{"id":17449,"date":"2023-05-23T10:07:00","date_gmt":"2023-05-23T09:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=17449"},"modified":"2023-05-23T23:32:08","modified_gmt":"2023-05-23T22:32:08","slug":"el-aprendizaje-como-curacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/05\/23\/el-aprendizaje-como-curacion\/","title":{"rendered":"El aprendizaje como curaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n
Las siguientes reflexiones tratan de las nuevas fronteras de la educaci\u00f3n en un momento en que la cuesti\u00f3n de la metamorfosis humana es ya indisociable del interrogante general sobre el futuro de la Tierra y de lo vivo<\/a> <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En efecto, todo indica que hemos pasado de un mundo controlable, previsible y calculable a uno ambiguo, ca\u00f3tico e incierto <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Con la ayuda de la escalada tecnol\u00f3gica, estamos experimentando de hecho un cambio de universo. \u00bfC\u00f3mo imaginar, en tales condiciones, que la formaci\u00f3n del siglo pasado, sobre los mismos temas y con los mismos m\u00e9todos, pueda servir de algo cuando todo ha cambiado? <\/p>\n\n\n\n Para no sufrir y convertirnos en actores de esta nueva g\u00e9nesis, debemos, ante todo, tomar conciencia de la naturaleza exacta de los callejones sin salida a los que nos enfrentamos y del curso cada vez m\u00e1s err\u00e1tico que toman en nuestras pol\u00edticas de formaci\u00f3n. Sin embargo, ya no basta con abogar por un cambio de perspectiva. M\u00e1s all\u00e1 de la toma de conciencia, necesitamos reconstruir un imaginario y encontrar la fuerza y los recursos para actuar, un vasto programa para el que estamos lejos de estar equipados y para el que, aunque no seamos conscientes de ello, a\u00fan tenemos todo por aprender y explorar <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n \u00bfC\u00f3mo imaginar, en tales condiciones, que la formaci\u00f3n del siglo pasado, sobre los mismos temas y con los mismos m\u00e9todos, pueda servir de algo cuando todo ha cambiado?<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Empecemos por la nueva demanda -casi universal y al mismo tiempo cargada de ambig\u00fcedad- de formaci\u00f3n, un t\u00e9rmino que, en el l\u00e9xico contempor\u00e1neo, abarca varios proyectos y no s\u00f3lo uno. En su origen hay una serie de cambios tecnoecon\u00f3micos, pero tambi\u00e9n pol\u00edtico-culturales y bioambientales, cuyo impacto apenas empieza a medir la conciencia contempor\u00e1nea <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n El m\u00e1s importante es el resurgimiento de la convicci\u00f3n, especialmente entre las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes, de que el modelo patriarcal de explotaci\u00f3n y extracci\u00f3n del capital natural ha sido ecocida en todo momento. Responsable, en muchos aspectos, de las crisis sanitarias y clim\u00e1ticas, del agotamiento de los suelos y del colapso de numerosas poblaciones de seres no humanos, este modelo es hoy cuestionado en todas sus declinaciones relacionales: relaciones con la naturaleza, relaciones entre hombres y mujeres, relaciones entre j\u00f3venes y viejos, relaciones Norte-Sur. <\/p>\n\n\n\n Ni siquiera se cuestionan abiertamente la vulgata del desarrollo y sus fundamentos te\u00f3ricos <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En un libro titulado Reconciliations<\/em>, R\u00e9my Rioux elogia \u00abel trabajo paciente, concreto y a largo plazo de los actores sobre el terreno\u00bb<\/a>. No desconf\u00eda menos de la propia noci\u00f3n \u00abde obsolescencia\u00bb y propone devolverle \u00abtoda su fuerza simb\u00f3lica y pol\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 de la discreci\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb de la que prefieren rodearse sus actores <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n Y es que el mundo del desarrollo, campo privilegiado de interferencias de todo tipo, se debate entre la l\u00f3gica de la deuda y la del regalo, y ha estado hist\u00f3ricamente estructurado por relaciones desiguales <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Es un campo en el que se ejerce lo que Souleymane Bachir Diagne, siguiendo los pasos de Merleau-Ponty, denomina universalismo superior. Esta creencia en un mundo dividido en dos, donde los \u00abexpertos universales\u00bb vienen a explicar a las poblaciones \u00abatrasadas\u00bb los caminos de su salvaci\u00f3n, es a menudo lo contrario de un modelo de relaci\u00f3n basado en la escucha, la co-construcci\u00f3n y la traducci\u00f3n <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n El mundo del desarrollo, desgarrado entre la l\u00f3gica de la deuda y la del regalo, est\u00e1 hist\u00f3ricamente estructurado por relaciones desiguales.