e9rdida de sentido, no hay nada como un trabajo de campo exigente y prolongado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Para orientarse en las grandes cuestiones que plantean las revueltas urbanas, es \u00fatil disponer de conceptos como movimiento y antimovimiento.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El fin de los \u201cTrente Glorieuses\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Contextualicemos ahora las principales movilizaciones colectivas durante los dos mandatos presidenciales de Emmanuel Macron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El primer conjunto de luchas es sobre todo social y cultural. Algunas pueden leerse como espec\u00edficas de una sociedad industrial, es decir, una sociedad en la que las principales contiendas se juegan en las relaciones sociales dentro de las empresas industriales -la lucha de clases, si se quiere- y dan sentido a otras acciones que se desarrollan en otros lugares, en el campo o en las escuelas, por ejemplo. Otras deben considerarse sobre todo como t\u00edpicas de una sociedad postindustrial y tienen que ver con la \u00e9tica, y por tanto en particular con todo lo que tiene que ver con las cuestiones de la vida y la muerte, pero tambi\u00e9n con el racismo y la discriminaci\u00f3n, la cultura, la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza, y en particular con todo lo que tiene que ver con el medio ambiente o el cambio clim\u00e1tico. Otras est\u00e1n m\u00e1s estrechamente vinculadas a la transici\u00f3n de un tipo de sociedad, la industrial, a otra, la postindustrial, y pretenden en particular impedir que sus actores paguen el precio de dicha transici\u00f3n; se trata de un an\u00e1lisis que puede aplicarse, como se ha dicho, a los Chalecos Amarillos.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000002-scaled.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000002-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000002-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000002-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000002-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Enfrentamiento entre polic\u00edas y j\u00f3venes en Nanterre, cerca de Par\u00eds, el jueves 29 de junio de 2023. \u00a9 AP Foto\/Christophe Ena<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Un segundo conjunto de luchas es institucional y pol\u00edtico. En Francia, se refiere ante todo al modelo republicano nacido de la Ilustraci\u00f3n, la Revoluci\u00f3n y la Tercera Rep\u00fablica. La acci\u00f3n aqu\u00ed cuestiona este modelo, y puede contemplar la promoci\u00f3n de otro, por ejemplo, uno m\u00e1s favorable al reconocimiento de minor\u00edas o identidades particulares. En cierto modo, las revueltas urbanas significan, quiz\u00e1s sobre todo, la crisis de ese modelo y de su universalismo cada vez m\u00e1s abstracto, exacerbado por encantamientos \u00abrepublicanistas\u00bb tan alejados de la experiencia vivida por sus destinatarios. &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de los treinta a\u00f1os gloriosos, en Francia, las principales movilizaciones se dieron en el marco de la sociedad industrial y de la Rep\u00fablica, todo ello encapsulado en el Estado-naci\u00f3n. Despu\u00e9s entr\u00f3 en una fase ca\u00f3tica de metamorfosis en la que se puso en tela de juicio esa integraci\u00f3n, sin que los an\u00e1lisis m\u00e1s habituales se apartaran de ese marco, aunque ello supusiera constatar su crisis, de ah\u00ed la pertinencia de las cr\u00edticas dirigidas a las ciencias sociales francesas por dejarse atrapar con demasiada frecuencia en el \u00abnacionalismo metodol\u00f3gico\u00bb denostado por el soci\u00f3logo alem\u00e1n Ulrich Beck.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>A lo largo de los Treinta A\u00f1os Gloriosos, en Francia, las principales movilizaciones se dieron en el marco de la sociedad industrial y de la Rep\u00fablica, todo ello encapsulado en el Estado-naci\u00f3n. Despu\u00e9s entr\u00f3 en una fase ca\u00f3tica de metamorfosis.