{"id":15608,"date":"2023-04-10T07:48:00","date_gmt":"2023-04-10T06:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=15608"},"modified":"2023-04-11T13:10:45","modified_gmt":"2023-04-11T12:10:45","slug":"calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/","title":{"rendered":"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Su Majestad, Su Santidad, Emperador, General, disc\u00falpeme, pero no s\u00e9 c\u00f3mo llamarle. Me veo obligado a recurrir a t\u00e9rminos que, s\u00f3lo parcialmente, transmiten los atributos de su cargo. Son t\u00e9rminos que, en mi lenguaje actual, han perdido gran parte de su autoridad, que suenan como ecos de poderes que han desaparecido, igual que su trono, encaramado en lo alto de la meseta mexicana. El trono desde el que gobern\u00f3 a los aztecas como el m\u00e1s augusto y \u00faltimo de sus gobernantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Moctezuma; s\u00f3lo llamarle por su nombre me resulta dif\u00edcil: Motecuhzoma, as\u00ed se o\u00eda su nombre, que, en nuestros libros europeos, aparece diversamente deformado como Moteczouma o Mochtezuma. Un nombre que, seg\u00fan algunos autores, significa \u00abhombre triste\u00bb. Realmente, habr\u00eda merecido este nombre, usted, que vio c\u00f3mo se derrumbaba un imperio tan pr\u00f3spero y ordenado como el de los aztecas, invadido por seres incomprensibles armados con invisibles instrumentos de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Es como si invasores alien\u00edgenas hubieran aterrizado, de repente, en nuestras ciudades. Sin embargo, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/31\/el-fin-del-mundo-como-utopia\/\">ya nos hemos imaginado este momento de todas las maneras posibles<\/a>; al menos, eso creemos. \u00bfY usted? \u00bfCu\u00e1ndo empez\u00f3 a darse cuenta de que era el fin del mundo en el que viv\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>El final: el d\u00eda avanza hacia el ocaso; el verano se pudre en un oto\u00f1o fangoso. As\u00ed que no es seguro que los d\u00edas ni veranos regresen. Por eso, el hombre tiene que hacer pactos con los dioses, para que el sol y las estrellas sigan rodando sobre los maizales. Un d\u00eda m\u00e1s, un a\u00f1o m\u00e1s&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfQuiere decir que el fin del mundo sigue en el aire? \u00bfQuiere decir que, de todos los acontecimientos extraordinarios que ha presenciado en su vida, el m\u00e1s extraordinario fue que todo continu\u00f3, no que todo se derrumb\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>No siempre son los mismos dioses los que gobiernan en el cielo; no siempre son los mismos imperios los que recaudan impuestos en las ciudades y en el campo. A lo largo de mi vida, he honrado a dos dioses, a uno presente y a otro ausente: el colibr\u00ed azul, Huitzilopochtli, que nos llev\u00f3 a los aztecas a la guerra, y el dios rechazado, la serpiente emplumada, Quetzalc\u00f3atl, exiliado al otro lado del oc\u00e9ano, a las tierras desconocidas de Occidente. Un d\u00eda, el dios ausente regresar\u00eda a M\u00e9xico y se vengar\u00eda de los otros dioses y del pueblo que le era leal. Tem\u00eda la amenaza para mi imperio, la convulsi\u00f3n a partir de la cual comenzar\u00eda la era de la serpiente emplumada. No obstante, al mismo tiempo, lo esperaba con ansia, el cumplimiento de aquel destino, a sabiendas de que traer\u00eda la ruina de los templos, la masacre de los aztecas. Mi muerte.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfCrey\u00f3 realmente que el dios Quetzalc\u00f3atl desembarc\u00f3 a la cabeza de los conquistadores espa\u00f1oles? \u00bfReconoci\u00f3 la serpiente emplumada bajo el casco de hierro y la barba negra de Hern\u00e1n Cort\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Hmm&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Perd\u00f3neme, Moctezuma; ese nombre puede estar reabriendo una herida en su alma.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Basta; esta historia se ha contado demasiadas veces: que este dios, en nuestra tradici\u00f3n, se representa con un rostro p\u00e1lido y barbudo y que, viendo a Cort\u00e9s p\u00e1lido y barbudo, lo hubi\u00e9ramos reconocido como el dios&#8230; no, las cosas no son tan sencillas. Las correspondencias entre signos nunca son seguras; hay que interpretar todo. La escritura transmitida por nuestros sacerdotes no es tan simple como la suya; est\u00e1 encriptada.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Quiere decir que su escritura pict\u00f3rica y la realidad pod\u00edan leerse del mismo modo, en el sentido de que ambas deb\u00edan descifrarse.