{"id":1869,"date":"2021-06-29T17:37:12","date_gmt":"2021-06-29T16:37:12","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=1869"},"modified":"2022-05-31T16:03:53","modified_gmt":"2022-05-31T15:03:53","slug":"la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/","title":{"rendered":"La Europa del siglo XXI, entre centros y periferias"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tener en cuenta las cr\u00edticas de los populistas italianos<\/h2>\n\n\n\n<p>La larga y feliz historia de la integraci\u00f3n europea se ha caracterizado durante d\u00e9cadas por la capacidad de garantizar a todos los ciudadanos un bienestar creciente y, por tanto, por el consenso generalizado que el proyecto com\u00fan obten\u00eda a cambio. Un bienestar creciente para todos, ligado al indiscutible efecto positivo de la integraci\u00f3n en el desarrollo econ\u00f3mico, gracias a la libre circulaci\u00f3n de bienes, primero, de servicios, personas y capitales, luego, y, en menor medida, pero no por ello irrelevante, a las consecuencias de las pol\u00edticas comunitarias. Esa prosperidad estuvo tambi\u00e9n ligada a una fuerte atenci\u00f3n pol\u00edtica a la reducci\u00f3n de las desigualdades entre pa\u00edses, regiones, lugares y personas, como fundamento de la construcci\u00f3n europea. Entre los acontecimientos simb\u00f3licos de esa larga historia figuran las decisiones adoptadas a finales de los a\u00f1os ochenta: por un lado, las grandes liberalizaciones promovidas por el Acta \u00danica para estimular el crecimiento; por otro, las pol\u00edticas comunitarias de cohesi\u00f3n, destinadas a evitar la polarizaci\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas en determinadas partes de la Uni\u00f3n y a garantizar por ende que los beneficios de un mayor crecimiento alcanzaran a todos los ciudadanos europeos y no solo a unos pocos. Este \u00faltimo es un principio consagrado en los Tratados.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, desde la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, y cada vez m\u00e1s a lo largo del siglo XXI, el panorama ha cambiado gradualmente. El fundamento de esta din\u00e1mica no es una \u00fanica cuesti\u00f3n, sino la acci\u00f3n interconectada de muchos factores en la escena internacional&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-1-1869' title='Un an\u00e1lisis m\u00e1s amplio de estos fen\u00f3menos y de las consecuencias en la localizaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica en Europa puede encontrarse en G. Viesti, &lt;em&gt;Centri e periferie. Europa, Italia, Mezzogiorno dal XX al XXI secolo&lt;\/em&gt;, Laterza, Roma-Bari, 2021.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>: pol\u00edticos, como la creciente desatenci\u00f3n en muchos pa\u00edses europeos a la cuesti\u00f3n de la desigualdad; demogr\u00e1ficos, con el fin del aumento de la poblaci\u00f3n del continente, su envejecimiento y, por tanto, con el papel creciente de las migraciones, tanto dentro como fuera de la Uni\u00f3n, en la determinaci\u00f3n de los futuros regionales; econ\u00f3micos, con el crecimiento de las manufacturas en las econom\u00edas emergentes y su impacto en el comercio internacional; tecnol\u00f3gicos, con la difusi\u00f3n de innovaciones de matriz digital y los consiguientes cambios en la producci\u00f3n de muchos bienes y servicios y en la correspondiente demanda de mano de obra, mucho m\u00e1s polarizada en profesionales de alta y baja cualificaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se debe notar, como combinaci\u00f3n de los \u00faltimos fen\u00f3menos, la creciente reorganizaci\u00f3n a escala internacional de muchas cadenas de producci\u00f3n, empezando por la industria del autom\u00f3vil. Esa reorganizaci\u00f3n se ha traducido en nuevas localizaciones de las diferentes etapas de procesamiento, gracias al aumento de la capacidad de producci\u00f3n en pa\u00edses con niveles salariales m\u00e1s bajos y a la reducci\u00f3n de los costes de coordinaci\u00f3n (y transporte).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para el tema que nos concierne, una cuesti\u00f3n es crucial: esos desarrollos econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos han tenido un impacto muy asim\u00e9trico en las regiones europeas. Han hecho mucho m\u00e1s dif\u00edcil el fortalecimiento de la econom\u00eda en las regiones m\u00e1s d\u00e9biles y de \u00ab desarrollo tard\u00edo \u00bb. Han afectado en mayor medida a algunas de las zonas industrializadas hist\u00f3ricamente, especializadas en sectores y fases de producci\u00f3n m\u00e1s expuestos a la competencia internacional. Al acelerar la terciarizaci\u00f3n de la econom\u00eda europea, han favorecido a muchas de sus zonas urbanas.