{"id":15890,"date":"2023-04-19T19:21:02","date_gmt":"2023-04-19T18:21:02","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=15890"},"modified":"2023-04-19T19:21:04","modified_gmt":"2023-04-19T18:21:04","slug":"se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/","title":{"rendered":"\u00abS\u00e9 mi hermano o te mato\u00bb: luces y sombras de la fraternidad"},"content":{"rendered":"\n<p><em>S\u00e9 mi hermano o te mato<\/em>&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-1-15890' title='Este art\u00edculo resume la evoluci\u00f3n de mi libro &lt;em&gt;Le droit de choisir ses fr\u00e8res ? Une histoire de la fraternit\u00e9&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Gallimard, \u00abBiblioth\u00e8que des id\u00e9es\u00bb, 2023.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>: as\u00ed resum\u00eda el gran moralista Chamfort el ambiguo esp\u00edritu de la Revoluci\u00f3n Francesa, a la que \u00e9l mismo no sobrevivi\u00f3&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-2-15890' title='Seg\u00fan Louis-S\u00e9bastien Mercier, &lt;em&gt;Le nouveau Paris&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Fuchs, 1798, t.&amp;nbsp;III, p.&amp;nbsp;190.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La Revoluci\u00f3n anunciaba la fraternidad universal, y lo que sobrevino fue el fratricidio. La misma operaci\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s contrastada, se repiti\u00f3 en 1848, entre febrero y junio, dando lugar en particular a la virulenta cr\u00edtica de Marx a la fraternidad, una \u00ababolici\u00f3n imaginaria de las relaciones de clase\u00bb que s\u00f3lo enmascaraba y por tanto reforzaba la verdadera \u00abguerra civil\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-3-15890' title='Karl Marx, &lt;em&gt;Les Luttes de classe en France (1848-1850)&lt;\/em&gt; [1850], ed. y trad. Maximilien Rubel con la colab. de Louis Janover, Par\u00eds, Gallimard, col. \u00abFolio histoire\u00bb, 2018, pp.&amp;nbsp;23-24.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por \u00faltimo, a finales del siglo XX, Derrida no desconfiaba menos de una noci\u00f3n tan ambigua y reversible: \u00abconservar esta palabra para designar una fraternidad m\u00e1s all\u00e1 de la fraternidad, una fraternidad sin fraternidad (literal, estricta, geneal\u00f3gica, masculina, etc.), es no renunciar nunca a lo que se pretende renunciar\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-4-15890' title='Jacques Derrida, &lt;em&gt;Politiques de l\u2019amiti\u00e9&lt;\/em&gt; suivi de&lt;em&gt; L\u2019oreille de Heidegger&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Galil\u00e9e, 1994, p.&amp;nbsp;265'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Si queremos fraternidad, sugiere Derrida, deber\u00edamos deshacernos de la fraternidad: un doble v\u00ednculo que sigue siendo el nuestro, mientras que la fraternidad parece estar resurgiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XXI, de hecho, la fraternidad, a pesar de su olor a obsolescencia, claramente ha vuelto con fuerza, ya sea como fraternidad universal, en la enc\u00edclica del Papa Francisco <em>Fratelli Tutti<\/em>, o, en Francia, en la proclamaci\u00f3n de la fraternidad como \u00abprincipio de valor constitucional\u00bb, ya sea como fraternidad reducida y exclusiva, desde los Hermanos Musulmanes hasta la Fraternidad Sacerdotal de San P\u00edo X, o en la nueva forma militante de \u00absororidad\u00bb, o incluso en una \u00abadelfidad\u00bb m\u00e1s neutra, que el Alto Consejo para la Igualdad entre Mujeres y Hombres recomend\u00f3 en 2018 para sustituir a la excesivamente masculina \u00abfraternidad\u00bb