{"id":19068,"date":"2023-06-27T17:30:00","date_gmt":"2023-06-27T16:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=19068"},"modified":"2023-06-28T18:18:18","modified_gmt":"2023-06-28T17:18:18","slug":"una-doctrina-para-las-derechas-de-nuestros-anos-veinte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/06\/27\/una-doctrina-para-las-derechas-de-nuestros-anos-veinte\/","title":{"rendered":"Una doctrina para las derechas de nuestros a\u00f1os Veinte"},"content":{"rendered":"\n
En el primer n\u00famero de L’Incorrect<\/em>, publicado en septiembre de 2017, el editor escrib\u00eda lo siguiente: \u00able llamamos izquierda a todo lo que tiene la cara de Edouard Philippe\u00bb <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Ciertamente, mi rostro ha cambiado desde 2017, pero admito, sin reparo, que sigo a la izquierda de la constelaci\u00f3n de radicales y de ultraderechistas que L’Incorrect<\/em> pretend\u00eda aglutinar. Esa misma obra deploraba que vivi\u00e9ramos \u00aben un pa\u00eds y en un continente donde, en pocas d\u00e9cadas, se ha establecido una nueva forma de civismo que pretende impedir que los problemas reales se formulen en sus verdaderos y propios t\u00e9rminos\u00bb. Me parece que esta forma de civismo, criticada por L’Incorrect<\/em>, es, precisamente, el caldo de cultivo que quiere traer el Grand Continent<\/em> \u2013y nunca me ha parecido desfavorable para la aprehensi\u00f3n de verdaderos problemas y la formulaci\u00f3n de buenas preguntas.<\/p>\n\n\n\n \u00bfY qu\u00e9 hay de \u00abla doctrina de las derechas de nuestros a\u00f1os veinte\u00bb? En primer lugar, me gustar\u00eda se\u00f1alar que no soy te\u00f3rico ni fil\u00f3sofo, sino un abogado de formaci\u00f3n que desarroll\u00f3 una pasi\u00f3n por la historia mucho antes de dedicarse a la pol\u00edtica. Y esta formaci\u00f3n me ha infundido, sin duda, una cierta prudencia ante las ilusiones de cambios que conducir\u00edan a rupturas radicales entre el viejo y el nuevo mundo.<\/p>\n\n\n\n Uno de los primeros pensadores en plantear esta cuesti\u00f3n fue Albert Thibaudet, en su brillante librito Les id\u00e9es politiques de la France<\/em> <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>, publicado en 1932: \u00abLa pol\u00edtica es cuesti\u00f3n de ideas. Y las corrientes de ideas pol\u00edticas, familias pol\u00edticas de mentalidades, est\u00e1n lejos de coincidir con los partidos oficiales y los grupos parlamentarios\u00bb. Tambi\u00e9n, a\u00f1adi\u00f3: \u00abLas vertientes de nuestro esp\u00edritu pol\u00edtico incluyen una geograf\u00eda: si los incrementos y las sequ\u00edas de sus flujos de agua dependen del clima estacional, si, a veces, parecen lagos y, a veces, chorritos, dichos flujos de agua permanecen y la faz del pa\u00eds s\u00f3lo cambia lentamente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Nunca ha habido \u00abuna\u00bb doctrina de las derechas en Francia, sino \u00abderechas\u00bb, cada una con su personalidad, su sensibilidad, su imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica, sus l\u00edneas rojas y su electorado. <\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Le debemos a Thibaudet una primera cartograf\u00eda de esta pluralidad de derechas, que Ren\u00e9 R\u00e9mond precis\u00f3 m\u00e1s tarde, con la conocida tripartici\u00f3n que distingu\u00eda la derecha legitimista, la orleanista y la bonapartista \u2013y aquel inolvidable debate con Zeev Sternhell, que le reprochaba ignorar la otra derecha, la fascista. En 2005, Ren\u00e9 R\u00e9mond actualiz\u00f3 su libro seminal de 1954 al publicar Les Droites aujourd’hui<\/em> <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>, que mostraba el florecimiento de un nuevo ramillete de cuatro o cinco derechas: la derecha contrarrevolucionaria, la derecha liberal, la derecha autoritaria y popular, de ra\u00edces gaullistas, la derecha democristiana y la extrema derecha. Esta extrema derecha es la que ha experimentado el ascenso m\u00e1s mete\u00f3rico desde principios de los a\u00f1os 80, pues combin\u00f3 nacionalismo y socialismo para ganarse a los votantes de los antiguos bastiones comunistas: una extrema derecha que muchos historiadores han tachado de populista, una extrema derecha cuyos adversarios son todos los liberalismos.