{"id":1793,"date":"2021-06-14T06:00:02","date_gmt":"2021-06-14T05:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=1793"},"modified":"2022-05-31T15:50:54","modified_gmt":"2022-05-31T14:50:54","slug":"abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/","title":{"rendered":"Abrir brecha: la pol\u00edtica del mundo post-carbono"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Green Deal <em>versus <\/em>ecolog\u00eda: la era del ecologismo productivista<\/h2>\n\n\n\n<p>En la cumbre sobre el clima celebrada los d\u00edas 22 y 23 de abril, que pretend\u00eda marcar el regreso de Estados Unidos a la diplomacia post-carbono, los distintos l\u00edderes que subieron al podio pudieron poner a prueba sus discursos. Joe Biden describi\u00f3 el desaf\u00edo clim\u00e1tico como una oportunidad para devolver a Estados Unidos a una posici\u00f3n competitiva basada en la \u201cenerg\u00eda limpia\u201d (entendi\u00e9ndose como sin\u00f3nimo de bajas emisiones de carbono). Su enviado, John Kerry, a\u00f1adi\u00f3: \u201cA nadie se le pide un sacrificio: esto es una oportunidad\u201d. D\u00e9cadas de descalificar el ecologismo como una carga para el trabajador y los empresarios han dado finalmente sus frutos: para allanar el camino hacia un futuro por debajo de los 2\u00b0C de calentamiento global, lo que triunfa es la ret\u00f3rica de la viabilidad t\u00e9cnica y la conveniencia econ\u00f3mica. Jennifer Granholm, la secretaria de Energ\u00eda dem\u00f3crata, recicl\u00f3 una de las met\u00e1foras m\u00e1s famosas de la Guerra Fr\u00eda al anunciar que los mercados abiertos y las innovaciones dentro del <em>green tech <\/em>equival\u00edan al \u201clanzamiento a la luna\u201d de nuestra generaci\u00f3n&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-1-1793' title='Russonello, G. (2021), &lt;a href=&quot;https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/04\/23\/us\/politics\/climate-biden-domestic-policy.html&quot;&gt;On Climate, Biden Takes On \u2018Our Generation\u2019s Moonshot\u2019&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;The New York Times&lt;\/em&gt;, 21 de abril de 2021.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El eco hist\u00f3rico es obvio: ya en los a\u00f1os cuarenta, la diplomacia econ\u00f3mica estadounidense declaraba de forma grandilocuente que la cooperaci\u00f3n t\u00e9cnica y cient\u00edfica pod\u00eda salvar al mundo del hambre y la guerra, que la \u201cfrontera infinita\u201d del Proyecto Manhattan y el programa espacial&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-2-1793' title='&amp;nbsp;National Science Foundation, &lt;a href=&quot;https:\/\/www.nsf.gov\/od\/lpa\/nsf50\/vbush1945.htm&quot;&gt;A Report to the President by Vannevar Bush, Director of the Office of Scientific Research and Development&lt;\/a&gt;, julio de 1945'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> teorizada por ingenieros como Vannevar Bush abr\u00eda posibilidades t\u00e9cnicas hasta el punto de que la miseria y el miedo ser\u00edan pronto un recuerdo lejano. El gobierno de Biden reconoce expl\u00edcitamente estas referencias hist\u00f3ricas al denominar su proyecto de ley de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n como \u201c<em>Endless Frontier Act<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma cumbre, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energ\u00eda, Fatih Birol, rebaj\u00f3 en parte los \u00e1nimos: \u201cSer\u00e9 franco. Los compromisos por s\u00ed solos no son suficientes. Necesitamos un cambio real en el mundo real. Ahora mismo, los datos no coinciden con la ret\u00f3rica, y la brecha es cada vez mayor\u201d.&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-3-1793' title='Mychasuk, E., &lt;a href=&quot;https:\/\/www.ft.com\/content\/3ea3e9f6-1c18-42c7-9912-c51efed3f721&quot;&gt;Climate summit as it happened: Biden caps event with green jobs and co-operation message&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;The Financial Times&lt;\/em&gt;, 21 de abril de 2021'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero esto no cambia el paradigma pol\u00edtico que se ha establecido desde hace varios meses. La recuperaci\u00f3n necesaria debido a la crisis de la COVID-19 (o al menos despu\u00e9s de la crisis de la COVID-19 en el hemisferio Norte) est\u00e1 acelerando la integraci\u00f3n del imperativo clim\u00e1tico en la regulaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial. La entrada en la pol\u00edtica del Antropoceno, ahora est\u00e1 claro, no est\u00e1 en absoluto en el terreno de la reconciliaci\u00f3n con la naturaleza y los seres vivos o de la promoci\u00f3n de valores post-materialistas. M\u00e1s bien adopta la forma de una reinvenci\u00f3n de la productividad, un nuevo pacto entre el trabajo y los mercados, y una cooperaci\u00f3n t\u00e9cnica que se supone que garantiza la seguridad global.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La pol\u00edtica del Antropoceno, ahora est\u00e1 claro, no est\u00e1 en absoluto en el terreno de la reconciliaci\u00f3n con la naturaleza y los seres vivos o de la promoci\u00f3n de valores post-materialistas. M\u00e1s bien adopta la forma de una reinvenci\u00f3n de la productividad, un nuevo pacto entre el trabajo y los mercados.<\/p><cite>PIERRE CHARBONNIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Hay que valorar la importancia de esta reformulaci\u00f3n del imperativo ecol\u00f3gico y clim\u00e1tico. La cultura pol\u00edtica nacida en los c\u00edrculos ecologistas de los a\u00f1os sesenta y setenta, retomando algunos de los temas de la cr\u00edtica a la industria ya desplegados en el siglo XIX, puso de relieve las patolog\u00edas de la sobreexplotaci\u00f3n y el consumo excesivo, de la alienaci\u00f3n entre el ser humano y su entorno, y de la carrera por el poder en la b\u00fasqueda del crecimiento. Medio siglo despu\u00e9s, los resultados de este ecologismo son ambivalentes. Por un lado, ha proporcionado los principales actores en la lucha por imponer la cuesti\u00f3n de los riesgos y l\u00edmites ecol\u00f3gicos del desarrollo moderno. Rachel Carson, Vandana Shiva, Chico Mendes y muchos otros han recopilado datos sobre las amenazas medioambientales mientras forjaban los afectos pol\u00edticos centrales del movimiento verde. Pero, por otra parte, el ecologismo ha permanecido ajeno al problema fundamental que planteaba, el de la tensi\u00f3n entre la aspiraci\u00f3n a la emancipaci\u00f3n y su inscripci\u00f3n dentro de los l\u00edmites ecol\u00f3gicos, o dicho de otro modo, entre la seguridad social y la seguridad ambiental. Una coalici\u00f3n social basada en la respuesta a este dilema nunca ha estado en una posici\u00f3n de fuerza en el juego de la pol\u00edtica parlamentaria o revolucionaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, sin duda, esta cultura pol\u00edtica est\u00e1 siendo eliminada o, al menos, relegada a los m\u00e1rgenes del debate pol\u00edtico. Es evidente que los ecologistas de base realizan un trabajo esencial a nivel local y regional en cuestiones espec\u00edficas como el uso de los bosques, la conservaci\u00f3n de la biodiversidad y la fauna, y la agroecolog\u00eda. Pero es absolutamente sorprendente que el tema central de los movimientos verdes en el Norte y en el Sur, es decir, la cr\u00edtica al productivismo y sus abusos, est\u00e9 siendo completamente invertido por las actuales