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Mientras la sociedad fue industrial, las movilizaciones sociales m\u00e1s decisivas pudieron reivindicar un sentido localizado en las relaciones laborales y encarnado en la excelsa figura del obrero industrial. Con la desindustrializaci\u00f3n y el fin de la sociedad industrial, las luchas sociales no han desaparecido. Pero o bien se han alejado del trabajo, de la empresa, del sindicalismo, perdiendo entonces su capacidad de obtener un trato institucional, de negociar, e incluso de organizarse, tal fue la experiencia de los Chalecos Amarillos, o dejan de estar a la altura de la historicidad y encuentran su m\u00e1xima acci\u00f3n posible a nivel de una lucha institucional, pol\u00edtica aunque no sea pol\u00edtica, tal fue el caso del movimiento contra la reforma de las pensiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s lucharon esas movilizaciones por encontrar el camino de la negociaci\u00f3n y el debate democr\u00e1tico, m\u00e1s se abri\u00f3 paso la violencia que proven\u00eda de fuera del movimiento -los \u00abBlack Blocs\u00bb- o que surg\u00eda de dentro de \u00e9l -si es necesario a trav\u00e9s del contacto precisamente con los \u00abBlack Blocs\u00bb-. As\u00ed ocurri\u00f3 con los Chalecos Amarillos y, con menos \u00e9xito, durante la movilizaci\u00f3n contra la reforma de las pensiones, porque las centrales sindicales conservaron una capacidad real de prestar un servicio de orden. Cabe se\u00f1alar que, en este \u00faltimo caso, una de las contribuciones de la Confederaci\u00f3n Francesa Democr\u00e1tica del Trabajo consisti\u00f3 en haber velado, en nombre del car\u00e1cter intersindical de la acci\u00f3n, por que incluso los sindicatos m\u00e1s abiertos que otros a un cierto radicalismo no dejaran ning\u00fan espacio a los \u00abBlack Blocs\u00bb o similares. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En una sociedad postindustrial, la \u00e9tica, los derechos humanos, la justicia y la verdad adquieren una fuerza sin precedentes. La lucha antirracista es un movimiento, como vimos en Estados Unidos con la muerte de George Floyd y Black Lives Matter y en Francia, en un contexto sin embargo de encierro y prohibici\u00f3n de manifestaciones, con la imponente concentraci\u00f3n de apoyo a la familia de Adama Traor\u00e9 pidiendo el 2 de junio de 2020 justicia para ese hombre que muri\u00f3 a los 24 a\u00f1os el 16 de julio de 2016 en una gendarmer\u00eda tras su detenci\u00f3n. Y cuando la acci\u00f3n antirracista amenaza con romper con los valores universales y convertirse en una guerra racial, est\u00e1 claro que comienza un proceso de inversi\u00f3n que puede desembocar en el antimovimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000001-1-scaled.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000001-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000001-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000001-1-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798668_000001-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Enfrentamiento entre polic\u00edas y j\u00f3venes en Nanterre, cerca de Par\u00eds, el jueves 29 de junio de 2023. \u00a9 AP Foto\/Christophe Ena<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Aunque el medio ambiente y el clima sean cuestiones cruciales para la humanidad, la movilizaci\u00f3n colectiva en Francia no est\u00e1 a la altura de las circunstancias, como si la toma de conciencia, que es muy real, s\u00f3lo se tradujera en acciones en contadas ocasiones. Por ello, las luchas se ven tentadas por el radicalismo, y aqu\u00ed tambi\u00e9n hay lugar para la violencia, venga de fuera o brote de dentro. Fue esa violencia la que sustent\u00f3 la decisi\u00f3n del gobierno de prohibir el movimiento de los \u00abSoul\u00e8vements de la terre\u00bb en junio de 2023, lo que le permiti\u00f3 perder de vista lo esencial: la carga de protesta medioambiental que transmite, con los excesos y desmanes que se le han achacado.