<\/p>\n\n\n\n<p>A todo esto hay que a\u00f1adir dos grandes acontecimientos comunitarios. El primero es la gran ampliaci\u00f3n hacia el este, que ha resultado ser mucho m\u00e1s importante de lo que nadie hubiera podido imaginar a principios de siglo. Con la ampliaci\u00f3n, se han incorporado a la Uni\u00f3n nuevos Estados miembros profundamente diferentes de los hist\u00f3ricos, tanto por sus condiciones econ\u00f3micas como por las formas de regulaci\u00f3n pol\u00edtica de sus econom\u00edas y sociedades. A diferencia de todas las ampliaciones anteriores, y en particular de las mediterr\u00e1neas de los a\u00f1os ochenta, esas diferencias han resultado tenaces y permanentes. La nueva Europa de los 28 (y luego de los 27) ha visto c\u00f3mo su baricentro geopol\u00edtico y geoecon\u00f3mico se ha desplazado significativamente hacia el noreste. Al mismo tiempo, la respuesta de la Uni\u00f3n a la gran crisis de 2008 se centr\u00f3 progresivamente en la obligaci\u00f3n de aplicar pol\u00edticas de austeridad a los Estados miembros con mayores problemas de finanzas p\u00fablicas: pol\u00edticas que prestaban poca atenci\u00f3n al crecimiento y a la inclusi\u00f3n social. En la \u00faltima d\u00e9cada, las econom\u00edas del sur de Europa se caracterizaron por la ca\u00edda de la inversi\u00f3n p\u00fablica y privada, as\u00ed como por un desentendimiento con las pol\u00edticas de inclusi\u00f3n social. Esto se dio precisamente en los a\u00f1os en que m\u00e1s se necesitaban intervenciones p\u00fablicas cuidadosas e incisivas para acompa\u00f1ar su transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El efecto combinado de estos profundos cambios ha producido una Europa marcada, m\u00e1s que en el pasado, por formas de polarizaci\u00f3n geoecon\u00f3mica, por las crecientes disparidades entre sus territorios y, por tanto, por la incapacidad de garantizar, como en el pasado, que el crecimiento global de la Uni\u00f3n vaya acompa\u00f1ado de una mejora en todas sus regiones<\/p><cite>GIANFRANCO VIESTI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El efecto combinado de estos profundos cambios ha producido una Europa marcada, m\u00e1s que en el pasado, por formas de polarizaci\u00f3n geoecon\u00f3mica, por las crecientes disparidades entre sus territorios y, por tanto, por la incapacidad de garantizar, como en el pasado, que el crecimiento global de la Uni\u00f3n vaya acompa\u00f1ado de una mejora en todas sus regiones y, por ende, en las condiciones de vida de todos sus ciudadanos. Las disparidades territoriales siempre han existido y existir\u00e1n, pero en el nuevo siglo se han agravado en muchos \u00e1mbitos. La percepci\u00f3n por parte de muchos ciudadanos europeos de una creciente desigualdad de oportunidades y un desentendimiento desde la pol\u00edtica p\u00fablica ha producido efectos significativos a nivel territorial, pero tambi\u00e9n en la din\u00e1mica pol\u00edtico-electoral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado, la geograf\u00eda econ\u00f3mica de la Uni\u00f3n pod\u00eda aproximarse por la diferencia entre un \u00e1rea central, tambi\u00e9n en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos, que inclu\u00eda las regiones y ciudades m\u00e1s poderosas del continente (el antiguo \u00ab pl\u00e1tano azul \u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-2-1869' title='&lt;em&gt;cf&lt;\/em&gt;. R. Brunet, Les Villes europ\u00e9ennes. Rapport pour la Datar, Reclus, Montpellier, 1989'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> revisado y actualizado) y zonas m\u00e1s perif\u00e9ricas, principalmente meridionales; su evoluci\u00f3n se describ\u00eda por la din\u00e1mica de convergencia entre el sur y el norte. En el nuevo siglo, esta geograf\u00eda se ha articulado a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Una primera l\u00ednea de fractura es la que vino a dividir el este del sur, a principios del nuevo milenio, y mucho m\u00e1s intensamente a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada. Cabe se\u00f1alar que designar a los nuevos Estados miembros como el \u00ab este \u00bb tiene un sentido m\u00e1s hist\u00f3rico (los excomunistas) que geogr\u00e1fico, dado que varios de ellos est\u00e1n firmemente situados en el centro del continente. Despu\u00e9s de un largo y dif\u00edcil proceso de adaptaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica, institucional y social tras la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, paralelamente a su inserci\u00f3n a la UE, los nuevos Estados miembros han experimentado grandes transformaciones y procesos de crecimiento acelerado&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-3-1869' title='&lt;em&gt;cf&lt;\/em&gt;. D. Bohle y B. Greskovits, &lt;em&gt;Capitalist Diversity on Europe\u2019s Periphery&lt;\/em&gt;, Cornell U.P., Ithaca y New York, 2012 y P. Ther, Europe since 1989. A History. Princeton U.P., Princeton, 2016.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>, precisamente en los a\u00f1os en que los mediterr\u00e1neos vivieron su periodo m\u00e1s dif\u00edcil. Ambos fen\u00f3menos est\u00e1n parcialmente relacionados. En el centro de Europa se cre\u00f3 un \u00ab coraz\u00f3n manufacturero \u00bb debido a la repentina integraci\u00f3n de la econom\u00eda alemana (y austriaca) con las de, particularmente, los cuatro pa\u00edses de Visegrado. Mientras la actividad manufacturera disminu\u00eda en el resto de Europa, crec\u00eda con fuerza en el Este. Algunas regiones que hab\u00edan sido protagonistas de la industria europea a principios del siglo XX (desde la antiguamente alemana Silesia polaca hasta Bohemia y Moravia, pero tambi\u00e9n el Banato rumano) volvieron a desempe\u00f1ar un papel destacado. Otras zonas, especialmente Hungr\u00eda y Eslovaquia, han experimentado una transformaci\u00f3n estructural de sus econom\u00edas. Dentro de este \u00ab coraz\u00f3n \u00bb se han reestructurado las cadenas de producci\u00f3n industrial alemanas, pero tambi\u00e9n han llegado nuevas inversiones no europeas, especialmente de Asia&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-4-1869' title='&lt;em&gt;cf&lt;\/em&gt;. R. Stollinger &lt;em&gt;et al&lt;\/em&gt;., Global and Regional Value Chains: How Important, How Different, WIIW Research Report 427, Vienna, 2018.