pol\u00edticas clim\u00e1ticas. Dado que la cr\u00edtica al productivismo le parec\u00eda a la gran mayor\u00eda (y en particular a las clases trabajadoras atrapadas en el paradigma industrial) un obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n de sus aspiraciones, esta cr\u00edtica ha sido desactivada, por as\u00ed decirlo, para dar paso a un ecologismo oportunista y<em>, in fine, <\/em>productivista. La preservaci\u00f3n de un <em>o\u00efkos <\/em>habitable y la interiorizaci\u00f3n de los l\u00edmites planetarios por parte de los actores m\u00e1s poderosos de la comunidad internacional toma la forma de una reinvenci\u00f3n de la productividad. Los combustibles f\u00f3siles se designan como el enemigo a destruir y los objetivos de reducci\u00f3n de emisiones se formulan de forma prudente gracias al dispositivo contable del \u201ccero neto\u201d, que deja abierta la posibilidad de compensar el exceso de emisiones. El horizonte se abre entonces para lo que describen Biden, Kerry, Granholm, pero tambi\u00e9n los dirigentes chinos en las negociaciones clim\u00e1ticas: la apertura de gigantescos mercados de transici\u00f3n y la puesta en marcha de mecanismos de apoyo pol\u00edtico destinados a no comprometer la aceptabilidad social de esta reorientaci\u00f3n industrial. Los Chalecos Amarillos franceses est\u00e1n en la mente de todos los gobiernos, ansiosos por <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2020\/11\/16\/macron\/\">lograr la transici\u00f3n sin perder su legitimidad<\/a>, o incluso consolid\u00e1ndola.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El fin de los conjuros: el medio ambiente como campo de batalla geopol\u00edtico<\/h2>\n\n\n\n<p>Las ciencias sociales han descrito a menudo el modo en que los actores m\u00e1s poderosos consiguen apropiarse de las cr\u00edticas que se les hacen redefiniendo los t\u00e9rminos y las implicaciones de estas cr\u00edticas. En este caso, dicho movimiento es evidente: mientras que el cuestionamiento del modelo productivista condicion\u00f3 la apertura de un futuro verde a la construcci\u00f3n de v\u00ednculos de interdependencia humana emancipados del imperativo capitalista del beneficio y la acumulaci\u00f3n, las pol\u00edticas clim\u00e1ticas del siglo XXI utilizan la b\u00fasqueda del beneficio como palanca de reorientaci\u00f3n. Y detr\u00e1s del beneficio, por supuesto, est\u00e1 el mantenimiento de las estructuras de poder vinculadas a la capacidad de proporcionar trabajo, formaci\u00f3n, protecci\u00f3n y defensa de la soberan\u00eda. Las pol\u00edticas clim\u00e1ticas actuales se hacen eco de la famosa frase de \u201cEl Gatopardo\u201d de Lampedusa: \u201cTodo debe cambiar para que nada cambie\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-4-1793' title='Aykut, S. y A. Evrard (2017), &lt;a href=&quot;https:\/\/www.cairn.info\/revue-internationale-de-politique-comparee-2017-1-page-17.htm&quot;&gt;Une transition pour que rien ne change ? Changement institutionnel et d\u00e9pendance au sentier dans les \u00ab transitions \u00e9nerg\u00e9tiques \u00bb en Allemagne et en France ?&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;Revue Internationale de Politique Compar\u00e9e&lt;\/em&gt;, 1-2(24), pp.17-41.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, los elementos de continuidad hist\u00f3rica entre el mundo de los combustibles f\u00f3siles y la era post-carbono son importantes, m\u00e1s de lo que probablemente hubieran deseado los h\u00e9roes y hero\u00ednas de la causa medioambiental. Pero el elemento de discontinuidad no es menos masivo e imposible de ignorar: la inmovilidad geopol\u00edtica que ha caracterizado las \u00faltimas d\u00e9cadas y el ciclo de la COP parece estar llegando a su fin. Con ello se acaba lo que Aykut y Dahan denominaron como pol\u00edtica encantadora&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-5-1793' title='Aykut, S. y A. Dahan (2015), &lt;a href=&quot;https:\/\/www.cairn.info\/gouverner-le-climat--9782724616804.htm&quot;&gt;&lt;em&gt;Gouverner le climat ? Vingt ans de n\u00e9gociations internationales&lt;\/em&gt;&lt;\/a&gt;, Paris: Presses de Sciences Po.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, una gobernanza clim\u00e1tica que fue incapaz de actuar <em>in concreto <\/em>sobre las causas del Antropoceno y que se repleg\u00f3 en la afirmaci\u00f3n de principios normativos tan universales como abstractos. Este largo periodo de diplomacia clim\u00e1tica se asemeja a otros episodios hist\u00f3ricos, como el pacto Briand-Kellog de 1928, que declar\u00f3 la guerra ilegal o, m\u00e1s tarde, la adopci\u00f3n por parte de las Naciones Unidas de una Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos. Independientemente de c\u00f3mo y por qu\u00e9 tipo de ascendencia moral y pr\u00e1ctica se pueda eliminar el uso de la guerra o la negaci\u00f3n de los derechos fundamentales, estas declaraciones definieron un horizonte normativo, un espacio de posibilidades e imposibilidades que solo pod\u00eda ser universal en la medida en que no fuera vinculante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Mientras que el cuestionamiento del modelo productivista condicion\u00f3 la apertura de un futuro verde a la construcci\u00f3n de v\u00ednculos de interdependencia humana emancipados del imperativo capitalista del beneficio y la acumulaci\u00f3n, las pol\u00edticas clim\u00e1ticas del siglo XXI utilizan la b\u00fasqueda del beneficio como palanca de reorientaci\u00f3n.<\/p><cite>PIERRE CHARBONNIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El Acuerdo de Par\u00eds obtenido en 2015 fue un legado de esta diplomacia encantadora, un logro real e hist\u00f3ricamente significativo en t\u00e9rminos de afirmaciones normativas, pero un logro que solo nos permiti\u00f3 medir el tiempo perdido y observar pasivamente el agravamiento de la tragedia clim\u00e1tica. Por el contrario, la construcci\u00f3n de una pol\u00edtica clim\u00e1tica econ\u00f3micamente agresiva, basada como est\u00e1 en la carrera por las ventajas comparativas en los sectores industriales emergentes, y que pretende ser socialmente inclusiva integrando mecanismos de promoci\u00f3n a trav\u00e9s del trabajo, supone una ruptura con el tiempo del encantamiento. Las infraestructuras de la econom\u00eda post-carbono se est\u00e1n desplegando y el equilibrio de poder pol\u00edtico est\u00e1 pasando de la lucha contra la inacci\u00f3n y la negaci\u00f3n a la lucha por captar los beneficios econ\u00f3micos y simb\u00f3licos de la transici\u00f3n&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-6-1793' title='Gabor, D. (2021), &lt;a href=&quot;https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2021\/jun\/04\/private-finance-decarbonise-economies-green-state?CMP=fb_cif&quot;&gt;Private finance won\u2019t decarbonise our economies \u2013 but the \u2018big green state\u2019 can&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;The Guardian&lt;\/em&gt;, 04 de junio de 2021.