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Impugnada desde un punto de vista \u00e9tico, la postura superior tambi\u00e9n se ve desafiada por el cuestionamiento del modelo al que sirve, que s\u00f3lo sobrevive gracias a la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica de los medios de existencia, en particular el trabajo de subsistencia de las mujeres, que en todas partes produce y protege la vida <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En efecto, los problemas que no han sido tocados por las formas neoliberales de expropiaci\u00f3n siguen acumul\u00e1ndose. Mientras en casi todas partes se intentan reformas a menudo percibidas como injustas para resolver sus contradicciones, las crecientes desigualdades, la corrosiva inseguridad cultural o el resentimiento identitario que de ellas se derivan son s\u00edntomas negativos de las transformaciones axiol\u00f3gicas de nuestro tiempo. <\/p>\n\n\n\n\n\n Mientras la brecha entre las finanzas, la democracia y lo vivo siga ensanch\u00e1ndose, se abre la puerta a los reg\u00edmenes autoritarios y aumenta la deriva antiliberal de las democracias. En muchos casos, la formaci\u00f3n no conduce necesariamente a un empleo. Adem\u00e1s, mientras que en muchas partes del mundo el desempleo masivo es moneda corriente y la falta de empleo es la norma, muchas personas se cuestionan el lugar que ocupa el trabajo en sus vidas. El sentido del trabajo se cuestiona en un momento en que las personas exigen cada vez m\u00e1s el acceso a un lugar envidiable en la sociedad, la realizaci\u00f3n de su potencial, la \u00abdesaceleraci\u00f3n\u00bb o el derecho a disponer de tiempo libre para so\u00f1ar, crear<\/a> o resonar en el mundo <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n A\u00f1adamos que esos cambios, que sacuden los cimientos de las sociedades contempor\u00e1neas, se producen en el contexto de una evoluci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s desestabilizadora, origen de muchas otras, a saber, la transformaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el conocimiento. Michel Serres muestra c\u00f3mo la revoluci\u00f3n de la informaci\u00f3n, como elemento constitutivo del conocimiento, est\u00e1 afectando profundamente a la naturaleza del ser humano, e incluso modific\u00e1ndola (transformaciones \u00abhominescentes\u00bb). Despu\u00e9s de haber sido depositado en pergaminos (escritura), luego en libros (imprenta), el conocimiento est\u00e1 ahora \u00aben todas partes en la Red, disponible, objetivado\u00bb <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Despu\u00e9s de haber sido depositado en pergaminos (escritura), luego en libros (imprenta), el conocimiento est\u00e1 ahora \u00aben todas partes en la Red, disponible, objetivado\u00bb.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Cualquiera puede saber casi cualquier cosa en cualquier momento, y eso lo cambia todo: en la propia definici\u00f3n del conocedor, en el acto de producir, transmitir o recibir conocimiento, en la calidad (a menudo no controlada) y la cantidad (ahora astron\u00f3mica) de conocimiento producido y transmitido, en el papel del conocimiento a la hora de acompa\u00f1ar las transformaciones en curso. El conocimiento es omnipresente, para bien o para mal, porque la cuesti\u00f3n es: \u00bfen qu\u00e9 consiste realmente y qu\u00e9 hacemos con \u00e9l? Frente a tales cambios, que van acompa\u00f1ados de un cuestionamiento de certezas consideradas inamovibles durante mucho tiempo o de pr\u00e1cticas supuestamente indiscutibles, la demanda de formaci\u00f3n se renueva. Hoy presenta dos caras contradictorias. <\/p>\n\n\n\n La primera es la demanda de formaci\u00f3n para el mercado. Surge en un contexto marcado por el aumento de las restricciones presupuestarias, en particular en el sector de la educaci\u00f3n, y la implantaci\u00f3n de nuevos modelos de gesti\u00f3n p\u00fablica y privada basados en la competitividad y la exigencia de rentabilidad. En ese contexto, la valorizaci\u00f3n econ\u00f3mica del conocimiento y su acumulaci\u00f3n se perciben como factores decisivos en la competencia internacional, con sus efectos de concentraci\u00f3n y deslocalizaci\u00f3n, de b\u00fasqueda de nuevas salidas y beneficios. <\/p>\n\n\n\n Apoyada en su mayor parte por las empresas, a menudo en asociaci\u00f3n con los poderes p\u00fablicos, la primera faceta de la nueva demanda de formaci\u00f3n se inscribe en la l\u00f3gica del \u00abcapitalismo de plataforma\u00bb <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En efecto, la revoluci\u00f3n digital ha generado una nueva econom\u00eda que se caracteriza en parte por el auge de las plataformas en l\u00ednea, que ponen en contacto directo a proveedores y clientes de informaci\u00f3n, bienes y servicios, y movilizan la IA para mejorar continuamente la oferta y la rentabilidad.