de la Constituci\u00f3n. Desde hace unos quince a\u00f1os, en Francia y en otros lugares, la fraternidad es un tema de convergencia y de debate a veces acalorado, un emblema tanto de apertura como de cierre, que se refleja perfectamente en su papel contradictorio en el contexto religioso, entre el di\u00e1logo interreligioso y el repliegue comunitario&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-5-15890' title='Sobre estos usos recientes de la noci\u00f3n, v\u00e9ase mi art\u00edculo \u00abLa fraternit\u00e9 au xxie si\u00e8cle\u00bb, \u00c9tudes, n\u00b0 4304, mayo de 2023, p. 29-39.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Ahora bien, si volvemos a valorar el vocabulario, que durante un tiempo pudo parecernos anticuado, es esencial apoderarse de \u00e9l sin ingenuidad, con tacto y prudencia, teniendo en cuenta sus lados m\u00e1s oscuros, las profundas apor\u00edas que lo animan y de las que Chamfort, Marx y Derrida nos han advertido uno tras otro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La Revoluci\u00f3n anunciaba la fraternidad universal, y lo que sobrevino fue el fratricidio. <\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La larga historia de una met\u00e1fora<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, hoy es m\u00e1s importante que nunca hacer <em>la historia<\/em> de la fraternidad, es decir, hacer un cierto hecho de <em>lenguaje<\/em>, pues se trata de una met\u00e1fora, y en esa met\u00e1fora es donde se anudan todas las tensiones propias de la fraternidad: la fraternidad no es amistad, ni solidaridad, y eso es lo primero que debemos pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Empecemos lo m\u00e1s atr\u00e1s posible en la historia de este vocabulario, es decir, a partir de las hip\u00f3tesis que hacen los ling\u00fcistas sobre la lengua indoeuropea, donde se forma la ra\u00edz *<em>bhr\u0101ter<\/em>, que dar\u00e1 lugar a <em>frater<\/em>, de ah\u00ed \u00abhermano\u00bb, y <em>brother<\/em>, <em>Bruder<\/em>, etc. En efecto, esa ra\u00edz designa inicialmente no el v\u00ednculo de sangre entre hijos de los mismos padres, sino una fraternidad del clan o de cualquier grupo espiritual extendido. S\u00f3lo con el griego <em>adelphos<\/em> se establece un significado \u00abpropio\u00bb de la palabra \u00abhermano\u00bb (a diferencia de la palabra m\u00e1s amplia <em>phrater<\/em>, clan). En otras palabras, en contra de nuestra intuici\u00f3n de la lengua, el sentido figurado abierto <em>precede<\/em> al sentido familiar restringido, y no al rev\u00e9s&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-6-15890' title='Sobre este tema, v\u00e9ase en particular \u00c9mile Benveniste, &lt;em&gt;Le Vocabulaire des institutions indo-europ\u00e9ennes&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, col. \u00abLe Sens commun\u00bb, 1969, 2 vols.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En contra de nuestra intuici\u00f3n de la lengua, el sentido figurado abierto <em>precede<\/em> al sentido familiar restringido, y no al rev\u00e9s.<\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El griego y el lat\u00edn muestran, pues, dos historias paralelas y bastante distintas del l\u00e9xico fraterno. El griego, al inventar un sentido propio reducido, hace posible el gesto metaf\u00f3rico como tal: ahora tenemos un sentido \u00abliteral\u00bb que podemos esquivar con la met\u00e1fora. El lat\u00edn, en cambio, favorece no tanto la met\u00e1fora propiamente dicha como la polisemia, a trav\u00e9s de la palabra <em>frater<\/em>, que designa m\u00e1s o menos libremente todo tipo de v\u00ednculos sociales, desde los familiares (literal) hasta