<\/p>\n\n\n\n<p>La negativa a vacunarse contra el Covid 19 dio lugar a manifestaciones en el verano de 2021, cuando se exigi\u00f3 un \u00abpase\u00bb para poder viajar sin restricciones. El grupo \u00abantivacunas\u00bb pas\u00f3 a denominarse grupo \u00abantipase\u00bb. Lo importante aqu\u00ed es que su acci\u00f3n fue tambi\u00e9n una inversi\u00f3n que debe verse en el contexto de un importante fen\u00f3meno que surgi\u00f3 a mediados de la d\u00e9cada de 1970: la invenci\u00f3n de nuevas relaciones entre la sociedad civil y la ciencia y la medicina. Cuando los pacientes quieren una relaci\u00f3n no sacrosanta con la profesi\u00f3n m\u00e9dica, estar informados y ser reconocidos como sujetos, o cuando las v\u00edctimas del sida quieren acceder lo antes posible a nuevos medicamentos, aunque a\u00fan no hayan sido totalmente probados y controlados, est\u00e1n desafiando a la ciencia y la medicina, no para debilitarlas, cuestionarlas, denunciarlas o sospechar de ellas, sino para crear una nueva relaci\u00f3n con ellas y con quienes las encarnan: investigadores, laboratorios, m\u00e9dicos, etc. Internet y el acceso sin intermediarios a la ciencia y la medicina han hecho posible que el p\u00fablico participe en el debate. Con internet y el acceso no mediado ni formado a todo tipo de estudios, datos e informaci\u00f3n, innumerables personas se han erigido en expertos cient\u00edficos o m\u00e9dicos y, al no serlo realmente, han promovido, con el apoyo de unos cuantos cient\u00edficos y m\u00e9dicos que han perdido el norte, una especie de contraciencia o contramedicina que est\u00e1 re\u00f1ida con la raz\u00f3n y las exigencias del aut\u00e9ntico trabajo cient\u00edfico y los valores universales que implica: el movimiento por una relaci\u00f3n diferente entre la sociedad civil y la ciencia y la medicina se convirti\u00f3 entonces en un antimovimiento, hasta el punto de dejar entrever algunos rastros de antisemitismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Con internet y el acceso no mediado ni formado a todo tipo de estudios, datos e informaci\u00f3n, innumerables personas se han erigido en expertos cient\u00edficos o m\u00e9dicos y, al no serlo realmente, han promovido, con el apoyo de unos cuantos cient\u00edficos y m\u00e9dicos que han perdido el norte, una especie de contraciencia o contramedicina.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Las luchas contempor\u00e1neas que acabamos de mencionar, en lo que tienen de movimientos sociales o culturales, son d\u00e9biles, fr\u00e1giles y est\u00e1n constantemente amenazadas de ser barridas por la l\u00f3gica de la crisis. Surgen en un contexto de desestructuraci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, en el que las \u00fanicas opciones reales parecen ser el centro, cada vez m\u00e1s derechizado, y los extremos, a la izquierda y sobre todo a la derecha. Desde 2017, el ejecutivo ha mostrado un verdadero desprecio por la mediaci\u00f3n y los organismos intermediarios, lo que dificulta a\u00fan m\u00e1s su respuesta a los actores. Esto da una importancia considerable al mantenimiento del orden y a la represi\u00f3n, en detrimento de las pol\u00edticas p\u00fablicas m\u00e1s o menos democr\u00e1ticamente debatidas y negociadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia policial es una noci\u00f3n que tiene sentido, si observamos que el monopolio leg\u00edtimo de <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/06\/30\/los-policias-estan-en-combate-porque-estamos-en-guerra\/\">la fuerza se aplica de forma cada vez m\u00e1s brutal<\/a>, ya sea en la represi\u00f3n de numerosas manifestaciones, como fue el caso de los Chalecos Amarillos, o en el comportamiento general de las fuerzas del orden, en particular durante los controles de carretera, y similares. La crisis se antepone a todo lo dem\u00e1s, sin dejar espacio para el movimiento, cuando el debate ya no tiene m\u00e1s sentido ni contenido que la oposici\u00f3n entre la violencia del Estado y la de los manifestantes, y las interminables pol\u00e9micas que genera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Las luchas contempor\u00e1neas surgen en un contexto de desestructuraci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, en el que las \u00fanicas opciones reales parecen ser el centro, cada vez m\u00e1s a la derecha, y los extremos, a la izquierda y sobre todo a la derecha.