<\/p>\n\n\n\n La valorizaci\u00f3n econ\u00f3mica del conocimiento y su acumulaci\u00f3n se perciben como factores decisivos en la competencia internacional, con sus efectos de concentraci\u00f3n y deslocalizaci\u00f3n, de b\u00fasqueda de nuevas salidas y beneficios.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las empresas de la econom\u00eda digital han asumido funciones que hist\u00f3ricamente estaban reservadas al sector p\u00fablico, y el proceso de privatizaci\u00f3n digital ha llevado a una reconfiguraci\u00f3n de la divisi\u00f3n entre la esfera privada y la de los comunes <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Al mismo tiempo, se ha producido un fuerte aumento de la demanda de formaci\u00f3n y certificaci\u00f3n de competencias. Esto ha acompa\u00f1ado el auge del mercado al gran p\u00fablico, vinculado -en Francia en particular- con el \u00e9xito de la famosa Cuenta Personal de Formaci\u00f3n (CPF). <\/p>\n\n\n\n Ya se trate de formaci\u00f3n inicial o continua, el mercado de la formaci\u00f3n profesional est\u00e1 en plena ebullici\u00f3n. Se ha configurado un mercado internacional en el que cada vez m\u00e1s proveedores se definen como actores de la formaci\u00f3n. Situados en el centro del juego competitivo, ofrecen directamente a los aprendices soluciones digitalizadas, supuestamente \u00e1giles y cada vez m\u00e1s diversificadas. Los poderes p\u00fablicos, por su parte, apoyan financieramente dicho esfuerzo al tiempo que empiezan a regular la oferta <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Nacidos en la confluencia de la nueva econom\u00eda de servicios, la econom\u00eda de la ense\u00f1anza superior y la econom\u00eda de internet, los MOOC (Massive Open Online Courses) y sus derivados representan, desde ese punto de vista, un ejemplo concreto de la oferta educativa digital accesible a distancia a trav\u00e9s de plataformas digitales. Tambi\u00e9n ilustran la transformaci\u00f3n en curso de la relaci\u00f3n con el conocimiento, el marketing<\/em> y el branding<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Se ha configurado un mercado internacional en el que cada vez m\u00e1s proveedores se definen como actores de la formaci\u00f3n. Situados en el centro del juego competitivo, ofrecen directamente a los aprendices soluciones digitalizadas, supuestamente \u00e1giles y cada vez m\u00e1s diversificadas.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Se ha dado un paso decisivo con el desarrollo de las tecnolog\u00edas interactivas y la aparici\u00f3n de la computadora personal y el tel\u00e9fono m\u00f3vil conectado. Las empresas de e-learning<\/em> ponen ahora a disposici\u00f3n de los alumnos diversas tecnolog\u00edas relacionales. La mediaci\u00f3n digital del conocimiento es ya no s\u00f3lo indiscutible, sino irreversible. Esta oferta aparentemente desinstitucionalizada hace eco de una presunta necesidad de individualizaci\u00f3n del acceso al conocimiento. No hace falta repetirlo: tambi\u00e9n est\u00e1 motivada por grandes cuestiones de mercado. <\/p>\n\n\n\n La otra cara de la nueva demanda de formaci\u00f3n toma un camino muy diferente: la formaci\u00f3n al servicio de lo vivo, \u00faltimo nombre de una democracia verdaderamente inclusiva porque se basa en una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia, no del universalismo, sino del en-com\u00fan<\/em> <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Experimental tanto como aspiracional, se origina en el deseo de volver a conectar con las dimensiones ecol\u00f3gicas de la existencia humana al tiempo que inserta esa misma existencia en los entornos vivos que la conforman. <\/p>\n\n\n\n En este segundo caso, la demanda de formaci\u00f3n es una respuesta, no a los mandatos del mercado, sino a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo transformar el deseo de cambio -encarnado o no en pr\u00e1cticas de protesta o resistencia- en la energ\u00eda de la transformaci\u00f3n social<\/a>. De hecho, en casi todas partes est\u00e1 surgiendo y tomando forma el sue\u00f1o de comunidades de aprendizaje alternativas dentro de experimentos pedag\u00f3gicos polifac\u00e9ticos que combinan el destino de la Tierra, el de la humanidad y el de toda la comunidad bi\u00f3tica. La mayor\u00eda de esos experimentos tienen como objetivo reinventar la democracia y consolidar las infraestructuras que podr\u00edan reanimarla y darle sustancia vincul\u00e1ndola a todas las fuerzas de lo vivo, su nuevo nombre <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n En casi todas partes est\u00e1 surgiendo y tomando forma el sue\u00f1o de comunidades de aprendizaje alternativas dentro de experimentos pedag\u00f3gicos polifac\u00e9ticos que combinan el destino de la Tierra, el de la humanidad y el de toda la comunidad bi\u00f3tica.