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed que, la centralidad hist\u00f3rica del capitalismo se manifiesta todav\u00eda de forma v\u00edvida, ya que es en sus t\u00e9rminos y condiciones donde se est\u00e1 organizando la respuesta a la crisis que parec\u00eda desbordarla sin remedio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta nueva econom\u00eda pol\u00edtica, que combina el retorno de una forma de dirigismo al estilo de Roosevelt y la cooperaci\u00f3n t\u00e9cnica internacional t\u00edpica de los a\u00f1os de posguerra, es una etapa ambivalente del proceso de modernizaci\u00f3n. El objetivo com\u00fan de las grandes potencias es mantener la intensidad energ\u00e9tica de las sociedades industriales al tiempo que se deshacen de lo que hab\u00eda sido su fundamento desde el siglo XIX. El axioma de George Bush, \u201cel modo de vida americano no es negociable\u201d, enunciado en la Cumbre de la Tierra de R\u00edo en 1992, parece haber prevalecido: solo una vez reunidas las condiciones t\u00e9cnicas para la descarbonizaci\u00f3n sin p\u00e9rdida de crecimiento y sin cambios fundamentales en los modos de vida y las relaciones sociales, se ha comenzado a responder al desaf\u00edo clim\u00e1tico, al precio de un aumento de la concentraci\u00f3n de CO2 en la atm\u00f3sfera de 350 a 415 ppm. De hecho, nunca antes se hab\u00eda podido plantear una intensificaci\u00f3n energ\u00e9tica sin acceso a los recursos f\u00f3siles concentrados en el subsuelo, por lo que el resurgimiento de una modernizaci\u00f3n post-carbono parece un juego de manos, una apuesta tecnol\u00f3gica y pol\u00edtica cuyo resultado es totalmente incierto. La idea defendida desde hace tiempo en los c\u00edrculos m\u00e1s bien restringidos del ecomodernismo&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-7-1793' title='Ver &lt;a href=&quot;https:\/\/thebreakthrough.org\/&quot;&gt;The Break Through Institute&lt;\/a&gt;.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>, que consist\u00eda precisamente en desvincular el r\u00e9gimen econ\u00f3mico del crecimiento del soporte energ\u00e9tico de los combustibles f\u00f3siles, es ahora el supuesto impl\u00edcito del modo de desarrollo en formaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La apuesta incierta de la modernidad verde<\/h2>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de m\u00e1s de medio siglo de cuestionamiento del proceso de modernizaci\u00f3n, despu\u00e9s de la crisis existencial de la Segunda Guerra Mundial, despu\u00e9s de las conmociones epistemol\u00f3gicas y morales provocadas por la constataci\u00f3n de la magnitud de los da\u00f1os ecol\u00f3gicos, la modernidad a\u00fan no ha muerto. Incluso se podr\u00eda decir que ha renacido all\u00ed donde deber\u00eda yacer gracias a la construcci\u00f3n de una respuesta al desaf\u00edo clim\u00e1tico. En un momento en el que parec\u00eda imposible avanzar, y en el que el futuro parec\u00eda una negociaci\u00f3n m\u00e1s o menos tr\u00e1gica con el colapso de un paradigma intelectual y econ\u00f3mico, el sue\u00f1o de la modernizaci\u00f3n est\u00e1 recuperando fuerza. Ya ni siquiera se trata, como dec\u00eda Ulrich Beck en los a\u00f1os ochenta, de construir una modernidad prudente y reflexiva, sino de transformar triunfalmente los fracasos en oportunidades. Se trata de transformar el horizonte de una crisis planetaria en una fuente de creatividad, para superar de nuevo los obst\u00e1culos que la naturaleza se complace en poner en el camino del <em>homo sapiens<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El impasse m\u00e1s evidente que este paradigma corre el riesgo de encontrar es, por supuesto, la todav\u00eda exuberante factura ecol\u00f3gica que presentar\u00e1 al sistema terrestre.<\/p><cite>PIERRE CHARBONNIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El <em>impasse <\/em>m\u00e1s evidente que este paradigma corre el riesgo de encontrar es, por supuesto, la todav\u00eda exuberante factura ecol\u00f3gica que presentar\u00e1 al sistema terrestre. Porque incluso suponiendo que las emisiones de CO2 se estabilicen en niveles compatibles con un da\u00f1o m\u00ednimo, el esfuerzo productivo necesario para instalar las nuevas infraestructuras no se har\u00e1 con aire limpio. La electrificaci\u00f3n del mundo, mediante el despliegue de nuevas redes inteligentes y la generalizaci\u00f3n de las bater\u00edas en los veh\u00edculos y sistemas de transporte, conlleva una transferencia de la carga extractiva de los recursos f\u00f3siles a otros minerales, como el litio, el grafito, el cobalto. Los petro-nacionalismos que se desarrollaron en la \u00e9poca de la descolonizaci\u00f3n y la gran aceleraci\u00f3n en Oriente Medio y Am\u00e9rica Latina est\u00e1n en proceso de ser profundamente desestabilizados&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-8-1793' title='P\u00e9triat, P. (2021), &lt;a href=&quot;http:\/\/www.folio-lesite.fr\/Catalogue\/Folio\/Folio-histoire\/Aux-pays-de-l-or-noir&quot;&gt;Aux pays de l&amp;#8217;or noir. Une histoire arabe du p\u00e9trole&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;Folio histoire&lt;\/em&gt;, n\u00b0 306.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>, mientras que las nuevas ganancias mineras est\u00e1n redefiniendo el destino de Ecuador y Bolivia&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-9-1793' title='Riofrancos, T. (2020), &lt;a href=&quot;https:\/\/www.dukeupress.edu\/resource-radicals&quot;&gt;&lt;em&gt;Resource Radicals. From Petro-Nationalism to Post-Extractivism in Ecuador&lt;\/em&gt;&lt;\/a&gt;. Durham: Duke University Press.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Tambi\u00e9n en este caso, las continuidades con el viejo mundo son claras: el halo ecol\u00f3gico y pol\u00edtico de las nuevas cadenas de suministro y procesos de producci\u00f3n es considerable y da argumentos a quienes quieren a\u00f1adir al problema del presupuesto de carbono el de un presupuesto de recursos m\u00e1s general&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-10-1793' title='Lewis, S., &lt;a href=&quot;https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2021\/apr\/22\/earth-day-environmental-catastrophe-policy&quot;&gt;Four steps this Earth Day to avert environmental catastrophe&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;The Guardian&lt;\/em&gt;, 22 de abril de 2021.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Los sistemas de compensaci\u00f3n de gases de efecto invernadero tambi\u00e9n plantean cuestiones tecnopol\u00edticas: \u00bfpodemos confiar en la geoingenier\u00eda y, en caso afirmativo, bajo qu\u00e9 modelo de gobernanza? \u00bfCu\u00e1ntas tierras agr\u00edcolas se engullir\u00e1n para garantizar el almacenamiento biol\u00f3gico de las emisiones industriales? La cuesti\u00f3n de la seguridad alimentaria tambi\u00e9n forma parte del dilema clim\u00e1tico, lo que a\u00f1ade otra dimensi\u00f3n a cuestiones ya complejas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero una cosa est\u00e1 clara: la construcci\u00f3n de una econom\u00eda mundial descarbonizada no garantiza un futuro libre de problemas, de l\u00edmites y riesgos. Estamos ante una situaci\u00f3n tr\u00e1gica. Por un lado, el esfuerzo clim\u00e1tico no puede relativizarse, y menos a\u00fan desanimarse con argumentos maximalistas que correr\u00edan el riesgo de hacerlo parecer vano o fuera de alcance. Por otra parte, los medios elegidos para llevar a cabo esta empresa dan lugar a nuevas amenazas, desplazan las zonas de conflicto, las presiones extractivas, las relaciones de poder entre los actores estrat\u00e9gicos y, por supuesto, redibujan la divisi\u00f3n social entre beneficiarios y perdedores de la transici\u00f3n, todo ello en un contexto en el que el cambio clim\u00e1tico se manifestar\u00e1 en cualquier caso. La construcci\u00f3n de una econom\u00eda descarbonizada es un imperativo universal, pero la v\u00eda emergente vincula este proceso a la consolidaci\u00f3n del poder del Partido Comunista chino y del <em>establishment <\/em>pol\u00edtico estadounidense. Se trata de una tensi\u00f3n cl\u00e1sica de la modernidad t\u00e9cnica, que desde el siglo XIX ha perseguido las consecuencias negativas de sus propias innovaciones improvisando respuestas institucionales y materiales a las crisis que crea.