los pol\u00edticos y religiosos (figurados). Pero es sobre todo la lengua cristiana, griega y latina, la que permitir\u00e1 que la fraternidad como sustantivo, <em>fraternitas<\/em> o <em>adelphotes<\/em>, se generalice, y con ella su alcance metaf\u00f3rico-polis\u00e9mico. Lo que aporta el Cristo es una fraternidad que ya no es familiar, ni siquiera en sentido extendido, sino que <em>sustituye<\/em> el v\u00ednculo de sangre por otro completamente distinto, enteramente espiritual, basado en el bautismo y orientado hacia la salvaci\u00f3n. Con Cristo, y luego los Padres de la Iglesia y toda la cristiandad medieval, la fraternidad se formula precisamente en el vocabulario que aniquila, el de la familia: primera contradicci\u00f3n fundadora, entre lo literal y lo figurado -\u00bfqui\u00e9n piensa hoy en la familia al o\u00edr la palabra \u00abfraternidad\u00bb? A esta contradicci\u00f3n se a\u00f1ade poco a poco una segunda: en los primeros siglos, la fraternidad cristiana era ante todo la Iglesia en su conjunto, e incluso a veces la humanidad de los descendientes de Ad\u00e1n, todos creados por el mismo padre; pero cada vez m\u00e1s, y poco a poco en su mayor\u00eda, era tambi\u00e9n la fraternidad de los que \u00abentraban en religi\u00f3n\u00bb, los monjes en particular, \u00abhermanos\u00bb de otra manera que por el solo bautismo. El cristianismo encarna as\u00ed tanto la posibilidad de una extensi\u00f3n m\u00e1xima de la met\u00e1fora fraternal como su inevitable estrechamiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dos revoluciones para un crep\u00fasculo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando la Revoluci\u00f3n Francesa se apoder\u00f3 de ese vocabulario para \u00absecularizarlo\u00bb (tras unos inicios filos\u00f3ficos o mas\u00f3nicos durante el siglo XVIII), tambi\u00e9n se apropi\u00f3 de las contradicciones tan antiguas y las llev\u00f3 hasta su punto de ruptura. La fraternidad no es s\u00f3lo lo que une a los federados o patriotas, v\u00ednculo simb\u00f3licamente reforzado por el regicidio-parricidio, sino la promesa de superar todas las divisiones que estructuran la sociedad y la humanidad: entre los tres \u00f3rdenes, por supuesto, pero tambi\u00e9n entre territorios, clases, sexos, razas, religiones o naciones. Un diputado como Anacharsis Cloots, \u00abel orador del g\u00e9nero humano\u00bb, representa esa fraternidad sin l\u00edmites que surg\u00eda en los discursos de la \u00e9poca, pero se pueden encontrar rastros de ella en casi todas partes, sobre todo en Robespierre, el abate Gr\u00e9goire y muchos otros. Pero esta generosa promesa no se cumpli\u00f3, por supuesto. La guerra, tanto interna como externa, reforz\u00f3 una forma de fraternidad de armas concreta y simb\u00f3lica entre los revolucionarios, y la Revoluci\u00f3n vincul\u00f3 entonces la fraternidad a la <em>violencia<\/em> de forma particularmente flagrante: violencia ejercida contra un tercero, el \u00abno hermano\u00bb, enemigo de la Revoluci\u00f3n, y que estrechaba la fraternidad de los combatientes entre s\u00ed, pero tambi\u00e9n violencia contra el propio hermano, cuando \u00e9ste se revelaba como un \u00abfalso hermano\u00bb, como el Terror har\u00eda aflorar por todas partes, hasta la implosi\u00f3n. La fraternidad patri\u00f3tica, inicialmente s\u00edmbolo de una fraternidad universal por venir, aparece al final como el lugar mismo del fratricidio generalizado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La guerra, tanto interna como externa, reforz\u00f3 una forma de fraternidad de armas concreta y simb\u00f3lica entre los revolucionarios, y la Revoluci\u00f3n vincul\u00f3 entonces la