<\/p>\n\n\n\n\n\n Para cualquier estudiante serio de mi generaci\u00f3n, su pregunta podr\u00eda parecer, por lo tanto, un poco descabellada: \u00ab\u00bfC\u00f3mo que \u00abla\u00bb doctrina de las derechas? Nunca ha habido \u00abuna\u00bb doctrina de las derechas en Francia, sino \u00abderechas\u00bb, cada una con su personalidad, su sensibilidad, su imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica, sus l\u00edneas rojas y su electorado. M\u00e1s a\u00fan, \u00bfc\u00f3mo definir \u00abla\u00bb doctrina de las derechas europeas? Suponiendo que alguna vez haya existido \u00abuna\u00bb doctrina que unificara las derechas europeas… \u00bfEl fascismo? Pero era una s\u00edntesis de elementos de derecha y de izquierda… \u00bfO el capitalismo liberal? Pero Albert Thibaudet escribi\u00f3 que el capitalismo es \u00abun oportunismo de intereses\u00bb, no una doctrina.<\/p>\n\n\n\n En una edici\u00f3n anterior del martes del Grand Continent<\/em>, dedicada a la doctrina de las izquierdas europeas<\/a>, Fran\u00e7ois Ruffin se\u00f1alaba que, en un par de cinco, no es necesario arrancar al cuarto de vuelta a la menor infidelidad. Como las derechas tienen un sentido de la familia bastante quisquilloso, le dejo todo el sabor de las met\u00e1foras galantes a la extrema izquierda o a la izquierda republicana. Sin embargo, la honestidad dicta que los matrimonios de amor o de raz\u00f3n no son m\u00e1s f\u00e1ciles entre las derechas francesas que entre las derechas europeas.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que no estoy seguro de que seamos capaces de identificar una<\/em> doctrina o la<\/em> doctrina de las derechas europeas en nuestros a\u00f1os Veinte, pero empezar\u00e9 abriendo algunas preguntas en respuesta a los dos art\u00edculos que me pidieron que presentara, el de Giovanni Orsina<\/a> y el de Klaus Welle<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Primero, la noci\u00f3n de \u00abera postpopulista\u00bb de Giovanni Orsina. En un art\u00edculo fascinante, explica la desafecci\u00f3n por los partidos de derecha o de izquierda moderados por la \u00absensaci\u00f3n de haber perdido el control del propio entorno existencial\u00bb. Se refiere a la \u00abrebeli\u00f3n de lo peque\u00f1o contra lo grande, de lo concreto contra lo abstracto, de lo cercano contra lo lejano, del presente contra el futuro, del mundo vivido contra el mundo pensado\u00bb y hace una sorprendente distinci\u00f3n entre \u00abtocar con el dedo\u00bb y \u00abrumor\u00bb. En su opini\u00f3n, tocar con el dedo, por ejemplo, en el caso del migrante que se instal\u00f3 en el lobby del edificio, es m\u00e1s importante que o\u00edr que los migrantes podr\u00edan financiar las pensiones de los ancianos europeos. En su opini\u00f3n, el gran conflicto pol\u00edtico contempor\u00e1neo es el que existe entre \u00abuna identidad globalista\u00bb y las \u00abidentidades circunstanciales\u00bb. Y defiende la teor\u00eda de que \u00abel llamado populismo nace, principalmente, de una revuelta contra la antropolog\u00eda globalista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Estoy de acuerdo con algunos de sus an\u00e1lisis sin seguirlo en todo, en primer lugar, porque el \u00abtacto del dedo\u00bb, hoy en d\u00eda y, en particular, entre los j\u00f3venes, pasa mucho por las pantallas. Michel Serres escribi\u00f3 un texto brillante, Petite Poucette<\/em>, para describir esta nueva humanidad que tiene el mundo al alcance de su mano. Y, en esta experiencia, que se ha vuelto cognitiva, pol\u00edtica e, incluso, sensorialmente estructurante desde una edad muy temprana, el tocar con el dedo se une al rumor… Es posible que no sea casualidad que los j\u00f3venes hayan sido pioneros en la concienciaci\u00f3n ecol\u00f3gica: no al presenciar el deshielo cerca de su casa, sino navegando por Internet y las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n En la experiencia digital, que se ha vuelto cognitiva, pol\u00edtica e, incluso, sensorialmente estructurante desde una edad muy temprana, el tocar con el dedo se une al rumor<\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Tambi\u00e9n, tengo mis reservas sobre el concepto de una era postpopulista. Giovanni Orsina constata