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de estas limitaciones e incertidumbres, los principales actores geopol\u00edticos ya han preparado la base ideol\u00f3gica para su futura reorganizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras una fase de desarrollo \u201csucio\u201d, necesaria por la salida de cientos de millones de personas de la pobreza, China ve en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas una reconciliaci\u00f3n con la biosfera, en una forma de soberan\u00eda simbi\u00f3tica que toma ciertos argumentos de la filosof\u00eda antigua. Las medidas de protecci\u00f3n de la biodiversidad y el paisaje forman parte de la construcci\u00f3n de una narrativa nacional en la que la conquista de la prosperidad pacificar\u00e1 las relaciones sociales y ecol\u00f3gicas. El Estado desarrollista se plantea el reto de aparecer como l\u00edder responsable en la escena internacional y, al mismo tiempo, dibuja los contornos de un m\u00e9todo de producci\u00f3n de alta calidad que respeta la unidad y la armon\u00eda de la naturaleza. El comunicado de Xi Jinping para la cumbre del 22 de abril es un sorprendente ejemplo de prosa ecosoberanista&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-11-1793' title='Xinhua Net, &lt;a href=&quot;http:\/\/www.xinhuanet.com\/english\/2021-04\/22\/c_139899289.htm&quot;&gt;Full Text: Remarks by Chinese President Xi Jinping at Leaders Summit on Climate&lt;\/a&gt;, 22 de&amp;nbsp; abril de 2021.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Se reconocen elementos de <em>deep ecology<\/em> que glorifican lo sublime natural y el respeto que impone, elementos claramente ecomodernistas, que presentan el futuro del desarrollo como la integraci\u00f3n de las normas ecol\u00f3gicas en el r\u00e9gimen productivo a trav\u00e9s de la innovaci\u00f3n t\u00e9cnica y, por supuesto, elementos estrat\u00e9gicos que presentan a China como garante de la justicia clim\u00e1tica, es decir, del derecho al desarrollo de las naciones menos avanzadas. Todos estos elementos articulados en conjunto dan testimonio de una preocupaci\u00f3n por encarnar un universalismo antiimperialista, un universalismo que no se formula en los llamados t\u00e9rminos \u201coccidentales\u201d de los derechos humanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos tambi\u00e9n est\u00e1 dando forma a su filosof\u00eda de la historia. Esto es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de entender para nosotros, ya que se basa esencialmente en la historia del siglo XX, el <em>New Deal<\/em>, Roosevelt y el esfuerzo de guerra. La apuesta de Biden y su equipo por una transici\u00f3n segura tanto para los inversores como para los trabajadores (\u201cwin-win\u201d), que pretende romper la \u201ccoalici\u00f3n f\u00f3sil\u201d&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-12-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-12-1793' title='Oatley, T. y Blyth, M., &lt;a href=&quot;https:\/\/foreignpolicy.com\/2021\/02\/12\/carbon-coalition-median-voter-us-politics\/&quot;&gt;The Death of the Carbon Coalition. Existing models of U.S. politics are wrong. Here\u2019s how the system really works&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;Foreign Policy&lt;\/em&gt;, 12 de febrero de 2021.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> que llev\u00f3 a Trump al poder, haciendo que grandes segmentos del capital y del trabajo se pongan del lado de la lucha clim\u00e1tica, remite al discurso de la unidad nacional frente a la crisis, de la movilizaci\u00f3n de los medios, de la inteligencia y del trabajador honesto frente a un enemigo total. El \u00e9xito de esta apuesta es a\u00fan muy incierto, porque depende de la capacidad de reacci\u00f3n del adversario republicano en el juego pol\u00edtico interno y, por supuesto, de la eficacia inmediata de estas propuestas a escala de una legislatura de cuatro a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La rivalidad estrat\u00e9gica entre Estados Unidos y China se debe as\u00ed a la similitud de sus proyectos en muchos aspectos. Compiten por los mismos beneficios econ\u00f3micos y pol\u00edticos derivados de la gran transici\u00f3n clim\u00e1tica. Pero no comparten \u00fanicamente un proyecto de reconducci\u00f3n industrial: tambi\u00e9n comparten necesariamente las incertidumbres de una apuesta de esa \u00edndole.<\/p><cite>PIERRE CHARbONNIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La rivalidad estrat\u00e9gica entre Estados Unidos y China se debe as\u00ed a la similitud de sus proyectos en muchos aspectos. Compiten por los mismos beneficios econ\u00f3micos y pol\u00edticos derivados de la gran transici\u00f3n clim\u00e1tica. Pero no comparten \u00fanicamente un proyecto de reconducci\u00f3n industrial: tambi\u00e9n comparten necesariamente las incertidumbres de una apuesta de esa \u00edndole, es decir, los riesgos que conllevar\u00eda su eventual fracaso en caso de que el proceso de descarbonizaci\u00f3n sea demasiado lento, se tope con demasiados muros ecol\u00f3gicos, no ofrezca suficiente esperanza social y, por tanto, sea poco movilizador, o ante el resurgimiento de la coalici\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles. En un escenario en el que las decisiones pol\u00edticas son tanto superadas por el Antropoceno como confiscadas por fuerzas sociales opuestas, todo el edificio ideol\u00f3gico y normativo de la transici\u00f3n capitalista se derrumba y, con su derrumbe, el de cualquier perspectiva de futuro. Porque en este caso, el Plan B es lo que fallar\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese marco, dos preguntas nos deben quitar el sue\u00f1o. Ante todo, \u00bfestamos realmente atrapados por este horizonte hist\u00f3rico? \u00bfLa reinvenci\u00f3n de una productividad post-carbono y el impulso modernista avalan necesariamente la perspectiva de un mal ecol\u00f3gico menor? En segundo lugar, \u00bfla Uni\u00f3n Europea posee los medios para generar, incluso para s\u00ed misma, una narrativa similar a la que proponen Estados Unidos y China?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La brecha pol\u00edtica: el capitalismo verde y su oposici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Empecemos por la primera. Se nos suele presentar la espiral geopol\u00edtica y social de los acuerdos post-carbono como una necesidad al estar profundamente asociada a ciertas convicciones ideol\u00f3gicas e inercias heredadas del pasado. Trat\u00e9 de ponerlas de relieve en mi libro <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/fr\/2020\/04\/10\/gaudot-charbonnier-abondance-liberte\/\"><em>Abondance et libert\u00e9<\/em><\/a>, en el que describ\u00ed c\u00f3mo la naturaleza y el territorio hab\u00edan sido concebidos como limitaciones a superar en el marco de una racionalidad pol\u00edtica organizada para estimular la conquista de la productividad. Parad\u00f3jicamente, es este pacto el que sigue en marcha al momento de construir las actuales pol\u00edticas clim\u00e1ticas, quiz\u00e1s en sus mejores versiones cuando permiten la reinserci\u00f3n de millones de trabajadores en una econom\u00eda a la altura de los retos del Antropoceno. Sin embargo, todo parece estar hecho para que la emancipaci\u00f3n colectiva no pueda reivindicar la autolimitaci\u00f3n como condici\u00f3n. Todo parece estar hecho para que no tengamos que plantearnos la cuesti\u00f3n pol\u00edtica de las formas de libertad que nacen con la multiplicaci\u00f3n de las fuerzas productivas. Pero, \u00bfcu\u00e1ntas fronteras m\u00e1s podremos ampliar antes de que la m\u00e1quina modernista se agote definitivamente?