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Est\u00e1 claro que no se trata de una cuesti\u00f3n de formaci\u00f3n para el beneficio y la competitividad. Por el contrario, se trata de una formaci\u00f3n al servicio de las transiciones hacia otros modelos de conocimiento, o \u00abco-nacimiento\u00bb, los que hay que inventar para volver a los l\u00edmites planetarios, mitigar los efectos del cambio clim\u00e1tico, preservar la biodiversidad, trabajar por la justicia social y por una democracia representativa de la pluralidad de las fuerzas de la vida y de las relaciones diferenciadas e interdependientes que mantienen entre s\u00ed. <\/p>\n\n\n\n Por tanto, la demanda es esencialmente de formaci\u00f3n de la autonom\u00eda, es decir, del surgimiento de una nueva relaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de la pertenencia a una especie<\/em>. Dicha relaci\u00f3n pol\u00edtica aborda los dogmas y sistemas de creencias que est\u00e1n en la ra\u00edz de la crisis de nuestra relaci\u00f3n con la tierra, el agua, el fuego, los alimentos, en resumen, todos los elementos que hacen posible la vida. De acuerdo con la s\u00edntesis pluriversalista <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>, una formaci\u00f3n de este tipo pretende reinventar la relaci\u00f3n planetaria<\/em>; desaprender las certezas y reaprender la duda; abrir posibilidades y dar ganas de actuar; hacer comprender que no basta con calcular, que hay que reaprender a pensar juntos, a tejer alianzas vitales con el conjunto de lo creado. <\/p>\n\n\n\n Ilustrativa del cuestionamiento de la postura superior antes mencionada, esta nueva demanda de formaci\u00f3n se basa en la convicci\u00f3n de que formar ya no es simplemente una cuesti\u00f3n de \u00abtransferir conocimientos\u00bb (que, por otra parte, se encuentran abundante y f\u00e1cilmente en internet) por parte de un conocedor a otros no conocedores, sino tambi\u00e9n y sobre todo de \u00abautorreformarse\u00bb, de \u00abdescentrarse\u00bb. Sobre todo, significa \u00abnacer juntos\u00bb, el verdadero significado de conocimiento (\u00abco-nacimiento\u00bb). Tambi\u00e9n significa \u00abcomponer, convocar y reunir\u00bb audiencias, \u00abtrabajar en red\u00bb, \u00abformar una comunidad\u00bb, la comunidad de los que aprenden, para influir m\u00e1s, juntos, en las m\u00faltiples g\u00e9nesis en curso. <\/p>\n\n\n\n Aprender tambi\u00e9n significa \u00abcomponer, convocar y reunir\u00bb audiencias, \u00abtrabajar en red\u00bb, \u00abformar una comunidad\u00bb, la comunidad de los que aprenden, para influir m\u00e1s, juntos, en las m\u00faltiples g\u00e9nesis en curso.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Porque ser\u00e1 un arma importante al servicio de las transiciones, y en particular de una democracia reinventada, esta segunda demanda de formaci\u00f3n es uno de los grandes retos del siglo XXI. Por otra parte, apenas existe agenda transformadora que no sea, al mismo tiempo, un proyecto pedag\u00f3gico. En efecto, es a trav\u00e9s de la pedagog\u00eda como se resuelve la tensi\u00f3n entre la reproducci\u00f3n de lo existente y la posibilidad de emergencia de lo nuevo, raz\u00f3n por la cual la mayor\u00eda de las teor\u00edas y experiencias de cambio social siempre le han otorgado un papel privilegiado. <\/p>\n\n\n\n De una forma u otra, la pedagog\u00eda y la formaci\u00f3n se han utilizado siempre que ha habido que reorganizar el orden social o econ\u00f3mico, reordenar los sistemas de distribuci\u00f3n del poder, refundar instituciones o reforzar comunidades de pr\u00e1ctica <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Desde este punto de vista, no hay m\u00e1s que ver el lugar que han ocupado en las luchas revolucionarias en Occidente. Esto se debe a que, a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n, se produce la socializaci\u00f3n del conocimiento y su transformaci\u00f3n en la capacidad de pensar y actuar de forma diferente. Se cuestionan los viejos modelos mentales y surgen nuevos patrones de pensamiento. Se libera la imaginaci\u00f3n y se abre la capacidad de proyectarse en el futuro. <\/p>\n\n\n\n\n\n Las universidades populares, que aparecieron en Francia a finales del siglo XIX, ilustran perfectamente estos postulados <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Eran lugares interactivos donde la gente aprend\u00eda a convertir las habilidades individuales en capacidades colectivas, y estaban impulsadas por la creencia en el conocimiento gratuito y mutuamente producido y en una educaci\u00f3n basada en el razonamiento cr\u00edtico, la autonomizaci\u00f3n y la libertad incondicional para cuestionar y proponer.