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Las nuevas ventajas de la localizaci\u00f3n en el este (costes laborales muy bajos, buen nivel de formaci\u00f3n de la mano de obra, escasa conflictividad sindical, pero tambi\u00e9n una ubicaci\u00f3n muy cercana a Alemania) han desplazado a las del sur y especialmente a las de Espa\u00f1a y Portugal, que a principios de siglo eran las zonas m\u00e1s prometedoras para atraer capital productivo internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al mismo tiempo, la geograf\u00eda de los centros europeos se ha vuelto menos compacta. La persistente fuerza manufacturera de Alemania se ha visto acompa\u00f1ada por el acelerado declive de otras regiones de antigua industrializaci\u00f3n, golpeadas por la competencia internacional e incapaces de cambiar de especializaci\u00f3n. Esas regiones han quedado atrapadas en la \u00ab trampa de la renta media \u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-5-1869' title='Sobre el tema de la trampa de renta media, ver lo m\u00e1s reciente: S. Iammarino, A. Rodr\u00edguez-Pose, M. Storper, A. Diemer, Falling into the middle-income trap? A study on the risks for EU regions to be caught in a middle-income trap, Informe final para la DG Regio, 2020.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, m\u00e1s caras que los nuevos lugares de producci\u00f3n, pero menos innovadoras que las regiones m\u00e1s competitivas de Europa. Esto ha sucedido en varias regiones, de manera similar a lo sucedido en el \u00ab Cintur\u00f3n del \u00d3xido \u00bb del Medio Oeste estadounidense, acentuando din\u00e1micas ya en marcha desde finales del siglo anterior: por ejemplo, en la amplia zona fronteriza entre el noreste de Francia y el sur de B\u00e9lgica, que hab\u00eda protagonizado la primera industrializaci\u00f3n de la Europa continental desde el siglo XIX; en el norte de Inglaterra, acelerando un declive ya evidente; en partes del centro-norte de Italia, especialmente en el antiguo noroeste del Piamonte y en la franja central del Adri\u00e1tico; en algunas regiones industriales del norte de Portugal y del noroeste de Espa\u00f1a; incluso en algunas zonas alemanas, en el norte y el oeste, como en el Sarre. El entramado de la industria europea se ha recompuesto en el coraz\u00f3n de la manufactura, pero se ha deshilachado en otros lugares.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La geograf\u00eda de los centros europeos se ha vuelto menos compacta. La persistente fuerza manufacturera de Alemania se ha visto acompa\u00f1ada por el acelerado declive de otras regiones de antigua industrializaci\u00f3n, golpeadas por la competencia internacional e incapaces de cambiar de especializaci\u00f3n.<\/p><cite>GIANFRANCO VIESTI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En el centro de Europa lo que est\u00e1 marcando cada vez m\u00e1s la diferencia es el fortalecimiento de muchas zonas urbanas, aunque no de todas ellas. Estas zonas han conservado m\u00e1s manufacturas de alta tecnolog\u00eda, pero han sido sobre todo capaces de hacer crecer un nuevo tejido de empresas de servicios, sobre todo de matriz digital, con la capacidad para atender territorios mucho m\u00e1s amplios que los de su entorno: zonas urbanas densas, formadas por ciudades bien conectadas gracias a las infraestructuras y los servicios de transporte, con fen\u00f3menos positivos de especializaci\u00f3n e integraci\u00f3n entre empresas, universidades y centros de investigaci\u00f3n, con una poblaci\u00f3n m\u00e1s joven y educada que el resto del continente. As\u00ed se explica la fuerza que sigue teniendo el sector terciario en el gran Londres, si el Brexit lo sigue permitiendo, y en el gran Par\u00eds, pero tambi\u00e9n en la ciudad multinacional de Copenhague-Malm\u00f6, en la Randstadt holandesa, en amplias zonas de Alemania, incluso en el este, como el eje Berl\u00edn-Dresde, o en la regi\u00f3n francesa de R\u00f3dano-Alpes. Lo mismo ocurre con el Gran Dubl\u00edn, capital de un pa\u00eds con una renta per c\u00e1pita que ahora est\u00e1 muy por encima de la media continental, gracias al desarrollo del empleo terciario debido a la implantaci\u00f3n de empresas estadounidenses que utilizan la peque\u00f1a isla como cabeza de puente para Europa (evidentemente con sus pol\u00edticas fiscales extremadamente favorables como tel\u00f3n de fondo). Y lo mismo ocurre con la integraci\u00f3n europea de los peque\u00f1os pa\u00edses b\u00e1lticos, todo ello debido al desarrollo de los sectores de servicios urbanos, tambi\u00e9n relacionados con los de Suecia y Finlandia. Esto tambi\u00e9n