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, algunas certezas han sido puestas a prueba en los \u00faltimos meses como pocas veces lo han sido en el pasado cercano. La inquietud generada por la crisis de la COVID-19 ha permitido levantar ciertas prohibiciones relativas a la deuda, la intervenci\u00f3n del Estado y, todo parece indicarlo en ese sentido, los derechos de propiedad intelectual. El miedo ha ayudado a desbloquear mecanismos de protecci\u00f3n que se hab\u00edan considerado contraproducentes durante unos 40 a\u00f1os. Y la conjunci\u00f3n de esta crisis sanitaria con la crisis clim\u00e1tica, de la que en algunos aspectos no es m\u00e1s que un ensayo general a peque\u00f1a escala, refuerza estos mecanismos de contenci\u00f3n de la crisis: si se trata de reconstruir una econom\u00eda capaz de amortiguar los choques y de abrir un nuevo horizonte hist\u00f3rico de progreso, entonces tambi\u00e9n podr\u00edamos matar dos p\u00e1jaros de un tiro y organizar una econom\u00eda post-COVID que sea al mismo tiempo clim\u00e1ticamente responsable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se justifica entonces interrogarse sobre la legitimidad de una econom\u00eda intensiva en energ\u00eda entre los mecanismos de protecci\u00f3n puestos en marcha a ra\u00edz de la crisis de la COVID-19. Si hay que mantener la posibilidad te\u00f3rica y pol\u00edtica de otra reestructuraci\u00f3n del pacto social, diferente de las variantes norteamericana y china del ecomodernismo, no es \u00fanicamente porque la perspectiva de un capitalismo verde sea insuficientemente radical en t\u00e9rminos de ideas y porque conserve la esencia de las relaciones de poder tal como existen. Esto es indudable y ya lo era en el caso de la socialdemocracia, el Estado desarrollista poscolonial o cualquier acuerdo pol\u00edtico establecido tras las grandes crisis. El problema espec\u00edfico que plantea la perpetuaci\u00f3n del modo de desarrollo basado en el crecimiento en el siglo XXI es el hiato entre las formas de vida, de deseo y de justicia que ha engendrado, y las limitaciones materiales a las que se enfrenta. All\u00ed es donde el pensamiento del <em>decrecimiento<\/em> tendr\u00e1 siempre toda la raz\u00f3n, sin importar lo que se piense de su enfoque estrat\u00e9gico, de su antimodernismo o incluso de la elecci\u00f3n del t\u00e9rmino en s\u00ed: los flujos de materia que estructuran la econom\u00eda mundial est\u00e1n sobredimensionados y no son sostenibles. Desde ese punto de vista, la invenci\u00f3n de un capitalismo verde se asemeja a un proceso de negaci\u00f3n psicoanal\u00edtica. \u201cLo s\u00e9, pero aun as\u00ed\u201d, nos decimos en nuestro fuero interno colectivo. Entre una reorganizaci\u00f3n de la productividad que promete cambiar poco o nada nuestras formas de vida \u2013y me refiero aqu\u00ed a las formas de vida del Norte global industrial\u2013, al tiempo que protege el planeta, y un cuestionamiento del esquema ideol\u00f3gico y pr\u00e1ctico de la productividad que implicar\u00eda vivir de otra manera para aumentar nuestras posibilidades de preservar la Tierra y, probablemente, aumentar la justicia global, la gran mayor\u00eda elige la primera alternativa porque percibe la segunda como una aventura incierta. Esto se debe a la inercia no solo de las infraestructuras de toma de decisiones y de poder, que necesitan una continuidad para realizar cambios graduales, sino tambi\u00e9n de las estructuras sociales y los deseos colectivos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El problema espec\u00edfico que plantea la perpetuaci\u00f3n del modo de desarrollo basado en el crecimiento en el siglo XXI es el hiato entre las formas de vida, de deseo y de justicia que ha engendrado, y las limitaciones materiales a las que se enfrenta.<\/p><cite>PIERRE CHARBONNIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no debemos ver necesariamente la alternativa entre el capitalismo verde y la autolimitaci\u00f3n voluntaria como una divergencia ideol\u00f3gica. M\u00e1s bien, ambos modelos deben analizarse como dos futuros posibles con una relaci\u00f3n din\u00e1mica. Lo que debemos hacer es imaginar lo que es pol\u00edtica y socialmente posible con la actual apuesta por la descarbonizaci\u00f3n del capitalismo. Esta perspectiva puede considerarse de dos maneras:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>En primer lugar, este proceso impacta negativamente en la creatividad social y pol\u00edtica. La aceleraci\u00f3n de la transici\u00f3n energ\u00e9tica se produce sin mayores cambios sociales y ecol\u00f3gicos, genera un mayor apoyo a las \u00e9lites pol\u00edticas, a las que se las considerar\u00eda capaces de haber desviado el meteorito, y mantiene la posibilidad, para los m\u00e1s ricos, de vivir bajo el mismo modelo material que en d\u00e9cadas pasadas. El culto a la libertad se refleja en el acceso a medios de transporte individuales y el\u00e9ctricos que siguen siendo baratos, y la esfera de la existencia individual y dom\u00e9stica sigue siendo impermeable a las limitaciones ecol\u00f3gicas y territoriales. La demanda de energ\u00eda se gestiona principalmente mediante el desarrollo de maquinaria m\u00e1s econ\u00f3mica y los incentivos discretos limitan el efecto rebote. Se endiosan a Elon Musk y a los empresarios de la revoluci\u00f3n el\u00e9ctrica, salvaguardando as\u00ed el sistema de valores que impera en la regulaci\u00f3n neoliberal del capitalismo. Metaf\u00f3ricamente, el giro se produce sin necesidad de pisar el freno, sin que las \u00e9lites pol\u00edticas se cuestionen fundamentalmente. Despu\u00e9s del vuelco, el mundo se despierta de la pesadilla clim\u00e1tica diciendo: \u201c\u00bfSimplemente era eso?\u201d.&nbsp;<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>En otro escenario, mucho m\u00e1s realista, el desarrollo de las pol\u00edticas clim\u00e1ticas va acompa\u00f1ado, de forma m\u00e1s o menos voluntaria, de cambios sociales m\u00e1s profundos. La eliminaci\u00f3n de los <em>lobbies <\/em>de los combustibles f\u00f3siles cambia el equilibrio de poder dentro de la econom\u00eda y permite comprender mejor el papel de la ciencia en la sociedad; el esfuerzo industrial de la transici\u00f3n modifica el equilibrio entre el trabajo y el capital, tendiendo a favorecer al primero; el dise\u00f1o urbano se modifica para integrar nuevas formas de movilidad y posibilitar el ahorro de energ\u00eda; las cadenas de suministro, sobre todo en el sector agr\u00edcola, se acortan y el v\u00ednculo entre productores y consumidores se estrecha; la adopci\u00f3n de tecnolog\u00edas de transporte el\u00e9ctrico acostumbra a la sociedad a integrar en su comportamiento nuevas limitaciones de tiempo y nuevas relaciones con el espacio; la responsabilidad jur\u00eddica hacia las generaciones futuras permite limitar la corrupci\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos por parte del mercado, mientras que los pa\u00edses exportadores de minerales cr\u00edticos organizan su equivalente de la OPEP y nos obligan a una cierta sobriedad. El capitalismo no ha muerto, pero una serie de efectos secundarios, en parte intencionados y en parte no, tienden a redibujar las relaciones sociales y los perfiles antropol\u00f3gicos que pueblan la Tierra.