<\/p>\n\n\n\n De una forma u otra, la pedagog\u00eda y la formaci\u00f3n se han utilizado siempre que ha habido que reorganizar el orden social o econ\u00f3mico, reorganizar los sistemas de distribuci\u00f3n del poder, refundar instituciones o reforzar comunidades de pr\u00e1ctica.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Se inscrib\u00edan en el gran mito de la Ilustraci\u00f3n, a saber, la b\u00fasqueda del \u00abperfeccionamiento del hombre\u00bb mediante la investigaci\u00f3n y el cuestionamiento del mundo que lo rodeaba para transformarlo. Los ciudadanos deb\u00edan poder apropiarse de todos los recursos de la cultura para lograr una toma de conciencia individual y colectiva y un intercambio de ideas movilizadoras susceptibles de provocar un cambio social. <\/p>\n\n\n\n En otros lugares, en muchos pa\u00edses del Sur, los grandes movimientos hist\u00f3ricos fueron a menudo precedidos o acompa\u00f1ados por una cr\u00edtica de la educaci\u00f3n oficial y por el desarrollo de pedagog\u00edas de la liberaci\u00f3n que pretend\u00edan volver conscientes a los subalternos de las posibilidades de invertir las causas de su sometimiento <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Fue el caso de las luchas por la abolici\u00f3n de la esclavitud negra y de las luchas anticoloniales. Pero tambi\u00e9n fue el caso en el periodo inmediatamente posterior a la independencia, en pa\u00edses como India y \u00c1frica, donde la relaci\u00f3n entre el Estado y sus ciudadanos era comparable a la que exist\u00eda entre profesor y alumno. El alumno era ignorante. El maestro, bajo la apariencia del Estado, lo sab\u00eda todo y su funci\u00f3n era \u00abinstruir\u00bb a los que no sab\u00edan e \u00abinculcarles\u00bb lo que necesitaban saber.<\/p>\n\n\n\n Como ahora sabemos, muchas de las crisis que estamos viviendo no hacen m\u00e1s que agravarse. Puede que pronto se nos vayan de las manos. Cada vez somos m\u00e1s conscientes, adem\u00e1s, de que no son s\u00f3lo ecol\u00f3gicas o energ\u00e9ticas, econ\u00f3micas, sociales o pol\u00edticas. Son, sobre todo, consecuencia directa de las decisiones humanas. Por primera vez en la historia de la humanidad, el ser humano es una fuerza geol\u00f3gica capaz de influir en la biosfera y destruir lo vivo<\/a> <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Lo que es menos conocido es que esas intervenciones humanas, tal vez bienintencionadas, se basan en esquemas y mecanismos de formaci\u00f3n inadecuados heredados del pasado reciente, y a veces en conocimientos fundamentalmente deficientes, cuando no son pura y simplemente el resultado de un deseo de ignorancia y del peso de la indiferencia.<\/p>\n\n\n\n Como ahora sabemos, muchas de las crisis que estamos viviendo no hacen m\u00e1s que agravarse. Puede que pronto se nos vayan de las manos.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Desentra\u00f1ar estas crisis exige, por tanto, tener en cuenta una gran paradoja: nunca en la historia de la humanidad la informaci\u00f3n y el conocimiento hab\u00edan sido tan abundantes ni tan universalmente distribuidos, a pesar de las flagrantes desigualdades de acceso. Al mismo tiempo, el mundo nunca hab\u00eda estado tan desprovisto de puntos de referencia. La erosi\u00f3n de las facultades cr\u00edticas nunca hab\u00eda sido tan vertiginosa y el divorcio<\/em> entre<\/em> tecnicidad y reflexividad<\/em>, el mundo de las herramientas y el mundo de los s\u00edmbolos tan flagrante. <\/p>\n\n\n\n Tres factores decisivos que alimentan y refuerzan esa paradoja pesan hoy en d\u00eda sobre cualquier intento de reforma de la pol\u00edtica de formaci\u00f3n: la dificultad de escapar a las trampas de la raz\u00f3n calculadora; la reticencia a abrirse a otras visiones del mundo, a poner en com\u00fan \u00abarchivos\u00bb y a compartir conocimientos informales en un momento en que los modelos pedag\u00f3gicos se agotan; y, por \u00faltimo, la escasez de reflexi\u00f3n sobre el lugar de la tecnolog\u00eda en la producci\u00f3n de conocimientos y, a su vez, en la formaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n En el centro de este empobrecimiento ontol\u00f3gico<\/em> se encuentra la sobrevaloraci\u00f3n de la raz\u00f3n calculadora y la falta de cr\u00e9dito concedido a otras formas de racionalidad que se apoyan tanto en la imaginaci\u00f3n como en la sensibilidad ante el mundo que nos rodea. No hace falta remontarse demasiado en la historia del ascenso a la hegemon\u00eda del pensamiento calculador, primero en Occidente. En los siglos XVI y XVII, con las revoluciones copernicana y galileana, se revolucion\u00f3 todo el campo del conocimiento: la realidad se hizo objetivable, mensurable y compartimentable, seg\u00fan lo que Heidegger llama \u00abel proyecto