fraternidad a la <em>violencia<\/em> de forma particularmente flagrante<\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras la ca\u00edda de Robespierre, la fraternidad s\u00f3lo fue tratada con la mayor iron\u00eda, como atestiguan los experimentos novel\u00edsticos de Sade en <em>La Philosophie dans le boudoir<\/em>, en 1795, que convirti\u00f3 en un espect\u00e1culo jubiloso las insuperables contradicciones del l\u00e9xico fraternal. La entrada en el siglo siguiente fue, pues, sin fraternidad, muy discreta en la Carta de 1814 o durante la Revoluci\u00f3n de Julio en 1830, impulsada m\u00e1s bien por un esp\u00edritu de \u00ablibertad\u00bb. Pero las dos d\u00e9cadas siguientes volver\u00edan a representar el drama de la Revoluci\u00f3n, condens\u00e1ndolo, hasta los acontecimientos de 1848. En esa \u00e9poca se multiplican las historias de la Revoluci\u00f3n, en particular las de Michelet y Louis Blanc, que intentan reactivar la herencia de la fraternidad separando el grano de la paja, el sue\u00f1o fraternal de la violencia fratricida. Lo que se desprende es que la fraternidad es, en realidad, la parte visible de una herencia m\u00e1s amplia y profunda, que concierne a todo el cristianismo. Es el cristianismo del que se apoder\u00f3 el pensamiento social de los a\u00f1os 1830 y 1840, tratando de superar sus l\u00edmites, de evitar sus callejones sin salida, para derivar de \u00e9l una forma de pensar la sociedad del futuro que no repitiera las apor\u00edas del siglo anterior. As\u00ed procedieron Saint-Simon, \u00c9tienne Cabet y Pierre Leroux: los primeros \u00absocialistas\u00bb, como empezaron a ser llamados, quer\u00edan conseguir lo que no pod\u00edan conseguir ni el cristianismo por s\u00ed solo, ni la Revoluci\u00f3n por s\u00ed sola. Y el principio que resume toda esa parte religiosa del nuevo pensamiento social y pol\u00edtico es precisamente la fraternidad.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa31245625_000001-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1733\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa31245625_000001-scaled-1-330x223.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa31245625_000001-scaled-1-690x467.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa31245625_000001-scaled-1-1340x907.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa31245625_000001-scaled-1-125x85.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 Chameleons Eye Photo via Newscom<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, sin embargo, nada es tan sencillo: las pr\u00e1cticas que entonces se pretend\u00edan \u00abfraternales\u00bb, en la masoner\u00eda, en el compa\u00f1erismo, en el mundo obrero, e incluso en las sociedades literarias y art\u00edsticas, volvieron a poner de manifiesto las tensiones propias de la fraternidad cristiana y revolucionaria. Encontrar a un hermano sigue siendo designar a un no-hermano. Siempre se sue\u00f1a con una gran fraternidad universal futura, pero para so\u00f1ar con ella, uno se repliega en un grupo fraternal limitado, a menudo muy limitado, pero tanto m\u00e1s fraternal cuanto que establece una frontera m\u00e1s fuerte entre \u00e9l mismo y el resto del mundo. Para gran disgusto de Michelet y de George Sand, s\u00f3lo fraternizamos aplazando la fraternidad universal que proclamamos: la pr\u00e1ctica, precediendo a la teor\u00eda, siempre corre el riesgo de invalidar esa misma teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Encontrar a un hermano sigue siendo designar a un no-hermano.