&nbsp;<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>En este segundo escenario, las necesidades pr\u00e1cticas e institucionales de la descarbonizaci\u00f3n no cierran la puerta de la historia al instalar un modo de desarrollo hegem\u00f3nico y polivalente, una etapa final de las fases de crecimiento econ\u00f3mico descritas por Rostow en los a\u00f1os sesenta. Por el contrario, inducen a profundizar la reflexi\u00f3n colectiva sobre los v\u00ednculos entre productividad y emancipaci\u00f3n. No cabe duda de que las grandes infraestructuras de la modernidad se transformar\u00e1n, pero a\u00fan no sabemos si estos cambios contribuir\u00e1n a inhibir el deseo de cambio (o si lo decimos positivamente: a asegurar una f\u00f3rmula socioecon\u00f3mica que funcione bien a\u00f1o tras a\u00f1o) o por el contrario a estimularlo. Pero si esto \u00faltimo es as\u00ed, debemos estar preparados para concebir y articular juntos las nuevas aspiraciones que surgen cuando las sociedades, cebadas por el anticipo de las nuevas libertades que se les ofrecen, deciden no conformarse con ellas y exigir aun m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El error del movimiento por el <em>decrecimiento<\/em> fue presentar la limitaci\u00f3n dr\u00e1stica de los niveles de consumo como una precondici\u00f3n absoluta para cualquier futuro deseable, como si la observaci\u00f3n f\u00edsica fuera suficiente para impartir un movimiento hist\u00f3rico y un reajuste de los intereses sociales<\/p><cite>pierre charbonnier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El error del movimiento por el <em>decrecimiento<\/em> fue presentar la limitaci\u00f3n dr\u00e1stica de los niveles de consumo como una precondici\u00f3n absoluta para cualquier futuro deseable, como si la observaci\u00f3n f\u00edsica fuera suficiente para impartir un movimiento hist\u00f3rico y un reajuste de los intereses sociales, como si fuera suficiente ver el problema para superarlo. En ese marco, el inevitable cambio de r\u00e9gimen energ\u00e9tico estar\u00eda condicionado por una revoluci\u00f3n ideol\u00f3gica que, por el momento, no solo est\u00e1 fuera del alcance de nuestros sistemas sociales, sino que es contraproducente por ser demasiado intransigente y, por tanto, objeto de cr\u00edticas por su inviabilidad. Por otro lado, podr\u00eda ser que la cultura y las instituciones necesarias para esta autolimitaci\u00f3n sean menos la condici\u00f3n inicial del cambio que su efecto progresivo. Los pocos ejemplos citados nos permiten imaginar que algunas de las consecuencias del capitalismo verde abrir\u00edan la puerta a nuevas disposiciones materiales y sociales, que, a su vez, generar\u00edan nuevas ideas, nuevos intereses. El universo de la producci\u00f3n total, tal como se\u00f1ala Bruno Latour, no se abandona como resultado de la constataci\u00f3n s\u00fabita y dogm\u00e1tica de sus males, sino a lo largo de un proceso de integraci\u00f3n gradual de las normas de existencia inducido por una iniciaci\u00f3n socio-hist\u00f3rica: la modernizaci\u00f3n verde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata simplemente de nuevos modos de vida, una modificaci\u00f3n superficial de los paisajes urbanos y reg\u00edmenes alimentarios, sino de una serie de transformaciones que afectan a todas las dimensiones de la convivencia, desde el derecho hasta la relaci\u00f3n de fuerzas, desde los modos de producci\u00f3n hasta las din\u00e1micas de empleo, desde las representaciones de la ciencia hasta las formas de legitimaci\u00f3n. Sin embargo, una vez puesta en marcha la espiral de esta nueva pol\u00edtica de productividad, con todas las consecuencias que conlleva, es posible que empecemos a pedir m\u00e1s. Despu\u00e9s de haber saboreado los beneficios de un r\u00e9gimen socioecon\u00f3mico despojado de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s ruinosas y alienantes, quiz\u00e1s una mayor\u00eda quiera seguir explorando esa v\u00eda, aunque no sea el escenario previsto por los l\u00edderes del capitalismo verde. Esa es la ambivalencia fundamental de los proyectos del Green New Deal. Pueden entenderse como instrumentos para mantener el <em>statu quo<\/em>, para relegitimar un capitalismo que se ha vuelto responsable y sostenible, o como un impulso transformador m\u00e1s profundo. Esa es a la vez la debilidad y la fuerza de esta plataforma: su fuerza, porque en principio es capaz de federar a actores pol\u00edticos guiados por intereses e ideales muy diferentes entre s\u00ed, desde el beneficio m\u00e1s trivial hasta la revoluci\u00f3n social m\u00e1s exigente; su debilidad, porque este movimiento federador se construye en parte sobre un malentendido. Entre el uso que hace el equipo de Biden de algunos elementos del Green New Deal para reconstruir la diplomacia econ\u00f3mica de Estados Unidos y los movimientos progresistas, que buscan aprovechar el potencial de justicia social y racial de la transici\u00f3n, la brecha es grande. En la segunda opci\u00f3n, m\u00e1s exigente, surge una hip\u00f3tesis de socialismo democr\u00e1tico y sostenible. Esa hip\u00f3tesis puede formularse <em>ex cathedra <\/em>como consecuencia natural de los principios de justicia, o como filosof\u00eda de la historia ecol\u00f3gica, pero es m\u00e1s probable que se realice a partir de un efecto domin\u00f3 de mutaciones que den lugar a otras y que acaben abri\u00e9ndose camino a trav\u00e9s del Estado. Ante la incertidumbre del desarrollo hist\u00f3rico de las pol\u00edticas clim\u00e1ticas, queda la posibilidad de nuevas formas de politizaci\u00f3n de la sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy probable que los medios utilizados para salvar al capitalismo de su propia ruina, de sus propias contradicciones, lleven a superar la aparente fatalidad de un ecomodernismo que se ha universalizado, basado en la electrificaci\u00f3n de las necesidades de siempre y en la transferencia de la carga extractiva de los combustibles f\u00f3siles a otros minerales. Frente a esta hip\u00f3tesis, la tarea del movimiento ecologista y de justicia social no es oponerse frontalmente al capitalismo verde y a sus mentiras, como si fuera una cuesti\u00f3n de vida o muerte. Consistir\u00eda m\u00e1s bien en identificar en los mecanismos de descarbonizaci\u00f3n de la econom\u00eda aquellas palancas con las que se podr\u00eda repolitizar las necesidades, redefinir el papel del Estado y de sus \u00e9lites, consolidar otro modo de desarrollo, otro modo de organizaci\u00f3n, deseable para la mayor\u00eda. La tarea implicar\u00eda aprovechar las brechas abiertas por la reinvenci\u00f3n de la productividad (y en particular el poder devuelto a los trabajadores y operadores t\u00e9cnicos en una econom\u00eda m\u00e1s intensiva en mano de obra) para convertirlas en