matem\u00e1tico de la naturaleza\u00bb. <\/p>\n\n\n\n Desde fines del siglo XVIII e inicios del XIX, la mayor\u00eda de las disciplinas se construyeron sobre la gran divisi\u00f3n entre el ser humano y la naturaleza, y luego sobre el principio de la divisi\u00f3n y segregaci\u00f3n de las especies. Se pensaba en el medio ambiente terrestre como \u00abun stock abstracto y una reserva inagotable de recursos de los que basta con sacar\u00bb <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Poco a poco, s\u00f3lo se comprende a trav\u00e9s de m\u00e9todos matem\u00e1ticos y estad\u00edsticos o bajo el prisma de disciplinas y conocimientos atomizados y balcanizados. <\/p>\n\n\n\n Nunca en la historia de la humanidad la informaci\u00f3n y el conocimiento hab\u00edan sido tan abundantes ni tan universalmente distribuidos, a pesar de las flagrantes desigualdades de acceso. Al mismo tiempo, el mundo nunca hab\u00eda estado tan desprovisto de puntos de referencia.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Por ejemplo, al igual que las llamadas ciencias \u00abduras\u00bb, la econom\u00eda se esfuerza por explicar cantidades mensurables utilizando los principios de causalidad y regularidad. Con el triunfo del maquinismo y el advenimiento de la sociedad industrial y luego postindustrial y su modelo de \u00abvidas administradas\u00bb, se rechazan otras formas de estar en el mundo, se descalifica el pensamiento visual y se deja de utilizar el lenguaje como medio de generaci\u00f3n de sentido. Basado en el olvido de la condici\u00f3n humana carnal y fundamentada, el proyecto est\u00e1 en el coraz\u00f3n del ethos neoliberal, como resultado del cual la educaci\u00f3n podr\u00eda no ser m\u00e1s que un producto de consumo como cualquier otro.<\/p>\n\n\n\n Adem\u00e1s, con la crisis del financiamiento p\u00fablico, el contexto general es de \u00abracionalizaci\u00f3n\u00bb y de b\u00fasqueda de la eficacia. Mejorar la calidad reduciendo los costos se traduce, en casi todas partes, en un estrechamiento del horizonte conceptual, pol\u00edtico y moral. Todo se reduce a una cuesti\u00f3n de objetivos, indicadores y altos mandos. Todo se orienta hacia la cultura de los resultados, en un contexto de funcionalidad a muy corto plazo. Adem\u00e1s, se mantenga o no, existe una confusi\u00f3n entre la funcionalidad a corto plazo y la tecnicidad. <\/p>\n\n\n\n Una se confunde con la otra, mientras que la empresa, considerada ahora como un \u00abcolectivo inteligente\u00bb, tiende a sustituir a la sociedad y a la comunidad. Adem\u00e1s, muchos consideran que tecnicidad y simplificaci\u00f3n son sin\u00f3nimos. Con la deriva de la programaci\u00f3n estad\u00edstica y probabil\u00edstica, los riesgos de debilitamiento de la innovaci\u00f3n como tal se intensifican en la medida en que el cuestionamiento de los reg\u00edmenes de reflexividad y de los criterios de juicio se ha evacuado casi totalmente de los debates.<\/p>\n\n\n\n El empobrecimiento ontol\u00f3gico dista mucho de ser un fen\u00f3meno repentino. Despu\u00e9s de tres siglos de revoluciones cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas, el conocimiento, pero tambi\u00e9n la raz\u00f3n instrumental, est\u00e1n en proceso de \u00abmaquinizaci\u00f3n\u00bb<\/a>. Asistimos, casi impotentes, a lo que Bernard Stiegler llam\u00f3 una \u00abproletarizaci\u00f3n del saber\u00bb <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El pensamiento calculador ha triunfado sobre todas las dem\u00e1s formas de raz\u00f3n, la eficacia marca el camino y los sistemas de optimizaci\u00f3n gu\u00edan las decisiones. S\u00f3lo vale lo que puede medirse, traducirse en cantidades abstractas y pagarse. La riqueza de una relaci\u00f3n afectiva con el mundo, la belleza de un haiku, la transparencia de una ma\u00f1ana o la alegr\u00eda de un rayo de sol ya no cuentan.<\/p>\n\n\n\n El pensamiento calculador ha triunfado sobre todas las dem\u00e1s formas de raz\u00f3n, la eficacia marca el camino y los sistemas de optimizaci\u00f3n gu\u00edan las decisiones. S\u00f3lo vale lo que puede medirse, traducirse en cantidades abstractas y pagarse.