<\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En todas esas ambiciones y tensiones es fruct\u00edfero que la fraternidad se consagre como el s\u00edmbolo central y expl\u00edcito de la Revoluci\u00f3n de 1848 y de la Rep\u00fablica que entonces se instaura, adoptando por primera vez el lema que sigue siendo el de la V Rep\u00fablica: \u00abLibertad, Igualdad, Fraternidad\u00bb. Ahora bien, lo que durante la Revoluci\u00f3n Francesa se hab\u00eda manifestado en una serie de acontecimientos diversos, juegos sutiles de discurso y evoluciones a veces insensibles del l\u00e9xico, se revela de forma mucho m\u00e1s clara y espectacular en 1848: febrero es todo fraternidad, entre naciones, entre religiones, pero tambi\u00e9n y sobre todo entre clases sociales, una fraternidad maravillosamente encarnada por un hombre como Lamartine, personificando en su calidad de poeta todo el lirismo fraterno de la \u00e9poca; pero en junio, cuando el movimiento popular fue sangrientamente reprimido por los \u00abgrandes hermanos\u00bb de la v\u00edspera, fue la idea de \u00abfratricidio\u00bb la que recordaron los observadores, en una escena traum\u00e1tica que alimentar\u00eda subterr\u00e1neamente todo el imaginario pol\u00edtico de la segunda mitad del siglo. No es s\u00f3lo que una fraternidad sonriente desaparezca para dar paso a otra visi\u00f3n m\u00e1s violenta de la relaci\u00f3n fraterna; es que la fraternidad misma, en sus aspiraciones m\u00e1s generosas, produce directamente la violencia entre hermanos, la guerra civil, la <em>stasis<\/em> tan temida por los griegos. Tal es, en cualquier caso, el juicio de Marx, y de tantos otros despu\u00e9s de \u00e9l, obsoleta durante mucho tiempo una noci\u00f3n considerada no s\u00f3lo inconsistente, sino peligrosa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Destinos literarios de la fraternidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de 1848, los juristas, los eruditos y los pol\u00edticos ya no hablan de fraternidad. La noci\u00f3n pas\u00f3 por completo al \u00e1mbito de lo intempestivo; por eso encuentra asilo en otra parte, en un dominio del discurso que da cabida a las quimeras metaf\u00f3ricas y a las contradicciones m\u00e1s irreconciliables en un registro m\u00e1s expl\u00edcitamente racional: la literatura. La historia de la fraternidad, que ten\u00eda todo para terminar a mediados del siglo XIX, contin\u00faa subterr\u00e1neamente en la novela, en la poes\u00eda y en numerosos textos inclasificables.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Despu\u00e9s de 1848, los juristas, los eruditos y los pol\u00edticos ya no hablan de fraternidad.<\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El paso de la fraternidad al discurso literario sigue esencialmente dos caminos, encarnados de forma particularmente contrastada por dos grandes figuras de la historia de la literatura: Victor Hugo y Charles Baudelaire. Hugo no era un revolucionario del \u201848, pero fue ante la atroz inactividad de la fraternidad, desde su exilio, cuando decidi\u00f3 consagrarle la obra maestra fraternal que es <em>Los miserables<\/em>, ese \u00ablibro que tiene la fraternidad como base y el progreso como cumbre\u00bb, como el autor escribi\u00f3 a Lamartine el 24 de junio de 1862. La fraternidad ha estado ausente del mundo real, encarnada por la familia Th\u00e9nardier, antifamilia y antifraternidad, pero en una novela, la fraternidad puede cobrar toda su fuerza, por Mons Bienvenu, por Gavroche, por Enjolras, incluso, y por supuesto por Jean Valjean, que concentra en su persona todo el poder metaf\u00f3rico del fraternalismo hugoliano. <em>Los Miserables<\/em> toma nota de un vac\u00edo de fraternidad, en el presente, para refundar la fraternidad como mito, a disposici\u00f3n de la sociedad futura que a\u00fan est\u00e1 por construir.