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>En las figuras, en los libros sagrados, en los bajorrelieves, en los templos, en los mosaicos de plumas, cada l\u00ednea, cada friso, cada banda de color puede tener un significado. Y, en los acontecimientos que se desarrollan, en los hechos que se desarrollan ante nuestros ojos, cada peque\u00f1o detalle puede tener un significado que nos alerte sobre las intenciones de los dioses. La ondulaci\u00f3n de un vestido, una sombra dibujada en el polvo. \u00bfQu\u00e9 pod\u00edamos hacer? \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer yo, que hab\u00eda estudiado el arte de interpretar las antiguas figuras de los templos y las visiones de los sue\u00f1os, sino intentar interpretar estas nuevas apariciones? No es que se parecieran en nada, pero las preguntas que pod\u00eda hacerme ante lo inexplicable que estaba experimentando eran las mismas que me hac\u00eda cuando ve\u00eda a los dioses rechinando los dientes en pergaminos pintados o grabados en bloques de cobre cubiertos de pan de oro con incrustaciones de esmeralda.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1l fue el fondo de su incertidumbre, oh, rey Moctezuma? Cuando vio que los espa\u00f1oles no dejaban de avanzar y que el env\u00edo de embajadores con relucientes regalos s\u00f3lo excitaba su codicia de metales preciosos&#8230; \u00bfY cuando vio a Cort\u00e9s hacer aliados entre las tribus que se impacientaban con sus acosos y cuando se alzaron contra usted? Pues masacr\u00f3 a las tribus que usted hab\u00eda azuzado y les tendi\u00f3 una emboscada.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese momento, por fin, lo acogi\u00f3 como invitado en la capital con todos sus soldados. Y lo dej\u00f3 pasar r\u00e1pidamente de hu\u00e9sped a se\u00f1or. Acept\u00f3 que se proclamara defensor de su peligroso trono y que, con ese pretexto, lo hiciera prisionero. \u00bfNo me dir\u00e1 que no pod\u00eda creer en Cort\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Los Blancos no eran inmortales; lo sab\u00eda. Ciertamente, no eran los dioses que esper\u00e1bamos, pero ten\u00edan poderes que parec\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de lo humano; las flechas se doblaban contra sus armaduras, sus cerbatanas llameantes o cualquier otra diablura que tuvieran; proyectaban dardos siempre mort\u00edferos y, sin embargo, no pod\u00eda descartarse que tambi\u00e9n hubiera una superioridad de nuestro lado, tal que hubiera igualado la balanza. Cuando los llev\u00e9 a visitar las maravillas de nuestra capital, su asombro fue tan grande&#8230; El verdadero triunfo fue nuestro aquel d\u00eda, sobre los rudos conquistadores de ultramar. Uno de ellos me dijo que nunca hab\u00eda imaginado tal esplendor ni siquiera cuando le\u00eda sus libros de aventuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Cort\u00e9s me tom\u00f3 como reh\u00e9n en el palacio donde lo hab\u00eda recibido. No contento con todos los regalos que le hab\u00eda hecho, cav\u00f3 un t\u00fanel subterr\u00e1neo hasta las salas del tesoro y las saque\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi destino era tan retorcido y espinoso como un cactus, pero aquellos soldados malos que me custodiaban se pasaban el d\u00eda jugando a los dados y haciendo trampas, emitiendo ruidos repugnantes, pele\u00e1ndose por los objetos de oro que les daba de propina. Yo segu\u00eda siendo el rey; lo demostraba cada d\u00eda. Era superior a ellos. Yo ganaba, no ellos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfTodav\u00eda ten\u00eda esperanzas de revertir el destino?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Tal vez, hab\u00eda una batalla entre los dioses en el cielo: entre nosotros, se hab\u00eda establecido una especie de equilibrio, como si los destinos estuvieran suspendidos. No olvide que, a la cabeza de los extra\u00f1os, iba una mujer, una mexicana de una tribu enemiga, pero de nuestra propia raza. Dice: \u00abCort\u00e9s, Cort\u00e9s\u00bb. Con esto, cree que Malintzin Do\u00f1a Marina, la Malinche, como la llama, era s\u00f3lo una int\u00e9rprete. No, el cerebro, o, al menos, la mitad del cerebro de Cort\u00e9s, era ella. Hab\u00eda dos cabezas al frente de la expedici\u00f3n espa\u00f1ola: el designio de la conquista naci\u00f3 de la uni\u00f3n de una majestuosa princesa de nuestro pa\u00eds y un hombrecillo p\u00e1lido y barbudo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>As\u00ed que se enga\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo, Moctezuma; se neg\u00f3 a ver los barrotes de su prisi\u00f3n. Sin embargo, sab\u00eda que hab\u00eda otro camino: la opci\u00f3n de resistir, de luchar, de vencer a los espa\u00f1oles. \u00c9ste fue el camino que eligi\u00f3 