&nbsp;<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los disturbios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el sentido que record\u00e1bamos al mencionar a Alain Touraine, un movimiento social o cultural no es una simple lucha, una movilizaci\u00f3n de un d\u00eda, sino uno de tantos significantes de acci\u00f3n a lo largo de cierto tiempo, hasta el punto de parecer caracter\u00edstico de toda una \u00e9poca: el movimiento obrero, por ejemplo, es el movimiento social de la sociedad industrial, con una historia que abarca casi dos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, si queremos pensar en los disturbios urbanos, debemos empezar por distinguir un primer nivel de an\u00e1lisis: una temporalidad que perdura.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos disturbios aparecieron en Francia a finales de los a\u00f1os setenta, con los primeros \u00abveranos calientes\u00bb, y desde entonces se han producido con frecuencia, aunque de forma epis\u00f3dica. En 2005, dieron un giro espectacular al extenderse por todo el pa\u00eds durante casi tres semanas. En 2023, por tanto, no se trata de un fen\u00f3meno nuevo, aunque existan diferencias significativas entre 2005 y 2023. En 2023, la violencia se produjo incluso en ciudades que se hab\u00edan librado en 2005; los manifestantes no dudaron en desplazarse al centro de las ciudades, no se quedaron s\u00f3lo en sus barrios obreros. M\u00e1s que en 2005, la rabia y la ira dieron paso a saqueos y destrucciones de todo tipo. Los observadores tambi\u00e9n destacaron la juventud de algunos de los manifestantes, pero a diferencia de 2005, evitaron hablar de etnia o color de piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Su profundidad hist\u00f3rica -m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os- lo convierte en un fen\u00f3meno estructural que exige esfuerzos a largo plazo y pol\u00edticas p\u00fablicas sostenidas, que a menudo se han intentado, pero sin resolver nunca los problemas de forma realmente satisfactoria. A ese nivel, la represi\u00f3n no basta. Como ya hab\u00eda anticipado Fran\u00e7ois Dubet en lo que se ha convertido en un libro de referencia cl\u00e1sico, <em>La gal\u00e8re<\/em> (Fayard, 1987), y como estudi\u00e9 a principios de siglo en <em>Violence en France<\/em> (Par\u00eds, Seuil, 1998), los actores oscilan entre los comportamientos de crisis (violencia, delincuencia, repliegue religioso) y el movimiento social, este \u00faltimo claramente presente en la Marcha por la Igualdad y contra el Racismo de 1983. En los disturbios de 2023, esos ingredientes estaban presentes, y si queremos identificar un movimiento social, basta con constatar la presencia, sobre un fondo de rabia y de c\u00f3lera, de temas inicialmente muy presentes: el racismo vivido; las discriminaciones de todo tipo; la injusticia, tambi\u00e9n la mentira, con la justicia y la verdad burladas a diario por la polic\u00eda, y no s\u00f3lo con ocasi\u00f3n del asesinato del joven Nahel en junio de 2023.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798577_000008-scaled.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798577_000008-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798577_000008-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798577_000008-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/07\/SIPA_ap22798577_000008-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">J\u00f3venes pasan junto a coches en llamas mientras se enfrentan a la polic\u00eda en Nanterre, cerca de Par\u00eds, el jueves 29 de junio de 2023. \u00a9 AP Foto\/Christophe Ena<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Y todav\u00eda en este primer nivel de temporalidad, que corresponde a los problemas estructurales que se han condensado o cristalizado en los suburbios desde finales de los a\u00f1os setenta, dos derivas han debilitado de hecho a los movimientos sociales que podr\u00edan haber intentado ofrecer una respuesta constructiva a las