<\/p>\n\n\n\n<p>En la prensa, Baudelaire proclama todo lo bueno que dice pensar de la novela de su ilustre colega; en su correspondencia, la desprecia. El secreto de lo que separa a los dos hombres aparece particularmente v\u00edvido en torno a la cuesti\u00f3n fraternal de la que <em>Los Miserables<\/em> es el libro maestro. En efecto, a diferencia de Hugo, Baudelaire era un revolucionario del \u201848; sin embargo, \u00abdespolitizado f\u00edsicamente\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-7-15890' title='Lettre de Charles Baudelaire \u00e0 Narcisse Ancelle, 5 mars 1852, &lt;em&gt;Correspondance&lt;\/em&gt;, ed. Claude Pichois, Par\u00eds, Gallimard, col. \u00ab&amp;nbsp;Biblioth\u00e8que de la Pl\u00e9iade&amp;nbsp;\u00bb, 1973, t.&amp;nbsp;I, p.&amp;nbsp;188'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> por el golpe de Estado de diciembre de 1851 y luego por el plebiscito de 1852, vuelve completamente el vocabulario de la fraternidad contra s\u00ed mismo. Al mismo tiempo que ataca sarc\u00e1sticamente las pretensiones de fraternidad universal de sus contempor\u00e1neos, multiplica los elogios a otra fraternidad, un c\u00edrculo elitista y estrecho de happy few que ya no se basa en una pr\u00e1ctica concreta, en una sociabilidad entre colegas o amigos, sino que constituye una fraternidad imaginaria de los grandes genios a trav\u00e9s de los tiempos, la \u00fanica viable, fundamentalmente antidemocr\u00e1tica, que re\u00fane a Delacroix, Poe, Rubens, Baudelaire y algunos otros. Baudelaire no quiere verse privado del \u00abderecho natural de elegir a sus hermanos\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-8-15890' title='Charles Baudelaire, \u00abAnniversaire de la naissance de Shakespeare\u00bb, &lt;em&gt;\u0152uvres compl\u00e8tes&lt;\/em&gt;, ed. Claude Pichois, Par\u00eds, Gallimard, col. \u00abBiblioth\u00e8que de la Pl\u00e9iade\u00bb, t.&amp;nbsp;I, 1975, p.&amp;nbsp;229.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>, es decir, de la \u00fanica fraternidad coherente a sus ojos. Pero esa fraternidad tiene la particularidad de nutrirse de lo que niega: s\u00f3lo se constituye negativamente, <em>negando<\/em> la otra fraternidad, republicana o humanitaria, y en la pura falta de actualidad de la fantas\u00eda. Con Baudelaire, s\u00f3lo se puede fraternizar en soledad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Esa fraternidad tiene la particularidad de nutrirse de lo que niega: s\u00f3lo se constituye negativamente, <em>negando<\/em> la otra fraternidad, republicana o humanitaria, y en la pura falta de actualidad de la fantas\u00eda. Con Baudelaire, s\u00f3lo se puede fraternizar en soledad.<\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Algunas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, un escritor parece haberse apoderado de esos dos destinos aparentemente incompatibles de la fraternidad en la literatura: Charles P\u00e9guy. La falta de actualidad de la fraternidad no se confirm\u00f3 sino hasta despu\u00e9s del Segundo Imperio: la Tercera Rep\u00fablica reafirm\u00f3 sin duda la divisa republicana tripartita, pero entre los soci\u00f3logos, juristas y fil\u00f3sofos pol\u00edticos se impuso la idea de \u00absolidaridad\u00bb, m\u00e1s erudita, m\u00e1s cient\u00edfica y menos nebulosa. Para P\u00e9guy, en cambio, en los <em>Cahiers de la quinzaine<\/em>, que dirig\u00eda, la idea de fraternidad era apreciada precisamente por su anclaje prepol\u00edtico, casi religioso, constituyendo la fraternidad un \u00abanteprimer deber social\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-9-15890' title='Charles P\u00e9guy, &lt;em&gt;De Jean Coste&lt;\/em&gt; [1902], &lt;em&gt;\u0152uvres en prose compl\u00e8tes&lt;\/em&gt;, ed. Robert Burac, Par\u00eds, Gallimard, col. \u00abBiblioth\u00e8que de la Pl\u00e9iade\u00bb, t.