su sobrino, que hab\u00eda urdido un complot para liberarlo y a quien traicion\u00f3. Les prest\u00f3 a los espa\u00f1oles lo que quedaba de su autoridad para aplastar la rebeli\u00f3n. Ahora, Cort\u00e9s s\u00f3lo ten\u00eda consigo cuatrocientos hombres, aislados en un continente desconocido y, adem\u00e1s, en conflicto con las propias autoridades de su gobierno de ultramar. Era la flota de la armada espa\u00f1ola, a favor o en contra de Cort\u00e9s, la que se cern\u00eda sobre el Nuevo Continente. Su intervenci\u00f3n, la intervenci\u00f3n del Imperio de Carlos V, era lo que usted tem\u00eda. Ya hab\u00eda comprendido que la relaci\u00f3n de fuerzas era abrumadora. El desaf\u00edo para Europa era, pues, desesperado.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que no \u00e9ramos iguales, pero no como usted dice, hombre blanco. Mi diversidad no era mensurable. No era como cuando, entre dos tribus de la meseta o entre dos naciones de su continente, una quiere dominar a la otra y el valor o la fuerza en la batalla es lo que decide el destino. Para luchar contra un enemigo, tienes que moverte en tu propio espacio, existir en tu propio tiempo. Nos escudri\u00f1amos unos a otros en diferentes dimensiones sin tocarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lo recib\u00ed por primera vez, Cort\u00e9s, a expensas de las reglas sagradas, me bes\u00f3. Los sacerdotes y dignatarios de mi corte se escandalizaron, pero a m\u00ed no me pareci\u00f3 que nuestros cuerpos se hubieran tocado no porque mi posici\u00f3n me protegiera del contacto con el desconocido, sino porque pertenec\u00edamos a dos mundos que nunca se hab\u00edan encontrado ni pod\u00edan encontrarse.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Moctezuma fue el primer encuentro real de Europa con los dem\u00e1s. El Nuevo Mundo hab\u00eda sido descubierto por Crist\u00f3bal Col\u00f3n menos de treinta a\u00f1os antes. Hasta entonces, s\u00f3lo hab\u00edan sido islas tropicales, pueblos de chozas, pero \u00e9sta fue la primera expedici\u00f3n colonial de un ej\u00e9rcito de hombres blancos que no se encontraron con los famosos salvajes supervivientes de la edad de oro de la prehistoria, sino con una civilizaci\u00f3n compleja, rica y refinada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en esa primera reuni\u00f3n, ocurri\u00f3 algo irreparable. Tal vez, entonces, a\u00fan estaba a tiempo de arrancar de las cabezas europeas la planta maligna que all\u00ed germinaba: la creencia de que se tiene derecho a destruir todo lo que es diferente, a destruir todas las riquezas del mundo, a esparcir sobre los continentes la mancha uniforme de la triste miseria. Y, tal vez, entonces, la historia del mundo hubiera tomado otro rumbo, \u00bfcierto, oh, rey Moctezuma? \u00bfComprende lo que un europeo actual le dice de Moctezuma? Vine a interrogarlo porque estamos viviendo el final de una supremac\u00eda en la que tanta energ\u00eda extraordinaria se ha volcado al mal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que todo lo que hemos pensado y hecho creyendo que era un bien universal lleva la marca de un cierto l\u00edmite. Responde a los que se sienten, como usted, v\u00edctimas y, como usted, responsables.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Usted tambi\u00e9n habla como si leyera un libro ya escrito. Para nosotros, en el momento de escribir, s\u00f3lo exist\u00eda el libro de nuestros dioses, las profec\u00edas que pod\u00edan leerse de cien maneras; todo ten\u00eda que ser descifrado. Cada hecho nuevo deb\u00eda insertarse en el orden que sostiene el mundo y fuera del cual nada existe. Cada uno de nuestros actos es una pregunta que espera una respuesta. Y, para que cada respuesta tuviera una prueba contraria suficientemente segura, tuve que formular mis preguntas de dos maneras: una en un sentido y otra en el otro. Ped\u00ed la guerra y ped\u00ed la paz; por eso, estuve a la cabeza de los pueblos que resistieron y, al mismo tiempo, estuve al lado de Cort\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice que no luchamos, pero la ciudad de M\u00e9xico se rebel\u00f3 contra los espa\u00f1oles. Llovieron piedras y flechas de todos los tejados. Entonces, mis s\u00fabditos me mataron a pedradas, a pesar de que Cort\u00e9s me hab\u00eda enviado para apaciguarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los espa\u00f1oles recibieron refuerzos; los insurgentes fueron masacrados; nuestra incomparable ciudad fue destruida. La respuesta del libro que estaba descifrando fue \u00e9sta: no. Por eso, desde entonces, ves mi sombra rondando, inclinada sobre estas ruinas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Incluso para los espa\u00f1oles, usted