fundamento de una demanda socioecol\u00f3gica m\u00e1s exigente. La oposici\u00f3n por principio al capitalismo verde satisface ciertamente las aspiraciones te\u00f3ricas que, como tales, son leg\u00edtimas, pero solo tienen un papel estrat\u00e9gico secundario. El verdadero reto se encuentra en la capacidad de captar aquello que erosiona el deseo de capitalismo dentro de la sociedad, es decir, aquello que debilita los mecanismos que alimentan la legitimidad de la b\u00fasqueda incesante de crecimiento. Desde ese punto de vista, la respuesta pol\u00edtica al <em>impasse <\/em>material de las econom\u00edas modernas ya no aparece como una utop\u00eda, o como la construcci\u00f3n abstracta de un ideal desarraigado de la experiencia colectiva (y arraigada m\u00e1s bien a una vanguardia minoritaria), sino como una tendencia social que se concreta en las pr\u00e1cticas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La tarea del movimiento ecologista y de justicia social no es oponerse frontalmente al capitalismo verde [&#8230;]. Consistir\u00eda m\u00e1s bien en identificar en los mecanismos de descarbonizaci\u00f3n de la econom\u00eda aquellas palancas con las que se podr\u00eda repolitizar las necesidades, redefinir el papel del Estado y de sus \u00e9lites, consolidar otro modo de desarrollo<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La hip\u00f3tesis de una transformaci\u00f3n europea<\/h2>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, llegamos a la segunda pregunta sobre Europa. La incertidumbre entre el potencial sopor\u00edfero o, por el contrario, involuntariamente regenerativo del capitalismo verde var\u00eda considerablemente en funci\u00f3n de las regiones del mundo&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-13-1793' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#easy-footnote-bottom-13-1793' title='Tooze, A., &lt;a href=&quot;https:\/\/adamtooze.substack.com\/p\/chartbook-newsletter-17&quot;&gt;Chartbook Newsletter #17. Realism &amp;amp; Net-Zero: The EU Case&lt;\/a&gt;. &lt;em&gt;Adamtooze.substack&lt;\/em&gt;, 23 de marzo de 2021.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La capacidad de Estados Unidos y China para movilizar grandes cantidades de recursos y territorio en pos de una econom\u00eda de crecimiento descarbonizado es real. Esto se debe principalmente a las caracter\u00edsticas geoecol\u00f3gicas de estas dos formaciones pol\u00edticas, que comparten los beneficios de gigantescos <em>heartlands <\/em>extractivos, ya sea bajo su propia jurisdicci\u00f3n o a trav\u00e9s de diversos procesos neoimperialistas. Entre los Apalaches y Alaska, por un lado, y en los macizos de Asia Central, por otro, se encuentran las reservas necesarias para una descarbonizaci\u00f3n pol\u00edticamente conservadora. De hecho, no es descabellado interrogarse sobre la propia definici\u00f3n del objetivo \u201ccero neto\u201d, como un simple eco de las oportunidades geoecol\u00f3gicas que comparten las dos grandes potencias del mundo, ambas imperios continentales con espacios poco poblados y geol\u00f3gicamente ricos a su disposici\u00f3n que permiten la extracci\u00f3n de recursos estrat\u00e9gicos y la forestaci\u00f3n de vastos territorios para recrear sumideros de carbono.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las cosas son muy diferentes en Europa. Desde el punto de vista geogr\u00e1fico y f\u00edsico, Europa es la \u00fanica potencia econ\u00f3mica del mundo (quiz\u00e1s junto con Jap\u00f3n) que ha alcanzado una fase de casi-saturaci\u00f3n demogr\u00e1fica o que, en todo caso, contiene pocos vac\u00edos. El hecho de que Noruega, uno de los pocos pa\u00edses del continente que cuenta con un margen ecol\u00f3gico considerable, no forme parte de la Uni\u00f3n no es, desde luego, una casualidad: no ser\u00eda razonable introducir un activo de esa \u00edndole en el fondo com\u00fan. Finalmente, Europa, privada de las tierras coloniales que constitu\u00edan buena parte de su riqueza en el pasado, no es m\u00e1s que el coraz\u00f3n metropolitano de un antiguo imperio mar\u00edtimo que ten\u00eda sus propios m\u00e1rgenes de extracci\u00f3n. El libre mercado y la ventaja tecnol\u00f3gica adquirida antes de la guerra le han permitido no atrofiarse del todo, algo que, de todas formas, sigue siendo posible, pues las limitaciones ecol\u00f3gicas y territoriales se manifiestan de inmediato en el viejo continente, que tambi\u00e9n es el <em>peque\u00f1o<\/em> continente<em>. <\/em>Ser\u00eda ciertamente peligroso afirmar que Europa est\u00e1 condenada por sus caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas al <em>decrecimiento<\/em>, pero sin duda est\u00e1 predispuesta a ello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar plantear las cuestiones \u00fanicamente en t\u00e9rminos neomalthusianos, con los que se enfrentar\u00edan de forma limitada la demograf\u00eda y el territorio, debemos en cambio reflexionar sobre el v\u00ednculo hist\u00f3rico entre socialismo y crecimiento, o entre reparto y frenado. Fran\u00e7ois Ruffin, diputado de <em>La France Insoumise<\/em>, ha contribuido a popularizar en los \u00faltimos a\u00f1os en Francia el eslogan aparentemente idealista \u201cMenos bienes, m\u00e1s v\u00ednculos\u201d, que aboga por un redimensionamiento de nuestros patrones de consumo con la esperanza de regenerar la solidaridad social. \u00bfPero es realmente tan ingenuo? Como sabemos, la socializaci\u00f3n parcial de la econom\u00eda fue posible despu\u00e9s de la guerra por el aumento de la productividad y el acceso a recursos baratos (o abaratados por la externalizaci\u00f3n de los riesgos). En otras palabras, el modelo social de Europa Occidental tiene una profunda afinidad con el crecimiento, una afinidad que tiene sus ra\u00edces en el progresismo de la Ilustraci\u00f3n y en la teodicea marxista de la producci\u00f3n. La crisis del Estado del bienestar ancl\u00f3 entonces en las representaciones pol\u00edticas dominantes la idea de que este modelo social deb\u00eda plegarse al juego de la competencia para salvaguardar sus condiciones de existencia. As\u00ed fue como el neoliberalismo pudo presentarse como el salvador del <em>bienestar<\/em>. Sin embargo, la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre socialismo y productividad puede plantearse a la inversa. Al definir una cartera de derechos sociales inalienables, un conjunto de infraestructuras p\u00fablicas incondicionalmente accesibles, es posible circunscribir una esfera de relaciones sociales fuera del alcance de la ley del mercado, incluso cuando \u00e9sta se presenta como un vector de crecimiento. Es decir, en un caso, la socializaci\u00f3n de la econom\u00eda depende de la conquista de las ganancias de productividad y de las ventajas comparativas en el mercado. En el otro, el mercado est\u00e1 condenado a ocupar el espacio que surge una vez que se han asegurado los derechos y las infraestructuras sustancialmente definidas y garantizadas \u201ccueste lo que cueste\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La crisis del Estado del bienestar ancl\u00f3 en las representaciones pol\u00edticas dominantes la idea de que este modelo social deb\u00eda plegarse al juego de la competencia para salvaguardar sus condiciones de existencia. As\u00ed fue como el neoliberalismo pudo presentarse como el salvador del bienestar.