que la marea populista, lejos de retroceder tras la pandemia, se ha afianzado en nuestras instituciones: hemos \u00abromanizado a los b\u00e1rbaros\u00bb, seg\u00fan \u00e9l, defendiendo la idea de que, \u00absi la temporada populista est\u00e1 llegando a su fin\u00bb, las razones del \u00abllamado populismo\u00bb no han desaparecido, lo que invita a pensar en \u00abuna pol\u00edtica postpopulista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Por desgracia, tengo pocas esperanzas de que la democracia llegue a librarse de su lado populista. Por supuesto, sus formas y su intensidad pueden variar, pero, desde la antigua Grecia, el populismo ha sido siempre su otra cara, su tentaci\u00f3n, su patolog\u00eda m\u00e1s recurrente. La democracia ateniense nos dej\u00f3 a Alcib\u00edades y a otros demagogos. La Rep\u00fablica romana tuvo a su Clodio, que se hab\u00eda cambiado el nombre de nacimiento para sonar un poco m\u00e1s \u00abpueblo\u00bb, ya que lideraba a los \u00abpopulares<\/em>\u00ab, el partido de los patricios que favorec\u00eda a la plebe. Gobernaba Roma como jefe de pandilla, con sus intrigas y sus ataques al orden p\u00fablico. Y, en su carta 97 a Lucilio, S\u00e9neca se lamentaba: \u00abCada \u00e9poca tendr\u00e1 a su Clodio, pero ninguna \u00e9poca tendr\u00e1 a su Cat\u00f3n\u00bb. Sin duda…<\/p>\n\n\n\n Nuestras III, IV y V Rep\u00fablicas estuvieron marcadas casi estructuralmente por cesarismos, por olas populistas y por ret\u00f3ricas populistas, cuya fuerza de atracci\u00f3n y destrucci\u00f3n se multiplic\u00f3 por diez con los medios de comunicaci\u00f3n de masas y, luego, con la llegada del Internet. En Le venin dans la plume<\/em>, G\u00e9rard Noiriel revela la relaci\u00f3n entre Eric Zemmour y Edouard Drumont: ambos polemistas pretenden encarnar la Francia real iniciando una reescritura de la historia basada en la identidad y denunciando al \u00abpartido del extranjero\u00bb y a \u00ablos puritanos\u00bb que, supuestamente, est\u00e1n explotando a una comunidad nacional cuya alma y pureza se deben salvar <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n\n\n Siempre habr\u00e1 tribunos que adular\u00e1n y manipular\u00e1n al pueblo consider\u00e1ndolo plebs <\/em>y no populus<\/em>: en otras palabras, como una turba en la que conviene autoproclamarse portavoz suscitando los propios temores e ira y no como un grupo de ciudadanos libres y razonables. Podemos desesperarnos por esto.<\/p>\n\n\n\n Personalmente, estoy bastante convencido de que el populismo no s\u00f3lo es consustancial a la democracia: quiz\u00e1s sea indispensable para ella. Democracia y populismo siempre han convivido, uno contra el otro, en una forma de simbiosis dolorosa, pero creo que esto tambi\u00e9n obliga a la democracia a mantenerse constantemente en guardia para evitar que el populismo rompa este equilibrio perpetuamente reafirmado.<\/p>\n\n\n\n El populismo no s\u00f3lo es consustancial a la democracia: quiz\u00e1s sea indispensable para ella. <\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Perrine Simon-Nahum, que escribi\u00f3 Sagesse du politique<\/em> <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, nos recuerda que, por su propia naturaleza, la democracia es un r\u00e9gimen que s\u00f3lo puede estar en crisis porque se sabe que es imperfecto. Y estoy profundamente de acuerdo con ella cuando nos invita a transformar nuestra mirada sobre la democracia, a dejar de creer que se nos debe algo, que el Estado nos debe algo. El resentimiento que mucha gente siente hacia la democracia, seg\u00fan ella, viene del hecho de que la hemos vestido con demasiada holgura. Y estoy absolutamente de acuerdo con su llamado a dejar atr\u00e1s las posturas de lamento y de resentimiento y a comprometernos con una democracia de ideas m\u00e1s que con una de emociones. Como ella, creo que la democracia necesita tiempo y, sobre todo, no fatalismo.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed pues, no creo que se est\u00e9 abriendo una nueva era postpopulista y, menos a\u00fan, que los progresistas se est\u00e9n acercando a ella con desventaja. Seg\u00fan Giovanni Orsina, la cultura progresista es, hist\u00f3ricamente, \u00abuna cultura de lo abstracto, del mundo del pensamiento y de rumores\u00bb, mientras que, para muchos europeos, la modernidad de los progresistas se ha vuelto inhabitable; de ah\u00ed, en su opini\u00f3n, la ventaja de los conservadores en el umbral de los a\u00f1os Veinte.