era los otros, los diferentes, los incomprensibles, los inimaginables. Incluso los espa\u00f1oles ten\u00edan que descifrarlo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Se apropi\u00f3 de las cosas; el orden que rige su mundo es el de la apropiaci\u00f3n. Le bast\u00f3 comprender que pose\u00edamos una cosa digna de apropiaci\u00f3n m\u00e1s que cualquier otra y que, para nosotros, no era m\u00e1s que un bonito material para joyas y adornos: el oro. Sus ojos buscaban oro, oro, siempre oro. Sus pensamientos giraban como buitres en torno a este \u00fanico objeto de deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros, sin embargo, el orden del mundo consist\u00eda en dar, dar para que los dones de los dioses siguieran colm\u00e1ndonos, para que el sol siguiera saliendo cada ma\u00f1ana bebiendo en la sangre que fluye.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>La sangre, Moctezuma, no me atrev\u00eda a mencionarlo y usted lo menciona, la sangre de los sacrificios humanos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Otra vez, otra vez, \u00bfpor qu\u00e9 no usted en su lugar? Contemos, contemos las v\u00edctimas de su civilizaci\u00f3n y de la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>No, no, Moctezuma, ese argumento no se sostiene. Sabe que no estoy aqu\u00ed para justificar a Cort\u00e9s ni a los de su cala\u00f1a ni mucho menos voy a minimizar los cr\u00edmenes que nuestra civilizaci\u00f3n ha cometido y sigue cometiendo. Sin embargo, ahora, estamos hablando de su civilizaci\u00f3n. Esos j\u00f3venes que yacen en el altar; los cuchillos de piedra que aplastan sus corazones; la sangre que brota alrededor&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9? \u00bfY qu\u00e9? La gente de todos los tiempos y lugares trabaja con un prop\u00f3sito: mantener el mundo unido para que no se desmorone. S\u00f3lo var\u00eda la forma. En nuestras ciudades, todas lagos y jardines, este sacrificio de sangre era tan necesario como labrar la tierra o canalizar el agua de los r\u00edos. En sus ciudades, todas ruedas y jaulas, la visi\u00f3n de la sangre es horrible, lo s\u00e9, pero \u00bfcu\u00e1ntas vidas m\u00e1s aplastan sus engranajes?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>De acuerdo, toda cultura, hay que entenderla desde adentro. Entiendo a Moctezuma; ya no estamos en la \u00e9poca de la conquista que destruy\u00f3 sus templos y jardines. S\u00e9 que su cultura fue, en muchos aspectos, un modelo, pero, tambi\u00e9n, me gustar\u00eda que reconociera sus aspectos monstruosos y que los prisioneros de guerra tuvieron que seguir ese destino&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 otra necesidad habr\u00edamos tenido de la guerra? Nuestras guerras eran dulces y festivas, un juego comparado con las suyas. No obstante, era un juego con un fin necesario: determinar a qui\u00e9n le tocaba yacer en el altar en las fiestas de sacrificio y ofrecer su pecho al cuchillo de obsidiana que bland\u00eda el gran sacrificador. Cada uno pod\u00eda tocar este destino por el bien de todos. \u00bfPor qu\u00e9 sus guerras? Las razones que siempre da son pretextos banales: conquistas, oro&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>O no dejarse dominar por otros; no acabar como usted con los espa\u00f1oles. Si hubiera matado a los hombres de Cort\u00e9s&#8230; Escuche bien lo que le digo, Moctezuma: si los hubiera degollado uno a uno en el altar del sacrificio, pues, entonces, lo hubiera entendido. Era su supervivencia como pueblo, como continuidad hist\u00f3rica, lo que estaba en cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfVe c\u00f3mo se contradice, hombre blanco? Matarlos&#8230; Yo quer\u00eda hacer algo a\u00fan m\u00e1s importante: pensarlos. Si hubiera podido pensar a los espa\u00f1oles, si hubiera podido hacerlos encajar en el orden de mis pensamientos, si hubiera podido estar seguro de su verdadera esencia, de si eran dioses o demonios malignos, lo que fuera, o seres como nosotros sujetos a poderes divinos o demon\u00edacos&#8230; En resumen, hacer de ellos, inconcebibles como eran, algo que el pensamiento pudiera detener y asir. S\u00f3lo entonces, podr\u00eda haberlos convertido en aliados o enemigos, reconocerlos como perseguidores o v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Para Cort\u00e9s, en cambio, todo estaba claro; no ten\u00eda esos problemas. Sab\u00eda lo que el espa\u00f1ol quer\u00eda&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Para \u00e9l, era lo mismo que para m\u00ed: la verdadera victoria que intentaba conseguir sobre m\u00ed era \u00e9sa, la de pensar en m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfY lo consigui\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>No, parece que hizo lo que quiso conmigo. Me enga\u00f1\u00f3 varias veces, saque\u00f3 mis tesoros, utiliz\u00f3 mi voluntad como escudo, me mand\u00f3 a apedrear por mis s\u00fabditos. Sin embargo, no pudo tenerme; lo que yo era permaneci\u00f3 fuera del alcance de sus pensamientos, inaccesible. Su raz\u00f3n no consigui\u00f3 envolver mi raz\u00f3n en su red. Por eso, vuelve a encontrarme en las ruinas de mi imperio, de sus imperios. Por eso, viene a interrogarme m\u00e1s de cuatro siglos despu\u00e9s de mi derrota. Las verdaderas guerras y la verdadera paz no tienen lugar en la tierra, sino entre los dioses.