<\/p><cite>PIERRE CHARBONNIER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La f\u00f3rmula \u201cMenos bienes, m\u00e1s v\u00ednculos\u201d, o la de George Monbiot \u201cSuficiencia privada, lujo p\u00fablico\u201d, pueden entonces tomarse como gu\u00edas pol\u00edticas sin que sea necesaria una conversi\u00f3n repentina de la poblaci\u00f3n a la simplicidad voluntaria y a los preceptos de Gandhi. Son m\u00e1s bien el resultado de una limitaci\u00f3n pr\u00e1ctica impuesta al socialismo: en la medida en que ya no puede concebirse como un efecto secundario de la extensi\u00f3n de la esfera econ\u00f3mica (el paradigma productivista del reparto de beneficios), se redefine como un principio de limitaci\u00f3n, como una voluntad pol\u00edtica que provoca un cambio en la dimensi\u00f3n de la econom\u00eda. Esta inversi\u00f3n de la jerarqu\u00eda entre crecimiento y redistribuci\u00f3n se observa, por ejemplo, en la creaci\u00f3n de redes para compartir coches y electrodom\u00e9sticos diversos, en el desarrollo del reciclaje, la reparaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n, que inhiben la comercializaci\u00f3n de nuevos objetos y la acumulaci\u00f3n de residuos, en las pol\u00edticas de salud p\u00fablica que limitan las patolog\u00edas evitables y, por supuesto, en las medidas fiscales que impiden la creaci\u00f3n de fortunas privadas confiscatorias y ecol\u00f3gicamente costosas. Hay muchos ejemplos que demuestran que compartir no conduce a la aceleraci\u00f3n econ\u00f3mica, sino al contrario, a la optimizaci\u00f3n de los flujos de materiales y recursos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En un contexto en el que es poco probable que Europa obtenga los mayores beneficios de la modernizaci\u00f3n verde tal y como se concibe en Pek\u00edn o en Washington, y en el que tampoco tiene una necesidad acuciante de crecimiento por imperativos de desarrollo, el escenario de la econom\u00eda sin l\u00edmites post-carbono es, para ella, incluso m\u00e1s que para cualquier otra parte del mundo, una apuesta arriesgada. Por lo tanto, debemos mirar con distancia las profec\u00edas modernizadoras de Biden tanto como el desarrollo simbi\u00f3tico de Xi: la \u201cfrontera infinita\u201d no es accesible para nosotros y ciertamente no la necesitamos. Mejor mirar a la econom\u00eda estacionaria prefigurada por J. S. Mill en 1848 o la idea de una obsolescencia del \u201cproblema econ\u00f3mico\u201d imaginada por Keynes en 1930. La descarbonizaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial ser\u00e1 una prueba para Europa, donde se definir\u00e1 su actitud hacia el futuro. Las pr\u00f3ximas transformaciones de nuestro entorno econ\u00f3mico y t\u00e9cnico pueden provocar lo que la \u201cgran aceleraci\u00f3n\u201d provoc\u00f3 en los a\u00f1os cincuenta, es decir, una despolitizaci\u00f3n de la existencia, absorbida en la salida del consumo y una aparente paz social. Pero tambi\u00e9n pueden provocar una repolitizaci\u00f3n de las necesidades, del tiempo y del espacio, que no se limita a la demanda de las clases altas de una mejor calidad de vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/04\/15\/el-despertar-geopolitico-de-europa\/\">Europa, que carece de una narrativa fundacional<\/a> capaz de sustituir los mitos del universalismo imperial y del libre mercado, podr\u00eda encontrar en estas transformaciones el inicio de una respuesta a esta carencia. Podemos rechazar esa idea de Europa como cuna del modernismo, pero no cabe duda de que fue Europa la primera en relacionar modernidad e intensidad energ\u00e9tica. Tal vez sea el momento, entonces, de transformarla en la vanguardia de otra propuesta pol\u00edtica, menos dependiente del esp\u00edritu de conquista que triunf\u00f3 cuando se cre\u00eda que la Tierra era infinita y que ahora es obsoleto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras que el consenso de la modernidad verde parece imponerse en todas partes, a\u00fan podemos elegir nuestro modelo. 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The gray-black filaments are past glacial melting outbursts called j\u00f6kulhlaups. These abrupt flooding events gush down this outwash plain called Skei\u00f0ar\u00e1rsandur, one of the world\u2019s largest. The Skei\u00f0ar\u00e1rj\u00f6kull Glacier reaches down from the top left of the image. The plain is mostly devoid of vegetation, but red coloring indicates low moss, birch shrub, and other grass species. ... STORY COPY: The U.S. Geological Survey (USGS) unveiled stunning views of the Earth on Thursday (10 Oct). Their \u2018Earth As Art 6\u2019 collection, which they describe as \"awe-inspiring\", features jaw-dropping satellite and aircraft visuals, ranging from inky waters flowing from a Georgia swamp into the Gulf of Mexico in Florida, to a glacier on Russian islands in the Arctic Ocean surprising scientists with its rapid change. Elsewhere, a view of Iceland\u2019s Skei\u00f0ar\u00e1rj\u00f6kull Glacier features red colouring on a nearby plain indicating low moss, birch shrub, and other grass species. USGS provide real-time or near real-time data and information on current conditions and earth observations. They use Landsat satellites, built and launched by NASA and managed by USGS, to provide data crucial for modern maps used by consumers, researchers and governments worldwide. USGS also use unmanned aircraft systems. Describing their work, USGS explain: \u201cWe provide science about the natural hazards that threaten lives and livelihoods; the water, energy, minerals, and other natural resources we rely on; the health of our ecosystems and environment; and the impacts of climate and land-use change. Our scientists develop new methods and tools to supply timely, relevant, and useful information about the Earth and its processes.\u201d When: 10 Oct 2019 Credit: UGSG\/Cover Images **Editorial use only**\/COVER37168492\/UGSG\/Cover Images\/SIPA\/1910141056"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/06\/14\/abrir-brecha-la-politica-del-mundo-post-carbono\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Abrir brecha: la pol\u00edtica del mundo post-carbono"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/","name":"El Grand Continent","description":"La escala pertinente","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/1eb5c7da877373d678201ff43048026e","name":"felipe","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e703867e5d44be0c43a1c71e535b4302?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e703867e5d44be0c43a1c71e535b4302?s=96&d=mm&r=g","caption":"felipe"}}]}},"term_position_data":null,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1445"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1793"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1793\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1796"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1793"},{"taxonomy":"staff","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/staff?post=1793"},{"taxonomy":"editorial_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editorial_format?post=1793"},{"taxonomy":"serie","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/serie?post=1793"},{"taxonomy":"audience","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/audience?post=1793"},{"taxonomy":"geo","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/geo?post=1793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}