dificultades sociales. La primera es la de las manifestaciones, que combinan reivindicaciones de derechos, igualdad, justicia y respeto con una l\u00f3gica de violencia que puede desembocar en un antimovimiento: destrucci\u00f3n de bienes p\u00fablicos, agresiones a particulares, saqueos. El segundo es el Islam radical, ya sea terrorista o pietista. Cabe se\u00f1alar que, si bien los dos tipos de deriva pueden haber alimentado en algunos casos el terrorismo islamista en sus fuentes sociales, no confluyeron en los disturbios de 2023: la inversi\u00f3n islamista y el antimovimiento social no se superpon\u00edan ni se complementaban en modo alguno: los saqueadores no gritaban \u00abAllah akbar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Las palabras utilizadas reflejan un endurecimiento, un rechazo a aceptar matices, y expresan o incluso contribuyen a amplificar la fragmentaci\u00f3n y la imposibilidad del debate y la negociaci\u00f3n.<\/p><cite>MICHEL WIEVIORKA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En un segundo nivel, que corresponde a un marco temporal m\u00e1s limitado, en el l\u00edmite del mediano plazo, hay que examinar lo que puede llamarse un clima, cada vez m\u00e1s fuerte desde los a\u00f1os 2000, dominado por la l\u00f3gica de la intimidaci\u00f3n, el odio, la ruptura y la desconfianza, incluso en el discurso y las categor\u00edas de la vida pol\u00edtica e intelectual. Las palabras utilizadas reflejan un endurecimiento, un rechazo a aceptar matices, y expresan o incluso contribuyen a amplificar la fragmentaci\u00f3n y la imposibilidad del debate y la negociaci\u00f3n. Cuando, por ejemplo, en lugar de hacer una distinci\u00f3n, el poder, la derecha y la extrema derecha tienden a defender a la polic\u00eda en su conjunto, incluido el asesino de Nahel, mientras que la izquierda de la izquierda afirma que la polic\u00eda mata -y, por lo tanto, toda la polic\u00eda- ya no hay lugar para el debate. Las \u00abpasiones tristes\u00bb, por retomar una frase de Spinoza, invaden la vida p\u00fablica. Se hace dif\u00edcil separar el grano de la paja, el movimiento social de la delincuencia; las demandas de ley, justicia y verdad de los ataques criminales, incluidos los ataques a individuos. Prevalece la emoci\u00f3n. Los acontecimientos actuales -la muerte de un joven, luego los disturbios y, cada vez m\u00e1s, su aspecto m\u00e1s chocante, los saqueos e incendios, incluso de viviendas- parecen conducir a un consenso nacional para poner fin a una violencia carente de ideas, de proyecto o de sentido, que s\u00f3lo puede basarse en la represi\u00f3n. Pero lo deseable a corto plazo no resuelve los problemas a mediano plazo -clima tenso y de odio, l\u00f3gicas de ruptura- ni los de largo plazo -cuestiones estructurales, educaci\u00f3n, vivienda, empleo, etc.-.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con los disturbios, hay que admitir que la crisis se impone, a todos los niveles, y que el movimiento sufre por ello. Por un lado, las autoridades pol\u00edticas parecen incapaces de hacer frente a una serie de problemas que tambi\u00e9n requieren otras respuestas, aparte de la represi\u00f3n. Y por otro, el movimiento por la justicia, los derechos, la igualdad y el reconocimiento, ro\u00eddo por la crisis, deriva hacia comportamientos que, en el mejor de los casos, lo debilitan y destruyen, y en el peor, esbozan un antimovimiento. Esto s\u00f3lo deja a la extrema derecha institucionalizada prepararse para sacar partido de la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Si debemos deplorar y combatir los excesos violentos, es por dos razones, no s\u00f3lo por una. Porque son devastadores para la vida comunitaria, para la democracia y para la Rep\u00fablica. Y porque, al mismo tiempo, destruyen los movimientos sociales y culturales a trav\u00e9s de los cuales se construye una sociedad m\u00e1s justa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfLa deriva violenta hacia el \u00abantimovimiento\u00bb acabar\u00e1 por destruir la posibilidad de cualquier movimiento social? 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