&amp;nbsp;I, 1987, p.&amp;nbsp;1020.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>, y no un principio c\u00edvico entre otros o una categor\u00eda de an\u00e1lisis para las ciencias sociales. Sin embargo, esa fraternidad, al mismo tiempo que P\u00e9guy y sus colaboradores la reivindican, no deja de mostrar, una vez m\u00e1s, su falta de actualidad y su v\u00ednculo fundamental con el fratricidio, o al menos con la violencia a lo largo de los tiempos, incluso en sus or\u00edgenes cristianos. Una vez convertido al catolicismo, P\u00e9guy no renunci\u00f3 a la violencia inherente al propio principio fraterno: al contrario, el cristianismo se convirti\u00f3 para \u00e9l en un medio particularmente poderoso de pensar <em>juntos<\/em> el ideal fraterno universal, la fraternidad de las armas y el fratricidio, en particular a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n que teje en <em>Le Myst\u00e8re des saints Innocents<\/em> a partir de la historia b\u00edblica de Jos\u00e9 y sus hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, P\u00e9guy rompe sucesivamente con la mayor\u00eda de sus amigos y aliados, hasta llegar \u00e9l tambi\u00e9n a una situaci\u00f3n de sorprendente soledad. Es en ese contexto donde recurre m\u00e1s ampliamente al l\u00e9xico fraternal. Como Baudelaire, pero por razones muy distintas, P\u00e9guy nunca es mejor \u00abhermano\u00bb que cuando est\u00e1 solo. La clave es un v\u00ednculo profundo, en su caso, entre la fraternidad y la muerte. P\u00e9guy, hijo \u00fanico, perdi\u00f3 a su amigo m\u00e1s querido, Marcel Baudouin, en 1896. Poco despu\u00e9s se cas\u00f3 con la hermana de \u00e9ste, convirti\u00e9ndose en su cu\u00f1ado <em>post mortem<\/em> y, sobre todo, eligi\u00f3 firmar sus primeras obras \u00abPierre Baudouin\u00bb y \u00abMarcel y Pierre Baudouin\u00bb, un doble seud\u00f3nimo fraternal que lo convert\u00eda en hermano del muerto, hermano en la muerte y en la ficci\u00f3n. A partir de entonces, fueron casi exclusivamente sus amigos muertos, como Bernard Lazare o Eddy Marix, a quienes llam\u00f3 directamente \u00abhermanos\u00bb. Para P\u00e9guy, la fraternidad se dice en la soledad y en el luto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Hoy, si una vez m\u00e1s parece urgente y necesario aspirar a la fraternidad, superar, gracias a ella, las divisiones que se multiplican y agravan en todos los niveles de la sociedad, ello no puede hacerse sin tomar conciencia de su propia din\u00e1mica, de sus contradicciones fundamentales<\/p><cite>ALEXANDRE DE VITRY<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Este v\u00ednculo entre fraternidad y muerte se encuentra en todas las grandes evocaciones literarias de la fraternidad del siglo XX, que son siempre f\u00fanebres: en este sentido, como en tantos otros, P\u00e9guy es un intermediario privilegiado entre los dos siglos. En efecto, si se sigue hablando de fraternidad en el siglo XX, es dos veces ante la muerte: como fraternidad en armas, sobre todo en Malraux, el gran poeta macabro de la fraternidad combatiente, de <em>L&#8217;Espoir<\/em> a <em>Lazare<\/em>, y frente a la violencia del antisemitismo y, sobre todo, de la Shoah, desaf\u00edo \u00faltimo lanzado al sue\u00f1o de fraternidad por el siglo XX, y al que responder\u00e1n varias grandes obras, \u00faltimo desaf\u00edo lanzado al sue\u00f1o de fraternidad por el siglo XX, al que responder\u00e1n varias grandes obras, como las de Albert