ocurre en el sur, como en el caso de la emergencia de la econom\u00eda madrile\u00f1a dentro de Espa\u00f1a y la vitalidad del eje Mil\u00e1n-Bolonia en el norte de Italia, que se comporta mejor que el resto del pa\u00eds gracias a una integraci\u00f3n positiva entre industria y servicios, entre producci\u00f3n f\u00edsica e inmaterial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas nuevas geograf\u00edas europeas se ven reforzadas por la din\u00e1mica demogr\u00e1fica y, en particular, por los flujos migratorios. Con una tasa de fecundidad que es inferior a 2 en todos los pa\u00edses europeos, es decir, el valor de reproducci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, el movimiento de personas es el que marca la diferencia, especialmente el movimiento de j\u00f3venes entre pa\u00edses y dentro de los pa\u00edses europeos, en busca de nuevas oportunidades de empleo en los servicios, tanto cualificados como no cualificados, en sus zonas urbanas centrales, empezando por las escandinavas y las holandesas. Estos movimientos hacen que su poblaci\u00f3n no solo sea mayor, sino tambi\u00e9n m\u00e1s joven, y por tanto m\u00e1s capaz de reproducirse, y m\u00e1s cualificada, y por tanto m\u00e1s capaz de contribuir al crecimiento de los servicios avanzados. Determinan adem\u00e1s efectos contrarios, de debilitamiento, en las zonas de origen. Por otro lado, hay grandes movimientos de poblaci\u00f3n procedentes de fuera de Europa: presagios no solo de problemas de adaptaci\u00f3n e integraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n capaces de reforzar considerablemente las ciudades y regiones de destino. As\u00ed, la poblaci\u00f3n nacida en el extranjero representa un tercio del total en Suiza, una quinta parte en Suecia y una sexta parte en Alemania, el pa\u00eds que m\u00e1s ha conseguido contrarrestar la ca\u00edda de la poblaci\u00f3n nativa con fuertes entradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto est\u00e1 consolidando o generando nuevas desigualdades, incluso dentro de los pa\u00edses. Habi\u00e9ndose incrementado en todas partes con los primeros procesos de industrializaci\u00f3n, las diferencias regionales internas han tendido a disminuir en el siglo XX, gracias a los procesos de convergencia ligados a la difusi\u00f3n geogr\u00e1fica de las actividades industriales y terciarias. Esas diferencias difieren en modo e intensidad en los Estados miembros: m\u00e1s vinculadas a las disparidades entre grandes grupos de regiones en Alemania, Polonia, Italia y Espa\u00f1a; vinculadas a la preponderancia de las zonas urbanas y, en particular, de las capitales en Francia, Portugal, Grecia y todos los nuevos Estados miembros; resultado de ambas circunstancias en Inglaterra. En general, los procesos de convergencia regional dentro de los pa\u00edses se han ralentizado mucho y se han paralizado hasta que volvieron a incrementarse las divergencias. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Las disparidades que se han ido generando en los nuevos Estados miembros son muy claras, en beneficio de las regiones m\u00e1s occidentales y, especialmente, de sus ciudades capitales. Su indudable \u00e9xito econ\u00f3mico debe leerse a la luz de esta fuerte polarizaci\u00f3n, con una industria y unos servicios cada vez m\u00e1s concentrados y una poblaci\u00f3n de las regiones menos din\u00e1micas que se desplaza, tanto a escala nacional como internacional, en busca de nuevas oportunidades.<\/p><cite>GIANFRANCO VIESTI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Este es el caso paradigm\u00e1tico de Inglaterra, donde el nuevo siglo ha agudizado a\u00fan m\u00e1s las diferencias entre la pr\u00f3spera zona del sureste en torno a Londres y amplias zonas del desindustrializado y abatido norte (y Gales), incapaz de afrontar el declive de su empleo industrial de cuello azul con nuevos empleos de cuello blanco en el sector terciario. Es tambi\u00e9n el caso de Italia, donde las distancias entre el norte y el sur siguen siendo muy amplia, y tienden a aumentar, tambi\u00e9n, por los fen\u00f3menos demogr\u00e1ficos, con la inmigraci\u00f3n interna e internacional que se concentra en las zonas ya m\u00e1s pr\u00f3speras que refuerza. Tambi\u00e9n es el caso de Francia, donde el declive de la antigua producci\u00f3n industrial del noreste se suma al reforzamiento del papel de Par\u00eds en la econom\u00eda del pa\u00eds y donde se profundiza la distancia entre las numerosas zonas urbanas pr\u00f3speras y la Francia profunda y rural. Es finalmente el caso de B\u00e9lgica, donde existe una clara distancia entre Flandes, incluida en los grandes flujos comerciales intercontinentales gracias a Amberes, con una importante presencia industrial de car\u00e1cter multinacional, la cosmopolita y terciaria Bruselas y una decadente Valonia. Incluso en Alemania, donde las distancias entre el oeste y el este han seguido reduci\u00e9ndose, pero ciertamente no han desaparecido, parecen abrirse nuevas fracturas dentro de los L\u00e4nder del este, entre algunas ciudades vibrantes, empezando por Berl\u00edn, y los territorios rurales del extremo norte. As\u00ed es como en todos los pa\u00edses europeos m\u00e1s avanzados se observan