<\/p>\n\n\n\n \u00bfLa modernidad de los progresistas es la que, realmente, se ha vuelto inhabitable? \u00bfO nuestro mundo es lo que est\u00e1 experimentando un cambio tan r\u00e1pido y profundo que se ha vuelto inc\u00f3modamente habitable?<\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Responder\u00e9 a esto con dos preguntas. En primer lugar, \u00bfla modernidad de los progresistas es la que, realmente, se ha vuelto inhabitable? \u00bfO nuestro mundo es lo que est\u00e1 experimentando un cambio tan r\u00e1pido y profundo que se ha vuelto inc\u00f3modamente habitable?<\/p>\n\n\n\n Lo que nos lleva a la noci\u00f3n de interregno que se utiliza en el<\/em> Grand Continent<\/em><\/a>. Tambi\u00e9n, en este caso, al principio, lo abord\u00e9 con cautela porque hace falta cierta audacia para describir la historia en ciernes. Sin embargo, ustedes, en el Grand Continent<\/em>, tienen ese coraje intelectual. No cabe duda de que las dos \u00faltimas d\u00e9cadas \u2013estos \u00abfuriosos a\u00f1os veinte\u00bb, como dicen ustedes\u2013 han acelerado las tensiones ecol\u00f3gicas, energ\u00e9ticas, geopol\u00edticas, tecnol\u00f3gicas y sociales. Definitivamente, estamos viviendo una fase de reestructuraci\u00f3n global, cuyas coordenadas a\u00fan no conocemos bien. Tampoco cabe duda de que esta \u00e9poca de desorden est\u00e1 trastocando el marco y la gram\u00e1tica del debate pol\u00edtico a escala europea.<\/p>\n\n\n\n\n\n Desde hace diez o veinte a\u00f1os, nuestras democracias se enfrentan a cuatro fen\u00f3menos que las desestabilizan estructuralmente: la emergencia clim\u00e1tica, la erosi\u00f3n del poder adquisitivo de las clases medias, una forma de inseguridad cultural ligada con la evoluci\u00f3n de los modos de vida y la sensaci\u00f3n de que los centros de decisi\u00f3n se alejan. Estas cuatro cuestiones obligan a la derecha a replantearse profundamente si queremos evitar que nuestras democracias sean barridas por el calentamiento clim\u00e1tico, por el declive de la clase media, por el repliegue sobre nosotros mismos y por la muerte de la democracia representativa.<\/p>\n\n\n\n Definitivamente, estamos viviendo una fase de reestructuraci\u00f3n global, cuyas coordenadas a\u00fan no conocemos bien. <\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La presi\u00f3n que estas cuatro cuestiones est\u00e1n ejerciendo sobre nuestros paisajes pol\u00edticos ya es perceptible en casi todas nuestras democracias europeas, donde se observa un movimiento hacia el ala derecha de nuestros tableros pol\u00edticos y hacia la derecha de la derecha. Un movimiento hacia la derecha al cuadrado, en t\u00e9rminos de \u00abextensi\u00f3n\u00bb y de \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb, dir\u00eda yo \u2013\u00a1como ling\u00fcista aproximado!\u2013, ya que la derecha denota referentes cada vez m\u00e1s numerosos en toda Europa y connota contenidos e imaginarios cada vez m\u00e1s poderosos y atractivos. Es el caso de Italia a Finlandia, pasando por Alemania, Austria, B\u00e9lgica y Francia y sin olvidar Hungr\u00eda y Polonia.<\/p>\n\n\n\n Los nuevos escenarios de la derecha europea parecen, por lo tanto, desfavorables para las derechas moderadas y liberales y parecen propicios para cuestionar los fundamentos de nuestra democracia liberal. La salida de la Uni\u00f3n y el antiliberalismo ya no son s\u00f3lo temas o colores ret\u00f3ricos, sino realidades que est\u00e1n fragmentando la Uni\u00f3n. Esto plantea cuestiones t\u00e1cticas, estrat\u00e9gicas y \u00e9ticas para las derechas europeas, en cada pa\u00eds y en el Parlamento Europeo.