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En el centro de este empobrecimiento ontol\u00f3gico hay un segundo factor, a saber, la negativa a nutrirse de la totalidad de los archivos del mundo, a pesar de que cada vez es m\u00e1s evidente que los modelos pedag\u00f3gicos tradicionales est\u00e1n agot\u00e1ndose. El objetivo \u00faltimo de la formaci\u00f3n parece ser ahora la reproducci\u00f3n de una raz\u00f3n cada vez m\u00e1s abstracta, que se expresa preferentemente en el lenguaje de los c\u00f3digos. Las m\u00e1s de las veces, los conocimientos se inculcan sin relaci\u00f3n entre s\u00ed, sin situarlos en un enfoque hist\u00f3rico o cultural y sin la perspectiva que permitir\u00eda un m\u00ednimo de juicio y reflexividad. <\/p>\n\n\n\n El auge de la inteligencia artificial ha abierto el camino a una inversi\u00f3n cada vez mayor en el sector de la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n. Las tecnolog\u00edas educativas resultantes llegan a p\u00fablicos cada vez m\u00e1s amplios y diversos. El impacto de esas herramientas \u00abinteligentes\u00bb en nuestras formas de pensar y procesar la informaci\u00f3n o en nuestras capacidades de juicio y acci\u00f3n est\u00e1 a\u00fan por determinar. No cabe duda de que ser\u00e1 colosal. Aunque el acceso a una enorme cantidad de informaci\u00f3n es cada vez m\u00e1s la norma, tambi\u00e9n es muy f\u00e1cil perderse en ella. En particular, muy pocas personas son capaces hoy de decir exactamente qu\u00e9 es la \u00abinformaci\u00f3n\u00bb y qu\u00e9 la distingue de los \u00abdatos\u00bb o del conocimiento. <\/p>\n\n\n\n En cualquier caso, muchas personas se ven obligadas hoy a adaptar sistemas ad hoc de negociaci\u00f3n con el mundo. Adem\u00e1s, una de las consecuencias de la revoluci\u00f3n digital es la fragmentaci\u00f3n del conocimiento. En efecto, no basta con constatar que las proposiciones cognitivas se multiplican sin cesar. A esto hay que a\u00f1adir los efectos de la \u00abdesinstitucionalizaci\u00f3n\u00bb, que se ven reforzados por las redes electr\u00f3nicas que, en muchos aspectos, favorecen la fragmentaci\u00f3n de la informaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n El conocimiento basado en la observaci\u00f3n de los hechos y en la may\u00e9utica tiende a ser sustituido por creencias m\u00e1s o menos compartidas y cada vez m\u00e1s polimorfas.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Hoy sabemos que la r\u00e1pida circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n no conduce necesariamente a un fortalecimiento de las capacidades reflexivas y de discernimiento, ni a un enriquecimiento de las comunicaciones interpersonales necesarias para la adquisici\u00f3n de nuevos conocimientos adaptados a contextos diferentes, ni a un fortalecimiento concomitante de las posibilidades de autonom\u00eda individual, y menos a\u00fan a la producci\u00f3n proporcional de sentido. De hecho, el conocimiento basado en la observaci\u00f3n de los hechos y en la may\u00e9utica tiende a ser sustituido por creencias m\u00e1s o menos compartidas y cada vez m\u00e1s polimorfas.<\/p>\n\n\n\n El conocimiento ya no consiste en elaborar una imagen del mundo cuya garant\u00eda de adecuaci\u00f3n deber\u00eda encontrarse fuera de \u00e9l. Creencia y conocimiento se confunden f\u00e1cilmente. Para poner a prueba una idea, recurrimos cada vez m\u00e1s a una afirmaci\u00f3n que la confirme que a una que la invalide. El antiguo proyecto de formaci\u00f3n integral se sustituye poco a poco por la formaci\u00f3n a trozos<\/em>. Al hacer de la b\u00fasqueda selectiva de informaci\u00f3n uno de los medios centrales para ensamblar el conocimiento, las tecnolog\u00edas digitales est\u00e1n allanando el camino para un divorcio cada vez m\u00e1s marcado entre la sed de conocimiento y la b\u00fasqueda de la verdad.<\/p>\n\n\n\n\n\n Esta cr\u00edtica de la relaci\u00f3n entre tecnolog\u00eda y pedagog\u00eda no pretende desacreditar la tecnolog\u00eda. No es la tecnolog\u00eda como tal lo que se cuestiona. Son sus usos, en particular los que provocan la erosi\u00f3n de las facultades cr\u00edticas y la disminuci\u00f3n de la capacidad de juicio. Es la creaci\u00f3n de contenidos pedag\u00f3gicos y las condiciones para su enriquecimiento lo que debe cuestionarse. La apropiaci\u00f3n tecnol\u00f3gica requiere capacidades que se adquieren mediante la formaci\u00f3n. Es el caso de las capacidades cr\u00edticas, aquellas que nos permiten movilizar la raz\u00f3n en una actividad reflexiva, protegernos de sus sesgos, confrontar las fuentes, cuestionar los datos y la informaci\u00f3n y, en definitiva, emitir un juicio objetivo sobre los hechos porque se basan en la verdad.<\/p>\n\n\n\n El antiguo proyecto de formaci\u00f3n integral se sustituye poco a poco por la formaci\u00f3n a trozos<\/em>.