importantes disparidades, incluso dentro de las zonas urbanas m\u00e1s grandes, relacionadas con la polarizaci\u00f3n en curso del mercado laboral, inducida tanto por las nuevas tecnolog\u00edas como, sobre todo, por las opciones pol\u00edticas para su regulaci\u00f3n y el debilitamiento de los representantes de los trabajadores. Muchas de las grandes ciudades europeas son al mismo tiempo lugares de innovaci\u00f3n, donde se concentra la mano de obra m\u00e1s joven y cualificada, y lugares de profundas disparidades sociales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las disparidades que se han ido generando en los nuevos Estados miembros son muy claras, en beneficio de las regiones m\u00e1s occidentales y, especialmente, de sus ciudades capitales. Su indudable \u00e9xito econ\u00f3mico debe leerse a la luz de esta fuerte polarizaci\u00f3n, con una industria y unos servicios cada vez m\u00e1s concentrados y una poblaci\u00f3n de las regiones menos din\u00e1micas que se desplaza, tanto a escala nacional como internacional, en busca de nuevas oportunidades. La renta crece en todas partes, pero en algunas zonas de los pa\u00edses b\u00e1lticos, Ruman\u00eda y Bulgaria, el descenso de la poblaci\u00f3n es pronunciada, como efecto combinado de una tasa de natalidad muy baja y una emigraci\u00f3n muy fuerte: a tal punto que, en algunos casos, se ha incluso perdido una d\u00e9cima parte de la poblaci\u00f3n total a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada. Tendencias similares, fruto de la grav\u00edsima crisis de los \u00faltimos a\u00f1os, se observan tambi\u00e9n en algunas regiones de Grecia continental.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas din\u00e1micas son evidentes no solo para los analistas sino tambi\u00e9n para los europeos que viven en aquellos lugares que concentran las mayores dificultades: mientras que en las regiones menos desarrolladas las posibilidades de alcanzar los procesos de crecimiento continental son menores, aquellas ya desarrolladas pero en declive atraviesan una etapa, en parte nueva, de reducci\u00f3n de oportunidades. Ambos casos experimentan una \u00ab ausencia de futuro \u00bb y se caracterizan por la incapacidad de las autoridades locales, nacionales y europeas para cambiar su situaci\u00f3n. Sus ciudadanos se quejan de la falta de atenci\u00f3n, en comparaci\u00f3n a la que recibir\u00edan los de las regiones m\u00e1s din\u00e1micas&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-6-1869' title='&lt;em&gt;cf&lt;\/em&gt;. A. Rodriguez-Pose, The revenge of the places that don\u2019t matter (and what to do about it), &lt;em&gt;Cambridge Journal of Regions, Economy and Society&lt;\/em&gt;, 11, 1, 2017.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>, y expresan ese malestar, esa desilusi\u00f3n, emigrando, pero tambi\u00e9n votando. Es muy dif\u00edcil formular interpretaciones v\u00e1lidas para todo el continente, ya que las condiciones nacionales son muy diferentes. As\u00ed y todo, muchos an\u00e1lisis muestran que en los \u00faltimos cinco a\u00f1os ha crecido la importancia del lugar de residencia como determinante del comportamiento electoral&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-7-1869' title='&lt;em&gt;cf&lt;\/em&gt;. L. Dijkstra, H. Poelman, A. Rodriguez-Pose, The geography of EU Discontent, European Commission Regional and Urban Policy WP 12, 2018.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>: desde las clamorosas disparidades territoriales en el voto a favor del Brexit de 2016, con el norte de Inglaterra unido para \u00ab castigar \u00bb a esa Europa que consideran corresponsable de su destino, hasta el avance de la derecha francesa en el noreste (y la protesta en muchos sentidos \u00ab antiurbana \u00bb de los <em>Gilets jaunes<\/em>) y de la derecha italiana en las zonas m\u00e1s alejadas de las urbes, pasando por el relevante apoyo a la derecha alemana de los ciudadanos de los L\u00e4nder del este \u2013y tambi\u00e9n, curiosamente, de los que viven en las ciudades m\u00e1s din\u00e1micas de Sajonia\u2013. En la gran diversidad de situaciones, parece fruct\u00edfera una interpretaci\u00f3n que ve a los ciudadanos de las regiones \u00ab que no cuentan \u00bb volcar su consenso hacia las fuerzas soberanistas e identitarias, que ser\u00edan aquellas con mayor capacidad para protegerlos contra los grandes cambios del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Mientras que en las regiones menos desarrolladas las posibilidades de alcanzar los procesos de crecimiento continental son menores, aquellas ya desarrolladas pero en declive atraviesan una etapa, en parte nueva, de reducci\u00f3n de oportunidades. Ambos casos experimentan una \u00ab ausencia de futuro \u00bb y se caracterizan por la incapacidad de las autoridades locales, nacionales y europeas para cambiar su situaci\u00f3n.