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>Moctezuma, ya me explic\u00f3 por qu\u00e9 no se llev\u00f3 la victoria. La guerra de los dioses significa que, detr\u00e1s de los aventureros de Cort\u00e9s, estaba la idea de Occidente, de una historia que no se detiene, que avanza y abarca a las otras civilizaciones, aquellas para las que la historia se detuvo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>Parece que usted tambi\u00e9n superpone a sus dioses en los hechos. \u00bfQu\u00e9 es eso que llama \u00abhistoria\u00bb? Tal vez, es simplemente una falta de equilibrio. Mientras que, all\u00ed, donde la coexistencia de los pueblos encuentra un equilibrio duradero, all\u00ed, dice que la historia se detuvo. Si, con su historia, hubiera conseguido hacerse menos esclavo, no vendr\u00eda ahora a reprocharme no haberlo detenido a tiempo. \u00bfQu\u00e9 quiere de m\u00ed? Ya se dio cuenta de que ya no sabe cu\u00e1l es su historia y se pregunta si no podr\u00eda haber tomado otro rumbo. Y, en su opini\u00f3n, \u00bfdeber\u00eda haberle dado este otro curso a la historia? \u00bfC\u00f3mo deber\u00eda haberlo hecho? \u00bfPensando con la cabeza? Tambi\u00e9n, necesitan clasificar bajo el nombre de sus dioses todas las novedades que perturban su horizonte y nunca saben si son verdaderos dioses o esp\u00edritus malignos y, pronto, se convierten en prisioneros de ellos. Las leyes de las fuerzas materiales les parecen claras, pero siguen esperando que, detr\u00e1s de ellas, se revele la finalidad del destino del mundo. S\u00ed, es cierto, a principios de su siglo XVI, el destino del mundo quiz\u00e1s no estaba decidido. Su civilizaci\u00f3n del movimiento perpetuo a\u00fan no sab\u00eda hacia d\u00f3nde se dirig\u00eda (al igual que, hoy, ya no sabe hacia d\u00f3nde se dirige) y nosotros, las civilizaciones de la permanencia y el equilibrio, a\u00fan pod\u00edamos integrarla en nuestra armon\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00a1Era demasiado tarde! \u00a1Fueron ustedes, los aztecas, los que debieron desembarcar cerca de Sevilla e invadir Extremadura! \u00a1La historia tiene un sentido que no se puede cambiar!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00a1Ponga el significado que quiera imponerle, hombre blanco! De lo contrario, el mundo se desmoronar\u00e1 bajo sus pies. Yo tambi\u00e9n ten\u00eda un mundo que me reten\u00eda, un mundo que no era el suyo. Yo tambi\u00e9n quer\u00eda que no se perdiera el sentido de nada.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Italo Calvino<\/h4>\n\n\n\n<p>S\u00e9 por qu\u00e9 le importa: porque, si se perdiera el sentido de su mundo, incluso las monta\u00f1as de cr\u00e1neos apiladas en los osarios de los templos dejar\u00edan de tener sentido; \u00a1y la piedra de los altares se convertir\u00eda en un banco de carnicero manchado de sangre humana inocente!<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Moctezuma<\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfAs\u00ed es como ve su carnicer\u00eda de hoy, hombre blanco?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al darle la palabra al \u00faltimo emperador azteca, Moctezuma II, Italo Calvino presenta una reflexi\u00f3n profunda, divertida y sorprendente sobre la competencia de las historias y los tiempos. Es una conversaci\u00f3n imposible que le ofrecemos para este Lunes de Pascua -para leer mientras espera la era de la serpiente emplumada-.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":15609,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-speeches.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"staff":[],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[172,177],"class_list":["post-15608","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-arte","geo-americas","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Al darle la palabra al \u00faltimo emperador azteca, Moctezuma II, Italo Calvino presenta una reflexi\u00f3n profunda, divertida y sorprendente sobre la competencia de las historias y los tiempos. Es una conversaci\u00f3n imposible que le ofrecemos para este Lunes de Pascua -para leer mientras espera la era de la serpiente emplumada-.