<\/p>\n\n\n\n Klaus Welle describe perfectamente esta recomposici\u00f3n, en su art\u00edculo<\/a>, mostrando que, en el seno del PPE, la verdadera l\u00ednea divisoria se encuentra, hoy, entre los europeos y los nacionalistas. \u00abLa estabilidad del sistema pol\u00edtico de la Uni\u00f3n Europea depende de la automoderaci\u00f3n de los movimientos pol\u00edticos m\u00e1s radicales hacia el centro\u00bb, seg\u00fan \u00e9l, llamando a democristianos y a conservadores a unirse para formar un nuevo conservadurismo que se posicione sobre las \u00ab7D\u00bb, de deuda, defensa, descarbonizaci\u00f3n, demograf\u00eda, democracia, digitalizaci\u00f3n y derisking<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Evidentemente, estoy de acuerdo con \u00e9l en estos puntos, aunque me llama bastante la atenci\u00f3n que, al igual que el Sr. Orsina, les d\u00e9 preeminencia a los conservadores, como si la derecha fuera intr\u00ednsecamente conservadora, como si estuviera destinada a encarnar, para siempre, el \u00abpartido del orden establecido\u00bb que Fran\u00e7ois Goguel contrapuso al \u00abpartido del movimiento\u00bb en su obra fundamental sobre la III Rep\u00fablica <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La idea de la pureza doctrinal de la derecha siempre me ha parecido incierta, fantasiosa y, para decirlo sin rodeos, peligrosa. Y reducir la derecha al conservadurismo me parece igual de peligroso y perjudicial para nuestras democracias europeas. Es evidente que las piezas de doctrina de la derecha est\u00e1n en proceso de reordenaci\u00f3n, pero yo, personalmente, abogar\u00eda por otros caminos, fuera del repliegue conservador, porque la derecha europea se enfrenta a una parad\u00f3jica situaci\u00f3n de gobierno.<\/p>\n\n\n\n Las piezas de doctrina de la derecha est\u00e1n en proceso de reordenaci\u00f3n, pero yo, personalmente, abogar\u00eda por otros caminos, fuera del repliegue conservador, porque la derecha europea se enfrenta a una parad\u00f3jica situaci\u00f3n de gobierno.<\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En 2001, 13 de los 15 pa\u00edses de la Uni\u00f3n estaban dirigidos por gobiernos de izquierda. Hoy, s\u00f3lo 5 de los 27 Estados miembros de la Uni\u00f3n tienen gobiernos de izquierda. As\u00ed pues, la izquierda europea ha tenido que gestionar la integraci\u00f3n de Europa a la globalizaci\u00f3n liberal y los inicios de la lucha contra el terrorismo mundial, mientras que la derecha europea tiene que enfrentarse a la transici\u00f3n ecol\u00f3gica y a la competencia del capitalismo pol\u00edtico chino y americano: \u00a1es la iron\u00eda de la historia o el genio de los pueblos!<\/p>\n\n\n\n\n\n En los a\u00f1os 90, la izquierda realiz\u00f3 el aggiornamento<\/em> ideol\u00f3gico necesario para gobernar en este contexto: New Labour<\/em>, Schr\u00f6der, la socialdemocracia. En cambio, no veo ning\u00fan aggiornamento<\/em> comparable en la derecha con respecto a los retos que tenemos que afrontar hoy. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la \u00absegunda derecha\u00bb que se pronunciar\u00eda en\u00e9rgicamente sobre el clima y sobre el poder de las democracias liberales? Nada ser\u00eda peor para los europeos que sufrir una hegemon\u00eda de la derecha por defecto, una hegemon\u00eda oportunista en una sociedad envejecida y asustada por los peligros del mundo.<\/p>\n\n\n\n Si la derecha europea quiere estar a la altura de su historia y de sus responsabilidades, la verdadera cuesti\u00f3n de doctrina, en mi opini\u00f3n, es encontrar los pilares ideol\u00f3gicos de una nueva alianza entre liberales y conservadores: el equilibrio que supieron encontrar el PPE, la CDU alemana y la UMP francesa, pero sobre nuevas bases. Si la derecha no logra crear una fuerza de atracci\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica dentro de la familia republicana, temo que la fuerza centr\u00edfuga de la derecha populista se trague a los conservadores. Por eso, siempre he abogado, en Francia, por un acuerdo de gobierno entre la mayor\u00eda presidencial y la derecha republicana.<\/p>\n\n\n\n \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la \u00absegunda derecha\u00bb que se pronunciar\u00eda en\u00e9rgicamente sobre el clima y sobre el poder de las democracias liberales? Nada ser\u00eda peor para los europeos que sufrir una hegemon\u00eda de la derecha por defecto<\/p>\u00c9DOUARD PHILIPPE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En mi opini\u00f3n, esta doctrina de la derecha republicana deber\u00eda sostenerse en dos piernas, vitales para la Uni\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n
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