<\/p><cite>GIanfranco viesti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n territorial ha llegado para quedarse en Europa. Esas disparidades crecientes y multiformes hacen que, a diferencia del pasado, el crecimiento del bienestar europeo no se corresponda con el crecimiento del bienestar de todos los europeos o, al menos, de su gran mayor\u00eda. En otras palabras, el proyecto com\u00fan no parece poder representar el proyecto de todos los europeos. Los acontecimientos del siglo XXI demuestran claramente que la din\u00e1mica espont\u00e1nea de los mercados no es capaz de reducir dichas disparidades y que, por el contrario, puede exacerbarlas. Corresponde a la pol\u00edtica de los Estados miembros, y al concierto comunitario, crear pol\u00edticas p\u00fablicas capaces de contrarrestarlas eficazmente y relanzar as\u00ed el proyecto de construcci\u00f3n europea.<\/p>\n\n\n\n<p>No existe ning\u00fan instrumento de pol\u00edtica econ\u00f3mica capaz de invertir esas tendencias. Como ya se ha se\u00f1alado, las causas son m\u00faltiples y variadas: las acciones capaces de contrarrestar los efectos solo pueden ser diversas. Cabe recordar que, entre ellas, algunas pueden tener una finalidad territorial directa, pero no debemos cometer el error de creer que las disparidades territoriales pueden ser contrarrestadas por pol\u00edticas expl\u00edcitamente <em>regionales<\/em>. Otras pol\u00edticas, a\u00fan m\u00e1s importantes, pueden lograr indirectamente resultados en la reducci\u00f3n de las disparidades territoriales al intervenir, por ejemplo, en las disparidades interpersonales: las desigualdades entre personas y entre lugares est\u00e1n estrechamente interconectadas&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-8-1869' title='Un an\u00e1lisis cuantitativo que permite medir esas interconexiones en el caso de Estados Unidos se puede encontrar en R. A. Manduca, The Contribution of National Income Divergence to Regional Economic Divergence. &lt;em&gt;Social Forces&lt;\/em&gt;, 98, 2, 2019.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El panorama es, por tanto, complejo.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los instrumentos que se pueden utilizar recurren a una mayor responsabilidad por parte de los Estados miembros que de las autoridades comunitarias. Sin embargo, tambi\u00e9n se reconocen posibilidades en el \u00e1mbito de la Uni\u00f3n. De hecho, hacia el final de este art\u00edculo centraremos la atenci\u00f3n precisamente en ese \u00e1mbito, como se ha argumentado, las din\u00e1micas en curso suponen problemas no solo para las econom\u00edas y sociedades nacionales, sino tambi\u00e9n para la propia construcci\u00f3n europea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El primer instrumento es, por supuesto, el de las pol\u00edticas europeas de cohesi\u00f3n territorial, cuyas caracter\u00edsticas han sido confirmadas en las \u00ab Perspectivas Financieras \u00bb europeas para 2021-27. Los recursos no son muy considerables (aproximadamente el 0,3% del PIB de la UE-27), pero si se los canaliza correctamente pueden suponer una contribuci\u00f3n inicial. En comparaci\u00f3n con la experiencia de anteriores periodos de programaci\u00f3n, dos elementos parecen ser m\u00e1s importantes. En primer lugar, resulta conveniente prestarle particular atenci\u00f3n a la adicionalidad efectiva de esos recursos con respecto a los programas de intervenci\u00f3n e inversi\u00f3n ya planificados por los Estados miembros: en pa\u00edses con importantes disparidades internas (como es el caso paradigm\u00e1tico de Italia), dichos recursos se utilizan a menudo como sustituto de la financiaci\u00f3n nacional de las intervenciones ya planificadas, con una capacidad reducida as\u00ed de promover un desarrollo adicional. En segundo lugar, las autoridades comunitarias deber\u00edan prestarle mayor atenci\u00f3n y desempe\u00f1ar un papel reforzado en la definici\u00f3n y verificaci\u00f3n de la elecci\u00f3n de las intervenciones y sus efectos. El papel de la Comisi\u00f3n se ha concentrado hist\u00f3ricamente en la verificaci\u00f3n de los aspectos formales de la construcci\u00f3n de los Acuerdos de asociaci\u00f3n que regulan la utilizaci\u00f3n de los recursos, m\u00e1s que en la determinaci\u00f3n, de acuerdo con las autoridades de los Estados miembros y de las regiones, y en funci\u00f3n de las intervenciones ya realizadas, de las prioridades y de los m\u00e9todos de intervenci\u00f3n. Desde el inicio, el papel de control tiende a ejercerse mucho m\u00e1s sobre la conformidad formal de los gastos realizados con la normativa que sobre la verificaci\u00f3n real de la ejecuci\u00f3n de las inversiones y de su puesta en marcha.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La mayor\u00eda de los instrumentos que se pueden utilizar recurren a una mayor responsabilidad por parte de los Estados miembros que de las autoridades comunitarias. Sin embargo, tambi\u00e9n se reconocen posibilidades en el \u00e1mbito de la Uni\u00f3n.