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2023-04-10T06:48:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-04-11T12:10:45+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/gc-elcalvino-scaled.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2560\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1440\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"florent\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/gc-elcalvino-scaled.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"florent\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"15 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/\",\"name\":\"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos - El Grand Continent\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa30051356_000003-scaled-1.jpg\",\"datePublished\":\"2023-04-10T06:48:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-04-11T12:10:45+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa30051356_000003-scaled-1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa30051356_000003-scaled-1.jpg\",\"width\":2560,\"height\":1691,\"caption\":\"Italo Calvino ( 1923-1985 ) at his office in Paris, FRANCE - 15\/02\/1978\/0908141323\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\",\"name\":\"El Grand Continent\",\"description\":\"La escala pertinente\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c\",\"name\":\"florent\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"florent\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos - El Grand Continent","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos - El Grand Continent","og_description":"Al darle la palabra al \u00faltimo emperador azteca, Moctezuma II, Italo Calvino presenta una reflexi\u00f3n profunda, divertida y sorprendente sobre la competencia de las historias y los tiempos. Es una conversaci\u00f3n imposible que le ofrecemos para este Lunes de Pascua -para leer mientras espera la era de la serpiente emplumada-.","og_url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/","og_site_name":"El Grand Continent","article_published_time":"2023-04-10T06:48:00+00:00","article_modified_time":"2023-04-11T12:10:45+00:00","og_image":[{"width":2560,"height":1440,"url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/gc-elcalvino-scaled.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"florent","twitter_card":"summary_large_image","twitter_image":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/gc-elcalvino-scaled.jpg","twitter_misc":{"Escrito por":"florent","Tiempo de lectura":"15 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/","name":"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos - El Grand Continent","isPartOf":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa30051356_000003-scaled-1.jpg","datePublished":"2023-04-10T06:48:00+00:00","dateModified":"2023-04-11T12:10:45+00:00","author":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#primaryimage","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa30051356_000003-scaled-1.jpg","contentUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/04\/SIPA_sipausa30051356_000003-scaled-1.jpg","width":2560,"height":1691,"caption":"Italo Calvino ( 1923-1985 ) at his office in Paris, FRANCE - 15\/02\/1978\/0908141323"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/04\/10\/calvino-y-moctezuma-dialogo-del-fin-de-los-tiempos\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Calvino y Moctezuma: di\u00e1logo del fin de los tiempos"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/","name":"El Grand Continent","description":"La escala pertinente","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c","name":"florent","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g","caption":"florent"}}]}},"term_position_data":null,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1366"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15608"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15608\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15608"},{"taxonomy":"staff","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/staff?post=15608"},{"taxonomy":"editorial_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editorial_format?post=15608"},{"taxonomy":"serie","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/serie?post=15608"},{"taxonomy":"audience","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/audience?post=15608"},{"taxonomy":"geo","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/geo?post=15608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}