Cohen, Thomas Mann (que, como P\u00e9guy, retom\u00f3 el mito de Jos\u00e9 y sus hermanos) y, por \u00faltimo, Romain Gary, cuya producci\u00f3n literaria est\u00e1 impregnada por la idea de fraternidad, ya sea universal, electiva, humanitaria o jud\u00eda. Ahora Gary, consciente tanto de la obsolescencia de esta vieja idea humanitaria como de su car\u00e1cter imperativo, en el presente, sobre todo ante el trauma del exterminio de los jud\u00edos, encuentra por fin el registro que m\u00e1s le conviene, en una de sus \u00faltimas novelas, firmada Ajar: <em>Pseudo<\/em>. En esa obra, Gary opta por hacer hablar a un esquizofr\u00e9nico, transportado de asilo en asilo y delirante de la fraternidad como objeto de deseo y al mismo tiempo fuente de persecuci\u00f3n, principio de armon\u00eda y de violencia, paroxismo de contradicciones y motor generoso de humanidad al mismo tiempo. El lenguaje de la fraternidad, nos dice Gary, es quiz\u00e1s el lenguaje del <em>delirio<\/em>, que el caso de P\u00e9guy ya suger\u00eda; pues \u00bfqu\u00e9 es el delirio psic\u00f3tico sino, como pensaban Deleuze y Guattari&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-10-15890' title='Ver Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari, &lt;em&gt;L\u2019Anti-\u0152dipe&amp;nbsp;: capitalisme et schizophr\u00e9nie&lt;\/em&gt; [1972-1973], Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, \u00abCritique\u00bb, 2021.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>, una forma de pulverizaci\u00f3n de las fronteras de lo familiar y lo pol\u00edtico, lo literal y lo figurado, lo meton\u00edmico y lo metaf\u00f3rico? Y esa din\u00e1mica, ese poder de \u00abflujo\u00bb, la literatura, cierta literatura al menos, es la forma de discurso m\u00e1s apta para captarlo, para impedir su desaparici\u00f3n pura y simple.<\/p>\n\n\n\n<p>Asociar la fraternidad a la psicosis, insistir tanto en su destino literario m\u00e1s que jur\u00eddico, pol\u00edtico o incluso social, no es en absoluto un intento de desacreditarla, ni de confinarla al campo de la fantas\u00eda. Se trata m\u00e1s bien de que hoy, si una vez m\u00e1s parece urgente y necesario aspirar a la fraternidad, superar, gracias a ella, las divisiones que se multiplican y agravan en todos los niveles de la sociedad, ello no puede hacerse sin tomar conciencia de su propia din\u00e1mica, de sus contradicciones fundamentales, de ese car\u00e1cter loco, delirante, que no la descalifica, pero que remite, m\u00e1s que a una construcci\u00f3n social clara y rigurosa, a los fundamentos m\u00e1s oscuros de nuestra humanidad: a lo \u00absagrado\u00bb, dir\u00edan algunos&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-11-15890' title='Por ejemplo R\u00e9gis Debray, &lt;em&gt;Le Moment fraternit\u00e9&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Gallimard, 2009.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>, o a lo que Malraux llamaba \u00ablo irracional de las cavernas\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-12-15890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/19\/se-mi-hermano-o-te-mato-luces-y-sombras-de-la-fraternidad\/#easy-footnote-bottom-12-15890' title='Andr\u00e9 Malraux, &lt;em&gt;Lazare&lt;\/em&gt; [1974], &lt;em&gt;Le Miroir des limbes&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;\u0152uvres compl\u00e8tes&lt;\/em&gt;, ed. Marius-Fran\u00e7ois&amp;nbsp;Guyard, Gallimard, \u00abBiblioth\u00e8que de la Pl\u00e9iade\u00bb, t.&amp;nbsp;III, 1996, p. 858.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque a menudo marca la convergencia, la fraternidad abre tanto como cierra. 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