<\/p><cite>GIANFRANCO VIESTI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde el refuerzo de las pol\u00edticas comunitarias de cohesi\u00f3n a finales de los a\u00f1os ochenta, se ha creado una tensi\u00f3n entre las intervenciones, destinadas principalmente a determinar condiciones m\u00e1s favorables (menos desventajosas) en las zonas menos din\u00e1micas de la Uni\u00f3n, y las normas de competencia, destinadas precisamente a eliminar o impedir las condiciones que desequilibran la competencia entre las empresas. Esa tensi\u00f3n siempre se ha resuelto principalmente a trav\u00e9s de la definici\u00f3n de los mapas de concesi\u00f3n de ayudas regionales, que regulan eventuales exenciones sobre una base territorial de las prohibiciones generales. Al mismo tiempo, la normativa comunitaria siempre ha privilegiado la protecci\u00f3n de la competencia sobre las pol\u00edticas, incluso selectivas, destinadas a reforzar y <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/05\/25\/que-plan-de-recuperacion-para-espana-una-conversacion-con-el-ministro-de-consumo-espanol-alberto-garzon\/\">transformar las estructuras productivas de los Estados miembros<\/a> y de las regiones, es decir, las \u00ab pol\u00edticas industriales \u00bb. A menudo se han opuesto, aun dentro de las fronteras nacionales, a las intervenciones destinadas a reequilibrar los territorios. La amplia instrumentaci\u00f3n disponible hasta los a\u00f1os noventa, a partir de la utilizaci\u00f3n de la demanda p\u00fablica como instrumento para fomentar el desarrollo de las empresas, incluso sobre una base territorial, ha perecido as\u00ed r\u00e1pidamente. Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os, a partir de la crisis financiera de 2008-09, y luego con la crisis pand\u00e9mica de 2020-21, se ha ido produciendo un profundo replanteamiento, tambi\u00e9n a la luz de los resultados m\u00e1s modestos en cuanto a la capacidad innovadora de la Uni\u00f3n, en comparaci\u00f3n con Estados Unidos y China (especialmente en las tecnolog\u00edas de base digital), y de los intensos procesos de desindustrializaci\u00f3n de determinadas zonas sectoriales y geogr\u00e1ficas. Ha habido importantes excepciones a las normas sobre ayudas estatales (como en el caso de la industria del autom\u00f3vil tras la crisis financiera) y toda esa normativa ha sido sustituida al principio de la actual crisis por un Marco Temporal para permitir a los Estados miembros intervenir con mayor facilidad y rapidez al momento de apoyar a las empresas. Se cre\u00f3 as\u00ed una ventana de oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de los \u00faltimos treinta a\u00f1os ha demostrado que la fe absoluta e ideol\u00f3gica en la capacidad del mercado y la competencia para asignar los recursos econ\u00f3micos en pos del desarrollo y la innovaci\u00f3n de los sistemas productivos no ha generado los resultados esperados: m\u00e1s a\u00fan si se compara con las experiencias de sistemas, como el chino, y a\u00fan m\u00e1s el estadounidense, en los que los poderes p\u00fablicos desempe\u00f1an un papel mucho m\u00e1s importante en la promoci\u00f3n y orientaci\u00f3n del capital privado hacia las <em>misiones<\/em> de desarrollo. Las primeras experiencias, como las de los Proyectos Importantes de Inter\u00e9s Com\u00fan Europeo (PIICE), parecen mostrar enfoques diferentes. Sin embargo, por lo que se ha argumentado aqu\u00ed, una renovada vitalidad de las pol\u00edticas industriales y de innovaci\u00f3n en Europa no deber\u00eda ignorar la dimensi\u00f3n territorial: como en las lejanas experiencias italiana e inglesa, incorporar dicha dimensi\u00f3n a las pol\u00edticas industriales puede aspirar, simult\u00e1neamente, a un fortalecimiento global de la Uni\u00f3n y a una reducci\u00f3n de sus fracturas internas.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n de la transici\u00f3n ecol\u00f3gica, energ\u00e9tica y medioambiental de la Uni\u00f3n podr\u00eda ser especialmente relevante en ese sentido. En muchos \u00e1mbitos de la econom\u00eda, la inversi\u00f3n, ya sea en t\u00e9rminos de producci\u00f3n o investigaci\u00f3n, la concentraci\u00f3n tiende a darse en las zonas donde ya se encuentra una gran parte de las empresas existentes y donde el conocimiento est\u00e1 m\u00e1s consolidado, precisamente porque su productividad resulta as\u00ed m\u00e1s elevada. Esto es cierto en el caso de la inversi\u00f3n privada, pero esas condiciones suelen tener tambi\u00e9n un profundo efecto en la localizaci\u00f3n de la inversi\u00f3n p\u00fablica (que tiende as\u00ed a <em>seguir<\/em> a la econom\u00eda de mercado, en lugar de crear las condiciones para su desarrollo all\u00ed donde es m\u00e1s d\u00e9bil). Precisamente, esto puede ser menos cierto en las actividades relativas a la transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Las condiciones para el desarrollo de la producci\u00f3n de energ\u00edas renovables y, por tanto, para la localizaci\u00f3n de las actividades de investigaci\u00f3n relacionadas con ellas, son m\u00e1s favorables en muchas zonas perif\u00e9ricas, especialmente en el Mediterr\u00e1neo. El fortalecimiento de la econom\u00eda circular, la construcci\u00f3n de comunidades energ\u00e9ticas locales, la renovaci\u00f3n del parque de edificios p\u00fablicos pueden ser especialmente intensos en las zonas perif\u00e9ricas e interiores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En muchos \u00e1mbitos de la econom\u00eda, la inversi\u00f3n, ya sea en t\u00e9rminos de producci\u00f3n o investigaci\u00f3n, la concentraci\u00f3n tiende a darse en las zonas donde ya se encuentra una gran parte de las empresas existentes y donde el conocimiento est\u00e1 m\u00e1s consolidado. [&#8230;] Esto puede ser menos cierto en las actividades relativas a la transici\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/p><cite>GIANFRANCO VIESTI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La posibilidad de intervenir a escala comunitaria est\u00e1 condicionada por una importante ampliaci\u00f3n del presupuesto com\u00fan, gracias tambi\u00e9n a la identificaci\u00f3n de nuevos recursos propios&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-1869' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/29\/la-europa-del-siglo-xxi-entre-centros-y-periferias\/#easy-footnote-bottom-9-1869' title='Sobre estas cuestiones, hay muchas reflexiones importantes en F. Saraceno, &lt;em&gt;La riconquista. Perch\u00e9 abbiamo perso l\u2019Europa e come possiamo riprendercela&lt;\/em&gt;, Luiss U.P., Roma, 2020.