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Acabamos de mostrar c\u00f3mo, sobre el terreno, se est\u00e1n produciendo grandes y peque\u00f1as transformaciones. Los llamados a liberarse de la matriz colonial y a situarse no del lado de los otros \u00abdiferentes\u00bb, sino del lado de nuestros semejantes, son cada vez m\u00e1s estridentes. Nuestros propios instrumentos de medida, c\u00e1lculo y evaluaci\u00f3n muestran sus l\u00edmites. Tanto en el Norte como en el Sur y en nuestra vecindad inmediata, nos vemos acosados por situaciones cada vez m\u00e1s complejas y enmara\u00f1adas, sin soluciones evidentes, con cada vez m\u00e1s partes interesadas con las que tenemos que negociar el m\u00e1s m\u00ednimo avance. <\/p>\n\n\n\n En todas partes disminuye la capacidad de prever los riesgos y las posibilidades de controlarlos. S\u00f3lo parece haber surgido una certeza: la responsabilidad del actual fallo sist\u00e9mico reside en nuestra incapacidad colectiva para comprender, prever, actuar y sanar. Y est\u00e1 claro que, ante el callej\u00f3n sin salida actual, no bastar\u00e1n ni las explicaciones globales, ni los conocimientos especializados, ni las herramientas t\u00e9cnicas, ni los recursos financieros. Reinventar la formaci\u00f3n est\u00e1, pues, en el centro de los grandes retos contempor\u00e1neos. Esto es particularmente cierto en el caso de la democracia, esa esfera de lo com\u00fan que, quiz\u00e1s m\u00e1s que ninguna otra, requiere para su supervivencia una redistribuci\u00f3n lo m\u00e1s justa posible de las capacidades cr\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n No se limitan al uso eficaz de la raz\u00f3n. Porque est\u00e1n en el coraz\u00f3n de la b\u00fasqueda de la libertad y la verdad, incluyen capacidades \u00e9ticas y relacionales, boyas a las que agarrarse cuando el mar est\u00e1 embravecido. Tambi\u00e9n incluyen la imaginaci\u00f3n, fuente de creaci\u00f3n y reinvenci\u00f3n. Y es a alimentar estas tres capacidades a lo que debe dedicarse la formaci\u00f3n. Lo que est\u00e1 efectivamente en juego es la posibilidad de reinventar la educaci\u00f3n a la luz de un mundo sostenible porque es habitable y, por tanto, abierto a lo vivo. En tales condiciones, una cosa es apelar a una toma de conciencia institucional y colectiva. Sin embargo, no debemos subestimar la dificultad de tal ejercicio, sobre todo en un momento en que, en la sociedad y en la cultura en general, el reflejo natural es aferrarse a falsas certezas. <\/p>\n\n\n\n La democracia requiere para su supervivencia una redistribuci\u00f3n lo m\u00e1s justa posible de las capacidades cr\u00edticas, de las capacidades de verdad y de las capacidades de juicio y de acci\u00f3n.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Adem\u00e1s, en los escasos momentos de \u00abrevoluci\u00f3n antropol\u00f3gica\u00bb que ha vivido la humanidad, hemos observado la dificultad recurrente para abandonar la comodidad de las certezas, tomar conciencia de un cambio en el mundo y modificar en consecuencia nuestra comprensi\u00f3n y nuestras visiones. En la historia occidental, la transici\u00f3n del geocentrismo de Ptolomeo al heliocentrismo de Cop\u00e9rnico-Galileo es un ejemplo. Se necesitaron varios siglos de luchas no s\u00f3lo cient\u00edficas, sino tambi\u00e9n institucionales, jur\u00eddicas, religiosas y pol\u00edticas para pasar de la visi\u00f3n de un mundo cerrado y tranquilizador a la de un mundo abierto, infinito y en gran parte desconocido. <\/p>\n\n\n\n Hoy est\u00e1 en marcha una revoluci\u00f3n similar y el tiempo se acaba. No podemos seguir ense\u00f1ando los mismos conocimientos, con las mismas palabras, los mismos conceptos y las mismas pedagog\u00edas. Si la urgencia es pues reinventar la formaci\u00f3n, la cuesti\u00f3n es sin embargo saber sobre qu\u00e9 base.<\/p>\n\n\n\n Con el agotamiento del modelo ya fuera de toda duda, aprender a desaprender se ha convertido en la prioridad. Como nos han ense\u00f1ado los recientes avances de la neurociencia cognitiva, aprender significa cuestionar el propio aprendizaje. Puesto que el error y la ilusi\u00f3n son nuestra suerte com\u00fan, significa adoptar una \u00e9tica de humildad ante una comprensi\u00f3n incompleta de la realidad. Porque el conocimiento no es en absoluto un espejo exacto del mundo exterior. Nuestra percepci\u00f3n de la realidad es siempre una reconstrucci\u00f3n a partir de fragmentos de informaci\u00f3n recogidos por nuestros sentidos y procesados por el cerebro <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Atribuimos al mundo un sentido determinado por numerosas categor\u00edas inconscientes, las creencias en las que estamos inmersos y los atajos que tomamos, a veces sin darnos cuenta.<\/p>ACHILLE MBEMBE y SARAH MARNIESSE<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\nLa brecha entre las finanzas, la democracia y lo vivo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La formaci\u00f3n por y para el mercado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Formaci\u00f3n para una Tierra habitable<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Pedagog\u00eda transformadora<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La erosi\u00f3n de las facultades cr\u00edticas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n El cuidado de las tres capacidades<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Aprender a aprender<\/strong><\/h2>\n\n\n\n