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El uso de nuevas fuentes de financiaci\u00f3n, basadas por ejemplo en la fiscalidad de las transacciones financieras y digitales, podr\u00eda tener un impacto significativo en las disparidades, dado que tienden a estar concentradas, incluso geogr\u00e1ficamente. La propia adopci\u00f3n de normas fiscales transnacionales sobre la tributaci\u00f3n m\u00ednima de las empresas, que empieza a contrarrestar los fen\u00f3menos muy significativos de legislaci\u00f3n favorable a las empresas en algunos Estados miembros de renta alta, aunque no est\u00e9 vinculada al presupuesto comunitario, puede contrarrestar los fen\u00f3menos de polarizaci\u00f3n econ\u00f3mica territorial. La ampliaci\u00f3n presupuestaria puede ir acompa\u00f1ada, evidentemente, de una capacidad de endeudamiento com\u00fan, tal como sucede con la experiencia actual de Next Generation EU.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mayor capacidad financiera de la Uni\u00f3n podr\u00eda permitir una ampliaci\u00f3n de las intervenciones comunitarias en diferentes \u00e1mbitos, como por ejemplo en el relativo a los instrumentos europeos de seguro contra el desempleo, recientemente experimentados de forma provisional, con la iniciativa SURE. Y podr\u00eda, como ya se ha propuesto, a trav\u00e9s de una capacidad permanente de endeudamiento en el mercado garantizada precisamente por las aportaciones al presupuesto comunitario, perennizar un programa coordinado de inversiones p\u00fablicas como el financiado, de forma puntual, por el Mecanismo de Resiliencia y Recuperaci\u00f3n (MRR). En cuanto analizado en el presente art\u00edculo, es fundamental recordar que la distribuci\u00f3n de los recursos del MRR no est\u00e1 directamente correlacionada con la dimensi\u00f3n demogr\u00e1fica o econ\u00f3mica de los Estados miembros, sino que se construye sobre indicadores que tienen en cuenta las dificultades estructurales (el desempleo) y est\u00e1n ligados al impacto de la pandemia. Desempe\u00f1a por ende un papel considerable en la lucha contra las disparidades entre los pa\u00edses de la Uni\u00f3n. Queda menos claro hasta qu\u00e9 punto pueda combatir las disparidades internas dentro de los pa\u00edses: habr\u00e1 que comprobar detenidamente, al elaborar los planes y al aplicarlos, que los Estados miembros hayan realmente aceptado la indicaci\u00f3n general de la necesidad de contribuir a reducir sus propias disparidades internas; una indicaci\u00f3n formulada por la Comisi\u00f3n en el Reglamento del MRR, con una referencia directa en el pre\u00e1mbulo a los art\u00edculos 174 y 175 de los Tratados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/02\/22\/que-hacer-con-las-reglas-fiscales-de-la-union-europea\/\">el debate sobre el futuro de las reglas fiscales<\/a>, que se suspendieron cuando estall\u00f3 la pandemia, est\u00e1 en sus comienzos. Una reintroducci\u00f3n de las reglas anteriormente vigentes podr\u00eda tener un impacto significativo, tal como sucedi\u00f3 a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada, en el reequilibrio territorial de las pol\u00edticas p\u00fablicas nacionales de aquellos pa\u00edses con mayores dificultades en t\u00e9rminos de sus finanzas p\u00fablicas; por el contrario, la introducci\u00f3n de reglas que excluyan la inversi\u00f3n p\u00fablica del c\u00e1lculo del d\u00e9ficit podr\u00eda ser muy oportuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por tanto posible, aunque no lo est\u00e9 garantizado, un mayor papel de las pol\u00edticas comunitarias en la lucha contra la polarizaci\u00f3n territorial. Ciertamente, el debate sobre estas pol\u00edticas deber\u00eda tener en cuenta la evidencia de que la intensificaci\u00f3n de las l\u00edneas de fractura territorial que se ha producido en el nuevo siglo es un proceso preocupante; que contrasta con el objetivo fundamental de la construcci\u00f3n comunitaria de mejorar las condiciones de todos los europeos a lo largo del tiempo; y que, al orientar el consenso pol\u00edtico hacia fuerzas pol\u00edticas soberanistas y proteccionistas en esos territorios con mayores dificultades, pone en peligro el progreso de la propia Uni\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para desarrollar una verdadera pol\u00edtica de cohesi\u00f3n territorial, Europa debe aprovechar los planes de recuperaci\u00f3n. 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